EL MANDADO AD LITEM NECESARIO:
En que consiste en todos los asuntos civiles, comerciales y penales, excepto en materia criminal,
habeas corpus y laboral, se exige que las partes se han representar por abogado. Este mandato ad
litem resulta de un convenio entre el litigante y el abogado que tiene que ser conferido
obligatoriamente por las partes. Las partes no pueden ni postular ni defenderse por sí mismas,
sino representadas por un abogado. Esto ha sido siempre así para la postulación, o sea para los
actos procesales que anteceden a la audiencia, como las peticiones y ofertas de comunicación de
documentos, etc. Pero también lo es después de la antigua le 1015 de 1935 y de acuerdo a las
regulaciones a partir de 1978, para la defensa en audiencia que dejo de ser oral, y consiste en la
lectura de un acto de conclusiones. De esto resulta que la disposición del Art. 85 que permite a
las partes, acompañadas de sus abogados, defenderse por si mismas, y que supone por eso mismo
la necesidad o por lo menos la posibilidad de un debate oral ha sido implícitamente abrogada a
partir de la Ley 1015. Actualmente pues, el mandato del abogado abarca también necesariamente
la lectura de las conclusiones. Como se ha expresado en el Art. 77 del CPC, modificado por la
ley 845 de 1978, suprimió el procedimiento ordinario. Las partes se limitaran a exponer sus
conclusiones motivadas y el Juez concederá plazos para escritos de réplica y contrarréplica.
Forma. A diferencia del otorgado a un particular el mandato ad litem conferido al abogado
puede ser expreso o implícito, oral o escrito. Generalmente es implícito y resulta de la entrega de
los documentos.
Naturaleza. La representación judicial del cliente que el abogado asume es un mandato
asalariado, que no está sujeto, sin embargo, a todas las reglas del derecho común a causa de que
la profesión del abogado es asimilable a una verdadera función publica, ya que es un auxiliar de
la justicia, al mismo tiempo que cumple los deberes, de carácter privado, que le incumben como
mandatario.
Actos denegables. Son, de acuerdo con el Art. 352, las ofertas, las manifestaciones, los
consentimientos. Estos actos, implicativos del abandono de un derecho, pueden tener graves
consecuencias sobre los intereses de la parte. De ahí el régimen especial a que se hallan
sometidos: La parte puede con su silencio, reconocerles pelan eficacia, dándolos por incluidos en
el mandato de su abogado, pero puede por el contrario hacerlos caer demostrando que no otorgo
un poder especial para consentirlos. Ej. El ofrecimiento de la prueba testimonial, que expone al
que lo hace a las consecuencias de los resultados de una contra información , la renuncia al
derecho de oponer una nulidad o una caducidad, el deferir al adversario el juramento decisorio,
el concluir al fondo, renunciando así a una excepción que el cliente avía recomendado proponer,
la aquiescencia expresa o implícita a un fallo desfavorable en todo o en parte a las pretensiones
del cliente, implicativa de renunciación al ejercicio de los correspondientes recursos contra el
fallo.
Inadmisibilidad. La denegación es inadmisible, aunque el abogado haya actuado sin
procuración especial: 1ro cuando el acto no ha causado ningún perjuicio al cliente, púes en este
caso no existe interés en denegarlo, 2do. Cuando el cliente ha ratificado el acto consentido sin
mandato.
Ver artículo 352
Actos anulables. Para otorgar los actos de esta segunda categoría, de carácter mas grave que los
de la categoría mas anterior (actos denegables), no solamente no se presume la existencia del
mandato ad litem del abogado, sino que la ley exige expresamente, bajo pena de nulidad, que el
abogado se halle provisto de un poder especial, a veces de un poder autentico. Ejemplos: la
inscripción en falsedad (Art. 218, la reacusación de un juez (art. 364), la recusación de un perito
(art. 309), el desistimiento de instancia (Art. 402, Casación, agosto 1951, B.J 565, p 1803), la
demanda en responsabilidad civil contra un juez (Art. 511), la puja ulterior consecutiva a la
enajenación voluntaria (Art. 2185 del C. Civil).
Cuando el abogado ha hecho uno de estos actos sin haber recibido poder especial, el cliente
puede darlos por no otorgados, sin necesidad de recurrir al procedimiento de la denegación. En
lo que le concierne, la parte contraria puede argüirlos de nulidad.
Como termina. El mandato del abogado concluye por las siguientes causas: 1ro. Por la
revocación de sus poderes o por la renuncia de su mandato. Sin embargo, para que estas causas
de extinción produzcan efectos frente a la partes contraria, el Art. 75 exige que se acompañe la
primera y siga la segunda de la constitución de otro abogado 2) por la terminación de la instancia
y del proceso, pero el Art. 1038 prolonga el mandado durante seis meses a partir de la sentencia
definitiva, en lo que concierne a la ejecución de ésta. 3ro. Por el fallecimiento del abogado. 4to.
Por la perdida temporal del ejercicio de la profesión pronuncia como pena disciplinaria de
acuerdo con el Art. 142 de la ley de O.J 5to. Por la aceptación por el abogado de una función
judicial, a causa de la incompatibilidad establecida por el Art. 6 de la Ley de O.J.
En las tres ultimas causas de extinción del mandado del abogado son al mismo tiempo causas de
la interrupción de la instancia Art. 342 y s)
EL MANDATO AD LITEM Ocasional
Generalidades. Antes de la puesta en vigencia de la ley 91 de 1983, que establece la regla de la
obligatoriedad del ministerio de abogado en todos los tribunales, con ciertas excepciones, se
hacia necesario aclarar algunos aspectos acerca de este mandato ocasional en los asuntos
comerciales, de referimiento, ante el Tribunal de Tierras, en materia de confiscaciones y ante los
jueces de paz en los cuales no era obligatorio dicho ministerio. Después de las modificaciones
referidas, no se plantea esa necesaria aclaración, al no admitirse el representante no abogado.
Lógicamente, el abogado que postule en materia criminal y de habeas corpus no necesita exhibir
su mandato.
EL LITIGIO
COMO ELEMENTO DEL PROCESO. El proceso, según se ha apuntado, es el medio o
instrumento jurídico que las partes a quienes divide un diferendo de intereses deben emplear para
obtener del juez que dicte sentencia dirimitoria: el litigio es, pues, el elemento objetivo del
proceso, como las partes son su elemento subjetivo.
En todo litigio es preciso distinguir el objeto y la causa, que son también dos de los elementos
constitutivos de la demanda en justicia. La distinción es hecha en el articulo 1351 del Código
Civil, al establecer que la autoridad de la cosa juzgada inherente a una decisión judicial tiene
lugar solamente: cuando la cosa demandada (objeto de la demanda) y la causa de la demanda
sean las mismas en el nuevo proceso que en el decidido por la sentencia cuya autoridad se
invoca, y cuando, además, la nueva demanda intervenga entre las mismas partes activas y
pasivamente, actuando con las mismas cualidades.
OBJETO. Es el contenido de la pretensión del demandante, o sea la finalidad que persigue
obtener con el ejercicio de la acción, la cual puede ser, la protección, la creación, la modificación
o la extinción de una situación jurídica. Así: el objeto de la acción posesoria es proteger la
situación jurídica de poseedor, el de la acción en divorcio es extinguir la situación jurídica de
personas casadas y crear al mismo tiempo la de personas aptas para contraer otro matrimonio, el
de la acción del interdicto en levantamiento de la interdicción es recuperar la capacidad, esto ese
extinguir su situación jurídica de interdicto, el de la acción en petición de herencia es hacer
declarar que el demandante tiene la situación jurídica de heredero, y que por consiguiente es
propietario de los bienes hereditarios.
CAUSA. La causa del litigo es el fundamento jurídico en que se apoya la pretensión del
demandante> contrato, cuasi contrato, delito, cuasidelito, ley. El pretende que se le reconozca
acreedor puede apoyar su demandan, según los casos, en una cualquiera de estas causas. El que
reivindica un inmueble puede fundar su pretensión en un acto traslativo de propiedad, como una
venta o un legado, o en la usucapión, o sea en la ley.
INMUTABLIDAD DEL PROCESO
Principio General. El proceso debe permanecer inalterable, idéntico a como fue en su
comienzo, tanto con respecto a las partes en causa como al objeto y a la causa del litigio, hasta
que se pronuncie la sentencia que le pone termino.
Excepcionalmente el proceso puede variar de extensión desde ambos puntos de vista, el de las
partes y el del litigio, a consecuencia de ciertos incidentes.
Demandante expone el contenido y los fundamentos de la demanda y cita al demandado para que
comparezca ante el tribunal. Demanda y citación van reunidas en el mismo acto procesal. Este
modo de apoderamiento constituye nuestro derecho común, y es por consiguiente el que debe
emplearse a falta de disposición legal en contrario.