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Funciones Ejecutivas - Tirapu Et Al - Cap17 PDF

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Capitulo Funciones ejecutivas 7 Javier Tirapu Ustérroz, Alberto Garcia-Molina, Marcos Rios Lago y Carmelo Pelegrin Valero INTRODUCCION Una persona auténoma es aquella que tiene la capacidad, de autogobernarse, de eseoger, de decidir por sf misma. Para lograr tal autonomia, el individuo debe ser capaz de controlar y coordinar, de forma consciente, sus pensa- ‘ientos, acciones y emociones. Las habilidades cognitivas, que permiten al individuo modular las operaciones de ‘varios subprocesos cognitivos, y de este modo la dinamica de los aspectos mas complejos de la cognicién humana, reciben el nombre de «funciones ejecutivasy. Si bien en las tiltimas tres décadas la psicologia cognitiva ha progre- sado de manera considerable, desarrollando sofisticadas teorias y modelos acerca de dominios cognitivos especi- ficos (tales como la percepei6n visual, el reconocimiento, de palabras o verbos, etc.), no disponemos de un modelo, te6rico tinico y estable que nos permita explicar cémo los, procesos cognitivos especificos son controlados y coordi- rnados durante la ejecuci6n de tareas cognitivas complejas. Las funciones ejecutivas se han definido como los procesos que asocian ideas, movimientos y acciones sim- ples, y los orientan a la resolucién de conductas com- plejas (Shallice, 1986). Luria (1974) fue el primer autor «que, sin nombrar el término —el cual se debe a Lezak—, conceptualizé las funciones ejecutivas como una serie de trastomos en la iniciativa, la motivacién, la formulacién dde metas y planes de accién, y el autocontrol de la con- ducta, asociados a lesiones frontales. Lezak (1982) define las funciones ejecutivas como las capacidades mentales, esenciales para Hlevar a cabo una conducta eficaz, crea- tiva y aceptada socialmente, Sholberg y Mateer (1989) consideran que las funciones ejecutivas abarcan una serie de procesos cognitivos entre los que destacan la anticipa- i6n, la eleccidn de objetivos, la planificacién, la selec- © 2011. Elsevier Espana, SL. Reservados todos los derechos ci6n de la conducta, la autorregulacién, el autocontrol y el uso de retroalimentacién (feedback). Mateer (citado en Junqué y Barroso, 1994), en esta misma linea cognitivista, refiere los siguientes componentes de la funcién ejecutiva: direccién de la atenci6n, reconocimiento de los patrones, de prioridad, formulacién de la intencién, plan de conse- cucién 0 logro, ejecucién del plan y reconocimiento del logto. El término funciones ejecutivas es utilizado, pues, para hacer referencia a un amplio conjunto de habili des cognitivas que permiten la anticipacién y el estableci- miento de metas, la formacién de planes, el inicio de las actividades, su autorregulacién y la habilidad de Hlevarlas, a cabo eficientemente (Tirapu-Ustarroz, Garcia-Molina, Luna-Lario, Pelegrin-Valero y Roig-Rovira, 2008a, 2008b). De forma sintética, podemos concebir las funciones eje- cutivas como un conjunto de procesos cognitivos que actian en aras de resolver situaciones novedosas para las, {que no tenemos un plan previo de resolucién. ‘Anatémicamente, las funciones ejecutivas se han vin- culado al funcionamiento de los lébulos frontales, mas, concretamente a la corteza prefrontal. Esta realiza un control supramodular, a través de las funciones ejecuti- vas, sobre las funciones mentales basicas localizadas en estructuras basales 0 retrorrolandicas (Tirapu-Ustarroz, Muitoz-Céspedes y Pelegrin, 2002). No obstante, las fun- Orientacibn. El paciente es ‘entrenado para ser capaz de valorar el estado actual de la cuestién y tomar conciencia del objetivo de la tarea. Paso 2. Identificar y seleccionar los objetivos. aso 3. Fraccionar los objetivos en subobjetivos. Paso 4, Interiorizaci6n de los objetivos, los subobjetivos y las intenciones de la tarea © Paso 5, Verificacion: comparaci6n de los resultados obtenidos con los objetivos marcados previamente. ‘Ota técnica ampliamente utiizada en la rehabilitacion de las funciones ejecutivas es el entrenamiento en autoinstruc- ciones (Cicerone y Giacino, 1992; Cicerone y Wood, 1987; Huu, Reidy Lagert, 1994; Lawson y Rice, 1989), téenica que toma como marco te6rico las hipdtesis de Luria sobre la funcién reguladora del lenguaje. Segiin este autor, la capa- cidad del enguaje para modular la conducta se adquiere a través de tres estadios. Inicialmente las palabras del adulto dirigen al nifo actuando como estimulos condicionados, siviendo de control externo para iniciar o detener una accién. En una siguiente etapa el nino desarrolla el habla autodirigida, dentro de un sistema analtico de conexiones significativas, que le permite controlar su propia conducta Finalmente, el lenguaje dirigido a sf mismo se convierte «en autoinstrucciones subyocales encubiertas que permiten al nijo autorregular su conducta (cl lenguaje encubierto 0 interno asume un papel de autogobiero) (Luria, 1980). Partiendo de los supuestos de Luria, Meichenbaum y Goodman (1971) disehan un programa de entrenamiento cen autoinstrucciones que comprende cinco pasos * Modelado cognitive: fin de resolver un determinado problema el terapeutarealiza la tarea proporcionindose a s{ mismo instrucciones en voz alta, © Guia extema el sujeto desarrolla la misma tarea siguiendo las instrucciones dadas por el terapeuta. © Autoguia manifesta: el sujeto vealiza la tarea déndose instrucciones en vor alta * Awoguia manifests atenuada: el sujeto ejecata la {area susurrando las autoinstrucciones. * Awoinstruccin encubierta el sujetotiliza el lenguaje interno para guiar su propia conducta ‘Tanto el entrenamiento en autoinstrucciones como los programas de resolucién de problemas tienen como fina- lidad fomentar el autocontrol de conducta y la capacidad, reflexiva del sujeto con déficit ejecutivo. En ambos casos, €l objetivo no es ensefiar al individuo que tiene que pen- sat, sino cémo ha de hacerlo. Junto a las dos téenicas deseritas mas arriba, el entre- namiento en la utilizacion de ayudas externas también ha mostrado ser ditil en el tratamiento de los déficits ejecu- 120 ing |2| Funciones cognitivas y rehabilitacin neuropsicolégica tivos (Burke, Zencius, Wesolowski y Doubleday, 1991; Delazer, Bodner y Benke, 1998; Evans, Emslie y Wilson, 1998; Manly, Hawkins, Evans, Woldt y Robertson, 2002; Sohiberg, Sprunk y Metzelaar, 1988). En este contexto, es adecuado emplear las ayudas externas utilizadas en Ja rehabilitacién de la memoria (previa modificacin, de la finalidad pata la cual son empleadas). Mientras cn la rehabilitacién de la memoria tales ayudas buscan compensar los deficits mnésicos, en el tratamiento de los deficits ejecutivos el objetivo principal es ayudar al sujeto a organizar sus actividades cotidianas y guiarlo en Ja ejecucion de las mismas. La elaboraci6n de listas en las cuales se recogen los pasos necesarios para realizar con éxito una actividad (p. ¢., ase0 personal, cocinar) facilita la monitorizacién de la misma —es aconsejable que una vex que se realicen los pasos estos sean tachados de la lista—. Los soportes externos (p. ¢j,, agenda o calendario) posibilitan la planificacién de actividades de forma racio- nal y ordenada o, dicho de otro modo, ayudan a priorizar tareas, identificando las actividades mas importantes. Asi- ‘mismo, es una forma eficaz de gestionar el tiempo: con demasiada frecuencia las personas con déficits ejecutivos sobrestiman el tiempo que van a necesitar para realizar determinadas actividades. La utilizacién de ayudas externas para compensar las limitaciones funcionales causadas por los deficits ejecu- tivos incrementa la sensacién de autonomfa y favorece la autoestima del individuo. Si bien en un primer momento este puede ser reticente a utilizar ayudas externas, es impor- tante trasmitir la idea de que gracias a ellas su capacidad de organizacidn y ejecucién de tareas mejoraré sustancial- ‘mente, lo cual revertra directamente en su vida cotidiana, Frente a las técnicas terapéuticas descritas, concebidas para el abordaje de problemas concretos, Sohlberg y Mateer (1989) proponen un modelo de rehabilitacién de las {funcionesejecutivas que incide en tres grandes areas: © Seleccién y ejecucién de planes cognitivos. ‘como finalidad ayudar al individuo a identificar los pasos necesarios para desarrollar una actividad compleja, eli iades de ‘organizacion de los objetivos, la revisién del plan y Ja monitorizacién del mismo. El abordaje propuesto se estructura de la siguiente manera: en una primera etapa se solicita al sujeto que indique los pasos necesarios para llevar a cabo una actividad sin tener fen cuenta el orden de los mismos (p. ej, poner la ‘mesa, asearse, hacer la compra, cambiar una cita con, el médico, solicitar una tarjeta de crédito, lavar el coche, etc); continuacién, se le pide ordenar los pasos anteriormente enumerados y, més tarde, se le solicita que enumere directamente y en el orden cortecto los pasos necesarios para la realizacion de las distintas actividades solicitadas, En una fase posterior el sujeto ha de planificar una actividad en grupo (p- ej. una excursion, una fiesta de cumpleanios, etc.) introduciendo dificultades que lo obliguen, jo de la actividad, las hal (© ELSEVIER Es una publicacon MASSON. Fotocopiar sn autoizacion es un del, ‘a modificar el plan inicial y a buscar soluciones alternativas (p. ¢., organizar una cena, pero algunos invitados no pueden venir; preparar una excursi6n, pero ese dia llueve). © Control del tiempo, Con este programa se persigue que el sujeto deduzea, de forma aproximada, el tiempo necesario para llevar a cabo un plan, ejecutarlo conforme al intervalo temporal establecido y revisar el tiempo invertido en la ejecucién. Para ello, se le presenta un listado de actividades cotidianas y, a continuacién, se le solicita que ‘organice en qué orden vaa llevarlas a cabo y que estime el tiempo que precisa la vealizacién de cada una de ellas. Posteriormente se introducen cambios cen la rutina habitual que hagan necesario el reajuste de la distribucién de las actividades habituales. © Autorregulacién de la conducta. Para abordar problemas vinculados a esta rea, estas autoras proponen seguir los siguientes pasos: l= Seleccionar una conducta inadecada, ‘= Explicar de forma comprensible la adecuacién o inadecuacién de dicho comportamiento. = Realizar un andlisis de dicha conducta, ‘= Adiestrar al sujeto en alternativas conductuales adecuiadas (explicar por qué la nueva conducta resulta més adaptativa que la anterior) En el afto 2001, Solberg y Mateer propusieron un modelo de «afrontamiento» de los sintomas disejecutivos que com prende los siguientes aspectos: 1) desarrollo de una buena relacién terapéutica; 2) manipulacién del ambiente 0 entomo; 3) adiestramiento en estrategias para tareas rutinarias especificas; 4) entrenamiento en la seleccién y ejecuci6n de planes cognitivos, y 5) estrategias metacog. nitivas y entrenamiento en autoinstrucciones. Las princi- pales diferencias respecto al primer modelo descrito por estas autoras radican en el valor que se otorga a la alianza terapéutica terapeuta-paciente-familia, asi como a la importancia de unos habitos de vida adecuados (pautas, de alimentacién saludable, higiene del sueno apropiada, mantenimiento de un grado de actividad adecuado 0 una correcta adhesidn a las pautas de medicacién) como factores que pueden condicionar la consecucién de los, ‘objetivos terapéuticos. Recientemente, Gordon, Cantor, Ashman y Brown 2006 han publicado el Executive Plus Model, un programa disefiado para el tratamiento de los déficits ejecutivos en pacientes con traumatismo craneoencefilico. Estos auto- res consideran que un buen control ejecutivo esta condi cionado por un cotrecto funcionamiento de la atencién; nden que si el paciente carece de un nivel atencional del tratamiento, adecuado no es posible que se benef Por ello, incorporan al Executive Plus Model una adapta-

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