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Historia Del Santo Rosario

Este documento resume la historia del Santo Rosario. Comenzó como una devoción individual de rezar 150 Padrenuestros, pero evolucionó para incluir Salutaciones a la Virgen María y meditaciones sobre la vida de Jesús. Los dominicos promovieron ampliamente el Rosario en el siglo 15, estableciendo cofradías. El Papa Pío V atribuyó la victoria cristiana sobre los turcos en Lepanto en 1571 a la oración del Rosario.

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Historia Del Santo Rosario

Este documento resume la historia del Santo Rosario. Comenzó como una devoción individual de rezar 150 Padrenuestros, pero evolucionó para incluir Salutaciones a la Virgen María y meditaciones sobre la vida de Jesús. Los dominicos promovieron ampliamente el Rosario en el siglo 15, estableciendo cofradías. El Papa Pío V atribuyó la victoria cristiana sobre los turcos en Lepanto en 1571 a la oración del Rosario.

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HISTORIA DEL SANTO ROSARIO

Como comunidad de oración carismática ADORADORES DE CRISTO QUE SE


UNEN A DIARIO CON EL SANTO ROSARIO HOY DIA DE LA VIRGEN DEL
CARMEN APRENDAMOS MAS DE ESTA BELLA DEVOCION.

Orígenes
El rezo del santo Rosario ha tardado mucho en formarse tal y como ahora lo conocemos.
No fue ideado en un momento concreto, sino que es fruto de una larga evolución. Una
evolución que aún no ha concluido.

Todo comenzó, probablemente, en el siglo X. En el año 910 se fundó la Orden


Cluniacense. Ésta le dio una gran importancia a la oración coral comunitaria. Quería que
sus abadías fuesen un anticipo de la Jerusalén celestial, en la que los santos y los
ángeles están continuamente cantando alabanzas a Dios e intercediendo por todos los
seres humanos (cf. Ap 5,9; 14,3; 15,3). Por ello distinguieron entre dos tipos de monjas
y monjes: los dedicados a la oración coral (que rezaban al día unos 150 salmos,
dependiendo de las circunstancias litúrgicas) y los dedicados al trabajo manual. Éstos
últimos solían ser personas sencillas e iletradas que se ocupaban de la cocina, la
portería, la huerta u otros oficios. Pero era preciso que también orasen. Por ello algunos
de estos monjes ‒y monjas‒ comenzaron a rezar individualmente 150 Padrenuestros al
día, en lugar de los 150 salmos que rezaban los que asistían a la oración coral. Esta
piadosa costumbre se fue difundiendo no sólo entre los cluniacenses, sino también entre
otras comunidades religiosas, y entre sacerdotes y laicos.

San Bernardo de Claraval

En el siglo XII, la Orden Cisterciense (fundada en 1098)


le va a dar una gran importancia al culto a la Virgen
María. Tanto es así, que casi todas sus abadías fundadas
por ellos llevan el nombre de una advocación mariana. Su
principal teólogo, san Bernardo de Claraval (1090-
1153), difundió mucho la devoción a María como Madre,
más que como Reina (que era lo normal desde el siglo V).
Es él quien inventó el título de «Nuestra Señora»: de tal
forma que María va dejando de tener la imagen de «la
Señora feudal» y pasa a ser «Nuestra Señora», es decir,
«Nuestra Madre». Pues bien, en este contexto, las
monjas y los monjes cistercienses van a reemplazar en el
Rosario algunos Padrenuestros por Salutaciones de la Virgen María. Todavía no se había
creado la oración del Avemaría, sino que se rezaba sólo su primera parte, la Salutación
del ángel, tomada de Lc 1,28-33: «Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es
contigo»y algunos le añadían la segunda parte del saludo: «Bendita tú eres entre todas
las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre».
A lo largo del siglo XIII se va extendiendo la costumbre de rezar tres
cincuentenas de Salutaciones, es decir, 150 Salutaciones, en lugar de
150 Padrenuestros. Se crea así el «Salterio de María». Y se va a
añadir el nombre de «Jesús» al final de la Salutación del Ángel.
Además, es en esta época cuando comienza a generalizarse el uso de
«contadores», es decir, de rosarios, para poder llevar la cuenta de las
Salutaciones que se van rezando.

El Rosario y las órdenes mendicantes


En el siglo XIV las Órdenes mendicantes (Franciscanos, Dominicos, Carmelitas y
Agustinos, fundados, junto a sus ramas femeninas, en la primera mitad del siglo XIII),
van a difundir el rezo del Salterio de María en sus predicaciones y entre los laicos que
ellos acompañaban espiritualmente. Sobre todo lo difundieron en la zona ribereña del
Rin, la zona renana, donde en el siglo XIII se había desarrollado el movimiento
espiritual de las beguinas, que eran mujeres piadosas que vivían en comunidad, con
una espiritualidad mística muy profunda, la cual fue el núcleo de donde surge en la
primera década del siglo XIV la mística renana del Maestro Eckhart (ca. 1260-ca. 1327)
y otros dos dominicos discípulos suyos: Juan Tauler (ca. 1300-1361) y el beato Enrique
Susón (ca. 1295-1365). Pero la espiritualidad de las beguinas cayó bajo la sospecha de
herejía, por lo que un medio de reconducir a aquellas mujeres fue inculcándolas el rezo
del Salterio de María.

Beguinas renanas

Dado que la mística renana fue también sospechosa de


herejía, surgió hacia 1380 otra corriente espiritual:
la Devotio Moderna, que proponía, básicamente, una
oración sencilla y metódica y la meditación de los pasajes
del Evangelio. En este contexto encajaba muy bien el
sencillo y metódico rezo del Salterio de María. Pues bien,
es entonces cuando en ciertas abadías cartujas de la zona
renana, se van a añadir al final de cada Salutación del
Ángel una coletilla que ayude al orante a meditar un
pasaje de la vida de Jesús. Por ejemplo: «… y bendito es
el fruto de tu vientre, Jesús, que nació en Belén». O
«… que murió en la Cruz». Y, así, se va extendiendo la costumbre de añadir a cada una
de las 150 Salutaciones una terminación diferente sobre Jesús. Hubo diversos modos de
hacerlo.

Parece que es a comienzos del siglo XV cuando se crea el Avemaría completo,


añadiendo la segunda parte: «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros
pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén». Y es así como poco a poco se
va conformando el rezo del Rosario que todos conocemos, en el que se combina el
recitado de Avemarías y la meditación de pasajes de la vida de Jesús y su Madre.
Las Cofradías del Rosario

Fray Alano de Rupe

En 1470 el dominico fr. Alain de la Roche ‒o Alano de


Rupe‒ (1428-1475), funda en Douai (ciudad del norte
de Francia, cercana a la zona renana) la Cofradía del
Salterio de la Gloriosa Virgen María. Sus principales
objetivos eran: difundir la devoción al Rosario, crear un
ambiente de espiritualidad mariana entre sus cofrades y
pedir la intercesión de la Virgen. Pues bien, inspirado en
Alain de la Roche, el prior de los dominicos de Colonia
(ciudad situada en la zona renana) creó en 1475 la
primera Cofradía del Rosario. Ésta tuvo tanto éxito
entre el pueblo fiel y las autoridades civiles y
eclesiásticas, que rápidamente comenzaron a fundarse
Cofradías del Rosario en otros conventos dominicos,
pasando a ser responsabilidad de la Curia Generalicia de
la Orden de Predicadores (Roma) en 1485. Desde
entonces serán los dominicos los grandes difusores del
Rosario, aunque también lo hicieron muchos otros
religiosos, laicos y sacerdotes.

Cuatro factores:
 es muy sencilla,
 se puede rezar individual o comunitariamente,
 anima a meditar los Evangelios y ayuda a pedir correctamente lo que necesitamos

Hay cuatro factores que contribuyeron al éxito de esta oración: es muy sencilla, se
puede rezar individual o comunitariamente, anima a meditar los Evangelios y ayuda a
pedir correctamente lo que necesitamos. Gracias a esto último, la Iglesia cree que el
rezo del Rosario contribuyó a que sucedieran muchas acciones milagrosas, como
curaciones, conversiones, la liberación de ciudades sitiadas o el apaciguamiento de
fenómenos naturales como terremotos, tempestades, erupciones volcánicas o tsunamis.

Tratando de integrar el rezo del Rosario en la espiritualidad dominicana, en esta época


comienza a identificarse a santo Domingo con el Rosario. Y, pasado el tiempo, surgió la
conocida tradición de que la Virgen María entregó a este santo un rosario, pidiéndole que
propagara esta oración por el mundo entero; considerando así a santo Domingo el
fundador del Rosario.
San Pío V y el rosario
En el siglo XVI hubo un acontecimiento muy importante: la victoria en
la batalla de Lepanto (1571), en la que la armada cristiana venció a
la turca, que era muy superior. La clave la encontramos en que el Papa
san Pío V (1504-1572) pidió a los fieles cristianos que rezaran el
Rosario para que María intercediera. Como consecuencia de esta victoria, en 1573 el
Papa Gregorio XIII (1502-1585) instituyó la fiesta de la Virgen del Rosario el primer
domingo de octubre. Posteriormente esta fiesta pasó al 7 de octubre, día de la batalla de
Lepanto.

El Papa Pío V y la batalla de Lepanto

Además, san Pío V fijó el modo de rezar el Rosario. Éste va a constar de tres grupos de
5 misterios. Los primeros son los gozosos que invitan a meditar los pasajes más
importantes de la infancia de Jesús. Después están los misterios dolorosos, sobre la
pasión de nuestro Señor. Y por último están los misterios gloriosos, en los se medita la
resurrección del Señor y otros acontecimientos posteriores. En cada misterio se rezan un
Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria mientras se medita un pasaje de la vida de
Jesús o de María. Básicamente, es una oración en la que se repite rítmicamente el
Avemaría. Esto nos ayuda a «sintonizar» nuestro corazón con el corazón de la Virgen,
para que ella nos conduzca hacia su Hijo.

El Rosario Perpetuo
Durante los siglos XVII y XVIII se difundió mucho el rezo del Rosario entre el pueblo
fiel. En 1629 el dominico fray Timoteo Ricci (1579-1643) creó el Rosario Perpetuo.
Para ello repartió 8.760 tarjetas (correspondientes a las 8.760 horas que tiene un año
solar), para que en cada hora del año hubiese alguien rezando los quince misterios del
Rosario. Fue tan bien acogido que en algunas ciudades tuvieron que repartirse varios
grupos de tarjetas, porque los solicitantes sobrepasaban con mucho el número de 8.760.
Con el apoyo de los Papas, el Rosario Perpetuo fue difundido por Europa y las tierras de
misión.

El Rosario Perpetuo fue difundido por Europa y las tierras de misión

Tras la Revolución Francesa (1789) y las siguientes revoluciones liberales del siglo XIX,
la Iglesia sufrió un cataclismo: perdió su influencia pública, le arrebataron sus
posesiones y, sobre todo, intentaron desplazarla como referente moral ante la sociedad.
Valores tan evangélicos como la libertad, la fraternidad y la igualdad fueron asumidos
por los revolucionarios, y el marxismo acusó a la Iglesia de ser el «opio del pueblo».
Como consecuencia de este ambiente anticlerical, las Órdenes religiosas fueron
expulsadas y se pusieron muchas trabas a los sacerdotes.
Rosario Viviente

Paulina Jaricot

Ante esta situación, el pueblo fiel encontró su refugio espiritual en las


devociones. Una de las principales fue el rezo del Rosario. La
joven seglar Paulina Jaricot (1799-1862), tomando como
referencia el Rosario Perpetuo ‒que apenas se rezaba ya por
estar desfasado‒ ideó el Rosario Viviente, pensando sobre
todo en las clase obrera. Consistía en crear grupos de 15
personas en los que cada una se comprometiese a rezar, al
día, un misterio del Rosario. Así, cada grupo rezaba un
Rosario completo al día. Otro objetivo del Rosario Viviente
era apoyar espiritual y económicamente a las misiones,
siendo el precursor de las Obras Misionales Pontificias. Este
rezo se extendió muy rápidamente por Europa, y los
dominicos se implicaron mucho en su difusión.

No es extraño que en dos apariciones de la Virgen el Rosario


sea un elemento central: en Lourdes (1858) la Virgen pide expresamente que se rece el
Rosario y en Fátima (1917) la propia Virgen se llama a sí misma «Nuestra Señora del
Rosario». El Papa León XIII (1810-1903), viendo la importancia que tiene esta oración,
le va a dedicar once Encíclicas. En la primera (1883) declara octubre como mes del
Rosario.

Peregrinación en Lourdes
Llegado el siglo XX, en 1908, los dominicos de la
Provincia de Toulouse crean la peregrinación anual
del Rosario a Lourdes en octubre. Es, actualmente, la
peregrinación anual más multitudinaria a este santuario.

Como consecuencia del estallido de la Segunda Guerra Mundial, nace en Bélgica


la Cruzada del Rosario. Promovida generalmente por dominicos, ha empleado
diferentes plataformas de evangelización: misiones populares, fraternidades, revistas,
programas de radio y televisión…

En 1948 el P. Patrick Peyton (1909-1992) fundó en Estados Unidos el Apostolado del


Rosario en Familia, y se difundió por el mundo. Su lema era: «La familia que reza
unida, permanece unida». Se apoyaba en programas de radio de gran difusión y en una
serie de películas: Los Misterios del Rosario, que los promotores proyectaban para dar a
conocer el Rosario en Familia.

Equipos del Rosario


En el Concilio Vaticano II (1962-1965) la Iglesia supera la mentalidad
tridentina y se abre a la sociedad contemporánea, propiciando
profundos cambios espirituales. A resultas de ello, en 1967 se crean
los Equipos del Rosario por iniciativa del dominico francés fray Marie-
Bertrand Eyquem. Este movimiento tiene un fuerte carácter apostólico y
ecuménico. Los equipos están formados por 15 personas, en los que
también se admiten a no católicos. Además de comprometerse cada miembro a rezar un
misterio del Rosario al día (como ya se hacía en el Rosario Viviente), se reúnen una vez
al mes en la casa de uno de los miembros para orar en común, invitando a otras
personas a participar.

Pero la sociedad fue cambiando mucho y rápidamente. La Revolución del 68 trajo una
mentalidad nueva que rompió con los valores tradiciones. Y tras el derrumbe del
comunismo soviético en los años 1990-1991, y el gran desarrollo de las comunicaciones
(TV, Internet, telefonía…), llegó la Posmodernidad, donde la globalización y los valores
consumistas se han acabado imponiendo.

Y así llegamos al siglo XXI. Es tanto lo que la sociedad está cambiando, que la Iglesia
ha de modernizar el culto mariano para hacerlo asequible a la persona actual. En este
sentido, el Papa san Juan Pablo II (1920-2005) además de promover mucho el rezo del
Rosario, introdujo cinco nuevos misterios: los luminosos, que versan sobre la vida
pública de Jesús.

Pero queda aún mucho por hacer para difundir en la sociedad esta importante oración,
sobre todo entre los jóvenes. ¿Hay que explicarla mejor?: sin duda. ¿Hay que introducir
en ella algunos cambios?: probablemente, pero con mucho cuidado, no vaya a ser peor
el remedio…

Roguemos a María para que nos ilumine.

Fray Julián de Cos, O.P.

Tomado de: [Link]

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