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Collares

La preparación y colocación de collares en la santería está sujeta a reglas específicas. Los collares se ensartan con hilo de algodón mientras se recitan oraciones a los orishas Obatalá, Yemayá, Oshún y Shangó. Luego se lavan los collares en el río y se dejan siete días frente a los orishas para que absorban su energía antes de la ceremonia de imposición. En la ceremonia, el neófito recibe una bendición en la cabeza, se consulta a los orishas sobre su

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Collares

La preparación y colocación de collares en la santería está sujeta a reglas específicas. Los collares se ensartan con hilo de algodón mientras se recitan oraciones a los orishas Obatalá, Yemayá, Oshún y Shangó. Luego se lavan los collares en el río y se dejan siete días frente a los orishas para que absorban su energía antes de la ceremonia de imposición. En la ceremonia, el neófito recibe una bendición en la cabeza, se consulta a los orishas sobre su

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Cómo se preparan los collares

Tanto la confección como la imposición de los collares en la


santería, están sujetos a reglas. En el procedimiento de confección,
los collares pueden ser ensartados por un profesional, ensartador, al
que el babalawo o el santero encarga el trabajo con sus indicaciones
específicas; también puede ser el propio babalawo o santero quien
los confeccione.

Los collares son un ejemplo de animismo ya que llevan consigo una


serie de ritos indispensables para la iniciación de los collares y del
neófito; es la iniciación a la vida del creyente y la iniciación a la
vida de los collares. Sin embargo para que los mismos tengan
efectividad y sirvan de amuleto o resguardo, es preciso observar
determinadas reglas.

Lo primero que hace un santero antes de preparar los collares para


investirlos, es cantarle y moyugbar  (rezar) a los santos con los que
va a trabajar.
Se debe usar siempre hilo de algodón, para ensartarlos. No sirven ni
los hilos de nylón ni los de alambre, ya que no son absorbentes y no
recogen el omiero donde serán lavados.

Se comienza por el de Obatalá, y según se va ensartando se recita lo


siguiente:

“Tu ashé Obatalá a (nombre de la persona), mi ashé a (nombre de


la persona), Obatalaisa Obatalocha tu ashé elekes, mi ashé eleke
babamí lerí catiogue ocuní Obatalá tu ashé eleke ayuba Obatalá.
Maferefún Obatalá”
 Se sigue con el de Yemayá, mientras se reza:
 “Tu ashé Yemayá a (nombre de la persona), mi ashé a (nombre de
la persona), Yemayá Olokun Yemayálocha ashé arere illa milateo
Yemayá, tu ashé elekes lerí o mio Yemayá lordé, tu ashé eleke ayuba
Maferefún Yemayá”
 Se continúa con el de Oshún, diciendo:
 “Tu ashé Oshún a (nombre de la persona), mi ashé a (nombre de la
persona), Oshún obiní oro yeye yeyeo tu ashé elekes illa lerí illami
oni egale cuasi tu ashé eleke Oshún illa illami oni egale cuasi tu
ashé eleke Oschún illa illami tu ashé eleke Oshún ayuba. Maferefún
Oshún”
Para Shangó se dice:

 “Tu ashé Shangó a (nombre de la persona), mi ashé a (nombre de


la persona), tu ashé Shangó olouco Ozaín cherere tu ashé eleke
ayuba Shangó. Maferefún Shangó”
Al terminar estos cuatro collares, lo primero que se debe hacer es ir
al río y lavarlos bien. Es conveniente darle una gallina y miel de
abejas a Oshún en el río. Después del lavatorio ritual en el río los
collares ya están listos para empezar a darles de comer en las
soperas de los santos.

Se comienza por hacer el sacrificio animal a Eleggua. Se preparan


las hierbas con las que va a hacer el omiero: ocho para Obatala, siete
para Yemaya, cinco para Oshun y seis para Shango. Se machacan
(se ripian) las hierbas con Oké, sobre la estera, mientras se canta a
Osain y se tiene especial cuidado en que ninguna hierba caiga al
suelo. Se dan los animales correspondientes a los orishas y se unen
todas la hierbas en el omiero final.

Se ponen los collares durante siete días frente al canastillero de los


orishas para que recojan su ashé o energía. También se debe poner
una fuente con las comidas de los santos y las frutas y viandas de su
agrado. Pasados siete días los collares están listos para ser
investidos.

Los collares de fundamento son siete, pero siempre se empieza por


recibir cuatro, que son: Obatalá, Oshún, Yemayá y Shangó. Después
según lo indiquen los Santos se reciben los otros tres (Eleggua,
Oggún y Oya).

Imposición de collares
La imposición de collares es una ceremonia bastante larga y
complicada, que se puede considerar como el primer paso de una
persona dentro de la regla de Osha.

El día antes de la imposición de collares, la persona que los va a


recibir, debe dormir en la estera al pie de los orishas aunque
actualmente no se respeta mucho esta tradición y lo que se hace es
preparar el cuarto donde se realizará la ceremonia desde el día
anterior, sin permitir que nadie que no esté asentado en Osha entre
en el mismo. Los collares se ponen dentro de la sopera donde habita
la deidad que los representa y que contiene el omiero con el fin de
que “coman” es decir, que reciban la energía o ashé de los orishas.

No es necesario matar los animales en presencia de la persona que


va a recibir los collares, lo que sí es importante es que los collares
hayan comido y recibido el ashé antes de imponerlos, pues de lo
contrario no cumplirán la función para la que fueron realizados.

El día antes de recibir los collares el neófito recibe de su padrino o


madrina un poco de omiero compuesto por veintiuna hierbas para
que se bañe con él.

El día de la ceremonia el neófito debe traer ropa blanca para vestirla


y tirar la ropa vieja que traía puesta, simbolizando el comienzo de
una nueva vida espiritual. Antes de la imposición de collares, el
padrino o la madrina lleva a cabo la ceremonia de rogación de
cabeza del neófito. Esta ceremonia tiene como finalidad el preparar
y armonizar los planos físico, mental y espiritual de la persona para
que el encuentro con los orishas sea óptimo.
Una vez terminada esta primera parte de la ceremonia se le pregunta
a los orishas por medio de los caracoles (nunca con coco), si aceptan
a la persona y si están contentos con las ofrendas que se le han
hecho, a la vez que se les pide permiso, para ponerle los collares.

Si las respuestas al oráculo son afirmativas, entonces el padrino o la


madrina procede a la ceremonia final en donde se llevan a cabo
cantos y rezos en dialecto lucumi mientras se le van colocando al
aleyo (persona que no ha pasado por ceremonias de santería pero
que sí ha hecho ebbo) los collares, uno por uno y en ese momento
pasa a ser un aberikolá (persona que comienza a realizar ceremonias
en la santería, como por ejemplo, coger los collares).
Al finalizar, el padrino o madrina, junto con un santero de confianza,
explican las reglas y prohibiciones que debe respetar el neófito. Le
informan qué debe o no hacer con los collares, además del
significado del compromiso de respeto que debe tener hacia los
santeros y hacia la religión.

Después se deja a la persona, que ya lleva puestos sus collares, a


solas un largo rato en la habitación en la que se celebra la ceremonia
para que recibe el ashé de los orishas.

Todos los asentados en la regla de Osha tienen la facultad para


investir collares.

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