Transcripción Broadcasting 2022
Transcripción Broadcasting 2022
Hola. Bienvenidos a JW Broadcasting®. Esto es un adelanto de lo que veremos hoy. Samuele tuvo
que decidir entre su carrera y la verdad. ¿Qué decisión tomó qué pasos dio para alcanzar sus metas?
¿Alguna vez ha perdido la paciencia cuando alguien no hace las cosas como a usted le gustaría? En
este nuevo video, Rita y Coral aprenderán a tener más paciencia.
Y en nuevo episodio de “Del pasado al presente”, veremos cómo las asambleas fortalecen la unidad
entre nosotros e intensifican nuestro amor. Este es el programa de noviembre de 2022 de JW
Broadcasting.
William Turner – Ayudante del Comité de Servicio: En el programa de este mes vamos a hablar
sobre una cualidad: la paciencia. Piense en todas las situaciones que exigen que tengamos paciencia:
se le hace tarde por el tráfico, tiene que trabajar con alguien desagradable, o criar a un hijo, o tiene
problemas con su pareja…
Puede que alguien en casa esté enfermo o quizás es usted mismo el que está enfermo. No hay duda,
a diario nos enfrentamos a situaciones para las que hace falta al menos un poco de paciencia, ¿no es
así? Si no somos pacientes nos vamos a frustrar, a cansar y a desanimar. Pero, no importa cuáles
sean nuestras circunstancias, todos podemos cultivar esta cualidad. ¿Saben por qué?
Porque, como vemos en Gálatas 5:22, la paciencia es parte del fruto de espíritu de Dios. Y, gracias
a esa fuerza, podemos hacer que esa cualidad forme parte de nuestra personalidad. Pero, primero,
hay dos cosas que es importante que entendamos bien.
La primera: cuando somos pacientes, demostramos que amamos a Jehová.
Y la segunda: ser pacientes nos ayudará a llevarnos mejor con los demás.
Empecemos por la primera: cuando somos pacientes demostramos que amamos a Jehová. Vamos
a leer lo que dice 1 Cor. 13. Este capítulo explica muy bien cómo actúa una persona que ama. Vamos
a leer juntos el ver. 4: “El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso. No presume, no es
arrogante”.
De todas las cualidades que nace del amor, ¿se fijó en cuál es la primera que menciona? La
paciencia. Es una cualidad importante y necesaria. Para que nos vaya bien y andemos por el camino
correcto, como a Jehová le gusta, hacen falta paciencia y amor. Si pensamos en alguna situación en
la que alguien no fue paciente, seguramente nos daremos cuenta de que tampoco demostró amor.
¿Lo ha pensado? Pensemos por un momento en el pueblo de Dios, los israelitas. En el Salmo 106,
que se escribió muchos años después de que salieran de Egipto, se explica que los israelitas seguían
actuando sin demostrar esas cualidades. Sin embargo, Jehová siguió siendo paciente con ellos por
muchos años. Vamos a leer algunos versículos del Salmo 106. Primero el 7 y el 8:
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“En Egipto, nuestros antepasados no apreciaron tus maravillosas obras. No recordaron tu inmenso
amor leal, sino que se rebelaron junto al mar, junto al mar Rojo. 8 Pero, por causa de su nombre, él
los salvó, para dar a conocer su poder”. ¿Cuál fue el resultado? Leamos el ver. 13: (Sal. 106:13) “Pero
enseguida se les olvidó lo que él había hecho; no esperaron su dirección”. ¡Qué triste!
Los israelitas no fueron pacientes. No esperaron. Esto deja claro que no valoraban ni la paciencia ni
el amor leal de Jehová. Si hubieran amado a Jehová, habrían pensado en las consecuencias de sus
acciones. Tendrían que haber recordado que Jehová siempre los cuidó y les dio lo necesario.
De haberlo hecho, habrían sido pacientes y habrían esperado a que Jehová los guiara.
Pero vez tras vez demostraron con sus acciones que no amaban realmente a Jehová como debían, y
por eso les fue mal. Se comportaron tan mal que la paciencia de Jehová se agotó. Y, como
resultado, los rechazó como pueblo. ¿Qué podemos aprender de su mala actitud?
Que es un error creer que no necesitamos a Jehová, que nuestra opinión basta y que no es necesario
esperar pacientemente a que Jehová nos muestre qué decisión tomar. Piense en lo bien que nos ha
dirigido Jehová últimamente: durante la pandemia, cuando han ocurrido desastres naturales y al
darnos instrucciones adecuadas para predicar.
Puede que no lo entendiéramos todo o que no estuviéramos de acuerdo con algunas decisiones. Pero
nos hemos tomado el tiempo para pensar en lo mucho que Jehová nos cuida y hemos confiado en él
porque lo amamos. Gracias a eso hemos aprendido que, si somos pacientes y aceptamos de buena
gana su guía, no haremos las cosas a nuestro modo.
Y eso será bueno para nosotros y para los demás. ¿Y sabe una cosa? Así es como le demostramos
nuestro amor a Jehová. Ahora vamos a pasar al segundo punto: ser pacientes nos ayudará a llevarnos
mejor con los demás.
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En 1 Corintios 13:4, la nota en inglés dice: “La paciencia es una cualidad que Jehová y Jesús
demuestran constantemente al tratar con los seres humanos. Si queremos imitar a Jehová y a Jesús,
los cristianos también debemos ser pacientes con los demás”. Ya que Jehová y Jesús son pacientes
con nosotros, lo lógico es que sigamos su ejemplo y seamos pacientes con los demás.
Pensemos en el mejor ejemplo de paciencia, el de Jehová. Él está demostrando que es muy paciente
al no acabar todavía con este mundo. Ya decidió el día y la hora en que esto va a ocurrir y está
esperando con paciencia a que llegue ese momento. Él se apega a ese horario que determinó. Pero
les aseguro algo: Jehová sabe muy bien cómo nos sentimos sus siervos.
Él sabe que todos deseamos que el fin llegue lo antes posible y que ya queremos ver cumplidas todas
sus promesas. ¡Y él quiere cumplirlas! Pero no por eso se va a impacientar. Jehová no actuará
antes de lo debido. ¿Por qué deberíamos agradecerle a Jehová que sea paciente? Por favor, lean
conmigo 2 Ped. 3:15.
“Además, piensen que la paciencia de nuestro Señor significa salvación, tal como también les escribió
nuestro amado hermano Pablo de acuerdo con la sabiduría que recibió”. ¡Qué razón tan importante!
Gracias a la paciencia de Jehová, podemos tener salvación.
Piense en cuántas personas aprenden la verdad todos los años. Incluso durante la pandemia,
cuando no pudimos predicar de casa en casa como siempre, hubo miles y miles de personas que se
bautizaron por todo el mundo. Tal vez uno de ellos fue su estudiante de la Biblia, un familiar, algún
amigo cercano o incluso usted mismo.
Ahora piense en esto. Si Jehová se hubiera impacientado y hubiera decidido acabar con este
sistema hace 5, 10 o 20 años, ¿hubiera conocido la verdad? Nos sentimos muy agradecidos de que
Jehová sea tan paciente y permita que muchas personas puedan arrepentirse y tener una relación
estrecha con él antes de que llegue el día que determinó.
¿Cómo debería influir esto en nuestro trato con los demás? Pensar en la paciencia de Jehová
nos ayudará a ser pacientes con estudiantes que, aunque estén progresando, aún tengan asuntos
que resolver. La paciencia también nos ayudará con familiares a los que les cuesta respetar nuestras
creencias y adaptarse a nuestro estilo de vida.
Si imitamos la paciencia de Jehová, no los daremos por perdidos. Y, por supuesto, pensar en la
paciencia de Jehová nos motivará a esforzarnos al máximo en la predicación. Buscaremos con
empeño a las personas con la actitud correcta y las ayudaremos a conocer a Jehová y a amarlo. Así
se van a beneficiar de la paciencia de Jehová, igual que nosotros.
Jesús también nos puso un buen ejemplo de paciencia. Imagínense cuánta paciencia tuvo que tener
cuando sus discípulos se ponían a discutir sobre quién era el más importante. Y sabemos que esto
pasó en varias ocasiones. Jesús debió haberse sentido muy decepcionado y triste.
Pero él les tuvo paciencia y se puso en su lugar. Sabía que la cultura y las costumbres de aquel
entonces habían influido en su forma de pensar y en su actitud. Por esa razón fue amable con ellos.
Veamos un lindo ejemplo de esto.
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Acompáñenme al cap. 9 de Marcos. Leeremos el ver. 33 y el 35. “Y entraron en Capernaúm. Estando
ya en la casa, él les preguntó: “¿De qué iban discutiendo por el camino?”. Ya sabemos la respuesta.
Iban discutiendo sobre quién de ellos era el más importante.
Ver. 35. “Así que él se sentó, llamó a los Doce y les dijo: Si alguien quiere ser el primero, tiene que
ser el último de todos y servir a todos”. ¿Notaron lo que hizo Jesús? Esperó con paciencia al momento
adecuado para corregirlos con amor. No los corrigió frente a todos. Como vemos aquí, Jesús esperó
a estar en la casa; sentados, tranquilos.
Trató el asunto con calma. No los presionó. Más bien, les enseñó con paciencia con sus palabras
y sus acciones. Podemos imitar a Jesús no enojándonos enseguida y esperando al momento
debido. Evitemos actuar de forma precipitada, aunque los demás pongan a prueba nuestra paciencia.
¿Qué más podemos aprender de la paciencia que demostró Jesús?
Por ejemplo, ¿pueden los padres imitar la forma en que Jesús trató a sus apóstoles?
Es cierto que puede ser frustrante ver que los hijos no responden de inmediato al consejo o que tardan
en hacer los cambios que tienen que hacer. A veces, los ancianos también tienen que ayudar a
hermanos a los que les cuesta trabajo aceptar sus consejos.
Pero recuerden el ejemplo de Jesús: él nunca dio por perdidos a sus apóstoles. Siempre buscó lo
bueno en ellos. Les tuvo confianza. Y les recalcó con paciencia las lecciones que tenían que aprender
para llegar a ser amigos de Jehová. Si somos pacientes y no damos por perdidos a los demás, con el
tiempo veremos los buenos resultados.
En resumen, primero vimos que cuando somos pacientes demostramos que amamos a Jehová.
No vamos a adelantarnos y hacer lo que nos parezca, sino que esperaremos a que Jehová nos guíe.
Así nos aseguraremos de estar haciendo las cosas como Jehová quiere y alegraremos su corazón.
Y, segundo, vimos que la paciencia nos ayuda a llevarnos bien con los demás.
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Trataremos de pensar antes de actuar. Veremos lo bueno en los demás y les tendremos confianza.
Esperamos que esta información los haya ayudado a valorar aún más los beneficios de tener
paciencia. La situación de este mundo se está poniendo cada vez más difícil y necesitaremos más
paciencia que nunca. Imitar la paciencia de Jehová y de Jesús nos ayudará a tener la actitud correcta.
Podremos combatir la frustración y el desánimo que nos causa la maldad que nos rodea y
esperaremos con paciencia a que llegue el fin. Así es, seguiremos con atención la guía de Jehová y
nos mantendremos cerca de él.
También haremos el máximo esfuerzo en la predicación para ayudar a las personas a conocer a
Jehová y a beneficiarse de su paciencia.
Sí, hermanos, queremos que esta hermosa cualidad forme parte de nuestra personalidad. De esa
forma, a medida que demostremos con nuestra conducta cuánto la valoramos, le daremos gloria y
honra a Jehová.
William Turner – Ayudante del Comité de Servicio: Para darle a Jehová lo mejor de sí, algunos
han tenido que renunciar a carreras de mucho prestigio y dinero. Tomar esta decisión no es nada fácil.
Hay que ser pacientes, como lo veremos en el siguiente video.
Samuele Podestá – Italia: Jugaba en la Serie A, que es la liga más importante de básquetbol de
Italia. También representé a mi país en las categorías juveniles hasta llegar a la selección nacional
de Italia. No solo era gratificante saber que era muy bueno en lo que hacía; además, era una profesión
en la que ganaba mucho dinero. Mis padres y mi hermano mayor eran testigos de Jehová.
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Llegó un momento en el que me sentí dividido, especialmente cuando quise tener mi propia amistad
con Jehová. Porque ya no veía la verdad solo como la religión de mi familia. Con el tiempo algo fue
creciendo dentro de mí como un fuego, como un pequeño fuego. Al final decidí dedicarme a Jehová
y bautizarme, aunque seguía jugando.
Pero creo que… bueno, no creo, estoy seguro de que no le estaba dando lo mejor a Jehová. El
problema era que estaba tratando de organizar mi vida espiritual en torno a mi trabajo, y no al
revés. Y me justificaba diciendo: “Solo es mi trabajo, es mi profesión. Y, claro, es verdad que esto me
quita mucho tiempo, pero solo va a ser por unos años porque la carrera de los deportistas no es tan
larga. Uno se retira antes que en otros trabajos”.
Pero mientras más me acercaba a Jehová, más grande era el conflicto que sentía en mi interior. Un
hermano que me ayudó mucho fue el superintendente de circuito que visitaba la zona donde yo
vivía. Él me conocía desde que yo era pequeño.
Cuando nos volvimos a encontrar, me hizo una pregunta. Él me dijo: “¿Estás contento con tu vida?
¿Eres feliz?”. En teoría, esa parece una pregunta fácil de responder. Pero esa pregunta me dejó
pensando. Estoy muy agradecido por todo el tiempo que él y su esposa me dedicaron. Ellos tenían
una vida muy ocupada, pero siempre se esforzaron por pasar tiempo conmigo.
A veces lo hacían en sus días libres o también en las tardes, al terminar su día. Y, cuando jugué
en otros equipos y me mudé a otras ciudades, ellos, por así decirlo, me buscaron dos familias para
que me cuidaran. Estos hermanos hicieron todo lo posible por darme lo que yo necesitaba.
Pasaron mucho tiempo conmigo y nunca me hicieron sentir mal por lo que estaba haciendo.
Tampoco me presionaron para que tomara una decisión. No me dijeron que tenía que dejar el
básquetbol porque era yo el que tenía que tomar la decisión de si seguía jugando o lo dejaba. Pero su
ejemplo, su modo de vida… Eso fue lo que me ayudó a tomar la decisión correcta. Me fijé en las
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cosas que hacían, en cuáles eran sus prioridades y en lo felices que siempre se veían por estar
sirviendo a Jehová.
Su ejemplo me ayudó mucho más que cualquier cosa, más que cualquier cosa que pudieran decirme.
Entonces me di cuenta de que yo quería tener una vida así. Jugué desde el año 1995 hasta abril
del año 2008, que fue cuando jugué mi último partido. Así que al final dejé mi carrera como
deportista, y estoy muy contento de haber tomado esa decisión.
A veces pienso: “Ojalá lo hubiera hecho antes. Tendría que haber sido más valiente”. Tuve el privilegio
de servir como precursor regular por dos años y medio. Algunos hermanos me animaron a que
llenara la solicitud para servir en Betel, y, para mi sorpresa, me invitaron a servir en la sucursal de
Italia, y estuve ahí cinco años.
Unos meses después de salir de Betel, tuve el privilegio de asistir a la Escuela para
Evangelizadores del Reino. Fue una experiencia inolvidable. El básquetbol es un deporte muy
bonito. Es emocionante, es divertido…, pero no es lo que te hace realmente feliz. Es verdad que lo
que este mundo ofrece puede darte cierta satisfacción, pero al final siempre tienes que sacrificar algo.
A mí me tomó mucho tiempo entenderlo, pero ahora que sé que le estoy dando a Jehová lo mejor de
mí me siento feliz de verdad. En realidad, formamos parte de un equipo muy grande y todos jugamos
para Jehová. El premio es maravilloso y emocionante, y la victoria está asegurada.
Samuele dijo que le hubiera gustado renunciar antes al básquetbol para enfocarse en metas
espirituales. Esta historia nos enseña que mientras más tiempo dediquemos a otros asuntos, menos
tiempo tendremos para dedicarle a Jehová. Y que, mientras más rápido tomemos buenas decisiones,
más rápido recibiremos bendiciones de parte de Jehová y seremos felices.
¡Qué bueno que Jehová fue paciente con nuestro hermano y que lo ayudó a recuperar el
equilibrio! Al decidir qué va a hacer con su vida, recuerde esto: si pone en primer lugar servir a Jehová
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y ayudar a otros a conocerlo, será más feliz. A Samuele lo ayudaron la paciencia y el buen ejemplo
de otros hermanos.
William Turner – Ayudante del Comité de Servicio: Pero ¿no es cierto que a veces perdemos la
paciencia cuando algún hermano nos decepciona? Eso les pasó a Rita y a Coral en el video que
veremos ahora. ¿Aprenderán a ser más pacientes la una con la otra?
SEAMOS PACIENTES
Dueño del bar: ¡Llegas tarde!
Coral: ¿Mmm?
Dueño del bar: Que llegas tarde.
Coral: Lo siento.
Cliente: ¿Trabajas aquí?
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Mis dos hermanos pequeños todavía iban a la escuela, así que yo me tenía que levantar temprano.
Trabajaba repartiendo leche y después todo el día en una fábrica. Y además iba a clase por la noche.
Tenía una vida muy muy ocupada. Cuando me casé, empecé a tener más tiempo libre. Como mi
esposa hacía todas las cosas de la casa, yo solo tenía que trabajar. Antes estaba tan ocupado que
nunca tenía tiempo para divertirme. Un día, un amigo me llevó a una casa de apuestas. Íbamos a
apostar dinero en carreras de caballos. Y, para mi sorpresa, tuve mucha suerte.
Me pareció increíble que fuera tan fácil ganar tanto dinero. Así fue como empezó todo. Así fue como
empecé a jugar por dinero. Mi adicción era cada vez más fuerte, hasta el punto de que, después de
trabajar toda la noche, me iba directo a las carreras. Me encantaba apostar. Prefería apostar que
comer y dormir.
Luego, cuando iba camino a casa, me ponía a pensar en mi esposa y en mis hijos, y no podía
sacarme de la cabeza que tenía que hacer algo con mi vida. Cuando me quedaba sin dinero, iba
a las casas de empeño. Empeñé nuestra cámara fotográfica e incluso llegué a empeñar las joyas de
mi esposa.
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Mi esposa empezó a estudiar la Biblia, y para que ella y mis hijos estuvieran contentos empecé a
estudiar yo también. Antes de empezar a apostar me gustaba cultivar verduras. Algo que me
llamaba mucho la atención era que todas las instrucciones que necesita una planta para crecer están
en una pequeña semillita de uno o dos milímetros.
Tenía muy claro que eso no era casualidad. Para mí, eso era una prueba evidente de que Dios
tenía que existir. Al estudiar la Biblia aprendí que ese Dios es Jehová, y eso me hizo muy feliz. “¡Te
encontré!”, así es como me sentí. Aun así, me costó muchísimo dejar de apostar. Intenté dejarlo
muchas veces. Incluso lograba pagar todas mis deudas.
Pero luego volvía a pedir dinero para seguir apostando. La hermana de mi esposa llegó a decirme:
“Solo dejarás de jugar cuando estés muerto”. Aunque estaba convencido de que existe un Creador,
mi adicción era muy fuerte. Sabía que Jehová veía todo lo que hacía y yo me odiaba a mí mismo.
Pero entonces fui por primera vez a una asamblea de circuito. “Deben quitarse la vieja personalidad
[…] y deben ponerse la nueva personalidad”. Mientras iba leyendo estas palabras en la Biblia, sentí
que eran para mí.
Entonces pensé: “¿Qué estoy haciendo con mi vida?”. Y me di cuenta de lo fea y desagradable que
era mi forma de pensar. En ese momento, me puse a llorar. Jehová me estaba diciendo que tenía que
cambiar, y yo me propuse hacerlo. Pero sentía que jamás iba a lograrlo solo. Así que le hice una
oración a Jehová desde lo más profundo de mi corazón.
Recuerdo que le dije: “Jehová, de verdad quiero cambiar, cueste lo que cueste. No solo quiero dejar
las apuestas; también quiero odiarlas. ¡Ayúdame a odiarlas!”. Y le pedía eso todos los días. Desde
entonces, nunca más volví a apostar y nunca he vuelto a sentir ganas de hacerlo. Un día que estaba
trabajando, pasé por un lugar donde se hacían carreras de bicicletas.
Antes me encantaba apostar en esas carreras, pero ahora sentía asco, sentía rechazo. Supe que
Jehová me había respondido. Me sentí muy agradecido por su paciencia, por dejarme ser parte
de su pueblo, incluso sabiendo cómo era yo. A la familia de mi esposa le han sorprendido mucho
mis cambios. Estoy seguro de que, si no hubiera dejado las apuestas, mi familia se habría roto.
Sé que los que están tratando de dejar el juego tienen muchas preocupaciones. Pero, si le dices a
Jehová cómo te sientes, si confías en él y te lanzas a sus brazos, él va a estar ahí, no te soltará nunca.
Quiero que los que tienen esta lucha sepan que Jehová es así, que es ese amigo que puede ayudarte.
William Turner – Ayudante del Comité de Servicio: ¡Qué historia tan bonita! Si está luchando
contra una adicción, no se rinda.
Ábrale su corazón a Jehová y pídale ayuda. Y no se desanime si sufre recaídas. Jehová será paciente
con usted, tal y como lo fue con Takeei. ¿Vieron que la adicción de este hermano empezó con algo
pequeño? Si tan solo hubiera visto la señal de peligro a tiempo...
¿Cómo podemos mantenernos alerta y proteger nuestro corazón? Vamos a averiguarlo en la siguiente
adoración matutina del hermano David Splane, un miembro del Cuerpo Gobernante.
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¿Cómo podemos mantenernos alerta y proteger nuestro corazón? Proverbios 4:23
Salomón tenía tres medio hermanos muy malos: Amnón, Adonías y Absalón. Aunque él era
mucho más joven que ellos, nunca quiso imitar a sus hermanos. No permitió que su mala conducta lo
hiciera tropezar. No dijo: “Si los siervos de Jehová son así, yo no quiero tener nada que ver con esta
religión”. No, Salomón no se dejó llevar por ellos.
Al contrario, cultivó una estrecha amistad con Jehová. ¿Y recuerdan lo que dice la Biblia sobre lo que
Jehová pensaba de él? Dice que “Jehová lo amaba”. Qué bonito, ¿no? ¿No les gustaría que también
se dijera eso de ustedes? A mí sí. Jehová amaba a Salomón y, por eso, lo bendijo de muchas
maneras. Por ejemplo, mientras fue fiel, hubo paz en Israel.
De hecho, en cierta ocasión él dijo: “Jehová mi Dios me ha dado paz en todos lados. No hay nadie
en contra de mí”. Y, además, también dijo: “No está pasando nada malo”. No fue sino hasta que él le
fue desleal a Jehová que algunos israelitas se rebelaron contra él. Mientras él estaba en paz con
Dios, la nación disfrutaba de paz. Y además había abundancia. La situación económica era magnífica.
La Biblia dice que la plata era “tan abundante como las piedras”. Pero, cuando Salomón empezó a
alejarse de Jehová, Jehová dejó de bendecirlo. Así que todas aquellas riquezas se acabaron antes
de que acabara su reinado. Según Perspicacia, la economía del reino se vio afectada por el mal
gobierno de Salomón, porque seguía gastando dinero como loco, dinero que ya no tenía.
La nación de Israel ya no producía lo mismo que antes. Y, como consecuencia de esto, la nación
sufrió y Rehoboam no heredó ninguna de aquellas riquezas que llegó a tener Salomón en sus
mejores años. Como dice el comentario de hoy, durante su reinado, Salomón hizo muchas cosas
buenas.
¿Pero pudiera ser que, desde el principio —a pesar de que Salomón estaba muy ocupado en
proyectos teocráticos— hubiera alguna señal de peligro, una alarma que indicara que algo andaba
mal? Es posible. El comentario del texto de hoy explica que cuando Salomón llegó al trono era joven.
Pero para entonces él ya estaba casado.
De hecho, para cuando fue nombrado rey, todo parece indicar que él ya llevaba un tiempito casado y
ya era papá. Tenía un pequeñín de un año, Rehoboam. ¿Y quién era su esposa —tal vez su primera—
? Era una ammonita. ¿¡Ammonita!? ¿Recuerdan algo sobre los ammonitas? Ah, sí, hay algo sobre
ellos en Deuteronomio 23:3.
Recordemos que, cuando Salomón se casó, David todavía estaba vivo y probablemente hasta estuvo
en su boda. Leamos lo que dice Deuteronomio [Link] “Ningún ammonita ni moabita podrá entrar en la
congregación de Jehová. Ninguno de sus descendientes podrá entrar jamás en la congregación de
Jehová hasta la décima generación”. “Jamás”.
¿Qué parte de esto no le quedó clara a Salomón? Entonces, ¿podría ser que Salomón, incluso antes
de ser rey, se tomara un poco a la ligera las leyes de Jehová sobre el matrimonio? Es posible. ¿Por
qué decimos que es posible? No podemos decirlo con toda seguridad, pues, según Perspicacia, hubo
algunas excepciones, como la de Rut, la moabita.
Pero Perspicacia también indica que es posible que esta esposa ammonita influyera en Salomón
para que cometiera apostasía. Sea como sea, ¿por qué la primera esposa tuvo que ser extranjera y,
además de todo, ammonita? Salomón se pudo haber casado con una israelita —con solo una— y
haber sido feliz con la esposa de su juventud. ¿Verdad que las cosas hubieran sido muy distintas?
Al menos, eso creo. Pensemos un momento en las mujeres con las que sí se casó, mujeres paganas.
Todos tenemos familiares que no son Testigos. Los queremos mucho y de vez en cuando los
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visitamos. ¿Pero verdad que enseguida nos quedamos sin saber de qué hablar? Porque
no compartimos con ellos lo más importante para nosotros: la verdad.
Preguntémonos: ¿Por qué se sentía Salomón tan cómodo entre tanta mujer pagana? ¿De qué
hablarían? Seguro que no se ponían a estudiar juntos La Atalaya... ¿Entonces de qué hablaban? ¿Por
qué le gustaban tanto estas mujeres? ¿Sería porque eran humildes? ¿Por su ropa bonita y modesta?
¿Por “su conducta casta”? ¿Por su “espíritu tranquilo y apacible”? ¿O era más bien por su físico?
Seamos francos. A Salomón le atraían la clase equivocada de mujeres. Y tal vez desde joven hubo
señales de peligro. Y, hablando de esto, cuando Salomón empezó a casarse con tantas mujeres,
¿no le habrá dado algún consejo tal vez un profeta o quizás un sacerdote? ¿Le habrán leído
Deuteronomio 17:17? Este consejo era para los reyes. Deuteronomio 17:17.
Dice lo siguiente: “Tampoco debe tener muchas esposas, para que su corazón no se desvíe”. Bueno,
si algún día alguien le dio ese consejo, no lo siguió. Y, si nadie le dio ese consejo, ¿por qué no se lo
dieron? ¿Qué lección extraemos? Pudiera ser que estemos muy ocupados trabajando para
Jehová y que aparentemente estemos muy bien en sentido espiritual.
Pero estemos pendientes por si hay señales de que no estamos del todo bien. Por ejemplo, imagínese
a un hermano soltero que predica y va a las reuniones, pero en sus noches libres le gusta salir
de fiesta, ir a lugares donde se puede bailar. Y no se siente incómodo charlando con la gente del
mundo en esos lugares. De hecho, le gusta.
Y, como ahí no hay hermanas, tiene que bailar con mujeres del mundo. ¿Por qué le gusta eso?
Trabaja mucho en la congregación, pero obviamente hay algo ahí que no anda del todo bien.
O un precursor al que le gusta coquetear. Hay varias hermanitas que creen que solo tiene ojos para
ellas. Y eso las hace sentir especiales.
Un siervo ministerial pasa demasiado tiempo conversando con una hermana casada. Y siempre se
justifica diciendo: “Solo estamos hablando. Somos amigos”. Señal de peligro. Una buena hermanita
se ofende mucho cuando una hermana mayor le dice que sus faldas y sus pantalones le quedan
demasiado ajustados. ¿No son estas señales de peligro?
De vez en cuando, sin importar los privilegios que tengamos, debemos hacernos un autoexamen.
Busquemos si hay algo que corregir. Y, si estás buscando pareja, pensar en el caso de Salomón
pudiera ser muy útil. ¿Qué cualidades son las que buscas en una pareja? ¿Cualidades
espirituales? ¿O te fijas más en el físico, con la esperanza de que lo espiritual venga después?
A una hermanita le gusta mucho un hermano. Es muy guapo, supersimpático y se lleva bien con todo
el mundo. ¿Pero cómo está su espiritualidad? ¿Tiene establecida una buena rutina espiritual y
la sigue? Por ejemplo, si le mencionan un artículo de una Atalaya reciente, ¿dice a menudo: “Ay, ¿ese
no lo vi”? Si ese es el caso, es una mala señal.
Si ahora, de soltero, no les da prioridad a los asuntos espirituales, ¿qué te hace pensar que cuando
esté casado contigo sí lo hará? ¿Podrás hacer que cambie? ¿O hará él que cambies tú? Como
menciona el comentario, Salomón tuvo muchos privilegios. Pero, al parecer, pensaba que las
normas de Jehová no le aplicaban a él. No sabemos por qué.
Quizás tenía la actitud de la que él mismo habló en Eclesiastés, el rey “puede hacer lo que quiera”.
Quizá fue eso. No debía, pero aun así adquirió muchos caballos y se casó con muchas mujeres. ¿Qué
lección aprendemos? Que, aunque llevemos mucho tiempo en la verdad y aunque tengamos muchos
privilegios y Jehová nos esté utilizando mucho, en ningún momento podemos bajar la guardia.
Tenemos que proteger el corazón. Y no pasemos por alto ninguna señal de alerta que nos indique
que algo está mal.
William Turner – Ayudante del Comité de Servicio: Nuestras asambleas son algo que disfrutamos
muchísimo cada año. Son esenciales para fomentar el amor y la unidad en el pueblo de Jehová.
En este episodio de “Del pasado al presente” veremos cómo fue que las asambleas llegaron a ser una
parte tan importante de nuestra adoración.
¡Buenos días, queridos hermanos y hermanas! ¡Qué felices nos sentimos de estar todos juntos
en esta asamblea! A los testigos de Jehová nos encanta ir a las asambleas para adorar a Jehová,
aprender de él y cantarle todos juntos. Pero el pueblo de Dios de nuestros días no siempre ha tenido
asambleas tan grandes como estas, con miles de personas reunidas. ¿Cómo empezaron?
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Lo descubriremos en este nuevo episodio de “Del pasado al presente”.
En realidad, la primera gran asamblea del pueblo de Dios se celebró hace miles de años, cuando
Moisés y los israelitas se reunieron en el monte Sinaí para recibir instrucciones de Jehová.
Después de eso los israelitas empezaron a asistir a tres fiestas cada año. En estas fiestas se
reunían personas de diferentes tribus para alabar a Dios como una gran familia, tal como lo hacemos
hoy. En nuestros días, las primeras asambleas comenzaron a celebrarse a finales de la década
de 1880, aunque no eran exactamente como las de ahora.
Eran reuniones grandes en las que unos pocos centenares de estudiantes de la Biblia se
juntaban para conmemorar la Cena del Señor. Y todas se celebraban en la ciudad de Allegheny,
en Pensilvania.
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Pero eso cambió en 1893, año en el que tuvo lugar la Feria Mundial de Chicago.
Como la feria atrajo a millones de personas, bajaron las tarifas de los trenes, y los Estudiantes de la
Biblia vieron la oportunidad perfecta para invitar a los hermanos a una asamblea de cinco días
allí en Chicago. Asistieron unas 360 personas, lo que puede parecer poco comparado con las
asambleas de ahora.
Pero estas primeras asambleas ayudaron a los Estudiantes de la Biblia a ver lo bueno que era
juntarse con hermanos de otros lugares. Con el tiempo se empezaron a hacer asambleas todos los
años. Algunas se hicieron al aire libre o en una carpa, como la asamblea de 1908 en Put-in-Bay, un
complejo turístico ubicado en el lago Erie, en Ohio.
Esta asamblea duró 10 días y fue la más grande hasta ese momento, porque asistieron unas 3.500
personas. Fue una maravillosa oportunidad para los hermanos y hermanas, jóvenes y mayores, de
fortalecerse en sentido espiritual, pasar tiempo juntos, reír juntos, comer juntos y hacer lazos
de amistad que durarían para siempre.
Poco tiempo después, el mundo sufrió los estragos de la Primera Guerra Mundial y de la gripe
española de 1918, que acabó con la vida de unos 50 millones de personas. Pero esto no detuvo al
pueblo de Dios. La unidad y el amor que había entre los hermanos se vio claramente en 1919 en
Cedar Point (Ohio).
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Esta fue la primera gran asamblea que se celebró después de que el hermano Rutherford y sus
colaboradores fueran liberados de prisión. Los hermanos estaban muy contentos de volver a
juntarse otra vez de forma segura. Llegaron tantos que el programa tuvo que continuar al aire libre.
Al final asistieron unas 7.000 personas.
Solo tres años después, en 1922, otra vez en Cedar Point se celebró una asamblea todavía más
emocionante. La asistencia fue de aproximadamente 10.000 personas cada día. Esta asamblea le
dio fuerzas al pueblo de Dios para seguir predicando con más entusiasmo aún. En los años siguientes,
las asambleas tuvieron un efecto muy poderoso en el pueblo de Dios y motivaron a los hermanos a
estar más unidos que nunca.
Una asamblea inolvidable fue la que se celebró en 1931 en Columbus (Ohio). Imagínese entrando
en el local de la asamblea. Hay 15.000 personas; el lugar está repleto; no cabe ni un alfiler. En el
programa que tiene en su mano hay dos letras muy grandes en la portada: JW. Los primeros dos días
de la asamblea todos los asistentes están intentando adivinar qué significan esas dos letras.
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Para los años cuarenta, la Segunda Guerra Mundial había dejado muchos países devastados y
divididos. Pero el pueblo de Jehová seguía creciendo y estando cada vez más unido. En 1946,
nuestros hermanos se reunieron en Cleveland (Ohio) para celebrar la Asamblea Teocrática
“Naciones alegres”, y no podrían haber elegido un título mejor.
Esta fue una verdadera asamblea internacional porque asistieron 55.000 delegados de 33 países.
Algunos incluso se quedaron en tiendas de campaña o en casas rodantes. Estos campamentos,
que parecían ciudades, eran muy comunes en las grandes asambleas de esa época. Como nuestra
familia espiritual seguía creciendo, en los años cincuenta se celebraron asambleas por todo el mundo,
incluso en lugares con menos recursos.
Un ejemplo destacado de lo internacional que era para entonces el pueblo de Dios fue la inolvidable
Asamblea Internacional “Voluntad Divina”, que se celebró en Nueva York en 1958. Asistieron más
de 250.000 personas de 123 países y territorios. Esta fue la asamblea internacional más grande
celebrada en una sola ciudad. Se llenó el Estadio de los Yankees y el cercano Polo Grounds.
Pero lo que de verdad unía a los hermanos en estas asambleas no era simplemente que fueran
muy grandes y que hubiera miles de Testigos; era el programa espiritual, que incluía discursos
emocionantes, series de discursos muy prácticas, nuevas publicaciones y, a partir de los años
sesenta, representaciones dramáticas con trajes de época.
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Esos regalos espirituales, más la alegría de reencontrarse con antiguos amigos y conocer otros
nuevos, han hecho que las asambleas sean una auténtica bendición. Pero celebrar asambleas
no siempre ha sido fácil.
En Georgia, donde los Testigos sufrieron mucha oposición, se hicieron planes para celebrar la
asamblea de distrito del año 2006 “¡Nuestra liberación se acerca!” en la sala de conciertos de la
Filarmónica de Tiflis.
Pero la junta directiva canceló el contrato con nuestros hermanos solo una semana antes de que
empezara la asamblea. En muy pocos días, un ejército de hermanos y hermanas muy decididos
convirtieron dos terrenos sembrados de papas en un lugar apropiado para celebrar la
asamblea.
Cosecharon las papas, construyeron una plataforma y bancos de madera e instalaron el equipo de
sonido. Todo estuvo listo para el inicio de la asamblea, y hubo más de 17.000 asistentes, contando
tanto a los que estaban en persona como a los que se conectaron por teléfono. La asamblea fue todo
un éxito.
Pero, además, los asistentes se alegraron muchísimo cuando recibieron un regalo inesperado: la
Traducción del Nuevo Mundo en georgiano. Esto los hizo sentirse todavía más unidos a sus hermanos
y hermanas de todo el mundo. En años recientes, se han celebrado asambleas especiales e
internacionales por todo el mundo.
Y, cuando ha sido imposible reunirnos en persona, nos hemos reunido de forma virtual. No importa si
son en Polonia, en Corea del Sur, en Australia o en Sudáfrica.
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Las asambleas fueron y siguen siendo ocasiones que hacen muy felices a todos los siervos de Dios.
Nos animan, nos fortalecen, nos unen a nuestros hermanos, pero sobre todo nos acercan más a
Jehová.
William Turner – Ayudante del Comité de Servicio: La unidad que caracteriza a nuestra familia
espiritual resulta en alabanza para Jehová. En las asambleas se puede ver que somos una verdadera
hermandad.
Pero tenemos que esforzarnos por mantener esa unidad, en especial si alguien nos hiere o pone a
prueba nuestra paciencia. Pero, con la ayuda de Jehová, todos podemos hacer las paces. Justo de
eso trata nuestro video musical.
Pero antes de verlo queremos enseñarles una función que podría ayudarlos a disfrutar más del
programa. Se trata de los subtítulos, que están disponibles en muchos idiomas. Si un video tiene
subtítulos en su idioma, podrá ver este símbolo en la parte inferior de su pantalla. Haga clic en el
símbolo para activar o desactivar los subtítulos.
Ahora sí. Es hora de ver nuestro video musical. ¡Que lo disfruten!
♪♪ Lo sabes bien, y yo también, y perdonar de corazón.
que ya está bien de pelear. Hay que olvidarlo.
Lo que pasó estuvo mal, Mirar atrás está de más.
y ya da igual, llegó el momento de olvidar. Hay que buscar la paz.
¿Y ahora qué nos toca hacer? No esperaré ni un día más.
Es hora de reconocer No importa quién lo comenzó,
que es hora de pedir perdón la herida tiene que cerrar.
y perdonar de corazón. Si nuestro Dios nos perdonó,
Si te hice mal, perdóname, ¿qué puede haber que no podamos superar?
no buscaré tener razón. ¿Y ahora qué nos toca hacer?
Quizás fui yo, o tú tal vez, Hacer las paces otra vez,
y qué más da, son cosas de la imperfección. y ser capaces de volver
¿Y ahora qué nos toca hacer? a ser amigos otra vez,
Es hora de reconocer pedir perdón y perdonar,
que es hora de pedir perdón hacer las paces. ♪♪
William Turner – Ayudante del Comité de Servicio: Hoy nos hemos centrado en la maravillosa
cualidad de la paciencia. Aprendimos que debemos ser pacientes cuando alguien no actúa como
nosotros lo haríamos, que Jehová nos tiene paciencia mientras nos esforzamos por luchar contra
malos hábitos, y que, con amor y paciencia, podemos fortalecer a los demás.
William Turner – Ayudante del Comité de Servicio: Para la videopostal de este mes vamos a
viajar a Guatemala, en Centroamérica.
¿Qué paisajes de la creación le gustan más? ¿Las selvas? ¿Las playas? ¿O, tal vez, las montañas?
Pues Guatemala lo tiene todo. Incluso tiene volcanes.
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De hecho, tiene muchos volcanes. En el sur de Guatemala hay una cadena de 27 de ellos.
Los primeros misioneros llegaron al país en 1945 y, para 1958, había más de 700 publicadores en
3 circuitos. En la década de los ochenta surgieron problemas cuando el gobierno organizó
grupos armados de civiles para que patrullaran las calles. Nuestros hermanos no se unieron a
esos grupos. Y, aunque a algunos los amenazaron con matarlos, se mantuvieron firmes.
Hoy día hay más de 850 congregaciones y alrededor de 40.000 publicadores. Y sus métodos de
predicación son tan variados como los paisajes del país.
El idioma oficial de Guatemala es el español, pero también se hablan más de 20 idiomas indígenas
en el país, entre ellos el mam.
Hay 500 publicadores en 20 congregaciones que predican las buenas noticias en mam.
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Una de estas congregaciones es la Ostuncalco mam, en Quetzaltenango. Estos hermanos y
hermanas son algunos de los 49 publicadores de esta congregación. Todos ellos les envían un
cariñoso saludo.
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