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PENSANDO EL DESTETE

de Vanina Schoijett

GUÍA RÁPIDA

PENSANDO
EL DESTETE

Cuando el final del recorrido está cerca,


es importante transitarlo con información,
empatía y respeto.

VANINA SCHOIJETT

2
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

Schoijett, Vanina Lorena

Pensando el destete: guía rápida / Vanina Lorena Schoijett - 1a ed . -


Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Vanina Lorena Schoijett, 2017.
Libro digital, PDF

Archivo Digital: descarga


ISBN 978-987-42-6198-4

1. Lactancia Materna. I. Título.


CDD 618.92

© Schoijett, Vanina Lorena 2017. Todos los derechos reservados. Prohibida su


copia, reventa y/o distribución sin permiso expreso de la autora.

Arte de tapa e ilustraciones: Alberto "Kaiser" Sosa

Corrección y edición: Camila Quaglio

La información expresada en el presente libro es de carácter divulgativo y bajo


ningún aspecto reemplaza la consulta con un profesional.

3
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

Sobre mí

Nací en Buenos Aires en 1979. Soy mamá de dos bellos niños, esposa de un gran
compañero y Puericultora. Cumplo varios otros roles en mi vida pero siento que
estos son los que hoy mejor me definen. Durante muchos años trabajé en
Publicidad, profesión en la que me licencié en 2004. Pero la maternidad
despertó en mí una nueva realidad y vocación.

Una puericultora es una especialista en lactancia materna y crianza temprana.


Acompañamos a las mujeres que se convierten en madres durante diferentes
etapas: brindando información sobre lactancia y cuidados del recién nacido
mientras están aún gestando; atendiendo luego problemas puntuales como dolor
al dar de mamar, grietas en los pezones, obstrucciones, escaso incremento de
peso, etc.; delineando estrategias a medida para que puedan sostener sus
lactancias cuando es momento de reincorporarse al trabajo; o bien disipando
dudas que aparecen más tarde en relación al destete. También trabajamos sobre
otros aspectos de la crianza relacionados con el apego, el sueño y las dinámicas
familiares particulares de quienes nos consultan.

En 2012 inicié mis estudios formales y desde hace algunos años me encuentro
dedicada esta hermosa profesión que elegí. Me siento agradecida por trabajar
en lo que tanto amo.

A fines de ese mismo año, y por iniciativa de mi marido, lancé "Duérmete


Hannibal", una página en Facebook en la que transmito ciertas ideas sobre
maternidad, crianza y lactancia de una forma especial, con un estilo personal y
diferente al que habitualmente encontramos en las páginas sobre estas
temáticas. Con más de 80 mil fans, sigue siendo una enorme gratificación ver y
sentir la adhesión de tantas personas del otro lado de la pantalla de mi
computadora. Nunca pensé que Duérmete Hannibal se volvería tan popular y una
página referente para tantas personas. ¡Estoy profundamente conmovida y
agradecida por eso!

¡Muchas gracias por acompañarme!

Vanina Schoijett

4
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

Sobre este libro

Luego del lanzamiento de "Duérmete Hannibal, El Libro" en abril de 2016, decidí


seguir buceando en el mundo de las publicaciones. Si bien continúo generando
contenidos para la fanpage de manera regular, en esta oportunidad he
desarrollado una serie de tres publicaciones relacionadas específicamente con la
lactancia.

Esta es la tercera y última de la serie -la primera fue "La Consulta Prenatal de
Lactancia" y la segunda, "Amamantar y Trabajar"- y contiene información para
analizar desde una perspectiva objetiva y fisiológica aquello que las madres
comienzan a sentir cuando piensan en el destete. Considero que poder
desmenuzar ese manojo de ideas encontradas es vital para tomar la decisión más
positiva y amorosa, tanto para la mamá como para su hijo.

Cuando me encuentro realizando consultas presenciales o charlas sobre destete,


a veces la información que ofrezco pareciera que busca "convencer" a las mujeres
de no destetar o de posponer el destete, pero nada está más alejado de la
realidad. Quienes conocen mi línea de trabajo y me siguen en Duérmete Hannibal
saben que tengo una mirada sobre el desarrollo infantil y la crianza basada en la
fisiología. Es decir, en el conocimiento y el respeto por el funcionamiento natural
de los procesos biológicos por los que atraviesan los bebés y niños que estamos
criando.

Por supuesto que los sentimientos maternos son también importantes y los
respeto profundamente. Pero en lo que respecta al destete, surgen varios
puntos de vista, propios y ajenos, que a la madre la ponen en jaque, sin saber
muy bien qué siente y cómo desea actuar en función de eso que siente.

Por eso quise plasmar en esta guía un breve panorama sobre el destete desde las
expectativas del niño, sobre lo que sucede en cada etapa conforme ellos van
creciendo, y algunas ideas sobre cómo acompañarlos cuando la mamá decide
terminar con la lactancia.

Espero que el contenido de este humilde libro te ayude a reflexionar sobre lo


que sientes, piensas y deseas, y puedas avanzar en la dirección que, con
convicción, creas mejor para ti y tu familia.

5
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

ÍNDICE

Sobre mí 4

Sobre este libro 5

1. Introducción 8

2. ¿Hasta cuándo amamantar? 10

3. ¿Existe la llamada "lactancia prolongada"? 13

4. Destete natural guiado por el niño 15

5. ¿Dónde radica el deseo / necesidad de destetar? 17


Deseo materno real 17
Presión o falta de apoyo del entorno 18
Salud materna 18
Reincorporación laboral 18
Nuevo embarazo 19
Agitación del amamantamiento 20

6. Expectativas vs. realidades del destete 22


Despertares nocturnos 22
Angustia de separación y dependencia materna 23
Cansancio materno 24
Mejor aceptación de la comida 24

6
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

7. El destete inducido 26
Un proceso gradual 26
Evaluar el momento para comenzar 27
Empezar por las tomas más "prescindibles" 27
Interpretar las conductas del niño 28
Algunos posibles recursos 28

8. ¿Destete total o parcial? 31


Destete nocturno 32

9. El destete según la edad del bebé / niño 34


0 a 6 meses 34
6 a 9 meses 34
9 a 15 meses 35
18 a 30 meses 35
A partir de los 3 años 36

A modo de cierre 37

7
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

1.
INTRODUCCIÓN

Estamos inmersos en una cultura en la que el destete es tema de conversación.


Todo el mundo quiere saber hasta cuándo le darás el pecho a tu hijo. No sé bien
por qué a la gente le interesan esos aspectos de la intimidad de una madre con
su niño, pero lo cierto es que se trata de un asunto sobre el cual las mamás, en
general, terminan dando explicaciones.

El pediatra también quiere saber cuándo tienes pensado destetar y pocos son
los que no se inmiscuyen. La gran mayoría le pone fecha de vencimiento al pecho
y te dicen en algún momento -variable, dependiendo del criterio propio de cada
profesional- que "ya va siendo hora".

Las madres, por su parte, pasan por diferentes estadios durante el curso de la
lactancia. Aquellas que amamantan por más de un año y medio o dos lo podrán
confirmar. Los bebés van cambiando su comportamiento hacia el pecho a
medida que crecen y hay momentos de mucha demanda. En esos días de crisis,
las madres piensan muy seriamente si no ha llegado ya la hora de cerrar esta
etapa y darle un fin a la lactancia. Pero las crisis pasan, los días y los meses
siguen transcurriendo y aquella mamá que no destetó en esa oportunidad, se
pregunta cada tanto cuándo es que ese momento debiera ocurrir.

En todas las consultas que atiendo sobre este tema, las madres que desean
destetar tienen la misma premisa: que su hijo no sufra. Muchas llegan
sorprendidas a los dos años de lactancia, creyendo que para esa altura sus hijos
ya se estarían despidiendo del pecho y resulta que están mamando como un
recién nacido. Esto trae desconcierto y genera la sensación de estar haciendo
algo mal, en especial cuando esta idea es reforzada por el entorno de la mujer:
"¿Aún le das la teta?".

Eso es algo que compruebo una y otra vez: muchas mujeres me consultan sobre
cómo destetar, pensando que eso es lo que ellas desean, pero cuando ahondo
un poco en la historia personal de esa díada madre-hijo y en su contexto,
descubro que no siempre es un deseo genuino que nace de esa mujer, sino una

8
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

especie de ultimátum impuesto por un tercero (pediatra, marido, sociedad) y


como ellas "no saben cómo hacerlo" o "les cuesta más a ellas que al niño", me
preguntan. La realidad es que no es que no sepan, es que no quieren. Y cuando
les devuelvo esta interpretación sobre lo que me cuentan, eso parece
descomprimirlas y habilitarlas a reconectar con lo que realmente sienten y
quieren hacer.

Hablo de las madres y no de los niños porque, en general, los hijos de las mujeres
que me consultan están, fisiológicamente hablando, en etapa lactante.
Entonces es esperable que no sean ellos quienes estén eligiendo de manera
voluntaria el camino del destete.

Si releo esto, vuelvo a sentir que pareciera que busco persuadir a quienes me
consultan de que no desteten a sus hijos. Pero no es eso. Yo simplemente acerco
la información de la que dispongo y en la que creo, y les muestro tal vez una
perspectiva que no habían tenido en cuenta para que puedan analizar el tema:
el aspecto fisiológico de la lactancia humana. Me siento en la obligación moral
de hacerlo porque la cultura que nos rodea no promueve que los procesos
madurativos de los niños cumplan sus ciclos naturales: los queremos entrenar
para que duerman de corrido cuando aún no pueden hacerlo, que dejen los
pañales cuando todavía no están listos y, por supuesto, que abandonen el pecho
mucho, muchísimo antes de lo que sería una lactancia "a término". Es decir, de
lo que la lactancia podría espontáneamente durar en el tiempo en el caso de los
seres humanos.

Somos seres culturales y el destete no escapa a esa cultura. Si estuviéramos en


Mongolia no estaríamos debatiendo esto. Pero aún estamos lejos de tomar la
lactancia como algo natural, como parte normal de la crianza de los niños, con
sus etapas, sus altas y bajas demandas. Las mujeres realmente están presionadas
desde muchos frentes para tomar decisiones al respecto y creo que, a falta de
una cultura pro-fisiología, contar con información es la única manera de ser
verdaderamente libres a la hora de elegir lo que queremos hacer.

9
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

2.
¿HASTA CUÁNDO AMAMANTAR?

La Organización Mundial de la Salud y UNICEF sostienen las mismas


recomendaciones para la alimentación óptima del lactante y niño pequeño:

1. Inicio inmediato de la lactancia materna en la primera hora de vida.


2. Lactancia exclusivamente materna durante los primeros 6 meses de vida.
3. Introducción de alimentos complementarios seguros y nutricionalmente
adecuados a partir de los 6 meses, continuando la lactancia materna
hasta los 2 años o más.

La mayoría de las asociaciones de pediatría del mundo, por supuesto, adhieren


formalmente a estos estándares, pero aún así, muchos profesionales
pediátricos no replican estas indicaciones puertas adentro de su consulta
privada. Mientras algunos sugieren el destete antes del año, otros "permiten"
que el niño mame hasta cerca de su segundo cumpleaños y es ahí cuando
empiezan a recomendar con cierta insistencia el destete. Y si bien, como dije al
principio, este es un asunto sobre el que todo el mundo opina, cuando las
opiniones vienen del médico de cabecera del niño, creo que tienen otro peso
específico.

Por eso me parece importante hacer tres aclaraciones:

1. Cada madre es libre de decidir hasta qué momento dar el pecho, pero es
importante que conozca cuál es la recomendación formal para la
alimentación óptima del bebé y el niño pequeño. Las sugerencias de
algunos profesionales de la salud que indican que el pecho debe darse, por
ejemplo, hasta el año de vida, que luego del año ya no aporta nada, que
resulta innecesario y hasta contraproducente continuar con la lactancia,
etc., son meras opiniones personales que no están basadas en ninguna
información científica que las respalde. Por lo tanto, el único sustento
son los juicios de valor subjetivos de esa persona, pero bajo ningún punto
resulta una recomendación de salud que responda a ningún criterio
oficialmente avalado.

10
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

2. En ningún momento la OMS aclara ni especifica que estas


recomendaciones sean sólo para los niños mal nutridos del África, como
muchos profesionales de la salud suelen retrucar. La promoción de la
lactancia materna hasta los dos años o más es válida para todos los
niños del mundo, sin distinción de nacionalidad, raza, sexo ni nivel
socioeconómico o cultural.

3. La recomendación alienta a la continuación de la lactancia materna “hasta


los 2 años o más”. Ese “O MÁS” significa “hasta que la madre, el niño o
ambos lo deseen”, por lo que tampoco se le está poniendo una fecha de
vencimiento a la lactancia ni significa que los niños deban ser destetados
a los 2 años y 1 día. No existe ninguna evidencia científica (¡ni una!) que
indique que la lactancia más allá de los 2 años de vida resulte en un
perjuicio emocional, psicológico ni físico para la madre o el niño. Por el
contrario, todo lo que se evidencia son beneficios.

De hecho, se ha demostrado que en, términos antropológicos, la edad del


destete natural en el ser humano oscila entre los 2,5 y los 6 o 7 años.

Hay varias cuestiones que suceden en el cuerpo de los humanos alrededor de los
6 años de vida y que coinciden con la edad del destete natural observada en
otras especies de mamíferos como los primates, nuestros primos hermanos:

• Recambio de dientes “de leche” por los dientes definitivos.


• La microbiota intestinal -colonias de bacterias que pueblan nuestro
intestino y definen nuestro estado de salud o enfermedad en tanto ese
ecosistema bacteriano es saludable o no- se termina de constituir. Es a
esa edad cuando se considera que el sistema inmunológico ha madurado
como el de un ser humano adulto y el cuerpo del niño puede producir sus
propias defensas de manera autónoma. Hasta ese momento, la leche
materna sigue aportando en la construcción de ese sistema inmune en
desarrollo.

11
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

¿Y de dónde sale esta aseveración de que la lactancia humana podría durar unos
4 años en promedio? Investigadores en el tema han elaborado diversos
indicadores en función de las características de otros primates no humanos1:

• Destete al alcanzar un tercio o cuádruple del peso del nacimiento: en los


humanos sucede entre los 27 meses en los niños y los 30 meses en las
niñas.
• Destete al alcanzar un tercio del peso adulto: en los humanos ocurre
entre los 4 y 7 años.
• Destete en función de la duración del periodo de gestación: 6 veces la
duración del periodo gestante: en humanos corresponde a 4,5 años.
• Destete en función de la erupción dental: aparición de molares
permanentes: en humanos se da alrededor de los 5,5 o 6 años.

Con seguridad, más de uno se caerá de espaldas al conocer estos datos. Sin
embargo, además de estar evidenciados científicamente, son muy importantes
para comprender mejor por qué los niños alimentados a pecho, sin otros
sucedáneos de la leche materna, necesitan sostener el amamantamiento durante
mucho más tiempo del que la mayoría de nosotros creería posible,
recomendable o necesario.
Pienso que entender esta característica de nuestra especie nos ayudará a
interpretar de manera adecuada los comportamientos naturales de nuestros
hijos en relación a la lactancia materna.


1 [Link]

PROLONGADA-Katherine-A.-[Link]

12
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

3.
¿EXISTE LA LLAMADA "LACTANCIA PROLONGADA"?

Debatir sobre ciertos tecnicismos a veces resulta en una pérdida de tiempo,


pero cuando se trata de lactancia materna vale la pena ponerse un poco
exigente con la forma en que decimos lo que decimos.

Es habitual escuchar hablar de "lactancia prolongada" cuando nos referimos a un


bebé que es amamantado más allá de los 2 años (aunque como ya dije, para
algunos es "prolongada" cuando el bebé sobrepasa apenas el año de vida).
Incluso quienes promovemos y defendemos la lactancia en espacios de
discusión públicos como medios de comunicación y redes sociales, solemos
emplear esta terminología, explicando que la "lactancia prolongada" es
adecuada y no tiene nada de malo.

¿Pero qué significa "prolongada"? Si entendemos que la lactancia fisiológica -es


decir, la duración natural de la lactancia de acuerdo a nuestra especie- es de 4
años en promedio (ya que el destete espontáneo se produce en algún momento
entre los 2 años y medio y los 7), hablar de "lactancia prolongada" sería
apropiado si el amamantamiento se extendiera más allá de este tiempo. Hasta
entonces, no hay nada de prolongado.

Hace un par de años, la Asociación Española de Pediatría se ocupó de hacer un


comunicado para aclarar que esta expresión se presta a confusión porque
"prolongar significa hacer que algo dure más tiempo de lo normal o
establecido. El empleo de este término puede hacer pensar que la lactancia en
niños mayores de un año se considera como algo que está “más allá de las
recomendaciones”, cuando en realidad es un objetivo en salud materno-
infantil" 2

Aquí lo que interviene es una cuestión cultural. Los países occidentales no


estamos acostumbrados a ver niños de más de 2 años lactando, cuando en otras

2 [Link]

materna-en-ninos-mayores-o-prolongada

13
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

sociedades la lactancia es la norma hasta los 4 o 5 años. A pesar de que un


argumento frecuente de los detractores de la lactancia es que un niño de más de
dos años no debería continuar con el amamantamiento porque le podría
ocasionar daños psicológicos, excesiva dependencia materna, etc. lo cierto es
que esto sólo queda en un contexto de opiniones porque nadie tiene la evidencia
que respalde tal afirmación. Sencillamente porque tal evidencia NO EXISTE. No
se ha registrado jamás ningún riesgo ni físico, ni psicológico, ni emocional
asociado a la lactancia a ninguna edad.

Hay quienes, intentando corregir esta habitual forma de referirnos, hablan de


lactancia "a término". En lo personal me gusta hablar simplemente de lactancia,
porque eso es lo que es. Quizá lo primero sería empezar a erradicar la idea de
que el pecho es sólo para bebés pequeños. Cuando hayamos hecho ese trabajo,
no necesitaremos agregar ningún adjetivo cuando hablemos de lactancia.

14
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

4.
DESTETE NATURAL GUIADO POR EL NIÑO

Cuando hablamos del fin de la lactancia, muchas madres me preguntan "¿Pero es


cierto que un niño se puede destetar solo? Y la respuesta es sí, claro que sí.
Ningún niño de 12 años va a andar pidiéndole el pecho a su mamá. El asunto es
que, en la mayoría de los casos, los tiempos de los niños no coinciden con los de
las madres. Pero sí puedo afirmar que si se espera, el niño se destetará solo en
algún momento entre los 2 años y medio y los 5, 6 o 7 años de edad.

Si la madre no hace nada por destetar, ese día llegará. Este tipo de destete
espontáneo es el más positivo para los niños porque se respetan sus ritmos, de
acuerdo a sus necesidades individuales de succión, alimento y apego.
Para la madre también resulta una buena idea ya que la producción de leche se
reduce en forma paulatina y, en definitiva, no hay que hacer nada.

El destete natural es un proceso que se da de manera gradual, a medida que el
niño va perdiendo el interés por mamar, poco esperable antes de los 2 años y
medio. De seguro existen casos, pero no es lo más frecuente.

Cuando los destetes se producen antes de esa edad, en general están asociados a
otras cuestiones, como, por ejemplo:

• Lactancia mixta: es habitual que los bebés que se alimentan en base a una
lactancia mixta -es decir, pecho y fórmula- en algún momento terminen
por abandonar el pecho, puesto que beberse un biberón representa
menos esfuerzo que ordeñar el pecho materno. He escuchado miles de
veces frases como "Mi bebé dejó el pecho solito a los 3/6/9 meses" y esto
no sería posible si ese bebé no hubiera tenido otra fuente de alimento
disponible. Las madres se quedan tranquilas pensando que fueron sus
bebés los que "decidieron" abandonar la lactancia materna, pero yo no
podría decir que eso es técnicamente un destete natural. Más bien diría
que es un destete precoz.

15
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

• Introducción temprana de la alimentación complementaria: muchos


niños inician la alimentación antes de estar listos para hacerlo. A veces
insisten los pediatras, y otras veces las abuelas o las propias madres,
deseando que el niño "se alimente mejor". De esta manera se terminan
reemplazando tomas de leche por alimentos sólidos. Esto puede
conducir a un destete precoz cuando en realidad la leche es el principal
alimento durante todo el primer año de vida.

• Huelga de lactancia: son situaciones que se dan más habitualmente
durante el primer año de vida, en las que el bebé rechaza el momento del
amamantamiento. Las causas pueden ser muy diversas: resfrío o
congestión que dificulta la respiración durante la mamada, dolor físico
que siente al mamar en determinada posición, baja producción de leche
materna, cambio en el sabor de la leche por algún alimento o medicación
ingerida por la madre, alergias alimentarias, susto o tensión asociada al
momento de mamar, etc. Y la lista sigue. A veces es fácil para la madre
determinar las causas de estas huelgas y con algo de paciencia logra
revertir la situación. Otras veces las razones no son tan evidentes y la
madre interpreta que su bebé ya no quiere más pecho y adiós lactancia.
De cualquier manera, las huelgas de lactancia no tienen que ver con el
destete natural.

• Nuevo embarazo: durante el embarazo, en especial en el segundo


trimestre, las madres que amamantan experimentan una importante baja
en su producción de leche, producto del descenso de los niveles de la
prolactina y el aumento de las hormonas relacionadas con el embarazo,
como los estrógenos y la progesterona. Puede darse entonces el caso de
niños amamantados que se destetan porque ya no tienen interés en
mamar de un pecho del que sale un flujo muy pequeño de leche. Pero si el
niño tiene menos de 2 años y medio, a mi criterio también se trata de un
destete precoz, a pesar de que "parezca" una decisión espontánea.

16
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

5.
¿DÓNDE RADICA EL DESEO / LA NECESIDAD
DE DESTETAR?

Me parece interesante hablar tanto de deseo como de necesidad porque, aunque


ambos serían estados propios de la madre, no es lo mismo hacer algo motivado
por aquello que deseamos que tener que hacerlo por una necesidad, cuando, de
poder elegir, tal vez elegiríamos otra cosa.

Comparto a continuación un detalle de las principales razones que están detrás
de los destetes conducidos por las madres, donde confluyen deseos y
necesidades.

DESEO MATERNO REAL


Diferencio este punto del siguiente, porque creo que es esencial que la mujer
pueda sincerarse y determinar si lo que la mueve a buscar el destete es su propio
deseo o el deseo de alguien más.
Cuando la decisión es genuinamente propia, en general suele estar asociada al
cansancio, tanto físico como emocional: el hecho de querer recuperar la
autonomía del propio cuerpo, poder ponerse la ropa que desee sin estar
pensando si tiene una buena abertura en el frente para poder dar el pecho, el no
tener a un niño levantándole la camiseta para servirse solo, el poder dormir sin
interrupciones (veremos luego si esto es una realidad o una mera expectativa), el
querer sentir cierta independencia del niño, son algunas de las razones.

Aquí me parece importante ahondar en la dinámica diaria de la mujer. ¿Pasa
mucho tiempo sola? ¿Tiene ayuda en casa? ¿Se siente comprendida por su
pareja? ¿Encuentra algún momento del día para hacer algo para sí misma? Creo
que muchas veces se atribuye el cansancio a la acción de dar de mamar, pero si
esa mamá estuviera satisfecha en otros aspectos de su vida, quizá no estaría
poniendo el foco de su incomodidad en el amamantamiento.

17
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

PRESIÓN O FALTA DE APOYO DEL ENTORNO


Este aspecto viene a veces disfrazado de deseo materno, pero cuando uno
comienza a desgranar la situación, resulta que la madre se siente presionada por
lo que le dice el pediatra, reforzado por lo que le dice el esposo y acompañado
por lo que le dice la suegra. Lo dije y lo repito: culturalmente estamos en un
entorno adverso a la hora de pensar en la lactancia y su duración normal.

Sabiendo que no existe ningún perjuicio acerca de continuar con la lactancia a
ninguna edad, será trabajo de la mujer poder mirar hacia adentro para
encontrarse con lo que ella siente, con lo que cree que es mejor para su hijo y
avanzar hacia donde eso la lleve. Mal que le pese a muchos, la lactancia es una
relación de a dos, y creo que son sus integrantes los únicos que debieran tener
la decisión de abandonar esa forma de vínculo.


SALUD MATERNA
Existen casos de mujeres que necesitan destetar por causas de salud, dado que
deben tomar una medicación determinada y el médico a cargo del tratamiento
indica el destete porque las drogas no son, en apariencia, compatibles con la
lactancia. Si bien algunas no lo son, hay una enorme cantidad de medicamentos
que sí son viables de consumir mientras se amamanta. Desafortunadamente
muchos médicos desconocen esto y, ante la duda, le dicen a la madre que ya no
podrá amamantar.

Para esas situaciones, sugiero siempre consultar en la página www.e-


[Link] desarrollada por el Servicio de Pediatría del Hospital Marina Alta
(Alicante, España), que ofrece una base de datos muy confiable sobre
medicamentos y su compatibilidad con la lactancia materna. Ante cualquier
duda, se puede consultar aquí y compartir esta información con el médico que
está indicando el destete.


REINCORPORACIÓN LABORAL
Una gran cantidad de mujeres abandona la lactancia antes de reincorporarse a su
trabajo luego de la licencia por maternidad. Algunas lo hacen durante las
primeras semanas y otras logran mantenerla combinada con leche de fórmula. Se

18
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

estima que solo el 5% de las mujeres que retoman su actividad laboral logra
sostener la lactancia exclusiva hasta los 6 meses.
Es bueno saber que compatibilizar lactancia y trabajo es posible. Requiere
organización y esfuerzo, sí. Pero se puede.
He desarrollado una guía para acompañar este proceso, con información y
pautas para organizar la lactancia durante la vuelta al trabajo. Se llama
"Amamantar y Trabajar" y puedes conseguirla en [Link]


NUEVO EMBARAZO
Existen muchos mitos alrededor de la lactancia frente a un nuevo embarazo. Y
varios de esos mitos son incluso sostenidos por profesionales de la salud.

Por empezar, está la idea de que si una mujer desea buscar un segundo embarazo
y aún se encuentra amamantando, deberá destetar porque si no, no podrá
quedarse embarazada. Esto no es así y, de hecho, muchos embarazos llegan de
sorpresa porque las mujeres en periodo de lactancia creían ser infértiles y no lo
eran. La lactancia puede funcionar como barrera anticonceptiva natural (se lo
conoce como MELA, Método de Lactancia y Amenorrea), especialmente durante
el primer semestre de vida del bebé, en tanto sea una lactancia exclusiva y la
madre continúe en amenorrea (ausencia del periodo). Luego de los 6 meses,
cuando se inicia la alimentación complementaria, o si las tomas de pecho tiene
un intervalo mayor a 4 horas, la efectividad del MELA decrece.

Si la mujer ha quedado embarazada y continúa amamantado, se le suele decir que
debe destetar porque la lactancia puede generarle contracciones y provocarle
un aborto o el riesgo de un parto prematuro. Lo cierto es que la evidencia no
asocia a la lactancia a estas cuestiones, a menos que se trate de un embarazo de
riesgo o si la mujer tiene antecedentes de pérdidas gestacionales o de partos
prematuros. En esos casos, por lo general también se contraindican las
relaciones sexuales. Pero en el resto, la lactancia no se constituye como factor
amenazante para la nueva gestación.

Cierto es que durante el embarazo, en especial durante el primer trimestre,
muchas mujeres experimentan una hipersensibilidad en los pezones (y en los
pechos en general) que les hace sentir mucho dolor cuando sus hijos succionan.
Algunas de ellas logran sortear este obstáculo y, como luego esa sensibilidad

19
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

suele disminuir, pueden sostener la lactancia con comodidad. Para otras resulta
intolerable seguir dando el pecho y deciden destetar en ese momento.

Cuando la lactancia avanza durante el embarazo, pueden darse dos situaciones:
que el niño se destete solo porque pierde el interés, dado que la producción de
leche se reduce en términos considerables, o que el niño siga mamando a pesar
de todo y luego comparta el pecho con su hermano recién nacido, lo que se
conoce como "lactancia en tándem".


AGITACIÓN DEL AMAMANTAMIENTO
Se trata de un sentimiento muy fuerte de rechazo hacia la lactancia por parte
de la madre. Puede darse en casos de mujeres que amamantan a sus niños por
tiempo prolongado. Otras veces se da en madres lactantes que se quedan
embarazadas y empiezan a sentirlo, cuando sus niños piden el pecho. También
puede aparecer en quienes amamantan en tándem, sintiendo de golpe un
extremo rechazo a lactar al niño mayor.

Quienes lo han experimentado lo describen con diferentes intensidades, desde


“molestia”, “incomodidad” o “cierta irritabilidad”, hasta una repulsión total y
absoluta, que les produce escalofríos de solo imaginarse al niño pidiendo el
pecho, ni que hablar cuando empieza a mamar. Es una sensación casi inmanejable,
un deseo irrefrenable de salir corriendo, de apartar al niño y huir de ese
momento y, por lo tanto, también de él. Es un sentimiento tan fuerte y negativo
que provoca mucha culpa en las madres que desconocen que es algo natural,
con implicancias biológicas. Algunos mamíferos, en determinado momento de la
lactancia y según la especie, inducen el destete, escondiéndose de sus crías o
solo levantándose cuando éstas quieren ser amamantadas.

Para algunas mamás esto es una señal de que la lactancia está llegando a su fin,
y si bien aspiraban a un destete natural, sienten que no pueden superar este
momento y deciden iniciar un proceso de destete gradual. Otras hacen muchos
esfuerzos para atravesar la tormenta y logran pasar esta etapa y seguir
amamantando, aunque la agitación puede volver a aparecer más adelante.

Es muy importante que la madre sepa que es normal, que pueda expresar estos
sentimientos y conectarse con lo que le está sucediendo, sabiendo que no la hace

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PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

ni mala madre, ni menos madre, ni significa que ama menos a su hijo. Entender
que esto puede suceder la ayudará a liberarse de la culpa, a manejar mejor la
situación y a buscar la manera de sobrellevar este periodo de la mejor manera
posible.

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PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

6.
EXPECTATIVAS VS. REALIDADES DEL DESTETE

Vivimos en un contexto cultural que no está habituado a la lactancia, mucho


menos en público y muchísimo menos en niños que caminan y hablan. Pensemos
que quienes estamos hoy criando a nuestros hijos fuimos muy poco o nada
amamantados, dado que hace algo de 40 años atrás, el boom de las fórmulas
infantiles colaboró para que las tasas de lactancia se fueran a pique. Si bien poco
a poco se le está dando más espacio a la lactancia natural y su importancia, al
día de hoy hay todavía bastante reticencia y el pecho materno suele ser el
responsable de muchos conflictos: si el niño aumenta poco de peso, es por el
pecho ("Tu leche no sirve"); si el niño aumenta mucho, es por tanto pecho ("Le das
teta a cada rato"); si se despierta por las noches, es por el pecho ("Se queda con
hambre" o "Se acostumbró a usar la teta para dormirse"), si come poco, es por el
pecho ("Se llena la barriga de leche y luego no quiere comer").

Entonces, existe la fantasía de que si eliminamos a la teta, todos esos


¿problemas? se resolverán. Voy a describir algunas de las expectativas que
tienen las madres que acompaño, cuando les pregunto cuál es el objetivo que
persiguen a la hora de pensar en el destete:

DESPERTARES NOCTURNOS
Creo que esta es una de las razones que encabezan la lista. La enorme mayoría de
los bebés y niños pequeños se despiertan de noche, varias veces. Las madres que
amamantan suelen utilizar el pecho para ayudar a que esos despertares sean lo
más breves posibles y sus hijos -y ellas- puedan retomar el sueño rápidamente. El
asunto es que, como el sueño es un proceso evolutivo, esos despertares
fisiológicos y normales son esperables hasta alrededor de los 6 años (no con la
misma frecuencia siempre. Habitualmente van reduciéndose bastante a partir de
los 3 años). Pero como el niño que toma pecho, lo pecho para volver a
dormirse, surge la idea de que se está despertando POR el pecho y que si
entonces se lo quitamos, pues ya no se despertará más.
Pero esto no es así. Seguro que conocen a alguien cuyo hijo fue destetado y
comenzó a dormir de un tirón, pero no es una regla y en muchísimos casos no

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PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

ocurre de esa manera. Y si te toca uno de esos que se siguen despertando,


resultará que el niño destetado ya no pedirá pecho pero sí pedirá otra cosa:
agua, palmaditas, upa, canciones, etc.

Existe también la tentación de darle un biberón con fórmula antes de acostar al
niño "para que duerma más". Y de nuevo, puede que algunos bebés hagan un
tirón más largo dada la densidad de la leche de fórmula y la somnolencia
generada por esa pesadez, pero es algo fortuito. Muchas madres comprueban a
diario que por más biberones que sus bebés se tomen, se despiertan igual.
Porque, precisamente, un bebé no se despierta de noche solo por hambre.

Entonces es oportuno evaluar si destetar por esta razón vale la pena o terminará
siendo un gol en contra cuando haya que trabajar más para ayudar al bebé en sus
despertares nocturnos, cuando con el pecho, al final, era más simple.


ANGUSTIA DE SEPARACIÓN Y DEPENDENCIA MATERNA
Si bien todos conocemos la famosa "angustia del octavo mes", lo cierto es que
los niños pueden experimentar angustia de separación en diferentes etapas de
su desarrollo. Para los pequeños amamantados, el pecho es la forma preferida
de consuelo cuando experimentan ansiedad, miedo, angustia o dolor. Y hay
etapas en las que piden con mucha frecuencia. Haciendo una grosera
generalidad, podríamos hablar de los periodos comprendidos entre los 4 y 8
meses y de nuevo más tarde, alrededor de los 18/24 meses y hasta los dos años y
medio, aproximadamente. Esta demanda genera agotamiento en la mujer, que
siente que se ha convertido en un pecho con patas. Y la idea de destetar en estos
momentos puede resultar recurrente.

Sin embargo, es necesario entender que la angustia de separación es natural en la


primera infancia y que no por quitarles el pecho la demanda materna
desaparecerá. Mamá, como figura principal de apego, será requerida siempre,
con o sin teta disponible. El pecho y la succión son reconfortantes para el niño
porque además, detrás del pecho está mamá, su olor, su calor, sus brazos. Un
bebé que se conforta con un peluche y un chupete puede aparentar una mayor
independencia pero, en mi humilde opinión, y espero no ofender a nadie, es un
niño sobreadaptado que está aprendiendo muy tempranamente a auto-
consolarse cuando es necesario, primero, depender de la figura de apego que lo

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PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

contiene, lo calma, le da seguridad y le permite construir esa confianza de que


hay un otro que nos cuida. Esa dependencia de los primeros años, cuando está
bien satisfecha, es la plataforma natural para la posterior independencia,
llegado el momento.


CANSANCIO MATERNO
Este motivo es también uno de los más frecuentes expresados por las madres.
Cuentan que ya no disfrutan de la lactancia como antes, sienten que la demanda
es mucha y el cuerpo se los hace saber. Y, de nuevo, se pone al hecho de dar de
mamar como el responsable en gran medida de ese agotamiento.

Aquí me gusta aclarar que el destete dirigido por la madre implica un gran
trabajo. La madre que busca destetar de la forma más respetuosa posible debe
saber que va a esforzarse bastante. Siempre digo que la madre que quiere
destetar a un bebé de más de un año casi que no podrá sentarse en ningún lado
porque hacerlo es una invitación para que el niño pida el pecho. Ya veremos
algunas estrategias más adelante, pero es real que una mamá en proceso de
destete, de alguna manera está siempre alerta y con una buena propuesta bajo
el brazo para intentar reemplazar el pecho con otra cosa: mimos, cosquillas,
cuentos, juegos, paseos, etc.

Vale decir que en la agitada vida de una madre con niños pequeños, la lactancia,
aunque parezca un gran esfuerzo, es también la oportunidad de sentarse en el
sofá y descansar unos minutos mientras el niño mama.


MEJOR ACEPTACIÓN DE LA COMIDA
Este es uno de los grandes dilemas pediátricos. Muchos profesionales indican el
destete cuando la madre de un niño de más de un año refiere que su pequeño
come poco y nada, y que solo quiere pecho. Esta recomendación de quitar el
pecho se basa en la premisa de que la leche no es alimento suficiente a partir de
determinada edad o que "se convierte en agua" después de determinada
cantidad de meses de lactancia. Y nada está más alejado de la realidad.

La leche materna, al ser un fluido vivo, modifica sus propiedades conforme el
niño va creciendo, adaptándose a sus necesidades y requerimientos
nutricionales. No es igual la leche de los primeros días que la leche a los 3 meses,

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PENSANDO EL DESTETE
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8 meses, 18 o 36. No hay forma de que la leche pierda sus propiedades o que ya
no alimente.

Quitarle el único alimento que un niño acepta para que coma un poco de pollo o
de calabaza es, a mi criterio, un sinsentido. Aquí hay que indagar también en la
forma en la que el niño ha comenzado con la alimentación complementaria...
¿Se le permite experimentar y autogestionar los alimentos o se le da de comer
con la cucharla sin dejarlo tocar nada para que no ensucie? ¿Se lo participa de la
mesa familiar o come solo y en otros horarios, sin referentes a los que imitar?
No olvidemos que el acto de comer es un hecho fisiológico pero también tiene
un importante componente emocional, social y cultural.
Y en el orden de lo patológico, habría que evaluar, por ejemplo, si el niño no
tiene algún tipo de disfunción oral motora que le dificulta la gestión de
alimentos que no sean líquidos como la leche, o si existe algún desorden sensorial
que pueda estar interfiriendo con la alimentación.
Hay muchas situaciones por considerar antes de pensar que lo mejor en estos
casos es, simplemente, destetar.

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PENSANDO EL DESTETE
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7.
EL DESTETE INDUCIDO

UN PROCESO GRADUAL
Cuando la madre decide iniciar el destete, creo que es fundamental que pueda
tomarse el tiempo para que el recorrido sea gradual, tanto para ella como para
su hijo.

Un destete abrupto podría resultar traumático para ambos: en el caso de la


madre, podrían generarse complicaciones en el pecho como obstrucciones de
conductos o mastitis. En cuanto al niño -que no está eligiendo voluntariamente
renunciar al pecho- darle tiempo para ajustarse y asimilar los cambios que la
mamá está introduciendo será una señal de respeto y amor hacia a él. No creo
que ninguna madre quiera terminar una etapa tan importante y significativa
como la lactancia dejando un sinsabor en el cuerpo y el alma de los ambos.

Por eso desaconsejo profundamente el uso de "productos" para que el niño


rechace el pecho. Al día de hoy siguen circulando las recomendaciones entre
madres de ponerse en los pezones sustancias como limón, pimienta, mostaza o
incluso esos esmaltes para gente que se muerde las uñas, que tienen un sabor
horrible. Pienso que si la madre decide de manera adulta iniciar el destete, es
importante que lo asuma desde ese rol y se haga cargo, no trasladando al niño
la responsabilidad de rechazar la teta. Entendamos que para un niño de un año o
dos, cuya vida ha experimentado muchísimos cambios, desde gatear, caminar,
hablar, tener un mayor autonomía con su cuerpo, aceptar normas y límites,
siempre hubo algo que se mantuvo constante para él, que fue su refugio ante
situaciones de dolor, angustia, miedo o cansancio y eso es el pecho de mamá.
Imaginemos lo devastador que puede resultar que eso cambie de manera radical
sin ninguna explicación. Me parece, cuando menos, una falta de respeto y de
valor.

Tampoco considero útiles las famosas "pastilla para cortar la leche" que muchos
médicos siguen recetando cuando una madre comenta que desea destetar. Esa
medicación, cuya droga es la cabergolina, tiene un impacto en el nivel de

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PENSANDO EL DESTETE
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prolactina (hormona responsable de la fabricación de la leche), suprimiendo su


secreción.
Además de los eventuales efectos adversos, esta medicación hará poco y nada
en una lactancia ya establecida porque la producción de leche ya no depende
de la prolactina, sino del "vaciamiento y rellenado" del pecho, relacionado con
la succión del niño y la frecuencia de las tomas.
En el postparto inmediato, cuando una madre decide que no dará de mamar, o
en casos en los que el bebé nace muerto o muere a las pocas horas o días de
vida, esa medicación sí podría ser empleada porque, en ese momento, la
inhibición de la secreción de prolactina permitirá que la lactancia no llegue a
establecerse.
Así que, en el caso de las lactancias que llevan varios meses o años, no existen ni
las fórmulas mágicas ni las pastillas milagrosas. Porque incluso tomando la
medicación, si la succión al pecho continúa, la producción de leche se mantendrá.

EVALUAR EL MOMENTO PARA COMENZAR


Situaciones estresantes para el niño como un proceso de enfermedad, el inicio de
la escolarización, la llegada de un hermanito, una mudanza, las vacaciones, etc.
no son recomendables para empezar a evitar tomas.
Elegir un momento en el que la vida del niño esté más o menos estable será de
ayuda para no sumar más cambios a su cotidianidad.

EMPEZAR POR LAS TOMAS MÁS "PRESCINDIBLES"


Una buena idea para iniciar este camino es tratar de empezar esquivando las
tomas más prescindibles para el niño. La mayoría de las madres sabe que hay
tomas de pecho que son "sagradas": la de la noche antes de dormir, la de la
siesta, la primera de la mañana al despertar, la del reencuentro cuando la madre
trabaja fuera de casa, por nombrar algunos ejemplos.
Identificar las tomas que podrían considerarse secundarias o "de relleno" y
comenzar por esas será un buen primer paso.

Tener en cuenta las locaciones también será importante. Hay lugares de la casa
que los niños tienen directamente asociados con el momento de mamar: el sofá
de la sala de estar, la cama, el suelo; cada madre sabe cuáles son esos espacios
predilectos y, por lo tanto, tratar de evitarlos en la medida de lo posible

27
PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

ayudará a romper poco a poco la asociación que el niño tiene de esos lugares
con el amamantamiento.

INTERPRETAR LAS CONDUCTAS DEL NIÑO


Una madre puede definir sus propios objetivos con respecto al destete, pero
será importante, por supuesto, ir evaluando los comportamientos del niño a
medida que este proceso avanza. Si la mamá nota que su hijo la está pasando
mal, que está especialmente irritable, nervioso, que pega, etc., será oportuno
bajar un poco la marcha y determinar si es que no está yendo demasiado rápido.
A veces incluso es necesario posponer el asunto cuando el niño muestra signos
de que no está aún preparado para aceptar estos cambios.

ALGUNOS POSIBLES RECURSOS


A continuación describiré algunas ideas que pueden ponerse en práctica para
instrumentar un destete guiado por la madre. No todas funcionan en todos los
niños y también sus edades serán un factor clave. Las mamás, que son quienes
mejor conocen a sus hijos, podrán estudiar las opciones y utilizar aquellas que
crean más aplicables a sus casos. También es bueno saber que algunas pueden
funcionar en un momento y luego ya no, y ahí se podrán implementar otras de las
propuestas. Este camino tiene bastante de prueba y error, observando cuál es la
respuesta del niño frente a estos cambios que la mamá busca introducir.

No ofrecer, no negar
Muchas madres piensan que ellas no lo ofrecen nunca, sino que son sus hijos los
que siempre piden el pecho. Pero a veces no nos damos cuenta de que somos
nosotras quienes lo ofrecemos, cuando el niño se golpea, llora, cuando está
fastidioso, cansado, aburrido, etc. En esos casos, debemos tomar consciencia y
empezar a confortar a nuestro hijo de otra manera que no involucre al pecho:
cargarlo en brazos, cantarle una canción, mecerlo, darle muchos besos, etc.
Tampoco olvidar la parte del “no negar”, en especial si el niño es menor de tres
años y su capacidad de entendimiento es más limitada. Si en determinadas
ocasiones en las que el niño pide, decidimos dale el pecho, no pensemos que
estamos haciendo mal, que le estamos dando mensajes contradictorios o que
estamos retrocediendo. No olvidemos nunca que es un proceso y que no es
lineal.

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PENSANDO EL DESTETE
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Anticipación / Distracción
Durante el tiempo que dure este proceso, será importante buscar formas
alternativas de entretener al niño, armando planes que lo diviertan y que
logren desenfocarlo de los momentos en los que habitualmente pide el pecho.
Realizar actividades fuera de casa puede ayudar bastante. Es importante aclarar
que nos estamos refiriendo a las tomas que el niño hace y que interpretamos que
no son por hambre. Demás está decir que el niño deberá estar bien alimentado y
satisfecho porque está claro que el destete tendrá implicancias emocionales,
pero las necesidades nutricias deberán estar siempre bien cubiertas para
descartar que el pedido de pecho se deba al hambre.

Sustitución
Este aspecto se relaciona con el anterior. Cuando buscamos retirar tomas de
pecho, debemos procurar que el niño esté satisfecho en sus necesidades de
hambre o sed. Ofrecer opciones saludables siempre es importante. En el caso de
que el niño sea menor de dos años, sería prudente discutir con el pediatra si ante
la ausencia de leche materna, es necesaria la introducción de leche de fórmula o
leche entera.

Negociación
Cuando el niño es algo más grande (generalmente, mayor de tres años) y su
capacidad de entendimiento es mayor, se pueden hacer pequeños pactos con
ellos que nos permitan saltear tomas. “No te daré la teta cuando estemos en el
parque / en el autobús” o “Ahora no, pero prometo dártela cuando lleguemos a
casa” (y, por supuesto, cumplir esa promesa). Entretanto, y hasta llegar al
momento del reencuentro con su teta, la distracción y/o la sustitución juegan un
papel importante para contener mejor la ansiedad que pueda sufrir el niño.

Acortar las tomas


Si el niño insiste y nos cuesta distraerlo con otra cosa, podemos proponerle un
juego de “tomar por tiempo” y, por ejemplo, cuando ya conocen los números y
les divierte contar, podemos contar en voz alta hasta el número que decidamos
mientras él mama, e inducirlo a interrumpir la toma cuando lleguemos al último
número, aplaudiendo y festejando que llegamos al final del conteo.

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PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

Vestimenta de la madre
Durante los primeros tiempos del proceso de destete -los más complicados-, y
para evitar “tentar” al niño, es conveniente que la madre elija una vestimenta en
la que los pechos no queden demasiado visibles o accesibles.

Evaluar la introducción del chupete


Dependiendo de la edad del niño, la incorporación del chupete puede ser
positiva, en especial si es menor de un año. La necesidad de succión en los niños
es alta y puede prolongarse hasta pasados los 3 años. Mientras crecen, esa
succión no nutritiva -así se le llama en términos técnicos a la succión que cumple
la función de relajación, placer, confort, etc.- va bajando en intensidad. Pero si
aún son pequeños y en plena etapa lactante, se podría considerar ofrecer un
chupete para que el bebé canalice allí esa necesidad de succión. Lógicamente
será el niño quien decida si lo acepta o no.

Aplicando cualquiera de estos recursos, siempre debemos tener presente qué


estamos dándole a nuestro hijo a cambio de la teta. La idea es que el niño se
sienta igualmente apoyado, amado y comprendido en este proceso que, según su
edad y su propio temperamento, puede resultar difícil para él.

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PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

8.
¿DETESTE TOTAL O PARCIAL?

En cuestiones de destete, no todo es blanco o negro. En general pensamos que,


o damos el pecho o no lo damos, y no tiene que ser necesariamente así. Creo que
destetar en forma parcial puede ser una opción saludable para aquellas madres
que se sienten desbordadas y buscan generar un cambio respecto de la forma en
que dan el pecho, pero tampoco sienten el deseo de destetar por completo.

Las mujeres que logran este destete parcial experimentan un mayor equilibrio
para continuar amamantando de una manera más placentera, cuando antes
sentían agobio por dar el pecho. Y quizá es una posibilidad para luego llegar a un
destete natural y espontáneo, guiado por el niño.

Si la idea es seguir esta línea, la madre podrá decidir si destetar parcialmente


durante el día, si hacerlo durante la noche o lograr un ordenamiento de tomas
y terminar con la libre demanda, pero dando el pecho, aunque de manera
reglada, tanto de día como de noche (esta última opción no sería un destete
propiamente dicho).

En cualquier formato de destete parcial se deberá contemplar la edad del bebé.


Si es menor de 6 meses, la leche materna que ese niño no consuma deberá ser
reemplazada por leche de fórmula, iniciándose entonces una lactancia mixta.
Si es mayor de 6 meses y ya está interesado en la alimentación, podrían
reemplazarse las tomas de pecho que la madre no ofrecerá por distintos tipos
de alimentos, pero lo cierto es que muchos bebés no están en sintonía con la
comida hasta los 8, 9 o 10 meses. En esos casos, la madre debería conversar con
su pediatra sobre la necesidad de complementar con fórmula hasta que la
alimentación esté un poco más establecida, o bien posponer el destete parcial y
seguir amamantando hasta poder sustituir tomas de leche materna por comida,
sin necesidad de utilizar leche artificial.

Utilizando algunas de las ideas del capítulo anterior, una madre puede entonces
comenzar a instrumentar, si así lo desea, un destete parcial durante el día, y
continuar amamantando por las noches.

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PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

Si por el contrario, la madre pretende destetar por las noches y mantener la


lactancia durante el día, el enfoque será algo diferente.

DESTETE NOCTURNO
Aquí me parece fundamental conocer la fisiología del sueño infantil (hablamos
sobre esto en la pág. 22). Entender que se trata de un proceso madurativo y
que los niños no se despierta ni solo por hambre ni "por la teta" es vital para
reducir las expectativas de quienes desean destetar para dormir de corrido por
las noches.

En líneas generales, los niños van reduciendo sus despertares nocturnos cuando
se van acercando a los tres años de edad, continúen con el pecho o no. Será
entonces decisión de la mamá inducir el destete de todas maneras, sabiendo que
el niño puede despertarse igual y que necesitará ser asistido para volver a
conciliar el sueño.

El destete nocturno suele ser algo más complejo que el destete diurno, dado
que durante el día podemos apelar a más recursos para esquivar las tomas de
pecho. Durante la noche, no existen ni los juegos, ni los paseos, ni las cosquillas.
La idea es que por la noche el niño no sea sobreestimulado para que no se
despabile. En estos casos, los recursos disponibles podrían ser el chupete (si es
que el bebé ya lo usa o si lo acepta dentro del marco del plan de destete, como
vimos antes), darle un biberón con leche de fórmula (si se ha decidido
introducirla) o con agua, palmaditas en la cola, caricias en la cabeza o la espalda,
cantarle canciones susurradas, abrazos, mecer al niño o un conjunto de algunos
de ellos.

Para el niño que cuenta con el pecho por las noches en cada despertar, puede ser
frustrante que la mamá intente ayudarlo a retomar el sueño sin ofrecérselo.
Entonces la figura del padre puede ser de gran ayuda. Es él quien duerme junto
al niño si practican el colecho, o quien se encarga de atenderlo cuando se
despierte, utilizando algunas de las ideas que mencioné en el párrafo anterior, o
las que él mismo descubra que funcionan.
Tenemos la premisa de que el niño no llore demasiado. Digo "demasiado" porque
pretender que el niño no llore para nada es un tanto iluso. Somos los adultos los

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PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

que estamos introduciendo estos cambios y lo mínimo que podemos es aceptar


que el niño no esté de acuerdo y lo manifieste.

Si implementando la estrategia del padre el niño no logra calmarse, la madre


puede tomar la posta y darle el pecho. Podrán volver a intentar que el padre
conforte a su hijo en el próximo despertar, o la siguiente noche. Como ya dije, el
destete es un trabajo y especialmente el destete nocturno suele ser un proceso
más lento que el destete diurno.

Y ya sea durante el destete parcial o de camino al destete total, será importante


que la mamá controle el estado de sus pechos para evitar complicaciones como
congestión mamaria, taponamientos de conductos o mastitis. La disminución
de la producción de leche, al igual que el destete, debe ser gradual y la madre
debe estar atenta para evaluar si necesita extraerse un poco de leche en forma
manual en alguna ocasión (recordar que a más estímulo mayor producción, por
lo que de necesitar extraer algo de leche, que sea lo menos posible, hasta sentir
comodidad).

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PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

9.
EL DESTETE SEGÚN LA EDAD

A lo largo de esta guía hice especial hincapié en la edad del niño como factor a
tener en cuenta a la hora de elegir la estrategia a seguir. Haré entonces a
continuación un detalle de las características del niño y su relación con el pecho
conforme va creciendo, para que pueda considerarse en qué etapa del
desarrollo se encuentra nuestro hijo cuando deseamos iniciar el destete.
Los segmentos de edades son estimativos y a modo de referencia, por supuesto,
dado que no todos los niños son iguales.

0 A 6 MESES
Durante este periodo, la recomendación oficial es la de alimentar al bebé con
lactancia materna exclusiva. Esto quiere decir, solo con leche humana, sin
agregados de leche de fórmula, ni agua ni ninguna otra cosa.
Si un bebé será parcial o totalmente destetado en esta etapa, será necesario
reemplazar las tomas de leche materna por leche de fórmula, ya que es el único
sustituto considerado seguro para un lactante.

6 A 9 MESES
En esta etapa suele iniciarse la alimentación complementaria pero la demanda
de pecho sigue siendo alta porque los sólidos no reemplazan (o no debieran) la
ingesta de leche, excepto en los casos en los que la madre se ausenta para ir a
trabajar. Si el bebé está interesado en la comida, se podría sustituir alguna toma
de leche por sólidos, y el niño se pondrá al día con la ingesta de leche cuando se
reencuentre con su madre. Esto suele implementarse cuando la madre no puede
o no quiere extraerse leche en el lugar de trabajo.
Si la intención es destetar en esta etapa, es importante tener presente que la
leche sigue siendo el principal alimento del niño y si no habrá leche materna,
deberá reemplazarse por leche artificial para lactantes.

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PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

9 A 15 MESES
Junto con el desarrollo de la motricidad y el inicio del desplazamiento a través
del reptado o el gateo, el bebé tiene un gran interés por descubrir el mundo
que lo rodea. Está buena parte del día explorando y "con poco tiempo" para
mamar (no todos son así, claro. Algunos exploran y maman en partes iguales).
Muchas madres observan en esta etapa un cierto desinterés por el pecho (en
particular si la alimentación complementaria está bien establecida) pero, en
general, esos bebés que durante el día están ocupados, suelen compensar con
tomas nocturnas la ingesta de leche que necesitan.
Se considera que esta es una de las etapas en las que un destete sería más fácil,
apelando a ese desinterés por el pecho. Si se decidiera destetar, sería prudente
conversar con el pediatra sobre qué cantidad de leche el niño debería consumir
diariamente.

18 A 30 MESES
Aquí comienza una etapa especial. Aquella aparente indiferencia por el pecho de
la que hablaba antes, se invierte y aparece de nuevo una alta demanda materna
(y de pecho también, lógicamente).

Los dos años son un momento bisagra en la vida de los niños. Van logrando una
mayor autonomía e "independencia" (utilizo la palabra entrecomillada porque
resulta algo peligrosa dadas las pretensiones que tiene la sociedad actual sobre
la independencia de un niño a los dos años). Van teniendo muy claro lo que
quieren, buscan hacer su voluntad y se rebelan ante las negativas de los adultos.
Básicamente, van creciendo. Pero ese crecimiento y ese despegue gradual del ala
materna, al mismo tiempo, los vuelve más conscientes de que ellos y mamá ya no
son una misma cosa, y esa sensación les produce ansiedad y temor. Es habitual
que un niño que toma pecho, a esta edad mame con gran frecuencia. "Toma
como un recién nacido" es una frase que muy comúnmente escucho decir a las
madres.
Es, creo yo, uno de los momentos más difíciles para destetar.

Asimismo, desde el aspecto fisiológico, aparece una característica en la leche
materna en la que la concentración de anticuerpos es más alta. Durante el
segundo año de vida, la leche presenta una mayor cantidad de lactoferrina,
lisozima e inmunoglobulina A. Si a este dato le sumamos el hecho de que la

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PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

lactancia humana tiene un promedio de duración de 4 años, una hipótesis sugiere


que, alrededor de los 2 años (meses más, meses menos), el cuerpo del niño se
está sabiamente proveyendo de un "shot inmunológico" que lo preparará para
cuando ya no reciba leche materna. Desde una perspectiva evolutiva, la
preparación de la que hablamos puede comenzar a esta edad aunque el destete
en sí mismo se produzca un par de meses o incluso años más tarde. Sabemos que
en esta etapa de la lactancia y durante el proceso que dura el destete, en el que
la producción de leche va decreciendo, la leche transforma su composición a un
fluido con características más similares al calostro en cuanto a sus altos niveles
de anticuerpos.

Es por eso que, a veces, el destete inducido por la madre e iniciado en esta
etapa, toma varias semanas e incluso meses, si la idea es hacerlo de la forma más
respetuosa posible. No es casual que el objetivo se vaya alcanzando con mayor
facilidad cuando el niño se va hace más grande, su entendimiento es mayor y su
necesidad de succión y contacto materno a través del pecho van disminuyendo.

A PARTIR DE LOS 3 AÑOS


Los niños experimentan un salto evolutivo. Poseen una mejor articulación del
lenguaje, una mayor comprensión y una mejor capacidad de expresión.
Se produce una disminución natural de la necesidad de succión y entramos en la
etapa en la que podría desencadenarse un destete espontáneo.
Si es la madre la que desea iniciar el proceso de destete, es ahora cuando
resultará todo mucho más fácil, tanto para ella como para su hijo, ya que se
puede conversar y negociar con el niño de una manera que antes era impensada.

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PENSANDO EL DESTETE
de Vanina Schoijett

A modo de cierre

En el destete confluye una mezcla de sentimientos encontrados. Ver a nuestro


hijo crecer e independizarse de nosotras nos genera una inmensa alegría y
satisfacción, mientras nos preguntamos cómo fue que sucedió tan rápido si es
que apenas ayer lo tuvimos en brazos por primera vez.

Creo que la lactancia representa el final de una etapa fundante en la vida del niño
y en el vínculo madre-hijo. No hace falta decir a estas alturas que la teta es
mucho más que "solo" leche materna. Por eso creo que vale la pena revisar en
profundidad el deseo de destetar, del derecho y del revés, y ser sinceras con eso
que sentimos. Cuando nos guía el corazón, sin temores ni prejuicios, diría que es
casi imposible equivocarnos.

Sin el pecho mediante, comienza una nueva etapa en la relación con nuestros
hijos. Igual de fuerte, amorosa e incondicional, pero diferente. Deseo
profundamente que todas las mujeres y todos los niños tengan la posibilidad de
experimentar una lactancia feliz y placentera, dure lo que dure, y que el final
llegue cuando sea lo mejor para cada díada.

El destete, si es guiado por la mamá, merece ser transitado con paciencia,


empatía y respeto, para seguir alimentando un vínculo sano entre sus
protagonistas.
Espero que el amor sea siempre el motor de todas nuestras acciones.

¡GRACIAS!

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