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Tienes Miedo A Fallarle A Dios

Este documento resume la tercera vez que Jesús llamó a Pedro a seguirlo. Pedro había dejado a Jesús dos veces antes para volver a pescar. Cuando Jesús realizó un milagro de pesca, Pedro se postró ante él diciendo "Apártate de mí, Señor, porque soy pecador". Jesús le dijo a Pedro "No temas" para calmar su miedo al cambio y a fallarle a Dios. Jesús invita a todos a cumplir su llamado sin temor.

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Tienes Miedo A Fallarle A Dios

Este documento resume la tercera vez que Jesús llamó a Pedro a seguirlo. Pedro había dejado a Jesús dos veces antes para volver a pescar. Cuando Jesús realizó un milagro de pesca, Pedro se postró ante él diciendo "Apártate de mí, Señor, porque soy pecador". Jesús le dijo a Pedro "No temas" para calmar su miedo al cambio y a fallarle a Dios. Jesús invita a todos a cumplir su llamado sin temor.

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¿TIENES MIEDO A FALLARLE A DIOS?

Por Pablo Pereyra

En este relato, Jesús estaba enseñando junto al lago de Genesaret y la gente se agolpaba, allí
ve dos barcas y pide a los pescadores subirse a ellas para enseñar desde allí. Entre esos
pescadores estaba Simón (Pedro), Jacobo y Juan. Al terminar la prédica, Jesús dice a Simón que
vaya mar adentro y eche las redes, Simón respondió que ya habían intentado pescar allí y no
habían sacado nada, pero en su nombre echaría las redes, el resultado fue una pesca milagrosa,
al punto que las redes se rompían por la cantidad. Ante esta situación, Pedro reacciona así:

LUCAS 5:8-10 (RVA)


|8| Y Simón Pedro, al verlo, cayó de rodillas ante Jesús exclamando: —¡Apártate de
mí, Señor, porque soy hombre pecador!
|9| Por la pesca que habían logrado, el temor se apoderó de Pedro y de todos los
que estaban con él,
|10| y de igual manera de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón.
Entonces Jesús dijo a Simón: —No temas; de aquí en adelante estarás pescando
hombres.

Este texto nos relata la tercera vez que Jesús llamó a Pedro para que le siga. Pedro fue llamado
cuatro veces por Jesús: primero en el momento de su bautismo en agua (Juan 1:28-43). Pedro
volvió a la pesca y Jesús lo encuentra una segunda vez, lo cual está relatado en Mateo 4:18-20.
Después de esto Pedro deja nuevamente a Jesús. Jesús después va a sanar a su suegra (Lc. 4:38-
39) y poco después de esto es que llegamos a este evento relatado aquí.

Pedro ya había estado con Jesús y le había dejado dos veces, Jesús lo llamó previamente para
el ministerio, pero él volvió a lo que siempre había hecho: la pesca. Probablemente le tuvo
miedo al cambio, tuvo miedo a lo que implicaría seguir a Jesús, a todos nos suele pasar que los
grandes cambios nos atemorizan. Un dicho del mundo dice: “más vale malo conocido que
bueno por conocer”, y así es la mente humana, con mucha frecuencia preferimos mantenernos
con un “mal” que ya conocemos, con el cual estamos cómodos, que afrontar nuevos desafíos,
aun cuando éstos vengan con la guía de Dios.

Es evidente que Pedro tenía en su corazón el deseo de seguir a Jesús y servir a Dios, tenía
también el potencial para ser un ministro fiel y dedicado (lo sabemos por la clase de apóstol
que fue Pedro después), pero, aun así, él volvió a los peces. Y en esta tercera vez que Jesús lo
llama, él se postra ante Jesús con un pedido realmente asombroso “apártate de mí Señor,
porque soy hombre pecador”. Sin duda nada hacía más feliz a Pedro que estar al lado de Jesús,
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pero al verse a sí mismo en su condición de pecado, y ver la pureza y santidad de Jesús, él no


se creyó digno de la compañía del Señor, no se creyó digno de seguir al lado de Jesús.

Sin embargo, mientras que Pedro le dijo “apártate”, Jesús le dijo: “No temas…” No le dijo
solamente que lo siga, le dijo “No temas”. Jesús identificó el problema por el cual Pedro había
vuelto a los peces, el problema por el cual quiso que Jesús se alejara. Pedro tenía miedo, quizá
miedo al cambio, miedo a su condición de pecador, quizá miedo a fallar en su servicio, miedo
a no ser apto para el puesto, etc.

Jesús le dijo “no temas” y hoy en día, como Cabeza del Cuerpo de Cristo, Jesús nos da a cada
uno una función dentro del cuerpo y nos invita a andar conforme a ese llamado, él nos dice en
nuestro corazón “no temas”, porque él nos va a estar enseñando, guiando y respaldando para
que podamos ser fieles servidores de Dios y andar conforme a las buenas obras que Dios
preparó de antemano para cada uno de nosotros (Ef. 2:10).

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