El templo de Santa María de Gracia de Cartagena:
Un proyecto inacabado.
Elías Hernández Albaladejo*
Elías Hernández Albaladejo RESUMEN
Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Murcia. Este templo es un buen ejemplo de una situación en la que, a causa de los problemas financieros
Centro de Investigación: ocasionados por la confrontación de dos ideas diferentes, el proyecto para la construcción de un
templo [en Cartagena] no llega a ser completamente desarrollado, a pesar de estar favorecido ini-
Universidad Politécnica de Cartagena. cialmente, aunque con ciertas reservas, por el propio Cardenal Belluga. Por un lado, estaban los que
albergaban la esperanza de conseguir fines que no tenían que ver con la materialidad de la cons-
trucción del templo, sino con su uso como catedral, para permitir así a recuperar la sede episcopal
que se había perdido hacia el final del siglo XIII; mientras que, por otro, estaba la oposición de un
grupo que deseaba embramiento del Obispado de Orihuela. El resultado final del proyecto, que fue
encargado a un arquitecto desconocido, fue una iglesia de grandes proporciones, aunque aquejada
en su construcción de la falta de medios y dificultada por los enfrentamientos abiertamente hostiles
que tuvieron lugar. Todos estos factores contribuyeron a obstaculizar la realización de planes cohe-
rentes en el diseño, proporciones y espacio del edificio, dando así lugar a la consiguiente falta de
personalidad que hoy cabe apreciar en el antiguo templo de Santa María de Gracia.
Palabras clave: Templo de Santa María de Gracia, Cartagena, cardenal Belluga, construcción, enfrentamiento.
* Nota del editor:
En este número, dedicado a la memoria del profesor Her- ABSTRACT
nández Albaladejo, nos ha parecido indispensable incluir en This temple is a prime example of a situation in which, due to financial problems caused by the
primer lugar uno de los textos preparados por él. Hemos confrontation of two different and contrasting ideas, a project for the construction of a building was
elegido uno de los primeros, anterior incluso a la defensa de never fully developed, despite being originally favoured by Cardinal Belluga himself, albeit with certain
su tesis doctoral en 1990. Un texto ilusionado, que aporta reservations. On the one hand there were those who nursed the hope of achieving ends that had
nothing to do with the material construction of a temple. i. e. the use of the cathedral floor to thus
razones y novedades sobre uno de los templos más señala- enable them to recover the episcopal seat that had been lost towards the end of XIII century, whereas
dos de su ciudad, Cartagena, y sede también de su querida on the other hand there was the opposition of a chapter who wished to maintain the then present
Cofradía. system of economic, financial and ecclesiastical control, justifying the need for a diocesan unity which
had been interrupted centuries before whit the dismemberment of the Bishopric of Orihuela. The final
Este artículo fue publicado en 1985 —hace ahora treinta result ofsuch projects, left in the charge of an unknown architect who took into the Kingdom, was
años— en el primer número de la revista Imafronte, con el a church of large proportions, but with obvious finance and sponsorship, and of the openly hostile
título “El Templo de Santa María de Gracia de Cartagena: confrontations that took place. All of these factors helped to hinder the carrying out of of coherent
Un proyecto inacabado”. Transcribimos ahora el texto ori- plans regarding desing, proportions and space, so creating the consequent lack of personality that
today can be seen in the old temple of Santa Maria de Gracia.
JLQDOPDQWHQHPRVODVLPiJHQHVJUiÀFDV\VXVWLWXLPRVODV
fotografías por otras recientes, tomadas para esta ocasión. Keywords: Temple of Santa Maria de Gracia, Cartagena, Cardinal Belluga, construction, confrontation.
L
a iglesia de Santa María de Gracia remonta sus orígenes a una peque-
ña ermita situada en lo que entonces era la zona baja de la ciudad,
dentro del primitivo recinto amurallado de Cartagena. Se desconoce
la fecha de creación de esa ermita, pero es sabido que ya existía en
1589 porque Gerónimo Hurtado en su Descripción de Cartagena señalaba
(01) GONZALEZ SIMANCAS, M.: “Catalogo monumental de la que “tiene en lo llano una iglesia aneja a la parroquial, que es Santa María de
Provincia de Murcia”, manuscrito inédito de hacia 1905, conser-
vado en el Instituto Diego Velázquez, C.S.I.C., tomo II, f. 326. Gracia, donde hay Sacramento” (01).
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Diversos factores hicieron que a lo largo del siglo XVII ese reducido y
primitivo recinto de culto fuera, poco a poco, adquiriendo una mayor relevan-
cia. Sin embargo, no parece que Sta. María de Gracia reuniera entonces las
características exigidas para las funciones religiosas, ya que el obispo Alonso
Márquez de Prado en 1617, tras haber visitado Cartagena, informaba al Ca-
bildo sobre la “pobreza de dicha ermita”, señalando la necesidad de construir
otra, para cuyas obras estaba dispuesto a contribuir y animaba a los capitula-
res para que también ayudasen (02).
Sería, por el contrario, en el siglo XVIII cuando, debido a la transfor-
mación que se iba a operar en Cartagena por la política de los Borbones (03),
junto a la decidida actitud del Concejo, se dieran los pasos necesarios para
construir el nuevo templo. Efectivamente, en la reunión celebrada por los re-
gidores cartageneros el 18 de marzo de 1712 se señalaba que por diferentes
limosnas y arbitrios se había iniciado una iglesia en los patios de Sta. María de
Gracia (04), tomándose el acuerdo de solicitar ayuda al Obispo y al Cabildo,
dada la penuria de los vecinos y los especiales servicios prestados a la Corona
(05). En la petición elevada a las autoridades eclesiásticas se indicaban una se-
rie de razones justificando tanto la demanda de ayuda económica (06), como
las causas que habían originado el comienzo de las obras. La única parroquia
existente en Cartagena —la denominada Catedral Antigua— se encontraba
en un estado muy lamentable, además de estar ubicada en lugar elevado con
accesos ciertamente penosos. Hay que añadir también que, debido a su situa-
ción, afectaba a la defensa de la plaza. En este sentido, se recordaba que las
autoridades militares repetidas veces habían solicitado al Rey su demolición
y habían indicado que, en caso de aparecer una armada enemiga, se verían
obligados a volar el edificio desde tierra (07). (02) A.C.M., B-12, A.C. 1616-1621, f. 112 v.
(03) MERINO. J. P.: “Cartagena: el Arsenal ilustrado del Medite-
La primera intención del Cabildo fue oponerse a contribuir económi- rráneo”, en Áreas, núm. 1, 1981.
camente en las obras por considerar totalmente innecesaria la “Iglesia mag- HERNÁNDEZ ALBALADEJO. E.: “La política del nuevo estado:
nifica qe. esta comenzada” (08). El prelado Luis Belluga y Moncada mantenía la arquitectura para la guerra y para la defensa”, en Historia de
la Región Murciana, tomo VII. Ediciones Mediterráneo, Murcia,
un criterio diferente, ya que desde que tuvo noticia de la nueva construcción 1984, págs. 326-333.
apoyó en varias ocasiones la petición del Concejo e, incluso, intervino para (04) Junto a la vieja ermita de Sta. María existía un cementerio,
WHUUHQRHQHOFXDOVHOHYDQWyHOQXHYRHGLÀFLRSHUPDQHFLHQGR
que los capitulares modificaran su actitud (09). Belluga conocía la situación las dos ermitas hasta que al ampliarse la nueva se derribó la
primera.
porque en el mes de junio de 1712 había estado en Cartagena y había podido
(05) A.M.C., A.C. 1708-1712, f. 552 v.
observar la situación deplorable en que se encontraba la Catedral Antigua, (06) En una copia de carta dirigida por los regidores de Carta-
considerando además que la vieja ermita de Sta. María de Gracia no era apro- JHQDDO&DELOGR\DORELVSRHOGHPDU]RGHDÀUPDEDQ
que se habían consumido más de 50.000 rs. A.M.C., Sección
piada para cumplir las funciones de ayuda de parroquia (10). de Culto y Clero. leg. 1.
En la real provisión de 18 de noviembre de 1712, por el contra-
Mientras tanto, el ayuntamiento cartagenero había decidido acudir rio, se decía que los gastos habían ascendido a más de 80.000
al Consejo de Castilla, firmando Felipe V una real provisión el 18 de noviembre rs. A.C.M., G-270, núm. 2.
de 1712 en la que se señalaba que el obispo “havia condezendido a ayudar... (07) A.M.C., Sección de Culto y Clero, leg. 1.
(08) En la reunión celebrada por los capitulares el 14 de julio de
con la duodezima parte de los Diezmos de trigo y zevada que perzivia en 1712, el Doctoral y Joseph Clavijo, comisarios nombrados para
esa Ciudad y su término y a este fin havia escrito el mismo obispo al cabil- tratar este tema con el obispo, informaron que le habían dicho
a Belluga que el Cabildo no debía contribuir con los diezmos en
do. Sin embargo no havia querido condezender a Proposizion tan arreglada las obras. A.C.M., B-33, f. 63 v. y 64.
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[FIG. 1]. CÚPULA DE LA CAPILLA DE LA VIRGEN DEL MAR —EN LA
ACTUALIDAD, DEL CRISTO DE MEDINACELLI– EN LA IGLESIA DE SANTA
MARÍA DE GRACIA, DE CARTAGENA.
no haviendo basttado el exemplo y expresiones de dho Obispo que siendo
(09) El prelado estaba de acuerdo en realizar una ayuda de sus renttas mucho menores estaba llano a contribuir ...” (11). En el mismo
parroquia, proponiendo que se dieran 200 fanegas de trigo
y 100 de cebada para la obra, “que se podria hacer a menos documento se indica también que Belluga había intentado convencer a los
costa por estar fundados los zimientos en el sitio y planta del
WUDVFRURTXHHVWDIRUPDGRSDUDOD,JODPDJQLÀFDµ,EtGHP capitulares en el sentido de que la obra que se iba a realizar “se reduzia a una
El 15 de octubre de 1712, Belluga se dirigía al Concejo en los ayuda de Parroquia pues no se ponia en ejecucion la Plantta de Iglesia grande
siguientes términos: “Recivo la de Vs. con toda estimazon. y
veo por ella los buenos deseos de Vs. de que se acave ese ni se les pedia contribuyesen a ello si solo al Primer Cuerpo... lo que no seria
Cuerpo de Iglesia q. se a enpezado como tambien lo justo que de excesiva costa” (12). Por todo ello, el Consejo de Castilla solicitaba infor-
es que los diezmos aiuden para q. pueda acavarse y mas es-
tando tan a los prinzipios, por los motivos que Vs. me expresa mación sobre la necesidad de edificar dicho templo, gastos ocasionados en
de la grande nezesidad q. ay de una ayuda de Parrochia...,
A.M.C., Sección de Culto y Clero, leg. 1.
las obras ejecutadas, coste total de la construcción, medios para ello, diezmos
(10) “...y que es de todo nezesaria esta ayuda de Parrochia recogidos en Cartagena, estado de la antigua parroquial y otros aspectos.
dezente pues la hermita donde oy esta q. sirve de aiuda de
parrochia es yndignisima...” Ibídem. Por fin, debido a las presiones, según informó Belluga al Concejo de
(11) A.C.M., G-270, núm. 2. Cartagena, el Cabildo se avino a contribuir con sus diezmos en las obras de la ini-
(12) Ibídem. ciada iglesia (12). Sin embargo, se solicitaba a los regidores el compromiso de no
(13) A.M.C., Sección de Culto y Clero, leg. 1, cartas de Belluga
al Concejo de Cartagena, 3 de abril de 1713 y 19 de abril de solicitar en un futuro ninguna otra petición cuando pensaran continuar la obra y
1713. A.M.C., A.C. 1713-1715, f. 52 y 60. A.C.M., 8-33. f. realizar los otros dos cuerpos, condición en la que también estaba de acuerdo el
155 v. y 162.
(14) A.C.M., G-270, núm. 2, carta del obispo al cabildo, 19 obispo, hasta el punto de que, si el Consejo no aceptaba, tenían decidido “hazer
de abril de 1713. de nuestra quenta una ayuda de parroquia decente en otro sitio” (14).
(15) A.H.M., Protocolo 5810, ante Pascual Madrid Tacón, f. 17-
20 v. Por dicha escritura el Concejo de Cartagena se obligaba Los ediles tuvieron que aceptar estas exigencias, porque evidente-
“a que en ningun tiempo por esta Ciudad y sus vecinos se pre-
tendera el que por las Dignidades de esta Santa Iglesia se les
mente carecían de los medios económicos para poder seguir adelante con las
asista con porcion alguna de sus Diezmos para la continuasion obras, firmándose la escritura el 4 de febrero de 1715 (15). Meses más tarde
de los demas Cuerpos de Iglesia Deligneada con el pretexto de
Ayuda de Parroquia. f. 19 v. realizaba semejante compromiso el Cabildo de beneficiados de Cartagena,
(16) A.H.M., Protocolo 5906, ante Bartolomé Moreno Vidal, f. adscrito a la antigua parroquial (16). Y, efectivamente, después de tener ase-
337-339 v., 8 de noviembre de 1715.
gurados dichos conciertos (17), las autoridades de la Diócesis concedieron
(17) El 19 de noviembre de 1715, Antonio Félix Magaña infor-
maba al Cabildo que le habían sido remitidas desde Cartagena 96.000 rs., valor de las rentas decimales correspondientes a Cartagena y su
las mencionadas escrituras. A.C.M., 8-33, f. 497 v.
término, a razón de 12.000 rs. anuales durante ocho años, tiempo en el que
(18) A.H.M., Protocolo 3676, ante Miguel de las Penas Torral-
ba. f. 8-9 v., 21 de enero de 1716. “a de estar acavada y perfecta” la nueva ayuda de parroquia (18).
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[FIG. 2]. CÚPULA DE LA CAPILLA DE LA COFRADÍA CALIFORNIA EN LA
IGLESIA DE SANTA MARÍA DE GRACIA.
Durante la primera etapa de la construcción se levantó el cuerpo más
próximo a la fachada principal del templo (19). Debido a las sucesivas amplia-
ciones y reconstrucciones que a lo largo de su irregular historia ha tenido el edi-
ficio, se hace difícil obtener una idea siquiera aproximada de cómo sería aquella
ayuda de parroquia. Por otro lado, la ausencia de libros de fábrica impide cono-
cer detalladamente la evolución de la edificación. Solamente se tiene noticia de
que Manuel Serrano fue llamado pare efectuar una valoración del coste de las
obras de este primer tramo del templo, calculando que “a toda costa executada
llave en mano, importa ocho mil seiscientos pesos” y ofreciéndose a realizar “la
dicha fabrica, de buena calidad, y a vista de Maestros, peritos, y a satisfacion
de los señores interesados y a uso de buen artifice” (20). Lo cierto es que en
1724 el capitular encargado por el Cabildo para llevar las cuentas de las ayudas
concedidas, Antonio Félix Magaña, daba por terminadas las obras (21).
A pesar de las duras condiciones impuestas por la jerarquía diocesa-
na, aceptadas en su momento por lo ediles de Cartagena, el 30 de enero de
(19) Tormo señaló que las bóvedas de los pies eran las más
1728, es decir cuatro años después de finalizado el primer cuerpo, el Concejo antiguas. TORMO. E.: Levante, Madrid. 1923, pág. 373.
volvía a dirigirse nuevamente a las autoridades del Obispado, porque, debido (20) A.M.C., Sección de Culto y Clero, leg. 1.
al crecimiento del vecindario, la iglesia de Sta. María de Gracia seguía siendo (21) Magaña decía en el cabildo de 21 de julio de 1724 que “se
avia aplicado con todo cuidado a la execuzon. de dha. obra, y
insuficiente. Para subsanar el problema se proponía la ampliación del templo o fabrica de dha. Igla., la qual dijo estar ya concluida de forma,
bien levantar otro con la capacidad necesaria (22). Como es lógico suponer la que se ha colocado ya en ella el Santissimo Sacramento para el
ÀQFRQTXHVHGHWHUPLQRKDFHUGKD,JOD$&0%I
petición fue denegada esgrimiéndose las escrituras firmadas en 1715, sin dejar (22) A.C.M., G-270, núm. 2.
de señalar además que la contribución de los diezmos había sido excesiva (23). (23) A.C.M., B-37, f. 15 v. y 19 v.
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[FIG. 3]. ASPECTO ACTUAL DE LA NAVE CENTRAL DE LA IGLESIA DE
SANTA MARÍA DE GRACIA, HACIA EL ALTAR MAYOR.
Conviene no olvidar que el Concejo cartagenero tenía muy clara la
idea de la construcción que estaba promocionando. Una serie de motiva-
ciones muy importantes estaban en la base de esas continuas peticiones de
ayuda económica y del interés de los regidores por este edificio religioso.
Evidentemente, el proyecto no consistía en la realización de una sencilla igle-
sia parroquial, según el modelo tan repetido durante el siglo XVIII en todo el
territorio de la antigua Diócesis de Cartagena. En este sentido, son elocuentes
los documentos conservados. Por ejemplo, en el concierto firmado por los
ediles en 1715, al que antes se ha aludido, se afirma que las limosnas de los
fieles eran insuficientes para “perficcionar el primer cuerpo de dha vasilica”
(24). Es decir, en una fecha tan temprana, cuando apenas se había iniciado
la construcción, surgía el término de “basilica” para denominar el templo
de Sta. María de Gracia. Acentúa este criterio las dimensiones que hubiera
tenido el edificio una vez finalizado conforme a las trazas originales: 86 varas
de largo por 60 de ancho (25). Aquí es donde está el problema porque las
pretensiones del Concejo chocaron con la actitud de la jerarquía eclesiástica.
(24) A.H.M., Protocolo 5810, ante Pascual Madrid Tacón, f. 18. Tanto el prelado como el Cabildo se percataron rápidamente de las intencio-
(25) A.M.C., Sección de Culto y Clero, leg. 1. nes de los regidores. Cuando éstos requirieron la presencia del maestro mayor
(26) A.C.M., G-270, núm. 2, carta del obispo al cabildo, 19
de abril de 1713.
Bartolomé de la Cruz Valdés, Belluga manifestó que tal actuación ocasionaría
(27) “...por que fuera ynjusta la pretensson. de que los diezmos gastos innecesarios, demostrando que no le daba al edificio la importancia
concurran a lo que no es nezesidad del Pueblo, sino gusto,
aunque muy bueno y mui santo de que aya en el zentro de la
y el carácter pretendidos por el Concejo, evitando, por tanto, la presencia en
zuid. una suntuossisirna iglesia. Esto yo lo alavo y no dexare Cartagena de un gran especialista (26). El futuro cardenal llegó a calificar el
de promoverlo enqto. mis fuerzas alcanzen, pero sera por mi
devozon., y lo q. yo deseo el aumto. del Divino culto, pero esta proyecto como “una suntuossisima iglesia”, y así como estuvo de acuerdo
lejisirno de ser obligazon. de los diezmos.” A.M.C., Sección de en que con los diezmos se financiara el primer cuerpo de dicho templo, se
Culto y Clero. leg. 1, carta de Belluga al Concejo de Cartagena,
15 de octubre de 1712. opuso, sin embargo, a que se costease el resto de la edificación (27).
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Pero existían además otras intenciones, aducidas continuamente por
los ediles cartageneros, y no menos importantes, que serían origen de ciertos
enfrentamientos entre aquellos y los capitulares de la Diócesis. Se pretendía,
como se ha señalado, la ejecución de una iglesia de proporciones nada habi-
tuales con planta y estructura catedralicias a tono con la ciudad que seguía
siendo la capital del Obispado. No extraña por ello, que el Concejo sintiera
como apremiante la necesidad de que Cartagena contara con la existencia de
un templo de esas características. Se reivindicaba no sólo la antigüedad de la
Diócesis sino el desembarco del apóstol Santiago en el puerto cartagenero,
haciéndose además numerosas alusiones a una hagiografía fabulosa, tradi-
ciones y leyendas que tuvieron notable significación durante esta centuria y
que se difundían a través de la oratoria sagrada o la literatura religiosa. Re-
cuérdese en este sentido el aparato iconográfico del imafronte de la Catedral
de Murcia, que realiza una síntesis completa de lo que en aquella época se
consideraba el santoral propio de la Diócesis de Cartagena (28).
Las consecuencias de todo lo anteriormente expuesto es obvia. Era
propósito de los patrocinadores de la construcción de Sta. María de Gracia que,
una vez terminadas las obras de la “iglesia grande” (29), el obispo y el Cabildo
se reintegraran a Cartagena y no se excusaran en la inexistencia de un gran
templo como marco adecuado para la sede episcopal y el culto catedralicio. De
ahí que en 1713 el regidor cartagenero Nicolás Joseph Garre García de Cáceres,
en la reunión celebrada por el Concejo para votar la escritura exigida por el Ca- [FIG. 4]. ASPECTO ACTUAL DE LA NAVE CENTRAL DE LA IGLESIA DE
SANTA MARÍA DE GRACIA, HACIA LOS PIES.
bildo, señalara que al no acometerse la obra de una vez se incurría en el grave
inconveniente “de haser mas larga la duracion a restituirse la Silla de la Dignidad
episcopal a esta ciudad (en donde tubo su ereccion el apostol Santiago) como
Primitiva Catedral de España que engrandese e yllustra a esta ciudad» (30).
Por otro lado, estos deseos del Concejo ya habían sido expuestos
en la representación dirigida al Consejo de Castilla. Sin embargo en la real
provisión se alude a ello en unos términos imprecisos vertiéndose además
otros aspectos que necesitan explicación. Al señalar que se había comenzado
el nuevo templo, se añade que “se havia puesto en plantta en el sentro de
esa dha Ciudad donde antiguamente se havia delineado por los Capitulares
de la cathedral con la mira de que fenecida se restituyese la cathedral a su
capital planteandola con la capacidad que para esto se requeria no con el
animo de ejecutarlo oy si no era delinearlo para que en adelante quando los
tiempos diesen lugar se perfezionase por la piedad de los fieles” (31). Cuando
*87,e55(= &257,1(6 & \ +(51$1'(= $/%$/$'(-2
en este texto se mencionan las intenciones de los capitulares, éstas hay que E.: “El escenario de la escultura: Ciudad y Arquitectura...” en
retrasarlas en el tiempo a varios siglos atrás, pues es posible que tras la restau- Francisco Salzillo y el Reino de Murcia en el siglo XVIII, Murcia,
1983, págs. 82-109.
ración de la Sede Cartaginense (1250) y su traslado a Murcia (1291) se dieran (29) A.C.M., G-270. núm. 2, real provisión de 18 de noviembre
una serie de instrucciones y de ideas generales por parte del Cabildo para la de 1712.
(30) A.M.C., A.C., 1713-1715, f. 148 v.
realización de una catedral en la capital del Obispado, teniendo en cuenta la
(31) A.C.M., G-270, núm. 2, real provisión de 18 de noviembre
provisionalidad de su residencia en Murcia. Por supuesto, la ejecución de esa de 1712.
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[FIG. 5]. ASPECTO ACTUAL DE UNA DE LAS NAVES LATERALES DE LA
IGLESIA DE SANTA MARÍA DE GRACIA, HACIA LOS PIES.
iglesia matriz nada tiene que ver con Sta María de Gracia, además de que es
muy dudoso que se conservaran las trazas de esa hipotética catedral. Incluso,
tampoco parece que los capitulares tuvieran mucho interés en que rápida-
mente se levantara la mencionada catedral, más bien estaban pensando en
un proyecto lejano.
Lo cierto es que varios siglos más tarde el Concejo de Cartagena pro-
mocionó la construcción de un templo con la intención de que se convirtiera
en el edificio religioso de mayor rango de la Diócesis, encontrando una serie
de dificultades y obstáculos difíciles de superar.
Como ha podido observarse, la iglesia de Sta. María de Gracia se
inició, frente a lo habitual, por los pies, avanzando muy lentamente hacia la
cabecera, hecho que tendría consecuencias negativas. Es probable que una de
las razones para que el edificio no se empezara por la capilla mayor se deba a
que no quisiera derribarse la vieja ermita para mantener entretanto el culto.
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Para obtener recursos económicos que agilizaran el ritmo de las
obras, ya que de los diezmos no era posible conseguir más ayuda (32), se
fueron vendiendo a hermandades y cofradías solares sobre los que habrían
de levantarse las capillas. Estas tenían que ajustarse a las trazas generales del
proyecto e, incluso, en algunos casos se les exigía a los compradores el com-
promiso de edificar a sus expensas ciertos elementos de las naves laterales. De
ello se deduce que algunas capillas se construyeron cuando aún no se había
ejecutado la estructura del templo.
La Cofradia de la Virgen del Mar, tras otorgar escritura en 1746 por la
que entregaba a la Fábrica de Sta. María de Gracia 1.200 rs. (33), adquirió títu-
lo de pertenencia de una capilla “la segunda entrando por la puerta principal,
correspondiente al lado de la Epístola la que oy se halla cuasi en la alzada, co-
rrespondiente a harrancar su boveda” (34). Esta capilla es una de las más inte-
resantes del templo, ya que su cúpula se levanta sobre una cornisa ondulada, lo
que demuestra la influencia de los tratados de arquitectura de Ricci y de Guarini
con su interés por el orden salomónico entero (35). En la Diócesis de Cartagena
hay otros ejemplos semejantes de este tipo en Lorca, Totana y Mazarrón.
En 1751, pocos años después de su fundación en 1747, la pujante
Cofradía de Ntro. Padre Jesús en el Paso del Prendimiento (californios) obtuvo
los terrenos de la tercera capilla del lado del Evangelio, que fue bendecida el [FIG. 6]. DETALLE ACTUAL DE LA CÚPULA DE LA CAPILLA DE LA VIRGEN
DEL MAR EN LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DE GRACIA.
primero de febrero de 1760. La desaparición de algunos libros de actas de la
mencionada Cofradía impide por ahora conocer el nombre del tracista, aunque
una tradición no documentada señala la presencia de Nicolás de Rueda, uno
de los discípulos de Jaime Bort en la obra del imafronte de la Catedral de Mur-
cia. Posteriormente, la capilla fue ornamentada con yeserías y rocallas que han
desaparecido. En este lugar, tanto en el camarín principal como en las diversas
hornacinas, recibieron culto las imágenes y grupos pasionarios tallados por el
imaginero Francisco Salzillo para la procesión del miércoles santo: Prendimien-
to, Ósculo, Oración del huerto. San Juan. Santiago y la Samaritana (36).
Esta misma Cofradía en 1758 obtuvo del provisor del Obispado, Ni-
colás Amurrio y Junguitu, licencia (37) para construir otra capilla colindante
con la anterior, con el fin de dar culto a la imagen de la Virgen del Primer (QODUHDOSURYLVLyQFLWDGDVHDÀUPDTXHORVGLH]PRVTXHVH
Dolor, ejecutada por Salzillo en 1755. Es necesario señalar que el templo de percibían en Cartagena eran “mui quantiosos mas que en otra
parte alguna del Obispado...”
Sta. María de Gracia no había rebasado aún el tercer tramo, a partir de la (33) A.H.M., Protocolo 5565, ante José Amador y Terol. f. 403-
fachada, razón por la cual dicha capilla no podía tener comunicación directa 404 v., 28 de junio de 1746.
(34) Ibídem, f. 403 v. El 5 de noviembre de 1746 la Cofradía
con la nave lateral. Por ello, la Cofradía Californiana adquirió el compromiso de la Virgen del Mar obtenía título de pertenencia de la men-
de que cuando se continuaran las obras de la iglesia ejecutaría a su cargo cionada capilla. A.H.M., Protocolo 5565, ante José Amador y
Terol, f. 515-516.
“toda la pared del frontis de la expda. Capilla con el pilar que haze esquina de
(35) RAMÍREZ, J. A.: “Guarino Guarini, Fra Juan Ricci y el Órden
ella hasta el arranque de el Arco de la nave” (38). La Fábrica de Sta. María de Salomónico Entero”, en Goya, núm. 160, 1981.
Gracia exigía, como es obvio, que se guardaran la misma igualdad y simetría (36) HERNANDEZ ALBALADEJO, E.: Los californios y su Virgen
del Primer Dolor, Cartagena, 1979, págs. 25-29.
que el resto de las capillas, subordinado todo al proyecto general del templo. (37) Ibídem, págs. 33-39.
Sin embargo, las obras no se iniciaron hasta 1777, finalizando en 1785, año (38) Ibídem.
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[FIG. 7]. DETALLE ACTUAL DE LA BÓVEDA DEL PRESBITERIO DE LA IGLE-
SIA DE SANTA MARÍA DE GRACIA.
[FIG. 8]. DETALLE ACTUAL DE LA BÓVEDA DE LA NAVE CENTRAL DE LA
IGLESIA DE SANTA MARÍA DE GRACIA, HACIA LOS PIES.
en que se cerró la media naranja, interviniendo los maestros José Hernández
y Antonio Alabastro (39). Por otro lado, también en 1777 el beneficiado y
cura propio de la parroquial de Cartagena, Antonio Sánchez Rodríguez, se
dirigía a los cofrades recordándoles la obligación asumida en 1759 al adquirir
los terrenos, señal inequívoca de que se habían reanudado los trabajos en el
templo (40).
Más ejemplos podrían citarse de esta contribución de las cofradías
en la construcción de Sta. María de Gracia, como la Archicofradía del Santí-
simo Sacramento que en 1774 se dirigió al Cabildo catedralicio en busca de
ayuda para terminar la capilla que estaba edificando. Los capitulares, fundán-
dose en las escrituras firmadas por el Concejo en 1715, se negaron una vez
más a librar alguna cantidad (41).
Como antes se ha señalado, en 1777, el templo estaba nuevamente
en obras. Hasta entonces sólo se había realizado aproximadamente la mitad
del ambicioso proyecto primitivo, tres tramos de las naves con sus correspon-
dientes capillas. Pero, a partir de ese año, la situación se modificó debido a
que Sta. María de Gracia pasó a tener un rango diferente y nuevamente en-
contramos al Concejo de Cartagena interviniendo. Efectivamente, a comien-
zos de 1777 llegó a oídos de los regidores que el Cabildo de Beneficiados
(39) En la reunión celebrada por la Cofradía California el 13 de
trataba de trasladar las funciones religiosas y el coro de la Catedral Antigua
julio de 1777 fueron elegidos como “directores de obras” los al inacabado templo (42). El Concejo asumió sin reservas las intenciones del
maestros citados, que a su vez eran miembros de la herman-
dad. A.C.C., Libro de Acuerdos 1761-1785, f. 246 v. clero y, en este sentido, el alcalde mayor obtuvo del obispo Manuel Rubín de
(40) Ibídem. f. 247. Celis, de visita pastoral en Cartagena en aquellos momentos, una respuesta
(41) A.C.M., B-59, f. 93, 96, 97 v., 111, 112 v. y 115 v. positiva. El 3 de marzo de ese mismo año el prelado firmaba el auto de tras-
´VLQFRQWDUFRQRWURVEHQHÀFLRVTXHGHMDHQWHQGHUVH
de que se bea en el corazon de la Ciudad un templo que ba lación de la parroquialidad (43), que se efectuó el 8 de diciembre.
haciendose grande y sumptuoso...” A.M.C., A.C., 1776-1778,
13 de enero de 1777, f. 97. Es de suponer que durante 1777 se harían apresuradamente algu-
(43) A.E., leg. 24. núm. 1. nas obras para adecuar y acondicionar el edificio a su nueva fundación de
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[FIG. 9]. PROYECTO DE FACHADA PARA LA IGLESIA DE SANTA MARÍA
DE GRACIA, DE ALEJANDRO ESCRIBANO Y GUILLERMO MARTÍNEZ,
1926.
parroquia porque en una reunión del Concejo se dijo que “se ha dispuesto
la Yglesia en la mejor forma que se ha podido para ello” (44). De ahí, la in-
sistencia del cura a la Cofradía del Prendimiento para que cumpliera su com-
promiso. Pero la mencionada hermandad fue más allá de sus obligaciones,
por cuanto costeó la formación del altar que se hizo en el presbiterio para
la colocación del Sacramento, además de contribuir económicamente a las
solemnes ceremonias (45).
A partir de entonces las obras tomaron un nuevo ritmo. Sta. María
de Gracia se había convertido en la parroquia única de Cartagena y se hacía
necesario terminar el templo con rapidez y con la dignidad exigida al edificio
religioso más importante de la ciudad, sin olvidar tampoco el específico carác-
ter que desde su origen le habían intentado dar los regidores. La intervención
del cura Antonio Sánchez Rodríguez fue decisiva para acelerar la construc-
ción. Éste, en un memorial dirigido al Cabildo en 1779, exponía el estado del
edificio al que se había añadido “otro cuerpo con prebisterio capaz, de que
tiene ya la mayor parte cubierta con los auxilios de su Iltmo. Prelado, limosnas
de los fieles y su industria”, indicando la cuantía de lo gastado —más 40.000
rs.— y lo que faltaba por realizar —cornisas, enlucido y tejado— para lo que
se necesitaban 30.000 rs. aproximadamente (46). Los capitulares del Obispa-
do, después de oír el informe de los contadores, acordaron librar la ridícula
cantidad de 9.000 rs. en tres plazos (47).
(44) A.M.C., A.C., 1776-1778, 1 de diciembre de 1777, f. 227.
Sin embargo, surgieron una serie de problemas que hicieron inviable
(45) A.C.C., Libro de Acuerdos 1761-1785, f. 286.
en la práctica aquel gran proyecto tan celosamente defendido por el Concejo. (46) A.C.M., G-270, núm. 2.
Efectivamente, el 30 de octubre de 1780 el procurador síndico Francisco Ribe- (47) A.C.M., B-64, f. 92.
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[FIG. 10]. PROYECTO DE FACHADA PARA LA IGLESIA DE SANTA MARÍA
DE GRACIA, DE VÍCTOR BELTRÍ, 1931.
ra presentaba una proposición a los regidores en la que, entre otras cuestiones,
decía que, gracias al infatigable celo del cura: “se han adelantado sus obras en
los términos que con admiración esttan de manifiesto haviendose conseguido
por de conttado el que se berifique la conclusion de sus Naves hasta la del Altar
Mayor”, para más adelante indicar el peligro de que la inminente construcción
de las capillas de la Stma. Trinidad y de los Cuatro Santos haría imposible la
realización de una capilla mayor de grandes dimensiones (48). Parece ser que
esas dos capillas habían sido proyectadas sin ajustarse a las líneas generales
de la planta del templo; por el contrario, habían sido diseñadas con arreglo al
presbiterio provisional. La conclusión a la que llegaba Francisco Ribera era lógi-
ca: había que demoler el citado presbisterio y todo lo que se hubiera ejecutado
sin respetar las trazas iniciales, para poder continuar las naves laterales y formar
la girola, exponiendo que “a ttodos debe animar una positiba confianza en el
poder dibino, de que promoviendo la caridad de los fieles se finalisara estte
sagrado y necesario templo con los respettos, y con los fines a que tal vez lo
tendra desttinado la Dibina Providencia. ni dar lugar a que en lo humano se
multipliquen los embarasos que puedan ympedir la residencia en estta Capital
de su propio Obispo y Dignidades de su Sta. Iglesia” (49).
El Concejo hizo suya la propuesta, la comunicó al cura, al Cabildo de
beneficiados y al obispo Manuel Rubín de Celis, quien ordenó la inmediata
paralización de las obras, pero se lamentó que dicha solicitud no se hubiera
producido antes con el fin de haber evitado gastos innecesarios en los cuales
había contribuido él mismo y su Cabildo. Sin embargo, el prelado señaló que
el párroco Antonio Sánchez Rodríguez le había notificado que la planta anti-
gua había desaparecido, aunque no tenía ningún inconveniente en seguir la
construcción de acuerdo con los deseos del Concejo (50).
(48) A.M.C., A.C., 1779-1781, f. 133-138, A.E., leg. 24, núm. 1.
(49) Ibídem. La respuesta de los regidores cartageneros no se hizo esperar. En un
(50) Ibídem. larguísimo escrito se dirigían a Rubín de Celis con términos muy duros. En él
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se atacaba al párroco por la pérdida de los planos y por no haberse molestado
en averiguar su paradero. Se indicaba, además, que ante la carencia de ellos
debería “haver tomado el dictamen de Artifices de primera inteligencia que
los hay en Cartagena”, acusándole “de su mala direccion, desde que arvitra-
riamente delineo el Presviterio” (51). La indignación de los regidores se eleva
cuando se alude a la cuestión económica. Ellos señalaban que las cantidades
ofrecidas por las autoridades eclesiásticas no eran una concesión voluntaria
que hubiera que agradecerles sino una obligación, para precisar después que
dichos libramientos habían sido tan cortos que con ellos no se habría podido
construir más que “la pared de las Puertas pricipales de la Iga., sus primeras
pilastras y bovedas”. Y, en todo caso, añadían los regidores, serían los vecinos
de Cartagena quienes tendrían que verse más enojados al observar que sus
limosnas habían sido mal invertidas.
Se entró entonces en una fase de claro enfrentamiento epistolar en
el que se vieron envueltos Rubín de Celis, el Cabildo, el párroco y el Concejo.
Por otra parte, el cura manifestaba que carecía de fondos económicos para
[FIG. 11]. LA FACHADA PRINCIPAL DEL TEMPLO DE SANTA MARÍA DE
proseguir la obra, además de señalar que las casas que se habían levantado a GRACIA.
espaldas de la iglesia impedían construir la cabecera que pretendían los regi-
dores. Nuevas peticiones de ayuda se hicieron a las autoridades de la Diócesis
con la negativa como respuesta (52).
La polémica se acentuó aún más. Llegó un momento en que los regidores
exigieron la inmediata vuelta de los capitulares a Cartagena, donde, según
ellos, estaba la catedral única del Obispado —Sta. María de Gracia— ya que
consideraban que la Catedral de Murcia era una simple parroquial dedicada
a Sta. María (53). La situación a la que se había llegado era bastante com-
pleja. Ya no se trataba solamente de terminar el templo sino que se discutía
agriamente sobre la situación de la Catedral del Obispado. Para los regidores,
cuando en la Edad Media tuvo lugar la traslación a Murcia, ello no afectó a la
catedral, que seguía estando en Cartagena, sino a la residencia de Obispo y
Cabildo. Entretanto las obras se paralizaron hasta 1786 (54).
De todas formas, parece que, a pesar de todo, no se había perdido
la esperanza de finalizar la iglesia de Sta. María de Gracia con la grandiosidad
y proporciones iniciales, ya que Vargas Ponce, que estuvo en Cartagena en los
últimos años del siglo XVIII, escribió que, una vez terminado, sería un edificio
espacioso con girola y un gran presbiterio donde estaba previsto colocar un (51) Ibídem.
(52) Ibídem., A.C.M., G-270, núm. 3 y B-66, f. 62 v. y 63 y 64.
enorme tabernáculo de mármol y a su alrededor el coro para el Cabildo (55).
(53) A.C.M., G-270, núm. 3.
Buena prueba de lo que aún faltaba por realizar lo muestra el cálculo de (54) A.M.C., A.C., 1785-1786, f. 224 v. y 237.
280.000 rs. que se había efectuado a instancias del cura Juan de Dios Neri y (55) VICENT Y PORTILLO. G., Biblioteca histórica de Cartagena,
Madrid, 1889, pág. 443.
Lariz, en 1797, cuando solicitó la ayuda del Cabildo “para construir el crucero,
(56) A.C.M., B-80, f. 59 v. Es necesario señalar que pocos años
la girola, la sacristía y la sala capitular (56)”. No pudo llevarse a feliz término el después, en 1803, el Concejo de Cartagena elevó una petición
al Rey solicitando la creación de un Cabildo de canónigos, ads-
complejo proyecto. El templo, que con tanto empuje se había iniciado a co- crito a la iglesia de Sta. María de Gracia, “con la qualidad de el
mienzos del siglo XVIII, quedó sin la cabecera tal como había sido planteada. de Alicante”. A.C.M., B-86, f. 61.
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[FIG. 12]. DETALLE ACTUAL DE LA ORNAMENTACIÓN BARROCA DE
UNO DE LOS LATERALES DEL PRESBITERIO DE LA IGLESIA DE SANTA
MARÍA DE GRACIA.
El presbiterio actual fue elevado en el lugar en que habría debido realizarse el
crucero, careciendo, por tanto, de esa amplia capilla mayor en la que tanto
insistieron los regidores y de la girola. Al haber desaparecido, como antes se
ha indicado, los planos, se desconoce con detalle la disposición programada
para toda esta zona de la iglesia. Por otra parte, la dilación de las obras y su
comienzo por los pies produjeron sensibles alteraciones en el proyecto, ade-
más de frustrar la realización de la capilla mayor, observándose también una
desigualdad en los tramos de las naves y una deficiente iluminación.
A pesar de las modificaciones señaladas, la planta resultante de tan
largo proceso evidencia las magnas pretensiones de sus promotores, puesto
que a una gran nave central se adosan dos amplias naves laterales, a las que
se abren las capillas en número de cuatro a cada lado. La nave de la epístola
se prolonga en un amplio tramo paralelo al presbiterio, donde existe una
quinta capilla, inutilizada en la actualidad ya que en este lugar se hizo un ac-
ceso lateral al templo durante las obras de reconstrucción realizadas después
de 1939. Esta misma nave se cierra con la capilla de los Cuatro Santos en
ubicación un tanto extraña como ya habían señalado los regidores.
La fábrica, ya de por sí inacabada, fue objeto de importantes altera-
ciones en el último tercio del siglo XIX y en tiempos más recientes. Después de
la revolución cantonal de 1873 se hicieron necesarias obras de reconstrucción
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<<El templo de Santa María de Gracia de Cartagena: Un proyecto inacabado>> | Elías Hernández Albaladejo.
debido a que el templo se vio afectado por los bombardeos. La capilla mayor [FIG. 13]. DETALLE ACTUAL DEL ALTAR DE LA CAPILLA DE LA VIRGEN
DEL PRIMER DOLOR EN LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DE GRACIA.
fue transformada en sentido neogótico según proyecto del ingeniero Ricardo
Guardiola. Años después, conmemorando el jubileo sacerdotal del papa León
XIII, se hizo un magnífico retablo neogótico, diseñado también por Ricardo
Guardiola y ejecutado por el tallista murciano Diego Leante (57). Las escultu-
ras del desaparecido retablo eran del escultor catalán Pedro Barbará. Lucían
también cuatro tablas pintadas por Wssel de Guimbarda en 1890 (58).
Después de acondicionar y restaurar todo el interior del templo, se
pensó en la necesidad de enriquecer el exterior. Hay que tener presente que
en los últimos años del siglo XIX y primeros del XX tuvo lugar en Cartagena
una importante transformación urbana (59). Junto a la apertura de nuevas
vías y a la expansión de la ciudad, se levantaron numerosos edificios tanto
públicos como privados que embellecieron y dieron un nuevo cariz a sus ca-
lles. No es extraño, por tanto, que este proceso afectara de alguna manera (57) CABERO. F., Santa María de Gracia, Cartagena, 1926,
págs. 5 y 6.
al exterior de la iglesia de Sta. María de Gracia. Parece ser que en 1893 ya se (58) A.M.C., Sección de Culto y Clero, leg. 1.
habían hecho algunos diseños (60), pero no sería hasta la centuria siguiente (59) PEREZ ROJAS. J.: Arquitectura y urbanismo en Cartagena,
1870-1931. Tesis doctoral inédita, Universidad de Valencia,
cuando el tema adquiriera interés y relevancia, aireado por la prensa local. junio de 1984.
En 1926 el dibujante Alejandro Escribano daba a conocer un proyecto de (60) Ibídem., f. 746.
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[FIG. 14]. DETALLE ACTUAL DEL ALTAR MAYOR DE LA IGLESIA DE NUES-
TRA SEÑORA DE GRACIA.
fachada, cuyas líneas generales habían sido realizadas por el arquitecto Gui-
llermo Martínez (61). El plan preveía la ejecución de dos torres de 40 m. de
altura, cuyos cuerpos inferiores manifestaban la influencia de la torre de la
Catedral de Murcia. Su programa iconográfico tenía un contenido simbólico
y alegórico clarísimo, recogiéndose también la huella del imafronte de la Ca-
tedral de Murcia. En sendas hornacinas a los lados de las dos puertas laterales
aparecían las imágenes de los Cuatro Santos —Leandro, Fulgencio, lsidoro
y Florentina— y en dos nichos, junto a la puerta principal, las esculturas del
apóstol Santiago y de San Basilio, fundador y primer obispo de la Diócesis
de Cartagena respectivamente. Además, en dos medallones se representaba
Sta. María de Gracia —titular del templo— y la Virgen del Rosel, la antigua
patrona de Cartagena. El proyecto era una mezcla de elementos de todo tipo,
tanto renacentistas como barrocos en una síntesis poco afortunada. Se llegó
a editar un pequeño libro recogiendo el diseño, con el fin de obtener recursos
económicos que ayudaran a su realización (62).
(61) CABERO. F., op. cit., págs. 4 y 5. Cinco años más tarde, en 1931, el conocido arquitecto Víctor Beltrí
(62) Ibídem.
firmaba otro proyecto, que alcanzó gran difusión a través de estampas en las
(63) PEREZ ROJAS. J., op. cit., f. 747.
(64) Nuevamente el Concejo de Cartagena y las Cofradías pa-
que se solicitaban donativos para su ejecución, inspirado según Pérez Rojas en
sionarias de la ciudad —recuérdese que este templo anual- las obras de la Exposición de Sevilla de 1929, sobre todo la torre (63). También
mente constituye el marco y lugar de salida y entrada de todas
las procesiones de la Semana Santa cartagenera—, han de- tenía este diseño un alto contenido emblemático con las esculturas de los
cidido resucitar el viejo proyecto de concluir de una manera Cuatro Santos y el relieve de Sta. María de Gracia. En la parte superior, junto a
digna la iglesia de Sta. María de Gracia. Las expectativas que,
sin duda, suscitará el concurso nacional convocado, esperamos Santiago y a San José, aparecía bajo un templete la lnmaculada Concepción.
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obra de tal naturaleza puede llevar consigo. En el cuerpo más extremo, a la izquierda de la fachada, como signo de las
nuevas devociones religiosas, se levantaba la escultura del Sagrado Corazón
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<<El templo de Santa María de Gracia de Cartagena: Un proyecto inacabado>> | Elías Hernández Albaladejo.
de Jesús sobre el globo terráqueo. Aunque más original que el proyecto an- [FIG. 15]. ASPECTO ACTUAL DEL INTERIOR DE LA IGLESIA DE NUESTRA
SEÑORA DE GRACIA.
terior, tampoco parece que sea muy acertado por la fusión de elementos de
diversa procedencia que aparecen en él, teniendo en cuenta además los con-
dicionantes a los que se vio sometido su autor. El cambio de régimen en 1931
supuso la paralización de estos intentos, y la guerra civil produjo consecuen-
cias muy desagradables, tanto para el edificio como para el rico patrimonio
artístico en él conservado.
La Iglesia de Sta. María de Gracia, tan maltratada por la historia,
hubo de sufrir una postrer transformación a partir de 1943 dirigida por el
arquitecto Lorenzo Ros, algunos de cuyos elementos no llegaron a ejecutarse,
precisamente el exterior. Se rebajaron las bóvedas cubriéndolas de yeserías Siglas utilizadas:
A.C.M. Archivo de la Catedral de Murcia.
muy decoradas, sobre todo la capilla mayor.
A.M.C. Archivo Municipal de Cartagena.
Pese a las grandes pérdidas y deterioros habidos en el templo, aún A.C. Actas Capitulares.
A.H.M. Archivo Histórico de Murcia.
sigue conservando su importancia simbólica como primera iglesia de ciudad
A.C.C. Archivo de la Cofradía California.
y como aquella catedral que no pudo ser (64). A.E. Archivo Episcopal de Murcia.
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