Coloquio final de Gramática del Español
Ivana Conforti 21 de diciembre de 2016
La oración es una construcción que se define por su estructura interna
La oración es una proyección del predicado semántico, que generalmente suele ser un verbo, que
selecciona los argumentos que conforman la estructura de la oración, incluyendo el sujeto.
Enunciado y oración no son lo mismo. Ambas son diferentes realidades lingüísticas ya
determinadas. El enunciado es descripto como una realización concreta, un hecho histórico en el que
un hablante dice algo en un contexto determinado y con una intención determinada; la oración es
entendida como una estructura abstracta definida por el teórico.
Por esta razón, las definiciones de oración no son siempre las mismas. En un sentido amplio se
concibió a la oración de dos maneras: a. la oración es la mínima unidad del habla con sentido completo
b. Una oración es una unidad con sujeto y predicado. La concepción teórica de la descripción
gramatical dependerá, de cuál de ellas se parta.
Como la definición de “sentido completo” es muy amplia debido a que solo lo aporta la situación y
cualquier realización puede tener sentido si el contexto lo habilita, entenderemos a la oración como una
unidad estrictamente gramatical (definida por reglas gramaticales), una unidad de construcción para lo cual
corresponde definirla a partir de su estructura interna: la oración se forma a partir de dos constituyentes
necesarios; el sujeto y el predicado. Se diferencia del enunciado ya que éstos son unidades del discurso,
independiente de lo gramática y la entonación porque no forma parte de una unidad más amplia.
Mientras que un enunciado está habilitado por el sentido que la situación le aporta, y no depende de una
combinatoria específica de la lengua, una oración es una estructura claramente definida por el gramático.
Por ejemplo: son considerados enunciados y no oraciones secuencias como: Probablemente sí,
Predicación
Desde el punto de vista de la semántica, toda oración tiene una estructura predicativa, contiene un
predicado y algún argumento. Los argumentos son expresiones referenciales que identifican entidades del
mundo extralingüístico, y es el predicado semántico quien los selecciona y les asigna un papel temático
(unidad semántica que indica cuál es la participación del argumento); esto se denomina Estructura
argumental del predicado. El grado del predicado es el número de argumentos que selecciona:
1)Avalentes: no requieren argumentos, como los verbos meteorológicos; 2)Intransitivos: admiten un
solo argumentos (trabajar, correr, nadar, vivir, etc.); 3)Transitivos: seleccionan dos argumentos (pedir,
borrar, escuchar, arreglar); 4)Ditransitivos: seleccionan hasta tres argumentos (ordenar, regalar, vender).
1) Está lloviendo.
2) Martín trabajó (todo el día).
3) Franco borró la oración.
4) Sofía regaló juguetes a los huérfanos.
Excepto en los avalentes, podemos ver cómo el predicado sintáctico (y no solo el semántico) es su
totalidad predica sobre el sujeto. Por ello, la predicación de la oración se establece entre el sujeto y el
predicado.
No solo los verbos pueden ser predicados, los sustantivos, adjetivos y preposiciones también pueden
hacerlo. Como carecen de rasgos flexivos, van apoyados a un verbo copulativo “ser” o “estar”.
Algunos ejemplos son: Pedro es flaco; Está nevando (en Buenos Aires); Marcela es Licenciada en
Economía.
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Ivana Conforti 21 de diciembre de 2016
Como podemos observar, depende de la estructura argumental asignada por el predicado cuáles
constituyentes son obligatorios u ocupan una posición no argumental. Es decir que, retomando la afirmación
inicial, la oración se define como una proyección del predicado semántico (núcleo), que por lo general es un
verbo. Decimos que generalmente es un verbo ya que es el que contiene los rasgos flexivos para que el sujeto
y el predicado sintáctico puedan concordar.
Sujeto
Desde el punto de vista sintáctico el sujeto no es una entidad, sino un constituyente que desempeña una
función sintáctica dentro de la oración. Atendiendo a los rasgos formales de la definición, podemos
establecer que el sujeto es un SN, un pronombre (con caso nominativo) o una oración subordinada. Al ser el
constituyente inmediato de la oración es todo el predicado el que se predica del sujeto y no solo el verbo.
Concuerda en número y persona con el verbo. Una particularidad del español es que la flexión del verbo
permite que el sujeto pueda no estar expreso. También, permite el cambio de posición del sujeto, es decir
que no sólo ocupe su posición no marcada en la oración:
Fui a Rosario este domingo. (Sujeto “pro”)
Al shampoo lo terminó Juan. (Cambio de posición)
En los casos en el cual el sujeto no está expreso, se recupera mediante una categoría nula o tácita
denominada “pro”, que comparte los rasgos flexivos con el verbo.
Desde el punto de vista semántico observamos que el sujeto es un argumento externo del predicado,
que no cumple la función de objeto. Es el argumento externo del que se predica no solo el verbo sino el
predicado en su conjunto (predicado + AI). Se llega a esta conclusión a partir de diferentes descubrimientos:
solo el sujeto concuerda con el verbo (la flexión del verbo es relativa al sujeto); su papel temático es asignado
composicionalmente (no siempre es agente); las locuciones se forman por el predicado y su argumento
interno, nunca integra al sujeto.
En la siguiente construcción: Nieva mucho en la ciudad; podemos ver que no cuenta con un argumento
externo en función sujeto. Sin embargo, el español es una lengua que admite el sujeto tácito. A partir de ello
podemos decir que, al igual que lenguas como el inglés que cuenta con un pronombre expletivo como masca
de función sin contenido semántico (It rains), el español posee un categoría nula o tácita que se representa
mediante un signo sin manifestación fonológica que concuerda con la información flexional del verbo y
ocupan la posición de sujeto sintáctico pero no semántico. Este signo en función sujeto se diferencia de
oraciones como Iré a comprar caramelos ya que éstas necesariamente suponen la presencia de un sujeto, en
cambio los verbos atmosféricos o expresiones de ese tipo no lo seleccionan porque son avalentes, predican
por sí mismos. No es una posición argumental.
En oraciones impersonales como:
Es navidad;
Son mis calzas;
Tocaron la puerta
podemos distinguir cierta ambigüedad: en las dos primeras la ambigüedad radica en si estoy
identificando al sujeto o por ejemplo, si estoy respondiendo a una pregunta. La primera interpretación se
considera argumental y el sujeto se repone; la segunda interpretación es no argumental. En la última oración,
la ambigüedad radica en si es una entidad definida que concuerda con los rasgos flexivos, o si indica un solo
individuo (indefinición); en este caso el sujeto si se repone mediante un “sujeto pro arbitrario”.
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Ahora atenderemos a casos de verbos intransitivos. Como ya vimos el sujeto puede cambiar de posición.
Si esta antepuesta, en la posición no marcada, la oración se interpreta como predicativa; si está pospuesto se
interpreta como presentativa.
El sujeto puede recibir el papel temático de agente, es decir que es quien realiza, controla o ejecuta la
acción:
Juan estudió todo el día;
Me lo dijo Juan;
Juana no quiere recibir la comunión;
Quebró el papá de Francisca.
También, el sujeto puede recibir el papel semántico de paciente o tema. En general ocupan lo posición
posterior al verbo, es decir que ocupan el lugar del objeto directo y funcionan de forma similar a él. Algunos
ejemplos son:
Cayeron piedras;
Se rompió la pileta;
Subieron los precios de los helados;
Llegó el título secundario de Ivana.
Los verbos transitivos cuentan con participios pasivos que pueden funcionar como modificadores del
SN o SD: explicar el tema/ el tema explicado. Sin embargo, esto no ocurre con todos los verbos intransitivos.
Podemos entonces distinguir dos tipos de intransitivos:
Los inergativos, o intransitivos propiamente dichos. En ellos el sujeto sintáctico coincide con el
semántico, es decir que denotan actividades o procesos que dependen de la voluntad de un agente:
Juan sonríe;
Trabajan los obreros;
Teresita bosteza.
Los inacusativos son aquellos en los cuales el sujeto sintáctico comparte características con el OD
como objeto nocional, su papel temático corresponde a un paciente o tema (es típico del objeto), denotan
estados o eventos no agentivos:
Crecen las plantas; Apareció la gorra; Florecen las margaritas en mi jardín.
Por todas las cuestiones mencionadas anteriormente, atenderemos a la caracterización sintáctica del
sujeto, entendiendo que éste es (no necesariamente) un argumento del predicado que puede poseer distintos
papeles temáticos.
Complementos y circunstanciales
Como ya vimos, el predicado sintáctico, como núcleo de la construcción, debe seleccionar su Estructura
Argumental para estructurar el o los argumentos que inciden sobre él. De acuerdo a la transitividad e
intransitividad de los verbos podemos destacar que los primeros seleccionan, además del sujeto) un
argumento en función objeto (complemento) pero los intransitivos no.
Este argumento interno en función objeto, presente en verbos transitivos y ditransitivos es llamado
complemento y corresponden a los participantes del acontecimiento.
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Pueden funcionar como objeto directo en verbos transitivos y ditransitivos, que indican un objeto
creado por la acción del verbo. Tiene marca de caso acusativo (la/lo):
Lucía colgó la ropa;
Martin quería pizza;
Diremos la verdad ante el juez.
En oraciones ditransitivas también pueden seleccionar un complemento en función objeto indirecto
cuya posición sería argumental: Martina le regaló un perfume a Juana; también hay objetos indirectos que
no son argumentales pero poseen funciones facultativas y son comúnmente usados:
Fernando compró una casa para su familia (Dativo benefactivo: entidad beneficiada);
Le cortaron un dedo a María (Dativo posesivo: entidad poseedora);
No te me enfermes para el acto (Dativo ético: participación emocional de la persona).
Hay un caso particular de complementos que son llamados “preposicionales”, son de carácter
argumental porque es el verbo quien selecciona la preposición:
Complemento régimen: Ivana cargó el bolso con ropa.
Complemento agente: aparecen en oraciones pasivas; (Por Juan) fue vendida la casa.
Complemento simétrico: ocurre en la paráfrasis de una oración con sujeto plural; Franco y Sofía se
distanciaron: Franco se distanció de María y María se distanció de Juan.
Cuando el predicado no es un verbo, selecciona la cúpula ser/estar o pseudocopulativos, que sirve como
soporte de la flexión verbal. La cúpula selecciona un argumento, estos constituyen la predicación primaria
de la oración, son predicativos subjuntivos obligatorios:
Martina es hermosa.
Cuando la predicación va dirigida al sujeto, estamos ante un predicativo subjuntivo no obligatorio:
Martina lo escuchaba desinteresada (al sacerdote).
La predicación es secundaria cuando el verbo tiene contenido semántico propio, en ese caso funcionan
como predicativos objetivos y van dirigidos al objeto directo.
Juan encontró la gorra gastada.
Los circunstanciales no ocupan una posición argumental. Pueden ser SP, SAdv, SN y Oraciones
subordinadas. Pueden modificar al verbo (adjuntos); pueden ser extraoracionales (marco locativo/temporal
al inicio de la oración); modificadores modales o disyuntos que indican la posición del hablante modificando
toda la oración (punto de vista; de actitud; de enunciación; vocativos; conectores).
Ejemplos: Gramaticalmente, analizaré la oración. (Adjunto oracional de punto de vista)
Matías encontró la casa rápido. (Adjunto que modifica al verbo)
Frecuentemente, no hago la tares de Historia. (Extraoracional)
Redefiniendo la oración
Como advierte la teoría de la X barra, todos las construcciones son endocéntricas ya que son
proyecciones de un núcleo que las define categorialmente. Siguiendo esto, la definición de Oración = sujeto
y predicado sería una excepción. Partiendo de secuencias mal formadas como: *Los alumnos regaló un
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portafolios a la profesora y *Ramiro sacar la basura; vemos claramente como en la primera no hay
concordancia entre SN y SV, y la segunda carece de propiedades morfológicas, no flexiona.
Es por ello, que se agregó al concepto de Oración el constituyente flexión (SFl), que resulta el núcleo
de la oración por ser el que permite vincular al sujeto y al predicado. Así, incluimos a la Oración entre las
construcciones endocéntricas. La flexión comprende los rasgos de concordancia con el sujeto y los rasgos
de tiempo/modo que caracterizan a la oración en su conjunto.
Pero de Oración debe llegar a su máxima amplitud, es decir que comprende no solo a las oraciones
simples sino también a las subordinadas (declarativas; interrogativas).
Ejemplos: Declarativas: No sabía que María estaba en tu casa; Dijo que Victoria no llegaría.
Interrogativas: No sabía si María estaba en tu casa; No sé a qué hora pasa el colectivo.
Lo que diferencia a las subordinadas en el subordinante que las introduce, es decir el complementante
(SCOMP). Si la incidencia de este complementante es tan amplia e importante, es correcto considerarlas en
núcleo de la Oración. Desde este punto de vista, la oración es un SFl que puede estar incluido en un
sintagma mayor, el SCOMP. Si bien no se manifiesta en la principal, es necesaria para diferenciar el tipo
de oración.