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Soy Una Canción (Nueva Versión 2018) de Paula Marull

Este poema narra la reflexión de una mujer sobre su identidad y cuerpo mientras está sentada en el sillón de la casa de su pareja. Describe sentirse desconectada de su cuerpo y desear tener otras manos que la ayuden. Al final, se pone de pie y afirma que es mucho más que solo un cuerpo, enumerando todas las experiencias y recuerdos que la componen como persona.

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Soy Una Canción (Nueva Versión 2018) de Paula Marull

Este poema narra la reflexión de una mujer sobre su identidad y cuerpo mientras está sentada en el sillón de la casa de su pareja. Describe sentirse desconectada de su cuerpo y desear tener otras manos que la ayuden. Al final, se pone de pie y afirma que es mucho más que solo un cuerpo, enumerando todas las experiencias y recuerdos que la componen como persona.

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Soy una canción (nueva versión 2018)

De Paula Marull

A veces pienso que no soporto tener dos manos.


Cuando hace frío tengo frío en las dos manos. Las
llevo retorcidas en los bolsillos, llego a tu casa,
me desabrigo y ocupo un poco del sillón. El sillón
se hace cada semana más grande y ahora es como
un mundo, como una noche de insomnio.

Vos estas lejos, detrás de la mesita llena de cosas.


Siempre estas detrás de algo, de un plato de
comida, de un par de anteojos, de un chiste, de un
gesto…

Me pregunto por qué sigo acá sentada. Pienso en


el sillón verde que había en mi casa, en cómo se
le podían hacer agujeritos en los apoyabrazos con
la birome cuando me aburría… En el misterioso
origen de las cosas de mi casa. En cómo para mí,
simplemente estaban ahí desde siempre. Pienso
en dónde estarán los sillones que no elegí. ¿Quién
los estará usando? ¿Quién estará ahí sentada
ahora?

Mi mano se enreda y desenreda en mi pelo. No en


todo mi pelo sino en un mechón acostumbrado a
este juego. No puedo evitarlo. Vos me hablas. Me
hablas mientras acomodas las hojas del diario.
Hablas y no me miras. No te gusta mirarme y
otras veces no te gusta hablarme. Rara vez se dan
las dos cosas, mirarme y hablarme, al mismo
tiempo. Yo a veces tampoco puedo escucharte.
Prefiero tocarme el pelo.

Si no me tocara tanto el pelo haría más llamados,


doblaría la ropa, haría limpieza del cajón de la
mesa de luz, arreglaría el portero eléctrico,
pondría un disyuntor, me haría chequeos
médicos, visitaría a mi abuela, le cambiaría los
elásticos a algunos joggins, compraría La gotita y
pegaría todo lo que esta cachado, ordenaría la
bijouterie, tiraría los aros que no tienen pareja ni
tuerquita, también los que tienen las piedras
saltadas, copiaría la agenda del celular a un
cuaderno por si me roban el teléfono, son
tantos…, mandaría a imprimir las fotos, leería el
manual de la cámara de fotos sí, el de la
filmadora también, el de la computadora claro, el
del lavarropas, el del contestador automático…,la
higuera si tengo que poner la fruta entera o
cortar….aprendería tantos, idiomas, danzas,
cultura general, sí cultura general: ¡Qué hermoso!

Seguramente no tendrías que decirme ¿Cuánto


hace que estas sentada acá? ¿Qué hiciste en todo
el día? ¿Y ahora qué vas a hacer?

Tu boca habla como si tus manos hubieran


construido o destruido algo. Algo inmenso.

¿Qué hiciste vos con tus manos mientras yo me


tocaba el pelo? No pregunto, sigo acá, sobre este
living que se agranda. Dentro de tu sillón que en
el invierno va a ser como un volquete. Y tu casa
como una plaza de noche, conmigo , colgando de
un pasamanos. Ahí, aguantando colgada, hasta
sentir que se me desgarran las muñecas, que caigo
en el arenero con los brazos chorreando sangre
como un suicida… (pausa pensando como
tildada) Pienso que algunos  suicidas no quieren
morir, solo necesitan sacarse las manos.

Nunca tuve fuerza en las manos. Nunca. Ni ritmo.


Solo frío. Ningún instrumento se toca con una
sola mano. Si mis manos  hubieran aprendido a
generar algún sonido, hubiera sido el de la
guitarra. Me gusta el sonido de la guitarra (acción
de tocar la guitarra)

Yo sé que sentís cuando agarras mi mano, lo sé


porque cuando me despierto a la noche con el
brazo dormido, me toco la mano que hormiguea
para saber qué se siente. Sentís que soy
quebradiza y maleable, que podrías con tus
manos darle otra forma a mi mano, que podes
romperme sin hacer ruido ni daño. Sentís que con
mis manos podrías hacerte un almohadoncito para
ver televisión.

Yo sin embargo, cuando me agarras la mano


siento que mi cuerpo se calienta, que tu sangre
empieza a circular por mis venas, que sos suero,
que no quiero que me sueltes nunca más, que  no
quiero ser yo nunca más, que mi mano en
realidad es de tu brazo, que yo soy una
imperfección de tu brazo y que cuando me
sueltes…. me voy a morir.

A veces cuando llego y estas con la mirada rara


siento que te pusiste las manos de otro ser.

Una mano ajena, extraña, como la que me arrancó


del agua y me embutió en este mundo llena
(chorreada)de sangre, obligándome a tragar el
aire.
Tendría hijos solo para que me ocupen las manos,
para que me las llenen de baba y las muerdan y
las dibujen ,la llenen de caca,y las usen todo el
tiempo, para que las lleven y las traigan y las
tironeen y  me las arranquen y las guarden en su
cuarto, después de despedazarlas, y las tengan ahí
con el resto de los juguetes rotos entre piernas de
muñecas, ruedas de camiones, pedazos de pelotas,
cabezas de soldados. Me canse de ordenar, me
canse de ensuciar, lavar, enjuagar, secar, doblar,
ensuciar, lavar… De sacarle las migas al mantel,
los pelos al sillón, los pulgones a laurel.

Necesito otras manos. Unas que pueda meterme


adentro. Necesito tocar mis órganos,
desenterrarlos de mi cuerpo y ponerlos debajo de
un chorro de agua que tenga mucha fuerza y
dejarlos ahí un rato y secarlos con el secador y
volvérmelos a poner y hacer reposo para
cicatrizarme hasta que el aire que consumo no me
haga arder.
Necesito tirarme al sol y abrir la boca hasta que
mi estómago se ilumine. Toda esta piel que me
rodea me hace sombra, necesito que mis poros se
dilaten hasta que pase la luz.

Todos los orificios de mi cuerpo son pequeños,


necesito hacerme una perforación mayor.

Necesito unas manos que me ayuden a hablar.


Quiero decirte palabras poderosas; amor, verdad,
dolor, vida, muerte, perdón, y se me acaban.
¿Cuántas palabras hay para nombrar cosas
enormes? ¿Seis? ¿Siete? Las digo todas. Nada
sucede. ¿De qué hablamos cuando hablamos? Me
pregunto, me lo pregunto tantas veces…, pero me
callo.

Voy a ponerme de pie, me digo. Tengo piernas,


recuerdo. Dos. Para mí. Las dos.

Pienso en mis piernas. En lo poco que las miro.


En como uno se olvida de lo que no duele. Pienso
en todo lo que olvidé. Pienso en todo lo que no
duele. Pienso que todo lo que no duele tendría
que punzar, asfixiar, o golpear, tendría que
hacerse notar de alguna manera inevitable como
lo hace el dolor.

Pienso que las manos solo alcanzan para contar


hasta diez (cuenta nuevamente como al principio
pero esta vez más sonora) Y eso me alivia. Me
hace  pensar que algo tiene que ser más fácil.

Ser yo, tiene que ser más fácil.

Cuando era chica yo era mi cuarto. El poster que


me aprendía de memoria cuando no

podía dormir. El ruido de la radio que llegaba de


la cocina a la mañana. Las muñecas que
desnudaba. Las muñecas que destrozaba, o las
que ponía en remojo.

Pienso que sí, que tiene que ser más fácil.

Pienso en la nuez que mi abuela le ponía a la torta


después de bañarla en chocolate. En esa mitad de
nuez bien en el centro. En ese detalle. En esa
mano que hacía eso.

Voy a hacer el esfuerzo de levantarme, te digo. Es


más fácil hablarte cuando me querés escucharme:

¡Yo tampoco estaría conmigo si pudiera dejarme!

Las palabras fluyen cuando no estás. No es


verdad que no tengo nada.

Sí, Tener una pena también es tener algo.

Sí. Tengo fuerzas para odiarte.

Sí. Pienso mientras Estoy de pie.


Soy este sillón… y un cuerpo. Soy la fuerza de
mis piernas, soy el día que aprendí a [Link] la
santa rita en la pared, soy la muñeca que habla,
Soy el asado que hacia mi papá los domingos…
soy el chocolate jack y… un cuerpo, Soy el cajón
de las medias sin par, soy el agujerito del sillón,
soy las cascaritas de mi labio que tantas veces me
arranqué, soy también… UN DOLOR… Soy los
muertos que besé y… un cuerpo. Soy ese
cumpleaños feliz, soy los deseos que no pedí, soy
todas las veces que dije que no.

Soy la nuez de la torta de chocolate, SOY la torta


de chocolate, y soy también el juego de té de mi
abuela, PORQUE YO SOY mi abuela y… (con
más convicción aún) un cuerpo, un cuerpo.

Soy… esa margarita que alguna vez me regalaste.

Soy las plantas que regué, soy el agua y el aire,


soy el pastito de los reyes magos, soy el ratón
Perez y BATICHICA también, soy papá Noel,
soy los reyes magos.
Soy la carta que me escribió mi papá

Soy las mentiras que dije… las mentiras que creí,


y las que descubrí…

Soy mis piernas, soy mis manos, soy mis pechos,


soy mi boca, mi lengua mis caries, mis ojos, mis
sexo, mis miedos mis orejas, mis tensiones mis
olores fetidos, mi risa, mi fortaleza…………..

(Acción de sacarse el anillo y arrojarlo) Soy las


cosas que no digo, soy todo aquello que fingí no
ver… y no escuchar… soy tantas cosas que quise
ser y no pude… SOY… (COMIENZA A
REIRSE CON LA DECISIÓN TOMADA Y
TOMA AIRE COMO SI FUERA A TIRARSE A
UNA PILETA) Sí. Soy una canción.

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