LOS REGÍMENES CAMBIARIOS Y LA “IMPORTACIÓN” DE LA INFLACIÓN
Si Estados Unidos tiene un déficit en la balanza de pagos, esto significa que sus socios comerciales
tienen superávit. Las reservas internacionales de un país superavitario aumentan, lo que, ceteris
paribus, aumenta su base monetaria y la cantidad del dinero en circulación. Si los superávits son
altos y persistentes, su esterilización mediante la venta de bonos resulta cada vez más difícil. Así, al
crecer la oferta monetaria a un ritmo mayor que la producción, los precios suben. El país
superavitario “importa” la inflación del país deficitario (Estados Unidos). Para un país superavitario
la única opción para no importar la inflación es dejar que su moneda se aprecie en relación con la
moneda del país deficitario. Si los países no pueden ponerse de acuerdo acerca de una política
monetaria común (unos prefieren políticas restrictivas y otros expansivas), es mejor que el valor de
sus monedas fluctúe de acuerdo con la oferta y la demanda. En vista de lo anterior, no es de extrañar
que surgiera una condición previa a la creación del euro: la homogeneización de las políticas
económicas de los países involucrados. Así, todos los que desean sustituir sus monedas nacionales
por el euro tienen que lograr una serie de objetivos bastante restrictivos en materia de política fiscal
y monetaria (Acuerdo de Maastricht).
Dolarización
Hasta el año 2000 algunos organismos de la cúpula empresarial proponían la dolarización de la
economía mexicana, como una manera de evitar las crisis sexenales recurrentes y acelerar el
crecimiento económico. Los partidarios de la dolarización aducían los siguientes argumentos: La
notoria debilidad del peso mexicano le impide desempeñar dos de las tres funciones del dinero. El
peso no sirve ni como unidad de cuenta ni como depósito de valor. Incluso, su función como medio
de pago se ve seriamente restringida por la dolarización de facto. De enero de 1983 a mayo de 1999
los precios subieron 232.38 veces. Esto implica una inflación anual promedio de 39.4%. Desde 1976
el precio del dólar subió 752 veces, lo que significa que el peso perdió 99.87% de su valor frente al
dólar. La inestabilidad económica provoca la fuga de capitales. Los mexicanos invierten más fuera
de su país que en él. Las grandes transacciones se llevan a cabo en dólares. La inflación reduce el
ahorro y la inversión, desacelera el crecimiento económico y profundiza la desigualdad distributiva.
La dolarización tiene las siguientes ventajas:
1. Fomenta el ahorro, la inversión, el crecimiento económico y la generación de empleos.
2. Inmuniza al país contra los ataques especulativos.
3. Reduce los costos de transacción, elimina el riesgo cambiario y profundiza la integración
económica.
4. Promueve la repatriación de capitales, aumenta la disponibilidad de crédito y baja las tasas de
interés.
5. Obliga al gobierno a mantener la disciplina fiscal y reformar el sistema impositivo
6. Convierte la deuda externa en interna y, al reducir el costo financiero de la deuda pública, permite
aumentar el gasto social.
7. Al fomentar la competencia, impulsa la modernización estructural y aumenta la competitividad
entre los países de América del Norte frente a otras agrupaciones comerciales.
El gobierno mexicano sostiene que la dolarización unilateral, al eliminar la política monetaria
independiente, reduciría el margen de maniobra frente a los choques externos. La discusión sobre
una unión monetaria al estilo de la UEE es prematura en vista de la enorme disparidad económica
entre México y el resto de América del Norte