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Análisis de la Sentencia C-840-2018

La Corte Suprema de Justicia declaró nula la sentencia de la Sala de Familia del Tribunal Superior de Bogotá en un caso de disolución de unión marital de hecho y liquidación de sociedad patrimonial. La Corte encontró que la Sala de Familia no permitió a la demandante expresar sus motivos de apelación ni celebrar una audiencia, violando sus derechos a contradicción y defensa. Por lo tanto, la Corte ordenó devolver el caso a la Sala de Familia para que permita a la demandante ejercer adecuadamente sus
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Análisis de la Sentencia C-840-2018

La Corte Suprema de Justicia declaró nula la sentencia de la Sala de Familia del Tribunal Superior de Bogotá en un caso de disolución de unión marital de hecho y liquidación de sociedad patrimonial. La Corte encontró que la Sala de Familia no permitió a la demandante expresar sus motivos de apelación ni celebrar una audiencia, violando sus derechos a contradicción y defensa. Por lo tanto, la Corte ordenó devolver el caso a la Sala de Familia para que permita a la demandante ejercer adecuadamente sus
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NATALIA GARCÍA LIBERATO.

ANÁLISIS SENTENCIA C-840-2018.

RADICADO: N° 11001-31-10-004-2013-00337-01
DEMANDANTE: Marylú Beltrán Cadena.
DEMANDADO: Luis Abdón Caicedo.
MAGISTRADO PONENTE: ARIEL SALAZAR RAMÍREZ.

El presente análisis consiste en la decisión adoptada por la Corte Suprema de Justicia al recurso de
casación interpuesto por la señora Marylú Beltrán Cadena en calidad de demandante contra la
sentencia de siete de octubre de dos mil quince (07/10/2015) proferida por la Sala de Familia del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá dentro del proceso ordinario de la referencia.

HECHOS
1. La señora Marylú y Luis Abdón (demandado principal) convivieron en unión libre de forma
continua y pacífica por más de 11 años, pero se separaron por «diferencia de caracteres»
en diciembre de 2012, sin que tuvieran descendencia.
2. En virtud del vínculo marital se formó una sociedad patrimonial conformada por tres
inmuebles y un automotor.
3. Caicedo Martínez traspasó dos de los bienes raíces a su hija y un yerno, con el fin de
ocultarlos.
Ahora bien, conforme a los hechos expuestos, la demanda formuló la siguiente:

PRETENSIÓN
Marylú Beltrán Cadena solicitó declarar la existencia de «sociedad patrimonial de hecho» con Luís
Abdón Caicedo Martínez desde marzo de 1991 hasta el 28 de diciembre de 2012, fecha en que
quedó disuelta, para proceder a su liquidación.

LA PRIMERA INSTANCIA
Así las cosas, el Juzgado Cuarto de Familia de Bogotá en sentencia de primera instancia declaró
que efectivamente se conformó unión marital de hecho entre las partes, desde el 1 de marzo de
1991 al 20 de diciembre de 2012, no obstante, negó la existencia de sociedad patrimonial, toda vez
que el opositor tenía una sociedad conyugal vigente con antelación sin que estuviera probada su
disolución, de igual manera, tampoco se demostró que no se hubiera conformado aquella según las
leyes del lugar donde se celebró el matrimonio.
La decisión fue apelada por la accionante y la Sala de Familia del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá la confirmó en fallo del 7 de octubre de 2015. Por consiguiente, la promotora
interpuso recurso de casación que le fue concedido.

LA PROVIDENCIA IMPUGNADA
Problema jurídico: El tema de discusión es sí la existencia y vigencia de sociedad conyugal surgida en
precedente matrimonio celebrado en el extranjero impide el nacimiento de sociedad patrimonial, en
los términos del literal b) artículo 2° de la Ley 54 de 1991 (Código de Procedimiento Civil).
Siguiendo la misma línea, fue posible evidenciar que Luís Abdón Caicedo Martínez contrajo
matrimonio con Isabel Gutiérrez Vicente el 27 de octubre de 1968, en Barcelona (España), el cual
fue inscrito el 14 de mayo de 2013 en la Notaría Primera de Bogotá, sin que esté disuelto, por ende,
es preciso resaltar que si bien esto no constituye un impedimento para que se de la unión marital, si
es un obstáculo para la sociedad patrimonial al no estar disuelta la sociedad conyugal que de allí se
deriva, lo antedicho en virtud del artículo 180 del Código Civil, puesto que ninguna relevancia tiene el
domicilio de los cónyuges bastando con que uno de ellos sea connacional para aplicar la legislación
patria.
Adicionalmente, frente a la anotación tardía de las nupcias en el registro civil, debe tenerse de
presente que los actos relativos al estado civil surten efectos respecto de terceros desde la fecha de
inscripción, pero respecto al matrimonio, la jurisprudencia ha diferenciado que por la naturaleza
declarativa del mismo, dichos efectos emergen desde la celebración.
Es decir, por el hecho de que el matrimonio se hubiera contraído en el exterior no puede presumirse
que los cónyuges estuvieran separados de bienes como indica el inciso 2° del artículo 180 del
Código Civil, dado que el precepto se aplica a extranjeros que se casan fuera del país y se
domicilian en Colombia, más no a los nacionales colombianos.

DEMANDA DE CASACIÓN
La promotora, esto es, la señora Marylú Beltrán Cadena acusa la existencia de la nulidad
contemplada en el artículo 140 numeral 6 del Estatuto Procesal Civil, (Actualmente artículo 133
numeral 4 del Código General del Proceso) por cuanto la sentencia del Tribunal fue prematura el
proferirse sin correr traslado para alegar en segunda instancia o permitir sustentar la alzada, ni dejar
que se cumpliera la prueba de oficio decretada, infringiendo lo dispuesto en los artículos 350 al 362
ibídem.

CONSIDERACIONES
Dentro de las causales de casación, se encuentra haber incurrido en algún tipo de nulidad, se
materializa con un error en el procedimiento al advertirse una falencia relevante en la tramitación del
debate que encaje en alguno de los expresos motivos de invalidación siempre y cuando no haya
sido superada o
convalidada por los directos afectados de ser saneable.
Por tales razones, surge la pregunta acerca de si ¿la Sala de Familia del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Bogotá incurrió en la causal quinta de casación (artículo 368 del Código de
Procedimiento Civil) al no practicarse las pruebas ni darse la oportunidad procesal para solicitar o
presentar los alegatos a las mismas?
En cuanto al caso concreto, y dando respuesta al problema suscitado en esta oportunidad, se invoca
el numeral 6 del artículo 140 del Código de Procedimiento Civil, el cual señala como uno de esos
supuestos «cuando se omiten los términos u oportunidades para pedir o practicar pruebas o para
formular alegatos de conclusión», que es precisamente la razón de inconformidad expuesta por la
censora. Por ello, debe tener en consideración que una vez surtidas las actuaciones procesales
conforme a la normatividad, esto es, una vez en firme el auto admisorio sin que se requiera medios
de convicción o en su defecto, ya evacuados los mismos, se dará traslado a las partes por el término
de cinco días a cada una para que a través de la impugnación puedan manifestar si tienen algún
descontento y por lo tanto, expongan las razones que lo motivan; con esto se configura el principio
de inmediación y contradicción que por ley le asiste a quienes intervienen en un determinado
proceso, al brindar la posibilidad de refutar recíprocamente la sustentación que ha hecho el juez
anterior.
En palabras de la H. Corte, la CSC SC9121-2014 señaló lo siguiente sobre el tema:
“(…) la diligencia garantiza a las partes el conocimiento directo por la totalidad de la Sala de
Decisión encargada de resolver la alzada de sus planteamientos, posibilidad que, además, por el
momento en que se materializa -luego de los alegatos escritos-, permite a los extremos procesales
controvertir los argumentos que su contrario haya expuesto en estos.
Además, se busca el cumplimiento efectivo de los derechos fundamentales de contradicción y
defensa, y con ellos, de igual calado, su correspondiente debido proceso, pues en general, se
pretermitiría una oportunidad señera para interactuar con la respectiva sala de decisión y para
compartir o controvertir, dentro de los confines de la apelación, la sentencia opugnada.
Lo mencionado hasta aquí para llegar a la conclusión de que la Sala de Casación Civil de la Corte
Suprema de Justicia, finalmente decide DECLARAR NULA la sentencia de 7 de octubre de 2015,
proferida en el proceso ordinario antes referenciado por la Sala de Familia del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Bogotá, por lo que no se le permitió a la apelante exponer los motivos de
discrepancia de la determinación tomada en primer grado y, en consecuencia, se le privó de la
eventualidad de una audiencia donde pudiera reforzar sus puntos de vista; por ende, se ordena
devolver el diligenciamiento para que se ejecute adecuadamente.

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