Euromaidán
Ruso como su lengua materna en el sur y oriente de Ucrania
Datos de 2001
Ukraine census 2001 Russian.svg
Sebastópol obtuvo el porcentaje más alto (90,6 %), seguido por Crimea con un 77,0
%.
Datos de 200555
Crimea: 97 % de toda la población
Óblast
Dnipropetrovsk 72 %
Donetsk 93 %
Zaporizhia 81 %
Lugansk 89 %
Mikoláyiv 66 %
Odesa 85 %
Járkov 74 %
Reunión entre Yanukóvich y los principales líderes de la oposición, 21 de febrero
de 2014.
Esta sección es un extracto de Euromaidán.[editar]
El Euromaidán56 (en ucraniano, Євромайда́н, Yevromaidán; «Europlaza»)57 es el nombre
dado a una serie de manifestaciones y disturbios heterogéneos de índole europeísta
y nacionalista de Ucrania que en su punto álgido derrocaron al presidente Víktor
Yanukóvich, líder de la formación política prorrusa Partido de las Regiones.58 Los
sucesos se desencadenaron en Kiev la noche del 21 de noviembre de 2013, un día
después de que el Gobierno de Ucrania hubiera suspendido in extremis la firma del
Acuerdo de Asociación y el Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea (UE).59
Aunque el 30 de marzo de 2012, Yanukóvich y los líderes de la UE habían acordado un
estatuto de asociación de Ucrania con la UE, la entrada en vigor se fue aplazando y
las negociaciones quedaron estancadas durante un año, entre otras razones porque
una de las exigencias europeas era la liberación de Yulia Timoshenko y Yuri
Lutsenko, opositores al Gobierno. Ello no impidió que durante los meses previos al
inicio de las protestas, Yanukóvich prometiera realizar las reformas necesarias
para seguir adelante con la negociaciones.
Sin embargo, sorpresivamente, el 21 de noviembre de 2013, el Gobierno ucraniano,
encabezado por Mikola Azárov, publicó una nota oficial en la que informaba que el
proceso de preparación de la firma del acuerdo quedaba «suspendido».60 Las razones
esgrimidas fueron la caída en la producción industrial y el mantenimiento de
relaciones con los países de la Comunidad de Estados Independientes. Yanukóvich
asistió a la cumbre de la UE los días 28 y 29, tal como estaba previsto antes de la
suspensión unilateral, pero solo para declinar la última oferta europea, de 600
millones de euros, por considerarla «humillante».61 Por su parte, Azárov reprochó a
la UE y al Fondo Monetario Internacional la falta del apoyo económico que hubiera
compensado el «divorcio comercial» con Rusia, a la vez que admitía que había sido
Moscú quien había conminado a Kiev a no sellar el pacto.62
Desde el 21 de noviembre, se producen en Kiev varias concentraciones en la plaza de
la Independencia exigiendo al gobierno retomar el diálogo con la UE. La
concentración aglomeró a cientos de miles de personas en todas las inmediaciones de
la plaza, con discursos diarios de líderes políticos opositores así como íconos
culturales ucranianos y extranjeros que venían en señal de motivación y apoyo.
Entre los principales gestores se encontraban: organizaciones sociales, la
oposición política —incluido el grupo ultra-nacionalista y de extrema derecha
Sector Derecho, uno de los principales organizadores del movimiento en Kiev e
instigador de los disturbios, y el partido parlamentario de extrema derecha Svoboda
—63 y las Iglesias ucranianas —como la Iglesia ortodoxa ucraniana del Patriarcado
de Kiev—, con excepción de la Iglesia ortodoxa ucraniana del Patriarcado de
Moscú.64 En las manifestaciones también participaron representantes de minorías
étnicas (rusos, chechenos, tártaros de Crimea,65 judíos,66 georgianos, armenios y
otros) y ciudadanos de otros países (de Polonia, Bielorrusia, Georgia, Rusia y
otros).67
Las protestas desembocaron en disturbios, que fueron creciendo en intensidad, al
punto de que hubo días en que muchos manifestantes continuaban sus protestas toda
la noche, lo que hacía imposible su desalojo del lugar por parte de las
autoridades. El 16 de enero, la Rada ordenó penas contra los manifestantes, el
bloqueo de edificios administrativos y la instalación de tiendas de campaña. Esto
fue tomado por los manifestantes como un veto a su derecho de manifestarse y
protestar. Desde entonces, las protestas provocaron una escalada de violencia en
rechazo a las nuevas leyes. Como resultado, el 22 de enero las manifestaciones
registraron cinco muertos por primera vez desde su inicio.68 Entre tanto, las
protestas se fueron expandiendo a lo largo del centro y oeste del país y con
algunos focos en el este, mayoritariamente ruso. La exigencia no era solo el cambio
económico a Europa, sino el cambio total de gobierno, lo que llevó a la dimisión de
Azárov el 28 de enero y, a que Parlamento reunido en asamblea extraordinaria,
derogara las polémicas leyes que limitaban los derechos de manifestación y
reunión.69
La noche del 19 y 20 de febrero, Yanukóvich y los principales líderes de la
oposición (Vitali Klichkó, Arseni Yatseniuk y Oleh Tiagnibok) acordaron una tregua,
y el desarme de las barricadas colocadas en la plaza de capital anteriormente como
medida de contención a las fuerzas policiales. El 21 de febrero —tras el llamado
“Jueves Negro” (20 de febrero) en el que murieron más de 60 manifestantes—,70 se
aprobó un acuerdo entre ambas partes para adelantar las elecciones, formar un
gobierno de transición, volver a la Constitución de Ucrania de 2004 y frenar la
violencia. En la madrugada del 21 al 22 de febrero Yanukóvich, sin informar al
parlamento, abandonó la capital y desapareció en dirección desconocida. El 22 de
febrero, por la mañana, la Rada Suprema lo destituyó de su cargo por "abandono de
sus funciones constitucionales" y tomó el control del país votando, por mayoría
constitucional, la vuelta a la Constitución de 2004, acordada el día anterior.71
Sólo después de dicha vuelta al sistema político parlamentario, en lugar del
presidencial, Oleksandr Turchínov asumió la presidencia del parlamento, previa
renuncia por escrito del presidente anterior. Al día siguiente, Turchínov fue
nombrado primer ministro en funciones con el fin de realizar la coordinación de
tareas de gobierno. El 28 de febrero, Yanukóvich reapareció en Rostov del Don
(Rusia), donde denunció un presunto golpe de Estado.72
La víspera del Euromaidán, la población ucraniana se encontraba virtualmente
dividida: un 38,0 % de los ucranianos apoyaba una asociación con Rusia, mientras
que el 37,8 % prefería una con Europa.73 Al mismo tiempo, el 41 % de los ucranianos
consideraban que la prioridad para Ucrania tenía que ser la integración con la UE y
el 33 %, por el contrario, se mostraba partidario de una unión aduanera con
Rusia.74 El mayor apoyo hacia la integración con la UE se encontraba en Kiev
(alrededor de 75 %) y en el oeste de Ucrania (81 %);75 el apoyo se reducía al 56 %
en el centro de Ucrania, al 30 % en el sur y en Crimea (sede de la Flota del Mar
Negro) y al 18 % en el este.75
Primera fase de la guerra ruso-ucraniana
Firma de la anexión de Crimea y Sebastopol a la Federación de Rusia.
Estos párrafos son un extracto de Primera fase de la guerra ruso-ucraniana.[editar]
La primera fase de la guerra ruso-ucraniana76 se refiere al periodo comprendido
entre 2014 y 2015 en los inicios de dicho conflicto. Tras esta etapa se desarrolló
una fase de alto el fuego a la que siguió un recrudecimiento del conflicto a partir
de 2021. Inicialmente se trato de una crisis diplomática internacional que
sobrevino en febrero de 2014 tras la destitución del presidente ucraniano Víktor
Yanukóvich como resultado de las protestas del Euromaidán —realizadas
principalmente en la zona occidental del país para apoyar el acercamiento hacia la
Unión Europea— que fueron rechazadas por comunidades rusófilas de la zona
suroriental del país, compuestas en su mayoría por rusos étnicos y ucranianos
rusófonos.
Tras el pedido del gobierno de Crimea a Rusia, el Consejo de la Federación aprobó
un envío de tropas que (según las autoridades del país) tenía como objetivo
garantizar la integridad de los habitantes de Crimea y las bases rusas estacionadas
allí, hasta que se normalizara la situación socio-política. Ello favoreció la
Declaración de Independencia de Crimea y Sebastopol que condujo a la proclamación
de la República de Crimea —reconocida solo por Rusia— previo restablecimiento de la
constitución de 1992 que consideraba al territorio como soberano —aunque delegaba
algunas competencias a Ucrania— con una ciudadanía y una policía propias.77 El
proceso finalmente condujo a la adhesión de Crimea a Rusia que fue oficializada el
18 de marzo de 2014, aunque no contó con el reconocimiento del gobierno ucraniano.
Pese al apaciguamiento alcanzado en Crimea, la situación degeneró en el Dombás
donde las fuerzas independentistas de las autoproclamadas Repúblicas Populares de
Donetsk (RPD) y Lugansk (RPL) se enfrentaron al gobierno de Ucrania agravando la
guerra en esta región. El 11 de mayo de 2014, ambas repúblicas celebraron
referéndums sobre su estatus político que resultaron en una proclamación de
independencia de las regiones en cuestión mientras que los combates continuaron a
pesar de los intentos de por detenerlos. No obstante, el 15 de febrero de 2015 —con
la entrada en vigencia del acuerdo Minsk II— se inicio un alto el fuego
incondicional.
Numerosos ciudadanos rusos ocuparon altos puestos entre los rebeldes y varios
países consideraron que Rusia proporcionó apoyo material y militar a los
separatistas.78 En este sentido, las reacciones internacionales fueron casi siempre
condenatorias de la decisión de Rusia de intervenir, y de apoyo a la soberanía e
integridad territorial de Ucrania. Es así que tras la adhesión de Crimea a Rusia,
varios países (encabezados por la Unión Europea y Estados Unidos) aplicaron una
serie de sanciones contra el entorno del gobierno ruso. Pero fue el voto de la
Resolución 68/262 de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la integridad
territorial de Ucrania, la acción que contó con la participación de países más
numerosa: a favor se pronunciaron cien naciones, once votaron en contra y 58 se
abstuvieron, con lo que la secesión de Crimea y Sebastopol fue declaranda
«inválida».79
Relaciones Rusia-Unión Europea desde 2012
Putin en las conversaciones del formato de Normandía en Minsk para encontrar una
solución a la situación en Ucrania en febrero de 2015.
Estos párrafos son un extracto de Relaciones Rusia-Unión Europea desde 2012.
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Las relaciones Rusia-Unión Europea desde 2012 es un término que hace referencia a
las relaciones entre ambas partes a partir del tercer mandato presidencial de
Vladímir Putin en Rusia. Durante este periodo, iniciado en mayo de 2012, las
relaciones bilaterales se han visto afectadas por una sucesión de crisis
desarrolladas en medio de una asociación económica en la que el sector energetico
representa un factor preponderante ya que Rusia es el mayor proveedor para la Unión
Europea.
El principal punto de conflicto entre la UE y Rusia es la influencia que puede
ejercer cada parte sobre diversos países de la Europa Oriental (Armenia,
Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania). Es así que mientras Rusia
recurre a dispositivos económicos, militares y no militares, para mantener a estos
países en su esfera de influencia, la UE apoya ocasionalmente la integración de los
mismos en las instituciones “occidentales”, apostando por la cooperación dentro del
marco de la Política Europea de Vecindad.80 En este contexto, la condena de la UE a
la intervención rusa en Ucrania desde 2014 —adhesión de Crimea a Rusia, guerra del
Donbás y escalada de 2022— ha entretenido una crisis que provocó un cambio de
actitud de Putin, donde la UE pasó de ser el principal mercado para sus
exportaciones energéticas a ser un competidor.81
La UE suspendió el diálogo sobre las cuestiones relativas a la política de visados
y las negociaciones sobre un nuevo acuerdo bilateral destinado a sustituir el
Acuerdo de Colaboración y Cooperación. Desde entonces la Unión aplica un enfoque de
doble vía que combina sanciones con intentos de encontrar una solución al conflicto
en Ucrania.82 Así, a partir de marzo de 2014, la UE ha impuesto una serie de
medidas restrictivas contra Rusia aplicables a los intercambios bilaterales en
determinados sectores. Se destacan las sanciones económicas que se han venido
prorrogando por periodos sucesivos de seis meses desde 2016.83 La Unión también
impuso a decenas de personas y entidades la inmovilización de bienes y la
prohibición de viajar en respuesta a los actos que «menoscaban la integridad de
Ucrania».83
También los intercambios diplomáticos se han visto perturbados ya que en 2014 se
canceló la cumbre Rusia-Unión Europea y los Estados miembros de la UE decidieron no
celebrar desde entonces esta serie de reuniones bilaterales semestrales que se
venían realizando desde 1997.84 Además, en lugar de la cumbre del G-8 de ese año
programada en la ciudad rusa de Sochi, se celebró en Bruselas la 40.ª Cumbre del G7
sin Rusia y, desde entonces, se han seguido celebrando únicamente las reuniones del
G7. Asimismo, los miembros de la UE respaldaron la suspensión de las negociaciones
sobre la adhesión de Rusia a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE) y a la Agencia Internacional de la Energía (AIE).83
Aumento de las tensiones desde 2021
De marzo a abril de 2021, Rusia inició una importante concentración militar cerca
de la frontera ruso-ucraniana, seguida de una segunda concentración entre octubre
de 2021 y febrero de 2022 tanto en Rusia como en Bielorrusia.85 Durante estos
acontecimientos, el gobierno ruso negó repetidamente que tuviera planes para
invadir o atacar Ucrania;1386 quienes emitieron las negativas incluían al portavoz
de Putin, Dmitri Peskov, en noviembre de 2021, al viceministro de Relaciones
Exteriores, Serguéi Riabkov, en enero de 2022,12 al embajador ruso en los Estados
Unidos, Anatoly Antonov, el 20 de febrero de 2022,13 y al embajador ruso en la
República Checa, Aleksandr Zmeyevski, el 23 de febrero de 2022.87
A principios de diciembre de 2021, luego de las negativas rusas, Estados Unidos
publicó información de inteligencia sobre los planes de invasión rusos, incluidas
fotografías satelitales que mostraban tropas y equipos rusos cerca de la frontera
con Ucrania.88 La inteligencia informó de la existencia de una lista rusa de sitios
e individuos clave para ser asesinados o neutralizados en caso de invasión.89
Estados Unidos continuó publicando informes que predijeron los planes de
invasión.89
Acusaciones y demandas rusas