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Devocionario del Glorioso San José

Este documento presenta una devoción a San José en forma de coronilla que consiste en siete meditaciones sobre los dolores y gozos de San José. Cada meditación describe un episodio de la vida de San José y María y Jesús, y concluye con una oración pidiendo la intercesión de San José. El documento también incluye oraciones y poemas adicionales dedicados a honrar a San José.

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Devocionario del Glorioso San José

Este documento presenta una devoción a San José en forma de coronilla que consiste en siete meditaciones sobre los dolores y gozos de San José. Cada meditación describe un episodio de la vida de San José y María y Jesús, y concluye con una oración pidiendo la intercesión de San José. El documento también incluye oraciones y poemas adicionales dedicados a honrar a San José.

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APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

DEVOCIONARIO DEL GLORIOSO PATRIARCA SAN JOSÉ


Manual del devoto Josefino

CORONA DE LOS DOLORES Y GOZOS DEL PATRIARCA


SEÑOR SAN JOSÉ

I. DOLOR Y GOZO. Las dudas del señor san José

¡Oh esposo de María, glorioso señor san José! así como fue grande la
angustia de vuestro corazón en la perplejidad sobre abandonar a vuestra
inmaculada esposa, así fué grande también vuestra alegría al saber por el
ángel que era voluntad del Altísimo que permanecierais a su lado.
Por este dolor y gozo os suplicamos que consoléis a nuestra alma, ahora
con una santa vida y en la hora de nuestra muerte con morir santamente,
en medio de Jesús, María y José. Amen.

Padre nuestro, Ave María y siete veces:


Señor san José, dignísimo espose de María y padre putativo de Jesús,
ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amen, Jesús.

L/: Gloria a la Trinidad del cielo, Padre, Hijo y Espíritu Santo.


R/:  Honra a la trinidad de la tierra, Jesús, María y José.

En la postrera agonía,
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Cuando mi muerte llegare,


Tu patrocinio me ampare
Y el de Jesús y María.

II. DOLOR Y GOZO. Nacimiento de Jesús en la mayor pobreza.


¡Oh felicísimo Patriarca, escogido por Dios para servir de padre al Verbo de
Dios hecho hombre! grande fué el dolor que sentiste al ver nacer en tan
extrema pobreza al niño Jesús y grande también tu alegría al verte en
medio de un ejército de ángeles que con su presencia y celestiales cánticos
convirtieron en paraíso la miseria del lugar y la crudeza y tinieblas de 2
aquella noche en que empezó la redención del mundo.
Os suplicamos por este dolor y gozo que después de esta vida pasemos a
oír las alabanzas que dan a Dios los ángeles y gozar de los resplandores de
la gloria celestial con Jesús, María y José. Amen.

III. DOLOR Y GOZO. La circuncisión del Señor.


¡Oh ejecutor obedientísimo de la ley de Dios glorioso señor san José! La
sangre preciosísima que en la circuncisión derramó Jesús te traspasó el
corazón; pero remedió este dolor el consuelo que sentisteis al llamar al
niño coa el nombre dulcísimo de Jesús.
Por este dolor y gozo os suplicamos nos alcancéis la gracia de que
corregidos en vida de nuestros vicios, amemos a Jesús, para que grabando
en nuestro corazón tan dulce nombre, tengamos la dicha de morir
pronunciando Jesús, María y José. Amen.

IV. DCLOR Y GOZO. José y María delante de Simeón.


¡Oh fidelísimo santo, glorioso señor san José, a quien Dios concedió tener
parte en los misterios de la redención! Si el anuncio que oísteis de los
labios de Simeón sobre lo qué había de padecer Jesús y María os afligió en
gran manera, os consoló mucho más el saber que serían infinitas las
almas que se habían de salvar en virtud de los padecimientos de Jesús y
de María.
Alcanzadnos por este dolor y por este gozo que seamos del número de los
que por los méritos de Jesús é intercesión de María, hayan de resucitar
gloriosos a la vida eterna. Amen.

V. DOLOR Y GOZO. La huida a Egipto


¡Oh custodio vigilantísimo e íntimo del Hijo de Dios encarnado, glorioso
san José! Mucho afán, mucha pena os ocasionó el cuidado de haber de
sustentar al Hijo del Altísimo, principalmente en la huida a Egipto; pero
también os consoló grandemente el tener al mismo Dios en vuestros
brazos y ver caer en su presencia los ídolos de Egipto.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Os suplicamos por este dolor y gozo que, alejando de nosotros al tirano


infernal del pecado, sobre todo, huyendo de las ocasiones peligrosas,
caigan de nuestro corazón los ídolos de los afectos terrenos, para que no
perteneciendo sino a Jesús y María, vivamos con ellos para morir
santamente en Jesús, María y José.

VI. DOLOR Y GOZO. Vuelta de Egipto á Nazaret


¡Oh ángel de la tierra, glorioso señor san José, que admirasteis al Rey del
cielo, obediente y sujeto a una señal vuestra! Si el consuelo que tuvisteis al
recibir del ángel la orden de sacar a Jesús de Egipto lo enturbió la noticia 3
de que reinaba Arquelao en lugar de Herodes, asegurado, no obstante, por
el ángel arribasteis gozoso á Nazaret con Jesús y María.
Por este dolor y gozo os rogamos nos alcancéis que libre nuestro corazón
de temores nocivos, con tranquilidad de espíritu vivamos y muramos con
Jesús y María, y también con vuestra compañía dulcísima. Amen.

VII. DOLOR Y GOZO. La pérdida y hallazgo de Jesús en el templo.


¡Oh modelo de toda santidad, glorioso señor san José! Si perdisteis, y no
por culpa vuestra, al divino niño Jesús, añadiendo a tal dolor la angustia
de no encontrarlo en tres días, tuvisteis al fin el consuelo de hallarle en el
templo honrado y admirado de los doctores.
Por este dolor y gozo os suplicamos con todas las veras de nuestro corazón
que intercedáis para que jamás perdamos a Jesús por culpa grave; y si
tuviésemos tal desgracia, le busquemos sin descanso hasta encontrarle, y
especialmente en el artículo de la muerte, para pasar a gozar de él en el
cielo, donde con vos podamos cantar eternamente las misericordias del
Señor con Jesús y María. Amen.

OFRECIMIENTO
José santísimo, ejemplo admirable de todas las virtudes, yo te ofrezco
estos siete padres nuestros, Ave Marías y Señor san José con Gloria Patri,
en veneración de los siete dolores y gozos de tu corazón purísimo, y te
suplico me alcances de la piedad Divina que mi alma te acompañe en tus
afectos, doliéndome en tus dolores, gozándome en tus gozos, y que logre lo
que te pido en este día, para mayor gloria de Tuya, bien de mi alma y
provecho de mis prójimos, Amen, Jesús, María y José,

PRECES AL SEÑOR SAN JOSÉ

Santa María,
Señor san José,
Purísimos Padres de Jesús,
Señor san José, esposo de María,
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Señor san José, protector del clero,


José sacratísimo,
José dulcísimo,
José amabilísimo, -
José, coadjutor del Padre,
José, padre del Hijo de Dios,
José, sustituto del Espíritu Santo,
José, redentor del Redentor,
José, que alimentaste a Jesús,
José justísimo,
José, huésped de Dios, 4
José castísimo
José, depositario del tesoro celestial,
José, tesoro de los misterios,
José, erario de los celestes dones,
José, administrador de la casa de Dios,
José, templo de la fe,
José, esperanza nuestra,
José, incendio de amor,
José, ejemplar de conformidad,
José, ejemplar de obediencia,'
José, ejemplo de pureza,
José, abismo de penitencias,
José, maestro de perfección,
José, paraíso de virtud,
José, celador de las almas,
José, protector de los cristianos,
José, gloria de la iglesia,
José, protector de los religiosos,
José, terror de los infiernos,
José, auxilio de los pecadores,
José, descanso del perseguido,
José, consuelo del angustiado,
José, medicina de los enfermos,
José, socorro de los necesitados,
José, perseverancia de los penitentes,
José, compañero de los eremitas,
José, libertad del cautivo,
José, maestro de contemplativos,
José, reglamento de los vírgenes,
José, refugio de los agonizantes,
José, protector de los moribundos,
José, primado de los patriarcas,
José, ejemplar do los profetas,
José, norma-de los apóstoles,
José, fortaleza do los mártires,
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

José, director de los confesores,


José, ejemplar de los esposos.

L/: Ruega por nosotros, Señor san José


R/: Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo,

OREMOS: Oh Dios, que en tu inefable providencia te has dignado elegir al 5


señor san José esposo de tu santísima Madre y padre putativo de Jesús,
concédenos, te suplicamos, que al que veneramos como protector en la
tierra, merezcamos tenerlo por protector en los cielos. Que vives y reinas
por los siglos de los siglos. Amen.

Bendita sea la grandeza


Que el Señor te concedió,
Pues por. Esposa te dió
A la celestial Princesa.
Por dignidad tan excelsa,
José, esposo de María,
Te pido desde este día
Con todo mi corazón
Que me veas con compasión
Y me asistas en mi agonía.

PARA LA VISITA DOMICILIARIA DEL SEÑOR SAN JOSÉ

Ven, José santo, y bendice


Con tu presencia sagrada
A todos los que habitamos
En esta pobre morada.

¡Cuánto tiempo, José santo,


¡Suspirábamos tu ausencia!
Y hoy nos vemos a tus plantas
Postrados en tu presencia.

Venid, sí, venid y honrad


A tus socios, que anhelaban
Verse a tus pies y esperaban
Vuestra gran paternidad.

Estamos en tu presencia
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

De todos necesitados;
Mas fiados en tu clemencia
Quedaremos remediados.

¡Cuánto, José, es nuestro gozo


¡Que tenemos este día!
Pues veniste a visitarnos
Con muchísima alegría.

Venid, jóvenes y ancianos;


Demos gracias a José, 6
Que se dignó visitarnos
Para aumentar nuestra fe.

Cielo, sol, luna j estrellas.


Astros, luceros brillantes,
Hombres, mujeres, infantes
Adorad sus plantas bellas.

Ángeles todos del cielo,


Toda la Iglesia triunfante,
Alabemos a José
Con alabanza constante.

Aire, fuego, mar y tierra,


Dadle gloria con gran canto:
Cuanto el universo encierra
Alabad a José santo.

Sí, adoradle y bendecidle,


Porque volvimos a verte,
Y volved a visitarnos
En el trance de la muerte.

Por tu santísimo Hijo,


Por la sagrada María,
Asistid al punto fijo
De nuestra última agonía.

Y tenemos la esperanza
Nos daréis paz en la vida
Y la bienaventuranza
Al fin de nuestra partida.

Para que en eterna gloria


Te alabemos para siempre
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Y por ti cantar victoria


Yute Dios eternamente.

DESPEDIDA

Adiós, divino José,


protector universal,
Adiós, adiós, señor nuestro, 7
Ya te vas a caminar.

Ya te vas, padre adorado,


De los socios tan queridos,
De tus devotos amado
Y de Dios obedecido.

¿Es posible, padre mío,


¿Qué tan tristes nos quedemos?
Si te vas de nuestra casa,
¿Hasta cuándo te veremos?

Si te vas padre querido,


Quedas en el corazón
De tus socios, que por siempre
Te darán adoración.

Protector universal
De la iglesia, pastor bueno,
Te rogamos por María
Tío nos dejes sin consuelo.

Llorando quedan tus socios,


Miradlos; padre querido,
Llenos están de dolor
Y el corazón afligido.

Pues si te vas, padre mío,


Te rogamos nos protejas,
Dadnos consuelo en la vida.
Ya que tan solos nos dejas.

Mira que el fiero dragón


Nos persigue hasta la muerte
Y nos quiere sepultar
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Al infierno para siempre.

No permitas, dueño amado,


Que tal cosa nos suceda;
Que en tí esperamos confiados
Que perturbarnos no pueda.

Y esperamos por Jesús


Que hemos de volver a verte
En el terrible momento
De la hora de nuestra muerte. 8

Para que nos des valor


Contra el poder infernal
Y pasemos por tu amor
A la patria celestial.

Para que a Dios tributemos


Con cánticos de victoria
Y contigo le gocemos
Eternamente en la gloria.

DEVOCION
AL CORAZON DEL SANTISIMO PATRIARCA SAN JOSÉ

ORACIÓN
Gloriosísimo Patriarca José, benigno asilo de afligidos, refugio seguro de
desconsolados; derretido mi corazón en afectos, y llena mi alma de gozo,
me pongo ante tu piadosa presencia, pretendiendo mi veneración rendida,
recrearse enamorada en el candor precioso de tu Corazón castísimo: ¡Oh! 
corazón virginal! ¿Quién pudiera hacerse lenguas para publicar tus
glorias? ¿Quién pudiera registrar sus tamaños, por el divino amor tan
crecidos? Pues mereciste ser sagrado Erario en que divinamente
enamorado nuestro Criador divino, depositó sus altísimos designios y
enclaustró sus divinos secretos: ¡Oh corazón amorosísimo! En cuya
virginal pureza se recreé la Trinidad Beatísima, en cuya acrisolada fineza
afianzó su sustento la humanidad de mi Jesús dulcísimo, en cuya
rectísima justicia vinculó su más acreditada Custodia la Madre Virgen de
nuestro humanado Dios, en cuya piedad caritativa aseguramos el
Patrocinio tus devotos. Justísimo José, esperamos de la benignidad de tu
piadoso corazón interpondrás tus ruegos ante la Majestad Divina, para
que, libertados nuestros corazones de los afectos terrenos, se dediquen
siguiendo tus sagradas huellas al amor divino, para esto pues, pretende
nuestra devoción rendida engolfarse en las dulces corrientes, que, como
fuente perenne de virtudes, atesora caritativo tu corazón amoroso. Varón
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Castísimo, cristalino espejo de fortaleza, clarísimo ejemplo de la virtud más


heroica, espanto del Infierno y encanto del cielo, poderoso es el amor de tu
finísimo corazón ante Nuestro Dios y Señor, para que por tu intercesión
aplaque la ira de su Divina Justicia, que por nuestras culpas merecemos,
y nos conceda los auxilios de su gracia, que por tu intercesión esperamos.
Oh mi dulcísimo y benignísimo José, putativo Padre de Jesús, verdadero
Esposo de María, rendidamente te pedimos tus humildes dichosos
esclavos, ofrezcas ante la Majestad de Dios Trino y Uno, la sagrada
purísima víctima de tu corazón en las sagradas aras de los corazones de
Jesús y María, para que, a vista de sacrificio tan puro, y de aras tan
soberanas, se compadezca su Majestad de nuestra miseria, librándonos de 9
toda culpa, de toda peste y males contagiosos; nos conceda su gracia, para
que, en tu compañía, en la de Jesús y de María alabemos a su Divina
Majestad en la gloria en donde vive y reina por todos los siglos. Amen.

Se reza tres veces el Padre nuestro y Ave María con Gloria Patri y dirás:

Piadoso corazón de José, ruega por mí al castísimo corazón de Jesús, y al


Purísimo corazón de María.

ORACIÓN
Oh dulcísimo Jesús, adoptivo Hijo de José, que con amorosa dignidad
engrandeció tu Soberana Majestad el castísimo corazón de este purísimo
Patriarca, cuántas veces Divino Redentor, en amorosos afectos
recíprocamente unidos tu Corazón y el de José, se unieron afectuosos,
cuantas veces en canto de nuestras potencias, con afectos en lugar de
voces, se hablaron vuestros dos amantes finísimos Corazones, siendo para
tu fineza dulcísimo Jesús, el purísimo corazón de José, inmaculado espejo
en que con amoroso recreo se miró tu divina bondad, doite Eterno Dios y
Señor mío gracias con todo rendimiento porque benigno criaste un corazón
tan puro y un refugio tan poderoso para los pecadores en José, pues en el
ameno y delicioso Paraíso de su corazón hallamos frutos de virtud para
sabroso alimento de nuestras almas, ríos caudalosos de favor para
purificar nuestros espíritus, sombra benigna para librarnos de las
ardientes tentaciones del demonio. ¡Oh corazón celestial! dechado de
virtud, norma sagrada de castidad, dale tus las gracias a Nuestro Señor,
pues tu solo puedes gratificar tanto favor a la Divina Majestad, á tí te
concedió tan puro corazón y en él a todos nos franqueé su piedad:
atendiendo a esto te pido rendidamente mi Redentor Divino, me concedas
un casto corazón para amarte y servirte en esta vida y después de mi
muerte gozarte en compañía de mi queridísimo José en la gloria. Amen.
Jesús, María y José.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

ROSARIO
DEL PATRIARCA SEÑOR SAN JOSÉ

ACTO DE CONTRICIÓN
Amantísimo Jesús, mi Dios, mi Redentor, mi Señor, mi único bien:
postrado ante vuestra soberanía. Yo el mayor pecador del mundo, y la
criatura más ingrata a vuestros beneficios, pido arrepentido perdón de mis
yerros, con que infinitamente os he agraviado, pésame en el alma, una y 10
millares de veces haberos ofendido solo por ser quien sois, tan digno de ser
amado, propongo con todas las veras de mi corazón de no ofenderos más,
de enmendar mi vida, enfrenar mis apetitos y pasiones y apartarme de
todas las ocasiones que han sido la causa de mi perdición: Ea pues Jesús,
amante Padre mío, por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, Muerte
y Pasión; por los de María Santísima vuestra Divina Madre, y Madre de los
pecadores, y por los de Señor San José vuestro Siervo, y estimativo Padre,
me perdonéis mis pecados, y me deis gracias para perpetuarme en vuestro
santo servicio, hasta el fin de mi vida Amen.

MISTERIOS GOZOSOS
lunes y jueves

PRIMER MISTERIO
Oh Purísimo José, Hijo de David, nosotros os ofrecemos estas diez
salutaciones al inefable gozo que tuvisteis, cuando siendo propuesto entre
todos los demás de vuestra Tribu para que fuese escogido el que había de
ser Esposo de María Santísima floreció la vara en vuestra mano
declarando el cielo ser Vos el señalado para tanta dignidad: gozándonos de
vuestro gozo, y por él os suplicamos nos alcancéis ser del número de
predestinados y escogidos para la gloria. Amen.

SEGUNDO MISTERIO
Oh Santísimo José, nosotros os ofrecemos estas diez salutaciones, al
inefable gozo que vuestro corazón tuvo cuando dando la mano a la Reina
de los ángeles, os admitió por Esposo. Gozándonos de vuestro gozo, y por
él os suplicamos nos alcancéis, que seamos perpetuos y verdaderos
esclavos de vuestra Santísima Esposa y vuestro. Amen.

TERCER MISTERIO
Oh Santísimo José, nosotros os ofrecemos estas diez salutaciones al
inefable gozo que tuvisteis cuando vuestra Santísima Esposa os dio parte
del voto que tenía hecho a Dios de perpetua virginidad; por ser conforme a
vuestro deseo, el mismo, que sin ejemplar tenías hecho: os suplicamos,
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Señor, por este gozo nos alcancéis pureza de cuerpo y alma, para que
seamos templos vivos de Dios enesta vida, y le gocemos en la eterna.
Amen.

CUARTO MISTERIO
Oh Providentísimo José, nosotros os ofreceos estas diez salutaciones al
inefable gozo, que vuestro corazón sintió, cuando habiendo determinado
ausentaros y dejar a vuestra Purísima esposa, por no saber el Misterio, os
revelo el Ángel diciéndoos: que su Hijo era obra del Espíritu Santo, Gózome
de vuestra alegría y por ella os suplicamos, nos alcancéis santa y sencilla
intención, para juzgar siempre lo mejor de nuestros prójimos. Amen. 11

QUINTO MISTERIO
Oh humildísimo José, nosotros os ofrecemos estas diez salutaciones al
inefable gozo, que vuestro corazón sintió, cuando informado del ángel, que
vuestra Santísima Esposa había concebido al Hijo de Dios por obra del
Espíritu Santo, la visitasteis con profunda humildad y reverencia,
venerándola como verdadera Madre de Dios: Os suplicamos, Señor, por
este gozo nos alcancéis exaltación de nuestra Santa Fé católica,
extirpación de las herejías, paz y concordia entre los príncipes cristianos,
prosperidad de los católicos reinos y buenos sucesos de esta República,
que están bajo de vuestro patrocinio y amparo; salud corporal y espiritual
de vuestros devotos, y que después de esta vida os acompañemos en la
eterna. Amen.

MISTERIOS DOLOROSOS
Martes y Viernes

PRIMER MISTERIO
Oh Justo José, nosotros os ofrecemos estas diez salutaciones al gravísimo
dolor que vuestro corazón sintió, cuando viendo preñada a vuestra
Santísima Esposa, ignorando el Misterio, determinasteis el ausentaros, y
dejarla antes que infamarla; por este gravísimo dolor os suplicamos nos
alcancéis perfecta paciencia en los trabajos y prudencia en nuestras
determinaciones, Amen.

SEGUNDO MISTERIO
Oh José benignísimo, nosotros os ofrecemos estas diez salutaciones al
dolor y compasión, que vuestro corazón sintió cuando cumpliendo con el
edicto del César, que mandaba, que se matriculasen todas las familias,
yendo a Jerusalén a matricularos, no hallasteis en toda la ciudad albergue
ni posada, y os obligó la necesidad a salir de ella, y buscar un humilde
pesebre en que naciese el Hijo de Dios: os suplicamos, Señor, por este
Dolor nos alcancéis perfecta resignación y alegría para que se cumpla la
voluntad de Dios. Amen.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

TERCER MISTERIO
Oh José obedientísimo, nosotros os ofrecemos estas diez salutaciones al
Dolor, que vuestro corazón sintió, cuando en la Circuncisión del Señor, a
los ocho días de su nacimiento le visteis derramar su sangre y lágrimas de
dolor por cumplir con el precepto, aunque no le obligaba la ley:
Suplicámoste por este Dolor nos alcancéis celo de la guarda de la ley, y
perfecta observancia de todos los preceptos. Amen.

CUARTO MISTERIO
Oh José Benditísimo, nosotros os ofrecemos estas diez salutaciones al 12
dolor y trabajos, que padecisteis, y sintió vuestro Corazón, cuando avisado
del Ángel, que Herodes pretendía quitar la vida al Niño Dios, huisteis a
Egipto llevándole con su Santísima Madre. Os suplicamos, por lo que
merecisteis en el viaje, nos alcancéis de este Soberano Señor, que,
despreciadas todas las comodidades de la tierra, y deshechos de todo
consuelo humano solo pretendamos los verdaderos gozos del cielo Amen.

QUINTO MISTERIO
Oh José Pacientísimo, nosotros os ofrecemos estas diez salutaciones al
rigoroso dolor, que vuestro Corazón, sintió, cuando volviendo del Templo
de Jerusalén á Nazareth, y juzgando que el Niño Jesús iba en compañía de
su Santísima Madre conocisteis su falta, echándole menos en la compañía
de entre ambos: os suplicamos Señor nos alcancéis que nuestro mayor
dolor y pena sea perder a Dios por el pecado, y que mereciendo hallarle
por la penitencia, le tengamos eternamente, y por este dolor os pedimos la
exaltación de nuestra santa Fé católica, extirpación de las herejías, paz y
concordia entre los Príncipes Cristianos, prosperidad de los católicos
reinos, y buenos sucesos de esta República, que está bajo de vuestro
Patrocinio, y amparo, salud corporal y espiritual de vuestros devotos, y
que después de esta vida os acompañemos en la eterna. Amen.

MISTERIOS GLORIOSOS
miércoles, sábado y domingo
PRIMER MISTERIO
Oh poderoso José, nosotros os ofrecemos estas diez salutaciones a la gloria
inefable, que tuvisteis por ser custodio, y verdadero Esposo de la Virgen
María Madre de Dios, y que como tal le sustentasteis con vuestro sudor, y
trabajo: Os suplico Señor por esta dignidad, y gloria nos concedáis vuestro
Patrocino y amparo, para que merezcamos ser verdaderos esclavos de esta
celestial Reina, y Señora nuestra Amen.

SEGUNDO MISTERIO
Señor San José, digno de este título soberano: nosotros os ofrecemos estas
diez salutaciones a la inefable gloria y honra que el Cielo os concedió,
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

haciéndoos Tesorero de los Misterios de la Redención, que no mereció otro


alguno de los hombres; os suplicamos nos alcancéis de nuestro Redentor,
que no se malogre en nosotros los trabajos de su Cruz y Muerte, sino que
logremos los frutos de su sangre. Amen.

TERCER MISTERIO
¡Oh Fidelísimo José!  nosotros os ofrecemos estas diez Salutaciones a la
gloria y honra que tuvisteis de ser Señor, y Cabeza de la Casa, y Familia de
Jesús y de María, venerándoos todos los Espíritus Soberanos, y
obedeciéndoos el Rey de las Eternidades: Os suplicamos por esta gloria 13
indecible, nos alcancéis aborrecimiento de toda altivez y soberbia, perfecta
obediencia, y resignación con la voluntad de Dios Amen.

CUARTO MISTERIO
Oh José sapientísimo, nosotros os ofrecemos estas diez salutaciones a la
gloria y honra que el Eterno Padre os concedió, dándoos facultad para que
a su Unigénito Hijo le pusierais el nombre de Jesús: os suplicamos Señor
que por vuestra intercesión consigamos la salud y remedio que significa
este dulcísimo Nombre y que sea la defensa de nuestros peligros y
tentaciones en la peregrinación y el objeto de nuestra gloria en la Patria
Celestial. Amen.

QUINTO MISTERIO
Oh José dichosísimo: nosotros os ofrecemos estas diez salutaciones a la
gloria de vuestro dichoso tránsito, pues fué en los brazos de Jesús y de
María. Suplicámoste Señor nos alcancéis buena muerte, y que a la hora de
ella gocemos de vuestra presencia, para que con ella aseguremos los
peligros de la rigorosa cuenta y tentaciones de los enemigos y riesgos de la
salvación, y pues gozáis tan supremo lugar en la gloria, amparad estos
reinos que están bajo de vuestro patrocinio, pidiendo al Señor nos conceda
paz entre los príncipes cristianos, exaltación de nuestra santa Fé católica,
extirpación de las herejías, prosperidad en los católicos reinos y buenos
sucesos en esta República, salud corporal y espiritual de vuestros devotos
y en especial de los que con verdadero afecto os invocan, y que después de
esta vida os acompañemos en la eterna. Amen

DEVOCIÓN AL SANTÍSIMO PATRIARCA SAN JOSÉ

ACTO DE CONTRICION.
Jesús mío dulcísimo: ¿con qué cara se pondrá en tu presencia el mayor de
todos los pecadores? ¿Cómo parecerá sin confusión la más ingrata de las
criaturas? Sí, bien mío: solo confiado en tu bondad y para anegar en un
copioso llanto el enorme peso dé mis culpas, me presento ante tus ojos.
Mas, ¿qué conseguiría sin el arrimo y sostén de la gracia que tú mereciste
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

en la cruz? Nada, nada ciertamente. Báñame, pues, con tu sangre, ¡oh


dulcísimo Jesús: Limpia mi corazón de tantas manchas, dejándome en ese
océano infinito de amor, purificado de las inmundas heces de mis vicios:
mírame, en fin, como hijo de José y María, para que me perdones y me
salves. Amen.

Tres Padre nuestros y Ave Marías, gloriados, en memoria de los tres


principales privilegios de nuestro amantísimo Santo:

Primero: Ser padre putativo de Jesús.


Segundo: Esposo dignísimo de María, 14
Tercero: Depositario y dispensador de los tesoros inmensos de la gracia.

Concluyendo con esta:

ORACIÓN
Santísimo José esposo dignísimo de María y padre putativo de Jesús; por
ambos títulos el más dichoso y feliz de todos los santos: nada tenemos
más cierto, padre santísimo que el que tienes en tus manos todo el poder
de un Dios, para disponer, según tu voluntad, de los tesoros todos y
riquezas de la gracia. Porque (si como dice David) tiene Dios gusto en
obsequiar a los justos haciendo su querer y voluntad ¿cuánto más la tuya,
que eres por tu dignidad el más santo y sublimé de todos los santos? A tí,
pues, á tí José Santísimo, á tí venimos; no sólo atraído de tu santidad y
tus dulzuras, sino enviados también del Todopoderoso, que nos dice, como
Faraón a los egipcios: Id a José, Gozo inefable nos causa, ¡oh padre
amantísimo! saber que nuestros trabajos y tribulaciones tenemos un
recurso tan seguro en tu patrocinio y tu bondad. Es general tu imperio,
sobre todo. No tiene término tu ilimitada autoridad. El cielo y la tierra te
obedecen. Ninguna criatura osará jamás traspasar tus mandamientos,
pues el Omnipotente los respeta y Jesús y María obsequiarán humildes tu
precepto y voluntad. Manda, pues, Santo mío, que cesen (estos temblores,
pestes, etc.) Una palabra tuya bastará para remediarnos. Restitúyenos las
dulzuras de la paz; alcanzándonos que removiendo de nuestros corazones
los obstáculos de la culpa, terminemos en gracia nuestra presente y breve
vida, para pasar después a alabarte y alabar contigo a Jesús y María en la
gloria. Amen.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

SIETE PRINCIPALES DOLORES Y GOZOS DEL SANTÍSIMO PATRIARCA


SEÑOR SAN JOSÉ
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ACTO DE CONTRICIÓN.
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, por ser vos quien sois,
bondad infinita, siento haberos ofendido, y propongo con vuestra gracia no
pecar más, la que espero me concedáis por los dolores y gozos de vuestro
putativo padre Sr. S. José, para perseverar en vuestro santo servicio hasta
alabaros en el cielo. Amen.

ORACION
¡Dichoso Patriarca, Sr. San José, que padeciendo dolores mereces los
mayores gozos y especiales privilegios, por ser Esposo de María y Padre de
Jesús! Suplicote me alcanees perdón de mis culpas, gracia para no pecar
más, y el favor que te pido, saludándote por tus siete dolores y gozos.
Amen.

Dame afectos fervorosos,


José porque con amores
Recordando tus dolores
Solemnice yo tus gozos.

PRIMER DOLOR Y GOZO


Primer privilegio. Conseguir sus devotos por su intercesión la virtud de
la castidad. Padre mío, Sr. San José: por el dolor que tuviste viendo
preñada á tu amada Esposa, y por el gozoso aviso que te dio el ángel de ser
obra del Espíritu Santo, te suplico me alcances la virtud de la castidad en
el más alto [Link]. Padre Nuestro y Ave María.
Por este gozo y dolor,
Te pedimos, Padre amante,
Que una fé firme y constante
Nos alcances del Señor.

SEGUNDO DOLOR Y GOZO


Segundo privilegio. Alcanzar a sus devotos poderosos auxilios para salir
del miserable estado de la culpa. Protector mío, Sr. San José, por el
dolor que tuviste viendo nacer á Jesús despreciado y con pobreza y por el
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

gozo adorado de pastores y de reyes; te alcances un verdadero dolor de mis


pecados volverá la amistad de mi Dios.
Padre Nuestro y Ave María.
Por este gozo y dolor,
Te pedimos, Padre amante,
Que una fé firme y constante
Nos alcances del Señor.

TERCER DOLOR Y GOZO 16


Tercer privilegio. Conseguir por tu intercesión la verdadera devoción á
María Santísima. Abogado mío, San José: por el dolor que tuviste viendo
derramar la sangre preciosísima de tu hijo circundándole, y por el gozo
que tuviste al oír que se le puso el dulce nombre de Jesús nuestro
Salvador, te suplico que me alcances un crecido afecto y devoción á María
Santísima. Padre Nuestro y Ave María.
Por este gozo y dolor,
Te pedimos, Padre amante,
Que una fé firme y constante
Nos alcances del Señor.

CUARTO DOLOR Y GOZO


Cuarto privilegio. Lograr a sus devotos por su intercesión una buena
muerte. Patrón mío Señor San José, por el dolor que sentiste profetizando
Simeón la muerte de Jesús, y por el gozo qué tuviste sabiendo que moriría
por redimirnos: Suplicote me alcances una muerte en gracia, y entregar mi
espíritu en manos de Jesús, María y José. Amen. Padre Nuestro y Ave
María.
Por este gozo y dolor,
Te pedimos, Padre amante,
Que una fé firme y constante
Nos alcances del Señor.

QUINTO DOLOR Y GOZO


Quinto privilegio. Temblar y huir los demonios á la invocación del
santo nombre de JOSE. Patriarca Sr. San José: por el dolor que tuviste
sabiendo que-Herodes quería degollar a tu hijo Jesús, y por el gozo que te
anunció el ángel guardarte en Egipto, Suplicote, purísimo José á cuya
dulce invocación huyen los demonios, me Signes con el sello de tu nombre,
para que grabado en mi corazón y repetido con mis labios, me sirva de
fuerte escudo en todo mal. Amen. Padre Nuestro y Ave María.
Por este gozo y dolor,
Te pedimos, Padre amante,
Que una fé firme y constante
Nos alcances del Señor.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

SEXTO DOLOR Y GOZO


Sexto Privilegio. Alcanzar por tu intercesión remedio de las necesidades
corporales. Defensor mío, Sr. S. José; por el temor con que obediente
caminaste á tierra de Israel y por el gozoso anuncio que tuviste para ir a
Nazaret; Suplicote me alcances paciencia y el remedio de mis trabajos y
tribulaciones, Amen. Padre Nuestro y Ave María.
Por este gozo y dolor,
Te pedimos, Padre amante,
Que una fé firme y constante
Nos alcances del Señor. 17

SÉPTIMO DOLOR Y GOZO


Séptimo Privilegio. Lograr por su intercesión la sucesión conveniente
en las familias. Santo mió, Sr. S. José: por el dolor que sentiste la
ausencia de Jesús, y por el gozo que tuviste de verle enseñando en el
templo, Suplicote alcances a las familias católicas la sucesión deseada y
que más les convenga. Amen. Padre Nuestro y Ave María.
Por este gozo y dolor,
Te pedimos, Padre amante,
Que una fé firme y constante
Nos alcances del Señor.

ORACION FINAL
Santísimo Patriarca Señor S. José, dignísimo esposo de la Virgen María y
Padre putativo de nuestro Redentor Jesús, por tus heroicas virtudes,
dolores y gozos, mereciste tan singulares títulos, y por ellos tan singulares
privilegios para interceder por tus devotos; Suplicote Santo mío, alcances
pureza entera a los mozos y doncellas, castidad a los casados, continencia
a los viudos, santidad y celo a los sacerdotes, paciencia á los confesores,
obediencia a los religiosos, fortaleza a los perseguidos, discreción y consejo
a los superiores, auxilios poderosos á los pecadores é infieles para que se
conviertan, perseverancia á los penitentes, y que todos logramos ser
devotos de tu amada Esposa María Santísima; para que por su intercesión
y la tuya, podamos vencer á nuestros enemigos, por los méritos de Jesús,
y conseguir las gracias y favores que te hemos pedido en este septenario,
para santificar nuestras almas, hasta conseguir dichosa muerte y gozar de
Dios eternamente en el cielo. Amen.

CARTA DE ESCLAVITUD AL SEÑOR SAN JOSÉ


¡Oh José Santísimo! Padre y Señor mío: yo N. N. postrado a vuestros pies,
me ofrezco y constituyo por esclavo vuestro, como lo soy de Jesús
Sacramentado y de María Santísima, concebida sin culpa original en el
primer instante de su ser, para que así tenga siempre en mi corazón a
todos tres señores, Jesús, María y José, y en señal de esta esclavitud os
pagaré, dulcísimo Padre y
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Señor mío, el tributo diario, rezando siete dolores y siete gozos que
tuvisteis en compañía de vuestra amada Esposa. Suplicoos, piadosísimo
Padre, me miréis con ojos de misericordia, y recibáis en el número de
vuestros dichosos esclavos, y por vuestras santísimas penas me libréis de
las que se me pueden ofrecer en este valle de lágrimas, y por vuestros
santísimos gozos alcancéis a mi alma el gozo de una buena conciencia,
santa vida y dichosa muerte, en la cual por vuestra intercesión goce yo,
santísimo Padre mío, de los favores y asistencia de Jesús, María y José,
para que, con tal compañía, consolado y perdonadas todas mis culpas,
vaya a verla, gozarla y alabarla eternamente en el cielo. Amen.
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De tu hermosura eminente
No es posible que prescinda,
Pues Dios en su mente linda
Te formó tan lindamente:
Es, José, tan excelente

Tu hermosura, que el afecto


A Dios llevó, y en efecto
Dios la perfección te dio;
Pero de ella se valió
Para hacerse hombre perfecto.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

ESTACIONES
AL SANTISIMO PATRIARCA SEÑOR SAN JOSÉ
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Por la cual promete el Santo alcanzarnos de Dios Nuestro Señor cuanto
deseáremos, si nos conviniere, rezándole siete estaciones en cada uno de
los siete jueves.

Puesto de rodillas ante una imagen del Santísimo Patriarca, y habiéndose


persignado, se comienza con el siguiente:

ACTO DE CONTRICION.
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, criador y redentor mío, a
mí me pesa de todo corazón de haberos ofendido, por ser vos quien sois, y
porque os amo sobre todas las cosas, propongo, Señor, ayudado de vuestra
divina gracia, nunca más pecar, y confío en vuestra misericordia, que me
perdonaréis por los merecimientos de vuestra vida, pasión y muerte; y por
los méritos del Patriarca Sr. San José, y me daréis gracia para no volveros
a ofender, y perseverar en vuestro servicio hasta el fin de mi vida. Amen.

Ahora comienzan las siete estaciones:

PRIMERA ESTACIÓN. AL NACIMIENTO DEL SANTÍSIMO PATRIARCA


OFRECIMIENTO. Gloriosísimo Patriarca, Padre mío, Sr. S. José: yo te
ofrezco esta estación, y te pido, que por el singularísimo favor que Dios
Nuestro Señor te hizo en haberte criado para Esposo castísimo de María
Santísima, y padre putativo de Jesús, me concedas el favor que solicito,
por Nuestro Señor Jesucristo. Amen.

SEGUNDA ESTACIÓN. A SUS DESPOSORIOS


OFRECIMIENTO. Dulcísimo Padre y Señor mío, Sr. San José: yo te ofrezco
esta estación y te pido, que, por la dignidad tan alta, dones y privilegios
que el Señor te concedió al dar la mano de Esposo a la Reina de los cielos;
me alcances de esta soberana Señora el buen despacho de mi petición, si
conviniere para su mayor honra y gloria, por
Nuestro Señor Jesucristo. Amen.

TERCERA ESTACIÓN. A SUS CELOS


APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

OFRECIMIENTO. Afligidísimo Padre mío, señor San José: yo te ofrezco


esta estación, y te pido que por aquella prudencia, resignación, silencio y
humidad con que toleraste el dolor de tus celos, padeciendo a solas tus
tormentos, me alcances de tu Santísima Esposa el buen despacho de mi
petición, si conviene, por Nuestro Señor Jesucristo. Amen.

CUARTA ESTACIÓN. AL GOZO QUE TUVO EN EL NACIMIENTO DEL


NIÑO DIOS
OFRECIMIENTO. Amorosísimo Padre mío señor San José: yo te doy los
plácemes por el gozo inefable que tu corazón tuvo en el nacimiento del 20
divino Niño Jesús, cuando en los brazos de la Aurora adoraste al Sol de
Justicia; te ofrezco esta estación y te pido me alcances de este Señor y de
tu Santísima Esposa lo que más me convenga para bien de mi alma, por
Nuestro Señor Jesucristo. Amen.

QUINTA ESTACIÓN. AL GOZO QUE TUVO EN LA ADORACIÓN DE LOS


SANTOS REYES.
OFRECIMIENTO. Felicísimo Padre mío Sr. S. José: no cabe en humano
entendimiento el gozo que tuviste en ver, conocido y adorado de tres reyes
a tu dulcísimo Hijo Jesús; yo te pido que por estos inefables gozos me
alcances el de la buena conciencia, y lo que sabes te pido y necesito,
siendo para la mayor honra y gloria de Dios y bien de mi alma, por
Nuestro Señor Jesucristo. Amen.

SEXTA ESTACIÓN. AL DOLOR QUE LE CANSÓ LA HUIDA A EGIPTO


OFRECIMIENTO. Angustiadísimo Padre mío Sr. S. José: cuánta fué tu
congoja y sentimiento, cuando en compañía de tu Santísima Esposa
salisteis a la media noche huyendo para Egipto, por guardar la vida del
divino Niño Jesús! yo te ofrezco esta estación, y te pido que por estas tus
penas que padeciste, en compañía de tu Santísima Esposa, me alcances de
esta Señora amabilísima lo que me convenga para el bien de mi alma por
Nuestro Señor Jesucristo: Amen.

SÉPTIMA ESTACIÓN.  A SU DULCÍSIMO TRÁNSITO


OFRECIMIENTO. Dulcísimo abogado mío y padre amantísimo, Sr. San
José: ¿quién podrá expresar la dulzura de amor divino que tanto creció en
tu candidísima alma, que, quitándote la vida, entregaste tu espíritu en
manos de Jesús y de María? Yo te ofrezco, Patriarca Santísimo, esta
oración, y por esta felicidad humildemente te pido que logre yo entregar mi
alma en tus manos y las de tu Santísima Esposa, para cantar eternamente
los beneficios que de tí he recibido las misericordias de mi Dios y Señor.
Amen.

Se ofrecen todas las estaciones con la siguiente:


APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

ORACIÓN. Amorosísimo Señor mío y gloriosísimo Patriarca Señor San


José, consuelo de los desamparados, seguro norte de nuestra
esperanza y remedio universal de nuestras necesidades, en cuyas manos
depositó Dios liberalmente los tesoros de su Omnipotencia, en beneficio de
vuestros devotos y de los que en sus aflicciones se valen de vuestro
patrocinio y amparo: acordaos gloriosísimo Santo mío, de vuestras
piedades, y que ninguno hasta ahora de los que do veras se han acogido a
vuestro patrocinio ha salido desconsolado de vuestra presencia: mirad,
pues, Padre mío, mi aflicción y necesidad para socorrerla; y si acaso lo
que os pido no ha de ser para mayor honra vuestra y gloria de Dios,
borrad de mi corazón este deseo, imprimiendo en su lugar en mi alma una 21
humilde sujeción y conformidad perfecta con su santísima voluntad; por
cuyo medio y de la poderosísima intercesión de vuestra queridísima
Esposa María Santísima y la vuestra, consiga morir en ósculo suavísimo
de mi Redentor Jesús, para ir a alabarlo, bendecirlo y glorificarlo por todos
los siglos. Amen.

SALUTACIÓN
AL SANTÍSIMO PATRIARCA

Al esposo feliz de María


Que de rayos de gloria vestido se ve,
Saludemos alegres los hombres
Diciendo festivos con voz de placer
Salve José.

Tus favores benignos imploran


Pidiendo a tus aras rendidos con fe,
Que les abras las puertas del cielo,
Que hierros indignos cerraron otra vez.
Salve José.

Si tu vara florida descolla


En cada pimpollo animado un vergel,
Es presagio que anuncia la gracia
Que esperan felices en tus manos tener.
Salve José.

Para darle la muerte a la culpa


Que al mundo le quita la vida y el ser,
No te olvides de que eres Esposo
De Virgen que puso la culpa a sus pies.
Salve José.

En tu casa las flores descollan


APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Con mil resplandores, por ser Nazaret,


Donde á influjo del cielo benigno
Se vio encarnada la flor de José.,
Salve José.

Vuelve, esposo, benigno los ojos,


A ver de los hombres las culpas, y ved
Que, en un golfo de mares sin remos,
Navega perdido, del alma el bajel.
Salve José.
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De tu boca escuchamos felices
Partidos tus labios, por cuyo clavel,
Que seremos dichosos, teniendo
Primero la gracia, la gloria después.
Salve José.

TRIDUO
EN OBSEQUIO DEL CASTÍSIMO PATRIARCA SEÑOR SAN JOSÉ

ORACIÓN PARA TODOS LOS DIAS


Con que confianza, con cuanta satisfacción vengo a tus pies, ¡José
Santísimo á implorar tu socorro y protección en mis necesidades! ¡Oh! yo
no temo que no quieras oír mis ruegos porque por experiencia sé, que no
te sabes negar al que con fe te hace una súplica. Tú que en el mundo
probaste todas las amarguras de la vida, y que conoces bien las duras
afecciones del corazón humano, ¿te harás sordo cuando algún mortal con
la fe y el consuelo que inspira tu dulce nombre te invoca, y te descubre el
centro de su alma que sufre traspasado de alguna pena? tú, que puedes
sacar la punzante espina de un corazón afligido, ¿te mostrarás indiferente
y verás sin lastimarse tu eminente caridad, Todas las lágrimas, de tus
devotos, sin extender tu benéfica mano y secar su llanto? ¿Acaso necesitas
para hacernos un beneficio O darnos el consuelo, de otra cosa que tu
voluntad? ¿Y habrá quién pueda imaginarse que no habiéndose menester
más de tu voluntad santísima, no quieras acceder a calmar quitar
nuestras tribulaciones? ¿Desconfías tú, que tu Hijo Santísimo te niegue lo
que pidieres? ¿Será posible Santo mío, que aquel que en el mundo
alimentaste? ¿y que vi tu noble frente cubierta dé sudor para
proporcionarle su alimento, y el de su Santísima Madre, te desairé cuando
vayas a suplicarle te conceda alguna gracia? Aquel que te escogió para que
le sirvieras de padre, y que se regocijaba cuando le dabas el tierno nombre
de Hijo, ¿no querrá acceder a tus peticiones? ¿qué, no es él que en la tierra
te obedecía, y que tantas veces tuviste en tus brazos acariciándole
dulcemente? ¿No es el mismo que desde toda la eternidad te señaló con su
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Omnipotencia para Esposo de la inmaculada Virgen María? Grandes, muy


grandes son estos títulos para que no puedas con Dios todo lo que
quieras, y grandes son también las esperanzas que a mí me infunden tan
estupendas prerrogativas. Posible es, Padre mío, que yo te pida otra cosa
que no me sea conveniente, y esto es efecto de mi ignorancia; pero no es
posible que me dejes sin consuelo en mis necesidades: sí, yo no quiero que
hagas tú mi voluntad sino la de Dios, pues si lo que pido no es a su mayor
honra y gloria y provecho de mi alma, no la quiero, sino en todo tiempo tu
amistad y protección. Si trabajos, sí enfermedades y disgustos, es lo que
me conviene en la vida, yo los recibo con el mayor placer por ser voluntad
de Dios; y solo te pido me alcances su santísima gracia para sufrir 23
resignado y alcanzar en la eternidad el premio que es a lo que aspiro.
Amen.

DIA PRIMERO
Santísimo José, aquí me tienes postrado a tus plantas, y muy confiado de
tu patrocinio, siento que en mi pecho nace una ligera esperanza al
invocarte, porque estoy convencido de tu poder y valimiento con el
Altísimo; porque sé que son infalibles los ruegos tuyos unidos con los de tu
purísima Esposa María, y porque sé también que tienes gusto en favorecer
a tus devotos. Pues bien, llévame de la mano al trono de tu Santísimo Hijo
y dile: «este que ves aquí, me ha invocado, se ha valido de mí en sus
penas, y yo quiero aliviárselas; él no se levantará de tu presencia, ni yo me
retiraré de este lugar sin haber conseguido lo que deseo en bien de mi
devoto; acuérdate, Hijo mío, de las aflicciones que en el mundo tuve
cuando fuiste servido de encargarme de tu cuidado, y no me niegues lo
que solicito.» ¡Ah! no podrá negarse a este ruego, te concederá lo que pides,
Santo mío, y yo volveré a tener la felicidad que perdí, y todos mis días
serán de regocijo, teniéndote a ti en mi favor y amparo. Amen.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.

JACULATORIA
Sírvanos de guía y de luz
en nuestra necesidad,
la inagotable bondad
del dulcísimo Jesús.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
.

Sea toda nuestra alegría,


sea todo nuestro consuelo,
la medianera en él cielo,
la inmaculada María.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Se acabarán, bien se ve,


nuestras penas y dolores
teniendo por protectores
Jesús, María y José.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.

ORACIÓN FINAL
Ya estoy a los pies del dulcísimo José, ya estoy postrado ante este
felicísimo Patriarca, y ya nada temo ¿ni qué podría temer teniéndole por 24
abogado? Vengan las aflicciones, la orfandad, la enfermedad y la miseria,
yo no las temo; impávido levantaré la cabeza en medio de los mayores
infortunios. Nada podrán contra mí, porque José es mi Refugio: las
maquinaciones de mis enemigos para perderme, serán destruidas: la
lengua viperina del que injustamente me persiga, enmudecerá: al ladrón se
le frustrará el lazo que me tienda: el asesino no podrá levantar el brazo
para herirme, y el aire corrupto y la peste no infestará mi casa. Nadie,
nadie podrá dañarme. José es mi protector. José ha abierto los brazos
para recibirme y salvarme. José va a hacer de mí un hombre nuevo. José
va a borrar mis malas inclinaciones. José va a ser mi guía en el camino de
las virtudes; y José, en fin, rogará a Dios por mí y yo seré salvo. Amen

SEGUNDO DIA
Glorioso Patriarca, yo que soy el más grande pecador, necesito de tu Hijo
la más grande misericordia: ruega por mí y no me deseches, atiende que te
invoco, mira que, te suplico que no me retires de tu presencia sin
consuelo: nada soy, nada valgo, nada merezco; pero tengo que alegarte en
mi favor tus propias virtudes y la de tu Esposa María: tengo que acordarte
que el Salvador derramo su sangre preciosísima por mí, y que, aunque
indigno, soy criatura tuya, Si tú te interesas por mí y haces esto presento
al Todopoderoso, nada me faltará y quedarán remediadas mis necesidades:
así lo creo, a lo espero, lleno de fé y muy consolado queda mi corazón
esperando que con tu intercesión santísima seré feliz en esta vida y en la
otra, come lo espero. Amen.

DIA TERCERO
Oh amabilísimo José, Padre estimativo felicísimo del Salvador del mundo,
y no cesaré desalabarte ni de confiar en tu patrocinio, ni cesaré de
invocarte hasta el último instante dé mi vida y pedir que ruegues por mí.
No desprecies mis oraciones, aunque tibias y sin fervor: suple mi devoción,
ilumina mi entendimiento, fortalece mi corazón en las virtudes, y dame
todo aquello que sea necesario para el bien de mi alma, juntamente con el
socorro y amparo en mis necesidades: ya tú las sabes, no tengo para qué
repetirlas, y mejor que yo sabes lo que me es más conveniente y necesario.
No hagas conmigo (te lo repito) lo que yo quiera, sino lo que más agradable
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

sea a tu querido Hijo, no se haga en mí y en todas mis cosas sino la


voluntad de Dios para que en todo tiempo y a toda hora, yo cante sus
alabanzas en la tierra, y des pues vaya á cantarlas en el cielo en tu
compañía. Amen.

25

SEMANA DEVOTA
ACTO DE CONTRICIÓN
Ahora sí, dulcísimo Jesús, ahora sí que llegaré a tí sin sustos ni temores
porque te veo en los brazos de tu venerado Padre y protector mío, el
Santísimo Patriarca José, te veo en brazos de José, y no es tribunal ese de
donde salen condenados los reos. Yo confieso que he merecido mil veces el
infierno, y que has usado de una grande misericordia aguardándome a que
conozca mi maldad y me convierta á tí: pues yo lo hago, Jesús mío; ya me
arrepiento de haberte enojado, y me duelo cíe esto tanto, que ninguna:
mayor dicha podré tener, que morir dé dolor pues está mi corazón en tus
manos, enciéndelo en tu amor, de manera qué todo él sé abrase, se
consuma y todo se haga cenizas a la fuerza de su llanto, aparta para esto
los ojos de su inequidad y ponlos en tu amantísimo Padre: estoy cierto de
que, si contemplas esa mansedumbre suya, ese corazón pacífico, esa
dulzura y amabilidad de alma, no has de tener tu corazón para negarme el
perdón que te pido por el amor de tu Padre José. Amen.

ORACIÓN Á MARÍA SANTÍSIMA


Purísima Esposa del castísimo José, María Mi Señora: yo no hallo palabras
con que expresarme y manifestarte mis deseos de ser verdadero devoto y
esclavo fiel de tu Esposo, mi amado protector Sr. S. José: entra en mi
corazón y verás en él la pena que me causa no amarlo como quisiera, no
venerarlo como deseo, y no sacrificarme a su servicio, a su Culto y a su
devoción como lo pide el alto juicio que tengo formado de su eminente
santidad, y el poder que Dios le tiene concedido para favorecer a sus
devotos. Si yo no soy digno de ser esclavo de José, José es dignísimo de ser
dueño y señor de todo el mundo: concédeme el favor de contarme entre
sus esclavos y devotos, mira que es honra tuya no negar cosa que se te
pide por el amor que tienes a tu Esposo. Amen.
Se rezan los siete Padres nuestros y Ave Marías y luego la siguiente:

DOMINGO
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Patriarca gloriosísimo Sr. San José: ¿cómo pudiera tener yo ánimo para,


ponerme en tu presencia, si no entendiera que esa mansedumbre, esa
amabilidad, esa bondad que, hacia tu carácter en la tierra, la conservas
ahora con toda perfección en el cielo? ¿Cómo se atrevería un pecador todo
cieno, todo inmundicia y miseria, a ponerse, delante de un varón santo,
armiño de pureza, cielo animado por su limpieza cristalina admiración de
los ángeles, porque vivió en cuerpo como si fuese espíritu? ¿Cómo podría
tener valor para presentarme yo en tu presencia, sino me alentara mi
necesidad y tu bondad? Si no me amas a mí por indigno do tu amor y
benevolencia, no puedes dejar de amar la pureza y la castidad; pues por el
honor de esa virtud; por la honra de tu Esposa María Santísima, Reina de 26
las vírgenes, te pido, te suplico y te ruego, uses conmigo del privilegio que
Dios te tiene concedido de inspirar castidad y pureza a los que se acogen
a tu patrocinio. Alcánzame de tu Hijo divino Jesús, lágrimas de contrición
para lavar las manchas pasadas, y fortaleza para admitir la muerte antes
que volver a mancharme. Amen.

LUNES
Patriarca gloriosísimo José: ¿qué felicidad se puede comparar con la de
estar en amistad y gracia de Dios Nuestro Señor, ni que infelicidad mayor
que la de estar en su desgracia? Ninguno mejor que tú está cierto de esa
verdad: yo he irritado a mi Señor con mis innumerables pecados; le he
causado mil enojos; he perdido su amistad, y conozco que justamente
estará enojado conmigo; pero qué, ¿han de durar para siempre sus enojos?
¿no ha de contentarse con quien protesta su arrepentimiento y su dolor?
¿no querrás tú ser iris de paz que convierta los rigores de su justicia en
rocío de misericordia? Si, sí, que para eso eres su padre y ha de
desagradarte negándotelo si lo pides, ni tú has de dejar de pedírselo si yo
te lo ruego por el amor que le tenías a tu Esposa. Pues ea, protector mío,
en
tu mano está el hacerme feliz: saca del seno de tu Esposa una de las
gracias que están en el cofre de tu divina bondad, cuyas llaves tiene en sus
manos: fortalece mi espíritu con un auxilio eficaz, que lo haga arrepentirse
de corazón de sus pecados, y entrar en la amistad y en la gracia de tu
santísimo Hijo. Amen.

MARTES
Patriarca gloriosísimo y protector mío, José: ninguna petición más
agradable para tí, y ninguna más útil para mí, que la que hoy te vengo a
hacer: vengo a pedirte que me hagas verdadero devoto, fiel esclavo y siervo
obediente de tu esposa María Santísima: ¿podrás negarte a esta súplica:
¿darás mal despacho a esta petición? ¿qué puede embarazar el logro de mi
súplica, el ser yo indigno pecador? ¿pero no es tu Esposa abogada de los
pecadores, madre de los pecadores, y refugio de los pecadores? ¿yerra
acaso la Iglesia santa en saludarla todos los días con estos títulos? Antes
me imagino yo, que al paso que soy el mayor pecador tengo mayor derecho
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

a su amparo: el más enfermo tiene más derecho a la asistencia del médico:


el más pobre tiene más derecho a la limosna del rico; soy pecador, pero ya
no quiero serlo sino deberte a tí la felicidad de mudarme y convertirme, del
mayor pecador, en el más humilde, fervoroso y constante devoto de María.
Amen.

MIÉRCOLES
Poderosísimo patrón del humano linaje, amparo piadoso de los hombres,
José Santísimo: si alguna cosa hay que modere el susto que me causa la
consideración de la muerte, y la triste sentencia de condenación que
merecen mis pecados, solo es tu asistencia en aquella hora, y la 27
satisfacción que debo tener de que nada te niega tu Hijo Santísimo, como
tú te empeñes en suplicárselo; pues no quede frustrada mi confianza: sea
este el único favor que me conceda tu divino Hijo: sea este solo el fruto que
produzca mi devoción a tu persona: nada deseo, nada te pido, sino que
hagas de suerte conmigo que disponiéndome desde ahora con una vida
ajustad a la voluntad de mi Señor y mi Dios, me haga digno de tu
asistencia y amparo: mira que te lo pido por amor de aquella Esposa tuya
que te asistió con tanta caridad y dolor á la hora de tu muerte. Amen.

JUEVES
Patriarca felicísimo, José, abogado fidelísimo de los mortales. José santo,
José justo, José inocente, José bienaventurado. ¿Quién pudiera tener
siempre en la boca tu nombre, y no despedir un soló aliento, una sola
respiración, sino acompañada de tu nombre santísimo? ¿quién pudiera
nombrar a José con aquel respeto, con aquel puro amor, y con aquella
gracia con que lo pronunciaba María Santísima tu Esposa? Acuérdate,
José mío, de aquella prontitud con que acudías a ver a tu Esposa cuando
te llamaba, y date prisa a acudir en la mayor necesidad en la hora de mi
muerte; que ahuyentado el demonio despida yo el último aliento envuelto
en tu nombre, y en nombre de Jesús y María. Amen.

VIERNES
Purísimo y felicísimo Esposo de Marín, amadísimo abogado mío. José: bien
conozco que mis graves e innumerables culpas me hacen acreedor a los
males, enfermedades y trabajos que le vinieron al hombre por su
desobediencia e infidelidad, pero también conozco que la bondad grande e
inmensa de mi Dios no se da por ofendida de que le pidamos el remedio de
ellas, y más si le ponemos por intercesores aquellos amigos y siervos suyos
que supieron agradarle ¿Y quién supo agradarle más que tú? ¿quién supo
servirle mejor que tú? Ye no puedo persuadirme de que si le alegas a tu
Santísimo Hijo los servicios que le hiciste: y a buscando el pan para
sustentarlo, ya ocultándolo para librarlo de los que le buscaban para
quitarle la vida y ya otros muchos que tiene él en su memoria no puedo
creer que te niegue cosa alguna, pues pídele por mí: pídele que me libre del
pecado y del infierno, y que en mis trabajos me de paciencia y
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

resignación en su voluntad santísima. Amen

SÁBADO
Purísimo José: ¿cuál de los mortales ha logrado honor igual al que te
concedió a tí la bondad de nuestro Dios? a quién de los mortales se le ha
dado dignidad tan alta como la que se te confiné a ti de ser cabeza de la
más ilustre, más santa y grande familia que vio jamás la tierra? su
santidad, padre mío; tu eminente santidad, fué la que te hizo digno de
tanto honor. ¿Y qué, aquel respeto humilde, aquel amor que te profesaron
en la tierra tu Hijo y tu Esposa, no ha de valer ahora en el cielo? ¿acaso
son menos atendidas ahora tus súplicas? No, no puedo creer que se haga 28
sorda a tus voces una Esposa que es la misma piedad y la clemencia:
ruega, les conceda el Padre de misericordias la sucesión deseada a las
familias, el fruto de bendición a los santos matrimonios, y a todos los
fieles nos dé auxilios para cumplir con las obligaciones que contraemos en
los desposorios que celebró nuestra alma con el Esposo sagrado
Jesucristo, en el día en que nos bautizamos. Amen.

ALABANZAS AL SANTÍSIMO NOMBRE


DEL
SEÑOR SAN JOSÉ

AVE JOSÉ, ENTRE LOS HOMBRES ESCOGIDO


Justísimo Patriarca y padre putativo del Verbo humanado: yo te llamo,
justísimo Patriarca y protector mío, é invoco tu grande poder, pues es tu
nombre José.
Padre nuestro y Ave María.

AVE JOSE, DE DIOS OBEDECIDO


Observantísimo celador de la honra de Jesús y de María: yo te llamo
observantísimo celador de la ley divina: enséñame a obedecer, pues la:
enséñame a obedecer pues es tu nombre José.
Padre nuestro y Ave María.

AVE JOSE, DE DIOS PADRE PUTATIVO


Santísimo ayo y custodio de Dios, yo te llamo santísimo custodio de Jesús,
no me dejes de proteger, pues es tu nombre José.
Padre nuestro y Ave María.

AVE JOSE, DE LA MADRE DE DIOS ESPOSO AMADO


Esposo amabilísimo de la Emperatriz del cielo y de la tierra: yo te amo,
esposo amabilísimo de María: quiere a mis ruegos atender, pues es tu
nombre José.
Padre nuestro y Ave María.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

OFRECIMIENTO
Oh Santísimo José, ¡esposo castísimo de la Madre de Dios y fidelísimo
custodio de Jesús!  yo, miserable pecador y humilde esclavo vuestro,
ofrezco estos Padre nuestros y Ave Marías, en memoria y reverencia de las
letras que componen vuestro nombre santísimo, y encarecidamente os
suplico me alcancéis de vuestro dulcísimo Jesús, que a imitación vuestra
no piense en más, que en los intereses de la gloria de Dios; no hable más
que palabras santas y de provecho al prójimo, ni me emplee en otras cosas
que, en buenas obras del agrado de Dios, para que siguiendo las huellas
que me dejasteis estampadas para la imitación, alcance el verme con vos
en el cielo, gozando en compañía vuestra de aquel bien que solo es bien, de 29
aquel bien que solo es seguro, de aquel bien que solo es eterno, de la
bienaventurada vista de Dios por los siglos de los siglos. Amen.

PIADOSA NOVENA
A
SAN JOSÉ
EN SU DOLOROSO DESTIERRO

ORACIÓN PREPARATORIA
Prudentísimo y obedientísimo Patriarca Señor San José, que, recibida la
orden de Dios por el Santísimo ángel, a la media noche, para que
caminaseis a Egipto con el Niño Jesús y su Santísima Madre; humilde y
sumiso te pusiste luego en camino traspasado tu purísimo corazón de
dolor, considerando la delicadeza do Hijo y Madre, para sobrellevarlos
trabajos de camino tan dilatado, airado y solitario; y estando destituido
por tu santa pobreza de medios para proporcionar a tus tiernos peregrinos
algunas comodidades en camino tan penoso. Yo te ruego, benignísimo
José, me alcances del Señor, luz a mi entendimiento, y afectos fervorosos a
mi voluntad, para que con toda mi alma medite y compadezca los trabajos
que en esta caminata padeciste con Jesús y María, para que por este
medio me hagáis digno de los favores y gracias de Jesús, María, y tuyos.
Amen.

DIA PRIMERO. Considera la obediencia tan puntual de Señor San José,


pues apenas el ángel le ordena tome al Niño Jesús y a su Madre
Santísima, y camine para Egipto, luego, sin esperar la luz del día, y sin
oponer dificultades ni conferir con el ángel sobre puntos que no podían
menos que ofrecerse a quien emprendía caminata tan larga, no hizo más
que responder a las órdenes del cielo, con aquella obediencia que han
aplaudido con expresiones magníficas algunos padres de la Iglesia.
Siete padres nuestros, Aves Marías y glorias.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

ORACIÓN FINAL
¡Oh admirable Señor San José! el más dichoso de todos los hombres, el
más feliz de todos los ángeles, y el privilegiado de todas las criaturas, pues
aquel Dios Todopoderoso, que por su infinita bondad, llama a todos los
afligidos y trabajados, para que hallen en él su descanso y consuelos este
mismo Señor busca en tí el descanso y consuelo de su Santísima
Humanidad; pues tú eres, dulcísimo santo mío, más propiamente aquella
maravillosa columna que sirvió de guía en el desierto al antiguo pueblo de
Israel, siendo tú la columna que amparó y guió por el desierto a Jesús y 30
María, y les mostró el camino de Egipto. Columna misteriosa, que mucho
mejor que la otra, le asistió un ángel, para que con lar órdenes de Dios
moviese a su escogido pueblo, Jesús y María. Aplaudan tu dicha, Santo de
mi corazón. los ángeles y santos del cielo y justos de la tierra; y todos se
regocijen dándote festivos parabienes, porque después de tantos trabajos
padecidos con Jesús y María, volviste a tu patria victorioso de todos los
enemigos del Niño Jesús. Recibe, santo de mi alma, estos ejercicios, que
en memoria de los trabajos y padecimientos que sufrieron en tan largos
caminos, con Jesús y María he practicado en estos días: para que,
llevando yo con resignación y conformidad, los trabajos de esta vida
mortal, llegue por fin, por medio de tu poderosa intercesión a la patria
celestial, en donde puesto a tus sagrados pies, te alabe por toda una
eternidad y a Jesús y María. Amen.

DIA SEGUNDO. Considera la aflicción y congoja del Santísimo Patriarca, al


emprender tan dilatado camino; pues de Belén a la ciudad Hérmópolis, en
donde se estableció la Sagrada Familia, en Egipto, hay ciento treinta y tres
leguas, por lo que era necesario muchos días de viaje para concluirlo; y un
camino tan largo, aun cuando se hiciera con prevenciones y comodidades,
sería una molestia continuada. ¿Cuáles serían, pues, los trabajos del
Santísimo José, con una tierna y delicada doncella que llevaba en sus
brazos a su dulcísimo Niño de solo algunos meses de nacido, sin más
prevenciones y comodidades que las que le suministraba su pobreza, en
un humilde jumentillo, y con unos pececillos y fruta seca? por lo que no
hay que dudar que Señor San José tuvo mucho que sufrir en esta
caminata.

DIA TERCERO. Considera que si este viaje de Señor San José con su
Santísima Familia, se hubiera hecho por caminos poblados, tal vez
hubiera encontrado algunas posadas menos incómodas; mas come la
mayor parte fué por el desierto, considera atentamente los padecimientos
del Niño Jesús y de su Santísima Madre, por el día, con los ardores del sol,
vientos abrasadores, por el polvo, arena, insectos molestos, etc.; y de
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

noche, por el desabrigo, sereno, frío, hambre y sed de los Soberanos


Peregrinos: considera muy despacio estos trabajos.

DIA CUARTO. Considera al Santísimo José caminando a pie por el camino


arenoso del desierto, sirviéndole de diestro al humilde jumentillo en que
iba sentada la Emperatriz de cielos y tierra; y la que, apeándose algunas
veces, rogaba a su Santísimo Esposo montara un poco para que se aliviara
del cansancio, lo que el prudentísimo Santo jamás admitió, por lo que
caminaban María y José a pie, llevando la Señora de las criaturas a su
dulcísimo Niño en su virginal regazo. Traspasado de dolor el castísimo
corazón de Señor San José, viendo padecer a Jesús y María: acompáñalos 31
tú con fervorosos afectos.

DIA QUINTO. Considera como algunas veces la Santísima Virgen, con


inefable dignación entregaba al dichosísimo Esposo el Niño Dios, para
consuelo de su espíritu; el que recibía el Santo puesto de rodillas, y luego
lo acariciaba y estrechaba en su corazón, derramando dulcísimas lágrimas
de devoción y ternura, liquidándose su purísima alma en afectos tiernos, y
abrasándose en amorosos incendios de caridad; y de este modo caminaba
el Santo con el dulcísimo Niño Jesús en sus brazos haciéndole sombra con
su manto, para que el sol o el viento caliente no ofendiese a su tierno
infante.

DIA SEXTO. Considera que des pues de muchos días de camino, llegaron,
por fin, Jesús, María y José a la ciudad Hérmópolis, en Egipto, muy
cansados y fatigados por los trabajos de tan largo viaje, sin conocimiento
alguno, en tierra extraña, en donde todos los habitantes eran idólatras.
Aquí, pues, permaneció la Sagrada Familia por mucho tiempo, cuidada y
auxiliada por los esmeros de Señor San José.

DIA SEPTIMO. Considera que después de algunos años de morar la


Sagrada Familia de Señor San José en la ciudad de Hermópolis, luego que
el Santo recibió la orden del ángel, de volverse a tierras de Israel, luego sin
escusa ni oposición alguna, tomóal Hijo y Madre Santísimos, y sin más
precauciones que las que trajo cuando salió de Judea, emprendió por
segunda vez el mismo dilatado y áspero camino, y con los mismos o
mayores trabajos.

DIA OCTAVO. Considera que como cuando la Santísima Familia volvió de


Egipto, ya el Niño Jesús tenía [según sentir de algunos autores] como
nueve años, naturalmente ya no podía ser llevado en los brazos de su
Purísima Madre; y por esto considera que muchas veces caminaba el
dulcísimo Niño a pie llevándole de las manitas María y José, llenándoles de
consolaciones divinas. Considera también, que, por lo muy arenoso del
camino, y por la delicadeza de Hijo y Madre, se cansarían y fatigarían
demasiado, por lo que el Santísimo José sentaría a la Princesa del Cielo en
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

el jumentillo, y al Niño Jesús lo llevaría en brazos, por grandes espacios de


tiempo, cargando sus hombros al que con un dedo sostiene la inmensa
máquina del universo.

DIA NOVENO. Considera que después de haber caminado la Santísima


familia doscientas sesenta y seis leguas, de ida y vuelta, llegaron, por
último, los divinos viajeros a tierra de Israel; mas con las noticias de que
Arquelao, rey impío, reinaba en Judea, temió Señor San José mucho por la
seguridad del dulcísimo Niño, por lo que, avisado del santo ángel, se fué á
Galilea, a su patria Nazaret.
32

TRISAGIO
AL
PATRIARCA SAN JOSÉ

Santo, Santo, Santo, De su mano el Hijo,


es José, en verdad con suma humildad,
Padre putativo recibe el portento
de la Santidad. de su humanidad.

Todo el orbe cante, El divino espíritu


con grao voluntad, con seguridad,
del patriarca Santo de José escoge
la felicidad. la fidelidad.

Canten que es Esposo ¡Oh José dichoso!


de aquella Beldad, que por tu humildad
que forma el encanto la afección mereces
de la Trinidad. de la Trinidad.
Padre estimativo,
El Padre lo elige es en realidad,
en la eternidad, de todo un Dios Hombre,
para darle parte ¡qué felicidad!
de su potestad.
Cristianos celosos
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

á Dios ensalzad A tu voz se ahuyente


y del santo Esposo la calamidad,
la dicha alabad. y a tu imperio ceda
toda enfermedad.
Tú, reina del cielo,
las voces juntad No haberse valido;
de los santos todos, de tu gran piedad
en una, y cantad. el réprobo, triste,
llora sin cesar.
Logre el que agoniza,
la conformidad, Confiese la tierra 33
del más duro trance que es universal
de la eternidad. Patrón de toda
cruel calamidad.

DÍA VEINTE DE CADA MES


EN HONOR Y CULTO
DEL
TRANSITO DEL SEÑOR SAN JOSÉ

Hecha la señal de la cruz, se dice:

ACTO DE CONTRICION
Dulcísimo Jesús, dueño de mi alma: ¿cuál cubería ser mi confusión y
vergüenza al presentarme tantos y tan enormes delitos con que be
ofendido a tu inmensa bondad? Y ¿cuál deberá ser el temor que ocupe mi
corazón, al ver despreciada por mis pecados la recta justicia? Mas ¡oh
amor de Dios! Tu bondad, sí, solo tu bondad y misericordia me alientan, y
vuelvo a tí arrepentido y lleno de confianza de que me perdonarás, y más
cuando te veo reclinado en ese corazón. todo encendido de caridad; en ese
propiciatorio divino de los brazos de tu estimativo Padre Señor San José
esperando por los méritos de tu sagrada pasión, y por la intercesión de
este tu fiel siervo, me has de perdonar y dar tu gracia para no ofenderte
más, y servirte hasta el fin de mí vida. Amen.

ORACIÓN
Protector mío Señor San José: sí, como es una verdad que conforme sea la
vida así será la muerte ¿cuál sería tu felicísimo fin, pues tu vida fue tan
prodigiosa y admirable, que por tus virtudes y excelsa santidad mereciste
te asistieran personalmente en tu muerte, con admirable dignación, Jesús
y María! Alcánzame, Santo mío, por este tan singular privilegio, el que
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

cuando yo llegue al término de mi vida, no me falten del corazón y labios,


Jesús, María y José. Amen.

Aquí se rezará un Credo y se dirá la siguiente:

ORACIÓN
Patriarca soberano, Señor San José, que habiendo sido tu vida en todo
conforme con el Divino beneplácito, y habiendo sido también un fidelísimo
cooperador a los altísimos designios de la Providencia, en orden á los
hombres; en el tránsito que hiciste de este mundo a la eternidad,
consumaste tu último aliento, conformando tu voluntad con la de Dios, 34
ausentándote de tu adorado Hijo Jesús tu amantísima Esposa María
Santísima, y desempeñando cumplidamente los oficios de precursor del
Hijo de Dios para con los Santos padres del Limbo; concédeme, Santo
glorioso, el que por tus méritos é intercesión, así cumpla yo la divina
voluntad en mi vida, que en los últimos instantes de ella merezca el que
me anuncies la posesión de la bienaventuranza de la gloria. Amen.

Se hace la petición, y se reza la siguiente:

ORACIÓN
Santísima Madre de Dios y Señora Nuestra, que en el tránsito felicísimo de
tu castísimo Esposo señor San José, no solo llevaste con resignación el
apartarte de su dulcísima compañía, sino que, en unión de tu Hijo y Dios
verdadero, presentaste a tu Eterno Padre el preciosísimo tesoro de su
purísima alma, enriquecida y adornada con las más inestimables virtudes,
gracias y privilegios. Conozco, Señora, cuánto te agrada el que los hombres
honremos en esta vida a tu Esposo Santísimo; y por complacerte le
consagro este día, haciendo memoria en él de su dichosísimo tránsito de
esta vida a la eterna. Y dando gracias a la Beatísima Trinidad por la
incomparable gloria a que sublimó a este su fiel siervo, y pidiendo
humildemente que por sus méritos y por la poderosísima intercesión de
este Santísimo Patriarca, merezca yo en la hora de mi muerte sea mi alma
presentada en su acatamiento por manos de Jesús, María y José. Amen.

NOVENA A LOS SIETE SANTOS DOLORES DEL CASTÍSIMO


PATRIARCA SAN JOSÉ

ACTO DE CONTRICCIÓN
Omnipotente Señor Dios de todos los siglos, que por el amor de nuestras
almas tomaste nuestra humana carne, pasible, mortal y con ella naciste,
padeciste y moriste con una muerte afrentosa é ignominiosa, conociendo,
Señor, que lo ejecutaste por mí, pata redimirme, con verdadero
arrepentimiento de mi corazón me pesa de haberte ofendido en repetidas
veces, cuando debiera, en recompensa de tu amor, amarte sobre todas las
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

cosas: eres dueño mío: pequé, Señor; ya conozco mi maldad y advierto mi


ingratitud; ya la confieso arrepentido, y si esto buscas en el pecador para
perdonarlo, atiende a mi dolor, perdóname, Padre amantísimo, que te doy
palabra de no pecar más, solo por ser quien eres, y porque por tu amor
aborrezco la culpa, que tanto daño me hizo, perdiendo por ella tu amistad.
Muévete el amor de tu estimado padre y padre mío Señor San José; por
sus altos méritos y elevadas virtudes, hagamos las amistades; que confío
en tu divina gracia conseguirlo, con tal padrino; y olvidando mis vicios
vivir ajustado a tu ley sacrosanta, y con ella permanecer agradable a tu
divina aceptación hasta morir. Amen.
35

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


Santísimo Patriarca, dueño amoroso, refugio de pecadores, alivio de
necesitados, consuelo de tristes y protector general del género humano:
postrado a tus pies, José amabilísimo, me compadezco de los acervos
dolores que padeciste, y por ellos te suplico rendidamente me alcances de
tu Santísimo estimativo Hijo, verdadero dolor de mis culpas. Bien conozco
lo indignado que te tengo con mis pecados; pero tu piedad me ha de
alcanzar auxilies para borrarlos con lágrimas de penitencia; para
acompañarte en gracia en tus dolores y desagraviar a tu Hijo mi Dios,
Emplea, padre Santísimo, toda tu intercesión, que toda la necesito: tal me
han puesto mis yerros, que de tus ruegos espero el perdón para mudar .mi
delincuente vida, y ser desde hoy obediente a la ley para serte agradable, y
que se logre en mí el fruto de tus dolores, y de la sangre preciosa de Cristo
Señor Nuestro; que vive y reina con el Padre y él Espíritu Santo, Dios por
los siglos de los siglos. Amen.

PRIMER DIA. ORACIÓN


Dios te salve, purísimo José, padre estimativo de Cristo y Esposo
amantísimo de María: con grande amargura de mi corazón te acompaño en
el dolor que padeciste cuando viste preñada a tu querida Esposa,
conociéndola paraíso ameno de la más pura castidad, y siendo tú el lirio
más fragante y azucena más encendida de la pureza, te obligó tu dolor a
disponer la ausencia de tu amada, creciendo con este pensamiento tanto
tu pena, que. casi desfalleció el valor de tus sentidos: haz, Señor mío, que
mi corazón sea tan puro que pueda resistir los asaltos de la sensualidad
carnal, y vencidos sus peligros, viva casto y limpio hasta la muerte. Amen.

Ahora se rezará siete veces el Padre nuestro y Ave María, con Gloria Patri,
etc., y se dirán todos los días estas oraciones:

DEPRECACIÓN
Santísimo José, que, escogido entre todos los hombres, te colmó de gracia
el Espíritu Santo, asistiéndote siempre el poder del Padre y el amolde
Cristo tu estimativo Hijo: dichoso eres, y agradable a Dios desde que fuiste
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

santificado y electo para nuestra defensa: ruega por nosotros,


interponiendo lo acerbo de tus dolores, para que en vista de ellos se mueva
a piedad la Majestad de nuestro Dios. Mira nuestra miseria, y que esta
nada de nuestro ser se pone bajo tu patrocinio, porque así la reciba el
Señor, y nos conceda, por tí, las grandes misericordias ofrecidas a tus
devotos. No desdeñes nuestro ruego, te invocamos humildes, y esperamos
por este medio alcanzar vivir en gracia, para irte a ver a la gloria. Amén.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS


Señor mío Jesucristo, Hijo estimativo dé José, a quien escogisteis para 36
asiló universal del género humano y conducto seguro de Nuestra
salvación: haced, Señor, que se imprima en nosotros, una cordial devoción
de vuestro putativo Padre, para que mediante ella, se enciendan nuestros
corazones en el más vivo amor de vuestra deidad; no teniendo otro
pensamiento que el de agradaros, y para conseguirlo evitar toda culpa y
deleite mundano, solo por vos; y de esta suerte aprovechar más cada día
en todas las virtudes. José Santísimo alcánzalo así de tu Hijo Jesús: y
ofrécele por nosotros el caudal admirable de tus prerrogativas y gracias,
para que en vista de tal tesoro, nos conceda benigno el bien que le
pedimos en esta novena, y haciendo o que convenga a su mayor honra, y
gloria: y pídele, por el valor de tus méritos, por el precio de tu vida, por el
Sumo Pontífice, prelados y jueces eclesiásticos, por nuestro católico
gobierno y todos los príncipes y jueces seculares, para que en todo
acierten en sus gobiernos ajustados a la rectitud de la justicia: intercede
por los que están en pecado mortal para su conversión, por los justos,
para su perseverancia; por los gentiles y herejes para su perseverancia;
por los gentiles y herejes para su reducción y obediencia a la iglesia
católica; por los pobres cautivos y encarcelados, para su libertad; por los
afligidos y atribulados, para su consuelo; por las ánimas del purgatorio,
para el fin de sus penas; y por nosotros, para vivir en gracia y tener una
buena y sosegada muerte, para ir a gozar de tu vista en el cielo. Amen.

SEGUNDO DÍA. ORACIÓN


Dios te salve, castísimo José amabilísimo, Padre estimativo dichosísimo de
Cristo, y esposo amantísimo de María: yo te acompaño, con gran dolor en
mi corazón, al dolor que sentiste viendo derramar lágrimas a tu querido
Hijo, nacido en un pesebre, de lo que fué tal tu pesar, que se te destiló el
corazón por los ojos: haz padre mío, que de tal suerte sienta yo tus penas,
que por ellas alcancé auxilios poderosos para salir del pecado y volver a la
amistad de mi Jesús, como está prometido a tus devotos, y que así
persevere hasta la muerte. Amen.

TERCER DÍA. ORACIÓN


Dios te salve, castísimo José, Padre putativo dichosísimo de Cristo, y
Esposo amantísimo de María: con la mayor compasión de mi alma te
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

acompaño en el agudo dolor que sentiste viendo primicias de la pasión de


tu Hijo Jesús, derramando su sacratísima sangre en la circuncisión, cuya
pena te llegó tan al alma, que casi desfallecía el vigor de tu esfuerzo: haz,
padre mío, que derrame, tantas lágrimas de compunción, que por ellas
merezca alcanzar la gracia y devoción de tu querida Esposa, como está
ofrecido a tus devotos, y con ella viva siempre derretido y engarzado mi
espíritu en amores de María Santísima, hasta la muerte. Amen.

CUARTO DÍA. ORACIÓN


Dios te salve, José piadosísimo, Padre estimativo dichosísimo de Cristo, y
Esposo de María: con el mayor sentimiento te acompañó en el grave dolor 37
que padeciste al oír la profecía del Santo Simeón, anunciando la pasión y
muerte de tu Hijo Jesús, cuya pena te penetró hasta lo íntimo de tu alma,
pues conociste los tormentos que había de padecer: haz, padre mío, que yo
me compadezca de tu pena, y por ella se logre en mí el fruto de la pasión
de Cristo; y que mediante ella consiga buena muerte y defensa en ella
contra el demonio, como está prometido a tus devotos. Amen.

QUINTO DÍA. ORACIÓN


Dios te salve, José dolorosísimo, padre putativo dichosísimo de Cristo, y
esposo amantísimo de María: con gran pena en mi alma te acompaño en el
dolor que tuviste cuando llegaste a entender que la crueldad de Herodes
solicitaba a tu Hijo Jesús, para quitarle la vida, siéndote preciso para
librarlo, huir a Egipto con tu querida Esposa; siendo esta pena tanto
mayor cuanto duplicados los motivos: haz, padre mío, que de tal suerte me
aproveche de tus trabajos, que merezca alcanzar el gozar, si conviene,
perfecta salud en el cuerpo, y que esta sea medio, para servir con valor a
Dios hasta la muerte. Amen.

SEXTO DÍA. ORACIÓN


Dios te salve, dulcísimo José, padre estimativo dichosísimo de Cristo, y
esposó amantísimo de María: yo te acompaño, con grande angustia en mi
corazón, al dolor que, tuviste cuando saliste de Egipto con tu Hijo y
Esposa, sabiendo la muerte de Herodes; pero te contristó tanto la noticia
de que reinaba Arquelao, que ya contemplaste muerto a sus manos a
Jesús; dolor tan fuerte, que penetró por mil partes tu angustiado corazón:
haz, padre mío, que se engendre en mí grave pena de verte adolorido; y
que por este tormento tuyo, Cristo Nuestro Señor me conceda el remedio
que convenga de mis trabajos corporales, y agradecido yo a sus beneficios
le sirva en recompensa, hasta la muerte. Amen.

SÉPTIMO DÍA. ORACIÓN


Dios te salve, Santísimo José, padre putativo dichosísimo de Cristo, y
esposo amantísimo de María: con. amargo sentimiento te acompaño en el
acervo dolor que sentiste, cuando viste perdido a tu Jesús, y afligida a tu
Esposa por su falta, de que fué tu congoja tan prolija, que era bastante a
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

perder con ella la vida; por lo grande de tu amor, por la fatiga de la


solicitud que en ¿buscarlo ponías, y el crecido raudal de lágrimas que
derramabas: haz, padre mío, que viertan tantas mis ojos, y ponga tanto
esmero en buscar a Dios, que por este servicio me conceda su Majestad la
integridad de mi honra y crédito, para que yo cooperé a la suya y a su
divina gloria, hasta la muerte. Amen.

OCTAVO DÍA. ORACIÓN


Dios te salve, soberano José, padre estimativo dichosísimo de Cristo, y
esposo amantísimo de María: con las mayores veras dé mi corazón te
acompaño en las graves angustias qué padeciste al contemplar se 38
acercaba el tiempo en que había de ejecutarse la pasión y muerte de
Jesús, pena tan atroz para tu corazón, que creyendo no habías de tener
tolerancia para verlo, escogiste antes morir que llegarlo a experimentar:
haz, padre mío, que sienta mi alma tu pena de tal suerte, que siempre
meditando la pasión de tu estimativo Hijo, mi Señor, se me abran los ojos
del entendimiento, y encienda mis afectos para tener siempre en mi
corazón tu amor y amante pensar en tí, para vivir seguro de mis enemigos
con la invocación do tu nombre, como lo consiguen tus devotos, por
privilegio tuyo, y así aprovechar en la virtud hasta la muerte. Amen.

ULTIMO DÍA. ORACIÓN


Dios te salve, José castísimo, padre putativo dichosísimo de Cristo, y
esposo amantísimo de María, con el mayor exceso de sentimiento te
acompaño en el último dolor que padeciste al contemplar la ingratitud del
hombre, que habiendo logrado por su Redentor a Jesús, había de
despreciar tan alto beneficio, poniendo las manos sacrílegas en su
sacratísimo cuerpo, correspondiendo á tal fineza con continuadas culpas,
como hasta ahora estamos cometiendo; yo me compadezco de tu, dolor, y
te suplico md ampares, para que mude de mi errado camino al de
penitencia. Haz, padre mío, que sea tanto mi conflicto por tu penar, que
por mis repetidas lágrimas de contrición consiga por tí, de la bondad de
Dios, que si van algo torcidas mis peticiones las endereces para mi mayor
bien [como hacías con tu devota Santa Teresa] y de esta Suerte sea mi
petición a su mayor honra y gloria, y la procure siempre hasta la muerte.
Amen.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

39

NOVENA
AL CASTÍSIMO CORAZÓN DEL PATRIARCA SAN
JOSÉ
Puesto de rodillas delante de una imagen del Santo, y hecha la señal de la
cruz, se dice el
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Oh divino amante de mi Redentor Jesús! Que después de haber sido tan
innumerables veces despreciado de los hombres, con sus culpas, Aun
espera tu divina misericordia: a tus pies tienes, Señor, el más ingrato
pecador; aquí está el mayor desagradecido, que con sus pecados te puso
en esa cruz. ¡Oh si mis ojos y los poros todos de mi cuerpo se hicieran
¡fuentes de lágrimas y mares de sangre, para llorar tal ofensa! ¡Cómo no
me abraso de amor de un Dios tan bueno! ¡Cómo no me muero de
agradecido! ¡Oh si me quitase la vida el pesar de haber pecado contra tí!
Aunque no hubiera infierno, solo por ser quién eres, me pesa de haberte
ofendido, y por lo mismo propongo firmísimamente con. tu divina gracia,
de nunca más pecar; prometo, Señor, apartarme de todas las ocasiones y
peligros, de ofenderte, de confesarme enteramente y cumplir la penitencia
que me fuere impuesta: Confío, benignísimo Señor, en tu infinita
misericordia, que me has de perdonar y dar tu gracia para servirte y
amarte, hasta el último instante de mi vida. Amen.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


¡Oh corazón rectísimo de mi amado Señor San José!  que desde vuestra
formación mereciste ser asistido con especiales providencias de Dios, como
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

que os escogió para Esposo de María Santísima elevando vuestra dicha


entre los hombres, a que solo de vos se dijese que el mismo Dios era
vuestro; que se tuviese y reputase por vuestro único Hijo, haciéndoos
archivo del registro de las divinas misericordias, y encendiéndoos tanto en
el fuego del amor divino, que si el mismo Señor que os mantenía no os
dura virtud y Fuerzas para no desfallecer hubiera vuestro ardientísimo
corazón y espíritu desatado las cadenas de vuestro purísimo y virginal
cuerpo con la fuerza del amor. Por estos favores te pido me concedáis, que
siga yo siempre este vuestro amor con un corazón, si fuera posible
semejante al vuestro, para merecer así obsequiaros eternamente en la
gloria. Amen. 40
Se rezan siete Padres nuestros, Aves marías gloriados, y se dice la oración
que varía todos los días.

PRIMER DIA. ORACIÓN ¡Oh dichosísimo Patriarca Señor San José! Yo


venero profundísimamente vuestro castísimo corazón, jamás manchado de
impureza alguna; pues rectificando nuevamente el Señor vuestras
potencias, para que fueseis digno Esposo de Nuestra Señorada Virgen
María, os llenó de gracias, confirmándoos en ella por tan admirable modo,
que quedaste más puro que el supremo de todos los serafines, pues la
pureza que ellos tienen sin cuerpo, os la concedió el Señor en cuerpo
terreno y carne mortal: me alegró, santo mío, de ésta, como de una
excelencia que glorifica tanto vuestro purísimo corazón, y os suplico por
ella purifiquéis este indigno corazón mío, para merecer lo que deseo
conseguir en esta novena, Si es para gloria de Dios, honra de vuestro
purísimo corazón, y bien de mi alma. Amen.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS


¡Oh Santísimo corazón de Jesús! que como tan amante de los hombres,
quisisteis encarnando, naciendo y muriendo, dejarnos el provecho y
remedio seguro de nuestras almas; yo os suplico, Señor, con el mayor
empeño de mi rendido afecto, entrañéis en mi alma un aborrecimiento y
horror grande, a todo aquello que fuere ofensa y agravio de vuestro
amoroso y sagrado corazón: bien veis, Señor, la muchedumbre de mis
culpas; ya lo conozco así; ¿pero será acaso más mi malicia que vuestra
misericordia? No. ¿Supera mi iniquidad al abismo de santidad de vuestra
Madre y nuestra, María Santísima? Tampoco. ¿Excederán mis ingratitudes
a los perfectísimos méritos de vuestro putativo Padre y mi Señor San José?
No puede ser. Pues estos méritos y aquella santidad, os presento por mis
especiales abogados en esta causa; y espero ¡oh santísimo corazón de mi
Jesús! que á vista del corazón de mi Señora la Virgen María, y del corazón
purísimo de mi Señor San José, quedaréis perfectamente satisfecho, me
perdonaréis mis pecados, y me daréis gracia para amar y servir en esta
vida a vos, Jesús mío, a mi Señora la Virgen María, a mi Señor San José, y
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

después, gozar de sus dulcísimos corazones en la bienaventuranza eterna.


Amen.

SEGUNDO [Link]ÓN ¡Oh felicísimo Patriarca Señor San José! Que,


mereciendo la vista y conversación de la divina sabiduría humanada, os
colmó el Señor de tantas virtudes en grado tan perfecto, que después de
vuestra divina Esposa María Santísima, excediste a todos en santidad, y
ninguno os adelantó, causando en vuestro espíritu este beneficio tales
efectos de humildad, reverencia y amor, que sirviendo de grande
admiración a los ángeles, fue así mismo de sumo agrado y complacencia al 41
mismo Dios: y me gozo, Santo mío, de esta dicha, y doy los parabienes a
vuestro dichoso corazón, por el cual os pido me alcancéis una humilde y
recta resignación en mis trabajos, no negándome vuestro favor y asistencia
en mi mayor necesidad, que es la de mi muerte; y ahora, concediéndome lo
que deseo en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honra de
vuestro purísimo corazón y bien de mi alma. Amen.

TERCER DIA. ORACION. ¡Oh gloriosísimo Patriarca Sr. San José! objeto
dé las divinas delicias, amado y querido de Dios sobre todos los hijos de
los hombres, yo me humillo profundísimamente en honra y reverencia de
vuestro sagrado corazón, confiando hallar en él el asilo y amparo de que
gozan cuantos a él se acogen. ¡Oh José Santísimo! Con haber tenido vos la
dignidad de ser padre de Jesús, y Esposo de María, logro yo la dicha de ser
hijo vuestro. Pues con este favor, ¿cómo no me adelantaré yo a invocar el
amparo de vuestro piadoso corazón? Yo confieso mis grandes méritos, más
por eso mismo ocurro a vos conociendo mi desamparo, porque creo que
será tanto mayor gloria de vuestro patrocinio, cuanto más se empleare en
favorecerme. Exceda, pues, Santísimo Padre mío, la caridad de vuestro
amable corazón á manera que, mereciendo vuestra protección, logre lo qué
deseo conseguir': en esta novena si es para mayor honra de Dios, honor y
gloria de vuestro purísimo corazón, y bien de mi alma. Amen.

CUARTO DIA. ORACION. ¡Oh corazón admirable de mi Señor S. José! que


concediéndoos el Señor para, mayor colmo de vuestra santidad, especial
luz y conocimiento de los beneficios y favores divinos, hasta llegar a gozar
de la vista clara dé la divina esencia, en la que se os manifestó sin velo ni
embozo alguno la incomprensible divinidad, lograste que la Beatísima
Trinidad os recogiese y destinase por Precursor de Cristo, para que, a los
Santos Padres del Limbo, nuevamente evangelizaseis su redención. ¡Oh
José Santísimo, y cuánto me gozo de estos favores! quisiera que los
corazones de todas las criaturas se juntaran al mío, para que todos te
alabaran por esta dicha, y dieran gracias al Señor que os crio; para
gloriarse tan altamente con vuestro virgíneo corazón, por el cual os pido
infundáis en mi alma un perfecto conocimiento de los beneficios que debo
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

a Dios, un horror grande a toda culpa, fortaleza contra las tentaciones del
demonio, gracia para merecer vuestro patrocinio, y conseguir lo que deseo
en esta novena; si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra de vuestro
purísimo corazón, y bien de mi alma. Amen.

QUINTO DIA
ORACION
¡Oh suavísimo corazón de mi Señor San José! escogido y amado de Dios,
que por serlo mereciste que el poderoso brazo del Altísimo, obrando
copiosamente en vuestro sagrado espíritu efectos tan divinos, os 42
infundiera perfectísimos hábitos de todas las virtudes y dones, llenando de
gracia y confirmando en ella vuestras potencias. ¡Oh miseria mía! y ¿qué
pareceré yo en presencia de mi Señor San José? No obstante, creo,
santísimo Padre mío, que, llegando con humildad, no me abandonará
vuestra clemencia; antes amparado del poderoso patrocinio de vuestro
piadoso corazón, espero ser tan otro del que soy, que, ardiendo mi corazón
en el fuego de vuestro amor de Dios, merezca también, gozar de vuestra
dichosa compañía en la gloria, y ahora lo que deseo conseguir en esta
novena, si es para gloria de Dios, honra de vuestro purísimo corazón y
bien de mi alma. Amen.

SEXTO DIA. ORACION. ¡Oh corazón pacientísimo de mi Señor San José!


que, tolerando con incomparable sufrimiento y grandeza de vuestro ánimo,
la gravedad y peso de los trabajos y dolores que padecisteis, os concedió el
Señor, que manifestándose los ángeles en forma humana, visible a
vuestros ojos, os hablaron y trataron de la Divinidad y de sus infinitas
perfecciones, encendiendo con esto el amor de vuestra alma purísima,
para mayor aumento de vuestros méritos. Corrido y avergonzado estoy ¡oh
Santísimo José! de mi poca resistencia, á vista de vuestra grande fortaleza.
No hay en mí otra cosa para obsequiaros, que un corazón pobre, muy
pequeño y muy rebelde, eso os endono, Padre mío: ya sois dueño de él, no
es mío, vuestro es, deshacedlo, destruidlo y aniquiladlo, para que
formándolo vos de nuevo, merezca imitar vuestro sufrimiento, tolerando en
amor de Dios los trabajos y miserias de esta vida, no desamparándome
vuestra protección en el amargo trance de mi muerte, y concediéndome
ahora lo que os pido en esta novena, si conviene para gloria de Dios, honra
de vuestro purísimo corazón y bien de mi alma. Amen.

SEPTIMO DIA. ORACION. Oh corazón candidísimo de mi Señor S. José


que acercándose el término de vuestra santa y ajustada vida merecisteis
en aquéllos últimos días próximos a vuestra dichosa muerte, la asistencia
y cuidado dé vuestro santísimo Hijo Jesús y la de vuestra Esposa María
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Santísima tan especial quien ni de día ni de noche quedaste solo sin


alguno de los dos ¡Oh dicha grande de mi Señor San José! ¿Quién llegara a
merecerlo que vos? ¿Qué os negara el que así os ama? ¿Que no
conseguiréis de quien así os honra? Grande infelicidad fuera la mía en
acogerme a vuestro patrocinio, siendo de tanto valimiento para con Dios.
Por cuyo amor os pido me concedáis, que en los últimos instantes de mi
vida; merezca la asistencia especial de vuestro patrocinio, para que
triunfando de mis enemigos en esta vida, logre rendiros gracias en la otra;
y ahora, lo que deseo conseguir en esta novena, si es para gloria de Dios,
honra de vuestro purísimo corazón y bien de mi alma. Amen.
43
OCTAVO DIA. ORACION. ¡Oh corazón amorosísimo de mi Señor S. José!
que, llegada la hora de vuestra preciosa y feliz muerte, intentando vuestra
humildad y reverencia ponerse de rodillas en el suelo para pedir su
bendición a vuestro dulcísimo Jesús y que, llegando su Majestad a vos, os
recibió en los brazos, en los cuales entregasteis vuestra purísima y
santísima alma ¡Oh felicidad suma de mi Señor San José! Yo os conozco
Padre mío por el que sois; y me abato y postro profundísimamente, en
obsequio de vuestro sagrado corazón doy infinitas gracias al Señor, que
para ostentación eje su poder os llenó de tanta santidad ¡Oh si yo la dicha
de merecer uno de vuestros siervos! ¡Cómo me complacería yo, y la
estimara en más que cuantas felicidades tiene el mundo! Miradme José
Santísimo, con ojos de piedad, para que, con vuestro favor, mejorando de
vida, merezca yo en la hora de la muerte, entregar mi alma en vuestros
divinos brazos, para que vos la presentéis ante el divino acatamiento; y
ahora lo que deseo conseguir en esta novena, si es para gloria de Dios,
honra de vuestro purísimo corazón y bien de mí, alma. Amen.

NOVENO DIA. ORACION. ¡Oh corazón sagrado de mi Señor San José,


Esposo y compañero fidelísimo de mi Señora la Virgen María, Padre
dignísimo de nuestro Salvador Jesús, amparo y refugio de los pecadores!
Con entera y humilde confianza llega mí corazón, satisfecho de que
vuestra clemencia a ninguno ha desamparado, de cuantos a vos se han
acogido. ¿Y había yo de ser entre tantos que han logrado vuestro favor el
infeliz que experimentara el rigor de vuestra repulsa? Bien lo merecía la
gravedad de mis culpas; pero no sea así; acordaos que por mi remedio os
vino la dignidad de ser Padre de Jesús, mirad que mi rescate costó no
menos que la sangre de un Dios humanado: y consentiréis así, mi malicia
malogre el infinito precio de mi redención. No, José mío, no: tomad desde
luego absoluta posesión de mi corazón; cortadle y hacedle por las medidas
del vuestro, para que se emplee solo en amar a Dios, y no quiera más de
aquello que quiere vuestro santo y recto corazón. Quisiera, santo mío,
publicar por todo el mundo vuestra grandeza, para que en todo él fuese
conocido, honrado, servido y obsequiado vuestro purísimo corazón, y
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

después en el cielo, alabado de todos vuestros devotos, entre los cuales


espero gozar de vuestra dichosa vista. Amen.

44

NOVENA DEL PATROCINIO DE SAN JOSÉ


NOTA: El Patrocinio de San José es el día en que se le eligió como patrono,
puede ser cualquier día del año

ACTO DE CONTRICIÓN
¡Oh Redentor mío, dulcísimo Jesucristo! ¡Si alguna vez te has mostrado
Padre de misericordia, nunca con más razón que ahora que tienes a tus
pies un monstruo de maldad y de ingratitud! ¡Qué más pudieras haber
hecho por mí que morir en una cruz, cercado de dolor y tormentos! Cuanto
deberían pasmarse los espíritus angélicos, al ver un exceso de amor que
no podía caber sino en un corazón infinito, Pero ¿cuál ha sido mi
correspondencia? ¿Cuál la paga que te he dado? Apartar de tí mi corazón y
ponerlo en las criaturas, volverte las espaldas y renovar con mis culpas
tus heridas. ¡Oh, si tuviera un arrepentimiento tan grande como mi
maldad! ¡Oh si pudiera pagar con lágrimas de mis ojos la sangre que
derramaste por mí, Pero ya ves tú, Señor, que nada puedo sin tí: añade,
pues, a tus antiguas misericordias la de darme un dolor verdadero de mis
culpas; que ya entretanto, vencido de tu amor, te amo, sobre todo, y con
todo mi corazón, me arrepiento de mis pecados, por ser ofensas contra tí;
las aborrezco porque tú los aborreces, ya no más pecar, ¡ya no más
ofenderte! Amen
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


¡Oh José Santísimo!  ahora conozco cuánto desea mi salud Jesús, pues
después de haberse hecha él abogado, mío con su padre, á tí te hace
abogado mío para consigo mismo: después de haber procurado mi salud
con tantos medios, quiere que concurran también con sus méritos tus
ruegos. Tus ruegos, sí, aquellos ruegos que se respetan en el cielo como
mandatos. Alentado yo por esto, vengo a ponerme bajo de tu sombra y a
valerme de tu patrocinio. A tí te elijo por padre, á tí te elijo por mi protector
y abogado, y confió tanto en ti, que si mí. salvación estuviera en mis 45
manos, la trasladara luego de mis manos a las tuyas; tanto más fio de tí
que de mí mismo. Si yo con mis maldades embarazo el logro de tus
súplicas, tú has de allanar este embarazo, y has de conseguir que ayude
yo con una vida arreglada tus súplicas y tus ruegos. No se sabe que
alguna causa protegida eficazmente por ti, se haya perdido. ¿Y qué ha de
ser la mía la primera que se pierda? No, no, dígnate solamente decir a
Jesús que yo soy tuyo, que estoy bajo tu protección, que me he valido de
tu nombre, que vengo a buscar tu amparo, que con esto no temo perecer:
Amén.

Se rezan siete Padre Nuestros y siete Ave Marías en memoria de los siete
dolores y gozos del Santísimo Patriarca, y luego dice la oración propia del
día.

DIA PRIMERO
A qué gracia tan alto de excelencia te ha elevado la virtud ¡oh José
Santísimo! Habiendo de elegir el Padre Eterno quien sustituyese su
persona él el mundo, no halló entre los hombres todos, otro que mejor que
tú pudieses sustituirla. Constituido en esta dignidad, y desempeñándola
tan satisfacción del Padre Eterno, ¿qué le pediríais en el mundo que no te
concediese? Y qué, ¿han de: ser ahora menos eficaces tus súplicas? ¿Ha de
negarte alguna cosa que le pidas? Yo no lo puedo creer, sin hacerle un
grande agravio a vuestra infinita caridad. ¿Pues en qué puedes mejor
emplear tu valimiento, que en socorrer a un desvalido que pone en tí toda
su confianza? Acuérdale al Padre Eterno que estás Cambien elegido para
patrón y protector nuestro, y que el desempeño de este título no ha de ser
otro que; el de conducirnos hasta el cielo y darle en tu compañía las
gracias a nuestro bienhechor por toda la eternidad. Amen.
Se rezarán tres, Ave Marías, y se dice la siguiente

ORACIÓN PARA TODOS LOS DIAS


APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

¡Oh Santísima Virgen María verdadera Madre de Dios, y por este augusto
título acreedora a los más profundos respetos de los hombres! ¡Qué
armonía tan bella y tan graciosa hacen en tí la alteza de tu dignidad y la
benignidad de tu corazón! siendo como eres la mayor de todas las puras
criaturas, inferior solo a Dios, y la obra más hermosa y más, perfecta que
salió de aquellas divinas manos. Estando en un grado casi divino por ese
lazo de Sangre tan estrecho que te une con el Hombre Dios; en medio de
tal grandeza, no te olvidas de los miserables; antes estoy persuadido á que
por ello tu poder es de más gusto; porque lo puedes emplear en. su
socorro, los otros amigos nos, abandonan en nuestras necesidades; pero
tú nos miras entre ellas con ojos más amorosos. Bendito mil veces aquel 46
Dios que te hizo a un tiempo tan poderosa y tan piadosa, y juntó en tí un
corazón de Madre tan tierno, con una majestad tan respetable y venerable.
Inclina, pues, esos ojos misericordiosos, a los que, cercados de miserias, y
llenos de temor y sobresalto, se acogen al patrocinio de tu castísimo
Esposo José. No tenemos en este valle de lágrimas otro consuelo que el
que nos ofrece tu protección. Une tus súplicas a las mías, y ruega a tu Hijo
Divinísimo nos mire como á esclavos tuyos y de tu Esposo. Nuestro único
consuelo sea tener a favor nuestro á Jesús, María y José. Amen.

SEGUNDO DIA
José Santísimo: ¡con cuánta confianza no deberé llegar, á implorar tu
patrocinio, viéndote sublimado a hacerle corte a aquel Señor, en cuyas
manos está mi suerte, y de quien tú fuiste honrado, venerado y obedecido
en este mundo! Porque ¿cómo podrá negarse a tus ruegos en el cielo,
quien se dignó llamarse y manejarse como Hijo tuyo en la tierra! ¿Cómo se
negará a tus ruegos, quien quiso sujetarse a tus mandatos? Ruégale a tu
Hijo Divinísimo que me mire como cosa tuya: pídele que se acuerde que, si
te eligió para Padre suyo, también te eligió para protector mío. Pídele que
el amparo y protección tuya qué el experimentó en su persona, lo logre yo
igualmente en la mía y que así como quiso ponerse en tus manos para
librarse de sus enemigos cuando le buscaban para quitarle la vida, a mí
también me ponga en ellas para librarme de tos enemigos de mi alma.
Amen.

TERCER DIA
¡Oh José Santísimo!  que, destinado para Esposo de la Reina de los
ángeles, mereciste tener por Esposa y compañera a la que es Esposa del
Espíritu Santo. ¡Cuán venerable, cuán recomendable y cuan autorizada
queda tu persona con tan alto y apreciable enlace! ¿Qué súplica, si va
marcada con tu nombre, si va auxiliada con tu protección y amparo, no
será atendida y despachada en el tribunal de aquel Señor que se gloría de
ser Espíritu consolador? El mismo, Espíritu divino, ese mismo cuya
Esposa fio á tu custodia, es quien clama en el cielo con gemidos
inexplicables y continuos por mi salvación: acompáñale tú, y junta tus
clamores a los suyos: no ceses de pedir y de clamar por este esclavo tuyo,
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

que cercado de peligros y combatido de tribulaciones, no cesa de implorar


tu patrocinio. Válgale la confianza con que se pone a tu sombra: válgale el
que pone por intercesora a tu purísima Esposa María. Amen.

CUARTO DIA
¡Oh Patriarca purísimo! Cuando te contemplo tan puro, que viviendo en el
cuerpo como si no lo tuvieras, eras envidia de los ángeles mismos: cuando
te miro tan puro, que por esta excelentísima virtud te hiciste digno de que
Dios te entregase por Esposa a la Reina de la pureza, María Santísima,
apenas me atrevo a ponerme delante de tus castísimos ojos, más sin
embargo, desde este asqueroso cieno en que me tiene mi malicia, te 47
suplico me alcances tantas lágrimas, qué basten a lavar mis pasadas
manchas: tanta gracia, que me de fuerzas para elegir la muerte antes que
volver a mancharme. Ea ¡oh purísimo José! fija en mí, tus ojos
piadosísimos, y no los retires hasta que mudándome en otro del que soy.
me alcances del Todopoderoso, quede aquí en adelante te imite y te siga en
la limpieza de corazón. Mira que soy en este punto mi mayor enemigo;
líbrame de mí mismo, y podré ir a darte las gracias por tan grande
beneficio al reino dé la bienaventuranza. Amen.

QUINTO DIA
¡Oh José Santísimo! ¡Dé qué consuelo tan grande se llena mi corazón al
contemplarte al lado de aquella Señora que lograste por Esposa en el
mundo, y ahora la ves sublimada en el cielo, y coronada como Emperatriz
jurada del cielo y de la tierra! Acuérdate, Santo mío, de las mortales
congojas que te causó su preñada, y del inexplicable júbilo que bañó tu
espíritu, la noticia que té dio el ángel se ser aquella obra del Espíritu
Santo: atiende a las congojas en que me pone la consideración de mi
desastrada vida, y del riesgo de perder a mi Dios por una eternidad.
Dadme el consuelo de declararte a mi favor, de decirle a Dios que soy tuyo,
y que corre de cuenta tuya mi eterna felicidad. Amen.

DIA SEXTO
¡Oh José Santísimo! de qué celestiales júbilos se mudó tu corazón al ver
nacido en el portal de Belén aquel Divinísimo Infante que venía a hacer las
paces entre Dios y tos hombre ¿Y quién encendió estos afectos
en tu espíritu, sino aquella fervorosa caridad con que anhelabas la gloria
de Dios y el bien de los mortales? Pues ves aquí que uno de estos, y
el más necesitado se acoge a tu patrocinio: no tengo méritos para ser
atendido; pero esa fervorosa caridad que arde aun todavía en tu corazón,
me da alientos para clamar á tí, para rogar y suplicarte y para esperar que
tus ruegos é intercesión logre el feliz efecto de que yo sea admitido a la
gracia de mi Criador: que me perdone las ofensas con que yo le he
agraviado, y que se hagan las paces entre mí y su divina Majestad. Amen.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

DIA SEPTIMO
¡Oh José Santísimo! ¿Cuál sería la ternura y compasión que penetró tu
espíritu al ver que el divino Infante que acababa de nacer, comenzaba ya
en la circuncisión a derramar aquella sangre que después se había de
derramar toda en el madero santo de la Cruz? No quiero ya, Santísimo
Patriarca, que mires a mis no pido que tus ojos se empleen en mirar mi
indignidad; mira esa sangre que corre a mares del cuerpo de tu Hijo
Divinísimo; mira rotas las venas todas de ese cuerpo de tu Hijo Santísimo,
y no con otro fin, sino con el de prepararme un baño, en donde sane de la
lepra asquerosa de mis culpas. Ea, José Santísimo, aplica siquiera una
gota de esa sangre a mi alma enferma: no permitas que se malogre el fruto 48
de esa sangré en un alma que se acoge a tu patrocinio. Amen.

OCTAVO DIA
¡Oh José Santísimo! ¡Cuán grande será el galardón que te dio en el
empíreo aquel Señor que te hizo tan magníficas promesas en su Evangelio,
á los que en las personas de los pobres dieron el sustento a su divina
Majestad, y en la persona de los pobres le cubrieron su desnudez! No ya en
la persona de los pobres, sino en su persona misma diste el alimento
necesario al Hombre Dios, y en su persona misma cubriste su desnudez.
Acuérdale que esas manos por ahora juntas para pedirle por mí, son las
mismas que se afanaron y trabajaron para mantener su vida preciosísima,
y que ese rostro que ahora levantas para abogar en mi favor, es el que se
bañaba en sudor para buscarle la comida y el vestido; y no dejes de pedirle
hasta que no consigas que sea yo uno de aquellos a quienes ha de llamar
benditos de su Padre, para entrar en el reino de la gloria. Amen.

NOVENO DIA
¡Oh José Santísimo! ¿A quién de los mortales se le concedió jamás el favor
de tener a su cabeza en la última hora a la sagrada Reina de los ángeles y
a su Santísimo Hijo y despedir entre sus brazos los últimos alientos de su
vida? Tú lograste esta felicidad. La inocencia de tu vida y tus singulares
virtudes te hicieron merecedor de esta fortuna: yo me alegro de ella y te
doy los plácemes repetidos, y conociendo cuán lejos de semejante favor me
han puesto las maldades con que he manchado la carrera de mí vida,
humildemente te pido me alcances un dolor verdadero de mis culpas: haz
conmigo, poderosísimo José, haz conmigo, de suerte, que m como á tí te
quitó la vida la fuerza del amor de Dios, así me la quite de dolor de haberle
ofendido por ser quien es, y porque es digno de ser amado, y porque le
amó y deseo amarle por toda la eternidad. Amen.

GOZOS AL PATROCINIO DE SAN JOSÉ


APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Pues tus ruegos José, son Y está pronto a tu mandado,


Como leyes atendidas, Mortal alguno ha alcanzado
Para ser de Cristo oídos Tan alta jurisdicción.
Válganos tu intercesión.
Quien el precioso alimento
Las dos prendas más preciosas Reparte a toda criatura,
Que Dios tiene, á tí las fía Para sí y su Madre pura
Cuando a Jesús y María Espera de tí el sustento:
Pone en tus manos piadosas; ¿Cuál, pues, su agradecimiento
Pruebas son nada dudosas ¿Será?  cuál su galardón?
De tu grande estimación. 49
Quien viste al campo de flores,
Privilegio sin igual Y al cielo de estrellas viste
Da a tu humildad corona, Cubrir sus carnes lo viste,
Pues sustituir su persona A costa de tus sudores:
Te hace, el Padre celestial, Pues, ¿cómo tales favores
Este es de tu pecho real No tendrá en su corazón?
El más ilustré blasón.
En el instante prolijo
Tu pureza peregrina Be tu postrera agonía,
A Dios le complace tanto Está a su lado María
Que el mismo Espíritu Santo Con su Santísimo Hijo.
Te da su Esposa divina: ¿Cuál sería tu regocijo
¿Quién tal favor imagina En tan crítica ocasión?
En la humana condición?
Viva Jesús,
Aquel Dios, a quien postrado Viva María Purísima,
Todo el orbe se estremece Y su Madre Anna Santísima
Humilde á tí te obedece Por toda una eternidad. Amen.
NOVENA
DEL TRÁNSITO DEL PATRIARCA SAN JOSÉ
Puesto delante de una imagen de Señor San José, dirás el siguiente:

ACTO DE CONTRICIÓN
Dulcísimo Redentor mío: amabilísimo Padre de las misericordias. Dios de
todo consuelo; que no queréis se pierdan las almas que a costa de vuestra
preciosísima sangre redimisteis del cautiverio infame del demonio, sino
que deseáis ardientemente su vida, su conversión, su penitencia: aquí
tenéis, Dios mío, postrado a vuestras plantas, al mayor pecador, que,
despreciando vuestra ley, ha abandonado vuestros preceptos; aquí me
tenéis. Padre dulcísimo de mi vida: aquí me tenéis avergonzado y
traspasado de dolor de haberos ofendido. Oh, ¿quién, dueño amorosísimo
hubiera muerto antes que, cometido la más leve ofensa, la ni ligera culpa
contra vuestra bondad? ¡Oh, quién, ya os he ofendido, tuviera tan gran
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

dolor que se le hiciera pedazos el corazón ¡Ay Dios mío! ¡Ay Dios mío! como
me pesa de haberos agraviado! ¡Ay y cómo me duelo de haberos injuriado!
¡Ay yo me arrepiento y prometo ya nunca más ofenderos! Dame vuestra
gracia y concédeme por los esclarecidos méritos de vuestro gran José, el
que, conservándola hasta la muerte, me abra las puertas de la gloria.
Amen.

ORACIÓN PARA TOCIOS LOS DÍAS


Oh José dulcísimo, nutricio del Hijo de Dios y fidelísimo custodio de la
Virgen Madre, que en la hora de tu muerte tuviste por enfermeros y 50
asistentes divinos al mejor Hijo, Jesús, y a la mejor Esposa, María:
asístenos, ampáranos; favorécenos en aquél trance terrible, que, para
entonces, pues eres refugio dé agonizantes, te requerimos; para entonces,
cuando no tenernos ni ojos para verte ni boca con que llamarte, te
llamemos é imploremos tu patrocinio. No nos dejes
en aquella hora, cuando procurará combatirnos terriblemente el demonio,
a fin de que perdamos a Dios eternamente. Muéstranos entonces tu oficio
de, padre y patrón del linaje humano: ejercita el cargo que tienes, José
Santísimo, de eficaz auxilio de los afligidos, de agradable consueto de
desamparados. No se pierda ¡oh santo gloriosísimo! no se pierda entonces
quien pone en tí sus esperanzas, y quien desde ahora para aquella te
llama, te invoca y te solicita.
Seas tú nuestro auxilio, nuestra ayuda, nuestro socorro; para que
invocando entonces los dulcísimos nombres de Jesús, María, y tuyo,
vayamos á gozarte: por todos los siglos en la gloria. Amen.

DIA PRIMERO
Considera cómo Cristo Nuestro Señor, maestro ciertamente grande de los
trabajos, lleva por el camino real de estos al esposo de su Madre, Señor
san José, a quien amaba su Majestad sobre todos los hijos de los hombres;
y para acrecentar los merecimientos y corona, antes que se le acabase el
término de merecerla, le dio en los últimos años de su vida algunas
enfermedades de calentura y dolores vehementes de cabeza y coyunturas
del cuerpo muy sensibles, y que le afligieron y extenuaron mucho.
ORACIÓN
Oh pacientísimo José, que en los últimos años de vuestra vida acrecentáis
vuestros merecimientos y corona, con aquel sufrimiento, paciencia y
tolerancia con que sufristeis aquellas enfermedades, dolores y calenturas
que extenuaron vuestro castísimo cuerpo: haced, santo mío poderosísimo,
por esta gran paciencia y mansedumbre, que, en mis trabajos, dolores y
aflicciones, imite vuestra tolerancia, considerando que son regalos de la
mano de Dios e instrumentos para merecer mayores coronas y laureles:
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

ruegos también, Esposo de mi Reina, me concedáis una dichosa y santa


muerte, la cual sea tránsito para gozaros en la gloria. Amen.
Siete veces el Padre nuestro y Ave María, y después de cada una esta
JACULATORIA.
En la postrera agonía,
Cuando mi muerte llegare,
Tu patrocinio me ampare
Y el de tu Esposa María.

Después, para todos los días, esta;


ORACIÓN 51
Poderosísimo patrón del linaje humano, amparo de los pecadores, seguro
refugio de afligidos, auxilio de los agonizantes, Padre putativo de Jesús y
esposo verdadero de María. ¡Oh santo mío dulcísimo! no me desamparéis
en el terrible trance que me aguarda: mirad cuán pocas son mis fuerzas
para rebatir las asechanzas con que en aquella hora procurará el demonio
derribarme, sugiriéndome malos pensamientos contra la fé, contra la
esperanza y contra la caridad: Mirad que, si vos no me socorréis, pereceré
eternamente y no tendré en lo humano quien me ayude. Si vos no me
ayudáis ¿qué será de mí? ¡Oh santo mío! escuchad mis ruegos y asistidme
en aquel trance, para el cual os invoco desde esta hora. Para esto os
interpongo estas, aunque tibias oraciones, y el amor tan grande con que os
asistieron, en el vuestro, Jesús y María. Alcanzad así mismo, de vuestro
Hijo y Esposa, concordia entre los gobiernos cristianos: victoria contra los
infieles y herejes; exaltación de la Santa Iglesia y del nombre del verdadero
Dios; descanso de las almas del purgatorio; consuelo y alivio a los
necesitados, esfuerzo a los varones apostólicos, amor hacia nuestros
enemigos; para toda colmada gracia y mucha gloria. Amen.
Una Salve a María Santísima y la oración siguiente:

ORACIÓN
Bellísima María, Esposa del Patriarca santo José, fuente de piedades y
misericordia: que toda os difundís para remedio de los mortales,
especialmente en las postreras agonías, cuando necesitan de tu socorro:
para entonces para entonces os llamo, Señora mía, confiado en que no
habéis de despreciar mis ruegos, que siempre os habéis mostrado
favorable y propicia hacia los que se refugian bajo vuestro patrocinio, y
con especialidad hacia aquellos que tierna, devota y fervorosamente se
ejercitan en los cultos de vuestro querido Esposo José. Por la intercesión
de este Patriarca santo, os ruego tenga yo, y todos los católicos, en la hora
de nuestra muerte, la asistencia de vuestra alteza Soberana y la de vuestro
dulcísimo Hijo Jesús, rey eterno de la gloria. Amen.

SEGUNDO DIA
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Considera como sobre estas enfermedades que afligieron al santo


Patriarca, tuvo otro modo de padecer más dulce, pero muy doloroso, que le
resultaba de la fuerza del amor ardientísimo que tenía, porque era tan
vehemente que muchas veces tenía unos vuelos y éxtasis tan impetuosos y
fuertes, que su espíritu purísimo rompiera las cadenas del cuerpo, si el
mismo Señor que se los daba no le asistiera dándole virtud y fuerzas para
no desfallecer con el dolor. Mas esta dulce violencia le dejaba su Majestad
padecer hasta su tiempo; y por la flaqueza natural de un cuerpo tan
extenuado y debilitado, venía a hacer este ejercicio de incomparables
merecimientos para el dichoso santo, no solo en los afectos de dolor que
padecía, sino también en la causa del amor de donde le nacían. 52
ORACIÓN
Amorosísimo José, en quien se verificó aquella dulce enfermedad de amor
de que adolecía la esposa de los Cantares, y con tanta vehemencia que
rompiera vuestro espíritu las cadenas de la cárcel del cuerpo, a causa de
aquellos impetuosos éxtasis ocasionados del amor, si el Señor que os los
concedía no os asistiera con su virtud divina. Por este amor tan grande, os
suplico que todo me encienda y arda como ascua en las llamas del amor
divino; y por aquellos dolores que os ocasionaba ésta; aunque dulce,
dolorosa enfermedad, os pido me asistáis ahora y en aquella hora de que
depende, o una insufrible eternidad de penas, o una deliciosa eternidad de
gloria. Amen.

TERCER DIA
Considera como corrían ya ocho años que las enfermedades y dolencias del
más que dichoso santo José le ejercitaban, purificando cada día su
espíritu en el crisol de la paciencia y del amor divino, y creciendo también
los accidentes, se iban debilitando sus flacas fuerza-, desfalleciendo el
cuerpo y acercándose al término inexcusable de la vida, en que se paga el
común estipendio de da muerte que debemos todos los hijos de Adán:
crecía también el cuidado y solicitud de su divina Esposa y nuestra Reina,
en asistirle y servirle con inviolable puntualidad; y conociendo la
amantísima Señora con su rara sabiduría, que ya estaba muy cerca la
hora o el día último de su castísimo Esposo, para salir de este pesado
destierro, se fue a la presencia de su Hijo Santísimo, y hablando con su
Majestad le pidió lo asistiese en la hora de su muerte, acordándole el amor
y humildad, el colmo de virtudes y méritos a que había subido el santo
patriarca, y poniéndole delante la fidelidad y solicitud con que había
servido al Hijo y a la Madre, la cual petición aceptó nuestro Salvador.
ORACIÓN
Oh dichosísimo Patriarca, José, que, acrisolado ya con ocho años de
prolijas y dolorosas enfermedades, y acercándose el plazo de vuestra
muerte, tuviste la incomparable dicha de que le asistiese con puntualidad
y cuidado tu dulcísima Esposa, quien interpuso sus súplicas para con tu
Hijo estimativo, para que te asistiese con el brazo poderoso de su diestra:
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

yo te pido, Santo mío, por estas sumas felicidades, interpongas las tuyas,
para que me asistan en mi trance estos Santísimos Señores. Bien conozco,
padre mío, que por mis muchas culpas me he hecho indigno de estos
favores; pero al mismo tiempo conozco que vale mucho tu patrocinio para
con tu Hijo y Esposa; y no me dejarán de conceder lo que te pido cuando
te pongo por mi abogado é intercesor, para gozar una preciosa muerte,
tránsito a una interminable gloria. Amen.

CUARTO DIA
Considera como nueve días antes del tránsito de Señor San José, por 53
mandado de Jesucristo tres veces cada día los santos ángeles daban
música celestial al dichoso enfermo, con cánticos de loores del Altísimo y
bendiciones del mismo Santo. A más de esto se sintió en toda aquella
humilde pero inestimable casa, una suavísima fragancia de olores tan
admirables, que confortaban no solo al varón Santo José, sino a todo los
que llegaron a sentirla, que fueron muchos de fuera, a donde redundaba.
ORACIÓN
Oh felicísimo José, Patriarca santo que en vuestra preciosa muerte,
ahuyentando Jesús y María los bramidos del infernal dragón, que en
aquella hora procura combatir a los mortales, merecisteis escuchar la
apacible música de los ángeles, y que vuestra santa casa, santuario
ciertamente en que habitaban la mejor arca, el mejor propiciatorio, y el
mejor altar de timiama Jesús y María, se llenase de suavísima fragancia
que confortaba vuestro cuerpo: yo os pido humildemente conforte mi alma
con las fragancias, de las virtudes, las que conservando hasta el fin de mi
vida, merezca ir a gozar aquella melodía, con que los ángeles cantan:
Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos, llenos están los cielos y la
tierra de tu gloria. Amen.

QUINTO DIA
Considera como un día antes que muriese el Santísimo Patriarca, sucedió
que, inflamado todo del Divino amor con estos beneficios, tuvo un éxtasis
altísimo, que le duró veinticuatro horas, conservándole el Señor las fuerzas
y la vida por milagroso concurso, y en este grandioso rapto vio claramente
la divina Esencia, y en ella se le manifestó sin velo ni rebozo lo que polla fé
había creído, así de la Divinidad incomprensible, como del misterio de la
Encarnación y redención humana y la iglesia militante, con todos los
sacramentos que a ella pertenecen.
ORACIÓN
Oh Patriarca bienaventurado, que merecisteis tener un éxtasis de tanta
duración y tan sublime en que visteis claramente y sin rebozo la divina
Esencia, efecto verdaderamente de aquella fé tan grande con que creísteis
el arcano misterio de la Divinidad, como también el de la Encarnación y
redención humana, y todos los demás sacramentos de nuestra iglesia. Yo
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

os pido santo mío, una fé tan viva, tan ciega, que en defensa de estos
misterios dé, si fuere necesario, hasta la última gota de mi sangre; y que
viva y muera para ir a ver claramente estas verdades
incontestables por eternidades en la gloria. Amen.

SEXTO DIA
Volvió Señor San José del rapto, que dijimos ayer, lleno su rostro de
admirable resplandor y hermosura, y su mente toda deificada de la vista
del Ser de Dios; y hablando con su Esposa santísima, le pidió la bendición,
y ella a su Hijo Benditísimo que se la diese, y su divina majestad lo hizo. 54
Luego la gran Reina, maestra de la humildad, puesta de rodillas, pidió a
San José también la bendijese como esposo y cabeza, y no sin divino
impulso, el varón de Dios, por consolar a la prudentísima Esposa, le dio su
bendición a la despedida, y ella le besó la mano con que la bendijo, y le
pidió que de su parte saludase a los santos padres del Limbo.
ORACIÓN
Oh José santísimo, esposo de la madre de Dios, y cabeza de la mejor y más
noble familia de la tierra, que, estando cercano a vuestra muerte, pedisteis
la bendición a vuestra Esposa, y le disteis la vuestra para consuelo suyo,
la que recibió la maestra grande de la humildad postrada de rodillas: yo os
suplico me bendigáis en todas mis acciones, para que todas vayan
dirigidas a Dios, como a fin último, y me alcancéis me bendigan también
Jesús y María en esta vida, y en aquel terribilísimo trance de que con
tantas bendiciones espero salir en paz, para bendeciros a vos y a
Jesús y María, eternamente en la gloria. Amen.

SEPTIMO DIA
Considera como para que el humildísimo José cerrase el testamento de su
vida con el sello de esta virtud, pidió perdón a su divina Esposa, de lo que
en su servicio y estimación había faltado, como hombre flaco, terreno, y
que en aquella hora no le faltase su asistencia con la intercesión de sus
ruegos. A su Hijo santísimo agradecióle también el santo Esposo los
beneficios que de su mano liberalísima había recibido toda la vida, y en
especial en aquella enfermedad.

ORACIÓN
Oh humildísimo José, varón verdaderamente justo y agradecido, que nos
dejasteis ejemplo, grande de humildad, cuando lleno de lágrimas, como
piadosamente creemos, pedisteis perdón a vuestra Esposa de aquello en
que hubierais faltado a su servicio, siendo así, que fuisteis su fidelísimo
custodio que puntualmente la guardasteis y servisteis: yo os suplico por
esta humildad tan esclarecida me concedáis la imite, pidiendo perdón a los
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

que hubiere injuriado, y perdonando asimismo a los que me hubieren


hecho algún agravio. Os pido también, por aquellas gracias que disteis a
vuestro Hijo santísimo de los beneficios recibidos de su mano, que me
concedáis no olvide jamás de dárselas también por las innumerables que
me ha hecho, para que, muriendo en gracia, vaya a cantárselas en la
gloria. Amen.

OCTAVO DIA
Considera como después de haber hablado con su castísima Esposa, se
convirtió el varón de Dios a Cristo Nuestro Señor, y para hablar a su 55
Majestad con profunda reverencia en aquella hora, intentó ponerse de
rodillas en el suelo; pero el dulcísimo Jesús llegó a él, y le recibió en sus
brazos; y estando reclinada la cabeza, dijo: Señor mío y Dios altísimo, Hijo
del Eterno Padre, Criador y Redentor del mundo: dad vuestra bendición
eterna a vuestro esclavo y hechura de vuestras manos: perdonad, Rey
piadosísimo las culpas que como indigno he cometido en vuestro servicio y
compañía; Yo os confiero, agradezco, y con rendido corazón os doy
eternamente gracias, porque entre los hombres me eligió vuestra inefable
dignación para Esposo de vuestra Madre; vuestra grandeza y gloria misma
sean mi agradecimiento, por todas las eternidades El Redentor del mundo
le dio la bendición y le dijo: "Padre mío, descansad en paz y en la gracia
de mi Padre celestial y mientras mis profetas y santos, que os esperan en
el Limbo, daréis alegres nuevas de que se llega ya su redención." Oí
patriarca justísimo, que con la más profunda reverencia y humildad os
despedisteis de vuestro soberano Hijo pidiéndole perdón de vuestras
culpas, aunque no las habías cometido, confesándoos indigno en su
presencia engrandeciendo su Majestad y conociendo su divinidad
verdadera, a cuyas verdaderas palabras correspondió el Señor dándoos la
paz y constituyéndoos precursor hacia los padres del Limbo. Yo os pido
humildemente maestro, excelente de la humildad, me alcancéis de Dios un
verdadero dolor de mis culpas, un conocimiento de su grandeza, de su
poder, de su Majestad, y un temor grande de ofenderos, una preciosa
muerte, una perenne gracia y una perpetua gloria. Amen.

ULTIMO DIA
Considera como en aquellas palabras de Jesús a José: "Padre mío,
descansad en paz etc. espiró el Varón justo en los brazos de su santísimo
Hijo; y su Majestad le cerró los ojos. Al mismo instante la multitud de
ángeles que asistían con su Rey supremo y Reina, hicieron dulces cánticos
de alabanza, con voces celestiales y sonoras. Luego por mandado de su
Alteza, llevaron la santísima alma al Limbo de los padres y profetas, donde
todos la conocieron llena de resplandores de incomparable gracia, como
Padre putativo del Redentor del mundo y su gran privado, digno de
singular veneración, y conforme a la voluntad y mandato del Señor que
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

llevaba, causó nueva alegría en aquella innumerable congregación de


santos con las nuevas que les evangelizó de que se llegaba ya su rescate.
ORACIÓN
Oh fidelísimo José, que merecisteis en vuestra muerte os cerrase los ojos
el mismo Hijo del Eterno Padre, y quo en manos de ángeles, al son de
alegres instrumentos y sonoros cánticos de alabanzas, fuese vuestra
candidísima alma, más blanca que la nieve, llevada al seno de sus padres,
que esperaba la redención, la que vos evangelizasteis, causando en ellos
grandísima alegría: yo os pido por estas felicidades, me concedáis, que
cerrando los ojos á todas las vanidades y pompas mundanas, sólo los abra
para ver las cosas del agrado de Dios. Os suplico también por aquella 56
veneración y culto que os dieron los santos padres en el Limbo, nos
empleemos todos los católicos en vuestra importante devoción, y que
perseverando en ella basta la muerte, merezcamos sean llevadas nuestras
almas en manos de los ángeles a la gloria. Amen.

NOVENA EN HONOR
DE LOS DESPOSORIOS DEL CASTÍSIMO PATRIARCA
SAN JOSÉ
ACTO DE CONTRICIÓN
He aquí ¡oh Dios mío! al más grande pecador del mundo ante vuestra
Majestad inmensa, implorando humilde una mirada de compasión y
misericordia. Mis pecados abruman de un modo inexplicable mi lánguido
espíritu, y solo vuestra infinita bondad puede sacarme del abismo
insondable de miseria en que estoy sumergido. Nada soy, cada valgo en
vuestra divina presencia; pero vuestra sangre preciosísima es de un valor
inmenso. Por ella, y por los méritos y poderosa intercesión del glorioso
Patriarca Señor San José, a quien os dignasteis elegir para esposo de la
que escogisteis por Madre, os ruego que me concedáis el perdón de todos
mis pecados, y confirméis mis propósitos de no volverlos a cometer, y de
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

morir antes que incurrir en otra infelicidad que me haga indigno de


llamarme hijo vuestro, y de desmerecer la protección de vuestro siervo fiel,
y digno Esposo de María Señor San José. Amen.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


Gloriosísimo Patriarca Sr. S. José, digno Esposo de María; ¡qué dulzura
tan inefable siente mi corazón al pronunciar este título, que es el timbre de
tu grandeza! El me revela la pureza de tu alma, la santidad de tu vida y la
unión íntima de tus afectos y deseos con Dios, puesto que te dio por
Esposa a la más pura y privilegiada entre los ángeles y hombres, a la que
escogió para madre suya. Por eso el día de tus Desposorios, es el día de 57
tus más brillantes glorias, es el día en que se deja ver toda tu grandeza en
su mayor esplendor por entre el velo de tu profunda humildad, y por eso
es el día en que nada puedes negar a los que nos reunimos a celebrar tus
glorias. Dígnate, pues, oír nuestros humildes ruegos, interceder por la
prosperidad de nuestra Santa Madre la Iglesia; por su cabeza visible, por
todo el venerable clero secular y regular; por las necesidades y por la paz
de nuestro país, de quien eres patrón; por los que tenemos la felicidad de
celebrar tus desposorios. Y tú ¡oh Virgen Purísima! que no puedes dejar de
conceder lo que se te pide en nombre de tu casto Esposo José: intercede
por nosotros, presenta nuestras fervientes súplicas a tu Hijo Divino, para
que guardemos sus santos preceptos fielmente en esta vida, y logremos
alabarlo contigo y con tu digno Esposo José en la eternidad. Amen.

PRIMER DIA. Tus glorias y excelencias ¡oh dignísimo Esposo de


María, exceden en gran manera a la limitada capacidad del entendimiento
humano. Ellas te merecieron el renombre de varón justo y fiel, y
comprendido en estas pocas palabras el elogio más completo de tus
incomparables virtudes. Y como el principio de todas éstas consiste en la
fé, tú la poseíste en grado sumo, cual si en tí se hubiera concentrado la de
todos los antiguos patriarcas. Por esto el Señor quiso premiártela,
desposándote con la que iba a ser su digna Madre, para que gozaras de la
delicia mayor que puede gozarse en esta vida. Por dicha tan singular, yo te
pido que avives mi fe, que ¡a fortalezcas y animes, para que confesando á
Dios en la tierra, logre alabarlo contigo en el cielo.
Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.

ORACIÓN PARA CONCLUIR TODOS LOS DÍAS


Gracias y alabanzas os damos, Omnipotente y sempiterno Dios, por los
dones, gracias y privilegios Con que os dignasteis enriquecer a vuestro
siervo fiel, el glorioso Patriarca Señor San José. Gracias infinitas os
tributamos con todo el afecto de nuestros corazones por la incomparable
dignidad a que lo elevasteis eligiéndolo por Esposo de la Virgen Santísima
vuestra Madre. Y pues nos habéis concedido celebrarlo bajo este tan
sublime título en sus Desposorios, concedednos también que, imitando
sus virtudes en la tierra, cantemos sus glorias en la eternidad. Amen.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

SEGUNDO DIA. Con cuánta seguridad caminabas, ¡oh Santísimo José!


por el áspero camino de esta vida, en el ejercicio y práctica constante de
todas las virtudes. Sostenida tu fe con el firme apoyo de la esperanza, ésta
te conducía a tu más sublime gloria. Sí, en verdad, tu esperanza fue
coronada con la dicha mayor que pudieras concebir. Fuiste escogido para
Esposo de María, y el feliz momento en que tan santa unión se verificará,
fue en que recibiste el testimonio más solemne de tu incomparable
grandeza. Por ella te ruego que alientes mi esperanza, para que, guiado por
ella en el peligroso camino de este mundo, celebre tus glorias en la
eternidad. Padre nuestro, etc. 58

TERCERO DIA. Nada es comparable ¡oh dignísimo Esposo de María! A la


ardiente caridad de que estaba poseída tu grande alma. Tu corazón era
todo fuego, y no se puede comprender, hasta qué grado de perfección pudo
llegar en ti esta interesantísima virtud, ella te exaltó sobre el género
humano; ella te glorificó en la tierra, y ella, por último, te mereció el título
de tu mayor y más sublime excelencia de ser Esposo de la Esposa misma
del Espíritu divino. Por eso tus Desposorios son el compendio de tus
glorias, y nada puedes negar a los que nos reunimos a celebrarlos.
Enciende, pues, en nuestros corazones el fuego santo de la caridad, para
que, amando a Dios sobre todas las cosas, y a nuestros prójimos como a
nosotros mismos, logremos la eterna felicidad. Padre nuestro, etc.

CUARTO DIA. Tú ¡oh grandísimo Patriarca José! No separaste jamás de tu


mente la idea de que la verdadera grandeza del hombre consiste en la
humildad, y por eso, aunque tu origen fue nobilísimo y de sangre miseria,
ejercitando el oficio humilde de un pobre artesano. Fuiste, pues, el más
perfecto modelo de la humildad, y por eso también fuiste elevado a la más
sublime dignidad que pudiera concebirse. Mereciste tener por compañera
inseparable a la que por su profunda humildad es Reina de los ángeles y
de los hombres, y Madre del mismo Dios. Por dicha tan extraordinaria, te
pedimos nos concedas que practiquemos esta virtud divina, para que,
despreciando las grandezas de la tierra, merezcamos las verdaderas
grandezas del cielo. Padre nuestro, etc.

QUINTO DIA. ¡Qué grande y que incomparable eres ¡oh Dios mío en los
caminos que preparas a tus escogidos. Derramas sobre ellos con profusión
los inagotables tesoros de tus misericordias, y los haces resplandecer en la
tierra con el hermoso brillo de tu gloria Así lo hiciste con el glorioso
Patriarca Señor San José, que, como el ángel humanado, despidió en la
tierra por todas partes los preciosos rayos de su pureza. Esta virtud que
tonto nos acerca a la divinidad, fue para ti ¡oh divino José! La escala de tu
exaltación y de tu gloria. Por ella mereciste el título de castísimo Esposo de
Mana, verificándose la unión más hermosa que han visto los cielos y la
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

tierra, la de un hombre castísimo con la mujer más pura é inmaculada.


Por tan incomparable dicha, te pedimos que nos libres del ardiente fuego
de la impureza, para que limpios en nuestras palabras, obras y
pensamientos, alcancemos gloria eterna. Padre nuestro, etc.

SEXTO DIA. Entre las muchas virtudes con que fuiste enriquecido ¡oh
Santísimo José! brilla muy especialmente la del desprendimiento generoso
de todas las cosas terrenas. Tu alma divina, ocupada y poseída toda por el
sumo bien, no podía alimentarse con la pequeñez y vileza de las cosas de
la tierra, y por eso las viste con aquel desprecio santo de las almas 59
grandes. Pero el Señor Omnipotente, que se recreaba en tus virtudes, no
quiso dejar sin premio en la tierra ese desprendimiento dándote por
Esposa a la Reina celestial, que fue enriquecida por todos los dones de la
naturaleza y gracia, como que la escogió para Madre suya. Concédenos,
pues, por esta dicha tan singular, que despreciemos con generosidad los
bienes de la tierra, para obtener los verdaderos y eternos bienes
celestiales. Padre nuestro, etc.

SEPTIMO DIA. Toda tu vida ¡oh dignísimo Patriarca José! Es un conjunto


admirable de perfección, cuya contemplación llena de asombro a los más
sublimes espíritus. Ese retiro absoluto del mundo, esa vida oculta,
empleada, solo en las cosas de Dios, cuando pudiste haber hecho
ostentación de tu grandeza y de tu gloria, es un prodigio de la divina gracia
y un testimonio de la hermosura de tu alma, el Señor os eligió para esposo
de su Divina Madre, coronando tus virtudes con la diadema de esta
grandeza. Recibe pues el homenaje de regocijo que por él te tributamos, y
concédenos que, retirados del mundo, practiquemos las virtudes que nos
han de conducir a la verdadera felicidad. Padre nuestro, etc.

DIA OCTAVO. Tu corazón ¡oh divino José! Fue el dulce centro del amor
divino. Un corazón tan grande no podía llenarse sino con un bien infinito,
y por eso no basta decir que amabas tiernamente a Dios, sino que amabas
de un modo incomprensible y correspondiente a la elevación de tu espíritu.
El Señor se complacía en tu amor, y para darte un solemne testimonio de
su predilección, te dio por esposa a la criatura más privilegiada y más
amada, en la que se hallaban depositados todos los abundantes tesoros
divinos de amor, de modo que a tus desposorios se pueden llamar sin
exageración, los Desposorios del Amor Divino. Por tan inexplicable
felicidad, te pedimos enciendas en nuestros corazones, el fuego santo del
amor de Dios, para que, amándole en esta vida, le gocemos en la
eternidad. Padre nuestro, etc.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

NOVENO DIA. Tus virtudes y tu santidad ¡oh dignísimo José! son tan
incomprensibles como tu constancia en ejecutarlas.  Ningún género de
obstáculos pudo separarte ni solo, punto de la perfección con que
engrandecías tu alma para Dios, mientras nosotros, miserables, a cada
paso incurrimos en infidelidades y quebrantamos nuestros propósitos.
Tanta constancia y firmeza en el camino de la santidad y tanta
perseverancia en la perfección, no pudo menos que ser premiada en la
tierra con la felicidad y grandeza mayor que pueda imaginarse. Recibiste
por Esposa a la Madre de Dios, a la Reina de los cielos; y esta tan singular
exaltación, que es el título de tu grandeza, fue el galardón de tu invicta
constancia. Concédenos, pues, a los que celebramos estas tus glorias en 60
tus Desposorios, el inestimable don de la perseverancia, para que
caminando con paso firme en el ejercicio de las virtudes, logremos la
eterna felicidad. Padre nuestro, etc.

NOVENA
DEL GLORIOSÍSIMO PATRIARCA SEÑOR SAN JOSÉ,
PADRE PUTATIVO DE JESÚS Y ESPOSO DIGNÍSIMO
DE MARÍA

Grande es José, y tanta su grandeza,


Que no la alcanza entendimiento criado,
Tan sublime es, ve tan elevado;
Que el orbe todo es peana de su, alteza...
Adórnale la gran naturaleza;
David lo ilustra más a tanto grado
El título de justo lo ha exaltado.
Que ya es el cielo toda su nobleza.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Fué justo, el decir, que en compañía


Tuvo toda virtud, cosa que asombra:
Justo, a quien el querubín lo forma alfombra...
Tan justo, que Jesús le obedecía,
Tan justo, que él Criador, Padre le nombra.

ACTO DE CONTRICION
Dulcísimo Jesús, Redentor mío, a quien debiendo tantos beneficios he
correspondido con muchos pecados: de estos me pesa de lo íntimo de mi
corazón. por ser tú tan bueno, mi Dios y mi Señor. Con tu gracia, 61
propongo no volverte a ofender, apartándome de todas las ocasiones de
pecar, y espero el perdón de todos ellos; por tu preciosísima sangre.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


Trinidad Santísima, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo como en
verdad infalible, a quien amo sobre todas las cosas, como á bondad
inmensa, en quien espero, como en poder infinito, a quien adoro como a
mi Dios y Señor; a quien deseo ver como centro de mi alma, y a quien
alabo como a mi soberano bienhechor: gracias te doy con todos los afectos
de mi corazón, por la inexplicable dignidad a que sublimaste á Señor San
José, haciéndole cabeza de la casa de la Madre de Dios, y dándole en la
tierra, en cierta manera el lugar del Eterno Padre, primera persona de la
Trinidad Augusta, por haberlo escogido para padre putativo de Jesús; y del
Espíritu Santo, tercera persona de la Trinidad Santísima, por haberlo
hecho dignísimo Esposo de María, elevándolo después a tanta gloria y
poder en el cielo: por estos títulos, que tuvo en su vida, animado yo con lo
poderoso de su intercesión, y muy confiado te pido por su medio y favor de
que necesito en mi presente necesidad, cuanto fuere conveniente a tu
gloria y mi salvación; y por lo mucho que gustas, Dios mío, de que lo
amemos, te suplico enciendas mi corazón y los de todo el mundo en el
amor y devoción, pava nosotros tan provechosa, del sacratísimo Patriarca
Señor San José. Amen.

DIA PRIMERO
Vigilantísimo Padre mío, Señor San José, más dichoso que Adán, Abel,
Enós y Enoc, pues á tí entregó Dios el Paraíso de sus delicias en María
Señora; ofreciste a Dios por don al Unigénito del Eterno Padre y de María:
no solo invocaste el nombre de Dios, sino que le pusiste nombre a
Jesús, y anduvo tantos años Dios Hombre, viviendo en tu misma casa;
pues tan fiel guarda fuiste de Jesús y de María, concédanos tu
ardientísimo amor a mi Redentor y á mi Madre María Santísima celando
en mí y en toda su honra, para tener con este amor y devoción la prenda
que es tan segura de mi salvación.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Aquí se rezan siete Padre nuestros y siete Ave Marías, con gloria Patri, en
memoria de los siete gozos y dolores de Señor San José, y luego la
siguiente:

ORACIÓN
Dulcísimo, poderosísimo, piadosísimo padre mío Sr. San José, de quien
dijo Cristo a sus discípulos. «Yo conversaba con José en todas las casas
como si fuera su hijo: él me llamaba hijo y yo le llamaba padre, y yo le
amaba como a las niñas de mis ojos» Foreste tan singular amor de tu Hijo 62
Santísimo, que fué el origen de hacerte tan estupendos y especiales
beneficios, con lo que llegaste á tan excelsa santidad; y por el entrañable
amor y reverencia con que te miró y atendió tu Purísima Esposa María
Santísima, te ruego me alcances una verdadera conversión a Dios, siendo
tú mi guarda, mi guía en las virtudes, y mi amparo, en toda mi vida y en la
hora de mi muerto. Intercede también por los que están en pecado mortal,
para que salgan de ese infelicísimo estado: por el acierto de los que se
ocupan en ganar almas para Dios, por la exaltación de la Iglesia y
conversión de los herejes infieles; finalmente, para alcanzar el favor de que
ahora necesito. Así lo espero de tu bondad y poder, si me conviene para mi
salvación; más si no es del agrado de Dios, tengo firme esperanza,
Santísimo padre mío, que no me has de dejar sin consuelo, sino que me
has de conseguir de Dios paciencia para lograr el fruto de los trabajos,
enseñado del invicto sufrimiento con que pasaste los tuyos sirviendo a
Jesús y María.

Aquí se hace con toda confianza la petición de lo que se desea, y se acaba


con la siguiente:

ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA


Amabilísima Madre, centro dulcísimo de mi corazón, que tanto gustas de
que veneremos a tu Santísimo Esposo José: enciende mi afecto y los de
todos, en la devoción de ese sacratísimo Patriarca; y por la reverencia y
amor que tienes, te pido intercedas con tu Hijo Santísimo en mi presente
necesidad, pues para contigo pongo por medianero á Sr. San José, y no te
puedes negar benignísima Señora a sus ruegos. Hazle, tiernísima Madre,
cargo a tu obsequiosísimo Esposo
José, de mí como hijo tuyo, aunque tan indigno, y de todos los que te
aman; de los que hicieron esta novena, de todos mis parientes, conocidos y
encomendados, y por último, de todos los que yo hubiere escandalizado de
los que me hubieren hecho algún beneficio o algún agravio, perdonando yo
a estos con todas las veras de mi alma, para que Dios me perdone mis
pecados. Amen.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Se acaba con una Salve, por loa que están ea pecado mortal y por las
ánimas del purgatorio.

SEGUNDO DIA
Providentísimo Patriarca Señor San José, más feliz que Noe, Abraham,
Isaac, Jacob, y José virrey de Egipto, pues guardaste la mejor arca De
Dios, María, para que por ella se salven los hombres: te llamo el mismo
Hijo de Dios, no solo Dios de José, sino Hijo tuyo: te reverenciaron, el Sol
de Justicia Cristo; la luna llena de gracia María, y las estrellas de los
apóstoles; guardando tí el Pan del cielo en tu amo amorosísimo Hijo Jesús,
para sustentar a todo el mundo, alcánzame de Dios la virtud de la 63
prudencia, con que mire por lo que ha de durar para siempre, [Link] el
bien dé mi alma. Amen

TERCER DIA
Ilustradísimo profeta Señor San José, más venturoso que todos los
profetas, pues en tu. misma casa, la hermosa Nube y fecundísima tierra
María, llovió como rocío, brotó como flor al Salvador del mundo,
escogiéndote tíos para que llevaras a Egipto al Redentor Jesús, para
librarlo de la tiranía de Herodes: te suplico rendido entrañes en mi alma
un perpetuo dolor con que deteste las veces que he despreciado con mis
culpas a mi amantísimo Jesús, persiguiéndolo para darle muerte con mis
pecados, de que me pesa, sobre todo pesar por ser mi Dios tan bueno.
Amen.

CUARTO DIA
Fidelísimo José, aventajado en las dichas á Josué, David y todos los
jueces, reyes y capitanes santos de la ley antigua; pues á tí obedeció el
verdadero Sol de Justicia Cristo, y la luna, siempre llena de gracia, María;
tuvo porque quiso, el mismo Dios necesidad de tus bienes para
sustentarse, y tuviste en tú casa tanto tiempo la mejor arca del Nuevo
Testamento, María en quien estuvo tan de asiento el Maná del cielo Cristo
Jesús; alcánzame de Dios una profundísima humildad con que sirviéndole
la agrade, y entrañable misericordia para con mis prójimos. Amen.

QUINTO DIA
Amabilísimo Señor San José, que pudiste, no solo señalar con el dedo,
diciendo como el Bautista, que había venido al mundo el Redentor de él,
sino también decir que, en tu misma casa, y de tu sacratísima Esposa
había nacido; teniendo igualmente mayor felicidad que los apóstoles, pues
en tu compañía vivió tantos años el Hijo de Dios, a quien tantas veces
servían tus brazos de trono, reclinando su cuerpo sobre tu corazón:
alcánzame de tu Hijo Santísimo, por medio de tu Esposa, un amor grande
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

a la oración, con el que solo guste de estar en compañía de Jesús y María,


y tuya; y cuando, por dar gusto a Dios, me sea preciso apartarme de tal
conversación llevando a Jesús, María y José. Amen.

SEXTO DIA
Dichosísimo José, más que todos los justos de la ley de gracia quienes en
el juicio, al decirles Cristo que le dieron de comer y que lo vistieron, no le
podrán decir con tanta propiedad lo que dirás tu lleno de una
profundísima humildad: pues muchas veces viste con hambre al mismo
Jesús y le diste de comer, dándole también vestido para cubrir su 64
sacratísimo cuerpo; concédeme una gran fortaleza de espíritu, y alegría en
los trabajos que tomare por Dios o que él me enviare, para que así sea mi
manjar solo el hacer la bondad de Dios. Amen.

SEPTIMO DIA
Purísimo José, más dichoso que los ángeles, arcángeles, principados y
especialmente más que S. Miguel, S. Gabriel y S. Rafael, pues haciendo
Dios a los ángeles guardas de los hombres, a Rafael compañero del Santo
Tobías, en su viaje, a Gabriel embajador para con la Madre de Dios, y
Miguel príncipe de la milicia celestial; á tí te hizo guarda y compañero en
varios viajes de Jesús y de María; esposo en vez de embajador; y cabeza de
familia de Dios en la tierra. Por estas excelencias, impétrame de Dios una
gran pureza de alma y cuerpo, y de intención en todas mis obras, para que
pueda acompañar siempre a Jesús, María y José. Amen.

OCTAVO DIA
Santísimo José más feliz que todos los espíritus celestiales, pues estos solo
son ministros de Dios para que el Señor les ordena; y a ti te dió Jesús la
altísima dignidad de Padre putativo suyo, llamándote padre, y tú llamando
Hijo a Jesús, quien te obedecía en lo que tú le decías que hiciese:
alcánzame de tu Hijo una rendida obediencia a mis superiores, con la cual
camine en hombros ájenos con seguridad al cielo. Amen.

NOVENO DIA
Admirable prodigio de la gracia, Señor S. José en quien resplandecen las
prerrogativas de los ángeles y santos todos del cielo, pues eres como ángel;
por ser guarda de Jesús y de María; principado, por cabeza de la casa de
Dios en ¡a tierra. potestad por haberte mantenido en la dignidad que tu
humildad te reservó; virtud, por la fortaleza en los trabajos que padeciste,
por Jesús y María; dominación, porque venciste tus pasiones y a los
tiranos; trono, porque lo fuiste del Hijo de Dios querubín, por guarda del
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

paraíso de Dios, María; serafín, por tí sumo amor de Dios que tuviste;
patriares, por tener nombre de padre de un Hijo en que fueron benditas
las gentes; profeta, por la luz que tuviste de las escrituras y de lo que
había de padecer el Redentor; apóstol, en el celo can que convertiste tantos
egipcios; doctor excelente, que más con obras que con palabras enseñaste;
virgen purísimo y confesor excelentísimo. Alégrame sumamente de tan
inexplicable santidad, y te suplico que por amor de Jesús y de María, me
concedas deseo grande de todas las virtudes, para que con. Ellas adorne
mi alma...
65

CORONA
AL
SEÑOR SAN JOSÉ

ORACIÓN PREPARATORIA
Abrid, Señor, nuestros labios, para bendecir y alabar vuestra benditísima
Encarnación, nacimiento y puericia: limpiad también nuestros corazones,
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

para que libres de toda culpa, se imprima en ellos la tierna compasion1 y


dulcísimo gozo que en vuestra compañía tuvieron vuestros felicísimos
padres, pata que heridos nosotros con el dolor de nuestras culpas y
regocijados con la gracia, restaurada por vuestro caritativo amor, logremos
el fruto de vuestros dolores y gozos. Amen.
Padre nuestro y diez Aves Marías.

OFRECIMIENTO
Amorosísimo Dios Niño, que con altísima Providencia encarnado en las
purísimas entrañas de tu amabilísima Madre, María Santísima, quisiste
ocultar este alto sacramento a tu amantísimo siervo y querido padre, 66
Señor S. José, para que con el dolor de ver a su santísima Esposa en
cinta; se acrisolase tanto en la ferviente paridad, que mereciera la altísima
dignidad de estimativo padre tuyo, por cuyo medio rebozó el gozo más feliz
que el hombre pudo tener. Yo te ofrezco, Sr, el martirio de los purísimos
esposos y con ellos, la gloria y regocijo que tuvisteis mirándolos padecer
con tanta resignación y amor que te viste obligado a consolarlos,
revelándole a José tu siervo el altísimo misterio de tu Encarnación: por ella
y por el dolor y gozo que tuvieron tus santísimos padres; te pido un dolor
verdadero de todos mis pecados, para que uniéndome a tí por gracia tenga
el gozo de verte en su compañía en la gloria. Amen.

SEGUNDO MISTERIO
José, que dichoso fin
Tuvo tu primer dolor,
Pues te manifestó el cielo
La admirable encarnación
Padre nuestro y diez Aves Marías.

OFRECIMIENTO
Dulcísimo Jesús de mi vida, tierno amante de los hombres, que amándolos
desde tu eternidad luego qué por dicha nuestra quisiste aparecer en carne
humana, fué ofreciéndote sacrificio doloroso a tu Eterno Padre,
atormentado del riguroso invierno, que con crudos hielos mortificaba tu
tiernecito y delicado cuerpo, enseñándonos desde que naciste, a practicar
la más alta pobreza y la más profunda humildad. Yo te ofrezco el
dolorosísimo martirio que tus padres santísimos tuvieron, mirándote en
tanto desamparo, pobreza y mortificación, y el sumo gozo que les diste,
cuando reclinado en sus brazos con tiernas y dulces caricias de Hijo,
quisiste que bajaran los ángeles para alivio de su pena, con la gloria que te
cantaron y la paz que anunciaron a todo el mundo: por este dolor y gozo,
te pide me concedas, que, imitando tus virtudes, y despreciando todas las
cosas, te ame á tí solo, sobre todo, para gozarte eternamente en Compañía
de tus padres en la gloria. Amen.
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

TERCER MISTERIO
Al dolor que José tuvo
Viendo la sangre vertida,
Solo el nombre de Jesús
Le pudo ser medicina.
Padre nuestro y diez Aves Marías.

OFRECIMIENTO
Dulcísimo dueño de mi alma, que, abrasado en llamas de una caridad
ardiente, te precisa y compete tu amor a derramar las primicias de tu
sangre en tu dolorosísima circuncisión, para que atravesados de dolor tus 67
padres, fueran, sus corazones víctimas de este martirio, con que hiriendo
también el tuyo, les endulzase la inmensísima gloria que tuvieron
poniéndole el admirable y dulcísimo nombre de Jesús. Ya te ofrezco con tu
corazón y los de tus padres, el
mío, para que por el dolor tan singular y amargo que padecieron en tu
circuncisión, circuncides todas mis culpas y pasiones; y por el gozo que les
diste con tu dulcísimo nombre, seas para mí, Jesús, salvador de mi alma,
para que ajena de toda culpa te vea, mi Jesús, en la gloria. Amen.

CUARTO MISTERIO
Fué á José angustia grande
La pasión profetizada;
Pero le sirvió de gozo
La redención de las almas.
Padre nuestro y diez Aves Marías.

OFRECIMIENTO
Amabilísimo bien de mi corazón, dulcísimo amor de mi alma, que por
todos modos buscas mi salvación: cómo té pagaré bien mío, el beneficio
que me hiciste de querer ser redimido, siendo mi Redentor, cuando te
presentaste en el templo, pues entonces te ofreciste en agradable sacrificio
a tu Eterno Padre, para pagar por mis culpas, no solo con tu do lo rosa
pasión sino con tu ignominiosa muerte de cruz, intimada por la voz de
Simeón, que fué aguda espada que traspasó el alma santísima de tus
padres y tuya, endulzando tan grave tormento, el previsto triunfo que
habías de conseguir de todos tus enemigos, para mayor exaltación y la de
tus dolorosísimos padres: la continua meditación, de mis culpas, mirando
las ofensas tuyas, sea penetrante cuchillo que atraviese mi alma de dolor
de haberte ofendido, para que exaltándome por este medio a la íntima
unión que contigo deseo, sea solo tu amor, mi gozo en vida y muerte.
Amen.

QUINTO MISTERIO
Mucho padeció José
En el camino de Egipto;
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Mas los triunfos de Jesús


Fueron gozo y regocijo.
Padre nuestro y diez Aves Marías.

OFRECIMIENTO
Mansísimo Cordero, Jesús de mi vida, tierno amor de mi corazón, yo te doy
infinitas gracias por la especial dignación que tuviste, queriendo en tu
niñez, ser perseguido, sufriendo misericordioso la insolencia de Herodes, y
con él la de todos los hombres que atrevidos te ofenden, huyendo
presuroso a Egipto, para rayar como sol divino entre tantas sombras de
idolatría, infidelidad y culpas de sus habitadores. Yo te ofrezco el 68
inmensísimo dolor que atravesó el corazón de tus padres, cuando el Ángel
les mandó qué contigo caminaran a reino extraño, con tanto sobresalto y
temor, y por él te pido seas mi luz y mi guía en este, camino de tanta
sombra y amargura, que viador tenga, para que destruyendo todos los
ídolos que en mi corazón levanten mis desenfrenadas pasiones, me des a
sentir el gozo que tus padres, tuvieron, mirándote triunfante de todos tus
enemigos, para que con tu gracia venciendo yo los míos, me corone en tu
compañía en la gloria. Amen.

SEXTO MISTERIO
Por temor del rey tirano
Se afligió mucho José;
Mas el cielo le asegura
Su consuelo en Nazareth
Padre nuestro y diez Aves Marías.

OFRECIMIENTO
Rey supremo de la gloria, que, en solio de majestad y grandeza, te adoran
rendidas las sagradas inteligencias, empleando siempre sus alabanzas en
publicar tu santidad y gloria, ¡cómo, Señor siendo tú soberano, así
humillas y abates tu grandeza, volviéndote tierno Niño a pie y descalzo por
el camino de espinas y abrojos, padeciendo hambre, sed, sol, frio y
cansancio, en el regreso de Egipto para Galilea! Pero ya, amor mío, sé la
causa de estos excesos, que es el grande amor que me tienes y el dolor que
mis culpas te causan, con que aumentas tanto el de tus padres, que sin
comparación padecen. Yo te pido por este agudísimo dolor, me concedas
una perfecta imitación de tus virtudes, para que, llegando en tu compañía
al fin de mi carrera, consiga aquella apacible quietud, que después de tan
largo y penoso camino, lograron tus padres gozándome con sus Majestades
de verme; seguro en tu casa y patria, que es la gloria. Amen.

SEPTIMO MISTERIO
Perdiendo al Niño, fué sumo
De José el sentimiento;
Mas después fué sumo el gozo
APOSTOLADO DE SAN JOSÉ. PARROQUIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA.

Al descubrirle con el templo.


Padre nuestro y diez Aves Marías.

OFRECIMIENTO
Mi Dios, mi Redentor, dueño de mi alma y Señor de todo mi ser:
atravesado mi corazón de dolor, confuso y avergonzado, me postro a tus
pies, dándote gracias por aquel grao dolor que con divina Providencia
causaste a tus padres, cuando ocultándote a sus ojos te hizo perdido mi
amor, pues sus altezas inocentes padecían por mis culpas llorando mis
omisiones, despertando mis negligencias, y enseñándome a buscar; Ay
amor de mi alma, con qué paciencia toleras mis culpas, ¡y tus ofensas! 69
Pues, siendo tan pronto para perderme, soy tan tardo para buscarte,
porque ignoro el bien que causa tu posesión, y el mal que acarrea tu
pérdida. ¡Hay mi Jesús! ¡Quién pudiera tener aquellas dulces y tiernas
delicia que tenían tus padres con tu presencia, y aquellas dolorosísimas
amarguras que padecieron con tu ausencia! Dádmelas tú Señor, porque
sólo tú puedes sacarme del letargo en que vivo, y darme luz para conocer
esta pérdida de que hago tan poco caso; y para u obligarte a que obres
esta maravilla de tu divina diestra, convirtiéndome todo a tí, te ofrezco los
dos traspasados corazones de tus amantísimos padres, buscándome
dolorosos, para que movido del dolor que en compañía de tus padres tanto
gozo te dió, me concedas el de hallarte benigno Padre, misericordioso,
Redentor y Salvador de esta miserable alma, que tantas veces te ha
perdido. Ea, amabilísimo dueño de mi corazón, no me deseches ni me
desprecies en castigo de mis culpas, sino que, purificado con lágrimas de
verdadera contrición, sea mi dolor quien te mueva a unirte conmigo en
perpetua caridad: y puesto que no desprecias los ruegos de los humildes,
humildemente te ruego por la exaltación de la fé, extirpación de las
herejías y errores, conversión de los infieles, herejes y pecadores; por el
aumento de tu Iglesia y acierto de tu vicario; por la paz y concordia de los
gobiernos cristianos; por la conservación del estado eclesiástico, con todos
sus superiores y ministros; por el aumento y permanencia de todos los
justos, para que todos abrasados en el celo de tu amor unidos con el
vínculo dé caridad, te hallen y tengan en esta vida por gracia, y en la otra
te gocen por gloria. Amen.

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