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Lesiones Meniscales: Anatomía y Tratamiento

Los meniscos son estructuras fibrocartilaginosas en la rodilla que absorben y distribuyen cargas. Las lesiones meniscales comunes incluyen desgarros y rupturas causadas por actividades deportivas o trabajo que someten la rodilla a sobrecargas repetidas. Los síntomas incluyen dolor, crujidos y bloqueos articulares. La resonancia magnética es la prueba diagnóstica preferida para evaluar lesiones meniscales.

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Lesiones Meniscales: Anatomía y Tratamiento

Los meniscos son estructuras fibrocartilaginosas en la rodilla que absorben y distribuyen cargas. Las lesiones meniscales comunes incluyen desgarros y rupturas causadas por actividades deportivas o trabajo que someten la rodilla a sobrecargas repetidas. Los síntomas incluyen dolor, crujidos y bloqueos articulares. La resonancia magnética es la prueba diagnóstica preferida para evaluar lesiones meniscales.

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LESIONES

MENISCALES
Anatomía del menisco
 Los meniscos son dos láminas
fibrocartilaginosas de forma semilunar
interpuestas entre los cóndilos femorales
y las cavidades glenoideas de la tibia.  
 Son consideradas prolongaciones tibiales que aumentan la profundidad de su superficie articular. 
 Cada menisco cubre aproximadamente los dos tercios periféricos del platillo tibial correspondiente. Su
forma es triangular al corte frontal, con la cara superior cóncava y la inferior plana.  Esta forma es
importante en la transmisión de la carga, así como en el reparto de tensiones dentro del tejido.
 En su estructura hay fibras de colágeno de tipo 1 dispuestas de forma circunferencial, entre las cuales se
alojan fibrocondrocitos.

Menisco interno: mide unos 3,5 cm en sentido anteroposterior y su cuerno posterior es más ancho que el
anterior. Este último se inserta por delante de la inserción del ligamento cruzado anterior y una banda fibrosa, el
ligamento yugal, lo une al cuerno anterior del menisco externo. Periféricamente se une fuertemente a la cápsula
articular y al fascículo profundo del ligamento lateral interno.
Menisco externo: es prácticamente circular, por lo que sus inserciones tibiales se acercan más que en el
interno. El cuerno posterior suele tener un anclaje doble con un fascículo anterior que se inserta justo por
delante del cuerno posterior del menisco interno y otro posterior que llega al fémur, lo que da lugar a los
ligamentos meniscofemorales de Humphrey y de Wrisberg, que dirigen la movilidad del cuerno posterior en los
movimientos de rotación tibial. Su anclaje periférico a la cápsula es más laxo, y en su tercio medio deja un
espacio (hiato) para el paso del tendón del músculo poplíteo.

Vascularización: Ramas superior e inferior de las arterias geniculares medial y lateral formando un plexo
perimeniscal entre la sinovial y la cápsula que nutre aproximadamente el tercio periférico del menisco. El resto
del menisco es avascular y aneural.
Inervación: Troncos principales del ciático poplíteo externo e interno, obturador y crural.
Funciones:
 Aumentar la congruencia entre el fémur y la tibia y, por tanto, el área de contacto entre los extremos
óseos y la estabilidad articular.
 Absorber y distribuir una parte de las cargas. La extirpación de un tercio del menisco multiplica por tres
las presiones sobre el cartílago.
 Ayudar a la correcta lubricación articular y a la nutrición del cartílago hialino.
 Contribuir a la propiocepción por su riqueza en terminaciones nerviosas a nivel de los cuernos
meniscales.
- Lesiones traumáticas meniscales -
Roturas de meniscos: Las lesiones en los meniscos en rodilla incluyen desgarros y rupturas en los meniscos.
Epidemiología:
 Alta incidencia en la población joven (varones) y deportistas.
 Las más frecuentes son las del menisco interno. (6 a 1)
 Lesiones traumáticas más traumáticas.

Etiopatogenia
Entre los factores que contribuyen a la rotura meniscal están las actividades deportivas y el trabajo en las
minas, situaciones donde se trabajan horas con la rodilla en flexión y hay una sobrecarga de los meniscos lo
que termina en degeneración estructural.
Sobre el menisco sano, el mecanismo más frecuente es de tipo indirecto, por rotación con la rodilla en
semiflexión y el pie fijo al suelo, asociado con frecuencia a un valgo o varo forzado. El menisco es desplazado
hacia el interior de la articulación y aprisionado entre la tibia y el fémur a modo de unos alicates. La
rotación en ese momento provoca un aumento de las tensiones circunferenciales, por lo que la energía se
disipa y se produce una pequeña rotura transversal que luego se propagará de forma longitudinal por la
dirección de las fibras colágenas del menisco.
Factores de riesgo:
 Anomalías del eje articular: Genus varo, valgo, etc.
 Inestabilidad articular por atrofia muscular y lesiones cápsulo-ligamentosas.
 Anomalías congénitas: Menisco discoide, atrófico, en aro, etc.
 Obesidad

Clasificación
Localización: Cuerno anterior, tercio medio y posterior.
Trazo: Longitudinales, transversales, horizontales, complejas.
Longitudinales: Una vez producida una solución de continuidad generalmente en el cuerno posterior, la fisura
se va ampliando bajo el efecto de nuevos traumatismos («en brotes») y ante la ausencia de cicatrización solo
puede agrandarse siguiendo la dirección de las fibras de colágeno meniscales. Pueden terminar extendiéndose
hasta el cuerno anterior y dar lugar a una bandeleta, que puede llegar a luxarse en el espacio intercondíleo («asa
de cubo»), lo cual es cuatro veces más frecuente en el menisco interno.
Transversales. Se explica su mayor frecuencia a nivel del menisco externo por su forma más cerrada; en el
interno son raras. Pueden asociarse a un trazo oblicuo y dar lugar a las roturas en «pico de loro» y en algunos
casos alcanzan el hiato poplíteo, de modo que dividen al menisco en dos segmentos.

Horizontales. Son más frecuentes en el menisco externo y han sido denominadas por algunos autores como
roturas en «libro» o en «boca de pez».

Complejas. Son todas aquellas roturas que comprenden dos o más lesiones básicas.

Manifestaciones clínicas

 Funcionales: provocan dolor a nivel de la interlínea correspondiente, que suele ser brusco y puede
acompañarse de sensación de desplazamiento de los extremos articulares. Otras veces el paciente refiere la
aparición de dolor en los primeros pasos después de permanecer sentado en una silla («claudicación de
butaca»), la cual es típica en las lesiones del cuerno posterior.

Mecánicos: traducen la existencia de un obstáculo al libre movimiento articular. En la anamnesis, el paciente


referirá crujidos, fallos articulares o, lo que es más expresivo de la lesión meniscal y casi patognomónico,
bloqueo articular. Aparece después de un movimiento de flexión/rotación, y el enfermo queda con la rodilla en
semiflexión de 20-30° e imposibilitado para completar la extensión debido a una resistencia elástica y dolorosa,
que traduce la interposición de un fragmento meniscal luxado. Tras la manipulación, el cuadro se resuelve
acompañándose de un ruido articular y mejorando el dolor.

Exploración general de la rodilla

Se pondrán en evidencia los factores favorecedores, así como los signos inespecíficos y colaterales a la lesión
meniscal. Así, entre otros aspectos, exploraremos lo siguiente:

 Morfotipo general y ejes de los miembros inferiores.


 Atrofia muscular del muslo.
 Existencia de derrame articular.
 Exploración ligamentosa.

(esto no es para la expo)


Exploración física
Inspección y rango de movilidad:

• Presencia de atrofia muscular que indican lesiones de larga data.

• Asimetrías al comparar la rodilla contralateral que pudieran orientar a la existencia de derrame articular.

• Rango articular: una disminución en la movilidad activa y sobre todo pasiva hace sospechar una lesión intraarticular.
Palpación y pruebas específicas

Palpación y pruebas específicas:


• Derrame: objetivado mediante el signo del tempano o de la ola

Existen varias pruebas sugerentes de ruptura meniscal, todas ellas muy sensibles y poco específicas:
• Prueba de Mc Murray: paciente en decúbito supino con flexión de cadera y rodilla en 90°, se realizan movimientos de
rotación acompañados de flexoextensión con estrés en varo o valgo de pendiendo del compartimento que se quiera
examinar (el menisco externo se comprime en valgo y el interno en varo). Durante toda la maniobra se mantiene
presionada con un dedo la interlínea articular a evaluar, buscando la aparición de dolor y/o chasquido.

• Prueba de Apley: paciente en decúbito prono con rodilla flectada en 90°, se aplica una fuerza de compresión y
rotación. La aparición de dolor debe hacer sospechar lesiones intraarticulares. Posteriormente se ejerce tracción de la
extremidad hacia el cenit, buscando distraer la articulación. La aparición de dolor orienta hacia patología extraarticular
de tipo cápsulo ligamentosa

Prueba de Steinman: paciente sentado en la camilla con pierna y cadera flectada en 90°, se rota la pierna hacia medial y
lateral (la dirección del talón señala que menisco se está evaluando). La presencia de dolor en cualquiera de las
interlíneas orienta hacia una rotura del menisco evaluado

Thessaly Test: paciente de pie enfrentado al examinador, se le solicita cargar sobre la extremidad sintomática de manera
monopodal. Posteriormente, el enfermo debe realizar movimiento de flexoextensión y rotación en forma activa con un
pie fijo al suelo “como bailando el twist”. Durante esta maniobra el paciente puede apoyar sus manos para equilibrarse
en las del examinador u otra superficie. La aparición de dolor en alguna de las interlíneas articular es sugerente de
patología meniscal. Esta prueba se asemeja al signo de Mc Murray, pero tiene la ventaja de que el examinador no realiza
esfuerzo alguno

Pruebas diagnósticas complementarias


Radiografía: Siempre debe comenzar con una radiografía simple en dos proyecciones AP y lateral con carga. Esto
busca descartar otras etiologías (fracturas, tumores, condrocalcinosis, etc.) y describir el estado “general” de la
articulación, específicamente orientado a la búsqueda de signos sugerentes de artrosis.

Resonancia magnética: sensibilidad y especificidad (95% aprox.): visualización de lesiones de partes blandas, lo que
permite una detallada descripción del tipo de rotura meniscal. También constituye un gran aporte en la evaluación de un
eventual daño condral y edema óseo frecuentemente asociado a lesiones meniscales de carácter degenerativo.

Tratamiento

Conservador: indicado en pacientes generalmente sobre 50 años de edad que refieren dolor de larga data sin un
antecedente traumático claro y que no se acompaña de bloqueos o derrame. En estos casos, el examen físico
habitualmente se caracteriza solo por dolor en la interlínea sin chasquidos ni signos meniscales categóricos. La
radiografía simple habitualmente demuestra algún signo de artrosis y la RM confirma una rotura meniscal de tipo
degenerativa (rasgo horizontal) y algún grado de edema óseo condilar o tibial en la superficie adyacente a la lesión. El
tratamiento consiste en disminuir el dolor en base a la limitación temporal de la actividad física y el uso de analgésicos y
AINES. En una segunda etapa, si no ha cedido el dolor, se puede indicar los corticoides intraarticulares asociados a la
rehabilitación kinésica.

Quirúrgico: habitualmente reservado para pacientes activos cuando existen síntomas y signos mecánicos atribuibles a la
lesión meniscal y que limiten la vida diaria, refractarios al manejo conservador. La cirugía artroscópica es el
procedimiento de elección, siendo muy importante acompañarla de una adecuada rehabilitación postoperatoria. Existen
varias alternativas:

• Menisectomía parcial: se reseca la rotura inestable dejando un menisco regular de forma y grosor suficiente,
preservándose la continuidad entre cuerno anterior y posterior. Se busca conservar la mayor cantidad de menisco
posible a fin de minimizar el daño osteocartilaginoso que este procedimiento conlleva en el largo plazo.
• Sutura meniscal (meniscorrafia): reservada para pacientes jóvenes, generalmente menores de 40 años, con roturas
longitudinales más periféricas (zona roja-roja), mejor irrigadas y con mejor potencial de cicatrización.

• Transplantes meniscales: son excepcionales y se realizan en jóvenes o deportistas que han sido sometidos a una
menisectomía total y que presentan síntomas dolorosos por sobrecarga del compartimento afectado. Se puede utilizar
aloinjertos o implantes sintéticos, sin embargo sus resultados en el largo plazo aún están en estudio.

Otras patologías meniscales


Malformaciones:
Menisco discoideo: Es una anomalía de la forma meniscal que es frecuente en el lado externo y excepcional
en el interno. Suele afectar al 5% de todos los meniscos. En estos casos, el menisco adopta una forma de disco y
cubre todo el platillo tibial. 
Quiste meniscal: Esta patología es también más frecuente en el lado externo. Su etiología está relacionada
con los microtraumatismos, y la clínica aparece cuando tienen tamaño suficiente como para determinar la
aparición de una tumoración en la interlínea articular, que es el síntoma característico. Esta tumoración aparece
en extensión y flexión máximas, y desaparece en los grados intermedios. En muchas ocasiones acompañan a
una rotura degenerativa horizontal del menisco.
Trastornos metabólicos: En su conjunto no son infrecuentes y se caracterizan por el acúmulo anormal de
materiales fundamentalmente a nivel de la matriz extracelular. El cuadro más frecuente, con diferencia, de este
grupo es el producido por el acúmulo de cristales de pirofosfato de calcio, también conocido como
«condrocalcinosis» o «seudogota». El cuadro clínico cursa con episodios agudos de tipo «artrítico» con dolor y
derrame, y los cambios en la estructura meniscal pueden llevar a su rotura, en cuyo caso se procedería a la
meniscectomía.
Tanto la hemocromatosis como la ocronosis (alcaptonuria) pueden también dar lugar a depósitos de hierro o de
ácido homogentísico, respectivamente, en el menisco, dentro de un cuadro sistémico mucho más florido.

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