PSICOLOGÍA SOCIAL
NOMBRE DEL ALUMNO: FRANCISCO JAVIER SOTELO GONZÁLEZ
LICENCIATURA INTENSIVA: PSICOLOGÍA
MATERIA: PSICOPATOLOGÍA II
DOCENTE: JESÚS FERNANDO DAPIC SANCHEZ
FECHA DE ENTREGA: ENERO 2023
INTRODUCCIÓN
Como observamos en el texto, los trastornos de la conducta alimentaria se definen
como alteraciones específicas y severas en la ingesta de los alimentos,
observadas en personas que presentan patrones distorsionados en el acto de
comer y que se caracterizan, bien sea por comer en exceso o por dejar de hacerlo;
lo anterior en respuesta a un impulso psíquico y no por una necesidad metabólica
o biológica.
Este grupo de enfermedades es complejo y engloba a una serie de entidades
patológicas que, aunque comparten ciertos atributos, varían enormemente en
cuanto a sus expresiones físicas, psicológicas y conductuales.
Los dos tipos principales de trastornos de la conducta alimentaria son: anorexia y
bulimia nerviosas. (APA,2013)1
Los trastornos de la conducta alimentaria, concretamente la anorexia y bulimia
nerviosa, han estado presentes a lo largo de la historia. Sin embargo es en
nuestros días cuando existe una mayor preocupación respecto a ellas, debido al
incremento de la población con esta problemática.
Los trastornos alimentarios son enfermedades devastadoras producidas por una
compleja interacción de factores, que pueden incluir trastornos emocionales y de
la personalidad, disfunción o familiar, una posible sensibilidad genética o biológica,
y el vivir en una cultura en la cual hay una obsesión por la delgadez.
La bulimia nerviosa generalmente empieza a principios de a adolescencia cuando
las jóvenes intentan las dietas restrictivas, fracasan y reaccionan con hartazgos.
En respuesta a lo anterior, se purgan mediante la toma de laxantes, pastillas para
la dieta o medicamentos para reducir líquidos o inducen el vómito.
DESARROLLO
Las personas con anorexia y bulimia suelen tener rasgos de trastornos de
personalidad, presentan dificultades de expresar sentimientos y emociones, tienen
una reducida capacidad de pensamiento mágico y fantasioso que va más allá de
baja autoestima. Carecen de un acuerdo sentido de identidad y son sensibles a la
crítica y al fracaso (Turón Gil, 1999)2.
Reconocemos a los trastornos de la alimentación como un fenómeno complejo de
naturaleza multifactorial, condicionado por factores de origen intrapsíquico,
familiares, somáticos y ambientales. La anorexia es un fenómeno distintivo de la
adolescencia, desencadenado por los cambios puberales, donde subyacen los
cambios maduracionales psicobiológicos. En términos existenciales y de
adaptación representa un intento extremo y a veces inexpicable de resolver la
crisis de la identidad. Guarda semejanza con los cambios propios adolescentes,
en que la imagen corporal, autonomía y el autocontrol son aspectos claves de este
período. La psicopatología del trastorno alimentario hace que estas
preocupaciones se traduzcan en fobia hacia el peso, déficit en la autonomía y
distorsión de la imagen corporal.
Anorexia nerviosa
La anorexia nerviosa es el trastorno de la alimentación que más se ha estudiado y
en la actualidad es considerada una grave enfermedad psiquiátrica caracterizada
por la incapacidad de mantener un cuerpo saludable normal en relación con el
peso, aspecto que se constituye en una obsesión, observándose insatisfacción
permanente con la delgadez alcanzada, aun cuando se haya llegado a niveles de
emaciación. Los pacientes siguen insatisfechos con el peso alcanzado y con la
forma de sus cuerpos; asimismo, desarrollan alteraciones en otras conductas para
así perpetuar e incrementar la pérdida de peso, purgas, dietas, ejercicio excesivo
o ayuno. En estos pacientes se observa que el único estímulo existente en la vida
es perder cada vez más y más peso. En general, la presencia de algún trastorno
de la ansiedad precede al trastorno alimentario y de existir depresión, ésta
generalmente persiste aún después de la recuperación que se observa en algunos
casos. A su vez, todas estas conductas aberrantes producen, entre otras:
alteraciones endocrinas, hidroelectrolíticas, cardiovasculares, digestivas, hepáticas
y neurológicas.
El diagnóstico diferencial de esta entidad se lleva a cabo principalmente con la
anorexia secundaria a depresión. Si bien las pacientes con anorexia nerviosa
presentan casi siempre rasgos de depresión y una problemática personal y familiar
importante, e incluso con frecuencia se benefician del uso de antidepresivos, la
depresión no es el origen de las alteraciones en su conducta alimentaria. Además,
la psicopatología de la anorexia nerviosa dista mucho de lo observado en la
depresión que se acompaña de anorexia secundaria.
Bulimia nerviosa
El segundo trastorno de la alimentación mejor caracterizado es la bulimia, cuya
etiología específica también es aún controvertida. La característica primordial de
esta enfermedad es que la persona sufre episodios de atracones compulsivos,
pero la preocupación que tiene de no ganar peso conduce hacia conductas
compensatorias de control para evitar la ganancia de peso, seguidas éstas de un
gran sentimiento de culpabilidad y sensación de pérdida de control. Estas
pacientes, utilizan diferentes medios para intentar compensar los atracones,
siendo el más habitual la provocación del vómito; otras conductas son: uso
excesivo de laxantes o de diuréticos, el ayuno y ejercicio físico muy intenso. Todas
estas conductas son realizadas con el fin de no incrementar el peso. Los efectos
inmediatos de vomitar consisten en la desaparición del malestar físico y la
disminución del miedo a ganar peso. En forma habitual, estos pacientes
desarrollan un patrón alimentario cíclico caracterizado por abstenerse de ingerir
alimentos en las primeras horas del día y comer excesivamente, seguido de
conductas purgativas por la tarde o la noche. Al día siguiente, los sentimientos de
culpa los llevan a reforzar la abstinencia alimenticia con la repetición del ciclo
antes descrito. Este tipo de pacientes en muchas ocasiones presentan conductas
de abuso de alcohol o drogas junto con la bulimia.
CONCLUSIÓN
Los trastornos de la conducta alimentaria son enfermedades muy serias que se
inician habitualmente en la adolescencia y en general han ido en aumento en los
países en desarrollo. Actualmente, diversos factores obstaculizan su prevención y
tratamiento en el país, siendo uno importante la escasez de capacitación de los
profesionales de salud en este tema emergente.
El objetivo de hablar de este tema, es contribuir al conocimiento sobre los TCA en
la adolescencia, mediante una revisión de las causas y el impacto en la salud
integral.
HOJA DE REFERENCIAS
1. American Psychiatric Association,(2013) Diagnostic and statistical manual
of mental disorders (5th ed.) DSM-5. Washington, DC
2. Turón V. (1997) Historia, clasificación y diagnóstico de los trastornos de la
alimentación. Edit Marron, Barcelona.