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Educación Cristiana y su Importancia

Este documento presenta una introducción a la educación cristiana. Define la educación cristiana como más que solo la escuela dominical, incluyendo también centros educativos cristianos, capacitación para el liderazgo de la iglesia y más. Explica que la educación cristiana se basa en la Biblia y la teología para transmitir la herencia cristiana y nutrir la fe. Finalmente, destaca que la educación cristiana debe enfocarse en producir tanto información como transformación personal para cumplir con la Gran Comisión de Jesús de hacer disc

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Educación Cristiana y su Importancia

Este documento presenta una introducción a la educación cristiana. Define la educación cristiana como más que solo la escuela dominical, incluyendo también centros educativos cristianos, capacitación para el liderazgo de la iglesia y más. Explica que la educación cristiana se basa en la Biblia y la teología para transmitir la herencia cristiana y nutrir la fe. Finalmente, destaca que la educación cristiana debe enfocarse en producir tanto información como transformación personal para cumplir con la Gran Comisión de Jesús de hacer disc

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INTRODUCCIÓN A LA EDUCACIÓN CRISTIANA, TH 231

LECCIÓN 1 – GUÍA DE ESTUDIO


Cuando escucha las palabras “Educación Cristiana”, ¿qué le viene a la mente?
¿Piensa solamente en la “Escuela Dominical”? ¿O piensa en la totalidad de la Educación
que se considera Cristiana? La Escuela Dominical ciertamente es una parte importante
de la Educación Cristiana, pero ésta también incluye los Centros Educativos Cristianos
(educación preescolar, primaria y secundaria), la Iglesia Infantil, Capacitación para
Obreros, Capacitación para Jóvenes, Educación Musical, Entrenamiento Misionero y
Capacitación para el Liderazgo de la Iglesia. Este último incluye muchas áreas para el
desarrollo y crecimiento personal – Explosión de Evangelismo, Discipulado, Ministerio
de Oración, Desarrollo Familiar, Capacitación para Padres, Consejería Prematrimonial y
Matrimonial, Clases de Membresía, Capacitación en Destrezas Manuales y Artísticas,
Capacitación para el Desarrollo de la Iglesia, Educación sobre el Abuso de las Drogas y
el Alcohol, Capacitación en Valores – todos estos y más están incluidos en el ministerio
educativo de la iglesia.

¿Por qué la Educación Cristiana? ¿En qué consiste? ¿Cómo vamos a


implementar programas para la Educación Cristiana?

Dado que la Educación Cristiana es un área interdisciplinaria, busca orientación


en muchas direcciones. Sin embargo, dado que es una disciplina en sí misma, debe
formular su propio punto de vista como base para crear y desarrollar sus objetivos. Las
definiciones son, por lo tanto, de primordial importancia para una clara identidad y
objetivos propios, y para un claro sentido de dirección. (Miller)

La Educación Cristiana es uno de los ministerios claves dentro de la iglesia. Se


nutre de la Biblia, la teología, la historia Cristiana y la experiencia Cristiana para el
contenido de sus enseñanzas. Tiene una herencia de verdad Cristiana para recibir,
entender y transmitir. También es la responsable de nutrir la fe Cristiana en las personas
a las que ministra. Es educación Cristiana.

En 2 Timoteo 2:2 se nos informa que la enseñanza no es un ministerio de


mediocridad, sino un ministerio de multiplicación. Ningún ser humano está totalmente
consciente del poder que reside en la enseñanza. Cada vez que una persona enseña, inicia
un proceso que, idealmente, nunca termina. La iglesia debe enseñar. No es opcional,
sino esencial, no sólo es bueno, sino necesario. La iglesia que deja de educar, deja de
existir como una iglesia del Nuevo Testamento. El Cristianismo debe ser propagado.

Jesucristo lo Ordena. Mateo 28:19-20 enfoca el lente de acercamiento del Espíritu


Santo en la Gran Comisión, las últimas palabras de Cristo resucitado, Cabeza de la
Iglesia, a Sus discípulos.

Mateo 28:19-20 – “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas
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las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin
del mundo. Amén.”

La Gran Comisión aparece en cinco ocasiones en el Nuevo Testamento, lo cual


indica que no es un aspecto secundario, sino parte fundamental de la estrategia de nuestro
Señor.

Mateo 28:19-20 (citado arriba)

Marcos 16:15-16 – “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda
criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será
condenado”.

Lucas 24:46-48 – “…y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo
padeciese y resucitase de los muertos al tercer día; y que predicase en su nombre el
arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde
Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas”.

Juan 20:21-23 – “Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el
Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el
Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los
retuviereis, les son retenidos”.

Hechos 1:8 – “…pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu
Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de
la tierra”.

El mandato de “hacer discípulos” incluye esencialmente la enseñanza. Sin


embargo, debemos tomar en consideración que la enseñanza a la que se llama es de
índole particular, a saber, la enseñanza de “obedecer todo” lo que Cristo ordenó. En otras
palabras, Su enseñanza está diseñada para producir tanto información como
transformación. Esta clase de instrucción es muy demandante e increíblemente difícil de
llevar a cabo. Lucas 6:40 pone de manifiesto el objetivo de Cristo con respecto a Su
enseñanza cuando dice: “el discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere
perfeccionado, será como su maestro”. La verdad de Dios no nos fue revelada para
satisfacer nuestra curiosidad, sino para transformarnos a la imagen de Cristo. No
obstante, la educación Cristiana es también educación y debe reflexionar sobre la
pregunta de por qué y cómo ha de llevar a cabo esta tarea. Requiere una filosofía a través
de la cual llegar a algunas conclusiones operativas con respecto a sus objetivos únicos y a
los procedimientos adecuados para lograrlos.

Las leyes del aprendizaje son comunes a todos los campos del conocimiento. Por
lo tanto, la Educación Cristiana necesita dominar la psicología del aprendizaje para poder
relacionar estos importantes principios con sus propias tareas de enseñanza-aprendizaje
en la promoción de la fe Cristiana.

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Mas aún, la tarea de la Educación Cristiana no tiene lugar en un vacío; tampoco se
lleva a cabo exclusivamente dentro de las paredes de la iglesia. Cada alumno pasa la
mayor parte de su tiempo en un contexto social mucho más amplio – la casa, la escuela, y
la sociedad como un todo. De modo que la Educación Cristiana necesita tener un
entendimiento de estas instituciones y fuerzas para poder trabajar en conjunto con ellas
de forma constructiva, siempre que sea posible, o para ayudar a los alumnos a enfrentar
estos factores cuando son adversos.

La Educación Cristiana es en efecto un área interdisciplinaria y “busca


orientación en muchas direcciones”, pero a la vez se mantiene fiel a su mensaje y a sus
métodos únicos como un medio de la Iglesia Cristiana para el cumplimiento de la Gran
Comisión. Al parecer, se está desarrollando dentro del mundo Cristiano evangélico un
conjunto de convicciones comunes con respecto a los elementos esenciales para una
definición adecuada de la Educación Cristiana. Obviamente todavía existen diferencias
teológicas y filosóficas, las cuales se discutirán más adelante; sin embargo, está surgiendo
un consenso que incluye los siguientes factores:

1. La Educación Cristiana en la Iglesia. Parece haber un consenso


virtualmente universal de que la Iglesia, concebida como el Cuerpo de Cristo, tiene un
ministerio educacional, y que este ministerio apoya y contribuye a todos los otros
ministerios de la Iglesia. Esto no quiere decir que los educadores Cristianos están
intentando dominar otros ministerios – sino que la Iglesia busca generar cambio, y en
esto consiste el proceso de la educación. Ningún aspecto del quehacer de la Iglesia puede
estar separado de la tarea educacional. Un destacado educador Cristiano menciona en su
libro, La Misión Educativa, que “un programa de educación Cristiana eficaz…necesita
ser planificado a la luz de la misión total de la iglesia”. (Shinn)

2. La transmisión de una herencia. Existe una firme convicción de que la


Educación Cristiana debe preocuparse por transmitir la herencia Cristiana esencial de fe y
vida, es decir, la doctrina y la ética. Esta herencia se encuentra primeramente en las
Escrituras, y además en la historia y la teología Cristianas. El evangelio Cristiano y la
Biblia, los cuales comunican las “buenas nuevas”, son esenciales en la Educación
Cristiana.

3. La importancia del cambio personal. Si alguna vez la Educación Cristiana


estuvo centrada únicamente en el contenido o en la experiencia, ya no es así. La
Educación debe involucrar una viva interacción de ambos elementos. La mayoría de los
educadores Cristianos insisten en que el contenido y la experiencia son esenciales para la
educación Cristiana. Los tesoros de la Biblia, por ejemplo, deben ser relevantes y
significativos en la experiencia del alumno antes de que pueda ocurrir un cambio
personal constructivo. Se entiende que sin la interiorización del mensaje del evangelio, la
Educación Cristiana muchas veces no tiene éxito. Por ende, tanto el contenido Bíblico
como la experiencia Cristiana son indispensables para la tarea educacional de la iglesia.

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4. El concepto de servicio y misión. Otra convicción dentro de este consenso
emergente consiste en que la Educación Cristiana debe comunicar un sentido de
mayordomía como una filosofía de vida. En todas sus relaciones, el discípulo Cristiano
debe estar motivado por un deseo de servir a Dios y a sus semejantes; debe ser una fuerza
redentora y sanadora en la iglesia y en la sociedad.

Los evangélicos Wesleyanos comparten con otros Cristianos la convicción de que


la Educación Cristiana es de vital importancia, y se unen en la búsqueda de la excelencia
en la ejecución de la tarea educacional. ¿Cuáles son los aspectos esenciales para una
definición de la Educación Cristiana compatible con el pensamiento Arminiano-
Wesleyano?

1. Presupuestos Teológicos y Religiosos. Los Wesleyanos están comprometidos


con la fe Cristiana histórica, tal como es expresada en los credos de Nicea y de
los Apóstoles, y con las doctrinas claves de la Reforma Protestante, tales
como la justificación por la fe, la supremacía de las Escrituras y el sacerdocio
universal de los creyentes. Sin embargo, sienten un llamado especial para
enfatizar la enseñanza bíblica sobre el pecado original, la gracia preveniente,
el nuevo nacimiento, la perfección Cristiana y la vida llena del Espíritu. Su
meta es caminar en el Espíritu, es decir, ejemplificar el fruto del Espíritu, y
buscar la gloria de Dios y la redención del hombre en un espíritu de amor
perfecto. Todos estos factores teológicos y religiosos son presupuestos en una
definición Wesleyana de la Educación Cristiana.

2. Consistencia en Propósito y Objetivos. Como ya hemos visto, nuestros


valores y objetivos surgen de la teología Cristiana más que de la filosofía
educativa, la cual puede ser secular en su naturaleza. Por lo tanto, el propósito
que los evangélicos Wesleyanos desean alcanzar en la Educación Cristiana
debe ser consistente con su posición teológica. Se espera que el propósito
general de la Educación Cristiana y los objetivos que de él se desprenden den
evidencia de dicha consistencia. La relación entre la posición teológica y el
propósito educativo explica el hecho, por ejemplo, de que para los evangélicos
Wesleyanos el evangelismo tenga una alta prioridad entre los objetivos de la
Educación Cristiana.

3. Apertura a Descubrimientos Contemporáneos. Históricamente, una de las


características de la teología Wesleyana-Arminiana ha sido un espíritu de
caridad y flexibilidad al tratar con Cristianos de posiciones teológicas que
contrastan con las suyas. Este espíritu de generosidad no se debe confundir
con la ausencia de convicciones. Más bien es la expresión del carácter único
del pensamiento Wesleyano – la convicción de que el amor perfecto debe ser
el motivo o impulso de todas las actitudes y acciones del creyente. Es posible
combinar la caridad con el compromiso. Este espíritu de apertura permite que
el Wesleyano muestre simpatía, por ejemplo, hacia el consenso que está
surgiendo en el actual estudio de la Educación Cristiana. Sin ceder “ni el

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ancho de un cabello”, como dijo Wesley, en cuanto a las convicciones básicas,
el Wesleyano aprende con entusiasmo de todos los estudiosos, incluyendo
aquellos cuya posición teológica o filosófica difiere de la suya. El evangélico
Wesleyano ha de estar atento a los descubrimientos contemporáneos en todos
los campos y abierto a percepciones que puedan enriquecer el proceso
educativo. La necesidad de tal espíritu es muy grande en la Educación
Cristiana, porque sus raíces se nutren de numerosos campos del aprendizaje.
La Educación Cristiana es una parte integral de la vida misma de la Iglesia.
La Iglesia, en su tarea educacional, debe buscar transmitir el evangelio
Cristiano de tal forma que provoque un cambio evangélico en aquellos que
son instruidos. Estos cambios incluyen la conversión, la entera santificación,
el crecimiento personal, y el desarrollo de un sentido de mayordomía y misión
como una filosofía de vida permanente.

Una definición de Educación Cristiana desde el punto de vista Wesleyano puede


plantearse de la siguiente manera: La Educación Cristiana puede ser definida como uno
de los ministerios esenciales de la Iglesia, por medio del cual la comunidad de creyentes
busca: (1) preparar a cada alumno para recibir el poder del evangelio en la conversión y
la entera santificación; (2) inspirar y dirigir a los creyentes para que experimenten el
crecimiento personal en las gracias Cristianas y en el conocimiento de la verdad,
expresada en Jesús; y (3) asistirlos en la preparación y el descubrimiento de un lugar de
servicio productivo en el Cuerpo de Cristo y en el mundo más allá de la iglesia (Sanner,
Explorando la Educación Cristiana, p.19).

Se puede plantear la pregunta “¿Por qué es necesaria la Educación Cristiana?” En


cualquier proceso educativo se reconoce la importancia de trazar objetivos, propósitos y
metas – términos muchas veces intercambiables. Un objetivo es una meta, un destino.
Los objetivos pueden variar en su naturaleza o carácter. Los objetivos pueden ser
psicológicos, operativos o teológicos. Los objetivos pueden enfatizar los cambios
esperados en el área personal, o las técnicas por medio de las cuales la Educación
Cristiana se lleva a cabo, o el contenido del currículo. Los objetivos pueden ser generales
o específicos; por ejemplo, pueden intentar establecer una política general, o pueden
identificar metas o pasos intermedios a través de los cuales se ha de alcanzar un propósito
primario.

Los objetivos son importantes por varias razones:

1. Para establecer la dirección de la tarea educativa. “¿Qué estamos tratando de


hacer?” es una pregunta que debemos contestar. La dirección es más importante que las
instrucciones, porque la dirección determina el destino. Los objetivos en la Educación
Cristiana buscan dar respuesta a la pregunta relativa a la dirección. Por definición, la
Educación Cristiana busca alcanzar ciertas metas – avanzar en cierta dirección.

2. Para articular la razón de su existencia. Las distintas comunidades religiosas


pueden compartir metas en común. Esto es cierto para la mayoría de las iglesias

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Cristianas. Sin embargo, por lo general cada grupo tiene un llamado o misión particular.
Su particular razón de existir encuentra expresión en los objetivos educativos que cada
grupo decide establecer.

3. Para proveer una estructura para todos los participantes. Un objetivo básico
puede establecer una política general, y las metas intermedias pueden ofrecer dirección
más específica, pero todavía quedan las tareas más detalladas del proceso educativo.
Estas tareas incluyen la organización y administración de escuelas eclesiales, la
planificación e implementación de currículo, y el trabajo mismo del educador Cristiano,
con programas, lecciones y alumnos. La formulación de objetivos comprehensivos y
satisfactorios asegura la existencia de una estructura en la cual cada participante puede
trabajar en cooperación con los demás para alcanzar las metas establecidas.

4. Para proveer una base para la evaluación. No podemos saber cuando hemos
triunfado si no tenemos claro lo que estamos tratando de hacer. La evaluación en la
Educación Cristiana aguarda por un desarrollo más profundo, pero a menos que los
objetivos estén claros, ningún proceso educativo puede ser evaluado. Dada la
importancia de los objetivos educativos, debemos asegurar que éstos provengan de una
teoría del aprendizaje y una filosofía de la educación que sean relevantes para el
Cristiano. Nuestro llamado es el de proclamar, enseñar y practicar el evangelio.

A principios del siglo XX la Iglesia Cristiana intentó llevar a cabo su tarea


educativa de la mano con una filosofía de la educación que resultó ser contraria a la fe
Cristiana. Posteriormente se dio un rompimiento abrupto y se inició la búsqueda de una
Educación Cristiana. Actualmente, en todas partes el llamado es para que la educación
en la iglesia sea Cristiana y no meramente religiosa. Esto significa que, desde la
formulación de los objetivos y la preparación del currículo, la Educación Cristiana debe
ser gobernada por el evangelio.

En las palabras de Kenneth O. Gangel, “Es esencial que el programa educativo de


la iglesia sea pedagógicamente respetable. Sin embargo, es aún más esencial que sea
completamente Bíblico”.

En años recientes, los líderes de la iglesia evangélica han notado y lamentado el


hecho de que se le ha prestado muy poca atención seria y consciente a la filosofía y los
objetivos de la Educación Cristiana. Se ha lanzado un llamado para corregir esta
situación.

Citando a Edgard L. Hakes, Kenneth O. Gangel advierte: “Desprovista de una


declaración comprehensiva de los objetivos educativos, la educación de la iglesia
evangélica está en peligro de desviarse más y más hacia el activismo frenético”.

En respuesta a este llamado a los estudiosos evangélicos, C. B. Eavey cita 2


Timoteo 3:17 – “…a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado
para toda buena obra” – como la base para un objetivo claro y definido de la Educación

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Cristiana… suficientemente inclusivo para comprender dentro de sí todos los demás
objetivos. En otras palabras, “todo lo que se hace en la Educación Cristiana tiene la meta
final de conducir a aquellos que son instruidos hacia la perfección de una vida y carácter
santos”. (Eavey)

Otra afirmación de Gangel es la siguiente: “Para decirlo de manera simple y


bíblica, el objetivo abrumador y completamente comprehensivo de la iglesia es la
madurez Cristiana total para todos sus miembros”.

Sería difícil, y en realidad imposible, tener un consenso entre los educadores


sobre las metas y los objetivos de la Educación Cristiana. Sin embargo, una declaración
comprehensiva, representativa de los educadores evangélicos Wesleyanos, se expresa de
la siguiente manera:

“Confrontar a personas en desarrollo con la verdad bíblica y el pensamiento


secular, incluyendo la historia, la política y la doctrina de la iglesia…para que puedan
responder plenamente al amor de Dios revelado en Jesucristo, a través de las experiencias
de conversión y entera santificación, y que puedan desarrollar de manera progresiva un
carácter maduro e integrado, a la semejanza de Cristo, guiado por una ética Cristiana
práctica y consistente, estar fuertemente motivados para participar activamente en la vida
de la iglesia y ser constantemente sensibles al liderazgo del Espíritu Santo en todas sus
relaciones sociales y aspiraciones vocacionales y trabajar de forma redentora como
testigos de Cristo en una sociedad cambiante. Se cree, por lo tanto, que el objetivo de la
Educación Cristiana, desde la perspectiva de los evangélicos Wesleyanos, es guiar a
todos los hombres al conocimiento de Dios y al desarrollo pleno de sus capacidades, con
el fin de ayudarlos a vivir como hijos de Dios, miembros del cuerpo de Cristo y
ciudadanos redentores en la sociedad”.

¿Cómo podemos alcanzar este objetivo? La Educación Cristiana, en el poder del


Espíritu Santo, busca:

1. Promover el entendimiento y la experiencia del evangelio como el poder de


Dios para salvación.

2. Promover el desarrollo continuo y progresivo de un carácter, actitudes y


hábitos a semejanza de Cristo.

3. Transmitir la herencia Cristiana de fe y moral en términos relevantes.

4. Fomentar el amor por la Iglesia como el cuerpo de Cristo y el templo del


Espíritu Santo.

5. Animar al pleno desarrollo de las capacidades individuales para alcanzar el


crecimiento personal, la competencia vocacional y la responsabilidad social.

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6. Promover el crecimiento del compañerismo en la iglesia y el hogar, por medio
del cual todos los participantes puedan descubrir la bendición y sanidad de una
comunidad redentora.

7. Promover un sentido de misión en el mundo como mayordomos de todo lo


que somos y lo que tenemos.

RESUMEN

¿Qué es la Educación Cristiana? ¿Por qué la Educación Cristiana? Desde este


punto de partida procederemos a considerar los fundamentos de la Educación Cristiana.

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INTRODUCCIÓN A LA EDUCACIÓN CRISTIANA
LECCIÓN 1 – PREGUNTAS DE ESTUDIO

1. ¿De dónde se nutre la Educación Cristiana para el contenido de sus enseñanzas?

2. ¿Cuáles son las cinco ocasiones en las que la Gran Comisión aparece en el Nuevo
Testamento (dé referencias) y qué indica esto?

3. ¿Cuáles son las cuatro convicciones en común dentro del mundo Cristiano
Evangélico?

4. ¿Qué comparten los evangélicos Wesleyanos con otros Cristianos con respecto a
la Educación Cristiana y qué hacen al respecto?

5. ¿Cuáles son los aspectos esenciales de la Educación Cristiana que son


compatibles con el pensamiento Arminiano-Wesleyano?

6. ¿Cuál es la definición de Educación Cristiana desde el punto de vista Wesleyano


y qué se busca por medio de ella?

7. ¿Cuál es la definición de objetivo y cómo pueden ser los objetivos?

8. ¿Cuáles son cuatro razones por las cuales los objetivos son importantes?

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9. ¿Cuál es el objetivo de la Educación Cristiana desde el punto de vista de los
evangélicos Wesleyanos?

10. ¿Cuáles son siete elementos que, en el poder del Espíritu Santo, la Educación
Cristiana puede lograr?

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INTRODUCCIÓN A LA EDUCACIÓN CRISTIANA, TH 231
LECCIÓN 2 – GUÍA DE ESTUDIO

LA NECESIDAD DE FUNDAMENTOS PARA LA ENSEÑANZA CRISTIANA


(I PARTE)

La Base Bíblica de la Educación Cristiana.

La naturaleza, importancia y contenido de la Biblia son aspectos importantes para


la Educación Cristiana. Para los creyentes conservadores, la Biblia es la Palabra de Dios;
ella comunica una revelación válida de la voluntad de Dios. La Biblia inspira a sus
lectores porque los hombres que la escribieron fueron inspirados por Dios. Por esta razón
Pablo indica que la Escritura es “útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para
instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

Las Escrituras proveen a la Educación Cristiana el fundamento de su filosofía, la


base de sus principios y el contenido de su currículo. En la Biblia también se encuentran
claves para su metodología y actividad. Es apropiado, por lo tanto, explorar la herencia
que nuestros principios y prácticas de educación tienen en el Antiguo y Nuevo
Testamentos.

I. La Herencia del Antiguo Testamento

A. Características Generales. Dado que el Cristianismo ha conservado gran parte


de su herencia Hebrea, se puede caracterizar como el cumplimiento de la Ley de Moisés,
o como “un Judaísmo transformado”.

1. La Educación, una Actividad Primordial. El énfasis Hebreo en la


enseñanza y la instrucción les ayudó a permanecer como “el más persistente, resistentes e
irreprimible de los pueblos” (Eby y Arrowood). En diferentes momentos la educación se
convirtió en el único medio de perpetuar su forma de vida. El Talmud proclama: “Si
buscas destruir a los judíos, primero debes destruir a sus maestros”. Los Hebreos fueron
los primeros en crear un ideal nacional de carácter y un sistema nacional de educación.
Hoy en día la educación continúa siendo una actividad primordial entre el pueblo judío.

2. La Totalidad de la Vida es Sagrada. Este concepto le dio a los


Hebreos un enfoque integral respecto a la vida; no había separación de lo sagrado y lo
secular. Por ende, toda verdad es la verdad de Dios. La doctrina bíblica de la creación
proveyó un cuidadoso balance entre trascendencia e inmanencia, librando así a Israel
tanto del fetichismo como del panteísmo. El ámbito de la naturaleza y el ámbito de la
mente no eran considerados como ajenos uno del otro. La verdad descubierta a través de
los procesos racionales del ser humano es parte de la auto-revelación de Dios por medio
de una revelación general.

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3. Cuando el todo de la vida es sagrado, toda actividad es para la gloria de
Dios. De este modo, la educación en todas sus fases quedó dentro del ámbito de lo
sagrado. Jesús debió tener este concepto en mente cuando se refirió a “… la necesidad de
orar siempre, y no desmayar” (Lucas 18:1). La convicción ciertamente se halla contenida
en el mandato de amar a Dios con todo el ser (Deuteronomio 6:5). Pablo enfatiza la
misma idea cuando escribe “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17) y “hacedlo todo para
la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31). Contrariamente, gran parte de la teología moderna
y la educación contemporánea parece ir en la dirección opuesta, haciendo secular el todo
de la vida.

4. La Educación Centrada en Dios. Dios es santo. Él practica la justicia y


establece pactos con los hombres que mantienen una relación con Él por medio de la fe y
obedecen sus mandamientos. Dado que Dios es Espíritu, no ha de ser representado por
ninguna imagen u objeto específico. Esta doctrina le dio a los Hebreos una buena base
para desarrollar el pensamiento conceptual.

5. La Educación era Práctica. “Aprender Haciendo”, frase muy popular


hoy en día, era una política estándar entre los Hebreos. Cada niño aprendía un oficio –
para trabajar con sus manos. Cada día se discutían temas, incluyendo las comidas
adecuadas y las prohibidas, así como otros asuntos concernientes a la salud. La
conversación, la imitación y el ejemplo eran métodos educativos efectivos mucho antes
de que se establecieran las escuelas judías formales.

6. La Educación Producía Resultados. Se han sugerido tres grandes


logros de la educación Hebrea: (1) altos ideales religiosos y morales; (2) un carácter
sobresaliente, y (3) grandeza nacional. Y sobre todo esto estaba la presencia única del
Espíritu de Dios.

Hoy en día conocemos más acerca de Moisés, Samuel y David de lo que se


conoce acerca de cualquiera de sus contemporáneos no Hebreos. También reconocemos
que, humanamente hablando, Jesús fue un producto del sistema educativo Judío. Él fue
obediente a sus padres y en sus años de infancia contó con el favor de Dios y de los
hombres (Lucas 2:51-52).

7. La Educación Centrada en el Hogar. La familia era el lugar importante


de la actividad educativa y el padre era el responsable de instruir a sus hijos
(Deuteronomio 6:6-9). El papel que desempeñaba el padre judío contrasta
completamente con la actual dependencia de la influencia de la madre para moldear la
vida de nuestros hijos. Sin embargo, en la educación Hebrea, las madres no estaban
exentas de responsabilidad en cuanto a la educación de la familia. Ellas enseñaban
activamente a sus hijas las artes domésticas; además, a los niños se le instaba a prestar
atención a las enseñanzas de sus padres: “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no
desprecies la dirección de tu madre” (Proverbios 1:8). Tanto los Hebreos como los
Cristianos han tenido un alto grado de respeto por las mujeres y las han tenido en alta
estima, mucho más que en otras sociedades. Pero la autoridad del padre ha permanecido.
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El actual deterioro de la posición de responsabilidad del padre en del hogar podría
explicar algunas de las dificultades de los jóvenes para reconocer la autoridad civil.

B. Lugares de Adoración. La primera función de la sinagoga fue la instrucción


en la Ley. Es probable que la sinagoga, como institución, haya surgido para llenar una
necesidad durante el tiempo de exilio y dificultad nacional en Babilonia y Persia. Más de
un judío exiliado preguntó “¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños?”
(Salmo 137:4) Lejos de su amada tierra, la sinagoga se convirtió en un lugar de
adoración comunitaria y ayudó a Judá a preservar su particular forma de vida bajo
circunstancias adversas.

Con algunas adaptaciones posteriores, la sinagoga se convirtió en la institución


Judía más difundida. Algunas innovaciones educativas incluyeron la instrucción de las
mujeres, el uso de documentos escritos así como la tradición oral, y cambios en la
adoración. A través de la sinagoga los Hebreos alcanzaron un conocimiento más
profundo de la naturaleza del Dios verdadero que está presente en todo lugar. A través de
la adoración y la enseñanza en las sinagogas los Hebreos comprendieron que el individuo
podía tener acceso a Dios y que cada uno debía asumir responsabilidad personal por sus
propias acciones.

II. La Herencia del Nuevo Testamento

A. La Influencia del Antiguo Testamento. Basta sólo con observar la cantidad de


referencias del Antiguo Testamento que se encuentran en el Nuevo Testamento, para
darse cuenta de que desde sus inicios el Cristianismo fue influenciado por la educación
Hebrea. Sin embargo, Dios le reveló al autor del libro de Hebreos que “… no fuesen
ellos perfeccionados aparte de nosotros” (Hebreos 11:40). Jesucristo es el Autor y
Consumador de nuestra fe (Hebreos 12:2). Él es el quien perfecciona aquello que nos ha
sido enseñado a través de las Escrituras (Efesios 3:14-21).

B. Jesús como Maestro.

1. Su Énfasis en la Enseñanza. Dado que Jesús es el máximo


representante de la enseñanza Cristiana, Él es el nuestro mejor ejemplo para la enseñanza
y la educación. Jesús era un maestro – designación que Él mismo reconoció (Juan
13:13), y por la cual otros lo identificaban (Juan 3:2). Libros enteros se han escrito para
describir a Jesús como maestro y para demostrar el énfasis que Él dio a la enseñanza (por
ejemplo, Teach As He Taught (Enseñar como Él Enseñó), de Robert G. Delnay).

2. Sus Objetivos. Aunque el objetivo primordial de Jesús era traer vida a


la humanidad (Juan 10:10), Él comunicó la abundante calidad de esa vida a través de Su
enseñanza. Su mensaje incluía un concepto más claro de Dios, liberación del dolor,
libertad de temores falsos que paralizan, victoria sobre la tentación, ciudadanía efectiva
en el Reino de Dios y entrenamiento en el discipulado.

21
3. Sus Métodos y Principios. El método de enseñanza directa fue la
escogencia deliberada de Jesús, dado que no se dedicó a poner su mensaje por escrito.
Jesús enfatizó las verdades que los hombres ya conocían, y recalcó lo que había sido
revelado en las Escrituras. Él escribió estas enseñanzas en el corazón de los hombres, y
el Espíritu Santo fue enviado para guiarlos a la realidad consciente (Juan 14:26). El éxito
de Jesús en la comunicación de Su mensaje se puede comprobar por el hecho de que
tenemos tantas enseñanzas Suyas registradas en los Evangelios.

Jesús empleo buenos principios educativos. Tal como se observa en la parábola


de los talentos (Mateo 25:14-30), Jesús reconoció el potencial de cada individuo y los
desafió a desarrollar todo el potencial dado por Dios. Jesús enseñaba partiendo de lo que
era familiar para sus oyentes, y avanzaba hacia el conocimiento nuevo tomando como
punto de partida el conocimiento ya existente. Este procedimiento se ejemplifica
claramente en Su conversación con Nicodemo (Juan 3:1-12). Jesús atrajo a Sus
seguidores por medio de una confianza y una relación personal basadas no solamente en
Su amistad, sino en el hecho de que Él enseñaba con autoridad propia. Su acercamiento
era simple y directo; apelaba a la persona de manera integral, aunque Su mensaje iba
dirigido especialmente a la voluntad de los hombres.

Las parábolas se convirtieron en la forma más característica de enseñanza de


Jesús, aunque Él también utilizó otros métodos, tales como el sermón, preguntas y
respuestas, lecciones derivadas de objetos y proyectos. Aun cuando Él utilizó las
técnicas usuales de enseñanza, Su enseñanza era única y sumamente efectiva. La Biblia
dice que “la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene
autoridad, y no como los escribas” (Mateo 7:28-29).

La enseñanza era parte fundamental de la vida y ministerio del apóstol Pablo y de


muchos otros Cristianos del Nuevo Testamento: “… perseveraban en la doctrina de los
apóstoles, en la comunión unos con otros” (Hechos 2:42), “… y todos los días, en el
templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 5:42). A
través del ministerio de la enseñanza y la predicación la iglesia creció.

III. Principios Educativos en la Biblia

A. El Propósito Bíblico. El propósito de comunicar la verdad bíblica se establece


en 2 Timoteo 3:16 – “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instruir en justicia”. La verdad bíblica debe ser enseñada y
aprendida. Las Escrituras son fundamentales en la enseñanza Cristiana. Para el
evangélico, la Biblia es fundamental para toda verdad moral y religiosa; de modo que las
verdades de la Biblia deben penetrar e impregnar el todo de la educación Cristiana.

B. El Mandato de Enseñar. Dios nos ha dado el mandato de enseñar. Este


ministerio se establece claramente tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamentos.

Deuteronomio 6:6-9 – “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino,
22
y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán
como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”

Mateo 28:16-20 – “Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les
había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se
acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por
tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y
del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he
mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.

C. La Enseñanza es Acción de Dios. Un mandato se intensifica cuando quien lo


emite también lo lleva a cabo. En Job 36:22 dice: “He aquí que Dios es excelso en su
poder; ¿Qué enseñador semejante a él?”.

Pablo nos recuerda que “… la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a


todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos
mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tito 2:11-12). Este es un
argumento incontestable de la importancia de la Educación Cristiana, pues significa que a
través del proceso educativo Dios nos da la gracia que nos capacita para vivir como a Él
le agrada.

Padres, maestros y líderes de iglesia fieles trabajan en conjunto para que la gracia
de Dios fluya en la vida de las personas que están bajo su cuidado. Pablo indica que en
este ministerio “somos colaboradores de Dios” (1 Corintios 3:9).

Pablo reconoce esta responsabilidad de enseñar dada a la Iglesia cuando le dice a


Timoteo: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que
sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2).

D. Principios Bíblicos del Aprendizaje. Se nos dice que en la actualidad hay


cuatro fundamentos de la enseñanza: (1) Enseñar partiendo de lo conocido hacia lo
desconocido; (2) El 85% de todo aprendizaje se realiza a través de la vista; (3)
Aprendemos cuando hacemos; y (4) Debemos poner en práctica lo aprendido. Mientras
que estos fundamentos proveen la metodología para la enseñanza, los principios Bíblicos
del aprendizaje nos proveen la estructura para todo nuestro ministerio de enseñanza.

1. Entrenamiento Temprano. La psicología ha enfatizado el hecho de que


el ser humano es impactado profundamente por lo que aprende durante sus primeros años
de vida. Los Hebreos eran defensores de este principio. Uno de sus hombres sabios
escribió: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”
(Proverbios 22:6). Jesús respaldó este concepto cuando bendijo a los niños: “Y le
presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los
presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se
lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no

23
reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en los brazos,
poniendo las manos sobre ellos, los bendecía” (Marcos 10:13-16).

Pablo también reconoció el efecto de la enseñanza temprana cuando le escribió a


Timoteo: “… y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te
pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15).

2. Enseñando y Aprendiendo en una Atmósfera de Libertad. El Salmista


señala que la enseñanza y el aprendizaje no deben darse de manera forzada. Al reconocer
que Dios enseña y guía, el Salmista amonesta a Israel a no ser “… como el caballo, o
como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno,
porque si no, no se acercan a ti” (Salmo 32:9). Este principio significa que el alumno
aprende mejor cuando está listo y cuando tiene el ambiente más favorable para responder
a la enseñanza. Pablo enfatiza la verdad de que cuando nuestro espíritu está abierto a
Cristo, comprendemos la verdad espiritual con mayor facilidad. Para entender las cosas
espirituales debemos tener la mente de Cristo (1 Corintios 2:9-16).

3. Métodos y Medios. Los métodos y medios de educación bíblicos


incluyen: (1) repetición (Isaías 28:10– “Porque mandamiento tras mandamiento, mandato
sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá”);
(2) advertencia (Deuteronomio 6:12 – “Cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de
la tierra de Egipto, de casa de servidumbre”); (3) lecciones tomadas de objetos (Jueces
8:16 – “Y tomó a los ancianos de la ciudad, y espinos y abrojos del desierto, y castigó
con ellos a los de Sucot”); (4) sistematización y organización de bloques de información
(Eclesiastés 12:9 – “Y cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al
pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios”); (5)
recitación y lectura con interpretación (Nehemías 8:8 – “Y leían en el libro de la ley de
Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura”).

4. Lenguaje Comprensible. Al considerar la experiencia de Pablo con la


iglesia de Corinto, se observa con claridad que él prefería un leguaje sencillo y de fácil
comprensión, en lugar de afirmaciones extáticas o de una retórica sofisticada. Las
parábolas de Jesús, así como Su enseñanza en general, son ejemplos de una
comunicación clara y efectiva.

5. Contenido Moral.

a. Respeto por la autoridad y la ley. “El temor de Jehová es el principio de la


sabiduría” (Proverbios 9:10). Jesús encargó a Sus seguidores que enseñaran Sus
mandamientos – “todas las cosas que os he mandado” (Mateo 28:20). Pablo testifica que
el conocimiento de la ley es un requisito previo para la convicción de pecado (Romanos
7:7).

b. La Necesidad de lo negativo. Con frecuencia surge la pregunta: ¿El enfoque


educativo debería ser positivo o negativo? La mayoría de los educadores prefieren un

24
enfoque positivo y tienen respaldo bíblico para tal posición. El evangelio es positivo en
su llamado. Jesús afirma que “el ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo
he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). Sin
embargo, las Escrituras también emplean el enfoque negativo con facilidad y libertad. La
vida nos presenta elecciones, ante las cuales debemos responder evitando el mal. El
mandamiento dado a Adán y Eva fue “no comerás” (Génesis 2:17). Los Diez
Mandamientos ciertamente apoyan la importancia de mandatos negativos claros y
específicos en la enseñanza moral.

La buena educación Cristiana utiliza tanto el enfoque positivo como el negativo.


Pablo combina los factores positivos y negativos en su amonestación en 2 Timoteo 2:15 –
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué
avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. Al escribirle a Tito, él unió
“renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos” con el mandamiento “vivamos en
este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tito 2:12). Pedro describe las virtudes
Cristianas de fe, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor
como alcanzables por medio de una participación positiva de la naturaleza divina. Sin
embargo, esto ocurre solamente después de que uno ha “huido de la corrupción que hay
en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 Pedro 1:2-7).

6. Personal y Fuentes Calificados. De acuerdo con la Biblia, el personal


de la educación religiosa ciertamente incluye a los padres (Deuteronomio 6:1-2), y a los
sacerdotes (Levítico 10: 8, 11). Los escritores bíblicos también respetaban la sabiduría
de las personas mayores y creían que los hombres podían aprender de la historia si así lo
querían. En la historia de Job, Bildad exhorta a su amigo: “… pregunta ahora a las
generaciones pasadas, y disponte para inquirir a los padres de ellas” (Job 8:8). En el
Nuevo Testamento encontramos un ministerio específico de enseñanza que se menciona
junto con otros roles designados de liderazgo Cristiano: “Y a unos puso Dios en la
iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen
milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don
de leguas” (1 Corintios 12:28).

“Aprender de la naturaleza” y “observar los fenómenos naturales” son frases


populares en la educación contemporánea. Elementos de estos conceptos se encuentran
también en la Biblia. El Salmista reflexionó sobre la naturaleza del hombre mientras
observaba los cielos (Salmo 8). Job entendió que las bestias y la tierra podían ser fuentes
para la educación (Job 12:7-8). Jesús sugirió a Sus discípulos que aprendieran de los
lirios del campo y de las aves del cielo (Mateo 6:25-30).

En muy pocas áreas de la vida es más importante, o tan importante, que el


maestro de la educación Cristiana sea una persona calificada. Cuando consideramos la
relación entre la predicación y la enseñanza, estamos de acuerdo en que los predicadores
son llamados y capacitados para predicar. De igual manera, los maestros deben ser
llamados y capacitados para enseñar.

25
Una vez apareció una caricatura cuyos personajes eran el Señor Brown y la
Señorita Smith. La señorita Smith estaba solicitando un puesto de maestra, y venía
preparada con calificaciones de exámenes y resultados de entrevistas.

“Lo lamento mucho, pero no podemos contratarla. Notamos que usted se graduó
recientemente de una escuela de educación y nosotros necesitamos una maestra que tenga
como mínimo cinco años de experiencia en el aula. También notamos que usted tiene
solamente un grado de bachiller y preferimos a alguien que tenga un nivel de maestría.”

Entonces el lector pasa al siguiente cuadro de la caricatura, en donde el señor


Brown, esta vez como Superintendente de Escuela Dominical de su iglesia, está
entrevistando nuevamente a la señorita Smith. Ella se resiste a la petición que el señor
Brown le hace para que enseñe en la Escuela Dominical.

“Señor Brown, yo me convertí recientemente y en realidad no conozco la Biblia


muy bien”. “Eso no es problema, señorita Smith,” – él responde – “la mejor manera de
conocer la Biblia es enseñándola”. “Pero señor Brown, nunca he enseñado a alumnos de
secundaria” – responde ella. “No permita que eso le moleste, Señorita Smith. Lo único
que pedimos es un corazón dispuesto.”

En 1 Timoteo 4:12 leemos: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo


de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”. Y en Tito 2:7 dice:
“… presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras”.

Al seleccionar personas “calificadas” para la educación Cristiana, no sólo


debemos seleccionar personas capacitadas, o que están siendo capacitadas, o que están
dispuestas a ser capacitadas, sino que también debemos seleccionar personas cuyas vidas
respaldan la enseñanza que están presentando. Jesús se hizo acreedor del respeto de Sus
oyentes, y los maestros de la educación Cristiana también deben hacerse acreedores del
respeto de sus alumnos, al ser ejemplo vivo de lo que enseñan.

7. Motivación e Inspiración. La enseñanza es uno de los dones de Dios


para el hombre; Dios también da la inspiración para enseñar. Se nos dice que Esdras
“había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para
enseñar en Israel sus estatutos y decretos” (Esdras 7:10). La dedicación a la enseñanza
debe animar al maestro a seguir adelante aún a pesar del rechazo de sus alumnos.
Cuando los Israelitas rechazaron a Dios y a los hijos de Samuel como sus líderes, Samuel
pensó que habían cometido un error. Sin embargo, a pesar de este sentimiento, Samuel
estaba decidido a ayudarlos: “Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová
cesando de rogar por vosotros; antes os instruiré en el camino bueno y recto” (1 Samuel
12:23). La enseñanza fiel, paciente y acompañada de oración es especialmente necesaria
cuando los seguidores toman decisiones equivocadas.

8. Conversión e Instrucción. En la educación Cristiana, al considerar el


tema del remedio para un corazón y una vida pecaminosos, se debe abordar el tema de la

26
crisis de conversión y también del cuidado y edificación del creyente. La relación mutua
entre la enseñanza y la conversión se observa claramente en el Salmo 51:13 – “Entonces
enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti”. En Mateo
28:19-20 Jesús nos manda: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que
guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los
días, hasta el fin del mundo. Amén”. Pablo declara en Romanos 10:17 – “Así que la fe es
por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. Los pecadores son despertados por la Palabra
de Dios cuando ésta se enseña y se predica fielmente.

9. Involucramiento de la Persona Integral. Si la educación Cristiana ha de


seguir el ideal bíblico debe incluir la educación integral de la persona. El clamor del
Salmista es: “Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; afirma mi
corazón para que tema tu nombre” (Salmo 86:11).

Jesús indicó que la esencia de la justicia es amar a Dios con todo lo que somos y
amar al prójimo como a nosotros mismos (Marcos 12:30-31). La doctrina Wesleyana de
la gracia preveniente de Dios reconoce este principio de la integridad del ser humano.
Entendemos que la gracia afecta la totalidad de la personalidad, y no sólo la voluntad,
como lo afirma el Calvinismo estricto. La Biblia no reconoce una vida dividida en
compartimentos. No es posible enviar a la mente a la escuela, el alma a la iglesia y el
cuerpo al gimnasio. Todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, debe ser santificado y
preservado irreprensible (1 Tesalonicenses 5:23).

10. Una Esperanza Segura para el Futuro. La esperanza futura de la


educación bíblica se encuentra en la promesa de Isaías 2:3, de que el día vendrá en que
todas las naciones vendrán a la casa del Señor y pedirán que se les enseñe. Dicha
esperanza se realizará en el nuevo Israel de los redimidos que responden fielmente al
llamado divino.

Mientras exista el orden presente, existirá la necesidad de la educación religiosa y


moral. Su popularidad crece y decrece de generación a generación, pero los hombres
deben tener guía moral y espiritual si han de desarrollar fortaleza espiritual. Si esta guía
falta o es rechazada, podemos encontrarnos en la situación que predijo Carl Henry en su
libro, El Ocaso de una Gran Civilización: El Rumbo Hacía el Neo-Paganismo. El Dr.
Henry nos recuerda de la crisis que enfrenta el Cristianismo. “Nuestra generación está
perdida en lo que respecta a la verdad de Dios, la realidad de la revelación divina, el
contenido de la voluntad de Dios, el poder de Su redención y la autoridad de Su Palabra.
Por ello está pagando un alto precio, en un rápido retorno al paganismo. Los salvajes han
despertado otra vez; se les puede escuchar retumbando y crujiendo al ritmo de nuestros
tiempos.” Dado este “rápido retorno al paganismo”, no podemos atrevernos simplemente
a continuar enseñando como si nada malo estuviera sucediendo.

27
IV. Resumen

La Biblia es la Palabra de Dios; es el Fundamento y Autoridad Final para los


objetivos y los contenidos de la educación Cristiana. En la Biblia el Cristiano encuentra
su herencia del pasado y su esperanza para el futuro, y descubre que es parte de una gran
tradición de enseñanza. Los Hebreos usaron la instrucción de manera efectiva para
perpetuar su fe y su forma de vida. Jesús mismo es el Maestro por excelencia. Sus
discípulos propagaron las Buenas Nuevas a través de la predicación y la enseñanza. Dios
honra tal enseñanza con Su gracia. Los principios bíblicos de la educación nos desafían a
llevar a cabo nuestra tarea educativa con un compromiso total. No podemos descansar
hasta que toda persona venga al conocimiento de Cristo Jesús; conocerlo a Él es vida
eterna.

Amarle, ser como Él, servirle, es el cumplimiento de la educación Cristiana.

28
INTRODUCCIÓN A LA EDUCACIÓN CRISTIANA

LECCIÓN 2 – PREGUNTAS DE ESTUDIO

1. ¿Cuáles aspectos son importantes para la educación Cristiana?

2. ¿Qué le proveen las Escrituras a la educación Cristiana?

3. En el Antiguo Testamento, ¿cuáles son las características generales de la herencia


Hebrea?

4. En el Antiguo Testamento, ¿cuál fue la primera función de la sinagoga y cuáles


fueron algunas adaptaciones posteriores?

5. En el Nuevo Testamento, ¿cuál era el objetivo primordial de Jesús y qué incluía


Su mensaje?

6. ¿Cuál era la forma más característica de la enseñanza de Jesús y qué otros


métodos utilizó Él?

7. De acuerdo con los principios actuales, ¿cuáles son cuatro fundamentos de la


enseñanza?

8. ¿Cuáles son los principios bíblicos del aprendizaje?

29
9. ¿El enfoque educativo debería ser positivo o negativo? Explique.

10. ¿Qué se entiende por un “rápido retorno al paganismo”?

30
INTRODUCCIÓN A LA EDUCACIÓN CRISTIANA, TH 231
LECCIÓN 3 – GUÍA DE ESTUDIO
LA NECESIDAD DE FUNDAMENTOS PARA LA ENSEÑANZA CRISTIANA
(II PARTE)

El Desarrollo Histórico de la Educación Cristiana

Al considerar la historia, recordamos el viejo cliché de que lo único que


aprendemos de la historia es que no aprendemos de la historia. Al considerar el
desarrollo histórico de la educación Cristiana, podemos identificar algunos ciclos
recurrentes. Cada era sucesiva de la iglesia expone nuevas necesidades. El pueblo de
Dios responde con nuevos objetivos y contenidos educativos. Estos requieren métodos
nuevos y más apropiados. Hay algunas constantes en la educación Cristiana. La tarea
educativa de la Iglesia, de generación a generación, siempre debe dar testimonio de quién
es Dios y qué involucra Su plan de salvación. También debe declarar la doctrina bíblica
del hombre y de la unidad de la familia de Dios.

Otras funciones educativas presentan más conflictos que constantes. Estas


tensiones aparecen en las siguientes áreas: (1) La iglesia – conservadora de la herencia o
catalizadora de cambio; (2) La iglesia – organismo u organización; (3) Énfasis –
revelación o razón; (4) Dependencia – crianza o naturaleza; y (5) Educación – para
membresía o en membresía.

El corazón de la tarea educativa se centra en sus maestros. A lo largo de la


historia los participantes permanecen en su mayoría constantes: padres, otras personas en
el hogar, y voluntarios eclesiásticos, profesionales y laicos. Sin embargo, el rol y el
grado de responsabilidad varían de período a período.

Una perspectiva histórica debería permitirnos tener mayor objetividad al analizar


las situaciones que enfrentamos actualmente. Podemos ver cómo otros han enfrentado
situaciones y resuelto problemas. O vemos con claridad cómo otros fracasaron en nutrir
a las personas que eran atraídas a la fe Cristiana o que estaban creciendo en ella. El
estudio de los éxitos y los fracasos de otros debería proveer lineamientos por los cuales
nosotros podemos evitar sus errores y construir a partir de sus éxitos. El estudio
cuidadoso de nuestros inicios y el seguimiento de su desarrollo hasta el presente debería
proveer perspectiva para el futuro. A partir de esta exploración de la historia, nuestros
objetivos deberían venir a ser más claros, nuestras expectativas más realistas, nuestro
currículo más adecuado y nuestros éxitos más seguros.

La Iglesia Primitiva (50 – 325 d. C.)

En Antioquía, donde los seguidores de Jesús fueron llamados Cristianos por


primera vez, encontramos la primera ocasión en que se menciona el don y la posición de
enseñanza, ambos de designación divina, siendo ejercidos por otras personas además de
31
los apóstoles. De esta misma congregación salieron Pablo y Bernabé, los primeros
hombres elegidos, apartados y enviados como misioneros. La enseñanza era un
complemento apropiado a la proclamación del evangelio, para el propósito de evangelizar
y capacitar.

En su discurso al pueblo de Jerusalén, Pablo les recordó que él había sido


estudiante de Gamaliel, educado “estrictamente conforme a la ley de nuestros padres”
(Hechos 22:3). Pero Pablo no era un Cristiano típico de su tiempo. Durante la era
apostólica no había escuelas formales para la educación Cristiana. Muchos de los
primeros Cristianos eran hombres y mujeres sin educación.

Hoy en día quizás seríamos tentados a calificar su sociedad como una sociedad
oral. El énfasis griego en la educación en masa se había disipado; la dispersión de los
judíos los había esparcido de tal manera que muchas de sus comunidades no tenían el
servicio de educación en las sinagogas; y los romanos no mostraban gran preocupación
por la educación de las masas.

Se ha dicho que los métodos de enseñanza de Jesús, el Maestro por excelencia,


seguían aquellos establecidos por Dios en tiempos antiguos. Y, siguiendo a Cristo, la
educación apostólica era dinámica e individual. La Palabra de Dios era estudiada y
practicada por la iluminación y el poder del Espíritu Santo. Conocer, sentir y hacer
tenían su balance en la doctrina, la adoración y la vida santa. Los creyentes se
multiplicaban al congregarse juntos, edificándose en la fe y testificando dondequiera que
estaban. El Nuevo Testamento estableció el patrón de una iglesia santa y poderosa a
través de los siglos.

La Iglesia Occidental (325 – 529 d. C.)

Cuando Constantino llegó al poder en el año 325 d. C., el Cristianismo fue


reconocido como la religión del estado. Constantino le dio a la religión Cristiana su
apoyo personal y se encaminó hacia la síntesis iglesia-estado de un período posterior.
Muchos fueron bautizados en la fe sin tener un compromiso personal con sus ideales o
preceptos. De manera repentina la iglesia se vio confrontada con nuevas necesidades,
puesto que esta multitud de personas no había tenido un cambio verdadero en su fe ni su
conducta. Además de proveer una educación diseñada para guiar hacia la membresía, la
iglesia tuvo que asumir la tarea de educar a sus propios miembros en la fe. Las personas
dentro de la iglesia necesitaban instrucción en doctrina, preparación para las ceremonias
eclesiales y enseñanza en conducta ética.

Con el fin de atender estas necesidades, gradualmente se desarrollaron escuelas de


obispos en cada obispado, para preparar jóvenes para el sacerdocio o para dar mayor
instrucción al clero del área. Pronto la promoción clerical dentro de la iglesia se
acrecentó debido a la educación que recibían los candidatos a sacerdotes. Esta tendencia
trajo una mayor uniformidad a la educación Cristiana a lo largo del imperio.

32
La Edad Media (529 – 1350 d. C.)

Muchos historiadores han identificado la caída del Imperio Romano (476 d. C.)
como el inicio de la Edad Media. Otros han señalado su inicio en el siglo IX con
Carlomagno. Para nuestros propósitos, la Edad Media se puede comprender mejor
retrocediendo lo suficiente en el tiempo para revisar ciertas situaciones que se
desarrollaron y que afectaron la vida Cristiana en Occidente. En el año 529 d. C. todas
las escuelas paganas fueron suprimidas por el edicto de Justiniano, lo cual significó que
no habría más educación básica para las masas. Sin embargo, la Iglesia Católica Romana
instituyó la educación básica un par de años después, bajo el nombre de escuelas de
pueblo. Dichas escuelas se dedicaban primordialmente a instruir niños en proceso de
capacitación ministerial.

LA ERA DE LA REFORMA – Reforma, Renovación y Descubrimiento (1350 – 1750 d.


C.)

La decadencia y la corrupción de la Edad Media tocaron fondo justo en el


momento en que el escolasticismo estaba empezando a florecer. Debido a su corrupción,
la iglesia estaba perdiendo control sobre la vida intelectual de la gente. Aquellos que
podían leer las Escrituras tomaron conciencia del abismo que existía entre la ética bíblica
y la ética del clero. El escolasticismo había reintroducido la filosofía y la psicología
griegas, lo cual despertó nuevamente la investigación científica. Los Cruzados trajeron
ideas, prácticas y teorías que demandaban consideración. Los humanistas estaban
encontrando adeptos.

La Europa de los siglos XIV y XV puede ser considerada, en algunos aspectos,


como una contraparte del tiempo presente. La Edad Media había preparado el escenario
para el renacimiento de la literatura clásica y de los ideales clásicos (la Ilustración). El
redescubrimiento y la aceptación del hombre como un ser racional impulsó una serie de
eventos en cadena, siendo tal redescubrimiento y aceptación eslabones de dicha cadena.

Fueron líderes de la educación en esta era:

(1) Erasmo (1466 – 1536). Era un amante de la iglesia, pero también amaba la
Biblia. Fue más allá de las Escrituras en latín y tradujo el primer texto griego del Nuevo
Testamento.

(2) Martín Lutero (1483 – 1546). Fue un monje alemán que, a partir de un
estudio de las Escrituras, sintió la necesidad de desafiar las prácticas de la iglesia,
especialmente la dispensación de gracia por medio de la cual las personas podían
comprar su propia salvación y pagar por practicar el pecado. Tanto Lutero como Erasmo
hicieron un llamado para purificar a la iglesia de este tipo de creencias y prácticas no
bíblicas y anti-bíblicas. Lutero fue excomulgado, pero esto no lo disuadió de su
propósito declarado. Persistió en sus esfuerzos por proveer la Palabra de Dios en idioma
alemán para que sus compatriotas pudieran estudiar sus preceptos y obedecer sus
mandatos.
33
(3) Ignacio de Loyola (1495 – 1556) fue un soldado que, estando enfermo en el
hospital, reflexionó sobre su vida y sus principios y creencias. Después de considerar la
situación de la Iglesia Católica, sintió que Dios le pedía que abandonara su carrera militar
para establecer un grupo que pudiera empezar a purificar la vida de la iglesia. Organizó
su nueva orden bajo un formato militar, demandando completa obediencia de cada
seguidor. Esta Sociedad de Jesús (los Jesuitas) estaba destinada a convertirse en uno de
los movimientos de reforma más poderosos que han influenciado a la Iglesia Católica.
Su modelo de educación religiosa ha ayudado a determinar el curso de la Iglesia Católica
hasta nuestros días.

Después del pluralismo de los inicios, el péndulo se había desplazado hacia una
unidad no natural y muchas veces forzada durante la Edad Media. Ahora las semillas del
individualismo nuevamente habían brotado. El énfasis en la fe había sido tan grande que
casi había negado la razón. Ahora los hombres se atrevían a cuestionar el derecho de la
iglesia a colocar la vida dentro de un molde de obediencia absoluta que excluía el
razonamiento. El desafío confrontó agudamente la doctrina de la iglesia con respecto al
hombre. ¿Estaba el hombre tan irremediablemente hundido en el pecado que no podía
cooperar en su propia salvación? En tal caso, ¿cómo podría, a través de las indulgencias,
asegurar su salvación?

Estas preguntas señalaron algunas necesidades dentro de la educación Cristiana.


Lutero proclamaba el sacerdocio universal de todos los creyentes, lo que hacía necesario
que la Palabra de Dios estuviera disponible en el idioma de le gente. Otra necesidad era
que las personas fueran letradas, para poder cumplir con sus responsabilidades de
sacerdocio. Por lo tanto, Lutero insistió en la educación universal obligatoria para ambos
sexos y en proveer la Palabra de Dios en el idioma de la gente. Lutero enfatizó la
composición y el uso de la música. También insistió en la instrucción religiosa dentro de
la familia y en la preparación de literatura devocional. Con el fin de proveer las bases
necesarias para que el hombre pudiera entender su relación con Dios, Lutero buscó
desarrollar lecciones de teología básica por medio de catecismos sencillos, utilizando las
Escrituras como el fundamento principal de los conceptos y de gran parte del
vocabulario.

Después de haber sido excomulgado, Lutero se vio forzado a buscar un objetivo


más: el desarrollo de una estructura organizacional para el nuevo grupo de Protestantes
quienes decidieron seguirlo a él y no al Papa.

Para los Jesuitas, los objetivos eran similares a los de Lutero en muchas áreas.
Loyola enfatizó la educación – pero el alcance de la educación de una persona estaba
determinado por su posición de liderazgo. Loyola desarrolló un programa educativo
ajustado a las necesidades de la persona conforme iba escalando niveles de liderazgo. El
pensaba que si los líderes tenían una buena educación y disciplina, las masas serían
obedientes y no tendrían necesidad de una educación.

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(4) Después de Erasmo, Lutero y Loyola, debemos mencionar a Melancthon,
quien aportó estructura, contenido y motivación a la educación teológica.

(5) Calvino y Zwinglio, quienes salieron del movimiento de la Reforma, son


considerados por sus innovaciones teológicas y de gobierno de la iglesia.

(6) Johann Amos Comenius (1592 – 1670) fue otro de los reformadores
educativos más sobresalientes de esta era. Enfatizó la igualdad y su objetivo fue hacer a
todos los hombres semejantes a Cristo. Comenius sugirió otorgar a la escuela un papel
dominante en la educación, llevada a cabo por maestros escogidos por su conocimiento y
su amor por los niños. También enfatizó la importancia de la experiencia a través de los
sentidos, de la imaginación, de aprender haciendo, de la práctica con propósito y del
razonamiento en lugar de la memorización por repetición. También enfatizó la
disposición para aprender de acuerdo con las distintas etapas de desarrollo. La educación
debía ser vista como la anticipación del futuro, en vez de la aceptación del pasado.
Enfatizó el valor de los grandes maestros y los recursos excelentes.

Para respaldar sus puntos de vista, Comenius escribió un modelo de libro de texto
que incorporaba ilustraciones, motivación a través de la anticipación, procedimientos
desarrollados paso a paso, movimiento de lo general a lo particular, y lenguaje adaptado a
los distintos grupos de edades. Aún hasta nuestros días, el texto de Comenius rara vez ha
sido superado.

Ahora, por primera vez en la historia de la iglesia, el estado era el encargado de


hacer la educación universal disponible y obligatoria para todos los niños del estado.

La Era Moderna (1750 – 1945)

El impacto conjunto del Renacimiento y la Reforma introdujo una era de


activismo a lo largo de Europa. El desarrollo de la ciencia trajo consigo la consecuente
introducción del industrialismo. Todo esto reajustó la estructura del poder político de
Europa. Se trazaron nuevas fronteras y se desarrolló un nacionalismo creciente. A lo
largo de los siglos recientes esta tendencia se ha vuelto más compleja y evidente. La
población mundial se estaba concentrando más y más en grandes ciudades.

El creciente énfasis en la producción en masa trajo consigo una nueva demanda


de mano de obra que diezmó el número de aprendices de los oficios calificados. Se
construyeron máquinas para sustituir gran parte de la mano de obra. La educación perdió
mucho de su atractivo porque ahora un hombre podía ganarse la vida en la fábrica o la
mina sin tener que saber leer o escribir. La ubicación de las fábricas dio lugar al
hacinamiento de grandes cantidades de personas en edificios multi-familiares, lo cual
causó grandes problemas de salud e higiene y un aumento del crimen. Las cortes de
justicia eran arcaicas y la jurisprudencia no estaba preparada para proteger los derechos
del individuo.

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La iglesia tampoco pudo mantenerse al ritmo de los nuevos desarrollos
económicos y sociales. Las viejas formas de adoración y educación eran demasiado
formales para atender las nuevas demandas a las que se enfrentaban. El hombre, dado el
incremento de sus capacidades, parecía depender menos de Dios. Los estándares morales
y sociales se volvieron inconsistentes. Al desplazarse de un lugar a otro, las personas
encontraban patrones morales y culturales conflictivos. El individualismo se tornó más
prevaleciente. En este escenario caleidoscópico muchas necesidades se hicieron
evidentes. Entre ellas podemos señalar: el reconocimiento del valor y la dignidad de cada
ser humano; el despertar ante los crecientes males sociales de la época; el equilibrio entre
el aprecio por el ser humano y la reverencia hacia Dios; proveer una verdadera educación
Cristiana, así como también educación pública y adoración en la iglesia; proveer
liderazgo para entender y promover la educación Cristiana; la aplicación práctica del
conocimiento teológico a la vida presente; el apoyo y fortalecimiento del alcance
misionero; y el control de la contaminación tanto física como moral.

Muchos objetivos fueron desarrollados a partir de estas necesidades: un retorno a


la instrucción espiritual específica; la capacitación de maestros y otros líderes para nutrir
a los creyentes; la provisión de una estructura organizacional viable para las iglesias,
suficientemente flexible para lidiar con los cambios rápidos; el acceso a las Escrituras en
el lenguaje de la gente; la provisión de un sustituto espiritual funcional para los hogares
en riesgo de colapsar; separar el evangelismo de la aculturación, el trabajo misionero de
la influencia política, y la organización de las iglesias nativas de la política internacional
inflexible.

Esta era fue testigo de grandes cambios curriculares en recursos y materiales


impresos. En el mundo occidental la literatura religiosa abunda en todas partes.

También se dio el correspondiente cambio en la estructura organizacional con


propósitos educativos. El movimiento Moravo enfatizó fielmente las necesidades
interpersonales. El Conde de Zinzendorf (1700 – 1750), con su enfoque de estudio
bíblico, influyó en el énfasis en los grupos pequeños que de alguna manera ha
permanecido hasta el día de hoy. El movimiento de Escuela Dominical fue fundado en
1780 por Robert Raikes, en Gloucester, Inglaterra. También tuvo lugar en esta época el
inicio de grupos de jóvenes, el desarrollo de las escuelas bíblicas de vacaciones, la
promoción de escuelas parroquiales y la educación religiosa entre semana. Todos estos
son cambios en las estructuras de la educación Cristiana.

El personal de la educación Cristiana aún se encuentra en el hogar, la iglesia y la


escuela. Sin embargo, se observa un retorno al énfasis en la iniciativa y la
responsabilidad del liderazgo laico en la educación Cristiana. Lo anterior se aplica tanto
dentro de las estructuras denominacionales como en los movimientos cooperativos
interdenominacionales.

Además de la responsabilidad del liderazgo laico, se dio una influencia extensiva


de los filósofos educacionales.

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(1) Rousseau (1712 – 1778) – Enfatizó un movimiento de “retorno a la
naturaleza”. Insistió primeramente en el aprendizaje negativo con el fin de preservar la
mente del vicio y el error.

(2) Pestalozzi (1746 – 1827) – Enfatizó la adaptación del currículo y los métodos
de acuerdo al nivel de desarrollo del niño, y el uso del método inductivo de enseñanza.

(3) Herbart (1776 – 1841) – Enfatizó el desarrollo del carácter moral en la


educación Cristiana con un énfasis balanceado en el individuo y la sociedad. Para
Herbart la ética es la prueba mayor de la educación. Sus cinco pasos formales, que ya
han sido mencionados – Preparación, Presentación, Asociación, Generalización y
Aplicación – han influenciado la educación hasta el día de hoy. La sabiduría y el juicio
son mucho más importantes que la mera adquisición de hechos.

(4) John Locke, Horacio Bushness y John Dewey – Todos ellos influenciaron en
gran manera la instrucción religiosa en los Estados Unidos, con la filosofía de la
naturaleza neutral (si no moralmente buena) del niño. Este punto de vista colocó en el
entorno la responsabilidad primordial del proceso de moldear la conciencia religiosa y el
compromiso del niño.

(5) Robert Raikes (1735 – 1811) – Fue una de las figuras más importantes en el
campo de la educación Cristiana. Su importancia recae no sólo en el hecho de haber
fundado el movimiento de Escuela Dominical, sino en haberlo anunciado, promovido y
apoyado hasta que fue capaz tener éxito por sus propios medios.

(6) Juan Wesley (1703 – 1793) – Tomó en consideración el valor que el


movimiento de Escuela Dominical tenía para la iglesia. Tenía el interés de que la Escuela
Dominical se convirtiera en parte de sus reuniones, con el fin de proveer el preludio
necesario para la conversión y el seguimiento esencial para la edificación y el
crecimiento en la gracia. A través de la influencia de Wesley y otros, la Escuela
Dominical fue adaptada por la iglesia para servir a fines espirituales y no solamente a
objetivos seculares. A lo largo de los años y hasta nuestra era, la Escuela Dominical ha
sido la estructura más importante de la educación Cristiana.

Educadores Evangélicos Recientes (1945 – Hasta el Presente)

Las contribuciones de los educadores evangélicos después de la Segunda Guerra


Mundial deben ser consideradas en relación con la controversia anterior entre
fundamentalistas y modernistas. La Asociación de Educación Religiosa, fundada en
1903, era un movimiento religioso liberal que, en el campo educativo, enfatizó la
educación progresiva. Durante el siglo XX gradualmente surgieron organizaciones
paralelas en apoyo de los grupos, tanto liberales como tradicionales, o de partidos
políticos evangélicos. Estos desarrollos crearon el contexto en el cual cuatro gigantes del

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pensamiento conservador en la educación Cristiana y religiosa tomaron la vanguardia –
Frank Gaebelein, Lois LeBar, Gene Getz y Larry Richards.

(1) Frank Gaebelein – Desarrolló el tema de cómo un compromiso con la fe


Cristiana y una perspectiva Cristiana del mundo y la vida pueden ser
integrados a la enseñanza y el aprendizaje de diversas asignaturas escolares.
Sus cuatro principios fundamentales son: (1) La educación Cristiana debe ser
impartida por maestros Cristianos; (2) La Biblia es el corazón del currículo;
(3) La educación puede ser integrada con una perspectiva Cristiana del
mundo a través de la excelencia; y (4) La educación Cristiana, considerada en
su sentido más amplio, debe ser democrática en un sentido bíblico. Si se ha
de señalar alguna falla a Gaebelein, es la de ser idealista con respecto al
avance de la educación Cristiana, por su expectativa de que la transmisión de
las verdades bíblicas conducirá a una apropiación personal y comunitaria.

(2) Lois LeBar – Su obra principal, La Educación que es Cristiana, fue escrita
originalmente en 1958, pero fue revisada y actualizada en 1981. En esta
obra, LeBar describe los métodos que consistentemente enfatizan el
contenido bíblico y la centralidad de Cristo. Ella sostiene que la educación
Cristiana debe estar centrada tanto en la Palabra Viva de Dios (Cristo) como
en la Palabra escrita de Dios (la Biblia). Identifica tres objetivos de la
educación Cristiana, planteados en términos de resultados en la vida de los
alumnos: (1) guiar a los alumnos a Cristo; (2) edificar a los alumnos en
Cristo; (3) enviar a los alumnos para Cristo. En otras palabras, los tres
objetivos de la educación Cristiana son la transformación, la formación y el
servicio. Una crítica que se puede hacer a LeBar es que le faltó sensibilidad
en cuanto a algunas de las implicaciones sociales más amplias de la fe
Cristiana, así como su énfasis en las estructuras formales de la educación,
básicamente la escuela, hasta el punto de la exclusión relativa de la educación
no formal.

(3) Lawrence Richards – Renombrado autor que ha realizado una importante


contribución a la literatura sobre la educación Cristiana evangélica. Richards
es un defensor entusiasta de la educación no formal. Afirma que la educación
no formal promueve mejor el cambio y el desarrollo en la personalidad
integral de los alumnos. Richards es un visionario que lanza un llamado a la
iglesia para que renueve sus esfuerzos educativos poniendo énfasis en la
capacitación y el discipulado. Como crítica a Richards se puede señalar su
falta de sensibilidad hacia las estructuras litúrgicas y las particularidades
denominacionales al enfatizar la renovación. Limita el lugar de la autoridad,
y su énfasis en el cuidado de los creyentes falla al no darle la debida
importancia a la necesidad de evangelismo y servicio como aspectos
igualmente esenciales dentro del programa educativo de la iglesia local.

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(4) Gene Getz – Es un portavoz del movimiento de renovación en la educación
evangélica. Comparte el interés de Richards de proveer una visión alternativa
para guiar a la iglesia en sus esfuerzos educativos. Basando sus pensamientos
en la comisión educativa del evangelio de Mateo, enfatiza las tareas de
evangelismo y edificación en el desarrollo de los discípulos de Cristo.

El análisis y la comprensión de las perspectivas de cada uno de estos cuatro


educadores recientes son valiosos en el intento de apreciar la herencia evangélica de la
educación Cristiana. Hay una preocupación compartida por estos cuatro teóricos en
cuanto a la autoridad de las Escrituras y la necesidad de fidelidad y excelencia en
cualquier educación que se haga llamar Cristiana. Gaebelein hace un llamado a la
consistencia con la verdad bíblica; LeBar hace un llamado a la cooperación con el
Espíritu Santo; Richards llama a un impacto sobre la vida de las personas y la comunidad
de la iglesia; y Getz llama a la rendición de cuentas en relación con los propósitos
eclesiásticos. La tarea presente y futura de los educadores evangélicos es la de seguir
construyendo sobre esta herencia.

¿Qué hay del futuro? La iglesia debe continuar siendo un agente de cambio y un
agente para la transmisión de su fe. La iglesia es una comunidad redentora. Sus tareas de
reconciliación y expiación, de evangelismo y edificación, de adoración y testimonio,
están relacionadas inextricablemente. La iglesia continuará enfrentando crisis. Las crisis
traerán conflicto y el conflicto conllevará una escogencia.

La esperanza para el futuro es que la Iglesia reconozca que la educación Cristiana


no es una actividad o una añadidura. Es la Iglesia enseñando – enseñando el todo de su
vida a lo largo de toda su vida. Su naturaleza educativa ha de insistir en que la Iglesia
refleje a Cristo, de quien es el Cuerpo, y que refleje al hombre, para el cual existe.

Creemos en el sacerdocio universal de los creyentes. Creemos que la función


sacerdotal involucra el acceso directo de cada individuo ante Dios – pero involucra más.
Implica que cada individuo tiene la responsabilidad ante cada ser humano de hablar a
favor de Dios, de interceder ante Dios a favor de esa persona, y de llamar a la unidad y el
servicio en la voluntad de Dios. La comisión para el futuro sigue siendo
“id…enseñándoles”.

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EDUCADORES EVANGÉLICOS RECIENTES

Educador Enfoque Postura

Frank Gaebelein Educación formal de calidad Erudito/Director


Excelencia académica bajo la
autoridad de las Escrituras

Lois LeBar Educación formal llena del Espíritu Maestra inspirada


Enseñanza sensible a las necesidades
de los alumnos

Lawrence Richards Educación no formal edificante Visionario entusiasta


Discipulado y formación en el
Cuerpo

Gene Getz Educación fiel de la iglesia local Pastor y Consejero con


(formal y no formal) discernimiento

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INTRODUCCIÓN A LA EDUCACIÓN CRISTIANA

LECCIÓN 3 – PREGUNTAS DE ESTUDIO

1. ¿Cuáles son las constantes en la educación Cristiana de generación en


generación?

2. Tradicionalmente, ¿cuáles son los cinco conflictos educacionales?

3. ¿Dónde se centra el corazón de la tarea educativa?

4. ¿De qué modo la educación Apostólica era dinámica e individual?

5. ¿Cuál fue el problema de la Iglesia Occidental y cuáles las nuevas necesidades


que surgieron cuando Constantino reconoció al Cristianismo como la religión del
Estado?

6. ¿Cuáles fueron los líderes educativos de la Era de la Reforma (1350 – 1750 d.C.)?

7. Después de ser excomulgado de la Iglesia Católica Romana, ¿cuál fue el objetivo


que Martín lucero se vio forzado a buscar?

8. ¿Cuáles necesidades se hicieron evidentes en la Era Moderna?

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9. ¿Cuáles objetivos de la educación Cristiana se desarrollaron a partir de las
necesidades de la Era Moderna?

10. ¿Cuáles son dos implicaciones del “sacerdocio universal de los creyentes”?

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