Asignatura: Metodología de Trabajo Social Grupal II
OBJETIVOS
General
Describir la historia del trabajo social en El Salvador enfocado en la
metodología grupal para poder tener una visión clara del desarrollo y
evolución de la profesión en el territorio.
Específicos
Identificar los hechos históricos que marcaron el rumbo de la profesión
en el país.
Exponer las diferentes metodologías grupales y comparar respecto a la
realidad actual.
El trabajo social en el Salvador
“Toda crisis lleva a la reflexión y a una angustia existencial. Ellas son el motor
de los cambios.”
Natalio K.
Los inicios del trabajo social bien los describe (Kisnerman, 1998):
La idea de salvación por las obras que los hombres realizan durante su
vida es básica para entender los comienzos de lo que llamaremos
asistencia social, y cuya acción fue, en gran medida, ayudar a los
carenciados con bienes concretos (dinero, alimentos, vestimentas,
alojamiento). La limosna, la exhortación y la persuasión, como medios
elementales, caracterizan este largo período en el que la fe, el
sentimiento y la intuición, reemplazan al conocimiento científico frente a
las situaciones que genera tal estado de carencia
Entonces podemos destacar a hombres como Juan Luis Vives que tuvo una
producción bastante extensa y considerado el primer precursor del Trabajo
Social. En sus primeras obras se interesó por introducir planteamientos
científicos relacionados a la educación, la pedagogía, la cultura para los
alumnos. Ya para 1956 su enfoque fue brindar limosna, sino que se transformó
en “"La acción debe prolongarse tanto como sea preciso, para que el pobre
pueda valerse por sí mismo y ganar el propio sustento trabajando” (Vives,
1526). Es decir, cambiar la visión asistencialista y potencializar las capacidades
de cada persona siempre y cuando tenga salud y edad para poder trabajar.
Por otro lado tenemos a Vicente de Paúl que fue fundador de la Congregación
de los Sacerdotes de la Misión o padres paúles en 1625 y que en conjunto con
Luisa de Marillac fundaron “Las Damas de la Caridad” en 1633, que fue una
entidad integrada por mujeres pertenecientes a familias aristócratas que
visitaban enfermos en hospitales y a los pobres en sus domicilios para llevarles
la ayuda necesaria. Poco después la idea fracasó debido al sistema patriarcal
que asigna el rol a la mujer que debe permanecer en casa y servir a su marido.
Pero finalmente después de varias modificaciones en el nombre quedó el de
“Hermanas de la Caridad”, poco después también crearon:
instituciones para niños abandonados, casas de tránsito para familias
sin hogar, talleres de capacitación en oficios, y por medio de asistencia
material y espiritual en hospitales y cárceles, procurando en todos los
casos educar a las personas, para que mejoraran sus condiciones de
vida.
(Kisnerman, 1998)
La revolución industrial marcaba el inicio de una transformación económica,
social y tecnológico en Gran Bretaña, pues la mano de obra fue sustituida por
la máquina, creando así una migración a la ciudad y desempleo en la
población:
En 1869, se fundó en Londres la Charity Organization Society, COS
(Sociedad de la Organización de la Caridad), con el propósito de evitar
que se continuara prestando ayuda indiscriminada a los indigentes,
favoreciendo su permanencia en el estado de miseria. Continuadora de
las ideas de Chalmers y de Heydt, no proporcionaba ayuda directa, sino
que coordinaba instituciones y grupos dedicados a la atención de los
mismos. Sus ocho principios básicos para el ejercicio de la asistencia
fueron:
1. Cada caso será objeto de una encuesta escrita.
2. Esta encuesta será presentada a una comisión que decidirá las
medidas que deban tomarse.
3. No se proveerá de auxilios temporales, sino de una ayuda metódica y
prolongada, hasta que el individuo o la familia vuelvan a sus condiciones
normales.
4. El asistido será el agente de su propia readaptación, como también
sus parientes, vecinos y amigos.
5. Se solicitará ayuda de instituciones adecuadas en favor del asistido.
6. Los agentes de estas obras recibirán instrucciones generales escritas
y se formarán por medio de lecturas y de estadas prácticas.
7. Las instituciones de caridad enviarán la lista de asistidos para formar
un fichero central, con el objetivo de evitar abusos y repetición de
encuestas.
8. Se hará un inventario de obras de beneficencia que permitirá
organizarías convenientemente.
(Kisnerman, 1998)
En 1897 Mary Ellen Richmond propuso la creación de una institución para
capacitar voluntarios y en 1898 concretó la Escuela de Filantropía de NY que
es el primer antecedente de formación en Trabajo Social, pero la primera
escuela teórico-práctica sistemática en Trabajo Social se creó en Amsterdam
en 1899 por mujeres que buscaban su emancipación y el socialismo liberal.
Ese mismo año, Graham Taylor creó en Chicago, la Escuela de Civismo
y Filantropía, convertida luego en Escuela de Administración Social de la
Universidad de dicha ciudad. Fue la primera escuela integrada a un
sistema universitario. Aquí enseñaron, entre otros, destacadas figuras
del Trabajo Social, como las hermanas Edith Abbott y Grace Abbott
(1878-1939) y Grace Longwell Coyle (1892-1962), a quien debemos los
primeros trabajos sobre grupos.
(Kisnerman, 1998)
Entonces podemos decir que una de las pioneras de la profesión fue Mary
Richmond quien creó la teoría fundacional y la primera propuesta científica
centrada en la investigación: un diagnóstico y un tratamiento. Además afirmó
que el Trabajo Social era mucho más que método de caso, es decir, que sabía
que además del individuo debía tomarse en cuenta su relación con otras
personas (grupo) y la comunidad.
El Trabajo Social en América Latina
Desde los tiempos de la reconceptualización, venimos sosteniendo que
el barrio es el espacio social por excelencia en el que debemos insertar
nuestro espacio profesional, encaminados a la atención de demandas, a
la organización popular, a la reivindicación del entorno, a la educación
social, a construir una comunidad a partir de redes asociativas y un
proceso que conduzca a la autogestión de los proyectos. No es posible
convivir sin asumir explícitamente la dimensión comunitaria de lo
humano.
(Kisnerman, 1998)
Esta etapa fue significativa ya que cambió el rumbo de la profesión respecto a
la metodología que se debía implementar. En 1925 se creó la primera Escuela
de Servicio Social en Santiago de Chile por Alejandro del Río, al igual que en
una institución privada en Argentina por el Dr. Germinal Rodríguez y Alberto Z.
que además definieron el servicio social “como el conjunto de métodos
destinados a desarrollar la personalidad del individuo o de la familia asistida,
reajustándolo con el medio ambiente en que vive" (Alayón, 1980)
La reconceptualización, como brote de rebeldía (y todo acto creador es
transgresor), surgió casi simultáneamente en Santiago, Concepción,
Valparaíso, Antofagasta, Montevideo, Porto Alegre, Belo Horizonte, Río
de Janeiro, La Paz, Manizales y Cali, Caracas, General Roca, Buenos
Aires. Dos revistas de ésta última ciudad: Selecciones del Servicio Social
y Hoy en el Trabajo Social permitieron la interconexión entre quienes
empezamos el proceso, así como los encuentros del Primer Congreso
Latinoamericano en Porto Alegre en 1965, a los que siguieron en 1966
en Montevideo, en 1967 en General Roca, Concepción en Chile en
1969, Cochabamba, en Bolivia, en 1970, Porto Alegre en 1972 y Lima en
1974. El primer documento fue elaborado en Araxá, Brasil, en 1965. Fue
algo así como un manifiesto en el que se señaló qué cosas debían
cambiar en el Servicio Social. A éste siguieron luego el Documento de
Teresópolis, Brasil, en 1970, (5) y un número amplio de libros y artículos
publicados en revistas.
(Kisnerman, 1998)
Pero ¿en qué consistió la reconceptualización? Pues en un cuestionamiento y
una revisión de todo lo que se tenía en la metodología existente, pues los
problemas que sufría en esa época Latinoamérica debían ser tratados desde
otra perspectiva, además revisaron los métodos de Mery Richmond: los
modelos operativos y sus procedimientos. Finalmente se integraron todos los
métodos en uno solo.
En primer lugar, la reconceptualización inició las prácticas de los
modelos elaborados en base a las tres corrientes indicadas, en áreas
comunitarias urbanas y rurales, rechazando el trabajo en instituciones,
por considerar que éstas estaban consustanciadas con las formas
tradicionales de intervención en la realidad y sin comprender la asimetría
entre la formación y el trabajo institucional. La práctica demostró que, si
bien se lograron mayores niveles de participación, un más profundo
conocimiento de la realidad y una integración en la intervención, siguió
imponiendo modelos a la realidad. Si, con Gunnar Myrdal, entendemos
que "la ciencia social no brota del escritorio de un investigador, sino que
procede de voces más naturales, del lenguaje de los hombres en la vida
de una sociedad concreta, los modelos son construcciones que deben
surgir de la realidad de aquellos con quienes trabajamos. Tampoco es
posible negar la institución, ya que es parte de la realidad en la que se
quiere operar y porque, en Latinoamérica, es una posibilidad concreta de
trabajo que tenemos los trabajadores sociales. Por otra parte, esa
negación acentuó el distanciamiento entre escuelas e instituciones
donde los egresados de aquellas laboran, al incentivar las resistencias al
cambio de quienes por convicción y comodidad prefieren ser auxiliares o
gestores, más que profesionales. b) Se negó el trabajo individual, por
entenderse que los problemas sociales no se resuelven individualmente,
aislando a la persona de su familia, de sus otros grupos de convivencia,
de la comunidad. La práctica demostró que, si bien la problemática
individual surge de un todo mayor al que también afecta, no puede
descartarse que algunas situaciones demandan ese trabajo individual,
sin perjuicio de que luego se encare en grupo y a través de la
comunidad. c) Favorecidos por algunas estructuras políticas populistas,
caracterizadas por mantener "funcionales" a los grupos marginales,
mediante un simulacro de participación, algunos sectores fijaron
objetivos idealistas, erigiendo el Trabajo Social en vanguardia del
cambio estructural. Esto condujo a serios errores que llevaron a un
amplio grupo profesional a perder su identidad; ya sea por la formación
de núcleos altamente intelectualizados, refugiados en la teoría, pero nula
práctica, negadores del Servicio Social anterior, sin comprender que con
esto negaban el proceso histórico de una disciplina; ya sea por una
radicalización ideológica y un activismo político que cayó en el
dogmatismo y manipulación que ellos mismos atacaban respecto de
otras ideas, y que en algunos casos condujo a un infantil intento de
desclasamiento en una sociedad policlasista. Esto, a su vez, condujo a
un intento de desprofesionalización en la formación académica,
reemplazándose los contenidos específicos del conocimiento profesional
por contenidos exclusivamente ideológicos, sin tener en cuenta que una
Escuela de Trabajo Social, sea o no parte de una universidad, integra la
estructura de un sistema y que la mayor o menor libertad que
proporcione su autonomía es siempre relativa y nunca absoluta. d) Puso
el énfasis en la participación, trabajando con las personas en todas las
etapas del proceso, capacitándolas para que se apropien incluso de sus
instrumentos de trabajo. En ese acercamiento auténtico a la población
con la que se trabaja, debe destacarse la inclusión del estudio de
lenguas indígenas, en países con alta concentración de esos grupos
autóctonos. e) Se logró una relativa autonomía cultural en el pensar y el
hacer. Producto de ello, la aparición de una abundante literatura
profesional latinoamericana, parte de la cual no siempre ha sido escrita
por trabajadores sociales, sino por tecnócratas de otras profesiones. f)
Renovó la formación con prácticas integradas, la creación de
licenciaturas, maestrías y doctorados en Trabajo Social, la adopción de
nuevos procedimientos pedagógicos y la participación de las escuelas
en proyectos nacionales y regionales, articulando un mejor dominio
conceptual de lo social a partir de un encuadre sociohistórico y político
macro estructural.
(Kisnerman, 1998)
Se debe distinguir el apoyo que brindó la Asociación Latinoamericana de
Escuelas de Trabajo Social (ALAETS) creada el 1965, el Instituto de
Solidaridad Internacional (ISI) y el Centro Latinoamericano de Trabajo Social
(CELATS) para la difusión de dicho movimiento.
La reconceptualización fue un hecho significativo en la construcción del
Trabajo Social. Forma parte de su historia, aun para sus detractores.
Significó una ruptura con el modelo norteamericano impuesto a
sociedades que no guardan con aquélla ninguna similitud,
permitiéndonos pasar de agentes receptores y repetidores de una
tradición dominante a un papel protagónico de rescate de nuestras
voces y nuestros saberes, impulsándonos a elevar nuestra capacitación
y a crear nuestros propios materiales de estudio (…)
(Kisnerman, 1998)
El trabajo social en El Salvador
Contextualizando en El Salvador, en 1950 era la época de Oro en el país pues
se exportaba café, algodón y añil, había un desarrollo económico y político.
Para esa década surge la necesidad de contar con la profesión de Trabajo
Social para velar por los derechos e integridad de la población.
Ese mismo año Crimmer efectuó un estudio “sobre la Asistencia social
hospitalaria en El Salvador y entre sus recomendaciones señalaba la
necesidad de preparar asistentes sociales, como personal indispensable para
la buena marcha de las actividades hospitalarias” (Gómez, 2003).
En ese mismo año estaba en formación la institución del Seguro Social y la
señora María de los Ángeles Mazzini, chilena que trabajaba como asistente
social del departamento médico de ahí mismo, propuso la creación de la
Escuela de Servicio Social y le encomendaron la creación de un proyecto para
lo cual elaboró un documento denominado “Bases de la organización de la
Escuela de Servicio Social en El Salvador”.
Para 1951 tenemos a Beryl Frank que en un estudio que realizó recomendó la
preparación de “Trabajadores Sociales” siempre enfocada en el área
hospitalaria. Ese mismo año se presentó un estudio en el Primer Seminario
Regional de la Comisión Interamericana de Mujeres y se concluyó la fundación
de la Escuela de Servicio Social y tratamiento de los casos sociales; la
elevación integral de la (clase) obrera.
Luego Frank Loveland, director Federal de prisiones de Washington, concluyó
la necesidad del tratamiento individual y la intervención de trabajadores
sociales en ese campo específico.
Gracias al estudio realizado por Crimmer, el Ministerio de Salud Pública obtuvo
del gobierno estadounidense la visita de la Trabajadora Social puertorriqueña
Elena Porrata, experta en servicio médico social, para que organizara el
Servicio Social en los Hospitales llevándose la sorpresa de que no existían
Trabajadores Sociales ni tampoco una escuela que los formara.
Entonces selecciona a ocho bachilleres que tenían interés en problemas
sociales y les dio la preparación necesaria enviándolas a estudiar con becas
del programa IV (inaugurado en 1952) a escuelas de Trabajo Social tales como
las existentes en Brasil, EEUU y Puerto Rico.
En 1952 se realizan varios esfuerzos relacionados a la profesión: La
trabajadora social Raquel Zamora Morales se dedica a elaborar un estudio
técnico sobre las necesidades y posibilidades de establecer en El Salvador un
programa para preparar a trabajadores sociales. El siguiente año, Zamora
envía al Ministro de Cultura el plan de trabajo para la inauguración de la
Escuela de Servicio Social.
En 1953 se crea la Escuela de Trabajo Social en El Salvador y se programó
con dos años de estudio teóricos y prácticos y en horarios de 7:00am a 6:00pm
con un receso de 2 horas para el almuerzo. La orientación de la escuela fue
para médica y para jurídica y con la influencia chilena.
En 1954 el 30 de noviembre se crea la Asociación de Trabajadores Sociales
(ATSES) conformados con los graduados de la primera promoción de la
Escuela. Ya para 1956 se amplía el período de formación profesional a 3 años.
Para 1963 el nombre de Escuela de Servicio Social cambia a “Escuela de
Trabajo Social, debido a que el primer término “era genérico e incluía
actividades que realizaban diferentes personas profesionales o no en
instituciones en beneficio de individuos, grupos y comunidades” (Gómez,
2003). Esto se realizó por Decreto Ejecutivo n° 100 en el Ramo de Educación.
Con la creación de ALAETS (Asociación Latinoamericana de Escuelas de
Servicios Social) en 1965, la Escuela se afilia a ella y forma parte de su primera
junta directiva.
Tras la corriente de la reconceptualización en 1971, impactó en la formación
profesional y en la teoría de la profesión que se vieron a ser modificadas y
adoptar una visión más enfocada en la problemática de estos países. Varios
profesionales fueron invitados, en noviembre del mismo año, a un curso
introductorio sobre Metodología de trabajo social.
En 1974 se crea el Departamento de Investigación y Extensión social de la
Escuela como responsable de coordinar el proceso de selección de alumnos y
seminario de graduación de egresados asi como la divulgación de las
actividades académicas y profesionales. Además con el apoyo de ALAES y ISI,
se realizó en el país un encuentro regional de escuelas de Trabajo Social (C.A,
Panamá y Puerto Rico) donde se discutió temas relacionados a los problemas
del gremio y la calidad de enseñanza en la región.
En mayo de 1979 la Escuela y la Asociación de T.S constituidos en comisión
de la Licenciatura de Trabajo Social presentaron a la Universidad de El
Salvador un documento llamado “Creación de la Licenciatura de Trabajo
Social”, pero debido al cierre de la UES el proyecto no se llevó a cabo.
En 1980 la escuela de Trabajo Social atravesó por una crisis debido al contexto
social que vivía el país y “al darse los problemas sociales descontrolados el
Ministerio de Educación y escuela realizaban reuniones para encontrar
alternativas para poder detener el cierre de la única escuela de Trabajo Social,
por tanto el gremio era invitado, se realizó una propuesta enfocada a parar el
cierre, el cual consistía en que la asociación asumiera la responsabilidad de la
escuela, que la tomara y que ella la administrara. Esta proposición generó un
poco de temor, porque la ATSES no estaba preparada para adquirir esta gran
responsabilidad. - Al no asumir este compromiso se da el cierre de la Escuela
de Trabajo Social en diciembre de 1980.” (Fátima L. Mejía., Erika R. 2013)
Debido a la suspensión, el gremio se desvincula de ésta y se trasladada al
Instituto General Francisco Menéndez formando parte del nivel tecnológico que
surgieron en el país. Tuvo incidencia negativa pues la formación estuvo dirigida
a gente ajena a la carrera: ingenieros, licenciados en matemática, psicólogos y
demás. “Dando como consecuencia ineficiencia en el ejercicio profesional y
desprestigio para el gremio de Trabajadores sociales, a tal grado que se
empieza a ver saturación del mercado laboral y cierre de plazas..” (Gómez,
2003)
Al siguiente año, 1981, el Ministerio de Educación, legalizó la creación de los
diferentes institutos Tecnológicos que estaban funcionando desde el 1 de
febrero de ese mismo año en San Salvador, Santa Ana, Zacatecoluca, San
Miguel, Usulután San Vicente, Jucuapa y Chinameca. En 1982 se legalizó la
carrera de Trabajo Social dentro de los tecnológicos y la considera como
carrera de nivel superior ubicada dentro del área de Humanidades.
Además con el cierre las universidades privadas empezaron a impartir la
carrera como por ejemplo: la “Universidad Evangélica de El Salvador,
Universidad Metropolitana, Universidad Nueva San Salvador y la Universidad
Tecnológica” (Valenzuela, 2017) incluyendo dentro de sus carreras la de
Trabajo Social, sin embargo no había aclaración en la formación.
En el ´86 a raíz del terremoto en el país, la escuela fue trasladada al Instituto
Tecnológico de Santa Tecla (ITCA) donde se divide al Instituto Tecnológico
Metropolitano de Zacamil en Mejicanos.
El 27 de septiembre, se cristaliza la lucha que por varios años sostuvo el
personal docente y el gremio de trabajadores sociales a través de la
ATSES por lograr la reapertura de la Escuela de Trabajo Social que
permitiera rescatar los principios, mística y currículo especializado de la
formación de trabajadores sociales u por ende mejorar el ejercicio e
imagen profesional ya bastante deteriorados, fue así como con el apoyo
de la entonces Ministra de Educación, Licda. Cecilia Gallardo de Cano,
se logró el acuerdo Ejecutivo n° 5255 de esa fecha, el Órgano Ejecutivo
en el Ramo de Educación, en donde se legaliza la creación y
funcionamiento de la Escuela de Trabajo Social de El Salvador como
Institución Oficial de Educación Superior, la categoría de Instituto
Tecnológico, con un nuevo Plan de Estudios y con condiciones
favorables para un funcionamiento m{as congruente con las necesidades
y la realidad del país. El Plan de Estudios fue elaborado por el personal
de Trabajo Social que trabajaba en el Departamento de Trabajo Social
del Instituto Tecnológico Centro Americano (ITCA).
(Gómez, 2003)
Finalmente el 25 de febrero de 1999 se realizó el traslado la Escuela de
Trabajo Social al Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de
Ciencias y Humanidades de la UES. Ya para el 2002 se inició con la
formación de la primera generación de profesionales en Licenciatura de
Trabajo Social con 37 estudiantes.
(Gómez, 2003)
Este año, en el mes de noviembre surgió un acontecimiento importante para la
profesión y fue la separación del área de salud como “profesión médica”,
reconociendo al Trabajo Social como una ciencia social que interviene a nivel
individual, familiar, grupal, comunal.
El Trabajo Social de Grupo
Si bien ya contextualizamos la profesión a través de los años, el método de
grupo iba sufriendo transformaciones importantes.
Podemos destacar a (Konopka, 1963) que definió el trabajo social de grupo
como “un método de trabajo social que ayuda a los individuos a mejorar su
funcionamiento social a través de experiencias constructivas de grupo, y a
enfrentarse con sus problemas personales, de grupo y de comunidad”.
Los antecedentes del trabajo social de grupo los podemos encontrar en
Estados Unidos hasta los años 60´s donde este método se introdujo en Europa,
Latinoamérica y otros países.
“Al igual que el trabajo social de casos, el trabajo social de grupo va
incorporando elementos conceptuales generados por distintas ramas de las
ciencias sociales, y desde el propio marco de referencia del trabajo social.”
(Poch, 1998)
Todos los autores afirman que el TSG proviene de la práctica en los centro
sociales comunitarios que acogían a personas de zonas rurales, además
integraban a inmigrantes de diversas culturas. Desde esos centros se les
brindaba ayuda material, educación informal y actividades de ocio para asi
poder mejorar la situación personal e integrarse a acciones colectivas.
“Dentro de esta situación y unido al desarrollo de actividades de grupo
destacan los movimientos y organizaciones juveniles como las de Girí Scouts
de los EEUU, o las conocidas YMCA y YWCA creados entre 1850 y 1870.”
(Poch, 1998)
Para principios del siglo XX la sociedad americana servicios educativos,
sociales donde profesionales habían adquirido experiencia y aplicación del
método de grupo:
Dentro del trabajo social surgen ya algunos autores corno W. Newstetter,
C Kaiser, M. Nillíamson y O. Coyle que en el año 1935 maniliestan que
el trabajo social de grupo tiende a: a) crecimiento del individuo normal y
a su ajuste social mediante experiencias de grupo, b) al desarrollo del
grupo hacía fines específicos, y o) a la acción o cambio social.
(Poch, 1998)
Las consecuencias de la II Guerra Mundial y lo que produjo en la sociedad hizo
que miembros de la AAETG (Asociación Americana para el Estudio del Trabajo
de Grupo) en 1945 constituyeran un nuevo método en cual integraba los tres
métodos tradicionales:
(…) trabajo social de casos, trabajo social de grupo y trabajo social de
comunidad. Sin embargo, parece que esta idea amplía del trabajo social
no fue inmediatamente aceptada por todos los trabajadores sociales de
la época, puesto que algunos identificaban el trabajo social con el
casework” y se resistían a incluir los otros métodos más nuevos e
integrarlos a la profesión.
(Poch, 1998)
Ya para los 50´s y 60´s el trabajo social grupal estaba más enfocado en el
campo de salud mental y los infantes. Varios autores sentaron sus bases
(Konopka, G. Wilson, R.D Vinter,W. Schtwartz los cuales establecieron límites y
diferencias entre el campo de la Psicología Social que se dedicaba a dinámica
de grupo más que la intervención social.
Según Konopka existen dos categorías de grupo:
a) los grupos que ayudan al desarrollo de la persona hacía su potencial
individual para mejorar las relaciones y aptitudes de la función social
b) los grupos que precisan ayuda en la “acción social”, constituidos
frecuentemente por “personas muy bien capacitadas, situadas en posición de
liderazgo en sus comunidades y que desean participar activamente en la
solución de los problemas sociales”.
Lo interesante es que muchos autores durante la época insistieron en
diferenciar el trabajo social de grupo con la psicoterapia, a pesar de que es
importante mantener conocimiento en sicología o siquiatría, creando así una
visión “clínica”.
Sin embargo en la década de los 60´s se constituyó la expansión del TSG a
través de los programas educativos de las Naciones Unidas:
expertos en los distintos métodos de trabajo social: individual, grupo y
comunidad, se desplazan a otros continentes con la finalidad de ofrecer
formación especializada en los tres métodos de trabajo social. Estos
expertos introducen, en el trabajo social de muchos países europeos, la
experiencia adquirida en distintos ámbitos de la acción social, el
conocimiento que sustenta la metodología del trabajo social y el estatus
que puede alcanzar la profesión dentro de la atención social. Estas
aportaciones fueron asimiladas por cada país, de acuerdo Con la
evolución que el trabajo social había alcanzado en cada uno de ellos, y
con la interpretación que de la profesión se había dado.
(Poch, 1998)
En los 70´s la visión del TSG se transformó buscando una nueva orientación
tratando de integrar los métodos de TS en uno solo. Varias universidades
empiezan a utilizar el “método integrado” es decir utilizar las tres dimensiones
del TS de acuerdo a las necesidades del usuario y de la comunidad.
En los países de América Latina y en especial Argentina, el trabajo
social de grupo entronca con la corriente de pensamiento y producción
científica que inició E. Pichon Rívíere y con la Escuela de Psiquiatría y
Psicoaná- lisis de la Universidad de Buenos Aíres, y de autores como 4.
Rleger, L. Grinberg, G. Cirígliano, A. Villaverde y N. Kísnerman, entre
otros muchos, que hicieron grandes aportaciones al conocimiento de la
terapia y del trabajo social de grupo. Kisnerman es un autor que, como
en otras áreas del trabajo social, tuvo mucha influencia en la
sistematización del trabajo de grupo en nuestro país. En otros países de
este continente dicho método se ha utilizado en gran medida en el
contexto de la comunidad y dentro del trabajo de desarrollo comunitario
y como función educativa. Existe una gran experiencia y las
aportaciones teóricas son notables.
(Poch, 1998)
Como se conoce existen diferentes tipos de grupo: Grupos de acción social,
grupos socio terapéuticos, socioeducativos, grupos de ayuda mutua donde
cada uno tiene diferentes objetivos respecto a los usuarios, asi como también
una dinámica, procesos y fenómenos que se dan dentro de el. Asi como
también van a variar las necesidades de cada uno y el trabajador social deberá
identificar las necesidades para dar la intervención necesaria.
En conclusión, la metodología de grupal ha pasado por diferentes
transformaciones según la época y contexto en que se ha desarrollado. Habría
que preguntarse si en nuestra realidad actual salvadoreña habría que dar un
giro a la metodología grupal e implementar otros métodos de intervención.