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ESTRATEGIA

DE
SEGURIDAD
DEL PACIENTE

20 20
Edita: Osakidetza. C/ Álava, 45 - 01006 Vitoria-
Gasteiz Edición: 1ª. Enero 2018
© Administración de la Comunidad Autónoma del País
Vasco Osakidetza 2018
Internet: [Link]
e-mail: coordinacion@[Link]
D.L.: BI-317-2018
ESTRATEGIA
DE
SEGURIDAD
DEL PACIENTE

20 20
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20 20

PRESENTACIÓN
En las sociedades avanzadas correspondientes a países desarrollados, la Seguridad del Paciente
cons- tituye un elemento consustancial de la asistencia sanitaria. En efecto, en nuestro medio y en
este siglo XXI, la ciudadanía considera legítimamente, que las prestaciones asistenciales deben
ser seguras y exentas de consecuencias negativas para el paciente. Sin embargo, a pesar de la
cualificación de los profesionales y de la disponibilidad de tecnología cada vez más avanzada, hay
que contemplar una cier- ta probabilidad de riesgo que puede materializarse bajo la forma de
diferentes incidentes de Seguridad.

En la mayoría de las ocasiones, los incidentes de Seguridad no ocasionan daño al paciente pero
en otras sí lo hacen constituyendo los denominados eventos adversos que pueden conllevar graves
conse- cuencias. Estos incidentes pueden asociarse con múltiples actividades asistenciales y
producirse en diferentes ámbitos. De este modo, por desgracia, el abanico de posibilidades es amplio
y constituyen ejemplos del mismo las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria, los
incidentes asociados a los procedimientos quirúrgicos, los errores de identificación del paciente o los
incidentes relaciona- dos con la administración de determinados fármacos.

La esencia del concepto “Seguridad del Paciente” se remonta a los orígenes de nuestra civilización
en absoluta coherencia con el principio hipocrático “primum non nocere”. En efecto, la aplicación
de la lógica marca como primera prioridad de cualquier proceso asistencial que éste no ocasione
daño alguno para el paciente.

Sin embargo, lo que entendemos hoy en día por “Seguridad del Paciente”, este conjunto de activida-
des, acciones y proyectos destinados a promover la cultura de la Seguridad y a reducir la probabilidad
de ocurrencia de los incidentes de Seguridad ostenta una trayectoria mucho más corta.

En realidad, es en el año 2004 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanza su


“Alianza Mundial por la Seguridad del Paciente” que, en un primer momento, centra sus esfuerzos en
la promo- ción de la higiene de manos, de la cirugía segura y de la lucha frente a las resistencias
antimicrobianas.

Así mismo, la Unión Europea establece en el año 2006 un marco político en materia de Seguridad
e inicia el despliegue de los sistemas de notificación de incidentes. En paralelo, se progresa en
el conocimiento de la epidemiología de los eventos adversos con la realización de estudios
específicos en diferentes estados de la Unión. En nuestro medio, el estudio ENEAS se desarrolló
en el ámbito hospitalario y el APEAS en el de la Atención Primaria.

Por lo tanto, la Seguridad del Paciente se ha erigido como un programa de salud prioritario en nues-
tros países desarrollados desde hace poco más de una década.
En Euskadi existe una trayectoria previa de trabajo bien consolidada en diferentes áreas como pueden ser:
– La prevención y el control de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (plan
INOZ)
– La seguridad transfusional
– Las buenas prácticas en determinados cuidados de enfermería
– La protección radiológica

PRESENTACI 5
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
No obstante, es en el año 2013 cuando se edita el primer documento de difusión pública que
recoge los diferentes proyectos en materia de Seguridad del Paciente impulsados por el sistema
sanitario público vasco. Se trata de la Estrategia de Seguridad del Paciente 2013-2016. Esta
publicación representa un sustancial ejercicio de mejora continua por parte del Departamento de
Salud y de Osa- kidetza en el que han participado directamente más de 300 profesionales y que
se ha materializado en consecuciones concretas entre las que se pueden citar:
– La implantación de un brazalete corporativo para el conjunto de Osakidetza que garantiza la
identificación externa inequívoca de los pacientes.
– Un protocolo innovador de Seguridad del recién nacido.
– Una campaña destinada a la implicación de las personas en su propia seguridad, pionera
en el conjunto del Estado.
Además, la Estrategia de Seguridad del Paciente 2013-2016 ha supuesto un compromiso de ren-
dición de cuentas que se ha traducido en una evaluación puesta a disposición del conjunto de la
ciudadanía.
En esta legislatura 2017-2020, el objetivo es el de garantizar la continuidad del conjunto de líneas de
acción y de proyectos implantados incorporando el aprendizaje logrado en estos últimos años y
asumiendo nuevos retos como pueden ser el abordaje de las segundas y de las terceras víctimas o la
problemática específica en las áreas de Urgencias. De esta manera, en las líneas estratégicas del
Departamento de Salud para esta legislatura, en el apartado relativo a “La sostenibilidad y la
modernización del siste- ma sanitario” se establece como compromiso esta Estrategia de
Seguridad del Paciente 2017-2020.
El esfuerzo conjunto del sistema sanitario y de la ciudadanía para la mejora continua de la Seguridad
del Paciente constituye un reto prioritario que ha de mantenerse en el tiempo ya que los resultados,
en buena parte, se obtendrán a medio e incluso a largo plazo.
Por ello, con esta nueva Estrategia, desde el Departamento de Salud y desde Osakidetza vamos a
seguir trabajando para promover activamente la cultura de la Seguridad del Paciente en nuestra so-
ciedad.

Jon Darpón Sierra


Consejero de Salud

6 PRESENTACI
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20

ÍNDICE

PRESENTACIÓN 5

ANÁLISIS DE SITUACIÓN 8

OBJETIVOS DE LA ESTRATEGIA 23

ASPECTOS DE COMUNICACIÓN Y COORDINACIÓN PARA LA MEJORA


DE LA SEGURIDAD DEL PACIENTE 24

LÍNEAS DE ACCIÓN CORPORATIVAS 26

L1. Gestión de los incidentes de seguridad 27


L2. Atención a las segundas y terceras víctimas 32
L3. Identificación inequívoca de los pacientes 37
L4. Implicación de los pacientes en su seguridad 40
L5. Conciliación de la medicación 45
L6. Optimización en la prescripción de pruebas diagnósticas que utilizan radiación ionizante 47
L7. Seguridad transfusional 50
L8. Prevención y control de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria 54
L9. Cirugía segura 67
L10. Seguridad en el proceso asistencial gestación-parto-puerperio 71
L11. Seguridad del paciente en los servicios de Urgencias 77
L12. Seguridad del paciente vinculada a los cuidados 82
L13. Buenas prácticas asociadas a la utilización de medicación 88
L14. Buenas prácticas en los pacientes hospitalizados en riesgo de desnutrición 91
L15. Buenas prácticas para la prevención de la incontinencia urinaria inducida 94

FORMACIÓN 97

BIBLIOGRAFÍA 100

ACCESO A OTRAS FUENTES DE INTERÉS EN INTERNET 110

ANEXO 1. SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN DE LA ESTRATEGIA 112

ÍNDI 7
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20

ANÁLISIS DE SITUACIÓN
Osakidetza ha alcanzado un significativo grado de reconocimiento por la calidad y la seguridad
de sus prestaciones sanitarias. Sin embargo, la creciente complejidad de la atención sanitaria
conlleva una serie de riesgos que nos exige profundizar en la búsqueda del máximo nivel de
Seguridad para nuestros pacientes.

En este sentido, Osakidetza ha trabajado durante años para dotarse de herramientas y protocolos
para proteger al paciente, por lo que la Seguridad del Paciente no es una vertiente de la calidad
asistencial nueva o desconocida.

La Seguridad del Paciente es una prioridad para el Departamento de Salud y uno de los objetivos
recogidos tanto en el Plan de Salud 2013-2020 1 (“Promover el máximo nivel posible de seguridad
clínica en la provisión de la asistencia sanitaria”) como en los Retos y Proyectos Estratégicos de
Osakidetza 2017-20202 (“Consolidar la cultura de seguridad del paciente en Osakidetza, profundi-
zando en las líneas de acción existentes y desarrollando nuevos proyectos relevantes”). Además
de constituir una prioridad absoluta en términos de salud de las personas, la Seguridad del
Paciente es uno de los pilares básicos para la sostenibilidad del sistema.

En sintonía con las acciones específicas de Gobierno, el Plan de Salud y las líneas estratégicas de
Osakidetza, se elaboró la Estrategia de Seguridad del Paciente de Osakidetza 2013-20163, el
primer documento de difusión pública que recogía las diferentes líneas de acción que, de manera
corporativa y para el conjunto de la organización, Osakidetza quería impulsar y desarrollar en ese
período, dando por una parte continuidad a la trayectoria en Seguridad del Paciente de la
organización y por otra, respuesta a la situación actual. La estrategia recogida en este documento
ha supuesto una referencia útil para los pacientes, los profesionales y los directivos de la red,
orientada a una mejora continua y a garantizar cotas elevadas de Seguridad en la asistencia
sanitaria de los ciudadanos de nuestra Comunidad, y una firme apuesta y compromiso por la
mejora de la Seguridad de nuestros pacientes.

Convertir la Seguridad del Paciente en uno de los pilares básicos en la atención sanitaria,
minimizar el riesgo de eventos adversos (EA) vinculados a la asistencia sanitaria en todos los niveles
asistencia- les, compatibilizar la necesaria política de racionalización del gasto con una
asistencia sanitaria de calidad y alta seguridad, aprovechar el impulso de las nuevas tecnologías para
disminuir los posibles agujeros de seguridad, y adaptar la experiencia adquirida en Seguridad del
Paciente al nuevo escena- rio organizativo dentro del modelo de atención integrada (Organizaciones
Sanitarias Integradas) han sido los objetivos que han impulsado esta Estrategia 2013-2016.

Para cada una de las siguientes 13 líneas de acción, seleccionadas en base a la evidencia
científica disponible, a las directrices a nivel internacional y estatal en materia de Seguridad del
Paciente y de conformidad con el Plan de Salud 2013-2020 del Departamento de Salud del
Gobierno Vasco y con las Líneas estratégicas y planes de acción Osakidetza 2013-2016, se
definieron objetivos específicos e indicadores de seguimiento:

1. Prevención y control de las Infecciones Relacionadas con la Asistencia Sanitaria (IRAS)


2. Cirugía segura
3. Seguridad en el proceso asistencial gestación-parto-puerperio

8 ANÁLISIS DE
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
4. Sistema de Notificación y Aprendizaje en Seguridad del Paciente (SNASP)
5. Optimización en la prescripción de pruebas diagnósticas que utilizan radiación ionizante
6. Buenas prácticas asociadas a la administración de la medicación
7. Buenas prácticas asociadas a los cuidados de enfermería
8. Seguridad transfusional: donantes y receptores de componentes sanguíneos y tejidos
9. Formación en Seguridad del Paciente
[Link]ón inequívoca de los pacientes
[Link]ón de la medicación
12. Implicación del paciente en la seguridad de la atención sanitaria
[Link]ón de las infecciones del tracto urinario asociadas a catéter urinario
Para apoyar el despliegue de la Estrategia de Seguridad del Paciente de Osakidetza 2013-2016 se
definió un modelo de participación que afecta a toda la Organización, con el objetivo de facilitar
la definición de la Estrategia de Seguridad del Paciente de Osakidetza, su despliegue a todas las
orga- nizaciones de servicios así como la evaluación y revisión de la misma, y todo ello mediante la
partici- pación del mayor número de profesionales de Osakidetza.
Entre los principios en los que se ha basado este modelo se encuentran el liderazgo por parte de
la Dirección de Osakidetza, la implicación y sintonía por parte de los equipos directivos de cada
organi- zación de servicios, un enfoque participativo y un trabajo en red, la flexibilidad para que,
dentro de un marco común, se respeten las especificidades, prioridades y diferentes ritmos de cada
organización de servicios, la comunicación planificada y desplegada a toda la organización y el
seguimiento y eva- luación con un enfoque de mejora continua.
Los agentes que se han identificado en este modelo, tanto en Osakidetza como fuera de ella, y que
tie- nen o pueden tener un papel importante en el ámbito de la seguridad son el Departamento de
Salud del Gobierno Vasco, la Dirección General de Osakidetza (Consejo de Dirección, Dirección de
Asisten- cia Sanitaria, Comité Director de la Seguridad del Paciente, Equipo de Coordinación de
Programas de Salud Pública y Seguridad del Paciente, Grupos de trabajo específicos encargados
del desarrollo de los proyectos corporativos), las Organizaciones de servicios de Osakidetza (Equipos
Directivos, Refe- rentes de Seguridad, Comisión de Seguridad, Mandos Intermedios: Jefes de
Servicios, Supervisoras, Jefes de Unidad, Responsables de Procesos, etc. todos los profesionales) y
otros agentes como Socie- dades Científicas, Colegios de Médicos y Enfermería, Asociaciones de
Pacientes y Organizaciones del ámbito social y/o sociosanitario.
Osakidetza cuenta actualmente con más de 300 personas especialmente dedicadas al avance de las
di- ferentes líneas de acción de la Estrategia de Seguridad, bien como Referentes de Seguridad en sus
orga- nizaciones de servicios o bien participando en los distintos grupos de trabajo de cada línea. El
progreso en la mejora de la seguridad de la asistencia sanitaria es un proceso que se sustenta
fundamentalmente en la implicación, el compromiso, la participación y el liderazgo compartido de
todos los profesionales.
Uno de los principales objetivos de la Estrategia 2013-2016 ha sido convertir la Seguridad del Pa-
ciente en uno de los pilares básicos en la atención sanitaria contribuyendo al mantenimiento de
la cultura de seguridad, y para ello se han desarrollado actividades orientadas a mejorar dicha
cultura, como la formación de los profesionales, el desarrollo de un sistema de notificación de
incidentes sin daño, la implementación de prácticas seguras y la implicación de los pacientes y
ciudadanos.

ANÁLISIS DE 9
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
Con el fin de desarrollar y mantener la cultura de seguridad en nuestras organizaciones se está traba-
jando en un proyecto que nos va a permitir conocer, a través de una encuesta, los valores, actitudes,
percepciones y patrones de conducta de los profesionales de Osakidetza con respecto a la Seguridad
del Paciente y aumentar la concienciación de los mismos. El análisis nos permitirá establecer las
fortalezas y las oportunidades de mejora, así como evaluar cambios a lo largo del tiempo y el impacto
de determinadas intervenciones y programas, a partir de la situación basal determinada.
Recientemente se ha elaborado un documento que recoge la “Evaluación de la Estrategia de Seguri-
dad del Paciente de Osakidetza 2013-2016”.

A continuación se recoge un resumen de la situación actual de las líneas de acción priorizadas en


la Estrategia 2013-2016.

LA1: PREVENCIÓN Y CONTROL DE LAS INFECCIONES RELACIONADAS CON LA


ASISTENCIA SANITARIA (IRAS)

La prevención y el control de las IRAS es una línea de acción que tiene una amplia trayectoria y
ha sido objetivo prioritario de nuestra Comunidad desde hace mucho tiempo. Resaltar el Plan INOZ
(In- fekzio Nosokomialak Zaintzeko eta Kontrolatzeko Plana - Plan de Vigilancia y Control de las
Infeccio- nes Nosocomiales), que se inició en 1990 e incluye todas las actividades de vigilancia,
prevención y control de las IRAS que se han llevado y llevan a cabo en las organizaciones de
Osakidetza. Señalar también los proyectos dirigidos a la prevención de las IRAS en Unidades de
Cuidados Intensivos, Bac- teriemia Zero y Neumonía Zero, desarrollados a nivel del Sistema Nacional
de Salud en coordinación con las Comunidades Autónomas ([Link].).

Plan INOZ

Entre las acciones desarrolladas y los logros conseguidos se encuentran:

• Elaboración del “Protocolo de aislamientos: Recomendaciones para prevenir la transmisión


de infecciones en las Organizaciones Sanitarias Integradas”. Este documento se
acompaña de diversos materiales para su distribución entre profesionales y pacientes
(trípticos informa- tivos, carteles, hojas informativas para el paciente).

• Estudios de vigilancia de IRAS:


– Análisis de la prevalencia de infección nosocomial a través del estudio EPINE, estudio que
se realiza anualmente a nivel estatal y en el que participan todos los hospitales de agudos
y de media-larga estancia de Osakidetza.
– Análisis de la incidencia de infección nosocomial en los procedimientos quirúrgicos
con- sensuados por el grupo de trabajo INOZ. Revisión de los procedimientos
quirúrgicos ob- jeto de vigilancia epidemiológica y ampliación de la vigilancia tras el
alta (30 días para la cirugía de colon-recto y 90 para la cirugía protésica de cadera y
rodilla, según criterios de los Centers for Disease Control and Prevention), actualizando
tanto los indicadores de infección de herida quirúrgica como los estándares.
– Estudio de incidencia de infección urinaria asociada a sondaje urinario en los
hospitales de media-larga estancia.

10 ANÁLISIS DE
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
• Puesta en marcha de dos grupos de trabajo para el desarrollo de los siguientes documentos:
– Actualización del “Manual de normas para el control de la infección nosocomial”.
– Actualización de la Guía corporativa de esterilización.

• Plan de Vigilancia, Prevención y Control de la Infección Nosocomial (PVPCIN)


En 2013 se realizó la Evaluación del Plan de Vigilancia y Control de la Infección
Nosocomial de los hospitales de agudos y de media-larga estancia de la red de
Osakidetza. Esta evalua- ción se desarrolló en dos fases: una primera autoevaluación, en la
que cada hospital cumpli- mentó el cuestionario enviado del PVPCIN y una segunda fase en
la que se realizaron visitas concertadas a todos los hospitales. Tras las visitas se elaboró
un informe de resultados para cada uno de los hospitales, que incluyó además, tanto las
fortalezas como las áreas de mejora.

• Higiene de Manos:
– Coordinación anual de la recogida de los indicadores de higiene de manos de los hospitales
de Osakidetza para el Programa de Higiene de las Manos del Sistema Nacional de Salud
(SNS).
– Participación anual en el Día mundial de la Higiene de manos en la asistencia sanitaria (5
mayo).
– Se ha realizado un curso de acreditación de observadores del cumplimiento de higiene de
manos según modelo de la OMS.
– Se ha incluido un indicador relacionado con la observación en higiene de manos en el
Contrato Programa de 2016.

Prevención de las IRAS en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI)

• Los proyectos Bacteriemia Zero (2009-2010) y Neumonía Zero (2011-2012) han conseguido
muy buenos resultados en la disminución de las tasas de bacteriemia asociada a catéter y de
neumonía por ventilación mecánica, respectivamente. La activa participación de los
profesionales de las UCI en las dos ramas del proyecto (aplicación de un paquete de medidas
basadas en la evidencia y plan de seguridad integral) ha permitido conseguir los objetivos
propuestos. El reto de los profe- sionales ha sido y es, actualmente, mantener esta
disminución de las tasas de infección.

• El proyecto Resistencia Zero (2014-2016) ha estado promovido, al igual que los anteriores,
por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, a través de la Subdirección
General de Calidad y Cohesión y en colaboración con las Comunidades Autónomas. El objetivo
princi- pal era reducir en un 20% la tasa de pacientes en los que se identifica una o más
Bacterias Multirresistentes (BMR) de origen nosocomial en las Unidades de Pacientes
Críticos (UPC). Y los objetivos secundarios: describir el mapa de BMR en las UPC,
promover y reforzar la cultura de seguridad en las UPC y crear una red de UPC que
apliquen prácticas seguras de efectividad demostrada.
En este proyecto han participado diferentes servicios del conjunto de organizaciones de Osa-
kidetza que también lo habían hecho en los proyectos Bacteriemia Zero y Neumonía Zero
(OSI Donostialdea, OSI Bilbao-Basurto, OSI Ezkerraldea Enkarterri Cruces, OSI Barrualde
Galdakao y OSI Araba), y además, ha participado también la OSI Barakaldo Sestao. Ha

ANÁLISIS DE 11
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
sido un proyecto complejo que ha precisado la adaptación del mismo a cada hospital
participante. En noviembre de 2016 se presentaron los resultados finales de este
proyecto.

12 ANÁLISIS DE
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
LA2: CIRUGÍA SEGURA

Entre las estrategias desarrolladas en el marco del reto mundial “La cirugía segura salva vidas”
de la Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente de la OMS, destaca el desarrollo de una lista
de verificación de la seguridad de la cirugía, el Listado de Verificación de Seguridad Quirúrgica
(LVSQ), que Osakidetza tiene ya incorporado a los sistemas de información asistenciales.

Entre los objetivos que se plantearon en la Estrategia 2013-2016 se encontraba fomentar la


utiliza- ción del LVSQ en todas las organizaciones de servicios que incluyan dentro de su cartera de
servicios la cirugía mayor, promover la evaluación y el seguimiento de la utilización del LVSQ y
comprobar y evaluar la utilización efectiva del mismo

Entre las acciones y logros desarrollados se encuentran:

• Adaptación del LVSQ a los diferentes tipos de cirugía: cirugía mayor, cirugía menor y oftalmo-
logía (facoemulsificación-aspiración de catarata).
• Constitución de un grupo de referencia de “Cirugía Segura” conformado por profesionales
ex- pertos en este tema y que actúa como soporte en las organizaciones de servicios para
impulsar la adherencia al listado de verificación.
• Preparación de una propuesta corporativa para estimular la adherencia al LVSQ y mejorar
la calidad de su cumplimentación.
• Vinculación del LVSQ a los objetivos del Contrato Programa, en el ámbito de la
implantación y de su utilización en cirugía.

LA3: SEGURIDAD EN EL PROCESO ASISTENCIAL GESTACIÓN-PARTO-PUERPERIO

En el año 2014 se llevó a cabo un cambio con respecto al enfoque recogido en la Estrategia 2013-
2016 en esta línea, priorizando y estableciendo como objetivos incrementar la seguridad del proceso
asistencial gestación-parto-puerperio reduciendo la posibilidad de incidentes y eventos adversos,
disminuir la variabilidad de la práctica clínica mediante la sistematización y protocolización de proce-
dimientos y colaborar en el desarrollo del objetivo estratégico para la implantación de Osabide Global
en Atención Primaria, en el que se incluye el desarrollo informático de la historia clínica de la mujer
gestante, parto, puerperio y atención al recién nacido.

Para ello se ha garantizado la participación de los Servicios de Atención Materno-Infantil de todas las
Organizaciones de Osakidetza, se han conformado equipos de mejora con profesionales expertos de
las áreas de Atención Materno-Infantil, con el fin de abordar el análisis detallado de los incidentes, de
forma reactiva y/o proactiva, detectando las oportunidades de mejora, realizando acciones
correctoras y en consecuencia disminuyendo su frecuencia y se han canalizado las aportaciones
de los profesio- nales sanitarios, estableciendo sinergias para la mejora de los sistemas de
información.

En los equipos generados para el abordaje del proceso materno-infantil, se estableció como premisa
a respetar el mantener e impulsar la fisiología del proceso de atención al embarazo, parto, puerpe-
rio y recién nacido, para que sea la base de los protocolos, aceptando prescindir de
intervenciones innecesarias tanto para la madre como para el recién nacido, con el fin de evitar la
iatrogenia. Cabe

ANÁLISIS DE 13
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
señalar que colaboran en estos equipos de mejora tanto profesionales de las áreas asistenciales como
profesionales de diferentes niveles de gestión asistencial.

Entre las acciones y logros de esta línea de acción se encuentran:

• Se crea el equipo referente para la Seguridad en el proceso asistencial gestación-parto-


puer- perio. Se elabora y difunde el Protocolo de Seguridad clínica del bebé en los ámbitos de
Aten- ción Materno-Infantil en aras a garantizar y a minimizar los riesgos de un evento
centinela. Su puesta en marcha ha supuesto que entre el 88% y el 100% de los cuidados se
realice a pie de cama y, en los casos en los que no es posible, se garantiza siempre la
presencia y acom- pañamiento de los padres/familia. Asimismo, este protocolo ha sido
elegido como una de las mejores ideas de 2014 por Diario Médico en la categoría de
Gestión.

• Se conforman varios grupos de trabajo multidisciplinares para el consenso y definición de


una serie de protocolos vinculados a los subprocesos de la línea de acción, con el fin de
abordar el análisis de incidentes de forma proactiva:

– El equipo de mejora de atención al recién nacido ha desarrollado los criterios de


buena atención que se recogen en el Protocolo de atención al recién nacido sano en
el parto y puerperio junto con los protocolos y los procedimientos relacionados con la
cultura de Seguridad, entre los que cabe señalar la identificación y custodia del
recién nacido y la creación de la historia clínica del recién nacido.

– El equipo de mejora de atención al puerperio ha consensuado los criterios de buena aten-


ción y de seguridad clínica que se recogen en el Protocolo y procedimientos de
atención al puerperio.

– El equipo de mejora de alimentación del recién nacido ha tenido en cuenta para la


ela- boración del Protocolo de alimentación del recién nacido las pautas relacionadas
con la lactancia materna recogidas en el Plan de Salud 2013-2020 del Departamento
de Salud de la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV) y las recomendaciones de
la OMS, UNICEF, IHAN y de otros organismos y expertos, sobre la promoción de la
lactancia ma- terna como alimentación adecuada para los recién nacidos y niños
pequeños. En este protocolo se han incluido los criterios relacionados con la
Seguridad del recién nacido y de la madre tanto para la lactancia materna como para
la alimentación con fórmula.

Tras la validación y aprobación de los protocolos a nivel corporativo se procederá al despliegue e im-
plantación en todos los ámbitos de atención materno-infantil de Osakidetza.

El desarrollo de la cultura de seguridad, aprendizaje y aplicación de las buenas prácticas nos


está permitiendo a las organizaciones y a los profesionales de los diferentes ámbitos de atención
materno- infantil, seguir detectando las acciones a desarrollar e implantar para minimizar
acontecimientos adversos relacionados con la atención sanitaria de la madre y del recién nacido.

En este sentido, se continuará promoviendo la participación de los profesionales expertos con conoci-
mientos y experiencia para la elaboración de protocolos y procedimientos, con el objetivo de
continuar fomentando la cultura de Seguridad en el proceso asistencial gestación-parto-

14 ANÁLISIS DE
puerperio.
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20

ANÁLISIS DE 15
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
LA4: SISTEMA DE NOTIFICACIÓN Y APRENDIZAJE EN SEGURIDAD DEL PACIENTE
(SNASP)

La Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente de la OMS plantea, desde el año 2004, la necesidad
de disponer de sistemas de notificación de incidentes de seguridad con fines de aprendizaje, ya que el
aná- lisis de los mismos nos va a permitir entender qué ha fallado en el sistema y aprender de los
errores para poder actuar en consecuencia e implantar medidas que mejoren la seguridad en la
asistencia sanitaria.

El Sistema de Notificación y Aprendizaje en Seguridad del Paciente (SNASP) de Osakidetza, es un


sistema de notificación de incidentes sin daño y todos los profesionales de la Organización tienen
la posibilidad de notificarlos a través de esta herramienta corporativa. Dicha aplicación permite
facilitar la notificación, recoger información del incidente, analizar sus causas, aprender de la
experiencia acumulada y recomendar “buenas prácticas” a seguir. Además, es una herramienta
que potencia la comunicación y la participación de los profesionales en la intervención sobre la
gestión de riesgos derivados de la atención sanitaria.

Acciones y logros desarrollados:

• En relación al SNASP:
– Elaboración de un manual de uso del SNASP, que se encuentra a disposición de todos
los profesionales en la intranet corporativa, para facilitar su utilización.
– Formación y apoyo a los referentes en la utilización de la herramienta y en el
despliegue de la misma en las organizaciones de servicios.
– Elaboración y difusión periódica de informes de resultados.

• Formación específica a los Referentes de Seguridad sobre el análisis de los incidentes, a


tra- vés del curso de gestión de incidentes.

• Reuniones periódicas con los referentes del SNASP de todas las organizaciones, con el
objeto de compartir las experiencias más didácticas y potenciar la extensión corporativa de
las accio- nes derivadas.

• Elaboración de la “Guía de Recomendaciones para la Gestión de Eventos Adversos”.

LA5: OPTIMIZACIÓN EN LA PRESCRIPCIÓN DE PRUEBAS DIAGNÓSTICAS QUE


UTILIZAN RADIACIÓN IONIZANTE

En el año 2010, Osakidetza puso en marcha un proyecto destinado a promover la optimización en


la utilización de las pruebas diagnósticas que utilizan radiación ionizante en la población pediátrica,
dada la especial sensibilidad de este colectivo a los efectos nocivos de la radiación. Los objetivos eran
racionalizar el uso de la radiación para el diagnóstico empleando la menor dosis posible, proporcionar
datos sobre indicadores de dosis individual y colectiva y reforzar la sensibilidad al problema por parte
de médicos prescriptores y radiólogos en materia de protección radiológica.

En ese contexto se incorporó a la historia clínica electrónica de todos los pacientes de Osakidetza un
apartado denominado Historial Dosimétrico, en el que se muestran los datos de dosis de radiación
recibida en la realización de este tipo de pruebas. Las Tomografías Computarizadas son las explora-

16 ANÁLISIS DE
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
ciones diagnósticas que conllevan un mayor nivel de exposición a radiación y por ello han sido las
primeras en ser incorporadas a este proyecto.

En la Estrategia 2013-2016 los objetivos planteados en relación con esta línea de acción fueron:
de- sarrollar un programa de concienciación y sensibilización para la optimización en la prescripción,
diri- gido tanto a los profesionales implicados en la realización de las pruebas diagnósticas con
radiaciones ionizantes (prescriptores de todos los ámbitos asistenciales y radiólogos) como a la
población general e incorporar al historial dosimétrico otras pruebas diagnósticas que emplean
radiación ionizante.

Para ello se ha realizado una primera fase de sesiones de sensibilización para la optimización en
la prescripción de los profesionales implicados en la realización de las pruebas diagnósticas con radia-
ciones ionizantes en la población en edad pediátrica (prescriptores de todos los ámbitos asistenciales,
radiofísicos y radiólogos), a las que han acudido un total de 103 profesionales.

Con respecto a la incorporación de otras pruebas, actualmente está finalizando el proceso de inclu-
sión en el Historial Dosimétrico de los datos de radiación recibida en las mamografías.

LA6: BUENAS PRÁCTICAS ASOCIADAS A LA ADMINISTRACIÓN DE MEDICACIÓN

La reducción de los errores en el uso de la medicación es un proceso continuo de mejora en el


que deben incluirse buenas prácticas en cada una de las fases que constituyen la cadena de
utilización de los medicamentos, implicando en su desarrollo e implantación tanto a
profesionales sanitarios como a pacientes.

En la Estrategia 2013-2016 y desde una nueva perspectiva de abordaje, se han incluido cuatro
gru- pos de medicamentos seleccionados en base a su potencial gravedad y a su frecuencia de
utilización: anticoagulantes orales, insulinas, citostáticos y potasio intravenoso.

Con el objetivo de elaborar una relación de buenas prácticas en todas y cada una de las etapas
del proceso de utilización de los mismos y difundir estas buenas prácticas a nivel corporativo, se
crearon cuatro equipos de trabajo de carácter multidisciplinar, uno por cada grupo de
medicamentos.

• Se han finalizado los documentos de buenas prácticas en el uso de potasio intravenoso y


de insulinas. Se encuentran pendientes de difusión.
• Se ha finalizado el documento de consenso en el caso de los anticoagulantes orales y se
está desarrollando una guía para el paciente anticoagulado.
• El documento de buenas prácticas en la utilización de citostáticos se encuentra en desarrollo.

LA7: BUENAS PRÁCTICAS ASOCIADAS A LOS CUIDADOS DE ENFERMERÍA

En esta línea se incluyeron todas aquellas estrategias y actividades dirigidas a reducir la incidencia y
prevalencia de úlceras por presión y caídas en los pacientes atendidos en nuestro sistema sanitario.
Las acciones y logros alcanzados en esta Estrategia 2013-2016 han sido:

• Elaboración de un mapa de recursos de buenas prácticas para la gestión y prevención de


úlceras por presión.
ANÁLISIS DE 17
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
• En base al mismo se ha diseñado y difundido la iniciativa UPP-PEU Adi! para la mejora de
la gestión de las úlceras por presión, apoyada en el trabajo de un grupo de referentes exper-
tos en la materia.
• El 29 de abril de 2015 se organizó una master class sobre aspectos clave en la gestión de
las UPP. La sesión se ofertó a referentes de UPP y personas implicadas en los grupos de
trabajo de las organizaciones de servicios y asistieron más de 50 personas.
• En el año 2015, se ha coordinado la participación de las organizaciones de servicios en la
celebración de la Jornada mundial para la prevención de las Úlceras por Presión el 19 de
Noviembre, impulsada por los países del área ibero latinoamericana.
• Se ha definido y difundido la iniciativa Eroriko Ez, para la mejora de la gestión de la
preven- ción de las caídas. El grupo de trabajo ha comenzado a funcionar en diciembre
de 2015 y actualmente está desarrollando una metodología homogénea de evaluación así
como los con- tenidos y estructura de la formación de los perfiles profesionales implicados y
los materiales y contenidos necesarios para la educación del paciente y cuidadores.

LA8: SEGURIDAD TRANSFUSIONAL: DONANTES Y RECEPTORES DE


COMPONENTES SANGUÍNEOS Y TEJIDOS

En febrero de 2001 se establece la organización de la red transfusional y de suministro de tejidos


del País Vasco. Su objetivo final era la actualización y mejora de las estructuras administrativas y de
gestión de los recursos derivados de la sangre y de los tejidos humanos, con la finalidad de
mejorar la calidad de las prestaciones sanitarias a los ciudadanos del País Vasco, garantizando la
disponi- bilidad y suministro de tales productos en condiciones idóneas de calidad y seguridad.
La red está constituida por: el Centro Vasco de Transfusión y Tejidos Humanos (CVTTH), los
bancos y depósitos hospitalarios de sangre, los centros de obtención, implantación y bancos de
tejidos humanos, y el equipo de coordinación de trasplantes del País Vasco.

Desde entonces, la incorporación de medidas de seguridad en la utilización de componentes san-


guíneos, tejidos y células, tanto a nivel organizativo como medidas clínico-epidemiológicas, de
control analítico o destinadas a implantar Sistemas de Calidad, ha sido y continúa siendo una
constante en Osakidetza.

La red transfusional del País Vasco forma parte del Comité Director para la Seguridad del Paciente.

Organización de la red transfusional

La red transfusional del País Vasco funciona como un centro de transfusión que suministra
compo- nentes y derivados a todos los centros hospitalarios del área.

El sistema básico de información en transfusión se denomina ODOLBIDE, una herramienta corpo-


rativa para toda la red transfusional. La existencia de una base de datos única permite disponer de
forma inmediata del historial transfusional de los pacientes de la red que pueden ser atendidos
en cualquier centro de la Comunidad, así como optimizar la gestión de stocks de la red. Esta
informa- ción transversal incrementa la Seguridad del paciente que va a ser transfundido, a la vez
que ayuda a optimizar costes al evitar la repetición de ciertas pruebas analíticas, a reducir los
tiempos de pre-

18 ANÁLISIS DE
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
paración de componentes a transfundir, y a garantizar la trazabilidad inmediata entre la donación y
la recepción de los componentes.

Un elemento esencial para el funcionamiento básico del sistema es la disponibilidad de una


identi- ficación inequívoca. En nuestro caso el Código de Identificación Corporativo (CIC) es el
método de obtención de datos y registro de información relacionado con la transfusión y se
encuentra disponible en los brazaletes identificativos de todos los pacientes ingresados en los
centros de la red.

Hemovigilancia

El País Vasco dispone de un sistema de declaración de efectos adversos e incidentes en


transfusión, activo desde hace 15 años, e incluido en el sistema español de Hemovigilancia desde
su creación en 2007. El sistema recoge anualmente más de 500 declaraciones de efectos
adversos e incidentes relacionados con la transfusión. El grueso corresponde a efectos leves e
incidentes sin repercusión, pero que proporcionan información de interés para la comprensión del
funcionamiento de rutina de nuestros hospitales.

Plan Director de Laboratorios / Hemoterapia

Hace cuatro años la Dirección del Servicio Vasco de Salud decidió iniciar un período de reflexión y
evaluación de la organización de los laboratorios de la Comunidad Autónoma Vasca, incluyendo tam-
bién la valoración de la organización de la hemoterapia. Se constató la necesidad de confluir
hacia un Procedimiento Corporativo Común en transfusión de componentes sanguíneos que
garantizara la equidad transfusional en todos los centros, contemplando al menos aspectos como:

• Disponibilidad de niveles equivalentes de equipamiento y automatización en los laboratorios


de transfusión
• Asegurar la existencia de sistemas de información y conexiones entre los diferentes sistemas
sólidos y respaldados continuamente por profesionales cualificados.
• Optimizar las condiciones de la formación específica de los profesionales implicados.
• Incorporar tecnologías innovadoras comunes para incrementar la seguridad transfusional.
• Implantación de prescripción electrónica asistida única incorporada a historia clínica
• Valoración de otras tecnologías: RFID, liberación controlada de componentes, etc.
• Sostenibilidad del sistema

Procedimiento de Transfusión Corporativo

Osakidetza se encuentra inmersa en la implantación de un procedimiento corporativo de transfusión


que garantice los máximos estándares de calidad y seguridad transfusional en todos los centros de la
corporación. El proyecto incluye la estandarización de pruebas y equipamientos de laboratorio, y una
política única en la disponibilidad de herramientas informáticas que ayuden a proporcionar cohesión
y transmisión de la información inmediata a todos los servicios implicados. La historia clínica electró-
nica única ayuda de forma indiscutible a desarrollar el resto de instrumentos incluidos en el proyecto,
como la prescripción electrónica o el modelo común de seguridad transfusional.

ANÁLISIS DE 19
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
LA9: FORMACIÓN EN SEGURIDAD DEL PACIENTE

La formación de los profesionales es un factor clave en la mejora de la Seguridad clínica. En la


Estrategia 2013-2016 la formación en Seguridad del Paciente se ha estructurado con una doble
perspectiva, una formación básica en Seguridad del Paciente y una formación específica por
líneas de acción priorizadas.

En todas las acciones desarrolladas se ha mantenido una estrecha colaboración con el servicio
cor- porativo de Formación.

A lo largo de este periodo se han realizado:

• 7 ediciones (en euskera y castellano) del curso básico on-line de Seguridad del Paciente,
dirigido a todos los perfiles profesionales, con el objetivo de proporcionar conocimientos
y sensibilizar a los profesionales en la Seguridad del Paciente y en la gestión de los incidentes.
En el curso ha participado hasta el momento un 43,8% de la plantilla de Osakidetza.

• 5 ediciones (en euskera y castellano) del curso sobre Higiene de manos en la atención
sanitaria, con el objetivo de motivar a los profesionales en el mantenimiento o adopción
de una correcta higiene de manos en la atención sanitaria. En el curso ha participado ya
un 50,1% de la plantilla de Osakidetza.

• 2 ediciones del curso presencial de acreditación en observación de higiene de manos según


metodología de la OMS.

• 3 ediciones, una por cada Territorio Histórico, del curso semipresencial sobre gestión de
inci- dentes, dirigido a Referentes de Seguridad de los centros y unidades. Han aprobado el
curso 66 personas.

• 4 sesiones de sensibilización sobre prescripción de pruebas que utilizan radiación ionizante,


con la asistencia de 103 profesionales (pediatras, radiólogos, radiofísicos y otros especialistas
implicados en la atención sanitaria a la población pediátrica).

• Todos los años se colabora en la gestión de la formación on-line ofertada por el Ministerio
de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en relación a la gestión de riesgos e incidentes
de seguridad, lo que nos ha permitido formar en ese campo a 19 personas.

• Anualmente se colabora en la formación del personal interno residente, tanto médico como
de enfermería, de la especialidad Familiar y Comunitaria, con la realización de sesiones sobre
conceptos básicos de seguridad y rotaciones en la Coordinación de Programas de Salud
Pú- blica y Seguridad del Paciente.

• En el período comprendido en la Estrategia de Seguridad, se han organizado tres Jornadas


de Seguridad del Paciente: en Vitoria-Gasteiz en 2013, en Bilbao en 2014 y en Donostia-
San Se- bastián en 2016. El número de profesionales participantes ha ido
incrementándose en cada edición, pasando de los 350 en 2013 a los 550 en 2016. Y con
motivo de la celebración el 17 de Septiembre de 2015 del Día Internacional de la
Seguridad del Paciente, impulsado por países de la Unión Europea, Osakidetza organizó una
Jornada de actualización en los avances de la Estrategia de Seguridad del Paciente dirigida a
equipos directivos, referentes de seguri- dad e integrantes de los grupos de trabajo de las
diferentes líneas de acción.

20 ANÁLISIS DE
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
LA10: IDENTIFICACIÓN INEQUÍVOCA DE LOS PACIENTES

La correcta identificación de los pacientes en los centros sanitarios es una medida fundamental para
evitar incidentes de seguridad.

La identificación inequívoca de los pacientes se ha abordado en la Estrategia de Seguridad del


Pa- ciente de Osakidetza desde una triple vertiente:

1. Identificación física del paciente hospitalizado


El uso de un brazalete o pulsera identificativa puede disminuir en un 50% los errores
asociados a la inadecuada identificación de los pacientes hospitalizados, según recoge
la evidencia.
Tras una revisión de los distintos sistemas de identificación empleados en las
organizaciones de servicios y de los protocolos/procedimientos disponibles, se realizó un
concurso centralizado para el suministro de un modelo único de brazalete o pulsera para
toda la red, con medidas di- ferenciadas para adultos, lactantes-escolares y neonatos. Se ha
consensuado un procedimiento único de identificación del paciente hospitalizado. Y se ha
realizado el despliegue e implanta- ción paulatina del modelo único de pulsera y del
procedimiento de identificación.
Queda pendiente, dadas sus especiales características, el abordaje de este tema en
los hospitales de media y larga estancia de Salud Mental y la homogeneización de los
sistemas de identificación de la madre y del recién nacido en las áreas materno-
infantiles.

2. Verificación de la identidad del paciente en las aplicaciones informáticas corporativas


Debido a los riesgos que pueden estar presentes desde el momento en que se da de alta al
paciente en la base de datos, y con el fin de interponer barreras ante los posibles incidentes
que se pueden derivar del uso de la historia clínica electrónica, se han desarrollado las
siguientes acciones:
• Difusión de buenas prácticas desarrolladas desde las organizaciones de servicios
rela- cionadas con la gestión y depuración de duplicidades de historia clínica en
las bases de datos corporativas
• Identificación de mejoras necesarias y recomendaciones de modificación para la mejora
de la seguridad en los procedimientos ISO de alta y baja de usuarios en las
aplicaciones informáticas corporativas, que han sido transmitidas a los responsables
en la Subdirec- ción de Asistencia Sanitaria de la elaboración y difusión de dichos
documentos.

3. Identificación del paciente no hospitalizado en los diferentes puntos de atención de la red


La correcta identificación del paciente en cada uno de los contactos que éste tiene con el
sistema sanitario fuera de la hospitalización, es crucial para evitar errores en la realización
de pruebas diagnósticas, prescripción de medicamentos, entrega de informes, etc. Entre
las buenas prácticas realizadas para mejorar la seguridad en esta área se encuentran
la elaboración y distribución de cartelería específica para recordar a pacientes y
profesionales la necesidad de confirmar la identidad del paciente y/o usuario al que se
presta asistencia mediante la presentación de los documentos DNI/Pasaporte y TIS, la
elaboración y dis- tribución de un documento de autorización a terceros para la recogida

ANÁLISIS DE 21
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
de documentación clínica y la distribución de un check-list adhesivo para evitar la
utilización de la historia clínica electrónica de un paciente cuando se atiende a otro
paciente.

22 ANÁLISIS DE
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
LA11: CONCILIACIÓN DE LA MEDICACIÓN

La conciliación de la medicación es el proceso formal y protocolizado de obtención de una lista


completa y precisa de los medicamentos que previamente tomaba el paciente y su comparación
con la medicación prescrita después de una transición asistencial (al ingreso hospitalario, al ser
trasladado de unidad o centro sanitario, al alta hospitalaria, en la asistencia a urgencias o a dife-
rentes consultas médicas), con el fin de detectar las posibles discrepancias, omisiones, duplici-
dades y/o interacciones que precisen su corrección. Entre el 54% y el 67% de los pacientes que
ingresan en los hospitales presenta al menos una discrepancia no justificada entre su tratamiento
ambulatorio y el registrado en la historia clínica (que puede suponer un daño moderado o grave
hasta en un 39% de los casos), y hasta un 60,1% de los medicamentos prescritos conllevan
errores de conciliación.

Con el fin de incrementar la seguridad en esta área se ha abordado este proceso desde dos
perspec- tivas diferenciadas:

1. Identificación, comunicación y seguimiento de las mejoras necesarias en PRESBIDE


(herra- mienta informática corporativa para la prescripción medicamentosa) para facilitar el
proceso de conciliación de la medicación y aumentar su seguridad general. Se elaboró un
decálogo de buenas prácticas para la utilización de PRESBIDE, dirigido a los profesionales
prescriptores, que fue distribuido en marzo de 2015.

2. Desarrollo de un programa de conciliación de la medicación

Al mismo tiempo que se avanzaba con el grupo de Referentes de Seguridad del Paciente
de las organizaciones de Atención Primaria y OSIs en la definición de un programa de
conciliación de la medicación, aplicable desde la Atención Primaria en las transicio-
nes del paciente entre ámbitos asistenciales, se ofertó desde el Ministerio de Sanidad,
Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI) la posibilidad de participar en el proyecto PaSQ
(European Union Network for Patient Safety and Quality of Care), una acción cooperativa
con el objetivo de promover la Seguridad del Paciente en la Unión Europea y facilitar el
intercambio de experiencias entre los Estados Miembros y otras organizaciones intere-
sadas en aspectos relacionados con la calidad asistencial y la Seguridad del Paciente,
haciendo especial hincapié en la participación de los pacientes. Este proyecto incluía un
paquete de trabajo WP5 dirigido a la implementación de buenas prácticas, entre las que
se incluía la conciliación de la medicación.

Considerando la oportunidad que nos ofrecía este proyecto de adquirir conocimiento y expe-
riencia, así como de valorar las dificultades que se pueden presentar a la hora de la
imple- mentación de un programa de conciliación de la medicación, se decidió posponer el
desarro- llo del programa corporativo y ofertar a nuestras organizaciones la participación en
el proyecto PaSQ, con una buena respuesta y aceptación del mismo. Participaron centros
de 9 OSI (Hos- pital Universitario Araba-Sede Txagorritxu y Centro Salud San Martín de la
OSI Araba, UAP Sopelana de la OSI Uribe, Hospital Universitario Basurto de la OSI Bilbao
Basurto, Hospital Universitario Cruces de la OSI Ezkerraldea Enkarterri Cruces, Hospital
Galdakao-Usansolo de la OSI Barrualde Galdakao, Hospital San Eloy de la OSI Barakaldo
Sestao, Hospital Universi- tario Donostia de la OSI Donostialdea, Hospital Zumárraga de la
OSI Goierri-Alto Urola, y la OSI Bidasoa), el Hospital de Gorliz y la Red de Salud Mental de
Gipuzkoa. La implementa- ción se desarrolló entre noviembre de 2013 y octubre de 2014,
con un período de extensión

ANÁLISIS DE 23
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
entre septiembre de 2015 y marzo de 2016.

Tras su finalización y aprovechando el aprendizaje que han supuesto los proyectos PaSQ, se
ha constituido un grupo de trabajo multidisciplinar (con la colaboración del Servicio de Far-
macia y de la Subdirección de Calidad y Sistemas de Información) que ha retomado la
defi- nición de un programa corporativo de conciliación de la medicación, en el marco del
proceso de integración asistencial de nuestra organización.

LA12: IMPLICACIÓN DEL PACIENTE EN LA SEGURIDAD DE LA ATENCIÓN SANITARIA

La implicación del paciente, además de sus familiares y/o cuidadores, en la Seguridad de la atención
sanitaria que se les presta es un elemento esencial en la mejora de la Seguridad del Paciente y cons-
tituye un elemento estratégico de primer nivel.
A lo largo de la estrategia 2013-2016 se ha trabajado con dos objetivos:

1. Sensibilizar y formar a los pacientes en el ámbito de la Seguridad del Paciente

Para ello se ha desarrollado una campaña de sensibilización dirigida a la población, emplean-


do mensajes claros, sencillos y utilizando múltiples canales: carteles, trípticos, banners en la
web de Osakidetza, etc.
La intervención se centró en tres áreas de riesgo: la identificación del paciente, la
transmisión de la información y el tratamiento farmacológico. Los mensajes que han
formado parte de esta campaña han ido dirigidos a potenciar en los pacientes: su
identificación adecuada en cada uno de los contactos con el sistema sanitario, el
conocimiento de la medicación que se le ha prescrito, la verificación de la documentación
que se le entrega, la comunicación de sus alergias, y animarle a expresar sus dudas,
solicitar información aclaratoria y avisar de los riesgos que perciba.

2. Implicar a los pacientes en la comunicación de incidentes de seguridad


En marzo de 2016 se constituye un grupo de trabajo integrado por profesionales expertos
en Seguridad del Paciente de aquellas organizaciones de servicios que ya han
desarrollado experiencias de implicación de la ciudadanía en el campo de la Seguridad
del Paciente y profesionales del Servicio de Integración Asistencial y Cronicidad (por la
vinculación de la Línea de Acción con Osasun Eskola y el programa de Paciente Activo)
y de Bioef (por su experiencia en el desarrollo de proyectos de implicación de la
ciudadanía en el ámbito de la salud).
Este grupo se encuentra inmerso actualmente en el análisis de experiencias y el
desarrollo de acciones relacionadas con: la revisión de la integración de la cultura de
Seguridad del Paciente en el programa de “Paciente Activo”, el diseño y elaboración de
otros materiales divulgativos (folletos, videos), el aprovechamiento de los portales
corporativos (O-sarean y Carpeta de salud) para fomentar la implicación de los pacientes
en su seguridad clínica, la forma más viable de potenciar el uso de las Quejas,
Reclamaciones y Sugerencias como fuen- te de información y de conocimiento sobre
incidentes de seguridad acaecidos y la necesaria preparación de la ciudadanía para
capacitarla en la notificación de incidentes de seguridad mediante un sistema específico
para ello.

24 ANÁLISIS DE
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
LA13: REDUCCIÓN DE LAS INFECCIONES DEL TRACTO URINARIO ASOCIADAS A
CATÉTER URINARIO

Las Infecciones del Tracto Urinario (ITU) constituyen una de las infecciones relacionadas con la
asistencia sanitaria más prevalentes. Según los datos de los últimos estudios de prevalencia de
in- fección nosocomial realizados (estudio EPINE), alrededor del 60% de las ITU estaban asociadas
a la presencia de un catéter urinario. Debido a la repercusión que tienen estas infecciones tanto para
el paciente, ya que aumentan la morbimortalidad, como para el sistema sanitario, incrementan las
es- tancias hospitalarias y los tratamientos que precisan los pacientes, se consideró importante
intervenir sobre los factores que provocan o facilitan la aparición de ITU asociadas a sondaje, con el
objetivo de reducirlas en la mayor medida posible.
Para el desarrollo de esta línea de acción se creó un equipo multidisciplinar en el que participan pro-
fesionales sanitarios médicos y de enfermería de los Servicios de Medicina Preventiva, UCI, Urología,
Ginecología y Obstetricia y Cirugía.
En base a las medidas más efectivas y eficientes para reducir las ITU asociadas al sondaje
urinario que se recogen en la evidencia disponible y al consenso de expertos, se ha elaborado un
documento de recomendaciones en el que se incluyen:
• Las indicaciones de sondaje urinario

• Las contraindicaciones absolutas y relativas para el cateterismo intrauretral

• Los criterios de retirada de sonda por facultativo

• El decálogo de buenas prácticas para la técnica de sondaje vesical para su aplicación en el


ámbito hospitalario y de atención primaria:
– Procedimiento para la higiene de genitales
– Procedimiento para la inserción del sondaje vesical temporal o permanente y sondaje
vesical o evacuador
• El decálogo de cuidados del sondaje vesical para su aplicación en el ámbito hospitalario y
de atención primaria:
– Procedimiento para los cuidados y cambios de sonda
– Precauciones en los lavados de sonda
– Recomendaciones para la recogida de muestras
– Procedimiento para la retirada de sonda

Las propuestas desarrolladas han sido también valoradas por los servicios de Rehabilitación, Nefrolo-
gía, Neurocirugía y Medicina Interna de las Organizaciones de Servicio.
Actualmente el documento está en fase de revisión final.

ANÁLISIS DE 25
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20

OBJETIVOS DE LA ESTRATEGIA
Objetivo general

Obtener la mayor reducción posible de la probabilidad de ocurrencia de incidentes de Seguridad


en las organizaciones de servicios de Osakidetza con el fin de lograr una asistencia sanitaria más
segura.

Objetivos específicos

1. Promover una cultura de Seguridad integral en Osakidetza.

2. Consolidar el modelo de participación de los profesionales.


3. Potenciar los aspectos de comunicación y de coordinación con un enfoque de mejora de
la Seguridad del Paciente.
4. Impulsar el conjunto de líneas de acción y de proyectos priorizados en esta estrategia.

OBJETIVOS DE LA 23
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20

ASPECTOS DE COMUNICACIÓN Y COORDINACIÓN


PARA LA MEJORA DE LA SEGURIDAD DEL PACIENTE
La transformación que los sistemas sanitarios han experimentado en los últimos años, con una mayor
tecnificación y especialización, ha permitido alcanzar un mayor nivel de resolución de los problemas
de salud de las personas. Pero a la vez que el sistema sanitario se ha ido desarrollando y mejorando,
se ha hecho más complejo y han aumentado las dificultades para la coordinación entre las diferentes
áreas y elementos que lo componen.
Si en 1999 el informe To Err Is Human del Instituto Médico de [Link]. reconoció 98.000 muertes
al año debidas a “errores médicos” 4 15 años después el último estudio publicado por el Departa-
mento de Salud Pública de Harvard desvela que el problema ha ido en aumento, con una
estimación de 400.000 muertes debidas a “errores médicos” al año 5. A pesar de los esfuerzos
realizados y de las mejoras implantadas, la Seguridad del Paciente sigue siendo un aspecto a
fortalecer, ya que la complejidad creciente del sistema sanitario conlleva la continua
introducción de cambios. Aunque estos cambios se realizan para mejorar, el hecho es que su
incorporación al sistema genera otras condiciones de trabajo que, a su vez, pueden dar lugar a
situaciones de riesgo diferentes y nuevos problemas de seguridad. Por ello, todas las organizaciones
sanitarias a nivel mundial deben impulsar continuamente el trabajo y la mejora continua en el
ámbito de la Seguridad del Paciente.

Además, en los próximos años los sistemas sanitarios deberán adaptarse para responder a la transfor-
mación del modelo de atención y afrontar las necesidades derivadas de los cambios en la evolución de
las enfermedades, en el entorno de trabajo y en la propia relación médico-paciente 6. En este sentido,
se habla ya de la necesidad de ampliar el concepto clásico de Seguridad del Paciente, que con el
paso del tiempo se ha quedado demasiado reducido para abordar la realidad actual del ámbito
asis- tencial. Por un lado, se está empezando a reflexionar sobre la conveniencia de extender la
Seguridad del Paciente a la asistencia domiciliaria, de forma añadida y complementaria a los avances
realizados en Seguridad en los centros hospitalarios y de Atención Primaria. Y, por otro lado, se habla
de recon- siderar la Seguridad del Paciente teniendo en cuenta la perspectiva de los pacientes.
En un sistema sanitario complejo, compuesto por muchos elementos o partes, en el que el resultado
de la asistencia al paciente depende más de la adecuación y armonización de todas las partes que de
las acciones parciales de cada una de ellas, cada vez es más necesario estructurar la información y la
coordinación entre los diferentes profesionales, servicios y ámbitos asistenciales. Se requiere una co-
rrecta coordinación para evitar acciones inadecuadas sobre el paciente, como pueden ser duplicida-
des, omisiones, actuaciones innecesarias, cuidados que no se prestan en el momento adecuado, etc.
La comunicación y la coordinación siempre han sido, y siguen siendo a día de hoy, dos de los aspectos
clave a trabajar para garantizar la Seguridad del Paciente, a pesar de los avances realizados en
cuanto a la trazabilidad y al acceso a la información clínica.
La transmisión de la información clínica sobre el estado y las necesidades de cada paciente es un
elemento esencial del proceso asistencial, al que a veces no se le da suficiente importancia y que no
es fácil de garantizar en determinadas condiciones de trabajo. De hecho, los fallos en la
comunica- ción entre profesionales son uno de los factores más frecuentemente involucrados en
la generación de problemas de Seguridad del Paciente7. Además, es habitual que una misma
persona sea atendida

24 ASPECTOS DE COMUNICACIÓN Y
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
y reciba indicaciones simultáneamente de diferentes profesionales sanitarios y en distintos ámbitos
asistenciales, por lo que la trasmisión de la información entre profesionales, así como entre profesio-
nales y pacientes, es de vital importancia, sobre todo durante los traspasos asistenciales, ya que éstos
son los momentos de mayor riesgo de generación de fallos.

En cuanto a la comunicación con el paciente, es necesario considerar que la información debe trans-
mitirse de forma adecuada y adaptada a las características y necesidades de cada persona, lo
que requiere un esfuerzo adicional por parte de los profesionales. Por un lado, conviene tener en
cuenta que en determinadas situaciones puede ser necesario incorporar en el proceso de
comunicación a familiares y/o cuidadores, ya que no siempre la persona enferma está en
situación de asimilar ade- cuadamente la información recibida. Y, por otro, asistimos actualmente a
un cambio de modelo, en el que la relación profesional-paciente se está reequilibrando de tal modo
que el paciente está dejando de ser un mero receptor de las indicaciones y los cuidados parcelados o
fragmentados, para asumir un papel más activo en la toma de decisiones y en la priorización de
las intervenciones necesarias para la recuperación de su estado de salud.

Dada la importancia de la comunicación y la coordinación como elementos esenciales para la


mejora continua de la Seguridad del Paciente, en esta nueva estrategia nos planteamos impulsar
acciones dirigidas a: favorecer el conocimiento mutuo entre los profesionales de diferentes ámbitos
asistenciales; promover la comunicación estandarizada, tanto dentro de las unidades o servicios
como entre diferentes niveles asistenciales para asegurar la transferencia de pacientes, habilitando
para ello los espacios de encuentro y los periodos de tiempo necesarios; aplicar buenas prácticas
para favorecer la coordinación entre servicios, etc. De todas estas acciones, y acorde a las
nuevas estructuras de organización recientemente instauradas en Osakidetza (Organizaciones
Sanitarias Integradas), la estandarización de la comunicación durante los traspasos asistenciales
es una pro- puesta de mejora a priorizar, ya que contribuye a que todos los profesionales implicados
tomen con- ciencia de la situación global del paciente, mejorando la coordinación de las acciones y
reduciendo el riesgo de fallos o errores8.

ASPECTOS DE COMUNICACIÓN Y 25
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20

LÍNEAS DE ACCIÓN CORPORATIVAS


La estrategia de Seguridad del Paciente 20 20 de Osakidetza incluye las siguientes líneas de acción:

– L1. Gestión de los incidentes de seguridad

– L2. Atención a las segundas y terceras víctimas

– L3. Identificación inequívoca de los pacientes

– L4. Implicación de los pacientes en su seguridad

– L5. Conciliación de la medicación

– L6. Optimización en la prescripción de pruebas diagnósticas que utilizan radiación ionizante

– L7. Seguridad transfusional

– L8. Prevención y control de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria

– L9. Cirugía segura

– L10. Seguridad en el proceso asistencial gestación-parto-puerperio

– L11. Seguridad del paciente en los servicios de Urgencias

– L12. Seguridad del paciente vinculada a los cuidados

– L13. Buenas prácticas asociadas a la utilización de medicación

– L14. Buenas prácticas en los pacientes hospitalizados en riesgo de desnutrición

– L15. Buenas prácticas para la prevención de la incontinencia urinaria inducida

26 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L1. GESTIÓN DE LOS INCIDENTES DE SEGURIDAD

FUNDAMENTO
En el sector sanitario, el riesgo de producción de errores, que pueden llegar a afectar a los pacientes
en forma de eventos adversos, es inherente a la mayoría de las actividades asistenciales. Por ello, en
el marco de la Seguridad del Paciente, la gestión de riesgos es una de las dimensiones más relevantes
y debe suponer una prioridad en la asistencia sanitaria de los servicios de salud.

La gestión de riesgos para la mejora de la Seguridad del Paciente tiene por objeto promover
activi- dades orientadas a la identificación de los incidentes derivados de la atención sanitaria y
al análisis de sus causas, así como al desarrollo de acciones para su prevención, su control o en
su caso, la reducción de su impacto9,10.

Las fases que integran el proceso de gestión de riesgos son11,12:

• Identificación del riesgo a través de diferentes fuentes de información 13,14: sistemas de no-
tificación y registro de incidentes, comités de calidad asistencial, quejas, reclamaciones,
sugerencias, encuestas, etc.

• Análisis y evaluación del riesgo desde el punto de vista sistémico:


– De forma reactiva: los riesgos y efectos adversos ya se han producido.
– De forma proactiva: identificando y previniendo riesgos antes de que se produzcan

• Planificación e implementación de las acciones de mejora

• Evaluación y seguimiento de las acciones de mejora implantadas

• Feedback de los resultados a los profesionales

En este contexto, los sistemas de notificación de incidentes se han convertido en un elemento clave
de la mayor parte del proceso de gestión de riesgos. Permiten identificar, analizar y extraer conoci-
mientos de los incidentes, con el objeto de aprender de los errores, compartir experiencias y poner
en marcha la gestión y mejora de los riesgos4,15,16, y su uso es una recomendación cardinal de
todas las organizaciones internacionales y estatales interesadas por la Seguridad del
Paciente17,18.

Si bien los profesionales sanitarios implicados en la práctica diaria son los idóneos para la detección
de los incidentes de seguridad, no puede ser ignorado el papel del paciente/usuario en esta tarea, ya
que nos va a permitir disponer de otro punto de vista para analizar cualquier incidente19,20.

ANTECEDENTES
Consciente de la importancia que tienen los Sistemas de Notificación de Incidentes en la gestión
de riesgos, Osakidetza en su Estrategia de Seguridad del Paciente 2013-2016 incluyó, como línea
de acción corporativa, el Sistemas de Notificación y Aprendizaje en Seguridad del Paciente
(SNASP), con el fin de disponer de una herramienta corporativa que facilitase a todos los
profesionales de las organizaciones de servicio la notificación a tiempo real de los incidentes de
seguridad sin daño.

LÍNEAS DE ACCIÓN 27
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
Los principios que rigen el sistema de notificación de incidentes son los recomendados por la
mayor parte de organismos y organizaciones expertas en Seguridad del Paciente:
– registro de carácter voluntario de incidentes
– anónimo
– no punitivo
– confidencialidad de la información
– análisis para el aprendizaje y la implantación de mejoras a nivel local

El interés principal del sistema está en el aprendizaje a partir de los incidentes de seguridad “sin
daño”, en base a que los eventos adversos y los incidentes sin daño comparten en la mayor parte
de las ocasiones la misma causa, por lo que el aprendizaje de los incidentes sin daño es también
útil para la prevención de los eventos adversos21.
Las diferentes acciones desarrolladas en esta línea a lo largo de la estrategia han supuesto los siguien-
tes resultados:
• Despliegue y utilización de la herramienta en todas las organizaciones de servicios.

• Adherencia de los profesionales al sistema corporativo de notificación SNASP,


constatándose una tendencia positiva en el número de notificaciones realizadas a lo largo del
periodo 2013- 2016 (ver Tabla 1).
• Avance en la proporción de incidentes en los que se han propuesto acciones de mejora
(ver Tabla 1).

Tabla 1. Incidentes sin daño notificados en el SNASP 2013-2016

2013 2014 2015 2016

Nº de incidentes sin daño notificados 1.604 2.613 3.184 3.946

% de incidentes sin daño 38,3% 30,8% 43,7% 48,7%


notificados con acciones de mejora
propuestas

Se considera necesario potenciar tanto la implementación como el seguimiento de las acciones


de mejora propuestas, así como el conocimiento de la tipología de los incidentes notificados.

• Aprendizaje compartido a través de:


– reuniones periódicas con los referentes del SNASP de las organizaciones de servicios
– herramientas corporativas: Osagune, Intranet corporativa

• Difusión de la guía corporativa “Recomendaciones para la Gestión de Eventos Adversos”

28 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
OBJETIVOS
En esta estrategia se persigue:

1. Gestión de la información, análisis y evaluación del riesgo


2. Implementación y seguimiento de los planes de acción propuestos
3. Aprendizaje compartido

ACCIONES
1. Relativas a la gestión de la información

1.1. Identificación del riesgo

1.1.1. Notificación de incidentes por parte de los profesionales:

• Continuar impulsando la notificación de incidentes de seguridad sin daño


por parte de los profesionales a través del sistema de notificación corporativo
SNASP:

– Promover estrategias para fomentar y fortalecer la cultura de la notificación


de incidentes de seguridad por parte de todos los profesionales de las orga-
nizaciones de servicios.
– Desarrollar acciones formativas en el uso de la herramienta corporativa
SNASP para todos los profesionales de las organizaciones de servicios.
– Facilitar la notificación a todos los profesionales con el despliegue de la
herramienta en todos los servicios/unidades/UAPs de las organizaciones de
servicios.
– Colaborar en las propuestas de mejoras en la herramienta, que faciliten
la gestión de los riesgos.
– Disponibilidad de un manual de usuario de apoyo al notificante y a los gestores
• Consolidar la utilización de la guía corporativa “Recomendaciones para la Ges-
tión de eventos adversos”.
• Gestión de la información de los eventos centinelas a través del protocolo de
comunicación de eventos centinelas (Instrucción en desarrollo)

1.1.2. Notificación de incidentes por parte de los pacientes/ familiares/ acompañantes

• Facilitar la notificación de incidentes por parte de los


pacientes/familiares/acompa- ñantes.
• Articular los mecanismos que permitan aprovechar la información relativa a
in- cidentes de seguridad reflejada en las quejas y reclamaciones, sugerencias,
etc.

1.1.3. Otras fuentes de información

• Fomentar la revisión de las reclamaciones patrimoniales.

LÍNEAS DE ACCIÓN 29
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
• Recabar información de incidentes de seguridad manifestados en los distintos
sistemas de información y bases de datos clínicos.
• Realizar mapas de riesgos de los procesos más prevalentes.
• Potenciar la revisión de la bibliografía y de la evidencia científica actualizada.

1.2. Análisis del riesgo

• Consolidar y dinamizar el funcionamiento de los comités de Seguridad del Paciente.


• Facilitar a los profesionales que integran los comités de Seguridad del Paciente la
for- mación en el proceso de gestión de riesgos, así como en las metodologías
asociadas al mismo y las herramientas que servirán de apoyo para hacer posible el
objetivo.
• Potenciar el análisis reactivo de las causas de los incidentes notificados.
• Potenciar el análisis proactivo para identificar áreas o procedimientos vulnerables
del sistema.
• Proponer acciones de mejora susceptibles de ser implantadas, que puedan
contribuir a minimizar los riesgos asociados a la atención sanitaria.
• Planificar nuevas líneas de trabajo que pudieran revestir interés para el conjunto de
organizaciones de servicios.
• Promover las acciones de mejora de gestión corporativa a través del Comité Director de
la Seguridad del Paciente.

2. Relativas a la implementación y seguimiento de los planes de acción propuestos

• Potenciar la implementación y el seguimiento, definiendo el responsable de cada acción,


así como la fecha de implementación y la periodicidad de seguimiento de la misma.
• Evaluación periódica de la eficacia de las acciones implementadas y comunicación al
equi- po gestor y al resto de la organización de los resultados alcanzados
• Elaboración y difusión periódica de informes de resultados

3. Relativas al aprendizaje compartido

• Desarrollar estrategias de comunicación que permitan la difusión de “buenas prácticas”


en las organizaciones de servicios (alertas, boletines, sesiones, etc.).
• Potenciar el aprendizaje a nivel corporativo a través de las herramientas disponibles: Osagu-
ne, Intranet corporativa.
• Fomentar la implantación en las organizaciones de servicios de “buenas prácticas” que
ya estén implantadas con resultados muy favorables en otros centros a nivel local,
estatal o internacional.
• Promover la implantación en las organizaciones de servicios de “buenas prácticas”
acordes con el conocimiento científico disponible, vinculadas a la ausencia de eventos
adversos y propiciadas por una adecuada organización asistencial.

30 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
EVALUACIÓN

Tabla 2. Indicadores de la línea de acción “Gestión de los incidentes de seguridad”

INDICADOR
Profesionales (sanitarios y no sanitarios) que han recibido formación on-line 50% (2018)
en Seguridad del Paciente por cada una de las organizaciones de servicios 60% (2019)
70% (2020)

Nº de incidentes sin daño notificados en el SNASP

Tasa de notificaciones de incidentes sin daño en el SNASP por cada 100 profesionales

Porcentaje de incidentes sin daño notificados en el SNASP con análisis realizado

Porcentaje de incidentes sin daño, notificados en el SNASP y analizados, 50%(2017)


en los que “si procede” tienen propuestas acciones de mejora 55%(2018)
60%(2019)
65%(2020)

Porcentaje de acciones de mejora implantadas en relación con las propuestas


Porcentaje de acciones implantadas con seguimiento realizado

LÍNEAS DE ACCIÓN 31
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L2. ATENCIÓN A LAS SEGUNDAS Y TERCERAS VÍCTIMAS

FUNDAMENTO
El ejercicio de la medicina actual en los países desarrollados se caracteriza por un alto grado de
efica- cia acompañado, inevitablemente, de un alto nivel de complejidad. Esta complejidad cada vez
mayor conlleva, a su vez, más dificultades para la comunicación y coordinación entre las diferentes
partes que componen el sistema sanitario. A todo ello hay que añadir las características específicas y
particulares del ámbito sanitario como son, entre otros, los múltiples factores que condicionan las
decisiones clíni- cas, la combinación y variedad de uso de aparatos y medios tecnológicos, las
dificultades organizativas y la necesidad de atender a las peculiaridades de los diferentes servicios y
niveles asistenciales.

Lo que explica la causalidad de los incidentes de seguridad en el ámbito sanitario es la combina-


ción de fallos en el sistema y errores humanos22. No todos los incidentes de seguridad alcanzan al
paciente y, en caso de hacerlo, no todos conllevan daño. Los eventos adversos (EA) son los inci-
dentes de seguridad que alcanzan a los pacientes causándoles daño. Los daños pueden ser leves,
moderados, graves o muy graves, y pueden causar secuelas para el paciente o incluso la muerte. En
cualquier caso, un EA siempre es un acontecimiento imprevisto y no deseado, debido a la
concate- nación de diversos fallos durante el proceso asistencial.

Las consecuencias de los EA no sólo impactan en el paciente, sino que afectan también a los pro-
fesionales y a la propia institución. Para abarcar esta triple repercusión de los EA, actualmente
se utilizan los siguientes términos:

• Primeras víctimas: los pacientes que sufren las consecuencias del EA y sus familiares

• Segundas víctimas: los profesionales sanitarios involucrados directa o indirectamente en el


EA y que resultan afectados desde el punto de vista psicológico y emocional

• Tercera víctima: la organización sanitaria en la que acontece el EA

A partir de la revisión de la literatura existente 23,24, sabemos que cerca de la mitad de profesionales
experimentará el impacto como segunda víctima al menos una vez durante su vida profesional, que la
sintomatología más frecuentemente experimentada es la que forma parte del denominado “síndrome
de estrés postraumático” y que, en esta situación, se incrementa la probabilidad de generación
de nuevos incidentes de seguridad.

Por todo ello, siendo conscientes de la amplia repercusión que pueden tener los EA, además de con-
tinuar trabajando para prevenirlos, incorporamos el abordaje de segundas y terceras víctimas en esta
nueva Estrategia de Seguridad del Paciente, con el objetivo de adoptar y adaptar las
recomendaciones actualmente vigentes25,26,27 a nivel estatal e internacional, a las características y
necesidades de las diferentes organizaciones de servicios en Osakidetza.

ANTECEDENTES
El término “segundas víctimas” fue utilizado por primera vez en el año 2000 por Albert Wu28, de
la Universidad Johns Hopkins, para describir el impacto de los EA inevitables en los profesionales.
En

32 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
2009 Susan Scott29, del Hospital de la Universidad de Missouri, amplió el concepto haciendo refe-
rencia a “todo profesional, proveedor de servicios sanitarios, que participa en un EA, un error
médico y/o una lesión relacionada con el paciente no esperada, y que se convierte en víctima en
el sentido de que queda traumatizado por el suceso”. Frente al importante número de publicaciones
y trabajos realizados en todo el mundo sobre Seguridad del Paciente, son pocas las
organizaciones sanitarias con cierto recorrido en el abordaje de las segundas víctimas, siendo estos
dos autores los más citados a nivel internacional.
Respecto al impacto negativo de los EA sobre las instituciones sanitarias, en 2007 Charles
Denham30 acuñó la definición “terceras víctimas” en referencia a “las organizaciones sanitarias que
sufren una pérdida de prestigio o reputación y disminución de la confianza como consecuencia de
un incidente de Seguridad del Paciente”. Las consecuencias en las terceras víctimas y cómo
afrontarlas apenas han sido estudiadas, aunque se ha sugerido la conveniencia de disponer de
una estrategia de comu- nicación dentro del plan de atención inmediata que la organización debe
desplegar si ocurre un EA.

En el ámbito internacional destaca, como uno de los programas que cuenta con mayor trayectoria en
el abordaje de las consecuencias de los EA en los profesionales, el Programa “For You” gestionado por
la Universidad de Missouri31,32. Las principales aportaciones de este programa de atención a segundas
víctimas son las siguientes:

• Ha descrito un modelo teórico que representa la trayectoria o evolución natural que


presenta la segunda víctima tras verse involucrada directa o indirectamente en un EA.

• Ha creado un protocolo de actuación.

• Ha emitido una serie de recomendaciones para atender a las segundas y terceras víctimas
y ofrecer una adecuada respuesta al paciente tras la ocurrencia del EA.

A nivel estatal destaca el Proyecto de Investigación sobre Segundas y Terceras Víctimas 33, que se ini-
ció en el 2014 y en el que han participado profesionales sanitarios y académicos de 8
Comunidades, incluyendo profesionales de Osakidetza. Además de evaluar el impacto de los EA en
los profesionales y en las instituciones sanitarias, como resultado de este estudio se han elaborado
dos guías de inter- vención para directivos y responsables de Seguridad del Paciente en Atención
Primaria y Hospitalaria, con recomendaciones para:

1) Reducir el impacto de los EA en los profesionales sanitarios.

2) Reforzar la cultura de seguridad en las organizaciones.

3) Fomentar un comportamiento ético con los pacientes informándoles de lo sucedido.

Respecto a cómo informar al paciente que ha sufrido un EA, el Grupo de investigación de


segundas y terceras víctimas, ha editado un documento denominado Recomendaciones para decir “Lo
siento” tras un EA34, y en la Guía de Recomendaciones para ofrecer una adecuada respuesta al
paciente tras la ocurrencia de un evento adverso y atender a las segundas y terceras víctimas35,
elaborada dentro de este proyecto de investigación, también se incluyen aspectos relativos a qué
información debe darse, cómo hacerlo y quién, puesto que el perfil del profesional adecuado para
informar puede variar en función de la gravedad del EA.

Aunque existe consenso internacional sobre los contenidos, formato y condiciones para informar
al paciente tras un EA36, las diferencias entre nuestro país y los citados como referentes en la
materia

LÍNEAS DE ACCIÓN 33
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
están en la denominada información franca al paciente (Open Disclosure). La mayoría de los expertos
aconsejan ofrecer una disculpa al paciente que ha sido víctima de un EA, además de informar
sobre lo que ha sucedido y por qué.

SITUACIÓN ACTUAL

En Osakidetza el equipo de trabajo de la Coordinación de Programas de Salud Pública y


Seguridad del Paciente, junto con algunos profesionales Referentes de Seguridad del Paciente de las
diferentes organizaciones de servicios, elaboró en 2015 la “Guía de Recomendaciones para la Gestión de
Eventos Adversos”37. Esta guía se puso a disposición de todas las organizaciones con el objetivo de
establecer unas pautas de actuación generales y con la idea de que cada organización de servicios la
adaptara y desplegara en función de sus necesidades y particularidades.

Para la elaboración de esta guía se tuvieron en cuenta las experiencias de las organizaciones de ser-
vicios de Osakidetza (participaron referentes de seguridad de la OSI Donostialdea, la OSI Alto
Deba, el Hospital de Gorliz y la OSI Bilbao-Basurto) y las aportaciones de otros servicios e
instituciones sanitarias, tanto a nivel estatal, tomando como referencia la Guía de Recomendaciones
del Servicio Gallego de Salud38, como a nivel internacional destacando el trabajo realizado por el
Institute for Healthcare Improvement39.

Cabe destacar las acciones y proyectos liderados por la OSI Donostialdea, que cuenta con la experien-
cia más sólida de las desarrolladas hasta el momento en Osakidetza, y cuyas iniciativas han
promo- vido que se incorpore el abordaje a las segundas y terceras víctimas en la Estrategia
Corporativa para la mejora de la Seguridad del Paciente.

Asumiendo que en el ámbito sanitario el riesgo cero no existe y que los EA ocurren, la capacidad
para responder adecuadamente en tiempo y forma ante este tipo de incidentes es un reto
organi- zativo. A pesar de las dificultades que se puedan presentar, el hecho de incorporar el
abordaje a las víctimas de los EA a la Estrategia de Seguridad del Paciente reportará importantes
beneficios, contribuyendo a:

• Mitigar el sufrimiento de los pacientes y sus familiares.

• Reducir el impacto sobre los profesionales.

• Mantener el prestigio y el nivel de confianza en la institución.

• Reforzar la política de seguridad de la organización sanitaria.

• Fortalecer el liderazgo de la Dirección y de los profesionales.

• Aprender de lo ocurrido y enfocarlo como una oportunidad para mejorar la seguridad y la


ca- lidad de la práctica asistencial.

• Reducir las reclamaciones y acciones legales así como la magnitud de sus consecuencias.

34 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
OBJETIVO
Promover el abordaje a las segundas y terceras víctimas de los EA que acontezcan en las
diferentes Organizaciones de Servicios de Osakidetza.

ACCIONES
1. Promover una cultura de seguridad positiva y desarrollar una política institucional que aborde
la atención al paciente, así como a las segundas y terceras víctimas tras la ocurrencia de un
EA.

2. Crear, liderar y mantener un equipo de trabajo a nivel corporativo específicamente dirigido


al desarrollo y seguimiento de esta línea de acción.

3. Elaborar un plan de acción inmediata con un protocolo de actuación e indicaciones precisas


sobre qué se debe hacer y qué no se debe hacer, cuando se produce un EA con consecuencias
graves en uno o más pacientes. Una respuesta adecuada y proporcional al EA debe incluir los
siguientes aspectos:

– Acciones a desarrollar en las primeras horas tras el EA


– Soporte al paciente y familiares (dar una respuesta adecuada): incluyendo qué, cómo,
cuándo y quién debe informar al paciente y/o familiares
– Soporte a las segundas víctimas (atender a las necesidades de los profesionales
que se encuentran en esta situación)
– Atención a la repercusión sobre la organización sanitaria (repercusión a nivel interno
en la propia organización y repercusión mediática)
– Abordaje de los aspectos legales y conocimiento de las acciones a tomar en coordina-
ción con los servicios de Asesoría Jurídica

4. Diseñar un plan de comunicación interna y externa cuando se produce un EA con consecuen-


cias graves o muy graves en uno o más pacientes.

5. Establecer un plan de formación que incluya las necesidades y características de los diferen-
tes perfiles de profesionales que deben aplicar el protocolo de actuación:
– Formar a los profesionales que ocupan puestos de mayor responsabilidad (mandos in-
termedios, responsables de los servicios de personal, directivos de las organizaciones)
en el abordaje a 2ª y 3ª víctimas.
– Formar a los profesionales de los servicios de Salud Laboral así como a otros profesio-
nales (referentes de seguridad, psicólogos, profesionales que se ofrezcan voluntarios,
etc.) que conformarán los equipos de atención a las segundas víctimas (segundo nivel
de apoyo). Considerar la ayuda de profesionales que conocen, por propia experiencia,
la situación en la que se encuentra la segunda víctima.
– Formar al conjunto de los profesionales en aspectos básicos de abordaje a las 1ª,
2ª y 3ª víctimas. Tener en cuenta que cualquier profesional puede ser requerido
como primer nivel de apoyo por parte de la segunda víctima de un EA.

LÍNEAS DE ACCIÓN 35
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
EVALUACIÓN
Tabla 3. Indicadores de la línea de acción “Atención a las segundas y terceras víctimas”

INDICADOR ESTÁNDAR
A finales de 2017

% de Organizaciones que han incorporado y/o adaptado la Guía de Osakidetza


sobre recomendaciones de actuación ante un EA 50%

A finales de 2018

% de Organizaciones que han incorporado y/o adaptado la Guía de Osakidetza


sobre recomendaciones de actuación ante un EA 100%

% de Organizaciones en las que se han realizado acciones de sensibilización y


formación sobre la repercusión que tienen los EA en los propios profesionales y la 100%
institución
% de Organizaciones que han implantado la Estrategia Corporativa para dar una
adecuada atención a las segundas y terceras víctimas 50%

A finales de 2019

% de Organizaciones que han implantado la Estrategia Corporativa para dar


una adecuada atención a las segundas y terceras víctimas 75%

% de EA en los que se ha aplicado el protocolo de atención a segundas víctimas 30-50%

A finales de 2020

% de Organizaciones que han implantado la Estrategia Corporativa para dar


una adecuada atención a las segundas y terceras víctimas 100%

% de EA en los que se ha aplicado el protocolo de atención a segundas víctimas 60-75%

36
3 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L3. IDENTIFICACIÓN INEQUÍVOCA DE LOS PACIENTES

FUNDAMENTO
La identificación inequívoca es una medida de seguridad fundamental para garantizar que se
actúa sobre el paciente correcto, así como para la eficiencia del sistema, ya que de poco sirve
realizar bien un procedimiento si no se aplica a la persona adecuada. Por otro lado, un fallo en la
identificación del paciente, en cualquier momento del proceso asistencial, puede desencadenar
otros incidentes de seguridad, desde el registro de información en una historia clínica que no
corresponde, hasta retrasos en el diagnóstico o errores en la aplicación de los tratamientos40.
Por lo tanto, además de implantar procedimientos y buenas prácticas para la identificación
inequívoca de los pacientes en los diferentes puntos de la cadena asistencial, se deben establecer
medidas para asegurar la identifica- ción inequívoca de las muestras biológicas 41, los informes de
resultados de pruebas diagnósticas, las prescripciones de medicamentos y, en general, cualquier
documento con información sobre la situa- ción clínica del paciente. Especial trascendencia tiene
la información que se incorpora a la historia clínica electrónica, ya que no sólo influye en la toma
de decisiones sobre el proceso actual en el que se encuentra el paciente, sino que también
afectará a futuras actuaciones42.

Según el Informe de incidentes de seguridad notificados en el SiNASP publicado por el Ministerio


de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en 2016 43, los incidentes relacionados con la
identificación del paciente representan el 13,5% del total de incidentes notificados en los
hospitales (ocupan el tercer puesto después de los incidentes relacionados con la medicación y con
la gestión organizativa- recursos) y el 11,8% de los notificados en Atención Primaria (ocupan el
segundo lugar después de los incidentes relacionados con la medicación).

La prevención de los errores de identificación sigue siendo actualmente un aspecto prioritario


para todas las organizaciones sanitarias, debido a que:

1. A diferencia de otros tipos de incidentes de seguridad, los errores de identificación pueden


afectar a varios pacientes simultáneamente. Esta doble repercusión puede conllevar que
a un paciente no se le preste la asistencia que necesita (error por omisión) y, al mismo tiem-
po, a otro paciente se le esté aplicando un procedimiento que no le corresponde (error
por comisión), bien porque se confundan las identidades entre dos pacientes o bien
porque se incorpore información de un paciente en la historia clínica de otro.

2. La introducción de información en una historia clínica equivocada puede generar, si no


se detecta el error precozmente, múltiples fallos o errores en el proceso asistencial.

3. Las consecuencias de los errores de identificación de pacientes pueden ser muy graves para
uno o ambos pacientes.

ANTECEDENTES
El establecimiento de medidas que garanticen la identificación inequívoca de los pacientes es
una de las principales recomendaciones de las diferentes organizaciones sanitarias tanto a nivel
inter-

LÍNEAS DE ACCIÓN 337


ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
nacional40,42 como estatal44-47, como consta en la Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema
Nacional de Salud 2015-202018.

En nuestro ámbito, la “Identificación inequívoca del paciente” se incluyó como una línea de
acción específica en la Estrategia de Seguridad del Paciente 2013-2016 3, con el objetivo de
homogenizar las pautas a seguir y garantizar la adecuada identificación de los pacientes.
Durante ese período se han desarrollado una serie de acciones dirigidas a mejorar la identificación
física de pacientes hospi- talizados, a remarcar la importancia de la verificación de la identidad de
los pacientes en las aplica- ciones informáticas corporativas, así como a promover la identificación de
pacientes no hospitalizados en los diferentes puntos de la red. De forma simultánea se ha trabajado
también en la implicación de los pacientes a través de una campaña de sensibilización ciudadana
en la que se insta al paciente a participar en el proceso de identificación.

Actualmente, y gracias a la implantación de un único modelo corporativo de brazalete identificativo,


se están desarrollando proyectos basados en el uso de las nuevas tecnologías de la información y co-
municación, que permiten vincular la identidad del paciente con el registro y/o la consulta de datos
clínicos, así como contrastar los datos identificativos del paciente con los que figuran en los volantes
de solicitud de pruebas, y contribuyen a mejorar la seguridad en la administración de medicación48,49.

OBJETIVOS
Objetivo principal: disminuir el riesgo de identificación incorrecta de los pacientes.

Objetivos específicos:

1. Asegurar la correcta identificación de los pacientes antes de la realización de cualquier


ac- tuación, tanto en hospitalización como en Atención Primaria.
2. Desarrollar mecanismos y procedimientos de identificación inequívoca específicos para pa-
cientes ingresados en unidades de media-larga estancia de Salud Mental y en unidades
de Maternidad, y homogeneizar su uso en las diferentes organizaciones de servicios.
3. Evitar los errores de identificación de las muestras biológicas y los fallos en la trazabilidad de
la información vinculada a otros procesos diagnósticos y terapéuticos.
4. Asegurar la identificación inequívoca de la documentación clínica.
5. Implicar a pacientes, familiares y cuidadores, para que participen tanto en el proceso de
identificación como en la comprobación de los datos identificativos que figuran en la
docu- mentación clínica.

ACCIONES
Las acciones propuestas para el desarrollo de esta línea durante el periodo 2017-2020 son:

1. Continuar promoviendo las acciones iniciadas en la anterior estrategia, dirigidas a la


divulgación de los criterios para la correcta identificación de los pacientes y a la implantación
de los procedi- mientos de identificación inequívoca, tanto en hospitalización como en
Atención Primaria.

38
3 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
2. Establecer un procedimiento de identificación inequívoca para pacientes ingresados en uni-
dades de hospitalización de media-larga estancia de Salud Mental, evitando elementos
que puedan suponer en estos casos un factor estigmatizador.

3. Estandarizar los sistemas de identificación conjunta madre-recién nacido que se utilizan en


las unidades de Maternidad.

4. Asegurar y homogeneizar los procesos de gestión de muestras biológicas, y valorar la


intro- ducción de ayudas tecnológicas para reducir el riesgo de fallos en la identificación
de las mismas (lectores de TIS, apps en dispositivos móviles, etc.).

5. Desarrollar acciones de sensibilización, dirigidas a profesionales, sobre la importancia de


identificar y/o verificar la identidad de los pacientes previamente a la realización de cual-
quier procedimiento, y muy especialmente antes de los momentos más críticos
(obtención de muestras biológicas, realización de pruebas diagnósticas e intervenciones
quirúrgicas, administración de medicación y comunicación de resultados).

6. Promover la participación de los pacientes, familiares y/o cuidadores en el proceso de iden-


tificación inequívoca, reforzando su papel tanto a la hora de identificarse activamente en los
diferentes puntos de la cadena asistencial, como para verificar que los datos de
identificación que figuran en informes y documentación clínica son correctos.

EVALUACIÓN
Tabla 4. Indicadores de la línea de acción “Identificación inequívoca de pacientes”

%INDICADOR
de pacientes hospitalizados correctamente identificados
(con el brazalete de identificación corporativo) 100%

% de centros de Atención Primaria que han implantado el protocolo


con las recomendaciones para la identificación inequívoca de pacientes 100%

% de centros con hospitalización psiquiátrica de media-larga estancia


que disponen de un procedimiento de identificación inequívoca de pacientes

% de maternidades que utilizan el sistema de identificación conjunta


madre-recién nacido

% de organizaciones en las que se ha implantado un


procedimiento de trazabilidad de muestras biológicas

% de organizaciones que han desarrollado acciones dirigidas a


implicar a pacientes y cuidadores en el proceso de identificación
inequívoca

LÍNEAS DE ACCIÓN 339


ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L4. IMPLICACIÓN DE LOS PACIENTES EN SU SEGURIDAD

FUNDAMENTO
En los últimos años se viene reconociendo una mayor importancia a la participación de los pacientes
en todo lo que concierne al cuidado de su salud. Diferentes estudios han demostrado que la implica-
ción de los pacientes en el proceso asistencial conlleva múltiples beneficios, tanto para las personas
como para el propio sistema sanitario50-54. Así, la participación de los pacientes en la toma de
deci- siones mejora el nivel de adecuación de las prestaciones a las necesidades reales de la
ciudadanía, repercutiendo de forma positiva en los resultados de la asistencia y aumentado tanto
la legitimidad y credibilidad de los profesionales como la dignidad de las personas enfermas. Además,
la participa- ción mejora la confianza de los pacientes en el sistema y su nivel de satisfacción.

En nuestro entorno, el “Libro blanco de democracia y participación ciudadana para Euskadi”


pro- pone la participación de la ciudadanía en el diseño de los servicios públicos, con el objetivo
de operativizar, ajustar y mejorar los mismos. Además de remarcar la importancia de la
cooperación entre las instituciones públicas y todos los sectores de la ciudadanía en la
consolidación de un sistema sanitario de calidad que apueste por la prevención y fomente una
cultura de salud, propone que se impulsen iniciativas para concienciar sobre la importancia del
liderazgo de las personas en su propia salud55.

Si bien es cierto que el rol de los pacientes está cambiando, existen todavía algunas barreras
que dificultan el avance para la participación de los pacientes como agentes activos
“moduladores” del sistema sanitario; barreras de muy diversa naturaleza (organizativas, culturales,
actitudinales, etc.) que están vinculadas tanto a las características del propio sistema, como a los
profesionales que lo integran y a los propios pacientes56.

Por tanto, promover la participación de los pacientes y la ciudadanía en el proceso asistencial conti-
núa siendo un reto para las organizaciones sanitarias, que deben desarrollar y disponer de mecanis-
mos, herramientas y recursos para alinear a pacientes, profesionales de la salud y gestores, y
aunar esfuerzos en este sentido57.

Con respecto a la implicación de los pacientes en su seguridad, se ha visto que la participación y el


empoderamiento de los pacientes aporta importantes ventajas58 en cuanto a:

• Alcanzar un diagnóstico preciso.


• Participar en la toma de decisiones respecto al tratamiento.
• Contribuir a un uso seguro de la medicación.
• Identificar y notificar complicaciones del tratamiento y otros eventos adversos.
• Participar en iniciativas de control de infecciones.
• Practicar el autocuidado y la auto-monitorización.
• Comprobar la exactitud de los registros clínicos.
• Verificar la adecuación de los procesos de atención.
• Proporcionar retroalimentación para centrar la atención en cuestiones de seguridad.

40
3 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
Se trata, por tanto, de reconocer y aprovechar las experiencias y capacidades de los propios
pacientes para ayudar a mejorar la seguridad de la asistencia. Es un modo innovador de aportar
valor añadido al sistema, que se basa en la consideración de que el paciente tiene la mejor
visión de conjunto del proceso asistencial, frente a la visión incompleta de los profesionales, ya
que el paciente es quien conoce sus síntomas y sus respuestas a los tratamientos mejor que nadie;
está altamente centrado en su propio bienestar y sus resultados; está siempre presente en sus
cuidados; es el primero en saber cuándo un síntoma cambia, y puede comunicarlo al equipo que le
atiende; y, a menudo, dispone de más información sobre el proceso global de la asistencia que
cada uno de los profesionales que le están atendiendo de forma parcial59.

Se trata de contemplar la seguridad a través de los ojos del paciente, lo que a su vez requiere recon-
siderar y ampliar el concepto de Seguridad del Paciente, asumiendo que los pacientes pueden actuar
como barrera de seguridad. Así, tanto los pacientes, como sus familiares y cuidadores, a través de su
participación activa, pueden contribuir a prevenir y/o detectar precozmente algunos de los fallos que
se originen durante la asistencia sanitaria.

Implicar a los pacientes en su seguridad no es una tarea fácil. Se requiere un enfoque integral y
equilibrado que incorpore y potencie el papel del paciente, sin olvidar que la responsabilidad princi-
pal de la Seguridad de la atención prestada recae en el propio sistema sanitario. Así se refleja en
el Decreto 147/2015, de 21 de julio, por el que se aprueba la Declaración sobre Derechos y
Deberes de las personas en el sistema sanitario de Euskadi, en cuyo artículo 4 se incluye el “derecho
a la se- guridad clínica y la necesidad de disponer de los mecanismos adecuados de detección y
prevención de riesgos que conlleva la atención sanitaria”60. Por lo tanto, el grado de implicación
del paciente deberá ir aumentando de forma progresiva, desde la toma de decisiones
compartidas y la comuni- cación de los fallos o errores que detecte durante el proceso
asistencial, hasta el asesoramiento en la aplicación de las medidas de mejora derivadas del
análisis y gestión de incidentes de seguridad, pasando por la participación en los comités de
seguridad de las organizaciones sanitarias y en el diseño y planificación de proyectos dirigidos a
mejorar la Seguridad clínica61.

ANTECEDENTES
En la Estrategia de Seguridad del Paciente 2013-2016 de Osakidetza se incluyó, como una de las
nue- vas líneas a impulsar, la implicación del paciente en la Seguridad de la atención sanitaria. Con el
objeti- vo de concienciar a los pacientes del importante papel que pueden desempeñar a favor de su
seguridad, y para promover su participación activa en este sentido, se desarrolló una campaña de
sensibilización ciudadana, enfocada a tres de las principales áreas de riesgo detectadas: la
identificación del paciente, la comunicación paciente-profesional y aspectos relativos a la seguridad
del tratamiento farmacológico. Esta campaña, que surgió a finales del 2013 como iniciativa de los
referentes de seguridad, se desplegó durante el año 2015 utilizando diferentes canales de
comunicación: carteles, trípticos, banners en la web de Osakidetza, etc.

A principios del 2016 se constituyó un grupo de trabajo integrado por profesionales expertos en Segu-
ridad del Paciente de aquellas organizaciones de servicios que ya habían desarrollado experiencias de
implicación de la ciudadanía en el campo de la Seguridad del Paciente, profesionales del Servicio
de Integración Asistencial y Cronicidad (por la vinculación de la Línea de Acción con Osasun
Eskola y el programa de Paciente Activo) y de Bioef (por su experiencia en el desarrollo de proyectos
de implicación

LÍNEAS DE ACCIÓN 41
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
de la ciudadanía en el ámbito de la salud). En el análisis de situación realizado se puso de
manifiesto la necesidad de continuar profundizando en la sensibilización y formación de los pacientes
en los con- ceptos básicos de seguridad clínica (qué es y qué no es un problema de seguridad)
antes de progresar hacia la participación de los mismos en la notificación y valoración de los
incidentes acaecidos62.

Al mismo tiempo surgió el más reciente avance en el ámbito de la Seguridad del Paciente a nivel
autonómico, marcado por el Decreto 78/2016, de 17 de mayo, sobre las medidas de seguridad de
los pacientes atendidos en los centros y servicios sanitarios ubicados en Euskadi. Este Decreto,
que aplica tanto a las organizaciones sanitarias de Osakidetza como a los centros privados que
cuenten con régimen de internamiento o desarrollen actividades de cirugía mayor ambulatoria,
establece la obligación de implantar planes de seguridad y sistemas de notificación de incidentes.
Específicamen- te en su artículo 9 hace referencia a la posibilidad de que “cualquier persona, sea
profesional o usuaria del centro sanitario, pueda notificar incidentes sin daño relacionados con la
asistencia sanitaria”63.

OBJETIVOS

Objetivo general: promover la participación del paciente, y de su entorno más cercano (familiares y/o
cuidadores), a favor de su propia seguridad durante el proceso asistencial.

Objetivos específicos:
1. Sensibilizar y formar a pacientes, familiares y cuidadores en aspectos clave relacionados
con su seguridad.
2. Facilitar la comunicación de los incidentes y/o situaciones de riesgo que los pacientes, familia-
res o cuidadores detecten durante el proceso asistencial.
3. Impulsar la participación de los pacientes en la propuesta de medidas de mejora.
4. Incorporar la visión y las experiencias de los pacientes, familiares y cuidadores en la valoración
de los incidentes de seguridad y/o las situaciones de riesgo detectadas.
5. Potenciar las capacidades de los pacientes, familiares y cuidadores para actuar como barrera
de seguridad durante sus contactos con el sistema sanitario.

ACCIONES

Algunas de las acciones que se plantean para continuar promoviendo la participación de los pacientes
en su seguridad, durante el período 2017-2020, son:

1. Desarrollar actividades informativas y de sensibilización para pacientes, familiares y cuidadores,


así como campañas divulgativas dirigidas a la ciudadanía en general:
– Extender, a nivel corporativo, las acciones de sensibilización y formación grupales desarro-
lladas y probadas en las organizaciones de servicios.
– Revisar los planes de acogida de los pacientes en los centros asistenciales de la red e incluir
en los mismos aspectos concretos relacionados con su seguridad.

42 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
– Diseñar y elaborar otros materiales divulgativos, como folletos específicos o vídeos, que
puedan difundirse de forma directa a nivel individual o grupal, o indirectamente mediante
los medios de comunicación de masas y/o redes sociales.
– Promover la cultura de Seguridad del Paciente en las actividades del programa
“Paciente Activo”.
– Aprovechar los portales corporativos (O-sarean y Carpeta de Salud) para aportar información
a la ciudadanía, en general.
– Identificar aquellos agentes o redes que ya están organizados en la comunidad
(Asociacio- nes de pacientes, Redes Locales de Salud,…) y aprovechar su potencial para
extender la cultura de seguridad a la ciudadanía.
– Alinear con este objetivo la transmisión de mensajes e información relacionada con aspectos
de salud realizada por los medios de comunicación de masas de nuestro entorno.

2. En relación al objetivo de implicar a los pacientes en la comunicación de los incidentes de segu-


ridad y las situaciones de riesgo que detecten, se plantea:
– Aprovechar las quejas y reclamaciones interpuestas por los pacientes, y considerarlas como
una valiosa fuente de información complementaria sobre los problemas de seguridad acae-
cidos en la organización64.
– Valorar la información aportada por los pacientes en las sugerencias de mejora e incorporar
aquellos aspectos que sean de utilidad para fortalecer el sistema.
– Revisar las encuestas de satisfacción e incluir preguntas relativas a la percepción de
segu- ridad por parte de los pacientes.
– Posibilitar la notificación de incidentes de seguridad por parte de la ciudadanía,
abriendo canales de comunicación para ello, en formato papel y/o electrónico.

3. Con respecto al objetivo de promover la participación de los pacientes en el diseño y aplicación


de las acciones de mejora, así como incorporar su perspectiva en el análisis y gestión de
incidentes de seguridad, parece recomendable:
– Fomentar la participación de los pacientes, ya sea a título individual o mediante la
represen- tación a través de colectivos (Asociaciones y Federaciones de pacientes u otras
entidades), en los Comités de Seguridad de las organizaciones de servicios.
– Establecer canales de comunicación con las Asociaciones de pacientes para incorporar
sus propuestas, en base a sus experiencias, para mejorar la Seguridad asistencial.

4. Desarrollar acciones formativas específicamente dirigidas a potenciar las capacidades de los pa-
cientes para actuar como barrera de seguridad durante los procesos de atención:
– Fomentar programas de formación en seguridad clínica específicamente dirigidos a los
pacientes.
– Elaborar programas de formación para formadores de pacientes en seguridad clínica.

LÍNEAS DE ACCIÓN 43
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
EVALUACIÓN

Tabla 5. Indicadores de la línea de acción “Implicación de los pacientes en su seguridad”

INDICADOR ESTÁNDAR

% de Organizaciones que han realizado acciones de sensibilización y formación 25% (2018)


en materia de seguridad clínica específicamente dirigidas a pacientes 50% (2019)
75% (2020)

% de Organizaciones que han revisado sus planes de acogida incluyendo en ellos 50% (2018)
información sobre aspectos concretos de Seguridad del Paciente 75% (2019)
100% (2020)

% de Organizaciones que han incluido preguntas relativas a seguridad clínica 50% (2018)
en sus encuestas de satisfacción 75% (2019)
100% (2020)

% de Organizaciones que han realizado sesiones de formación en Seguridad 50% (2018)


del Paciente específicamente dirigidas a profesionales de los Servicios de Atención 75% (2019)
al Paciente y Usuario (SAPU) 100% (2020)

Nº de quejas y reclamaciones reportadas a los referentes de seguridad por los


profesionales de los SAPU, por contener información relativa a problemas de seguridad –

Nº de análisis realizados en base a incidentes recogidos/información procedente


de las quejas y reclamaciones –

% de Organizaciones que han habilitado otros canales para la comunicación 25% (2018)
de problemas de seguridad por parte de los pacientes y de la ciudadanía 50% (2019)
75% (2020)

Nº de incidentes de seguridad notificados por los pacientes, familiares, cuidadores


y/o por la ciudadanía (a través de esos canales) –

% de Organizaciones que han establecido canales de comunicación con 25% (2018)


Asociaciones o Federaciones de pacientes para cooperar y desarrollar acciones 50% (2019)
para mejorar la Seguridad del Paciente 75% (2020)

% de Organizaciones que han incorporado pacientes en sus Comités de Seguridad 25% (2018)
y/o en los equipos de trabajo de líneas o áreas específicas de Seguridad del Paciente 50% (2019)
75% (2020)

Nº de pacientes que participan activamente en el Comité de Seguridad


del Paciente de la OSI –

Nº de pacientes que participan activamente en los equipos de trabajo por áreas


específicas de Seguridad del Paciente –

44 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L5. CONCILIACIÓN DE LA MEDICACIÓN

FUNDAMENTO
La Seguridad en el uso de los medicamentos es especialmente relevante en las transiciones asis-
tenciales. Los ingresos hospitalarios, los traslados entre unidades o servicios o las transferencias
a otros ámbitos asistenciales son momentos propensos a que se produzcan errores en el manejo
de la medicación de los pacientes, por omisión de alguno de ellos en las órdenes médicas o en los
informes de alta, confusiones en las dosis o duplicidades65. Más del 67% de los pacientes que
ingresan o son dados de alta de un hospital presentan este tipo de discrepancias66, de las cuales
entre un 11% y un 59% pueden causar potencialmente un daño al paciente y motivar su visita a
urgencias o su reingreso antes de treinta días tras el alta.
La conciliación de la medicación es una herramienta útil para prevenir este tipo de errores. Consiste
en revisar de manera sistematizada todos los medicamentos que está tomando el paciente,
obteniendo una lista precisa de los mismos y comparándola con la lista de medicamentos que el
paciente debería estar tomando, identificando y resolviendo discrepancias no intencionadas entre
ambas y prestando especial atención en cada transición asistencial a aquellos medicamentos que se
agregan, modifican o suspenden. Se trata de un proceso que puede ir ligado a otros, como la propia
educación del paciente o la planifica- ción del alta hospitalaria. Se estima que conciliando la
medicación se pueden reducir hasta en un 85% este tipo de errores67. Es una práctica segura
recomendada por diversas organizaciones internacionales, como la Agency for Healthcare Research
and Quality (AHRQ), el National Quality Forum (NQF), la Joint Comission o la Organización Mundial
de la Salud (OMS). El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad la ha incluido entre las
líneas estratégicas de la Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud para el
período 2015-202018, especialmente dirigida a pacientes crónicos polimedica- dos y pacientes de alto
riesgo e instando a la colaboración de todos los actores implicados (profesionales responsables del
paciente, paciente/cuidador, farmacia comunitaria, etc.).

ANTECEDENTES
En la Estrategia de Seguridad del Paciente de Osakidetza 2013-2016 se planteó el abordaje de
este proceso desde una doble perspectiva: la identificación de las mejoras técnicas en Presbide
(herra- mienta informática corporativa para la prescripción medicamentosa) y en su utilización, con
el objeti- vo de facilitar los procesos de conciliación, y el desarrollo de un programa específico de
conciliación de la medicación aplicable desde la Atención Primaria.
La oferta recibida desde el MSSSI para participar en la acción cooperativa europea denominada
PaSQ recondujo los avances en esta línea de acción, con el objeto de aprovechar el aprendizaje
resultante de la participación en ese proyecto en la definición del programa. El PaSQ (European Union
Network for Pa- tient Safety and Quality of Care) es una acción cooperativa que tiene el objetivo de
promover la Seguridad del Paciente en la Unión Europea y facilitar el intercambio de experiencias
entre los Estados Miembros y otras organizaciones interesadas en aspectos relacionados con la calidad
asistencial y la Seguridad del Paciente, haciendo especial hincapié en la participación de los
pacientes. Se inició en abril de 2012, organizada a través de 7 paquetes de trabajo (llamados Work
Package, WP), liderados por diferentes paí- ses. En concreto, el WP5 liderado por Alemania es en el
que se recoge, entre otras, la implementación de la conciliación de la medicación como práctica
segura68. A nivel estatal, el MSSSI coordinó la imple- mentación del WP5, en colaboración con el
Instituto de Salud Carlos III. La implementación se desarrolló

LÍNEAS DE ACCIÓN 45
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
entre noviembre de 2013 y octubre de 2014. Se acordó además un período de extensión entre
septiembre de 2015 y marzo de 2016. Once organizaciones de servicios de Osakidetza participaron
en el WP5, im- plementando programas de conciliación de la medicación muy diversos, tanto en su
alcance (conciliación sólo al ingreso, sólo al alta o ambas) como en la población diana incluida
(pacientes pluripatológicos mayores de 65 años, pacientes ingresados o dados de alta de un servicio
hospitalario concreto, etc.)69.
De esta participación se han podido extraer interesantes conclusiones, como la importancia del apoyo
de los equipos directivos en el desarrollo del proceso, el papel de la tecnología como factor facilitador
y la necesaria implicación de los pacientes y sus cuidadores y familiares. También se puso de
manifiesto la resistencia al cambio de los profesionales sanitarios o la falta de recursos como
principales barreras.

OBJETIVOS
El objetivo principal de esta línea es desarrollar un programa corporativo de conciliación de la medicación,
con la colaboración del Servicio de Farmacia y de la Subdirección de Calidad y Sistemas de Información.

ACCIONES
Tras la finalización del WP5 se propuso la constitución de un grupo de trabajo corporativo
multidisciplinar para retomar la definición de un programa corporativo de conciliación de la
medicación, aprovechando el aprendizaje que han supuesto los proyectos PaSQ. Esta definición se
abordará desde una nueva perspectiva:
• En el marco del proceso de integración asistencial en el que está inmersa actualmente Osa-
kidetza, el programa de conciliación se dirigirá al conjunto de las organizaciones incluyendo
tanto el ámbito de Atención Primaria como de Atención Especializada.
• Se comenzará el desarrollo del programa corporativo de conciliación de la medicación por
el momento del alta, teniendo en cuenta que un factor clave es considerar que la conciliación
al alta hospitalaria comienza en el momento del ingreso, con la obtención de un listado
actua- lizado de la medicación del paciente desde Atención Primaria y con los cambios
pertinentes durante el ingreso desde Atención Especializada.
• Fomentar y facilitar el contacto continuo entre los profesionales de los distintos ámbitos
asis- tenciales implicados en la atención al paciente.

EVALUACIÓN
Tabla 6. Indicadores de la línea de acción “Conciliación de la medicación”

Existencia
INDICADOR de un programa de conciliación de la medicación en las transiciones
entre ámbitos asistenciales del paciente revisado y actualizado Disponible

Nº pacientes con conciliación de la medicación x 100 / Nº pacientes


población diana (podrá desglosarse el indicador por cada uno de los
momentos
en los que se realice la conciliación: ingreso, alta, traslado) 75%

Nº de discrepancias no justificadas / Total de pacientes conciliados (podrá

46 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE
desglosarse el indicador por cada uno de los momentos en los que se
20
realice
la conciliación: ingreso, alta, traslado) 2

LÍNEAS DE ACCIÓN 47
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L6. OPTIMIZACIÓN EN LA PRESCRIPCIÓN DE PRUEBAS
DIAGNÓSTICAS QUE UTILIZAN RADIACIÓN IONIZANTE

FUNDAMENTO
Las pruebas que utilizan radiación ionizante constituyen una herramienta diagnóstica de primera
línea en el modelo asistencial actual. Su uso se ha incrementado exponencialmente en los
últimos años a pesar de que son sobradamente conocidos los posibles efectos perjudiciales de las
dosis de radiación acumuladas durante la vida, como son los cánceres radioinducidos 70-72. Está
claro que la utilización en la asistencia sanitaria de las pruebas que emplean radiación ionizante
implica la asun- ción de un riesgo, por lo que debe imponerse el principio de minimizar ese riesgo
sin comprometer los beneficios que aporta la realización de las mismas.
Este principio de minimización del riesgo se apoya en dos pilares:

• La selección razonable de las situaciones en las que se utiliza cada prueba, es decir, una
adecuada justificación de la misma. La prueba sólo resulta útil si su resultado influye en
ese momento en el establecimiento del diagnóstico o del tratamiento. Debe tenerse en
cuenta en toda solicitud si están disponibles alternativas que no impliquen el uso de
radiaciones ioni- zantes (ecografía, resonancia magnética), o si el mismo estudio que se
desea se ha realizado recientemente en otro punto asistencial, evitando su repetición.
• La optimización de la dosis empleada, de tal forma que pueda obtenerse una información
diagnóstica suficiente sin que se someta al paciente a una exposición a dosis
innecesariamente altas. Un primer factor clave para este principio es que el profesional
solicitante debe aportar la información clínica suficiente para que se utilice el procedimiento
y la técnica adecuada. Una adecuación de los parámetros técnicos de la exploración puede
permitir una reducción de hasta un 30% de la dosis emitida sin una rebaja perjudicial en la
calidad de la imagen.
La minimización del riesgo es prioritaria en aquellos grupos de población que son más
vulnerables al efecto de la radiación: la población pediátrica y las mujeres embarazadas.
Además debe tenerse especialmente en cuenta ante la solicitud y realización de aquellas
pruebas que suponen la emisión de mayores dosis de radiación, como son los TAC o la radiología
intervencionista.
Cabe señalar que en nuestro entorno los principios de la protección radiológica de la población están
regulados por ley: Directiva 2013/59/Euratom del Consejo Europeo, Real Decreto 1976/1999,
Real Decreto 783/2001, Real Decreto 1439/2010, Real Decreto 815/200173-77, normativas que
ponen de relieve la necesidad de justificar la exposición médica a radiaciones, incluida la de
personas asinto- máticas, de proponer requisitos más estrictos en cuanto a la información que debe
proporcionarse a los pacientes, el registro y la notificación de las dosis de los procedimientos
médicos, así como del uso de niveles de referencia de dosis para el diagnóstico.
Si bien en un inicio los avances tecnológicos en este campo estaban enfocados a la obtención de
la imagen de mayor calidad posible, a medida que la evidencia disponible nos ha hecho
conscientes de los riesgos inherentes a la acumulación de dosis de radiación a lo largo de la vida,
este esfuerzo ha derivado en una búsqueda de imágenes con la calidad suficiente para el fin
diagnóstico preten- dido, cuidando las dosis de radiación emitidas durante la realización de las
pruebas. De esta mane- ra, las últimas innovaciones en los equipamientos de radiodiagnóstico
están permitiendo alcanzar reducciones en las dosis de entre un 20 y un 50%.

48 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
En base a todo lo expuesto, una adecuada gestión para la minimización del riesgo que supone el em-
pleo de pruebas que utilizan radiación ionizante pasa por:
• Realizar pruebas debidamente justificadas.
• Aprovechar los avances en los equipamientos de radiodiagnóstico.
• Adecuar los protocolos en base a la indicación clínica, la edad y el peso del sujeto a
estudiar, evitando la variabilidad.

ANTECEDENTES
Desde el año 2010 Osakidetza viene desarrollando acciones con el objetivo de promover la optimiza-
ción en el uso de las pruebas que utilizan radiación ionizante, especialmente en la población
pediá- trica. Los esfuerzos se han centrado en la racionalización del uso de estas pruebas,
sensibilizando en materia de protección radiológica tanto a prescriptores como a radiólogos y
poniendo a su disposición la información necesaria sobre las dosis acumuladas por cada paciente.
La inclusión de una línea de acción específica para este aspecto en la Estrategia de Seguridad
del Paciente 2013-2016 ha servido para dar un impulso adicional a esas acciones:
• Se ha distribuido un fascículo informativo sobre la necesidad de justificar las pruebas con el
fin de evitar estudios innecesarios en pediatría, informando al médico prescriptor de las dife-
rencias de dosis de las distintas pruebas en radiodiagnóstico y medicina nuclear.
• En base a ese fascículo se han llevado a cabo sesiones de sensibilización dirigidas a
radiólo- gos, pediatras y otros profesionales prescriptores.
• Se ha avanzado en la incorporación a la historia clínica electrónica del registro de indica-
dores de dosis de diferentes pruebas, como el TAC o las mamografías (Historial
Dosimétrico de Osabide Global).
• Se ha puesto a disposición de los radiólogos y radiofísicos un sistema de explotación de los
datos referidos a dosis de diferentes pruebas, que puede permitir:
– Verificar la consistencia de los datos y/o la necesidad de un factor corrector en función
de la calibración de cada aparato.
– Realizar una explotación básica de los protocolos de realización de las pruebas, que
permita el ajuste de los mismos.
– Estudios específicos en base a parámetros concretos (DLP, dosis efectiva y CTIvol)
– Fijar valores de referencia, unificar protocolos y detectar situaciones anómalas.

OBJETIVOS
Los objetivos principales en esta línea de acción para el período 2017-2020 serán:

1. Promover acciones para la optimización de la prescripción de pruebas diagnósticas en las que


se utiliza radiación ionizante, tanto en niños como en adultos.
2. Promover la aplicación de protocolos específicos consensuados para la realización de pruebas
con radiación ionizante, para el conjunto de la organización, con el fin de reducir la
variabilidad.

48 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
3. Explotar los datos acumulados gracias al historial dosimétrico con el objetivo de ajustar
las dosis de radiación necesaria de manera eficiente.

ACCIONES
Para alcanzar los objetivos propuestos, se plantean las siguientes acciones:

1. Mejorar la información aportada a los prescriptores sobre las dosis efectivas recibidas por los
pacientes:
– Finalizando la incorporación de los datos de dosis de las mamografías al Historial
Dosimétrico de Osabide Global.
– Incorporando los datos de dosis de la radiología intervencionista al Historial Dosimétrico.

2. Establecer ayudas a la prescripción:


– Valorando las posibilidades de incorporar utilidades en Osabide Global que asistan en
la prescripción de pruebas que emiten altas dosis de radiación ionizante, como los
TAC (apoyando el proceso en las experiencias desarrolladas en este sentido en algunas
organizaciones de servicios).
3. Fomentar la revisión de los protocolos de realización de las pruebas que emiten altas dosis y
el uso adecuado de los mismos:
– Utilizando para ello la información disponible en el sistema de explotación de los
da- tos de dosis en esas pruebas.
4. Sistematizar la explotación de los datos disponibles sobre las dosis empleadas en esas pruebas:
– Diseñando un modelo de informe homogéneo para todas las organizaciones de servicios.
– Revisando los procedimientos de citación de pruebas para garantizar la concordancia
de los datos explotados.

EVALUACIÓN

Tabla 7. Indicadores de la línea de acción “Optimización en la prescripción


de pruebas diagnósticas que utilizan radiación ionizante”

INDICADOR
Proporción de organizaciones que disponen de un plan sistematizado y
documentado de explotación y análisis de datos referidos a dosis empleadas
en pruebas que emiten altas dosis de radiación ionizante
(aplicable sólo en aquellas que realicen este tipo de pruebas) 100%

Proporción de organizaciones que disponen de un plan sistematizado y


documentado de revisión de protocolos de pruebas que emiten altas dosis
de radiación ionizante, en base al análisis de los datos de dosis
obtenidos
de esas pruebas (aplicable sólo en aquellas que realicen este tipo de pruebas) 100%

LÍNEAS DE ACCIÓN 49
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L7. SEGURIDAD TRANSFUSIONAL

FUNDAMENTO
La justificación de la existencia de esta línea estratégica definida hace cuatro años no ha variado de
forma significativa. Se han producido recientemente ligeras variaciones, tanto en donación como en
transfusión de componentes, debido fundamentalmente al envejecimiento de nuestra población, a
las consecuencias de la globalización en la selección de donantes, o al cambio de perfil en
recep- tores debido a la mejora tecnológica y de conocimiento en la asistencia sanitaria. En la
Comunidad Autónoma Vasca, la donación de sangre y tejidos, así como la recepción / implante de
componentes sanguíneos y tejidos / células, sigue afectando a alrededor de 100.000 personas cada
año. El impacto que el manejo de estos productos tiene en la Salud Pública de la Comunidad es
aún mayor que lo que se comentaba en el anterior documento debido a la aparición y/o
acercamiento de infecciones emergentes como Zika o Virus del Nilo Occidental. Seguimos
evaluando los potenciales incidentes y efectos adversos que pueden ocasionarse a los receptores
de estos productos de forma puntual, declarando su presencia de acuerdo a los circuitos regionales,
estatales e internacionales estableci- dos y tomando medidas para su minimización mediante la
correcta selección de los donantes, y los apropiados procesamiento, análisis, almacenamiento y
distribución. Los incidentes más conocidos están relacionados con la transmisión de agentes
infecciosos (la globalización y la facilidad actual en los viajes provoca que la aparición de cualquier
brote epidémico se convierta rápidamente en una alerta mundial) y los accidentes inmunológicos,
pero sin obviar el creciente riesgo que supone la no implantación de medidas de Seguridad en la
identificación de muestras, personas y documentos en cualquiera de las etapas del
procedimiento de transfusión y/o implante.

Por ese motivo, durante los últimos cuatro años se ha procedido a desarrollar e implantar un
proce- dimiento corporativo transfusional cuya instauración está a punto de finalizar. El
procedimiento in- cluye la automatización equivalente de los equipos de laboratorio de transfusión, la
implantación de sistemas de información comunes que permiten la disponibilidad inmediata de
toda la información relevante en todos los centros, la incorporación de tecnologías de última
generación en las etapas de identificación, o la puesta en marcha de una solicitud electrónica de
componentes sanguíneos asisti- da incorporada en Osabide Global para mejorar el procedimiento
de prescripción.

Seguimos teniendo muy en cuenta lo importante que es evitar los efectos adversos en donantes,
ya que su aparición o incorrecto manejo puede provocar desconfianza en el sistema de donación. Por
ese motivo se dispone de un procedimiento de seguimiento personalizado por nuestro personal
sanitario en todos los casos y hasta la resolución del incidente.

ANTECEDENTES
La constante revisión e incorporación de medidas actualizadas de Seguridad en la obtención y
uti- lización de sustancias sanguíneas de origen humano, continúa siendo vital en nuestro
Sistema de Salud durante las últimas décadas. Se trata de medidas organizativas tales como la
instauración incondicional de la donación voluntaria y no remunerada (concepto que hay que
defender conti- nuamente ante la aparición constante de alarmas que pueden hacer peligrar su
universalización); medidas clínico-epidemiológicas de revisión continuada de la selección de
donantes a través de las instituciones europeas dedicadas a la prevención y control de

50 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE
enfermedades infecciosas; medidas
20

LÍNEAS DE ACCIÓN 51
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
de control analítico en la detección de agentes infecciosos (últimas tecnologías en su detección
directa e indirecta), y de rendimiento e idoneidad de los componentes obtenidos; medidas desti-
nadas a la correcta elaboración de los productos mediante GMP (Good Manufacturing Practice);
o medidas destinadas a implantar Sistemas de Calidad en el conjunto de la actividad de nuestros
centros. En la actualidad nos encontramos pendientes de la trasposición de la nueva directiva euro-
pea relativa a la instauración de medidas de producción e inspección muy similares a las vigentes
en la industria farmacéutica.

Recordando el anterior documento, “Todas estas medidas se definen en las normas y estándares en
vigor de ámbito europeo desde el momento en que la libertad de movimientos de bienes y
personas en el espacio europeo se convirtió en una realidad, forzando a las instituciones a la
incorporación de estos productos al campo de la Salud Pública y a su control supranacional78-81.
Consiguientemente, los programas de Hemovigilancia y Biovigilancia se han convertido en esenciales
para el conocimiento y la toma de decisiones comunes y específicas para los estados miembros de
la UE”.

SITUACIÓN ACTUAL
Del análisis de actividad del Sistema de Hemovigilancia de la Comunidad Autónoma Vasca, durante
los años precedentes, puede concluirse de forma global:

• Se registran, como media, alrededor de 400 informes procedentes de los 23 hospitales


(públi- cos y privados) pertenecientes a la Comunidad. La inmensa mayoría de ellos se
consideran leves y sin afectación significativa para la salud de receptores y donantes.

• Los hospitales deben declarar sus notificaciones de acuerdo a los formularios establecidos
por la Autoridad Competente y las instrucciones de la Unión Europea. En caso de no existir
incidentes, debe comunicarse también tal extremo con el fin de garantizar que el sistema está
en vigor y funcionante.

• No se han producido recientemente confirmaciones de casos de transmisión de virus, ni de


parásitos, ni de bacterias a través de la transfusión. Sin embargo, esto no quiere decir que
no existan, por lo que se ha de mantener la vigilancia estricta, así como extremar las medidas
de garantía de trazabilidad.

• Hasta ahora, el mayor número de casos comunicados corresponde a los “casi incidentes” y el
motivo más frecuente se relaciona con la extracción de las muestras, o identificación del
pa- ciente. Con la reciente instauración de sistemas tecnológicamente orientados a minimizar
esta cuestión, se espera una inmediata reducción de este tipo de incidentes.

• Sigue siendo imprescindible, sin embargo, el registro y la notificación de estos “casi


incidentes”, ya que son errores que han sido detectados antes de que hubiera una posible
complicación, y así se pueden analizar y corregir las deficiencias de la cadena transfusional que
pueden dar lugar a un evento adverso transfusional. Son asimismo orientativos sobre la
calidad de ciertos procedi- mientos rutinarios hospitalarios.

• La formación del personal sanitario así como la informatización (incorporación de alertas, o la


propia prescripción en la historia clínica electrónica) en el proceso de la transfusión mejorará
la Seguridad para el enfermo y ayudará a la disminución de los errores en la selección de
los componentes.

52 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
• Sigue habiendo diferencias en la información comunicada de las reacciones adversas de la
transfusión procedente de los hospitales de características similares, lo que podría sugerir que
la identificación de las reacciones adversas sea diferente o no comunicada.

• Hay que lograr mayor participación de Hospitales de la red privada. Procurando una mayor
comunicación e información del sistema de Hemovigilancia. Por ello, se pretende que en los
próximos años todos los centros participen de los sistemas de información comunes que ayuden
a conseguir la auténtica y universal equidad transfusional.

OBJETIVOS
1. Efectuar la actualización periódica de los criterios de selección en base a las variaciones epide-
miológicas y demográficas de la comunidad. En colaboración con la Dirección de Salud Pública
del Departamento de Salud y en sintonía con los documentos elaborados periódicamente por el
European Center for Disease Prevention and Control (ECDC) de la Unión Europea.

2. Minimizar el riesgo residual en transmisión de enfermedades infecciosas mediante la fide-


lización de donantes seguros y la incorporación de tecnologías automatizadas de la máxima
sensibilidad en la detección de marcadores: serología viral y de parásitos, detección genómica
viral, detección bacteriana, etc. Agentes implicados: VHB, VHC, VIH, HTLV I y II, Treponema
pallidum, Trypanosoma cruzi, paludismo, virus del Nilo Occidental o citomegalovirus. Mención
especial puede merecer la vigilancia de situación del virus de la hepatitis E.

3. Minimizar el riesgo de accidentes inmunológicos mediante el correcto tipaje de donantes


y componentes y la implantación de tecnologías corporativas destinadas a incrementar la
Seguridad transfusional disminuyendo los errores de identificación asociadas a las diferen-
tes etapas del proceso, medida ya prácticamente instaurada, tal y como se ha comentado
anteriormente.

4. Estimular la incorporación hospitalaria de medidas de uso óptimo PBM (Patient Blood Mana-
gement) como requisitos básicos de primera línea para la Seguridad del Paciente82. Una de
las herramientas más válidas ha sido la implantación, también corporativa, de la SOLICITUD
ELEC- TRÓNICA asistida que permite disponer de conocimientos exactos sobre la calidad y
hábito transfusional de los servicios hospitalarios como primera medida para ayudar a los
profesionales a mejorar la asistencia transfusional, transfundiendo únicamente en los casos
necesarios y, por otro lado evitar posibles situaciones de infratransfusión.

5. Consolidar los programas de vigilancia, como fuente de conocimiento en la toma de


decisio- nes, y estimular la declaración de incidentes, con o sin efecto en pacientes y
donantes, a través de los cauces ya establecidos 83. Los programas de vigilancia incorporan:
Hemovigilan- cia (componentes sanguíneos), Biovigilancia (células y tejidos),
Materiovigilancia (material y equipamiento relacionado con la producción y manejo de
sustancias de origen humano), o Farmacovigilancia (en lo relativo a derivados plasmáticos de
producción farmacéutica proce- dentes de plasma humano de donantes comunitarios). En
este sentido se ha presentado un proyecto a la Dirección General de Osakidetza en el marco
de Parte Hartu con la finalidad de incrementar su eficacia y eficiencia.

LÍNEAS DE ACCIÓN 53
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
EVALUACIÓN

Tabla 8. Indicadores de la línea de acción “Seguridad Transfusional”

INDICADOR
Número de reacciones adversas
Alérgicas
Febriles
TRALI
Hemolíticas
Aloinmunización
Enfermedad injerto contra huésped
Púrpura transfusional
Infección bacteriana
Infección vírica
Infección parasitaria
Edema de pulmón
cardiogénico Hemosiderosis
Efectos adversos graves en donantes de sangre

Número de casi incidentes


Hematíes
Porcentaje de reacciones adversas (sobre componentes transfundidos)
Plaquetas
Plasma
Número de unidades transfundidas

54 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L8. PREVENCIÓN Y CONTROL DE LAS INFECCIONES RELACIONADAS
CON LA ASISTENCIA SANITARIA

FUNDAMENTO
Las Infecciones Relacionadas con la Asistencia Sanitaria (IRAS) constituyen un reto para los sistemas
sanitarios, a pesar de todos los esfuerzos que se realizan para reducir los riesgos asociados a
éstas. El envejecimiento de la población, el compromiso de la inmunidad en determinados grupos de
riesgo, la cada vez mayor instrumentalización de la asistencia sanitaria, tanto a nivel diagnóstico
como tera- péutico o el desarrollo de bacterias resistentes a los antibióticos hacen que las IRAS
sigan siendo un importante problema de Salud Pública, tanto por la morbilidad y mortalidad que
ocasionan como por su repercusión sobre la calidad de la asistencia y sobre el gasto sanitario 84.
Además, las IRAS pueden ser infecciones difíciles de tratar por la aparición de microorganismos
resistentes a los antibióticos.

El concepto de IRAS ha traspasado el ámbito hospitalario y engloba todas las infecciones


relacionadas con la asistencia sanitaria que se presta a un paciente, tanto a nivel hospitalario como
extrahospitalario85.

La prevalencia estimada de IRAS en Europa, en un estudio realizado por el European Center for
Di- sease Prevention and Control (ECDC) fue de un 6%. Se estima que 4,1 millones de pacientes
al año adquieren una IRAS en la Unión Europea, y cerca de 37.000 fallecimientos son
consecuencia directa de estas infecciones. Se considera que el 20-30% de las IRAS se pueden
prevenir mediante programas de control e higiene86.

Ya en los años 70 los Centers for Diseases Control and Prevention (CDC) desarrollaron el proyecto
SENIC (Study on the Efficacy of Nosocomial Infection Control) con el objetivo de valorar la efectividad
de los programas de vigilancia y control de la infección nosocomial (IN) en EE. UU. Los resultados
mostraron que, alrededor del 32% de las infecciones nosocomiales podrían evitarse si se
adoptasen programas eficaces de control de la infección y que la vigilancia activa es un componente
esencial en los programas de control de infecciones87,88.

En España, en el Estudio Nacional de Efectos Adversos ligados a la hospitalización (ENEAS)


realizado en el año 2005, el 25,3 % de los eventos adversos recogidos estaban relacionados con
la infección nosocomial y de ellos el 56,6% se consideraron evitables89. En el estudio sobre la
seguridad de los pa- cientes en Atención Primaria de salud (APEAS) realizado en 2007 en 48
centros de Atención Primaria de 16 Comunidades Autónomas, el 8,4% de los eventos adversos
estaba relacionado con las IRAS90.

La vigilancia y control de las IRAS son componentes críticos de la Seguridad del Paciente y una
prioridad de las políticas de calidad y seguridad del paciente, tanto a nivel internacional como esta-
tal y autonómico. El primer reto mundial que se ha desarrollado en el marco de la Alianza
Mundial para la Seguridad del Paciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), establecida
en 2004 con el propósito de coordinar, difundir y acelerar las mejoras en materia de Seguridad
del Pacien- te en todo el mundo, ha sido el de las infecciones relacionadas con la atención
sanitaria, que se encuentran entre las principales causas de muerte y de incremento de la
morbilidad en pacientes hospitalizados91. Y a través de la campaña “Una atención limpia es una
atención más segura” se ha fomentado la higiene de manos en la atención sanitaria como una
medida fundamental para reducir las IRAS y mejorar la Seguridad del Paciente en todos los
ámbitos92.
LÍNEAS DE ACCIÓN 55
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
En Europa, la Recomendación del Consejo Europeo del 9 de junio de 2009 en Seguridad del Pacien-

56 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
te, incluyendo la prevención y el control de las infecciones asociadas a la asistencia sanitaria (2009/
C151/01), insta a los países de la Unión Europea a adoptar y aplicar una estrategia de prevención
y control de las IRAS93.

La Decisión nº 1082/2013/UE del Parlamento Europeo y del Consejo del 22 de octubre de 2013,
sobre las amenazas transfronterizas graves para la salud, en su artículo 2 relativo al ámbito de
apli- cación, incluye a las “Resistencias antimicrobianas e infecciones asociadas a la asistencia
sanitaria relacionadas con enfermedades transmisibles” entre las amenazas de origen biológico
sobre las que se aplicarán medidas de salud pública94.

En el año 2009 se creó el Grupo de Trabajo Transatlántico sobre Resistencia a los


Antimicrobianos (The Transatlantic Taskforce on Antimicrobial Resistance TATFAR) con el objetivo de
mejorar la coo- peración entre los Estados Unidos y la Unión Europea, compartiendo esfuerzos y
conocimiento en tres áreas clave: el uso terapéutico apropiado de antimicrobianos tanto en el
ámbito médico como en el veterinario; la prevención de las infecciones producidas por
microorganismos resistentes a los antibióticos, tanto comunitarias como asociadas a la asistencia
sanitaria; y establecer estrategias para la mejora en el desarrollo de nuevos fármacos
antimicrobianos95.

Entre las recomendaciones que ha establecido este grupo de trabajo se encuentran96:

• Necesidad de crear indicadores comunes de estructura y proceso del uso de los


antibióticos, tanto de uso en humanos como en veterinaria.
• Desarrollar y evaluar la efectividad de instrumentos que promuevan el cambio de
comporta- mientos e incrementen el uso apropiado de antibióticos.
• Colaborar en el desarrollo de estudios epidemiológicos.
• Coordinar los criterios de interpretación de las resistencias entre los diferentes laboratorios.
• Consensuar herramientas de evaluación de los programas de control de infección hospitalaria.
• Elaborar una estrategia conjunta de vacunación para prevenir infecciones asociadas a la
asis- tencia sanitaria.
• Estimular y potenciar la creación de nuevos antimicrobianos.

En la Estrategia en Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud (SNS), que se desarrolla
desde el año 2005 en colaboración con las Comunidades Autónomas, una de las líneas priorizadas
ha sido la prevención de las IRAS. Entre las buenas prácticas desarrolladas destacan el Programa
de Higiene de Manos, y los programas de seguridad realizados en las Unidades de Cuidados
Intensivos: Bacteriemia Zero, Neumonía Zero y Resistencia Zero18.

Por otra parte y con objeto de dar cumplimiento a la Comunicación de la Comisión Europea, del
17 de noviembre de 2011, por la que se solicita a los Estados miembros un plan de acción sobre
resistencias a los antibióticos, desde la Agencia Española de Medicamentos y Productos
Sanitarios (AEMPS) y coordinado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad
(MSSSI) se está desarrollando un “Plan estratégico y de acción para reducir el riesgo de selección y
diseminación de resistencias a los antibióticos” 97. Este Plan incluye tanto la medicina humana como
veterinaria y tiene como objetivo reducir el riesgo de selección y diseminación de resistencias a
los antibióticos.

En Osakidetza, la prevención y el control de las IRAS han sido objetivos prioritarios para el
conjunto del sistema sanitario de nuestra Comunidad desde hace más de dos décadas. El
LÍNEAS DE ACCIÓN 57
documento “Política
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20

58 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
de Salud para Euskadi 2000” (Euskadirako Osasun Politika) ya incluía dos objetivos relativos a la
reducción de la frecuencia de las infecciones nosocomiales y al desarrollo de programas de vigilancia
y control en los hospitales de Osakidetza98. Desde entonces, la disminución de las IRAS ha sido
uno de los objetivos de los diferentes planes de salud y planes estratégicos desarrollados en la
Comunidad Autónoma Vasca y para ello se han puesto en marcha diferentes líneas de trabajo,
programas y proyec- tos entre los que cabe destacar:
• El Plan INOZ, (Infekzio Nosokomialak Zaintzeko eta Kontrolatzeko Plana - Plan de Vigilancia
y Control de las Infecciones Nosocomiales) enmarcado actualmente en el programa
corporativo de Seguridad del Paciente de Osakidetza.
• Prevención de las IRAS en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI): Proyecto
Bacteriemia Zero, Proyecto Neumonía Zero, Proyecto Resistencia Zero.
Actualmente nuestra Comunidad está participando en el desarrollo del “Plan estratégico y de acción
para reducir el riesgo de selección y diseminación de resistencias a los antibióticos” 97 coordinado por
la AEMPS y el MSSSI y una de las líneas de trabajo que se está impulsando es la puesta en marcha
de programas de promoción del uso prudente de antibióticos.

ANTECEDENTES

PLAN INOZ

El Plan INOZ se inició en el año 1990, a partir de diversas iniciativas que surgieron desde el De-
partamento de Sanidad del Gobierno Vasco, la Dirección de Asistencia Sanitaria de Osakidetza y
los servicios hospitalarios de Osakidetza, confluyendo en la necesidad de poner en marcha un
plan de desarrollo de los programas de vigilancia y control de las infecciones nosocomiales en los
hospitales de Osakidetza. Los dos objetivos fundamentales del Plan INOZ eran disminuir la
frecuencia de las infecciones nosocomiales y desarrollar planes de vigilancia y control de la
infección nosocomial en los hospitales de Osakidetza.
En 1991 se creó el grupo de trabajo INOZ, responsable del desarrollo del Plan INOZ. Se estableció
como grupo de referentes técnicos en materia de infección nosocomial en la red de Osakidetza,
y como comité asesor en esta materia de la Dirección de Asistencia Sanitaria. Durante su primera
dé- cada de funcionamiento se elaboraron diversas guías de referencia en el control de la infección
noso- comial, no sólo en nuestra red sino fuera de ella: “Manual de normas para el control de la
infección nosocomial” en 1994 y 199799,100 y el “Libro blanco de la infección nosocomial” en
1997101.
Actualmente el grupo de trabajo INOZ está integrado por profesionales médicos y de enfermería
responsables de los Planes de Vigilancia, Prevención y Control de la Infección Nosocomial en los
hospitales de Osakidetza y por profesionales de la Dirección de Asistencia Sanitaria. Se reúne de
forma periódica y entre sus funciones se encuentra debatir objetivos y estrategias para la vigilan-
cia y control de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria y establecer actuaciones
y líneas de acción en relación con los resultados obtenidos de los sistemas de vigilancia de infec-
ciones relacionadas con la asistencia sanitaria.
En la actualidad, el Plan INOZ pretende dar continuidad a los planes y programas en los que se
lleva trabajando desde hace años, entre los que se encuentran:
• Sistema de Vigilancia INOZ

LÍNEAS DE ACCIÓN 59
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
• Plan de vigilancia, prevención y control de la infección nosocomial (PVPCIN)102
• Higiene de Manos
• Reducción de infecciones del tracto urinario (ITU) asociadas a catéter urinario (línea de tra-
bajo desarrollada en la Estrategia de Seguridad de Osakidetza 2013-2016)

En esta nueva estrategia, además de la continuidad de las líneas y programas establecidos, se va


a incorporar un nuevo proyecto “Infección Quirúrgica Zero” 103, dirigido a la implementación de
medidas de probada efectividad para la disminución de la infección de herida quirúrgica y se va a
trabajar en la generalización con un enfoque corporativo de los Programas de Optimización de Uso de
Antibióticos (PROA)97,104.

Sistema de Vigilancia INOZ

El programa de vigilancia INOZ tiene una amplia trayectoria en nuestra Comunidad. En el año
1990 se realizó el primer estudio de incidencia de infección nosocomial en la CAPV, el estudio INOZ,
en el que participaron los 10 hospitales de agudos de Osakidetza existentes en ese momento. A
partir de los resultados de este estudio se estableció como un objetivo prioritario la disminución de
las infec- ciones nosocomiales en los hospitales de Osakidetza. Con el objetivo de canalizar todos los
esfuerzos para el desarrollo de los Planes de Vigilancia, Prevención y Control de la Infección
Nosocomial, entre los que se encuentran los dirigidos a realizar estudios conjuntos y
comparables, se estableció una Unidad de Vigilancia y Control de la Infección Nosocomial a nivel
central.

La vigilancia de la infección nosocomial se realiza actualmente a través de estudios de


incidencia y de estudios de prevalencia.

Los estudios corporativos de incidencia comenzaron a realizarse en el periodo 1996-1997. Actualmente


los realizan todos los hospitales de Osakidetza, excepto los pertenecientes a las redes de Salud
Mental. Los estudios de incidencia se realizan anualmente en el periodo determinado por el Contrato
Programa.

Los procedimientos a monitorizar, así como los estándares a conseguir, se determinan anualmente por
el grupo de trabajo INOZ. Normalmente, se monitoriza al menos un procedimiento quirúrgico
considerado como cirugía limpia, y otro procedimiento quirúrgico considerado como cirugía limpia
contaminada.

Actualmente, en los hospitales de agudos se monitoriza la cirugía electiva de colon-recto (desde


2001), la cirugía protésica de cadera y la de recambio de prótesis de cadera (desde 2005) y la cirugía
protésica de rodilla y la de recambio de prótesis de rodilla (desde 2011). En el periodo 2015-2016
se han actualizado los procedimientos a revisar y se ha ampliado la vigilancia tras el alta (30 días para
la cirugía de colon-recto y 90 días para la cirugía protésica de cadera y rodilla, según criterios de los
Centers for Disease Control and Prevention). Además de los estudios corporativos comentados, cada
hospital realiza a lo largo del año diferentes estudios de incidencia de infección nosocomial en
fun- ción de su interés, bien sobre otro tipo de procedimiento, por ejemplo cirugía cardiaca, o
en algún servicio específico, por ejemplo Reanimación, o relacionados con algún dispositivo.

En los hospitales de media-larga estancia se realizan estudios de incidencia de la infección


nosoco- mial en el área médica del hospital. En el periodo 2015-2016 se ha realizado de forma
corporativa un estudio de incidencia de ITU asociadas a sondaje.

Los indicadores de infección nosocomial para el Contrato Programa, acordados anualmente entre las
60 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
Delegaciones Territoriales del Departamento de Salud del Gobierno Vasco con las organizaciones de

LÍNEAS DE ACCIÓN 61
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
servicios de Osakidetza, son propuestos por el grupo de trabajo INOZ al Departamento de Salud que,
en última instancia, es quién determina los indicadores a incluir.

Con el fin de facilitar una forma sistematizada y homogénea de recogida de la información de la


vigilancia y control de las infecciones nosocomiales, en el año 1997 se desarrolló una
herramienta informática que ha permitido conocer la incidencia de la infección nosocomial en
nuestras organiza- ciones de servicios, determinar los factores que han contribuido a su aparición
e implantar medidas correctoras. Actualmente esta herramienta está en fase de evolución
tecnológica.

En relación a los estudios de prevalencia, desde el año 1990 se realiza anualmente el Estudio de
Pre- valencia de Infección Nosocomial en España (estudio EPINE) Los hospitales de Osakidetza se
fueron incorporando a este estudio en los primeros años. Actualmente todos los hospitales de
agudos y de media-larga estancia de Osakidetza participan en el mismo.

Plan de Vigilancia, Prevención y Control de la Infección Nosocomial (PVPCIN)

Los Planes de Vigilancia, Prevención y Control de la Infección Nosocomial (PVPCIN) de los hospitales
de Osakidetza, nacieron en 1999 a iniciativa del grupo de trabajo INOZ. Estos planes se desarrollaron
como un conjunto de requisitos técnicos relacionados con actividades de prevención, vigilancia y con-
trol de la infección asociada a la asistencia sanitaria, dirigidos a minimizar el impacto de la infección
hospitalaria sobre la Seguridad del Paciente. Desde el año 2000 y de forma periódica se realizan
evaluaciones de los PVPCIN. En el año 2008 y en el marco de un proyecto de orientación a la
mejora continua de los planes, se desarrolló una herramienta informática para facilitar la
autoevaluación y evaluación de las organizaciones. En ella se recogen las siguientes 7 áreas, que
incluyen criterios relacionados con la vigilancia, la prevención y el control de la infección
nosocomial:

1. Enfoque y estructura del plan


2. Bioseguridad ambiental
3. Proceso asistencial
4. Limpieza, desinfección y esterilización
5. Infección hospitalaria
6. Resultados en infección
7. Otros aspectos relacionados con la infección:
– Adquisición de productos, equipamiento y material sanitario
– Educación sanitaria

La última evaluación se realizó en el año 2013. En ella se elaboró un informe por Organización
de Servicios que incluía las fortalezas y las áreas de mejora detectadas. La autoevaluación y
evaluación de los PVPCIN es una herramienta que permite detectar los puntos críticos de cada
organización de servicios y establecer áreas de mejora con el fin de prevenir y controlar las
IRAS.

Higiene de manos

En el año 2005 la OMS lanzó el primer reto mundial por la Seguridad del Paciente, “Clean Care is
Safer Care” (Una atención limpia es una atención más segura), con el objetivo de lograr que se reco-

62 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
nozca universalmente que el control de las infecciones constituye una base sólida y esencial para
la

LÍNEAS DE ACCIÓN 63
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
Seguridad de los pacientes, y el papel fundamental que tiene la higiene de manos en la reducción de
las infecciones asociadas a la atención sanitaria.

Uno de los componentes fundamentales de este programa es la campaña “Save lives: Clean your
hands” (Salve vidas: lávese las manos), destinada a mejorar las prácticas de higiene de las
manos del personal sanitario. El objetivo de la campaña es concienciar a los profesionales acerca
de la necesidad de mejorar y mantener las prácticas de higiene de las manos en el momento
oportuno y de la forma apropiada, con el fin de contribuir a reducir la propagación de
infecciones potencial- mente letales en los centros sanitarios.

Desde el año 2008 nuestra Comunidad participa en el Programa de Higiene de las Manos del
Sistema Nacional de Salud (SNS), que se desarrolla en el marco de este primer reto mundial “Una
atención limpia es una atención más segura” y en el Comité de Expertos sobre Higiene de Manos
del MSSSI. Los objetivos generales del programa son mejorar la higiene de manos de los
profesionales, pacientes y familiares con el fin de reducir las infecciones relacionadas con la
atención sanitaria en el SNS y promover el desarrollo de la Estrategia de higiene de manos de la OMS
a nivel del SNS. Con este fin se han consensuado acciones básicas dirigidas a promover la
estrategia multimodal de la Organización Mundial de la Salud y la formación sobre los “5
momentos” de la higiene de manos y se han esta- blecido indicadores de evaluación de estructura,
proceso y resultado, que son evaluados anualmente.
Así mismo, desde 2009 se celebra a nivel estatal y en las Comunidades Autónomas el día mundial
de la higiene de manos, con el desarrollo de acciones específicas para profesionales y pacientes,
siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para ese día.

En el año 2008 se creó en Osakidetza un Grupo de trabajo de Higiene de Manos y actualmente


conta- mos con profesionales referentes de higiene de manos en todas las organizaciones de servicios.
Entre las actividades realizadas destacar:
• La publicación de la “Guía de higiene de manos para profesionales sanitarios”105
• La puesta en marcha de la Campaña de higiene de manos en Osakidetza
• La formación de referentes en higiene de manos
• El curso on line en higiene de manos para profesionales sanitarios
• La participación el 5 de mayo en el Día mundial de la Higiene de Manos
• La acreditación de observadores en higiene de manos

Reducción de Infecciones del Tracto Urinario (ITU) asociadas a catéter urinario

Las Infecciones del Tracto Urinario (ITU) constituyen una de las infecciones relacionadas con la
asistencia sanitaria más prevalentes. Estas infecciones son de gran trascendencia tanto por la morbi-
mortalidad que generan en los pacientes, como por su repercusión en la calidad de la asistencia y en
el gasto sanitario. Son una de las causas más frecuentes de bacteriemia nosocomial, lo que empeora
el estado de salud y la evolución del paciente. Y se están incrementando las infecciones por microor-
ganismos multirresistentes, lo que dificulta los tratamientos106.

Los resultados del último estudio de prevalencia de infección nosocomial disponible a nivel
estatal, EPINE-EPPS 2016, muestran que del total de infecciones nosocomiales adquiridas en el
presente ingreso el 20% eran ITU y del total de ITU nosocomiales no presentes al ingreso, más del
60% pre- sentaban un catéter urinario en los siete días previos al inicio de la infección107.

64 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
Como hemos comentado en el análisis de situación, en el marco de la Estrategia 2013-2016 se ha
elaborado un protocolo de recomendaciones, basadas en la evidencia científica y en el consenso
de expertos, dirigido a reducir las ITU asociadas a catéter urinario, que está pendiente de revisión
final y aprobación y que recoge:

• Las indicaciones de sondaje urinario


• Las contraindicaciones absolutas y relativas para el cateterismo intrauretral
• Los criterios de retirada de sonda por facultativo
• El decálogo de buenas prácticas para la técnica del sondaje vesical para su aplicación en el
ámbito hospitalario y de atención primaria
• El decálogo de cuidados del sondaje vesical para su aplicación en el ámbito hospitalario y
de atención primaria

INFECCIÓN QUIRÚRGICA ZERO

Las intervenciones quirúrgicas son un componente fundamental de la asistencia sanitaria, ya que


a menudo son el único tratamiento que puede aliviar discapacidades y reducir el riesgo de muerte por
determinadas enfermedades. Según los datos publicados por el MSSSI, en el año 2015 se
realizaron en España 5 millones de intervenciones (incluye intervenciones en hospitales públicos-
SNS y priva- dos)108. Sin embargo las intervenciones quirúrgicas no están exentas de riesgos y la falta
de seguridad de la atención quirúrgica puede provocar daños considerables con importantes
repercusiones en la salud pública109,110.

En el Estudio Nacional sobre los Efectos Adversos ligados a la Hospitalización (ENEAS 2005), se vio
que en los Servicios Quirúrgicos el 37,6% de los eventos adversos detectados estaba relacionado con
el procedimiento y el 29% con la infección nosocomial, de los cuales el 31% y el 54%
respectiva- mente se consideraron evitables89.

Las infecciones de localización quirúrgica (ILQ) son una de las infecciones nosocomiales más prevalen-
tes, como se objetiva en los estudios realizados tanto a nivel europeo como estatal. En el estudio de
pre- valencia realizado en 2012 en hospitales europeos por el ECDC, la prevalencia de IRAS fue
de un 6% y el 19,6% del total de IRAS fueron infecciones de localización quirúrgica, las segundas
en frecuencia tras las infecciones respiratorias86. En el estudio EPINE 2016 las infecciones de
localización quirúrgica fueron las infecciones nosocomiales de mayor prevalencia en los pacientes
hospitalizados (21,6%)107.

Las infecciones de localización quirúrgica incrementan la morbilidad en los pacientes, se asocian


con estancias prolongadas, pueden requerir procedimientos quirúrgicos adicionales, pueden precisar
cuidados intensivos y pueden incrementar la mortalidad.

Diversos estudios han avalado la efectividad de paquetes de medidas preventivas destinados a redu-
cir la infección de localización quirúrgica. Y existe un amplio consenso entre las guías de
diferentes países en recomendar la introducción de una serie de medidas preventivas de forma
conjunta en paquetes o bundles103.

En base a esta evidencia, el proyecto Infección Quirúrgica Zero (IQZ) tiene como objetivo reducir un
15% la tasa de ILQ durante el primer año en aquellos hospitales y procedimientos en los que se
apli- que el paquete de medidas preventivas, que incluye tres medidas obligatorias:

LÍNEAS DE ACCIÓN 65
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
• Adecuación de la profilaxis antibiótica
• Antisepsia de la piel con solución de clorhexidina alcohólica al 2%
• Eliminación correcta del vello

Y dos opcionales:
• Mantenimiento de la normotermia perioperatoria
• Mantenimiento de la normoglucemia perioperatoria

Entre los objetivos específicos del proyecto se encuentran identificar y documentar los casos de ILQ
para analizar los posibles errores e identificar oportunidades de mejora, y mejorar la cultura de segu-
ridad de los profesionales sanitarios en las áreas quirúrgicas.

Dada la importancia que tiene implantar medidas preventivas de probada efectividad para la reduc-
ción de las IRAS, en esta estrategia se va abordar de forma específica, a través de la participación en
este proyecto, la implantación de medidas dirigidas a reducir las ILQ.

PROGRAMAS DE OPTIMIZACIÓN DE USO DE ANTIMICROBIANOS

En el marco del “Plan estratégico y de acción para reducir el riesgo de selección y diseminación
de resistencias a los antibióticos” que se está desarrollando, coordinado desde la Agencia Espa-
ñola de Medicamentos y Productos Sanitarios del MSSSI, y en la línea estratégica II “Controlar
las resistencias bacterianas”, una de las medidas que se quiere impulsar es el diseño y difusión
de herramientas para la promoción de las buenas prácticas en el uso de antibióticos. Entre ellas
se encuentran los “Programas de optimización de uso de antimicrobianos” (PROA) 97. Los PROA
constituyen un esfuerzo por optimizar el uso de antimicrobianos en pacientes hospitalizados, con
la intención de mejorar los resultados clínicos, minimizar los efectos adversos asociados a la
utili- zación de antimicrobianos, incluyendo la aparición y diseminación de resistencias y
garantizar un tratamiento coste-efectivo111.

En 2012, y por iniciativa del Grupo de Estudio de Infección Hospitalaria de la Sociedad Española de
Enfermedades Infecciosas (SEIMC), se elaboró un documento de consenso, junto con la Sociedad
Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) y la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud
Pública e Higiene (SEMPSPH), en el que se justifica la necesidad de implementar programas de
optimización de uso de antimicrobianos en los hospitales y se propone a los profesionales
sanitarios y a las administraciones sanitarias una serie de recomendaciones para la implantación de
estos pro- gramas112. Entre las recomendaciones que se recogen, señalar que estos programas
necesitan ser considerados programas institucionales de los hospitales donde se desarrollen y estar
adaptados a las características del hospital.

En Osakidetza, los PROA se vienen desarrollando en algunas Organizaciones de Servicios, por


inicia- tiva bien de grupos de profesionales o de las Direcciones, sensibilizados con la adecuada
utilización de antibióticos y en respuesta a las recomendaciones publicadas y con variabilidad con
respecto a las líneas de trabajo abordadas.

En esta Estrategia se quiere generalizar con un enfoque corporativo los PROA en nuestras Organizaciones.

66 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
PREVENCIÓN DE LAS IRAS EN LAS UNIDADES DE CUIDADOS INTENSIVOS

Las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) son áreas en las que por sus especiales características
la aparición de IRAS constituye un grave problema: los pacientes ingresados son más vulnerables
por la enfermedad que presentan y sus condiciones subyacentes, la utilización de dispositivos
invasivos altera las barreras defensivas y presentan factores de riesgo que facilitan la aparición de
microorganis- mos multirresistentes. Todo ello incrementa la morbi-mortalidad, prolonga las estancias
hospitalarias e incrementa los costes sanitarios113.

Bacteriemia Zero y Neumonía Zero


Desde el año 1994, el Grupo de Trabajo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de
Medicina Intensiva y Unidades Coronarias (GTEI-SEMICYUC) viene desarrollando la Encuesta
Nacio- nal de Vigilancia de Infección Nosocomial en las UCI (ENVIN-UCI). En ella se seleccionaron
para su vigilancia, por su frecuencia y gravedad, las infecciones nosocomiales relacionadas con
dispositivos, entre las que se incluyen las Bacteriemias Relacionada con Catéter (BRC) y las
Neumonías asociadas a Ventilación Mecánica (NAV).
En el año 2008 y teniendo como base la estrategia multifactorial desarrollada en Michigan por el Dr.
Pe- ter Pronovost de la Universidad Johns Hopkins, que se asociaba con una reducción de las
bacteriemias relacionadas con catéter114 y de la mortalidad de los pacientes ancianos, la Agencia de
Calidad del Minis- terio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI) en colaboración con la
OMS, puso en marcha un proyecto a nivel del Sistema Nacional de Salud (SNS) para la prevención de
las infecciones relacionadas con los catéteres centrales en las UCI, liderado por la SEMICYUC y en
coordinación con las Comunidades Autónomas: el proyecto Bacteriemia Zero (BZ)115 que se desarrolló
entre enero de 2009 y junio de 2010. Este proyecto, en el que han participado 9 unidades de cuidados
intensivos y reanimación de Osakidetza, ha conseguido reducir de forma significativa las bacteriemias
relacionadas con catéter116.
Las NAV son una de las infecciones nosocomiales más frecuentes en las UCI y se asocian a una eleva-
da mortalidad117. Dados los buenos resultados obtenidos con el proyecto Bacteriemia Zero, la Agencia
de Calidad del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad (MSPSI) encargó a la SEMICYUC
en colaboración con la Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias
(SEEIUC) la revisión de la evidencia de las recomendaciones existentes en prevención de NAV y la
elaboración de una propuesta de intervención con un paquete de medidas basadas en la
evidencia. El proyecto Neumonía Zero (NZ) se desarrolló entre abril del 2011 y diciembre de
2012118. En ese proyecto participaron también 9 unidades de Osakidetza. Los resultados del
proyecto fueron muy positivos consiguiendo una importante reducción de las tasas de NAV, por
debajo de los objetivos establecidos.
En el desarrollo de estos proyectos ha sido fundamental el esfuerzo y compromiso de los profesionales
de las UCI. En estos últimos años los esfuerzos han ido dirigidos a consolidar las buenas prácticas
im- plantadas en Bacteriemia Zero y Neumonía Zero, a través, entre otros, de una formación
continuada de los profesionales de las UCI, y a afianzar la cultura de seguridad en las UCI.
Actualmente los profesiona- les siguen trabajando activamente con el reto de mantener esta
disminución en las tasas de infección.

Resistencia Zero

La lucha contra las resistencias es una prioridad tanto a nivel internacional, como estatal y auto-
nómico. Como hemos comentado los pacientes ingresados en las UCI tienen una mayor vulnerabi-
lidad para adquirir una IRAS y mayor susceptibilidad a ser infectados o colonizados por microor-

LÍNEAS DE ACCIÓN 67
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE
ganismos multirresistentes.
20

68 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
Con el antecedente de los buenos resultados obtenidos por los proyectos BZ y NZ, el MSSSI ha
promovido y desarrollado en colaboración con las Comunidades Autónomas el proyecto Resistencia
Zero, con el liderazgo técnico de la SEMYCIUC y de la SEEIUC, y que se ha desarrollado entre
abril de 2014 y junio de 2016. El objetivo principal de este proyecto ha sido reducir en un 20% la
tasa de pacientes en los que se identifica una o más Bacterias Multirresistentes (BMR) de origen
nosocomial en las Unidades de Pacientes Críticos (UPC) españolas119. Los resultados del mismo
se presentaron en el MSSSI a finales de 2016.
Ha sido un proyecto complejo, que ha precisado la adaptación del mismo a cada hospital. En él ha
participado un equipo de trabajo multidisciplinar. El proyecto incluía una intervención estandarizada
STOP BMR con 10 recomendaciones y un Plan de Seguridad Integral. En Osakidetza, la incorpora-
ción al proyecto se hizo de forma progresiva y en el mismo han participado 10 unidades de
cuidados intensivos y reanimación. A primeros de 2017 tuvo lugar una reunión con los
responsables del pro- yecto de todas las unidades participantes en las que presentaron los
resultados del mismo.

OBJETIVOS

1. Promover el desarrollo de estrategias dirigidas a la prevención y control de las IRAS.


2. Potenciar los sistemas de vigilancia epidemiológica como base de los programas de
preven- ción y control de las IRAS.
3. Disponer de un Plan de vigilancia, prevención y control de la infección nosocomial (PVPCIN)
actualizado en todas las organizaciones de servicios, que recoja el conjunto de actividades
di- rigidas a minimizar el impacto que las IRAS pueden suponer en la seguridad de los
pacientes.

ACCIONES

PLAN INOZ

• Completar la actualización del “Manual de normas para el control de la infección


nosocomial” y de la “Guía para la gestión del proceso de esterilización”.
• Favorecer el desarrollo de sesiones monográficas relacionadas con la vigilancia, prevención
y control de las IRAS.

Sistema de Vigilancia INOZ


• Revisar anualmente, en el grupo de trabajo INOZ, los procedimientos quirúrgicos en los
que se realiza la vigilancia epidemiológica de la incidencia de infección de localización
quirúrgica. Establecer los estándares de incidencia de infección de localización
quirúrgica.
• Valorar la realización de estudios de incidencia de IRAS de interés específicos (asociados a
dispositivos, o en determinados servicios...)
• Desarrollar, con el apoyo de la Subdirección de Informática, una nueva aplicación
informática de vigilancia epidemiológica de IRAS acorde al desarrollo evolutivo de las
tecnologías.
• Participar, de forma coordinada con la Dirección de Salud Pública y Adicciones del Departa-

LÍNEAS DE ACCIÓN 69
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
mento de Salud, en las actividades impulsadas desde el MSSSI, de cara a la implantación
de un Sistema Nacional de Vigilancia de IRAS.

70 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
Plan de vigilancia, prevención y control de la infección nosocomial (PVPCIN)
• Revisar la actual herramienta de evaluación del PVPCIN.
• Planificar para el primer semestre de 2018 la evaluación de los PVPCIN, que constará de
dos fases:
– Una primera autoevaluación por parte de los centros, en la que se les enviará la
herra- mienta y el manual de autoevaluación.
– Una segunda fase de evaluación en la que, tras la revisión de la información remitida por
los centros en la autoevaluación, se planificarán visitas por las diferentes Organizaciones
para revisar aquellos aspectos que se consideren oportunos.
• Analizar y difundir los resultados de la evaluación de los PVPCIN a las Organizaciones de
Servicios. En base a los resultados, consensuar con el Grupo de Trabajo INOZ nuevas
líneas de trabajo dirigidas a la prevención y el control de las IRAS.

Higiene de Manos
• Impulsar acciones dirigidas a fomentar la adherencia a una adecuada higiene de manos en
todas las Organizaciones de Servicios:
– Potenciar la labor de los Referentes de Higiene de Manos en las Organizaciones de Servicios.
– Elaboración de materiales para su distribución entre los profesionales
– Actualizar el curso on line de higiene de manos, que será puesto a disposición de
todos los profesionales en la plataforma de formación Jakinsarea.
– Fomentar la participación en la Jornada Mundial de la Higiene de manos del 5 de Mayo.
• Determinar los criterios mínimos que deben considerarse para realizar una adecuada
Observación en Higiene de Manos. Potenciar el desarrollo de una adecuada observación en
higiene de manos.
• Coordinar la recogida de indicadores del Programa de Higiene de las Manos del Sistema
Na- cional de Salud (SNS).

Infecciones del tracto urinario (ITU) asociadas a catéter urinario


• Finalizar el documento “Reducción de las infecciones del tracto urinario asociadas a catéter
urinario”, pendiente de consenso y aprobación.
• Difundir el documento a las organizaciones de servicios para su despliegue, implantación y
seguimiento de resultados.
• Determinar y desarrollar las necesidades de material divulgativo / formativo para profesionales
y usuarios.

Infección Quirúrgica Zero


Se ha consensuado con el grupo de trabajo INOZ, la participación en el proyecto IQZ dado que es
un proyecto de intervención dirigido a implantar medidas preventivas dirigidas a disminuir la
infección de localización quirúrgica.
• Presentar a las Direcciones de las Organizaciones el proyecto IQZ.

LÍNEAS DE ACCIÓN 71
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
• Implantar un paquete de medidas preventivas de conocida efectividad en la reducción de
las infecciones de localización quirúrgica, en los procedimientos seleccionados. Se propone
iniciar el proyecto con la Cirugía colorectal y con la aplicación del paquete de 5 medidas, en
función de las posibilidades de cada Organización. Hay tres medidas obligatorias (profilaxis
antibiótica, utilización de clorhexidina alcohólica para la antisepsia del campo quirúrgico y
una adecuada eliminación del vello) y dos optativas (normotermia y normoglucemia
perioperatorias).
• Con respecto a los datos del proyecto, la información relativa a la vigilancia de la infección
de localización quirúrgica se recogerá en nuestra aplicación INOZ. Se ha solicitado una adap-
tación de la aplicación del proyecto IQZ para recoger las variables de proceso relativas a
la intervención preventiva.

Programas de Optimización de Uso de Antibióticos (PROA)

• Generalizar, con un enfoque corporativo, la implantación de los PROA en las


Organizaciones de Servicios.
• Establecer a nivel corporativo los criterios mínimos que deben incorporar los PROA.
• Valorar la idoneidad y factibilidad de utilización de la aplicación informática WASPSS (Wise
Antimicrobial Stewardship Program Support System) para dar soporte a los PROA en nuestras
Organizaciones. Estamos participando, junto con otras Comunidades Autónomas, en la valo-
ración de la aplicación facilitada por la AEMPS para dar soporte a los PROA.

PREVENCIÓN DE LAS IRAS EN LAS UNIDADES DE CUIDADOS INTENSIVOS

• Realizar el seguimiento de los proyectos Bacteriemia Zero, Neumonía Zero y Resistencia


Zero e insistir en la importancia del mantenimiento de las medidas implantadas.

EVALUACIÓN

Tabla 9. Indicadores de la línea de acción “Prevención y control de las IRAS”

Incidencia
INDICADOR de infección de la herida quirúrgica profunda y de órgano,
en cirugía electiva colorrectal con seguimiento a 30 días 20%*

Incidencia de infección de la herida quirúrgica en cirugía protésica


de cadera con seguimiento a 90 días 5%*

Incidencia de infección de la herida quirúrgica en cirugía protésica


de rodilla con seguimiento a 90 días 5%*

Porcentaje de pacientes que no reciben profilaxis estando indicada <5%*

Estudios de incidencia de IN en área médica y acciones mejora Estudio y presentación


de un plan de mejora

72 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
Actualización del PVPCIN

Existencia de un plan de detección de infecciones por microorganismos


multirresistentes en unidades asistenciales.

Profesionales (sanitarios y no sanitarios) que han recibido formación on-line 60% (2018)
en higiene de manos por cada una de las organizaciones de servicios 70% (2019)
80% (2020)

% Camas de UCI con Preparados de Base Alcohólica (PBA) en el punto 100%


de atención

% Camas con PBA en el punto de atención 100%

Consumo de PBA en hospitalización

Consumo de PBA en AP

Observación higiene de manos (Nº de acciones de higiene de manos


x 100/ nº oportunidades vigiladas)

Observación uso de PBA (Nº de ocasiones en que se usa


PBA x 100/ nº oportunidades vigiladas)

Existencia de un Plan definido en el que se recogen las intervenciones 100% (2018)


a llevar a cabo para la reducción de la infección del tracto urinario asociado
a cateterización urinaria

Reducción porcentual en la Prevalencia de infección urinaria en los pacientes 25%


con sonda urinaria (abierta o cerrada) con respecto al año anterior (EPINE)

Porcentaje de cumplimentación de retirada de sonda ajustándose a protocolo 70% (2018)


en las organizaciones con cirugías menores y cesáreas 85% (2019)
100% (2020)

Proyecto IQZ: Cumplimiento global de la profilaxis antibiótica >95%

Proyecto IQZ: Cumplimiento global de la aplicación de Clorhexidina Alcohólica >90%

Proyecto IQZ: Cumplimiento global de la eliminación del vello >80%

Desarrollo de PROA en las OSI y Hospitales de media larga estancia 50% (2018)
75% (2019)
100% (2020)

Tasa media de bacteriemia primaria y asociada a catéter Hosp < 500 camas: < 2,5*
venoso central en todas las organizaciones de servicios Hosp  500 camas: < 4*
con Unidades de Cuidados Intensivos

Tasa media de neumonía asociada a ventilación mecánica en todas Hosp < 500 camas: < 4*
las organizaciones de servicios con Unidades de Cuidados Intensivos Hosp  500 camas: < 7*

*Revisión anual

LÍNEAS DE ACCIÓN 73
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L9. CIRUGÍA SEGURA

FUNDAMENTO
La cirugía, siendo uno de los pilares básicos del tratamiento médico, es uno de los campos que mayor
repercusión tiene sobre la Seguridad del Paciente. Las intervenciones quirúrgicas son
procedimien- tos complejos en los que intervienen múltiples factores, por lo que existe una cierta
probabilidad de ocurrencia de incidentes de seguridad que pueden contribuir a aumentar la morbi-
mortalidad de los pacientes sometidos a cirugía.

Se estima que en todo el mundo se realizan cada año 234 millones de operaciones de cirugía
mayor, lo que equivale a una intervención quirúrgica por cada 25 personas. En el Sistema
Nacional de Salud se practican 3,5 millones de intervenciones quirúrgicas anuales 120 con una
incidencia de eventos adversos relacionados con cirugía en torno al 10,5% (8,1-12,5%), de los
cuales el 36,5% serían evitables121.

Según el Estudio Nacional de los Efectos Adversos (ENEAS), el 7,6% de los eventos adversos se re-
lacionaron con infección de la herida quirúrgica, el 1,7% con dehiscencia de suturas y el 0,5% con
adherencias y alteraciones funcionales tras intervención quirúrgica. El 41,3% de los eventos
adver- sos, tuvieron lugar en servicios quirúrgicos, de los cuales el 24,2% se consideraron graves.
A su vez, se registraron 2,1 eventos adversos por cada 100 días de ingreso en un servicio
quirúrgico89. Según el estudio EPINE (2016), el 21,6% de las infecciones nosocomiales registradas
(adquiridas durante el ingreso) fueron de origen quirúrgico. Del total de pacientes intervenidos,
el 4,5% presentaba una infección quirúrgica.

ANTECEDENTES
La OMS ha emprendido múltiples iniciativas a escala mundial y regional para mejorar la seguridad de
la cirugía y en 2007 puso en marcha la “Alianza mundial para la Seguridad del Paciente: la
cirugía segura salva vidas”109. Mediante esta estrategia la OMS señaló como objetivo fundamental
reducir la frecuencia de eventos adversos vinculados a la cirugía, creando un decálogo para la
cirugía segura, compuesto por los siguientes puntos:

1. El equipo operará al paciente correcto en el sitio anatómico correcto.


2. El equipo utilizará métodos adecuados para la prevención de los daños derivados de la
administración de la anestesia, al tiempo que protegen al paciente del dolor.
3. El equipo se encontrará preparado para afrontar una eventual pérdida de la función respira-
toria o del acceso a la vía aérea.
4. El equipo se preparará eficazmente para el caso de que se produzca una pérdida considera-
ble de sangre, y reconocerá esas situaciones.
5. El equipo evitará provocar reacciones alérgicas o reacciones adversas a fármacos que se
sabe que suponen un riesgo importante para el paciente.
6. El equipo utilizará sistemáticamente métodos reconocidos para minimizar el riesgo de infec-
ción de la herida quirúrgica.

74 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
7. El equipo evitará dejar accidentalmente gasas o instrumentos en la herida quirúrgica.
8. El equipo guardará e identificará con precisión todas las muestras quirúrgicas.
9. El equipo se comunicará eficazmente e intercambiará información fundamental sobre el
paciente para que la intervención se desarrolle de forma segura.
10. Los hospitales y sistemas de salud públicos establecerán una vigilancia sistemática de la
capacidad, el volumen y los resultados quirúrgicos.

Para cumplir con estos objetivos, se idearon una serie de estrategias de seguridad que podrían utili-
zarse para mejorar la atención quirúrgica del paciente. Entre ellas destaca la creación del Listado de
Verificación de la Seguridad Quirúrgica (LVSQ). El LVSQ se elaboró además para ayudar a los equipos
quirúrgicos a reducir los daños al paciente
Las directrices de la OMS para la seguridad de la cirugía (1ª edición) aportan pruebas científicas
sobre los elementos fundamentales para una atención quirúrgica segura que constituyen la base del
LVSQ. El Listado de Verificación de la Seguridad Quirúrgica es una herramienta sencilla y
práctica que puede ser utilizada por cualquier equipo quirúrgico del mundo para garantizar de forma
eficiente y rápida la observancia de medidas preoperatorias, intraoperatorias y posoperatorias que
aportan al paciente beneficios demostrados, como una disminución de las tasas de eventos
adversos del 11 al 7% y una reducción en la mortalidad de 1,5 a 0,8%, además de mejorar el
trabajo en equipo y la comunicación122,123.
Alineándose con esta estrategia, Osakidetza incluyó dentro de su programa corporativo de Seguridad
del Paciente la implantación del Listado de Verificación de Seguridad. En septiembre de 2012 se
incluyó dentro de Osabide Global un LVSQ (tronco común) basado en las recomendaciones de la OMS
y previamente consensuado con las distintas organizaciones de servicios, estando así disponible para
todos los profesionales que intervienen en el proceso quirúrgico y para todas las organizaciones
de servicios que prestan servicio de cirugía mayor.
En el marco de la Estrategia de Seguridad del Paciente 2013-2016 de Osakidetza se ha
constituido un grupo de referencia de “Cirugía Segura” como apoyo a esta línea, conformado por
profesionales de nuestras organizaciones de servicios expertos en el tema, con los que se ha
elaborado un documento corporativo para estimular la adherencia al LVSQ con recomendaciones
concretas. También se ha adaptado el LVSQ a los distintos tipos de cirugía concluyendo con el
consenso de los profesionales en un listado para cirugía mayor, otro para cirugía menor y un tercero
para catarata, por lo específico de la intervención, y se ha elaborado un manual de aplicación del
LVSQ.

OBJETIVOS
Se plantean los siguientes objetivos:
1. Potenciar la correcta utilización del LVSQ en todas las organizaciones de servicios que inclu-
yan actividad quirúrgica.
2. Impulsar la evaluación y el seguimiento de la utilización del LVSQ en las organizaciones
de servicios.
3. Promover el marcado del sitio quirúrgico.
4. Reforzar la seguridad en el traslado del paciente desde el área quirúrgica a otras áreas
fomen- tando la información y comunicación entre los profesionales.

LÍNEAS DE ACCIÓN 75
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
ACCIONES
Mediante la inclusión en la historia clínica electrónica del paciente (Osabide Global), de los LVSQ
adaptados a los distintos tipos de cirugía, se anima a los profesionales sanitarios involucrados
para que procedan a su cumplimentación. Además, se ha diseñado un sistema específico de
explotación de los datos a través del sistema informático OBI, que va a permitir efectuar un
seguimiento del cum- plimiento, tanto a nivel corporativo como de cada organización de
servicios.
En el momento actual, el principal reto es potenciar la utilización del LVSQ en todas las
organiza- ciones de servicios y comprobar que se está utilizando de forma correcta y efectiva en las
diferentes dimensiones del mismo, priorizando las siguientes acciones:
• Promover la cultura de seguridad en el ámbito quirúrgico a través de la formación.
• Proponer la realización de sesiones de sensibilización en los servicios quirúrgicos sobre la
necesaria y adecuada utilización del LVSQ.
• Impulsar la realización de autoevaluaciones en los servicios quirúrgicos que les permitan
ha- cer un seguimiento y evaluación de los resultados, con la consiguiente retroalimentación a
los profesionales implicados.

Además, para estimular la adherencia al LVSQ, se están utilizando métodos de carácter estraté-
gico dirigidos a las organizaciones de servicios, vinculando el LVSQ a los objetivos del contrato
programa.
Para promover el marcado del sitio quirúrgico se implantarán medidas que ayuden a las organizacio-
nes de servicios a reducir el riesgo de error en los pacientes sometidos a intervención quirúrgica, tales
como adaptar los protocolos propuestos por la Joint Commission u otras organizaciones.
Para reforzar la seguridad en el traslado del paciente desde el área quirúrgica a otras áreas se traba-
jará en fortalecer la información y comunicación en la transferencia de pacientes desarrollando un
protocolo corporativo de trazabilidad del paciente.

EVALUACIÓN

Tabla 10. Indicadores de la línea de acción “Cirugía Segura”

INDICADOR

INDICADORES GLOBALES ESTÁNDAR

Porcentaje global de pacientes intervenidos de cirugía programada y urgente >85%


a los que se les aplica el listado de verificación de seguridad quirúrgica (LVSQ)

Protocolo de prácticas quirúrgicas seguras –Marcado del sitio quirúrgico– Realizado

Protocolo de trazabilidad del paciente Realizado

76 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
INDICADORES DE LA ORGANIZACIÓN

Servicios-unidades con listado de verificación de seguridad quirúrgica (LVSQ) 100%


implantado (%)

Pacientes intervenidos de cirugía programada que se les aplica el listado >90%


de verificación de seguridad quirúrgica (LVSQ) (%)

Pacientes intervenidos de cirugía urgente que se les aplica el listado >80%


de verificación de seguridad quirúrgica (LVSQ) (%)

Servicios quirúrgicos que han realizado autoevaluación sobre la utilización 100%


del listado de verificación de seguridad quirúrgica (LVSQ) (%)

Servicios quirúrgicos que han realizado sesiones de sensibilización sobre la 100%


adecuada utilización del listado de verificación de seguridad quirúrgica (LVSQ) (%)

Hospitales con actividad quirúrgica que tienen implantado el protocolo de 100%


prácticas quirúrgicas seguras (%)

Hospitales con actividad quirúrgica que tienen implantado el protocolo 100%


de trazabilidad del paciente (%)

LÍNEAS DE ACCIÓN 77
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L10. SEGURIDAD EN EL PROCESO ASISTENCIAL GESTACIÓN-PARTO-
PUERPERIO

FUNDAMENTO
Mejorar la cultura de seguridad relacionada con la atención al embarazo, parto, puerperio y recién
nacido, continúa siendo una línea importante para su desarrollo en este nuevo periodo
estratégico teniendo en cuenta que los eventos adversos en los servicios de obstetricia son una
causa frecuente de ingresos, además de los efectos que pueden tener sobre la madre y el hijo y los
problemas legales asociados a la práctica clínica que pueden conllevar.

El desarrollo de la cultura de seguridad, aprendizaje y aplicación de las buenas prácticas nos


está permitiendo a las organizaciones y a los profesionales de los diferentes ámbitos de Atención
Materno- Infantil, seguir detectando las acciones a desarrollar e implantar para minimizar
acontecimientos adversos relacionados con la atención sanitaria de la madre y el recién nacido.

En este sentido, se continuará promoviendo la creación de equipos multidisciplinares con la partici-


pación de los profesionales con conocimiento y experiencia de los servicios de Atención Materno-In-
fantil de todas las organizaciones de Osakidetza para la elaboración de los protocolos, procedimientos
y anexos, con sus objetivos específicos, líneas de acción definidas e indicadores de medición.

En 2015 la tasa de incidencia de EA a nivel europeo, relacionada con los cuidados obstétricos fue del
3,6%124. En la clasificación de las causas más frecuentes de ingreso en los hospitales, se constata que
el parto es el procedimiento que genera el 9,1% de los ingresos hospitalarios a nivel estatal125 y
en Osakidetza el 9,4% aproximadamente. La tasa de cesáreas en los hospitales de Osakidetza se
man- tuvo en rangos del 12,9-13,5% al año en los años 2014-2015. En números absolutos significa
que algo más de 2.000 mujeres, después de un parto–cesárea, precisan de la prevención de infección
del sitio quirúrgico o cuidados para minimizar la infección de la herida quirúrgica.

Teniendo en cuenta esta información, se han priorizado para su desarrollo los objetivos y las acciones
previstas a lo largo de esta estrategia para la minimización de los eventos adversos e incidencias
en los servicios de obstetricia. Se propone para ello el desarrollo de las buenas prácticas necesarias,
el análisis y gestión del riesgo de forma reactiva o proactiva, detectando las oportunidades de
mejora, la realización de acciones correctoras y en consecuencia, la disminución de eventos adversos
posteriores de forma efectiva y sostenible.

Se establece como premisa a respetar, el mantener e impulsar la fisiología del proceso de atención al
embarazo, parto, puerperio y recién nacido, para que sea la base de los mismos, aceptando prescindir
de las intervenciones innecesarias a la madre y al recién nacido, con el fin de evitar las complicacio-
nes generadas por la iatrogenia.

A nivel internacional, se considera que la transmisión de la información clínica sobre los


pacientes es un proceso de alto riesgo en el que interviene como elemento clave la
comunicación. Los fallos en la comunicación entre profesionales constituyen el factor más
frecuentemente involucrado en la producción de eventos centinela18.

Durante la atención al embarazo, parto y puerperio se debe garantizar que la información trans-
mitida entre profesionales de los ámbitos hospitalarios y de Atención Primaria sobre la situación
clínica de la madre y del recién nacido sea precisa, adecuada y dirigida a la persona correcta.

78 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
La estandarización de la comunicación durante esta transición asistencial minimiza la variabilidad
de los mensajes y favorece la eficacia de la comunicación, contribuyendo a que todos los profesio-
nales implicados en la transferencia tomen conciencia del conjunto de la situación y se reduzcan
los errores18.

ANTECEDENTES
En la Estrategia de Seguridad del Paciente 2013-2016 de Osakidetza se definió la Seguridad en el
proceso asistencial Gestación-Parto-Puerperio como uno de los ámbitos asistenciales en los que
la Seguridad del Paciente adquiere gran relevancia, implicando la protección de la seguridad tanto de
la mujer embarazada como la del neonato. Esta línea de acción se centró en un principio en el
desarrollo e implantación de nuevas tecnologías que permitiesen generar barreras en la cadena
de generación de incidentes y eventos adversos con repercusión sobre la salud materna y neonatal,
pero en 2014 se llevó a cabo un cambio en el enfoque priorizando:

• la disminución de la variabilidad de la práctica clínica mediante la sistematización y


protoco- lización de procedimientos
• la colaboración en el desarrollo del objetivo estratégico para la implantación de Osabide
Glo- bal en Atención Primaria, en el que se incluye el desarrollo informático de la historia
clínica de la mujer gestante, parto, puerperio y atención al recién nacido

La metodología que se ha aplicado para el desarrollo de esta línea de seguridad y la consecución


de los objetivos ha sido:

• Garantizar la participación de todas las Organizaciones de los Servicios de Atención


Materno- Infantil de Osakidetza.
• Conformar equipos de mejora con profesionales expertos con conocimientos y experien-
cia de las áreas de Atención Materno-Infantil, con el fin de abordar el desarrollo para el
análisis detallado de los incidentes de forma reactiva y/o proactiva, detectando las oportu-
nidades de mejora, realizando acciones correctoras y en consecuencia, disminuyendo los
incidentes posteriores.
• Canalizar las aportaciones de los profesionales sanitarios estableciendo sinergias para la
me- jora de los sistemas de información.

Fruto de esta metodología y del esfuerzo realizado por los diferentes equipos de mejora son los
si- guientes logros:

• La definición e implantación del protocolo de Seguridad clínica del bebé en los ámbitos de
Atención Materno-Infantil: ha supuesto que entre el 88% y el 100% (en función de las
orga- nizaciones) de los cuidados se realice a pie de cama y, en los casos en los que no es
posible, se garantiza siempre la presencia y acompañamiento de los padres/familia. Este
protocolo ha sido reconocido como una buena práctica a nivel estatal.
• Los procedimientos de identificación de la madre y de identificación y custodia del recién
nacido.
• La creación del CIC automatizado que permite disponer de historia clínica individual para el

LÍNEAS DE ACCIÓN 79
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
recién nacido, siendo pioneros a nivel estatal en su implantación y desarrollo.
• Clasificación y definición de los nuevos indicadores de medición relacionados con la Seguri-
dad en el proceso asistencial gestación-parto-puerperio.
• Generación de los equipos multidisciplinares e inicio de la definición de los protocolos de
atención al recién nacido sano, alimentación del recién nacido y atención puerperal.
• Validación e inclusión en el protocolo Contacto Piel con Piel de la propuesta de realización
en las áreas de partos, elevando la duración de 50 minutos actual, a una duración de 120
minutos desde el nacimiento.

OBJETIVOS
1. Incrementar la Seguridad del proceso asistencial gestación, parto, puerperio y recién nacido
en un entorno de seguridad para minimizar los posibles eventos adversos impulsando y acti-
vando la fisiología del proceso gestación, parto, puerperio.

2. Desarrollar pautas de actuación ante los posibles sucesos adversos prenatales,


intraparto, posnatales y sucesos centinela que pueden afectar a la madre y al bebé.

3. Garantizar y promover la comunicación entre profesionales.

4. Desarrollar estrategias para la gestión de eventos adversos graves una vez han sucedido
(muerte, daño permanente, daño temporal grave) y el apoyo a las víctimas de los
mismos, familia y profesionales.

5. Promover la participación de las mujeres y familiares en el proceso de seguridad en embara-


zo, parto, puerperio.

ACCIONES
Para el período 2017-2020 se plantean las siguientes acciones por cada uno de los objetivos
propuestos:

1. Incrementar la Seguridad del proceso asistencial gestación, parto, puerperio y recién nacido
en un entorno de seguridad para minimizar los posibles eventos adversos impulsando y acti-
vando la fisiología del proceso gestación, parto, puerperio:

Embarazo:

• Crear, impulsar y mantener el grupo de trabajo del proceso asistencial de gestación.


• Evaluación y revisión de los protocolos de atención al embarazo normal.
• Unificación de criterios asistenciales en un único protocolo de atención al embarazo
normal, para disminuir la variabilidad de la práctica clínica mediante un
documento común corporativo.
• Despliegue e implantación del protocolo de atención al embarazo normal.

80 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
• Despliegue e implantación del protocolo de atención al embarazo de alto riesgo.
• Evaluación y revisión de los protocolos difundidos.

Parto

• Crear, impulsar y mantener el grupo de trabajo del proceso asistencial del parto.
• Evaluación y revisión de los protocolos de atención al parto de bajo riesgo.
• Unificación de criterios asistenciales en un único protocolo de atención al parto de
bajo riesgo.
• Despliegue e implantación del protocolo de atención al parto de bajo riesgo.
• Despliegue e implantación del protocolo de atención al parto de alto riesgo.
• Evaluación y revisión periódica de los protocolos difundidos.

Puerperio

• Impulsar y mantener el grupo de trabajo del proceso asistencial del puerperio.


• Despliegue e implantación del protocolo de atención al puerperio normal.
• Evaluación y revisión de los protocolos de atención al puerperio patológico.
• Despliegue e implantación del protocolo de atención al puerperio patológico.
• Evaluar periódicamente el cumplimiento de los protocolos difundidos.

Recién Nacido

• Impulsar y mantener el grupo de trabajo del proceso asistencial del recién nacido.
• Unificación de criterios asistenciales en un único protocolo de atención al recién naci-
do sano.
• Despliegue e implantación del protocolo de atención al recién nacido sano.
• Evaluar periódicamente el cumplimiento del protocolo difundido.
• Garantizar la seguridad del circuito de procesamiento para la recogida,
almacenamien- to y administración de lactancia materna.

2. Establecer pautas de actuación ante los posibles sucesos adversos prenatales, intraparto,
posnatales y sucesos centinela que pueden afectar a la madre y al bebé126:

– Muerte materna
– Muerte fetal
– Rotura uterina
– Preeclampsia y eclampsia
– Hemorragia obstétrica
– Embolismo de líquido amniótico

LÍNEAS DE ACCIÓN 81
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
– Sepsis
– Enfermedad tromboembólica
– Traumatismo obstétrico materno: desgarros de III-IV grado
– Infección puerperal

3. Garantizar y promover la comunicación entre profesionales:

• Formación de los profesionales en habilidades de comunicación y trabajo en equipo


de cada área de Atención materno-infantil.
• Establecer procedimientos para la comunicación efectiva y a tiempo de valores de
aler- ta y críticos de pruebas diagnósticas durante el proceso asistencial.

4. Desarrollar estrategias para la gestión de eventos adversos graves una vez han sucedido
(muer- te, daño permanente, daño temporal grave) y el apoyo a las víctimas de los mismos,
familia y profesionales:

• Establecimiento de un sistema de gestión de riesgo en la historia clínica de la mujer


y recién nacido.
• Análisis del evento adverso en la propia organización en la que ha sucedido por un
equipo multidisciplinar obstétrico-pediátrico abierto en el que intervengan, si es
necesario, pro- fesionales de los diferentes servicios sanitarios (Anestesia, UCI,
Medicina Preventiva…) para la gestión de riesgos tras la detección del evento adverso,
investigación, respuesta e implantación si procede de las buenas prácticas en las
organizaciones de Atención Materno-Infantil.
• Valoración si procede y gestión del riesgo en el equipo multidisciplinar corporativo de
seguridad del proceso asistencial gestación-parto-puerperio.
• Aprendizaje compartido entre organizaciones de los eventos adversos gestionados
en cada organización de Atención Materno-Infantil.
• Difusión e implantación de las pautas establecidas tras el evento adverso en todas
las Organizaciones.
• Fomentar la cultura de participación de los profesionales para que continúen
aplicando la notificación voluntaria de los incidentes sin daño.
• Formación de los profesionales en la cultura de seguridad de los equipos de cada
área de Atención Materno-Infantil.
• Garantizar el entrenamiento efectivo del personal a las situaciones de riesgo.

5. Promover la participación de las mujeres y familiares en el proceso de seguridad en


embarazo, parto, puerperio:

• Empoderamiento, corresponsabilidad y compromiso de los padres para fomentar el


bi- nomio bebé-progenitores y promover la adaptación en el núcleo familiar
colaborando como padres del bebé.

82 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
EVALUACIÓN

Tabla 11. Indicadores de la línea de acción “Seguridad en el proceso asistencial


gestación-parto-puerperio”

INDICADOR ESTÁNDAR FÓRMULA

Partos instrumentales < 20% Anual Nº de partos instrumentales


x100 Nº total de partos

Desgarros de 3º y 4º grado <3% Anual Nº desgarros 3º y 4º x 100


Nº partos vaginales

Partos por cesárea <15% Anual Nº de partos por cesárea x 100


Nº total de partos

Tasa de puérperas que presentan <20‰ Anual Nº de puérperas con infección x 1000
infección puerperal
Nº puérperas dadas de alta

Tasa de complicaciones <12‰ Anual Nº de puérperas que han requerido


hemorrágicas transfusión x 1000
Nº puérperas dadas de alta

Tasa de reingresos urgentes <5‰ Anual Nº de puérperas que reingresan por


tras el parto urgencias en el mismo servicio
(por patología) en menos de 30
días tras el parto x 1000
Nº de puérperas dadas de alta

% de partos eutócicos <30 % Anual Nº de puérperas con parto eutócico y


con episiotomía episiotomía x 100
Nº de partos eutócicos

Tasa de mortalidad materna <0,06‰ Anual Nº de muertes de mujeres durante


el embarazo, el parto, o dentro de los
42 días después del parto x 1000
Recién nacidos vivos

Tasa de mortalidad neonatal precoz <7‰ Anual Nº de RN muertos con peso 500g x 1000
Nº de RN con peso 500g

LÍNEAS DE ACCIÓN 83
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L11. SEGURIDAD DEL PACIENTE EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS

FUNDAMENTO
La seguridad clínica es el elemento angular de la calidad asistencial. Debe estar siempre
presente y ser atendida en todos y cada uno de los ámbitos que conforman el sistema sanitario.
Ésta es la base sobre la que trabajamos para potenciar la Seguridad de los pacientes en nuestra
organización: una base que es necesaria, pero no suficiente.

Dada la complejidad creciente del sistema sanitario, se requiere que los diferentes niveles o ámbitos
asistenciales se comuniquen y coordinen adecuadamente entre sí para que el resultado de la atención
que recibe cada paciente sea el mejor y el más seguro posible.

Además, hay ámbitos o servicios en los que la probabilidad de que se generen incidentes de seguridad
durante el proceso asistencial es mayor. Es el caso de los Servicios de Urgencias (SU) y
Emergencias, junto a las Unidades de Cuidados Intensivos y Reanimación127-129. Las características
intrínsecas de la atención urgente (volumen de trabajo y presión asistencial con picos de demanda
difícilmente previsi- bles, diversidad de patologías y condiciones a abordar, necesidad de tomar
decisiones difíciles con poco tiempo y sobre pacientes en situaciones complejas, etc.) junto a otros
factores relacionados con la comu- nicación y el trabajo en equipo, el manejo de técnicas y
dispositivos, las condiciones laborales y los facto- res organizativos, son algunas de las peculiaridades
que confieren a estos servicios un mayor riesgo130,131.

Por todo lo anteriormente expuesto, parece lógico pensar que si ciertos problemas tienen especifici-
dades en su origen, las soluciones a los mismos deberían también buscarse y aplicarse teniendo
en cuenta esas particularidades, motivo por el cual se incluye esta línea de trabajo en la nueva
Estrategia para la Seguridad del Paciente en Osakidetza.

La incidencia de aparición de eventos adversos (EA) en los SU varía entre 1,6% y 14% según
las estimaciones realizadas en diferentes estudios, que no están libres de sesgos, principalmente por
dos motivos. En primer lugar porque la mayoría son estudios retrospectivos basados en la revisión de
his- torias e informes asistenciales, hecho que da lugar al fenómeno de «punta de iceberg»: se omite
todo aquello que no está registrado. Y el segundo aspecto a considerar es que casi todos los
estudios se han realizado en pacientes hospitalizados previamente atendidos en urgencias, con lo que
no se tiene en cuenta a la gran mayoría de pacientes que son dados de alta a su domicilio (80-
90%), obviando todos los EA que aparecen fuera del ámbito hospitalario.

En nuestro entorno, los datos aportados por tres estudios realizados a nivel estatal nos han ido aproxi-
mando a la magnitud del problema:

• De los datos del estudio ENEAS (efectos adversos ligados a la Hospitalización)89 realizado
en 24 hospitales en 2005, Requena y Aranaz extrajeron que un 3% del total de los eventos
ad- versos detectados durante la hospitalización se habían originado en urgencias, el 76%
eran evitables (frente a un 42% de EA evitables en hospitalización) y la mayoría de ellos
estaban relacionados con los cuidados (48%).
• Los datos del estudio APEAS (efectos adversos asociados a Atención Primaria) 90, realizado en
48 centros de salud de 16 comunidades autónomas en 2006, no son extrapolables a los SU
pero se pueden aplicar algunas valoraciones, como el análisis de las causas de los EA: a
los

84 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
problemas relacionados con la medicación (45%) le siguen los relacionados con los
cuidados (26%) y los fallos de comunicación entre profesionales y/o con pacientes (25%),
situaciones estas últimas que también son muy habituales en los SU.
• El estudio EVADUR (eventos adversos ligados a la asistencia en los Servicios de
Urgencias)132, desarrollado en 2009 en 21 hospitales, es el único estudio prospectivo
desarrollado especí- ficamente en urgencias. Los resultados muestran que el 12% de los
pacientes atendidos en urgencias sufrió algún incidente de seguridad (1,1% incidentes no
llegaron al paciente, 4,8% llegaron al paciente sin causar daño y 7,2% incidentes con
daño). Los factores causales más frecuentes fueron los relacionados con los cuidados del
paciente (25%) y con la medicación (23%), seguidos de errores y/o retrasos en el
diagnóstico (18%) y problemas de comunicación (17%). El 70% de los eventos adversos se
consideraron evitables. Del total de visitas realizadas en urgencias, se detectó que un 7,5% de
pacientes consultaron por algún problema relacionado con un EA previo, provocado en otro
nivel asistencial o derivado de una visita anterior a un SU.
Respecto al impacto económico de los incidentes de seguridad, también en los SU se hace cada
vez más necesario evaluar los costes derivados de la no seguridad133,134. Sobre todo teniendo en
cuenta que, a día de hoy, no disponemos de estudios que aporten datos primarios sobre los
costes de los problemas de seguridad originados específicamente en las áreas de urgencias135.

OBJETIVOS
Objetivo general: abordar la seguridad en las áreas de Urgencias, incluyendo los servicios de
Urgencias Hospitalarias (Urgencias Generales, de Pediatría y de Salud Mental) y de Atención
Primaria (Puntos de Atención Continuada o PAC).

Objetivos específicos:

1. Disponer de una estrategia para mejorar la Seguridad en los SU coordinada a nivel corporati-
vo, en base a la cual cada OSI establezca un plan de trabajo con líneas de acción,
objetivos y acciones específicas a desarrollar, así como cronograma y seguimiento.

2. Disponer de un análisis de riesgos específico en los SU de cada OSI.

3. Promover y reforzar la cultura de seguridad, la notificación de incidentes de seguridad,


el análisis y gestión de riesgos e incidentes (aprendizaje) y la formación e implicación de
los profesionales (realizar acciones dirigidas a formar y entrenar a los profesionales en
aspectos específicos identificados como prioritarios o de mayor riesgo en los SU de cada
OSI).

4. Reforzar el apoyo y reconocimiento a los profesionales: liderazgo (referente de seguridad).

5. Potenciar la información a todos los profesionales del servicio, tanto de los riesgos
detectados como de las acciones de mejora recomendadas y/o implantadas:
retroalimentación o devolu- ción de la información.

6. Promover el desarrollo de prácticas seguras:


– Medidas de mejora y acciones para reducir la variabilidad en los cuidados a los
pacien- tes atendidos en los SU (homogeneizar las prácticas: rutinas, homogeneizar
criterios en términos de qué hacer y qué no hacer)

LÍNEAS DE ACCIÓN 85
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
– Medidas para reducir el riesgo durante los traspasos asistenciales.

7. Abordar de forma específica los problemas de comunicación:


– Plan y líneas de acción para reducir los incidentes de seguridad derivados de los proble-
mas de comunicación (entre profesionales, entre profesionales y pacientes y durante los
traspasos asistenciales)
– Comunicación de los avances que se van realizando dentro de la Organización, en cuanto
a esta línea de trabajo, al conjunto de los profesionales
– Comunicación externa para compartir lo aprendido y las buenas prácticas entre las dife-
rentes organizaciones de Osakidetza

ACCIONES
Entre las acciones o aspectos clave a desarrollar para la consecución de los objetivos propuestos
se encuentran:

1. Crear, liderar y mantener un grupo de trabajo específicamente dirigido a abordar esta línea
de seguridad: Equipo de trabajo para la mejora de la seguridad en los SU.

2. Definir, dentro de este equipo de trabajo, la Estrategia para abordar la seguridad en las áreas
de urgencias.

3. Consensuar y establecer el Plan de trabajo para desarrollar la estrategia. En este sentido


puede ser de ayuda partir de lo que ya conocemos considerando, entre otras, las
siguientes fuentes de información:
• Las necesidades y prioridades expresadas por las personas que lideran y/o son responsa-
bles de las áreas de urgencias.
• Las debilidades del sistema ya detectadas:
– A partir del análisis de los puntos críticos de generación de fallos que se haga como
punto de partida para comenzar a trabajar (mapear los riesgos, integrar la
infor- mación del SNASP y de otros sistemas de registro y notificación de
incidentes de seguridad,etc.)
– O bien teniendo en cuenta el mapa de riesgos de la atención urgente elaborado
y validado por el grupo de trabajo de la Sociedad Española de Medicina de
Urgencias y Emergencias (SEMES)136.
• Las fortalezas o puntos fuertes con los que cuentan los SU y las organizaciones de servicios

4. Impulsar y reconocer el liderazgo de los profesionales. Valorar las ventajas de disponer


de referentes de SP en las áreas de urgencias, cuya labor será de gran ayuda para:
• Impulsar la cultura de seguridad en las áreas de urgencias
• Promover la notificación, así como el análisis de los incidentes y gestión de los riesgos
detectados
• Hacer un seguimiento de las mejoras implantadas

86 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
• Retroalimentar al conjunto de profesionales
• Recoger y transmitir las necesidades de formación de los profesionales que trabajan
en los SU.

5. Promover la formación continuada. Dentro de la estrategia para mejorar la seguridad en las


áreas de urgencias, es primordial considerar las necesidades de formación del conjunto
de profesionales. Puede ser de ayuda desarrollar las actividades formativas de forma
escalonada o progresiva, atendiendo a las características y necesidades de cada organización
o servicio, que será quien determine qué áreas o problemas abordar de forma prioritaria.

6. Con la finalidad de homogeneizar las prácticas y reducir así los riesgos ligados a la
variabi- lidad (inter-profesionales e inter-servicios), valorar el desarrollo de actividades
dirigidas a la implantación de rutinas y/o buenas prácticas. Todo ello dirigido a favorecer
que: a) el mismo profesional en diferentes lugares realice el procedimiento y los cuidados de
la misma manera
b) diferentes profesionales apliquen el procedimiento y los cuidados de igual manera a dife-
rentes pacientes, y c) cada paciente reciba los cuidados de forma coordinada por diferentes
profesionales y en diferentes lugares de la red asistencial.

7. Considerar el desarrollo de acciones dirigidas a mejorar y potenciar la comunicación


entre profesionales, entre profesionales y pacientes, así como durante los traspasos
asistenciales, con objeto de reducir, en la medida de lo posible, los incidentes de seguridad
asociados a los problemas de comunicación.

EVALUACIÓN

Tabla 12. Indicadores de la línea de acción “Seguridad del paciente


en los servicios de Urgencias”

INDICADOR ESTÁNDAR
Finales de 2018
% de Organizaciones que disponen de Referentes de seguridad en los SU 100%

% de SU que disponen de un Equipo de seguridad 100%

% de Organizaciones que han realizado un Análisis global de riesgos de las áreas 100%
de atención urgente, con criterios de priorización para su abordaje

% de Organizaciones que disponen de un Plan de trabajo (con líneas de acción, 100%


objetivos y acciones) para la mejora de la seguridad en los SU

% de Organizaciones que han divulgado/comunicado el resultado del análisis 100%


de riesgos de los SU y el Plan de trabajo para su abordaje

Nº de incidentes de seguridad notificados en los SU de cada OSI

LÍNEAS DE ACCIÓN 87
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
Finales de 2019

Nº de incidentes de seguridad notificados en los SU de cada OSI

% de incidentes analizados y con propuesta de acciones de mejora 50%

% de acciones de mejora implantadas 25%

% de Organizaciones que han divulgado/comunicado las medidas de mejora 100%


propuestas y/o implantadas para mejorar la seguridad en los SU

Finales de 2020

Nº de incidentes de seguridad notificados en los SU de cada OSI

% de incidentes analizados y con propuesta de acciones de mejora 75%

% de acciones de mejora implantadas 50%

% de incidentes en los que se ha realizado seguimiento con 25%


reevaluación de la situación tras implantar las medidas de mejora

% de Organizaciones que han divulgado/comunicado las acciones de mejora implantadas 100%

88 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L12. SEGURIDAD DEL PACIENTE VINCULADA A LOS CUIDADOS

FUNDAMENTO
Estudios como el ENEAS89, realizado en 2005 y que puso de manifiesto que el 7,6% de los eventos
adversos producidos durante la hospitalización estaban asociados a los cuidados que recibían los
pacientes, o el APEAS90, realizado en 2007 y que vinculaba el 6,5% de los eventos adversos en
Aten- ción Primaria a los cuidados, han puesto el foco sobre aquellas estrategias y acciones
destinadas a garantizar unos cuidados seguros. Estudios internacionales más recientes apuntan a
cifras más altas (15,3%)137, aunque señalan la dificultad a la hora de compararlas por una ausencia
de estrategias y metodologías sistematizadas para la medida de los resultados de los cuidados
enfermeros, el uso de indicadores aislados que proporcionan sólo una visión fragmentada del
problema, y la incapacidad en ocasiones para atribuir claramente el evento sucedido al cuidado
proporcionado.

Gobiernos, organismos institucionales que regulan la profesión enfermera, asociaciones estatales e


internacionales, etc., coinciden en señalar que la gestión de los cuidados conlleva una
responsabi- lidad esencial en prevenir y actuar sobre los posibles riesgos que entrañen esos
cuidados. Las acti- vidades de cuidado están siempre presentes en la atención sanitaria prestada
a nuestros pacientes, por ello en la aplicación de los cuidados deben tenerse en cuenta las
recomendaciones básicas para incrementar la seguridad de los mismos138:
1. Aplicar el Proceso de Atención de Enfermería para planificar los cuidados de los
pacientes, interpretando la información obtenida sobre el estado del paciente y
tomando decisiones clínicas en base a las necesidades identificadas.
2. Evaluar de forma continua la respuesta a los cuidados, monitorizando los cambios.
3. Comunicarse efectivamente con pacientes, familiares y otros profesionales.
4. Delegar tareas a la persona competente, en las circunstancias oportunas y supervisando
su realización.
5. Seguir los protocolos y procedimientos establecidos.
6. Administrar la medicación adecuadamente.
7. Conocer el funcionamiento del equipamiento, material e instrumental y usarlos adecuadamente.

Osakidetza además ha implementado desde hace largo tiempo diferentes medidas enfocadas a dismi-
nuir la incidencia de eventos adversos concretos ligados al cuidado, como las Úlceras Por Presión
(UPP) y las caídas. Para el período 2017-2020 se pretende seguir profundizando en las acciones
desarrolladas en el marco de la Estrategia de Seguridad 2013-2016 de Osakidetza en lo referente a
UPP y caídas.

UPP
Las UPP son uno de los eventos adversos con mayor margen de evitabilidad, manteniendo su vigencia
en la definición de políticas y estrategias de Seguridad del Paciente en todos los sistemas de salud 139.
A pesar de ello continúan falleciendo pacientes a causa de las complicaciones derivadas de las
UPP, con el impacto que ello supone a nivel humano, social y económico.

LÍNEAS DE ACCIÓN 89
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
En Osakidetza, gracias a la implantación de la estación clínica para la gestión de los cuidados de
enfermería Osanaia y la explotación de los datos registrados en la misma, disponemos de
informa- ción actualizada sobre la incidencia de las UPP entre nuestros pacientes hospitalizados
y crónicos domiciliarios, si bien estos datos deben tomarse con precaución debido a la limitación
que supone en la medición de estos eventos adversos la infradeclaración de los mismos. Así, en
el año 2016 la incidencia de UPP de categoría igual o superior a II fue del 0,9% de las altas en
hospitalización de agudos y del 2,4‰ de las estancias en hospitalización de media y larga
estancia y psicogeriatría. En Atención Primaria, el 10,8% de los pacientes crónicos domiciliarios
han presentado alguna UPP de categoría igual o superior a II durante 2016.

ANTECEDENTES
En el tercer cuatrimestre de 2014 comenzó el despliegue de la iniciativa corporativa PEU-UPP Adi!
(Preziozko Eragindako Ultzerak – Úlceras Por Presión Adi!) para la mejora de la gestión de las UPP
en las organizaciones de servicios de Osakidetza. Esta iniciativa, enmarcada dentro de la Línea
de Acción 7 de la Estrategia de Seguridad del Paciente de Osakidetza para el período 2013-2016,
ha tenido como objetivos la puesta en valor de las diferentes buenas prácticas desarrolladas en cada
or- ganización de servicios en torno a la gestión de las UPP, el análisis de sus posibilidades de
extensión corporativa y el despliegue de aquellas prácticas susceptibles de ser aplicadas en el
conjunto de Osa- kidetza. En ese proceso se han tenido en cuenta cuatro componentes de
intervención diferenciados pero relacionados entre sí:
• Componentes organizativos: como son las políticas, protocolos y procedimientos, los procesos
de evaluación, la formación y la continuidad del cuidado
• Valoración del riesgo mediante herramientas validadas
• Optimización de los cuidados
• Coordinación de los cuidados, entre ámbitos asistenciales e instituciones, favoreciendo la
comunicación y el aprendizaje conjunto
El desarrollo de esta iniciativa ha dado lugar a la implantación de una batería de buenas prácticas que
responden a cada uno de estos aspectos, basadas en experiencias previas llevadas a cabo en cada or-
ganización de servicios y teniendo en cuenta las peculiaridades de cada ámbito asistencial (Atención
Especializada, Atención Primaria, Salud Mental y Emergencias). Cuando para un aspecto concreto no
se ha dispuesto de ninguna experiencia previa, se han desarrollado prácticas ad hoc.
La metodología de desarrollo de la iniciativa se ha basado en el consenso de todas las organizaciones
de servicios, creando un grupo específico de trabajo con representación de todas las organizaciones
implicadas en este tema. De ese grupo han emanado diferentes documentos de consenso y sus miem-
bros han actuado a la vez como referentes en sus organizaciones para la implantación de las medidas
acordadas en el seno de la iniciativa. Fruto del esfuerzo de ese grupo de trabajo son las
siguientes medidas desarrolladas:

• el establecimiento de referentes de UPP de organización y servicios/unidades/áreas así


como de Comisiones específicas en cada organización, con unas funciones definidas
• la homogeneización de la metodología de evaluación de la incidencia y prevalencia de las UPP
• la definición de un circuito homogéneo de gestión de materiales específicos para el manejo
de la presión

90 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
• los contenidos y la estructura de la formación dirigida a los perfiles profesionales
implicados, priorizando una propuesta de formación on-line para auxiliares de enfermería
actualmente en desarrollo en colaboración con Formación.
• la redacción de una guía de recomendaciones sobre el manejo de la nutrición para la
preven- ción y tratamiento de las UPP
• la definición de la metodología de realización de mapas de riesgos de desarrollar UPP en
una organización asistencial
• el establecimiento de una sistemática de difusión del protocolo corporativo de prevención y
cuidados de las UPP
• el diseño de los materiales y contenidos para la educación de pacientes y cuidadores, con
la elaboración de un tríptico informativo sobre prevención como primera acción en este
campo

En el propio documento marco de la iniciativa se establecía la necesidad de evaluar el grado de avan-


ce de la misma y de implantación de las medidas derivadas de ella, aportando para ello un
cuadro de mando de indicadores. Ese cuadro de mando se ha revisado en base al progreso de la
iniciativa y, finalmente, en enero de 2017 se ha realizado la evaluación en base al mismo. Como
resultado de esa evaluación se han identificado varios puntos fuertes y unas áreas de mejora que
requerirán interven- ciones adicionales durante el período 2017-2020.

Señalar los siguientes puntos fuertes identificados:

– Existe un Referente o responsable de organización para la línea de acción sobre UPP en todas
las organizaciones de servicios en las que se aplica la iniciativa PEU-UPP Adi!.
– En todas las organizaciones en las que se aplica la iniciativa se han establecido Referentes de
área o unidad para la línea de acción sobre UPP.
– El 83% de las organizaciones de servicios disponen de un grupo específico de trabajo o
equi- po de mejora.
– El 82% de las organizaciones de servicios realizan anualmente estudios de incidencia y
prevalencia.
– El 82% de las organizaciones disponen de un plan de evaluación del cumplimiento de la
va- loración del riesgo.
– El 89% de las organizaciones de servicios han desarrollado actividades formativas en relación
a la prevención de las UPP.
– El 76% de las organizaciones disponen de un plan sistematizado de comunicación de resul-
tados a los profesionales que aplican los cuidados.

OBJETIVOS
Para el período 2017-2020 se plantean los siguientes objetivos en relación a las UPP:

1. Efectuar el seguimiento de la implantación y del desarrollo de la iniciativa PEU-UPP Adi!


2. Promover la evaluación continuada de los datos de incidencia de UPP.

LÍNEAS DE ACCIÓN 91
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
ACCIONES
• Garantizar la existencia en el conjunto de organizaciones de profesionales referentes que pro-
muevan la iniciativa PEU-UPP Adi!
• Realizar un seguimiento, a partir de los sistemas de información corporativos, para verificar
la mejora continua de los indicadores propuestos.

CAÍDAS
Las caídas de los pacientes hospitalizados constituyen otro evento de seguridad bastante frecuente,
especialmente entre los más mayores y dependientes. Las tasas de referencia varían, pero en general
casi todas se sitúan entre las 3 y 20 caídas por cada mil días de estancia hospitalaria140-143.
Producen lesiones hasta en el 50% de las ocasiones, contribuyendo a aumentar la ansiedad del
paciente, la pérdida de confianza en su movilidad y a la hora de realizar actividades, el aislamiento,
el aumento de la duración de la estancia hospitalaria, el riesgo de ingreso en instituciones
sociosanitarias y también el incremento del coste de la atención sanitaria144.

En Osakidetza, en el año 2016 el 0,9% de los pacientes dados de alta de un hospital de agudos
habían presentado una caída durante el ingreso, mientras que en la hospitalización de media y larga
estancia y Redes de Salud Mental la tasa fue del 2,7‰ sobre las estancias.

A pesar de las medidas y acciones preventivas desarrolladas en el entorno asistencial, las caídas du-
rante la hospitalización continúan representando un desafío para los sistemas sanitarios, dado
que son el resultado de una compleja relación entre factores de riesgo individuales y ligados al
ambiente. Las estrategias diseñadas para su disminución deben basarse en una valoración del
riesgo temprana y continua, así como en la implementación de intervenciones preventivas,
involucrando a todos los intervinientes en el proceso asistencial, incluyendo a los pacientes y sus
familiares.

ANTECEDENTES
En el último cuatrimestre de 2015 comenzó el despliegue en Osakidetza de la iniciativa
corporativa Eroriko Ez, enmarcada al igual que PEU-UPP Adi! dentro de la Línea de Acción 7 de la
Estrategia de Seguridad del Paciente de Osakidetza para el período 2013-2016 y también con el
objetivo de me- jorar la gestión de esta línea en las organizaciones de servicios y homogeneizar las
buenas prácticas relacionadas que se han ido desarrollando localmente. Sus principios y metodología
de desarrollo han sido los mismos que los de PEU-UPP Adi!

En esta iniciativa, los componentes de efectividad demostrada que se tuvieron en cuenta en su desa-
rrollo y para los que se definieron intervenciones en el marco de la misma fueron:

1. Valoración del riesgo de caída


2. Cumplimiento de las precauciones universales para la prevención de caídas y de los protoco-
los establecidos
3. Revisión de la medicación
4. Apoyo, asesoramiento clínico y evaluación

92 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
5. Declaración/registro de caídas
6. Formación de los profesionales
7. Educación de pacientes y cuidadores
8. Continuidad del cuidado

Para este desarrollo y despliegue se constituyó un grupo de trabajo representativo de todas las
or- ganizaciones de servicios, con el fin de asegurar que las buenas prácticas finalmente
desplegadas respondiesen a las necesidades identificadas. Ese grupo de trabajo ha sido el
encargado de precisar:

1. Una metodología homogénea de evaluación de:

– cumplimiento de la valoración del riesgo de caídas


– inclusión en el plan de cuidados del paciente de intervenciones para la prevención de caídas
– aplicación del protocolo corporativo
– evidencia de la solicitud y resultados de la revisión de la medicación
– información sobre la valoración del riesgo y prevención de caídas transmitida
mediante los informes de cuidados

2. La estructura y contenidos del programa formativo dirigido a los grupos profesionales impli-
cados en el cuidado directo del paciente hospitalizado

3. El formato y contenidos de los materiales educativos dirigidos a pacientes y cuidadores, con


el diseño de un díptico entregable a pacientes y acompañantes así como un vídeo para
pro- yectarlo en las pantallas de salas de espera y circuitos cerrados de televisión

El trabajo del grupo ha sido paralelo en el tiempo al despliegue e implantación en las


organizacio- nes de las otras medidas recogidas en la iniciativa, que no han requerido la
definición en el seno del grupo.

Dado el recorrido más breve de esta iniciativa en comparación con PEU-UPP Adi! todavía no se ha
abordado el proceso de evaluación recogido en su documento marco.

OBJETIVOS
Para el período 2017-2020 se plantean los siguientes objetivos en relación a las caídas:

1. Efectuar el seguimiento de la implantación y del desarrollo de la iniciativa Eroriko Ez.


2. Promover la evaluación continuada de los datos de incidencia de caídas.

ACCIONES
• Garantizar la existencia en el conjunto de organizaciones de profesionales referentes que pro-
muevan la iniciativa Eroriko Ez.

• Realizar un seguimiento, a partir de los sistemas de información corporativos, para verificar


la mejora continua de los indicadores propuestos.

LÍNEAS DE ACCIÓN 93
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
EVALUACIÓN

Tabla 13. Indicadores de la línea de acción “Seguridad del paciente vinculada a los cuidados”

INDICADOR
Existencia en la organización de un estudio de prevalencia anual 100% de
de úlceras por presión organizaciones

Porcentaje de úlceras detectadas a través del estudio de prevalencia anual < 2,00%
y no declaradas a través del programa informático Osanaia

Porcentaje de pacientes con úlceras intrahospitalarias de categoría II < 1,5%


o superior al alta (excluyendo la población diana de los servicios de Pediatría,
Psiquiatría, Obstetricia, Unidad de Corta Estancia, Cirugía Mayor Ambulatoria)
declaradas a través del programa informático Osanaia, en hospitalización de agudos

Tasa de úlceras por presión intrahospitalarias de categoría II o superior en base <2,5‰


a estancias, declaradas a través del programa informático Osanaia,
en hospitalización de media y larga estancia y psicogeriatría

Porcentaje de pacientes que presentan úlceras por presión de origen extrahospitalario < 1,50%
en el momento del alta, excluyendo a los pacientes ingresados en los servicios
de Pediatría en su totalidad, Psiquiatría, Obstetricia, Unidad de Corta Estancia
y Cirugía Mayor Ambulatoria

Porcentaje de pacientes que presentan úlceras por presión de origen intrahospitalario < 1,30%
en el momento del alta, excluyendo a los pacientes ingresados en los servicios
de Pediatría en su totalidad, Psiquiatría, Obstetricia, Unidad de Corta Estancia
y Cirugía Mayor Ambulatoria

Tasa de incidencia de pacientes con úlceras por presión de origen intrahospitalario < 4,00‰
sobre las estancias, en hospitalización de media y larga estancia y psicogeriatría

Porcentaje de pacientes crónicos domiciliarios que presentan úlceras por presión < 8%
de categoría II o superior de origen extrahospitalario

Porcentaje de pacientes que han sufrido caídas durante el ingreso hospitalario < 0,70%
(excluyendo los pacientes pediátricos) declaradas a través del programa informático
Osanaia, en hospitalización de agudos

Tasa de caídas en pacientes hospitalizados sobre las estancias, declaradas a través < 2,0‰
del programa informático Osanaia, en hospitalización de media y larga estancia
y Redes de Salud Mental

Profesionales (sanitarios y no sanitarios) vinculados directamente al proceso 25% (2020)


asistencial hospitalario que han recibido formación on-line en prevención
de caídas durante la hospitalización

94 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L13. BUENAS PRÁCTICAS ASOCIADAS A LA UTILIZACIÓN DE MEDICACIÓN

FUNDAMENTO
En el proceso asistencial, los errores relacionados con la medicación se encuentran entre los más
comunes asociados a eventos adversos.
Este hecho ha sido constatado en diversos estudios epidemiológicos desarrollados a nivel estatal.
A destacar los hallazgos encontrados en el estudio ENEAS 89 en el que el 37,4% de los eventos
adver- sos detectados en pacientes ingresados están relacionados con la medicación. El estudio
APEAS90 muestra que los errores de medicación representan el 47,8% de los eventos adversos
detectados en pacientes atendidos en Atención Primaria. En este contexto se justifica la
necesidad de emprender acciones dirigidas a mejorar la Seguridad del Paciente.
Aunque prácticamente cualquier medicamento tiene el potencial de causar efectos indeseables, hay
algunos que son más proclives a causar daños graves o incluso mortales cuando se utilizan
incorrec- tamente145. A éstos se les conoce como “medicamentos de alto riesgo”.
Un estudio realizado por el Institute For Safe Medication Practices (ISMP) muestra que la mayoría
de los errores por fármacos asociados a eventos adversos graves, están relacionados con la utilización
de un número limitado de fármacos, por lo que se considera posible y muy conveniente centrar
en ellos las intervenciones de mejora 146. En base a lo cual, el Institute for Safe Medication
Practices (ISMP) estableció una lista de los medicamentos considerados de alto riesgo en los
hospitales, que constituye la lista de referencia utilizada mundialmente y ha sido adaptada por el
ISMP-España a los medicamentos disponibles en nuestro país147.
Por las graves consecuencias que pueden producir en los pacientes, los “medicamentos de alto ries-
go” deben de ser objeto prioritario de las estrategias de mejora de la Seguridad del Paciente.
Las instituciones sanitarias deben identificar estos medicamentos y establecer intervenciones de
mejora para su manejo seguro en todos los procesos asistenciales148.

ANTECEDENTES
La utilización incorrecta de los medicamentos de alto riesgo constituye un potencial problema
de seguridad para el paciente, cuya trascendencia ha llevado a Osakidetza a prestar especial atención
a estos medicamentos desde hace años.
Continuando con esta línea, se incluyó en la Estrategia de Seguridad del Paciente 2013-2016 una
línea de acción corporativa, en la que se abordan cuatro grupos de medicamentos de la lista del ISMP
en base a su potencial gravedad y a su frecuencia de utilización: Anticoagulantes orales,
Insulinas, Potasio intravenoso y Citostáticos.
El objetivo era definir buenas prácticas en todas y cada una de las etapas del proceso de
utilización de los mismos y difundir las mismas a nivel corporativo, contribuyendo así a promover el
mayor nivel de seguridad en el uso de estos medicamentos en las organizaciones sanitarias de
Osakidetza.
Con las diferentes acciones desarrolladas en esta línea a lo largo de la estrategia se han alcanzado los
siguientes resultados:

LÍNEAS DE ACCIÓN 95
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
1. Anticoagulantes orales:
• Se ha elaborado un documento corporativo de “Recomendaciones de buenas prácticas
en Anticoagulación oral”, que está pendiente de difusión.
• Para facilitar información a los pacientes en tratamiento con anticoagulantes orales, y
como apoyo a la información facilitada por los profesionales, se está trabajando en el
desarrollo de:
– Una “Guía de información al paciente con tratamiento anticoagulante oral”.
– Un tríptico de “Recomendaciones al paciente con tratamiento anticoagulante oral”.
2. Insulinas:
• Se han elaborado los siguientes documentos corporativos, que están pendientes de difusión:
– “Recomendaciones de buenas prácticas en la utilización de Insulinas”
– Poster relativo al “Manejo de la hipoglucemia en adultos”
– Poster relativo al “Manejo de la hipoglucemia en pediatría”
– Tabla de clasificación y presentación de las insulinas.
3. Potasio intravenoso:
• Se ha elaborado un documento corporativo de “Recomendaciones de buenas prácticas
en el uso de Potasio intravenoso”, que está pendiente de difusión.
4. Citostáticos:
Se han revisado las fases del proceso de utilización de estos medicamentos y en cada una
de ellas se han definido las pautas para su correcto manejo. No se ha avanzado todavía en el
de- sarrollo de un documento que refleje las mismas ya que, en base a la difusión realizada
por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (IHSHT) del documento
técnico “Medi- camentos peligrosos, Medidas para su preparación y administración”, el
Servicio corporativo de Prevención, ha impulsado una línea de trabajo sobre este tema. Y por
ello habrá que desarrollar, en consonancia con este grupo de trabajo, la estrategia de
seguridad de estos medicamentos.

OBJETIVO
Incrementar la seguridad asociada a la utilización de los medicamentos identificados como de
mayor riesgo.

ACCIONES
Para abordar este objetivo se planifican las siguientes acciones.
1. Potenciar la Implementación de “buenas prácticas”:
• En la utilización de Anticoagulantes orales:
– Finalizar los siguientes documentos en desarrollo:
-“Guía de información al paciente con tratamiento anticoagulante oral”
-Tríptico de “Recomendaciones al paciente con tratamiento anticoagulante oral”
– Difundir a nivel corporativo los documentos mencionados en el punto anterior así como
el documento de “Recomendaciones de buenas prácticas en Anticoagulación oral”
96 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE
elaborado.
20

LÍNEAS DE ACCIÓN 97
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
• En la utilización de Insulinas:
– Difundir a nivel corporativo los cuatro documentos elaborados:
-“Recomendaciones de buenas prácticas en la utilización de Insulinas”
-Poster relativo al “Manejo de la hipoglucemia en adultos”
-Poster relativo al “Manejo de la hipoglucemia en pediatría”
-Tabla de clasificación y presentación de las insulinas

• En la utilización de Potasio intravenoso


– Difundir a nivel corporativo el documento “Recomendaciones de buenas prácticas en
el uso de Potasio intravenoso”.

2. Desarrollo de “buenas prácticas” en relación con la utilización de Citostáticos:


• Avanzar en sintonía con el trabajo que se está realizando en base al documento técnico
“Medicamentos peligrosos, Medidas para su preparación y administración”.
• Elaborar y difundir un documento con recomendaciones de buenas prácticas en la utiliza-
ción de citostáticos.

3. Con el fin de desarrollar estrategias de mejora en otros grupos terapéuticos o medicamentos


específicos considerados de alto riesgo se plantean las siguientes acciones:
• Potenciar en las organizaciones de servicio la autoevaluación sobre la seguridad en la
utilización de grupos terapéuticos o medicamentos de alto riesgo con herramientas
validadas (ISMP).
• Identificar oportunidades de mejora.
• Consensuar con las organizaciones de servicios aquellos grupos terapéuticos o medicamen-
tos específicos que se consideren susceptibles de intervención, en base a la frecuencia
y gravedad de los eventos adversos producidos y a la evidencia científica disponible.

EVALUACIÓN

Tabla 14. Indicadores de la línea de acción “Buenas prácticas asociadas


a la administración de medicamentos”

INDICADOR ESTÁNDAR
Indicadores de medición anual
Proporción de organizaciones que han implementado las buenas 50% (2018)
prácticas con respecto a la administración de medicamentos de alto riesgo, 75% (2019)
anticoagulantes, insulinas, potasio intravenoso y citostáticos 100% (2020)
(en función de su tipo de actividad asistencial)

Proporción de Organizaciones que han realizado autoevaluación de la seguridad 100% (2019)


del sistema de utilización de los medicamentos con herramientas validadas

98 LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L14. BUENAS PRÁCTICAS EN LOS PACIENTES HOSPITALIZADOS EN RIESGO
DE DESNUTRICIÓN

FUNDAMENTO
El estado nutricional influye en la evolución clínica de las enfermedades y en la calidad de vida de las
personas que las padecen. Cuando el estado nutricional es deficiente se alarga el tiempo de estancia
hospitalaria, aumenta la tasa de reingresos, hay mayor susceptibilidad para contraer infecciones, la
cicatrización es más lenta y aumenta el riesgo de complicaciones, caídas y úlceras por presión.
Por todo ello, la desnutrición conlleva un aumento de la morbimortalidad así como de los costes
de la asistencia149-151.

En pacientes hospitalizados la desnutrición es el resultado de una compleja interacción entre la pro-


pia enfermedad (disminución del apetito, dificultades para la ingesta, digestión y/o absorción de ali-
mentos, aumento de los requerimientos nutricionales, etc.), los procesos de diagnóstico y
tratamiento (necesidad de ayuno para realización de determinadas pruebas o por estar en periodo
posoperatorio, reposo digestivo como medida terapéutica en determinadas patologías, etc.) y las
características in- trínsecas al ámbito hospitalario (dificultades para atender a las necesidades
nutricionales específicas de cada paciente, protocolos de alimentación y nutrición poco flexibles,
falta de sensibilización de los profesionales sanitarios, etc.).

Actualmente la desnutrición en pacientes hospitalizados continúa siendo un problema sanitario cuya


prevalencia oscila, según los estudios, desde el 30 hasta el 50%151. Para su abordaje se
recomienda diseñar e implantar estrategias dirigidas a evitar el ayuno durante la hospitalización,
identificar pre- cozmente a pacientes en riesgo de desnutrición, reevaluar periódicamente dicho
riesgo, e instaurar medidas de prevención y de tratamiento152.

Con el objetivo de sistematizar el cribado nutricional e identificar precozmente a los pacientes


en riesgo de desnutrición durante el ingreso, se incluye de manera específica esta línea de trabajo en
la nueva estrategia de Seguridad del Paciente de Osakidetza.

ANTECEDENTES Y SITUACIÓN ACTUAL


En la estrategia sanitaria de la Unión Europea “Together for health: a Strategic Approach for the
UE 2008-2013”153 se incluyen las acciones apropiadas para prevenir la desnutrición hospitalaria,
como continuación de las recomendaciones propuestas por el Comité de Ministros del Consejo de
Europa154, que ya en 2003 puso de manifiesto la importancia del problema. Además, entre las
diversas experiencias que existen a nivel internacional destaca, por su particularidad práctica y
asistencial, el trabajo “Nutrition Support for Adults Oral Nutrition Support, Enteral Tube Feeding
and Parenteral Nutrition”, realizado en 2006 por el National Instutite for Health and Clinical Ex -
cellence (NICE)155.

A nivel estatal el estudio PREDyCES (Prevalencia de la Desnutrición Hospitalaria y Costes Asocia-


dos en España), desarrollado en 2009 en 31 hospitales representativos del territorio estatal 156, ha
aportado interesantes datos, como son que: a) el 9,6% de pacientes normo-nutridos al ingreso
de- sarrollaron desnutrición durante la estancia en el hospital, b) el 23% del total de pacientes
ingresa- dos se encontraban en riesgo de desnutrición y c) el 72% de pacientes que ingresaron con
riesgo de

LÍNEAS DE ACCIÓN 99
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
desnutrición presentaron desnutrición al alta. También en nuestro entorno cabe destacar el informe
“Consenso Multidisciplinar sobre el abordaje de la desnutrición hospitalaria en España” 152, resul-
tado del trabajo realizado en 2011 por miembros de la Sociedad Española de Nutrición
Parenteral y Enteral (SENPE) y representantes de otras sociedades científicas, a partir del
documento de la NICE anteriormente mencionado.

En Osakidetza, algunas organizaciones de servicios han desarrollado en los últimos años acciones
o proyectos para el abordaje de la desnutrición durante la hospitalización, como por ejemplo el
Hos- pital de Gorliz, que desde hace años incluye la nutrición de los pacientes hospitalizados
como un subproceso englobado en el proceso estratégico de Seguridad del Paciente de su sistema de
gestión. Otra acción a tener en cuenta es la difusión de una guía de recomendaciones para el
manejo de la nutrición en pacientes con riesgo de desarrollar úlceras por presión o que ya las
padecen, elabora- da por el grupo PEU-UPP Adi! 157 y que establece una serie de acciones a
desarrollar en función del estado nutricional valorado mediante la escala de Braden. Además,
concienciados con el problema que supone la desnutrición hospitalaria, los profesionales de las
diferentes Organizaciones Sanitarias Integradas han remarcado la necesidad de un abordaje
corporativo del mismo.

OBJETIVOS
Objetivo general: evitar la desnutrición en pacientes hospitalizados en riesgo de desnutrición.

Objetivos específicos:

1. Desarrollar un programa corporativo para la detección precoz de la desnutrición o el riesgo


de padecerla de los pacientes hospitalizados en la red de Osakidetza.
2. Implantar las intervenciones necesarias para prevenirla o tratarla.

ACCIONES
Para la consecución de estos objetivos el punto de partida será la creación de un equipo
multidisci- plinar conformado por líderes clínicos y expertos en la materia. En este equipo de
trabajo se deter- minarán y consensuarán las acciones a desarrollar, pudiendo tomar como
referencia las experiencias existentes en algunas organizaciones de servicios de Osakidetza.

Algunas de las acciones o aspectos clave a desarrollar para la consecución de los objetivos pro-
puestos serán:

– Establecer un procedimiento de cribado nutricional precoz al ingreso, que permita distinguir


entre tres situaciones distintas: paciente normo-nutrido, paciente en riesgo de desnutrición y
paciente desnutrido.

– Sistematizar el registro de los datos del cribado nutricional en la historia clínica del paciente,
favoreciendo la trazabilidad de esa información y permitiendo así realizar un control y segui-
miento durante toda la estancia hospitalaria.

– Establecer un procedimiento de actuación en base a los resultados del cribado, que defina las
intervenciones terapéuticas y de seguimiento a llevar a cabo, tanto en los pacientes desnutri-
dos como en los pacientes en riesgo de desnutrición.

LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
– Procedimentar la transferencia de la información del estado nutricional del paciente al alta
con recomendaciones, si procede, sobre los cuidados necesarios para la prevención y/o el
tratamiento de la desnutrición tras el alta
– Sensibilizar al conjunto de los profesionales sobre la magnitud y el impacto del problema
y sobre la necesidad de detección y abordaje precoz.
– Formar a los profesionales implicados en la valoración del estado nutricional del
paciente, para la realización del cribado y la aplicación de las intervenciones que se
determinen en cada caso.

EVALUACIÓN

Tabla 15. Indicadores de la línea de acción “Buenas prácticas en los pacientes


hospitalizados en riesgo de desnutrición”

INDICADOR
Porcentaje de pacientes ingresados a los que se les ha realizado cribado 50% (2018)
del estado nutricional 75% (2019)
100% (2020)

Porcentaje de pacientes normo-nutridos al ingreso que al alta presentan riesgo  5-10%


de desnutrición o desnutrición

Porcentaje de pacientes con riesgo de desnutrición al ingreso que no presentan  90-95%


desnutrición al alta

Porcentaje de informes de alta de unidades de hospitalización en los que consta 50% (2018)
el estado nutricional del paciente y las recomendaciones pertinentes 75% (2019)
100% (2020)

LÍNEAS DE ACCIÓN 101


ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L15. BUENAS PRÁCTICAS PARA LA PREVENCIÓN DE LA INCONTINENCIA
URINARIA INDUCIDA

FUNDAMENTO
La incontinencia urinaria (IU) es la pérdida involuntaria de orina como consecuencia de una
altera- ción en la capacidad de retenerla y de controlar su salida. Según las causas que la
produzcan puede ser transitoria o crónica:
• IU temporal o transitoria: aparece durante un tiempo limitado porque sus causas son rever-
sibles (infecciones urinarias, vaginitis atrófica, efectos secundarios de determinados medi-
camentos, impactación fecal, cuadros de delirio o estados de confusión agudos,
trastornos ansioso-depresivos, alteraciones metabólicas -hipopotasemia, hiperglucemia e
hipercalcemia, movilidad limitada, etc.)
• IU permanente o crónica : persiste en el tiempo porque las causas que la producen son per-
manentes (alteraciones anatómicas del tracto urinario, enfermedades neurológicas, como es-
clerosis múltiple o accidente cerebrovascular, enfermedad de Alzheimer y otras demencias,
lesión medular, etc.)
Es importante tener en cuenta que en una gran parte de los casos la IU es transitoria, por lo que
ante el inicio o reagudización de una IU es preciso considerar esta posibilidad, sobre todo en pa-
cientes frágiles. En la valoración de estos pacientes se debe incluir: anamnesis para identificar
las enfermedades coexistentes y los medicamentos con probabilidades de provocar o empeorar una
IU, evaluación funcional (movilidad, transferencias, destreza manual, capacidad de ir al baño con
éxito), cribado de depresión, exploración rectal para descartar impactación fecal y evaluación
cognitiva para planificar y adecuar el tratamiento158. También es importante tener en cuenta el
pronóstico general y la esperanza de vida de cada paciente.
Todo ello dirigido a prevenir la IU inducida por uso inadecuado de absorbentes de incontinencia urina-
ria (AIU). Se han identificado casos de pacientes previamente continentes que, tras la aplicación de
AIU durante un periodo de hospitalización, han desarrollado IU que se ha mantenido tras su
regreso al domicilio159-161.

Repercusión e impacto del problema


La IU afecta a la salud y a la calidad de vida de las personas que la padecen, porque influye negativa-
mente en el bienestar físico, psíquico y social. Respecto a los riesgos para la salud, se ha demostrado
que las personas con IU tienen más infecciones urinarias, caídas, fracturas, alteraciones del
sueño, así como lesiones cutáneas de diferente gravedad162-164, y que la IU es el factor de riesgo
de úlceras por presión con mayor peso, después de la anemia, en pacientes frágiles
hospitalizados165. Además, la IU reduce la autonomía personal y las relaciones sociales,
repercutiendo sobre la autoestima y la dignidad de las personas. En su conjunto, todos estos
factores explican por qué las personas con IU presentan una mayor morbimortalidad162,164.
La prevalencia de la IU difiere considerablemente según los estudios debido a la variabilidad en
cuanto a la definición del problema, las características sociodemográficas de la población estudiada
y la metodología utilizada166,167. En general la IU es el doble de frecuente en las mujeres que en
los hombres, y se estima que hasta el 69% de las mujeres y el 39% de los hombres han presentado
IU al menos una vez en los últimos 12 meses158.

LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
En cuanto a la IU que aparece durante la hospitalización, aunque es un fenómeno poco estudiado, se
estima una tasa entre el 10 y el 21% en adultos de edad avanzada159,160.

Utilización de absorbentes de incontinencia urinaria


Los AIU están indicados en personas con incontinencia cuando no puedan usarse otros métodos o tra-
tamientos, en base a una valoración multifactorial del paciente. Se desaconseja su uso generalizado
como tratamiento rutinario de las pérdidas involuntarias de orina en pacientes frágiles 158,162. El trata-
miento con AIU debe individualizarse teniendo en cuenta la situación basal del paciente, el diagnósti-
co clínico más probable, los objetivos de la asistencia, las preferencias del paciente y sus familiares,
y la esperanza de vida estimada. En algunos casos es importante reconocer que la IU contenida,
tratada con compresas u absorbentes, puede ser el único resultado posible para la IU que
persiste después del tratamiento de las enfermedades concomitantes y los factores que causan o
agravan la IU.
Existen pocos estudios que valoren la adecuación del uso de AIU. A nivel estatal destaca el rea-
lizado en 2013 por Fernandez-Lasquetty Blanc et al., con el objetivo de estimar la frecuencia y
los factores asociados al uso inadecuado de AIU 159. Los resultados de este estudio desvelaron que
el 30% de los pacientes ingresados en unidades de hospitalización que llevaban pañal no tenían
criterios para su uso. El grado de inadecuación se relacionó con mayor edad, género femenino, más
comorbilidad y días de ingreso. El uso de pañal al ingreso se asocia con un menor riesgo de
inade- cuación, pero se ha visto que hasta el 15% de los pacientes con pañal al ingreso lo
mantuvieron de forma inadecuada durante su estancia hospitalaria.
A nivel internacional algunos estudios recientes 160,161,168 concluyen que: 1) el uso de pañales des-
echables en adultos debe limitarse a pacientes que están imposibilitados o en los que utilizar otros
recursos para la eliminación urinaria ocasione más riesgos que beneficios, 2) la prescripción de
este tipo de productos sanitarios debe adecuarse a la información existente en la literatura
sobre buenas prácticas, para evitar las complicaciones asociadas a su uso, y 3) son necesarias
más in- vestigaciones sobre las diferentes estrategias de cuidado, para identificar las más
efectivas y con mayor impacto en la calidad de la asistencia.

OBJETIVOS
Objetivo general:
Evitar la incontinencia urinaria inducida por uso inadecuado de AIU durante la hospitalización.

Objetivos específicos:
1. Elaborar y difundir una Guía de uso adecuado de AIU, que incluya, entre otros aspectos:
– Valoración inicial de la situación funcional del paciente y, en su caso, de las ayudas que
necesita para mantener su capacidad para contener y eliminar la orina.
– Indicaciones claras y precisas para el uso de AIU, homogeneizando los criterios para
la indicación de AIU, y priorizando el abordaje y tratamiento de las causas de IU
transitoria.
– Reevaluación periódica de los cambios en la situación del paciente durante el
ingreso, comprobando su capacidad o incapacidad para contener y eliminar la orina y
adecuando los cuidados si es preciso.
2. Desplegar y extender la Guía de uso adecuado de AIU, para su implantación en las diferentes
organizaciones de servicios de Osakidetza.

LÍNEAS DE ACCIÓN 103


ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
3. Detectar y atender las necesidades de formación de los profesionales implicados en la valo-
ración y cuidados del paciente con IU.

ACCIONES
Las acciones propuestas para comenzar a abordar el problema de la IU inducida por uso
inadecuado de AIU, son las siguientes:
– Constituir un grupo de trabajo corporativo, compuesto por las diferentes categorías de
profesio- nales que participan en la planificación y en la aplicación de los cuidados a
pacientes con IU.
– Revisar los protocolos de funcionamiento interno (formales o informales) de las unidades de
hospitalización, identificando los que incluyen esta práctica y valorando su adecuación a las
recomendaciones basadas en la mejor evidencia disponible.
– Definir, difundir e implantar una guía de recomendaciones para el uso adecuado de AIU, que
tenga en cuenta todos los aspectos anteriormente mencionados.
– Evaluar y realizar seguimiento de las medidas de mejora que se deriven del trabajo realizado
dentro de esta línea.

EVALUACIÓN

Tabla 16. Indicadores de la línea de acción “Buenas prácticas para la prevención


de la incontinencia urinaria inducida”

INDICADOR
Porcentaje de pacientes en los que se valora la situación funcional y las ayudas 50% (2018)
que precisa para orinar al ingreso 75% (2019)
100% (2020)

Porcentaje de pacientes hospitalizados con pauta de uso de absorbentes 50% (2018)


de incontinencia urinaria ajustada a las recomendaciones 75% (2019)
de la guía corporativa 100% (2020)

% pacientes que no usaban AIU previamente al ingreso a los que se les aplica –
durante la hospitalización

% pacientes con pañal al ingreso a los que se les retira durante la hospitalización –

% de pacientes que siendo continentes al ingreso, no lo son al alta –

% de pacientes que siendo incontinentes al ingreso, son continentes al alta –

LÍNEAS DE ACCIÓN
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20

FORMACIÓN
En cualquier modelo de abordaje de la Seguridad del Paciente se incluye la formación de los
impli- cados en el proceso asistencial como una de sus bases6. La formación en Seguridad del
Paciente de los profesionales que conforman una organización sanitaria continúa de esta manera
siendo uno de los pilares sobre los que se apoya la construcción de una cultura de seguridad que
impregne todo el proceso asistencial. La formación contribuye a la mejora de esa cultura de
seguridad en la medida en la que se capacita a los profesionales para comprender los conceptos
básicos de seguridad, para comunicar, gestionar y aprender de los incidentes que acontecen,
aplicar cuidados efectivos y ade- lantarse a los posibles riesgos que puedan presentarse durante los
mismos. Estrategias de Seguridad del Paciente publicadas recientemente, como la del Ministerio
de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad18, recogen entre sus objetivos específicos el fomento de
la formación básica en Seguridad del Paciente de todos los profesionales sanitarios, en todos los
niveles de su formación y desarrollo, así como la inclusión en el currículum mínimo de formación
básica en Seguridad del Paciente de conceptos sobre prácticas clínicas seguras, comunicación,
trabajo en equipo y factores de los servi- cios de salud que influyen en la Seguridad del Paciente.
Además de estos conceptos generales, la formación en Seguridad del Paciente debe abarcar
también los aspectos más específicos relacionados con cada línea de intervención concreta incluida
en el abordaje estratégico de la seguridad en una organización sanitaria.
No debemos olvidar que la formación, además de ser una herramienta para la adquisición de conoci-
mientos, es también un potencial vehículo para sensibilizar y motivar a los profesionales en aspectos
determinados. Como tal, la formación en Seguridad del Paciente debería estar integrada en la forma-
ción pregrado de los futuros profesionales, con el objeto de que se incorporen al entorno asistencial
con una actitud proactiva en la aplicación de las medidas básicas de seguridad, la notificación de los
incidentes, el mantenimiento de una cultura de seguridad justa y de apoyo a las segundas y terceras
víctimas y la prevención de nuevos incidentes.

La experiencia en formación en Seguridad del Paciente desarrollada hasta ahora nos ha demostrado
la importancia de implicar a los líderes, de que esa formación sea multidisciplinar y de que esté
in- tegrada en el itinerario formativo de cada perfil profesional.

ANTECEDENTES
Osakidetza ha venido invirtiendo un gran esfuerzo en ofrecer una formación en Seguridad del
Paciente constante, variada y dirigida al mayor número de perfiles profesionales posible, fruto
de su apuesta decidida por mejorar de forma continua la calidad y seguridad de la asistencia que
presta. Esos esfuerzos, tanto corporativos como de las propias organizaciones de servicios, se
han traducido en estos años en numerosas actividades formativas, desarrolladas en formatos
diferentes (presenciales, semi-presenciales, totalmente on-line…), que han abarcado desde los
conceptos básicos en seguridad hasta aspectos específicos vinculados a procesos concretos y que
han per- mitido establecer una base de profesionales que se han implicado en la extensión de la
cultura de seguridad. La Estrategia de Seguridad del Paciente 2013-2016 ha servido para
consolidar aún más esta trayectoria e incluso para abordar nuevas acciones formativas en base a
las necesidades iden-

FORMACIÓ 97
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
tificadas en el desarrollo de dicha Estrategia. En este marco se han desarrollado ocho ediciones
de los cursos on-line sobre conceptos básicos de Seguridad del Paciente y otras ocho del curso
on-line de higiene de manos en la asistencia sanitaria, tres ediciones semipresenciales de una
formación sobre gestión de incidentes o dos ediciones de formación en observación en higiene de
manos se- gún metodología de la OMS, entre muchas otras. Esto ha permitido, por ejemplo, que
actualmente un 40% de la plantilla estructural de Osakidetza se haya formado en las bases
conceptuales de la Seguridad del Paciente.
En este proceso hay que tener en cuenta el impulso proporcionado desde el Servicio Corporativo
de Formación a la definición de los itinerarios formativos de cada perfil profesional, incorporando la
for- mación en Seguridad del Paciente básica y específica por perfil en dichos itinerarios. Si a ello
añadi- mos el diseño e implantación de la plataforma tecnológica de formación Jakinsarea, que
posibilita la formación a distancia de gran número de profesionales, la sinergia entre Formación y
Seguridad del Paciente va a redundar en una adecuación al perfil profesional y en un aumento de las
posibilidades formativas que contribuirán a la mejora de la seguridad en todos los ámbitos
asistenciales.

OBJETIVOS
Entre los objetivos generales de los programas formativos relacionados con la Seguridad del Pa-
ciente estarán:
1. Dar a conocer los principios básicos de una asistencia sanitaria segura y los conceptos mane-
jados habitualmente en Seguridad del Paciente, poniendo de manifiesto la trascendencia del
asunto y su magnitud.
2. Sensibilizar en la realización de prácticas asistenciales seguras: que el principio de
Seguri- dad del Paciente esté presente siempre en todo acto asistencial.
3. Transmitir la importancia de notificar los incidentes acontecidos, analizarlos y aprender de
ellos, sin culpabilizar a las personas implicadas y dando una atención correcta a las segundas
y terceras víctimas.
4. Difundir los recursos y herramientas disponibles para la mejora de la seguridad asistencial.
5. Dar respuesta a las necesidades formativas específicas identificadas en el resto de líneas de
acción recogidas en esta Estrategia.

ACCIONES
La agrupación de las acciones formativas en las dos categorías de formación básica en Seguridad
del Paciente y formación específica en base a cada línea de acción establecida en la Estrategia
de Seguridad del Paciente 2013-2016 se mantiene plenamente vigente en ésta.
De esta manera, en cuanto a formación básica se plantean las siguientes acciones:
• Actualizar los contenidos del curso básico on-line sobre Seguridad del Paciente.
• Continuar ofreciendo dicho curso de manera abierta a través de Jakinsarea, integrado en
los itinerarios formativos de todos los perfiles profesionales.
• Desarrollar acciones formativas sobre principios básicos de Seguridad del Paciente ajustadas

98 FORMACIÓ
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
a entornos asistenciales específicos, como Salud Mental o Emergencias.
• Potenciar la formación en materia de Seguridad del Paciente de los profesionales
residentes en formación y extender en lo posible las posibilidades de formación básica en
seguridad a los alumnos pregrado en prácticas en Osakidetza.

En cuanto a la formación específica vinculada a líneas de acción concretas, se prevén al menos


las siguientes acciones:
• Continuar ofreciendo el curso on-line de higiene de manos en la asistencia sanitaria, integrado
en los itinerarios formativos de los perfiles profesionales asistenciales.
• Desarrollar dos nuevas ediciones del curso semi-presencial sobre gestión de incidentes.
• Responder a las necesidades formativas que se deriven de la puesta en marcha de las
nuevas líneas de acción de esta Estrategia de Seguridad: curso on-line dirigido a la atención a
segun- das y terceras víctimas.

Mención aparte merece la realización de una Jornada de Seguridad anual, ya que da respuesta tanto
al objetivo de sensibilizar y reforzar los principios básicos de la Seguridad del Paciente como al de di-
fundir las buenas prácticas desarrolladas en las organizaciones de servicios y los recursos disponibles
para la mejora de la seguridad de la asistencia prestada.

FORMACIÓ 99
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20

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ACCESO A OTRAS FUENTES DE INTERÉS EN 111


ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20

ANEXO 1. SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN DE LA


ESTRATEGIA

L1. GESTIÓN DE LOS INCIDENTES DE SEGURIDAD

Profesionales (sanitarios y no sanitarios) que han recibido formación on-line


INDICADOR 50% (2018)
en Seguridad del Paciente por cada una de las organizaciones de servicios 60% (2019)
70% (2020)

Nº de incidentes sin daño notificados en el SNASP

Tasa de notificaciones de incidentes sin daño en el SNASP por cada 100 profesionales

Porcentaje de incidentes sin daño notificados en el SNASP con análisis realizado

Porcentaje de incidentes sin daño, notificados en el SNASP y analizados, 50%(2017)


en los que “si procede” tienen propuestas acciones de mejora 55%(2018)
60%(2019)
65%(2020)

Porcentaje de acciones de mejora implantadas en relación con las propuestas

Porcentaje de acciones implantadas con seguimiento realizado

L2. ATENCIÓN A LAS SEGUNDAS Y TERCERAS VÍCTIMAS

INDICADOR ESTÁNDAR
A finales de 2017

% de Organizaciones que han incorporado y/o adaptado la Guía de Osakidetza 50%


sobre recomendaciones de actuación ante un EA

A finales de 2018

% de Organizaciones que han incorporado y/o adaptado la Guía de Osakidetza 100%


sobre recomendaciones de actuación ante un EA

% de Organizaciones en las que se han realizado acciones de sensibilización y 100%


formación sobre la repercusión que tienen los EA en los propios profesionales y la
institución
% de Organizaciones que han implantado la Estrategia Corporativa para dar una adecuada 50%
atención a las segundas y terceras víctimas

112 ANEXO
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
A finales de 2019

% de Organizaciones que han implantado la Estrategia Corporativa para dar 75%


una adecuada atención a las segundas y terceras víctimas

% de EA en los que se ha aplicado el protocolo de atención a segundas víctimas 30-50%

A finales de 2020

% de Organizaciones que han implantado la Estrategia Corporativa para dar una adecuada 100%
atención a las segundas y terceras víctimas

% de EA en los que se ha aplicado el protocolo de atención a segundas víctimas 60-75%

L3. IDENTIFICACIÓN INEQUÍVOCA DE LOS PACIENTES

%INDICADOR
de pacientes hospitalizados correctamente identificados 100%
(con el brazalete de identificación corporativo)

% de centros de Atención Primaria que han implantado el protocolo 100%


con las recomendaciones para la identificación inequívoca de pacientes

% de centros con hospitalización psiquiátrica de media-larga estancia


que disponen de un procedimiento de identificación inequívoca de pacientes

% de maternidades que utilizan el sistema de identificación conjunta


madre-recién nacido

% de organizaciones en las que se ha implantado un


procedimiento de trazabilidad de muestras biológicas

% de organizaciones que han desarrollado acciones dirigidas a


implicar a pacientes y cuidadores en el proceso de identificación
inequívoca

ANEXO 113
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L4. IMPLICACIÓN DE LOS PACIENTES EN SU SEGURIDAD

INDICADOR ESTÁNDAR

% de Organizaciones que han realizado acciones de sensibilización y formación 25% (2018)


en materia de seguridad clínica específicamente dirigidas a pacientes 50% (2019)
75% (2020)

% de Organizaciones que han revisado sus planes de acogida incluyendo 50% (2018)
en ellos información sobre aspectos concretos de Seguridad del Paciente 75% (2019)
100% (2020)

% de Organizaciones que han incluido preguntas relativas a seguridad clínica 50% (2018)
en sus encuestas de satisfacción 75% (2019)
100% (2020)

% de Organizaciones que han realizado sesiones de formación en Seguridad 50% (2018)


del Paciente específicamente dirigidas a profesionales de los Servicios 75% (2019)
de Atención al Paciente y Usuario (SAPU) 100% (2020)

Nº de quejas y reclamaciones reportadas a los referentes de seguridad –


por los profesionales de los SAPU, por contener información relativa
a problemas de seguridad

Nº de análisis realizados en base a incidentes recogidos/información –


procedente de las quejas y reclamaciones

% de Organizaciones que han habilitado otros canales para la comunicación 25% (2018)
de problemas de seguridad por parte de los pacientes y de la ciudadanía 50% (2019)
75% (2020)

Nº de incidentes de seguridad notificados por los pacientes, familiares, –


cuidadores y/o por la ciudadanía (a través de esos canales)

% de Organizaciones que han establecido canales de comunicación 25% (2018)


con Asociaciones o Federaciones de pacientes para cooperar y desarrollar 50% (2019)
acciones para mejorar la Seguridad del Paciente 75% (2020)

% de Organizaciones que han incorporado pacientes en sus Comités 25% (2018)


de Seguridad y/o en los equipos de trabajo de líneas o áreas específicas 50% (2019)
de Seguridad del Paciente 75% (2020)

Nº de pacientes que participan activamente en el Comité de Seguridad


del Paciente de la OSI –

Nº de pacientes que participan activamente en los equipos de trabajo


por áreas específicas de Seguridad del Paciente –

114 ANEXO
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L5. CONCILIACIÓN DE LA MEDICACIÓN

Existencia
INDICADOR de un programa de conciliación de la medicación en las transiciones Disponible
entre ámbitos asistenciales del paciente revisado y actualizado

Nº pacientes con conciliación de la medicación x 100 / Nº pacientes población 75%


diana (podrá desglosarse el indicador por cada uno de los momentos
en los que se realice la conciliación: ingreso, alta, traslado)

Nº de discrepancias no justificadas / Total de pacientes conciliados 2


(podrá desglosarse el indicador por cada uno de los momentos en los que
se realice la conciliación: ingreso, alta, traslado)

L6. OPTIMIZACIÓN EN LA PRESCRIPCIÓN DE PRUEBAS DIAGNÓSTICAS


QUE UTILIZAN RADIACIÓN IONIZANTE

Proporción
INDICADOR de organizaciones que disponen de un plan sistematizado 100%
y documentado de explotación y análisis de datos referidos a dosis empleadas
en pruebas que emiten altas dosis de radiación ionizante
(aplicable sólo en aquellas que realicen este tipo de pruebas)

Proporción de organizaciones que disponen de un plan sistematizado 100%


y documentado de revisión de protocolos de pruebas que emiten altas dosis
de radiación ionizante, en base al análisis de los datos de dosis obtenidos
de esas pruebas (aplicable sólo en aquellas que realicen este tipo de pruebas)

L7. SEGURIDAD TRANSFUSIONAL


INDICADOR
Número de reacciones adversas

Alérgicas

Febriles

TRALI

Hemolíticas

Aloinmunización

Enfermedad injerto contra huésped

ANEXO 115
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
Púrpura transfusional

Infección bacteriana

Infección vírica

Infección parasitaria

Edema de pulmón

cardiogénico Hemosiderosis

Efectos adversos graves en donantes de sangre

Número de casi incidentes


Hematíes
Porcentaje de reacciones adversas (sobre componentes transfundidos)
Plaquetas

Plasma
Número de unidades transfundidas

L8. PREVENCIÓN Y CONTROL DE LAS INFECCIONES RELACIONADAS


CON LA ASISTENCIA SANITARIA

Incidencia
INDICADOR de infección de la herida quirúrgica profunda y de órgano,
en cirugía electiva colorrectal con seguimiento a 30 días 20%*

Incidencia de infección de la herida quirúrgica en cirugía protésica


de cadera con seguimiento a 90 días 5%*

Incidencia de infección de la herida quirúrgica en cirugía protésica


de rodilla con seguimiento a 90 días 5%*

Porcentaje de pacientes que no reciben profilaxis estando indicada <5%*

Estudios de incidencia de IN en área médica y acciones mejora Estudio y


presentación de
un plan de
mejora
Actualización del PVPCIN

Existencia de un plan de detección de infecciones por microorganismos


multirresistentes en unidades asistenciales

116 ANEXO
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
Profesionales (sanitarios y no sanitarios) que han recibido formación on-line 60% (2018)
en higiene de manos por cada una de las organizaciones de servicios 70% (2019)
80% (2020)

% Camas de UCI con Preparados de Base Alcohólica (PBA) en el 100%


punto de atención

% Camas con PBA en el punto de atención 100%

Consumo de PBA en hospitalización

Consumo de PBA en AP

Observación higiene de manos (Nº de acciones de higiene de


manos x 100/ nº oportunidades vigiladas)

Observación uso de PBA (Nº de ocasiones en que se


usa PBA x 100/ nº oportunidades vigiladas)

Existencia de un Plan definido en el que se recogen las intervenciones 100% (2018)


a llevar a cabo para la reducción de la infección del tracto urinario asociado
a cateterización urinaria

Reducción porcentual en la Prevalencia de infección urinaria en los pacientes 25%


con sonda urinaria (abierta o cerrada) con respecto al año anterior (EPINE)

Porcentaje de cumplimentación de retirada de sonda ajustándose a protocolo 70% (2018)


en las organizaciones con cirugías menores y cesáreas 85% (2019)
100% (2020)

Proyecto IQZ: Cumplimiento global de la profilaxis antibiótica >95%

Proyecto IQZ: Cumplimiento global de la aplicación de Clorhexidina Alcohólica >90%

Proyecto IQZ: Cumplimiento global de la eliminación del vello >80%

Desarrollo de PROA en las OSI y Hospitales de media larga estancia 50% (2018)
75% (2019)
100% (2020)

Tasa media de bacteriemia primaria y asociada a catéter Hosp < 500 camas: <
2,5* venoso central en todas las organizaciones de servicios Hosp  500 camas: < 4*
con Unidades de Cuidados Intensivos

Tasa media de neumonía asociada a ventilación mecánica en todas Hosp < 500 camas: <
4* las organizaciones de servicios con Unidades de Cuidados Intensivos Hosp  500 camas: < 7*

*Revisión anual

ANEXO 117
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L9. CIRUGÍA SEGURA
INDICADOR

INDICADORES GLOBALES ESTANDAR

Porcentaje global de pacientes intervenidos de cirugía programada y urgente


a los que se les aplica el listado de verificación de seguridad quirúrgica (LVSQ) >85%

Protocolo de prácticas quirúrgicas seguras –Marcado del sitio quirúrgico– Realizado

Protocolo de trazabilidad del paciente Realizado

INDICADORES DE LA ORGANIZACIÓN
Servicios-unidades con listado de verificación de seguridad quirúrgica 100%
(LVSQ) implantado (%)
Pacientes intervenidos de cirugía programada que se les aplica el listado >90%
de verificación de seguridad quirúrgica (LVSQ) (%)

Pacientes intervenidos de cirugía urgente que se les aplica el listado >80%


de verificación de seguridad quirúrgica (LVSQ) (%)
Servicios quirúrgicos que han realizado autoevaluación sobre la utilización 100%
del listado de verificación de seguridad quirúrgica (LVSQ) (%)

Servicios quirúrgicos que han realizado sesiones de sensibilización sobre la 100%


adecuada utilización del listado de verificación de seguridad quirúrgica (LVSQ) (%)
Hospitales con actividad quirúrgica que tienen implantado el protocolo 100%
de prácticas quirúrgicas seguras (%)

Hospitales con actividad quirúrgica que tienen implantado el protocolo 100%


de trazabilidad del paciente (%)

L10. SEGURIDAD EN EL PROCESO ASISTENCIAL GESTACIÓN-PARTO-PUERPERIO

Partos instrumentales
INDICADOR < 20% Anual

Desgarros de 3º y 4º grado <3% Anual

Partos por cesárea <15% Anual

Tasa de puérperas que presentan infección puerperal <20‰ Anual

Tasa de complicaciones hemorrágicas <12‰ Anual

Tasa de reingresos urgentes tras el parto <5‰ Anual

118 ANEXO
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
% de partos eutócicos con episiotomía <30 % Anual

Tasa de mortalidad materna <0,06‰ Anual

Tasa de mortalidad neonatal precoz <7‰ Anual

L11. SEGURIDAD DEL PACIENTE EN LOS SERVICIOS DE URGENCIAS

INDICADOR ESTÁNDAR
Finales de 2018
% de Organizaciones que disponen de Referentes de seguridad en los SU 100%

% de SU que disponen de un Equipo de seguridad 100%


% de Organizaciones que han realizado un Análisis global de riesgos 100%
de las áreas de atención urgente, con criterios de priorización para su abordaje
% de Organizaciones que disponen de un Plan de trabajo (con líneas de acción, 100%
objetivos y acciones) para la mejora de la seguridad en los SU
% de Organizaciones que han divulgado/comunicado el resultado del análisis 100%
de riesgos de los SU y el Plan de trabajo para su abordaje

Nº de incidentes de seguridad notificados en los SU de cada OSI

Nº de incidentes
Finales de 2019 de seguridad notificados en los SU de cada OSI
% de incidentes analizados y con propuesta de acciones de mejora 50%
% de acciones de mejora implantadas 25%
% de Organizaciones que han divulgado/comunicado las medidas de mejora 100%
propuestas y/o implantadas para mejorar la seguridad en los SU

Nº de incidentes
Finales de 2020 de seguridad notificados en los SU de cada OSI
% de incidentes analizados y con propuesta de acciones de mejora 75%
% de acciones de mejora implantadas 50%
% de incidentes en los que se ha realizado seguimiento con reevaluación 25%
de la situación tras implantar las medidas de mejora

% de Organizaciones que han divulgado/comunicado las acciones de mejora implantadas 100%

ANEXO 119
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L12. SEGURIDAD DEL PACIENTE VINCULADA A LOS CUIDADOS

INDICADOR
Existencia en la organización de un estudio de prevalencia anual de úlceras 100% de
por presión organizaciones
Porcentaje de úlceras detectadas a través del estudio de prevalencia anual < 2,00%
y no declaradas a través del programa informático Osanaia

Porcentaje de pacientes con úlceras intrahospitalarias de categoría II o superior < 1,5%


al alta (excluyendo la población diana de los servicios de Pediatría, Psiquiatría,
Obstetricia, Unidad de Corta Estancia, Cirugía Mayor Ambulatoria) declaradas
a través del programa informático Osanaia, en hospitalización de agudos

Tasa de úlceras por presión intrahospitalarias de categoría II o superior en base <2,5‰


a estancias, declaradas a través del programa informático Osanaia,
en hospitalización de media y larga estancia y psicogeriatría

Porcentaje de pacientes que presentan úlceras por presión de origen extrahospitalario < 1,50%
en el momento del alta, excluyendo a los pacientes ingresados en los servicios
de Pediatría en su totalidad, Psiquiatría, Obstetricia, Unidad de Corta Estancia
y Cirugía Mayor Ambulatoria

Porcentaje de pacientes que presentan úlceras por presión de origen intrahospitalario < 1,30%
en el momento del alta, excluyendo a los pacientes ingresados en los servicios
de Pediatría en su totalidad, Psiquiatría, Obstetricia, Unidad de Corta Estancia
y Cirugía Mayor Ambulatoria

Tasa de incidencia de pacientes con úlceras por presión de origen intrahospitalario < 4,00‰
sobre las estancias, en hospitalización de media y larga estancia y psicogeriatría

Porcentaje de pacientes crónicos domiciliarios que presentan úlceras por presión < 8%
de categoría II o superior de origen extrahospitalario

Porcentaje de pacientes que han sufrido caídas durante el ingreso hospitalario < 0,70%
(excluyendo los pacientes pediátricos) declaradas a través del programa informático
Osanaia, en hospitalización de agudos

Tasa de caídas en pacientes hospitalizados sobre las estancias, declaradas a través < 2,0‰
del programa informático Osanaia, en hospitalización de media y larga estancia
y Redes de Salud Mental

Profesionales (sanitarios y no sanitarios) vinculados directamente al proceso 25% (2020)


asistencial hospitalario que han recibido formación on-line en prevención
de caídas durante la hospitalización

120 ANEXO
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L13. BUENAS PRÁCTICAS ASOCIADAS A LA UTILIZACIÓN DE MEDICACIÓN

INDICADOR
Proporción de organizaciones que han implementado las buenas prácticas 50% (2018)
con respecto a la administración de medicamentos de alto riesgo, anticoagulantes, 75% (2019)
insulinas, potasio intravenoso y citostáticos (en función de su tipo 100% (2020)
de actividad asistencial)

Proporción de Organizaciones que han realizado autoevaluación de la seguridad 100% (2019)


del sistema de utilización de los medicamentos con herramientas validadas

L14. BUENAS PRÁCTICAS EN LOS PACIENTES HOSPITALIZADOS EN RIESGO


DE DESNUTRICIÓN

INDICADOR
Porcentaje de pacientes ingresados a los que se les ha realizado cribado 50% (2018)
del estado nutricional 75% (2019)
100% (2020)

Porcentaje de pacientes normo-nutridos al ingreso que al alta presentan  5-10%


riesgo de desnutrición o desnutrición

Porcentaje de pacientes con riesgo de desnutrición al ingreso  90-95%


que no presentan desnutrición al alta

Porcentaje de informes de alta de unidades de hospitalización en los que 50% (2018)


consta el estado nutricional del paciente y las recomendaciones pertinentes 75% (2019)
100% (2020)

ANEXO 121
ESTRATEGIA DE SEGURIDAD DEL PACIENTE 20
L15. BUENAS PRÁCTICAS PARA LA PREVENCIÓN DE LA INCONTINENCIA
URINARIA INDUCIDA

Porcentaje
INDICADOR de pacientes en los que se valora la situación funcional 50% (2018)
y las ayudas que precisa para orinar al ingreso 75% (2019)
100% (2020)

Porcentaje de pacientes hospitalizados con pauta de uso de absorbentes 50% (2018)


de incontinencia urinaria ajustada a las recomendaciones 75% (2019)
de la guía corporativa 100% (2020)

% pacientes que no usaban AIU previamente al ingreso a los que –


se les aplica durante la hospitalización

% pacientes con pañal al ingreso a los que se les retira durante la hospitalización –

% de pacientes que siendo continentes al ingreso, no lo son al alta –

% de pacientes que siendo incontinentes al ingreso, son continentes al alta –

122 ANEXO

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