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Sesion 5

Este documento habla sobre la importancia de la higiene mental y la autoestima. Explica que la higiene mental incluye hábitos que mantienen el equilibrio emocional y la salud mental, como valorarse a uno mismo positivamente, gestionar las emociones, recordar momentos positivos, y satisfacer las necesidades básicas. También menciona que el bienestar mental depende del individuo y del contexto, ya que las personas son afectadas por su entorno social y físico.

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Sesion 5

Este documento habla sobre la importancia de la higiene mental y la autoestima. Explica que la higiene mental incluye hábitos que mantienen el equilibrio emocional y la salud mental, como valorarse a uno mismo positivamente, gestionar las emociones, recordar momentos positivos, y satisfacer las necesidades básicas. También menciona que el bienestar mental depende del individuo y del contexto, ya que las personas son afectadas por su entorno social y físico.

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CURSO

AUTOESTIMA
PRÁCTICA
2018

11 DICIEMBRE

INSTITUTO DE NEUROEDUCACIÓN Y DOCENCIA


Creado por: Mtro. Alejandro Zamarripa

1
La Higiene Mental y la Autoestima
Sesión 5

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) es clara: "La salud mental es parte
integral de la salud, tanto que sin ella no hay salud". La pandemia de COVID-19 también
ha puesto a prueba nuestro bienestar psicológico y para preservarlo solo hay un
camino: cuidar nuestra higiene mental. A continuación, explicamos cómo ayuda a
prevenir conductas negativas, a alcanzar el equilibrio emocional y a mejorar nuestra
calidad de vida.

Las consecuencias psicológicas de esta emergencia sanitaria han puesto de relieve la


necesidad de mantener el bienestar a través de la higiene mental. Esta práctica médica,
iniciada por el psiquiatra estadounidense Clifford Whittingham Beers allá por 1909,
define el conjunto de hábitos que permiten a una persona gozar de salud mental y estar
en armonía con su entorno sociocultural. Las conductas que abarca tienen como objetivo
2
prevenir comportamientos negativos, aportar estabilidad emocional e incrementar la
calidad de vida.

Una buena salud mental nos capacita para aprender, razonar, relacionarnos, producir,
lidiar con las dificultades y ofrecer nuestra mejor versión, por poner algunos ejemplos.
Por ello, la ONU y la OMS advierten que su deterioro supone un grave problema social y
económico: tan solo la depresión y la ansiedad generan unas pérdidas anuales de más de
1 billón de dólares a nivel global, mientras que los cuadros graves de salud mental quitan
de 10 a 20 años de vida.

La higiene mental es el conjunto de actividades que permiten que una persona esté en
equilibrio con su entorno sociocultural. Estas acciones intentan prevenir el surgimiento
de comportamientos que no se adapten al funcionamiento social y garantizar el ajuste
psicológico imprescindible para que el sujeto goce de buena salud mental.

Cuando hablamos de higiene mental se hace necesario que establezcamos que existen
multitud de hábitos que podemos realizar de manera periódica y frecuente para
conseguir que aquella sea lo más óptima posible. En concreto, algunos de los más
significativos son los siguientes:

Valoración positiva de uno mismo. Con esto lo que venimos a dejar patente es que se
hace vital y fundamental para nuestra salud mental que reforcemos tanto nuestra
autoestima como nuestro propia imagen. Y es que no sólo debemos valorar lo bueno que
tienen el resto de personas sino también nosotros mismos.

Gestión de nuestras emociones. Todas y cada una de las emociones que nos asaltan,
tanto en el lado positivo como en el negativo, se hace necesario que sepamos
encauzarlas e interpretarlas por nuestro bien.

Recuerdos positivos. En este caso se trata de que debemos marcharnos al pasado para
recordar momentos buenos y positivos y no otros que nos hicieron daño o que nos
causaron frustración.

Satisfacción de las necesidades básicas. Tener una buena higiene mental que nos
proporcione una salud mental estable y equilibrada es algo que pasa, entre otras cosas,
por la satisfacción de nuestras necesidades básicas. Si no satisfacemos las mismas lo que
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haremos será causarnos una frustración y, por tanto, un daño. Entre esas necesidades
principales estaría el comer, el beber, el dormir, el practicar sexo…

Ver lo positivo. Muchas serán las situaciones y las personas que estarán presentes en
nuestro alrededor y de todas ellas sólo hay que quedarse con lo que es positivo y bueno
para nosotros.

La autonomía, el bienestar subjetivo, el potencial emocional y la competitividad forman


parte de los factores que debe cuidar la higiene mental. Es importante tener en cuenta
que la ausencia de un desorden mental reconocido (como la esquizofrenia o la psicosis)
no implica el bienestar mental.

La salud mental de un individuo se refleja en su comportamiento cotidiano y está


vinculada a la capacidad para manejar sus temores y angustias, controlar la ansiedad,
enfrentar las dificultades y aliviar las tensiones. Todas las personas deberían poder llevar
adelante una vida independiente sin que las relaciones interpersonales afecten su poder
de decisión y resolución.

La higiene mental debe ser cuidada por cada individuo a través de hábitos positivos que
le permitan mantener el equilibrio interno. La valoración positiva de los rasgos propios y
ajenos, la catarsis emocional y el fortalecimiento de la autoestima son algunas de las
cuestiones que cualquier persona debe trabajar para proteger su higiene mental y para
evitar desequilibrios psicológicos que le impidan desenvolverse con normalidad.

La higiene mental y la importancia del contexto

A menudo pensamos en el bienestar psicológico como algo que depende enteramente


del individuo. Es decir, algo que nace desde dentro de uno mismo de manera espontánea
(o a través de la fuerza de voluntad) y que llega a recubrir por completo la experiencia
vital de la persona en cualquier situación posible.

La idea de higiene mental, sin embargo, parte de una concepción más completa del
bienestar psicológico y la calidad de vida, ya que se basa en la presuposición de que los
seres humanos somos bio-psico-sociales.

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Esto significa que, al igual que somos capaces de cambiar el entorno en el que vivimos,
la interacción de nuestro cuerpo con el entorno también nos transforma. Así, el bienestar
mental no es una calle en una única dirección, sino que tiene dos: lo que elegimos hacer
y aquello que el contexto en el que vivimos nos devuelve.

En resumidas cuentas, la higiene mental consiste en un equilibrio emocional y cognitivo


entre nuestras expectativas y lo que nos pasa en el aquí y el ahora. Por consiguiente, es
muy aplicable a la hora de hablar de calidad de vida de forma holística.

“Una mente calmada trae fortaleza interna y autoestima, lo cual es


muy importante para la salud mental.”

Dalai Lama

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EJERCICIO DEL DÍA: (Durante la sesión en vivo)

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