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Romanos 7 PDF

Pablo explora en profundidad la relación entre la ley de Dios y el pecado en el corazón humano. Explica que la ley no causa el pecado sino que lo revela y lo define claramente. Aunque la ley es santa y buena, el pecado la utiliza para engañar y matar al hombre. Como resultado, aunque el creyente desea hacer el bien, se encuentra en una lucha constante entre su espíritu y su naturaleza pecaminosa. Solo por medio de Cristo puede haber liberación de este cuerpo de muerte.

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Pablo explora en profundidad la relación entre la ley de Dios y el pecado en el corazón humano. Explica que la ley no causa el pecado sino que lo revela y lo define claramente. Aunque la ley es santa y buena, el pecado la utiliza para engañar y matar al hombre. Como resultado, aunque el creyente desea hacer el bien, se encuentra en una lucha constante entre su espíritu y su naturaleza pecaminosa. Solo por medio de Cristo puede haber liberación de este cuerpo de muerte.

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Romanos 7

viernes, 10 de febrero de 2023 03:41 p. m.

Dt 6:4–9
4Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 5Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y
de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu
corazón; 7y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino,
y al acostarte, y cuando te levantes. 8Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como
frontales entre tus ojos; 9y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.
9.

Ec 12:13
13El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el
todo del hombre.

El Pecado y la ley

Una verdad que no necesita explicación


7 1¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del
hombre entre tanto que éste vive?

La analogía
2Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere,
ella queda libre de la ley del marido. 3Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será
llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro
marido, no será adúltera. 

La aplicación
4Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para
que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 5Porque
mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros
miembros llevando fruto para muerte.

La afirmación
6Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de
modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. El
pecado que mora en mí

"Los capítulos 3–8 de Romanos entretejen de una manera extraordinaria los variados temas de
la fe, la gracia, el pecado, la justicia y la ley. Algo especialmente importante para los lectores
judíos de Pablo era este tratamiento comprensivo de la ley y su papel en la vida de una persona
que acude a Cristo y a partir de allí vive para Cristo. Pablo ha establecido que la ley no puede
salvar (Ro. 3–5), que no puede santificar (cap. 6), y que ya no puede condenar a un creyente
(7:1–6). Ahora él pasa a establecer que la ley sí puede convencer de pecado a incrédulos y a
creyentes por igual (7:7–13), y a continuación, que no puede libertar del pecado, bien sea
antes o después de la salvación (7:14–25), y que puede ser cumplida por los creyentes en el
poder del Espíritu Santo que mora en ellos (8:1–4)."
John MacArthur, Romanos, trans. John Alfredo Bernal López, vol. 1, Comentario MacArthur del
Nuevo Testamento (Grand Rapids, MI: Portavoz, 2010), 409. (Énfasis añadido)

Romanos - ITI página 1


El pecado y la ley
Dt 27:26.
26Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo:
Amén.

7¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. (mē (g om o e po e/ o


puede llegar a ser

La ley revela el pecado


Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera:
No codiciarás.

Este dicho de Pablo, no indica que la ley haya causado su codicia, lo que significa es que le
puso nombre al pecado. Es decir, la ley le pone nombre a las actitudes que ya estan en
nosotros.

Imaginemos que hay dos casas, ambas con dos coches nuevos, incluso idénticos en la entrada.
Uno de ellos le pone un letrero de "favor de no subirse al cofre" y el otro no.

En un determinado momento pasa un grupo de pandilleros por ahí. ¿Qué creen que harán?

La pregunta quizá seria, porque lo hicieron, esto es, la prohibición de no subirse al cofre, no
hizo que ellos desearan hacerlo, ellos en su naturaleza, en la carne, son actividades que de
cualquier forma realizan, cosas con las que se sienten bien. Pero ahora, el hacerlo además les
trae una satisfacción de "romper la ley".

Asi nuestra carne es contraria al deseo de Dios. Los mandamientos solo nos ponen una lupa en
nuestros pecados y los nombra claramente.

8Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley
el pecado está muerto.

Aphormē (o ón) se utilizaba originalmente para hacer referencia al punto de partida o base
de operaciones para una expedición. El pecado utiliza al mandamiento, esto es, la ley de Dios,
como un fortín desde el cual lanza su ataque maligno.
John MacArthur, Romanos, trans. John Alfredo Bernal López, vol. 1, Comentario MacArthur del
Nuevo Testamento (Grand Rapids, MI: Portavoz, 2010), 415.

La ley deja sin escape al pecador

9Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. 10Y
hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte; 11porque el
pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató.

La ley revela que tan lejos estamos de Dios

12De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. 13¿Luego lo
que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse
pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el
pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.

Romanos - ITI página 2


pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.

El creyente y el pecado que mora en él

Nuestra condición
14Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.

Nuestra lucha
15Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.

El origen
16Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 17De manera que ya no soy yo
quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.

Nuestra condición
18Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien;

Nuestra lucha
porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19Porque no hago el bien que quiero, sino el
mal que no quiero, eso hago.

El origen
20Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. 

Nuestra condición
21Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.

Nuestra lucha
22Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23pero veo otra ley en mis
miembros, que se rebela contra la ley de mi mente,

El origen
y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.

Nuestra condición, nuestra nacesidad y nuestra salvación

24¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25Gracias doy a Dios, por
Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la
ley del pecado.

(Miami: Sociedades o 25.

Romanos - ITI página 3

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