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Carlos Illades - Las Otras Ideas (Último Capítulo)

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CARLOS ILLADES LAS OTRAS TDEAS Biblioteca d. Ej. enn 9, ELOCASO DEL PRIMER SOCIALISMO. Sila aceptacién de la lucha de clases en el seno del movimiento obrero puso en entredicho la tesis de la armonia social sustentada por el primer focialismo, la adopci6n del materialismo le significé el tiro de gracia en el terreno filos6fico, Durante el XIX mexicano el socialismo se habia iden- tifcado con el idealismo y al materialismo se le veia como la extensién légica del positivismo, un materialismo vulgar para muchos. Después de todo, os principios universales reivindicados por aquél nada tenian que ver con los calculos pragmaticos de la ciencia positiva. ¢No era acaso el desnudo realismo de éste una respuesta torpe y corta a los grandes problemas de Ia sociedad humana? Refundar la sociedad requeria un esluerzo de imaginacién mayor, tnicamente concebible bajo premisas ‘idealstas de acuerdo con el primer socialismo mexicano. La emergencia del marxismo ~con el materialismo dialéctico como soporte filos6fico— invirtié esta correlacién concibiéndose en adelante el socialismo como un materialismo, el cual se asumié heredero legitimo del materialismo mecanicista de las Luces, al que se habia dinamizado con fa introduccién de la dialéctica hegeliana. Ahora no seria dios sino |a propia historia verificable, regida por leyes objetivas, la que cimenta- *ia los proyectos dle emancipacién futura. Los hombres, en su actividad dati, eran quienes la construian. Del conflicto, no de la armonia, era Tedonde tomaria sus fuerzas el progreso. Fue un hombre de ideas y de ‘ecion, culto y controvertido, audaz y egocéntrico, quien formaliz6 en ico este winsito filos6fico: Vicente Lombardo Toledano. La Revolu- ‘on Mexicana fue el laboratorio de sus ideas, como lo fue antes el por- "alo para los positivistas. Si antes habia que explicar las causas del ‘en y la estabilidad, ahora correspondia entender la légica interna el movimiento y el cambio. da wtPCi6n del marxismo en Latinoamérica fue menos ripida que fac aeratismo que, en el timo euarto del sigho XIX, se habia exten~ ; Particularmente en el Gono Sur. El marxismo fue sobre todo un Ems ‘deolégico del siglo venidero. No obstante, existieron antece- ;portantes como la publicacién del Manifisto Comunista el 12 de 269 junio de 1884 en ls paginas de Bl Socialite, que reprodujo la traduccion emanario madrileno La Emancipacién, el ‘de José Meza realizada para cl ‘n folletin a partir del 9 de mayo de 1872. Ambas fechas cual lo edité et u sspaiia la difusién del documento ofrecen un dato relevante: mientras en. fandacional del movimiento comunista fue un poco posterior a la expan- sién de la Internacional en la Peninsula Ibérica, al momento en que se habian escindido definitivamente las alas bakuninista y marxista tras el Congreso de La Haya de 1872, en México fue algo mas tardia e, incluso, ocurrié cuando ya se habia debilitado 0 desaparecido el contacto entre los socialistas mexicanos y sus pares europeos.' A final de cuentas, como ia a territorio azteca se- veremos en este capitulo, el marxismo que llegar ria el de la Tercera Internacional Louis Althusser decia que la filosofia no tiene historia, pues es esencial- mente “una lucha secular entre dos tendlencias: el idealismo y el materia lismo”.? Bien ilustr6 esta frase la disputa en el tiltimo tercio del siglo XIX centre la metafisica (espiritualistas, romanticos, socialistas) y el positivismo, para que después, a la vuelta del siglo, el vitalismo, es decir otro idealis- ‘mo, desafiara al materialismo positivista, y mas adelante, el marxismo, un materialismo renovado, la emprendiera contra la filosofia dominante en el Ateneo de la Juventud, el vitalismo de Henri Bergson, la bestia negra con la que queria acabar Vicente Lombardo Toledano. Un trayecto ci cular en apariencia, dentro del cual el principio se tocaba con el final y el movimiento en lugar de producir el cambio, como pareceria mas logico, | volvié a colocar las cosas en su mismo lugar. Sélo en apariencia, porque los argumentos se fueron modificando en funcién de la lucha entre las tendencias filos6ficas: los metafisicos objetaban al positivismo el abandono de las verdades universales a favor de un burdo empirismo; éste respo>- ia a aquéllos con una ciencia experimental alejada de cualquier prictica especulativa; en un ejercicio introspectivo los vitalistas escarbaron en Ia conciencia y en la memoria, en oposicién al objetivismo positivista; el ma terialismo marxista se interné en la historia, no en el alma humana, part indagar las causas profundas y estructurales del acontecer social. Este capitulo trata de la manera como se operé esta inversién de los Postulados filoséficos, la cual quedé claramente explicitada en la polémi- Fo oatei# Canti, El scialimo, p. 197. Sobre Espaiia consiltese el clisico es dio de Lida, Anargusmo, cap. 2. 2 Althusser, Lenin, p. 57 270 a 8 qque sosuvieron Antonio Caso y Vicente Lombardo Toledano, Con fel sacalsmo se reconoci6 materialista alo largo del siglo XX y, si smltanearente, desenttaii6 los supuestos idealistas del pensamiento bur, és arrogincdose la posesion de la ciencia y de la razén historia. Dos de jpsverdades fundamentales del primer socialismo (la perfeccién humana ono resultado del plan divino y la armonia social) fueron desechadas La armonia futura, en todo caso, seria resultado de la lucha entre los contraris y no de una necesaria complementariedad. La sinrazén y la naldad quedarian acotadas, la explotacién suprimida, la pobreza supe- rada, y la ignorancia desterrada, no a causa de que los hombres fueran tuenos, o simplemente mejores, sino porque las condiciones que las ha- cian posibles serfan modificadas de raiz y para siempre. Juntas, la utopia ylacencia emprenderian una nueva aventura, LADIFUSION DEL MARXISMO Elmarxismo se comenzé a conocer en América Latina hacia finales del XIX, en buena medida por la presencia de inmigrantes europeos. En- tte los precursores latinoamericanos estuvieron el médico y publicista argentino Juan B. Justo (1865-1925) y el tipégrafo chileno Luis Emilio Recabarren (1876-1924). Justo, fundador del Partido Socialista en 1896 ytraduetor al castellano del libro primero de El Capital (1895), miembro dela Segunda Internacional y delegado en el Congreso de Copenhague de 1910, eseribid Téorta y practica de la historia (1909), uma de las primeras posiciones del pensamiento marxista en América Latina, aunque muy ‘ocenada de la sociologia de Comte, Spencer y Durkheim, y del libe- ‘ali, al punto de proponer el librecambio a escala mundial y la unifi- ‘cién de la economia internacional mediante la abolicién de las tarifas Sraneelatias, lo cual permitirfa liberar al pueblo trabajador de las cargas fiscales, funcién sustantiva de la “democracia obrera”, y comprometer al "ado en el cumplimiento de sus obligaciones fundamentales sin endo- ‘ar el costo a la clase trabajadora.? Ilona WO Perspectiva mas radical, que incluso lo lev « sete el Tid tan” “e Justo en el seno dlel Particlo Socialista Argentino en el PP ° 1916-1918, Recabarren, quien habia fandado en 1912 el Partido ‘es 4 El marsismo, p65, Obrero Socialista de Chile (diez afios después se transformaria en el Par- tido Comunista, seccién chilena de la Tercera Internacional), enfatizé e| conflicto entre las clases sociales en la historia latinoamericana tratando de dar una explicacién marxista de los procesos independentistas lati- noamericanos caracterizaindolos como revoluciones burguesas, pues “la parte que le tocé al pueblo en el triunfo de esa jornacla revolucionaria ~se refiere a la promulgacién de la Constitucién de 1823 en su pais~ que en- trego a la burguesfa la administracién dle la riqueza natural de esta region del planeta, dejando al pueblo sumido en su ya larga era de misetia”.! La verdadera revolucién estaba todavia por venir: La fecha gloriosa de la emancipacién del pueblo no ha sonado atin. Las clases populares viven todavia esclavas, encadenadas en el orden econé- ‘mico, con la cadena del salario, que es su miseria; en el orden politico, con la cadena del cohecho, del fraude y la intervencién, que anula toda accién, toda expresién popular; y en el orden social, con la cadena de su ignorancia y de sus vicios, que le anulan para ser consideradas iitiles a la sociedad en que vivimos. En la década de 1920, el marxismo latinoamericano vivié un primer auge, con el revolucionario cubano, asesinado durante su exilio en Mé 0, Julio Antonio Mella (1903-1929) y, ensayos de intepretacin de la realidad, José Carlos Mari fundamentalmente, con los Siete ‘peruana (1928) del escritor y periodista tegui (1894-1930), para, hacia mediados del decenio siguiente, Perderse en las tinieblas del stalinismo por veinticinco aiios, 0 mas... Mella formé la Liga Anticlerical de Cuba (1922), la Federacién de Estudiantes Universitarios (1923), la seccién cubana de la Liga Antiim- Perialista de las Américas (1925) y el Partido Comunista Cubano. (1925), eae €n su comité central. Mariategui descubrié el marxismo a a Periodo 1920-1923, cuando. estuvo en Europa. A su regre- a anaes Aiauia, en torno a la cual se agrupé la vanguardia de una. ee cE latinoamericana, y Labor, periddico obrero. Después 1a (APRA) fund 4 POF F# Alianza Popular Revolucionaria America Postulades fa en 1928 el Partido Socialista, en consonancia con los “ln Tercera Internacional, y la Confederacion General de 4 Ibid, p. 68, Ibid., p. 69, 272 acs Pwaos (1929), Su penament se craters, punta Tae vor isin ete! ah excia Cultural europea mas avanzada FT Genie y sobre todo Sorel- y las traciciones milenarias de In oir ied indigena'ypot'elintentot de asimilar, en un marco teérico Bsa cxperincia socal de ik iaand campesinas” Mtg mao de 1919 el Primer Congreso de la Internacional Comue BBS ict lamado dn formacdatc Partidos en todo el mundo, México fue uno de los primeros lugares en respondlerto, sniembre de es ao un partido comunista nacional, « far as auna organizacion fundada por un hind, un cso, Después de una trayectoria inicial incierta, en ke secisputaban el nombre e incluso volvié nista Mexicano (PCM) al constituir en i se puede cali- uso y un me; que dos grupos fundarse, el Partido Comu- Pronto se sumé a la érbita soviética, Producto ncia Comunista Latinoameric ‘ana, celebrada en “frente tinico proletario”, optar Ta denominada “tercer periodo”, ante el la pequefia burguesia revolucionarias en an claudicado: que los lideres sindicales los sin excepcién, a no ser los miembros #2 pesar de ello; que el movimiento cam- », etcétera. 5 Marine Verdugo, “Hacia”, wot’ Y Rodriguez. Araujo, sguonaalez Casanova, Eno Spenser y Ortiz Peralta La bree, p86, : P. 98. Sobre el origen del PCM El Partido, pp. 60 y ss; Cart, La primer, pp. 144 ss; Taibo II, Bol Internacional, pp. 31 y ss. mente Mariategui, a cuya obra Codovilla atribuia “muy escaso valor”. Gon escasa autonomia ideolégica y tedrica con respecto de la Ko- mintern, el marxismo mexicano fue poco fértil en su origen, esto, aunado, n Mexicana proyecté sobre cualquier ala gran sombra que la Revolucic proyecto revolucionario, le generé una complicacién adicional. Provisto de un instrumental por demas nistico, emprendié la mision dle explicar un fenémeno histrico novedoso que desbordaba su comprension. Ast, Luis Chavez Orozco (1901-1966) veria en el porfiriato la consolidacién de un régimen de produccién feudal ya existente desde el siglo XVI y la creacién de un régimen de produccién capi- talista. De la contradiccién en que entraron estos dos sistemas al ma- durar el uno (el feudal) y al desarrollarse el otro (el capitalista) surgi la Revolucién de 1910." Sus contemporaneos José Mancisicor (1894-1956), Rafacl Ramos Pe- drueza (1897-1943), el ateneista Alfonso ‘Teja Zabre (1888-1962) y V cente Lombardo Toledano (1894-1968) desarrollaron el mismo patron explicativo.!" EL ESTUDIANTE MODELO. Con Vicente Lombardo Toledano, James Wilkie y Edna Monzén de Wie Ikie se reunicron diez veces entre mayo de 1964 y enero de 1965, dan- do como resultaclo México visto en el siglo XX (1969). Nadie los present y consiguieron una cita mediante una llamada telefnica. Aunque reacio al Principio, cooperé llevando sus notas alas sesiones. Su exposicién parecia “ Flores Galindo, Las oxios,p, 158. " Chivez Orozco, Hsera, pp. 170-171, | Ramos Pedrueza publicé en 1982 La lucha de clases a través de la sri de Mls; Teja Zale en 1939 Panorama hstin dea Reolucbn Mevicana; Mancisidor en 1936 su Historia dela Reolucin Mexicana. La obra de ellos llev6 a una estuiosa PUTA due “México fue uno de los paises le nuestro continente donde pot veords hye S© Cotteretaron Jos intentos de tna interpretacién histérica bajo 1a teoria del socialismo cientifico”, Mancis rabre, Ti socialistas,p, 25, °0”, Mancisidor, Ramos Peclrueza y Teja Zabrey 274 a lade un catedrtico: largas y eruditas disquisiciones, eludia lo que no que- ria responder, increpaba a sus oyentes pero, sobre todo, le reconfortaba enormemente tener un piblico cautivo: “Nadie ~recuerda James Wilkie~ habia escuchado su vida y sus opiniones dle manera sistemtica utilizando una serie de preguntas, como lo estabamos haciendo nosotros”. !2 Si consideramos que Lombardo murié en 1968, podemos decir que la entrevista abordé practicamente toda su vida. Nacié el 16 de julio de 1894 en Teziutlin, Puebla. Como joven acomodado de provincia, ade- 1mas de magnifico estudiante, su padre lo envio a la ciudad de México en 1909 para continuar su formacién académica en el Internado Nacional Por su excelente rendimiento escolar recibié un diploma de manos del presidente Diaz quien “me dio la mano y me dijo: lo felicito joven, traba- Je usted por la patria”. A los dieciséis afios, en la capital lo sorprendié la revolucién, la cual racionalizarta después bajo la lente del marxismo.!? La conjuncién de ambos es crucial para comprender su pensamiento. De un lado vivid la caida de la dictadura porfiriana junto con una con- mocién social intensa, y del otro tomé una de las doctrinas en boga, re- vitalizada por las revoluciones europeas derivadas de la Primera guerra. mundial, no sélo para tratar de comprender lo que pasaba, sino para poner distancia con sus maestros, especialmente con Antonio Caso. Em- prenderia entonces la interpretacién de la historia de México a partir de la teoria de los cinco estadios de Stalin. Asi, la etapa prehispanica se co- tresponde con ka comunidad primitiva, la época colonial con el esclavis- ‘mo y el feudalismo, y el periodo nacional con el capitalismo. Tal vez. fue el primero en plantear que la Independencia, la Reforma y la Revolucion de 1910 no fueron revoluciones “separadas una de la otra”, formando parte, en cambio, de “un mismo movimiento’ ' La mayoria de los intelectuales socialistas del siglo XIX de los que formacién universitaria, hablamos en los capitulos precedentes tuvieron formacién universitar (Adorno, ingenieria; aunque no necesariamente terminaran sus estudi ‘3 Las causas de la Revolucién fueron ledano, Las corvientes, p. 62. oe 1 Wilkie lonz6n, Frente, 1V, p. 126 y 140. Tesis que, por ejemplo, Tae, ee emt Es reveluciones de 1810-162), 10541867, Free, V,pp- SUN i “Jas contradicciones entre los diversos mo extranjero”. Lombardo To- mirfa Eni das ellas tienen por objetivo la 1910-1917, y las reformas de 1935-1940 es que todas ell consumacién dela tansformacign burguesa cle México”, Semo, Histri,p 300. 275 Pcl — Pizarro, derecho; Considerant, ciencias; Rhodakanaty, medicina; Owen, ingenierfa). De la misma manera, Ricardo Flores Magén, el enemigo ni- 0 res afios de la carrera de leyes en mero uno del régimen porfirian la Escuela de Jurisprudencia.' ratoria ~salvo Flores Magén, quien la piso para subvertirla en la revuelta estudiantil de 1892-, durante muchos afios el semillero donde se formé la intelliquentsia mexicana. Lombardo tuvo incluso la oportunidad de gra- duarse en la recién abierta Universidad Nacional y, en el transcurso de su vida, recibié la deferencia y los reconocimientos que generalmente se escatiman a los intelectuales disidentes. Siguiendo la tradicién iniciada en el siglo precedente la Academia de San Juan cle Letriin (1836-18562) y el Liceo Hidalgo (1849-1888), el Ateneo de la Juventud (1909-1914) reunié a lo mejor del pensamiento mexicano. Mientras las dos primeras privilegiaron la literatura, el diti- mo dio mayor espacio a la filosofia y el ensayo cultural. Aunque casi no hubo historiadores entre los atenefstas, intentaron integrar la historia de México al proceso histérico mundial, como antes habia hecho Justo Sie- ra, viendo a Latinoamérica como continuadora de la tradicién occiden- tal iniciada con la cultura grecolatina. A ellos también les correspondi6 liquidar al positivismo" que, como vimos, recibié de los socialistas las eras estocadas. Dispersado por la Revolucién, se reconstituyd como €l Ateneo de México. Hacia 1915 Lombardo se ligé con el grupo de in telectuales que lo conformaron. Entre ellos estaban Alfonso Reyes, José .guno pisd la Escuela Nacional Prepa- Vasconcelos, Pedro Henriquez Ureiia y Antonio Caso, quienes le enco- mendaron en 1917 se hiciera cargo de la sceretaria de la Universidad Popular Mexicana durante el rectorado de Alfonso Pruneda."” En 1920 Lombardo egresé de la Universidad Nacional, donde un grupo de amigos, a los que sus compaiieros bautizaron como “Los Sie- te Sabios” (Manuel Gémez Morin, Alfonso Caso, Antonio Castro Leal, Teofilo Olea y Leyva, Antonio Vazquez del Mercado, José M. Baca y Vir Cockeroft, Precusoes, p. 83. sar Matute Aguirre, Powamiauo, p. 26. Sierra ~dice Octavio Paz “a pesat de antecedents positivistas ¢ el ‘inico mexicano de una época que tiene la pFe= Ghee eg Ht ansustia de la histori. La porcién mas duradera y valiows de obra es una meditacién sobre la historia uni fexico”. Pas, aaa 1a historia universal y sobre la de México "Torres Aguila, “La Universidad” oa nd ‘euilas, “La Universidad”, pp. 101 y ss. Lainsttucidn, liga 60" Ateneo de Mesco, data de 1912. PP 1017 18 intucion Na 276 ceate Lombardo Toledano), constituyeron la Sociedad de Conferencias “concertos. En marzo de 1922 lo nombraron director de la Escuela Nacional Preparatoria, para al afio siguiente ocupar la gubernatura de Puebla y, en 1924, asumir el cargo de regidor en el Ayuntamiento de México. Desde 1915 se habia acercado al movimiento obrero ¥, siendo Girigente de la Confederacién Regional Obrera Mexicana (CROM), fue ecto diputado en 1924 bajo las siglas del Partido Liberal Mexicano, Posteriormente, renuncié a la CROM y participé en la formacién de la Confederacién General de Obreros y Campesinos de México (CGOCM, Es bien conocido su papel en la constitucién de la Confederacién de Trabajadores de México (CTM) fundada el 19 de febrero dle 1936 -mane- jada més adelante “sin pena ni gloria por individuos que no tienen nin- sin pensamiento, ninguna ideologia”" y el apoyo que brindé al general Cardenas en el conflicto con Plutarco Elias Calles. Narré estas jornadas con su habitual protagonismo: Rapidamente me conecté con todas las organizaciones obreras y esa misma noche [12 de junio de 1935] creamos el Comité Nacional de Defensa Proletaria. Unimos a todos los sindicatos, a todos los traba- jadores, y a todas las corrientes, y dos dias después fuimos a la Pla- za de Armas, al Zécalo, en una manifestacién muy importante, muy combativa, cle miles y miles de gentes. Cardenas salié del baleén de palacio, dialogé con el pueblo y ganamos la batalla."” En otros pasajes de la entrevista, Lombardo enlist6 su pasticipacion €n todas las huelgas posibles, su intervencion en la creacion de sindicatos Yeentrales obreras, su papel en Ia expedicin de la Ley Federal del Tra~ bajo en 1931," y la conformacién del Partido Popular Socialista (PPS) Aunque disinti6 en casi todo de la postura dle Manuel Gémez Morin, el fundador del Partido Accién Nacional (PAN), habld con respeto de a, lo “Wilkie y Monzén, Freute IV, p. 265. " dhid WN, p. 175 ae = seen dal podieno se y de peas ia publicado su Bibiggrafa del taba, te endl ge "oe concient compa del ambiente Preside en la actualidad a la legislacién del trabajo, puede dar Spicteristicas propias de esta rama del derecho en muest oledano, Biblggafia, p. IN. dad de estudiarlo en social en México argu recedi6 y que cabal de las Lombardo — que no impidi criticar su planteamiento econémico centrado en la in- versién de la iniciativa privada, su catolicismo y el conservadurismo de su partido, al que no dejé de lamarlo “la derecha”. Fue mis duro con Jos militantes del PCM, a quienes veia absolutamente divorciados de la realidad, fallidos voceros de un pueblo que no conocian ni los conocia. El movimiento de los médicos le parecié un conflicto meramente admi- nistrativo y la huelga ferrocarrilera un disparate de los comunistas, con quienes en varias ocasiones discutié la posibilidad de formar un nuevo partido que agrupara a los marxistas mexicanos."" El socialismo, el cual tarde © temprano tendria que darse por obe- decer a una necesidad histérica, no era atin realidad porque en México las fuerzas productivas no habian alcanzado el desarrollo suficiente para hacerlo posible. Unos pocos intentos se habfan verificado, acabando en tristes resultados, como ocurrié con las Ligas de Resistencia y “el go- bierno socialista” que decfa obedecer a sus mandatos, no quedando mas . un corporativismo vertical y que “una farsa del socialismo en Yucatés burocratico, como pudo constatar en su viaje por la peninsula en marzo de 1934: “Los gobernantes imponen su voluntad a los directores de las Ligas y éstos la imponen a la masa, con disciplina férrea e inapelable. Las Ligas se vuelven, asi, automaticamente, ligas de opresién para los trabajadores, en lugar de ser sociedades de combate contra el régimen capitalista..." De todos mods, segin Lombardo, después de 1910 el pais entré en una época de cambio perpetuo en que cada gobierno logré perfilarlo en direceién del progreso, ruta que toreié Adolfo Ruiz Gortines, pero que retomé Adolfo Lopez, Mateos y, seguramente, lo haria Gustavo Diaz Ordaz. La concepeidn que tenia del frente antiimperialista (basicamen te apoyar al Estado ante las amenazas de las potencias capitalistas) le Sivio para justificar su adhesin al régimen. En 1958 encabezé e! apy? . A ea aie a candidatura de Lépez Mateos, provocando la censa o este modo la izquierda oportunista, encabezada Po eine ‘eqs, p. 180. Sobre sus exearamuzas con el PEM a props? - “icacion socialista véase Liss, “Marxist”, p, 368. n gitibardo Toledano, Et leno, pp, 27 3. se otras cP 8 Diaz Ordaz conduciria a un segmento de su partido a plantear- aatias de lucha, conduciendo hacia la radicalizacién como 0c¥h) en Chihuahua en el men el asalto al cuartel un es cuartel Madera, Al respecto véase Bellinge! 278, Lombardo Toledano, se apresuré a brindar su apoyo al licenciado Lépex Mateos, si le hicieran victima del insultante desaire en cuanto aquél hizo su aparicién en escena”.?* Discretamente los Wilkie Hlamaron la atencién a su interlocutor so- bela dificultad de conciliar el nacionalismo econémico postulado por Ayla doctrina marxista partidaria de la abolicién del capitalismo. Aqui dio respuestas elusivas y repitié que México no estaba preparado toda- via para el socialismo. Entonces le hicieron ver que Cuba era un pais econémicamente mas atrasado que el nuestro y, sin embargo, habfa rea- lizado una revolucién en ese sentido. Acorralado, situé el problema en Jos factores “subjetivos”. ;E] partido? {La conciencia de clase? No lo aclaré. Cada evento fe un éxito mas en su vida piiblica y cada nacionaliza- ci6n signified la concrecién de alguna de sus ideas. Jamas deslizé la mas leve autocritica. Sin embargo, en 1968 el movimiento estudiantil y el incondicional apoyo de Lombardo al régimen mostrarian cuiinto habian envejecido sus ideas. El 1 de octubre, en una conferencia dirigida a los cuadlros de su partido, hizo la que seria su Gltima toma de posicién poli- ‘ica (murié el 16 de noviembre, el mismo dia en que Revueltas fue arres- tado), En ella, comenzé por enumerar las preocupaciones de la juventud contemporanea: el peligro de la guerra, la inseguridad en el empleo, la ‘eforma educativa en los paises cesarrollados y otras més. Sostuvo que 4os jovenes de las sociedades industriales avanzadas asumieron las te- sis de los tedricos de Ia “nueva revolucién” (enumerd a Marcuse, Mills, Harrington, Lynd, Birnbaum, Lefebvre, Gortz, Mallet, Hobsbawm, Mil- liband, Anderson, Abendroth, Lutz, Mandel, Basso y Sartre) quienes ss- ‘ityyeron el principio cientifico de la lucha de clases por Ia pretendida ‘Paticién de un fendmeno hist6rico nuevo: Ia lucha entre generaciones todos ellos, aventuré, la clase obrera occidental habia perdido su Potencial revolucionario. De la crisis del stalinismo, constatada por aqé= fos colgié su “antimarxismo”. Sartre, por ejemplo, “como muchos otros flésofos antin i "lividualidad por encima de las clax ses voce irracionalistas exalta la individualiad pos OCT. Ni dees ¥ abre ef camino a una nueva version del WaT dana te Marcuse y Gort, quienes veian aba oma de Wega net el mejoramiento dela vida inva des le la sociedad industrial, sin extraer la conse "Revuetas, Mesico, p.24. 29 premisa, “volver a la sociedad preindustrial, oa la sociedad idilica en que la propiedad privada no existia”. Pero lo mas grave era en realidad que la juventud se dejara influir por estos “neomarxistas”, esencialmente anticomunistas y antisoviéticos,” ig- norantes del verdadero curso de la historia: Ante esta perspectiva [progresista] que molesta la sensibilidad de la pequeiia burguesia intelectual, por las formas duras que el socialismo tiene que adoptar ante sus enemigos, se levanta también la protesta de los te6ricos del mundo capitalista en decadencia que buscan aliados y ico.” medidas eficaces para detener el cambio hist En vista de esto, planteé que Ia juventud mexicana, en lugar de imi tar a los estudiantes curopeos, deberia preocuparse fundamentalmente por aprender y tratar de resolver los grandes problemas nacionales, no necesitaba dle espacios democraticos, sino de una reforma educativa im- pulsaca desde el Estado. Las reflexiones de Lombardo fueron acompa- jiadas por el rechazo del PPS al movimiento y por un apoyo irrestricto al presidente, denunciando ademas que dentro de los grupos estudiantiles operaban agentes de la policia politica estadounidense, que la derecha mexicana habia entrado en accién y que politicos enriquecidos y corrup- tos pescaban en rio revuelto. Su partido llamé a Diaz Ordaz el “gran solitario de Palacio Nacional” ® Vicente Lombardo Toledano, “La juventud en el mundo y en México”, El Dia, 2\ de noviembre de 1968. * En la entrevista con los Wilkie dedicé un rato a denostar a Trotsky: “para mi ia Nazi y no un ifascista del mundo”. Incluso llegé a decir que ésta era una prueba dle que Francisco J. Miigica, quien influyé para que el revolucionario ruso Viniera a México, no podia ser comunista: “esa simple circunstancia sirve, Par Frente, TV, p. 147. cae Maino, pV Wilkie y Monzbn, Fite ay ee coexistian dos parr ne tomaria de Justo la tesis de que en one ie “Marxist, p36]. Ae 0s explotadores y lace los explotados ™ Caso y Lombardo, Mealismo, p. 14. 284 La primera escaramuza ocurri6 en el Primer Congreso de Universi. ovigs Mexicanos celebrado en In ciudad de México del 7 al 14 de sep- gene de 1983, en el cual participaron como delegaclos por parte de a Universidad Roberto Medellin Ostos y Julio Jiménez Rueda, rectory se rasio general, respectivamente, Ignacio Chavez, director de la Escuela {eMedicina, Vicente Lombardo, director de la Escuela Nacional Prepa- rafria, y Alfonso Caso, miembro del Consejo Universitario, ademas de representantes de diecinueve universidades de la Repiiblica. El debate gird en torno a la tercera de las seis conclusiones a que arribé el con- 1eso, eferente al caracter de los planes de estudio del bachillerato. Dos tess fueron las que causaron revuelo: 1) que la enseiianza de la filosofia deberia estar basada en la naturaleza y, 2) que la historia habria de ex- ponerse como una evolucién de las instituciones sociales, enfatizando el hecho econémico como factor esencial de la sociedad moderna. Fl ideal normativo del quehacer universitario seria la promocién de la igualdad y labisqueda de “una sociedad sin clases”." Para Caso la universidad constituia una comunidad de cultura, ésta no era otra cosa més que la elaboracién de valores (econdmico, ético, estétco, intelectual y religioso), y aquélla no deberia de estar sometida ninguna ideologia o credo filoséfico, dado que la verdad esta siempre en evolucién, Ademas, siguiendo a Bergson, planted que el objeto de la filosofia es la cultura, no la naturaleza (objeto dle las ciencias), y que los srandes hombres son quienes verdaderamente hacen la historia." Con- Secuentemente, rechazaba cualquier tentativa de cercenar la pluralidad deenfoques y acabar con la libertad de cétedra, amenazando con renun- ‘at a la universiclad si prosperaba una propuesta en este sentido. Entre ‘plausos, finaliz6 su primera intervencién diciendo que “su profesor de filosofia se ‘opone al naturalismo, se opone a la declaracién de colectivis- ™acomo credo de ta universidad mexicana”? Lombardo, por su parte, sevialé que los valores no eran todos a “nO que eran dlistinguibles y jerarquizables, siendo el econdmico el mas Caso y Lombardo, deaismo, p. 23. En los grandes y excepcionales momentos erea ““tgson, son los héroes extraordinariamente conmoved £8 “capaces de encontrar la novedad de su actitud, de tal mo Wivientes tna nueva necesiad una "4s temidad, [enri Bergson”, P- dere de a histori, sein feos os rey endrics ine qu son deo ia nueva frax Y dan a imitar una nueva justicia, una nue iflzd, una nueva autocomprensién”. Canivez, Caso y Lombardo, deaismo, p. 31 285 relevante en la época moderna; que la cultura tenia un cardcter histérico, por lo cual cada sociedad en determinado momento pensaba al mundo de cierta manera; que la guia de la ensefanza universitaria deberia ser el conocimiento cientifico, de alli la importancia del naturalismo dentro del ambito filoséfico; y, por iltimo, que la historia fundamentalmente daria cuenta de la evolucién de las instituciones sociales." Lombardo acabé por asimilar a la cultura dentro de la ideologia, postulando en consecuencia que el régimen surgido de la revolucién deberia elaborar lasuya: Ciertamente que este énimo, esta actitud, todavia no ha podico cuajar cen regimenes politicos y econémicos que, a su vez, formen una nueva pedagogia, una nueva filosofia, una nueva manera de entender la en- sefianza y establecer los institutos y colegios superioves del pais. Pero esa actitud undnime se palpa en el ambiente, porque no es solo el pen= samiento de un hombre, no es siquiera el pensamiento de grupos, es el pensamiento de la generalidad, es el pensamiento de la mayoria.* Esta nueva pedagogia ofreceria una alternativa a un régimen capita- lista caduco y la libertad de cétedra quedaria acotada dentro del marco de la ciencia, éste seria su tinico limite. La universidad, en suma, deberia salir de su torre de marfil y abrirse a la sociedacl. En el congreso dominé la postura de Lombardo pero, la otra ala, arrinconada adentro, gané afuera el respaldo de la Iglesia, la prensa y el PCM ~que como vimos habian adoptado una linea sectaria hacia el resto de la izquierda~ tomando por la fuerza el edificio de rectoria. El gobier= no no hizo nada, el rector Roberto Medellin se fue a su casa y “la mas alta institucién cle cultura de México cayd en manos del irracionalismo filoséfico”, ~ Los partidarios de la reforma tuvieron que abandonar la Uni- versidad. Pero Ia lucha no terminé con esto: con la reforma del 13 de di- ciembre de 1934 al articulo 3° de la Constitucién, la educacién impartida Por el Estado pas6 cle ser “laica” a “socialista”, con lo que gané terreno la linea de Lombardo restableci vio. En esta tercid en el r ndose de alguna manera el equilibrio pre- atméslera crispada comenzé la polémica, cuando Lombardo imercambio polémico entre Caso y Francisco Zamora. 1) Vargas Lozano, Esbozo, pp. 132 y ss, Caso y Lombardo, lécalisma, pp. 3637. 286 ba Lombardo ofecié dos razones para justifcar la inicitiva de sumarse 1 plito que no era suyo: la primera fue que le molesté el tono ann, cisico con que Caso trat6 a su adversario al hablar del materialise bistros y la otra, porque seguia en suspenso la vieja discusion Geto sentido cobraba mayor significacién por el hecho que en lu unautitotio de académicos tendria como juez. a la poblacién ilustrada dela repiblica”.* En otras palabras, se trataba de una lucha entre fign- sas dela misma estatura intelectual, no un intercambio desigual con un tkseonocido como Zamora, dentro de un foro nacional, El Universal, en alque ambos colaboraban regularmente, Ci los miércoles, En 1963 la Universidad Obrera de México edité un volumen don- de se reunian las intervenciones de Caso y Lombardo en la polémica de 1935. Para entonces el maestro ya habia muerto y Lombardo se encargé de escribir el prologo. Este hizo un breve recorrido por el pen- samiento mexicano de la seguncla mitad del siglo XIX y principios del _Butente con el propésito de mostrar cémo el positivismo se apoderd dela ensefianza superior, desterrando a la filosofia de este espacio, y (ine. reacci6n antipositivista ~coincidente con Ia gestacién de la Univers sidad Nacional y expresad ral de Justo Sierra— Amedias, territotio yen gar de ‘aso los viernes y Lombardo la claramente en el discurso inaugu- logré recolocarla en el lugar que le correspondia. & realidad, porque la filosofia que se apropié de tan digno abandonado por el positivismo ~a su juicio mas una ideologia ‘stfieadora del statu quo que un sistema filoséfico propiamente dicho- ra meramente intuitiva, una “filosofia irracionalista, entonces en boga (uma Europa acobardada que iba a sumirse pronto en la Primera 'erra Mundial”, Deslizg de ta rey sica ate otra tesis, continuacion légica de la anterior, con respecto ‘lefinicion del papel de la filosofia en el siglo XX. Si la metal Neista era u @Portacién de na especulacién imiitil y anticientifica, cus ser ae ‘ materialismo dialéctico? Lombardo construyé a su mode Ontadiccién entre ambas, para facilitar el transito hacia una re “S@ obvia: el marxismo, al fundamentarse en la historia, era ep? Pu 1.880 y Lombardo, leaino, pp. 19 y 20. WY Lombardo, Ldalisma, pp. 19 y ti i rio del me e » P- 11. Con motivo del veinticinco aniversar oe 86 Editorial Alba publicé sus intervenciones en el det lo dle La filasofia de la cultura y el materialismo dialéctico. agisterio de Caso, y otros ensayos FO el ta 287 de conocer el funcionamiento de la sociedad humana y sus tendencias previsibles, por tanto, podria abonar hacia una praxis politica -una es. pecie de racionalidad instrumental cuyo campo de aplicacién era la so- ciedad~ que se hiciera cargo del progreso social. Tuvo en ese momento una segunda revelacién “que me llen6 de inmensa alegria: comprendi que la filosofia no solo es conocimiento de la realidad, sino medio para transformarla”. En esto, no en la interrogacién introspectiva, residia la plenitud intelectual, porque “de este modo se enriquecié el hotizonte de mi propio ser y hallé para siempre mi sitio en el mundo: el de un militante de la revolucién que debe liquidar la explotacién del hombre por el hombre y concluir con la querella milenaria entre el hombre y la naturaleza”."” El debate comenzé a raiz de que Caso publicé el 21 diciembre de 1934 el articulo “El dilema del socialismo materialista”, a lo que Zamo- ra contesté a los pocos dias con “Un dilema sin cuernos”. Después de varios intercambios, vino la intervencién de Lombardo. ¢En qué consis- tia tal dilema del socialismo? En el intento de asociar “Ia justicia y la ver- dad de las reivindicaciones sociales a la fundamentacién materialista”. Este error, argumenté Caso, era consecuencia de otro mas elemental: negar que las ideas también formaban parte de la realidad, que existe tuna “realidad ideal”, es mas, las ideas hacen posible captar la realidad externa, De un brinco abrié paso a un atropellado silogismo: como des- conoce la realidad de los pensamientos “el materialismo es radicalmente falso”.* Tal presunci6n de falsedad hirié la sensibilidad de “un entusiasta aprendiz del materialismo dialéctico”, quien desnudé el poco conoci- tmiento que Caso tenia de esta doctrina, pues cnalquiera que la conociera ‘un poco “sabe que no hay el menor rastro de que el materialismo marxis- {a niegue la realidad, en cuanto a que es, del pensamiento”." Es inter sante destacar que el planteamiento de aso en contra del materialis™ suardé parecido con las objeciones que los socialistas cle! XIX tuviero” Para con el positivismo, a saber, subordinaban las ideas a la materia (!8 “onciencia aun érgano como el cerebro, por ejemplo) y minimizaba 0 . Caso y Lombardo, Idealism, p. 15. de Antonio Caso, “El dilema del socialismo materialista”, El Univesal 2! 06 iciembte de n del sang, Bre Ce 1984, en Zamora, Hdeaisma, pp. 67, 69 y 70. Las eursivas 50" Zamora, Idatisma, pp. 29 y 74, 288 jeplano negaba Ia existencia dle universales. Lo que no hizo el maestro jgeacusar al marxismo de empirista, como si hicieron aquellos y los e sialstas con el positivismo. Enel siguiente intercambio Caso ligé a Marx con Hegel, en la medida enqueaquel tomé el método dialéctico y lo aplicé a la historia desde una espectiva materialista, traicionando el discun del filésofo de Stutt- sat, porque su “idealismo absoluto” resultaba el tinico que es congruen- tecon la dialéctica. Por tanto, Marx, cual alquimista, “es el autor de ese irailloso acoplamiento, de ese contubernio ininteligible, entre la me- tafsica materialista, pobre esclava, y la noble dlialéctica hegeliana”.

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