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Normas sobre Adopción en el Código Civil Peruano

1. La ley del domicilio del adoptante y la ley del domicilio del adoptado deben permitir la adopción. 2. La ley del domicilio del adoptante regula la capacidad y condiciones que debe cumplir el adoptante. 3. La ley del domicilio del adoptado regula la capacidad y condiciones que debe cumplir el adoptado y los efectos de la adopción como la ruptura de lazos familiares.

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Normas sobre Adopción en el Código Civil Peruano

1. La ley del domicilio del adoptante y la ley del domicilio del adoptado deben permitir la adopción. 2. La ley del domicilio del adoptante regula la capacidad y condiciones que debe cumplir el adoptante. 3. La ley del domicilio del adoptado regula la capacidad y condiciones que debe cumplir el adoptado y los efectos de la adopción como la ruptura de lazos familiares.

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ADOPCIÓN EN EL LIBRO X DEL CÓDIGO CIVIL PERUANO

Art. 2087.- Adopción


La adopción se norma por las siguientes reglas:
1. Para que la adopción sea posible se requiere que esté permitida por la ley del
domicilio del adoptante y la del domicilio del adoptado.
2. A la ley del domicilio del adoptante corresponde regular: a. La capacidad para
adoptar.
a. La capacidad para adoptar.
b. La edad y estado civil del adoptante.
c. El consentimiento eventual del cónyuge del adoptante.
d. Las demás condiciones que debe llenar el adoptante para obtener la adopción.
3. A la ley del domicilio del adoptado corresponde regular: a. La capacidad para
ser adoptado.
a. La capacidad para ser adoptado.
b. La edad y estado civil del adoptado.
c. El consentimiento de los progenitores o de los representantes legales del
menor.
d. La eventual ruptura del parentesco del adoptado con la familia sanguínea.
e. La autorización al menor para salir del país.

CONCORDANCIAS:

C.C. arts. 377 y ss., 2062


C.P.C. art. 781
C.D.1.P. arts. 73 a 77

Remitiéndonos al Código Civil en el subcapítulo 3 sobre adopción en el artículo 781,


refiere que en este proceso –refiriéndose al no contencioso-,se tramita la adopción de
personas mayores de edad. Ahora si el presunto adoptado es incapaz, se requiere
intervención de su representante. Si es éste el adoptante, la solicitud se entenderá con el
Ministerio Público.
Según el capítulo VIII del Código de Derecho Internacional Privado (Código de
Bustamante) Convención de Derecho Internacional Privado, llevado a cabo en la ciudad
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de La Habana - Cuba el 20 de febrero del año 1928.


Por ADOPCION refiere según:
Artículo 73. La capacidad para adoptar y ser adoptado y las condiciones y limitaciones de
la adopción se sujetan a la ley personal de cada uno de los interesados.
Artículo 74. Se regulan por la ley personal del adoptante sus efectos en cuanto a la
sucesión de éste y por la del adoptado lo que se refiere al apellido y a los derechos y 17
deberes que conserve respecto de su familia natural, así como a su sucesión respecto del
adoptante.
Artículo 75. Cada uno de los interesados podrá impugnar la adopción de acuerdo con las
prescripciones de su ley personal.
Artículo 76. Son de orden público internacional las disposiciones que en esta materia
regulan el derecho a alimentos y las que establecen para la adopción formas solemnes.
Artículo 77. Las disposiciones de los cuatro artículos precedentes no se aplicarán a los
Estados cuyas legislaciones no reconozcan la adopción.

Según la doctora Luz Monge Talavera, los diferentes aspectos relativos a la adopción son
sometidos a la ley personal del adoptante o del adoptado. La ley personal, es decir,
aquella que presenta un vínculo directo con la persona, puede variar de país a país.
Algunos sistemas jurídicos optan por la ley de la nacionalidad, como ocurre en
numerosos países de Europa continental. Otros retienen la ley del domicilio a título de ley
personal, entre ellos están los países anglosajones, escandinavos y de América Latina. El
legislador nacional prefiere la ley del domicilio y somete a esta el conjunto de aspectos
destinados a la adopción.

Por otra parte, es preciso observar que la adopción tiende a la creación de un vínculo
familiar. Este tipo de filiación es enteramente una creación de la ley. Por lo mismo, su
establecimiento está subordinado a diversas condiciones de fondo y de forma que difieren
según los sistemas jurídicos. Lo mismo se puede decir de los efectos que resultan de su
pronunciamiento. Es también posible encontrar dentro de la legislación comparada que
la ley, que rige el establecimiento de la adopción, no coincida con la ley que determina
los efectos de este tipo de vínculo.

En todo caso, los conflictos de leyes que pueden suscitarse en la materia se deben
generalmente al hecho de que adoptante y adoptado poseen diferentes  domicilios o
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nacionalidades. Es también posible el caso en el cual los adoptantes  tienen su domicilio


en un país distinto al de su nacionalidad. Frente a ese conflicto existen dos soluciones
posibles. La primera plantea la necesidad de elegir una ley  a la cual someter de manera
exclusiva las condiciones y efectos de la adopción. La segunda solución propone la
aplicación de la ley del adoptante y  la ley del adoptado, y hace depender el
pronunciamiento de la adopción al cumplimiento de los requisitos previstos por ambas
leyes. Esta última es la solución retenida por el legislador nacional.

El artículo 2087, que se refiere a la ley aplicable, reagrupa los diversos aspectos  que
conciernen a la adopción en tres incisos. El inciso primero prevé una exigencia que debe
ser acumulativamente cumplida por  la ley personal del adoptante y por la ley del
adoptado. En los incisos segundo y tercero se disocian las condiciones y  efectos de la
institución, según se trate del adoptante o del adoptado, quienes deben
satisfacer distributivamente las exigencias establecidas  en las respectivas leyes de sus
domicilios.

El inciso primero establece una condición de fondo de admisibilidad de la institución de


la adopción. Así, para que la adopción sea posible es necesario que esté permitida por la
ley del domicilio del adoptado y por la ley del domicilio del adoptante. En  consecuencia,
la adopción procederá únicamente cuando ambas  leyes la admitan. La disposición se
explica debido a la existencia, en Derecho comparado, de países que ignoran o prohíben
la adopción. Es el caso de diversos  países musulmanes, en particular Argelia y
Marruecos, donde se puede tomar a cargo un menor, pero sin la creación de vínculo
familiar alguno. Obviamente, el legislador  busca evitar  el establecimiento de filiaciones
adoptivas que no sean reconocidas en el país del adoptante o del adoptado. Por  otra
parte, no permitir la adopción cuando la ley  personal del adoptado la prohíbe concuerda
con convenciones internacionales como la Convención de Naciones Unidas sobre los
Derechos del Niño de 1989, cuyo artículo 21 ordena a los Estados Parte velar porque el
niño, que haya de ser adoptado en otro país, goce de las salvaguardias y normas
equivalentes a las existentes respecto a la adopción en el país de origen. Coincide
también con la Convención de La Haya sobre adopción internacional.

El inciso segundo del artículo bajo comentario prevé la ley que regirá las  condiciones
que debe reunir el adoptante para acceder a la adopción. El legislador  somete a la ley 
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del domicilio del adoptante aspectos como: la capacidad para adoptar, la edad y el
estado civil del adoptante, el consentimiento eventual del cónyuge del adoptante y las
demás condiciones que debe reunir el adoptante para obtener la adopción. Se observa
que el interés del legislador es evitar el fraude; es  decir, la disposición tiende a impedir
que se reconozca la facultad de adoptar a quien no podría hacerlo, en aplicación de su
propia ley. Si esto es así, la aplicación de la norma da lugar paralelamente al
pronunciamiento de una adopción, en la cual el adoptante podría carecer de los
requisitos para adoptar, los  que están previstos por la ley del domicilio del adoptado.

El inciso tercero del artículo 2087 determina la ley  aplicable a las condiciones 
requeridas para ser adoptado, y la ley que regulará los efectos del establecimiento del
vínculo adoptivo. En suma, la ley del domicilio del adoptado es la que deberá determinar
si el candidato a la adopción puede ser adoptado. Corresponde a esta ley regular la
capacidad para ser adoptado, la edad y el estado civil del adoptado, la determinación de
las personas calificadas para consentir a la adopción o, lo que equivale a decir el
consentimiento de sus progenitores o representante legal y la autorización para su salida
del país.

Es también la ley  del domicilio del adoptado la que rige la eventual ruptura del
parentesco del adoptado con su familia sanguínea. La solución se justifica ya que siendo
precisamente el interés del menor el que está en juego, parece apropiado que sea la ley 
de su domicilio la llamada a pronunciarse sobre la ruptura del vínculo con la familia de
origen. Sin embargo, observamos paralelamente que someter dichos efectos a la ley del
domicilio del adoptante no es inadecuado si se toma en cuenta el hecho de que el
adoptado vivirá en el medio familiar y social del adoptante. La aplicación de la ley  del
domicilio del adoptante favorecería indiscutiblemente a la integración del menor con su
nueva familia.

En todo caso, la solución adoptada por  el legislador  nacional coincide con lo


establecido por el Código Bustamante, que en el artículo 73 dispone que la capacidad
para adoptar  y  ser adoptado, y las condiciones y limitaciones de la adopción, se sujetan
a la ley personal de cada uno de los interesados. Los efectos  de la adopción se regulan
por la ley personal del adoptante en lo concerniente a su sucesión; y  por la ley  del
adoptado lo relativo a la ruptura del vínculo de parentesco con la familia sanguínea. La
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impugnación de la adopción queda sujeta a la ley personal de cada interesado.

Por su parte el Tratado de Montevideo de 1940 estableció en su artículo 23 que "la


adopción se rige, en lo que atañe a la capacidad de las personas y en lo que respecta a
las condiciones, limitaciones y efectos, por las leyes de los domicilios  de las partes en
cuanto sean concordantes, con tal que el acto conste en instrumento público". 

BIBLIOGRAFÍA

BASADRE  AYULO, Jorge. Derecho Internacional Privado. Grijley. Lima, 2000;


DELGADO BARRETO, César. Introducción al Derecho Internacional Privado. Fondo
Editorial PUCP. Lima, 2002;
GOLDSCHMIDT, Werner. Derecho Internacional Privado. Depalma. Buenos Aires,
1982;
MONROY  CABRA, Marco. Tratado de Derecho Internacional Privado. Temis. Bogotá,
1999;
REVOREDO M. Delia, Código Civil, Exposición de Motivos y Comentarios. Derecho
Internacional Privado. Tomo VI. Comisión Encargada del Estudio y  Revisión del Código
Civil. Lima, 1985;
TOVAR GIL, María del Carmen y TOVAR GIL, Javier. Derecho Internacional Privado.
Cuzco. Lima, 1987;

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