La importancia de la propiedad intelectual en la ilustración y el diseño gráfico.
Marco teórico
Comenzaremos este apartado definiendo el término propiedad intelectual “conjunto de derechos
y facultades que el ordenamiento atribuye a una persona sobre determinadas obras de su
ingenio”. Es por tanto que como prevé la Ley de Propiedad Intelectual en su artículo primero,
considera que existe propiedad intelectual para el autor por el simple hecho generador de la obra.
Esta propiedad está formada por derechos de carácter tanto personal como patrimonial que dota
al creador de plena disposición y explotación de su obra. Algo que debemos tener en cuenta a la
hora de analizar la protección de los diseños es que estos se pueden proteger de dos formas: por
medio de propiedad intelectual o mediante propiedad industrial. En nuestro país, la protección
puede realizarse de forma acumulativa como es el caso de los dibujos con ciertos matices.
El Convenio que establece la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual o la OMPI,
establece una lista de los derechos en su relación con:
Las obras literarias, artísticas y científicas; las interpretaciones de los artistas intérpretes y las
ejecuciones de los artistas ejecutantes, los fonogramas y las emisiones de radiodifusión; las
invenciones en todos los campos de la actividad humana; los descubrimientos científicos; los
dibujos y modelos industriales; las marcas de fábrica, de comercio y de servicio, así como los
nombres y denominaciones comerciales; la protección contra la competencia desleal; y todos los
demás derechos relativos a la actividad intelectual en los terrenos industrial, científico, literario y
artístico (OMPI, 1967). Es importante mencionar que en este caso, el diseñador como creador de
una propiedad intelectual puede adquirir los derechos del resultado de su creación o diseño y
también hacer una cesión de estos derechos a través de una licencia a terceros, que normalmente
son los clientes. Pero una propiedad intelectual que no se usa, explota o comercializa, no posee
mayor utilidad para su propietario. La propiedad intelectual dependiendo el área a que
pertenezca, se aborda desde diferentes instancias: Las obras literarias, artísticas y científicas, se
rigen mediante legislación relativa al Derecho de autor. Instituto Nacional del Derecho de Autor
(INDAUTOR). Las interpretaciones o ejecuciones, las emisiones de radiodifusión, mediante
legislación relativa a los Derechos conexos al Derecho de autor (INDAUTOR). Las Invenciones
por la legislación relativa a las Patentes del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Los dibujos industriales pueden estar protegidos por la legislación en materia de propiedad
industrial o de derecho de autor. Las marcas, las marcas de servicio, los nombres y designaciones
comerciales, por ejemplo, los logos o los nombres de un producto que tiene un origen geográfico
único como el Tequila. La protección se otorga normalmente mediante varias legislaciones como
las generadas por el IMPI. La protección contra la competencia desleal, por ejemplo,
reivindicaciones falsas contra un competidor o imitación del producto de un competidor con
miras a engañar al cliente (OMPI, 2016). Así mismo los derechos de autor pertenecen a una rama
de la propiedad intelectual y se vinculan con la protección de las creaciones del intelecto
humano, es decir la expresión plasmada de conceptos originales y no las ideas en sí. Abarca las
obras literarias (novelas, poemas, relatos, manuales, entre los más importantes) y artísticas como
las musicales, escritas, pinturas, esculturas, bases de datos, programas de cómputo, entre otros.
Una idea, si no es plasmada en algún formato, no puede ser protegida. El Derecho de Autor es
reconocido como uno de los derechos básicos de la persona en la Declaración Universal de los
Derechos Humanos, que en su artículo 27 establece que: “Toda persona tiene derecho a formar
parte libremente en la cultura de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso
científico y en los beneficios que de él resulten. Toda persona tiene derecho a la protección de
los intereses morales y patrimoniales que le correspondan por razón de las producciones
científicas, literarias o artísticas de que sea autora” (LFDA). De acuerdo a lo que menciona “El
Convenio de Berna” que data de 1886 y que es el convenio internacional más antiguo que rige el
derecho de autor, establece lo siguiente en su artículo 2: Los términos obras literarias y artísticas
comprenden todas las producciones en el campo literario, científico y artístico, cualquiera que
sea el modo o forma de expresión, tales como los libros, folletos y otros escritos; las
conferencias, alocuciones, sermones y otras obras de la misma naturaleza; las obras dramáticas o
dramático-musicales; las obras coreográficas y las pantomimas; las composiciones musicales con
o sin letra; las obras cinematográficas, a las cuales se asimilan las obras expresadas por
procedimiento análogo a la cinematografía; las obras de dibujo, pintura, arquitectura, escultura,
grabado, litografía; las obras fotográficas a las cuales se asimilan las expresadas por
procedimiento análogo a la fotografía; las obras de artes aplicadas; las ilustraciones, mapas,
planos, croquis y obras plásticas relativos a la geografía, a la topografía, a la arquitectura o a las
ciencias. […] estarán protegidas como obras originales, sin perjuicio de los derechos del autor de
la obra original, las traducciones, adaptaciones, arreglos musicales y demás transformaciones de
una obra literaria o artística. […] Las colecciones de obras literarias o artísticas tales como las
enciclopedias y antologías que, por la selección o disposición de las materias, constituyan
creaciones intelectuales estarán protegidas como tales, sin perjuicio de los derechos de los
autores sobre cada una de las obras que forman parte de estas colecciones”.
La piratería, el plagio y las cuestiones de propiedad intelectual siempre han sido un tema de
debate que preocupa a muchos en el ámbito del diseño. Sin embargo, hay quienes opinan que no
se trata de problemas reales; ¡Decía el maestro del diseño gráfico Paul Rand (1914-1996) que
“Everything is Design, Everything!”. Si bien esa afirmación, el diseño lo es todo, pudiera parecer
exagerada a priori, lo cierto es que puede que no le faltase razón a juzgar por la de veces que
todavía hoy se repite, pues va camino de convertirse en uno de los mantras favoritos de la
sociedad actual.
Frases icónicas a un lado, lo cierto es que el Diseño está cada vez más presente en todo lo que
nos rodea. Se diseñan los productos, sean duraderos o se consuman al instante, las campañas que
los publicitan, los espacios donde se consumen, su packaging… Se diseña hasta la forma de
diseñar en función del público objetivo, sus gustos, su edad o su origen. Se diseña todo.
Bibliografía:
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