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Historia de la Violencia Familiar y Legalidad

A lo largo de la historia, la religión y la sociedad han sometido a la mujer y justificado su sujeción al hombre. Con el tiempo, los movimientos feministas lograron que se reconocieran los derechos de la mujer y se abolieran las leyes que permitían la violencia doméstica. En México todavía queda trabajo por hacer para eliminar la violencia familiar, a pesar de que las leyes ahora la prohíben y estipulan castigos más severos.
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Historia de la Violencia Familiar y Legalidad

A lo largo de la historia, la religión y la sociedad han sometido a la mujer y justificado su sujeción al hombre. Con el tiempo, los movimientos feministas lograron que se reconocieran los derechos de la mujer y se abolieran las leyes que permitían la violencia doméstica. En México todavía queda trabajo por hacer para eliminar la violencia familiar, a pesar de que las leyes ahora la prohíben y estipulan castigos más severos.
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ANTECEDENTES HISTORICOS INTERNACIONAL.

En sus inicios, el cristianismo reforzó el principio de sujeción forzosa de la


mujer. Según san Pablo debía estar subordinada, y temer al marido.
En uno de los documentos más antiguos de la iglesia católica, el decretum
(1140), prevalecía el derecho del marido de controlar a la esposa a pesar del
principio de igualdad de todas las almas de Dios. El relato bíblico de que Eva
tentada por el demonio, indujo a Adán a pecar, proclamó la inocencia del varón
y la culpabilidad de la mujer, quien por ello fue condenada a estar sujeta
eternamente al poder del marido.
El Nuevo Testamento no varió mucho tal situación. Pretendía la pureza del
espíritu en contraposición a los deseos de la carne, representados por el sexo y
matrimonio. Por este motivo, el matrimonio era considerado como un estado
indeseable en el que caían solamente aquellos que no podían controlar sus
apetitos sexuales.
Debió transcurrir un tiempo antes de que la Iglesia santificara, el matrimonio y
el amor marital y lo convirtiera en sacramento. Al predicar el confinamiento de
la mujer en el hogar, la religión se encargó de reforzar el orden del patriarcado.
Durante la Edad Media, la mujer adquirió el carácter de símbolo de poder y
honor del hombre. Era canjeada para estrechar vínculos o servía como
instrumento de paz.
Una vez casada ella y sus bienes pasaban a ser propiedad del marido y de la
familia de éste.
La castidad previa al matrimonio y la fidelidad al esposo eran aspectos
importantes de los derechos de propiedad masculina. El adulterio de la mujer
merecía severo castigo por constituir una grave ofensa a los derechos de su
dueño.
El cambio de actitud se inició en Inglaterra, donde en 1929 se eliminó del Libro
de los Estatutos el acta que daba derecho al marido a castigar a su mujer.
En 1853, se aprobó el Acta para la mejor Prevención y Castigo de los Asaltos
Agravados sobre Mujeres y Niños, que extendió a estos seres algunas de las
medidas de protección existentes para evitar la crueldad hacia los animales.
Fue hasta 1891 que se abolió de forma absoluta el derecho legal de que había
disfrutado el marido inglés para emplear la fuerza física contra la esposa.
En 1851 se pronunciaron en los Estados Unidos las Cortes de Massachusetts y
en 1894 fue la de Mississippi donde además se concedió a la mujer golpeada y
maltratada el derecho a divorciarse
Y en 1910 en once Estados de la Unión Americana no se admitía el divorcio
por la causal de crueldad extrema.
El libro llamado tortura de la esposa en Inglaterra escrito por Frances Power
Cobbe en 1878 tuvo gran influencia jurídica en el que recopiló más de 6,000
casos de mujeres mutiladas, cegadas, pisoteadas, quemadas y asesinadas en
el periodo de 1875 a 1878.
En 1900 en el Código Penal Alemán se estableció la igualdad ante la ley de
hombres y mujeres.
En Escocia en un fallo judicial de 1977 se estableció y reconoció que el marido
puede golpear a la mujer en el trasero pero no en el rostro.
En cada época, el modelo de familia ha ido cambiando, adecuándose a las
dinámicas históricas, los cambios de organización social influyendo en ellos.
Fue hasta el siglo XX donde se da un cambio familiar y social y toma de
conciencia personal en las mujeres y que el poder no sea una forma de
opresión dentro y fuera de la familia y de relacionarnos entre nosotros no como
objetos de posesión sino como sujetos.
México
En México no se ha podido disminuir la violencia familiar, esto sigue causando
daños en la vida emocional y social de los integrantes de la familia y de la
sociedad en general.
Antes que cualquier otra cosa, debemos entender que la familia fue, es y
seguirá siendo el núcleo de la sociedad, así mismo es importante mencionar
que por naturaleza el hombre recibe los valores humanos, sociales, morales,
culturales, religiosos, etcétera, y con base en ellos aprende a relacionarse
socialmente.
Ahora bien, todos los seres humanos tenemos diferencias, sin embargo, eso no
implica que algunos de nosotros seamos más o menos que otro, por ello
debemos dejar muy claro que es obligación de todos los integrantes de una
familia tratarse con respeto e igualdad sin importar que sean mujeres, hombres,
niñas, niños, adolescentes, jóvenes adultos, adultos mayores, con diferencia de
género y edad.
En otras palabras, podemos decir que la violencia familiar es cualquier tipo de
maltrato o abuso de poder que se genera dentro del núcleo familiar y que
puede o no ser que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio
y lleve a cabo diferentes conductas en contra de cualquier persona relacionada
con el centro familiar.
Los antecedentes nos dicen que la mujer siempre ha sido considerada la más
propensa a sufrir cualquier tipo de agresión, enseguida tenemos a los menores
de edad, los ancianos y no se descarta el hecho de que el mismo hombre
también tiende a padecerla en algunos casos.
Los antecedentes nos dicen que la mujer siempre ha sido considerada la más
propensa a sufrir cualquier tipo de agresión, enseguida tenemos a los menores
de edad, los ancianos y no se descarta el hecho de que el mismo hombre
también tiende a padecerla en algunos casos.
Para ahondar un poco en el aspecto legal, tenemos que el Código Penal
Federal, en su artículo 343 Bis, define la violencia familiar como:
“…Comete el delito de violencia familiar quien lleve a cabo actos o conductas
de dominio, control o agresión física, psicológica, patrimonial o económica, a
alguna persona con la que se encuentre o haya estado unida por vínculo
matrimonial, de parentesco por consanguinidad, afinidad o civil, concubinato, o
una relación de pareja dentro o fuera del domicilio familiar.
 A quien cometa el delito de violencia familiar se le impondrá de seis meses a
cuatro años de prisión y perderá el derecho de pensión alimenticia. Asimismo,
se le sujetará a tratamiento psicológico especializado.
Recientemente la Cámara de Diputados aprobó aumentar las penas de prisión
que están previstas en el Código Penal Federal, por lo que hace al delito de
violencia familiar.
De esta manera la reforma contempla que el artículo 343 Bis señalará que:
«…a quien cometa el delito de violencia familiar se le impondría de tres a siete
años de prisión y perderá el derecho de pensión alimenticia. Asimismo, se le
sujetará a tratamiento psicológico especializado».
Así mismo, el artículo 343 Ter dice que:
“…Se equipará a la violencia familiar y se sancionará con seis meses a cuatro
años de prisión al que realice cualquiera de los actos señalados en el artículo
anterior en contra de la persona que esté sujeta a la custodia, guarda,
protección, educación, instrucción o cuidado de dicha persona”.
Con la reforma, este artículo se modifica para quedar como:
«…Se equipará a la violencia familiar y se sancionará con tres a siete años de
prisión al que realice cualquiera de los actos señalados en el artículo anterior
en contra de la persona que esté sujeta a la custodia, guarda, protección,
educación, instrucción o cuidado de dicha persona».
Por último, el artículo 343 quáter señala que:
“…En todos los casos previstos en los dos artículos precedentes, el Ministerio
Público exhortará al probable responsable para que se abstenga de cualquier
conducta que pudiere resultar ofensiva para la víctima y acordará las medidas
preventivas necesarias para salvaguardar la integridad física o psíquica de la
misma. La autoridad administrativa vigilará el cumplimiento de estas medidas.
En todos los casos el Ministerio Público deberá solicitar las medidas
precautorias que considere pertinentes”.
Como podemos darnos cuenta, se cree que, con aumentar las penas de prisión
a los generadores de la violencia en la familia, se va a combatir la comisión de
este delito, sin embargo, existe un problema que no permite avanzar en este
tema, el cual es que desafortunadamente las víctimas no suelen presentar
denuncias en contra de su agresor ante las instancias correspondientes y
cuando lo hacen, se arrepienten y ya no continúan con el proceso, esto ha
limitado las funciones de la autoridad en cuanto a prevención del delito y, sobre
todo, dar posibles soluciones a conflictos que pudieran convertirse en
homicidios y feminicidios.

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