Manual de Evangelismo y Misiones 2023
Manual de Evangelismo y Misiones 2023
MIRCAR
(Motivando la Pasión por el Evangelismo y las
Misiones)
2023
Parte I. Evangelismo Pag.
1
1. El Propósito de Dios
9
2. La Soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre
15
3. El Evangelio
21
4. Sé intencional y estratégico en el evangelismo
28
5. ¿Y si me rechazan?
35
6. El discipulado de otros en el evangelismo
43
7. La meta es la gloria de Dios
49
8. ¿Por qué las misiones?
54
9. ¿Es Jesús el único camino a Dios?
62
10. El rol de la iglesia local en las misiones
_______________________________________________________
Introducción
Esta mañana iniciamos un estudio de 12 semanas acerca de uno de los principales propósitos de
nuestra vida: proclamar el evangelio de Jesucristo. En Mateo 28:18-20 leemos:
«18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por
tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del
Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con
vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».
De eso trata toda esta clase. Queremos prepararte, animarte y exhortarte a ser un hacedor de
discípulos.
La Biblia será nuestro texto clave durante las siguientes 12 semanas. Se han escrito infinidades
de libros acerca del evangelismo, y señalaremos algunos de ellos ocasionalmente, pero creemos
que Dios nos ha hablado en su palabra y que ella nos prepara para toda buena obra, incluyendo el
evangelismo (2 Ti. 3:16-17).
Antes de pasar a ver las lecciones que estaremos cubriendo, quiero dejar algo muy en claro.
Este curso no está dirigido a personas que simplemente quieren aprender acerca de cómo
compartir su fe. En otras palabras, si tu intención es venir aquí, tomar algunas notas y guardarlas
en un escritorio para acumular polvo… Por favor, no tomes este curso.
La Biblia es muy clara en que somos responsables de lo que conocemos. Lo último que quiero
es enseñarte más lecciones de las cuales serás responsable ante Cristo en el día del juicio. Este
curso no está diseñado para expertos o evangelistas profesionales… Este curso está diseñado
para personas que desean, por la gracia de Dios, aprender cómo hablar mejor a otros acerca del
Salvador que vino a rescatar a los pecadores de la ira de Dios. Este curso está diseñado para ser
puesto en práctica.
Ahora bien, no digo esto para asustarte, pero si eres como yo, necesitas recordar la difícil
realidad de que la que estamos hablando. El Evangelismo tiene que ver con personas reales que
necesitan un verdadero Salvador. En esta clase estamos hablando acerca de la vida y la muerte,
el cielo y el infierno. Estamos hablando acerca de personas siendo salvadas de la furia de la ira de
Dios mediante la persona y obra de un Salvador Santo, Jesucristo. ¡Esto es serio!
En primer lugar, queremos dar una breve reseña de los temas de la clase a fin de que puedas
conocer lo que estaremos cubriendo en las próximas semanas.
En segundo lugar, iremos desde Génesis hasta Apocalipsis para obtener el panorama general
de lo que Dios está haciendo en la historia (Pasaremos la mayor parte del tiempo en Génesis).
En tercer lugar, resaltaremos varias implicaciones acerca del evangelismo que visitaremos a lo
largo del semestre.
Pienso que una de las mejores formas de responder a la pregunta de por qué Dios creó, es
hacer la pregunta «quién». ¿Quién es este Dios que creó? Entonces, dime, cuando leemos la
Biblia, ¿a quién vemos que Dios se revela?
¿Cuáles son las características de Dios? Las citas serían muy útiles1.
Una de las cosas más increíbles que vemos acerca de Dios como se ha revelado es que él es
la Trinidad. Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo son las personas divinas distintivas
que han existido eternamente como el único Dios verdadero. Aunque podríamos hablar durante
siglos de lo que significa que Dios sea trino, quiero que consideremos un aspecto en particular de
esta realidad. Que Dios sea la Trinidad resalta el hecho de que él es capaz de amar. El Padre ha
amado eternamente al Hijo y el Hijo ha amado eternamente al Espíritu, han habitado desde
siempre en una perfecta relación de amor y gloria.
Es importante que hablemos acerca de esto porque nos ayuda a entender que cuando Dios
creó el universo y las personas que en él viven, no lo hizo porque necesitara algo. Dios no estaba
solo ni aburrido. Siempre ha sido y seguirá siendo perfecto y completo en quien él es.
Al contrario, Dios creó por amor, por el deseo de compartir su gloria. Lo más amoroso que Dios
puede hacer es compartir quién es él. Y por esa razón, la Biblia dice que Dios creó todas las cosas
para reflejar su gloria en toda su plenitud y permitirnos compartir su amor junto con otros seres (Is.
43:7).
Ve conmigo a Génesis 1:26 y 2:7-9. En estos versículos observamos que Dios creó al hombre
a su imagen y semejanza. Esto quiere decir, en cierto sentido, que Dios nos hizo para ser como él.
1
Espera escuchar cosas como Soberano, Misericordioso, Justo, Bueno, Santo, Omnipresente, Omnisciente,
Omnipotente, Eterno, Amoroso, Inmutable, Fiel. Recomiendo traducir los «omni».
2
Dios nos ha creado para plasmar su carácter, para gobernar su creación como sus
administradores y para tener una relación con él. Dios nos creó para conocerlo, para reflejarlo y
amarlo.
Sin embargo, la relación de Adán y Eva con Dios no era un concepto abstracto. Más bien, era
una relación de bendiciones y límites. Lee Génesis 2:16-17 conmigo.
Primero, quiero que notes la libertad que Dios les da a Adán y Eva… «De todo árbol del huerto
podrás comer».
¿Lo viste? «¡Es todo suyo! ¡Lo hice para ustedes! ¡Disfrútenlo! ¡Coman de esos árboles y con
cada mordida recuerden que yo se los di para su deleite!». Dios creó al mundo bueno y lo creó
para nuestro disfrute… y eso da gloria a Dios.
El disfrute, no obstante, debe ser cuidado por la verdad de Dios. A la luz de esto, nuestra
segunda observación debería ser la restricción. Dios da un mandato y una consecuencia en el
versículo 17: «mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él
comieres, ciertamente morirás».
Dios es Santo, él es Santo, Santo, Santo. Si el hombre se revelara contra Él; Él lo juzgaría. El
hombre fue creado para conocerlo, disfrutarlo y adorar a Dios. Al hacer esto, el hombre glorifica a
Dios.
¿Puedes imaginar eso? Un mundo perfecto. Sin miedo. Sin celos. Sin recuerdos inquietantes.
Sin corazones endurecidos. Sin lamentos. Sin culpa. Sin vergüenza. No conocían otra cosa que la
vida, el amor, el gozo, la libertad y la perfecta santidad. Para eso fuimos creados.
Comieron lo que Dios les había prohibido. Rechazaron a Dios. Se rebelaron contra el Señor de
gloria y siguieron su propio camino.
¿Y qué sucedió? ¿Las cosas mejoraron? No. De hecho, tal y como Dios lo prometió, murieron.
El pecado entró y cada aspecto de su mundo fue quebrantado. Lee Génesis 3:7.
El pecado destruyó su conocimiento de quiénes eran. Una vez fueron libres, ahora están llenos
de vergüenza, miedo y culpa. Entonces, ¿qué hicieron? Se remendaron con hojas de higuera.
Cualquier cosa para quitar el dolor. ¿Suena familiar? Es lo mismo que vemos en nuestro mundo
3
hoy. El pecado nos ha confundido y ahora nos escabullimos con hojas de higuera que se parecen
a carros, relaciones pecaminosas, logros, portafolios, cualquier cosa… cualquier cosa para
adormecer el dolor. Pero la destrucción del pecado no para ahí.
Lee conmigo Génesis 3:8-11. Estos son algunos de los versículos más tristes en la Biblia. Dios
y el hombre solían caminar juntos en las horas frescas del día (¡hablando de tiempos tranquilos!)
Ya no más. Ahora se esconde de él por miedo. ¿Qué hace Dios? ¿Qué dice Dios? Esta es la
primera pregunta en la Biblia: «¿Dónde estás?». ¿Por qué Dios preguntó esto? ¿Estaba
confundido? No. ¿Qué estaba haciendo? ¿Qué quería de ellos? Quería una confesión. Quería que
salieran y dijeran… Lo hice. Pequé. Comí. No confié en ti. No creí que tus caminos eran justos o
que tú eras bueno. Pequé. En cambio, se escondieron. Y eso es lo que hemos estado haciendo
desde entonces. Nos escondemos. Inventamos excusas, desarrollamos filosofías, evocamos
falsas religiones, hacemos lo que sea para justificarnos. Nos escondemos. Pero la pregunta de
Dios es la misma… «¿Dónde estás?». Esta pregunta, por cierto, es parte del evangelismo. En
nombre del Señor vamos y les pedimos a las personas que sean honestas acerca de dónde están
con Dios.
Finalmente, observa que el pecado también destruye su relación entre sí. Lee Génesis 3:12.
¿Qué ha pasado con su relación perfecta? Ahora está llena de resentimiento, culpa y amargura.
Adán culpa a Eva y a Dios. Esto es lo que hace el hombre pecaminoso. El pecado odia ser
expuesto y hará lo que sea para evitarlo, especialmente culpando a otros.
Entonces, ¿qué debería haber hecho Dios aquí? Debería haberlos aplastado. Porque él es
Santo, debería haberlos destruido, juzgado y expulsado para siempre bajo su ira en el infierno. Eso
es lo que Dios haría si fuera justo. Pero en cambio… Dios promete destruir a otro. Dios promete
juzgar a otro. Dios promete derramar su ira sobre otro.
Mira Génesis 3:14-19. En estos versículos Dios responde a la rebelión del hombre
proclamando una maldición triple sobre Satanás, la mujer y el hombre. A Satanás: sobre tu vientre
andarás. A la mujer: dolor en el parto y lucha en tu rol. Al hombre: dolor en el trabajo. Espinas y
cardos producirá la tierra. A toda la humanidad: morirás.
Sin embargo, observa que Dios no solo los maldice. También les da una promesa… una
promesa que guiará el curso de la historia y la esperanza del mundo.
Ve nuevamente Génesis 3:15. Cuando maldice a la serpiente, Dios dice esto: «Y pondré
enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú
le herirás en el calcañar».
Dios da la promesa de que un hombre vendrá, será herido o lastimado por la serpiente, pero
que al final, él aplastará su cabeza. Dios promete enviar un libertador. Uno que hará frente al
enemigo y lo derrotará pero que en el proceso él mismo será herido. ¿Suena familiar? Esto es la
primera proclamación del evangelio.
4
Después de esta promesa Dios les da una imagen para ayudarles a recordar la promesa. Ve
conmigo Génesis 3:21. ¿Qué ha hecho Dios allí? Dios les hizo túnicas de pieles. ¿Cómo
consigues túnicas de pieles? Algo tiene que morir. La sangre de un animal inocente es derramada
y ahora Dios quita las hojas de higuera de Adán y Eva y los viste con las túnicas inocentes de uno
que murió en su lugar. ¿Suena familiar? Esta es una ilustración de lo que Dios hace por aquellos
que confían en Cristo.
En Génesis 3:24, Dios expulsa a Adán y Eva del huerto, pone un querubín con una espada
encendida para impedir el acceso al árbol de la vida… y comienza la espera.
Después del diluvio, la rebelión del hombre continuó y construyeron una torre donde buscaban
exaltarse hasta los cielos para su propia gloria. ¿Qué hizo Dios? Los juzgó y los esparció
confundidos y sin dirección. Pero en medio de esa oscuridad, Dios llamó a un hombre llamado
Abraham por medio del cual nacería la nación de Israel. Él prometió a Abraham que sería
bendecido y que a través de sus descendientes todo el mundo también lo sería. De aquí podemos
entender que la simiente de la mujer, la simiente prometida, sería un descendiente de Abraham.
Desde ese momento la historia de Israel es así… se mudan a Egipto por causa de una
hambruna de la cual Dios los liberó. Se convierten en esclavos bajo las órdenes de un malvado
faraón del cual Dios los libera por medio de un hombre llamado Moisés. Uno de los últimos actos
de liberación llegó cuando Dios llamó a la nación a derramar la sangre de un cordero inocente y
untarla en los marcos de sus puertas como testimonio de su fe en la promesa de Dios de pasar por
alto sus pecados y no juzgarlos. Quienes lo hicieron, vivieron, y quienes no, perdieron a su
primogénito en el juicio.
Seguido de esto, Dios milagrosamente los guió a través del mar Rojo y hasta un lugar llamado
monte Sinaí. Allí Dios dio su ley a su pueblo para que conocieran quién es él y cómo él exige que
ellos vivan. En vista de que Dios sabía que no cumplirían su ley perfectamente, proveyó un
sistema sacrificial mediante el cual un sacerdote ofrecía un cordero inocente como un acto de fe
5
de que Dios pasaría por alto sus pecados. Ahora bien, sabemos por el Nuevo Testamento
(Hebreos 9-10) que estas ofrendas eran simples sombras que apuntaban a un sacrificio superior
que habría de venir… tenían la intención de causar anticipación. Año tras año… animales y
sangre… ofrendas y oraciones.
En el transcurso, Israel se rebelaba constantemente y Dios trataba con ellos por su pecado,
pero nunca los olvidó ni abandonó. En cambio, les hizo más promesas y les dio más de su
misericordia. En los días de Samuel, pidieron un rey para ser igual al resto de las naciones (1 S.
8). Luego de haber recibido a un rey malvado, Dios promete levantar a un rey conforme a su
corazón. Promete que sería un rey del linaje de Dios quien tendría una casa, un trono y un reino
que nunca acabarían (2 S. 7:12-13). Concluye Lectura Bíblica en casa
Dios también promete a su pueblo que este rey eterno nacería de una virgen (Is. 7:14), en
Belén (Mi. 5:2) que haría milagros (Is. 35:5-6) y que finalmente sería un siervo sufriente que «sería
herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados» (Is. 52:12-53:12). Dios anunció todo
esto para despertar la fe en su pueblo para que confiaran en que él traería a esta simiente de la
mujer que aplastaría la cabeza de la serpiente.
Jesús, el Santo Hijo de Dios, fue abandonado por aquellos a los que él vino a salvar. Fue
traicionado, arrestado, burlado, golpeado… y fue crucificado. En ese momento, toda la historia
quedó totalmente clara. Años atrás en un huerto, la humanidad había fallado porque le había dado
la espalda a Dios para probar de un árbol… y ahora… después de muchos días bajo el reinado del
pecado… ese mismo Dios fue abandonado otra vez… pero esta vez por su bien. Jesús fue
clavado a un madero para recibir la maldición, la vergüenza y el juicio que nosotros, humanos
pecaminosos, merecíamos. ¿Recuerdas cuando Dios maldijo la tierra tras la caída de Adán?
¿Recuerdas lo que surgió del suelo? Espinas y cardos. Ese día, en la cruz, Jesús llevaba una
corona de espinas... no una corona de oro, plata o joyas, más bien... la gloria de nuestro rey era
llevar nuestra maldición sobre su cabeza. La ira y la furia de Dios por el pecado se derramaron
6
sobre el santo Hijo de Dios. Antes de morir, gritó: «¡Consumado es!»…y así fue. Había venido a
morir por los pecadores y a satisfacer la ira de Dios... todo había terminado.
¿Recuerdas que sucedió después de que Jesús murió? El velo del templo se rasgó en dos (Mt.
27:51). El velo fue creado para impedir que el hombre pecador se acercara al Dios Santo. ¿Sabes
qué estaba bordado en el velo del templo? Éxodo 26:31 nos dice que eran querubines.
¿Recuerdas cuando Adán y Eva fueron expulsados del huerto, lo que Dios puso para apartarlos
del árbol de la vida? Un querubín con una espada. A través de la muerte de Cristo, ahora tenemos
acceso al lugar donde está Dios. A través de su muerte, se rompe el velo, se quita la espada y
nuevamente podemos conocer a nuestro Creador.
Luego de que Jesús murió lo colocaron en una tumba. Y durante tres días permaneció muerto.
Hasta esa fatídica mañana cuando Dios removió la piedra, ¡y el mundo vio que Jesús había
resucitado de los muertos! ¡Él está vivo! ¡El Hijo de Dios derrotó al pecado, a Satanás y a la
muerte! Después de su resurrección, apareció durante 40 días a muchos y les dijo a sus discípulos
que se iba a ir. Pero mientras él no está, les ha dejado la mayor de las tareas: Mateo 28:18-20
Jesús dice: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a
todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros
todos los días, hasta el fin del mundo». Después de decir estas palabras (que son paralelas a las
de Hechos 1:8) ascendió a la diestra del Padre, donde ahora intercede por nosotros.
El día de Pentecostés llegó 10 días después de la ascensión de Jesús. En ese día, Dios dio el
Espíritu Santo a sus discípulos. Después de esto, llevaron el evangelio a los confines de la tierra
llamando a las personas a que se arrepintieran y creyeran en Jesús, el Señor prometido y el
Salvador del mundo. Le dijeron al mundo que Jesús era un rey que vendría pronto a juzgar a sus
enemigos, pero que también era un rey bondadoso que se deleitaba en extender misericordia. Se
mantuvieron fieles al mensaje del evangelio y por él padecieron persecución, aflicción, sufrimiento
y el gozo de ver a muchos confiar en Cristo.
Esto es lo que ha estado sucediendo durante los últimos 2000 años de historia. Los seguidores
de Cristo han estado entregando sus vidas para proclamar las buenas noticias de que Dios salva a
los pecadores que confían en Cristo. Por esa razón, estamos aquí esta mañana, porque creemos
que Jesús es nuestro Señor y Salvador y que la única esperanza para el mundo es que crean en
él.
7
¿Puedes ver dónde terminamos? Estamos de vuelta en Edén. Un cielo nuevo y una tierra
nueva. Un nuevo árbol de la vida y un nuevo río de agua de vida. No hay espinas en esta costa.
No hay llanto en este huerto. Estamos una vez más frente a frente a nuestro Creador.
Ahora que hemos ido desde Génesis hasta Apocalipsis, me gustaría concluir con algunos
principios de este estudio a los cuales regresaremos durante nuestro tiempo juntos.
A. El propósito de la historia es dar gloria a Dios (Is. 43:7; 1 Co. 10:31; Col. 1:16).
Esto significa que todo lo hacemos en la vida, incluyendo el evangelismo, finalmente es para
reflejar al mundo que Dios es digno de todas nuestras vidas. Esto debería ser nuestra principal
motivación al proclamar el evangelio. Como John Piper dice en su libro ¡Alégrense las naciones!:
«Las misiones existen porque la adoración no existe». Eso quiere decir que la razón por la que
proclamamos el evangelio, en casa o en el extranjero, es porque las personas no están adorando
a Cristo correctamente. Deberíamos llamarles a adorarle para que él reciba la gloria que merece.
B. Dios es el evangelista, Él se deleita en salvar a los pecadores (Lc. 19:10; 1 Ti. 1:15).
Debemos recordar que Dios es el único que tiene compasión por los perdidos y que él los está
buscando y los está salvando. Nosotros simplemente nos unimos a él en su gran propósito.
Nuestro propósito en la vida debe estar determinado por el propósito de Dios. Así como hemos
visto su gran amor por los pecadores en nuestra propia salvación, debemos deleitarnos en unirnos
a él para ayudar a que otros lleguen a conocerlo.
3. Tarea
¿Tarea? Sí, tarea. Cada semana te daremos algunas asignaciones para ayudarte a crecer durante
la semana y a prepararte mejor para ser un evangelista fiel.
A. Ora.
- Que Dios te de un corazón por los perdidos.
- Que Dios abra las puertas para compartir el evangelio.
- Que Dios te de tres personas con las cuales compartir el evangelio, ¡puede ser cualquiera creado
a imagen de Dios!
Oremos…
8
Seminario Básico
Evangelismo
Clase 2: La soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre
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La semana pasada, hicimos un recorrido desde Génesis hasta Apocalipsis que nos ayudó a
reflexionar sobre lo que Dios está haciendo en la historia. Vimos que desde la eternidad pasada
hasta la eternidad futura, Dios se glorifica al salvar a los pecadores a través de su hijo Jesucristo.
Al final de nuestro tiempo, nos enfocamos en tres principios básicos… ¿puedes recordarlos?
Tenemos un lenguaje cristiano que utilizamos en la iglesia como la palabra soberanía, ahora ya la
he dicho un par de veces, ¿qué significa cuando decimos que Dios es soberano?
9
En estos versículos vemos lo que ha sido llamado la «Gloriosa Cadena de Salvación». Vemos
la obra soberana de Dios al salvar a los pecadores desde la eternidad pasada (presciencia) a la
eternidad futura (la glorificación, que significa que aquellos que han confiado en Cristo serán
perfeccionados).
Para fines de nuestro estudio, nos enfocaremos en tres palabras clave en este pasaje.
Ellas son presciencia, predestinación y llamamiento.
Ahora bien, mientras pensamos en lo que quiere decir la palabra presciencia en estos pasajes y
más específicamente en relación a la salvación, hay dos opciones básicas.
Primero está la idea de que Dios simplemente conoce lo que haremos. Este enfoque
supone básicamente que puesto que Dios lo sabe todo, él dio un vistazo a la historia y vio quiénes
creerían en él y luego, debido a sus decisiones, los escogió y predestinó. Dios sabía lo que
haríamos, entonces él nos eligió. Piénsalo de esta manera, imagina tirar un dardo contra la pared y
luego ir y dibujar una diana a su alrededor. Como viste dónde aterrizó, escogiste dónde estaría el
blanco. Así es básicamente cómo este enfoque hace referencia a la presciencia divina. Si bien
estaríamos de acuerdo en que Dios conoce todas las cosas pasadas, presentes y futuras,
no estaríamos de acuerdo con esta perspectiva acerca de la presciencia porque hace que
las acciones de Dios sean una reacción a lo que el hombre elige hacer. NOSOTROS
actuamos y luego ÉL actúa.
La segunda opción en cuanto a lo que significa la presciencia divina es que Dios conoce
lo que él hará. En esta posición, Dios, quien todo lo sabe, simplemente escogió, según su
propia voluntad, mostrar misericordia a ciertas personas. Esto básicamente quiere decir que
Dios sabía lo que haría, y su decisión no tiene nada que ver con los pensamientos u opiniones de
nadie más. Un ejemplo de esto sería un arquitecto que recorre un terreno abierto o un artista que
se encuentra frente a un lienzo en blanco. Ambos pueden prever un edificio o una pintura basado
únicamente en lo que eligen hacer. Esto es lo que creemos que la Biblia enseña acerca de la
presciencia divina. Dios no solo tiene previsión, donde sabía lo que haríamos, sino que también
tiene conocimiento previo de lo que él haría y a quién soberanamente escogería salvar.
Lo que es increíble de esto es que Dios no solo sabe anticipadamente lo que las personas
podrían hacer o decidir, sino que más bien conoce a los santos.
Hombres buenos escuchan el evangelio todos los días y lo rechazan. Soy cristiano porque Dios en
su gracia me escogió.
10
A. Dios conoce de antemano a aquellos a quienes escoge dar el regalo de la Salvación (Jer. 1:5,
2 Ti. 2:19).
B. Dios ha predestinado a aquellos a quienes ha escogido para recibir la Salvación (Ef. 1:5).
C. Dios llama soberanamente a los pecadores al abrir sus corazones a través de la regeneración
para que crean en el evangelio (Juan 6:44; Hechos 16:14).
11
3. ¿Qué enseña la Biblia acerca de la responsabilidad del hombre en el evangelismo?
El primer principio en relación a la oración viene de Colosenses 4:2 donde vemos que
debemos dedicarnos a la oración2.
El segundo principio en relación a la oración está en Colosenses 4:3 donde vemos que
deberíamos orar por puertas abiertas. Mira el texto conmigo, ora «para que el Señor nos abra
puerta para la palabra». Esto quiere decir que deberíamos rogar y suplicar que Dios nos de
oportunidades. Pide al Señor que abra puertas para compartir su evangelio. Para que abra puertas
donde sea que te encuentres.
2
Una posible pregunta aquí será si debemos orar para que las personas perdidas crean. Sí, deberíamos. Otra pregunta
podría ser si nuestras oraciones cambiarán algo, ya que Dios ya eligió quién creerá y quién no. En última instancia, la
respuesta es que nuestras oraciones no obligan a Dios a hacer nada, sino que debemos acudir a él con nuestras cargas y
orar con fe para que él salve a aquellos que se arrepienten y creen. Otra pregunta podría ser si deberíamos orar por las
personas perdidas, ya que Jesús dice en Juan 17:9 que él no ora por el mundo. Sugeriría que en esta sección Jesús aclara
por quién en particular está orando en esa situación.>>>.
12
El tercer principio acerca de la oración es que deberíamos orar por discernimiento al
compartir el evangelio. Colosenses 4:4 dice: «para que lo manifieste como debo hablar». Cuando
oramos, deberíamos pedir a Dios que nos de discernimiento al compartir el evangelio. Deberíamos
orar para que él nos ayude a recordar versículos que serían útiles. Ora para que él te ayude a
saber cuando compartir y cuánto compartir. Ora para que te ayude a saber si estas intentando
forzar algo o si ciertamente él está abriendo una puerta para la palabra. Mientras más oremos por
esto y mientras más compartamos el evangelio, más aprenderemos a cómo discernir muchas de
las cosas acerca de las cuales tenemos dudas.
Por eso te asignamos tarea la semana pasada. ¿Recuerdas? Te pedimos que oraras. Te
pedimos y continuaremos pidiendo que seas constante en:
A. pedirle a Dios que te de un corazón por los perdidos;
B. pedirle a Dios que abra puertas;
C. pedirle a Dios que te muestre tres personas con las cuales puedas compartir el evangelio
antes de que termine esta clase.
Por razones de tiempo, simplemente haré referencia a varios pasajes que considerar. En Lucas
19:10, Jesús dice: «el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido». El
propósito de Jesús al venir era glorificar al Padre al buscar a los pecadores. Esta misma idea es
vista en Juan 17:18 donde Jesús ora: «Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al
mundo». Una vez más, como discípulos de Jesús, hemos sido enviados por él. También podemos
ver esto en Mateo 28:19 donde Jesús dice: «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las
naciones». De este pasaje, queda claro que los discípulos de Cristo han sido comisionados a
hacer más discípulos. Esto ocurre, literalmente «a medida que vas». Un último ejemplo proviene
de todo el libro de Hechos. Luego de que los discípulos reciben al Espíritu Santo, no se quedaron
sentados sin hacer nada. No, todo el libro de Hechos narra cómo salieron intencionalmente con el
evangelio buscando proclamar el mensaje de Cristo al mundo. Estos ejemplos nos muestran que
nuestra responsabilidad es ir tras los perdidos con el mensaje de Cristo. Dios nos ha ordenado
que siguiéramos el ejemplo de Jesús al buscar a los perdidos con esfuerzo y compasión.
No es algo opcional.
En tercer lugar, mientras oramos y buscamos a los perdidos, las Escrituras son muy
claras en cuanto a que debemos abrir nuestras bocas. Debemos proclamar el evangelio.
Este es sin duda el modelo de los discípulos en Hechos, ya que proclamaban el mensaje del
evangelio dondequiera que iban. En Hechos 2 Pedro dice en Jerusalén «…a éste [Jesús],
13
entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis
por manos de inicuos, crucificándole; al cual Dios levantó… Arrepentíos, y bautícese cada uno de
vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados» (Hechos 2: 23-38). Él proclama
lo que Dios hizo y lo que deben hacer (cómo deben responder). Este mismo enfoque se
encuentra en casi todos los capítulos del libro... los discípulos están llamados a proclamar el
evangelio. En 2 Corintios 5:14-21 se nos dice que, como embajadores de Dios, se nos ha
confiado el mensaje de la reconciliación. Dios ha dado a su Hijo como sustituto de los pecadores y
ahora él «ruega» a las personas para que se reconcilien con él. Otro lugar donde vemos esto
claramente está en Romanos 10:13-15 donde Pablo, el mismo que nos habló sobre la
presciencia, la predestinación y el llamamiento, ahora claramente enseña la necesidad de que
proclamemos el evangelio cuando dice: «todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no
han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren
enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que
anuncian buenas nuevas!».
La forma en que la gente sabe quién es Cristo, lo que él les exige y por qué vivimos de la
manera en que lo hacemos es proclamar, con palabras, el evangelio de Jesucristo.
4. Tarea
A. Ora:
1) pidiendo a Dios que te de un corazón por los perdidos;
2) pidiendo que Dios abra puertas;
3) pidiendo a Dios que te muestre tres personas a las cuales compartir el evangelio antes de que
termine esta clase.
B. Escribe en una oración lo que crees que es el evangelio. Puede ser una oración seguida, pero
escribe claramente lo que crees que es el evangelio. Lo discutiremos la próxima semana.
Oremos…
14
Seminario Básico
Evangelismo
Clase 3: El evangelio
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Introducción
Esta la tercera clase de trece acerca del evangelismo. Esta clase está diseñada para prepararte y
exhortarte a ser activo e intencional en llevar el evangelio a las personas que Dios ha puesto a tu
alrededor.
Recuento de la semana pasada: Hablamos acerca del importante tema de nuestro rol en el
evangelismo. Analizamos el hecho de que Dios es soberano en la Salvación. Recuerda que
cuando decimos que Dios es Soberano, nos referimos a que él tiene el control de todas las cosas.
Por tanto, si Dios está en control de todo, incluyendo la Salvación, entonces eso significa que
somos libres para ser fieles en comunicar a otros las buenas noticias; y su Salvación no depende
finalmente de cuán persuasivos seamos.
¿Cuáles dijimos que eran algunas de las formas de descansar en la soberanía de Dios que
nos ayudaban en el evangelismo?
A. La soberanía de Dios nos enseña a confiar plenamente en su poder para salvar a los
pecadores.
B. La soberanía de Dios nos recuerda que no deberíamos tener miedo de evangelizar.
C. La soberanía de Dios impulsa el evangelismo fiel, en lugar de excusarlo.
Orar, Buscar y Proclamar. Oramos para que Dios salve a los pecadores. Buscamos a otros en
el evangelismo. Y proclamamos el evangelio.
15
En otras palabras, cuando comunicamos a alguien el evangelio, queremos intentar dejar a
esa persona con una mejor comprensión del mismo, no más confundida. Quizá se quede con
algunas dudas. Eso está bien. Queremos, al menos, intentar darles lo más importante a lo que
podemos aferrarnos.
Toma un momento para darle un vistazo a tu folleto y ver cómo planeamos abrirnos camino
en la clase de hoy.
Hay muchas cosas que escuchamos diariamente que serían consideradas buenas noticias. Un
bebé recién nacido, un aumento salarial, un título universitario, pagar el último pago de la hipoteca
de tu casa, un diagnostico favorable frente a una amenaza de salud. Todos estos ejemplos serían
considerados buenas noticias, pero las buenas noticias que presenta la Biblia son claramente
diferentes. Están completamente en otro nivel. ¿Cómo así?
El evangelio es poderoso. Tan poderoso que garantiza la Salvación a todos los que creen. El
profeta Ezequiel (Ez. 37) nos da una representación surrealista de este poder cuando, en su
visión, está frente a un valle de huesos secos y muertos, y profetiza que Dios levantará los huesos
muertos y los cubrirá con un cuerpo de carne y soplará aliento de vida en ellos.
B. El evangelio no es simple sabiduría humana (1 Co. 1:17): «17 Pues no me envió Cristo a
bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la
cruz de Cristo».
El apóstol Pablo, quien escribió el versículo que acabamos de leer, sigue diciendo unas
líneas después:
«22 Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; 23 pero nosotros
predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los
gentiles locura; 24 mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de
16
Dios, y sabiduría de Dios. 25 Porque lo insensato de Dios es más sabio que los
hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres».
D. El evangelio exige una respuesta correcta (Ro. 10:16; cf.2 Ts. 1:8; 1 P. 4:17)
[Eso significa que el evangelio no es una sugerencia o una invitación. Es un mandato que debe
ser obedecido].
«16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro
anuncio?».
Estas cosas suenan como buenas noticias. Antes de mirar las Escrituras, intentemos resumir
qué creemos que es el evangelio en una oración o dos. ¿Qué son las buenas noticias?
17
En este pasaje vemos el corazón de lo que la Biblia llama las buenas noticias. Hay varios
componentes en este pasaje, resaltaremos tres de ellos.
3
¿Qué significa la perseverancia en la fe?
La Biblia explica claramente que creer en Jesús no implica una decisión única sin otros requisitos. El llamado del
evangelio no es simplemente creer por un momento, sino creer durante toda la vida (Mateo 5:13, 24:31; Juan 8:31, 15:6;
Romanos 11:22; 1 Co. 10:12, 15:1; Col. 1:22-23; 1 Timoteo 4:1; 2 Timoteo 2:12; Hebreos; 1 Juan 2:19; Judas 20; Ap. 2-
3, 14:12, 21:7). Un cristiano es un discípulo (un seguidor) de Cristo que persevera en creer hasta que venga su Señor
(Hechos 11:26).
Actualmente muchas personas parecen tener la idea de que el cristianismo simplemente ofrece, una especia de
«seguro contra incendios». Desafortunadamente, lo que las personas piensan que Jesús desea es que hagamos la oración
de los pecadores, marquemos una casilla, caminemos por un pasillo o vengamos a la iglesia. Esto no podría estar más
lejos de la verdad.
El mismo Jesús declara: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque
todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará»
(Marcos 8:34-35). El llamado del evangelio es ir a Jesús para ser radicalmente transformados en una nueva persona (2
Co. 5:17).
18
¿Quizá necesitamos añadir algo a lo que Jesús ya ha hecho por nosotros? ¿Algo así como que
él comenzó el trabajo, pero nosotros lo terminamos para asegurarnos de entrar al cielo?
Entonces, ¿cómo describe la Biblia que deberíamos recibir el evangelio? Considera los
siguientes versículos:
Marcos 1:15: «El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y
creed en el evangelio».
Hechos 2:37-38: «Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros
apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno
de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu
Santo».
Hechos 3:18-20: «Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos
sus profetas, que su Cristo había de padecer. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean
borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él
envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado».
¿Alguna vez has compartido el evangelio con alguien, y después que termina la conversación,
sientes que olvidaste algo crucial?
El evangelio es el mensaje de Dios que levanta almas de entre los muertos. Es poder de Dios
para salvación.
Sin embargo, es importante que cuando hablemos con personas acerca del evangelio lo
hagamos de tal manera que los ayude a comprenderlo fácilmente.
Si le decimos a la gente: «Jesús murió por los pecados y resucitó de la tumba» habremos
comunicado las buenas nuevas, pero hacen falta ciertos detalles para que puedan entender el
mensaje. El oyente del mensaje tal vez tenga preguntas como: «¿Quién es Jesús?», «¿qué son
los pecados?», «¿por qué él murió por los pecados» o «¿qué significa para mí que yo reciba este
mensaje?».
En este tiempo antes de que Jesús regrese y juzgue la tierra, Dios ofrece la salvación a
aquellos que se arrepientan de sus pecados y crean en Jesús (Romanos 3:22, Hechos 2:22-38,
17:30). Arrepentirse significa apartarse del pecado y de la rebelión contra el Señor Jesucristo en fe
para obtener el perdón y la salvación (Mateo 3:2, 4:17, Lucas 13:3, Hechos 2:38, 3:19, 11:21,
14:15, 20:21, 26:18, 26:20; 1 Tesalonicenses 1:9; Santiago 5:20, Apocalipsis 9:20). Dios no
19
desea ni acepta un simple servicio exterior, espectáculo o ritual religioso; en cambio, él ordena una
devoción de todo corazón y una vida que se niega a sí misma y sigue a Cristo (Mateo 16:24-28,
Lucas 9:23-27).
Esta clase de devoción a Cristo es impulsada por la fe. El autor de Hebreos describe la fe como:
«la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve» (Hebreos 11:1). Sería útil
mencionar aquí que la fe nunca debe confundirse con el simple conocimiento o acuerdo con
alguna idea. La fe bíblica implica confianza y compromiso con la persona y obra de Cristo4.
Cuando nos arrepentimos de nuestro pecado y creemos en Cristo, Dios perdona nuestros
pecados (Hechos 13:38, Efesios 1:7, 1 Juan 1:9). Esto significa que él cancela la deuda de
nuestro pecado contra sí mismo y nos da su Espíritu Santo para renovar y transformar nuestras
vidas. Esta salvación es un regalo de gracia que nunca podríamos ganar o merecer (Hechos
15:11, Romanos 4:5, 11:5-6, Gálatas 2-3, Efesios 2:1-10). Esta misma gracia capacita a los
cristianos para vivir una vida que agrada a Dios y nos da la dulce seguridad5 de que somos suyos
(Hechos 4:33, 6:8, 13:43, Romanos 3:24, 5:15, 12:16, 15:15, 1 Corintios 15:10, 2 Corintios 9:8,
12:9).
4. Tarea
Sigue orando.
Escribe tu testimonio personal.
Cómo compartir el evangelio en 60 segundos
Oremos…
4
La fe en Jesús es una confianza personal en que él es quien dijo que era y en que él hará lo que dijo haría. Creer en
Jesús debería transformar la manera en que vivimos nuestras vidas, creer en George Washington no hace eso.
5
La seguridad de la salvación es un tema que ha sido altamente debatido desde el inicio de la iglesia. La pregunta
que rodea este tema es: «¿Cómo puedo saber si soy salvo?». Esta es una pregunta legítima, ya que la Biblia enseña que
hay personas que creen conocer a Cristo, pero que en realidad no lo hacen (Mateo 7:21-23).
El fundamento de la seguridad del creyente es Cristo mismo. Las Escrituras no nos exhortan a hacer esto. Más bien,
las Escrituras nos exhortan a enfocarnos en Cristo y a confiar en él (2 Co. 11:3, Hebreos 12:1-2, 1 Juan 5:13). La
seguridad proviene de esta contemplación de Cristo; de la confianza en que él cumplirá sus promesas de salvación y vida
eterna.
Tener seguridad tiene que ver con estar con Jesús. Como dice Juan: «El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no
tiene al Hijo de Dios no tiene la vida» (1 Juan 5:12). Si estás con Jesús, entonces tienes garantizada la vida eterna.
20
Seminario Básico
Evangelismo
Clase 4: Sé intencional y estratégico en el evangelismo
_____________________________________________________________________________
Introducción
Jesús también fue estratégico. En otras palabras, tenía un plan detallado acerca de cómo usar
toda su vida para compartir el evangelio.
Entonces, ¿de qué manera podemos ser como Jesús? ¿Cómo podemos ser intencionales y
estratégicos en nuestro evangelismo?
21
Aquí hay tres preguntas para investigar y descubrir por qué no compartes tu fe en esa época de
la vida:
Lo creas o no, cuando se trata de evangelizar, el factor más importante no es cuánto sabemos.
Y no es si somos introvertidos o extrovertidos, o si tenemos muchos amigos no cristianos o muy
pocos. En definitiva, lo más importante en el evangelismo es tener un deseo correcto por el
evangelismo. El deseo y la motivación son tan importantes porque no solo determinan SI
compartimos el evangelio, sino también CÓMO lo hacemos. Si no deseo compartir el evangelio, no
lo haré, incluso si tengo las oportunidades, incluso si estoy preparado. La vida de Jonás ilustra
este punto a la perfección. Jonás tenía todo lo que necesitaba para evangelizar. Dios le dijo qué
decir y a quién predicar. ¡Incluso tuvo el poder y la comisión de Dios! Pero Jonás no lo hizo. Zarpó
lejos. ¿Y por qué? Debido a sus propias motivaciones y deseos.
Amigos, somos parte de una iglesia que nos prepara correctamente para compartir el evangelio.
Tenemos que estar motivados. E incluso estando motivados, debemos tener las motivaciones
correctas. ¿Por qué? Porque cuando estamos motivados para hacer algo por orgullo, es muy
diferente a cuando hacemos algo por amor a Dios y a los demás.
Pregunta para la clase: ¿Cuáles son algunos de las motivaciones pecaminosas para
evangelizar que has visto?
Entonces, ¿por qué deberíamos compartir el evangelio? ¿Cuáles son las razones correctas
para evangelizar? Estas son tres buenas razones para evangelizar:
En primer lugar, LA OBEDIENCIA. ¡Es un MANDATO! Considera lo que Jesús dijo en Lucas
6:46: «¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?».
Amigos, Dios nos ama y él es paciente con nosotros, pero también nos llama a negarnos a
nosotros mismos y seguirlo. Y parte de seguir a Dios implica compartir el evangelio. Vemos eso
muy claramente en Mateo 28.
Motivación correcta #2: ¡LA GENTE ESTÁ PERDIDA! También debemos considerar el estado
de los perdidos y su necesidad de Cristo.
Penn Gillette es un famoso mago y comediante, y también un ateo, y dice esto acerca de los
cristianos que no comparten a Cristo:
22
«Si crees que existe un cielo y un infierno, y que la gente podría ir al infierno o no
obtener la vida eterna o lo que sea, y piensas que, bueno, no vale la pena decirles esto
porque haría que las cosas fueran socialmente incómodas… ¿Cuánto tienes que odiar
a alguien para no hacer proselitismo? ¿Cuánto tienes que odiar a alguien para creer
que la vida eterna es posible y no decírselo?». -Penn Jillette, comediante ateo.
Si los ateos pueden ver la bondad del evangelismo cristiano, ¿cuánto más nosotros deberíamos
hacerlo?
Finalmente, motivación correcta #3: ¡Debemos compartir el evangelio para la gloria de Dios!
John Piper dice: «Toda la historia avanza hacia un gran objetivo, la candente adoración de Dios
y su Hijo entre todos los pueblos de la tierra. Las misiones no son ese objetivo. Son el medio».
Lo que él está diciendo aquí es que no se nos ordena que evangelicemos en aras del
evangelismo. Se nos ordena que lo hagamos para glorificar a Dios. Ese es su plan. Eso es lo que
se merece.
Así que, voy a reiterar nuestra primera pregunta. ¿Estás motivado para evangelizar?
- La presentación del puente: Romanos 6:23, la primera forma en que aprendí a evangelizar.
- Diferentes respuestas de los estudiantes…
¿Estás físicamente disponible para evangelizar? ¿Alguna vez estás cerca de los no cristianos?
Deberíamos hacer que sea una prioridad estar cerca de los incrédulos. Durante una etapa de mi
vida pasé 2 años trabajando en los gimnasios CrossFit, por tanto, ese era mi ministerio/campo de
misión. También trabajé durante 18 meses para el gobierno y ese era mi ministerio, ahora es mi
trabajo.
23
Entonces, si solamente te encuentras rodeado de cristianos, pregúntate por qué es eso. ¿Cómo
podrías acercarte de forma práctica a los no cristianos para cambiar eso?
Así que en esta sección, analizaremos cómo unir lo cotidiano con lo eterno en tus relaciones y
conversaciones. Hablaremos acerca de cómo acercar la conversación a compartir el evangelio.
Mucho de lo que compartiré aquí es simplemente sabiduría práctica.
Consejo 1: Ora por sabiduría para saber cuán rápido deberías pasar a compartir el
evangelio.
Cuando se trata del evangelismo, cada encuentro es diferente (por eso puede ser difícil). Hay
algunas personas a las que verás una vez, pero probablemente nunca más. En estos casos,
deberás pasar rápidamente a entablar una conversación acerca del evangelio. Algunos ejemplos
serían personas que se encuentran de vacaciones, en un autobús o en un avión, en una fila o en
un restaurante. Tienes que saber que cada uno de estos breves encuentros proviene del Señor. Si
realmente creemos en la soberanía de Dios, no hay coincidencias. Entonces deberíamos orar por
sabiduría para saber cómo ser cautivadores y audaces en estos encuentros.
¿Alguna historia de este tipo de oportunidades? Consejo personal: Puede que tengas que
ponerte incómodo y estar bien con eso. Vence la incomodidad.
Así que pídele al Señor que te dé sabiduría para saber cómo sembrar semillas con tus
palabras. (Col. 4:5).
24
Lee Colosenses 4:5-6: «Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea
vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a
cada uno».
Debería haber algo diferente en la manera en que los cristianos hablan. Entonces, de muchas
formas, incluso sembrarás semillas de curiosidad por lo que no dices. Con el tiempo, las personas
a tu alrededor sentirán curiosidad acerca de por qué no haces algunas cosas. Por qué no
maldices, chismoseas, calumnias, refunfuñas o te quejas. Esto me pareció especialmente cierto
cuando estaba en la universidad. Si y cuando alguien te pregunte por qué… Ora por sabiduría para
saber cómo responder... y dirigir todo a Cristo. Y trata de sembrar semillas. Intenta mostrarles que
quien eres (un cristiano) se relaciona con lo que haces.
Otra manera de sembrar semillas es preguntando cómo puedes orar por ellos. Esto puede ser
algo que haces activamente… como cuando invitas a un vecino a cenar… o si ves a alguien
luchando/teniendo un día difícil... puedes preguntar cómo puedes orar por él o ella.
Escucha las cosas que dicen las personas. Mira lo que hacen. Mira lo que usan.
Pregúntales qué están leyendo. Ahora bien, no me refiero a ser escalofriantes. Estoy hablando
de ser observadores. Estoy hablando de buscar puentes en las conversaciones espirituales. Por
ejemplo, hace 3 años esta semana, un estudiante entró a mi oficina. Ella tenía un pez cristiano en
su cheque de matrícula. Así que le pregunté sobre eso. Esa conversación se convirtió en un
almuerzo conmigo y mi amiga Kaitlyn Belloli. Eso se convirtió en nuestra nueva amiga visitando la
iglesia y hablando sobre el evangelio. Y el Señor usó todo eso para que mi amiga Audrey viniera a
Cristo y se bautizara aquí 6 meses después. Y todo comenzó con un: «¿Oye, cuéntame sobre el
pescado en tu cheque?». «Noté tu cruz, ¿de dónde sacaste eso? ¿Qué significa para ti?». Puedes
hacer lo mismo con camisetas o tatuajes.
La gente usa cosas o se hace tatuajes porque significan algo para ellos, así que pregúntales.
Interésate por otras personas.
No es una ciencia exacta, pero es bueno mirar y escuchar las formas de conectarte con las
personas y ver cómo puedes llevar una conversación de observaciones sobre su vida a
conversaciones más eternas y de mayor peso.
25
Prepárate para las conversaciones.
Piensa en lo que dirás o en cómo llegarás al evangelio antes de ver a alguien.
Evangeliza en grupos.
Siempre es más fácil llegar al evangelio con un amigo cristiano.
¿Alguna pregunta sobre esos 4 consejos o cualquier cosa que cubrimos en esa sección?
Un último punto, número 3 en tu folleto...
No olvides quién eres. Cristo te ha comisionado como su embajador (2 Corintios 5:20). Esto
significa que eres su representante donde sea que él te haya colocado. Como su embajador:
26
Deberíamos leer biografías de personas que dedicaron sus vidas a proclamar el
evangelio6.
C. Siempre busca oportunidades para compartir el evangelio con las personas a tu alrededor.
Sé intencional en orar y conocer a tus vecinos e invitarlos a cenar.
Haz que el invitar a personas no cristianas a cenar sea una parte regular de tu vida.
Habla con extraños.
Habla con las personas que ves todos los días. Sé una criatura de hábito...
D. Siempre busca oportunidades de seguir el evangelio con aquellos que están lejos.
Ora por los obreros cristianos en todo el mundo.
Da generosa y sacrificadamente a tu iglesia local… Apoya a los misioneros.
Ve en viajes de misiones.
Conclusión y desafío
Ora.
Examina ante el Señor las tres preguntas que hicimos antes.
Busca la oportunidad de compartir el evangelio…
Oremos…
6
Hudson Taylor, Adoniram Judson, William Carey, John Eliot, David Brainerd, David Livingston, Jim Elliot.
27
Seminario Básico
Evangelismo
Clase 5: ¿Y si me rechazan?
_____________________________________________________________
Bienvenido al seminario básico «Evangelismo». Oremos para empezar.
Introducción
Nuestro tema de discusión para este día es: ¿Qué haces cuando la persona con la que has
compartido el evangelio no reacciona de la manera que esperabas, sino que ha reaccionado
exactamente de la manera que menos esperabas? ¿Cómo lidias con el rechazo?
El día de hoy, estaremos hablando de ser rechazados como resultado de nuestro testimonio de
Cristo en las relaciones con las personas que Dios ha colocado en nuestro entorno.
Esta es la situación:
Después de orar, como te lo hemos estado pidiendo durante estas semanas, para que Dios te
de pasión por el evangelismo. Después de orar para que él ponga en tu corazón a las personas a
tu alrededor que necesitan escuchar el evangelio. Después de pedir oportunidades para compartir
las buenas noticas con personas en el trabajo, en tu vecindario o en tu familia. Después de hacer
todo eso, finalmente sales con confianza, seguro, con cierto nerviosismo, pero confiando en Dios,
y comienzas a acercarte, a pensar estratégicamente sobre cómo compartir el evangelio.
Empiezas a relacionarte con tu compañero de trabajo inconverso con quien has trabajado en
muchos proyectos, con tus padres incrédulos, las dos personas que más conoces y amas en el
mundo, y de las que estás seguro te conocen y recibirían una bala por ti en un abrir y cerrar de
ojos, con tu hijo no cristiano, el ser humano que trajiste al mundo, al que has servido y apoyado,
con tus vecinos incrédulos, la pareja con la que te sientes cómodo cenando, a quienes fuiste a ver
al hospital cuando se enfermaron, con uno de tus amigos más cercanos, la persona que es parte
de muchos de tus recuerdos más dulces, la persona que estuvo allí para ti en los días difíciles
después de una ruptura o una decepción profesional, la persona que te conoce como a una
hermana o un hermano y frente a quien no tienes secretos o bien, en el campo misionero con
alguien del grupo de personas por el que has estado orando durante meses, incluso años, alguien
que quizá nunca se haya encontrado con otro cristiano si no te hubieras presentado y hubieras
28
entablado una conversación con él o ella o simplemente en tu escritorio de trabajo, o tomando un
café, o alrededor de la mesa de la cocina, o conduciendo en el auto, o hablando frente al complejo
de apartamentos, te encuentras, por la gracia de Dios, convirtiendo la charla en cosas espirituales.
En poco tiempo, estás compartiendo el evangelio, compartiendo con esa persona cómo Dios
nos creó para amarlo, adorarlo y vivir para él, pero en lugar de hacerlo, todos nos hemos rebelado
contra él y hemos vivido como si fuéramos Dios. Dirige su atención a cómo se manifiestan las
consecuencias de esa rebelión en lo quebrantados que están el mundo y nuestras propias vidas.
Le cuentas cómo Dios, porque es perfectamente bueno y perfectamente justo, haría bien en
castigarnos eternamente por esos pecados. Luego, le dices cómo Dios, por su gran amor, envió a
su hijo, Jesús, al mundo, y cómo este Jesús, aunque nunca pecó, murió en la cruz como un
sacrificio por los pecadores, y luego resucitó de entre los muertos tres días más tarde,
demostrando que Dios ha aceptado el sacrificio. Le explicas cómo puede ser perdonado de sus
pecados y justificado ante Dios si tan solo se arrepiente de sus pecados y pone su fe en Cristo.
Tu vecino te saca el dedo en la cara y dice: «No vuelvas a hablarme de eso otra vez». Cuando
se acerca el juego de bolos, juego que siempre has visto en su casa, este año no hay invitación.
«Tienes muchas agallas», dice tu mejor amigo, y cuando vuelves a mencionar el evangelio una y
otra vez, ves que se apaga mentalmente. En imágenes de Facebook, comienzas a ver otras caras
donde solía estar la tuya. Y así sucesivamente.
Mientras escribía este manuscrito, me llamó la atención el peso de lo que le hemos estado
enseñando en estas últimas semanas. La realidad es esta: las cosas que hemos tratado de
impartir —la Gran Comisión que se ofrece a los creyentes en Mateo 28, el mandato de Pedro en 1
Pedro de estar siempre preparados para dar una respuesta de la esperanza que hay en nosotros
con gentileza y respeto— estas cosas, si se emplean, bien pueden resultar en dificultades para ti,
no porque compartir el evangelio sea una carga o una especie de trabajo pesado y sin alegría, no,
de hecho, es un privilegio que se nos confíe el evangelio, y a menudo resulta en todo tipo de
29
alegría, sino porque compartir el evangelio en ocasiones puede tener un gran costo personal,
como sin duda atestiguan muchos en esta sala.
Entonces, habiendo presentado esa serie de situaciones hipotéticas que, en realidad, no son
tan hipotéticas, quiero pasar el resto de nuestro tiempo respondiendo un par de preguntas, y luego
quiero dejarte con un puñado de estímulos con la esperanza de que los recuerdes en caso de que
el rechazo venga en respuesta a tu evangelismo.
Dios es quien salva. Dios es quien salva. Lo diré una vez más: Dios es quien salva. Lucas
19:10 dice: «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido». Juan
6:63 dice: «El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha». La salvación le pertenece
a nuestro Dios.
Nosotros, su pueblo, somos responsables de compartir sus buenas noticias, de ser sus
embajadores en este mundo, pero él es quien salva. Nosotros, por tanto, no somos responsables
de los efectos de nuestro evangelismo, y eso es cierto si la persona con la que compartimos el
evangelio se arrepiente y cree y se convierte en miembro de una iglesia y finalmente en un
anciano y conduce a otros a Cristo, o si la persona con la que compartimos el evangelio nos
rechaza, calumnia nuestro nombre y nunca vuelve a hablarnos.
Si has salido con coraje y fe, y has compartido el evangelio con alguien, ya sea en una
conversación o en una serie de conversaciones, y lo rechazado y te ha rechazado, libérate de la
mentira que te dirá que si solo lo hubieras dicho de esta manera u otra, entonces esa persona se
hubiera arrepentido y creído.
El hecho es que todos somos pecadores que hemos quebrantado los mandamientos de Dios y
hemos vivido activamente en rebelión contra él, y eso incluye a nuestros amigos, familiares,
compañeros de trabajo e hijos incrédulos. Todos nosotros, por naturaleza, tenemos corazones que
están endurecidos hacia Dios y hacia las buenas noticias acerca de Jesús. Nosotros hemos
causado esto por la forma en que hemos vivido.
John Piper, en un sermón, describe el pecado como: «La gloria de Dios no Honrada. La
Santidad de Dios no Reverenciada. La Grandeza de Dios no Admirada. El Poder de Dios no
Alabado. La Verdad de Dios no Buscada. La Sabiduría de Dios no Estimada. La Belleza de Dios
no Atesorada. La Bondad de Dios no Saboreada. La Fidelidad de Dios no Confiada. Los
Mandamientos de Dios no Obedecidos. La Justicia de Dios no Respetada. La Ira de Dios no
30
Temida. La Gracia de Dios no Apreciada. La Presencia de Dios no Valorada. La Persona de Dios
no Amada».
¿Ves qué une a todas esas declaraciones? Todas menosprecian a Dios. Menospreciar al Dios
del universo es un gran error; es una sentencia de muerte. Ese es el estado en el que todos nos
encontramos cuando somos confrontados con el evangelio, y ese es el estado en el que
permaneceríamos, todos, a menos que Dios actúe para cambiarnos, reemplazando nuestro
corazón de piedra por un corazón de carne, que nos haga sensibles a él y a su palabra. Él no tiene
que hacerlo. El que no lo haga es solo una prueba de la rebelión del hombre contra Dios y de la
justicia perfecta de Dios y su oposición al pecado.
Es por eso que las personas, cuando rechazan el evangelio, rechazan el evangelio. No es
debido a la lucidez de nuestra presentación del evangelio, sino porque ellos escogen hacerlo.
Porque en su estado natural se oponen a Dios y aman a casi todo lo demás más que a Dios. En su
rechazo del evangelio, vemos las verdaderas intenciones de la humanidad. Vemos cuán perdidos
y endurecidos están contra el Señor, realmente lo estamos.
La razón es porque esto glorifica a Dios. Dios es el Evangelista Supremo. Se trata de dar a
conocer Su Nombre, y Él ama cuando su pueblo desea lo mismo. Esa es la razón más importante.
Otra razón es porque solo hay una manera de que las personas se reconcilien con Dios, y es a
través de Jesucristo. Para que las personas se reconcilien con Dios, primero deben escuchar
acerca de Jesucristo, quién es Él y qué ha hecho. En su providencia, nos ha llamado para ser
nosotros quienes contemos esa historia, para difundir las buenas noticias.
Dios es quien salva, pero la obra del corazón que hace en las personas a través del Espíritu
Santo, el reemplazo de un corazón de piedra por un corazón de carne, la revelación del pecado,
de la necesidad de un Salvador, la concesión del arrepentimiento y la fe, siempre se hace
conjuntamente con los hechos del evangelio que se presentan. Por eso debemos compartir el
evangelio, porque el evangelio es, como dice Romanos: «es poder de Dios para salvación a todo
aquel que cree».
Sí, es probable que nuestras relaciones con padres, amigos, compañeros de trabajos e hijos
incrédulos sean más fáciles y cómodas si nos abstenemos de compartir el evangelio, si solamente
mantenemos nuestras bocas cerradas.
31
El novelista colombiano Gabriel García Márquez escribió un breve libro titulado: Crónicas de
una muerte anunciada. La historia ocurre a lo largo de un día. Un hombre llamado Santiago Nasar
ofendió a un par de hombres en su pueblo y, en respuesta a esa ofensa, los hermanos deciden
matarlo. Ellos planean su ataque y se lo cuentan a todos sus conocidos. A medida que avanza el
día, casi todo el mundo en la ciudad sabe lo que van a hacer y, sin embargo, nadie advierte a
Nasar. Son demasiado perezosos o demasiado apáticos, o albergan secretamente sus propios
deseos contra él, o creen que él ya debería saberlo. Efectivamente, cuando llegue el momento, los
hermanos seguirán con su plan.
Tenemos que preguntarnos si realmente somos buenos amigos, buenos padres, buenos hijos,
buenos compañeros de trabajo si no nos esforzamos por compartir el evangelio.¿qué tipo de
amigo serías?
El juicio de Dios estaba cayendo sobre nosotros. Estábamos, como dice Efesios 2: «muertos
en delitos y pecados» y éramos «por naturaleza hijos de ira», pero alguien nos amó lo suficiente
como para decirnos cuánto nos amaba Dios en Cristo. Deberíamos hacer lo mismo,
independientemente de que compartir ese evangelio pueda agitar las cosas o romper el sello de
tranquilidad entre nosotros y otros. Lo más amoroso que podemos hacer en nuestras relaciones es
compartir el evangelio, sea cual sea el costo.
Para resumir lo que hemos cubierto hasta ahora. En primer lugar, cuando alguien rechaza el
evangelio, no es fundamentalmente nuestra culpa… Dios es quien Salva. En segundo lugar, dada
la realidad de la Santidad de Dios y nuestra necesidad de reconciliarnos con él, el evangelismo es
algo bueno y amoroso, independientemente de cómo responda la gente.
Pero eso todavía nos deja con el hecho de que el rechazo es desagradable, incluso devastador.
Cuando alguien rechaza el evangelio que amamos, es difícil no tomarlo como algo personal.
Puede dejarnos heridos. Puede hacernos cuestionar muchas cosas. Nunca es divertido perder
amigos o estar en desacuerdo con la familia.
Habiendo reconocido eso, y de ninguna manera queriendo restar importancia al dolor que
proviene de haber sido rechazado por compartir el evangelio, quiero cerrar con algunos estímulos
por los cuales oro para que te ayuden a soportar, perseverar y confiar en la verdad del Señor
cuando el evangelismo no resulta como lo esperabas.
A. Ten consuelo.
«Acordaos de la palabra que yo os he dicho», dice Jesús en Juan 15:20-21. «El siervo no es
mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros… todo esto os harán por
causa de Mi Nombre, porque no conocen al que me ha enviado».
32
«Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados», el apóstol Pedro anima a
un grupo de creyentes en 1 Pedro 4:12: «porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre
vosotros». Según Jesús y Pedro, el sufrimiento debido a nuestra fe es en realidad una prueba de
que estamos en la fe. Para los cristianos, dicen, la persecución por seguir a Cristo es, de hecho,
parte del recorrido. No debería sorprendernos cuando sucede, e incluso debería «alegrarnos», el
que el mundo se levante contra nosotros por la oportunidad que nos brinda de compartir los
sufrimientos de Cristo y dar gloria a Dios.
Pero no solo eso, en otra parte de 1 Pedro se habla de cómo un día nuestro sufrimiento
terminará y seremos vindicados. Pedro presenta a Noé como un ejemplo de alguien que fue
vindicado en el capítulo 3, versículos 20 al 22. En el arca construida por Noé, dice: «21 El bautismo
que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la
aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, 22 quien
habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y
potestades».
Recuerda cómo Noé fue condenado al ostracismo por sus vecinos por confiar en Dios y
construir el arca. Recuerda la fidelidad de Dios hacia él y su pequeña tripulación durante el diluvio.
Entonces, si luchas contra la oposición, te preguntas si algo está mal porque solo unos pocos
están contigo, entonces mira el ejemplo de Cristo. Mira también el ejemplo de Noé. Dios vindica a
aquellos que verdaderamente lo siguen.
Entonces, siéntete reconfortado porque el rechazo que a veces enfrentamos por compartir el
evangelio es una manera de compartir los sufrimientos de Cristo, y ten consuelo porque el rechazo
no durará para siempre.
B. Ten compasión.
1 Pedro también nos llama, en medio del sufrimiento, a ser testigos a los incrédulos e incluso a
desear el bien de quienes nos persiguen. Pedro, el discípulo que negó a Jesús tres veces, y luego
vio a Jesús sufrir por él, aprendió esto por el ejemplo de Jesús. Él escribe:
«23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no
amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; 24 quien llevó él
mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando
muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados» (2:23-
24).
Pedro conocía de primera mano el perdón de Cristo. Él sabía de primera mano lo bueno que
Cristo podía ser, incluso para alguien que lo había negado. También debemos recordar lo bueno
que Dios ha sido para con nosotros. Lo abandonamos, sin embargo, él respondió con un amor
increíble hacia nosotros. Entonces, ¿cómo podemos tratar de otra manera a los que nos
rechazan?
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C. Ten disponibilidad.
Es muy posible que el plan de acción más sabio después de compartir el evangelio con alguien
y ver que lo rechaza sea dar un paso atrás. Puede ser aconsejable no mencionar el evangelio la
próxima vez que veas a la persona, y ese es especialmente el caso si alguien te ha pedido
explícitamente que no hables con él o ella acerca de Cristo. Creo que hay una sensación de que
una vez que has compartido el evangelio con una persona así, has cumplido con tu deber y, sí,
quieres seguir, profundizar y explicarles nuevamente las buenas noticias, pero solo cuando la
ocasión lo amerite, si la persona expresa interés en escuchar más, por ejemplo, o si la situación se
presenta claramente.
Sin embargo, no queremos alejarnos para evitarlos. Deberíamos vivir vidas santas a su
alrededor, vidas que den crédito a nuestras declaraciones del evangelio. Deberíamos perdonarlos.
Deberíamos orar por ellos. Y, cuando sea posible, deberíamos estar disponibles en caso de que
ocurra algo que los haga reconsiderar. En caso de que Dios comience a trabajar en ellos y
comiencen a prestarle atención al cristianismo. En caso de que surja una necesidad y ellos nos
pidan ayuda.
D. Ten esperanza.
Nunca sabes cómo el Señor puede usar tu evangelismo. Solo porque alguien rechace el
evangelio cuando lo compartes con ellos no significa que ya no tengan esperanza.
¿Conoces la historia de Jim Elliot*, el hombre que dijo: «No es ningún necio el que entrega lo
que no puede guardar, para ganar lo que no puede perder»? Elliot y varios amigos se mudaron a
Ecuador para compartir el evangelio con un grupo de indígenas que no habían sido alcanzados
allí, solo para ser masacrados por ellos en una playa en enero de 1956. Pero en décadas
posteriores, otros misioneros lo siguieron, incluidas las esposas e hijos de algunos de los hombres
que habían sido asesinados, y pudieron guiar a muchos indígenas de la misma tribu a Cristo.
E. Sé constante en la oración.
Dios escucha la oración. Orar por alguien no es una escapatoria. Orar por alguien que llegaría a
conocer al Señor es un valiente acto de amor… Haz que otros oren también.
Oremos…
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Seminario Básico
Evangelismo
Clase 6: El discipulado de otros en el evangelismo
______________________________________________________________________________
P: ¿Por qué debería ser una meta el capacitar a otros para evangelizar?
Comenzamos como nuevos creyentes, como niños espirituales. Necesitamos aprender nuevas
habilidades. Tales como leer la Biblia, cómo orar, cómo crecer en los frutos del Espíritu. En el
camino, una de las destrezas que aprendemos es cómo compartir nuestra fe.
Entonces, quiero que pienses en el discipulado de otros para evangelizar como más que un
componente separado de la vida cristiana. Se ajusta a la ilustración más amplia de lo que significa
seguir a Cristo.
Considera que el evangelismo a menudo es fatigoso o difícil. A veces es incómodo. Puede ser
bastante desafiante. Requiere de nuestra parte un cierto nivel de audacia, confianza y coraje. Y si
somos honestos con nosotros mismos, no disfrutamos fácilmente del rechazo. Sin embargo, hablar
a otros del evangelio es el mayor privilegio que tenemos como cristianos. La esperanza que
tenemos en nuestra salvación a través de Cristo es la misma esperanza que podemos compartir
con los demás.
Por tanto, vivimos con esta tensión de proclamar gozosamente las buenas noticias, mientras
que al mismo tiempo aceptamos que nuestra proclamación no siempre será bien recibida. Si ese
es el caso, entonces ¡necesitamos toda la ayuda que podamos conseguir!
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Así que el día de hoy, veremos maneras en que podemos imitar a Jesús al capacitar a otros
para que lleven las buenas noticas. Si miras el folleto, verás que:
Bueno, tengo una pregunta: ¿por qué es Jesús nuestro modelo a seguir digno de imitación?
¿Por qué deberíamos mirar a Jesús como nuestra guía y no a Billy Graham, Ray Comfort, Billy
Sunday o George Whitefield?
La Biblia proporciona todo lo que necesitamos para vivir una vida cristiana.
Jesucristo es nuestro ejemplo perfecto: El fundador y el perfeccionador de nuestra fe.
Jesucristo es el ejecutor del plan eterno de Dios para salvar a su pueblo.
Jesucristo es el más grande evangelista que haya caminado sobre la tierra.
En Mateo 9:23-25, leemos: «Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban
flautas, y la gente que hacía alboroto, les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino
duerme. Y se burlaban de él. Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la
mano a la niña, y ella se levantó».
Marcos 12:37 dice: «…Y gran multitud del pueblo le oía de buena gana».
Lucas 6:17: «…en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda
Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón».
Lucas 19:37 dice: «…toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios
a grandes voces por todas las maravillas que habían visto».
Lucas 23:27 dice: «Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían
lamentación por él».
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Juan 6:2 dice: «Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los
enfermos».
Además, en los relatos de los cuatro Evangelios, también vemos que Jesús escogió
intencionalmente y específicamente a doce discípulos a quienes mantuvo particularmente cerca.
Y si profundizamos aún más en los doce, vemos que Jesús escoge a tres: Santiago, Juan y
Pedro, con quienes es especialmente cercano. Jesús los lleva consigo a la montaña donde son
testigos de su transfiguración. Es la misma transfiguración que recuerda el apóstol Pedro, cuando
la menciona en su carta, 2 Pedro 1:17. Es el momento en que Jesús permitió que Santiago, Juan y
Pedro lo vieran hablando con Moisés y Elías, y en el que escucharon la voz de Dios el Padre
llamar a Jesús «su hijo amado, su escogido».
Bueno, quizá estés pensando: «No soy Jesús, el Dios-hombre, el Mesías, y ciertamente no
tengo apóstoles y nunca he sido transfigurado, ¿qué tiene esto que ver conmigo?».
Eso es verdad, no somos Jesús. Y no hay ningún apóstol con «A» mayúscula caminando hoy
por la tierra, esa oficina está cerrada. No obstante, creo que podemos obtener algo de sabiduría
práctica del ejemplo de Jesús aquí.
Siendo prácticos y realistas, cuanto más tratamos de hacer, más nos reducimos y peor
lo hacemos.
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Jesús fue completamente Dios y, sin embargo, completamente hombre, durante su ministerio,
vivió las mismas 24 horas que vivimos actualmente. Comió, trabajó, durmió. Entonces, al igual que
nosotros, tuvo que tomar decisiones sobre cómo invertir su tiempo y con quién hacerlo.
En realidad, hay mucha libertad en disciplinarnos para tomar decisiones como esta. Ahora bien,
esto puede significar que tenemos que hacer sacrificios. Nos comprometemos con ciertas cosas
para hacerlas bien a expensas de otras cosas que abandonamos. De hecho, es probable que para
la mayoría de las cosas en la vida que valga la pena perseguir, haya un costo o sacrificio que deba
hacerse.
En el caso único de Jesús, una cosa que también notamos acerca de Él, es que no descuidó al
resto del mundo. No, todavía vemos que se preocupó y tuvo compasión de los demás.
Pero, Jesús tenía un plan en mente: sabía lo que iba a suceder. Sabía que dejaría a sus
discípulos y confiaría el ministerio cristiano en las manos de estos apóstoles llenos del Espíritu; lo
vemos en la Gran Comisión en Mateo 28:18-20 y Hechos 1:8.
Para que el ministerio de Jesús fuera efectivo, él seleccionó a un grupo perteneciente a la clase
obrera y pasó todas sus horas de vigilia con ellos. No eran hombres notables. No habían logrado
nada digno de nuestra admiración. Pero Jesús pasó tiempo con ellos. Eso debería darnos
esperanza y consuelo.
Ahora, si tomamos el ejemplo de Jesús y sus discípulos, y aplicamos los mismos principios a
nosotros mismos, ¿qué aspecto tendría?
Pregunta: Tengo curiosidad: ¿Te gustaría compartir cómo han sido algunas de tus relaciones
de discipulado? ¿Algún conocimiento que te gustaría compartir con la clase?
Eso puede ser diferente para ti. Pero el punto es simple: escoge a un grupo de personas e
invierte intencionalmente en ellos como lo hizo Jesús. Hazlo bien, por su bien y por amor a Cristo.
Después de que Jesús identificó a sus discípulos y los invitó a unirse a él, comenzó a pasar
tiempo con ellos, comenzó a discipularlos.
Jesús hizo esto porque el plan de Dios siempre ha sido glorificarse a sí mismo a través de
grupos de personas que están hechas para ser como él.
Vemos esto a lo largo de la Biblia comenzando con Adán y Eva en el huerto, luego cuando Dios
apartó a Israel, luego con Jesús llamando a sus apóstoles, y finalmente con la iglesia local reunida
en Hechos y las cartas de Pablo.
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tiempo pasamos con Dios, más nos parecemos a ÉL. ¿Qué mejor manera para contagiar a su
pueblo que pasando tiempo con ellos?
De la misma manera, cuanto más tiempo pasamos con otros, como lo hizo Jesús, existirán más
similitudes entre nosotros.
Aunque Jesús pasaba mucho tiempo con sus discípulos, ellos no empezaron a ministrar
inmediatamente. No, Jesús esperó con mucha paciencia antes de enviar a sus discípulos.
Si miramos el relato del Evangelio de Mateo, vemos que Jesús comenzó su ministerio en el
capítulo 4, versículo 12. Pero, la primera vez que Jesús envió a sus apóstoles a ministrar no fue
sino hasta el capítulo 10, versículo 5. Jesús quizá invirtió más de un año con sus discípulos antes
de enviarlos a ministrar por primera vez. Él esperó pacientemente a que estuvieran preparados.
E incluso después de pasar todo ese tiempo escuchando, mirando y aprendiendo de Jesús, el
Cristo, el Dios-hombre, ¡el ministerio no siempre fue bonito y refinado para los apóstoles!
En los relatos de los Evangelios, vemos a Cristo corregir y reprender a los apóstoles en
múltiples ocasiones por una variedad de razones: los apóstoles egoístas que querían sentarse a la
derecha e izquierda de Jesús en el cielo, cuando los apóstoles se enorgullecen porque tenían la
capacidad de hacer señales y maravillas, pero Jesús les dice que se alegren de que sus nombres
estén escritos en el libro de la vida; sin embargo, Jesús siempre es paciente con ellos.
Solo mirando el capítulo 8 del Evangelio de Marcos, vemos dos ejemplos. En Marcos 8:16-
21, los discípulos claramente no entienden las enseñanzas de Jesús. Y luego en Marcos 8:32-33,
Jesús reprende a Pedro.
Pero todo el tiempo, Cristo esperó pacientemente a que entendieran las cosas de Dios. Y más
tarde, incluso después de que Pedro negara a Jesús tres veces, Jesús permaneció paciente y
cariñoso y le dio la bienvenida a aquel sobre quien edificaría su iglesia.
Los apóstoles finalmente llegaron a entender quién era Cristo, y eventualmente casi todos
fueron asesinados por proclamar su nombre. Fueron asesinados por su compromiso con el
evangelismo.
Además de ser paciente con sus discípulos, Jesús también oraba por ellos.
La oración de Jesús en Juan 17 nos da una hermosa visión del afecto de Cristo por sus
apóstoles al orar por ellos antes de que salgan al mundo, y al orar por las personas a quienes
predicarán el evangelio. Te animo a meditar sobre la oración de Jesús en Juan 17. ¡Es tan rica!
Y, por supuesto, Pablo y los otros escritores del Nuevo Testamento continúan esta tendencia al
derramar las oraciones sinceras que vemos en las páginas de las Escrituras.
Incluso más que eso, pocas veces me he sentido más amado que cuando realmente estaba
luchando con el evangelismo, y hermanos fieles esperaban pacientemente a que mejorara, o bien
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señalaban mis errores, o me dirigían a Cristo cuando quería dejarlo. Asimismo te animo a que
hables con otros acerca de lo que podrían llegar a ser en Cristo, y ores por ellos y con ellos, y les
recuerdes el poder del evangelio incluso en las vidas de sus amigos o familiares más difíciles.
Cuando los discípulos de Jesús vieron su amor por las personas y su corazón por los perdidos,
su pasión creció también.
Jesús no se limitó a sentarse a orar y esperar. Jesús modeló o demostró cómo evangelizar al
hacerlo mientras viajaba con los apóstoles. Los apóstoles de Jesús vieron cómo Jesús vivió, oró y
usó las Escrituras. También vieron la finalidad de su propósito, la forma en que explicó el reino de
Dios y la forma en que mostró a las personas su necesidad de salvación.
Jesús no tenía iPads, iPhones, PowerPoint, YouTube o DVDs. ¡No! Jesús mismo fue el método
de capacitación. Jesús aprovechó las oportunidades para evangelizar a su alrededor y mostrar a
otros cómo compartir el evangelio. Por tanto, como resultado, los apóstoles aprendieron cómo
evangelizar. Absorbieron cosas acerca de la forma en que Jesús evangelizó que probablemente
no sabían que habían recogido.
Creo que hay cuatro conclusiones prácticas para nosotros acerca de cómo alentar a otros en el
evangelismo:
Recuerda que los discípulos de Jesús le preguntaron cómo orar en Mateo 6, a lo que nos
referimos como el Padre Nuestro. Ora por y con tus discípulos para que aprendan a orar a
glorificando a Dios y exaltando a Cristo.
Y ora por las cosas que hemos estado orando en este seminario:
Evangelicen juntos.
Hay muchas formas diferentes de conversar con las personas acerca del evangelio. Desde
hablar con amigos en Facebook hasta evangelizar a tus compañeros de trabajo, hay muchísimas
oportunidades a nuestro alrededor. Pero viendo que esta es una clase acerca de discipular a otros
en el evangelismo, considera hacer tu evangelismo con alguien más.
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Por ejemplo, puedes dirigirte a la ciudad y hacer evangelismo callejero, repartir volantes e
involucrar a extraños en la conversación. Puedes ir puerta por puerta. Puedes ir al centro
comercial; prácticamente no existen límites para los lugares donde puedes iniciar conversaciones
acerca del evangelio. Los beneficios obvios de hacer esto con otra persona son:
i. No te rindes ni cedes, porque tienes a alguien que te apoya.
ii. Tienes la ventaja de escuchar las conversaciones y aprender a compartir el evangelio
claramente con alguien.
iii. Te animas a seguir haciéndolo cuando ves a tus amigos haciendo lo mismo.
Una de las mejores cosas que puedes hacer es salir y evangelizar juntos como pareja o en
grupo. Si estás en un grupo pequeño, sal y evangeliza juntos.
Una de las ventajas de D.C. es que tenemos una gran diversidad, y con eso vienen muchas
oportunidades de compartir nuestra fe con personas que son de otras partes del mundo. Piensa en
el efecto global de alguien de otro país que escuche el evangelio de ti por primera vez. Se
arrepiente y cree, y en un año regresa a su tierra natal. Ahora ella/él es embajador en su propia
nación, dando testimonio de otros, porque aprovechaste la oportunidad de compartir el evangelio.
Jesús fue imparcial al ministrar, por lo que nosotros también deberíamos serlo.
Cuando evangelices, no muestres parcialidad. ¡Todos necesitan a Cristo! Si decides salir y
hacer un poco de evangelismo frío y confrontacional como el que acabo de describir, no te
acerques solo a personas que se parezcan a ti o tal vez incluso peor, que se vean particularmente
atractivas o importantes.
¡Comparte el evangelio con todos! Piensa en Jesús, él compartió el evangelio con el joven rico,
pero luego también compartió el evangelio con una mujer samaritana, ¡lo cual fue escandaloso en
su época!
Jesús iba constantemente contra la corriente al ministrar a personas que otros normalmente
evitarían independientemente de si eran ciegos, cojos, leprosos, lisiados, sordos, mudos, mujeres,
samaritanas, lo que sea, Cristo fue tras ellos, por lo que nosotros también deberíamos hacerlo.
De la misma manera, que esto sea una lección para nosotros, que en nuestros trabajos, si Dios
ofrece la oportunidad, compartamos el evangelio con los supervisores, HÁGAMOSLO. Si él te
brinda la oportunidad de compartir el evangelio con pasantes o conserjes, HAZLO. El suelo está
nivelado al pie de la cruz y cuando lleguemos al cielo, no va a importar qué tipo de trabajo
teníamos en la tierra.
De la misma manera que Jesús envió a los 12, luego a los 72 y después a todos y cada uno de
nosotros a través de la Gran Comisión, alienta a tus discípulos a salir y replicar el ministerio.
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Del mismo modo, deberíamos alentar a nuestros discípulos a salir y multiplicarse y replicarse. Si
después de un tiempo, tus discípulos no están ansiosos y emocionados por salir y modelar lo que
has modelado, y no los ves edificando y animando a otros a salir y evangelizar y hacer discípulos,
entonces tal vez no has sido muy claro acerca del objetivo del discipulado.
Encarga a otros el ministerio del evangelio como Cristo lo confió a sus apóstoles y luego a
nosotros. Piensa en 2 Timoteo 2:2: «Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a
hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros». Ese es nuestro objetivo: levantar
hombres fieles que serán capaces de enseñar a otros cómo levantar a la próxima generación de
hombres fieles.
En conclusión, imita a Jesús. Hay innumerables versículos en la Biblia donde se nos instruye
esto:
Efesios 5:1
1 Pedro 2:21
1 Juan 2:6
1 Tesalonicenses 1:6
Podemos imitar a Jesús enseñando a otros cómo evangelizar y esperar pacientemente a que lo
capten y comprendan.
Podemos imitar a Jesús por el evangelismo de nuestros discípulos y al orar con ellos acerca del
evangelismo.
Podemos imitar a Jesús al hacer que otros nos acompañen mientras evangelizamos y
modelamos el evangelismo fiel para ellos.
Finalmente, podemos imitar a Jesús animando a nuestros discípulos a salir y ser evangelistas
sin nosotros, y al enseñar a otros a hacer lo mismo.
4. Tarea
1. Continúa orando.
2. Comparte el evangelio.
3. Haz que otros compartan el evangelio contigo.
Oremos…
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PARTE II
MISIONES
Seminario Básico
Misiones
Clase 7: La meta es la gloria de Dios
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Tema: Las misiones existen para hacer crecer la adoración a Dios a través de la alabanza de su
gloria en los corazones de su pueblo.
1. Introducción
Situación: El día de hoy, te encuentras en el Seminario Básico de Macor Kjaim las misiones.
Pregunta: ¿Por dónde comenzamos para tener un estudio bíblico acerca del tema de las
misiones? ¿Deberíamos dar un vistazo a la demografía del mundo y a la necesidad de aquellos
que no han escuchado el evangelio? ¿Deberíamos iniciar con un estudio sobre la historia de la
expansión de la iglesia primitiva hasta los esfuerzos misioneros modernos? ¿Deberíamos
examinar el propósito de la evangelización y las misiones?
Para entender las misiones, y nuestro oportuno lugar en ellas, debemos empezar en el origen,
en la fuente y en el fundamento de todo… en la excelencia de la naturaleza y el carácter de Dios.
Al igual que en el libro de Génesis, nuestra pasión por las misiones debería comenzar con: «En el
principio… Dios».
Como dijo el puritano Thomas Watson: «Glorificamos a Dios cuando somos admiradores de
Dios».
El escritor Tom Wells lo expresa especialmente bien en su libro «A vision for Missions» Una
visión por las misiones. Escribe:
«Los hombres deben conocer a Dios. Eso es lo único que deben hacer. Y esto significa
nada más y nada menos, que Dios es eminentemente digno de ser conocido en toda la
longitud, amplitud, altura y profundidad de su carácter. El cristiano es un explorador de
Dios. La visión cristiana es la visión de Dios. La visión misionera también es la visión
de Dios. No difiere en nada de la visión cristiana. Es la misma visión siendo compartida
en lugar de simplemente ser disfrutada. Es la misma visión siendo compartida con
hombres que no tienen un gusto natural por ella, con la esperanza de que Dios cree
ese gusto para que ellos también puedan convertirse en ‘admiradores de Dios’.
Compartir la visión de Dios, ese es el trabajo de las misiones».
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2. La supremacía de la adoración
Pregunta: ¿Por qué existen las misiones? ¿Por qué los cristianos trabajan para difundir el
mensaje del evangelio a aquellos que no lo han escuchado?
Situación: De acuerdo con las Escrituras, las misiones existen porque Dios es grande y merece
ser conocido y amado por su infinita excelencia. La excelencia de Dios es el fundamento de las
misiones, y la adoración que exalta a Dios es la meta de las misiones. Eso puede ser una
declaración extraña a considerar para algunos de nosotros. Pienso que muchos de nosotros podría
en principio decir, que las misiones existen porque hay muchas personas perdidas que Dios quiere
alcanzar con las noticias del evangelio. Ciertamente, Dios anhela llamar a su pueblo al
arrepentimiento y a la fe. Lucas, capítulo 14, versículos 15-24, narra la parábola del banquete al
que Dios el Padre quiere que muchos asistan, y envía a sus siervos para hacer que la gente venga
y que su casa esté llena. Dios sí quiere alcanzar a los perdidos con las noticias del Reino. Eso es
cierto, en parte, pero no es la explicación más profunda de las motivaciones de Dios. Si las
misiones tratasen únicamente de lo mucho que Dios desea relacionarse con nosotros, entonces se
convertirían en una búsqueda orientada hacia el hombre. Nosotros nos convertimos en el enfoque,
pero eso no es lo que vemos en las Escrituras.
Citas:
Salmo 67:3-4: «Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben. Alégrense y gócense
las naciones, porque juzgarás los pueblos con equidad, y pastorearás las naciones en la tierra».
Salmo 96:3: «Proclamad entre las naciones su gloria, en todos los pueblos sus maravillas».
Salmo 97:1: «Jehová reina, regocíjese la tierra, alégrense las muchas costas».
Situación: La alabanza de la grandeza de Dios en los corazones del pueblo de Dios es la meta de
la iniciativa misionera mundial. El hombre no es el enfoque de las misiones. El hombre no es la
meta de las misiones. El disfrute de la grandeza de Dios es en realidad el regalo para el hombre y
la meta de todas las misiones enfocadas en Dios. Pero Dios es la meta. Lo entenderemos más a
medida que avancemos.
3. La grandeza de Dios
Entender la grandeza de Dios es clave para entender una motivación cristiana por las misiones.
Cita: Isaías 40:25-26: «¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? Dice el Santo.
Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a
todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su
dominio».
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Pregunta: ¿Por qué es fundamental un entendimiento claro acerca de la grandeza de Dios para
los esfuerzos misioneros? Después de todo, ¿acaso no parece eso un punto verídico, pero
periférico cuando se habla de las misiones… una actividad?
Situación: A lo largo de la historia, una visión de la grandeza de Dios y el compromiso que Dios
ha revelado por engrandecer su nombre entre las naciones, ha sido el motor que motiva a los
misioneros y les ayuda a perseverar. El gran misionero pionero, William Carey, reflexionó en su
llegada a la India en 1763, escribiendo:
«Cuando partí de Inglaterra, mi esperanza por la conversión de la India era muy fuerte, pero
con los muchos obstáculos con los que me encontré, esa esperanza moría, a menos que Dios la
apuntalara. Bueno, me dije, tengo a Dios, y Su Palabra es verdad. Aunque las supersticiones de
los paganos eran mil veces más fuertes de lo que son, y el ejemplo de los europeos mil veces
peor; aunque fuera abandonado por todos y perseguido por todos, aun así, mi fe, fijada en la
Palabra de Verdad, se levantará por encima de todos los obstáculos y vencerá toda prueba. ¡La
causa de Dios triunfará!».
Situación: Dios es bueno; él tiene un buen plan para reunir a cada persona por la que Jesús murió
para salvar. Y Dios es incuestionablemente soberano; su plan de Salvación tendrá éxito porque su
brazo es infinito en poder. Al igual que William Carey, nuestra profunda apreciación por esas
verdades maravillosas, provee la base que necesitamos para el celo y la perseverancia en las
misiones.
Situación: Nuestra pasión por proclamar la grandeza de Dios está arraigada en su propia pasión
por su gloria. John Piper escribe:
«El fundamento absoluto de nuestra pasión por ver a Dios glorificado es su propia
pasión por ser glorificado. Dios es central y supremo en sus propios sentimientos. No
existen rivales para la supremacía de la gloria de Dios en su propio corazón. Dios no
es idólatra. No desobedece el primer y gran mandamiento. Con todo su corazón y su
alma y su fuerza y su mente se deleita en la gloria de sus múltiples perfecciones. El
corazón más apasionado por Dios en todo el universo es el corazón de Dios».
Cita: Isaías 48:9-11: «Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y por alabanza mía la reprimiré para
no destruirte. He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción. Por
amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro».
Pregunta: Entonces… ¿la pasión de Dios por su gloria lo convierte en un Dios no amoroso?
¿Convierte esto a las misiones en una iniciativa utilitaria? A menudo, el considerar a Dios como
central en las misiones puede hacerlo parecer frío. Pero eso se debe a un par de malentendidos
clave acerca de quiénes somos nosotros y acerca de quién es Dios.
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Cita: 1 Corintios 13:5: «El amor no busca lo suyo».
A.No todo amor propio es malo.
B.No somos Dios… el pecado de imitar a Dios.
Situación: Dios es el ser más excelente y glorioso en todo el universo, para que Dios sea veraz,
debe exaltar su propia gloria sobre todas las cosas. Y poder disfrutar de él, es el mejor y más
amable regalo que puede conferirle a sus criaturas.
Situación: ¿Cómo es posible esta buena noticia para los seres humanos? ¿Cómo es éste un
mensaje en el que podemos encontrar bienestar y triunfo ante un mundo bajo el justo juicio de
Dios por el pecado? La conexión entre la pasión de Dios por su gracia y la causa de las misiones
se vuelve explícita. Piper escribe: «La gloria que Dios busca es supremamente la gloria de su
misericordia».
El mensaje del evangelio cuenta la sorprendente manera en que Dios ha escogido ser
glorificado. Se ha alineado con nosotros en su deseo por recibir la gloria que merece. Él podía
haber decidido juzgarnos a una condenación eterna para mostrar su gloria. Sin embargo, ha
decidido glorificarse al manifestar su misericordia a los pecadores. Por favor, escucha lo que Pablo
escribe a los efesios acerca del motivo de Dios al salvar a su pueblo.
¿Por qué Dios nos predestinó para ser adoptados? ¿Por qué hizo que pusiéramos nuestra
esperanza en Cristo? ¿Por qué nos dio una herencia? Dios hizo todo esto para ser glorificado.
¿Notaste cómo Pablo repite este tema de la gloria de Dios una y otra vez? El evangelio (y las
misiones) no pueden y no deben estar separadas del deseo de Dios por ser glorificado.
Cita: Romanos 15:8-9: «Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para
mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, y para que los
gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre
los gentiles, y cantaré a tu nombre».
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A.El celo por la gloria de Dios motiva a las misiones mundiales.
B.Un espíritu de siervo y un corazón misericordioso motiva a las misiones mundiales.
Cristo mismo escogió venir a la tierra y convertirse en un siervo, hasta morir en una cruz: «para
que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia» (Ro. 15:9). Cristo se hizo pobre por
nosotros, para que podamos glorificar a Dios por su misericordia. Esto debe motivarnos a difundir
el mensaje del evangelio a aquellos que todavía no lo han escuchado, para que todos los que han
sido llamados por Dios puedan glorificar a Dios por su misericordia. También vemos esta idea
claramente en la reacción de Cristo cuando vio a las multitudes que no creían.
Cita: Mateo 9:36-38: «Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban
desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la
verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe
obreros a su mies».
Aquí Cristo deja en claro que para que la cosecha sea recogida, es decir, para que su
misericordia sea comunicada a las multitudes, se debe enviar obreros. Él ha escogido a estos
obreros, que integran su iglesia, para ser parte de este reflejo de Su gloria. Y así, nosotros, al
comunicar el mensaje del evangelio, formamos parte del plan de Dios en ser glorificado. Él no nos
necesita en absoluto para esto, pero nos ha escogido para que podamos ser parte de esta gloriosa
obra que lleva a cabo redimiendo a un pueblo por amor de su nombre y por amor de su gloria.
Podrías pensar: «Si la gloria de Dios está tan involucrada con su iglesia, su plan parece tan
precario». Después de todo, la misión de difundir el evangelio por toda la tierra no se ha
completado, incluso cuando ya han transcurrido más de 2000 años. ¿Parece ser que Dios ha
fracasado en sus propósitos, o que al menos ha planeado de manera irracional?
No, Dios no ha fracasado. Ciertamente, como cristianos, creemos que Dios es el único sabio
Dios. Eso significa que creemos que Él conoce y ha escogido la mejor manera de glorificarse. Este
plan que tiene para recibir la gloria de su pueblo es un plan perfecto; no puede ser mejorado. La
sabiduría de Dios significa que él siempre elige la mejor manera de cumplir los propósitos que
tiene en mente. Dios sabe que éste es el plan por medio del cual será más glorificado.
Cita: Efesios 3:10: «Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio
de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales».
¡Dios ha escogido que su multiforme sabiduría sea dada a conocer a los principados y
potestades en los lugares celestiales por medio de su iglesia! La manera en que vivimos nuestras
vidas y la manera en que el reino de Dios se expande por todo el mundo glorifican a Dios. En su
infinita sabiduría, Dios ha escogido estos medios de propagación de Su evangelio.
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Es posible que nos sintamos inadecuados para esta misión o angustiados por el desafío, pero Dios
obra incluso a través de nuestras limitaciones para mostrar su suficiencia, y así desplegar la
alabanza de su gloria.
Por tanto, podemos ver que Dios ha decidido glorificarse al mostrar su misericordia a los
pecadores. Y no solo eso, sino que esta manera de glorificarse, al llamarnos para que le adoremos
y para que divulguemos su fama a todas las naciones, es la mejor manera en que Él recibe la
gloria. ¡Qué grande es este Dios al que servimos! Él es digno de toda nuestra alabanza y de
nuestras vidas.
Conclusión:
Oremos…
48
Seminario Básico
Misiones
Clase 8: ¿Por qué las misiones? Una teología bíblica
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Objetivo Instruccional: Dios mediante, los estudiantes escucharán y entenderán el fundamento
para las misiones arraigado en la realidad central de la misión redentora de Dios a lo largo de la
historia.
Introducción:
La semana pasada hablamos acerca del combustible para las misiones y consideramos cuál es la
motivación de Dios y nuestra motivación: la gloria de Dios. El día de hoy queremos meditar en la
importancia de la idea de las «misiones». ¿Es secundaria, es significativa, es central? ¿Es una
idea del Nuevo Testamento limitada y parcial o es parte del tema fundamental y central de toda la
Biblia?
¿Qué es la teología bíblica? Trazar un tema o idea a través de toda la Escritura, en lugar de
preguntar sistemáticamente qué dice la Biblia específicamente respecto de un determinado tema.
Al final, ambos terminan siendo bastante similares para mí.
¿Cuál es la «misión» de Dios? Eso es lo que esperamos trazar esta mañana. Qué nos dice Dios
en su gran obra revelada a lo largo de las páginas en la Biblia.
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b. Dt. 4:39 – «Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios
arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro».
3. El pueblo de Dios llamado de entre las naciones para la bendición y la gloria de Dios entre
las naciones.
a. Génesis 12:3 – «Bendeciré a los que te bendijeren,
y a los que te maldijeren maldeciré;
y serán benditas en ti
todas las familias de la tierra».
b. Isaías 37:20 – «Ahora pues, Jehová Dios nuestro, líbranos de su mano, para que
todos los reinos de la tierra conozcan que sólo tú eres Jehová».
Antiguo Testamento:
4. Genesis
a. Gn. 3:15 – Protoevangelio
b. Gn. 12:3 – «y serán benditas en ti todas las naciones de la tierra».
c. El pacto abrahámico como el marco para el proceder de Dios con la humanidad por
el resto de la historia bíblica. (resuelto en Gá. 3:16 – Jesús como la simiente)
5. Éxodo
a. El rol del pacto y las misiones
b. Cosecha de Rahab y Rut… un anticipo.
6. Los profetas y la preocupación por las naciones en los últimos días
a. Isaías 2:2-3 – «Acontecerá en lo postrero de los tiempos,
que será confirmado el monte de la casa de Jehová
como cabeza de los montes,
y será exaltado sobre los collados,
y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán:
Venid, y subamos al monte de Jehová,
a la casa del Dios de Jacob,
y nos enseñará sus caminos,
y caminaremos por sus sendas.
Porque de Sion saldrá la ley,
y de Jerusalén la palabra de Jehová».
b. Isaías 19:23-25 – «23 En aquel tiempo habrá una calzada de Egipto a Asiria, y
asirios entrarán en Egipto, y egipcios en Asiria; y los egipcios servirán con los
asirios a Jehová. 24 En aquel tiempo Israel será tercero con Egipto y con Asiria para
bendición en medio de la tierra; 25 porque Jehová de los ejércitos los bendecirá
diciendo: Bendito el pueblo mío Egipto, y el asirio obra de mis manos, e Israel mi
heredad».
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c. Zacarías 8:23 – «Así ha dicho Jehová de los ejércitos: En aquellos días
acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a
un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con
vosotros».
7. Salmos
a. Salmo 68:31-32 – «Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía se apresurará a extender
sus manos hacia Dios. Reinos de la tierra, cantad a Dios, cantad al Señor».
b. Salmo 45:17 – «Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las
generaciones,
Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre».
c. Salmo 67:1-3 – «Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga;
Haga resplandecer su rostro sobre nosotros;
Para que sea conocido en la tierra tu camino,
En todas las naciones tu salvación. Te alaban los pueblos, oh Dios;
Todos los pueblos te alaben».
Nuevo Testamento:
8. Los Evangelios
a. Lucas 2:29-32 – «29 Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz,
Conforme a tu palabra;
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Porque han visto mis ojos tu salvación,
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La cual has preparados en presencia de todos los pueblos;
32
Luz para revelación a los gentiles,
Y gloria de tu pueblo Israel».
b. Mateo 24:14 – «Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para
testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin».
c. Mateo 28:18-20 – «18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es
dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id y haced discípulos a todas las
naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20
enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy
con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén».
9. Hechos
a. Hechos 2:5-12, 41 – «5 Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos,
de todas las naciones bajo el cielo. 6 Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y
estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. 7 Y estaban
atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? 8
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¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que
hemos nacido? 9 Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en
Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, 10 en Frigia y Panfilia, en Egipto y en
las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes tanto judíos
como prosélitos, 11 cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las
maravillas de Dios. 12 Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros:
¿Qué quiere decir esto?… (Pedro predicó el evangelio)… 41 los que recibieron su
palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas».
b. El éxito de Dios – Israel había cumplido su propósito de atraer a las naciones para
que pudieran escuchar acerca del Mesías. Dios nunca necesita un plan B.
11. Apocalipsis
a. Apocalipsis 7:9-10 – «9 Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual
nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban
delante del trono en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con
palmas en las manos; 10 y clamaban a gran voz, diciendo:
La Salvación pertenece a nuestro Dios
que está sentado en el trono,
y al Cordero».
Andreas Kostenberger/Peter O’Brian: «Que su salvación llegue a todos los confines de la tierra: es
decir, que su movimiento lleno de gracia en su Hijo, el Señor Jesucristo, rescate a un mundo
desesperadamente necesitado que está en rebelión contra él y permanece bajo su justo juicio».
Jonathan Edwards: «La creación del mundo parece haberse llevado a cabo especialmente para
este fin, que el eterno Hijo de Dios pueda obtener una esposa hacia quién pueda ejercer por
completo la infinita benevolencia de su carácter, y hacia quién pueda, extender y derramar toda
esa inmensa fuente de condescendencia, amor y gracia que estaba en su corazón, para que de
esta manera Dios pueda ser glorificado».
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J. H. Bavink: «Las misiones son la gran obra de Jesucristo, por medio de las cuales, luego de la
consumación de su obra como mediador, atrae a las personas a su salvación y hace que tomen
parte en los dones que ha obtenido para ellas».
Implicaciones misioneras:
Jesús es el misionero –
Pablo no es el mayor ejemplo misionero, Jesús lo es…
Somos motivados por el ejemplo de Jesús.
Él dejó su hogar y su gloria para llevar a cabo la obra del Padre.
Oremos…
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Seminario Básico
Misiones
Clase 9: ¿Es Jesús el único camino a Dios?
La necesidad de una fe consciente en Cristo
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1. Introducción
En las primeras semanas de este seminario, hablamos acerca del fundamento de las misiones.
¿Por qué deberíamos desear que el evangelio llegue a todas las naciones? Concluimos que, al
usar a las personas para dar a conocer el evangelio, Dios actúa para magnificar su gloria, y se
deleita particularmente en hacerlo al mostrar su misericordia a los pecadores.
La afirmación cristiana de exclusividad dice que solo aquellos que se arrepienten de sus pecados y
ponen su confianza en Cristo como su sustituto serán salvos; que el cristianismo está
objetivamente en lo correcto y que las otras religiones están equivocadas en su concepción de la
verdad salvadora; dice que las personas no llegarán a Dios a través de otras religiones o siendo
buenas personas, sino únicamente mediante la fe en Cristo.
Por tanto, como cristianos, esta afirmación de la exclusividad de Cristo debería hacer que
deseemos que el evangelio sea proclamado en todo el mundo, sabiendo que solo escuchando el
evangelio las personas pueden ser salvas.
Pero el escéptico podría preguntar si esto es realmente cierto. ¿Realmente Cristo es el único
camino para estar bien ante Dios, y realmente las personas necesitan tener una fe consciente en
Cristo para ser salvas? Muchos hoy día pueden objetar que tal afirmación es ignorante e
intolerante. Quiero decir, seguramente esta afirmación ofende nuestras sensibilidades igualitarias.
Bueno, estoy seguro de que muchos de nosotros hemos enfrentado esta clase de sentimientos,
quizá por parte de compañeros de trabajo o familiares, o tal vez tú eres el que se siente de esa
forma. Si ese es el caso, me alegra que estés aquí. ¿Cuál es la mejor manera de abordar esta
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pregunta? Creo que es útil retroceder y pensar sobre el fundamento de la afirmación cristiana de
exclusividad. Y para ello quiero usar una ilustración:
B. Todos los hombres están bajo el juicio de muerte a causa del pecado
Ilustración opcional: Digamos que existe un joven llamado Brian, que nación sin riñones y que, por
tanto, debe someterse estrictamente a tratamientos regulares de diálisis para remover las toxinas
en su cuerpo. Si pierde dichos tratamientos, morirá. Así que lo único que puede salvar a Brian son
estos tratamientos. Ese es un hecho objetivo. Dada la grave condición de Brian, no se beneficiaría
de un terapeuta que le dijera que solo está algo fuera de forma y que se recuperaría si sigue un
estricto régimen de ejercicios. Ciertamente, el consejo de un amigo que le dijo que realmente no
estaba enfermo no sería útil.
Creo que puedes ver a dónde me dirijo. De la misma manera, los cristianos creen que todos los
hombres tienen un grave problema, que están separados de Dios a causa de su pecado. Nosotros,
al igual que Brian, estamos objetivamente enfermos por nuestra rebelión contra Dios.
Quizá esta ilustración no sea tan clara como la que podemos encontrar en Romanos 3, cuando
Pablo habla acerca del estado de todos los hombres que están separados de Cristo: «Como está
escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se
desviaron, a una se hicieron inútiles.; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno» (vv. 10-
12).
Los cristianos entendemos que todas las personas están objetivamente enfermas (de hecho, la
Escritura dice que estamos «muertos» en nuestros pecados) y que, por tanto, están bajo el juicio
de Dios. Esta enfermedad es tan real y terminal como lo es el cáncer o el SIDA, pero es aun más
aterradora porque es espiritual y tiene consecuencias eternas. Como es de esperar, este no es un
mensaje popular en nuestros tiempos de tolerancia y mejora de la autoestima, pero es un hecho
objetivo que leemos en las Escrituras.
Por ejemplo, David, un rey del Antiguo Testamento, entendió este hecho crucial. Cometió adulterio
con Betsabé y luego empeoró su pecado al tramar la muerte de su esposo Urías. Por mucho que
haya explotado y devastado a estos súbditos confiados a su cuidado —y el dolor que causó fue
grande—, David se da cuenta en su lamento registrado en el Salmo 51, que finalmente había
pecado contra Dios. «Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos;
para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio».
El hombre debe morir por sus propios pecados. Si es cierto que el hombre es objetivamente
culpable ante Dios, entonces no puede haber reconciliación fuera de Dios y, de nuevo, esta
reconciliación se encuentra únicamente en Cristo.
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entonces, ¿cómo pretende el hinduismo, o el islam, o el budismo abordar este problema? ¿Cómo
puede una religión o filosofía ser la respuesta a una pregunta que ni siquiera reconoce o admite?
Los Evangelios registran a Jesús diciendo que «los sanos no tienen necesidad de médico, sino
los enfermos», y Jesús es ese médico.
Vemos esto claramente en Romanos, donde Cristo es expuesto como la respuesta universal al
pecado. Pablo nos dice que de la manera en que el pecado y la muerte entraron al mundo a través
de un solo hombre, Adán, de la misma manera, la vida vino al mundo a través de un solo hombre,
Cristo. Leemos en el capítulo 5:
«Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo,
Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y el don de la justicia» (Romanos 5:17).
«Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los
muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados» (1
Corintios 15:21).
Cristo es el único calificado para salvarnos porque él, al ser Dios, vivió una vida perfecta, y
murió en la cruz, derramando su sangre en rescate por los pecados de aquellos que confiarían en
él y se arrepentirían de sus pecados. Por esta razón, solo él es digno, no Buda o Mahoma o
cualquier otro líder religioso. En Apocalipsis, capítulo 5, vemos esta maravillosa imagen: «Digno
eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has
redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios
reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra» (Apocalipsis 5:9-10).
En Hechos 4:12 leemos: «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el
cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos».
Esta es la exhortación de Pedro a las autoridades que lo habían detenido junto con Juan en
Jerusalén cuando predicaban el evangelio. Observa las amplias implicaciones de esta declaración:
«no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos».
Bueno, ¿qué significa esto para nosotros en esta clase sobre las misiones? Significa que dado
que Cristo es el Único Camino a la Salvación, debe ser anunciado a todas las naciones. El hombre
no se salvará sin Cristo. Como leemos en Lucas (24:46-47): «…y que se predicase en su nombre
el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén».
Algunos podrían decir, está bien, la salvación solo puede obtenerse a través de la obra
redentora de Cristo. Pero eso no significa que alguien tenga que escuchar el evangelio para ser
salvo.
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3. ¿Pueden las personas ser salvas a través de Cristo sin entender que es Cristo quien les
salva? Dicho de manera sencilla, ¿necesitan las personas escuchar de Cristo, para tener
una fe consciente en Cristo; para ser salvas?
Una vez más acudimos a las Escrituras para ser instruidos por Dios acerca de este tema, y en
ese gran libro de Romanos, Dios nos dice que nadie puede ser salvo sin un conocimiento
consciente de Cristo.
A. Romanos 10
Al final del capítulo 9 y al inicio del capítulo 10, Pablo señala que la fe en Cristo ha llegado a tomar
el lugar de la fe en Dios que se exigía en el Antiguo Testamento. Cristo es la meta del mensaje del
Antiguo Testamento. Ahora, toda fe debe ser puesta específicamente en él para salvación. El
resultado es que solo por la fe en Jesucristo puede el hombre ser salvo. Esto es lo que leemos en
los versículos 9-14 del capítulo 10.
«Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios
le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia,
pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que
en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego,
pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan;
porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues,
invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no
han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no
fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que
anuncian la paz, de los que anuncian las buenas nuevas!».
Por tanto, invocar al Señor por salvación no es algo que podamos hacer desde una posición de
ignorancia; no podemos hacerlo adorando a otra deidad proclamada en alguna otra religión.
B. ¿Y Cornelio?
De acuerdo, pero ¿no hay ejemplos en la Escritura de gentiles temerosos que encontraron el favor
de Dios? ¿Qué hay de Cornelio? Leemos de él en Hechos 10 y 11. En Hechos 10:2 se describe a
Cornelio de la siguiente manera: «piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía
muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre». En ese capítulo, aprendemos que Cornelio
tuvo una visión de parte de Dios en la que un ángel le decía que enviara algunos hombres a Jope
para que buscaran a Pedro y le hicieran venir. Mientras tanto, Dios enviaba una visión a Pedro
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diseñada para enseñarle que la inmundicia ceremonial de los gentiles no era un obstáculo para ser
aceptados por Dios. Dios también le dijo a Pedro que ciertos hombres vendrían por él y que debía
ir con ellos sin recelos porque habían sido enviados por él.
Cuando Pedro se reúne con Cornelio, dice (vv. 34-35 del capítulo 10): «En verdad comprendo
que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y
hace justicia».
Bueno, no hay nada en ese versículo que hable de la fe en Cristo. Seguramente Cornelio es
entonces un ejemplo de alguien que simplemente confía en Dios en base a lo que conoce de Dios,
y Dios considera eso suficiente. ¿Algún comentario al respecto?
Este es un ejemplo de tomar un versículo o dos fuera de contexto para que se ajusten a un
argumento personal. Del resto del capítulo y del capítulo 11 queda claro que cuando Pedro hizo
esta declaración a Cornelio, Cornelio no era salvo. De hecho, Pedro procede a predicar el
evangelio. Y leemos en el versículo 44: «el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el
discurso».
Lo que es aún más convincente, cuando Pedro dio un informe de esto en Jerusalén a los
apóstoles y a otros creyentes, leemos en el capítulo 11, versículo 14, que según Pedro, el ángel
que se le había aparecido a Cornelio le había dicho que debía hacer venir a Pedro, quien
«hablaría palabras por las cuales sería salvo él y toda su casa».
Este texto comunica claramente que antes de recibir el mensaje de Pedro ellos NO eran salvos.
De hecho, en todo caso, esta historia parece mostrar que Dios está dispuesto a hacer todo lo
posible por incluir a personas en su gran plan de salvación. Orquestó toda esta situación para que
Pedro proclamara el evangelio a Cornelio. Por la razón que sea, Dios parece haberse
comprometido en USARNOS para llevar el mensaje, y es a través de ese mensaje, que su Espíritu
reúne un pueblo para sí. Cornelio fue salvo no por una disposición de fe, sino porque un humano le
predicó el evangelio.
¿A qué se refiere Pedro en los versículos 34-35? Sugerencia de Piper: Representa una
especie de persona no salva entre un grupo de personas no alcanzadas que busca a Dios de una
manera extraordinaria. O más probablemente podría significar que Dios no es parcial y acepta
tanto a gentiles como a judíos; esto es lo que le enseñó a Pedro en el sueño. Era una nueva idea
para los cristianos que eran en su mayoría todos judíos en aquel tiempo, incluso si nos parece que
no es extraordinario.
Finalmente, veamos Hechos 17, donde Pablo predica el evangelio a los griegos en Atenas. Pablo
se había percatado de que en Atenas había un altar dedicado al Dios no conocido. Leemos su
reacción en el versículo 23: «Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un
altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues,
sin conocerle, es a quien yo os anuncio» (Hechos 17:23).
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Pregunta: ¿Era posible que los atenienses estuvieran adorando al verdadero Dios sin saberlo?
¿Podría pasar esto hoy día? Pablo provee la respuesta en el versículo 30 donde dice: «Pero Dios,
habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en
todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con
justicia, por aquel varón a quien designó» (Hechos 17:30-31).
Cristo debe ser el objeto de una fe salvadora consciente. Pablo no dice que está bien que
adoren a un Dios desconocido. Él predica a Cristo y hace un llamado al arrepentimiento.
¿Quiere decir esto que Dios pasó por alto la ignorancia en el pasado, permitiendo que las
personas fueran salvas de otra manera? No, esto quiere decir que Dios entregó a los hombres a
sus propios caminos; para sus sabios propósitos, permitió que las naciones siguieran sus propios
caminos, y no intervino para vencer su desobediencia y cubrir sus pecados.
¿Existe una analogía moderna para aquellos que tenían fe en el Antiguo Testamento?
De acuerdo, ¿no hay ejemplos en la Biblia de la salvación sin la fe en Cristo? ¿Qué pasó con
los judíos que vivieron antes que Jesús; acaso no fueron salvos algunos de ellos? Bueno, este es
un argumento que podrías haber escuchado. ¿Algún comentario? Hay una serie de cosas que
deberían señalarse en respuesta.
Tres observaciones:
No estamos en posición de decir cuán poco conocían de Cristo (no lo sabemos),
*dado el hecho de que en Juan 8, Jesús se refirió a Abraham regocijándose ante la idea de
ver su el de Cristo día (v. 56);
*dado el hecho de que Hebreos 11 (v. 26) menciona que Moisés escogió sufrir vituperios
por causa de Cristo;
*dadas todas las profecías en el Antiguo Testamento a través de Isaías y otros, quizá
algunos sabían más acerca de «esperar en el Mesías prometido» de lo que piensas;
*dado que en el momento del nacimiento de Cristo había gente en Israel, que por haber
leído el Antiguo Testamento, estaban buscando al Mesías que llevaría los pecados del
pueblo de Dios. Una de esas personas, Simeón, incluso entendió que la salvación que
Jesús traería era para judíos y gentiles por igual, no solo para la nación de Israel (Lucas
2:22-32).
Según Hechos 17, Romanos 16, Efesios 3, ha habido un cambio en los tiempos con la
venida de Cristo, que ha tenido importancia cósmica. Por tanto, no debería creerse que las
situaciones de los santos del Antiguo Testamento serán replicadas exactamente en la
actualidad. Ellos esperaron borrosamente tener esperanza en una salvación prometida,
nosotros miramos hacia atrás claramente para alabar a Dios por una obra de redención
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culminada. Solo hay una cruz que salva a todos los que forman parte del pueblo de Dios,
pero lo que ellos vieron remotamente, nosotros lo vemos a la luz de la historia terminada.
De manera que, independientemente de lo que haya significado para las personas anteriores a
la encarnación de Cristo ser salvadas por Él, queda claro que ahora solo la fe consciente en Cristo
es el camino a la Salvación. El misterio de Cristo ha sido revelado.
En Efesios 3:6, Pablo dice que el misterio que se ha revelado es que por medio del evangelio,
los gentiles son coherederos con Israel, miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la promesa
en Cristo Jesús.
D. La acusación de la restricción
De acuerdo. Digamos que hemos convencido al escéptico. ¿La salvación viene solo a través de
una fe consciente en Cristo? Y se da la vuelta y dice: «¡Qué horrible doctrina! ¿Qué hay de la
persona que nunca ha escuchado? Bajo la doctrina cristiana, será castigado por sus pecados
eternamente solo porque nadie nunca le predicó el evangelio. ¿No es esto increíblemente
restrictivo e injusto?».
Quiero decir, ¿no es terriblemente injusto que Dios, que es todo poderoso, escoja salvar a
algunos y a otros no, incluso cuando no tiene la obligación de salvar a nadie
Un hombre que encuentra un gran precipicio entre su ubicación actual y su destino deseado
no se quejará si existe un solo puente, especialmente si ese puente fue construido a un alto costo.
Los cristianos creemos que Dios ha alcanzado de manera unilateral a un pueblo rebelde y ha
construido un puente de reconciliación a costa de un gran sacrificio.
Otro punto sobre este argumento de igual tratamiento, es que Dios debería salvar a todos o
enviar a todos al infierno. La mayoría de las veces, las personas que alegan esto, cuando se ven
presionadas, admiten que realmente no creen la segunda parte de dicho argumento, que sería
justo que Dios enviara a todos al infierno. Probablemente dirían que nadie merece ir al infierno.
La Escritura
Más importante aún, sin embargo, es que la Biblia no guarda silencio al respecto:
En Romanos 9, Pablo pregunta cómo puede alguien cuestionar las acciones de Dios cuando
es ese mismo Dios sabio y soberano, quien nos ha formado como vasos de barro. En Isaías 40,
Isaías pregunta retóricamente, a quién consultó Dios para ilustrarse, o quién le dio a conocer la
senda de la inteligencia. Al final, debemos confiar en Dios y en sus propósitos, de los que
podemos estar seguros, son justos.
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* John Piper en ¡Alégrense las naciones! nos cuenta una historia moderna de Cornelio. El
pueblo gedeo del sur de Etiopía, era una tribu de medio millón de personas que cultivaban café y
creían en un ser benevolente que llamaban Magano; a quien describían como el creador de todo.
Muy pocos de ellos realmente oraban a Magano, pero un hombre, Warrasa Wanga, oraba
fielmente a Magano para que se revelara. Un día, Wanga tuvo una visión de dos extraños de piel
blanca, que venían a construir refugios en el pueblo en el que vivía. Wanga escuchó una voz que
decía: «Estos hombres te traerán un mensaje de Magano, el Dios al que buscas. Espéralos».
Ochos años más tarde, en 1948, dos misioneros canadienses llegaron a Etiopía para trabajar con
el pueblo gedeo. Los misioneros establecieron sus tiendas en el pueblo de Wanga. 30 años
después, había más de 200 iglesias entre los gedeos. Wanga fue uno de los primeros en
convertirse, y el primero en ser encarcelado por causa de su fe.
Dios es sabio y soberano y verá que sus propósitos se cumplan, y podemos descansar en eso.
Pero la soberanía y la justicia de Dios no son las únicas cosas en las que podemos descansar;
no, podemos descansar en su carácter como se revela en Cristo, que es uno de un amor casi
incomprensible, inimaginable y abnegado. La idea de que el Creador del universo llegaría tan lejos
como para tomar forma de hombre y humillarse hasta el punto de morir en una cruz para salvar a
pecadores que merecen el infierno, derrota la acusación de injustica y arbitrariedad.
¿De qué manera nuestro entendimiento del hecho de que el hombre solo puede ser salvo a través
de una fe consciente en Cristo afecta nuestra visión de las misiones? Pregunta para la clase.
Bueno, como concluye John Piper al final de su capítulo sobre este tema en el libro ¡Alégrense
las naciones!, abandonar la verdad bíblica de que escuchar el evangelio es una precondición para
la Salvación, sería cortar un nervio para la motivación misionera. Por otro lado, comprender que no
hay Salvación fuera de Cristo debería estimularnos a proclamar a Cristo a los que no han oído
acerca de él.
El ejemplo que vimos en Cornelio es convincente. Dios está comprometido en usar a los seres
humanos para difundir el evangelio. Nos ha dado el privilegio de ser copartícipes en el desarrollo
de su plan de Salvación, y esto solo debería hacer crecer nuestra motivación por las misiones.
Incluso cuando reconocemos que el deseo de ver a Dios glorificado en nuestra fidelidad es el
gran fundamento para la iniciativa misionera, debemos ver que un entendimiento sólido y una
reflexión sobre la exclusividad del evangelio también es una motivación digna.
Dios puede hacer que nuestros corazones ardan cada vez más con el deseo de ser
instrumentos que él use para llevar el evangelio de Salvación a los hombres y mujeres por todo el
mundo designados para la vida eterna.
Oremos…
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Seminario Básico
Misiones
Clase 10: El rol de la iglesia local en las misiones
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iv. La iglesia sana envía a su gente –
o De la congregación en Antioquía leemos en Hechos 13:2: «Ministrando éstos al
Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la
obra a que los he llamado».
o Romanos 10:14-15: «14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído?
¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les
predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán
hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian las buenas
nuevas!».
2. ¿Qué significa para una iglesia local ser esencial en el envío de misioneros?
a. Evaluación
b. Enseñanza/capacitación
c. Envío y apoyo
d. Supervisión y cuidado
Filipenses 4:14-16:
«14 Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. 15 Y sabéis también vosotros,
oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna
iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; 16 pues aun en Tesalónica
me enviasteis una y otra vez para mis necesidades».
3 Juan:
«5 Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a
los desconocidos, 6 los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor, y harás bien en
encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. 7 Porque ellos
salieron por amor del nombre de él, sino aceptar nada de los gentiles. 8 Nosotros, pues, debemos
acoger tales personas, para que cooperemos con la verdad».
b. Solo tal autoridad es delegada a ellos por las iglesias locales (Hechos 15:23-25):
«23 Y escribir por conducto de ellos: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los
hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia, salud. 24
Por cuanto hemos oído que algunos han salido de nosotros, a los cuales no dimos
orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando
circuncidaros y guardar la ley, 25 nos ha parecido bien, habiendo llegado a un
acuerdo, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y
Pablo».
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Evento histórico único de la salvación… hay mucho que no debe repetirse… pero el tema de
la autoridad del enviado derivada del que envía, todavía es útil para nosotros.
Hechos 13:2: «Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a
Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado».
Conclusiones:
a. Las iglesias locales son esenciales para el plan del Nuevo Testamento.
b. Las iglesias locales reunidas son las entidades mediadoras para implementar la gran
comisión de Dios.
c. Las iglesias locales son tanto el objetivo como los medios del plan misionero de Dios.
d. Las iglesias locales son los medios de Dios para bendecirte en tu obediencia misionera.
Oremos…
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Seminario Básico
Misiones
Clase 11: La supremacía de Dios en las misiones a través del
Sufrimiento y la Oración
¿Por qué el evangelio tiende a avanzar hacia nuevas áreas acompañadas por el
sufrimiento?
Sufrir por la fe de uno no está exclusivamente asociado con la evangelización intercultural. No
queremos insinuar eso. Sin embargo, una lectura minuciosa del Nuevo Testamento y de la historia
misionera más reciente parece indicar que el sufrimiento de tipo inusual ha acompañado los
avances más audaces del evangelio. Desde los disturbios en Éfeso bajo la predicación del apóstol
Pablo, hasta la persecución en Tesalónica en Hechos 17, la oposición y los problemas han sido un
extraño compañero para las misiones cristianas. Considera el ejemplo de Adoniram Judson, cuya
biografía está disponible en nuestro stand de libros. Cuando estaba en Birmania, perdió dos
esposas y 7 de sus 13 hijos, además de colega tras colega1. Añade eso a las historias de cientos o
incluso miles de misioneros que han sido golpeados, que han pasado hambre, que han perdido
hijos, que han sido encarcelados, que han deteriorado su salud y que incluso han muerto como
resultado de llevar el evangelio. La historia del avance del evangelio es, desde cierto punto de
vista, una larga y consistente historia de siervos que sufren.
Me gustaría que exploremos la voluntad de Dios respecto del sufrimiento en las misiones haciendo
tres preguntas:
¿Quién es la causa de este sufrimiento?
¿Por qué ocurre este sufrimiento?
¿Quién sufre?
Basándonos en la respuesta a estas preguntas, buscaremos aplicarlas a nosotros.
¿Quién es la causa del sufrimiento?
¿Por qué los cristianos sufren? Bueno, de acuerdo con la Escritura, parte de la respuesta es que
los cristianos sufren porque Dios lo permite. La Biblia no limita la imagen de los santos sufriendo
por disposición de Dios, pero finalmente se presenta como una obra de su voluntad soberana.
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Hechos 4:27-28: «Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a
quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu
mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera».
Considera la referencia de Pedro a la acción detrás del sufrimiento de Jesús en Hechos 4:27-
28. Aquí se nos dice que el mayor sufrimiento en toda la historia, el sufrimiento de Cristo, no fue
algo que Dios permitió que ocurriera, sino algo que decidió que debía de ocurrir. Dios no es una
víctima, permitiendo pasivamente el sufrimiento, en este caso, al menos, era el agente
todopoderoso, moviendo incluso los planes de hombres malvados para cumplir su propósito bueno
y santo.
1 Tesalonicenses 3:3-4: «A fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque
vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos. Porque también estando con vosotros, os
predecíamos que íbamos a pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis».
Pero hay una razón final que creo puede ser la más importante para que la consideremos y
entendamos hoy, dada la tendencia de nuestra cultura y de nuestros corazones. Partiendo de las
Escrituras, parece claro que la razón por la que Dios ordena, dispone, designa y determina que su
pueblo sufra, es porque su sufrimiento glorifica el valor del evangelio de Cristo.
El valor de un tesoro escondido se mide por lo que venderás para ganarlo. El valor de una perla
se mide por lo que venderás para comprarla. El valor del reino de Dios se pone de manifiesto, no
por lo agradecido que estamos de obtener las cosas que queremos en esta vida, sino por lo que
con mucho gusto perderemos en el curso de nuestra dedicación al reino.
Otros pasajes como 2 Corintios 12:9-10, donde Pablo dice que se deleita en las persecuciones
para que el poder de Cristo pueda revelarse.
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2 Corintios 12:9-10:
«Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por
tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre
mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en
afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil,
entonces soy fuerte».
Solo cuando los cristianos continúan deleitándose en Dios, incluso en medio de una gran
pérdida personal, queda claro para los incrédulos que aman a Dios no por lo que él da, sino por lo
que Él es. Ese es quizá el punto central del libro de Job. Satanás acusó a Job de amar a Dios solo
por las cosas que Dios le había provisto. La persistencia de Job en su obediencia a Dios frente a
una increíble pérdida, demostró una vez más que Satanás era un mentiroso.
Así que, hemos hablado acerca de quién causa el sufrimiento y por qué Dios lo hace. Ahora,
consideremos quién sufre.
¿Quién sufre?
¿Es normal que los cristianos sufran?
Eso nos lleva a la inevitable pregunta: «¿Es ‘normal’ esta clase de sufrimiento para los
cristianos?». ¿O es para los cristianos espirituales, ya sabes, para los que son misioneros y
pastores?
Jesús advierte a sus discípulos que así como hombres malvados lo persiguieron; también a
nosotros nos perseguirán.
El hecho básico es que se nos dice que la misma asociación que tenemos con Cristo significa
que los cristianos fieles serán perseguidos.
1 Pedro 4:1 y 12: «Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también
armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado…
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Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa
extraña aconteciese».
Consideremos, entonces, qué aplicación tiene esto para nosotros. Como escribe Pedro,
armémonos con la actitud de Cristo.
Porque si saben que esto da gloria a Dios, pueden regocijarse en su sufrimiento si aman la
gloria del Señor más que su propia comodidad. Por eso es importante para nosotros conocer estas
cosas… nos ayudarán a regocijarnos al pensar en la manera en que nuestro sufrimiento glorifica al
Señor.
Hebreos 10:34: «Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros
bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable
herencia en los cielos».
Y si verdaderamente esperan algo mejor y más perdurable en los cielos, entonces la pérdida de
cosas en esta vida no parecerá una definitiva. Pueden perder cosas en esta vida sin perder nada
en absoluto.
No y sí. No, no deberíamos ser insensatos y actuar estúpidamente para así tentar a Dios.
Sabemos que Pablo usó muchos medios para intentar evadir el sufrimiento y la muerte cuando
pudo… La ciudadanía romana, amigos que lo escondían, entre otros. Pero al mismo tiempo, sí
escogió vivir una vida de sufrimiento… deliberadamente. Y leemos en otras partes de la Palabra,
que el pueblo de Dios le amará más que a las comodidades de la vida.
Y aquí es donde, espero, empezamos a ver la esencia de lo que significa decir que los
cristianos aceptarán gozosamente el sufrimiento. Porque es en nuestro sufrimiento que el valor
del regalo del evangelio se pone de manifiesto a un mundo que no cree en el mensaje de Cristo.
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Pero, ¿cómo verá el mundo que valoramos el evangelio más que a la vida si básicamente
procuramos las mismas cosas que ellos? Si el límite de nuestra dedicación a Cristo consiste en
simplemente agradecerle por las «cosas» que nos da, ¿en qué nos diferenciamos realmente del
mundo? Ellos desean dinero, poder, comodidad, placer… y también muchos de los que invocan el
nombre de Cristo.
¿Deberían los cristianos escoger hacer cosas que resultarán en el sufrimiento de otras
personas?
Piensa en este escenario. Estás en el extranjero, en un país donde es ilegal compartir el
evangelio, y ciertamente ser cristiano. Desarrollas una amistad con algunos lugareños, que
parecen estar interesados. Pero sabes que si se convierten, podrían ser rechazados por sus
familiares y, quizá, incluso ser perseguidos por el gobierno.
¿Valdría la pena hablarles de Jesús cuando podría significar causarles problemas a tus
amigos? ¿Qué pasa si por eso podrían incluso morir? Piensa en cómo eso podría afectar a una
familia: un hombre, su esposa, sus hijos, si creen.
a) Conoce el valor del evangelio. Debes estar claro acerca de qué es lo que esperas como
cristiano.
Como cristiano, nuestra esperanza no está puesta en las mismas cosa que el mundo espera.
Nuestra esperanza es que un Dios santo ha hecho un camino para que su correcta e infinita ira por
nuestro pecado sea derramada sobre Cristo. De manera que, ya no estamos bajo una sentencia
del infierno, sino que ahora nos aguarda una eternidad para disfrutar de Dios. Eso es el evangelio.
Y como cristiano, una de las mejores maneras en que podemos prepararnos para el sufrimiento y
las dificultades que conllevan las misiones, es contrastar deliberadamente nuestras aflicciones con
el valor del mensaje del evangelio.
Las personas que no tienen su esperanza puesta en Cristo a menudo encuentran el sufrimiento
intolerable porque éste les roba su única esperanza… el placer y la satisfacción en esta vida. Pero,
como cristianos, nosotros tenemos una esperanza diferente. Está arraigada en la alegría de
conocer que veremos y disfrutaremos la gloria de Cristo.
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b) Considera si tu actual estilo de vida hace que tu esperanza sea visible (1 Pedro 3:15).
Entonces, si no somos como aquellos que solo esperan en este mundo, si valoramos
genuinamente el valor del evangelio por encima de todas las cosas, ¿es eso visible a otros? Si
otras personas dieran un vistazo a tu vida, ¿les quedaría claro que tienes una esperanza diferente
a la de ellos? ¿O simplemente pensarían que tu cristianismo es una herramienta que usas para
ayudarte a conseguir las mismas cosas que ellos desean… comodidad, éxito, seguridad, dinero y
la aprobación de los demás?
¿Qué hay de considerar salir del país? ¿La posibilidad de sufrir, ya sea la pérdida de tu propia
comodidad, de tu cónyuge, o de tus hijos, te ha impedido ir? Seamos claros acerca de por qué no
queremos salir al extranjero. Si es porque tememos perder las cosas de este mundo, esa es una
mala razón.
No debemos procurar la simplicidad por el bien de la simplicidad. Pero se nos dice en Lucas
12:29, que no busquemos las cosas de este mundo, como posesiones materiales, porque todas
las naciones paganas están tras ellas. No, debemos buscar el reino de Dios sin estar ansiosos por
las cosas temporales que el mundo busca. Debemos hacerlo por el bien del reino.
¿Es esto una verdad en tu vida? ¿Es tu estilo de vida tan diferente al de las personas que te
rodean que suscita preguntas acerca lo que TÚ esperas, ya que, claramente, tu esperanza no
está puesta en las mismas cosas que ellos?
El sufrimiento podría tomar diferentes formas, especialmente para los occidentales que vivimos
en el siglo XXI. Esto podría no ser la muerte, la cual padecieron Esteban o Pablo. Los occidentales
probablemente no seremos amenazados a un nivel físico; por la providencia de Dios, usualmente
lo peor que puede pasar es una expulsión. Pero podría ser, en otro nivel, más difícil. Después de
todo, el martirio es un evento de una sola vez. En general, el sufrimiento que enfrentan los
misioneros se encuentra en un nivel más mundano: ocurre día tras día tras día.
Sin embargo, con frecuencia los problemas se relacionan no solo con uno mismo sino con
otros. ¿Qué pasa si ir a un lugar no alcanzado implica ver que tu familia atraviese situaciones
incómodas? Los problemas con los hijos son una de las principales razones por las que los
misioneros terminan abandonando el campo. Es posible que tengan dificultades para adaptarse a
la cultura o, por otro lado, que se adapten tan bien que cuando vuelvan a su país, parezcan
desorientados. La educación de los hijos puede ser un problema. La pregunta puede ser: ¿vale la
pena estar en un área no alcanzada si eso significa que tus hijos, al llegar a la escuela secundaria,
podrían tener que ir a un internado?
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Ahora, no es necesario que ocurran todas estas situaciones. Pero es bueno conocer y
considerar los tipos de sufrimiento que podrían darse. Finalmente, no obstante, tener una de esas
listas no debería desanimarnos ni asustarnos. Más bien, deberíamos estar cultivando un espíritu
de confianza en Dios y de gratitud por su gracia.
Dios nos ha dado estos dones para que podamos usarlos para su gloria. No nos los ha dado
porque los merezcamos o porque él nos deba algo. Así que no podemos aferrarnos a nada.
Tenemos que estar dispuestos a soltar, por amor a él.
2. Segundo. La Oración
¿Cómo es que específicamente Dios pretende que su gloria sea exaltada en la oración por las
misiones? Para considerar esto, quizá nos ayude ver algunos pasajes específicos de la Escritura.
Salmo 50:15: «Invócame en el día de la angustia… (invócame en el día de la angustia; te
libraré y tú me honrarás)».
Cuando Dios responde las oraciones de su pueblo, éste se alegra, y así él es glorificado.
Dios tiene un gran plan para ser glorificado a expensas del conocimiento de su evangelio. Es
algo así… Dios proveerá la salvación en su Hijo, nosotros saldremos para llevar ese mensaje de
salvación hasta los confines de la tierra. Dios ordenará que padezcamos aflicciones y
probabilidades aparentemente insuperables en esa gran obra. Entonces, nosotros lo invocaremos
en el día de la angustia. Él responderá como le parezca más sabio, y cuando abra las puertas,
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vencerá la oposición, nos dará fuerzas, nos rescatará de los problemas, nos proporcionará los
recursos necesarios, entre otros. Luego le alabaremos por su provisión y demostraremos
públicamente que él es el poder detrás de las misiones cristianas. Dicho de otra manera,
recibiremos la ayuda que necesitamos en la obra de las misiones, pero llegará de tal manera que
Dios sea visto como la fuente… y entonces él recibirá la gloria.
Dios también, a menudo, se glorifica a través de la oración… al responder las oraciones de sus
hijos, demostrando que es el benefactor amoroso, todopoderoso, y suficiente de su pueblo, quien
los lleva y sostiene en la obra de las misiones.
El sufrimiento es parte de la obra misionera porque glorifica el valor de Dios. La oración también
debe ser una parte de las misiones porque glorifica la bondad y el indetenible poder Dios. Ambos
son parte de la obra de Dios porque Dios debe ser glorificado en todos los aspectos.
Mateo 16:18: «…edificaré mi iglesia…» (Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre
esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella).
Génesis 49:10: «…a él sea dada la obediencia de los pueblos…». (El cetro no se apartará
de Judá, ni lavara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga Siloh, y a él sea dada
la obediencia de los pueblos) (LBLA).
Juan 10:16: «…oirán mi voz…». (También tengo otras ovejas que no son de este redil;
aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor).
En medio de la dificultad y las situaciones adversas, es alentador saber que Dios cumplirá
sus propósitos.
Isaías 45:21-25:
«21 Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren todos en consulta; ¿quién hizo oír
esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay
más Dios que yo; Dios justo y Salvador, ningún otro fuera de mí. 22 Mirad a mí, y
sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. 23 Por
mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada:
Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua. 24 Y se dirá de mí:
Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza; a él vendrán, y todos los que
contra él se enardecen serán avergonzados. 25 En Jehová será justificada y se
gloriará toda la descendencia de Israel».
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Algunos podrían preguntar, ¿por qué orar por las misiones si Dios lo hará? Bueno, en primer
lugar, simplemente porque el Señor nos ha dicho que debemos hacerlo. Jesús nos dijo que
oremos para que venga el reino de Dios y que pidamos «al Señor de la mies, que envíe obreros»
para la obra de evangelización. Subrayando eso, deberíamos estar animados y emocionados de
orar por la obra misionera porque tenemos buenas razones para confiar en el sentido global, y
buenas razones para estar esperanzados incluso en casos específicos. De esto va Dios en el
mundo, y de cómo ese objetivo central se convierte en el objetivo central de nuestras propias
oraciones, creo que también encontraremos que la alegría y la confianza en nuestras propias
oraciones aumentan.
[Por qué] La oración debe ser central para las misiones que honran a Dios.
Dios ha ordenado que la obra del evangelio avance con la oración para él recibir la gloria. Como
humanos que comunicamos el evangelio, debemos orar para que el mundo conozca que es Dios
el que envía, provee, sostiene, convierte, rescata y salva. Debemos orar para que él sea
glorificado. No nosotros, ¡sino él!.
Finalmente, tenemos que hacer que la oración sea central para que cada vez más el fruto
duradero de nuestra labor esté vinculado a las oraciones que oramos.
A. Ofensivas, sabiendo que a Dios le interesa que su gloria se extienda hasta los confines de
la tierra.
B. Perseverantes, sabiendo que Dios nos pide que oremos. Así que debemos orar incluso si
no hay mucho fruto, considera el ejemplo de China, donde misioneros han trabajo por
cientos de años. Piensa en cuán desanimados estaban los misioneros en 1949 después de
que los comunistas tomaron el poder. Ellos pensaban que la iglesia en China se perdería.
Pero personas habían estado orando por China durante cientos de años antes de eso y
continuaron orando. Mira el fruto ahora.
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C. Informadas, sabiendo cómo podemos orar por otros. Deberíamos ser diligentes y conocer
por quién estamos orando.
D. Seguras, sabiendo que Dios es soberano y cumplirá sus propósitos. Sabiendo también que
él es sabio y que los está cumpliendo de la manera que más lo glorifique.
Conclusiones:
[Entonces, si estamos convencidos de que la oración por las misiones es importante, ¿cómo
podemos crecer en esta área?].
Entiende que el orar por las misiones es un deber de todo cristiano maduro y equilibrado.
Orar por las misiones no es algo que deba ser reservado para los «guerreros de oración»
especiales o para aquellos particularmente interesados en otras culturas o en las misiones.
Ciertamente puede haber ciertas personas que tengan un deseo especialmente fuerte por
glorificar a Dios en oración por la evangelización intercultural.
Establece un horario específico para orar por las misiones como parte de tus tiempos de
oración regulares.
Como parte de tus oraciones diarias, o en un día específico de la semana. Esta disciplina te
ayudará a crecer de manera regular y profunda en tu compromiso de orar por las misiones.
La oración fluye de nuestro amor por Dios, pero también tiende a fluir en menor grado de
nuestro amor por otras personas. Si te esfuerzas por conocer a los obreros que respaldamos, creo
que encontrarás que tu corazón simplemente se conmueve a orar por estos obreros que cada vez
conoces y amas más.
Oremos…
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Seminario Básico
Misiones
Clase 12: ¿Cómo llegar de «aquí» a «allí»?
____________________________________________________________________________
I. Introducción
En nuestra última clase, estaremos reflexionando sobre el tema de llegar desde aquí; Tampico,
Tamaulipas a allí, el campo misionero. Cómo podemos saber que Dios puede estar llevándonos
desde este país y reubicándonos para compartir el evangelio. ¿Qué pasos deberíamos seguir si
nos encontramos inclinándonos en esa dirección? Esas son algunas de las preguntamos que
abordaremos el día hoy.
En las primeras semanas de esta clase, hablamos acerca del fundamento de las misiones;
llegamos a la conclusión de que este fundamento era glorificar a Dios. Vimos en la Escritura que a
Dios le apasiona ver su nombre glorificado al mostrar misericordia a pecadores. Y entendimos que
esto era realmente una verdad asombrosa: que Dios ha hecho que Su gloria y nuestro bien sean
consistentes entre sí. Dios se glorifica en la redención de los rebeldes.
Finalmente, esta semana queremos pensar específicamente sobre la idea de cómo llegar
desde aquí al campo misionero.
1. ¿Soy llamado?
Una de las mayores dificultades para los cristianos que están pensando en hacer de cualquier
ministerio cristiano su vocación a tiempo completo, bien sea como pastor o misionero, es el tema
del llamado. ¿Cómo sabemos si somos «llamados» por Dios para servir de una manera especial
respaldada por su iglesia? ¿Y qué significa decir que somos «llamados»? Bueno, podríamos hacer
de esto el único tema de esta clase y todavía no abordar completamente este tema.
Pero habiendo dicho eso, permíteme establecer algunos puntos que podrían ser útiles en
relación a este tema del llamado:
1. En primer lugar, sabemos que todos los cristianos estamos «llamados» a ayudar a difundir el
reino de Cristo.
Entendemos esto gracias a versículos como Mateo 28:18, la Gran Comisión. Este llamado
bíblico general a apoyar el avance del reino de Cristo no requiere de un llamado específico. Antes
bien, solo con ser cristianos se nos ordena compartir las buenas noticias del evangelio.
«18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la
tierra. 19 Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que
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os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
Amén».
Véase también Marcos 16:15; Lucas 24:46-47; Hechos 1:8; el patrón de la historia de la
iglesia primitiva en Hechos; Romanos 10:14 (cómo oirán si no hay quién les predique).
Y también podemos ver esto en la tercera epístola de Juan, la cual discutimos hace algunas
semanas. Independientemente de que seamos «los que van» o «los que envían», como cristianos,
somos llamados a participar en la obra misionera.
Quiero ser claro en relación a esta pregunta porque es importante. Los llamados bíblicos que
implican mandamientos imperativos a TODOS los creyentes como «id y haced discípulos» no
requieren NINGÚN sentido al llamado, solo la disposición de leer y obedecer las palabras de Dios.
Ningún creyente fiel diría: «No me siento LLAMADO a vivir una vida santa, así que debe estar bien
que peque». El llamado a la santidad personal resuena a lo largo de la Escritura, sin importar que
sientas que el llamado a ese aspecto de la vida cristiana es irrelevante. Somos llamados a vivir en
santidad, porque así lo establece la Palabra escrita e inmutable de Dios. El llamado a compartir el
evangelio es similarmente universal en su aplicación general a todos los creyentes.
Sin embargo, llegados a este punto, es probable que esa NO sea tu pregunta. Tu pregunta
podría ser, ¿soy personalmente llamado por Dios a dejar este lugar y mudarme deliberadamente a
una cultura diferente para llevar el evangelio a un lugar donde Cristo no es conocido? Esa es una
pregunta muy diferente y mucho menos simple, mucho menos corta y seca. Con el paso de los
siglos, los pensadores bíblicos generalmente han identificado dos clases de llamados descritos en
la Escritura y, que pueden ayudar a trabajar en este tema. Básicamente, han reducido esta
pregunta a un llamado interno y externo. Pasaremos algo de tiempo considerando cada uno.
A. El llamado interno
a. Primero, necesitamos tener un llamado interno: Un sentido de deseo o la disposción
de asumir el trabajo; la convicción de que Dios ha colocado en tu corazón un curso
particular de acción.
Por ejemplo, Pablo, en su obra misionera hablaba frecuentemente del deseo, la pasión o la
ambición que lo obligaban. En Romanos 15:20 usa este lenguaje diciendo: «Y de esta manera me
esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre
fundamento ajeno».
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En 1 Corintios 9:16, Pablo dice: «Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme,
porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!».
Independientemente de lo que esto pueda significar para Pablo en particular, parece claro que
un fuerte sentido de deseo interno era un componente significativo en su llamado. Ahora para
Pablo, ciertamente también está el componente interno que vino cuando Cristo lo derribó de su
caballo y le ordenó predicar el evangelio. Pero no esperamos tales cosas al discernir nuestro
propio llamado. Sin embargo, a pesar del llamado único de Pablo, incluso él hace referencia a este
deseo interno de ver a Dios glorificado a través de la proclamación del evangelio a otros como
parte de lo que lo impulsaba.
Y también vemos esto en 1 Timoteo 3:1, donde se recomienda este sentido de deseo para
cualquier persona que desee ser un anciano en una iglesia local: «Si alguno anhela obispado,
buena obra desea», o 1 P. 5:2, habla de servir como ancianos «no por fuerza, sino
voluntariamente». Véase también Gálatas 2; Hechos 9 para el llamado de Pablo.
En las misiones, este llamado interno puede ser reforzado por un sentido de fructificación o de
dones en un área en particular, como la capacidad de establecer relaciones o comunicar el
evangelio en un entorno intercultural. Aunque este sentido de dones es evaluado y confirmado en
última instancia por la iglesia, como lo discutiremos, ciertamente puede ser parte de este llamado
interno.
Dios equipa a sus hijos para hacer lo que él desea (Ef. 4:11); 1 Co. 12:8-10, 28.
B. Junto con el llamado interno, también debe haber un llamado externo: Esto es la
confirmación de la idoneidad de tu deseo por parte de quienes te supervisan
espiritualmente.
(Por supuesto, de manera única, el Espíritu Santo parece haber comunicado su llamado
directamente en maneras que no buscamos hoy día).
Timoteo también parece haber recibido un llamado externo, como lo evidencian los ancianos
que impusieron sus manos sobre él cuando lo apartaron para el ministerio. Véase 1 Ti. 4:14; 2 Ti.
1:6. Y Pablo asume que otros también serán apartados para el ministerio. Véase 1 Ti. 5:22.
Por tanto, otros deben estar de acuerdo en que estás dotado y apto para tal obra.
a. ¿Qué se necesita de nuestra parte? Bueno, al menos dos cosas:
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Tomar la iniciativa: Deja que los amigos en el liderazgo conozcan lo qu estás
pensando. Esto les permitirá reflexionar cuidadosamente sobre el fruto que
ven en tu vida, y crear oportunidades para ayudarte a probar tus dones para
ayudarte a discernir tu llamado.
Mostrar humildad: Al aceptar la sabiduría de los que te rodean incluso si
pueden contradecir tus deseos inmediatos.
Primero, comencemos con un punto básico, pero importante y es que, la iglesia es la que envia.
(Ejemplo de Pablo y Bernabé, iglesia de Antioquía, Romanos 10, son enviados). Los misioneros
individuales no se envían a sí mismos.
La iglesia local a menudo envia misioneros a través de organzaciones misioneras. Y para ello,
la iglesia debe conocerte y haber tenido la oportunidad de evaluar tus frutos, sabiduría,
consistencia y habilidades. Por tanto, esto es lo que puedes hacer para facilitar este proceso:
A. Quizá, lo más importante, es que hables con los ancianos. Su dirección te será útil al
decidir si debes ir al extranjero como misionero. Ellos quieren ayudar a los miembros que
piensan en esto.
Y habla con los ancianos con tiempo. El proceso para ser un misionero, incluso a corto
plazo, es largo. Cuánto antes comiences a explorar tu deseo de ser un misionerio; estarás
más pronto en el campo. No estás desperdiciando el tiempo de los ancianos si acudes a
ellos ANTES de que estés seguro… Eso es lo que quieren que hagas. Quieren que la
iglesia desempeñe una parte importante en ayudarte a estar SEGURO acerca de lo que
deberías o no hacer.
C. Considera ir en un viaje a corto plazo como una manera de aprender más acerca de ciertas
áreas del mundo y de tu capacidad para trabajar en esas nuevas culturas.
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Y nuevamente, habla de antemano con los ancianos y otros creyentes maduros en tu iglesia.
Deja que te ayuden a reflexionar sobre la sabiduría y la estrategia de tus ideas a corto plazo.
D. Ora y habla con otras personas de tus ideas con regularidad. Una vez más, no esperes
hasta que hayas tomado una decisión antes de hablar con otros. Eso te privará del valor de
su consejo en el momento que más lo necesitas.
Antes de que pasemos a hablar acerca de las oportunidades que tenemos para participar en la
obra misionera, queremos enfatizar otro punto. Y es el recordatorio de que incluso si no eres
llamado por Dios a dejar este lugar y compartir las buenas noticias en otra cultura, Dios nos ha
llamado a todos nosotros a tomar parte en esta tarea misionera donde sea que estemos. Por tanto,
¿cómo podemos ser más obedientes a este llamado general aquí en Tampico, Tamaulipas?
*Una manera de serlo, es alcanzando a los que nos rodean, inconversos y particularmente
personas que no son del lugar donde vivimos, y mostrándoles misericordia de una manera que
enaltezca el evangelio.
Por tanto, si quieres involucrarte más profundamente en las misiones, pero no esperas mudarte
a otra cultura, entonces, como hablamos hace unas semanas, busca maneras de acercarte a las
personas de otros lugares que viven aquí en la Zona Conurbada.
A. Busca las maneras de ayudar a un inmigrante. Ofrécete como voluntario para hacer lo
mismo en una universidad local.
Estos son solo algunos ejemplos de maneras en que podemos alcanzar al mundo alcanzando a
aquellos de otras comunidades y/o Estados que han venido a vivir en Tampico, Tamaulipas.
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D. Mantente enterado de los viajes a corto plazo y de las actividades de aquellos que han
salido a largo plazo.
A. Misiones a corto plazo. Primero, los programas de misiones a corto plazo. Nuestra iglesia
ofrece a menudo oportunidades de hacer misiones a corto plazo desde una semana hasta
cuatro meses. Pero sería mejor considerar uno de los viajes a corto plazo de nuestra
iglesia.
C. Misioneros de carrera o a largo plazo. Por último, hay oportunidades para servir como
misioneros de carrera o a largo plazo. Éstos son la columna vertebral del esfuerzo
misionero. Hay un largo proceso de aplicación. Es probable que la mayoría de las personas
en esta categoría estén dos años para estar en el campo, como misioneros de carrera si
comenzaran a explorar el proceso hoy.
No podemos costear enviar a todos por nuestra cuenta, así que es lógico enviar tantos
como podamos a través de otras iglesias que tienen las capacidades de apoyar la obra
misionera.
4. Conclusión
A. Llegar de aquí a allí puede ser un proceso largo. Debes estar listo para pensar de
antemano, recibir el consejo de otros y buscar maneras de crecer ahora, a través del
discipulado, liderazgo y servicio en el Templo El Calvario.
B. Por último, recuerda que al final no se trata de ti y de lo que haces o no. Se trata de la
pasión de Dios por difundir el conocimiento de su gloria a todas las naciones para alegría
de todos los pueblos. Mantén tu mente enfocada en la gran meta de las misiones que
vimos al inicio de este curso y de la clase de hoy… Esa es la gloria y alabanza de Dios por
parte de pecadores redimidos de todos los pueblos por su espléndida misericordia en
Cristo. ¡Qué privilegio que Dios nos ha permitido participar en esta grandiosa obra eterna!
C. Apocalipsis 5:9-14
Oremos…
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