Pruebas de amebiasis en niños 2022
Pruebas de amebiasis en niños 2022
BIOQUÍMICA Y FARMACIA
Bioquímica y Farmacia
Dedicatoria
Agradecimientos
Índice
I. MARCO INTRODUCTORIO..........................................................................................1
1.1. Introducción.......................................................................................................................1
1.2. Antecedentes.....................................................................................................................2
1.4. Objetivos...........................................................................................................................8
1.5. Justificación......................................................................................................................8
1.6.1. Alcance...........................................................................................................................9
1.6.2. Limitaciones....................................................................................................................9
2.1. Amebiasis.........................................................................................................................10
IV
2.6.1. Fecalismo......................................................................................................................26
2.7. Síntomas...........................................................................................................................31
2.8. Diagnóstico......................................................................................................................31
III. RESULTADOS...............................................................................................................40
4.1. Conclusiones....................................................................................................................44
4.2. Recomendaciones............................................................................................................44
BIBLIOGRAFIA.....................................................................................................................46
ANEXOS...................................................................................................................................51
Anexo A: encuesta.....................................................................................................................51
Índice de tablas
I. MARCO INTRODUCTORIO
1.1. Introducción
En 1875 Feder Loch en San Petersburgo, encontró amebas en muestras fecales, pero solo
las consideró responsables de procesos inflamatorios y no como causa de disentería, fue Fritz
Schaudinn en 1903 que estableció la diferenciación entre Entamoeba histolytica y Entamoeba
coli, Schaudinn decidió llamarlo Entamoeba histolytica debido a su capacidad para causar lisis
tisular. Emile Brumpt en 1925 se basada en estudios señala la existencia de Entamoeba
histolytica como un complejo de especies morfológicamente distinguibles Entamoeba
dysenteriae especie sintomática y Entamoeba dispar especie asintomática, Diamon y Clark en
1993 describen, comprueban y apoyan la existencia de dos especies que se distinguen
morfológicamente correspondientes a Entamoeba histolytica y Entamoeba dispar. La OMS
aceptó esta hipótesis en 1997.
1.2. Antecedentes
Flores en el año 2018, en Colombia realizó un estudio exploratorio por proyecto con
estudiantes de medicina. Para dicha investigación se aplicó una encuesta a 90 personas
vulnerables, así mismo se efectuó análisis coproparasitoscópico y amiba en fresco a 20
personas de diferentes grupos sociales; estudiantes, amas de casa, trabajadores e infantes. En
donde: el 1% de la muestra presentó Entamoeba histolytica, entre otros se detectó blastocitos y
Giardia lamblia así como Endolimax nana en 6 personas (6/20). Menciona que los gobiernos
invierten muchos recursos en la construcción de hospitales o Unidades de Salud. Al no generar
conciencia a través de la educación sobre la importancia de construir conocimiento acerca de
mejorar los estilos de vida y la importancia que tiene ese tema en relación a la salud además de
que la población comprenda la relación directa que tienen dichos estilos de vida sobre el
proceso de salud y enfermedad, el gasto en las instituciones de salud seguirá aumentando y las
poblaciones
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vulnerables que son los niños en edad escolar no cuentan con acceso a los servicios de salud
seguirán quedando aisladas y este ciclo seguirá expandiéndose.
Según la revista científica de salud de la UNITEP en el año 2016, realizó un estudio para
obtener datos sobre las enteroparasitosis prevalentes en los niños que recibieron atención e
hicieron examen coproparasitológico en el Laboratorio Clínico del Hospital México en
Sacaba; en el periodo de los meses de marzo y abril de 2014. Se recolectó una muestra de
heces en 150 niños, con previo consentimiento del tutor legal. Se le realizó el análisis de
laboratorio por examen directo microscópico y macroscópico utilizando Lugol al 1 %,
solución salina al 0,83
%, solución salina-eosina. Los parásitos con potencial patógeno tuvieron las siguientes
prevalencias: Entamoeba Histolytica 38%, Giardia lamblia 37 %, Entamoeba Coli 20%,
Ascaris lumbricoides 100 %*, Blastocystis hominis 5%. Este estudio muestra la prevalencia de
los protozoos de 99% con respecto a los 1% para los helmintos. Se recomienda la vigilancia
periódica de parásitos por exámenes en estos niños. Se confirma que el parásito patógeno más
prevalente es Entamoeba Histolytica,
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La amebiasis es común en las zonas rurales y en los grupos socio económicos más bajos,
sin embargo, tratándose de cualquier región este padecimiento es más frecuente en los sitios
donde predomina el hacinamiento y puede alcanzar proporciones epidémicas altas de contagio.
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Esta amebiasis puede ser confundida como una diarrea simple o un malestar momentáneo
siendo más frecuentes los síntomas a medida que pasa el tiempo entonces la sintomatología
empeora a medida que pasa el tiempo.
En los niños de edad escolar de nivel inicial el contagio puede ser masivo y puede
provocar muchas complicaciones si no se detecta a tiempo los tipos de amebiasis, por lo cual
es necesario estudiar a un grupo de niños comprendidos entre 4 y 5 años de edad.
1.4. Objetivos
Determinar las complicaciones de salud que presentan los niños infectados por el
parásito Entamoeba histolytica.
1.5. Justificación
1.5.1. Justificación técnica
1.6.1. Alcance
1.6.2. Limitaciones
Este trabajo no contempla con las pruebas serológicas y específicas como ELISA y PCR
para la confirmación de la presencia de Entamoeba histolytica, tampoco incluye un análisis
diagnóstico de otro protozoario diferente a esta ameba. No incluye tampoco el tratamiento a
través de fármacos para la amebiasis.
2.1. Amebiasis
Hernández, Moreno y Olarte (2020, p. 2), definen la amebiasis como una infección
parasitaria causada por un protozoario conocido como Entamoeba histolytica, la cual presenta
dos formas parasitarias que son: quiste y trofozoíto respectivamente. Su forma infectante es el
quiste que es muy resistente a cambios climatológicos, se puede encontrar en el medio
ambiente y su forma invasiva a nivel del organismo es el trofozoíto. Sus principales factores
de virulencia son: una lectina galactosa–N-acetil-D-galactosamina, algunas proteasas, que
permiten unirse y dañar a la célula huésped; en los casos sintomáticos, esta infección es una de
las principales causas de diarrea en menores de cinco años y la cuarta causa de muerte en el
mundo debida a infección por protozoarios. La amebiasis es común y ampliamente
diseminada, pero la prevalencia varía según las áreas geográficas. Existen varias maneras en
donde se puede disminuir la incidencia de este parasito como son: acceso al agua potable,
desinfección de frutas y verduras, servicios sanitarios adecuados, principalmente educación
sanitaria de los niños en edad escolar ya que se considera como la parte de la población
propensa a este tipo de infección por parásitos.
Mingo (2019, p. 21), hace referencia a la importancia de indagar sobre la fecha del
comienzo de la diarrea y la orden de aparición de los síntomas acompañantes que puede ser
ocasionadas por patógenos como bacterias, virus y protozoos. Los factores asociados con la
enfermedad diarreica son importantes como la contaminación ambiental, aumento a
exposición de enteropatógenos, niños inmunodeprimidos, alteración del estado nutricional,
falta de micronutrientes y entre otros.
Chávez (2019, p. 16), indica que la infección por Entamoeba histolytica es común en la
mayoría de los países en desarrollo. También se está volviendo frecuente en Estados Unidos y
otros países desarrollados como resultado del aumento del turismo en el extranjero y el
número creciente de refugiados y otros inmigrantes y no inmigrantes originarios de países
endémicos. El parasito normalmente habita en el intestino grueso, pero también es capaz de
invadir otros órganos como el hígado, cerebro y el bazo. A menudo se asocian con la falta de
higiene y agua potable y de falta de prácticas de saneamiento Los humanos son el reservorio
de infección más importante.
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Según Ingar (2019, p. 22), en su investigación menciona que la infección por Entamoeba
histolytica es producida por un parásito protozoo cosmopolita incluido tradicionalmente en el
Phylum Sarcomastigophora. El nombre científico que lleva el parásito se debe a la
denominación principal a partir de cuatro términos griegos que significan: Ent- intestino;
ameba- amoeba, hist- tejido y lisis- destrucción. El trastorno implica una invasión en la
mucosa del intestino y posterior destrucción de los tejidos intestinales. El protozoario se
denomina ameba, pero se ha extendido el uso menos riguroso de amiba y por consiguiente a la
enfermedad se le conoce como amebiasis y su gravedad depende de la especie invasora. Desde
el punto de vista patogénico los agentes infecciosos que pueden llegar hasta el intestino se
llaman en realidad Entamoeba histolytica, cuando este es patógeno ocasionando un grave
problema de salud, y Entamoeba dispar cuando no lo es.
Entamoeba Entamoeba
histolytica dispar
Saidin, Othman, y Noordin (2019, p. 15), indican que la amebiasis o disentería amebiana
es una infección enteral parasitaria común. Es causada por cualquiera de las amebas del grupo
Entamoeba. La amebiasis puede presentarse sin síntomas o con síntomas leves o graves
dependiendo del agente causal, como dolor abdominal, diarrea o diarrea sanguinolenta, esto es
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según el tipo de ameba presente en el organismo. Las complicaciones graves pueden incluir
inflamación de la mucosa intestinal y posterior perforación del tejido intestinal, lo que resulta
en peritonitis. Las personas afectadas pueden desarrollar también anemia porque estas amebas
también se alimentan de glóbulos rojos.
López, Rodríguez y Torrez (2019, p. 2), mencionan que uno de los principales parásitos
inductores de diarrea es la Entamoeba histolytica que causa una morbilidad elevada
principalmente en niños con condiciones precarias en países en desarrollo. Este parásito causa
amebiasis intestinal y absceso hepático en los seres humanos; alrededor del 10% de la
población mundial está infectada y 10% de la población infectada manifiesta síntomas de la
enfermedad, con una letalidad de entre 0.1 y 0.25% aproximadamente.
Pinheiro (2022, p. 2), indica que en aproximadamente el 90% de los casos, el paciente
infectado se convierte en un portador asintomático de la ameba. Sin embargo, por mecanismos
aun no completamente aclarados, en una pequeña parte de los pacientes infectados, Entamoeba
histolytica puede tener un comportamiento agresivo, invadiendo la pared del colon,
destruyendo las células epiteliales y causando una gran inflamación intestinal, lo que conduce
a diarrea sanguinolenta y otros síntomas de amebiasis. Las personas que viven en el mismo
hogar de pacientes infectados tienen un alto riesgo de contaminación, ya que los quistes de la
ameba son
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bastante resistentes, y pueden contaminar objetos de uso común y sobrevivir en ellos durante
varios días.
Reino Protozoa
Phyllum Sarcoma
Subphilum Acordina
Superclase Rhizopoda
Clase Lobozia
Orden Amoebida
Género Entamoeba
Ingar (2019, p. 25), indica que sólo la Entamoeba histolytica se considera que tiene
actividad patógena en el hombre. Las diferentes especies de amebas se pueden distinguir unas
a otras por el tamaño de su trofozoíto y quiste; estructura y número de núcleos que posee en
los quistes y por la forma de las inclusiones citoplasmáticas en toda su estructura, vacuolas en
los trofozoítos y cuerpos cromatoides en los quistes.
Fuente: https://bit.ly/3y8XC1a
Sánchez (2021, p. 15), afirma que los quistes son completamente esféricos y miden de
10 a 20 micrómetros. Durante el proceso de enquistamiento en el intestino grueso, en la
superficie de la amiba se forma la pared del quiste. Esta gruesa capa lo protegerá de la
desecación y de otras condiciones adversas cuando sea arrojado ya como quiste al medio
ambiente. La pared es una capa fibrosa que mide de 120 a 150 nanómetros de espesor y cuyo
principal componente es la quitina, un polímero de carbohidratos formado por unidades de N-
acetil-D glucosamina.
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Fuente: https://bit.ly/3y8XC1a
Casas y Rojas (2018, p. 23), afirman que el parasito denominado Entamoeba histolytica
es el único con la posibilidad de generar enfermedades en el hombre. Este patógeno existe en
dos formas: el quiste protegido y el trofozoíto activo, siendo ingeridas por el hombre en
alimentos o agua contaminada. Los trofozoítos ingeridos mueren por los ácidos gástricos. Por
otro lado, los quistes son llevados a la parte baja del íleon, donde eclosionarán alcanzando el
lumen del colon, se multiplicarán, y destruirán la pared tisular, invadiendo otros órganos como
pulmones, hígado, cerebro, etc. a través del sistema circulatorio. Los trofozoítos en el lumen
pueden enquistarse o mantenerse como trofozoítos y en cualquiera de las dos formas se
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eliminarán en las heces. La mayoría de estos trofozoítos se desintegran poco tiempo después de
excretarse, mientras que los quistes son la forma resistente al medio ambiente.
Según Salazar (2018, p. 8), confirma que la Entamoeba histolytica tiene dos formas en
su ciclo de vida; trofozoítos y quistes, los trofozoítos o forma móvil, el cual es el elemento no
infectante pero si la forma móvil y la que va causar daño a nivel del organismo, el cual invade
la mucosa intestinal, y si el medio en el que se encuentra no tiene las condiciones que necesita
comienza a cambiar de forma y deja de producir pseudópodos, el ectoplasma y el endoplasma
no se diferencian, el quiste pierde la forma irregular y toma forma esférica, apareciendo una
pared gruesa llamada pared quística formándose así el quiste que es elemento infectante el
cual es esférico u ovalado y es muy resistente al jugo gástrico, ya que está protegido de quitina
el cual al ser consumido por el hombre en agua y alimentos contaminados con heces que
contengas quistes de Entamoeba histolytica, colonizan el estómago y se propagan con ayuda
de los jugos gástricos.
Según Ingar (2019, p. 28), menciona que el ciclo de vida de la Entamoeba histolytica
inicia con la ingestión de un quiste. Gracias a su dura cubierta no es dañado en el medio
ambiente, aunque si reblandecido, por la acción de los jugos gástricos y pancreático, lo cual
permite su exquistación en el intestino grueso, donde se desarrolla la infección invasora. Al
romperse el quiste, el trofozoíto termina su proceso de división y da lugar cuatro trofozoítos
metaquisticos. Si el trofozoíto continúa avanzando por el colon, inicia su proceso de
enquistación con la formación de un prequiste mononuclear, en el cual se inicia un proceso de
división celular que da lugar a un quiste tetranuclear, en el cual termina el proceso de
formación de la pared del quiste, el cual es expulsado con la materia fecal. Este quiste es muy
resistente, sobre todo en climas húmedos, y puede infectar si es ingerido.
Gómez (2022, p. 1), indica que la Entamoeba histolytica presenta un ciclo de vida
directo o monoxénico, es decir, que requiere un solo huésped para su desarrollo y poder
infectar al ser humano. No presenta vectores biológicos en su ciclo de vida. Pero puede, sin
embargo, prestar vectores mecánicos para su transmisión de la infección, como moscas o
ratones, que no participan activamente en su ciclo, sino que solo transportan las formas
infectivas a los alimentos y al agua.
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Pinheiro (2022, p. 3), indica que el quiste, después de ser ingerido, pasa ileso por la
acidez del estómago cambiando a la forma de trofozoíto cuando llega a los intestinos. Cuando
llegan al colon, los trofozoítos cortan su pared y comienzan a colonizarla. En la mayoría de los
casos Entamoeba histolytica tiene un comportamiento comensal, es decir, vive en armonía con
el huésped, alimentándose de nuestros alimentos y no produciendo síntomas. Los trofozoítos
se multiplican en el colon por fusión binaria y reforman los quistes, que se eliminan en las
heces. El paciente infectado elimina Entamoeba histolytica en forma de quistes y trofozoítos,
pero solo trofozoítos son capaces de sobrevivir en el medio ambiente. Incluso si otro individuo
viene a ingerir la forma de trofozoito, no es capaz de causar enfermedad, ya que es destruido
por la acidez del estómago. Por lo tanto, solo los quistes de Entamoeba histolytica son capaces
de causar enfermedad.
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Fuente: https://n9.cl/jguid
Lumitos (2022, p. 2), afirma que la Entamoeba se alimenta del bolo alimentario,
bacterias intestinales, líquidos intracelulares de las células que destruye y, además, a veces
fagocita eritrocitos. Tiene proteínas membranales capaces de formar poros en la membrana de
las células humanas, destruyéndolas por choque osmótico, y adhesinas que se le permite
fijarse a las células de la mucosa, de modo que no sean arrastrados por la diarrea. Además,
producen enzimas proteasas de cisteína, que degradan el medio extracelular humano,
permitiéndole invadir otros órganos.
Hernández, Moreno y Olarte (2020, p. 5), indican que en la amebiasis se puede observar
la destrucción tisular tanto en el intestino grueso donde queda como su habitad como en otros
tejidos donde puede llegar a dañar al rededor del intestino grueso. Los trofozoítos migran al
órgano diana, que es el intestino grueso, donde colonizan la mucosa intestinal, lo hacen gracias
al proceso de adhesión a la célula epitelial mediada por lectinas. Estas moléculas se unen a los
carbohidratos existentes en la superficie de la célula epitelial intestinal. Gran parte del
armamento enzimático que se estima que emplea Entamoeba histolytica y que probablemente
le confiere su modo de acción patogénica lo coloca entre los organismos llamados Zimodemo
II. Se piensa que la presencia en el organismo o la capacidad de uso mayor o menor de dicho
armamento enzimático confieren a las diferentes cepas sus características virulentas, siendo
más dañinas las que combinen el mayor número de estos componentes. En efecto, el uso de
ese repertorio enzimático del grupo Zimodemo II es el método más común para diferenciar
entre un organismo patógeno o no patógeno de Entamoeba histolytica.
Según Chila (2020, p. 6), menciona en su investigación que una vez ingeridos los quistes
en alimentos y agua contaminados por los mismos o por un déficit de higiene en manos
después de manipular objetos contaminados, los trofozoítos después de ser insertados en la
pared intestinal antes de ser eliminados al exterior pasan por procesos de enquistamiento que
son posteriormente expulsados mediante la materia fecal y volver a contaminar agua, tierra y
alimentos.
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Fuente: https://n9.cl/djuva
Caro y Herrera (2018, p. 21), indican que dentro de la patogenia producida por este
parasito se encuentra:
Invasión a la mucosa: Vine a ser el contacto de los trofozoítos con las células de la
mucosa del colon, seguido por la acción de una adhesina que tiene gran afinidad por la
galactosa, la cual es abundante en las células del colon.
Factores de virulencia: las amebas producen lectinas que permiten adherirse a las
células, también permiten su lisis mediante las enzimas o proteinasas que degradan la
elastina.
Úlceras: cuando las lesiones confluyen y crecen y al unirse dando lugar a ulceraciones,
con bordes prominentes, redondeados y nítidos, pueden llegar a medir varios
centímetros, lo que se conoce como colitis amebiana fulminante.
Ameboma: se manifiesta con una masa dolorosa palpable, con tamaño variable,
localizado en el ciego, recto y sigmoides. Algunas personas pueden presentar
obstrucción intestinal. El diagnostico no siempre se hace de forma correcta mediante el
examen coproparasitológico, la sensibilidad mejora con muestras seriadas, existen
otras entidades que pueden causar sintomatología similar por tal motivo es de suma
importancia realizar un diagnóstico diferencial.
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Martínez, Villanueva y Tejada (2018, p. 3), mencionan que los trofozoítos de Entamoeba
histolytica son capaces de matar a las células del hospedero mediante varios mecanismos que
incluyen la apoptosis, la fagocitosis y la trogocitosis. Para inducir estos eventos la amiba
cuenta con factores de virulencia los cuales son moléculas implicadas en el establecimiento de
la patología y generalmente participan en procesos de adhesión, colonización, invasión del
tejido, evasión e inhibición de la respuesta del sistema inmune. Asimismo, las amibas poseen
determinantes de virulencia que les permite sobrevivir y adaptarse a diferentes situaciones de
estrés en el hospedero.
Alvites y Cueva (2020, p. 5), afirman que los síntomas ocasionados por la infección de
enteroparásitos son diversos ya que el sistema inmunológico del huésped juega un papel muy
importante, por tal motivo, estas enfermedades pueden presentarse de forma asintomática en
las primeras fases de infección, debido a que existen un número reducido de parásitos. No
obstante, cuando la cantidad de parásitos se incrementa, ocasiona alteraciones inmunológicas
y nutricionales, como: cuados digestivos inespecíficos; causados por náuseas, vómitos, dolores
abdominales, diarreas, manifestaciones neurológicas (irritabilidad, alteraciones del sueño,
trastornos del aprendizaje)
Fuente: https://n9.cl/wg7gu
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En la figura 2.9 se muestra desde cuando una persona ingiere agua o alimentos
contaminados con quistes de la ameba (materia fecal), en el intestino se desenquistan por
efecto del ácido y enzimas digestivas y al tener cuatro núcleos, los cuatro trofozoítos
comienzan a dividirse hasta resultar en ocho trofozoítos activos potencialmente patógenos.
Posteriormente se enquista y sale cono quiste, su forma infectante, repitiéndose el ciclo de
vida.
Ochoa (2018, p. 48), afirma que la amebiasis se trata de una infección ano-mano-boca,
es decir que los quistes expulsados en las heces contaminan la mano del niño contaminando
así los alimentos que posteriormente son llevados a la boca y estos son ingeridos. La persona
parasitada expulsa miles de quistes diariamente en las heces contaminando superficies de los
que los niños podrían tocar. Las zonas de bajas condiciones higiénicas estos quistes
contaminan el suelo y superficies, de donde se pueden ingerir por varias vías o medios de las
cuales los niños están propensos por las actividades sociales que ellos tienen en la escuela,
parques y otros lugares en donde concurren con mucha frecuencia. Por lo tanto, estos
mecanismos se pueden dar a través de diferentes vías de consumo las cuales podrían ser una
fuente importante de contaminación y estos podrían ser:
Frutas y legumbres abonadas con estiércol y mal lavadas o mal procesadas antes de
ingerirlas.
A través de almacenamiento de agua al aire libre sin tener el cuidado de taparlo, los
llamados vectores como son las moscas pueden también ser trasportadores de parásitos
de Entamoeba histolytica.
Contacto de una persona infectada con la ameba a otra persona que no está infectada.
Salazar (2018, p. 9), indica que la trasmisión por quistes de Entamoeba histolytica se
produce de forma fecal oral de dos maneras, de persona a persona que sería una forma directa
porque lo que es importante el lavado de manos para evitar este contagio, o también puede
haber transmisión por el consumo de alimentos y agua contaminada que vendría a ser la forma
indirecta. El modo más común para que las personas se infesten con Entamoeba histolytica es
a través de la ingesta accidental de los quistes maduros presentes en agua y alimentos
contaminados. Los quistes pueden ser también diseminados por insectos (cucarachas y
moscas) quienes facilitan la transmisión del parásito. El contacto directo con heces que
contengan el quiste de la Entamoeba histolytica es una manera importante pues el
microorganismo ingresa por el tracto digestivo hasta llegar al intestino grueso justo a la parte
del colon donde comienza con la infección. Es importante mencionar y recordar que la
transmisión alimentaria es la causa más frecuente. Además, se tienen que reunir unas
condiciones climatológicas y de infraestructuras concreta que permitan el crecimiento,
reproducción y desarrollo de esta ameba, va ser muy común donde se tiene una incidencia alta
en un lugar en donde no se respetan condiciones higiénicas adecuadas.
Pacohuanaco (2018, p. 22), indica que los factores epidemiológicos que ocasionan el
parasitismo intestinal son:
Condiciones ambientales.
Contaminación fecal.
Disposición de excretas.
Entamoeba histolytica
Reservorio Hombre
Alvarado (2018, p. 16), en su investigación indica que una persona puede adquirir
infección parasitaria por fecalismo este mecanismo puede ser debido a la ingesta de heces con
quistes de parásitos el cual va provocar la infección en el intestino grueso de la persona. La
transmisión puede ocurrir, por ejemplo, cuando una persona evacúa, no se lava las manos
adecuadamente y prepara alimentos para otras personas. El fecalismo puede ser de dos tipos:
Fecalismo directo: este tipo es muy frecuente en niños en edad preescolar y escolar,
cuyas reglas de higiene aún no se han establecido por completo (ciclo mano-ano-boca),
por lo que es importante enseñarlos a lavare las manos; en compañeros sexuales (ciclo
ano-boca, por contacto oro-anal), y enfermos mentales (coprofagia).
Casas y Rojas (2018, p. 29), indican que la mayoría de casos de las infecciones de
parásitos intestinales se originan por deficientes o inadecuados hábitos y costumbres
higiénicas como la práctica del fecalismo en el suelo, en donde se depositan quistes de
protozoos o huevos de helmintos con estas materias fecales, que son la forma infectante desde
el momento que se expulsan requiriendo en algunos casos cierto tiempo de su maduración con
otros factores que pueden ser biológicos tales como las características del medio ambiente
principalmente la vegetación; medio ambiente temperatura humedad suelo que determinan su
infección.
Fuente: https://binged.it/3zOIiYW
Chávez, Salas y Benavidez (2020, p. 151), indican que estas enfermedades transmitidas
por alimentos son un grupo de afecciones producidas por la ingestión de alimentos
contaminados. A escala mundial, constituyen problemas de salud pública importantes por su
incidencia en el ser humano, provocando grandes secuelas y mortalidad si no se las trata
adecuadamente, dando lugar a nuevas formas de transmisión en muchos casos es común el
inadecuado aseo correspondiente de las manos, en donde los grupos de población vulnerables
son los niños, dando lugar a una mayor resistencia de los agentes causales a los compuestos
antimicrobianos, así como los efectos negativos en la economía atribuibles a costos en servicio
de salud, productividad, demandas y confianza del consumidor. Según la Organización
Mundial de la Salud (OMS), cada año 600 millones de personas sufren al menos una
intoxicación alimentaria, casi una de cada 10 en el mundo y, como consecuencia, mueren
420.000 personas, de las cuales 125.000 son menores de 5 años de edad, siendo el grupo más
vulnerable a dicha intoxicación.
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Jameson (2022, p. 1), indica que la forma de transmisión de Entamoeba histolytica por
consumo de agua contaminada es de la siguiente manera según la figura 2.11:
Luego otra persona sana consume de esa agua contaminada del rio.
Casas y Rojas (2018, p. 30), afirman que la contaminación de restos fecales en el agua y
en el suelo sucede cuando hay contacto de heces contaminadas de personas y animales. El
nivel socioeconómico también mucha influencia, debido a que las personas con ingresos
económicos muy escasos no cuentan con los servicios básicos, ambientes de vivienda
adecuada, que muchas veces no cubren todas sus necesidades. Para que ocurra una enfermedad
transmitida por los alimentos, el microorganismo patógeno o sus toxinas deben estar presentes
en los alimentos, el microorganismo patógeno o sus toxinas deben estar presentes en los
alimentos que son contaminados. Sin embargo, la presencia del patógeno no significa que
ocurrirá la enfermedad inmediatamente. En la mayoría de los casos de enfermedades
transmitidas por alimentos en primera instancia pueden ser asintomáticas.
García (2022, p. 2), afirma que las enfermedades transmitidas por agua y alimentos se
adquieren:
No lavarse las manos con agua y jabón al momento de preparar, manipular o servir los
alimentos, después de ir al baño o cambiar pañales.
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Kasmera (2020, p. 8), indica que existen factores condicionantes que favorecen el
contacto entre las especies parasitarias y los individuos, entre éstos se encuentran la falta de
saneamiento ambiental básico por la indebida disposición de excretas y basura, falta de agua
potable, manejo inadecuado de los alimentos, mala higiene personal, estado nutricional,
educación y el hacinamiento. Estas son condiciones importantes para el contagio para las
especies de transmisión fecal-oral a través de la ingestión de sus formas infectantes en agua,
alimentos o tierra.
2.7. Síntomas
Hernández, Moreno y Olarte (2020, p. 6), afirman que la infección amebiana por
Entamoeba Histolytica presenta un amplio espectro de manifestaciones clínicas: colonización
asintomática que ocurre hasta el 90% de los casos; la amebiasis intestinal (9 – 9,9 % de los
casos) que va desde la colitis amebiana hasta la peritonitis; o las amebiasis extraintestinales,
este padecimiento intestinal se caracteriza por disentería y dolor abdominal. Se puede
presentar en forma aguda, con diarrea acuosa que puede ser esteatorrea, náuseas, deposiciones
fétidas y dispépticas, así como distención abdominal o en forma crónica la cual se manifiesta
con síntomas subagudos, con clínica compatible con procesos de malabsorción, que puede
ocasionar desnutrición y anemia con déficit de hierro. El colon ascendente es la región del
intestino grueso más afectadas por este microorganismo que es la Entamoeba histolytica.
2.8. Diagnóstico
Mingo (2029, p. 24), indica que los exámenes de laboratorio no deben ser rutinarios,
solo en aquellos pacientes que ameritan una valoración médica específica, como sospecha de
sepsis, inmunodeprimidos, diarrea mayor de 7 días, la presencia de leucocitos más neutrofilia,
probablemente invasiva o sepsis y el resultado normal puede ser de origen viral. El examen
coproparasitológico es un examen sencillo, económico y disponible en muchos
establecimientos de salud, se debe realizar en niños con coexistencia de diarrea prolongada,
disentería, en brotes de diarrea.
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Ingar (2019, p. 34), indica que el examen microscópico en fresco es el método más
usado en los laboratorios para el hallazgo de Entamoeba histolytica y otros microorganismos
por su efectividad y baja complejidad para la identificación de la amebiasis. Se realiza
diferentes tipos de pruebas las cuales pueden ser en:
Ingar (2019, p. 34), afirma que el diagnóstico en la infección intestinal se logra mediante
exámenes de laboratorio de la materia fecal con microscopio óptico. En algunos casos se
requiere tomar imágenes del hígado, o detección del ADN del parásito mediante PCR
o serología con detección directa de los anticuerpos específicos. En este caso se describirán los
métodos directos que son el examen coproparasitológico simple y coproparasitológico seriado.
Fuente: https://bit.ly/3tSbhXS
3 muestras colectadas en días diferentes para hacer el diagnóstico. El laboratorio que realizará
la investigación necesita ser capaz de distinguir la Entamoeba histolytica de otras amebas que
son morfológicamente semejantes, pero que no causan enfermedades en los humanos,
como Entamoeba dispar y Entamoeba moshkovskii.
Examen físico para determinar consistencia, color, presencia de sangre, mocos, pus,
restos de huevos o larvas, etc.
Salazar (2019, p. 2), afirma que el examen coproparasitológico simple es uno de los
estudios de laboratorio en el que se analiza la materia fecal para el hallazgo de Entamoeba
histolytica en primea instancia antes de realizar las pruebas serológicas. En particular este
estudio se utiliza para detectar la presencia de parásitos intestinales, lo que sirve es establecer
un diagnóstico definitivo de parasitosis presentes en el organismo. Las infestaciones por
protozoos (p. ej., amebas) se diagnostican mediante los hallazgos de trofozoítos y quites vistas
al microscopio de las heces. Por lo tanto, se requiere una muestra representativa de heces
recientemente emitida, la cantidad de muestra es importante y esta preferentemente no debe
exceder el tamaño de un limón pequeño ya que es suficiente para realizar el diagnostico
laboratorial. El examen macroscópico directo aporta una valiosa información para quien
realiza el examen y para quien solicitó en estudio. En primer lugar, el aspecto el color y la
presencia de
34
Visualización
Con solución fisiológica Trofozoítos en movimiento
Método directo
Con Lugol Trofozoítos y quistes teñidos
Alvites y cueva (2020, p. 12), afirmas que el examen directo de heces sigue siendo la
prueba más empleada para la detección de patógenos intestinales en muestras fecales. Sin
embargo, existen limitaciones respecto a su utilidad cuando la carga parasitaria es bien baja en
las heces del individuo. No obstante cuando, aspectos como la falta de estandarización en la
preparación y el montaje de las muestras entre la preparación de las muestras entre el personal
del laboratorio; errores en la lectura sistemática de las preparaciones; la falta de tiempo para
una búsqueda exhaustiva de las formas parasitarias y características biológicas propias de los
parásitos intestinales, como los períodos de invasión parasitaria y la excreción intermitente de
las formas parasitarias utilizadas para el diagnóstico, pueden generar diferencias en los
resultados reportados para una misma muestra, implicando variabilidad en el diagnóstico que
puede interferir con la orientación de acciones en salud.
Cruz (2021, p. 1), indica que el análisis coproparasitológico seriado permite la detección
de parasitismo intestinal o hepático, siempre y cuando los parásitos empleen la vía fecal del
hospedador para eliminar huevos o partes de su organismo con fines de diseminación natural.
Se basa en la identificación microscópica, de los elementos parasitarios presentes en muestras
fecales. Un resultado negativo no descarta la posibilidad de parasitismo, por causas que
incluyen métodos o técnicas operativas y por la propia biología de los parásitos que en
ocasiones no hacen presencia en la materia fecal analizada. La principal utilidad de la prueba
es la demostración parasitaria en diarreas crónicas, sin embargo, se utilizan procesos en los
cuales hay sospecha de parásitos causantes de la enfermedad; también, es posible apreciar la
capacidad digestiva del intestino, trastornos de la absorción o de la digestión enzimática.
Fuente: https://bit.ly/3Oz2FgC
Hernández, Moreno y Olarte (2020, p. 9), aseguran que la amebiasis se puede prevenir
adoptando ciertas medidas muy simples, tales como lavado de manos antes y después de ir al
baño, desinfectación de agua y hortalizas, evitar la ingestión de alimentos en la vía pública y
educación básica en salud. Se ha observado que un programa de control adecuado a corto
plazo, es difícil de implementar, porque implica mejorar las condiciones de vida de un gran
segmento de la población mundial.
Romani y Quispe (2019, p. 36), afirman que, en realidad, se trata de acciones sanitarias
de alto costo y que consiste fundamentalmente en:
Educación sanitaria individual y de grupo; tanto para los enfermos como para sus
familiares.
Chequeos médicos anual con un profesional capacitado que aborde la enfermedad con
38
Anccasi (2021, p. 38), en su investigación menciona que, gran parte de las enfermedades
transmitidas por medio de los alimentos pueden evitarse si se aplica de manera constante de
los principios de sanidad e higiene durante los procesos de obtener, manipular, preparar y
servir los alimentos. La limpieza y desinfección de los alimentos sin importantes porque de
acuerdo con los datos epidemiológicos indican que los agentes infecciosos y patógenos más
comunes se encuentran en los huevos, carnes y aves de corral. Las cualidades de los alimentos
deben ser las más apropiadas para asegurar la inocuidad y la garantía nutricional.
El consumo de agua segura: es necesario el empleo de agua potable hervida para beber,
preparar los alimentos y para lavarlos con la finalidad de evitar posibles riesgos en la
salud.
La cocción de alimentos: es decir que se debe cocinar muy bien los diferentes
alimentos, empleando la temperatura adecuada, específicamente para los alimentos
crudos como las carnes, pollo, huevos y pescado.
Ávila y Bulla (20120, p. 10), indican que el parasitismo intestinal es una de las
enfermedades transmisibles más difíciles de controlar, no solo por su gran difusión sino por
los diversos factores que intervienen en su cadena de propagación, muchos parásitos son
agentes patógenos frecuentes en todo el mundo y se encuentran entre las principales causas de
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morbilidad y mortalidad en regiones, algunos son inofensivos, otros producen daño importante
que trastornan las funciones vitales con producción de enfermedades y en ciertos casos la
muerte del huésped
Chávez, Salas y Benavides (2020, p. 53), indican que la amebiasis o disentería amebiana
es una infección enteral parasitaria común, que es causada por cualquiera de las especies
patógenas del género Entamoeba. Actualmente, la amebiasis es la tercera causa principal de
enfermedad y la cuarta causa de principal de muerte por infecciones por protozoos en todo el
mundo. Se estima que aproximadamente 500 millones de personas están infectadas por el
parasito en todo el mundo, de las cuales el 10% tiene amebiasis, con alrededor de 100,000
pacientes falleciendo al año debido a complicaciones clínicas de la enfermedad. La amebiasis
es una enfermedad de importancia mundial que se presenta principalmente en países en
desarrollo, donde la higiene y el acceso al saneamiento son inadecuados. Las áreas con la tasa
de infección más alta, en las que la enfermedad es endémica, incluyen América Central y del
Sur, África y Asia.
López (2017, p. 7), afirma que, en Latinoamérica, se estima que más de 40 millones de
preescolares están expuestos a un tipo de parasitosis intestinal, representando uno de los
grandes problemas de salud pública que afectan más del 30 % de la población mundial. La
prevalencia e intensidad de las parasitosis están asociadas a mayor riesgo de morbilidad y
tienden a ser elevadas principalmente en la población en edad escolar, asimismo, las
parasitosis infantiles provocan trastornos, tales como diarreas, cuyo síntoma se manifiesta
frecuentemente en la infestación por protozoos y helmintos suele provocar una eosinofilia
sanguínea. Las parasitosis intestinales infantiles pueden ser asintomáticas si la infección es
escasa, o provocar trastornos digestivos y sistémicos graves en caso de infección masiva. El
daño que producen los parásitos en los niños depende de la tríada ecológica agente, hospedero
y medio ambiente. Por lo tanto, las condiciones de servicio higiénico y la presencia de
animales en casa representan factores adversos que promueven la incidencia de parasitosis
intestinales al no observarse las medidas higiénicas necesarias. De esta manera, la prevalencia
de parásitos en niños menores de 5 años los niños por igual sin distinción de edad ni sexo.
40
III. RESULTADOS
El gráfico 3.1 indica que, de los 20 padres encuestados, 10 padres que representa el 50%
reconoce que los síntomas de parasitosis son el dolor estomacal; 7 padres que representa el
35% afirma que los síntomas de parasitosis es la diarrea y 3 padres que representa el 15 %
reconoce que la falta de apetito es un síntoma de la parasitosis
0%
15%
50%
35%
El grafico 3.3 indica que, de acuerdo a la encuesta, 13 padres que representa el 50%
afirma que las complicaciones de la parasitosis intestinal es la anemia, 5 padres que
representan el 25% afirma que las complicaciones de la parasitosis intestinal es una infección
grave, 4 padres que representa el 20% afirma que las complicaciones de la parasitosis
intestinal es la desnutrición y un padre que representa el 5 % indica que es una complicación
de salud infectados con amebiasis es el retraso del crecimiento.
5%
25%
20%
50%
En el gráfico 3.3 indica que 17 padres que representa el 85% acude a un médico ante la
presencia de diarrea de su hijo (a) para que le pueda dar una orden de laboratorio; 2 padres que
representa en 10 % acude directamente al laboratorio ante la presencia de diarrea de su hijo (a)
y 1 padre que representa el 5 % toma la decisión de un tratamiento natural para su hijo (a).
Gráfico 3. 3. Acción que toma el padre en caso de diarrea del su hijo (a).
10%
5%
85%
15%
10%
75%
4.1. Conclusiones
Se determinó las complicaciones de salud que presentan los niños infectados por el
parásito Entamoeba histolytica, los cuales son diversos, pero en este caso los padres
reconocieron que, la mayor complicación es una infección grave, anemia ya que el
niño no puede ingerir alimentos y esto conlleva a una deficiencia en nutrientes al no
poder alimentarse bien.
4.2. Recomendaciones
BIBLIOGRAFIA
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ANEXOS
Anexo A: encuesta
NIVEL DE CONOCIMIENTO