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Empatía y Trauma Psicológico en Quetzaltenango

Este documento presenta una tesis realizada por Ligia Rosario Gómez Toc en la Universidad Rafael Landívar sobre la relación entre la empatía y el trauma psicológico en personas mayores de 16 años en Quetzaltenango. La tesis estudia los conceptos de empatía y trauma psicológico, y propone objetivos, hipótesis y variables para analizar la relación entre ambos constructos en el contexto del Centro Ecuménico de Integración Pastoral.

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Empatía y Trauma Psicológico en Quetzaltenango

Este documento presenta una tesis realizada por Ligia Rosario Gómez Toc en la Universidad Rafael Landívar sobre la relación entre la empatía y el trauma psicológico en personas mayores de 16 años en Quetzaltenango. La tesis estudia los conceptos de empatía y trauma psicológico, y propone objetivos, hipótesis y variables para analizar la relación entre ambos constructos en el contexto del Centro Ecuménico de Integración Pastoral.

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Universidad Rafael Landívar

Facultad de Humanidades
Campus Quetzaltenango

“EMPATÍA Y TRAUMA PSICOLÓGICO” (ESTUDIO


REALIZADO EN EL CENTRO ECUMENICO DE INTEGRACIÓN
PASTORAL EN QUETZALTENANGO, CON PERSONAS
MAYORES DE 16 AÑOS)

TESIS

Ligia Rosario Gómez Toc

Carné 1545209

Quetzaltenango, mayo 2014


Campus Quetzaltenango
Universidad Rafael Landívar
Facultad de Humanidades
Campus de Quetzaltenango

“EMPATÍA Y TRAUMA PSICOLÓGICO” (ESTUDIO


REALIZADO EN EL CENTRO ECUMENICO DE INTEGRACIÓN
PASTORAL EN QUETZALTENANGO, CON PERSONAS
MAYORES DE 16 AÑOS)

TESIS
Presentada a Coordinación de Facultad de

Humanidades

Por:

Ligia Rosario Gómez Toc

Previo a conferirle en el grado académico de


Licenciada

El título de
Psicóloga Clínica

Quetzaltenango, mayo 2014


Autoridades de la Universidad Rafael Landívar

del Campus Central

Rector Padre Eduardo Valdés Barría S.J.


Vicerrectora Académica Doctora Lucrecia Méndez de Penedo
Vicerrector de Investigación
y Proyección Social Padre Carlos Cabarrús Pellecer S.J.
Vicerrector de Integración Universitaria Lic. Luis Eduardo Quan Mack
Vicerrector Administrativo Licenciado Ariel Rivera Irías
Secretaria General Licenciada Fabiola Padilla de Lorenzana

Autoridades de la Facultad de
Humanidades

Decana MGTR. Hilda Caballeros de Mazariegos


Vicedecano MGTR. Hosy Benjamer Orozco
Secretaria de Facultad MGTR. Romelia Irene Ruiz Godoy
Directora del Departamento
de Psicología MGTR. Georgina Mariscal de Jurado
Directora del Departamento
de Educación MGTR. Hilda Díaz de Godoy
Directora del Departamento de
Ciencias de la Comunicación MGTR. Nancy Avendaño Maselli
Director del Departamento
de Letras y Filosofía MGTR. Eduardo Blandón Ruíz
Director del Departamento
de Psicopedagogía MGTR. Roberto Martínez Palma
Miembros del Consejo

Campus de Quetzaltenango

Director de Campus Arquitecto Manrique Sáenz Calderón

Subdirector de Integración
Universitaria Msc. P. José María Ferrero Muñiz S.J.

Subdirector de Gestión General Msc. P. Mynor Rodolfo Pinto Solís S.J.

Subdirector Académico Ingeniero Jorge Derik Lima Par

Subdirector Administrativo MBA. Alberto Axt Rodríguez

Asesora

Licenciada Sheny Judith Cordero Orellana

Revisor de Fondo

Licenciado Hugo Leonel Pereira Gámez


Agradecimientos

A Dios:
Por permitirme llegar a esta etapa en la que gracias a su compañía y bendiciones
puedo lograr mis metas personales y profesionales.

A mis abuelos:
Que me han acompañado en todo el camino recorrido hasta aquí y cuya
experiencia ha sido mi mayor aprendizaje.

A mis padres:
Su apoyo incondicional en todo momento, su inmenso cariño y motivación me
han guiado y fortalecido desde siempre, encaminándome al cumplimiento de esta meta.

A mis hermanas:
Quienes siempre han tenido fe en mí, me llevan a ser mejor persona y me han
ayudado a creer en mí misma.

A mi beba Camila:
Mi sobrina hermosa, tu existencia me llena de alegría y fuerza para seguir
adelante sin importar qué dificultad se presente en el camino.

A mis amigos:
Por todos esos momentos inolvidables a través del tiempo, superando
dificultades y compartiendo alegrías.

A mis docentes:
Su experiencia profesional y sus enseñanzas me llevaron a sentir verdadera
pasión por la Psicología, descubriendo la belleza del ser humano.
Dedicatoria

A Dios:

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz. Que allá donde hay odio, yo ponga el
amor. Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón. Que allá donde hay discordia, yo
ponga la unión. Que allá donde hay error, yo ponga la verdad. Que allá donde hay
duda, yo ponga la Fe. Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza. Que allá
donde hay tinieblas, yo ponga la luz. Que allá donde hay tristeza, yo ponga la
alegría. Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar, ser
comprendido, cuanto comprender, ser amado, cuanto amar. Porque es dándose como
se recibe, es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo, es
perdonando, como se es perdonado, es muriendo como se resucita a la vida eterna.
(San Francisco de Asís).

A mi familia:

“Es la cuna donde he nacido, crecido, las manos que me han forjado. Los seres que el
bien del mal, lo justo de lo cruel, me han diferenciado. No hay palabras ni gestos para
devolver la sublime obra que representa traer un niño, cuidarle, alimentarle, protegerle
contra mareas y tormenta. Y hoy esa cuna es mi cuartel, el sitio donde reposa mi alma
con seguridad”. Por ellos soy quien soy, gracias por su apoyo incondicional, por darme
valores y principios, por ser la luz cuando lo he necesitado, por no dejarme caer cuando
el camino se hace difícil de recorrer. Gracias por creer en mí, por todo su cariño y
ternura.
Índice

Pág.

I. Introducción ....................................................................................... 1

1. 1 Empatía .............................................................................................. 10

1.1.1 Definición ............................................................................................ 10

1.1.2 Diferenciación entre empatía, simpatía, apatía y otros conceptos ....... 12

1.1.3 Empatía en la historia de evolución del ser humano............................ 14

1.1.4 Utilidad de la empatía .......................................................................... 14

1.1.5 Empatía y desarrollo humano .............................................................. 15

1.1.6 Empatía cognitiva y afectiva ................................................................ 18

1.1.7 Inteligencia emocional y empatía ......................................................... 19

1.1.8 La empatía voluntaria .......................................................................... 21

1.1. 9 Formas básicas de empatía ................................................................. 22

1.1. 10 Las neuronas responsables de la empatía .......................................... 24

1.1. 11 Empatía en el ámbito psicoterapéutico ................................................ 27

1.1. 12 Cultivar la empatía para mejorar relaciones sociales y laborales ........ 31

1.1. 13 Bloqueo de la empatía ......................................................................... 34

1.2 Trauma psicológico .............................................................................. 35

1.2.1 Definición ............................................................................................. 35

1.2.2 Historia del concepto de trauma psicológico ........................................ 37

1.2.3 Elementos ajenos al Yo como generadores del trauma....................... 40


1.2.4 Trastorno por estrés postraumático: El trauma en la actualidad .......... 41

1.2.5 Vulnerabilidad ante el trauma psicológico............................................ 43

1.2.6 Neurobiología detrás del trauma .......................................................... 45

1.2.7 Superación del trauma psicológico ...................................................... 48

1.2.8 Resiliencia ........................................................................................... 53

II. Planteamiento del problema ............................................................. 55

2.1 Objetivos .............................................................................................. 56

2.1.1 Objetivo general ................................................................................... 56

2.1.2 Objetivos específicos ........................................................................... 56

2.2 Hipótesis .............................................................................................. 56

2.3 Variables de estudio ............................................................................ 57

2.4 Definición de variables ......................................................................... 57

2.4.1 Definición conceptual de las variables de estudio................................ 57

2.4.2 Definición operacional de las variables de estudio .............................. 57

2.5 Alcances y límites ................................................................................ 58

2.6 Aporte .................................................................................................. 58

III. Método ................................................................................................ 60

3.1 Sujetos ................................................................................................. 60

3.2 Instrumentos ........................................................................................ 60

3.3 Procedimiento ...................................................................................... 62

3.4 Tipo de investigación, diseño y metodología estadística ..................... 63


IV. Presentación de resultados .............................................................. 66

V. Análisis y discusión de resultados .................................................. 79

VI. Conclusiones ..................................................................................... 85

VII. Recomendaciones ............................................................................. 86

VIII. Referencias bibliográficas ................................................................ 87

IX. Anexos
Resumen

La empatía es la capacidad de comprender a nivel tanto afectivo como cognitivo, la


situación que otra persona vive o experimenta, dicha capacidad se ve influenciada por
factores biológicos, sociales, culturales, entre otros. Por tanto, no en todas las personas
el nivel empático es el mismo, es más, puede suceder que la empatía llegue a niveles
muy bajos debido a experiencias de vida que han deteriorado las habilidades sociales
del sujeto; una de ellas es un trauma psicológico, el cual está definido como un suceso
que supera las capacidades del individuo para asimilarlo y por tanto lleva a una
desorganización psicológica.

Con el objetivo de determinar el nivel de empatía en personas que han sufrido trauma
psicológico, se aplicó la prueba TECA y la Escala de Trauma de Davidson a cuarenta y
un personas, con lo cual se obtuvo un resultado que refleja que el nivel empático es
medio. Dicho resultado lleva a aprobar la hipótesis nula, que plantea que el nivel de
empatía en personas que han sufrido trauma psicológico no es bajo.

De acuerdo a ello se concluye, entonces, que los sujetos participantes del presente
estudio tienen más probabilidad de sentir empatía por otro ser humano y por tanto son
capaces de fomentar buenas relaciones sociales.

Se recomienda por los resultados obtenidos, entonces, sean fortalecidas las habilidades
sociales y los recursos emocionales de los participantes del presente estudio, de
manera que puedan mantener amistades sanas y relaciones con otras personas que
fortalezcan el crecimiento personal de los mismos.
I. Introducción

La empatía ha sido estudiada diversamente, y en general se ha tomado como una


condición inherente al ser humano. Cuando se lee sobre empatía, se encuentran
definiciones populares que hacen referencia a que es tener la habilidad social de
ocupar el lugar de otra persona, para comprender la situación que en el momento
atraviesa, el desarrollo de la misma está influenciado por diferentes factores culturales,
sociales, físicos como edad y salud, así como por experiencias biográficas. Y por estar
bajo tales influencias, la empatía se ha situado como un elemento científico y complejo
que no es solamente ponerse en el lugar del otro, debido a que en ella intervienen
procesos neuronales y cognitivos que no se pueden obviar para reducirla a algo tan
simple. Es algo, además de social, de tipo cerebral y en el cerebro todos los procesos
están interconectados, es decir; que si una función cerebral está afectada, puede llegar
a desequilibrar todas las demás.

Los niveles de empatía en una persona pueden verse modificados por una amplia
variedad de situaciones, entre ellas, una experiencia traumática. Un trauma
psicológico es un suceso que afecta al individuo no solo emocionalmente, sino a nivel
neurológico, en el cerebro de la persona queda una huella que es a veces difícil de
borrar, debido a que intervienen no solo los procesos de memoria, como la grabación
del hecho en el hipocampo o la amígdala, sino factores sociales como el apoyo y el
contexto que la rodee después.

Así es como, a partir del hecho, la persona puede quedar hipersensibilizada ante
situaciones que recuerden el evento traumático y si ello sucede, quedará en un estado
de alerta permanente que la enfocará en sí misma, lo cual tendría como consecuencia
la pérdida de interés por los demás y por tanto, de la empatía. Es un mecanismo de
defensa, e incluso de supervivencia, que el cerebro usa para protegerse de otro
acontecimiento igual. Sin embargo, es claro que también hay personas que pueden
tener la capacidad de salir adelante, y superar el trauma psicológico sin que la
capacidad empática en ellas se vea afectada.

1
Por esa razón, es interesante y relevante realizar un estudio científico en el cual se
verifiquen los niveles de empatía predominantes cuando ha habido este tipo de trauma,
y si tales niveles tienen alguna relación con el género o la edad de los sujetos. En un
país como Guatemala es común el trauma psicológico, basta enterarse de los niveles
de violencia de todo tipo o revisar el contexto histórico en el cual una guerra interna
deja huellas de dolor en los pobladores. Y fuera de ello, a una clínica psicológica o
centro donde den ese tipo de ayuda, llegan personas con distintas historias y hechos
traumáticos que han debido enfrentar y que han afectado las relaciones sociales de las
mismas. Por tanto, es de importancia relevante conocer la necesidad de dar un
enfoque especial a la empatía dentro del tratamiento psicoterapéutico, cuando la
persona ha sufrido un trauma psicológico.

Como consecuencia de ello, se presenta a continuación información relevante para el


estudio, proveniente de diversos autores.

Klein y Hodges (2001), en el artículo Las diferencias de género, la motivación y la


exactitud empática: Cuando vale la pena entender, que aparece en el boletín
Personalidad y Psicología social, refiere a Ickes (1993), quien introdujo el término
Precisión Empática para referirse a la capacidad que tiene una persona para asumir o
inferir exactamente qué piensa o siente otra persona. Este término puede distinguirse
de otros conceptos como lo son adaptación emocional, que significa sentir realmente lo
mismo como si se fuera la otra persona, o preocupación por la otra persona; ambos son
componentes de la empatía, que se centran en la conexión emocional entre dos
personas. La precisión empática se centra en el componente cognitivo de una
interacción, lo cual es la habilidad de interpretar qué es lo que pasa en la mente de otra
persona.

A pesar que muchos estudios han utilizado actores para estudiar la precisión empática,
en este tipo de investigaciones necesariamente deben ser personas espontáneas que
relaten experiencias reales. Un actor puede pretender sentir una emoción específica o
traer ciertos pensamientos que intencionalmente representen las señales apropiadas;

2
sin embargo, en las interacciones cotidianas, los seres humanos no representan
necesariamente los estados de salud mental. La lectura de esas señales complicadas
es el proceso de la inferencia empática.

Hodges y Klein (2001), en el artículo Regulación de los costos de la empatía: El precio


de ser humano, de la Revista de Investigaciones Socio-Económicas, No.30, en la
página 437 indica que la empatía no es algo que se aprenda con un curso especial o
solamente con práctica, sin embargo, la mayoría de personas logran adquirir esa
habilidad empática. Esto, porque es una cualidad útil y necesaria en la relación e
interacción con otras personas, la empatía es distinta entre cada persona, como todas
las demás habilidades sociales y a pesar de ser tan compleja en cuanto a expresión, no
todas las personas muestran empatía; estas personas se dice que son inadaptados en
cuanto a interacciones sociales “normales”. También existen personas que son
extremadamente empáticas, demasiado sensibles a los sentimientos de los demás y
son considerados también como inadaptados en las interacciones sociales ya que
demasiada sensibilidad puede interferir también en las relaciones con los demás y en la
capacidad de actuar sobre los propios sentimientos y pensamientos. Es decir, hay una
falta de control sobre los mismos. En cuanto a la clarificación de esta habilidad
humana, existen diversas definiciones sobre qué es la empatía en sí, y los
investigadores cubren un amplio espectro, desde la sensación de una preocupación por
el prójimo que despierta deseos de ayudarle y experimentar emociones que responden
a las emociones de esa otra persona, hasta llegar a saber lo que el prójimo piensa o
siente para borrar la pared imaginaria entre el yo y el otro.

Sevillano (2007), en la tesis Empatía y cognición social en la preocupación por el medio


ambiente, investigación de tipo descriptiva, realizada con el objetivo de estudiar
actitudes y comportamientos relacionados con la preocupación por el medio ambiente
en 204 estudiantes universitarios mayores de 26 años, refiere a Shelton y Rogers
(1981), quienes manifiestan que si un peligro amenaza la vida propia, el miedo hace
posible la autoprotección; y si ese peligro amenaza a otro, resulta menos claro lo que
motiva a proteger a esa persona. La empatía, entonces, ha sido tomada como una

3
explicación motivacional para encontrar la respuesta al por qué el ser humano protege a
alguien que no es el sí mismo. La gran cantidad de aproximaciones al concepto de la
empatía que han existido se comprenden dado el énfasis que se le da a la distinción
entre los componentes cognitivos y emocionales del mismo. Por un lado, el elemento
cognitivo se refiere a la habilidad para adoptar la perspectiva de otro sujeto, y por otro
lado, el elemento emocional se refiere a las reacciones afectivas provocadas por el otro.
Dentro de lo emocional se han dado propuestas sobre la cualidad de las reacciones
afectivas. Se ha considerado que la naturaleza de la emoción del observador debía
ser paralela o imitar la emoción del observado. Es decir que ambas respuestas debían
coincidir.

Dentro de la misma tesis, los resultados indican que la mayoría de personas tiene
actitudes pro-ambientales como resultado de la empatía, ya que se prefiere sacrificar el
progreso y desarrollo de un lugar antes que dañar el medio ambiente. Las personas
ahorran agua, hacen uso del transporte público, usan papeleras, no ensucian calles o
jardines y reciclan papel. La autora concluye entonces, que sí existe preocupación por
el medio ambiente y participación en actos que tienen que ver con cuestiones
medioambientales. Las personas pro-ambientales, tienen mayores actitudes pro-
ambientales que quienes no lo son. Pero las personas pro-ambientales no
consideran que haya un cambio en hábitos de consumo que sean más respetuosos con
el medioambiente.

Recomienda, pues, que debido a que la problemática medioambiental se afronta de


manera multidisciplinar, la psicología social y la psicología ambiental ayudan a la
solución pero no eso no significa que deban responsabilizarse por dar una solución
global sino aportar al conocimiento desde la perspectiva inter-individual la manera en
que las personas reaccionan cuando están frente al problema medioambiental.

Anderson [Link]. (2010), en el artículo Efectos de los videojuegos violentos en la


agresión, empatía y conducta prosocial en países del este y oeste: Una revisión meta-
analítica, del Boletín Psicológico, explican que estudios anteriores evidencian que la

4
exposición a videojuegos violentos es un factor de riesgo dado que causa incremento
del comportamiento agresivo, la cognición agresiva, el afecto agresivo y de la
disminución de la empatía así como de la conducta prosocial. Esta investigación
encontró una baja y no significativa diferencia entre los resultados en cuanto a
diferencias culturales y de sexo en la susceptibilidad a esta problemática, aclaran
también, que la empatía se refiere a cuánto una persona logra identificar
subjetivamente y compadecerse con una víctima, al sentir por ella una angustia
emocional. Las medidas de empatía son casi siempre basadas en escalas de auto-
reportes en las que los sujetos indican el grado en el que empatizan con, sienten
simpatía por, o sienten pena por una persona particular o un grupo de personas. En
los estudios de alta calidad, las medidas de estado se utilizan en contextos
experimentales de corto plazo, mientras que las medidas de rasgos se usan en
contextos no experimentales. Por otro lado, se hace referencia a que la empatía y la
desensibilización se asemejan en cuanto a que ambas se refieren a reacciones
emocionales automáticas hacia el dolor que recae sobre otra persona.

Brooks (2011), en el artículo Los límites de la empatía, del diario The New York Times,
describe cómo el mundo actual trata de cultivar la empatía por medio de activistas por
la paz, de líderes escolares, y líderes religiosos o de la comunidad. Relaciona esto
con el descubrimiento de las neuronas espejo, ya que las personas empáticas son más
sensibles a las perspectivas y los sufrimientos de los demás. Ellos son más propensos
a hacer juicios morales compasivos. Sin embargo, se presenta un problema cuando se
trata de convertir ese sentimiento en acciones, debido a que si bien la empatía hace al
hombre más consciente del sufrimiento del prójimo, no queda totalmente claro lo que en
realidad le motiva a tomar acciones morales o qué es lo que impide tomar acciones
inmorales. La empatía orienta hacia la acción moral, pero no cuando ésta tiene un
costo personal, es decir, cuando conlleva un esfuerzo a realizar. Empatía y motivación
moral no son lo mismo. Además, hay otro dato interesante, y es que la empatía a
menudo lleva a la gente por un camino en el cual influencia a la gente por preocuparse
más acerca de las víctimas atractivas o lindas, que por las que se consideran feas o
desagradables. Lleva a reaccionar a incidentes impactantes tales como un huracán,

5
pero no en condiciones o sucesos de larga duración, como el hambre en el mundo. Si
bien no hay quién esté en contra de la empatía, la empatía en sí misma es insuficiente.
Se ha convertido en un atajo, una forma de experimentar emociones morales sin
enfrentar las debilidades de la naturaleza humana que impiden actuar realmente sobre
las mismas.

Fischman (2012), en el artículo Las neuronas espejo: La neurociencia de la empatía,


del diario La Prensa de Panamá, relata cómo en Italia, un grupo de científicos
registraron respuestas neuronales en la corteza motora del cerebro de un simio cuando
tomaba maní de la mano de uno de los mismos investigadores. Es así como se
construye el término neuronas espejo, que son las que permiten al ser humano ver lo
que hacen las otras personas, entenderlas y ponerse en el lugar de ellas y sentir lo que
esas personas sienten. Cuando se ve que una persona bosteza, por ejemplo, el
observador bosteza también. Asimismo sucede cuando a una sonrisa se le responde
con otra sonrisa, esto significa que las neuronas espejo son las que permiten, a nivel
neurológico, que exista empatía entre los seres vivos. En cuanto a las personas que
no tienen buena empatía, no necesariamente se debe a una falta de neuronas espejo.
Esos casos se dan porque existen otros factores a tomar en cuenta, tales como la
historia de vida, las demostraciones de cariño en la niñez, los traumas psicológicos, el
sufrimiento. Lo que falta allí no son neuronas espejo, sino una conexión de éstas con
las propias emociones del individuo. Lo que sí está comprobado, es que éstas
neuronas espejo son las que permiten empatizar y comprender las emociones de los
demás.

Puchol (2001), en el artículo El trauma psicológico, de la página de internet PsicoPedia


Hoy, refiere que situaciones como catástrofes naturales, terrorismo, guerra y
delincuencia, tienen un gran poder destructivo y traumático. Las víctimas quedan con
las consecuencias sin resolverlas durante el resto de la vida, los efectos emocionales
como miedo, ansiedad, estrés, ira, rabia, resentimiento o bloqueo emocional tienen
probabilidad de desaparecer con el tiempo, sin embargo, para muchas de las víctimas
esto no sucede y las secuelas se vuelven crónicas. Por otra parte, la historia del

6
estrés traumático parte desde tiempos remotos, desde las guerras de soldados desde
antes de Jesucristo. Algunos términos para denominar el estrés traumático han sido
Neurosis de Guerra, Neurosis Traumática, síndrome Post-Vietnam o Fatiga de Batalla.
Hasta que, en 1980, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales
(DSM-III), reconoció como diagnóstico el Trastorno por Estrés Postraumático. Los
eventos traumáticos son, en la mayoría de veces, inesperados e incontrolables y por
ello amenazan la seguridad y autoconfianza de la persona al provocar reacciones
intensas de temor hacia el entorno y vulnerabilidad. Y, a pesar de la heterogeneidad
de los hechos que producen trauma, las víctimas directas e indirectas muestran
psicopatología, la cual se etiqueta como Trastorno por Estrés Postraumático, e incluso
a veces, se presentan trastornos asociados.

Navia y Ossa (2001), en el artículo El secuestro, un trauma psicosocial, de la Revista de


Estudios Sociales No. 9, del mes de enero, explican cómo el reconocer los desórdenes
psicológicos derivados por situaciones reales y no tan extraordinarias en la vida de un
ser humano, hace que el trauma deje de ser visto como una patología y se reconozca
más bien como una situación generadora de lesiones en personas adaptadas y
psicológicamente funcionales. En Colombia, el secuestro es una de muchas
expresiones de violencia, y aumentan cada año, sin embargo no existen estudios sobre
los efectos psicológicos derivados de ellos, tanto en la familia como en las víctimas
directas. Y es que, no solamente hay que tomar a las víctimas directas, dado que
estudios demuestran que el impacto psicológico del trauma se extiende hacia el medio
social inmediato, por lo cual se propuso la noción de traumatización secundaria, que
define el desarrollo de los síntomas del estrés postraumático como consecuencia de
saber acerca de la experiencia de trauma en otro ser humano o de tener que apoyar a
alguien que presenta el trastorno. Todo trauma expone a la persona a una situación
que desafía los mecanismos de comportamiento y psicológicos de enfrentamiento, al
cuestionar las creencias y constructos sobre sí mismo y el mundo en el que vive.
Ramírez y Reyes (2007), en la tesis Traumas psicológicos derivados de los accidentes
con pólvora en los niños trabajadores de la cohetería clandestina, de la Universidad de
San Carlos de Guatemala, consistente en una investigación de tipo descriptivo

7
realizada con el objetivo de determinar los traumas psicológicos más frecuentes en una
muestra de 10 niños entre ocho y diez años que trabajan la pólvora y han
experimentado algún accidente relacionada con la misma, declara que un trauma
psicológico en la niñez puede llegar a cambiar la visión que un niño tiene del mundo
que le rodea. Después del trauma, cuestiona lo que con anterioridad pensaba acerca
del concepto de seguridad. Las reacciones de los niños dependerán de la severidad
del trauma, la personalidad, el estilo personal de enfrentamiento y resolución de
problemas y la posibilidad de obtener apoyo. Después de un trauma, es común que en
los niños se presente un período de regresión en cuanto a conducta e incluso en el
rendimiento escolar. Una forma constructiva de ver esta situación es que esos niños
son niños normales, que están involucrados en una circunstancia anormal. Y, al ser un
trauma, impide que respondan adecuadamente, dado que hay un desborde por la
cantidad o la fuerza de las emociones recibidas.

Las autoras evidencian en los resultados que los niños presentan traumas psicológicos
que limitan el desarrollo en varias áreas, principalmente los niños que tienen historial de
una experiencia traumática como quemaduras o heridas oculares así como la muerte
de algún familiar, han quedado con problemas como trastornos del sueño, regresión
emocional, temor a la muerte, pérdida de interés y dolores físicos. Concluyen así, que
entre más grande y de mayor magnitud sea el accidente, más se manifestarán las
secuelas en el niño, lo cual depende también del nivel económico, social y cultural.
Que ese tipo de traumas psicológicos limitan en la mayoría de casos el desarrollo
psicosocial, y la baja autoestima que puedan presentar los niños que pasaron por un
accidente de los antes mencionados se debe más al tipo de afrontamiento que la familia
tiene, que a la gravedad del daño físico en el cuerpo. También los hogares que
estudió tendían a la desintegración familiar.

Recomiendan, pues, abrir centros de práctica psicológica en escuelas e institutos del


municipio de San Raymundo, de programas para capacitar a los padres de los niños
para dedicarse a algo más, y dar atención preventiva en el mismo municipio.

8
Sandoval (2008), en la Revista D del diario Prensa Libre del 13 de enero, en el artículo
Los traumas,una bomba de tiempo, página 18, menciona que un trauma pude dañar
incluso permanentemente el inconsciente, dado que cuando se es niño, el ser humano
vive expuesto a muchas experiencias que resultan fuertes emocionalmente y se
guardan durante mucho tiempo hasta que ya en la adultez pueden explicar conductas
anormales o poco saludables tales como el alcoholismo. En el desarrollo de la
personalidad, se marca el futuro de la persona, y por ello ante los problemas
emocionales es más recomendable la ayuda profesional especialmente si se trata de
niños de 0 a 12 años. También se debe tomar en cuenta que muchos temores y
debilidades de los cuidadores del niño son trasladados al menor, no necesariamente de
manera genética, sino de forma aprendida. Además, los problemas deben ser
detectados a tiempo, ya que de no ser tratados pueden desencadenar en desórdenes
emocionales y comportamientos hostiles; debe encontrarse la razón del
comportamiento indeseado, y solucionarse. Entre las conductas a las que se les debe
prestar la atención debida están la ansiedad, problemas en la escuela, rivalidad
fraterna, aislamiento y problemas de aprendizaje. Si bien los problemas emocionales
infantiles se creían menos frecuentes antes, lo que sucede es que cada vez se les da
más atención, se sabe de ellos y se les puede tratar.

Aguirre (2012), en el artículo Trauma Psicológico, Estrés Postraumático, que aparece


en la página web Plenitud Humana, explica que el sufrimiento del ser humano tiene un
límite, a lo largo de la historia, el estrés psicológico se ha presentado de muchas
maneras, las más frecuentes han sido consecuencias de guerras. Sin embargo, no se
queda allí, puede ocurrir trauma cuando se experimente un peligro extremo, así, el
estrés postraumático puede afectar a personas de todas las edades, y los niños son
especialmente vulnerables. Un trauma modifica el estilo de vida, y es capaz de llevar a
cambios radicales como el trabajo o de ciudad y destruye las relaciones del individuo
con los demás si no se le pone un alto. La atención y el interés por estudiar el trauma
psicológico y los tratamientos para el mismo nacen principalmente de los movimientos
pacifistas y de los que están contra la violencia doméstica y sexual; actualmente, se ha
aumentado el interés al respecto debido a desastres naturales, secuestros, torturas y

9
accidentes. Etimológicamente, trauma significa herida o laceración,
psicoanalíticamente, se refiere a la intensidad de un evento al que el sujeto no
responde de una manera adecuada. Y actualmente se considera que las personas
están expuestas normalmente a eventos traumáticos como parte del existir, sin
embargo, sí debe haber, para que se considere como trauma, una respuesta emocional
intensa.

Oliva (2012), en el artículo El trauma psicológico infantil deja huella en el ADN de


alguna de las víctimas, del boletín Al Día, informa que los niños que han sido
maltratados tienen un riesgo elevado de desarrollar trastornos de ansiedad y del estado
de ánimo dado que la experiencia traumática crea cambios duraderos en la regulación
génica de los mismos. Esto se vio documentado por científicos alemanes que
describen cómo las variantes genéticas del gen FKBP5 pueden influir en las
alteraciones epigenéticas de este gen provocadas por el trauma psicológico temprano.
Cuando una persona está predispuesta genéticamente a ello, el trauma puede provocar
cambios a largo plazo en la metilación del ADN lo cual conduce a una desregulación
duradera del sistema de hormonas del estrés. Así, la persona ve disminuida la
capacidad de hacer frente a situaciones estresantes a lo largo de la vida, lo cual
frecuentemente lleva a una depresión, trastorno de estrés postraumático o trastornos de
ansiedad en la edad adulta. Muchas enfermedades surgen de la interacción entre los
factores genéticos y ambientales. Es así como los episodios traumáticos,
especialmente en la infancia, constituyen un factor de alto riesgo para la aparición de
enfermedades psiquiátricas en la adultez. El gen FKBP5 determina la eficacia con que
el organismo puede reaccionar a la tensión.

1.1 Empatía

1.1.1 Definición

Bourret (2011), apunta que la definición de empatía ha evolucionado mucho desde la


primera vez que apareció el concepto, ya que desde entonces se define según el

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contexto o disciplina en la que se utiliza. Desde 1740, David Hume comentaba que
existe en la naturaleza humana una marcada inclinación a imaginar que los demás
sienten las mismas emociones que se observan en uno mismo, y esa afirmación es
muy semejante a las definiciones modernas de empatía.

Si se examinan las raíces griegas y latinas, se observa que en griego antiguo, la raíz
pathos significa sufrimiento. El prefijo em- significa dentro de, así pues, basado en
ello, la empatía sería la capacidad de sentir o comprender desde dentro lo que el otro
siente. Implica optar voluntariamente por ver y sentir una situación de la misma forma
en que el prójimo la vive y adoptar el punto de vista de esa persona, incluso las
reacciones emotivas. Y todo ello sin dejar la consciencia de que se trata de una
experiencia ajena y sin que influya en las propias emociones.

Fue en el ámbito psicológico en el que Carl Rogers renovó el concepto, ya que le dio
una definición básica que poco a poco se ha ajustado y precisado aún más con el
descubrimiento de las neuronas-espejo, es por ello que la dimensión biológica confirma
la dimensión intuitiva y psicológica. Según Rogers, la empatía consiste en interpretar
con la mayor exactitud posible las referencias internas y los componentes emocionales
de una persona, comprendiéndolos como si se fuera esa otra persona. Esta definición
es ampliamente utilizada en el ámbito psicoterapéutico y se refiere a la relación entre
terapeuta y paciente más que a las relaciones interpersonales en general, hay varios
estudios que confirman que los terapeutas empáticos obtienen mejores resultados en
cuanto a la eficacia de la terapia. Rogers enfoca el proceso terapéutico en tres etapas
las cuales son la autenticidad, la empatía y el calor humano, la empatía requiere de un
buen conocimiento de sí mismo, apertura espiritual, cero prejuicios, y
fundamentalmente, la aceptación de la existencia de otro sistema de valores. Para
sentir desde dentro lo que el otro experimenta, no hay que pensar que el otro es igual a
la propia persona, puesto que la emoción en él no será exactamente la misma que la
propia en la misma situación.

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1.1.2 Diferenciación entre empatía, simpatía, apatía y otros conceptos

Breithaupt (2011), recalca la diferencia entre simpatía y empatía. La simpatía, para el


autor, está interpretada de forma neutral, como la relación en virtud de la cual la acción
de una persona induce la misma emoción en la otra, sea ésta positiva o negativa. Así
pues, simpatizar con alguien significa sentir la misma emoción que el otro.

Bourret (2011), manifiesta que al volver a las raíces griegas de la palabra, se pueden
diferenciar varios términos que se relacionan entre sí, como apatía, antipatía, empatía y
simpatía. Pathos, se traduce a sufrimiento o “lo que se siente”. Se habla pues de
emociones, deseos, intenciones, sensaciones internas. El prefijo a- como en apatía,
hace referencia a una ausencia o privación. La apatía niega el sufrimiento y el estado
emocional ajeno, es indiferencia, desinterés absoluto y tal indiferencia se ha dicho es
peor que la aversión, ya que es negación de la propia persona, rechaza la misma
esencia. Por otro lado, el prefijo anti- significa contra, y hace referencia al hecho de
negarse a aceptar una emoción. En esos casos, se reconoce la existencia de una
emoción pero se rechaza la misma. En cuanto al siguiente término, sim- significa con,
e implica que la simpatía comparte la emoción, es decir que se vive desde dentro. La
simpatía suele confundirse con la empatía ya que se trata de sentir realmente en el
interior la emoción del otro.

Pero el prefijo em-, que significa desde dentro, y que se aplica a la actitud de empatía,
quiere decir comprender la emoción del otro, pero sin compartirla, es decir,
comprenderla como si estuviese en el propio interior, pero sin permitir que llegue a
afectar al sí mismo. Empatía es comprender y acoger emociones, sentimientos,
deseos, acciones de los demás pero sin hacer juicios de valor.

Además, la empatía no es equivalente a compasión, aunque se parezcan mucho; la


compasión es una actitud que consiste en ser sensible al sufrimiento de una persona y
sentir deseo de aliviarle. La compasión, en el primer momento, sí implica una fusión
con el otro, lo cual lleva a tomar partido por él y realizar juicios de valor en defensa de

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quien se observa; ello es contrario a la empatía que no es más que una herramienta de
percepción y de reconocimiento. Después del suceso que crea la compasión, se
reintegran los propios valores si son diferentes de los del otro. La compasión se
relaciona directamente con el sufrimiento y sobre todo con las emociones negativas, por
lo cual motiva a una acción para remediarlas.

La empatía se diferencia también del contagio emocional, el cual aparece cuando una
persona acaba por encontrarse en el mismo estado afectivo que el otro, lo cual no
marca una distancia. Un ejemplo del contagio emocional es el pánico social ante un
desastre como un terremoto. Otro caso es el de la hipersensibilidad. Un ser
hipersensible es empático en el fondo, pero interpreta lo que percibe sobre los
sentimientos ajenos en base a la propia experiencia y el propio daño emocional;
durante esa interpretación se hace presente una distorsión cognitiva, que rompe el
proceso empático ya que esa persona se vuelve dueña de la situación del otro y
proyecta en él la reacción emocional que le pertenece no a él sino a sí misma.

Es importante mencionar que, incluso en situaciones extremas como guerra o


hambruna, se puede percibir de forma automática y casi inconsciente, una necesidad o
sentimiento del otro y por tanto, mostrar empatía. Al mismo tiempo, también de esa
forma automática e inconsciente, se puede hacer la elección de mostrar compasión o
no. Las personas que trabajan en ambientes que hacen que estén en contacto con el
sufrimiento ajeno están más propensas a padecer desgaste por empatía. Este se
define como un estrés secundario provocado por acumulación de muchas experiencias
emocionales vividas dentro del marco de la asistencia a personas que sufren
traumatismos. Es el resultado de una invasión emotiva progresiva traducida en
impotencia, tristeza, impaciencia, cólera y estrés invasivo.

Para prevenir esa condición, se deben tomar precauciones tales como el conocimiento
de los propios límites, de las debilidades y fortalezas y encontrar el modo de alivianar
las emociones. La empatía no está, por decirlo de una forma, teñida de emoción, sino
que es anterior a la emoción. Y la empatía no es una emoción en sí misma.

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1.1.3 Empatía en la historia de evolución del ser humano

Bourret (2011), afirma que el origen de la empatía, el hecho de ser sensible a


emociones y situaciones que vive otro, es una reacción tan automática como antigua.
Y la reacción en sí misma es neutra, ya que no está ligada o implica un comportamiento
específico, debido a que es simplemente una herramienta del proceso de percepciones
y decisiones, es otra forma de percibir lo que está en el ambiente. Son las mujeres
quienes al parecer tienen más facilidad para demostrar empatía, posiblemente ello se
deba a que en una mujer hay más contacto con la parte emocional y se comunica con
más naturalidad.

La empatía remonta la historia a la época del hombre en que sobrevivir era una tarea
difícil, por tanto esa característica era indispensable. Facilitaba la descodificación del
ambiente, permitía decidir la reacción a tener en función de una amenaza, agresión, o
en función de la supervivencia o cooperación. Desde el punto de vista evolutivo, es
una herramienta para cazar que detecta a predadores y agresores, además tiene de
utilidad el elegir un compañero sexual. Debido a ella, se percibe el propio entorno
físico, pero, sobre todo, el social. Ayuda a interpretar el humor del prójimo, incluso las
emociones que siente y decidir qué pasos seguir en función de la información recabada
al respecto. El concepto, aún así, es difícil si se considera el amplio abanico de
contextos en que se puede utilizar la empatía.

1.1.4 Utilidad de la empatía

Bien puede suceder, que la empatía esté dada como un medio del manejo de las
emociones ajenas. Según informa Breithaupt (2011), la empatía es una estrategia que
fomenta reciprocidad. Se cancela estratégicamente la propia posición para adaptarse
a la de alguien más, para influir mediante la imaginación la conducta de otro hacia un
tercero. Así, se modifica la conducta del otro frente al entorno.

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Por otra parte, la empatía misma pretende esa reciprocidad. Y ella puede ser
representada como intercambios sociales. Un ejemplo claro de ello es el amor
romántico. Cuando una persona está enamorada, deja de un lado el Sí mismo, a cierto
punto nihilista, para dar lugar al otro. Y todo ello con un simple objetivo, que es tener la
recompensa que es ser correspondido. En el caso de tomar un partido por parte de
alguien que está en un conflicto de dos, quizá pueda esperarse un gesto de gratitud.

Bourret (2011), refiere que todo ser humano necesita empatía, el querer sentirse
comprendido, incluso en ocasiones sin tener que dar explicaciones. Una finalidad de
las relaciones sociales es el sentimiento de que se existe para los demás, es agradable
saber que el otro conoce las diferencias entre ambos y las respeta. De hecho, no
puede haber intimidad verdadera sin empatía, ya que la intimidad va a la par con la
apertura recíproca al otro, la empatía se sitúa dentro de ese reconocimiento, física y
emocionalmente, deseos, sentimientos, ideas y la manera en que esa persona
reconoce al propio ser.

Pero hay que aclarar que, si bien empatía implica percepción y comprensión del otro,
no necesariamente equivale a una identificación con él o un sufrimiento igual que el que
esa persona tiene. El por qué de la empatía no se reduce a una sola razón. Hay
varias explicaciones de ello, y del por qué resulta importante desarrollar, adquirir y
comprender la empatía, además de la utilidad que tiene. Una razón puede ser que el
ser empático resulta en ocupar un lugar dentro de las relaciones sociales o también
dentro de la solución de conflictos.

1.1.5 Empatía y desarrollo humano

Papalia, Olds y Feldman (2010), explican que el desarrollo emocional se da desde poco
después del nacimiento, cuando los bebés muestran signos de satisfacción, interés y
aflicción.

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El bochorno, la empatía y la envidia, son parte del conjunto de emociones
autoconscientes, lo cual quiere decir que aparecen sólo después de que los niños han
desarrollado una conciencia sobre sí mismos.

Es alrededor de los tres años que aparece la conducta altruista, que requiere de
consideración hacia el prójimo, y se refiere al actuar movido por la preocupación por un
desconocido sin expectativa de recompensa. En un experimento, según refiere la
autora, los niños ayudaron al experimentador a alcanzar una meta cuando éste tenía
problemas. Tales conductas son una demostración de empatía, que es la capacidad
creciente para imaginar lo que puede sentir otra persona en una situación particular.
Esa capacidad para ponerse en el lugar de otra persona surge aproximadamente en el
segundo año de edad, para aumentar según el desarrollo y crecimiento del niño.

Bourret (2011), indica que desde el nacimiento, los bebés pueden percibir las
emociones de las personas que les rodean, aunque ello no se manifiesta sino hasta los
cuatro años de edad, es allí cuando tienen la capacidad de ponerse en el lugar de los
demás sin perder la identidad. Más adelante se adquiere la habilidad de afinar la
percepción de lo que ocurre en otra persona al centrarse en el contenido del mensaje
que está transmitiendo, así como en el lenguaje no verbal y en las emociones que
siente, todo ello gracias a las neuronas espejo que permiten tales procesos.

Para Martínez (2005), la empatía establece las bases para el amor, compasión,
cooperación y respeto lo cual previene violencia, destructividad y daño en las relaciones
humanas. La empatía ha sido puesta en duda en los niños pequeños, ya que según
teorías psicológicas, son egocéntricos e incapaces de tomar el lugar del otro. Sin
embargo, en varios estudios se han visto manifestaciones de empatía por parte de
bebés menores de dos años, que demuestran empatía en diversas situaciones por
medio de llanto o compartir juguetes y objetos valiosos. Hay fases por las que
evoluciona y se desarrolla la empatía, las cuales son:

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 El llanto reactivo del recién nacido. Es la primera muestra de empatía, los bebés
lloran cuando escuchan el llanto de otro bebé. Es un acto de empatía global
indiferenciada sentida antes de notar que son personas particulares.

 El llanto generalizador. A los pocos meses de desarrollo, hay reacciones cuando a


quienes les rodean les perturba algo, lloran cuando ven llorar a la madre o a otros
niños. Esto se da cuando se transmite tensión por parte del cuidador y al experimentar
esas señales corporales, en niño siente angustia. Así, se inicia la empatía incluso
cuando no hay contacto físico al identificar las expresiones faciales y verbales del
progenitor.

 El llanto por imitación. Aparece al año de edad, cuando hay ya capacidad de


imitación. El niño imita expresiones faciales y posturas corporales, intenta
experimentar la emoción de la otra persona.

 Empatía diferenciada. Desaparece el llanto por imitación a los dos años, y hay
comprensión sobre la pena ajena y la diferencia con la propia, se siente entonces,
empatía por los sentimientos de los demás y hacen algo al respecto, usan las
estrategias que conocen para consolar, distraer y alegrar a alguien que demuestra
sufrimiento. Allí es donde comienza la comprensión cognitiva del contexto, la
comprensión de las necesidades de quien sufre y de cuáles son.

 El role-taking cognitivo. La capacidad para ponerse en el lugar del otro a partir de la


comprensión del razonamiento o de los factores que provocan la situación, llamada
descentración cognitiva, permite tener más respuestas empáticas porque genera
accesibilidad a la angustia ajena más allá de la situación inmediata. Entra en juego la
moral para elegir la respuesta adecuada.

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1.1.6 Empatía cognitiva y afectiva

Martínez (2005), establece que la empatía cognitiva permite la compasión por alguien
que no expresa con angustia una necesidad, y también razonar sobre la credibilidad de
una petición de ayuda. Es dependiente de una evaluación de razón moral,
conocimiento social e indicios que se aplican cuando alguien requiere ayuda. Se han
dado cuatro requisitos necesarios para que la empatía cognitiva sea activada:

 Ser capaz de fijarse en que la opinión del otro es diferente.


 Intentar definir esa forma diferente de pensar de la otra persona.
 Entender ese punto de vista
 Utilizar ese punto de vista para cambiar la actitud propia.

En el desarrollo prosocial, la comprensión afectiva precede a la cognitiva no solamente


en lo temporal, sino como un prerrequisito para sentir empatía en situaciones donde se
necesita comprender cognitivamente. En la persona que responde empáticamente se
debe activar un estado afectivo similar al de quien observa y después, saber qué hacer.
Además, sin buena autoestima y confianza en los demás, es poco viable que
comprender el pensamiento o sentimiento ajeno motive a practicar alguna respuesta
empática.

Para Naranjo (2004), la empatía en la orientación es la sensibilidad del orientador hacia


las preocupaciones y problemas del orientado. Incluye la experiencia de los
sentimientos del orientado y la habilidad para comunicar adecuadamente esa
experiencia, y no importa si el orientador ha pasado o no por esa situación. La empatía
cognitiva y la empatía afectiva son de igual importancia. La primera hace referencia a
la percepción correcta del contenido de lo que alguien comunica, y la afectiva se refiere
a los sentimientos que van asociados a ese contenido.

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Roche (2004), explica que la empatía se ha estudiado bajo los componentes cognitivo y
afectivo, la primera es la percepción por medio de imaginación acerca del estado de la
otra persona, de tal forma que se puede entender y predecir los pensamientos,
sentimientos y acciones de esa persona. Por otro lado, la empatía afectiva sería la
respuesta emocional que es similar y probablemente dependiente de lo que se percibe
que es la experiencia emocional de otros. Supone el compartir sentimientos. Y claro
es, que ambos componentes se relacionan y dependen entre sí.

La empatía, también, se desarrolla debido a la comunicación y es una base del


comportamiento prosocial ya que una persona no actuará prosocialmente si no ha
experimentado la empatía con la necesidad del destinatario. Empatía es receptividad y
acogida del otro, y permite una sintonía entre ambos seres en cuanto más el que
escucha comprenda y sienta intensamente, por algunos momentos, el sentimiento del
otro.

Esa auténtica sociabilidad une y construye lazos de cooperación, solidaridad y amistad,


ya que la escucha y empatía pueden ser consideradas como dos vías rápidas y
eficaces para enriquecer relaciones sociales porque pueden practicarse en cualquier
momento. Por ejemplo, en un aula, los estudiantes populares se integran, amoldan y
comparten el marco de referencia que encuentran y usan habilidades sociales que
favorecen esa adaptación. En esos alumnos, hay un descentramiento de sí mismos,
que favorece o se aproxima a la empatía, mientras que los impopulares permanecen
centrados en sí mismos y ello impide interrelaciones positivas.

1.1.7 Inteligencia emocional y empatía

Goleman (2008), indica que la impulsividad o carencia de autocontrol, lleva a una


deficiencia moral porque el control de impulsos justo es lo que construye la voluntad y el
carácter y por ello es que el altruismo nace de la empatía, la habilidad para comprender
emociones ajenas y por ello también, la insensibilidad hacia necesidades o
desesperación ajenas muestra falta de consideración. Para el autor, también, la

19
violencia es el mayor extintor de la empatía, ya que la falta de la misma es típica en los
niños que han sido maltratados física o psicológicamente.

La conciencia de sí mismo es la base sobre la que se forma la empatía, ya que, al estar


más abierto hacia las propias emociones, es mayor la destreza en la comprensión de
los sentimientos de los demás. Hay un constructo que describe el autor, la alexitimia,
que es la incapacidad para reconocer y definir los propios sentimientos y que se
involucra con la falta de empatía ya que estos sujetos no tienen idea de lo que sienten y
por ello están desorientados respecto a sentimientos de quienes les rodean. No tienen
la sensibilidad necesaria para notar las emociones que transmiten las palabras y
acciones de los demás; los tonos de voz, cambios de postura y silencios elocuentes no
son advertidos por ellos. Esa incapacidad de precepción de sentimientos ajenos
supone carencia de inteligencia emocional.

Rosetree (2009), menciona que las personas empáticas tienen una búsqueda constante
de la verdad espiritual, es decir, que llama la atención la parte más secreta y menos
obvia de la realidad, y una herramienta que les sirve para buscar esa verdad espiritual
es la sensibilidad psíquica. Esta es, un modo de estar neurofisiológicamente
conectado para ser receptivo ante estímulos que a otras personas les resultan
indiferentes. La percepción está ampliada, aparecen la sobre-estimulación y los
sentimientos de dolor. A una persona con estas características se le conoce como
Persona Altamente Sensitiva.

La empatía no se muestra por medio de expresiones, ni tampoco de acciones, no


aparece en el rostro de una persona a pesar de que popularmente se cree que es así.
En realidad, la presencia de empatía, o la falta de la misma, no se muestra
necesariamente en la conducta externa. La expresividad en sí misma no señala
empatía, ni tenerla y el no tenerla. Lo que muestra la expresividad es el nivel de
comodidad de una persona que se comunica de determinada manera, y se manifiesta
en que ésta permite que los sentimientos sean expresados a través del rostro. Otro
punto importante que influye en esa concepción de la presencia o ausencia de empatía

20
es el conjunto de reglas de comportamiento social, sobre cuánta emoción se permite
mostrar y los gestos cotidianos del rostro, denominados micro-expresiones.

Córcoles (2008), indica que empatía significa ponerse en el lugar de la otra persona
para entender y comprender por qué piensa y actúa de determinada manera. El autor
la relaciona con la inteligencia emocional, las emociones positivas y negativas y los
trastornos psicosomáticos. Además, si la empatía es ponerse en el lugar del otro, se
infiere que la persona que entiende y comprende situaciones ajenas no actúa de forma
egoísta y puede ponerse en el lugar del interlocutor; así busca alternativas que mejoren
la situación. Por otra parte, las personas egoístas, o que sólo piensan en sí mismas, y
por lo tanto no son empáticas frecuentemente, presentan emociones negativas como
avaricia, ira, celos, envidia, pereza, arrogancia, soberbia, venganza, miedo o
remordimiento. Son estas emociones las que suelen dañar la salud de las personas,
pero también a quienes están alrededor ya que generan desmotivación, desinterés,
apatía, desconcierto y desconfianza.

La mayoría de casos que presentan estas enfermedades, las crea inconscientemente el


propio individuo, por la falta de inteligencia emocional y la práctica de habilidades
sociales en las que se encuentra la empatía. La represión de los sentimientos propios
hace que el cuerpo busque otros medios de expresión de lo que sucede en el interior.

1.1.8 La empatía voluntaria

Rosetree (2009), explica que muchas personas con capacidad empática, pero aún no
definida, malinterpretan el talento empático, le dan una connotación negativa y la toman
como hipersensibilidad, neurotismo o codependencia. La autora lo describe como un
don, que se puede usar a voluntad. Asimismo, explica que muchos supuestos
hipocondriacos son en realidad personas con capacidad de conexión empática con los
problemas de salud de otras personas, y esta conexión puede ser controlada a
voluntad.

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Breithaupt (2011), indica que la mayoría de los investigadores parecen suponer que la
empatía es una observación particularmente precisa o lograda de un individuo por parte
de otro, sin embargo, es algo más complejo, ya que resulta ser un prejuicio el pensar
que los seres humanos son sociales y buenos porque poseen empatía, la cual no está
compuesta simplemente por benevolencia y aceptación positiva del prójimo. La
empatía ayuda a entender mejor a quienes compiten con uno mismo, y con ello,
desactivarles. Esto conlleva alegría por la desgracia ajena, lo cual, claro está, no es
algo empático. Se toma como empatía el ponerse en los zapatos del otro, simpatizar,
adoptar la perspectiva de él o ella.

El autor comenta que los seres humanos incluso pueden ser hiperempáticos, ya que la
atención empática suele pasar de una persona a otra. Este acto suele ser automático,
prerreflexivo, debido a que la actividad cerebral propia resulta idéntica a la de aquel a
quien se observa, debido a las neuronas espejo. Si es algo automático, entonces, vale
la pena reflexionar sobre cómo se logra impedir o desactivar la empatía, y la pérdida de
sí mismo asociada a ella.

Para el autor, la empatía humana tiene el límite con otros fenómenos en el momento
que la comprensión intelectual, los procesos neuronales o la simulación emocional de
otros lleva a la renuncia de la propia posición, frente a esto, se podría entonces decir
que la empatía, sólo se produce porque frente a alguien más, la atención emocional se
estanca, bloquea y filtra.

1.1.9 Formas básicas de empatía

Breithaupt (2011), distingue dos formas de evitar el bloqueo de la empatía, el primero


es, en un conflicto, tomar el lado de una de las partes y así adoptar esa perspectiva; el
segundo, por medio de la narración de una historia ajena como si fuese propia, y con
ello se ve el mundo desde la perspectiva interna del otro. En ambos, es el observador
quien empatiza. Siempre la empatía va a ser un acto del observador. En la primera
forma el observador puede incluso participar en el conflicto, usa la empatía como una

22
estrategia para legitimar la toma de partido, en la segunda forma, la narración es un
medio de comprensión de los hechos y de la persona que lo vivió. Dentro de esa
narración, puede verse que quien narra incluye detalles en la historia que induce, que
intuye según las intenciones de los otros. Esta predicción o reconstrucción de la
historia no está dada de antemano, por ello se da ese trabajo al espectador. Se tiene
como ejemplo el medio del deporte o videojuegos, en los cuales el sujeto se adapta
rápidamente a los acontecimientos y toma decisiones y realiza predicciones en un
tiempo muy breve.

La empatía narrativa se vuelve más precisa al observar en qué momentos la empatía


no se produce, de hecho, la empatía se presenta donde el antes y después de los
hechos son decisivos, y donde no hay futuro qué predecir ni algo que reconstruir que,
por decirlo de alguna manera, valga la pena, en situaciones arbitrarias o estancadas, la
empatía fracasa. Cuando una persona sufre sin que el observador sepa el por qué, la
simpatía es menor que cuando se percibe o construye una explicación del sufrimiento
ajeno. La empatía tampoco se hace presente. En cambio, al momento de hacerse
parte de la narración, el observador espera el momento en que las intenciones de los
protagonistas se cumplan o no, De esta manera, se toma como hipótesis que la
narración es una forma de admitir la empatía ya que se comienza a narrar porque el
observador ya se ha decidido previamente por el partido de alguien y se liga a él.

Ambas formas de admitir la empatía, sea a través de narración o de toma de partido, se


unen dentro de la estructura de empatía narrativa. Quizá la empatía humana no se
puede explicar solamente con una teoría ya que es una capacidad desarrollada dentro
de la gran historia de evolución humana a través de los años y resulta ser una
determinada mezcla de capacidades mentales.

Otra forma básica de empatía es la empatía casi forzada por la violencia. Un ejemplo
de ello es el Síndrome de Estocolmo, en el cual en un caso de violencia, la víctima
defiende al rehén. En estos casos, la empatía se toma como una forma básica de
comunicación humana así como las charlas sociales. La empatía, allí, podría proveer

23
la estructura que se necesita para un intercambio recíproco y retribuir atenciones. En
una situación de secuestro hay un tercero que juega un rol central, que es neutral y en
cuanto éste interviene, el rehén registra el temor que surge del secuestrador hacia el
tercero y así se revela este último como central para empatizar con el secuestrador.

Enumera también la empatía exacta y la empatía subjetiva, la empatía exacta consiste


en comprender completa y correctamente al otro en la situación, donde se procura
pensar cómo es ser el otro, por otra parte, la empatía subjetiva lleva al observador a
imaginar cómo se siente el prójimo. La empatía exacta es correcta en esa traducción
de las sensaciones del observado al observador; la empatía subjetiva, que podría
llamarse proyección, va hacia el sentido opuesto, es decir, del observador al observado.
Esto quiere decir que la empatía exacta comprende al otro, pero la proyección
simplemente cubre al otro de un preconcepto del observador, juzga al observado a
partir de la naturaleza del observador.

Sea como fuere, la empatía siempre se produce porque la similitud entre el observador
y el observado es sobreestimada. De allí, parte el hecho que el Yo es la instancia
determinante que delimita a las personas unas de otras y en cuanto más se cultivan las
diferencias entre cada uno, menos nivel empático tendrán entre sí.

1.1. 10 Las neuronas responsables de la empatía

Bourret (2011), infiere que el descubrimiento de las neuronas-espejo, que son las
principales responsables de la capacidad empática, hace afirmar que todo ser humano,
así como quizás la mayoría de mamíferos, posee el conjunto de herramientas naturales
necesarias para desarrollar empatía. Hay potencialidad para ello, y se utiliza o bloquea
según el propio temperamento, experiencias, capacidad de imaginación, sufrimientos
anteriores y traumatismos y en función de alegrías así como de sensaciones de
seguridad e integridad.

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La empatía es, de esa manera, la facultad de comprender al otro desde dentro al partir
de las señales del sistema de las neuronas-espejo, pero también debido a un proceso
intelectual en el que se integra memoria, reconocimiento, deducciones y previsiones.

Breithaupt (2011), explica que puede ser posible que, después de la activación del
mecanismo de las neuronas espejo, haya otros mecanismos que filtren información, ya
que no siempre las neuronas espejo llevan a la compasión o a la simpatía.

Iacoboni (2009), sugiere que el ser humano lee el mundo, especialmente a las personas
con quien interactúa y reflexiona qué hacen, piensan y sienten esas personas. Esto se
debe a la existencia de grupos de neuronas espejo, que permiten el entendimiento a los
demás. Estas mismas son las que se encargan de leer expresiones faciales de las
personas y hacer sentir lo mismo de esa expresión. Esos son los cimientos de la
empatía y probablemente de la moralidad.

Señala que los humanos pueden ser como camaleones, ya que por instinto se imita al
otro al sincronizar el cuerpo, acciones, incluso el modo de hablar, ello en sí mismo es
un acto de comunicación no verbal con un componente emocional e incluso uno
perceptivo ya que por medio de la imitación de las expresiones faciales se puede
percibir la emoción que transmite el interlocutor.

Por tanto, conviene observar la relación entre la tendencia a imitar a los otros y la
capacidad empática hacia ellos. Además, se ha concluido en algunas investigaciones
que cuando alguien imita, se tiende a gustar más de esa persona.

Otra hipótesis es que cuanto más se imita a los demás, más aumenta la preocupación
que se tiene por esas personas, ello es, la empatía. Se comprobó mediante una
investigación experimental cuyo resultado sugiere que, mediante imitación y mímica, se
puede sentir lo que sienten otras personas y al poder realizar eso, también se pueden
comprender estados emocionales. Incluso se ha demostrado que personas con el
síndrome de Moebius –capacidad congénita para mover los músculos fáciles- ven

25
alterada la capacidad para comunicar emociones y también para reconocer las
emociones de los demás. Esa incapacidad, y el no poder reflejar mediante las
neuronas espejo expresiones faciales ajenas, impiden la interacción emocional y el
sentir compasión profunda ante las emociones de otros.

En cuanto al dolor, se apunta a que las neuronas espejo son principalmente neuronas
motoras, aunque tienen propiedades sensoriales. Y acorde a ello, se demuestra que
cuanta más empatía se tiene con el dolor observado en una situación, mayor es la
simulación que realiza el cerebro de una acción para evadir ese dolor. Se deduce,
pues, que el cerebro hace una simulación completa de las experiencias de dolor que se
observan en otras personas, trata tales situaciones como una experiencia compartida y
ese mecanismo es esencial para generar lazos sociales.

Además, ese proceso puede relacionarse con mecanismos tempranos de empatía


desde el punto de vista evolutivo y de desarrollo. Incluso influye el sentido abstracto de
la empatía, ya que aunque no se vea al interlocutor ni las expresiones faciales –por
ejemplo, en una conversación telefónica-, una persona es capaz de sentir empatía por
él.

De esa manera, las neuronas espejo son esenciales para la necesidad de encuadrar en
un contexto social y facilitar el comportamiento en el mismo, se necesitan, permiten
reconocer acciones de otros sujetos, imitarles, entender intenciones y sentimientos.
Podría parecer, entonces, que no construyen un sentido del Yo. Pero no es así. Si
bien no se puede separar el Yo del Otro, es en base a él que se sabe lo que el Yo no
es. Comienza en la infancia esa discriminación entre seres, ya que las neuronas
espejo del cerebro infantil se forman por interacciones entre el Yo y el Otro. El niño
aprende a sonreír, el padre lo imita, y ello queda grabado de tal modo que la próxima
vez que alguien sonría, el niño va a simular una sonrisa automáticamente. Esas
mismas neuronas se usarán después para comprender los estados mentales de otros.
Y asimismo, se utilizan para construir un sentido del yo ya que tienen origen en una

26
etapa temprana de la infancia, cuando la conducta ajena refleja la conducta propia, es
decir que en los demás, se ve al Sí Mismo por medio de neuronas espejo.

1.1.11 Empatía en el ámbito psicoterapéutico

Sánchez (2006), refiere que estar en una relación donde haya plena conexión con el
propio sentir-pensar-hacer, dicho más profundamente con el Sí Mismo, eso es ser
congruente y auténtico con los demás y ello influye en la creación de empatía,
aceptación incondicional y congruencia, que son las tres actitudes fundamentales que,
según Carl Rogers, facilitan comunicaciones auténticas, verdaderas y saludables.
Rogers investigó cómo estos tres elementos hacían posible la mejora de relaciones
entre personas en diferentes ámbitos, tanto terapéuticos, empresariales y familiares con
las relaciones padres-hijos.

Bien (2010), indica la relación entre psicoterapia, empatía y mindfulness. Mindfulness


está traducida como Atención Plena y, según el autor, es la capacidad de dejar a un
lado todas las tareas, actividades y pensamientos ajenos a la situación terapéutica con
el cliente, permanecer en silencio, abierto y repetitivo con él. Tal capacidad es la que
constituye la médula de una relación terapéutica curativa y la definición objetiva resulta
difícil, ya que se trata de algo subjetivo. También se le considera una cualidad
espiritual, pero la mayoría de investigadores no considera la mindfulness como un
conjunto de técnicas, sino una forma de vivir o estar en el mundo.

Dentro de la psicoterapia y la medicina cada vez se incrementa más el interés hacia la


práctica de la mindfulness y el efecto que tiene en los clientes y en el profesional; se ha
utilizado mindfulness en el tratamiento de adicciones, intento de suicidio, depresión,
trauma, SIDA, y, especialmente, como un método de entrenamiento para cultivar
empatía y compasión. Con ello se forma una relación terapéutica eficaz, ya que resulta
en una forma de atención empática y de escucha profunda que puede considerarse
como el cambio de una “modalidad centrada en el hacer” a una “modalidad centrada en

27
el ser”. Esta última modalidad ubica al terapeuta aquí y ahora, en el encuentro con el
cliente.

Menciona que, además, se debe ser cauteloso con la creencia de que realmente se
puede entender a otro o se sabe lo que se dice al hablar de empatía. A menudo, esa
creencia es un obstáculo en el proceso de cuestionar las propias creencias, algo básico
para la apertura y el no conocimiento que facilita una relación terapéutica
auténticamente enriquecedora. Explica cómo la empatía está relacionada con un
resultado terapéutico positiva ya que en numerosas investigaciones apuntan a que los
terapeutas que puntúan alto en empatía también lo hacen en el resultado terapéutico.
Incluso, la empatía resultó ser el mejor predictor del resultado, ya que ambas variables
se correlacionaron enormemente. Queda demostrado así que es útil en el terapeuta el
ser cercano a la experiencia, empático, abierto y receptivo, y más centrado en la
comprensión del cliente que en el diagnóstico o en la técnica.

Refiere que Rogers en 1957 afirmó que la empatía consiste en experimentar el mundo
del cliente como si fuese el propio mundo, pero sin olvidarse de la cualidad “como si”.
Tal definición pertenece al concepto acuñado por el mismo autor, la empatía exacta,
que es fundamental para una relación terapéutica sana y eficaz. De otra manera, la
experiencia se desborda, y el trabajo de terapeuta generará sufrimiento y será menos
eficaz. Y ello se da cuando no hay ecuanimidad, que es la capacidad de aceptar sin
perturbación lo que se da en la propia vida.

Claro está, que la ecuanimidad no significa indiferencia ni insensibilidad, por el


contrario, es el no fundirse y perderse en los sentimientos, sino verlos tal cuales son, la
ira tal como se presenta y la felicidad tal como aparece, el terapeuta debe ser
consciente de que no tomará las decisiones por el cliente ni puede modificar los hechos
del mundo natural. Sabe que esas dificultades son del cliente y por tanto no se
identifica con ellas. De la misma forma en que la práctica de atención plena a los
pensamientos enseña que los pensamientos son solo eso y que el ser humano es más

28
que el conjunto de los mismos, la ecuanimidad enseña a adentrarse en la experiencia
dolorosa del cliente sin perderse ni desbordarse.

Casi toda aproximación a la psicoterapia y el counseling reconoce la importancia de la


empatía, la cual se establece como una operación de trasfondo que aumenta la eficacia
de la intervención del profesional que alienta la reflexión y el cambio. Ha tomado
importancia la promoción del desarrollo de la empatía en el terapeuta, y el esfuerzo por
ello se basa en una o ambas de las siguientes creencias. La primera, es que la
empatía es una capacidad innata que se puede perfeccionar a través de un esfuerzo
consciente. La segunda, implica que la empatía es una habilidad que se puede
aprender y mejorar por medio de la práctica. Existen ejercicios de escucha reflexiva,
es decir de respuestas reflejo, enseñan la repetición exacta de palabras o frases
cruciales del discurso de los clientes y permiten corroborar o corregir las reflexiones del
terapeuta, pueden basarse en una mezcla de ambos conceptos.

Ese tipo de escucha mantiene al terapeuta focalizado en la experiencia del cliente y


realiza esfuerzos para comprender. Motiva al cliente para que escuche y considere las
propias caracterizaciones de la experiencia y así, se escucha reflexivamente a sí
mismo. Además de ser estrategia terapéutica, los ejercicios de escucha reflexiva
esperan enseñar al terapeuta cómo conectar con los demás para así aumentar la
capacidad de empatía. El aumento de la consciencia de sí mismo que acompaña a la
escucha reflexiva suele tener el mismo resultado.

La investigación citada por el autor, que realizó Fessler (1983), sobre el proceso
psicoterapéutico compara el relato que un terapeuta hace sobre las sesiones con el
relato del cliente. El estudio reveló que los momentos que el terapeuta consideraba
más interesantes, y en los que creía que había una conexión e interpretación empática
para romper resistencia, eran experimentados por el cliente como confusos.

Se concluye entonces que aunque la empatía es reconocida como un rasgo esencial de


toda psicoterapia exitosa, no se despliega naturalmente ni es una habilidad con una

29
trayectoria clara y positiva ya que, con el paso del tiempo, puede incluso desaparecer.
Puede suceder también que la propia sensación subjetiva de conseguir ser empático
auténticamente, no coincida con la experiencia del cliente de ser comprendido.

Conviene entonces estudiar el concepto de Carl Rogers, acerca de la empatía exacta


que es sentir la experiencia ajena como si fuera la propia sin olvidar el “como si”. Esas
últimas dos palabras son las que dan cabida a que la sensación que se tiene de la
experiencia del cliente sea una proyección basada en la propia experiencia.

Resulta interesante también que, si el autor define una empatía exacta, debe haber una
empatía inexacta, dicha empatía es aquella en la que el terapeuta supone entender o
imponer la propia visión sobre el cliente. Y aunque ello choca con la fenomenología en
la que se basa Rogers, los presupuestos son el medio que posibilita la comprensión.
Cuando se trata de dar sentido a algo, se hace en virtud del propio marco de referencia,
el cual, aunque se expanda o modifique con el paso del tiempo, es inseparable de la
comprensión.

Por ello, se recomienda explorar y clarificar los sesgos que aparecen en el proceso de
comprender. A esa búsqueda de comprensión que reconoce los sesgos se le conoce
como círculo hermenéutico. Ese círculo ilustra la interacción o el choque entre la
proyección empática –superposición de creencias que acompaña a cualquier intento de
comprensión- y la inadecuación de esa proyección a la experiencia de quien se trata de
comprender.

Quien escucha debe ser consciente de que se comprende muy poco del otro, y aunque
esto crea incerteza sobre la otra persona, aumenta la sensibilidad a los presupuestos
proyectados, lo cual resulta en un mayor intento de comprensión. Incluso se puede
decir que cuando el terapeuta más cree que ha entendido algo, es cuando más perdido
está.

30
Debido a que la interpretación es un ciclo como el descrito, es imposible una
comprensión absoluta. Y esa característica de imposible, es justo la que mantiene el
proceso reflexivo y hace mayor la humildad y respeto hacia la experiencia tan compleja
del cliente.

Resulta paradójico también cómo la excesiva confianza en la propia autenticidad y


empatía puede llevar a la imposición, inconsciente tanto en el terapeuta como en el
cliente, de los propios valores y creencias. Así, el círculo hermenéutico recuerda la
importancia de la presencia en cualquier movimiento empático, y la práctica de ese
movimiento se debe centrar en reconocer los presupuestos del terapeuta y en acceder
a la experiencia del cliente.

Bourret (2011), opina que en ocasiones, la cultura y las costumbres culturales y


religiosas hacen difícil la comprensión desde dentro de las emociones de otro, para Carl
Rogers, según refiere el autor, la empatía se ve expresada mediante lenguaje tanto
verbal como no verbal. Un terapeuta que reformula lo que el paciente habla, sin omitir
ni añadir absolutamente nada, demuestra empatía verbal; el terapeuta que tiene buen
contacto visual y expresión facial atenta y de interés, expresa empatía no verbal. Esta
última debe ser auténtica, la atención y el interés deben ser realmente sentidos por el
terapeuta ya que en ocasiones, el lenguaje no verbal no es coherente con lo que se
dice.

1.1.12 Cultivar la empatía para mejorar relaciones sociales y laborales

Córcoles (2008), afirma que desde siempre la relación jefe-empleado ha sido uno de los
problemas más frecuentes a lo largo de la historia. Probablemente el empleado
atienda las órdenes del jefe porque si bien es quien lo contrata, también es quien lo
despide. Además, a menudo sucede que el jefe se cansa de tomar decisiones y
comparte esa responsabilidad muy al extremo, que desespera al empleado. Los
conflictos dentro de una empresa son innumerables, van desde la repartición de los
bonos, el mal ambiente laboral, la competencia en vez de colaboración, entre otros. En

31
estos casos, si la empatía significa tomar el lugar del otro para entender por qué piensa
y actúa como lo hace, el procedimiento a seguir sería el siguiente:

 Primero, desechar la idea de que no se es bueno para nada.


 Segundo, recordar que quien tiene la información tiene el poder. Conocer qué es lo
que provoca emociones negativas.
 Tercero, tomar en cuenta que si no se puede contra el enemigo, hay que aliarse a él.

Una persona empática identifica los problemas de quien tiene una conducta errónea,
deja de autocompadecerse y elimina el pensamiento negativo que perturbe, utiliza la
inteligencia emocional para enfrentarse a la situación de forma asertiva, se informa y
actúa en consecuencia, racionaliza pensamientos y emociones, sustituye las emociones
negativas por positivas, por lo que mejora el equilibrio emocional, y la autoestima. La
persona empática incluso, sugiere mejores estrategias para evitar conflictos.

Por otro lado, López (2006), menciona que dentro de la empresa la empatía es un
elemento de gran importancia, esto se debe a que detrás del éxito profesional de la
empresa hay un equipo de trabajo, integrado por un número de trabajadores y
directivos, que persiguen un mismo fin y si los miembros se conocen bien y tienen una
comunicación eficiente y sincera, trabajan juntos sin problemas.

Por ello, se debe aprender a trabajar en equipo al potenciar habilidades como el


cooperativismo, la empatía que permita ponerse en el lugar de cada compañero, el
deseo de superación, el respeto y la participación al exponer las propias ideas con
claridad. El apoyo mutuo resulta de la confianza y la comunicación espontánea. En
vez de mandar a otros, o imponer la propia voluntad como jefe, éste bien podría
acercarse a los demás con empatía, seguridad y respeto. Con ello se obtienen
resultados más positivos que al solamente dar órdenes, ya que si bien lo hacen los
empleados, la actitud mejora y se vuelven entusiastas, motivados y aportan lo mejor en
la labor.

32
Las empresas actuales necesitan un asesoramiento estratégico que atesore el
discernimiento emocional, la empatía y la autenticidad humana, un liderazgo afiliativo,
democrático, empático, que se base en las relaciones humanas y como resultado
mejore la rentabilidad de la empresa. Sin ese acercamiento empático, sincero y
transparente, no solo entre la empresa sino desde la empresa hacia quien presta los
servicios, no se genera la cultura corporativa orientada a la consecución de objetivos ya
que los miembros de la organización no se sienten comprometidos con la misión de la
empresa ni se identifican con la visión de los directivos. La empatía es un talento que
vale la pena desarrollar para la mejora empresarial.

Gonzalez (2011), afirma que con una buena escucha viene la empatía y con ella, la
comunicación asertiva. La asertividad de una persona corresponde a la habilidad que
tenga para balancear el saberse expresar con el saber escuchar. Lo que impide la
escucha, además de lo mencionado anteriormente, es el prestar poca atención cuando
otro habla, interrumpir la conversación varias veces, reaccionar de manera iracunda
cuando hay desacuerdos, sesgar la conversación dirigiéndola hacia el propio interés,
ignorar las necesidades ajenas, manifestar apatía y aburrimiento con gestos de
desánimo y lenguaje verbal y no verbal, criticar constantemente todo lo que se está
diciendo, rechazar las opiniones contrarias a las propias y la no aceptación de las
formas de ser y pensar diferentes a las propias.

Para mejorar las habilidades de escucha activa auténtica, entonces, se recomienda lo


siguiente:

 Concientizar el valor de la escucha para el éxito personal para conversar


conscientemente sin ignorar al otro.
 Desarrollar autocontrol e inteligencia emocional.
 Hablar solo lo necesario sin interrumpir, desmentir o argumentar.
 Analizar las emociones ajenas para definir las conductas que tenga el interlocutor.
 Mantener la mirada en el interlocutor

33
 Dar retroalimentación con respuestas cortas del tipo “entiendo”, “claro”, “así es”,
entre otras.

1.1.13 Bloqueo de la empatía

Gonzalez (2011), afirma que una persona exitosa y que se comunica eficazmente, de
manera productiva y fluida, tiene habilidad de escucha. Esta habilidad se logra si se
ejercitan cualidades tales como empatía, calidez, atención dinámica y percepción.
Uno de los impedimentos para la escucha y por tanto para la empatía es el
egocentrismo, la prepotencia, pensar en sí mismo, demostrar los logros propios.

Otro rasgo que afecta la capacidad de escucha asertiva es el aislamiento, el encerrarse


en el sí mismo y no hablar con nadie ni escuchar porque se aparta con los propios
intereses. La tercer barrera es el ser impulsivo y obsesivo. Una persona que no se
detiene en las actividades está imposibilitada para escuchar a quienes le rodean.
Además de ello, tiene un síndrome de no tener tiempo. Es el más grave daño, ya que
para escuchar, además de la actitud de disposición y ganas de hacerlo se requiere de
un factor determinante, que es el tiempo.

El número cuatro es el padecimiento constante de estrés y ansiedad. La persona está


tan atareada no física sino mentalmente, que si alguien le habla, reacciona
agresivamente y sin control. Hay una sobrecarga y presión excesiva que hace que
cualquier cosa sea detonante para el mal humor. Y al estar ansiosa, una persona
puede también estar callada y fingir escuchar, pero dentro, mentalmente, piensa en el
motivo de estrés.

El quinto rasgo de quienes no tienen ni escucha activa ni empatía es el ser ruidoso y


exagerado. Cuando alguien quiere ser el centro de atracción, es difícil escuchar a los
demás. Se cree que lo único que vale la pena es lo que uno mismo dice. Todos le
escuchan a esa persona, pero ella no escucha a nadie.

34
El sexto, es ser distraído y ausente. Es el acto de guardar silencio pero de forma
distraída, ausente debido a que se está dentro de sí mismo y no se sale de allí.
Siempre el pensamiento va hacia otro lado. Pero además de todos estos rasgos
indeseables ante la empatía, hay uno que es más grave aún y es no mirar a la persona
mientras habla.

Esto último es un tipo de seña no verbal de la falta de escucha, y el más desagradable


para quien trata de ser atendido. Y aún más, se puede empeorar al moverse en forma
inquieta en el mismo lugar o tomar una postura corporal que haga evidente el
aburrimiento.

Un mal hábito que se suma a esto, es el tener una tendencia a evaluar todo lo que se
presenta. La escucha es tan activa que no se puede escuchar, ya que se critica casi
todo, y se brindan juicios y consejos que no se han solicitado.

1.2 Trauma Psicológico

1.2.1 Definición

Gómez (2008), lo define como un evento externo o interno que, debido a la violencia o
repetición, provoca un continuo de excitaciones con mayor fuerza que la defensa
psíquica de la persona que lo padece y lleva a una desorganización de la psique,
etimológicamente viene de traumaticus, latín, que a la vez viene del griego trauma, que
significa herida. Por tanto, el trauma psicológico implica una herida psíquica.

Los eventos traumáticos pueden ser muy variados como por ejemplo conflictos internos,
terrorismo, desplazamiento, secuestros, extorsiones, pobreza, abuso, abandono,
desastres naturales, entre otros.

El autor recopila distintos elementos que rodean al concepto:

35
 El término de trauma era usado tanto para referirse a una consecuencia mental de un
evento, como al evento en sí.
 Lleva un componente de dolor psíquico
 Genera categorías diagnósticas diferentes a neurosis o psicosis.
 Tiene como efectos más importantes el afecto subyugado y la perturbación de la
psique.

Yacine (2012), define el trauma como un choque desequilibrante de la estructura


psicológica.

Medina (2008), menciona que a comienzos del siglo XIX, la idea del trauma psicológico
modificó el significado original de la palabra trauma, que anteriormente se refería a
heridas o lesiones de tipo físico. El estudio sobre el tema comenzó como un enigma
para psiquiatras y médicos, y fue llevado a cabo primero en poblaciones específicas,
como personas heridas en accidentes, mujeres y soldados. Luego, en 1980, la
Asociación Psiquiátrica Americana agregó el Trastorno por Estrés Postraumático -
TEPT- a la tercera edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales
–DSM-III-.

Lescano et. al. (2004), explican que la palabra trauma proviene del griego, y quiere
decir herida. El Trastorno por Estrés Postraumático ha recibido distintos nombres,
entre los cuales figuran histeria, shell shock, fatiga de combate, neurosis traumática.
Es importante señalar que al tomarlo como neurosis, se suponía, en concordancia con
las creencias de la época, que había elementos previos en la historia del paciente, o
bien debilidad constitucional, para explicar la patología. Al contrario, hoy en día se
considera que es una respuesta adaptativa frente a un peligro elevado. Se estimula,
en esas condiciones, la respuesta natural al estrés de lucha o huída. Si se mantiene
esa respuesta en el tiempo, persiste cuando ya no es necesaria y los síntomas se
desligan de la fuente de origen. Por otra parte, no se necesita una debilidad
constitucional o historia previa para que eso ocurra, cualquier persona que sufra un
trauma de cierta duración e intensidad puede desarrollar un cuadro de TEPT. Fue en

36
1980 cuando el síndrome de trauma psicológico, por primera vez, se convierte en un
diagnóstico formal, el Trastorno de Estrés Postraumático. Sin embargo, sigue
subdiagnosticado debido a que frecuentemente es comórbido con diferentes cuadros
clínicos.

1.2.2 Historia del concepto de Trauma Psicológico

Los mismos autores explican también que el estudio del trauma psicológico ha sido
inconstante, debido a la controversia que provoca. Es encontrarse con la
vulnerabilidad. La víctima desea olvidar y no lo consigue. El victimario hace todo lo
posible para promover el olvido. Incluso se ha puesto en duda la existencia del
Trastorno por Estrés Postraumático, si los pacientes fingían o si las historias que
relataban eran reales, imaginadas, falsas o inventadas.

Para tomar el trauma como algo real, es necesario un contexto social que dé cabida a
ello. En la víctima individual, el contexto es de familia y amigos. Socialmente, se crea
según la realidad política del momento. Se ha estudiado el tema tres veces durante los
siglos XIX y XX. Cada vez, la investigación iba sobre un movimiento político.

 La era de la histeria

El neurólogo francés Charcot, fue quien dio credibilidad al diagnóstico de la histeria,


cuadro que hasta entonces, se tomaba por fingido y teatralizado. Bajo la guía de él
estudiaron William James, Pierre Janet y Sigmund Freud. Charcot demostró que los
síntomas de la histeria se podían inducir artificialmente, bajo hipnosis, y así mismo
moderaban. Sin embargo, él no tenía interés en las historias de los pacientes,
mientras Freud y Janet sí, así que luego de entrevistarlas, llegaron a ideas iguales:

 La histeria era causada por un trauma psicológico, generalmente un abuso sexual en


la infancia.
 Ello provocaba un estado alterado de conciencia, que provocaba los síntomas.

37
 Janet llamó a la alteración “disociación”.
 Breuer y Freud lo nombraron “doublé conscience”.

Freud propuso que detrás de la histeria, hay uno o más episodios de experiencias
sexuales prematuras, que pueden recuperarse por el psicoanálisis a pesar del tiempo
que haya transcurrido. En la clínica privada, en Viena, encontró una y otra vez esas
historias de abuso e incesto entre los pacientes.

Sin embargo, siete años después se retractó de tal teoría, y partir de ello elaboró una
teoría del desarrollo humano, en la que la inferioridad de las mujeres era el punto
central; debido al contexto patriarcal, esa propuesta prosperó y creció. Del recuerdo de
la teoría de la histeria nació el psicoanálisis, teoría basada en la negación de la
realidad. Las niñas ya no eran víctimas de los adultos sino era al contrario, las niñas
deseaban al padre y fantaseaban una relación sexual. Nació el complejo de Edipo y
desaparece el concepto de trauma real para reemplazarse por el de realidad psíquica.
Luego asume que sin importar si el padre realmente seducía o no, o si se trataba
solamente de fantasías, las consecuencias son las mismas en la mujer. Así pues, si da
igual si los acontecimientos de abuso fueron imaginados o reales, no se le dio
importancia merecida al trauma.

Hoy en día, ya no hay duda sobre la patología psiquiátrica causada por traumas
psicológicos o emocionales sean estos abusos sexuales, maltrato físico o negligencia
en la infancia. Se aceptan ya naturalmente la existencia de lesiones anatómicas
cerebrales como en la amígdala y el hipocampo causadas por una infancia abusiva.
También fue olvidado el concepto de disociación. Se sabe, actualmente, que un
cuadro disociativo es resultado de abusos severos y reiterados en la infancia o
adolescencia, y forma parte del Trastorno por Estrés Postraumático, que a veces se
origina por un único trauma.

38
 Neurosis de guerra

Cuando terminó la Primera Guerra Mundial, se destruyeron no solo cuatro imperios


europeos, sino también muchas creencias de la civilización occidental. Una de ellas
era la ilusión del honor masculino y de la gloria en batalla. En las condiciones de
guerra, los hombres se quebraban en grandes cantidades.

Al verse forzados a estar allí, muchos comenzaron a tener conductas de una mujer
histérica. Se estima, incluso, que los quiebres –breakdowns- fueron causa de un 40%
de las bajas británicas; al inicio se culpó de ello a las causas físicas, al ruido de la
artillería –shell shock- y a la conmoción cerebral. Pero hubo bajas en hombres sin
exposición a bombarderos ruidosos. El estrés emocional de la guerra, en realidad, fue
suficiente para provocar un cuadro neurótico similar a la histeria.

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, el interés en la neurosis de guerra resurgió.


Se reconoció que cualquier persona podía quebrarse en el campo de batalla, y se
podían predecir las bajas psiquiátricas según la frecuencia, duración e intensidad de las
batallas. Fue determinado el límite para permanecer en el frente sin consecuencias,
era de 200 a 240 días, y el hecho que nadie llega a habituarse al combate.

 Trauma sexual y doméstico

Hace algunos años, era común subestimar cuán frecuentes eran los hechos de
violencia, que son una rutina habitual en la vida cotidiana, doméstica y sexual de
muchas mujeres. La mayoría de casos están escondidos bajo la vida familiar, aunque
en algunas regiones del mundo el maltrato hacia la mujer es aceptado y habitual.

Ann Burgess y Lynda Holstrom, en los setentas, describieron los efectos psicológicos
de una violación. Describieron el síndrome de víctima de violación, en el cual los
pacientes experimentan la violación como un episodio que arriesga la vida, con miedo a
la muerte y mutilación, sufren de insomnio, náuseas, estado hiperalerta, pesadillas y

39
síntomas disociativos o de anestesia. Este cuadro es muy similar a los soldados en
guerra. Cuando se introdujo el concepto de estrés postraumático, en la década de los
ochenta, se pudo observar con claridad que el cuadro psicológico observado en
sobrevivientes de violencia e incesto era el mismo que en los veteranos de guerra. Los
tres estudios comenzaban ya a derivar en el concepto de trauma psicológico.

1.2.3 Elementos ajenos al Yo como generadores del trauma

Gómez (2008), también postula una teoría donde el psiquismo humano entiende como
traumático, los elementos extraños al Yo que ingresan súbitamente o por medio de
agregados que se suman con el tiempo. Tal y como el sistema inmune tiene
anticuerpos para combatir cuerpos extraños, el sistema del Yo descarta objetos que
intenten ingresar a él, mediante mecanismos de defensa, o lo asimila mediante
homologación, puesto que la estructura narcisista admite solamente lo que es parecido
a ella.

La forma en que esto se hace, es por medio de la proyección de objetos internos que se
aproximen a los futuros introyectos, para incorporarlos después al sistema y cuando
eso suceda, se asimilarán como parte del Yo. El trauma psíquico se entiende así,
como una falla en ese proceso de homologación, de manera que esos introyectos
extraños operarían como objetos que deberían aislarse del resto del yo, y crea una
alteración estructural y funcional de la mente.

En el caso que el proceso de traumatización provenga del interior del Yo –lo cual es
posible por medio de fantasías pulsionales-, se toman como elementos extraños a
pesar que provengan del Yo. El sistema reconoce esas pulsiones como algo ajeno que
debe ser eliminado, ya que no son reconocidas como pertenecientes a él, y chocan con
el núcleo de identidad y aceptación, tanto del Yo como del Superyo; por tanto se
intentan apartar, lo cual puede conllevar una ruptura psíquica, o bien se logran
expulsar, pero se crean estados mentales fóbicos o paranoides.

40
1.2.4 Trastorno por estrés postraumático: El trauma en la actualidad

Ese diagnóstico, según explica Durand (2007), corresponde a un trastorno emocional


que sigue al trauma, después de la exposición a un acontecimiento traumático durante
el cual se experimenta temor, desamparo u horror. Luego de ello hay
reexperimentaciones del suceso mediante recuerdos y pesadillas, cuando el recuerdo
es súbito se revive el proceso y las víctimas, entonces, eluden situaciones o cosas que
les hagan recordar el trauma, los pacientes muestran restricción o aturdimiento de la
receptividad emocional, que puede afectar las relaciones interpersonales. En
ocasiones, no logran recordar partes o aspectos del suceso.

Por último, en general la víctima se sobreexcita de manera crónica, se asusta


fácilmente y tiene arranques de enojo. En ocasiones, también, hay comportamientos
regresivos. Este trastorno no puede diagnosticarse hasta después de un mes del
trauma, ya que si no ha transcurrido ese tiempo, se diagnostica como Trastorno de
Estrés Agudo, el cual tiene una sintomatología muy similar al Trastorno por Estrés
Postraumático, con síntomas disociativos, aturdimiento emocional y desrrealización.

Para Lescano et. al. (2004), el cuadro de estrés postraumático está bien definido. Se
debe recordar que se produce por eventos traumáticos objetivos. Son episodios que
ponen en peligro la vida, la integridad física o funcional y el bienestar de una persona.
Se caracteriza por alguno –o todos a la vez- de los siguientes síntomas:

 Recuerdos recurrentes y repetitivos del evento, con distrés.


 Sentimiento o acción brusca como si el trauma ocurriera (flashbacks, ilusiones).
 Distrés intenso al exponerse a situaciones que asemejen o simbolicen el trauma
(aniversarios, lugares similares al del hecho).
 Sueños recurrentes del evento, con distrés.
 Esfuerzos para evitar pensamientos o sentimientos asociados al trauma.
 Esfuerzos para evitar actividades, situaciones o lugares que recuerden el trauma.
 Amnesia del trauma, sea parcial o total.

41
 Sentimiento de desapego y distanciamiento de otros.
 Incapacidad de amar o sentir.
 Sensación de futuro acortado y breve.
 Insomnio de conciliación o de mantenimiento.
 Inestabilidad emocional, irritabilidad.
 Dificultad para concentrarse.
 Estado hiperalerta, con respuesta de sobresalto e hiperreflexia neurológica.
 Reactividad fisiológica (taquicardia, sudoración, hiperventilación) ante situaciones
que recuerden el trauma.

Otra manera de entender el Trastorno por Estrés Postraumático es por medio de la


división de síntomas en tres grupos, en el paciente predomina una de las siguientes tres
categorías:

 Síntomas de hiperalerta: Reactividad permanente, hipervigilancia, irritabilidad,


sensación permanente de peligro, reacciones autonómicas continuas, tardar en
dormirse, sensibilidad a los ruidos, despertar fácilmente.
 Síntomas intrusivos: Flashbacks, pesadillas acerca del incidente.
 Síntomas constrictivos o evitativos: Incapacidad de respuesta, desapego,
despersonalización, insensibilidad al dolor, desrealización.

Dentro del cuadro hay aumento de la percepción, distorsión de la realidad, cambia el


sentido del tiempo ya que se reviven escenas de forma más lenta, y se percibe el futuro
como breve y acotado. Los eventos traumáticos, también, aumentan la capacidad de
ser hipnotizado, lo que es una defensa contra los síntomas. El problema es que se
entra en trance de manera automática, sin control. Por ello se convierte en un
mecanismo de disociación. A quienes les es difícil la disociación, suelen distanciarse
del sufrimiento mediante alcohol y/o drogas, para obtener alivio.
La existencia del trauma, pues, no solamente está presente en el Trastorno por Estrés
Postraumático sino también en diversos cuadros psiquiátricos, como cuando es la base
de trastornos de ansiedad o trastornos depresivos.

42
1.2.5 Vulnerabilidad ante el trauma psicológico

Aróstegui y Gálvez (2010), señalan que la secuela emocional de un evento cotidiano no


se deriva del hecho en sí como de la interpretación que se haga del mismo, ese
principio, común en la Psicología, es más evidente aún en situaciones traumáticas. Si
se parte del hecho de que el evento traumático puede ser por desastres, sucesos
negativos fortuitos o a la acción deliberada de otro ser humano, el daño psicológico es
mayor cuanto más interviene otra persona en el acontecimiento. Por ejemplo, un ser
querido puede fallecer por accidente y ello causa menos sufrimiento moral y menos
cuestionamiento sobre las creencias propias sobre el mundo, una menor crisis de
valores, y propiamente un trauma más tenue que una violación hacia un ser querido, ya
que se interpreta el segundo caso como un hecho donde hay un culpable y un inocente,
alguien que no ha cometido delito ni provocaciones, sino que fue agredida por otra
persona.

Se han identificado ya, además, ciertos factores que determinan el curso, gravedad y
pronóstico de las reacciones psicológicas a un trauma, y se distinguen factores
pretraumáticos, traumáticos y postraumáticos. Se le ha puesto más atención a los
factores postraumáticos, ya que al parecer, hay una clara relación entre dos clases de
factores que pronostican desfavorablemente una recuperación ante el trauma.
Primero, se encuentra el apoyo hacia la víctima, ya que es bien sabido que entre más
apoyo y respaldo social y familiar reciba, se recuperará con mayor rapidez y presentará
menor sintomatología de estrés postraumático. Así como una respuesta comprensiva
por parte de la sociedad aliviana el impacto del trauma, la hostilidad y el rechazo harán
mayor el daño y hará más grave el trauma psicológico de la víctima. El segundo, es la
manera en que la víctima cuestiona e interpreta la experiencia del trauma, que se
adecúa a la personalidad de cada quien.

La primer ayuda que debe recibir cualquier víctima sobreviviente de un hecho así, tiene
que ser alrededor de la palabra, y hay varias razones para ello, como el que la víctima
necesita saber y comprobar que no está sola, que hay familia y amistades cerca de ella

43
para apoyarle y protegerle, necesita sentir aceptación, no solo por parte del grupo sino
por parte de la comunidad, por el pueblo, que cuentan con una buena red social de
apoyo. Por ello, hay pocas cosas más eficaces que las palabras, de bienvenida, de
solidaridad, de ánimo, que afirmen que puede encontrar la ayuda que necesita porque
está entre una comunidad.

Debido a que el trauma tiene características intrusivas e invasivas, que provocan


sufrimiento a la víctima por un tiempo indefinido, se tiene como objetivo prioritario de
cualquier tipo de psicoterapia que la persona haga una reconstrucción de lo sucedido
mediante una narración coherente y organizada del suceso traumático, la experiencia
del mismo. Esta estrategia trae beneficios tanto físicos como psicológicos, ya que
hablar de las experiencias emocionales negativas y hablar sobre el drama a otro,
promueve el bienestar general, lo cual está bien comprobado aunque todavía no se
conocen los mecanismos cognitivos y fisiológicos que explican el por qué de ello. Lo
que sí se sabe es que cuando se cuenta una historia de lo sucedido, se exteriorizan
sentimientos, por lo que se hace posible el procesamiento de las emociones. Así, al
tornar el trauma en una narración, se modifican cerebralmente las redes asociativas de
miedo en las que la experiencia se apoya. Tal transformación conlleva también la
recuperación de la dignidad y el hallazgo de la verdad sobre el hecho.

Goleman (2008), indica que la afrontación de los traumas es más sencilla cuando se
cuenta con personas en quienes confiar y con quienes se puede hablar, de quienes se
puede recibir consuelo, ayuda y consejo, lo cual protege del impacto de los traumas y
contratiempos de la vida.

Sin embargo, según Medina (2008), en ocasiones olvidar es lo mejor en ciertos


contextos temporales específicos, debido a que la intervención en el recuerdo con la
finalidad de superación del trauma puede ser algo inefectivo antes de que haya
madurez para permitir una reacción distinta. La autora analiza acerca del trauma
colectivo, ya que muchas investigaciones sobre el trauma están centradas en psicología
individual y desde una visión clínica. Se parte desde la pregunta, entonces, de si el

44
trauma puede ser colectivo, y si los recuerdos traumáticos funcionan igual en las
comunidades que en la persona individual. El trauma, de ese modo, puede servir
como un concepto social además de uno clínico, cuando afecta a un sujeto además de
cuando es un amplio proceso cultural, hay postulados de esa memoria colectiva como
un mecanismo que utiliza medios de comunicación como radio, prensa o televisión para
existir y a la cual se lucha por dar un significado. Por lo tanto, los medios pueden
aumentar la susceptibilidad de la persona ante un trauma individual, debido a que el
trauma colectivo ya está presente.

1.2.6 Neurobiología detrás del trauma

Goleman (2008), también indica que el hipocampo es una parte del cerebro que registra
y da sentido a las pautas perceptivas, proporciona una memoria aguda del contexto, lo
cual es necesario para darle un significado emocional. Ya que es el hipocampo el que
registra solamente hechos, la amígdala, por otra parte, es la que registra el clima
emocional que acompaña a los hechos. Las hormonas adrenalina y noradrenalina
activan receptores en el nervio vago, que transmite los mensajes procedentes del
cerebro que controlan la actividad cardíaca y a la vez, devuelve señales al cerebro,
también por medio de esas hormonas.

La activación de la amígdala provoca intensificación emocional que profundiza la


grabación de las situaciones; entre más intensamente se activa la amígdala, más
profunda la impronta en el cerebro y mayor huella dejan las experiencias. Así es como
la amígdala relaciona los hechos presentes con acontecimientos pasados, así tengan
unas pocas similitudes, ya que el método de comparación es asociativo y equipara las
situaciones por compartir rasgos característicos que sean similares. De esa manera,
hace al cuerpo reaccionar antes de verificar la gravedad de la situación.

El trauma es palpable en diversas manifestaciones entre las cuales está relacionar


estímulos cotidianos con los hechos del evento traumático, como sonidos e imágenes
mientras duermen o incluso mientras están despiertos. En el Trastorno por Estrés

45
Postraumático hay hiperreacciones como estas, se secretan dosis mayores de
sustancias cerebrales como respuesta a situaciones que en realidad no son
amenazantes pero que recuerdan el trauma de origen. El locus ceruleus está ligado a
la amígdala, hipocampo e hipotálamo. Las catecolaminas se difunden a través de toda
la corteza cerebral.

Los síntomas del estrés postraumático, según se cree, dependen de los cambios que
se dan en esos circuitos. El trastorno también presenta cambios en la conexión del
sistema límbico con la pituitaria, que regula la secreción de hormona corticotrópica –
HCT-, encargada de activar la respuesta inmediata de lucha o huida ente situaciones de
emergencia. También hay hiperreactividad en el sistema de opiáceos cerebrales, que
secretan endorfinas que disminuyen el dolor y tienen un efecto sedante. Cuando hay
aumento de endorfinas, hay mucha tolerancia al dolor, se produce insensibilización ante
ciertos sentimientos, lo que provoca síntomas psicológicos negativos como anhedonia,
indiferencia emocional, despersonalización y falta de empatía. Incluso puede haber
disociación.

Se ha observado, además, que altera al individuo neurológicamente, lo cual le hace


más susceptible para sufrir nuevos traumas. La amígdala de quien ha sufrido un
trauma una vez, está predispuesta al trauma, y ante un peligro verdadero, se activa
elevadamente de forma casi instantánea.

Toda esta sintomatología puede ser ventajosa para enfrentar las experiencias que la
provoca. Se determina así ya que permanecer alerta, dispuesto a la acción, impasible
ante el dolor, e indiferente ante algún acontecimiento grave, sirve realmente para
sobrevivir.

Por otra parte Lescano et. al. (2004), puntualizan que el proceso de percepción de un
estímulo y la evaluación emocional de éste están a cargo de distintas áreas cerebrales,
la percepción de un objeto y la lectura de la significación emocional se realizan en
diferentes regiones. Se puede percibir un objeto aunque no se le dé un sentido

46
emocional. En otras ocasiones se puede activar una respuesta emocional antes de
entender lo que se percibe.

 Sentido emocional de un estímulo

El cerebro tiene la capacidad de determinar si algo es bueno o malo incluso antes de


saber qué es exactamente. Las vivencias permiten establecer aprendizajes que
forman una respuesta más automática y por tanto más veloz, así se asegura un menor
tiempo de reacción y mayor eficacia, aunque se pierda la evaluación cognitiva en la
respuesta. Las personas tienen a fijar algunas experiencias aprendidas, especialmente
negativas. Eso ayuda la adaptación al medio y la preservación de la integridad.

 Diferencia entre mecanismos de procesamiento del significado emocional y


mecanismos de procesamiento de los recuerdos cognitivos de los estímulos

Los mecanismos cerebrales que permiten registrar, depositar y recuperar el significado


emocional de los estímulos son distintos a los mecanismos que procesan los recuerdos
cognitivos de los mismos estímulos. El daño en los mecanismos de significado impide
que un estímulo con un sentido emocional aprendido cause una reacción emocional,
mientras que el daño a los mecanismos cognitivos interfiere con el recuerdo de dónde
se vio el estímulo, por qué se encontraba el sujeto allí y con quién se encontraba en el
momento.

Se ha observado que los pacientes con alto nivel de traumatización presentan una
intensa fuerza emocional en los recuerdos, que lleva a interferir en la comprensión
cognitiva de los hechos.

 La conexión entre sistemas

Los sistemas de apreciación emocional se conectan con los sistemas que controlan las
respuestas emocionales, una vez apreciado el estímulo por estos sistemas, la

47
respuesta se da automáticamente. Sin embargo, los procesos cognitivos no están tan
estrechamente relacionados con la respuesta de esos sistemas de control, mientras los
sistemas de apreciación emocional y respuesta automática sí están acoplados a los de
control. Los pacientes, por tanto, tienen dificultades para entender por qué responden
emocionalmente con facilidad, aunque cognitivamente no comprendan lo que sucede, o
por qué, aunque comprendan cognitivamente lo que sucede, no pueden impedir la
conducta emocional automática que se activa en ellos.

El miedo, para Van der Kolk (1996), según citan los autores, debe domesticarse de
forma que la persona pueda pensar y se consciente de las emociones que se
presentan, la respuesta corporal de miedo puede disminuir por un apego seguro y por
respuestas preestablecidas y controladas.

En cuanto a la memoria, explican que hay diversos estudios que relacionan la


exposición a un trauma con una deficiencia de la memoria explícita. Se produce,
biológicamente, porque las hormonas de estrés dañan el hipocampo. Sin embargo, el
recuerdo implícito sigue en pie, y ello explica por qué las personas pueden no recordar
el trauma y aún así reaccionar a ciertos estímulos sensoriales pertenecientes al ámbito
implícito y no conectarse con recuerdos del hecho. No son recuerdos accesibles
explícitamente ni pueden ser verbalizados debido a que no se puede recuperar un
recuerdo consciente que no se haya formado en la memoria explícita.

1.2.7 Superación del trauma psicológico

Goleman (2008), comenta que un recuerdo traumático es una fijación del


funcionamiento cerebral que interfiere con futuros aprendizajes, y con el reaprendizaje
de una respuesta adaptativa ante los eventos traumáticos. Lo que sucede es que los
mecanismos de aprendizaje y memoria se desvían de las funciones que tienen, así
como la amígdala, pero el neocórtex es el que juega el papel más importante. Se
denomina miedo condicionado al proceso por medio del que la mente asocia algo no
amenazante a un evento aterrador.

48
En condiciones normales, ese miedo se ve disminuido y desaparece con el tiempo, lo
cual se debe al reaprendizaje natural que se da cuando hay de nuevo un
enfrentamiento con lo temido, pero en un contexto totalmente seguro. Sin embargo, el
Trastorno por Estrés Postraumático impide que se dé ese reaprendizaje natural, los
cambios que provoca hacen que cualquier recuerdo inconsciente, aunque sea mínimo,
del evento original, active la amígdala y refuerce la respuesta de pánico. Así, no
existirá alguna ocasión en la que se pueda afrontar con calma el evento u objeto
temido, porque la amígdala no es capaz de reaprender una mejor respuesta, más
moderada. Lo positivo del caso es que, mediante experiencias adecuadas, incluso
este trastorno se puede superar.

Los recuerdos emocionales intensos y las pautas de pensamiento y reacción que esos
recuerdos provocan se pueden modificar con el tiempo mediante reaprendizaje a nivel
cortical. Y debe ser a ese nivel porque el miedo grabado en la amígdala jamás
desaparece completamente y el córtex prefrontal es el que inhibe la respuesta de miedo
provocada por la amígdala. Ahora bien, el tiempo que lleva superar el miedo aprendido
depende de la actividad del córtex prefrontal izquierdo, ya que quienes tienen más
actividad en esa área superan el miedo y la ansiedad aprendida más rápidamente.

Los adultos que han sufrido un trauma frecuentemente experimentan insensibilidad


psicológica, que bloquea recuerdos y sentimientos relacionados con el suceso, pero en
los niños la reacción es distinta. Ello ocurre porque los niños usan la fantasía, juego y
ensoñación para reconstruir el acontecimiento y rememorarlo. Se impide de esa
manera el bloqueo de los recuerdos que luego se transforman en flashbacks. Si el
trauma no es demasiado grave puede bastar con una o dos veces, pero si lo es, el niño
necesita la reproducción de la situación traumática varias veces hasta que se libre de
él.

Debido a que el cerebro emocional está estrechamente ligado al simbolismo y a los


procesos primarios –denominados así por Freud-, el arte es utilizado para movilizar los
recuerdos de la amígdala.

49
El autor toma como ejemplo el proceso de superación de un trauma de la doctora
Judith Lewis, psiquiatra de Harvard, el cual pasa por tres fases diferentes; primero, el
paciente tiene que recuperar seguridad, lo cual consiste en disminuir la sobreexcitación
emocional que es obstáculo principal para el reaprendizaje y dejar que el sujeto se
tranquilice. Se ayuda al paciente a que comprenda los propios síntomas, lo cual de por
sí alivia los mismos. También debe recuperar una sensación de control sobre lo que
ocurre, con lo cual desaprende la impotencia que generó la situación traumatizante.
Asimismo puede haber un adiestramiento en relajación, que alivie la irritabilidad y
nerviosismo general, ya que la calma corporal es fundamental para que
emocionalmente se descubra que la vida no es amenaza constante.

Seguidamente se debe recordar los detalles del trauma. Ello constituye el segundo
paso. Se refiere a la narración y reconstrucción histórica del trauma dentro del
contexto de seguridad ya recobrada.

De esa manera hay un reencuadre de los recuerdos traumáticos y hay una reacción
más realista ante los mismos, cuando ya se pueden relatar los hechos, hay una
transformación del contenido emocional de los recuerdos y al efecto que conllevan.
Puede existir una alternancia de períodos del recuerdo, lo cual es algo parecido a una
dosificación del mismo que hace que gradualmente se asimilen los incidentes
perturbadores. Se fomentan la integración espontánea del trauma así como el
reaprendizaje de una nueva respuesta emocional. Sin embargo, en personas más
reacias al tratamiento, la narración de la historia puede provocar síntomas
incontrolables, lo cual el terapeuta debe tomar en cuenta para disminuir el ritmo y
mantener las reacciones del paciente en un límite soportable que no interrumpa el
reaprendizaje. Se debe animar al paciente para relatar el hecho tan detalladamente
como si fuese posible, a que incluya todos los datos visuales, auditivos, olfativos,
táctiles así como las reacciones que esas sensaciones produjeron, como miedo o
náusea.

50
El objetivo principal de todo es la traducción verbal del acontecimiento, lo cual reintegra
recuerdos que pueden estar disociados para recomponer la escena, y al tiempo que
eso sucede, se ponen los recuerdos bajo el control del neocórtex para que se puedan
comprender y dirigir mejor las reacciones causadas. El abordaje terapéutico deja al
sujeto experimentar directamente que el recuerdo traumático no tiene por qué
acompañarse de un pánico sin control, sino que se puede revivir con total seguridad.

Y finalmente, la tercera fase consiste en atravesar el duelo por lo perdido, el trauma


puede ocasionar una herida, muerte, la ruptura de una relación o arrepentimiento por
algo que no se debió haber hecho. En ese sentido, las quejas que se presentan en la
reconstrucción verbal del trauma es un indicador de la capacidad del paciente para la
superación del trauma ya que, en vez de estar encadenado al pasado, tiene visión
hacia el futuro y la esperanza de reconstruir la vida sin el trauma.

Cierto es, que las recurrencias ocasionales de los síntomas y los efectos posteriores del
trauma se quedan allí, pero hay signos de la superación del trauma, como la
disminución de los síntomas fisiológicos y la capacidad de afrontamiento de los
sentimientos asociados al recuerdo del trauma, los cuales ya no invaden e irrumpen en
la mente del sujeto, sino que él es capaz de recordarlos a voluntad y puede dejar de
pensar en ellos. Así, se reanuda una nueva existencia donde se pueden establecer
relaciones de confianza.

Son pocas las tragedias que se graban profundamente en la vida de la mayoría de


personas. Sin embargo, el mismo circuito emocional que imprime profundamente los
recuerdos traumáticos también se activa en los momentos menos dramáticos. Los
problemas comunes de la infancia como el sentimiento de ser ignorado, la falta de
atención o afecto, el rechazo social y el abandono, si bien no son tan traumáticos, sí
dejan una huella en el cerebro emocional, que genera distorsiones en las relaciones
sociales que esa persona establezca durante el resto de la vida. Justamente el deber
de la psicoterapia es ayudar a superar esas pautas emocionales, por medio de enseñar
al neocórtex a inhibir el funcionamiento de la amígdala. Así, se eliminan las respuestas

51
automáticas aunque las emociones básicas que acompañan la situación sigan
profundas. Si bien no se pueda controlar cuándo habrá un arrebato emocional, sí se
puede controlar la duración del mismo, por medio de madurez emocional.

En el curso de una terapia a largo plazo, los pacientes deben afrontar dos tipos de
cambios. Uno, las reacciones emocionales ante los acontecimientos que las provocan
se hacen menos apremiantes, y segundo, la conducta se vuelve más eficaz cuando se
obtiene lo que se desea realmente. Lo que no cambia es el miedo o deseo interno y el
inicio de la emoción. Se concluye, pues, que el sistema límbico emite señales de
alarma ante indicios del suceso temido, pero el córtex prefrontal puede aprender un
nuevo tipo de respuesta, más saludable. El reaprendizaje emocional no finaliza nunca,
ya que puede remodelar incluso los hábitos emocionales que vienen desde la infancia.

Medina (2008), afirma que el trauma conlleva siempre un daño que puede ser superado
mediante mecanismos de olvido, negación, y la formación de una nueva realidad
cognitiva, requiere profundización en las razones del mismo, y ello requiere de
esfuerzo para comprender y recordar. Así, se proponen dos respuestas al trauma, una
es el tratamiento cognitivo, mediante el cual se intenta olvidar o reconstruir el evento
mediante narración que da significado a lo ocurrido y el análisis psicodinámico,
centrado en el recuerdo.

El trauma tiene temporalidad y estructura únicas, está entre el pasado y el futuro.


Llega pronto y al parecer, sin causa, o bien tiene causa, pero es tarde para evitarlo.
Las respuestas al trauma son diferentes según la demarcación entre pasado y futuro;
por una parte, el tratamiento cognitivo intenta superarlo al tener la vista hacia adelante,
reconstruye la realidad que se interrumpió.

Por otro lado, el tratamiento psicodinámico se centra en el pasado, trata de comprender


la causa del trauma y sacar a luz las raíces. Sea como sea, la sanación del trauma
comienza cuando se le da a las víctimas un espacio seguro en el cual la rutina diaria
pueda reconstruir la parte cognitiva que destruyó el trauma.

52
1.2.8 Resiliencia

Papalia [Link]. (2010), señalan que los sucesos estresantes forman parte de la niñez y
juventud, y que la mayoría de jóvenes aprenden a afrontarlos, pero cuando el estrés
llega a niveles extremos puede derivar en problemas psicológicos. Sucesos como un
secuestro o maltrato infantil pueden tener consecuencias a largo plazo en el bienestar
físico y psicológico.

El trauma en los niños puede tener varias manifestaciones, como los niños que crecen
rodeados de violencia constante tienen problemas de sueño y de concentración, se
vuelven agresivos o no desarrollan apego a otras personas por temor a sufrir más dolor
y más pérdidas, los niños son más vulnerables a sufrir daño psicológico por un suceso
traumático, y las reacciones ante ello varían con la edad. Los pequeños no entienden
por qué ocurre en evento, y se enfocan en las consecuencias. Los mayores son más
consciencia y se preocupan más del por qué ocurrió el suceso.

Los niños pueden reaccionar ante un trauma en relación con la edad que tienen, de la
siguiente manera:

 5 años o menos: Temor de separación, llanto, gritos, temblores, inmovilidad,


movimientos sin sentido ni dirección, excesivo aferramiento, conductas regresivas
(enuresis, temor a la oscuridad, chuparse el dedo).
 6 a 11 años: Retraimiento extremo, conducta perturbadora, problemas de atención,
síntomas psicosomáticos, disminución del rendimiento escolar, no querer ir a la
escuela, depresión, ansiedad, culpa, irritabilidad, entumecimiento emocional, conductas
regresivas como pesadillas, problemas de sueño, temores irracionales).
 12 a 17 años: Pesadillas, entumecimiento emocional, confusión, evitación de
recuerdos del suceso y de la escuela, fantasías de venganza, aislamiento, retraimiento,
consumo de drogas, conducta antisocial, problemas de sueño, depresión.

53
El efecto de un hecho traumático se ve influido por el tipo de evento, la medida de
exposición a él y el grado en que afecta al propio ser y a la familia, los eventos
provocados por el ser humanos como la guerra, son más nocivos psicológicamente que
los desastres naturales.

Las respuestas al evento ocurren generalmente en dos etapas. Primero viene la


negación, dolor, miedo y alivio si los seres queridos no fueron afectados; segundo, días
o semanas después, regresión en el desarrollo y señales de malestar emocional como
pesimismo acerca del futuro, juego relacionado con el tema del evento, y los
mencionados anteriormente de acuerdo a la edad. Es preocupante si el cuadro
persiste durante más de un mes, ya que de ser así el niño debe recibir ayuda. Incluso
puede darse que los efectos perduren por años, el niño puede perder la confianza en la
capacidad de los adultos para darle protección y puede temer que el evento se repita.

Un niño resiliente es aquel que conserva la calma cuando está bajo una amenaza y que
se recupera de sucesos traumáticos, el niño tiene la capacidad para obtener fuerza de
recursos que estimulen un desarrollo positivo a pesar de las circunstancias negativas
que le rodean. Los dos factores protectores más importantes que ayudan a superar el
estrés y contribuyen a la resiliencia son las buenas relaciones familiares y el
funcionamiento cognoscitivo. También suelen tener un elevado CI y la capacidad
cognitiva que tienen hace que puedan protegerse, enfrentar la adversidad, regular la
conducta y aprender de la experiencia.

La resiliencia no solo está presente en los niños, sino también en los adultos. Es de
esta manera, que las personas enfrentan los sucesos traumáticos. Las personas
resilientes que sufren alteración de la vida normal hayan caminos para que las
funciones cotidianas sigan como siempre, o como casi siempre. Las relaciones de
apoyo, así como la flexibilidad y positivismo ante las situaciones difíciles, contribuyen a
la resiliencia.

54
II. Planteamiento del problema

La empatía se entiende popularmente como la capacidad para “colocarse en los


zapatos del otro”, sin embargo, va más allá de ello, requiere de una amplia variedad de
capacidades no solamente emocionales, sociales, intelectuales y perceptivas, sino
también neurológicas; como es en el caso de las neuronas espejo, involucradas en el
proceso empático a partir de diferentes áreas cerebrales. La interconexión de todas
estas habilidades, es lo que lleva a una persona a sentir una profunda y genuina
comprensión de la situación emocional que otra persona experimenta, sin verse a sí
misma afectada por tal experiencia. Esto no es nada sencillo, la empatía a menudo se
ve involucrada por la simpatía o la compasión, y evadir estas dos últimas requiere de
mucha consciencia sobre sí mismo además de gran inteligencia emocional.

El ser empático para algunos autores es algo natural y propio del ser humano, pero no
siempre es así pues la empatía puede verse opacada por circunstancias de la vida e
incluso fisiológicas, en las cuales son mayores la preocupación por el propio ser y la
ansiedad, que la conciencia plena sobre el contexto y las personas que rodean al
sujeto.

Así pues, uno de los bloqueos para la empatía bien podría ser un trauma psicológico,
este último es un suceso que puede dejar como secuela un comportamiento bastante
disfuncional dado que el trauma es capaz de afectar todo en una persona como la vida
social, percepción del entorno, de la propia existencia, de los demás, las funciones
mentales y fisiológicas, funciones neurológicas, así como descontrol sobre la conducta.
En aquellos en quienes el trauma psicológico sí ha dejado huellas profundas, la falta de
empatía puede ser posible debido a que provoca en muchas ocasiones inhibición de los
sentimientos o tomar conductas egocentristas como protección del Yo.

Sin embargo, no en todas las personas el trauma deja consecuencias tan graves, no
todas desarrollan un trastorno derivado del trauma, ni ven afectadas todas las áreas
vitales; es así, debido a que las secuelas dependen de factores diversos como las

55
capacidades de afrontamiento del individuo, la resiliencia y el apoyo social que tenga el
individuo.

Por lo anterior, se plantea la siguiente pregunta:

¿Cuál es el nivel de empatía en personas que han sufrido trauma psicológico?

2.1 Objetivos

2.1.1 Objetivo General

 Determinar el nivel de empatía en personas que han sufrido trauma psicológico.

2.1.2 Objetivos específicos

 Identificar si los niveles más bajos de empatía de quienes han pasado por un trauma
psicológico se dan en el aspecto afectivo o en el cognitivo.

 Establecer diferencias entre géneros y capacidad empática, al haber pasado ambos


por un evento traumático.

 Determinar el nivel de trauma psicológico en los sujetos estudiados.

 Proponer un programa con enfoque psicoterapéutico para promover la empatía en


personas que han sufrido un trauma psicológico.

2.2 Hipótesis

H1: El nivel de empatía en personas que han sufrido trauma psicológico es bajo.
H0: El nivel de empatía en personas que han sufrido trauma psicológico no es bajo.

56
2.3 Variables de Estudio

 Empatía
 Trauma Psicológico

2.4 Definición de variables

2.4.1 Definición conceptual de las variables de estudio

 Empatía
Bourret (2011), define la empatía como la capacidad de sentir o comprender desde
dentro lo que el otro siente, implica optar voluntariamente por ver y sentir una situación
de la misma forma en que el prójimo la vive y adoptar el punto de vista de esa persona,
incluso las reacciones emotivas. Y todo ello sin dejar la consciencia de que se trata de
una experiencia ajena y sin que influya en las propias emociones.

 Trauma Psicológico
Gómez (2008), lo define como un evento externo o interno que, debido a la violencia o
repetición, provoca un continuo de excitaciones con mayor fuerza que la defensa
psíquica de la persona que lo padece y lleva a una desorganización de la psique.
Etimológicamente viene de traumaticus, latín, que a la vez viene del griego trauma, que
significa herida. Por tanto, el trauma psicológico implica una herida psíquica.

2.4.2 Definición operacional de las variables de estudio

La empatía se operacionalizó por medio del test psicométrico TECA, Test de Empatía
Cognitiva y Afectiva, el cual está formado por 33 elementos que proporcionan
información de 4 componentes de la empatía: Adopción de perspectivas (AP),
Comprensión emocional (CE), Estrés empático (EE) y Alegría empática (AE). Además,
proporciona una puntuación total de empatía.

57
Para la operacionalización del Trauma psicológico, se utilizó la Escala de Trauma de
Davidson. Está construida por 17 ítems que evalúan los 17 síntomas pertenecientes a
los criterios B, C y D del DSM-IV para el diagnóstico de Trastorno por Estrés
Postraumático. De cada ítem se evalúan dos aspectos, la frecuencia y la gravedad del
síntoma.

2.5 Alcances y Límites

El estudio se realizó únicamente con personas mayores de 16 años que sean


beneficiadas por el programa del Centro Ecumenico de Integración Pastoral en el
municipio de Quetzaltenango, que hayan pasado por un trauma psicológico ya sea
reciente o resultado de eventos pasados. La limitación mayor fue la dificultad para
juntar a los sujetos, debido a la falta de varios estudiantes los días que fue planificada la
aplicación de las mismas, así como el que no todos estuvieran en el mismo lugar, ya
que la institución tiene dos instalaciones en la ciudad.

2.6 Aporte

El estudio, de tipo descriptivo, puede favorecer a los participantes del mismo ya que
tendrá una propuesta para la promoción de la empatía que al ser llevada a cabo puede
mejorar el ambiente social entre ellos. Por otra parte, los resultados del estudio
aportarán datos relevantes para la formación de los planes de capacitación de quienes
asisten al centro, debido a que se determinará si existe necesidad de dar especial
atención al desarrollo de las capacidades sociales y especialmente empáticas de
quienes han pasado por un evento traumático, para mejorar tanto la salud mental como
las relaciones sociales que tengan y ello puede incluirse dentro del ámbito educativo
para la superación del trauma.

Asimismo a la Universidad Rafael Landívar, favorecer el conocimiento científico de los


estudiantes interesados en las ciencias psicológicas, en el tema de investigación o bien

58
en alguna de las variables, ya que las mismas están presentes en diversos contextos
profesionales.

En el ámbito de la psicología, proporcionar mayor conocimiento sobre el trauma


psicológico, el cual si bien es un término muy utilizado en el campo de diagnóstico y
terapia, es poco el estudio que sobre el mismo se ha hecho. Quienes se dedican a esta
profesión pueden tener un marco de referencia más amplio sobre este tema. Para
investigaciones futuras, tener un documento de orientación para consulta y ampliar el
conocimiento científico sobre temas de psicología relacionados con el del presente
estudio, lo cual también es beneficio para la sociedad ya que mediante la investigación
se conoce acerca de la importancia de la empatía y de los factores que pueden influir
en ella, por lo que al saber más sobre la misma se puede lograr sensibilización y mayor
comprensión entre las personas.

59
III. Método

3.1 Sujetos

Se trabajó con personas del Centro Ecumenico de Integración Pastoral (CEIPA), del
municipio de Quetzaltenango, que reciben capacitación o educación dentro de este
centro. Participaron personas con una edad mínima de 16 años, en su mayoría
indígenas, de ambos sexos, específicamente 19 mujeres y 22 hombres, solteros,
estudiantes de la Etapa II del programa que se trabaja en el centro la cual equivale a
quinto y sexto primaria, así como con los estudiantes de primero, segundo y tercero
básico que cumplen con la edad requerida. Se trabajó con la población total, la cual es
de 41 personas, la mayoría de sujetos viven dentro de la ciudad de Quetzaltenango, la
minoría provienen de lugares cercanos tales como Almolonga, Tierra Colorada Baja,
San Juan Ostuncalco, Salcajá, Pacajá y Llanos del Pinal.

De la población total, 6 han sido víctimas de delincuencia (robos, asaltos, secuestros), 9


pasaron por un accidente (atuomovilístico o en transporte colectivo), 15 sufrieron por la
muerte de un familiar cercano, 3 han sido víctimas de violencia física y 8 tienen otros
tipos de trauma.

3.2 Instrumentos

Para la evaluación de la Empatía, se utilizó el Test de Empatía Cognitiva y Afectiva,


TECA, desarrollado en 2008 por Belén López-Pérez, Irene Fernández-Pinto y Francisco
José Abad; el cual está formado por 33 elementos que proporcionan información de 4
componentes de la empatía:

 Adopción de perspectivas (AP), referente a la capacidad intelectual e imaginativa


para colocarse en el lugar de otro.
 Comprensión emocional (CE), que evalúa la capacidad de reconocimiento y
comprensión de estados emocionales, intenciones e impresiones ajenas.

60
 Estrés empático (EE), capacidad para compartir emociones negativas de otra
persona.
 Alegría empática (AE), capacidad para compartir emociones positivas de otra
persona.

El TECA evalúa, desde una aproximación cognitiva y afectiva, la capacidad de


interacción eficaz con el mundo social. Puede aplicarse tanto individual como
colectivamente en un tiempo de 10-15 minutos.

Además de ello, predice si la persona mostrará empatía en una situación emocional


completa y da una puntuación global de empatía. La corrección de la prueba se realiza
por medio de un ejemplar autocorregible que permite una calificación confiable.

El Trauma Psicológico se evaluó mediante la Escala de Trauma de Davidson, creada


por Jonathan R. T. Davidson y traducida por J Bobes, MT Bascarán, MP González, M
Bousoño, A Calcedo, JA Hormaechea y D H. Wallace en 1999. La escala está
construida por 17 ítems que evalúan los 17 síntomas pertenecientes a los criterios B, C
y D del DSM-IV para el diagnóstico de Trastorno por Estrés Postraumático. De cada
ítem se evalúan dos aspectos, la frecuencia y la gravedad del síntoma de la siguiente
manera:

Frecuencia Gravedad

0 = nunca 0 = nada
1 = a veces 1 = leve
2 = 2-3 veces 2 = moderada
3 = 4-6 veces 3 = marcada
4 = a diario 4 = extrema

Se utiliza como referencia la última semana antes de la aplicación de la prueba.

61
3.3 Procedimiento

Se siguieron los pasos siguientes:

 Elección del tema de investigación, según observaciones en la práctica clínica.


 Elaboración y aprobación del sumario de investigación, de tres que fueron enviados
para revisión, se escogió uno como tema de tesis.
 Investigación de antecedentes, mediante internet, revistas, boletines y diarios.
 Elaboración del marco teórico de las variables correspondientes, utilización de libros
y revisión semanal de los avances del mismo.
 Realización del planteamiento del problema, enfocado según lo estudiado en el
marco teórico y la problemática observada.
 Elaboración del método de investigación, con asesoramiento acerca de estadística
para escoger la técnica apropiada a utilizar en el análisis de los resultados.
 Redacción de la introducción.
 Referencias bibliográficas haciendo uso del método APA.
 Realización del trabajo de campo, con tres fechas distintas para aplicación de los
instrumentos.
 Calificación de pruebas aplicadas para obtener los resultados.
 Elaboración del trabajo estadístico.
 Redacción de la presentación de resultados.
 Análisis y discusión de resultados.
 Conclusiones.
 Recomendaciones.
 Realización de la propuesta para fortalecimiento de la empatía entre personas que
han sufrido trauma psicológico.
 Anexos.

62
3.4 Tipo de investigación, diseño y metodología estadística

La investigación es de tipo descriptivo. Achaerandio (2010), entiende por investigación


descriptiva la que estudia, interpreta y refiere los fenómenos. Este tipo de
investigación abarca gran diversidad de recolección de datos, ya que ordena, tabula,
interpreta y los evalúa. Es similar a la investigación por observación. Se utiliza
frecuentemente en las ciencias sociales, analiza y examina el comportamiento de los
seres humanos en un entorno tanto individual como en el social. Asimismo en
diferentes contextos. Lo que la investigación descriptiva busca es resolver algún
problema o alcanzar una meta u objetivo de conocimiento científico.

En cuanto a metodología estadística, establece que para comprobar la hipótesis, debido


al tipo de investigación a realizar, se debe de establecer una estadística de la
información obtenida, para poder evidenciar la asociación o no, entre las variables de
estudio. Se utilizó para ambas pruebas la significación y fiabilidad de la media
aritmética de muestras normales. Para ello, según Oliva (2001), se utilizan las
fórmulas siguientes:

Media Aritmética

x =X/N

Significación de la media aritmética

Nivel de confianza
NC = 99% entonces Z = 2.58

Error típico de la media aritmética

x

63
Hallar la razón crítica
RC = x / x

Comparación de la razón crítica con el nivel de confianza.


Si RC >Z entonces es significativa
Si RC < Z entonces no es significativa

Fiabilidad de la media aritmética

Calcular el error muestral máximo


E = σx * z

Calcular el intervalo confidencial


Li = x - E
Ls = x + E

Asimismo se utilizó el método de proporciones, para la Escala de Trauma de Davidson.


Oliva (2001), indica que el método estadístico que se sugiere para la interpretación de
los datos obtenidos es el de significación y fiabilidad de proporciones, para lo que se
debe seguir los siguientes pasos.

Porcentaje P (%)= (f * 100) / N

Proporción
p = f/ N

q
q = 1-p

64
Error típico de proporción

Error muestral
E = 2.58 *

Intervalo confidencial
Li = p - E
Ls = p + E

Razón Crítica de la proporción


Rc =

Significación
Rc < 2.58 No significativo
Rc ≥ 2.58 Sí es significativo

65
IV. Presentación de resultados

Se presentan a continuación los resultados obtenidos en el Test de Empatía Cognitiva y


Afectiva. Los percentiles se clasifican según niveles de la siguiente manera.

Significación de las puntuaciones - TECA


Percentil (Pc) Significación
94 a 99 Extremadamente Alta
70 a 93 Alta
31 a 69 Media
7 a 30 Baja
1 a 29 Extremadamente Baja

El cuadro número 1 presenta las puntuaciones individuales en Percentil Total y de cada


componente que la prueba evalúa, Adopción de Perspectivas (AP), Comprensión
Emocional (CE), Estrés Empático (EE) y Alegría Empática (AE).

CUADRO NO. 1
No. Sujeto HOMBRE MUJER Pc Total AP CE EE AE
1 1 35 40 60 15 60
2 1 55 45 75 75 15
3 1 15 10 15 40 25
4 1 70 75 90 15 80
5 1 15 15 15 65 5
6 1 50 20 35 75 65
7 1 85 95 80 85 20
8 1 10 5 15 60 2
9 1 10 5 10 75 3
10 1 40 50 40 25 50
11 1 15 10 50 45 4
12 1 80 45 75 85 80
13 1 10 4 15 65 2
14 1 4 4 25 60 1
15 1 5 10 4 40 10
16 1 75 50 85 45 85
17 1 45 20 85 30 35
18 1 30 40 50 40 15

66
No. Sujeto HOMBRE MUJER Pc Total AP CE EE AE
19 1 50 40 65 75 20
20 1 25 15 95 10 20
21 1 60 60 65 40 80
22 1 75 40 85 60 90
23 1 50 90 50 75 3
24 1 40 45 20 65 25
25 1 20 40 15 35 35
26 1 60 45 80 75 25
27 1 20 50 15 80 2
28 1 10 1 40 25 10
29 1 45 1 98 30 65
30 1 70 50 96 15 85
31 1 35 50 35 45 20
32 1 70 40 90 45 80
33 1 30 50 60 45 3
34 1 45 10 65 55 65
35 1 55 45 40 65 50
36 1 15 45 10 75 2
37 1 45 4 50 85 50
38 1 35 30 15 65 45
39 1 80 96 75 35 85
40 1 15 20 20 30 10
41 1 40 85 15 30 45
TOTALES 22 19 1639 1495 2023 2100 1472
Media
Aritmética 39.9756 36.4634 49.3415 51.2195 35.9024

Se observa que la media aritmética con mayor relevancia es la del área de Estrés
Empático, y la que tiene menor puntuación es la de Alegría Empática. Ambas son parte
de la empatía afectiva.

El cuadro número 2 presenta la media aritmética obtenida, así como la significación y


fiabilidad de la misma.

67
CUADRO NO. 2
Pc Total AP CE EE AE
Media aritmética 39.9756 36.4634 49.3415 51.2195 35.9024
Significación
Desviación
tipica 23.4630 26.1693 29.6908 21.7744 30.0859
Error típico 3.7098 4.1377 4.6945 3.4428 4.7570
Razon critica 10.7756 8.8124 10.5104 14.8772 7.5473
Significacion Significativo Significativo Significativo Significativo Significativo

Fiabilidad
Error muestral 9.5713 10.6754 12.1119 8.8825 12.2731
Intervalo confidencial
Li 30.4043 25.7881 37.2296 42.3370 23.6294
Ls 49.5470 47.1388 61.4533 60.1020 48.1755

La media de cada escala es significativa y acorde a los valores calculados también es


fiable.

En el cuadro número 3, se presentan los datos obtenidos diferenciando entre géneros.


La M representa al género masculino y la F al femenino.

CUADRO NO. 3
Pc Total AP CE EE AE
Media M 43.3636 43.4091 49.3182 49.0909 40.7727
aritmética F 36.0526 28.4211 49.3684 53.6842 30.2632

SIGNIFICACIÓN
Desviación M 25.2259 30.3050 27.4398 21.6181 31.3396
típica F 21.2397 20.3567 32.1005 21.9539 28.5656

M 3.9886 4.7916 4.3386 3.4181 4.9552


Error típico
F 3.3583 3.2187 5.0755 3.4712 4.5166

Razón M 10.8720 9.0593 11.3673 14.3620 8.2282


critica F 10.7354 8.8300 9.7267 15.4655 6.7004

Significació M Significativo Significativo Significativo Significativo Significativo


n F Significativo Significativo Significativo Significativo Significativo

68
FIABILIDAD
Error M 10.2905 12.3624 11.1936 8.8187 12.7845
Muestral F 8.6644 8.3042 13.0949 8.9558 11.6529

M
Intervalo Li 33.0731 31.0467 38.1245 40.2722 27.9883
confiden Ls 53.6541 55.7715 60.5118 57.9097 53.5572
cial F
Li 27.3882 20.1168 36.2735 44.7285 18.6103
Ls 44.7170 36.7253 62.4633 62.6400 41.9160

Al separar por género, los valores de la media tanto de hombres como de mujeres
también tienen significación así como fiabilidad.

A continuación se presentan los resultados obtenidos en la aplicación de la Escala de


Trauma de Davidson. En la escala, se dividen los resultados de la siguiente manera
según las puntuaciones obtenidas.

Significación de las puntuaciones – Escala de Trauma de Davidson

Puntuación Significación
81 en adelante Síntomas Graves
61 a 80 Síntomas Moderados
41 a 60 Síntomas Leves
0 a 40 Sin Relevancia Diagnóstica

En el cuadro número 4 se observan los resultados individuales de cada sujeto así como
el nivel en que dicho resultado se encuentra y el porcentaje correspondiente a cada
nivel.

69
CUADRO NO. 4
Sin
Síntomas Síntomas Síntomas
Sujeto Pc relevancia
Leves Moderados Graves
Dx.
1 14 1
2 51 1
3 56 1
4 40 1
5 48 1
6 14 1
7 42 1
8 37 1
Sin
Síntomas Síntomas Síntomas
Sujeto Pc relevancia
Leves Moderados Graves
Dx.
9 31 1
10 72 1
11 22 1
12 94 1
13 10 1
14 10 1
15 38 1
16 47 1
17 26 1
18 30 1
19 55 1
20 23 1
21 33 1
22 44 1
23 26 1
24 28 1
25 20 1
26 35 1
27 57 1
28 47 1
29 96 1
30 14 1
31 8 1
32 80 1
33 55 1
34 51 1
35 58 1

70
36 6 1
37 88 1
38 27 1
39 22 1
40 29 1
41 9 1
SUMA 1593 24 12 2 3
PORCENTAJE 58.54 29.27 4.88 7.31

La mayoría de sujetos se ubican entre los síntomas sin relevancia diagnóstica y


síntomas leves.

En el cuadro número 5 se aprecia la media aritmética, significación y fiabilidad de la


misma de los resultados del cuadro número 4

CUADRO NO. 5

Desv. Error Razón


Media Aritmética Significación
Típica Típico Crítica
38.8536 23.2006 3.6233 10.7231 Significativo

Error Muestral Intervalo Confidencial Fiabilidad


Li 29.5054
9.3482082 Sí
Ls 48.2018

Los resultados demuestran que el valor de la media aritmética en la Escala de Trauma


de Davidson son tanto significativos como fiables.

En el cuadro número 6, se observa la significación y fiabilidad de cada una de las


preguntas de la prueba, con los puntajes en cuanto a Frecuencia de los síntomas.

71
CUADRO NO. 6
No. Item f % p q σp E Li Ls Rc Sig Fiab

Nunca 9 21.95 0.22 0.78 0.06 0.17 0.05 0.39 3.40 Significativo Sí

1. ¿Ha tenido A veces 21 51.22 0.51 0.49 0.08 0.20 0.31 0.71 6.56 Significativo Sí
alguna vez
imágenes, 2-3 veces 6 14.63 0.15 0.85 0.06 0.14 0.00 0.29 2.65 Significativo Sí
recuerdos o 4-6 veces 0 0.00 0.00 1.00 0.00 0.00 0.00 0.00 0.00 No Significativo Sí
pensamientos
dolorosos del
acontecimiento?
A diario 5 12.20 0.12 0.88 0.05 0.13 -0.01 0.25 2.39 No Significativo Sí

Nunca 24 58.54 0.59 0.41 0.08 0.20 0.39 0.78 7.61 Significativo Sí

2. ¿Ha tenido A veces 13 31.71 0.32 0.68 0.07 0.19 0.13 0.50 4.36 Significativo Sí
alguna vez 2-3 veces 1 2.44 0.02 0.98 0.02 0.06 -0.04 0.09 1.01 No Significativo Sí
pesadillas sobre
el 4-6 veces 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí
acontecimiento?
A diario 1 2.44 0.02 0.98 0.02 0.06 -0.04 0.09 1.01 No Significativo Sí

Nunca 18 43.90 0.44 0.56 0.08 0.20 0.24 0.64 5.66 Significativo Sí
3. ¿Ha sentido
que el A veces 10 24.39 0.24 0.76 0.07 0.17 0.07 0.42 3.64 Significativo Sí
acontecimiento
estaba 2-3 veces 8 19.51 0.20 0.80 0.06 0.16 0.04 0.35 3.15 Significativo Sí
ocurriendo de
nuevo? 4-6 veces 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí
¿Como si lo
estuviera
reviviendo? A diario 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí

No. Item f % p q σp E Li Ls Rc Sig Fiab

Nunca 8 19.51 0.20 0.80 0.06 0.16 0.04 0.35 3.15 Significativo Sí

4. ¿Le ha A veces 17 41.46 0.41 0.59 0.08 0.20 0.22 0.61 5.39 Significativo Sí
molestado
alguna cosa que 2-3 veces 7 17.07 0.17 0.83 0.06 0.15 0.02 0.32 2.91 Significativo Sí
se lo haya
4-6 veces 7 17.07 0.17 0.83 0.06 0.15 0.02 0.32 2.91 Significativo Sí
recordado?
A diario 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí

Nunca 26 63.41 0.63 0.37 0.08 0.19 0.44 0.83 8.43 Significativo Sí
A veces 8 19.51 0.20 0.80 0.06 0.16 0.04 0.35 3.15 Significativo Sí
5. ¿Ha tenido
2-3 veces 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí
manifestaciones
físicas por 4-6 veces 1 2.44 0.02 0.98 0.02 0.06 -0.04 0.09 1.01 No Significativo Sí
recuerdos del
acontecimiento?
A diario 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí

Nunca 10 24.39 0.24 0.76 0.07 0.17 0.07 0.42 3.64 Significativo Sí
6. ¿Ha estado A veces 21 51.22 0.51 0.49 0.08 0.20 0.31 0.71 6.56 Significativo Sí
evitando algún
pensamiento o 2-3 veces 5 12.20 0.12 0.88 0.05 0.13 -0.01 0.25 2.39 No Significativo Sí
sentimiento 4-6 veces 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí
sobre el
acontecimiento?
A diario 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí

72
Nunca 13 31.71 0.32 0.68 0.07 0.19 0.13 0.50 4.36 Significativo Sí
7. ¿Ha estado A veces 13 31.71 0.32 0.68 0.07 0.19 0.13 0.50 4.36 Significativo Sí
evitando hacer
cosas o estar en 2-3 veces 8 19.51 0.20 0.80 0.06 0.16 0.04 0.35 3.15 Significativo Sí
situaciones que 4-6 veces 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí
le recordaran el
acontecimiento?
A diario 5 12.20 0.12 0.88 0.05 0.13 -0.01 0.25 2.39 No Significativo Sí

Nunca 12 29.27 0.29 0.71 0.07 0.18 0.11 0.48 4.12 Significativo Sí

8. ¿Ha sido A veces 15 36.59 0.37 0.63 0.08 0.19 0.17 0.56 4.86 Significativo Sí
incapaz de 2-3 veces 6 14.63 0.15 0.85 0.06 0.14 0.00 0.29 2.65 Significativo Sí
recordar partes
importantes del 4-6 veces 4 9.76 0.10 0.90 0.05 0.12 -0.02 0.22 2.11 No Significativo Sí
acontecimiento?
A diario 4 9.76 0.10 0.90 0.05 0.12 -0.02 0.22 2.11 No Significativo Sí

Nunca 19 46.34 0.46 0.54 0.08 0.20 0.26 0.66 5.95 Significativo Sí
A veces 13 31.71 0.32 0.68 0.07 0.19 0.13 0.50 4.36 Significativo Sí
9. ¿Ha tenido
dificultad para 2-3 veces 4 9.76 0.10 0.90 0.05 0.12 -0.02 0.22 2.11 No Significativo Sí
disfrutar de las 4-6 veces 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí
cosas?

A diario 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí

No. Item f % p q σp E Li Ls Rc Sig Fiab

Nunca 24 58.54 0.59 0.41 0.08 0.20 0.39 0.78 7.61 Significativo Sí
A veces 6 14.63 0.15 0.85 0.06 0.14 0.00 0.29 2.65 Significativo Sí
10. ¿Se ha
sentido distante 2-3 veces 6 14.63 0.15 0.85 0.06 0.14 0.00 0.29 2.65 Significativo Sí
o alejado de la 4-6 veces 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí
gente?

A diario 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí

Nunca 11 26.83 0.27 0.73 0.07 0.18 0.09 0.45 3.88 Significativo Sí

11. ¿Ha sido A veces 16 39.02 0.39 0.61 0.08 0.20 0.19 0.59 5.12 Significativo Sí
incapaz de tener 2-3 veces 4 9.76 0.10 0.90 0.05 0.12 -0.02 0.22 2.11 No Significativo Sí
sentimientos de
tristeza o 4-6 veces 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí
afecto?
A diario 7 17.07 0.17 0.83 0.06 0.15 0.02 0.32 2.91 Significativo Sí

12. ¿Ha tenido Nunca 19 46.34 0.46 0.54 0.08 0.20 0.26 0.66 5.95 Significativo Sí
dificultad para A veces 7 17.07 0.17 0.83 0.06 0.15 0.02 0.32 2.91 Significativo Sí
imaginar una
vida larga y 2-3 veces 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí
cumplir sus 4-6 veces 6 14.63 0.15 0.85 0.06 0.14 0.00 0.29 2.65 Significativo Sí
objetivos?

A diario 7 17.07 0.17 0.83 0.06 0.15 0.02 0.32 2.91 Significativo Sí

73
Nunca 14 34.15 0.34 0.66 0.07 0.19 0.15 0.53 4.61 Significativo Sí

13. ¿Ha tenido A veces 15 36.59 0.37 0.63 0.08 0.19 0.17 0.56 4.86 Significativo Sí
dificultad para 2-3 veces 4 9.76 0.10 0.90 0.05 0.12 -0.02 0.22 2.11 No Significativo Sí
iniciar o
mantener el 4-6 veces 1 2.44 0.02 0.98 0.02 0.06 -0.04 0.09 1.01 No Significativo Sí
sueño?
A diario 7 17.07 0.17 0.83 0.06 0.15 0.02 0.32 2.91 Significativo Sí

Nunca 17 41.46 0.41 0.59 0.08 0.20 0.22 0.61 5.39 Significativo Sí
A veces 15 36.59 0.37 0.63 0.08 0.19 0.17 0.56 4.86 Significativo Sí
14. ¿Ha estado
irritable o ha 2-3 veces 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí
tenido accesos 4-6 veces 4 9.76 0.10 0.90 0.05 0.12 -0.02 0.22 2.11 No Significativo Sí
de ira?

A diario 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí

Nunca 12 29.27 0.29 0.71 0.07 0.18 0.11 0.48 4.12 Significativo Sí

A veces 18 43.90 0.44 0.56 0.08 0.20 0.24 0.64 5.66 Significativo Sí
15. ¿Ha tenido 2-3 veces 4 9.76 0.10 0.90 0.05 0.12 -0.02 0.22 2.11 No Significativo Sí
dificultades de
4-6 veces 4 9.76 0.10 0.90 0.05 0.12 -0.02 0.22 2.11 No Significativo Sí
concentración?

A diario 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí

No. Item f % p q σp E Li Ls Rc Sig Fiab


Nunca 10 24.39 0.24 0.76 0.07 0.17 0.07 0.42 3.64 Significativo Sí
16. ¿Se ha
sentido A veces 17 41.46 0.41 0.59 0.08 0.20 0.22 0.61 5.39 Significativo Sí
nervioso, 2-3 veces 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí
fácilmente
distraído o 4-6 veces 6 14.63 0.15 0.85 0.06 0.14 0.00 0.29 2.65 Significativo Sí
permanecido
“en guardia”? A diario 6 14.63 0.15 0.85 0.06 0.14 0.00 0.29 2.65 Significativo Sí

Nunca 12 29.27 0.29 0.71 0.07 0.18 0.11 0.48 4.12 Significativo Sí
A veces 13 31.71 0.32 0.68 0.07 0.19 0.13 0.50 4.36 Significativo Sí
17. ¿Ha estado
nervioso o se ha 2-3 veces 7 17.07 0.17 0.83 0.06 0.15 0.02 0.32 2.91 Significativo Sí
asustado 4-6 veces 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí
fácilmente?

A diario 7 17.07 0.17 0.83 0.06 0.15 0.02 0.32 2.91 Significativo Sí

Los síntomas menos frecuentes corresponden a los que se evalúan en las preguntas 2,
5 y 10. Los síntomas con más frecuencia son los que se manifiestan en las preguntas 4,
11, 15 y 16.

74
En el cuadro No. 7, se observan los valores de las proporciones en cuanto a los
resultados de la gravedad de los síntomas.

CUADRO NO. 7

No. Item f % p q σp E Li Ls Rc Sig Fiab

Nada 10 24.39 0.24 0.76 0.07 0.17 0.07 0.42 3.64 Significativo Sí
1. ¿Ha tenido
alguna vez Leve 18 43.90 0.44 0.56 0.08 0.20 0.24 0.64 5.66 Significativo Sí
imágenes,
Moderada 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí
recuerdos o
pensamientos Marcada 4 9.76 0.10 0.90 0.05 0.12 -0.02 0.22 2.11 No Significativo Sí
dolorosos del
acontecimiento? Extrema 6 14.63 0.15 0.85 0.06 0.14 0.00 0.29 2.65 Significativo Sí

Nada 20 48.78 0.49 0.51 0.08 0.20 0.29 0.69 6.25 Significativo Sí
2. ¿Ha tenido Leve 10 24.39 0.24 0.76 0.07 0.17 0.07 0.42 3.64 Significativo Sí
alguna vez
pesadillas sobre Moderada 5 12.20 0.12 0.88 0.05 0.13 -0.01 0.25 2.39 No Significativo Sí
el Marcada 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí
acontecimiento?
Extrema 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí

No. Item f % p q σp E Li Ls Rc Sig Fiab

3. ¿Ha sentido Nada 18 43.90 0.44 0.56 0.08 0.20 0.24 0.64 5.66 Significativo Sí
que el Leve 10 24.39 0.24 0.76 0.07 0.17 0.07 0.42 3.64 Significativo Sí
acontecimiento
estaba Moderada 6 14.63 0.15 0.85 0.06 0.14 0.00 0.29 2.65 Significativo Sí
ocurriendo de Marcada 5 12.20 0.12 0.88 0.05 0.13 -0.01 0.25 2.39 No Significativo Sí
nuevo?¿Como
si lo estuviera
Extrema 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí
reviviendo?

Nada 10 24.39 0.24 0.76 0.07 0.17 0.07 0.42 3.64 Significativo Sí

Leve 17 41.46 0.41 0.59 0.08 0.20 0.22 0.61 5.39 Significativo Sí
4. ¿Le ha
molestado Moderada 8 19.51 0.20 0.80 0.06 0.16 0.04 0.35 3.15 Significativo Sí
alguna cosa que
Marcada 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí
se lo haya
recordado?
Extrema 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí

Nada 27 65.85 0.66 0.34 0.07 0.19 0.47 0.85 8.89 Significativo Sí

Leve 8 19.51 0.20 0.80 0.06 0.16 0.04 0.35 3.15 Significativo Sí
5. ¿Ha tenido
manifestaciones Moderada 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí
físicas por Marcada 1 2.44 0.02 0.98 0.02 0.06 -0.04 0.09 1.01 No Significativo Sí
recuerdos del
acontecimiento?
Extrema 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí

75
Nada 11 26.83 0.27 0.73 0.07 0.18 0.09 0.45 3.88 Significativo Sí
6. ¿Ha estado Leve 13 31.71 0.32 0.68 0.07 0.19 0.13 0.50 4.36 Significativo Sí
evitando algún
pensamiento o Moderada 9 21.95 0.22 0.78 0.06 0.17 0.05 0.39 3.40 Significativo Sí
sentimiento Marcada 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí
sobre el
acontecimiento?
Extrema 6 14.63 0.15 0.85 0.06 0.14 0.00 0.29 2.65 Significativo Sí

Nada 15 36.59 0.37 0.63 0.08 0.19 0.17 0.56 4.86 Significativo Sí
7. ¿Ha estado Leve 12 29.27 0.29 0.71 0.07 0.18 0.11 0.48 4.12 Significativo Sí
evitando hacer
cosas o estar en Moderada 6 14.63 0.15 0.85 0.06 0.14 0.00 0.29 2.65 Significativo Sí
situaciones que Marcada 5 12.20 0.12 0.88 0.05 0.13 -0.01 0.25 2.39 No Significativo Sí
le recordaran el
acontecimiento?
Extrema 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí

Nada 14 34.15 0.34 0.66 0.07 0.19 0.15 0.53 4.61 Significativo Sí

8. ¿Ha sido Leve 13 31.71 0.32 0.68 0.07 0.19 0.13 0.50 4.36 Significativo Sí
incapaz de Moderada 8 19.51 0.20 0.80 0.06 0.16 0.04 0.35 3.15 Significativo Sí
recordar partes
importantes del Marcada 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí
acontecimiento?
Extrema 4 9.76 0.10 0.90 0.05 0.12 -0.02 0.22 2.11 No Significativo Sí

No. Item f % p q σp E Li Ls Rc Sig Fiab

Nada 19 46.34 0.46 0.54 0.08 0.20 0.26 0.66 5.95 Significativo Sí
Leve 10 24.39 0.24 0.76 0.07 0.17 0.07 0.42 3.64 Significativo Sí
9. ¿Ha tenido
dificultad para Moderada 5 12.20 0.12 0.88 0.05 0.13 -0.01 0.25 2.39 No Significativo Sí
disfrutar de las Marcada 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí
cosas?

Extrema 5 12.20 0.12 0.88 0.05 0.13 -0.01 0.25 2.39 No Significativo Sí

Nada 23 56.10 0.56 0.44 0.08 0.20 0.36 0.76 7.24 Significativo Sí
Leve 6 14.63 0.15 0.85 0.06 0.14 0.00 0.29 2.65 Significativo Sí
10. ¿Se ha
sentido distante Moderada 8 19.51 0.20 0.80 0.06 0.16 0.04 0.35 3.15 Significativo Sí
o alejado de la Marcada 1 2.44 0.02 0.98 0.02 0.06 -0.04 0.09 1.01 No Significativo Sí
gente?

Extrema 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí

Nada 12 29.27 0.29 0.71 0.07 0.18 0.11 0.48 4.12 Significativo Sí
Leve 13 31.71 0.32 0.68 0.07 0.19 0.13 0.50 4.36 Significativo Sí
11. ¿Ha sido Moderada 8 19.51 0.20 0.80 0.06 0.16 0.04 0.35 3.15 Significativo Sí
incapaz de tener
sentimientos de Marcada 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí
tristeza o
afecto?
Extrema 5 12.20 0.12 0.88 0.05 0.13 -0.01 0.25 2.39 No Significativo Sí

76
Nada 20 48.78 0.49 0.51 0.08 0.20 0.29 0.69 6.25 Significativo Sí
12. ¿Ha tenido Leve 8 19.51 0.20 0.80 0.06 0.16 0.04 0.35 3.15 Significativo Sí
dificultad para
imaginar una Moderada 7 17.07 0.17 0.83 0.06 0.15 0.02 0.32 2.91 Significativo Sí
vida larga y Marcada 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí
cumplir sus
objetivos?
Extrema 4 9.76 0.10 0.90 0.05 0.12 -0.02 0.22 2.11 No Significativo Sí

Nada 18 43.90 0.44 0.56 0.08 0.20 0.24 0.64 5.66 Significativo Sí
Leve 11 26.83 0.27 0.73 0.07 0.18 0.09 0.45 3.88 Significativo Sí
13. ¿Ha tenido
dificultad para Moderada 6 14.63 0.15 0.85 0.06 0.14 0.00 0.29 2.65 Significativo Sí
iniciar o
mantener el Marcada 2 4.88 0.05 0.95 0.03 0.09 -0.04 0.14 1.45 No Significativo Sí
sueño?
Extrema 4 9.76 0.10 0.90 0.05 0.12 -0.02 0.22 2.11 No Significativo Sí

Nada 20 48.78 0.49 0.51 0.08 0.20 0.29 0.69 6.25 Significativo Sí
Leve 8 19.51 0.20 0.80 0.06 0.16 0.04 0.35 3.15 Significativo Sí
14. ¿Ha estado
irritable o ha Moderada 6 14.63 0.15 0.85 0.06 0.14 0.00 0.29 2.65 Significativo Sí
tenido accesos Marcada 4 9.76 0.10 0.90 0.05 0.12 -0.02 0.22 2.11 No Significativo Sí
de ira?

Extrema 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí

No. Item f % p q σp E Li Ls Rc Sig Fiab


Nada 17 41.46 0.41 0.59 0.08 0.20 0.22 0.61 5.39 Significativo Sí
Leve 12 29.27 0.29 0.71 0.07 0.18 0.11 0.48 4.12 Significativo Sí
15. ¿Ha tenido Moderada 6 14.63 0.15 0.85 0.06 0.14 0.00 0.29 2.65 Significativo Sí
dificultades de
concentración? Marcada 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí

Extrema 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí

Nada 16 39.02 0.39 0.61 0.08 0.20 0.19 0.59 5.12 Significativo Sí
16. ¿Se ha
Leve 12 29.27 0.29 0.71 0.07 0.18 0.11 0.48 4.12 Significativo Sí
sentido
nervioso, Moderada 5 12.20 0.12 0.88 0.05 0.13 -0.01 0.25 2.39 No Significativo Sí
fácilmente
distraído o Marcada 3 7.32 0.07 0.93 0.04 0.10 -0.03 0.18 1.80 No Significativo Sí
permanecido
“en guardia”? Extrema 5 12.20 0.12 0.88 0.05 0.13 -0.01 0.25 2.39 No Significativo Sí

Nada 12 29.27 0.29 0.71 0.07 0.18 0.11 0.48 4.12 Significativo Sí

Leve 13 31.71 0.32 0.68 0.07 0.19 0.13 0.50 4.36 Significativo Sí
17. ¿Ha estado
nervioso o se ha Moderada 7 17.07 0.17 0.83 0.06 0.15 0.02 0.32 2.91 Significativo Sí
asustado Marcada 4 9.76 0.10 0.90 0.05 0.12 -0.02 0.22 2.11 No Significativo Sí
fácilmente?

Extrema 5 12.20 0.12 0.88 0.05 0.13 -0.01 0.25 2.39 No Significativo Sí

77
Los síntomas menos graves son los evaluados en las preguntas 2, 5, 10, 12 y 14. Los
síntomas con mayor gravedad según manifiestan los resultados, son los que
corresponden a las preguntas 1, 4, 6, 11 y 17.

78
V. Discusión y análisis de resultados

La empatía puede verse afectada por diversos factores tanto ambientales como
sociales y emocionales, luego de un trauma psicológico, puede haber o no disminución
de la capacidad empática.

Los resultados en cuanto al test TECA reflejan que la media aritmética de los cuatro
componentes de la empatía de los sujetos está en un nivel medio.

Bourret (2011) refiere que para Carl Rogers la empatía consiste en interpretar con la
mayor exactitud posible las referencias internas y los componentes emocionales de una
persona, comprendiendo los mismos como si se fuera esa otra persona. En los
resultados del TECA, La Adopción de Perspectivas tiene una media aritmética de 36.46
y la Comprensión Emocional tiene una media aritmética de 49.34, lo cual significa que,
cognitivamente, la capacidad empática está desarrollada en ellos y por tanto son
capaces de procesar información acerca de los estados emocionales acerca de la otra
persona, reconocerlos y comprenderlos, pero son más capaces de imaginarlos cuando
se les presenta una situación dada, que de reconocerlos en el momento.

Breithaupt (2011) apunta que la empatía fomenta reciprocidad, cancela


estratégicamente la propia posición para adaptarse a la de alguien más, para influir
mediante la imaginación la conducta de otro. Referente a los resultados que evalúan la
empatía afectiva, se encuentran los del Estrés Empático, donde la media aritmética es
de 51.22 y de la Alegría Empática, con una media de 35.90. El estrés empático es más
alto, lo cual significa que, afectivamente, los sujetos tienen la capacidad para compartir
las emociones negativas de la persona observada más que para compartir las
emociones positivas. Ello puede deberse a que, de acuerdo con el autor, esperan
apoyo recíproco ante situaciones desfavorables.

Roche (2004), explica que empatía es receptividad y acogida del otro, lo cual forma una
auténtica sociabilidad que une y construye lazos de cooperación, solidaridad y amistad.

79
La media aritmética que representa la empatía global de los sujetos es de 39.97, un
nivel medio, que indica que los sujetos tienen habilidades empáticas pero no en todas
las situaciones ni en todos los contextos que se les presenten. Solamente 15 sujetos
tienen puntuaciones que indican un nivel bajo/extremadamente bajo de empatía, por
tanto la mayoría tiene más probabilidad de sentir empatía ante otra persona y por tanto
tienen más posibilidad de fomentar buenas relaciones sociales.

Al comparar entre hombres y mujeres, se hacen evidentes las diferencias. Martínez


(2005) menciona el role-taking cognitivo, la capacidad para ponerse en el lugar del otro
a partir de la comprensión del razonamiento o de los factores que provocan la situación,
la cual permite tener más respuestas empáticas porque genera accesibilidad a la
angustia ajena más allá de la situación inmediata. Los componentes de empatía
cognitiva reflejan que la AP tiene una media de 43.41 (nivel medio) para hombres y
28.42 (nivel bajo) para las mujeres. La media de la CE es de 49.31 en hombres y
49.36 en mujeres, ambos sexos están en un nivel medio. La diferencia más
significativa es en el primer componente, que indica que los hombres tienen bastante
mayor capacidad de adaptar el pensamiento para procesar información desde una
perspectiva externa que las mujeres. Pero para detectar emociones en otras personas
y comprenderlas, ambos sexos tienen la misma capacidad.

Martinez (2005), establece que la comprensión afectiva precede a la cognitiva no


solamente en lo temporal, sino como un prerrequisito para sentir empatía en situaciones
donde se necesita comprender cognitivamente. Si se observan a continuación los
componentes de la empatía afectiva, el EE es de 49.09 para ellos y 53.68 para ellas, y
la AE para hombres es de 40.77 y 30.26 para mujeres. Los cuatro resultados están en
el nivel medio, aunque el de AE femenino está en el límite de lo que se considera un
nivel bajo. Ello refleja que se involucran o sobreimplican en problemas ajenos más de
lo que se alegran por los acontecimientos positivos que rodean a una persona.
Especialmente las mujeres, sienten más empatía hacia lo negativo que hacia lo
positivo. Sin embargo, cuando se desea compararlos de manera más específica,
resulta que las mujeres sienten más empatía hacia lo negativo que los hombres, pero

80
los hombres sienten más empatía hacia lo positivo que las mujeres. Por tanto será ese
tipo de situaciones las que comprenderán más fácilmente.

Bourret (2011), refiere que son las mujeres quienes al parecer tienen más facilidad para
demostrar empatía, y posiblemente ello se deba a que en una mujer hay más contacto
con la parte emocional y se comunica con más naturalidad. Los resultados del
presente estudio demostraron que, en cuanto a empatía general, los hombres tienen
una media de 43.36 y las mujeres de 36.05. Ello es bastante sorprendente, dado que
se conoce generalmente, que las mujeres se conmueven con mayor facilidad ante lo
que observan, que los hombres. Claro está, que puede deberse ese conocimiento a un
factor cultural, ya que el que los hombres no demuestren ciertas emociones
socialmente, no significa que no las sientan.

Al pasar a la Escala de Trauma de Davidson, es evidente que la mayoría de los sujetos


no presentan síntomas de Estrés Postraumático, que es lo que la escala evalúa. El
58.4% no presenta relevancia diagnóstica de los síntomas. Solamente 5 sujetos
presentan síntomas moderados o graves, de los cuales, según el TECA, ninguno tiene
un nivel global bajo de empatía, 2 tienen nivel bajo de AP, y ninguno tiene nivel bajo en
los demás componentes CE, EE y AE. La media aritmética de la Escala de Trauma de
Davidson es de 38.85, puntuación que indica que en promedio los síntomas de los
sujetos no tienen relevancia diagnóstica. Por tanto el presente estudio no puede
determinar si el nivel de trauma psicológico tiene influencia sobre el nivel de empatía.

Goleman (2008), explica que los sonidos e imágenes del trauma quedan grabados en el
circuito emocional del afectado, e indican una hiperexcitación de la amígdala que
provoca que los recuerdos del trauma irrumpan en la conciencia. En cuanto a la
pregunta 1 de la escala, revela que el 51.22% tiene a veces imágenes, recuerdos o
pensamientos dolorosos del acontecimiento, y el 43.90% lo considera de gravedad leve.
Es uno de los principales síntomas de que un trauma aún está afectando al individuo, y
aunque la gravedad no sea alta, se considera significativo debido a que recordar el
trauma puede aumentar el dolor emocional del mismo.

81
Goleman (2008) sugiere que una de las formas en que el trauma es palpable es por
medio de la relación de estímulos cotidianos con los hechos del evento traumático. La
pregunta 4 refleja que al 41.46% de los sujetos le ha molestado alguna cosa que le
haya recordado el evento traumático, también el 41.46% contestó que la intensidad del
síntoma es leve. Significa, entonces, que hay una asociación del evento traumático
con acontecimientos de la vida cotidiana, y al enfrentarse a ellos causa cierto malestar.
Ello puede provocar aislamiento para evitación del trauma.

Lescano et. al. (2004) explican que el trauma psicológico es una respuesta adaptativa
frente a un peligro elevado. Se estimula, en esas condiciones, la respuesta natural al
estrés de lucha o huída El 31.71% de sujetos nunca ha evitado hacer cosas que le
recuerden el acontecimiento, otro 31.71% lo ha hecho a veces. El 36.59%, también, lo
considera un síntoma nada grave de acuerdo con la séptima pregunta. Ello refleja que
solo en ocasiones hay un enfoque en el sí mismo de autoprotección, lo cual puede
apartar al individuo de los demás.

Durand (2007) expone que las víctimas eluden situaciones o cosas que les hagan
recordar el trauma. Muestran restricción o aturdimiento de la receptividad emocional,
que puede afectar las relaciones interpersonales. La pregunta 10 sobre el sentirse
distante o alejado de la gente refleja que al 58.54% no le ha sucedido, y el porcentaje
que lo considera sin gravedad y lo calificó con cero es 56.10%, lo cual indica que las
relaciones sociales en su mayoría siguen siendo frecuentes y se integran en los grupos
de manera satisfactoria.

Lescano et. al (2004) sugiere que hay síntomas constrictivos o evitativos del trauma
psicológico tales como incapacidad de respuesta, desapego, despersonalización e
insensibilidad al dolor. La pregunta 11 revela que el 39.02% de sujetos ha sido, a veces,
incapaz de tener sentimientos de tristeza o afecto, lo cual tiene una gravedad leve para
el 31.71%. El resultado es relevante debido a que se relaciona directamente con la
empatía, los sujetos no tienen la capacidad afectiva intacta, y por ello pueden tener
cierta distancia emocional con los demás.

82
Durand (2007) apunta que en general la víctima se sobreexcita de manera crónica, se
asusta fácilmente y tiene arranques de enojo. Se puede observar en la pregunta 14,
que el 41.46% de sujetos respondió que nunca ha estado irritable o ha tenido accesos
de ira, la gravedad con la que lo calificó la mayoría, 48.78%, es de cero. El porcentaje
que tiene el síntoma, es bajo y además de ello no se observa gravedad significativa, por
tanto no existe un riesgo de aislamiento emocional debido a falta de manejo de ira.

Goleman (2008), indica que la amígdala de quien ha sufrido un trauma una vez, está
predispuesta al trauma, y ante un peligro verdadero, se activa elevadamente de forma
casi instantánea. Sentirse nervioso, fácilmente distraído o permanecido en guardia,
según la pregunta 16, es un síntoma presente a veces, respuesta que marcó el 41.46%
de la población, el 39.02% lo calificó con gravedad de cero. Si bien no es un síntoma
marcado en los sujetos, sí es una manifestación propia del trauma psicológico pues es
común que el cerebro esté alerta a que el organismo no esté desprevenido de nuevo.

Van der Kolk (1996), según citan Lescano et. al (2004), expone que las personas
pueden no recordar el trauma y aún así reaccionar a ciertos estímulos sensoriales
pertenecientes al ámbito implícito y no conectarse con recuerdos del hecho. Por
último, en la pregunta 17 se refleja que el 31.71% de la población ha estado nerviosa o
se ha asustado fácilmente, asimismo el 31.71% lo considera un síntoma con gravedad
leve. Es una pregunta semejante a la pregunta anterior, sin embargo la gravedad que
en esta predomina es leve y no nula. Se interpreta como un síntoma significativo ya
que el estado de alerta luego de un evento traumático es una respuesta adaptativa
como mecanismo de autoprotección.

El presente estudio alcanza los objetivos planteados ya que se logró de manera


satisfactoria obtener una población que si bien no es adulta, logra ya tener la madurez
suficiente para reconocer los propios sentimientos y actitudes, así como identificar
eventos traumáticos por los que han pasado y aceptar cuánto les han afectado
emocionalmente. Se consigue así, el objetivo general consistente en determinar el nivel
de empatía en las personas que han sufrido un trauma psicológico, y los específicos,

83
que consistieron en identificar en qué áreas se dan los niveles empáticos más altos y
más bajos, diferenciar los mismos entre hombres y mujeres, así como determinar el
nivel de trauma psicológico de los participantes, lo cual hace posible proponer un
programa para la promoción de la empatía.

Con lo anterior, se acepta la hipótesis nula, la cual plantea que el nivel de empatía en
personas que han sufrido trauma psicológico no es bajo.

84
VI. Conclusiones

El nivel de empatía en personas que han sufrido trauma psicológico es medio,


independientemente del tiempo que haya pasado después del acontecimiento
traumático.

Se determinó que el nivel de empatía en personas que han pasado por un trauma
psicológico es medio y el trauma psicológico no está a un nivel que perjudique las
habilidades sociales de los sujetos estudiados.

Se identificó que los niveles más bajos de empatía de quienes han pasado por un
trauma psicológico se dan en el aspecto cognitivo aunque difiere poco del nivel afectivo.

Se estableció que en cuanto a diferencias entre géneros y capacidad empática, los


hombres tienen mayor empatía que las mujeres no sólo a nivel global, sino a nivel
cognitivo y afectivo también.

Se determinó que el nivel de trauma psicológico en los sujetos estudiados es bajo, por
tanto en ellos la capacidad empática puede desarrollarse más fácilmente que si el nivel
fuera elevado.

Es de importancia dar seguimiento a la propuesta de un programa con enfoque


psicoterapéutico para promover la empatía en personas que han sufrido trauma
psicológico.

85
VII. Recomendaciones

A los participantes del estudio, involucrarse en diversas actividades sociales que les permitan
aumentar la capacidad de empatía y así mejorar las relaciones sociales que puedan tener.

A los participantes del presente estudio, ingresar a grupos juveniles de diferentes actividades
recreativas y sociales donde puedan ampliar su círculo social y conocer historias de personas
que también hayan vivido un evento traumático y lo hayan superado satisfactoriamente.

La empatía cognitiva debe ser reforzada por medio de autoanálisis de cuánta conciencia y
percepción acertada hay sobre los sentimientos ajenos.

Animar al género masculino para seguir fomentando la empatía, y al género femenino para
mejorar la capacidad empática por medio de acercamiento entre pares.

A las personas con síntomas de trauma psicológico, asistir a un centro de atención


psicoterapéutica donde se les pueda brindar atención para la superación del trauma psicológico
debido a la sintomatología que puede presentarse.

Dar seguimiento a la propuesta de un programa con enfoque psicoterapéutico para promover la


empatía en personas que han sufrido trauma psicológico.

86
VIII. Referencias bibliográficas

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90
Anexos
Anexo 1
Propuesta

“Programa para la promoción de la empatía en personas que han vivido un evento


traumático”.

Introducción

La empatía, una característica inherente a la persona humana, se conoce como la


habilidad para comprender la situación de otra persona sin necesariamente pasar por la
misma o vivirla en el mismo momento y conlleva factores cognitivos, afectivos y
sociales. Además de ello intervienen factores biológicos y con ellos se forma un
conjunto de circunstancias para que la empatía pueda ser desarrollada.

La empatía a pesar de ser natural en el ser humano, puede estar en riesgo cuando hay
un trauma psicológico. Cuando se pretende promover la empatía, es recomendable
hacerlo mediante la comunicación de experiencias en un grupo dirigido por alguien que
facilite la expresión de emociones asociadas a un evento difícil de manejar.

Debido a que el trauma psicológico trae consigo consecuencias negativas profundas en


la mayoría de personas y que prevalecen a través del tiempo, es de especial
importancia prestar atención a cómo una persona que ha pasado por un evento
traumático ha intentado superar el hecho, ya que la superación del mismo es esencial
para que la salud mental del individuo esté a un nivel favorable y no afecte relaciones
sociales ni el estilo de vida de manera negativa.

Cuando se da la superación del trauma y se trabaja sobre la empatía, se obtiene mejor


salud mental. Ello se da porque el apoyo social recibido ante un evento traumático es
fundamental para la superación del mismo.
Justificación

En base a los resultados del presente estudio, se determinó que si bien no hay un nivel
de síntomas realmente grave, sí existe necesidad en algunos sujetos de superar el
trauma, sea porque el mismo es reciente o por diversos motivos. Además, el nivel de
empatía si bien no es muy bajo, es favorecedor aumentarlo ya que no solamente
beneficia a quienes tienen cierto nivel de trauma sino a toda la población, se logra una
mejor convivencia y unidad en el grupo y con ello se obtiene un mejor apoyo en el
momento en que alguna situación difícil para alguno de ellos se haga presente.

Esa experiencia, el compartir y apoyar, es totalmente enriquecedora especialmente


porque los sujetos en su mayoría son adolescentes, están en una etapa en la que los
amigos y pares son de las áreas más prioritarias de la vida, es a ellos a quienes
recurren en un momento complicado.

Cuando se trabaja con el trauma psicológico, la autoimagen, autoconcepto, autoestima


y el sentimiento de seguridad son los más afectados. Por ello es importante trabajar
sobre esas bases para ayudar a superar el evento traumático. La metodología
aconsejada es la grupal, debido a que además de trabajar sobre un acontecimiento
traumático, también se desea promover la empatía entre los participantes y ello se logra
al compartir experiencias e ideas, ya que se disminuye la distancia entre ellos y se
alcanza un mayor nivel de compañerismo que facilita la empatía.

Objetivos

Objetivo General

 Promover la empatía en personas que han pasado por un evento traumático.


Objetivos específicos

 Fortalecer las relaciones sociales entre los miembros participantes del estudio.
 Dar a conocer los beneficios de la empatía a los participantes.
 Facilitar la sanación de las heridas emocionales que deja un trauma
psicológico.

Descripción de la propuesta

Los talleres de convivencia, de crecimiento personal, de catarsis, las charlas


motivacionales, las conferencias, los paneles y las actividades recreativas juegan un
papel importante dentro de un grupo para crear la cercanía emocional que promueve la
empatía. De esas actividades, algunas requieren más participación que otras, pero
todas tienen como objetivo la mejora de la empatía entre los participantes del grupo,
especialmente mediante la comunicación de experiencias traumáticas. Cabe mencionar
que la participación debe ser totalmente voluntaria, debido a que en ocasiones es difícil
hablar de dichas vivencias, y siempre se debe comprender el estado emocional del
individuo.

Se divide el grupo para trabajar con un máximo de 20 por actividad. Realizar una
actividad por semana con cada grupo durante un total de 7 semanas de la siguiente
manera:
 Número de actividades: 7
 Los temas de cada actividad están dirigidos hacia la mejora del concepto del Sí
Mismo, del entorno y de la sanación de un evento traumático, de una manera dinámica,
activa y, en algunas actividades, indirecta. Lo último se debe a que cuando se trata un
trauma psicológico no todos los participantes tienen la misma apertura.
 Se trabajará el mismo tema durante toda la semana con los diferentes grupos.
Descripción de temas

 Autoimagen y autoconcepto: Se reconoce la importancia del conocimiento del sí


mismo, el exteriorizar pensamientos y sentimientos sobre la propia personalidad,
hacer consciencia sobre quién se es.

 Fortalecimiento del Yo: Una vez determinados los componentes de la propia persona,
se debe fomentar la aceptación del propio ser, reconocer fortalezas y debilidades,
hacer énfasis en lo positivo y motivar a aprovechar las cualidades que se poseen.

 Redes sociales de apoyo: El ser humano vive en sociedad, es importante el


crecimiento individual pero el mismo no se puede alcanzar sin hacerse consciente que
las personas son interdependientes, el crecimiento personal se logra al relacionarse
con los demás y al determinar quiénes forman parte del propio círculo social.

 Comprensión de emociones propias y ajenas: Antes de lograr reconocer emociones en


los demás, se debe aprender cuáles son las emociones dominantes en el sí mismo.
Además, comprender de dónde vienen esas emociones, para entender que todas las
personas tienen una historia que las ha llevado a ser como son.

 Catarsis: Exteriorizar el trauma es uno de los mejores medios de sanación. El


compartir una historia que haya sido difícil de superar, o que aún no está resuelta, une
a los integrantes de un grupo y la solidaridad entre todos se hace presente, así como
la empatía.

 Fortalezas interiores que ayudan a los demás: Al haber exteriorizado grupalmente y


conocerse unos a otros, se es conciente de las necesidades de los demás y de cómo
las propias cualidades y fortalezas pueden compartirse para alcanzar la plenitud, por
tanto realizar un esquema de fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas es un
medio para obtener un panorama claro de cuánto se puede aportar al prójimo, lo cual
a su vez ayuda a la valoración del sí mismo.
 Unión grupal: Mediante el conocimiento de qué es la empatía y su importancia, y al
saber ya el valor propio y de los demás, se logra la motivación necesaria para
despertar el interés en el prójimo.

Cronograma de actividades

Tema Actividad Duración Responsable


Autoimagen y Taller: realización de 1 hora Ligia Gómez
autoconcepto un collage sobre (Practicante)
Quién Soy Yo,
expresar de forma
artística el concepto
sobre sí mismos.

Tema Actividad Duración Responsable


Fortalecimiento del Charla motivacional: 1 hora Ligia Gómez
Yo “Las formas de (Practicante)
alimentar mi alma”.
Las redes sociales de Tarde de recreación: 2 horas Ligia Gómez
apoyo Organización de (Practicante)
juegos en equipo,
que se realicen en
dos partes. La
primera consiste en
jugar sin poder
hablar, la segunda
podrán hablar todo lo
que desean.
Comprender Conferencia: Cómo 1 hora y media Ligia Gómez
emociones propias y las vivencias (Practicante)
ajenas generan emociones.
Catarsis Taller proyectivo: 1 hora y media Ligia Gómez
Ejercicio para (Practicante)
exteriorización del
trauma por medio de
asociación de
imágenes con
palabras.
Fortalezas interiores Charla-taller: 1 hora Ligia Gómez
que ayudan a los Realización de (Practicante)
demás FODA
Unión grupal Conferencia: Qué es 1 hora Ligia Gómez
la empatía y cuál es (Practicante)
su importancia

Recursos
Los recursos a utilizar para el desarrollo de las actividades son:
 Humanos: practicante, una persona auxiliar.
 Mobiliario: sillas, mesas.
 Audiovisuales: cañonera, computador.
 Útiles: Lápices, crayones, marcadores, revistas para recortes, hojas en blanco.
 Espacio al aire libre.

Evaluación
Al final de todas las actividades, se evaluará mediante una boleta de opinión de 5
preguntas acerca del proceso en su totalidad. Dichas boletas serán respondidas tanto
por los estudiantes como por los responsables de la institución, para evaluar posibles
mejoras en el programa.
ANEXO II

Gráficas

Test de Empatía Cognitiva y Afectiva


Resultados Generales TECA - Media Aritmética
100
90
80
70
60
Percentiles

49.3415 51.2195
50
39.9756
40 36.4634 35.9024

30
20
10
0
Pc Total AP CE EE AE
Escalas

TECA - Media aritmética según género


100
90
80
70
Percentiles

60 53.68
49.31 49.36 49.09
50 43.36 43.41
40.77
36.05 Hombres
40
28.42 30.26
30 Mujeres

20
10
0
Pc Total AP CE EE AE
Escalas
Escala de Trauma de Davidson

Resultados Generales

Síntomas Graves,
Síntomas
7.31%
Moderados,
4.88%

Sin relevancia Dx,


58.54%

Síntomas Leves,
29.27%

Se presentan a continuación las gráficas de las preguntas más relevantes para el


estudio debido a la relación que tienen con la variable de Empatía.

Pregunta 1. ¿Ha tenido alguna vez imágenes, recuerdos o pensamientos


dolorosos del acontecimiento?
Frecuencia del Síntoma Gravedad del Síntoma

0%
12% Nunca Nada
15%
22% 24%
A veces Leve
15% 10%
2-3 veces Moderada
7%
4-6 veces Marcada
51% 44%
A diario Extrema

Pregunta 4. ¿Le ha molestado alguna cosa que se lo haya recordado?

Frecuencia del Síntoma Gravedad del síntoma

2%

Nunca 7% Nada
18% 20% 7% 24%
A veces Leve
2-3 veces 20% Moderada
17%
4-6 veces Marcada
43% 42%
A diario Extrema
Pregunta 7. ¿Ha estado evitando hacer cosas o estar en situaciones que le
recordaran el acontecimiento?
Frecuencia del síntoma Gravedad del síntoma

5% 12% Nunca 7% Nada


32% A veces 12% Leve
37%
19% 2-3 veces 15% Moderada
4-6 veces Marcada
32% A diario 29% Extrema

Pregunta 10. ¿Se ha sentido distante o alejado de la gente?


Frecuencia del síntoma Gravedad del síntoma

5% 2%
7% Nunca 7% Nada
A veces Leve
15% 20%
2-3 veces Moderada
58% 56%
15% 4-6 veces 15% Marcada
A diario Extrema

Pregunta 11. ¿Ha sido incapaz de tener sentimientos de tristeza o afecto?


Frecuencia del síntoma Gravedad del síntoma

Nunca 12% Nada


17%
27% A veces 7% 29% Leve
7%
2-3 veces Moderada
10% 20%
4-6 veces Marcada
39% A diario 32% Extrema
Pregunta 14. ¿Ha estado irritable o ha tenido accesos de ira?
Frecuencia del Síntoma Gravedad del síntoma

7% Nunca 7% Nada
10% 10%
5% A veces Leve
41%
49%
2-3 veces 15% Moderada
4-6 veces Marcada
37% 19%
A diario Extrema

Pregunta 16. ¿Se ha sentido nervioso, fácilmente distraído o permanecido “en


guardia”?
Frecuencia del síntoma Gravedad del síntoma

15% Nunca 12% Nada


24% 8%
A veces 39% Leve
15%
2-3 veces 12% Moderada

5% 4-6 veces Marcada


41%
A diario 29% Extrema

Pregunta 17. ¿Ha estado nervioso o se ha asustado fácilmente?


Frecuencia del síntoma Gravedad del síntoma

Nunca 12% Nada


17%
5% 29% A veces 29% Leve
10%
2-3 veces Moderada
17% 17%
4-6 veces Marcada
32% A diario 32% Extrema

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