ESCUELAS PSICOLOGICAS
La historia de la psicología ha visto el nacimiento de varias escuelas y propuestas
teóricas.
La psicología es una ciencia joven, pero a pesar de su corta trayectoria vital le ha dado tiempo
a crear varias corrientes psicológicas que establecen el modo en el que se investiga, los
conceptos y métodos que se utilizan para trabajar, y el objetivo que se persigue.
De hecho, la variedad de propuestas teóricas y prácticas acerca del rumbo que puede tomar
la psicología ha sido sorprendentemente grande, lo cual no significa que no puedan ser
resumidas.
Las corrientes de la Psicología más relevantes
La psicología como disciplina separada de la filosofía apareció durante la segunda mitad del
siglo XIX. Normalmente se considera que su nacimiento coincidió con la inauguración del
laboratorio de investigaciones en psicología creado por Wilhelm Wundt en el 1879.
A partir de ese momento, empezaron a surgir diferentes enfoques de la psicología, muchos
de los cuales aparecían como reacción al resto. Son los siguientes.
1. Estructuralismo
Esta corriente aparecida hacia 1890 incluye a los miembros de la tradición de investigación
psicológica inaugurada por Wilhelm Wundt. Edward Titchener fue su principal
representante, y defendió la idea de que el objetivo de la psicología debía ser descubrir los
elementos básicos de la consciencia y el modo en el que interactúan entre ellos para crear los
procesos mentales.
Se trata de una perspectiva reduccionista, ya que pretendía investigar desde los elementos
más básicos para entender los más complejos, y mecanicista, ya que se basaba en la idea de
que un sistema tan complejo como el que compone nuestra mente puede ser reducido a partes
aisladas, como si fuese un motor.
Justamente por su enfoque más académico que pragmático, pronto apareció otra corriente
que pasó a competir con esta: el funcionalismo.
La psicología estructuralista
La escuela estructuralista tuvo un papel relevante en la psicología de principios del siglo XX.
Titchener, Wundt y el resto de teóricos de esta orientación tenían el objetivo de analizar la
mente a partir de los elementos básicos que la conforman, y de cómo estos se unen para
formar procesos complejos. Para ello se basaron sobre todo en el método introspectivo.
Existe debate en torno a si la fundación de la psicología estructuralista debe ser atribuida a
Wundt o a Titchener. Si bien las ideas centrales de esta orientación psicológica parten de
Wundt, fue Titchener quien sistematizó, extendió y popularizó sus propuestas en los Estados
Unidos, que por entonces se estaban convirtiendo en el núcleo mundial de la psicología.
La psicología estructuralista propone que podemos entender la estructura de los procesos
mentales a través de la definición y de la categorización de los elementos que conforman la
psique, particularmente de los contenidos mentales y de los procesos por los cuales estos
tienen lugar.
Titchener afirmó que la consciencia (o la mente) está formada por tres tipos de fenómeno:
las sensaciones, los afectos y las imágenes. Al unirse varios de la misma clase aparecen
procesos complejos. Las sensaciones serían los elementos que componen las percepciones,
mientras que los afectos darían lugar a las emociones y las ideas a los pensamientos.
El método introspectivo
La psicología estructuralista de Titchener se basaba en la utilización del método
introspectivo, por el cual un sujeto entrenado ejerce el rol de observador y descriptor de sus
propios procesos psicológicos. Para provocarlos se utilizaban distintos tipos de estímulos,
que variaban en función de la tarea a realizar y del tipo de contenido mental estudiado.
El método introspectivo ya había sido utilizado por Wundt; no obstante, Titchener lo aplicaba
de un modo mucho más riguroso. En particular, este autor rechazaba el estudio de los
procesos inconscientes, lo cual incluye constructos como “instinto”. Así, sus técnicas de
estudio se centraban en la descripción de la experiencia psicológica consciente.
Según Titchener es posible obtener información fiable sobre la naturaleza de la mente a través
de la introspección y del conocimiento de uno mismo. De hecho, para este autor éste es el
único método que permite analizar los procesos mentales de forma fiable, puesto que
afirmaba que la psicología debía ser necesariamente una disciplina basada en la
introspección.
El legado del estructuralismo
A modo general se considera que la psicología estructuralista desapareció con Titchener: las
escuelas psicológicas que se opusieron a los planteamientos de este autor ganaron la batalla
ideológica en la comunidad científica. Sin embargo, y del mismo modo que Wundt, Titchener
cumplió un papel clave en el desarrollo de la psicología experimental y científica.
El funcionalismo de William James surgió como reacción al estructuralismo de Titchener.
Esta orientación ponía el foco sobre la relevancia de aspectos olvidados por la psicología
estructuralista como los métodos empíricos, la comparación estadística o la experimentación
sistemática, y fue el antecedente fundamental del conductismo de Watson.
En la actualidad el tipo de psicología por el que Titchener abogaba sigue vivo en una forma
distinta en la psicología cognitiva, que se focaliza también en la descripción de procesos y
fenómenos mentales en muchos casos subjetivos. Además, la utilidad del método
introspectivo ha sido puesta en valor por un gran número de psicólogos en las últimas
décadas.
Un dato curioso con respecto a Titchener es el hecho de que fue este autor quien acuñó el
término anglosajón “empathy” (empatía). La palabra proviene del griego clásico
“empatheia”, que significa “pasión o afecto físico”; fue adaptada al alemán (“Einfühlung”)
por Hermann Lotze y Robert Vischer y por último el propio Titchener la tradujo al inglés.
2. Funcionalismo
Una de las principales corrientes de la psicología de las aparecidas a principios del siglo XX.
El funcionalismo, que nació en la primera década del siglo XX, supone un rechazo al enfoque
estructuralista; en vez de centrarse en estudiar los componentes de la mente, tenía como
objetivo entender los procesos mentales. No se centraba en las "piezas", sino en el
funcionamiento, es decir las funciones psicológicas que se llevan a cabo dentro de nuestra
cabeza (y, por extensión, dentro de nuestro cuerpo).
Además, mientras que los planteamientos del estructuralismo tenían que ver con preguntas
muy abstractas y generales, el funcionalismo aspiraba a ofrecer herramientas útiles. La idea
era conocer cómo funcionamos para poder utilizar esos conocimientos en problemas
cotidianos y específicos.
Aunque él mismo se desvinculó del funcionalismo, se considera que William James fue una
de las grandes figuras históricas del desarrollo de la psicología que mejor encarnaba los
planteamientos y preocupaciones propios de esta corriente.
Los Principios de Psicología de James, con su postura crítica hacia el sistema de Wundt
sirvieron de inspiración a una nueva generación de psicólogos que representaron la mayor
fuente de oposición a la psicología Wundtiana que Titchener promovía desde la Universidad
de Cornell. Si bien James nunca presentó una psicología estructurada y coherente, dos de sus
ideas principales iban a tener una tremenda influencia en esta nueva generación de
psicólogos, la mayoría de los cuales había ido a Alemania a estudiar con Wundt y otros
psicólogos.
En primer lugar, James había sido fuertemente influido por el concepto Darwinista de
adaptación. En segundo lugar, el concepto de hábito era a decir de James indispensable para
entender el comportamiento humano. Estas dos ideas se encontraban largamente en oposición
con la psicología de Titchener que se preocupaba de forma casi exclusiva por el estudio de
las sensaciones en contextos experimentales altamente controlados. James Mark Baldwin y
James McKeen Cattell, independientemente, también habían estado promoviendo una
psicología más cercana a la biología y más interesada en la acción.
Fue particularmente James Rowland Angell, sin embargo, quien de manera más directa
contrastó las dos visiones experimentales, en particular en relación a algunos de los
experimentos de Titchener que otros laboratorios no habían podido replicar. En respuesta a
estos ataques, Titchener publicó una respuesta en 1898 en la que acuñó los nombres de
estructuralismo y funcionalismo para referirse a los campos rivales. Angell asumió el nombre
y articuló sus postulados principales en su discurso inaugural como presidente de la
Asociación Estadounidense de Psicología en 1906, con el título, "The Province of Functional
Psychology." En éste, Angell reconocía que ya existían varios funcionalismos, notablemente
el de Cattell, Woodworth y Thorndike en la Universidad de Columbia, y daba particular
importancia a tres principios centrales: (una psicología de las operaciones mentales, en
contraste con una de los elementos mentales; una concepción de la mente como mediadora
entre el ambiente y las necesidades del organismo; y una concepción psicofísica de la relación
mente-cuerpo, en la que el cuerpo es fundamental para la comprensión de la mente. Para
Angell, las operaciones mentales solo pueden ser consideradas en el contexto de un flujo de
fuerzas biológicas que propenden por el ajuste al ambiente, y en consecuencia ayudan a la
supervivencia de los organismos, en particular en la forma de hábitos comportamentales.
Asumiendo pues un punto de vista evolutivo, el funcionalismo de Angell enfatizaba el
propósito adaptativo de las funciones mentales superiores y ubicaba a la psicología
claramente en el campo de las ciencias biológicas. Como consecuencia de esta orientación
biológica, el funcionalismo promovió el desarrollo de la psicología comparada, la psicología
infantil, el estudio de los hábitos y las diferencias individuales y la aceptación de la psicología
aplicada como área legítima de estudio, mucha de esta investigación conducida en la
Universidad de Chicago por Angell y sus estudiantes.
3. Psicoanálisis y psicodinámica
La corriente psicodinámica apareció por primera vez a través de la obra de Sigmund Freud,
en los últimos años del siglo XIX. Se basaba en la idea de que el comportamiento humano,
tanto en sus movimientos, pensamientos y emociones, es el producto de una lucha de fuerzas
opuestas que tratan de imponerse a la otra. Esta lucha es inconsciente, pero según los
seguidores de esta corriente puede ser reconocida a través de la interpretación de sus
manifestaciones simbólicas.
Aunque la obra de Sigmund Freud ha dado pie a la creación de muchas teorías psicológicas
y escuelas de terapia diferentes, lo cierto es que actualmente no cuentan con aval científico,
entre otras cosas por la crítica que el filósofo de la ciencia Karl Popper realizó acerca de esta
manera de investigar.
Las tres instancias psíquicas de la teoría de Freud
El enfoque psicodinámico, que nació con el psicoanálisis de Freud, se fundamenta en la idea
de que los procesos psíquicos que se producen en cada persona están definidos por la
existencia de un conflicto. De ahí viene el término "dinámica", que expresa esa constante
sucesión de acontecimientos por las que una parte intenta imponerse a la otra. Los conceptos
del Ello, el Yo y el Superyó forman el apartado de la teoría de Freud en el que esta idea de
choque entre diferentes estructuras psíquicas queda más patente.
Pero alejémonos de términos tan abstractos. ¿En qué se basa esa lucha que según Freud se
libra en nuestra cabeza de manera fundamentalmente inconsciente? ¿Qué intereses y
objetivos hay en juego según el padre del psicoanálisis? Para responder estas preguntas
primero es necesario definir qué son el Ello, el Yo y el Superyó, las tres entidades que para
Freud explican la personalidad de los seres humanos a través del modo en el que luchan entre
sí.
El Ello
Freud proponía que el Ello o Id es la estructura de la psique humana que aparece en primer
lugar. A diferencia de lo que ocurre con el Yo y el Superyó, está presente desde que nacemos,
y por lo tanto durante los primeros dos años de nuestras vidas es la que manda a lo largo de
ese periodo de tiempo.
El Ello se mueve a partir del principio del placer inmediato, y por eso lucha por hacer que las
pulsiones primarias rijan la conducta de la persona, independientemente de las consecuencias
a medio o largo plazo que eso pueda conllevar. Por ello se suele considerar que el Ello es "la
parte animal" o "instintiva" del ser humano.
El Yo
Esta instancia psíquica surgiría a partir de los dos años y, a diferencia del Ello, se regiría por
el principio de la realidad. Eso significa que el Yo está más enfocado hacia el exterior, y nos
lleva a pensar en las consecuencias prácticas de lo que hacemos y los problemas que puede
generar una conducta demasiado desinhibida. Esto hace que se enfrente al Ello para aplacar
las pulsiones que emanan de él, para lo cual utiliza los mecanismos de defensa.
En definitiva, el Yo es, según la teoría de Sigmund Freud, la instancia psíquica que se encarga
de hacer que la fuerza del Ello no tome el control del cuerpo llevándonos a situaciones
catastróficas a corto plazo, y que la del Superyo no llegue a asfixiarnos por su carácter
restrictivo. No es simplemente una entidad que limita la influencia de las otras dos, sino que
tiene su propia agenda e intereses y se rige por una lógica distinta: la de lo pragmático y la
supervivencia.
El Superyó
El Superyó aparecería según Freud a partir de los 3 años de vida, y es consecuencia de la
socialización (básicamente aprendida a través de los padres) y la interiorización de normas
consensuadas socialmente. Es la instancia psíquica que vela por el cumplimiento de las reglas
morales. Es por eso que el Superyó presiona para realizar grandes sacrificios y esfuerzos con
tal de hacer que la personalidad de uno mismo se acerque lo máximo posible a la idea de la
perfección y del bien.
Como el Ello rechaza totalmente la idea del sometimiento a la moral y el Yo, a pesar de tratar
de frenar las pulsiones, también se mueve por objetivos egoístas centrados en la
supervivencia y lo pragmático de adaptarse al entorno, El Superyó se enfrenta a ambos. Para
el padre del psicoanálisis, es Superyó tiene sentido en un contexto en el que la influencia de
la sociedad nos obliga a adoptar conductas de vigilancia de uno mismo para evitar las
confrontaciones con los demás, aunque a la larga esta influencia vaya mucho más allá de esta
lógica orientada a la socialización y pase a constituir un elemento fundamental de la creación
de la identidad del individuo.
4. Conductismo
El conductismo se consolidó poco después del psicoanálisis, y apareció siendo una corriente
d la psicología que se oponía a Freud y a sus seguidores, pero también a muchos otros
investigadores con tendencia hacia el mentalismo. Al contrario que estos últimos, los
conductistas enfatizaban la importancia de basar la investigación en elementos observables
del comportamiento, evitando al máximo la especulación no justificada y huyendo de la
interpretación de los actos en clave simbólica.
Fundamentalmente, los conductistas se caracterizaban por considerar que el objeto de estudio
de la psicología debía ser la conducta, y no lo que suele entenderse por "procesos mentales"
o, por supuesto, cualquier tipo de especulación sobre el alma (si bien llegados ciertos puntos
también pasaron a estudiarse los procesos mentales, aunque entendidos como conducta, igual
que la conducta motora).
Pero a pesar de que los conductistas querían basar su trabajo en el estudio de la materia y no
del alma, eso no significa que se dedicasen a estudiar el cerebro, tal y como haría un
neurólogo.
A diferencia de los biopsicólogos, para hacer su trabajo los conductistas no necesitaban
conocer detalles sobre lo que ocurre en nuestro sistema nervioso al realizar ciertas tareas. En
vez de eso, se centraban en estudiar las relaciones que se crean entre los estímulos y las
repuestas. Por ejemplo, para saber si un sistema de recompensas funciona o no en una
empresa, no es necesario saber qué circuitos de neuronas están interviniendo en este proceso.
De este modo, en esta corriente de la psicología la unidad de análisis es la contingencia: la
relación entre estímulos y sus respuestas (siendo ambos observables y medibles). Sin
embargo, como medir ciertas reacciones ante estímulos se consideraba inmoral utilizando
seres humanos, se basaban en la experimentación con animales, lo cual dio mucha fuerza a
la psicología comparada.
Dos de los representantes más famosos de esta corriente de la psicología fueron John B.
Watson y B. F. Skinner.
¿Qué es el conductismo?
El conductismo es una corriente de la Psicología que se centra en el estudio de las leyes
comunes que determinan el comportamiento humano y animal. En su origen, el conductismo
tradicional deja de lado lo intrapsíquico para focalizarse en la conducta observable, es decir,
prioriza lo objetivo por encima de lo subjetivo. Esto opone el conductismo a planteamientos
previos como los psicodinámicos y los fenomenológicos. De hecho, desde la perspectiva
conductista aquello que solemos entender como "mente" o "vida mental" es tan solo una
abstracción de lo que realmente debería estudiar la psicología: los vínculos entre estímulos y
respuesta en contextos determinados.
Los conductistas tienden a concebir a los seres vivos como “tabulas rasas” cuya conducta
está determinada por los refuerzos y castigos que reciban más que por predisposiciones
internas. El comportamiento, por tanto, no depende principalmente de fenómenos internos,
como los instintos o los pensamientos (que no dejan de ser, por otra parte, conductas
encubiertas) sino más bien del entorno, y no podemos separar ni la conducta ni el aprendizaje
del contexto en que tienen lugar.
De hecho, aquellos procesos que ocurren en el sistema nervioso y que para muchos otros
psicólogos son la causa de cómo actuamos, para los conductistas no son más que otro tipo de
reacciones generadas a través de nuestra interacción con el entorno.
Conceptos básicos del conductismo
A continuación, definimos los principales términos de la teoría conductista.
Estímulo: Este término se refiere a cualquier señal, información o evento que produce
una reacción (respuesta) de un organismo.
Respuesta: Cualquier conducta de un organismo que surge como reacción a un
estímulo.
Condicionamiento: El condicionamiento es un tipo de aprendizaje derivado de la
asociación entre estímulos y respuestas.
Refuerzo: Un refuerzo es cualquier consecuencia de una conducta que aumenta la
probabilidad de que ésta vuelva a darse.
Castigo: Opuesto al refuerzo: consecuencia de una conducta que disminuye la
probabilidad de que vuelva a darse.
5. Gestalt
Esta corriente, que no debe ser confundida con la terapia Gestalt, nació en Alemania para
estudiar procesos psicológicos relacionados con la percepción y con el modo en el que se
llega a soluciones ante problemas nuevos.
Para estos investigadores, tanto al ver una imagen como al tener una idea somos capaces de
crear una imagen global acerca del entorno y sus potencialidades, en vez de limiarnos
acumular información pieza por pieza acerca de lo que nos rodea y luego hacer que estos
elementos encajen.
Por ejemplo, al resolver un puzzle o vamos probando hasta que por casualidad lo
conseguimos, sino que se nos aparece una imagen de la resolución del problema de forma
espontánea. Wolfgang Köhler, por ejemplo, estudió cómo los chimpancés llegan a
conclusiones acerca de posibles maneras de modificar el entorno para obtener comida.
Estos colectivos de investigadores desarrollaron una serie de normas, las llamadas "leyes de
la Gestalt", a través de las cuales describían los procesos por los que nuestro cerebro crea
unidades de información cualitativamente diferentes de los datos que le llegan a través de los
sentidos.
Es una teoría muy utilizada actualmente en psicoterapia y resolución de problemas, pero
también se ha popularizado por ser uno de los enfoques psicológicos más atractivos para
aquellas personas que crean que la manera de ser, comportarse y sentir del ser humano no
puede reducirse sólo a lo que es directamente observable o medible.
Sus fundamentos filosóficos y leyes acerca de nuestra manera de percibir las cosas hunden
sus raíces en años y años de investigación, y sus formulaciones acerca de la mente humana
no siempre son intuitivas.
Es por eso que para entender bien la teoría de la Gestalt es necesario un pequeño cambio de
mentalidad, y nada mejor para conseguir esto que aprender en qué sentido está orientado su
enfoque y cuáles son sus principios.
La teoría de la Gestalt y el concepto de "forma"
Algunas escuelas de la psicología consideran que las representaciones mentales que se crean
en nuestra consciencia son la suma de piezas de imagen, sonido, tacto y memoria. De este
modo, el conjunto de estos paquetes de información que van llegando desde los sentidos se
sumarían en nuestro cerebro y de esa superposición de unidades aparecería lo que
experimentamos.
La teoría de la Gestalt, sin embargo, niega que exista un "todo" perceptivo que esté
compuesto por el conjunto de datos que van llegando a nuestro cuerpo. Por el contrario,
propone que lo que experimentamos es más que la suma de sus partes, y que por lo tanto
existe como un todo, una figura que sólo puede ser considerada entera. Así pues, lo que ocurre
es que la globalidad de nuestras "formas" mentales se impone a lo que nos va llegando a
través de los sentidos, y no al contrario.
Según este enfoque, aprendemos acerca de lo que nos rodea no sumando el conjunto de piezas
de información que nos llegan a través de los sentidos, sino a partir de las "figuras" que se
crean en nuestra mente. Por ejemplo, desde la teoría de la Gestalt que se utiliza en la terapia
Gestalt creada por Fritz Perls (que no es exactamente lo mismo que la psicología de la Gestalt,
más antigua que esta) se proponen formas de psicoterapia en las que el objetivo es que el
paciente pueda comprender ciertos problemas en un sentido global que sea distinto a como
lo hacía anteriormente y que le permita desarrollar sus potencialidades.
Así pues, según la teoría de la Gestalt las personas no seríamos recipientes de sensaciones
varias, sino que nuestra mente estaría compuesta por diferentes totalidades. Para los
gestaltistas no es necesario centrarse en las piezas de las que parecen estar formadas nuestras
figuras mentales acerca de cualquier cosa para solucionar un conflicto o adoptar una
mentalidad más útil, sino que lo que hay que procurar es alcanzar una comprensión
estructural nueva de lo que ocurre.
Otras leyes de la teoría de la Gestalt son:
La ley de la figura-fondo: no podemos percibir una misma forma como figura y a la
vez como fondo de esa figura. El fondo es todo lo que no se percibe como figura.
Ley de la continuidad: si varios elementos parecen estar colocados formando un flujo
orientado hacia alguna parte, se percibirán como un todo.
Ley de la proximidad: los elementos próximos entre sí tienden a percibirse como si
formaran parte de una unidad.
Ley de la similitud: los elementos parecidos son percibidos como si tuvieran la misma
forma.
La ley de cierre: una forma se percibe mejor cuanto más cerrado está su contorno.
Ley de la compleción: una forma abierta tiende a percibirse como cerrada.
¿Cómo son estas "formas" según la teoría de la Gestalt?
Como las formas son una totalidad, no pueden ser reducidas a un solo sentido. Eso significa
que para los gestaltistas una imagen mental no es realmente una imagen visual, como la que
se puede producir al proyectar luz sobre una retina, sino que es algo más. Tanto es así que,
para los seguidores de la teoría de la Gestalt, las leyes de la Gestalt son aplicables no sólo a
lo percibido a través de la vista, aunque normalmente son ejemplificadas sólo con dibujos e
iconos. No es difícil imaginar ejemplos en los que las leyes de la Gestalt parecen aplicarse a
todo tipo de percepciones.
En definitiva, la teoría de la Gestalt nos propone un enfoque psicológico en el que la persona
tiene un papel activo construyendo unidades de significación acerca de sus experiencias y
que, además, es capaz de reestructurar sus "formas" mentales para adoptar puntos de vista
más útiles y orientar mejor tanto su toma de decisiones como sus objetivos.
Fritz Perls y la Terapia Gestalt
Fritz Perls, de acuerdo a la mayoría de postulados de la psicología Gestalt, desarrolló una
terapia propia: la Terapia Gestalt.
6. Humanismo
Técnicamente, la psicología humanista no se caracteriza por proponer herramientas de
investigación o de intervención determinadas, y tampoco se fundamenta en presuposiciones
científicas diferenciadas. Lo que la distingue es el modo en el que se vincula la psicología
con la ética y con un concepto del ser humano.
En esta corriente se cree que la función de la psicología no debe ser simplemente obtener
información y analizarla fríamente, sino que hay que hacer felices a las personas.
A la práctica, esto ha significado que los psicólogos humanistas se han basado mucho en la
fenomenología y han considerado que lo subjetivo y lo no medible directamente también
debe tener valor para la psicoterapia y la investigación. Esto les ha valido muchas críticas, ya
que puede ser entendido como un síntoma de que su orientación es dualista.
Uno de los representantes de esta corriente más conocidos fue Abraham Maslow, que teorizó
acerca de la jerarquía de necesidades humanas.
Las primeras pistas a la hora de situar la Psicología Humanista en el mapa de las corrientes
psicológicas las encontramos en uno de sus principales abanderados: Abraham Maslow (el
creador de la Pirámide de Maslow de las necesidades humanas). En su libro La Personalidad
Creadora, Maslow habla de tres ciencias o grandes categorías aisladas desde las que se
estudia la psique humana. Una de ellas es la corriente conductista y objetivista, que parte del
paradigma positivista de la ciencia.
En segundo lugar se encuentra lo que él llama "las psicologías freudianas", que ponen énfasis
en el papel del subconsciente para explicar el comportamiento humano y, especialmente, la
psicopatología.
Finalmente, Maslow habla de la corriente a la que él se adscribe: la Psicología Humanista.
Esta tercera corriente, sin embargo, tiene una peculiaridad. La Psicología Humanista no niega
los dos enfoques anteriores, sino que los abarca partiendo de otra filosofía de la ciencia. Más
allá de ser una serie de métodos a través de los cuales estudiar e intervenir sobre el ser
humano, tiene su razón de ser en una manera de entender las cosas, una filosofía singular.
Concretamente, esta escuela se fundamenta en dos movimientos filosóficos: la
fenomenología y el existencialismo.
¿Fenomenología? ¿Existencialismo? ¿Qué es eso?
No es sencillo describir en unas pocas líneas dos conceptos sobre los que se ha escrito tanto.
En primer lugar, y simplificándolo todo un poco, la concepción de la fenomenología puede
ser abordada explicando la idea de fenómeno. De hecho, el filósofo alemán Martin Heidegger
lo define como "aquello en que algo puede hacerse patente, visible en sí mismo". Para la
fenomenología, pues, lo que percibimos como lo real es la realidad última.
7. Cognitivismo
El cognitivismo se consolidó como corriente de la psicología a finales de los años 60, y fue
una reacción al conductismo de B. F. Skinner. Supuso una vuelta al estudio de los procesos
mentales que no eran demasiado tenidos en cuenta por los conductistas, y esto hizo que
apareciese una nueva preocupación por las creencias, las emociones, la toma de decisiones,
etc.
Sin embargo, en lo metodológico esta nueva corriente se vio muy influida por el
conductismo, y utilizó muchas de sus herramientas de intervención y de investigación.
Actualmente, el cognitivismo es la perspectiva dominante.
El cognitivismo es una corriente de la psicología que se especializa en el estudio de la
cognición (los procesos de la mente relacionados con el conocimiento). La psicología
cognitiva, por lo tanto, estudia los mecanismos que llevan a la elaboración del conocimiento.
-Máximos exponentes de la escuela cognitiva: Lev Vigotsky, David Ausubel, Jerome Bruner.
-BIOGRAFIA DE LEV VIGOTSKY
(Lev Semiónovich Vigotsky, Vigotski o Vygotsky; Orsha, 1896 - Moscú, 1934) Psicólogo
soviético. Fue jefe de la orientación sociocultural de la psicología soviética, junto a A.R.
Luria y A.N. Leontiev. Con sus investigaciones sobre el proceso de conceptualización en los
esquizofrénicos (El desarrollo de los procesos psicológicos superiores, Pensamiento y
lenguaje), y su posterior seguimiento en la obra de sus discípulos, ejerció una gran influencia
en la psicología pedagógica occidental. Siendo aún muy niño se trasladó con su familia a
Gomel. Sus padres tenían gran interés en que estudiara medicina y, aunque su vocación lo
inclinaba a materias de carácter humanístico, consiguió plaza en la Facultad de Medicina de
Moscú. En el último momento, sin embargo, renunció a su plaza y se matriculó en la Facultad
de Derecho. Paralelamente siguió estudios de filosofía e historia en la Universidad
Shanyavsky, aunque su titulación no estaba reconocida por las autoridades educativas
zaristas.
Muchos años después, en la última etapa de su vida, Vigotsky comenzó a estudiar medicina,
buscando en ello una explicación de la organización neurológica de las funciones mentales
superiores que había estudiado antes desde otras perspectivas. Su prematuro fallecimiento le
impidió completar estos estudios.
-BIOGHRAFIA DE DAVID AUSUBEL
(David Paul Ausubel; Nueva York, 1918 - 2008) Psicólogo y pedagogo estadounidense que
desarrolló la teoría del aprendizaje significativo, una de las principales aportaciones de la
pedagogía constructivista. Miembro de una familia de origen judío emigrada desde Europa,
estudió en la Universidad de Nueva York y desarrolló en su país una importante labor
profesional y teórica como psicólogo de la educación escolar. Dio a conocer lo más
importante de sus estudios en los años 60, en obras como Psicología del aprendizaje
significativo verbal (1963) y Psicología educativa: un punto de vista cognoscitivo (1968).
Para Ausubel, las teorías y métodos de enseñanza han de estar relacionados con la actividad
que se realiza en el aula y con los factores cognoscitivos, afectivos y sociales que en ella
influyen. Su teoría del aprendizaje significativo verbal supone la necesidad de tener en cuenta
los conocimientos previos del alumno para construir desde esa base los nuevos
conocimientos, respetando la relación lógica entre ellos. De este modo, el aprendizaje
significativo enriquece la estructura cognitiva, que, en interacción, va a su vez
modificándose. Tal aprendizaje se opone al puramente memorístico, en el que los
conocimientos llegan a ser memorizados, pero no a articularse en una estructura cognoscitiva
que a su vez permita la recepción de otros nuevos; en el aprendizaje memorístico, la
incorporación de conocimientos es arbitraria y débil, y por ello se pierden con facilidad.
-BIOGRAFIA DE JEROME BRUNER
(Jerome Seymour Bruner; Nueva York, 1915) Psicólogo y pedagogo estadounidense. Ejerció
su cátedra de Psicología Cognitiva en la Universidad de Harvard y, junto con G. Miller, fundó
el Center for Cognitive Studies, considerado el primer centro de psicología cognitiva. Jerome
Bruner fue director de este centro, ubicado en la misma universidad de Harvard, donde B. F.
Skinner impartía su teoría del aprendizaje operante. Posteriormente se trasladó a Inglaterra,
donde dictaría clases en la Universidad de Oxford. El interés de Bruner por la evolución de
las habilidades cognitivas del niño y por la necesidad de estructurar adecuadamente los
contenidos educativos le llevó a desarrollar una teoría que, en ciertos aspectos, se parece a
las de Piaget y Ausubel. Al igual que Piaget, observó que la maduración y el medio ambiente
influían en el desarrollo intelectual, aunque Bruner centró su atención en el ambiente de
enseñanza. Al igual que Ausubel, advirtió la importancia de la estructura, si bien se concentró
de forma más especial en las responsabilidades del profesor que en las del estudiante. Bruner
concibe el desarrollo cognitivo como una serie de esfuerzos seguidos de períodos de
consolidación. Al igual que Piaget, cree que estos "esfuerzos del desarrollo se organizan en
torno a la aparición de determinadas capacidades'' y que la persona que aprende tiene que
dominar determinados componentes de una acción o de un cuerpo de conocimientos antes de
poder dominar los demás.
QUE ENSEÑA LA ESCUELA COGNITIVISTA:
Desde una perspectiva cognitiva, en los propósitos del aprendizaje no sólo se consideran los
contenidos específicos sobre determinado tema sino también la consideración de las técnicas
o estrategias que mejorarán el aprendizaje de tales contenidos. Las decisiones profesionales
del docente respecto a la práctica de la enseñanza, inciden de un modo directo sobre el
ambiente de aprendizaje que se crea en el aula y están centradas, tanto en las intenciones
educativas como en la selección y organización de los contenidos, la concepción subyacente
de aprendizaje y el tiempo disponible. El enfoque cognitivo supone que los objetivos de una
secuencia de enseñanza, se hallan definidos por los contenidos que se aprenderán y por el
nivel de aprendizaje que se pretende lograr. Por otra parte, las habilidades cognitivas a
desarrollar siempre se encuentran en vinculación directa con un contenido específico. En
síntesis, son tres etapas en el proceso de enseñanza, la primera pretende preparar al alumno
a través de la búsqueda de saberes previos que podrían propiciar u obstaculizar el aprendizaje,
la segunda, la de activar los conocimientos previos al presentar los contenidos y, finalmente,
estimular la integración y la transferencia en virtud de la nueva información adquirida. Para
Ausubel, aprender es sinónimo de comprender e implica una visión del aprendizaje basada
en los procesos internos del alumno y no solo en sus respuestas externas. Con la intención de
promover la asimilación de los saberes, el profesor utiliza organizadores previos que
favorezcan la creación de relaciones adecuadas entre los conocimientos previos y los nuevos.
Los organizadores tienen la finalidad de facilitar la enseñanza receptivo significativa, con lo
cual, sería posible considerar que la exposición organizada de los contenidos, propicia una
mejor comprensión.