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La historia kabbalística de Purim

La historia de Purim cuenta cómo Esther, una mujer judía, se convirtió en reina de Persia y salvó a su pueblo de un plan de genocidio orquestado por el malvado ministro Hamán. Según la Kabbalah, Hamán era la reencarnación del último rey de Amalek, y representaba la duda, mientras que Mordejai era la reencarnación de Shaul y representaba la certeza. Esther instruyó a Mordejai para que reuniera al pueblo judío en ayuno, caridad y unidad, activando así
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La historia kabbalística de Purim

La historia de Purim cuenta cómo Esther, una mujer judía, se convirtió en reina de Persia y salvó a su pueblo de un plan de genocidio orquestado por el malvado ministro Hamán. Según la Kabbalah, Hamán era la reencarnación del último rey de Amalek, y representaba la duda, mientras que Mordejai era la reencarnación de Shaul y representaba la certeza. Esther instruyó a Mordejai para que reuniera al pueblo judío en ayuno, caridad y unidad, activando así
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purim

LA HISTORIA DE PURIM

Para aquellos que desconocen la historia de Purim, es el clásico cuento de


la Cenicienta, con algunas repercusiones cósmicas. Como todo en
Kabbalah, los protagonistas de la historia literal son códigos para
conectar con las fuerzas invisibles de energía positiva que impregnan al
universo en este momento.

Pero antes empezaremos por la historia literal.

Érase una vez un Rey que se llamaba Ajashverosh que reinaba sobre
Persia en el siglo III A.E.C. La historia empieza con un gran banquete que
el Rey organizó en su palacio. La mujer del Rey, la Reina Vashtí, era
conocida por su extraordinaria belleza. Aquella noche, el Rey, en su deseo
de impresionar a sus invitados con la belleza de su mujer, la llamó para
que asistiera a la fiesta, pero ella rechazó la invitación y desapareció del
reino.

Buscando una nueva reina, el Rey ordenó a sus hombres que viajasen por
todo el reino en búsqueda de las más hermosas doncellas, para que luego
él pudiese verlas y escoger a la más bella y convertirla en su esposa y la
nueva Reina.

En esos tiempos, vivía una hermosa mujer llamada Esther. Ella habitaba
en una pequeña región con su tío Mordejai. Esther sabía que ser la Reina
de Persia sería muy bueno para su pueblo, y como además era
espectacularmente bella, se preparó a si misma para ser llevada ante el
rey.

Cuando el Rey vio a Esther, dejó de buscar y la convirtió en la nueva


Reina de Persia.

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Un día, mientras pasaba en frente de las rejas del palacio, Mordejai oyó
a dos guardias que tramaban una revolución con el propósito de matar
al Rey Ajashverosh. Mordejai informó a Esther, y los rebeldes fueron
capturados y ejecutados. Mordejai salvó la vida del Rey.

El Rey tenía un consejero llamado Hamán. Este consejero era ambicioso


de poder y conspirador. A Hamán no le gustaba nada el pueblo de los
israelitas, especialmente Mordejai. Cuando Hamán viajaba por las
ciudades, esperaba que la gente hiciese una reverencia ante él, ya que
era el segundo al mando el Rey. Mordejai se negaba a hacer la
reverencia.

Para ganarse el favor del Rey y librarse de Mordejai y su pueblo, Hamán


ideó un plan para matarlos a todos. Hamán usó su lengua afilada y
manipuló la mente de Ajashverosh, convenciéndole de que la gente del
pueblo de Mordejai le causaría problemas y que debía sellar una
petición para destruirlos. El Rey autorizó el genocidio, y las cartas se
escribieron y se enviaron a todas las provincias de Persia con el sello del
Rey.

Hamán hizo un sorteo para elegir la fecha que inciaría el genocido. El


trece de Adar (el mes de Piscis) fue el día seleccionado para la
exterminación masiva del pueblo. Recuerda esta fecha.

Cuando Mordejai se enteró, se rasgó las vestiduras en señal de duelo, se


vistió con tela de saco y se fue a llorar ante la puerta del Rey. Cuando
Esther se enteró del comportamiento de su tío, le envió nuevas ropas,
pero él las rechazó y le envió un mensaje diciéndole que fuera ante el
Rey y suplicara por la vida de la gente de su pueblo. La ley en Persia en
ese momento era muy estricta: nadie podía acercarse al Rey a menos
que fuera llamado; esta ofensa se castigaba con la pena de muerte.

Esther contestó a su tío diciéndole que la gente del pueblo debía ayunar

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por tres días, que ella haría lo mismo, y después de los tres días se
acercaría al Rey. Estos tres días de ayuno se llevaron a cabo durante
Pésaj.

Después de estos tres días, Esther se presentó ante el Rey, quien se


puso tan contento de verla que extendió su bastón real y le preguntó si
podía concederle alguna petición. Esther les pidió al Rey y a Hamán que
se reunieran con ella al día siguiente en su vivienda para celebrar un
banquete que ella iba a preparar.

Cuando Hamán dejó el palacio aquella noche, vio a Mordejai. Era tal el
odio que le tenía, que decidió que la mañana siguiente pediría permiso
al Rey para ahorcar a Mordejai públicamente en una horca de 15 metros
de altura.

Esa misma noche el Rey no podía dormir y pidió escuchar los archivos
en los que se registraban los eventos diarios sucedidos en palacio.
Entonces el Rey se dio cuenta que muchos años atrás, Mordejai informó
al Rey acerca del complot para derrocar al reino y matar al Rey.
Mordejai salvó la vida del Rey y nunca fue recompensado por su lealtad.

Cuando Hamán llegó por la mañana con la intención de pedir permiso


al Rey para matar a Mordejai, el Rey le pidió consejo a Hamán acerca
de cuál sería la manera más apropiada de honrar a alguien que
encontró el favor del Rey. Hamán, asumiendo que era él mismo quien
iba a ser honrado, dijo que se debería permitir a ese hombre llevar la
corona y las vestiduras del Rey, montar en el caballo del Rey y pasearse
por todas las calles de la cuidad, proclamando que es un privilegiado del
Rey. El Rey Ajashverosh aceptó la idea y le dijo a Hamán que diera este
honor a Mordejai. Enfurecido, Hamán cumplió las órdenes del Rey.

Esa misma noche era la del banquete que la Reina Esther había
preparado para el Rey y Hamán. El Rey estaba tan encantado con ella,
que le preguntó de nuevo si podía concederle alguna petición. Esta vez

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la Reina Esther pidió a su marido que le salvara la vida a ella, a la gente
de su pueblo y a su tío Mordejai, a quien el Rey había honrado esa
misma mañana. El Rey estaba horrorizado ante la idea de que la vida
de su reina y de su querido Mordejai estuviera en peligro y demandó
saber quién era el responsable de esto. Esther contestó que era Hamán.

Hamán se arrodilló ante el Rey y suplicó por su vida, pero el Rey ordenó
que Hamán fuera ahorcado en la misma horca que él había preparado
para Mordejai. Mordejai fue proclamado el nuevo consejero del Rey.

Sin embargo, la orden de genocidio no podía ser simplemente revocada,


entonces el Rey ordenó que los israelitas fueran informados y armados
para luchar en su defensa. Debido a su conocimiento de las
herramientas kabbalísticas de unidad, los 72 Nombres de Dios, y su
entendimiento de los ciclos cósmicos del calendario Kabbalístico, los
Israelitas de Persia triunfaron sobre el ejército Persa. Ellos despertaron
el poder de los milagros disponible en el mes de Adar/Piscis. Más aún,
ellos fueron capaces de alterar su destino.

Esther escribió esta historia en un manuscrito conocido como la


Meguilá de Esther que se lee en el mundo entero en Purim. Sin embargo
la Kabbalah le da una “Luz” distinta a esta historia.

LA HISTORIA KABBALÍSTICA DE PURIM

Hamán era la décima generación de Agag ‫ אגג‬, el último Rey de la


nación de Amalek , ‫ עמלק‬la cual se menciona varias veces en la Biblia.
Cuando el Rey Shaul fue proclamado primer Rey de Israel, uno de sus
primeras responsabilidades como Rey fue destruir a la nación de
Amalek. Su error fatal fue permitir que el Rey Agag viviese por un día
antes de matarlo. En ese último día antes de su muerte, el Rey Agag
fecundó a una mujer, que dio continuidad a la semilla de Amalek.

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Hamán era la continuación de Amalek, era el alma reencarnada del Rey
Agag; por ese motivo está escrito en la Meguilá: “Hamán haAgaguí, el
Agaguita”, porque él era realmente el Rey Agag. Mordejai era la
reencarnación de Shaul.

De acuerdo con la sabiduría kabbalista, la nación de Amalek representa


la duda. Por lo tanto, la historia de Purim es realmente la historia de la
batalla y victoria sobre nuestras propias dudas.

Esther dijo a Mordejai que ella no podía provocar un cambio en el 1%


para anular el decreto, a menos que hubiera un cambio en la causa, el
reino del 99% (Zeir Anpín). Ella sabía que la única manera de cambiar el
destino era crear unidad y compartir en nuestro mundo del 1% (Maljut).

Así que Esther dijo a Mordejai que reuniera a la gente y que les hiciera
ayunar durante 72 horas, dar caridad y compartir los unos con los otros.
El propósito del ayuno era para cortar el Deseo de Recibir para Sí
Mismo y los actos de dar caridad y de compartir eran para despertar la
energía de misericordia y unidad.

Mordejai reunió a la gente de su pueblo y les enseñó como usar los 72


Nombres para conectarse con la Luz. Cada persona dio regalos a los
pobres y luego se dieron muchos regalos los unos a los otros para
activar la frecuencia de energía espiritual conocida como la Luz de la
misericordia. Las acciones realizadas por la gente del pueblo fueron lo
suficientemente poderosas como para conectar el reino del 1% (Maljut)
con el del 99% (Zeir Anpín) y crear un milagro.

Los sabios kabalistas explican que cada año del 13 al 15 de Adar desde
el momento de la creación, la misma energía que fue revelada para
Mordejai y Ester aparece. Para que nosotros podamos conectarnos con
ese poder, seguimos la formula: la Meguilá, la caridad y el dar tres
monedas de plata, el banquete, las bebidas y los disfraces. Pero lo más
importante es nuestro deseo de eliminar la duda de nuestro
pensamiento y en su lugar, inyectar constantemente certeza.

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Hamán era la continuación de Amalek, era el alma reencarnada del Rey
Agag; por ese motivo está escrito en la Meguilá: “Hamán haAgaguí, el
Agaguita”, porque él era realmente el Rey Agag. Mordejai era la
reencarnación de Shaul.

De acuerdo con la sabiduría kabbalista, la nación de Amalek representa


la duda. Por lo tanto, la historia de Purim es realmente la historia de la
batalla y victoria sobre nuestras propias dudas.

Esther dijo a Mordejai que ella no podía provocar un cambio en el 1%


para anular el decreto, a menos que hubiera un cambio en la causa, el
reino del 99% (Zeir Anpín). Ella sabía que la única manera de cambiar el
destino era crear unidad y compartir en nuestro mundo del 1% (Maljut).

Así que Esther dijo a Mordejai que reuniera a la gente y que les hiciera
ayunar durante 72 horas, dar caridad y compartir los unos con los otros.
El propósito del ayuno era para cortar el Deseo de Recibir para Sí
Mismo y los actos de dar caridad y de compartir eran para despertar la
energía de misericordia y unidad.

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Mordejai reunió a la gente de su pueblo y les enseñó como usar los 72
Nombres para conectarse con la Luz. Cada persona dio regalos a los
pobres y luego se dieron muchos regalos los unos a los otros para
activar la frecuencia de energía espiritual conocida como la Luz de la
misericordia.

Las acciones realizadas por la gente del pueblo fueron lo


suficientemente poderosas como para conectar el reino del 1% (Maljut)
con el del 99% (Zeir Anpín) y crear un milagro.

Los sabios kabalistas explican que cada año del 13 al 15 de Adar desde
el momento de la creación, la misma energía que fue revelada para
Mordejai y Ester aparece.

Para que nosotros podamos conectarnos con ese poder, seguimos la


formula: la Meguilá, la caridad y el dar tres monedas de plata, el
banquete, las bebidas y los disfraces. Pero lo más importante es
nuestro deseo de eliminar la duda de nuestro pensamiento y en su
lugar, inyectar constantemente certeza.

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