Anatomía del abdomen y sus cuadrantes
Anatomía del abdomen y sus cuadrantes
UBA
ABDOMEN
SUPRAMESOCÓLICO
ABDOMEN
El abdomen se define como una cavidad cilíndrica que se extiende desde la abertura torácica inferior del tórax,
hasta la cara superior de la pelvis.
Por lo tanto, la cavidad abdominal, es visceral y subdiafragmática. Se limita hacia superior con el diafragma y
hacia inferior por el estrecho superior de la pelvis.
Por la continuación con la cavidad pélvica y por la existencia de vísceras que ocupan ambas cavidades, se la
denomina también, cavidad abdominopélvica.
La cavidad abdominal, está recubierta por una membrana serosa, el peritoneo, que la compartimentaliza, en
una cavidad peritoneal y otra retroperitoneal. Estas subcavidades, van a contener y proteger las vísceras
abdominales y estructuras vasculonerviosas.
Dicha región presenta dos divisiones topográficas una en 9 y otra en 4 cuadrantes, utilizadas en la anatomía
de superficie, para ubicar la proyección de las vísceras abdominales, facilitando el abordaje clínico y quirúrgico.
De esa forma se delimitan 9 cuadrantes que se denominan en la parte superior: Hipocondrio derecho,
Epigastrio e Hipocondrio izquierdo y en la parte media: Flanco derecho, Región umbilical y Flanco izquierdo;
En la parte inferior: Fosa ilíaca derecha, Hipogastrio y Fosa ilíaca izquierda.
Esa división topográfica ofrece al médico una mayor especificidad en la sospecha diagnóstica mediante el
examen diagnóstico de inspeción, palpación y aucultación abdominal, bien como evaluar el dolor manifestado
por el paiente según la región afectada.
PARED ABDOMINAL
La pared anterolateral esta formada por los músculos recto del abdomen, piramidal, oblicuo externo del
abdomen, oblicuo interno del abdomen y transverso del abdomen.
La contracción de los diferentes músculos del abdomen tiene por resultado la compresión de las vísceras
abdominales resultando en el aumento de la presión intraabdominal. Por lo tanto, contribuyen en la micción
(vaciamento de la vejiga), la defecación (vaciamento del recto), la espiración forzada, la tos, el vómito y la
expulsión del feto en el parto.
La contracción y relajación de los músculos de la pared abdominal durante el fenómeno de la respiración,
generan cambios en la presión de las cavidades abdominal y torácica, lo que facilita el flujo de aire hacia y
desde los pulmones.
En el comienzo y durante la inspiración los músculos de la pared abdominal se relajan y las vísceras
abdominales se desplazan hacia inferior.
En la espiración: los músculos se contraen y las cúpulas diafragmáticas se elevan.
Estos músculos están organizados en 5 capas, las cuales de superficial a profundo son:
1ª capa: Piel, tejido celular subcutáneo y
fascia superficial (capa grasa y capa
membranosa);
2ª capa: Músculo oblicuo externo;
3ª capa: Músculo oblicuo interno y recto
anterior.
4ªcapa: Músculo transverso
5ª capa: Fascia transversalis y peritoneo.
MÚSCULOS DE LA PARED POSTERIOR
FASCIA TRANSVERSALIS
La fascia profunda del músculo transverso es la más notable y se la denomina fascia transversalis. Se extiende
por toda la cara profunda del músculo. Es más gruesa en la parte inferior y medial (LÁMINA FIBROSA) del
músculo transverso del abdomen, cerca de sus inserciones pubianas.
Medialmente, en el tercio inferior, la fascia transversalis tapiza la cara posterior del músculo recto del abdomen,
por debajo de la línea arqueada.
El tracto iliopúbico, el ligamento de Henle y el ligamento interfoveolar se describen como fascículos de refuerzo
de la fascia transversalis, pero no son parte de la fascia.
El ligamento interfoveolar es un grupo de fibras de refuerzo de la fascia transversalis que, a partir del borde
lateral de la línea arqueada, descienden oblicuas por detrás del conducto inguinal. Llega hasta el anillo inguinal
profundo, al que contornea medialmente.
El tracto iliopúbico es una membrana tendinosa, unida en gran parte a la fascia transversalis pero diferente de
ella.
La hoz inguinal son fibras arqueadas que provienen de la aponeurosis del músculo transverso. Es de forma
triangular, se dirige de arriba hacia abajo y de medial a lateral. Su borde medial sigue el borde lateral del
músculo recto del abdomen y su base se apoya sobre el ligamento pectíneo.
A nivel del conducto inguinal, la fascia transversalis se introduce en su interior y forma una envoltura (fascia
espermática interna) al cordón espermático, hasta el testículo.
En el anillo femoral se ubica por detrás y por debajo del ligamento inguinal, a los vasos femorales por adelante
hasta la desembocadura de la vena safena magna en la vena femoral y formando un conducto que se continúa
en el muslo con la vaina de los vasos femorales. Medialmente, se inserta sobre la cresta pectínea y forma el
tabique femoral que se extiende entre la vena femoral y el ligamento lacunar.
LINEA ALBA
La línea alba es un rafe tendinoso medio, que se extiende entre ambos músculos rectos del abdomen, desde
la apófisis xifoides hasta el borde superior de la sínfisis del pubis.
Está constituida por el entrecruzamiento de las fibras aponeuróticas de los músculos oblicuo externo, oblicuo
interno y transverso del abdomen.
Las fibras aponeuróticas de los músculos anterolaterales del abdomen, que se entrecruzan en la línea alba,
dejan pequeños orificios entre sí, frecuentes sobre todo superiormente y en las proximidades del ombligo. En
estos orificios penetran algunas ramificaciones vasculares o nerviosas, un cúmulo adiposo y, en ocasiones,
pequeños fondos de saco del peritoneo, que pueden ser el principio de una hernia de la línea alba.
VAINA DEL MÚSCULO RECTO DEL ABDOMEN
Cada músculo recto del abdomen, posee una vaina fibrosa cuya constitución es diferente superior e
inferiormente.
A nivel
supraumbilical la
vaina está
constituída
anteriormente, por
la aponeurosis del
músculo oblicuo
externo del
abdomen, la hoja
anterior de la
aponeurosis del
músculo oblicuo
interno del abdomen
(y también, en su parte más superior, por una lámina tendinosa de inserción del músculo pectoral mayor);
posteriormente, por la aponeurosis del músculo transverso del abdomen, unida a la hoja posterior de la del
músculo oblicuo interno del abdomen. Además están la fascia extraperitoenal y el peritoneo parietal como
refuerzos de la vaina.
A nivel infraumbilical, las aponeurosis de dichos músculos pasan en su totalidad anteriormente al músculo recto
del abdomen. Quedando la lámina posterior de la vaina constituida únicamente por la fascia transversalis,
reforzada por la fascia extraperitoneal y el peritoneo parietal.
El límite entre estas dos zonas está indicado por un arco tendinoso cóncavo inferiormente, que constituye el
borde inferior de la parte tendinosa de la lámina posterior de la vaina, denominada liínea arqueada (arco de
Douglas.
LIGAMENTO INTERFOVEOLAR.
Es una cintilla fibrosa inconstante y muy delgada que nace del extremo lateral de la línea arqueada, desde
donde desciende confundiéndose con la fascia transversalis.
Está constituido esencialmente por fibras que parten de la línea arqueada del lado correspondiente, pero que
proceden de la aponeurosis del músculo transverso del abdomen del lado opuesto.
CONDUCTO INGUINAL
Es una estructura tubular con varias cubiertas procedentes de la pared anterior del abdomen. Se dirige hacia
inferior y medial, superior y paralelo al ligamento inguinal.
Empieza en el anillo inguinal profundo (lateral) discurre unos 4 cm y se termina en el anillo inguinal superficial
(medial). Comunica el interior de la cavidad abdominal con los planos superficiales de la región pubiana: bolsas
escrotales en el hombre y los labios mayores en la mujer.
En el conducto inguinal se describen cuatro paredes (anterior, posterior, superior e inferior), así como dos
orificios abiertos en las paredes anterior y posterior.
La PARED ANTERIOR es más gruesa lateral que medialmente. Eso paso porque está constituida en sentido
lateral por los tres músculos de la pared anterolateral del abdomen (oblicuo externo, oblicuo interno y
transverso del abdomen), mientras que medialmente la aponeurosis del músculo oblicuo externo del abdomen
es lo único componente de la pared anterior.
El ANILLO INGUINAL SUPERFICIAL está comprendido entre dos haces tendinosos del músculo oblicuo externo
del abdomen, (los pilares medial y lateral del anillo inguinal), que se dirigen uno al tubérculo del pubis del
mismo lado y otro al ángulo y al tubérculo del pubis del lado opuesto. Ubicado por encima de la espina del
pubis, ligeramente hacia afuera.
La PARED INFERIOR del conducto inguinal está formada por el ligamento inguinal.
La PARED SUPERIOR está formada hacia lateral por los haces más inferiores de los músculos oblicuo interno
y transverso del abdomen que cruzan el cordón espermático o el ligamento redondo del útero pasando
superiormente a ellos. Medialmente la pared superior corresponde al intersticio comprendido entre el músculo
oblicuo externo del abdomen y el músculo oblicuo interno del abdomen y al borde inferior de la hoz inguinal o
el tendón conjunto (Pro).
La PARED POSTERIOR está constituída por la FASCIA TRANSVERSALIS en toda su extensión. En la parte medial,
esa pared está reforzada desde el plano más externo hacia el interno por: el LIGAMENTO REFLEJO (dependencia
del oblicuo externo contralateral), el TENDÓN CONJUNTO (HOZ INGUINAL- unión de las inserciones tendinosas
de las aponeurosis del oblicuo interno y transverso del abdomen), EL LIGAMENTO DE HENLE (expansión lateral
del recto del abdomen) y el LIGAMENTO INTERFOVEOLAR (inconstante).
Entre el ligamento interfoveolar lateralmente, la hoz inguinal medialmente y el ligamento inguinal inferiormente,
la pared posterior se reduce a la fascia transversalis: es el punto débil de la pared.
El ANILLO INGUINAL PROFUNDO está formado por la invaginación de la fascia tranversalis. Inferiormente, este
borde corresponde al asa del ligamento interfoveolar y al ligamento inguinal. Se ubica en el punto medio entre
la espina ilíaca anterosuperior y la sínfisis del pubis, lateral a los vasos epigástricos inferiores.
Las paredes del abdomen son lugares de presentación de hernias. La mayoría de las hernias se producen en
las regiones inguinal, umbilical y epigástrica.
Las hernias inguinales representan el 75% de las hernias abdominales. La mayoría, el 86%, tienen lugar en
los varones debido al paso del cordón espermático a través del conducto inguinal, mientras que en las mujeres
predominan las hernias femorales.
Una hernia inguinal es una protrusión del peritoneo parietal y/o de las vísceras abdominales, como el intestino
delgado, a través de un orificio normal o anormal de la cavidad de la cual forman parte.
Una hernia es reductible cuando manualmente puede devolverse su contenido a la cavidad abdominal.
Se las puede clasificar en directas e indirectas. La gran mayoría son hernias indirectas.
En las hernias directas, el intestino herniado pasa medial a los vasos epigástricos inferiores, presionando a
través del peritoneo y la fascia transversalis en el triángulo inguinal para entrar en el conducto inguinal.
En las hernias indirectas, el intestino pasa lateral a los vasos epigástricos inferiores para entrar en el anillo
inguinal profundo. La túnica vaginal del testículo es la porción distal del proceso vaginal que no se oblitera
antes del nacimiento. Este proceso vaginal persistente forma la porción peritoneal del saco herniario de una
hernia inguinal indirecta.
HERNIAS FEMORALES
La hernia femoral pasa a través del conducto femoral hacia la cara anteroinferior del muslo. El conducto femoral
está situado en el borde interno del paquete femoral, que contiene la arteria femoral, vena femoral y linfáticos.
El cuello del conducto femoral es muy estrecho y tiende a atrapar intestino dentro del saco, lo que hace ese
tipo de hernia irreductible y susceptible de estrangulación. Las hernias femorales habitualmente son adquiridas
y suelen aparecer en personas de mediana edad y ancianas. Son más frecuentes en mujeres, ya que éstas
tienen pelvis más anchas que los hombres.
PERITONEO
El peritoneo es una membrana serosa anexa a los órganos contenidos dentro de la cavidad abdominopélvica,
es decir, la parte infradiafragmática del aparato digestivo y a ciertos órganos del aparato urogenital.
Como toda serosa, el peritoneo comprende: una hoja parietal, denominada peritoneo parietal, que reviste la
pared abdominal y pélvica y una hoja visceral denominada peritoneo visceral, muy delgado, que se adhiere a
los órganos intraabdominales.
PERITONEO PARIETAL
Es el peritoneo en contacto con la pared
abdominal y según la región que está en
contacto se denomina: Peritoneo
parietal anterior, superior, posterior e
inferior.
Tiene la misma vascularización e
inervación somática que la región
corporal que tapiza. Por ello es sensible
al dolor, al calor, al frío y a una
laceración. El dolor del peritoneo parietal
puede localizarse precisamente, a
excepción del de la cara inferior del centro frénico del diafragma, cuya inervación procede de los nervios
frénicos (ramos del plexo cervical). Es por ello que su irritación produce un dolor referido sobre el hombro,
cubierto por los dermatomas C3, C4 y C5.
PERITONEO VISCERAL
Es el peritoneo que recubre las vísceras abdominales. Comparte la misma vascularización e inervación de la
víscera que recubre. El dolor del peritoneo visceral es difuso y mal localizado. Eso pasa por que el mismo es
generado a partir de estímulos dolorosos de órganos intraabdominales por vía autonómica, (frente a irritación
química, situaciones de isquemia, estiramiento/distensión de una víscera o contracciones peristálticas del
músculo liso frente a una obstrucción luminal) y las fibras por las cuales viajan las aferencias dolorosas
convergen (llevando informaciones de distintas ubicaciones) en la médula espinal, a nivel de un mismo
segmento, lo que hace dificil para el Sistema nervioso central interpretar e identificar, el origen del dolor.
Funcionalmente el peritoneo da sostén a los órganos de la cavidad abdominal, suspendiéndolos y fijándolos a
la pared. La superficie húmeda, permite a las vísceras deslizarse unas sobre otras y favorece así sus
movimientos propios.
Además, asegura la reabsorción de líquidos intraperitoneales que se realiza especialmente en el hipocondrio
derecho, sobre todo superiormente al hígado y a través del diafragma, hacia los vasos linfáticos del mediastino,
por medio de los denominados conductillos de Ranvier.
DEPENDENCIAS DEL PERITONEO
El peritoneo presenta repliegues
membranosos que unen el peritoneo
parietal con el peritoneo visceral, en
algunos contienen los pedículos
vasculonerviosos que se dirigen
desde la pared hasta los órganos
envueltos por la serosa. Esos
repliegues presentan diferentes
formas y, según los casos, se
denominan meso, omento o epiplón ,
ligamento y fascia de coalescencia.
MESOS
Son láminas, portadoras de vasos, que relacionan una víscera con la pared abdominal. Los mesos están
constituidos por dos hojas que continúan el peritoneo visceral al peritoneo parietal. Rodean un espacio donde,
en un tejido conectivo laxo, transcurren vasos, nervios y linfáticos conocido como la raíz de la víscera.
Los mesos confieren movilidad a las vísceras que lo posee. Partindo de este concepto, las vísceras abdominales
que son móviles son: Intestino delgado (Mesenterio), Colon transverso (Mesocolon), Colon sigmoideo
(Mesocolon sigmoideo), apéndice vermiforme (Mesoapéndice).
El mesenterio es un pliegue peritoneal dorsal, conductor de vasos y nervios. La raíz del mesenterio, ubicada
en la pared posterior de la cavidad abdominal, se extiende desde la segunda vértebra lumbar hasta la fosa
ilíaca derecha.
El mesocolon es el repliegue peritoneal conductor de vasos y nervios, para la fijación y nutrición del colon. El
mesocolon transverso es el pliegue peritoneal para el colon transverso. Se origina a nivel de la cabeza del
páncreas y a lo largo del borde inferior de su cuerpo. Se adhiere a la lámina posterior del omento mayor.
El mesocolon ascendente es el pliegue peritoneal para el colon ascendente. Se adhiere en su mayor parte en
el cuarto mes embrionario con la pared posterior del abdomen. El mesocolon descendente es el pliegue
peritoneal para el colon descendente. Se adhiere, por regla general, en el cuarto mes embrionario a la pared
posterior del abdomen. El mesocolon sigmoideo es el pliegue peritoneal para el colon sigmoideo. El
mesoapéndice es el pliegue peritoneal para el apéndice vermiforme.
OMENTOS [EPIPLONES]
Estas formaciones siempre poseen dos láminas que reúnen dos vísceras vecinas. Contienen a menudo raíces
vasculares. Se encuentran varios: por ejemplo, alrededor del estómago el omento menor y el omento mayor.
El omento menor es una lámina peritoneal que se extiende, principalmente, entre el estómago y el hígado. Es
un pliegue peritoneal más pequeño. Conecta la curvatura menor del estómago con la porción proximal del
duodeno con el hígado.
También conecta el estómago con una tríada de estructuras que discurren entre el duodeno y el hígado en el
borde libre del omento menor. En él pueden diferenciarse las cinco porciones siguientes:
• Ligamento hepatofrénico: unión del lóbulo derecho del hígado con el diafragma.
• Ligamento hepatoesofágico: unión potencial entre el porta hepático y la porción del esófago próxima
al esófago.
• Ligamento hepatogástrico: unión entre el hígado y la curvatura menor del esófago (porción
membranosa del omento menor).
• Ligamento hepatoduodenal: unión entre el hígado y el duodeno. Es el borde libre y engrosado del
omento menor. Este ligamento contiene la arteria hepática propia, el conducto colédoco y la vena porta
hepática.
• Ligamento hepatocólico: prolongación inconstante del ligamento hepatoduodenal hacia la derecha,
hasta la flexura cólica derecha o el colon transverso.
El omento mayor cubre desde la curvatura mayor del estómago y la porción proximal del duodeno, a modo de
delantal, las asas intestinales. Presenta cuatro capas. Se adhiere al colon transverso y al mesocolon transverso.
Tras descender, se pliega hacia atrás y se une a la cara anterior del colon transverso y a su meso. Con él se
relacionan las siguientes estructuras:
• Ligamento gastrofrénico: porción más superior del ligamento gastroesplénico para el diafragma.
• Ligamento gastroesplénico o ligamento gastrolienal: porción del omento mayor desde la curvatura
mayor del estómago hasta el hilio del bazo.
• Pliegue preesplénico: unión inconstante en forma de abanico entre el ligamento gastroesplénico y el
ligamento frenocólico. Puede contener ramas de la arteria esplénica o de la arteria gastroomental izquierda.
• Ligamento gastrocólico: porción del omento mayor entre la curvatura mayor del estómago y la tenía
omental del colon transverso.
• Ligamento frenoesplénico: unión entre el diafragma el bazo.
• Ligamento esplenorrenal o ligamento lienorrenal: unión entre el riñón y el bazo. En él discurren los
vasos del hilio del bazo.
• Ligamento pancreatocólico: unión entre el páncreas y el colon cerca de la flexura cólica izquierda.
• Ligamento frenocólico: unión de la flexura cólica izquierda con el diafragma.
LIGAMENTOS
Son semejantes a los mesos, pero entre las dos láminas que los constituyen no se encuentra una raíz vasculo
nerviosa importante, sino un armazón fibroso de inserción, de suspensión o de amarre.
FASCIAS DE COALESCENCIA
En el curso del desarrollo, un meso puede aplicarse sobre el peritoneo parietal. Las dos láminas en contacto
se acolan (se unen) y son reemplazadas por una lámina de tejido conectivo que produce el adosamiento y
posteriormente la coalescencia, la fascia de coalescencia.
El órgano considerado, al parecer, es retroperitoneal, pero la disección anatómica o quirúrgica encuentra un
plano de decolamiento, cuya liberación reconstituye la disposición primitiva y libera el órgano acolado, por
ejemplo: decolamiento coloparietal, que reconstituye el mesocolon ascendente o descendente, primitivo.
Las fascias de coalescencia son: Retropancreática (cuerpo del páncreas), Retrocólica derecha (Colon
ascendente), Retrocólica Izquierda (colon descendente), Retroduodenopancreática y Preduodenopancreática
(duodeno y cabeza de páncreas).
BOLSA OMENTAL
Es un receso amplio, en forma de saco, del espacio peritoneal ubicado posterior al estómago y al omento
menor. La bolsa omental se comunica con la cavidad peritoneal general a través del orificio omental u orificio
epiploico. Se divide en dos partes: el vestíbulo de la bolsa omental y la bolsa omental propiamente dicha; la
división se establece mediante dos pliegues serosos elevados por las arterias gástrica izquierda y hepática
común.
LIMITES DE LA BOLSA OMENTAL
Anterior: Omento menor, pared posterior del estómago y ligamento gastrocolico
Posterior: Pancreas, porcion
abdominal de la aorta, tronco
celiaco, art. Esplenica, vena
esplenica, pliegue
gastropancreatico, glandula
suprarrenal izquierda y polo
superior del riñon izquierdo
Superior: Lobulo caudado del
higado
Inferior: Mesocolon transverso
Derecha: Higado y ampolla del
duodeno
Izquierda: Bazo y ligamento gastroesplenico.
LIMITES DEL FORAMEN OMENTAL
Anterior: Ligamento hepatoduodenal con la vena porta hepática, la arteria hepática propia y el
conducto coledoco
Posterior: Vena cava inferior y pilar derecho del diafragma
Superior: Lobulo caudado del higado
Inferior: Porcion superior del duodeno
ESTÓMAGO
El estómago es un reservorio muscular extensible y móvil interpuesto entre el esófago y el duodeno, donde se
acumulan los alimentos y cuya mucosa segrega un jugo digestivo potente. Ocupa casi todo el hipocondrio
izquierdo y una gran parte del epigastrio.
Se le describen una porción vertical o descendente, una horizontal o pilórica, dos curvaturas (menor y mayor),
dos caras (anterior y posterior) y dos orificios: del cardias y pilórico.
PORCIÓN VERTICAL (O
DESCENDENTE)
De arriba hacia abajo se
distinguen: el fundus gástrico, el
cuerpo gástrico y la extremidad
inferior.
El fundus gástrico, convexo hacia
arriba, está situado inferior al
diafragma y se prolonga hacia
abajo, hasta el plano horizontal
que pasa por el borde inferior del
cardias.
El cuerpo gástrico es de forma cilíndrica estrechándose ligeramente de superior a inferior, aplastado de
adelante hacia atrás y bien limitado por sus bordes laterales.
La extremidad inferior es la parte más declive del órgano se continúa y comunica a la derecha con la porción
horizontal.
PORCIÓN HORIZONTAL (O PILÓRICA) se situa a la derecha, configurando un embudo que se estrecha en
dirección al píloro y se continua con el duodeno. La primera parte de esta porción se denomina antro pilórico.
En la parte donde se reúnen la porción vertical con la horizontal, se forma la escotadura angular [pilórica], en
oposición a la parte más elevada del fundus gástrico que se denomina fórnix gástrico.
CURVATURA MAYOR se extiende desde el borde superior del cardias hasta el borde inferior del píloro. En su
origen, forma con el borde izquierdo del esófago abdominal el ángulo de His (escotadura del cardias). Describe
enseguida un trayecto cóncavo hacia abajo alrededor del fundus gástrico, luego se hace vertical a lo largo de
la parte izquierda del cuerpo, por último, se hace ascendente a la derecha en el borde inferior del antro y del
canal pilórico, continúa en el píloro con el borde inferior del duodeno.
CURVATURA MENOR se extiende también del cardias al píloro. Al principio vertical a lo largo del cuerpo gástrico,
se curva luego bruscamente dirigiéndose a la derecha, arriba y ligeramente atrás a nivel del antro y del canal
pilórico, para continuarse con el borde superior del duodeno. Entre estos dos segmentos se configura la
incisura angular, abierta arriba y a la derecha. Por la curvatura menor llegan los vasos y nervios más
importantes del estómago, por lo tanto, se la puede considerar como el hilo gástrico.
El estómago se comunica superiormente con el esófago por medio del orifico del cardias (orificio esofágico), e
inferiormente con el duodeno por medio del orificio pilórico (orificio duodenal).
El CARDIAS está situado entre el extremo superior de la curvatura menor y el fundus gástrico, se encuentra
orientado hacia la derecha, superior y un poco anteriormente.
El PÍLORO está situado en el extremo
derecho de la porción pilórica (horizontal),
marcado exteriormente por un
espesamiento y un estrechamiento que
corresponde al esfínter pilórico, anillo de
músculo liso que abre o cierra el orificio.
Controla así la abertura del estómago en el
intestino. Se encuentra orientado hacia la
derecha, posterior y superiormente.
El peritoneo gástrico cubre el estómago mediante dos láminas que, de forma continua, tapizan su pared
anterior y posterior.
A lo largo de la curvatura menor, abandona a ésta y se dirige hacia la cara visceral del hígado formando la
lámina anterior del omento menor y el ligamento hepatogástrico.
A lo largo de la curvatura mayor, esta lámina se prolonga más allá del estómago: arriba y a la izquierda hacia
el hilio del bazo; abajo, hacia el colon transverso. Participa así sucesivamente en la constitución de los
ligamentos gastroesplénico y gastrocólico y del omento mayor.
Arriba, la lámina posterior no llega al fórnix gástrico, así la cara posterior del fundus gástrico está desprovista
de peritoneo (ligamento gastrofrénico). A lo largo de la curvatura menor, se prolonga hacia la derecha y
constituye la lámina posterior del omento menor. A lo largo de la curvatura mayor, forma la lámina posterior
del ligamento gastroesplénico, luego del ligamento gastrocólico.
El píloro está rodeado de peritoneo por sus dos caras y relacionado con el hígado y el colon transverso por
sus bordes superior e inferior.
VASCULARIZACIÓN
El estómago está rodeado de un
círculo arterial continúo ubicado en
los bordes o curvaturas gástricas y
constituido por la anastomosis de
las arterias que proceden del tronco
celíaco o de sus ramas.
La arteria gástrica izquierda se
origina del tronco celíaco y alcanza
la curvatura menor del estómago
inferiormente al cardias , donde
termina anastomosándose con la
arteria gástrica derecha, formando el arco de la curvatura menor.
La arteria gástrica derecha [arteria pilórica] se origina de la arteria hepática común (según Rouviere puede
ser rama tanto de la hep común como de la propia), un poco superior al origen de la arteria gastroduodenal.
Se divide en dos ramas terminales que siguen la curvatura menor. La rama posterior de la arteria gástrica
derecha se anastomosa con la rama posterior de la arteria gástrica izquierda, la anterior puede hacerlo o
terminar en las paredes del estómago.
La arteria gastroomental derecha se origina de la bifurcación de la arteria gastroduodenal. Este origen se sitúa
por debajo del borde inferior del duodeno, en contacto del páncreas. La arteria gastroomental derecha penetra
en el ligamento gastrocólico y sigue la curvatura mayor en compañía de su vena satélite y de vasos linfáticos.
Se dirige a la izquierda al encuentro de la arteria gastroomental izquierda, con la que se anastomosa.
La arteria gastroomental izquierda, rama de la arteria esplénica, transcurre por el ligamento gastroesplénico,
llega a la curvatura mayor en su tercio superior y desciende para anastomosarse con la arteria gastroomental
derecha.
Además también contribuyen a la irrigación del estómago las arterias gástricas cortas ramas de la arteria
esplénica. Se encuentran en número de dos a seis, se dirigen por el espesor del ligamento gastroesplénico y
están destinadas al fundus gástrico. Una de ellas, más voluminosa, se ramifica en la cara posterior del fundus
gástrico hasta el cardias: es la arteria gástrica posterior.
DRENAJE VENOSO
Las venas son satélites de las arterias y drenan en el sistema porta.
El círculo venoso de la curvatura menor se encuentra en el omento menor. La vena gástrica izquierda [coronaria
estomáquica] sigue en sentido inverso el trayecto de la arteria homóloga, llega a nivel del tronco celíaco, sigue
a la arteria hepática común y termina en la vena porta hepática.
La vena gástrica derecha [vena pilórica] se origina por la unión de varias ramas suprapilóricas y
supraduodenales, penetra en la raíz hepática y termina en la cara anterior de la vena porta hepática.
El círculo venoso de la curvatura mayor está situado en el ligamento gastrocólico. La vena gastroomental
derecha sigue en sentido inverso a la arteria homónima y recibe: venas gástricas, venas omentales y venas
subpilóricas. El tronco venoso recibe a la vena cólica derecha superior, delante de la cabeza del páncreas para
formar el tronco gastrocólico que termina en la vena mesentérica superior. La vena gastroomental izquierda,
satélite de la arteria homónima, penetra en el ligamento gastrocólico en el que sigue para terminar en la vena
esplénica. Las venas del fundus gástrico terminan en la vena gástrica izquierda y en la vena esplénica.
LINFÁTICOS
El estómago tiene una rica red de vasos linfáticos que se conecta con los vasos linfáticos que drenan los demás
órganos de la parte superior del abdomen. En general, siguen el curso de las arterias que irrigan el estómago.
Se puede distinguir en el estómago tres territorios linfáticos principales: nodos linfáticos gástricos izquierdos,
nodos linfáticos esplénicos y los nodos linfáticos hepáticos. En la unión gastroesofágica los vasos linfáticos se
anastomosan con los que drenan el esófago inferior y la región del píloro, que se continúan con los que drenan
el duodeno.
INERVACIÓN
Los nervios proceden de los nervios vagos y del tronco simpático, y se agrupan en tres pedículos:
El pedículo de la curvatura menor, formado por los ramos gástricos de los nervios vagos, comunicados con los
filetes nerviosos simpáticos del plexo nervioso de la arteria gástrica izquierda; los ramos del nervio vago
izquierdo se dirigen a la cara anterior del estómago, mientras que los del nervio vago derecho van a la cara
posterior; estos ramos se mantienen independientes, con territorios distintos.
Un pedículo duodenopilórico formado por algunos filetes nerviosos recurrentes del plexo hepático que inervan
el píloro.
Un pedículo subpilórico o pedículo gastroomental derecho, que nace del plexo hepático y acompaña a la arteria
gastroomental derecha.
A estos tres pedículos es conveniente añadir las ramificaciones satélites de las ramas de la arteria esplénica
destinadas al estómago.
DUODENO
Es la porción inicial del intestino delgado, interpuesta entre el estómago y el yeyuno. Comienza en el píloro y
termina formando con la parte móvil del intestino delgado un ángulo, denominado flexura duodenoyeyunal (o
ángulo de Treitz). Se caracteriza por su adosamiento casi completo al peritoneo parietal posterior, configurando
la porción fija del intestino delgado (25 cm).
El duodeno tiene la forma de un anillo incompleto dispuesto alrededor de la cabeza y cuello del páncreas.
Se distinguen cuatro porciones (superior, descendente, inferior y ascendente) y una terminación, la flexura
duodenoyeyunal (o ángulo de Treitz).
PRIMERA PORCIÓN (O
SUPERIOR): está situada
en el flanco derecho a
nivel de L1, extendida
desde el píloro hasta el
cuello de la vesícula
biliar, donde se incurva
hacia abajo
continuándose con la
porción descendente. En
su origen presenta una
prominencia: la ampolla
o bulbo duodenal.
SEGUNDA PORCIÓN (O DESCENDENTE): forma con la precedente un ángulo de 60° a 80°, flexura superior del
duodeno (rodilla superior del duodeno). Es vertical y se ubica a la derecha de la columna lumbar, por delante
de las apófisis costales de L1 a L4.
Presenta una dilatación en su cara interna, la ampolla hepatopancreática (ampolla de Vatter). La misma se
forma por la desembocadura conjunta del conducto colédoco y el conducto pancreático principal (Wirsung). En
su desembocadura ambos conductos están rodeados por fibras musculares circulares que conforman el
esfínter de la papila mayor (Oddie). En la mucosa, esta desembocadura forma la papila mayor. Además,
superior a esta se visualiza la papila menor, que corresponde a la desembocadura del conducto pancreático
accesorio (Santorini).
TERCERA PORCIÓN (O HORIZONTAL): forma con la porción descendente un ángulo de aproximadamente 90°,
la flexura inferior del duodeno (rodilla inferior del duodeno). Se dirige de derecha a izquierda, pasa por delante
de la columna vertebral a la altura de L4 y de los vasos prevertebrales y por detrás de los vasos mesentéricos
superiores. Cóncava hacia atrás, está contenida en la pinza vascular aorticomesentérica.
CUARTA PORCIÓN (O ASCENDENTE): se dirige hacia arriba, hacia la izquierda y algo hacia atrás, hasta el flanco
izquierdo desde el cuerpo de L4 hasta L2. El ángulo duodenoyeyunal alcanza la cara inferior del cuerpo del
páncreas y la raíz del mesocolon transverso, se encuentra unido al pilar izquierdo del diafragma por medio de
un haz de fibras musculares lisas, el músculo suspensorio del duodeno (músculo de Treitz).
Relaciones:
Primera porción: Hacia anterior con la cara posterior del hígado (lóbulo cuadrado) y el cuello de la vesícula
biliar; hacia posterior con la vena porta, el conducto colédoco y la arteria gastroomental derecha, VCI; Hacia
superior con el epiplón gastrohepático; Hacia inferior con la cabeza del páncreas y el omento mayor.
La cara posterior de esta porción presenta dos segmentos, uno medial peritoneal y otro lateral extraperitoneal.
El limite entre estos dos segmentos corresponde al borde medial de la arteria gastroduodenal.
Segunda porción: Hacia anterior con el ángulo hepático del colon, el mesocolon transverso y asas yeyuno-
iliares; hacia posterior con la VCI, arteria testicular derecha, riñón derecho y su pedículo; hacia la derecha con
el lóbulo derecho del hígado y el colon ascendente; hacia la izquierda con la cabeza del páncreas y sus
conductos secretores.
El mesocolon transverso divide la cara anterior de esta porción en dos partes, una supramesocólica y otra
inframesocólica.
Tercera porción: hacia anterior con el peritoneo parietal, raíz del mesenterio y vasos mesentéricos superiores;
hacia posterior con la VCI, el origen de la arteria mesentérica inferior, el músculo iliopsoas, aorta abdominal, y
uréter (se encuentra separada de ellos por la fascia retroduodenal); hacia superior con la cabeza del páncreas
y vasos mesentéricos superiores; Hacia inferior con las asas yeyuno-iliares.
Cuarta porción: hacia anterior con la tuberosidad menor del estómago, colon transverso y su meso y asas
yeyuno-iliares; hacia posterior con el músculo iliopsoas Y el pedículo renal izquierdo, páncreas y aorta
abdominal.
IRRIGACIÓN
Las arterias del duodeno provienen de las ramas del tronco celíaco, de la arteria mesentérica superior o de las
anastomosis que reúnen los dos sistemas, por los arcos pancreatoduodenales que irrigan al mismo tiempo el
duodeno y la cabeza del páncreas.
Los arcos arteriales pancreatoduodenales están constituidos por:
• Arteria pancreatoduodenal superior, que se origina de la arteria gastroduodenal, se divide en dos
ramas una anterior y otra posterior. Conforman las ramas superiores del arco.
• Arteria pancreatoduodenal inferior, que se origina de la arteria mesentérica superior, se divide en dos
ramas una anterior y otra posterior. Conforman las ramas inferiores del arco.
Esas arterias se anastomosan a través de sus ramas en las caras anterior y posterior de la cabeza del páncreas
y van a suministrar la irrigación a la cabeza del páncreas y del duodeno.
La ampolla duodenal recibe, además, una arteria supraduodenal rama de la arteria hepática propia o de la
arteria gastroduodenal, y una arteria subpilórica que se origina frecuentemente de l arteria gastroomental
derecha.
Las venas son satélites de las arterias, y forman en sus anastomosis arcos semejantes a los arcos arteriales.
LINFÁTICOS
Los vasos linfáticos duodenales se dirigen hacia los nodos pancreatoduodenales superiores e inferiores que
se encuentran en las rañuras anterior y posterior entre la cabeza del páncreas y el duodeno: estos nodos
drenan ampliamente en los nodos suprapilóricos, infrapilóricos, hepatoduodenales, hepático común y
mesentérico superior.
INERVACIÓN
Todos los nervios del duodeno provienen del plexo celíaco y siguen el trayecto de las arterias, organizados en
plexos periarteriales densos.
PÁNCREAS
El páncreas es una glándula mixta. Su secreción exocrina (externa), el jugo pancreático, es vertida en el
duodeno por los conductos pancreático y pancreático accesorio. Su secreción endócrina (interna); la insulina,
el glucagón, la somatostatina y el polipéptido pancreático; se vierte en la sangre. Estas hormonas tienen una
acción esencial en la regulación del metabolismo.
Es un órgano profundo, adosado a la pared posterior del abdomen en una ubicación prevertebral, retrogástrica
y se relaciona por adelante con las regiones supracólicas e infracólicas del abdomen.
La línea media del cuerpo deja un tercio del páncreas a la derecha y dos tercios a la izquierda, extendiéndose
desde las porción descendente del duodeno hasta el bazo.
Tiene una forma muy irregular, alargada de derecha a izquierda y algo menos de abajo hacia arriba, y aplanado
en sentido anteroposterior. Describe una concavidad posterior, moldeada sobre la columna lumbar a nivel de
L1-L2.
Se describen en él: una cabeza, un cuello, un cuerpo y una cola.
La cabeza es orientada algo hacia delante y a la derecha, ocupa una parte del espacio comprendido entre las
cuatro porciones del duodeno. De su ángulo inferior izquierdo nace una prolongación en forma de gancho
denominada proceso unciforme, que pasa por detrás de los vasos mesentéricos superiores. La cabeza se
proyecta sobre L3.
El cuello o istmo del páncreas une la cabeza al cuerpo. Es una porción algo estrecha, de aproximadamente dos
centímetros de longitud. El cuello del páncreas está limitado superiormente, por la porción superior del
duodeno, e inferiormente por los vasos mesentéricos superiores. Se proyecta sobre L1 -L2
El cuerpo se aparta de la cabeza de la glándula, hacia la izquierda y hacia arriba.
La cola es la extremidad izquierda del páncreas. Prolonga el cuerpo y se afina formando una lámina hacia
delante, dirigida hacia el hilio del bazo.
RELACIONES
Cabeza: está relacionado estrechamente con el duodeno. Hacia anterior con la raíz del mesocolon transverso
(dividiéndola en una mitad supramesocólica y otra inframesocólica), con el sector distal del estómago, asas
intestinales y arteria cólica superior derecha. Hacia posterior, a través de fascia de coalescencia, con la VCI, el
pedículo renal derecho, la vena gonadal derecha. Anterior a la fascia, se relaciona con el conducto colédoco y
los arcos vasculares pancreatoduodenales.
Cuello: Hacia superior con la arteria hepática común y hacia inferior con los vasos mesentéricos superiores.
Por su cara posterior, con la aorta abdominal y con la VCI.
Cuerpo y cola: Hacia anterior con la cara posterior del estómago; Hacia posterior a través del peritoneo parietal,
con la aorta y el pedículo renal izquierdo; Hacia superior con los vasos esplénicos.
FASCIAS DE COALESCENCIAS PANCREÁTICAS
El páncreas es uno de los órganos más fijos de la cavidad peritoneal: por su coalescencia con el peritoneo
parietal posterior primitivo de la pared abdominal posterior, por su solidaridad con el duodeno y por las raíces
vasculares que lo amarran por todas partes.
Es un órgano epigástrico y retroperitoneal secundario, excepto una porción de la cola, por sus tres fascias de
coalescencia:
• Retroduodenopancreática (que adosa la cabeza).
• Preduodenopancreática (que adosa la cabeza).
• Retropancreática (adosa el cuerpo).
CONDUCTOS EXCRETORES
• Conducto pancreático accesorio (de Santorini) se separa del conducto pancreático a nivel de la cabeza
del páncreas. Se dirige horizontalmente hacia la derecha y termina atravesando la pared posteromedial del
duodeno, a unos 2 o 3 cm por encima del conducto pancreático principal. Su orificio levanta la mucosa formando
la papila duodenal menor. Este conducto drena la porción anterior de la cabeza del páncreas.
IRRIGACIÓN
La disposición de las arterias es compleja, pues tienen orígenes diversos, a partir del tronco celíaco, de sus
ramas o de la arteria mesentérica superior. Se pueden distinguir: un sistema derecho, una arteria de la región
media y un sistema izquierdo.
El sistema derecho conformado por los arcos pancreatoduodenales ya descriptos en la irrigación del duodeno.
La arteria de la región media es la arteria pancreática dorsal , que es la rama más voluminosa entre las ramas
pancreáticas de la arteria esplénica. Desciende vertical, por detrás del cuello del páncreas y se divide en dos
ramas: una izquierda hacia la cola y una derecha hacia la cabeza del páncreas.
El sistema izquierdo conformado por las ramas pancreáticas cortas de la arteria esplénica y por la arteria
pancreática inferior, rama de la arteria mesentérica superior.
Las venas
siguen
el trayecto de las ramas arteriales. Toda la sangre venosa del páncreas va a desembocar en la vena porta
hepática a través de las venas esplénica, mesentérica superior y pancreatoduodenal superior posterior.
INERVACIÓN
Los nervios proceden del plexo celíaco por medio de los plexos secundarios que acompañan a las arterias
pancreáticas (plexos periarteriales).
BAZO
El bazo es un órgano
linfático secundario muy
ricamente vascularizado y
drenado al sistema porta
hepático. Mide, término
medio en el adulto, de 11 a
13 cm de longitud, de 6 a 8
cm de ancho y de 3 a 4 cm
de espesor. Situado en el
hipocondrio izquierdo
(celda subfrénica
izquierda), detrás del
estómago, inferior y medial al diafragma, por encima de la flexura cólica izquierda y de la extremidad superior
del riñón izquierdo. Proyectándose a nivel de la 9ª, 10ª y 11ª costillas izquierdas y espacios intercostales
correspondientes. Es un órgano abdominal, con relaciones torácicas.
Se observan dos caras: una cara diafragmática extensa y posterolateral, convexa, moldeada sobre la
concavidad diafragmática y completamente tapizada por el peritoneo; y una cara visceral en la cual se pueden
distinguir las impresiones gástrica, renal y cólica, y donde se ubica el hilo que contacta con la cola del páncreas.
Se distinguen dos extremidades (polos):a extremidad posterior es posterior, superior, de forma redondeada y
se encuentra algo deprimida en su región medial; y la extremidad anterior es anterior, inferior, a
veces formando un extremo muy marcado. Cuando la impresión cólica es amplia, su forma general es
redondeada.
Es un órgano blando y muy friable: se desgarra fácilmente y sangra en la cavidad peritoneal, por ejemplo: en
las contusiones toracoabdominales izquierdas.
Está rodeado por una túnica o cápsula fibrosa. Además, se encuentra ampliamente peritonizado, en los 8/10
de su superficie. Se encuentra unido al estómago y al páncreas por los ligamentos gastroesplénico y
pancreatoesplénico.
IRRIGACIÓN
Toda la sangre arterial del bazo procede de la arteria esplénica, que se origina del tronco celíaco a nivel de
L1, lejos del bazo. Después de un corto segmento suprapancreático, oblicuo hacia abajo y a la izquierda, se
dirige transversalmente, sigue el borde superior del páncreas, pasa delante de la cola y llega finalmente al hilio
del bazo, donde se divide en dos ramas terminales, superior e inferior.
La vena esplénica es un afluente de origen de la vena porta hepática. Del hilio del bazo emergen venas satélites
de las arterias. Éstas convergen para formar dos o tres troncos principales. El tronco inferior se enriquece con
la gran vena gastroomental izquierda y así se constituye el tronco de la vena esplénica. Ésta es satélite de la
arteria, pero siempre o casi siempre se encuentra debajo de ella. de la fascia retropancreática. Aplicada al
páncreas, se dirige hacia abajo y a la derecha. Recibe a la vena mesentérica inferior. Luego se une a la vena
mesentérica superior para constituir el origen de la vena porta hepática.
LINFÁTICOS
Los vasos linfáticos drenan a lo largo de las trabéculas del bazo y salen del hilio acompañando a la arteria ya
la vena esplénica. Ellos corren detrás del páncreas, cerca de la arteria esplénica, y desembocan en los nodos
ubicados alrededor del hilio y a lo largo de la arteria esplénica y en los nodos celíacos.
INERVACIÓN
Los nervios provienen del plexo celíaco, siguen a la arteria esplénica y sus ramas, conformando plexos
periarteriales. Comprenden, por intermedio del nervio vago y del simpático, fibras esencialmente vasomotoras
que aseguran por intermedio del volumen sanguíneo la esplenodilatación o la esplenocontracción.
HÍGADO
Es una voluminosa glándula, anexa al sistema digestivo, que excreta la bilis y desempeña un papel metabólico
fundamental en la secreción y almacenaje de glucosa, proteínas y factores de coagulación.
Es un órgano macizo y capsulado (cápsula de Glisson), que se encuentra situado inferior a la concavidad
diafragmática derecha, superior al duodeno y anterior al estómago. Ocupando de esta forma el hipocondrio
derecho, prolongándose hacia el epigastrio y el hipocondrio izquierdo.
Se proyecta en anatomía de superficie: entre la 4ª y 10ª costilla hacia la derecha; y entre la 5ª y 8ª costilla
hacia la izquierda.
Posee una superficie lisa y presenta 2 caras, una diafragmática y otra visceral, así como un borde bien definido
entre ambas, el borde inferior; además se suelen describir un borde posterosuperior y un borde
posteroinferior.
CARA DIAFRAGMÁTICA
Es convexa, lisa e
irregular y se orienta
hacia superior, anterior,
posterior y a la derecha,
ya que se adapta a la cara
inferior del diafragma. Su
limite anterior es el borde
inferior del órgano, y su
límite posterior está
marcado por la línea de
reflexión de la hoja
superior del ligamento coronario.
Está dividida en dos lóbulos, uno derecho y otro izquierdo, por un repliegue peritoneal, el ligamento falciforme,
que se extiende desde el hígado hacia el diafragma. El lóbulo derecho es convexo y el lóbulo izquierdo, es
menor y más plano. La porción anterior, en relación con el diafragma, cruza ambos bordes cartilaginosos que
limitan el epigastrio y se dirige a la extremidad del lóbulo izquierdo del hígado. La porción superior establece
la relación cardiopericárdica a través del diafragma. Su parte más superior se encuentra a la derecha de la
vena cava inferior (surco de la vena cava inferior). La fisura del ligamento venoso, a la izquierda, tiene
continuidad con la fisura del ligamento redondo.
El surco de la vena cava inferior y la fisura del ligamento venoso, dividen la porción posterior de la cara
diafragmática en tres segmentos:
• Segmento derecho situado a la derecha del surco de la VCI, es convexo y presenta la impresión de la
glándula suprarrenal. Se une al riñón a través de los ligamentos hepatorrenal y hepatosuprerrenal.
• Segmento medio es el lóbulo caudado, que se halla comprendido entre los dos surcos de la porción
posterior. Se relaciona con el pilar derecho del diafragma y con el lado derecho de la aorta.
• Segmento izquierdo se halla a la izquierda de la fisura del ligamento venoso. Se relaciona con el
esófago.
En la porción posterior se observa el área desnuda, que corresponde al contenido del ligamento coronario por
encima de la lámina inferior (vena cava inferior, surco de la vena cava inferior, la fisura del ligamento venoso,
y a ambos lados, la implantación de los ligamentos triangulares). Esta porción une las caras diafragmática y
visceral del hígado. Se adelgaza hacia la izquierda y en su trayecto se relaciona con el diafragma, con la vena
cava inferior, con la aorta y con el esófago.
CARA VISCERAL
BORDES
El borde inferior está determinado por la unión de las caras diafragmática y visceral del hígado, es muy agudo.
Delgado, se relaciona de derecha a izquierda con el arco costal, cruza la región epigástrica hasta el 6º o 7°
cartílago izquierdo. Presenta dos escotaduras, una para el ligamento redondo del hígado y otra para la fosa
de la vesícula biliar.
El borde posteroinferior pasa, de derecha a izquierda, posterior a la impresión renal e inferior a la impresión
suprarrenal y al surco de la VCI; después cruza el extremo inferior del lóbulo caudado y se redondea a la altura
de la impresión esofágica.
El borde posterosuperior es romo, sigue de derecha a izquierda la línea de reflexión del ligamento coronario.
El hígado se encuentra sólidamente fijo en su posición por medio de la vena cava inferior, una vez que esta se
encuentra muy adherida por su propria pared al surco hepático así, como por las venas hepáticas que salen
del hígado y desembocan en la vena cava inferior; y por medio de un tejido conjuntivo muy denso que une
estrechamente al diafragma el segmento derecho de la porción posterior de la cara diafragmática.
Además, hay que añadir los pliegues o ligamentos peritoneales que unen el peritoneo hepático al peritoneo
parietal: los ligamentos coronario, triangulares y falciforme; omento menor.
SEGMENTACIÓN HEPÁTICA
La división del hígado en
segmentos distintos se basa
en el hecho de que, a partir
del porta hepático [hilio],
cada una de las ramas de la
vena porta hepática está
acompañada por una arteria y
un conducto biliar.
El conjunto, rodeado por un
manguito de tejido conectivo
emanado de la cápsula fibrosa
del hígado, forma una raíz
funcional, que corresponde a un territorio hepático definido, que se puede denominar segmento hepático.
A partir de la división de la vena porta hepática se distingue un hígado derecho y un hígado izquierdo,
separados por la fisura portal principal.
El hígado izquierdo excede los límites del lóbulo izquierdo, puesto que comprende también el lóbulo cuadrado
y una parte del lecho vesicular.
El lóbulo caudado está aparte, se halla situado a caballo sobre las dos ramas de la vena porta hepática. Este
lóbulo caudado, por detrás de la rama transversal del hilio del hígado, constituye el segmento I, a partir del
cual Couinaud numeró los segmentos que él reconoce.
La porción hepática izquierda comprende: la división lateral izquierda con el segmento II y el segmento III; la
división medial izquierda, con el segmento IV (lóbulo cuadrado) y la porción posterior del hígado, el segmento
I (lóbulo caudado).
La porción hepática derecha comprende: la división medial derecha, el segmento V y el segmento VIII y la
división lateral derecha, correspondiente a la vena lateral derecha, con el segmento VI y el segmento VII.
Entre los dos sectores se sitúa la fisura portal derecha.
IRRIGACIÓN
El hígado posee doble
irrigación, una fuente
dominante venosa y una
fuente arterial de menor
importancia.
Recibe sangre arterial
(nutricia para el
parénquima), que viene de la
aorta, a través de la arteria
hepática propia.
Toda la sangre venosa de las
vísceras abdominales, por la
vena porta hepática (irrigación funcional), excepto la sangre de las venas retroperitoneales, llega al hígado y
facilita 80% de la sangre que mantiene el parénquima hepático.
Estos vasos llegan a la cara visceral del hígado por el pedículo hepático, que se encuentra formado por:
• Conducto hepático (anterior y lateral).
• Arteria hepática propia (anterior y medial).
• Vena porta hepática (posterior).
La sangre sale del hígado por las venas hepáticas, tributarias de la vena cava inferior. Estos vasos están
situados en la parte posterosuperior del órgano.
Anterior a la cabeza del páncreas, su origen marca la terminación de la arteria hepática común y el comienzo
de la arteria hepática propia.
La arteria hepática propia describe un trayecto cóncavo hacia arriba y a la izquierda, que la sitúa en el pedículo
hepático. Es oblicua hacia arriba y a la derecha. Termina por bifurcación en las arterias hepáticas derecha e
izquierda.
VIAS BILIARES
La bilis elaborada en el hígado es evacuada por los conductos biliares. La vía presenta dos partes: una
intrahepática y otra extrahepática.
INTRAHEPÁTICA
Las vías biliares tienen su origen en
los canalículos biliares
comprendidos entre las células de
los lobulillos. Estos canalículos van
convergiendo, se anastomosan
entre si y se unen en los espacios
porta formando los conductos
biliares, mas voluminosos. Estos
discurren acompañados de una
rama de la arteria hepática propia y
una rama de la vena porta hepática.
A medida que se aproximan al porta
hepático (hilo del hígado), se unen unos y constituyen dos conductos hepáticos, una derecho y otro izquierdo,
que son las ramas de origen del conducto hepático común.
El conducto hepático derecho está formado por la unión de conductos biliares intralobulillares, los que se
reúnen formando dos conductos biliares sectoriales: el ramo anterior (drena los segmentos V y VI) y el ramo
posterior (drena los segmentos VII y VIII).
El conducto hepático izquierdo está constituido por dos conductos biliares sectoriales: el ramo medial (drena
el segmento IV) y el ramo lateral (para los segmentos II y III).
El lóbulo caudado es drenado por dos conductos derecho e izquierdo.
EXTRAHEPÁTICA
Del conducto hepático común se ramifica otro conducto, el conducto cístico, que desemboca en un reservorio
denominado vesícula biliar. El punto en el que el conducto cístico nace del conducto hepático común divide a
éste en dos segmentos: uno superior, que es el propio conducto hepático común, y otro inferior, que es la
continuación del primero y se denomina conducto colédoco.
La vía biliar se puede dividir en una principal, compuesta por las ramas de origen de los conductos hepático
común y colédoco, y una accesoria, compuesta por el conducto cístico y la vesícula biliar.
La vía biliar principal se origina en la encrucijada biliar que se sitúa delante de la rama derecha de la vena porta
hepática.
Relaciones
En la raíz hepática, la vía biliar está representada por el conducto hepático común y en forma variable por el
conducto colédoco. En la región duodenopancreática y en la porción terminal, la vía biliar principal está
representada por el conducto colédoco. La flexura superior del duodeno está en contacto con el hígado: la raíz
hepática es enteramente retroduodenal.
La vía biliar está siempre por delante de la vena porta hepática, próxima a su borde derecho y a la derecha de
la arteria hepática propia.
Arriba el conducto hepático común generalmente está cruzado por atrás, por la arteria hepática derecha y a
veces por la arteria cística. Más abajo, el conducto cístico sigue el borde derecho del conducto hepático común,
describiendo un ángulo agudo, antes de adosársele en forma paralela. El conducto hepático común constituye
aquí el lado izquierdo de un espacio de forma triangular: trígono cistohepático [de Calot], cerrado arriba por
el hígado, y con la arteria cística como contenido. Con la aparición a este nivel de la raíz cística, la raíz hepática
se ensancha lateralmente. Abajo, el conducto colédoco se separa progresivamente de la vena porta hepática,
la que, es más oblicua que él, formando un espacio: el triángulo portocoledociano. La arteria gástrica derecha
está a veces por delante del colédoco, mientras que el arco de la hepática y la gastroduodenal están más a la
izquierda.
La vía biliar principal situada en la raíz hepática se relaciona atrás, con el foramen omental. Adelante, el
duodeno, el píloro y el lóbulo cuadrado del hígado ocultan la raíz hepática.
A la izquierda, la vía biliar se relaciona con la porción flácida del omento menor y con la curvatura gástrica
menor. A la derecha, el borde libre del omento menor (ligamento hepatoduodenal) está frecuentemente
prolongado por el ligamento hepatocólico.
En la porción duodenopancreática, la vía biliar principal se separa de los otros elementos de la raíz hepática y
prosigue su curso hacia la porción descendente del duodeno, haciéndose cada vez más profunda.
Adelante, el conducto colédoco cruza la cara posterior del duodeno. Se excava enseguida un canal en la cabeza
del páncreas dejando a la izquierda el tubérculo omental del páncreas, que lo separa de la arteria
gastroduodenal. En cambio, el conducto colédoco es cruzado por adelante por la arteria pancreatoduodenal
superior posterior, que “le da el brazo”, mientras que su vena satélite pasa por detrás del colédoco. Atrás se
encuentra la fascia Retroduodenopancreática. En la porción terminal el conducto colédoco es retropancreático
o intrapancreático, antes de atravesar la pared duodenal. En el segmento intrapancreático, el colédoco está
completamente rodeado por el páncreas. El colédoco pasa por delante del conducto pancreático accesorio.
Luego sigue el borde derecho del conducto pancreático, que se le acerca poco a poco, para unirse ambos en
contacto con el duodeno. En su conjunto, describe una curva cóncava hacia la derecha que lo aproxima al
duodeno.
En el segmento intraparietal, el colédoco y el conducto pancreático. Atraviesan la pared muscular posteromedial
de la porción descendente del duodeno y desembocan en la ampolla hepatopancreática. Ésta es una pequeña
dilatación situada en la pared muscular y luego bajo la mucosa duodenal que ella levanta. Esta saliente es la
papila mayor del duodeno [carúncula mayor del duodeno], en cuyo vértice se abre la ampolla
hepatopancreática.
VASCULARIZACIÓN
Las venas de la vesícula biliar son satélites de las arterias y drenan en la rama derecha de la vena porta
hepática. Las del conducto cístico drenan en las venas císticas superiormente y en la vena prota hepática
inferiormente. Las del conducto colédoco terminan en la vena prota hepática y en las venas
pancreatoduodenales inferiores.
INERVACIÓN
Los nervios proceden de los plexos anterior y posterior de los nervios del hígado, en particular con el nervio
posterior del colédoco. La inervación del esfínter de la ampolla hepatopancreática parece estar asegurada por
células nerviosas autónomas, situadas bajo el contralor del nervio vago y de los nervios esplácnicos.
VESÍCULA BILIAR
Es un reservorio fibromuscular que ocupa la fosa de la vesícula biliar en la cara visceral del hígado. La vesícula
biliar, de aspecto piriforme, mide de 8 a 10 cm de longitud y de 3 a 4 cm de ancho máximo en el adulto. Está
dirigida hacia arriba, atrás y a la izquierda. Se distinguen: un fondo, que sobrepasa el borde inferior del hígado;
un cuerpo, aproximadamente cilíndrico, y un cuello, abierto hacia delante. En su parte medial puede observarse
una dilatación más marcada: el infundíbulo de la vesícula biliar [bacinete o bolsa de Hartmann], de cuya parte
inferior e izquierda emerge el conducto cístico.
La vesícula biliar está aplicada al hígado. No está enteramente rodeada por peritoneo.
La vesícula biliar ocupa el receso subhepático: hígado por arriba, duodeno y colon transverso por abajo. Toma
contacto, adelante, con la pared abdominal anterior, en el punto en que el borde lateral del músculo recto del
abdomen cruza el arco costal derecho.
Inferiormente, por intermedio del peritoneo, la vesícula biliar se relaciona con la porción superior del duodeno,
la flexura superior del duodeno o el píloro, según la disposición de estos últimos El conducto cístico se extiende
desde la vesícula biliar hasta la vía biliar principal. Es un conducto estrecho de 3 a 5 mm, con una longitud en
el adulto de 3 a 4 cm.
El conducto cístico ocupa el borde inferior del mesocisto que lo une al hígado y al omento menor. Se apoya
sobre el duodeno. Forma el borde inferior del trígono cistohepático [triángulo de Calot] delimitado: abajo, por
el conducto cístico; a la izquierda, por el conducto hepático común; arriba, por la cara visceral del hígado. Este
triángulo está atravesado por la arteria cística, y a menudo por la arteria hepática derecha y hasta por el
conducto hepático derecho.
VASCULARIZACIÓN
LINFÁTICOS
Numerosos vasos linfáticos nacen de los plexos submucoso y subseroso de todas las caras de la vesícula biliar
y el conducto cístico. Los de la cara hepática de la vesícula biliar se conectan con los vasos linfáticos
intrahepáticos. El resto drena en el nodo cístico. Este nodo, y algunos vasos linfáticos que desvían la linfa del
nodo cístico, drenan en nodos ubicados en el borde anterior del borde libre del omento menor. Los nodos
hepáticos ubicados en el hilio hepático recogen la linfa de los vasos que acompañan a los conductos hepáticos
y la parte superior de la vía biliar. Vasos linfáticos de la parte inferior del conducto biliar común drenan en los
nodos hepáticos inferiores y en los pancreaticoesplénicos superiores.
REFERENCIAS
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