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Reflexiones sobre vida y muerte

Este poema reflexiona sobre la muerte como un principio y no un final, invitando al lector a dejar de temerla y aceptarla como parte natural de la vida. La muerte transforma los símbolos y significados de la vida de manera nueva. Donde hay vida, hubo muerte y cambio, por lo que la muerte es inevitable y parte de un ciclo natural.

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Reflexiones sobre vida y muerte

Este poema reflexiona sobre la muerte como un principio y no un final, invitando al lector a dejar de temerla y aceptarla como parte natural de la vida. La muerte transforma los símbolos y significados de la vida de manera nueva. Donde hay vida, hubo muerte y cambio, por lo que la muerte es inevitable y parte de un ciclo natural.

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EL MATA

MUERTES

Salvatore Cajiao

Una serie de “dardazos” desde mi propio


centro hacia alguna otra diana, por todas
esas veces que confundí la muerte como el
final de todas las cosas y no como el
principio de todos nosotros y todo cuanto
(como) amamos.
Aquí, para ustedes, espejos, un fragmento de
mis reflejos más presentes. Para que se
entienda que todo lo que hace infinita a la
vida transforma el cuerpo de nuestros
símbolos más raíces en algo nuevo, en un
lugar nuevo, de una manera nueva, en un
nuevo “nuevo”.
Donde hay vida, hubo muerte, hubo cambio.
Y donde hay cambio, hay movimiento, hay
vida.
Esto es una invitación a dejar de temerle,
empezar a mencionarla. Dejar de evitarla y
aceptarla como lo que es: el segundo paso
seguro, algo bello; de lo que siempre
escapamos, y hacia donde todos vamos. Solo
nos queda matar la muerte, o al menos, el
concepto equivoco con el que la vestimos.
Esto va para todo eso que me mata y todo
eso que muere.
Amor, nostalgia, impotencia, deseo,
contradicción, perspectiva, introspección.
Les dedico este matamuertes.
Volvamos a nacer, pero primero,
aprendamos a morir.

Ambos bandos

La mano que tira la piedra no tiene color,


Pero si de tirar piedras se tratara
Todos fueran
de pecado
Libres

Como amarga hiel


sea negra o sea blanca, se sienta gritando
desde su banca:
¡Maldito infiel!
Cosiendo con sus palabras
una turbia piel.

Arrastran
las cadenas del ego creciente
de un reloj que no marca el tiempo
Avanzan
con marcha inconclusa escupiendo el
precio pendiente

Descontando del viento


cada suspiro,
cada aliento.

Dicen aborrecerse unos a otros


Y como la intolerancia siempre ahorca
ni su saliva se pueden tragar

Olvidan que el odio es un puente que


no se construye desde un solo lugar.

Algunos se rompen los dedos apuntando


y con las palmas que les quedan
aplauden a los nuevos desdedados.
Otros se quejan por ser juzgados
y al final como jueces juegan
la víctima y el victimario de papeles van
cambiando.


Terminan atrapados, desnudos, cansados
Con las llagas ardidas, con el puño
apretado.

Por sus propias manos


ambos bandos
se van a matar.
Café con polvo
El viento no me mueve
no me sopla, no me eleva
​ ​ ​ ​ ​ ​ solo ríe,
está de paso
​ ​ ​ ​ ​consolando un
par de ausencias

En esta tierra de principio y fin


Donde el polvo nace, hace y deshace
En esta tierra marchita, marcha y grita
La última flor de primavera, la primera
hoja caída
Dejando distante ​ ​tu
voz ​ ​ ​mi vida

Tus formas daban sentido


al barro parco en mis manos
y las manos tienen memoria
y las manos también
se sienten solas

Si recordar nos ayudara a sobreexistir


el presente es velo negro y cara ósea

porque solo de ayer y tú


mis dedos
por el aire empujados
por el lodo vivo
untados están

Roces, presión y tacto


siluetan esa
taza
​ ​ ​
donde nos tomábamos
​ ​ ​esos mismos días lejanos
​ ​ ​sin azúcar, con tu olor ​
​ ​ ​con tu piel, tu
color. ​ ​
Por un día

Se te impregna el sol
A media piel, a media voz

Ojos lienzos
Dejan ser al color

No conectas, unes. No me mojas, llueves


Los sentidos te sobran para saber lo que
te falta
Tus latidos se acercan
A su única balanza

Nos condenas a ser arte, nos condenas a


estar vivos
Tanto placer, tan fugaz, tan ahora, tan
ardido
Solo somos leña en el fuego de un ocaso
interrumpido

Y en una noche bautizada


por hojas distanciadas
tú y yo entre nunca y siempre:
Nosotros, inevitablemente.

Quedé
como quedan las cosas después de
mezclarse
como quedan los labios después de besar:
Reconciliados con la idea de ser eternos
Dejándome
sintiendo
sintiendo
sintiendo
como un eco que va perdiendo sentido,
(hasta que las paredes lo entiendan)
sintiendo
partes de mi cuerpo
que aún no me he podido inventar.

Por eso no nos entra en la lengua:


o todo es eterno, o nada lo es.

Qué bonita manera de romperme los


significados

Se siente bien ser rasgado


Se siente bien, porque se siente algo

¿Dónde estamos amor finito?


¿En cuál hilo paramos?
Solo queda esta imagen labrada
en lo opaco de una mañana.

Aunque este sea el último


sueño interrumpido
por la vida misma
que se envuelve en mi brazo
y respira, vida, respira.
Y bailas

Compones un canto
entre tablas viejas y silencios
Rechinan tus pasos
Dando cadencia al tiempo

Te sigue el rastro, el vacío


ese vacío que no existe, a veces
porque a veces lo ocupo yo

Te agradezco las miradas, las de antes


por hacerme sentir, ahora
como el beso que fueron
el suspiro que son.

Préstame un momento, te lo devuelvo


luego
cuando ya no haga falta
No necesito mis manos,
nos tocamos mejor
con todo el resto
después de la piel
Solo propongo
que tus pies hagan su hamaca en mis
pupilas
una vez más.

Digo canto y no baile, porque


transformas
movimiento en silencio
silencio en sonido
amargura en pasatiempo
y el tempo en un rio
que fluye sin margen
que fluye contigo

Mas rompo
la distancia.
imagino ese puente
que nos une
con nostalgia.
puente vacío
puente incompleto
puente ocupado por un recuerdo
que baila entre tablas viejas
y silencios.
Sísifo

El cuerpo se ha levantado cansado


con inerte voluntad a esperar ser usado
Se arruga, se envuelve
al papel se devuelve
se destiñe al limpiarse
para mostrar su color
su roca es el tiempo
su reposo, el dolor
se curte en el viento
no conoce el amor

Culpa a los dioses


por caminar sin motivo
se compunge al ver la cumbre
siendo alumbrada por el sol
siguiéndole el paso la caída
de su tan preciado don

Paso, peso
paso, peso
llegar
y
nueva-
mente
empezar.
Condenado a irremediablemente repetir
su rutina
el cuerpo se ha de levantar

Su creación lo cría
su voluntad lo encadena
está demasiado distraído
por el gran deseo:
la eternidad.

Y lo veo,
Limpiando el espejo empañado
Desconoce al hombre del otro lado
algo no se siente bien, pero está ocupado

¡De prisa! Se hace tarde.

Ahora temo,
también soy humano.
Presencia

Primera vez
que a mis palabras se les escapa el motivo
¿Qué puedo esperar? Comparto barco
contigo

Dime.
¿Cuántos pueblos más vamos a arrasar?
Insaciada,
no te bastó esta casa desmembrada en el
olvido
y acusar con palabras a este sordo
compungido

Si te toco,
Nunca suficiente,
siempre demasiado

Si te evito,
falto de todo: de brazos, de boca, de
instintos
pero al menos,
falto de ti.

Entonces cae la siempre ilusión


De un final mudo
en el olvido.
Se nos acaba el mar
Y nos sobran las velas
no hay más agua
en nuestros pies confundidos

Sin palabras
con sentido
nos abarcamos
enredándose
hasta la piel,
escalando
dos partes
de un mismo ser.

Y susurras
comprimiendo el vacío
porque sabes bien que

seguir la corriente muerta


no es fluir
atragantarse a silencios
es huir.

Y negar que
estos huecos
nos van a hundir
es la última manera
de la ausencia en insistir:
cédeme el paso y no te dejo morir.
Me enamoré

De sus pasos, las huellas


y de sus huellas, el futuro
del futuro lo incierto
y de lo incierto, este nudo
de este nudo, las faldas
de las faldas, las bocas
de las bocas, silencios
y del silencio, lo incómodo.

De lo incómodo, el pasado
y del pasado, algo oscuro
de lo oscuro, tus labios
y de tus labios, el fruto
de tu fruto, mi llanto
y de mi llanto, el de todos
del de todos, un poco
y de un poco, todo.

Por un par de ojos esquivos:


de la nada algo
y de algo, todos
Despierta

Me di cuenta que había sido yo


el que hacía ruidos debajo de mi cama

Me estaba quejando
porque el que dormía arriba
de hacerlo se estaba olvidando

No regresaba del cómodo sueño ​


Donde
El que sueña ya no está despierto
Y para abrir puertas no es necesario estar
abierto
Donde
se puede comprar instantes
Porque el tiempo está en crisis:
Las piernas se venden
pero el tiempo se amputa

Pobre tiempo
Pobre puta

Donde
La piel se come y no se muerde
Se observa y ya no siente
Y otra vez, algo se vende
Donde
El que se agacha más se gana un pedazo
de tierra
para su espalda triste que solo al
enmascararse
con el último cajón cruje arrepentida
Pues ha despedazado su vida
Por ganarle un pedazo a la tierra.

Al menos me di cuenta que seguía siendo


yo
el que seguía haciendo ruidos en los
rincones de las casas
esperando
que despierte algún otro niño
con miedo
a los ruidos debajo de su cama.
Entre el barco y el muelle

Pude escuchar
las pestañas rompiendo el viento
un incendio pupilar
desde que la sentí entrar,
haciéndose ella mi casa con solo tocar la
puerta.

Huele a desastre,
sabe a placer.
Sus dedos son hilos
que encallan en los huesos
de pobres marinos que zarparon sin ver

Sus ojos son puentes que saben armar


base ajena en boca llena sin nada que
hablar.
Sus pies resuenan entre el tórax y el
paladar
como golpes de tierra en el plexo solar

Mas me cierro y contemplo


de sus manos, los dientes
de sus ojos, sus brazos
y de su alma, mi templo.

Mi muelle no espera, sus anclas no avisan


las burbujas recogen de su cuerpo mis
trizas.
Un día como hoy

En un tumulto se escuchan disparos


no es crimen de guerra, es parte de un
culto

Tranquilo, el terror es la ansiedad de las


fiestas
no hay alcohol pero si un sedante a
pulgadas
¿Ya tomaste la siesta?

Hicimos colonias en los cuerpos de ayer:


Cuerpos se quedan, cuerpos colapsan,
si tus pies aguantan ¿de qué te quejas?

¡Concéntrate! Todos somos importantes


porque todas las piezas importan
pero
no cambian
Corona será corona
engranaje, engranaje
Así funciona.

La invitación no tiene nombre


Ese espacio lo llena el lector
Se extiende a todos los hombres,
mujeres, niños, creaciones y escritor:

“Todos presentes en el funeral sin difunto


El cuerpo desmembrado somos sus
invitados
No durará mucho, habrá que estar
atentos
porque pronto terminaremos el féretro
desde adentro
No habrá llanto, ni sufrimiento por
pérdida
los pocos con esa capacidad ya serán
parte de la tierra

Aquellos aptos para vestirse de luto,


en su sangre progresada ya llevarán el
veneno:
ciegos de nacimiento e indiferentes por
herencia”

Cabeza a cabeza
se conjuga
la demencia.
La vereda de los labios

Ayer me senté,
sin que me importen los peatones
ni sus huellas desesperadas
ni las risas flotando.

Ya no imaginé sus historias


ni su pasado equivocado
Sin vereda ni boca
no quise imaginar nada
porque todo lo que imaginaba
te imaginaba a ti.

Ya no importa si me das calle,


ya caminé toda la ciudad.
y sé
que aunque me siente en el filo
tu boca no me toca.

Hasta las veredas se cansan


de que los carros susurren.
Y como mis labios no son vereda
Y tu boca no susurra
Ahora yo me cansé

Prefiero ser tierra palpitante en tu


epicentro
grietas en la tela que te envuelve
prefiero ser mordido por un llanto
que olvidado en un suspiro indiferente

Prefiero ser un verso


que nos tropiece
a la distancia
recordándonos que aún se estremece este
espacio dislocado
que nos une
buscando sanarse, cosiéndose en un beso.

Pero aquí estoy, y tú, allá estás


y este aire expectante que nada en tensión
seguirá a la espera de dejar de existir

Y yo seguiré

destilándome en motivos
recogiéndome en silencio

por lo que no pasó.


Morir es distinto

Me pasa a menudo que muero en las


tardes
y de primera mano puedo decir
no hay cielo para el santo
ni hay infierno para el pecador
morir es distinto.

No está en los extremos ni en el inicio


está en la transición al vacío:
la mano que nunca toca
el beso que nunca pasa
morir es distinto.

Donde la voluntad no toma riendas


donde el temor cosecha su siembra
Repito,
morir es distinto.

No está en el llanto por tu madre


ni en la pala que entierra a tu padre
ambos fueron colmados de esta vida
o llenos por la tuya
Repito,
sentir es vivir
y morir es distinto.

Si se te quiebra el pecho y en sus grietas


no entra tu mano
regresando al mismo rincón donde te
aprietas por ser humano
Aun cuando la idea te corroa más que el
propio hecho
y solo al llover te sientas acompañado por
el gemido del techo

Sufrir es sentir
Y morir es distinto.

A mi hermana
No te escribo de suerte ni de compromiso
Yo no le escribo a mi sangre
A ese rio que nos recorre lo vivo
Solo le escribo a los monumentos, a las
hachas y a los espejos

Por ejemplo:
Conozco la historia de unas puntas de
ballet
Que lloraban en secreto por su niña, que
se fue
Conozco el sonido de un silencio que
murió
reemplazado por ritmo, sincronía y
expresión
Conozco el llanto por los labios perdidos
De una bailarina a la que le sobraban los
pies
Pero que a veces sentía que no podía
caminar

Yo le escribo a lo que mata y a lo que


muere
Y tú, que has vuelto a nacer tantas veces:
Cuando bailas, cuando escribes, cuando
amas
Mereces ser conjugada

Eres el rastro y rostro que dejó el viento


Las cejas, los huesos y los gestos
De aires que también llenaban mis
pulmones
Pero como todo soplo, ya dejaron de
existir

Río creciente, no te preocupes si aún no


tocas el mar
Fluye hacia lo que te desborda y sana
pueblos al pasar
Sé tu propio vientre y piérdele miedo a
volver a nacer
Porque ya no eres costilla de nadie, eres
una mujer.
Como te dije, yo solo le escribo a
monumentos, hachas y espejos
No hace falta versar este último
Porque ambos sabemos que reflejamos el
sol desde lejos

Respiro que nace

Entre dos partes de un solo respiro


corre la vida como un único aliento

Reclamen, entonces, sus suspiros


tornasolados
su melancolía consumidora, sus sueños
de revolución, sus risas
aférrense a estas pequeñas muertes que se
les ha dado
porque solo en la muerte se hace cierta la
vida

Si alguien muere, ese alguien vivió


mientras alguien canta sin voz y baila sin
pies,
alguien escucha el dolor que
suena como suenan
los dientes al retorcerse mordidos

Si alguien nació, ese alguien creció


Tanto que regalaba trozos de si
A cualquier tela incompleta
Y como parte de un hilado mosaico
surgió

Mi carne tiene lengua y por eso he


hablado
mi carne esta desnuda, mi carne ha
amado
y el que ama mata su contorno
y vive en la fluidez de sus entrañas.
Respiro que muere

Todo lo que he sido, cada tesela,

Todo

De mis huesos, cada crujido


De mi alma, cada tormenta
De todo pestañeo pesado que se lamenta,

Todo

lo cambié por la nada,


espacio y movimiento,
dentro del tramo de tus dedos,
por la nada alcanzada en un beso;
Y la entropía que se asusta con los versos
breves,
pero encaminados a eso
a la vida
que te bebes
con los pulmones y el pensamiento
sin darte cuenta que
es solo un respiro
en dos diferentes momentos.
Nuestra historia

Nuestra historia, aunque no solo la


nuestra,
Es un relato olvidado pero presente en la
mesa
Como un aire envuelto en viento y hecho
mano
Que consuela dando las caricias que te
faltaron

Nuestra historia no tan nuestra no tan


historia
No se escribe para nadie pero todos se
identifican
Hasta el que juega en la sombra ha
saboreado la euforia
Del frustrado atado a este viaje que todos
critican

Fluye por las arterias del recuerdo


El mito de las cosechas de tu mirada fértil
Y tus dedos arados, quebrando mis suelos

Nuestra historia vertebral sostiene


en las paredes desnudas
los sonidos
De un respiro pesado
Al que le costaba mentir

Se siente aún tu siembra en mi piel


porque sin orden fijo van y vienen
sombras de
besos a promesa ciega de un
deseo compartido en los hilos tendidos de
lo que
nos faltó por
vivir

Ahora,
si a mis palabras no las corta el viento
entre el roce tránsito de mi frustración y
la lengua
podré, tal vez
seguir lanzando pierdas al agua
viendo su expansión
contando nuestra historia.

Sin intención de enjaular en conceptos


un sentimiento atrapado (este óbito entre
el pecho)
huésped de toda boca
resulto como plástico altamar
parte de nada, partiéndome todo

Nuestra historia es la sangre


Que torrente empuja a los hombres
A desfigurarse en una sonrisa
Priorizando lo ajeno
Antes que sus entrevenas de dolor

Es el infierno de los muertos


El consuelo de los vivos
Desvestidos o abrigados
Por la oportunidad de sentirlo

Nuestra historia son tus ojos


Tu pasado aun no barrido
El incendio en tu pecho
Cuando acusan a los incomprendidos

Nuestra historia es el temblor


De unos labios cansados
De ser usados como desahogo
De un vacío aún no resuelto

Nuestra historia es profética


Aunque no seamos los últimos en
cumplirla
Y tú no seas mi única historia
Y yo no sea el primero que te escriba

Se amarra el alma al esternón


Se agrieta a veces el aliento
Se cambia el trovador
La muerte siempre nos visita
Pero sigue nuestra historia.

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