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Teorías Criminológicas y Paradigmas

Este documento describe los elementos fundamentales que debe poseer una teoría criminológica y resume los principales grupos teóricos en criminología. Explica que una teoría debe definir un sistema de relaciones entre factores explicativos y la conducta delictiva, estos factores y la conducta deben ser observables y medibles, y la relación entre ellos debe ser empíricamente comprobable. Además, la teoría debe proponer soluciones aplicables y estas también deben ser comprobadas. Finalmente, resume siete grupos teóricos como el del

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Teorías Criminológicas y Paradigmas

Este documento describe los elementos fundamentales que debe poseer una teoría criminológica y resume los principales grupos teóricos en criminología. Explica que una teoría debe definir un sistema de relaciones entre factores explicativos y la conducta delictiva, estos factores y la conducta deben ser observables y medibles, y la relación entre ellos debe ser empíricamente comprobable. Además, la teoría debe proponer soluciones aplicables y estas también deben ser comprobadas. Finalmente, resume siete grupos teóricos como el del

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UNIDAD 3 - 1

UNIDAD 3.
LAS TEORÍAS CRIMINOLÓGICAS.

Una teoría criminológica debería poseer los siguientes elementos:

 Definir un sistema de relaciones en el que uno o más factores explicativos se asocien a la aparición
de la conducta delictiva, o bien remitan a las víctimas, los delincuentes, o al sistema de control.
 Tanto los factores explicativos como la conducta delictiva en sí deben hallarse definidos de manera
que puedan ser observados y medidos.
 La relación que la teoría establece entre factores teóricos explicativos y explicados debe ser avalada
o falsada empíricamente a partir de la observación estructurada y sistemática de la realidad delictiva.
 Debe contemplar alguna propuesta aplicada. Deben derivarse de la teoría soluciones prácticas al
problema delictivo.
 Las propuestas aplicadas de la teoría deber ser sometidas también a comprobación empírica.

Las teorías criminológicas son también productos sociales del tiempo en que fueron formulados.
Reflejan las inquietudes y problemas sociales existentes en un tiempo determinado, así como las
soluciones que se consideran más factibles y efectivas para solucionarlos.

Un conjunto de leyes criminológicas vinculadas entre sí forma una teoría de la delincuencia.

En Criminología existe una gran dispersión de explicaciones o teorías. En muchas ocasiones estas
teorías tienen muy pocos elementos en común, e incluso son contradictorias entre ellas, debido a
diversas razones.

 Para que una serie de teorías sean comparables y competitivas entre sí, deben hacer referencia al
mismo objeto de estudio. Sin embargo, las teorías criminológicas no sólo varían en los modos de
explicar la realidad delictiva (como objeto de estudio principal), sino que también difieren entre ellas
en los propios objetos de análisis que se pretenden explicar. A menudo, los criminólogos proponen
explicaciones sobre problemas criminológicos diferentes.

Criminología  Tres objetos de estudio principales:

(1) Análisis de la creación de las leyes.


(2) Análisis de la infracción de las leyes por los individuos (conducta delictiva)
(3) Análisis de la aplicación de las leyes (funcionamiento de sistemas de justicia).

 Dispar objeto metodológico de partida que tienen las diferentes escuelas criminológicas.
 La distinta aproximación metodológica guara gran relación con la disciplina científica de adscripción
originaria de cada investigador.
UNIDAD 3 - 2

 Diferente ideología de los investigadores, que puede traducirse en visiones dispares en torno a los
modos más convenientes de luchar contra el delito.
 El alto nivel de especialización cada vez más necesario obliga a los investigadores a focalizar su
atención sobre aspectos particulares, a veces poco vinculados entre sí, de la compleja realidad
criminológica.
 Heterogéneo nivel de formalización que tienen unas y otras teorías, algunas con un mínimo grado de
explicitud (teorías implícitas: escuela clásica, teorías marxistas); otras agrupadas como teorías de
mínimo desarrollo (interpretaciones incidentales del fenómeno delictivo, pero sin que exista una
autentica elaboración explicativa de la criminalidad: teoría del control de Reiss); y las llamadas
teorías explícitas (formulaciones formales, desarrolladas y explicativas sobre la conducta delictiva u
otro aspecto asociado: teoría de los vínculos sociales, teoría del aprendizaje social, teoría general de
la tensión).
 Una dificultad notable en el estudio de la delincuencia es la ausencia de una completa universalidad
de los conocimientos adquiridos, debido a la variabilidad del fenómeno delictivo en el tiempo y en el
espacio.

Los paradigmas criminológicos.

Comportan un conjunto de asunciones previas y de creencias sobre el funcionamiento de la sociedad en


general y de la delincuencia en particular.

 Paradigma del libre albedrio y del castigo.

Se atribuye a los seres humanos la capacidad y la libertad para decidir acerca de cometer o no delitos.
Objetivo básico: indagación de los modos más efectivos para disuadir a los ciudadanos de la
delincuencia. Dimensión aplicada: establecimiento de penas para aquellos que infrinjan la ley. Este
paradigma domina ampliamente el terreno de la praxis en las políticas criminales.

 Paradigma científico.

Presupuesto de partida: determinismo científico. Según este, existen una serie de factores individuales y
sociales vinculados con la aparición de la conducta delictiva. Objetivo básico: investigación de factores
que se hallan a la base de la delincuencia. Dimensión aplicada: profundizar, mediante la investigación
empírica, en el conocimiento de las causas y factores determinantes de la delincuencia para poder
controlarlos más eficazmente.

 Paradigma del conflicto social.

Objetivo básico: analizar los mecanismos sociales y simbólicos mediante los cuales ciertas conductas
son definidas como delictivas y ciertos individuos como delincuentes. Dimensión aplicada: necesidad de
erradicar, mediante reformas sociales, económicas y legales, los mecanismos creadores de delincuencia
y de marginación, y redefinir así el fenómeno criminal. Dada la magnitud de sus propuestas de cambio
social, han tenido una influencia muy limitada.

RESUMEN DE LOS GRUPOS TEÓRICOS.


UNIDAD 3 - 3

1) Delito como elección.

Los presupuestos de partida de todas estas perspectivas son la racionalidad humana y la tendencia al
placer como base de la delincuencia. Los individuos valorarían para delinquir o no hacerlo, las
circunstancias de coste y beneficio que le comporta su conducta. Explicación de la delincuencia:
existencia de una decisión racional para delinquir; consiguientemente la sociedad debe disponer de
normas y sanciones penales que contrarresten esta inclinación al propio beneficio. Fundamentación
biológica; ambiente que ofrece la disponibilidad de objetos y situaciones deseables.

2) Las influencias sociales.

La delincuencia es el resultado de la estructura y funcionamiento social, y especialmente de los


desequilibrios existentes entre los objetivos sociales y los medios legítimos disponibles para su
obtención. Es decir, entre los objetivos sociales que se proponen a los ciudadanos y las posibilidades y
recursos limitados de que disponen los individuos más frágiles de la sociedad. Esta discrepancia genera
tensión en los individuos, que se traduce en la aparición de subculturas y reacciones de ira, cólera,
malestar social. Como resultado de estas reacciones y de la ausencia de controles sociales para su
contención, algunos individuos cometerían actos delictivos para encarar el conflicto generado.

3) Las predisposiciones agresivas.

Actualmente, este sector teórico concibe la agresión como una tendencia adaptativa de los seres
humanos a su entorno físico y social. Dichas tendencias serían el resultado de la selección natural
operada a lo largo de la evolución de las especies. La agresión cumpliría un papel adaptativo, mejorando
la supervivencia de los individuos frente a las dificultades ambientales. Sin embargo, algunos individuos
podrían excederse en sus manifestaciones agresivas, por razones biológicas o ambientales, y podrían
acabar delinquiendo.

4) Las diferencias individuales.

Propone que los sujetos difieren entre sí en una serie de características personales relacionas con la edad,
sexo, inteligencia, personalidad. Estos factores pueden jugar un papel decisivo en su influencia sobre la
conducta delictiva.

5) Aprendizaje de la delincuencia.

Enmarcan distintos modelos de conducta como el condicionamiento clásico o por asociación estimular,
el condicionamiento operante o aprendizaje mediante recompensas que siguen al comportamiento, y el
aprendizaje vicario o mediante la imitación de modelos. Su perspectiva fundamental es que la conducta
delictiva es, al igual que toda conducta humana, aprendida.

6) La reacción y el conflicto social.

Sostiene que las leyes no son el resultado del consenso social entre el conjunto de los ciudadanos;
considera que los factores individuales y sociales no son los responsables de la delincuencia. El factor
UNIDAD 3 - 4

fundamental es que la sociedad crea unas normas que coinciden esencialmente con comportamientos
característicos de los grupos más desvalidos de la sociedad. Ciertos individuos son etiquetados como
delincuentes por razón de su diferencia o de su fragilidad social, económica o cultural. Las leyes y la
reacción social son las que definen y crean la delincuencia. Foco de atención puesto en los procesos de
creación de las leyes y reacciones sociales que siguen a ciertos comportamientos.

7) Teorías integradoras.

Tres grupos principales: las teorías multifactoriales, que toman en consideración la influencia de
diversos elementos sociales, personales y económicos; las teorías de los rasgos latentes, que consideran
que algunos individuos poseen ciertas características personales que los posicionan frente a un mayor
riesgo de cometer delitos; las teorías de las etapas vitales, que plantean que del mismo modo que los
individuos evolucionan a lo largo de su vida, también cambian paralelamente los factores que influyen
sobre su conducta delictiva.

1. EL DELITO COMO ELECCIÓN.


Antecedentes: La Ilustración – S. XVIII y XIX. La Revolución Francesa, así como los procesos de
independencia de los Estados Unidos y de los países Latinoamericanos se forjaron en las ideas de los
pensadores de la Ilustración; a partir de esto empezó a emerger como conceptos clave el racionalismo, la
igualdad, la libertad, el contrato social por el bien común y de la convivencia, la justicia sobre la base
del respeto a las leyes y la participación de los ciudadanos en asuntos públicos.
Para la teoría clásica es especialmente importante el concepto de contrato social, inherente al
paradigma criminológico del consenso  Las leyes serian la expresión del acuerdo existente entre los
ciudadanos en relación con el bien común. Las leyes resolverían de este modo las posibles discrepancias
que pudieran surgir entre los intereses generales de la sociedad y los individuales.
Las ideas criminológicas de la escuela clásica constituyen el fundamento de los modernos sistemas
jurídico-penales aplicados en todo el mundo.
La escuela clásica y la teoría de la disuasión.
- Cesare Beccaria (1738-1794).
La denominada Escuela Clásica nació como una propuesta revolucionaria en contra de la arbitrariedad,
la ilegalidad y los abusos de poder que caracterizaban a la justicia. Tres ejemplos de propuestas: las
leyes penales, para ser eficaces, deberían ser claras y comprensibles; la justicia debería aplicarse con
celeridad; debería abolirse la pena de muerte. La obre de Beccaria contiene una teoría sobre el control
social y no sobre la delincuencia y sus causas.
Principales ideas de Beccaria sobre la delincuencia y la forma de prevenirla:
UNIDAD 3 - 5

(1) Contrato social y necesidad de castigo: las leyes son la forma en que los hombres se unieron en la
sociedad, sacrificando parte de su libertad individual en pro de la seguridad común. Las penas
constituyen motivos sensibles necesarios contra aquellos que infrinjan las leyes.
(2) Tendencia al placer como motivador del delito.
(3) Gravedad de los delitos: la naturaleza del delito reside en su nocividad social; el daño de la sociedad
es la verdadera medida de los delitos. Dos tipos de delitos: atroces (atentan contra la vida) y menores
(menoscaban la seguridad de los bienes).
(4) Estudio científico de los delitos: la ciencia debería estudiar las fuentes de los delitos y antes de
aplicar penas, utilizar los medios necesarios para prevenirlos.
(5) La libertad y la educación previenen la delincuencia : la tendencia a delinquir es inversamente
proporcional a la libertad y educación de que disfrutan los hombres.
(6) El fin de las penas: estas tienen como objetivo impedir que el reo ocasione nuevos males a los
ciudadanos y retraer a los demás de cometer actos iguales.
(7) Proporcionalidad entre delito y pena: para resultar eficaz, la pena debe ser superior al bien que nace
del delito y coherente con la naturaleza de éste.
(8) Prontitud y certeza de la pena: cuanto más segura, pronta y próxima al delito sea la pena, más justa y
útil será. Uno de los mayores frenos del delito no es la crueldad de la pena, sino su infalibilidad. La
probabilidad de delinquir disminuirá en tanto se produzcan mayores asociaciones entre los
comportamientos y las consecuencias.
(9) Suavidad del sistema penal: deberá ser directamente proporcional al estado de desarrollo social que
tiene una determinada comunidad.
(10) Rechazo de la pena de muerte: la pena más eficaz es la pérdida de la libertad. Además, la pena
de muerte puede ser un mal ejemplo para los ciudadanos a quienes las leyes exigen respetar la vida
humana. La pena de muerte solo debería aplicarse en casos extremos (delitos políticos).
(11) Prevenir el delito no penalizando lo innecesario: ampliar la esfera de los delitos equivale a
aumentar la probabilidad de cometerlos.
(12) Prevenir el delito mediante la recompensa de su contrario: recompensar las buenas acciones.

- Jeremy Bentham (1748-1832).


Establece los siguientes principios sobre la conducta humana y el control penal:
(1) El placer y el dolor: el comportamiento humano se haya sometido a estos dos dueños soberanos;
estos determinan lo que hacemos, decimos, pensamos y son la única medida de lo correcto y lo
incorrecto.
(2) Condiciones de las que dependen el placer y el dolor : serán mayores o menores según su intensidad,
duración, certeza o incerteza, proximidad o lejanía, fecundidad, pureza, extensión.
(3) Principio de utilidad: aprueba o desaprueba las acciones según tendían al logro de la felicidad o a la
prevención de la infelicidad, de los individuos o de la comunidad. Interés común = suma de intereses
individuales.
(4) Fuentes de dolor y de placer: 4 fuentes sancionadoras: física, moral o popular, religiosa, política.
Esta última es la única que puede determinar las leyes mediante penas.
UNIDAD 3 - 6

(5) Finalidad de las leyes: prevenir el daño, compensándolo mediante una pena con 4 propósitos:
prevenir la comisión de delitos; inducir al delincuente a cometer un delito menos dañino; disponerle
a no hacer más daño del necesario; prevención del modo más barato posible.
(6) Proporción entre delito y pena: según las siguientes reglas:
a. El valor de la pena no debe ser menor que el suficiente para compensar el beneficio del delito.
b. Cuanto mayor sea el daño, mayor es la gravedad de la pena.
c. Cuando dos delitos entran en competencia, la pena por el delito mayor debe ser suficiente para
inducir a un hombre a preferir el menor.
d. La pena se debe ajustar de tal manera a cada delito, que para cada daño debe haber un motivo que
impida al delincuente la realización de este daño.
e. La pena no debe ser en ningún caso superior a lo necesario.
Síntesis de las ideas de la escuela clásica:
- Las acciones humanas, también delictivas, tienden en esencia al logro del placer y a la evitación del
dolor; en ello radica el principio de utilidad del comportamiento.
- Todos los seres humanos tienen las capacidades suficientes para decidir sobre sus actos, incluidos los
delictivos.
- Cuando alguien realiza un delito es debido a los beneficios placenteros que espera obtener de su
acción.
- La finalidad principal de la justicia penal es compensar o contrarrestar mediante un castigo los
beneficios que el delincuente espera obtener del delito.
- Asociando al delito males mayores que los beneficios que produce, cabría esperar que los ciudadanos
no delincan y también que aquellos que ya han delinquido no repitan su acción. Prevención general:
que el conjunto de los ciudadanos tenga motivos bastantes para no delinquir porque los males son
muchos. Prevención especial: que los que hayan delinquido, cuenten con la experiencia del castigo
para no volver a cometer ningún delito.

Teoría del delito como elección racional.


Interpreta la acción delictiva como resultado de una elección racional. Los autores reconocen que entre
los antecedentes pueden hallarse factores psicológicos, sociales y experienciales del individuo. Sin
embargo, consideran que la clave explicativa de la conducta delictiva reside en que ciertos sujetos
poseen una mentalidad criminal que radica en que consideran que pueden beneficiarse de situaciones
ilegales.
Esta teoría explica la conducta delictiva a partir del concepto económico de utilidad esperada: las
personas se comportan de una manera u otra dependiendo de las expectativas que tienen acerca de los
beneficios y los costos que pueden obtener de diferentes conductas. Estos pueden ser tanto económicos
como psicológicos. Las personas actúan de acuerdo con su mejor interpretación acerca de sus
posibilidades presentes y futuras, y en base a los recursos de que disponen. Además, la teoría realza la
idea de especificidad delictiva, que considera que distintos delitos pueden producir diferentes beneficios
para diversos tipos de delincuentes.
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(1) Valor o utilidad de la conducta : misma concepción de la acción humana que la adoptada por la
escuela clásica; la conducta se dirige al logro del placer o beneficio propio a corto plazo, o a la
evitación del dolor o consecuencias desagradables.
(2) La elección del curso de acción preferible (recompensas y castigos): las personas que se hallan frente
a una elección, eligen el curso de acción preferible, donde el comportamiento está determinado por
las consecuencias que tiene para el individuo. Así, la elección de un comportamiento no delictivo o
de uno delictivo dependerá de la valoración que el individuo haga de la relación entre recompensas y
castigos de uno y otro comportamiento.
(3) Factores que modulan la relación ganancias-pérdidas : existen dos elementos que influyen
decisivamente en la valoración individual de la relación ganancias-pérdidas: grado de
inmediatez/demora y su certeza/incerteza. Estos pueden favorecer que algunas personas opten por la
delincuencia. Las recompensas por comportamientos no delictivos tienen un carácter demorado, pero
las asociadas a comportamientos delictivos tienen un cariz más inmediato. Esta demora en la
gratificación podría dificultar que las personas se inclinen por comportamientos no delictivos. Por
otro lado, los comportamientos delictivos suelen ir acompañados con mayor certeza de beneficios
que de castigos, al menos a corto plazo. Así, a la hora de decidirse por una conducta, las
valoraciones girarán en torno a 1) ganancias y pérdidas esperables, 2) inmediatez o demora, y 3)
certeza o incerteza.
(4) Implicaciones para la práctica: la reducción de la demora y de la incerteza de las recompensas
asociadas al comportamiento no delictivo reducirá la probabilidad de cometer delitos. Sin embargo,
el mero incremento de la severidad de los castigos asociados al delito, sin tomar en consideración los
elementos inmediatez y certeza, no garantiza la reducción de la tendencia individual a cometer
delitos.
(5) Críticas: absoluta racionalidad con la que explica la conducta delictiva; además se cuestiona que los
delincuentes calculen los riesgos y beneficios previo a cometer el delito, prueba de esto es que
muchos delincuentes pasan largo tiempo en la cárcel y, al mismo tiempo, la mayoría de los
delincuentes reincidentes acaban siendo detenidos.

Teoría de la disuasión en la actualidad.


Esta teoría, derivada de la escuela clásica, es el fundamento sobre el cual se asientan actualmente las
leyes y la justicia penal. El esquema de delito-pena permite estructurar un sistema simple, coherente y
fácil de operar dentro de la enorme complejidad de las instituciones sociales. El sistema penal está
planteado como un encadenamiento de causas y efectos; ante el problema social de la delincuencia, se
dictan leyes que establecen los delitos y las situaciones que la justicia impondrá a quienes incurran en
conductas prohibidas. Para dotar de operativa a la lógica sancionadora, se estructura el sistema de
control penal, integrado por la policía, los tribunales y los sistemas de ejecución de penas.
En las teorías sobre los efectos preventivos de las penas se distinguen:
 Prevención especial o individual: disminuir la reincidencia del individuo, por efecto del castigo
penal. Puede operar a través de los siguientes mecanismos:
- Incapacitación: permanencia en prisión limita la comisión de delitos al menos durante el tiempo
que dure el encarcelamiento.
UNIDAD 3 - 8

- Maduración: después de una estancia en prisión, el sujeto sale de ella con más edad y menos
energía para delinquir.
- Mejoras: el sujeto se ha desarrollado cualitativamente durante su estancia en prisión, lo que
puede provenir de la terapia, escolarización, cambio de ambiente, desempeño en el trabajo, etc.
 Prevención general: el impacto disuasorio esperado del sistema penal en otros potenciales
delincuentes. Podría favorecerse a través de:
- Habituación: como resultado de las normas y sanciones penales, las personas automatizarían una
serie de comportamientos que se encuentran dentro de la legalidad normativa.
- Formación normativa: el efecto educativo que tendrían las normas penales a largo plazo
(prevención general positiva), por ejemplo, por la difusión por medios de comunicación.
- Disuasión: (prevención general negativa) incluye certeza, prontitud y dureza. La certeza y la
prontitud dependen de la eficacia policial y de la rapidez del procedimiento penal; la dureza está
determinada por el castigo penal.
Evaluación empírica de las tesis de la disuasión.
Para las teorías de la disuasión de lo que se trata es de verificar si se cumplen sus previsiones teóricas
principales, que argumentan que la imposición de penas disuadirá a los delincuentes de cometer nuevos
delitos (prevención especial) y prevendrá la delincuencia del conjunto de la ciudadanía (prevención
general).
 Efectos preventivos de la estancia en la cárcel: la capacidad disuasoria de las penas de prisión es que
éstas per se no previenen la futura reincidencia; incluso, cuantas más veces ingresos a la prisión y
cuanto más tiempo permanecen allí, mayor es la reincidencia. Las penas más estrictas tienen como
resultado mayor reincidencia.
 Prevención general: la propaganda para conseguir un mejor cumplimiento de la ley tiene efectos
disuasorios solamente si es acompañada de un aumento real en el riesgo de ser descubiertos, es decir,
al aumentar la certeza del castigo: la certeza o probabilidad de que el delito sea conocido y el
delincuente sea detenido. El incremento en la dureza de las penas no es eficaz en la lucha contra la
delincuencia en tanto no se mejora paralelamente la eficacia policial.
 Efectos disuasorios de la pena de muerte: que exista o no pena de muerte no parece tener efecto
alguno sobre las tasas de homicidios.
Disuasión informal del sistema punitivo.
Se designa así a todas aquellas sanciones sociales, reales o anticipadas, que van aparejadas al hecho de
cometer un delito y de sufrir sus consecuencias jurídicas y que también pueden tener efectos preventivos
sobre el comportamiento delictivo. Por ejemplo, el encarcelamiento (pena formal) puede producir otras
consecuencias como la pérdida del empleo, la separación de la pareja, el rechazo de los hijos o amigos.
La disuasión formal remite a consecuencias sociales vinculadas al delito que, aunque no están previstas
legalmente, también pueden tener efectos disuasorios.
Sin embargo, aunque las sanciones informales tengan efectos disuasorios, esto no confirmaría la teoría
de la disuasión, porque la pregunta sigue siendo si las consecuencias formales (castigo y penas) disuaden
UNIDAD 3 - 9

o no en sí mismas. La teoría de la disuasión no se confirma particularmente en lo referente a la


prevención especial.

Teoría de las actividades rutinarias o de la oportunidad.


Se trata de una perspectiva de carácter situacional que ha sido vinculada también al planteamiento
general de la elección y la disuasión. Sus autores son Cohen y Felson (1979). Consiste en una nueva
conceptualización del delito a partir de elementos de oportunidad y de ausencia de eficaces controles de
carácter formal e informal.
Los autores plantean que se ha producido una paradoja sociológica: las condiciones económicas y de
bienestar han mejorado, pero la delincuencia no sólo no ha disminuido, sino que ha aumentado
espectacularmente. Ellos señalan que la mejora de las condiciones de vida de la gente constituye un
objetivo político, pero la relación entre tales condiciones y la delincuencia no es directa.
En las ciudades modernas se están produciendo grandes cambios en las actividades rutinarias
(desplazamientos de un lugar a otro, aumento del tiempo fuera de casa, movimiento de propiedades, del
dinero, coches, artículos de consumo). Cada vez hay más objetos y más oportunidades para delinquir, lo
que incrementa las tendencias a que se produzcan actividades predatorias, agresivas o delictivas en la
comunidad, especialmente aquellas que se dan en el contacto directo entre delincuentes y víctimas.
Existe una interdependencia entre las actividades rutinarias no delictivas y las actividades y rutinas de
los propios delincuentes.
¿De qué forma la organización espacio-temporal de las actividades sociales en la vida moderna favorece
que las personas con inclinaciones delictivas pasen a la acción? Los cambios estructurales propios de la
vida moderna, en lo relativo a las actividades rutinarias de las personas, incrementan las tasas de
criminalidad, en tanto que favorecen el desarrollo económico, el trabajo fuera de casa, confluencia de
muchas personas en espacios públicos. Convergen en el espacio-tiempo tres elementos:
 Existencia de delincuentes motivados para el delito.
 Presencia de objetivos o víctimas apropiados.
 Ausencia de eficaces protectores.
Si estos elementos convergen, se producirá un aumento de las tasas de criminalidad, con independencia
de que aumenten o disminuyan las condiciones sociales que podrían motivar a la gente a delinquir.
Esta teoría se traduce en dos predicciones teóricas acerca de la conducta delictiva:
 La ausencia de uno solo de los elementos mencionados es suficiente para prevenir la comisión de un
delito.
 La convergencia de los tres elementos produce un aumento de las tasas de criminalidad.
Cohen y Felson ponen el énfasis en el último elemento, el del control preventivo. Afirman que en la
medida que se reduce el control ejercido por las personas sobre sí mismas o sobre sus propiedades, se
produce un aumento de la criminalidad.
La actividad delictiva tiene una naturaleza ecológica, de interacción de elementos en el espacio-tiempo,
una interdependencia entre los delincuentes y víctimas. Actividades ilegales se nutren de otras legales.
UNIDAD 3 - 10

También es decisivo en la delincuencia la estructura espacial y temporal de las actividades legales


rutinarias. La estructura de las actividades rutinarias legales determina cómo se organiza el delito en la
sociedad y cuáles son los lugares donde se produce con mayor frecuencia.
Hay dos vías de influencia de las actividades rutinarias sobre la criminalidad:
 Las actividades rutinarias facilitan a los delincuentes medios más efectivos para delinquir.
 Las actividades rutinarias ofrecen nuevos objetivos y nuevas víctimas.
Los autores sostienen que el nivel de criminalidad no está vinculado sistemática y únicamente a las
condiciones económicas de la sociedad. Las mejoras en las condiciones económicas y sociales pueden
efectivamente disminuir la delincuencia, aunque sólo la delincuencia de subsistencia, que constituye una
mínima parte de la delincuencia de contacto. Es posible que estas mejoras alteren los objetivos del resto
de la delincuencia, pero no tienen per se la capacidad de reducirla.
Crítica de Akers: indefinición del concepto de delincuentes motivados; es más una teoría de la
victimación, ya que no explica por qué algunas personas están motivadas para delinquir y por qué
cometen delitos, y la teoría habla más bien de las características que tienen aquellas personas o lugares
donde se cometen delitos.

2. LAS INFLUENCIAS SOCIALES.


Las perspectivas teóricas agrupadas bajo esta denominación se vinculan por los siguientes elementos:
(1) Realzan la importancia de los factores sociales en la explicación de la delincuencia. Ponen de relieve
el papel explicativo que la desorganización y la falta de integración social tienen sobre la aparición
de la conducta delictiva.
(2) Enfatizan la influencia que las interacciones sociales negativas o problemáticas ejercen sobre la
conducta delictiva. Las relaciones interpersonales problemáticas explican la delincuencia en la
medida que generan en los individuos tensión y estrés y conducen a la ruptura de los vínculos
sociales, a la ruptura del control social informal.
(3) El derivado criminológico aplicado es el desarrollo de programas juveniles, familiares o sociales de
amplio espectro que reduzcan la marginación social, aumenten la integración, reduzcan la tensión
social y mejoren el control social informal. Se favorecerá así una mayor integración social y una
reducción del fenómeno delictivo.

Antecedentes.
Primera mitad del siglo XIX. Quetelet señalaba que los pobres estarían más expuestos a tentaciones
delictivas en un entorno urbano donde los controles sociales eran más notorios. De este modo, este autor
formuló por primera vez la hipótesis de la deprivación relativa  las personas adquieren conciencia de
desigualdad sobre todo en la medida en que observan que otros disfrutan de mayores ventajas,
conciencia que puede dar lugar a la aparición de sentimientos de injusticia y de resentimiento. Además,
este autor planteó la existencia de leyes térmicas de la delincuencia, según las cuales el calor del verano
incrementaría las tasas de homicidios, mientras que el clima frío del invierno propiciaría un aumento de
los robos.
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Von Mayr analizó la relación existente entre diversos datos estadísticos, como las tasas de mendicidad,
de pobreza o de emigración a América y la criminalidad. Constató que, durante las épocas de crisis
económica, aumentaba la delincuencia, mientras que, con el descenso del precio de los alimentos, se
reducía. Pero una vez superados los niveles de extrema necesidad, no parece que una crisis económica
redunde directamente en el incremento de la delincuencia.
Tarde formuló las leyes de la imitación, a partir de las cuales explica que en las ciudades existen
mayores índices de delincuencia que en zonas rurales, ya que en la ciudad hay más modelos para imitar
y mayor variación en los estilos de vida. Por lo tanto, los individuos que buscan un modelo delictivo al
que imitar lo encuentran con mayor facilidad.
Durkheim resaltó la influencia que tienen los valores sobre la conducta social y argumentó que los
individuos someten su comportamiento al grupo debido, sobre todo, a la existencia de un sistema de
valores primarios y no a causa del temor. Propuso el concepto de anomia, que refiere a aquel estado de
desorientación, de alienación, de ausencia de normas, en que se verían envueltos, en ciertas
circunstancias, sociedad e individuos. Este estado producirá en las personas una fuerte presión y dará
lugar a comportamientos contradictorios y, en situaciones extremas, al suicidio.
Salillas propuso que, por encima del estudio del sujeto delincuente, debía analizarse el entorno en el que
aquel vive, ya que el ambiente constituiría la causa mediata de su delincuencia. Señaló que los
problemas sociales como la pobreza, marginación, delincuencia, no podrían ser comprendidos si no es
en relación con el cuerpo de normas que rigen una sociedad.
Ecología urbana y desorganización social.
Los autores de la escuela de Chicago pensaban que un contacto más directo con el objeto de estudio
mediante el uso de entrevistas y de observación participante de los ambientes criminógenos, podía
aportar mayor información sobre los factores socioculturales que conducen a la delincuencia. Las
personas que habitan ambientes en los que han de convivir con robos, violencia y, en general, con
normas distintas a las del conjunto de la sociedad, acaban contagiándose de esos comportamientos y
valores criminógenos.
Sutherland empleó la metodología de campo con la finalidad de conocer exhaustivamente la
descripción que n delincuente profesional efectuaba de su propia actividad delictiva, de las leyes y de la
justicia. Por primera vez, un delincuente era presentado abiertamente como una persona normal, con la
sola diferencia de hallarse al margen de la ley.
La constatación de que la distribución de la delincuencia seguía una serie de patrones a lo largo de los
diferentes barrios de la ciudad, condujo a los sociólogos de Chicago a proponer una teoría de la ecología
urbana, cuya principal conclusión fue que los jóvenes delincuentes no se diferenciaban sustancialmente
de los no delincuentes en sus características de personalidad, inteligencia, raza u otros rasgos
individuales, sino en el tipo de barrio en el que vivían.
Shaw y McKay focalizaron su atención en el análisis de la patología social que se producía como
resultado de la desorganización social propia de las áreas de transición, caracterizadas por un gran
deterioro físico de los edificios y de los espacios urbanos, por la gran cantidad de familias
desestructuradas, por las elevadas tasas de delincuencia, de drogadicción, de alcoholismo, de pobreza y
UNIDAD 3 - 12

de prostitución. Los residentes de dichas zonas tenían además grandes deficiencias educativas y
laborales.
Desde el punto de vista teórico, la escuela de Chicago interpretó todas estas patologías sociales como
resultado de la fragmentación y la desorganización social; eran el producto de la falta de orden.
Desorganización Social:

Descenso de la efectividad de las Desarrollo de las áreas de


Cambios rápidos en
fuerzas institucionales e informales delincuencia, tal y como
la industrialización
de control social en las comunidades ejemplifican las altas tasa de
o urbanización, o
o barrios. Desorganización social. delincuencia y la existencia de
incremento de la
tradiciones y valores delictivos
inmigración.
Pero la explicación dada por los teóricos de Chicagoencontradecía
áreas geográficas o barrios
sus propias
observaciones. Hablaban de falta de orden, pero, en cambio, sus específicos.
estudios describían la presencia de distintos tipos de orden, de
diferentes modos de organización social, aunque fueran minoritarios y opuestos a las pautas generales
de los grupos prevalentes. Lo que verdaderamente se puso de relieve fue la existencia en la sociedad de
grupos diferentes con valores y normas distintos y, también, que en algunos de esos grupos sociales
minoritarios y marginales, la desviación y la delincuencia eran procesos habituales.
Dos explicaciones criminológicas se han dado a lo que se denomina patología social:
 La falta de integración social dentro de la comunidad puede originar una quiebra de los vínculos
sociales (esta interpretación derivó en las teorías del control social informal).

La tensión de los individuos se produce como resultado de sus vivencias negativas en una sociedad
conflictiva y carente de integración (esta interpretación derivó en las teorías de la tensión).

Teorías del control social informal.


Mientras la mayor parte de las teorías criminológicas se plantearían por qué algunos sujetos se
convierten en delincuentes, las teorías del control pretenderían conocer cuáles son los mecanismos que
hacen que la inmensa mayoría de los ciudadanos no cometan delitos.
Reiss atribuyó la etiología de la delincuencia al fracaso de dos tipos de controles: los personales (o
internalizado) y los sociales (o externos). Nye identificó tres categorías de controles capaces de prevenir
el comportamiento delictivo: los controles directos (premios y castigos administrados por los padres),
los controles indirectos (disgusto) y los controles internos (culpa).
(1) Teoría de la contención - Reckless.
Afirma que los factores que explican la delincuencia son de dos tipos:
 Presiones, que incitan a los individuos a la conducta delictiva:
- Presiones ambientales (pobreza, conflicto y represión social, desigualdad).
UNIDAD 3 - 13

- Mediadores ambientales de la delincuencia (subcultura, medios de comunicación, objetos


atractivos).
- Impulsos del propio individuo (frustración, enfado, rebeldía).

 Controles, que los retraen de la conducta delictiva:


- Controles internos de los propios individuos (componentes personales reguladores de la conducta,
fundamentalmente el buen autoconcepto).
- Controles externos de apoyo social (amortiguadores del ambiente social: educación, instituciones
sociales).
La probabilidad del comportamiento delictivo dependerá del equilibrio que se establezca en el individuo
entre las presiones internas y ambientales para el delito y los controles interno y externos contra el
delito.
(2) Teoría de la neutralización y la deriva – Sykes y Matza.
Propone que los jóvenes se hallan en un estado de deriva, como un barco sin rumbo, sin anclaje firme en
la sociedad, en una especie de limbo entre la vida convencional y la conducta delictiva. Los adolescentes
hasta cierta edad se hallan en el medio: no son completamente empujados a la delincuencia ni tampoco
tienen una plena libertad para no delinquir. Tienen además una gran tendencia a hacer cosas apetecibles,
y en ocasiones pueden encontrarse en situaciones proclives a la delincuencia y algunos acaban
delinquiendo.
Dentro de esta teoría tienen gran importancia las técnicas de neutralización. Dado que la mayoría de los
jóvenes no rechazan frontalmente las normas sociales convencionales, cuando las transgreden pueden
recurrir a una serie de mecanismos de neutralización o exculpación, para justificar la conducta y
permitirse que, en ciertas circunstancias, conductas y normas vayan por caminos diferentes. Las
principales técnicas de neutralización (explicación p.226) son:
1. Negación de la responsabilidad.
2. Negación del delito (de la ilicitud o del daño causado).
3. Negación de la víctima (descalificación).
4. Condena/rechazo de quienes condenan la acción.
5. Apelación a lealtades debidas.
6. Defensa de la necesidad de la conducta.
7. Defensa de un valor.
8. Negación de la justicia o de la necesidad de la ley.
9. Argumento de “todo el mundo lo hace”.
10. Argumento de “tenía derecho a hacerlo”.

(3) Teoría del control social o de los vínculos sociales – Hirschi.


Establece que la existencia de vínculos afectivos con personas socialmente integradas constituye el
principal elemento que retiene a los jóvenes de implicarse en actividades delictivas.
UNIDAD 3 - 14

Según esta teoría la delincuencia no es el producto de la existencia de determinadas creencias u otros


factores que impelan a delinquir, sino que resulta de la ausencia de creencias, de normas y de vínculos
sociales que prohíban o impidan delinquir. Por lo que la génesis de la conducta delictiva no se hallaría
en la adquisición de valores y normas delictivas, sino en la inexistencia o ruptura de vinculaciones
sociales contrarias a la delincuencia. Esta teoría resalta aquellos elementos del control informal que
alejan al individuo del delito, e identifica los contextos en los que se establecen tales vínculos.
Mecanismos de vinculación social: cuatro elementos que unen a los jóvenes a la sociedad y que los
disuaden de cometer delitos.
 Apego: conjunto de lazos emocionales con otras personas y que se traducen en afecto, admiración e
identificación. A mayor apego afectivo a personas que participan en actividades sociales
convencionales, más frenos para delinquir.
 Compromiso: grado en que los individuos encuentran su sitio en la sociedad convencional, en
relación a la escuela y otras ocupaciones juveniles. A mayor compromiso social, mayores costes
tendría la implicancia en conductas delictivas.
 Participación: grado de implicación de los individuos en actividades convencionales que se realizan
en la sociedad y que le permiten adquirir valores que lo alejen del delito. A mayor participación,
menor implicancia en conductas delictivas.
 Creencias: convicciones favorables a los valores establecidos. En la medida en que los individuos
sean consonantes con el contexto social, tendrán menos posibilidades de comportarse contrariamente
a esos valores.
La ruptura de los mecanismos de vinculación social informal descriptos, que hacen más probable la
conducta delictiva, puede producirse en cuatro contextos de la vida de las personas:
 Falta de vinculación a los padres.
 Falta de vinculación a la escuela.
 Falta de vinculación a las pautas de acción convencionales (familiares, educativas, deportivas,
recreativas).
 Falta de vinculación al grupo de iguales.
Apego a los padres.
Hirschi pone especial atención en este punto. Los jóvenes delincuentes se hallan menos vinculados a sus
padres que los jóvenes no delincuentes. Los vínculos emocionales entre padres e hijos es un vehículo
que facilita los procesos de socialización. Él propone que la explicación de la conducta delictiva reside
directamente en la ruptura de los propios vínculos con los padres y con otros contextos sociales. La falta
de apego es la variable más relevante, según Hirschi, en la etiología de la conducta delictiva.
El autor señala que el principal mecanismo de control es psicológico y guarda relación con el grado en
que el apego afectivo a los padres determina que sus opiniones y sus valoraciones sean consideradas por
el niño a la hora de actuar. Hirschi considera que la identificación emocional constituye el elemento
fundamental del vínculo con los padres que previene la conducta delictiva.
UNIDAD 3 - 15

El anonimato y la gran ciudad han roto aquellos lazos de control informal que venían operando en las
sociedades rurales. Ahora los compromisos de los individuos son más sectoriales (laborales, educativos,
etc.) y no lo son con la comunidad como un todo. Esto hace que el comportamiento en uno de esos
sectores no influya necesariamente sobre nuestro desempeño en otros ámbitos. El anonimato favorece la
comisión de delitos al reducirse la operatividad delos mecanismos de control informal.

Teorías de la tensión.
Anomia  Del griego, “ausencia de norma o sin regulación”. La idea originaria de la que nacieron las
perspectivas funcionalistas o de la anomia se derivaba también de los postulados de la escuela de
Chicago y de su constatación del desorden social. Se pasó a considerar que la desviación y la
delincuencia eran manifestaciones normales de ciertos sectores de la comunidad como reacción ante
determinados problemas sociales; se propugnó además que la delincuencia serviría también,
paradójicamente, para mantener el orden y la cohesión social, al permitir a la comunidad delimitar sus
fronteras identificando a los que están fuera de ella.
Merton propuso la hipótesis de la ausencia de norma, o anomia, y de la tensión, pero Durkheim fue el
introductor de este concepto de anomia. Para ambos, la anomia surge de la discrepancia que existe entre
las necesidades del hombre y los medios que ofrece una sociedad concreta para satisfacerlas. Merton
redefinió el concepto de anomia  proceso, propio de las sociedades modernas, que resulta del cambio
rápido de los valores sociales, sin que dé tiempo a su sustitución por otros valores alternativos. Como
resultado de esto, los individuos quedan sin valores y normas que sirvan como referentes para su
conducta.
Las sociedades industriales propician en los individuos un conflicto medios-fines en dos sentidos: por un
lado, por el énfasis cultural que se asigna a la competitividad y al logro del éxito, en detrimento de la
atención que se pone en la necesidad de utilizar medios legítimos para su consecución. Por otro lado, se
promueve el ideal de que todo el mundo dispone de iguales oportunidades para lograr el éxito, cuando
en realidad los grupos minoritarios desfavorecidos y la clase baja no tienen un idéntico acceso a tales
oportunidades legítimas.
La teoría funcionalista distingue dos niveles de discrepancia entre medios y fines:
 Nivel social: la disconformidad con los valores y normas imperantes, con los que ciertos grupos no
coinciden, da lugar a la anomia para tales grupos.
 Nivel individual: la disconformidad origina tensión y sentimientos de incomodidad y rebeldía que
pueden conducir a ciertos individuos a optar por la delincuencia como una solución.
Como resultado, el individuo se siente incómodo en la sociedad y experimenta una tensión a la que se
adapta de diferentes maneras. La máxima expresión de este malestar se da entre personas de bajos
recursos. Las respuestas de adaptación a la tensión pueden ser distintas según se intenten cambiar los
fines, o bien se pretenda alterar los medios para su logro:
 Conformidad: aunque no puedan acceder al logro máximo de los objetivos sociales (conseguir el
mayor estatus económico y social que desearían), aceptan tanto los objetivos establecidos como los
medios legítimos para alcanzarlos.
UNIDAD 3 - 16

 Innovación: cuando el individuo acepta los fines sociales convencionales, pero rechaza los medios
típicos para su consecución y busca nuevos instrumentos para el logro de sus metas.
 Ritualismo: cuando no se aceptan los objetivos sociales, pero sí que se acepta participar en las
actividades convencionales.
 Rebelión: cuando existe un rechazo a los fines y a las actividades sociales convencionales, a lo que
se le suma el aislamiento respecto de la sociedad. Es el caso de los revolucionarios, que desean
cambiar la sociedad, o bien el de los toxicómanos, a quienes dejan de importarles tanto los objetivos
como los medios para su logro.
Un problema que se ha apuntado en relación al enfoque funcionalista es la duda sobre la supuesta
entidad factual que se atribuye a las estadísticas oficiales, en las que se basan sus análisis. Las
estadísticas confirman el punto de vista mertoniano en el sentido de que la delincuencia es
esencialmente un comportamiento propio de la clase baja. Sin embargo, las rutinas policiales tienden a
focalizar su atención preferentemente sobre las clases bajas. De esta manera, detectan más delincuencia
en estas clases, lo que a su vez parece confirmar el punto de vista de partida.
Teorías Subculturales.
La hipótesis de la tensión forma parte de las denominadas teorías subculturales, según las cuales muchos
individuos de la clase baja se enfrentan a la divergencia que existe entre aspiraciones sociales y recursos
disponibles para su logro. Este desajuste les genera estados emocionales de tensión y disconformidad
con las normas colectivas. Las teorías de las subculturas introducen un nuevo elemento: existiría como
detonante fundamental de la conducta delictiva a la unión de los jóvenes en grupos subculturales o
pandillas que rechazan los medios o los fines sociales establecidos y fijan como guía de su conducta
nuevos objetivos o nuevos medios (estrecha vinculación con el concepto de organización social
diferencial de Sutherland).
- Privación de status y subculturas delictivas – Cohen (1955).
Considera inadecuada por ser excesivamente racional la idea de que la principal fuente de tensión
radique solo en la discrepancia medios-fines de tipo utilitario o económico. Ocasionalmente, los
objetivos juveniles pueden relacionarse con los bienes materiales, pero no siempre es así. Considera que
los jóvenes tienen interés por obtener mayor status y reconocimiento en la sociedad, particularmente
entre pares.
La incapacidad de los jóvenes de la clase baja para lograr un status y una aceptación adecuada en la
sociedad convencional (privación de status) conduciría a una frustración de status. La subcultura
delictiva ofrecería a estos sujetos la aprobación y el reconocimiento que necesitan. Dado que estos
jóvenes no tienen las habilidad y actitudes necesarias para triunfar en una institución, como la escolar,
acaban reaccionando contra él (de ahí el nombre teoría de la reactancia, como también se la conoce) e
integrándose en una subcultura antisocial.
- Oportunidad diferencial – Cloward y Ohlin (1966).
Estos autores incorporaron un nuevo elemento teórico: la noción de estructuras de oportunidad legítima.
Las bandas juveniles surgen en contextos en los cuales las oportunidades legitimas de conseguir los
objetivos sociales convencionales son escasas. De ahí que en aquellos barrios en los que la delincuencia
UNIDAD 3 - 17

profesionalizada se encuentra organizada, los miembros de las bandas acabarán enrolándose en los
estamentos delincuenciales adultos, perpetuando de este modo sus carreras delictivas. En cambio, si no
existen organizaciones delictivas adultas, la subcultura de la banda adoptará formas divergentes más
blandas. Quienes no se ubiquen ni en el orden social establecido ni en la subcultura delincuencial de la
banda, acabarán refugiados en actividades marginales como el consumo de drogas.

Acceso limitado de los Privación de status. Disminución de la Creación de la pandilla


jóvenes de clases autoestima y aumento de subcultural.
trabajadoras a los Frustración de status. los sentimientos de rechazo
medios legítimos para  Predominio de valores adultos hacia instituciones
delictivos y y la
el logro de objetivos sociedad en general.
presencia de delincuencia adulta organizada = Predominio de uno de estos
sociales deseables. delincuencia. modelos de pandilla, dependiendo
 Ausencia de delincuencia adulta organizada = de la integración en el barrio de los
conflictos, violencia callejera. adultos convencionales o delictivos.
 Jóvenes que no se ubican ni en un grupo social
convencional ni en una subcultura delictiva =
retraimiento, marginalidad.

Teoría general de la tensión.


Formulada por R. Agnew, intenta revitalizar las perspectivas de la tensión de Merton, Cohen, Cloward y
Ohlin.
Las teorías del control social de Hirschi, del aprendizaje social de Akers y de la tensión de Agnew
comparten un elemento común: explican la delincuencia a partir de las relaciones que tienen los
individuos con entorno próximo. Agnew establece dos diferencias fundamentales entre la teoría general
de la tensión y las teorías del aprendizaje y del control social: por un lado, el tipo de relaciones sociales
que se enfatizan como génesis de la delincuencia, y por el otro, la motivación que se atribuye a los
individuos para delinquir.
En el modelo de Agnew, las relaciones con otras personas que explican la delincuencia son de carácter
negativo; se trata de interacciones que son susceptibles de producir frustración o tensión en el individuo.
Por su parte, las teorías del aprendizaje social o del control social destacan las relaciones positivas que
vinculan al individuo con la sociedad y le disuaden de la delincuencia.
En lo relativo a la motivación, los jóvenes son impelidos a la delincuencia por estados emocionales
negativos (ira, frustración, resentimiento). De ello resulta una mala relación con su entorno, que puede
conducirles a la ejecución de acciones correctivas contra las fuentes que les causan tensión emocional.
Con esta finalidad, pueden adoptar diferentes soluciones de comportamiento, como la utilización de
medios ilegítimos, ataque directo, o evasión de la situación.
UNIDAD 3 - 18

Agnew identifica tres fuentes generadoras de tensión:


(1) La imposibilidad de alcanzar objetivos sociales positivos: mejor posición económica o estatus social.
En esta categoría entraría la discrepancia entre las aspiraciones de la gente y sus logros reales, entre
lo que uno considera que le corresponde por su esfuerzo y los resultados reales que obtiene. Esta
primera fuente de tensión coincide con la ya identificada por Merton.
(2) La privación de aquellas gratificaciones que un individuo ya posee o que espera poseer: el bloqueo
de las aspiraciones legítimas de un individuo puede ser un factor desencadenante de la agresión.
(3) Cuando una persona es sometida a situaciones negativas o aversivas de las cuales no puede escapar:
abuso de menores, victimización infantil o adulta; situaciones que son fuentes de tensión debido a
que no se pueden evitar, aunque puedan eludirse ocasionalmente.
 La teoría general de la tensión establece una secuencia de influencias que se inicia con las fuentes de
tensión y que puede acabar produciendo una conducta delictiva.

 Fuentes de tensión: impedir logros sociales, privar al individuo de gratificaciones que posee o
espera, administrarle estímulos aversivos. Cada fuente de tensión puede constituir un factor
situacional precipitante de un tipo de delito particular. la experiencia repetida con la tensión puede
producir una predisposición crónica a la delincuencia.
 Emociones negativas: desde el punto de vista criminológico, la más importante es la ira, paso previo
a muchos delitos, ya que confiere energía a la acción.
 Conductas correctivas de la situación: frente a estas fuentes de tensión que generan emociones
negativas, se puede intentar corregir la situación desagradable mediante diferentes conductas, una de
ellas es la delincuencia.
 Alivio de la tensión: la emisión de comportamientos delictivos puede aliviar la tensión
experimentada.
¿Por qué algunos individuos dirigen su conducta a la delincuencia y otros no? Según Agnew, hay una
serie de factores que mediatizan el que los individuos lleguen o no a afrontar la tensión a través de la
delincuencia. Dos grupos de factores:
 Impulsores: tienen que ver con la importancia de los objetivos perseguidos por el joven, con sus
recursos personales, apoyo social, constreñimientos que le impulsan al delito, variables macro-nivel
de tipo ambiental o cultural.
 De predisposición: relacionados con variables temperamentales, con sus creencias o con sus previas
experiencias delictivas.
En apariencia, los factores impulsores parecen ser elementos externos que precipitan la conducta,
mientras que los factores de predisposición consistirían en variables personales. Sin embargo, la
inclusión que se hace de los diversos elementos facilitadores en uno y otro grupo resulta confusa, ya que
en ambas categorías encontramos factores precipitantes y personales.
Agnew vincula la conducta delictiva a dos factores cuya conexión con la delincuencia ha sido
firmemente establecida por la investigación: tener amigos delincuentes y la experiencia continuada con
la adversidad. Sin embargo, estos elementos no forman parte de esta teoría.
UNIDAD 3 - 19

3. LAS PREDISPOSICIONES AGRESIVAS.


Bajo esta denominación se agrupan las investigaciones que estudian las predisposiciones agresivas que
podrían favorecer el comportamiento delictivo. Las mismas comparten los siguientes elementos:

(1) En su base se hallan los presupuestos de la teoría de la evolución de Darwin:


 Todas las especies animales, incluida la humana, han evolucionado unas de otras, como resultado
del proceso de adaptación.
 El comportamiento animal también ha evolucionado hacia formas más complejas. El
comportamiento emocional no sería la excepción.
 Todo comportamiento cumple una función adaptativa, en la medida en que mejora la relación de
cada individuo y de la especie en su conjunto con el entorno.
(2) Existe una relación entre factores biológicos y la mayor o menor tendencia a la agresividad que
tienen las personas. El rasgo agresividad constata que algunas personas son más propensas que otras
a conducirse violentamente.
(3) Estas tendencias o propensiones que muestran los seres humanos hacia la agresividad interaccionan
con el ambiente social en el que viven, y como resultado, puede producirse o no la conducta agresiva
o delictiva. No existe una delincuencia genética ni biológicamente determinada. Se heredan ciertas
tendencias agresivas que, dependiendo de la concreta interacción entre individuos, pueden
manifestarse en forma de comportamiento de agresión.
(4) No todas las perspectivas biológicas de la delincuencia dan lugar en la actualidad a intervenciones
aplicadas. En este caso, es debido a dos razones: en el orden práctico, no cabe plantearse actuaciones
que no son técnicamente posibles. Por ejemplo, mejorar genéticamente el comportamiento humano,
ya que sería inaceptable éticamente.
Antecedentes: las explicaciones biológicas más antiguas.

Una de las principales objeciones contra las perspectivas biológicas tuvo que ver con la controversia
acerca de la aplicabilidad práctica de sus resultados. En la actualidad, una perspectiva simplista, que
niegue lo biológico, es inaceptable.

El comportamiento humano, prosocial o delictivo, no se halla fatalmente determinado por el substrato


biológico de las personas, pero la biología que les es inherente no puede ser frontalmente rechazada
como si en verdad no existiera. Especialmente necesaria resulta la investigación sobre el funcionamiento
del sistema nervioso.

Wilson y Herrnstein señalaron la vinculación existente entre las dimensiones biológicas, social y
conductual. La delincuencia no puede ser comprendida sin tomar en consideración las predisposiciones
individuales y sus raíces biológicas. Los estímulos ambientales que percibimos son recibidos en el
tálamo, en el centro del cerebro, que los enviará al neocórtex. Sin embargo, el tálamo mantiene conexión
directa con la amígdala, que funcionaría como una especie de centinela emocional, capaz de producir
respuestas más rápidas, aunque también menos elaboradas. En muchos comportamientos delictivos
operaría la vía directa de la amígdala.
UNIDAD 3 - 20

Positivismo criminológico y método científico.

Lombroso (1835-1909) es considerado el padre de la Criminología moderna. Su principal aportación


fue su propuesta de aplicar el mismo método científico (o positivo) de las ciencias naturales al estudio
de la criminología. En 1842 A. Comte planteó la necesidad de aplicar el mismo método a la sociología,
proponiendo estudiar el comportamiento humano y la sociedad mediante la observación, la comparación
y la experimentación.

En Criminología existen 3 paradigmas principales:

 El paradigma que interpreta la conducta delictiva como elección racional – escuela clásica y teorías
de la elección raciona.
 El paradigma del conflicto – análisis de los sistemas de control.
 Estudio científico de los diversos factores que influyen en la conducta delictiva.

La teoría lombrosiana del atavismo biológico.

Lombroso presentó su visión del criminal nato y atávico, resultado de un desarrollo evolutivo
incompleto. La idea del atavismo degenerativo de Darwin había ofrecido diversos ejemplos de especies
que degeneran a fases previas de su desarrollo evolutivo. Lombroso creyó descubrir ciertas
especificidades anatómicas que caracterizarían a los delincuentes natos y atávicos (frente huidiza y baja,
gran desarrollo de arcadas supraciliares, asimetrías craneales, altura anormal del cráneo, gran desarrollo
de pómulos, ojeras en asa, gran pilosidad y braza superior a la estatura.

El autor rechazó abiertamente los planteamientos racionalistas de la escuela clásica. Si existen personas
abocadas a delinquir por razón de su naturaleza, no tendrá demasiada utilidad la existencia de un código
penal que recoja en leyes claras y entendibles los delitos y establezca penas para disuadir a los
potenciales delincuentes.

Sin embargo, las teorías deterministas de Lombroso no encontraron apoyo en los estudios desarrollados
por sus discípulos, quienes acabaron concediendo mayor peso a los factores sociales y psicológicos.

Más tarde, Lombroso estructuró su clasificación del delincuente en: nato (atávico), loco moral,
epiléptico, loco, ocasional y pasional. Llegó a afirmar que, dadas unas condiciones adecuadas, algunos
delincuentes podrían ser rehabilitados a través de un ambiente saludable, entrenamiento adecuado,
hábitos laborales, inculcación de sentimientos morales y humanos, siempre que no surja en el camino
una especial tentación para delinquir.

Ferri, discípulo de Lombroso, presentó su clasificación de los delincuentes en las siguientes categorías:
1) el delincuente nato o instintivo (con propensión delictiva heredada), 2) el delincuente loco
(mentalmente discapacitado), 3) el delincuente pasional (cuyo delito es resultado de fuertes reacciones
emocionales), 4) el delincuente ocasional o situacional, y 5) el delincuente habitual (que ha adquirido
sus hábitos delictivos como resultado de la influencia negativa de factores sociales diversos).
UNIDAD 3 - 21

Según este autor, la Criminología debía estudiar la delincuencia tanto en su condición de hecho
individual como en la de fenómeno social, con el propósito de que el estado pudiera adoptar medidas
prácticas para su control.

Garófalo sostuvo que en el origen de la delincuencia se hallaba una deficiencia psíquica o moral, de
carácter hereditario, que tenía como resultado una falta de desarrollo de sentimientos altruistas y una
incapacidad para adaptarse a la vida en sociedad. Creía justo que la sociedad se defendiera de la
delincuencia, aunque fuese necesario eliminar a aquellos miembros que le causaban daño y a aquellos
sujetos peligrosos que podían reproducirse y extender más aun su raza criminal.

Lombroso puede ser considerado el padre de la Criminología dado que sus discípulos, en su afán de
verificar en términos científicos las ideas de su maestro, desecharon la mayoría de ellas e iniciaron
distintas perspectivas de estudio dentro de la tradición positivista.

Inferioridad biológica.

Goring llegó a conclusiones devastadoras para las hipótesis de Lombroso. No existían diferencias
físicas destacadas entre delincuentes y no delincuentes. Refutó una teoría simplista sobre la biología
humana, concluyendo que no podía establecerse una fisonomía típica del delincuente. Se verificó la
facilidad con que se ponen en marcha los estereotipos sociales acerca de los delincuentes, la imagen que
socialmente nos hemos construido de cómo ha de ser un delincuente.

Sin embargo, sí halló dos diferencias destacables: los presos tenían una menor estatura que la población
general (lo cual podría explicarse por las diferencias en la alimentación recibida) y también un menor
nivel de inteligencia.

 Las concepciones positivistas se vieron muy influidas por el gran desarrollo de las ciencias médicas. A
partir del modelo médico, muchos pasaron a considerar la pena como un tratamiento que permite curar
al delincuente. Estas ideas dieron lugar a la aparición de conceptos como el de “salud social”, que podría
llegar a justificar la eliminación de los delincuentes.

Mientras tanto, las posiciones más conservadoras seguían defendiendo una política propia de la escuela
clásica, que establecía la reciprocidad entre delito y pena y no era favorable a las propuestas positivistas.
Los conceptos de justicia que subyacen a la defensa social propugnada por los positivistas son muy
distintos a los que sustenta la escuela clásica, que siempre propone un equilibrio entre delito y reacción
social.

A principios del S. XX fue muy fuerte la polémica desatada entre los penalistas clásicos y los modernos
positivistas; esto se conoció como lucha de escuelas. Ninguna salió vencedora, sino que
mayoritariamente fue aceptada una postura mixta que recogía aspectos de ambas posiciones.

Pese al optimismo positivista, las instituciones dedicadas al tratamiento de los delincuentes no


obtuvieron los resultados esperados, no consiguieron reducir la reincidencia en el delito y tampoco
establecer programas de predicción y de prevención efectivos. No se pudo afirmar que esta búsqueda de
factores y causas hubiera proporcionado el remedio para curar a los criminales y evitar su reincidencia.
UNIDAD 3 - 22

A largo plazo, se produjo una vuelta a las posiciones de la escuela clásica, pasando a denominarse
neoclasicismo. Volvieron a ser importantes las ideas de justicia, equilibrio entre pena y delito y el
concepto de Estado de derecho. 

La biología y la Criminología actual.

La relación entre biología y delincuencia es uno de los nexos más claramente establecidos por la
investigación criminológica moderna.

Según Fishbein, para explicar adecuadamente el comportamiento delictivo, debe atenderse a tres
elementos interrelacionados:

 Sistemas neurológicos.
 Mecanismos necesarios para aprender.
 Factores sociales.

La regulación del comportamiento se realizaría a partir de los mecanismos biológicos y un mecanismo


social o contextual, en el cual operan los dos primeros. Las posibles interacciones a que darían lugar
estos sistemas son:

(1) Individuos biológicamente bien dotados, sin dificultades neurológicas o de aprendizaje, que tienen
ambientes socioculturales y familiares adecuados = menor posibilidad de agresión y delincuencia.
(2) Mecanismos biológicos apropiados, pero mecanismos sociales inestables o inadecuados; estabilidad
biológica, buena inteligencia y buenas capacidades de inhibición = minimiza el influjo negativo de
factores ambientales.
(3) Individuos con dificultades biológicas, neurológicas o de aprendizaje, pero que disponen de sistemas
sociales de crianza muy estables e intensivos = dificultades biológicas compensadas, oportunidad de
desarrollarse adecuadamente en la sociedad.
(4) Ninguno de los sistemas funciona, los sujetos tienen desventajas neurológicas, de aprendizaje y
contextuales = alta probabilidad de conducta antisocial.

Existen múltiples características individuales innatas que incrementan el riesgo de conducta agresiva y,
que esta tendencia se manifieste o no, es una función de las condiciones ambientales.

Rasgos físicos y delincuencia: las biotipologías.

En Criminología ha existido una línea de investigación que analiza la posible relación entre tipologías
corporales (biotipologías) y la delincuencia.

Kretschmer planteó tres tipos corporales vinculados a ciertas caracterologías:

 Leptosomático o asténico: delgadez y poca musculatura, tendencia a la introversión. Delitos de hurto


y estafas.
 Atlético: gran desarrollo esquelético y muscular. Delitos violentos y mayor tendencia a la
reincidencia.
UNIDAD 3 - 23

 Pícnico: tendiente a la obesidad y proclive a la sociabilidad. Delitos de fraude.

Sheldon estableció tres somatotipos o tipos corporales asociados a tres tipologías de personalidad:

 Ectomorfo: delgadez, fragilidad, crebrotonia, tendencia al retraimiento e inhibición.


 Mesomorfo: atlético, predominio de tejido óseo muscular y conjuntivo, somatotonia, fuerza y
expresividad muscular.
 Endomorfo: predominio de cierta redondez corporal y por la viscerotonia, tono relajado y sociable.

La única conclusión que puede derivarse de estas líneas de investigación es que, dado que los rasgos
corporales correlacionan con ciertas características de personalidad, puede que los individuos con
mayores tendencias intelectuales y a la introversión (ectomorfos), y aquellos otros en los que predomina
la laxitud y benevolencia (endomorfos) no se sientan tan atraídos por actividades impulsivas y
potencialmente violentas, mientras que el espíritu extravertido, menos inhibido y más agresivo de los
mesomorfos favorecería que se vieran inmiscuidos en actividades delictivas.

Herencia.

Tres tipos de investigación que buscan conocer la influencia de la herencia en la criminalidad: estudios
de familias de delincuentes, estudios de gemelos, estudios de hijos adoptivos. Se han estudiado los
efectos diferenciales que la herencia y el ambiente de crianza tienen sobre la conducta delictiva.

 Estudios de familias de delincuentes.

Para comprobar si los delincuentes cuentan o no con una mayor proporción de delincuentes entre sus
familiares que los no delincuentes. Parten de la idea de que, al igual que en ciertas familias parecía haber
una predisposición innata para diversas habilidades profesionales o artísticas, también existiría una
cierta predisposición genética en relación a la delincuencia.

A partir de los estudios no se pudo concluir el predominio de factores genéticos sobre la delincuencia.
Los análisis de familias de delincuentes presentan grandes problemas metodológicos y no han podido
demostrar que la herencia juegue un papel determinante sobre la delincuencia. Pero una conclusión
aplicada para la Criminología es la constatación de que los delincuentes tienen muchos más familiares
que son, a su vez, delincuentes. En ciertas familias la delincuencia constituye una especie de tradición.

Con independencia de que ello sea el resultado de la herencia o del ambiente, lo que es evidente es que
es un buen elemento de partida para la predicción y para la intervención con familias. Se ha constatado
que los delincuentes se concentran grandemente en líneas familiares.

 Estudios de gemelos.

Presupuestos de partida: distinto grado de semejanza genética existente entre los gemelos univitelinos y
de los gemelos bivitelinos; considerar que ambos tipos de hermanos nacidos a la vez serían criados de
manera similar (factor ambiental neutralizado). Si la herencia influye sobre la conducta, se debería
esperar que, a igualdad de condiciones educativas, los gemelos univitelinos presentaran un mayor grado
UNIDAD 3 - 24

de concordancia en su comportamiento que los bivitelinos. Los primeros presentaron un grado de


concordancia delictiva del 50% y los segundos del 21%.

Estos estudios presentan varias críticas: la primera se refiere a las heterogéneas definiciones de
delincuencia; la segunda remite a los métodos de muestreo y determinación de equivalencia genética que
podría estar sesgado; por último, es problemática la asunción de una supuesta equivalencia ambiental y
educativa de ambos tipos de gemelos. La mayor concordancia en conducta delictiva de los gemelos
univitelinos no necesariamente sería debido a la influencia genética sino también, tal vez, a un idéntico
proceso de socialización.

 Estudios de hijos adoptivos.

Parten del presupuesto de que, si el influjo de la herencia fuera más importante que el del ambiente, los
niños adoptivos deberían parecerse más, en cuanto a conducta delictiva o no delictiva, a los padres
biológicos que a los padres adoptantes. Por el contrario, si el ambiente fuera más importante, la
influencia mayor sería de los padres adoptantes.

Los resultados llevaron a los autores a concluir que el factor genético tiene un mayor peso explicativo en
la delincuencia que el ambiental. Mientras que vivir en un ambiente desfavorable (padres adoptivos
delincuentes) sólo hizo subir las tasas de delincuencia de los hijos al del 13,5% a 14%, contar con un
padre biológico delincuente se asoció a una tasa delictiva de los hijos del 20%. Asimismo, se señalan los
problemas metodológicos de estos estudios, la magnitud de la asociación entre tener un padre biológico
delincuente y ser delincuente es demasiado como para concederle credibilidad.

 Estudios genéticos.

Jacobs encontró que los delincuentes varones encarcelados presentaban una proporción de
anormalidades cromosómicas superiores a las existentes en la población general. Detectó la presencia de
un cromosoma Y extra, que daba lugar a una trisomía XYY, conocido como síndrome del súper-macho-
genético. Estos sujetos presentan gran estatura, menos inteligencia, suelen proceder de familias con
historiales de enfermedad mental o delincuencia y una mayor propensión a las conductas violentas y
delictivas.

Otra de las anormalidades genéticas encontradas fue el síndrome de Klinefelter, producido por la
presencia en el par sexual de un cromosoma X extra (XXY o XXXY), resultando individuos varones
que presentan una caracterización femenina.

Actualmente se considera que estas malformaciones genéticas no poseen relevancia alguna para explicar
el fenómeno delictivo. No existen genes específicos que influyan en la criminalidad de las personas. La
adquisición de pautas de comportamiento agresivo resulta de complejas interacciones de factores
genéticos y ambientales.

Dieta y agresividad.
UNIDAD 3 - 25

Existe especial influencia de algunos alimentos sobre la conducta, que puede manifestarse en forma de
desórdenes conductuales o de reacciones alérgicas que pueden dar lugar a desórdenes conductuales.
Algunos de estos productos (huevos, pescado, carnes) tienen aminoácidos necesarios para la producción
biológica de tres tipos de neurotransmisores: serotonina, dopamina y noradrenalina, que participan en la
inhibición de comportamientos agresivos. La carencia de estos alimentos podría facilitar indirectamente
una menor producción de sustancias inhibidoras y consecuentemente, mayor agresividad.

Otra hipótesis sostiene que el consumo de carbohidratos refinados se relaciona con la hipoglucemia,
cuyos síntomas son el nerviosismo, depresión y conductas destructivas. Además, el consumo de
productos con colorantes y aditivos, carbohidratos refinados, cafeína, feniletilamina, o deficiencias
vitamínicas pueden asociarse a procesos alérgicos que pueden resultar en comportamientos de
hiperactividad, hostilidad y agresividad.

Sin embargo, estas investigaciones no ofrecen resultados concluyentes. No se relaciona en estos estudios
la dieta con el comportamiento delictivo, sino con la agresividad.

Correlatos psicofisiológicos.

Las variables psicofisiológicas son índices cuantificables del funcionamiento del sistema nervioso e
incluyen aspecto como la tasa cardiaca, presión sanguínea, conductancia de la piel a estímulos
eléctricos, ondas cerebrales, niveles de tensión y activación del sistema nervioso. Estas medidas reflejan
directamente los estados emocionales. Los estudios han hallado la existencia de una evidencia
psicofisiológica denotadora de una perturbación en el funcionamiento del sistema nervioso central, la
cual puede relacionarse con la conducta antisocial.

Los psicópatas manifiestan un SNA menos estimulado que nos psicópatas. Cuando el SNA tiene un bajo
nivel de activación, aumenta la necesidad de recibir estimulación exterior, lo que provoca el típico
patrón de conducta de búsqueda de sensaciones concretado en actos de riesgo, aventura, excitación,
entre los que se halla el delito y el consumo de drogas. Ese bajo nivel de activación del SNA impide que
anticipen sentimientos de ansiedad frente a posibles estímulos aversivos que pueden recibir por cometer
actos antisociales. La activación del SNA provoca ansiedad, y si un sujeto ha experimentado una o
varias veces un determinado castigo por haber realizado una transgresión, la activación condicionada del
SNA tenderá a avisarle de que no debe volver a realizarlo. Pero si los psicópatas tienen niveles bajos de
activación del SNA, se desprende de esto que condicionarían mal, y en su toma de decisiones, los
beneficios derivados del delito serán superiores a los costos.
Sociobiología y agresión.

Wilson define la Sociobiología como el estudio de los fundamentos biológicos de la conducta social. Al
poner en relación distintas especies se constata que muchos comportamientos presentan una cierta
continuidad a lo largo de las distintas especies.

La agresión suele concebirse como la merma de derechos que unos individuos producen a otros al
obligarlos a renunciar a aquello que poseen. Wilson matiza esta concepción afirmando que lo que
llamamos agresión no es una conducta única, sino una serie de conductas muy diversas que tienen
UNIDAD 3 - 26

funciones distintas. El autor analiza cuáles son las principales formas de agresión y las clasifica en seis
tipos:

(1) Agresión territorial: consiste en que unos animales agreden a otros porque pretenden alejarlos del
territorio que ellos ocupan.
(2) Agresión de dominación: los animales intentan excluir a otros de la misma especia de los objetos
deseados, exigiendo su propia prioridad sobre ellos.
(3) Agresión sexual: los machos amenazan o atacan a las hembras para aparearse con ellas o para
mantenerlas en alianza sexual duradera.
(4) Agresión disciplinaria de los padres: en todas las especies, especialmente en las más desarrolladas;
formas suaves de comportamiento agresivo con la finalidad de mantener próxima a la prole y
protegerla; estos comportamientos mejoran la eficacia de la especie porque permiten la
supervivencia de más individuos y cumplen una función adaptativa.
(5) Agresión moralizadora: propia de especies superiores y naturalmente del hombre; formas avanzadas
de altruismo donde se producen sanciones morales.
(6) Agresiones de los depredadores y agresiones antidepredatorias: su finalidad es la supervivencia.

La agresión, a diferencia de otros mecanismos biológicos, no tiene un carácter continuo. Se trata de una
predisposición genética preparada para desencadenarse cuando sea necesaria. En los seres vivos existe
una dimensión agresiva, que se manifiesta en forma de comportamiento agresivo si se produce una
estimulación precipitadora.

Las situaciones que con mayor frecuencia precipitan la agresión en todas las especies son:

 Encuentros fuera del grupo: presencia de un extraño puede desencadenar la agresión.


 Alimento: la abundancia o falta de este puede provocar agresiones; conducta semejante al robo y
comportamientos acumulativos.
 Aglomeración: al aumentar la densidad, proximidad y masificación, la agresión crece.
 Cambio estacional: las estaciones hacen que se precipiten los ciclos biológicos de los animales,
cambios que pueden detonar formas de agresión.

La Sociobiología sugiere que podemos mejorar nuestra comprensión del comportamiento humano a
partir del estudio de la conducta de los animales, de cuyo reino formamos parte.
La agresión humana.

Muchas teorías criminológicas parten del supuesto de que la agresión humana constituye una conducta
no adaptativa. Wilson afirma, sin embargo, que desde una perspectiva biológica el comportamiento
agresivo es adaptativo. Biológicamente son erróneas las perspectivas que contemplan la agresividad
humana en sentido extremo: una de ellas atribuiría a la agresión humana un cariz sanguinario, la otra
plantearía la agresividad sólo como expresión de la neurosis o respuesta no adaptativa propiciada por
circunstancias anormales.

Wilson señala que los humanos no son seres sanguinarios pero manifiestas conductas agresivas que van
más allá de las neurosis obsesivas. Entiende que la agresividad es un comportamiento adaptativo,
UNIDAD 3 - 27

programado para aumentar la supervivencia y la reproducción de los individuos en situaciones de


tensión. En condiciones ambientales adversas, la agresividad permite la supervivencia del individuo y la
continuación de la especie.

Las respuestas agresivas varían. Lo que heredan los individuos es una tendencia o secuencia completa de
respuesta: la capacidad de responder a la tensión mediante agresión. Las respuestas agresivas
específicas, como la delincuencia, no ser heredan. Lo que se transmite es una dimensión de pautas
agresivas, de reacción ante los problemas, que es lo que ha sido seleccionado por la evolución. Que estas
pautas se precipiten en mayor o menor grado no es algo hereditario, sino un producto de la interacción
entre el individuo y un contexto concreto.

El comportamiento agresivo no es una regla universal de conducta. Se trataría de una característica


universal y heredada que prepara a los individuos para afrontar determinadas situaciones y que, en los
humanos, requiere de un detonante externo para precipitarse en forma de comportamiento delictivo.

4. DIFERENCIAS INDIVIDUALES.
Diferencias individuales remite a un conjunto de factores característicos de los individuos, ya sean de
carácter hereditario o adquirido, que les hacen distintos a unos de otros, y a los cuales la investigación
criminológica actual atribuye un notable peso explicativo al a hora de comprender la conducta delictiva:
sexo, edad, inteligencia, personalidad.

Las líneas de investigación comparten los siguientes puntos en común:

 Premisa de partida: individualidad o unicidad de cada ser humano: las personas no experimentan ni
responden igual a las situaciones que se presentan.
 Paradoja criminológica: algunas personas que han tenido procesos educativos y de socialización
apropiados, cometen delitos; al mismo tiempo, personas que viven en contextos típicamente
criminógenos no se convierten, pese a todo, en delincuentes.
 Algunas características individuales están asociadas a la conducta delictiva: delinquen más los
jóvenes que los adultos, sobre todo los varones, la conducta delictiva se asocia a la carencia de
habilidades de pensamiento, estilos de funcionamiento personal y rasgos de personalidad.
El factor edad.

 La delincuencia es más predominante entre jóvenes de 16 a 22 años.


 Delinquen más los varones que las mujeres.

Muchos delincuentes inician sus carreras delictivas a edades muy tempranas, aunque muchos otros las
abandonan con el paso del tiempo.

La investigación ha asociado una serie de patrones de conducta antisocial al proceso evolutivo de la


edad. A partir del inicio de la escolarización y hasta los 12 años disminuyen las conductas desaprobadas
por los adultos. Los niños van adquiriendo patrones de conducta social y aprenden a obedecer las
instrucciones de los adultos. Desde los 13 a los 18 años opera un aumento de la cantidad y variedad de
UNIDAD 3 - 28

conductas antisociales. Aparecen fenómenos como la rebeldía que, en algunos casos, puede adquirir
características violentas, a partir de la preadolescencia y a medida que los jóvenes se acercan a los 18.
Aquellos que se involucran en actividades delictivas, aumentan progresivamente su gravedad, y aumenta
el número de detenciones, dado que los jóvenes han llegado a la edad penal. Es así que se inician las
carreras delictivas. Entre los 20 y los 30 años se produce un cese de las actividades delictivas; a partir
de los 30 años se opera en muchos sujetos una estabilización personal que los aleja de la delincuencia.
Pero en otros, la delincuencia se transforma en un patrón de conducta persistente. La persistencia, es
decir, la reincidencia en el delito, se asocia con un inicio temprano en las actividades delictivas.

Conclusiones:

(1) Todas las sociedades tienen un punto álgido de delincuencia alrededor de los 18 años.
(2) Los delincuentes en una sociedad postindustrial delinquen más tarde que en sociedades
preindustriales.
(3) Los factores demográficos prevén un descenso en el número de adolescentes entre 1990y 2020, por
lo que se espera una reducción de la delincuencia.
(4) Los delitos cometidos por los adolescentes son menos graves que los cometidos por adultos, menos
violentos.
(5) Cuanto más temprano empieza, más intensidad delictiva tienen cuando llegan a adultos.
(6) La edad no es un factor encubridor de otros factores.

- Funcionamiento del afecto en la familia.

Abarca la aceptación que el niño tiene en su casa, la responsividad de los padres y la dedicación al niño.
Algunas investigaciones señalan que el sentimiento de pertenencia a la familia por parte de los
adolescentes se relaciona negativamente con la conducta delictiva. Los niños que reciben afecto familiar
tienen una menor probabilidad de convertirse en delincuentes, mientras que los niños que tienen malas
relaciones afectivas con los padres son más proclives a la conducta delictiva.

- Estrategias de control paterno.

Remite a los estilos de funcionamiento que se relacionan con las demandas que se le hacen al niño y con
el control que se ejerce sobre él. Son los estilos que tienen los padres, o quienes se encargan del niño, de
hacerle demandas y de controlar su conducta.

Las familias de delincuentes suelen emplear estrategias de disciplina inefectivas. Una adecuada
supervisión de los hijos implica estar pendiente de ellos, corregir conductas inapropiadas e indicarles
nuevos comportamientos más adecuados. Cuando se utiliza una adecuada supervisión, los padres
responden de manera apropiada y coherente a las conductas antisociales.

En cuanto a la relación entre hábitos de crianza y conducta agresiva que acaba en delincuencia, se ha
observado que chicos agresivos en la calle tienen también altas tasa de conducta agresiva en la propia
casa; además los padres suelen intentar controla sus conductas antisociales mediante el uso del castigo.
UNIDAD 3 - 29

Cuando el chico se comporta violentamente, los padres suelen actuar violentamente también. Muchos
jóvenes aceleran su propia violencia a partir de la violencia de los padres.

- Interacción entre afecto familiar y estrategias de control.

Henggeler ha esquematizado posibles interrelaciones entre dichas dimensiones:

 Alto nivel de demandas y control paterno + buen nivel afectivo = hijos con una buena
independencia, responsabilidad, autoestima, y agresividad controlada.
 Demandas y control paterno altas + poca afectividad hacia el niño = padres autoritarios, niños con
deficiencias en la internalización de las normas, baja competencia social y baja autoestima.
 Dimensión afectiva alta + control paterno inexistente = padres protectores y permisivos, niños con
alta impulsividad y agresividad, con baja independencia y responsabilidad personal.
 Control paterno bajo + afecto bajo = padres indiferentes y poco implicados, graves déficits en el
desarrollo cognitivo y social, con problemas para la interacción humana; categoría con mayor
incidencia en la generación de jóvenes delincuentes.
El factor género.

Las diferencias radican entre las tasas de delincuencia masculina y femenina. En todos los países del
mundo hay más hombres delincuentes que mujeres. Una cuestión previa es si esta preponderancia
delictiva de los hombres es debida a diferencias reales o más bien es resultado de prácticas policiales y
judiciales sesgadas.

La “teoría de los caballeros” de Pollak afirma que la sociedad considera la delincuencia femenina menos
grave que la masculina. Es decir, que, para el mismo tipo de conducta, se castiga más al hombre que a
las mujeres.

Dos fenómenos que deben ser explicados son: por qué delinquen más los hombres que las mujeres, y por
qué desaparecen tantas mujeres delincuentes en cada escalón del proceso penal.

¿Quién reincide más, hombres o mujeres? Hombres. Sin embargo, esto no se debe a una distorsión de
los órganos de la justicia, ya que según los informes de victimación, los hombres están más presentes;
además los delitos femeninos tienen una menor violencia y las mujeres aparecen más implicadas en
hurtos, desordenes públicos y delitos relacionados con la prostitución.

Estudios epidemiológicos.

Dirigidos a conocer si hombres y mujeres son ya diferentes en la primera infancia en relación a la


violencia. Los varones presentan problemas de conducta en mayor grado y con mayor frecuencia que las
chicas. Es posible que tenga un peso importante los factores socioculturales que establecen una
socialización diferente para unos y otras.

Diferencias en agresividad innata.


UNIDAD 3 - 30

Los varones son más agresivos en sus interacciones que las mujeres, tanto física como verbalmente. Los
varones son más agresivos con otros varones, a los que intentan dominar, pero no así con las mujeres,
que no se dejan dominar con facilidad. Los grupos de mujeres son generalmente más reducidos, con lo
cual las interacciones son más saludables y menos problemáticas porque hay menos gente, al contrario
que en los grupos de varones, donde se producen conflictos por el liderazgo, que a veces conducen a
conductas agresivas.

La investigación sugiere que hay un sustrato biológico: la testosterona parece precipitar en los varones
niveles mayores de agresividad.

Diferencias en moralidad y socialización.

La relación entre la honestidad o moralidad y la conducta delictiva, sugiere que entre varones y mujeres
existe una diferencia en cuanto a su nivel de honestidad/moralidad ante la vida, que determinaría que
unos tuvieran mayor propensión a la delincuencia que otros.

El experimento de “cartas perdidas” constató que el robo era más frecuente cuando la aparente víctima
era un hombre; no sólo los hombres delinquen más que las mujeres, sino que también la mayoría de las
víctimas de los delitos son hombres. Las mujeres y los hombres se apropiaron por igual de dichas cartas,
salvo si la cantidad de dinero era grande.

Estos resultados podrían vinculares con las diferencias entre sexo en relación a roles sociales asignados
a cada uno. Aspectos que se cultivan en las mujeres, pero que en sí podrían resultar preventivos de la
conducta delictiva son: empatía, preocupación y cuidado de las relaciones.

Diferentes oportunidades para delinquir.

Pese a la incorporación de la mujer a la vida social, ellas siguen estando expuestas en menor grado a
situaciones propensas para el delito, ya que siguen estando más vinculadas al hogar, no están tan “libres”
para delinquir como pueden estarlo los hombres.

Diferencias psicológicas entre mujeres y hombres.

Estudios sobre las diferencias hormonales y su relación con la conducta delictiva ponen de relieve el rol
de la testosterona en relación a la agresividad. Los varones difieren de las mujeres en los siguientes
aspectos:

 Los varones presentan mayor agresión física desde la infancia hasta la edad adulta.
 Los varones exhiben mayor cantidad de conductas exploratorias del entorno.
 Los niños tienen una mayor frecuencia de juego brusco y agresivo.

Por otro lado, se ha investigado cómo influye el sistema endocrino desde el momento de la gestación.
Las hormonas regulan procesos fisiológicos del cerebro y de otros órganos, mediante tres funciones:
mantenimiento constante del ambiente interno del organismo, inducción de cambios que permiten
UNIDAD 3 - 31

adaptarse a situaciones, y regulación recíproca ente hormonas. Las hormonas y sistemas fisiológicos
más importantes en la conducta agresiva son:

 Hipotálamo: regula conductas básicas de supervivencia como la agresión.


 Glándula pituitaria: estimula la producción de hormonas responsables de la conducta agresiva, como
la testosterona.
 Glándulas suprarrenales: segregan adrenalina y noradrenalina, para preparar el organismo para la
lucha o la huida; también segrega adrenocrticoides que estabilizan el organismo cuando este se halla
bajo tensión.
 Ovarios: segregan estrógenos y progesterona, propiciando una menor agresividad.
 Testículos: segregan andrógenos como la testosterona, que juega un papel fundamental en la
agresividad.

Entre los neurotransmisores, la serotonina, la dopamina y la noradrenalina, son los que modulan la
inhibición de tendencias y conductas como la agresión, la impulsividad, la irritabilidad y la
excitabilidad. Muchos delincuentes violentos presentan niveles bajos de serotonina.

El aprendizaje no solo influye en la funcionalidad del sistema nervioso, sino también en su estructura. Si
durante la gestación, se produce una mayor exposición de los varones a la presencia de andrógenos,
estos generarán un mayor número de receptores para estas hormonas. El diferente nivel de hormonas
femeninas o masculinas durante la gestación, jugará un papel en la arquitectura del SNC. Determina en
parte si el cerebro tendrá una estructura femenina o masculina.

Mujeres y hombres poseen una estructura cerebral diferente; a partir de esta distinción, la intensidad de
las respuestas cerebrales antes determinadas por estímulos externo o internos, será diferente para
mujeres u hombres. El proceso de masculinización o feminización del SNC en la vid intrauterina, se
reactiva durante la pubertad. Si a la mayor receptividad que tienen los varones para la testosterona, se le
añaden dificultades ambientales, familiares, el resultado puede ser una mayor tendencia a la violencia.
Inteligencia y delincuencia.

La medida de la inteligencia en los delincuentes: el CI.

Hernestein y Murray relacionaron estos dos aspectos. En promedio, los delincuentes presentaron un CI
de aprox. 92 puntos, que se halla 8 puntos por debajo de la media poblacional. Los delincuentes crónicos
o persistentes muestran CI más bajo aún. Este rasgo aparece con independencia de otros factores como
la clase social, raza, disfunciones familiares o problemas de personalidad.

Aunque se ha observado que los delincuentes generalmente no presentan una menor inteligencia
manipulativa, muestran carencias importantes en el factor inteligencia verbal.

Hipótesis de conexión indirecta entre bajas habilidades intelectuales y conducta delictiva:

-Dificultades escolares
UNIDAD 3 - 32

Bajas habilidades intelectuales -Dificultades psicosociales en general. Conducta delictiva.


-Retraso en el desarrollo de procesos

cognitivos superiores.

Inteligencia intrapersonal e interpersonal.

Thorndike se refirió al concepto de inteligencia social, como aquella habilidad para entender a otras
personas y actuar diestramente en las relaciones humanas de acuerdo con esa comprensión. Gardner
sugirió que la inteligencia cuenta al menos con capacidades intelectuales distintas, que serían: capacidad
verbal, capacidad lógico-matemática, capacidad espacial, capacidad kinestésica, inteligencia musical.
Para la Criminología resultan especialmente importantes las que él denomina inteligencia interpersonal e
intrapersonal.

La inteligencia interpersonal es la capacidad para comprender a otras personas, reconociendo y


respondiendo apropiadamente a sus estados de ánimo, también ayuda a comprender las motivaciones,
deseos y maneras de actuar de otras personas. La inteligencia interpersonal es la capacidad de
comprensión vuelta hacia adentro, que nos permite hacernos una idea de nosotros mismos, explorar
nuestros sentimientos, aprovechar ese autoconocimiento para orientar más adecuadamente nuestra
conducta. Además, Gardner enfatizó el papel que juega el pensamiento o cognición sobre los
sentimientos o la emoción.

Goleman propuso una relación inversa entre emociones y pensamientos: las emociones también pueden
anteceder a los pensamientos, de tal manera que nuestra forma de sentir y experimentar nuestra acción,
hace que seleccionemos cierta información y que se determine nuestra forma de pensar. El autor señala
la importancia que tienen las emociones en la adaptación personal o social, distinguiendo: inteligencia
racional (refrena impulsos) e inteligencia emocional (nutre al pensamiento de información emocional).
Dominios que asigna Goleman a la inteligencia emocional:

 Autoconocimiento/autoconciencia.
 Gobierno de las emociones.
 Capacidad para la automotivación.
 Empatía.
 Competencia psicosocial.

Cognición interpersonal y conducta delictiva.

Ross, Fabiano y Garrido trazaron una distinción entre cognición impersonal (pensamiento que trata con
el mundo físico, espacio y tiempo) e interpersonal (facetas de la percepción y pensamiento que permiten
comprender y resolver problemas de relación con otras personas). La cognición interpersonal abarca los
siguientes procesos:

 Razonamiento moral (juicios de valor).


 Resolución cognitiva de problemas.
UNIDAD 3 - 33

 Empatía.
 Impulsividad vs. autocontrol.
 Pensamiento crítico.
 Razonamiento abstracto.
 Conductas de elección (toma de decisiones).

La constatación que se tiene al día de hoy es que muchos delincuentes tienen un notable retraso en la
adquisición de estas destrezas cognitivas que resultan esenciales para el ajuste social. Las carencias en
habilidades cognitivas funcionarían poniendo en situación de desventaja a los individuos y haciéndoles
más susceptibles a las influencias criminógenas. Los individuos que carecen de habilidades cognitivas
estarían más expuestos a adquirir conductas delictivas.

Teoría psicoanalítica.
Las asunciones básicas del psicoanálisis en relación a la delincuencia son:

 Cada persona se desarrolla en una serie de etapas fundamentales en el desarrollo sexual.


 En algunos casos se producen anormalidades que crean un conflicto dentro del desarrollo de la
personalidad, sobre todo en la preadolescencia.
 Estos conflictos surgen de la interacción entre impulsos derivados de los instintos y las imposiciones
sociales.
 Los conflictos son dolorosos para la consciencia y son empujados al inconsciente.
 Como consecuencia, se desarrollan en la personalidad mecanismos de defensa que pueden conducir
a disfunciones de la personalidad, una de cuyas manifestaciones es la conducta delictiva.

Delincuencia como síntoma de conflictos internos ubicados a nivel inconsciente. Tales conflictos son
una enfermedad que, si no es tratada, irá empeorando progresivamente.

Problemas: resulta difícil someter a comprobación empírica los conceptos de “yo”, y “superyó”, dado
que no son observables ni medibles, lo mismo sucede con los “conflictos internos”; las explicaciones
psicoanalíticas son circulares; la evidencia recogida es muy escasa y centrada en pocos casos. Esta teoría
aplicada a la Criminología resulta muy deficitaria.

Teoría de la personalidad delictiva – Eysenck.

Concede gran relevancia al funcionamiento del sistema nervioso, la teoría tiene dos elementos
explicativos principales:

(1) El proceso de adquisición de la conciencia moral en los niños mediante condicionamiento de


evitación: explica cómo aprenden los individuos a inhibir conductas de transgresión, a través de una
secuencia en la cual se combinan dos mecanismos: condicionamiento clásico aversivo y
reforzamiento negativo.
UNIDAD 3 - 34

La conciencia moral en los niños se adquiere, en primer lugar, mediante un proceso de


condicionamiento clásico de tal forma que las conductas antisociales tempranas se asocian con pequeños
estímulos aversivos habituales en los procesos de crianza. Su conducta antisocial temprana se asociará
con leves estímulos aversivos que le producirán sensaciones de dolor, miedo o ansiedad condicionada.
En un segundo momento, la ansiedad condicionada que el niño experimenta ante la oportunidad de
llevar a cabo conductas semejantes, se verá reducida si el niño inhibe la realización del comportamiento
“prohibido”. Así, la no realización de la conducta prohibida es recompensada y mantenida en su
repertorio de comportamiento a través de un proceso de reforzamiento negativo.

(2) ¿Por qué difiere la gente en su capacidad para mostrar un comportamiento prosocial? Eysenck
considera más relevante considerar las diferencias individuales en personalidad. Una activación
escasa hace más difícil que se produzca el condicionamiento, personas altas en las dimensiones
Extraversión y Psicoticismo, comparadas con aquellas que puntúan bajo en esas dimensiones,
tendrán más problemas para agregar esas experiencias a su conciencia. Mostrarán una resistencia
menor a las tendencias antisociales que todos poseemos derivadas de nuestra naturaleza animal.

Las personas tienen diferentes capacidades de condicionabilidad, que hacen que unos se condicionen
más rápidamente que otros. Aquellos que presentan peor condicionabilidad, aprenden con mayor
lentitud a inhibir su comportamiento antisocial, y tienen más posibilidades de convertirse en
delincuentes.

Muchos delincuentes poseen las siguientes características:

 Baja activación cortical inespecífica o un bajo arousal cortical : los delincuentes muestran un
disminuido estado de consciencia que determina una menor condicionabilidad que hace que los
individuos posean una gran necesidad de estimulación y una gran tolerancia al castigo. Esto se
manifiesta a través de la dimensión psicológica extraversión, que es alta en los delincuentes. Los
individuos extravertidos son impulsivos, activos y amantes de los riesgos.
 Puntuación alta en la dimensión de neuroticismo : relacionado con una alta excitabilidad autónoma.
Se refleja en una gran inquietud y desajuste emocional, reacciona con gran facilidad frente a los
estímulos ambientales. Se trata de una dimensión de personalidad que dificulta el proceso de
condicionamiento: una persona alta en neuroticismo reacciona intensamente y durante largo tiempo
ante las situaciones de estrés. Mientras que la dimensión extraversión-introversión encuentra su
fundamento biológico en el sistema nervioso central, en el caso del neuroticismo tenemos que
ubicarlo en el sistema nervioso autónomo y en sus partes, el simpático y el parasimpático.
 La dimensión de Psicoticismo se correspondería con la psicopatía : acciones crueles, insensibilidad
social, falta de emociones auténticas, búsqueda de emociones y peligros y el desprecio de los demás.
Eysenck relaciona un alto Psicoticismo con los delitos más violentos y repetitivos.

Estas tres dimensiones tienen una importante base biológica de carácter hereditario. La mejor manera de
intervenir sobre los individuos para prevenir su conducta agresiva o antisocial es actuar sobre el medio
ambiente. Esto supone una crítica al funcionamiento habitual del sistema de justicia penal.
UNIDAD 3 - 35

El delincuente no llega a aprender una respuesta de ansiedad fuerte que le evite cometer el delito una vez
que se halla frente a una situación tentadora. La razón hay que buscarla en el sistema de justicia que
impide el aprendizaje al dar respuestas blandas y no consistentes cuando el joven empieza a delinquir.
Para Eysenck es en esos momentos en los que es más importante la consistencia y certeza de castigo.

El fracaso en vincular la extraversión con la personalidad delincuente es especialmente preocupante para


la teoría de Eysenck, ya que su núcleo descansa precisamente, en esa falta de condicionabilidad de los
delincuentes. Quizás se trate de una perspectiva muy limitada: algunos delincuentes pueden ser malos
condicionadores, pero otros pueden delinquir por otras razones. Quizás lo que más daña su teoría es el
hecho de que no contemple la importancia de otras formas de aprendizaje además del condicionamiento
clásico, así como el papel de las variables cognitivas o procesos mediacionales del sujeto.
UNIDAD 3 - 36

5. EL APRENDIZAJE DE LA DELINCUENCIA.
Las teorías sobre el aprendizaje de la conducta delictiva tienen como principal propuesta explicar el
comportamiento delictivo a partir de una serie de mecanismos de aprendizaje. Los elementos que estas
perspectivas comparten son:

 Antecedentes teóricos: destacando la teoría de la asociación diferencial de Sutherland.


 Observación de la universal capacidad humana para aprender tanto el comportamiento prosocial
como el delictivo.
 Los mecanismos básicos por los que se adquiere, se mantiene y se elimina el comportamiento son:
aprendizaje por asociación estimular, aprendizaje por influencia de consecuencias que siguen a la
conducta y aprendizaje por imitación de modelos.
 El derivado aplicado de estas teorías es que el comportamiento delictivo puede modificarse mediante
los mencionados mecanismos de aprendizaje.

Antecedentes.

El asociacionismo.

Aristóteles planteó que el conocimiento es el producto exclusivo de la experiencia. Las experiencias


sensoriales que guardan alguna relación entre sí, se asocian en nuestra mente en base a 4 leyes: ley de
semejanza, ley del contraste, ley de la sucesión en el tiempo, ley de la proximidad en el espacio. De
estos postulados nació el asociacionismo.

Este enfoque dio lugar en los inicios de la psicología, a fines del S. XIX, a la aparición de líneas de
investigación paralelas. Ebbinghaus, quien buscó conocer cómo se producía en la mente humana el
proceso de asociación entre estímulos; Thorndike que realizó experimentos sobre condicionamiento
estimular con animales.

Leyes de la imitación de Tarde.

Tarde rechazó la teoría lombrosiana del atavismo biológico y propuso que los delincuentes eran sujetos
normales que aprendían a delinquir como un modo de vida en ambientes proclives a la delincuencia.
Propuso que lo que se produce es una asociación entre individuos: unos aprenden a cometer nuevos
delitos imitando a otros que lo hacen.

(1) Las personas imitan a otras en proporción al grado de contacto que tienen con ellas. la presencia de
tantas personas en la ciudad provoca una imitación rápida de modelos. La imitación delictiva estaría
sometida a modas; cuando la moda se ha establecido, acaba por convertirse en costumbre.
(2) Los inferiores imitan comúnmente a los superiores. Muchos delitos inicialmente fueron llevados a
cabo por la realeza y por clases nobles.
(3) Las nuevas modas desplazan a las viejas, también en las costumbres y hábitos delictivos.
UNIDAD 3 - 37

Teoría de la asociación diferencial – Sutherland.

El concepto de aprendizaje aplicado a la delincuencia fue formulado por Suthrland. Propone que la
delincuencia no es el resultado de la inadaptación de los sujetos de la clase baja, sino del aprendizaje que
individuos de cualquier clase y cultura realizan de conductas y valores criminales.

Reconoce que ambos enfoques son necesarios para explicar la conducta delictiva: por un lado, la
situación concreta ofrece a un individuo la oportunidad para delinquir, pero lo más importante no es la
situación objetiva que se produce sino cómo las personas definen e interpretan esa situación. Una
situación aparentemente idéntica puede ser muy diferente para dos individuos dependiendo de su
historia personal. Este presupuesto se fundamenta en el interaccionismo simbólico (Mead y Thomas),
que argumenta que las personas construyen definiciones relativamente permanentes de las situaciones o
significados que derivan de sus propias experiencias. Es decir, derivan significados particulares a partir
de experiencias particulares, pero después los generalizan de manera que se convierten en un modo
personal de ver las cosas. A partir de estas definiciones individuales, dos personas pueden comportarse
de maneras muy diferentes.

La teoría se centra en el proceso individual, buscando razones concretas que hacen que unos individuos
se impliquen en actividades delictivas y otros no. Si no comprendemos por qué un individuo concreto se
convierte en delincuente, no estamos en condiciones de explicar globalmente el fenómeno delictivo.

Dos elementos fundamentales en el aprendizaje de la conducta delictiva: el contenido de aquello que se


aprende (técnicas, motivos, actitudes, definiciones favorables a la delincuencia), y el proceso mediante
el que se aprende (asociación con grupos íntimos).

1. La conducta delictiva se aprende.


2. Se aprende en interacción comunicativa con otros.
3. En grupos íntimos.
4. Incluye el aprendizaje de técnicas y motivos.
5. Los motivos se aprenden a partir de las definiciones de los otros, favorables a la violación de las
leyes. Los individuos se convierten en delincuentes por asociación diferencial o contacto preferente
con definiciones favorables a la delincuencia.
6. La asociación diferencial puede variar en frecuencia, duración, prioridad e intensidad.
7. La conducta delictiva se adquiere a través de diversos mecanismos de aprendizaje.
8. Los motivos y necesidades generales no explican la conducta delictiva.

El principio fundamental de la teoría de la asociación diferencial establece que la causa de que los
individuos se conviertan en delincuentes es el contacto excesivo con definiciones favorables a la
delincuencia, por encima del contacto con definiciones contrarias a ella. Existen asociaciones
diferenciales negativas, contrarias a la ley; positivas, favorables a la ley; y neutras. En la medida en que
UNIDAD 3 - 38

los individuos aumentan su contacto con asociaciones neutrales (Actividades inocuas, socialmente
aceptadas) reducen sus posibilidades espacio-temporales de participar de actividades delictivas. La
vinculación con asociaciones neutras juega un papel decisivo en la prevención de la delincuencia.
La asociación diferencial de los individuos con ciertas definiciones puede variar en frecuencia, duración,
prioridad, intensidad dependiendo de la vinculación emocional del individuo con la fuente asociativa y
del prestigio que le atribuye.
La asociación diferencial de los individuos con ambientes delictivos o no delictivos está determinada
por la organización social. La implicación o no en actividades ilícitas va a depender de cómo se orienten
socialmente las asociaciones de los individuos. Para dar cuenta de este componente social que
condiciona las asociaciones diferenciales en una dirección prosocial o delictiva, Sutherland propone
sustituir el concepto de desorganización social (propio de la escuela de Chicago) por el de organización
social diferencial, entendiendo que el delito no tiene su génesis en la falta de orden social sino en la
existencia de una determinada organización social integrada por grupos distintos, unos favorables a las
normas y otros contrarios a ellas.
Fundamentos psicológicos del aprendizaje.
Se entiende por aprendizaje aquel cambio de conducta relativamente permanente que sucede como
resultado de la práctica de la observación de modelos de acción. Existen diferentes mecanismos de
aprendizaje:
 Aprendizaje respondiente.
Pavlov. Sus estudios dieron lugar al concepto de reflejos condicionados o de condicionamiento
respondiente. Asociando espacio-temporalmente un estímulo incondicionado con diversos tipos de
estímulos neutros, estos últimos adquieren la capacidad de producir una respuesta condicionada,
semejante a la respuesta incondicionada.
Watson. Efectuó experimentos con niños en los que asociaba sonidos fuertes y repentinos con la visión
y contacto táctil con muñecos de peluche, que en principio eran objetos agradables y deseados por los
niños. Los ruidos producían una ansiedad incondicionada. Tras el apareamiento repetido de ambos
estímulos, los muñecos acabaron produciendo respuestas de ansiedad condicionada.
Actualmente está firmemente establecido que el proceso de aprendizaje respondiente (condicionamiento
clásico) es uno de los mecanismos básicos mediante el cual los seres humanos aprenden un conjunto de
comportamientos, particularmente los automáticos y emocionales.
 Aprendizaje operante.
Skinner. Planteó el proceso de reforzamiento operante. Sostuvo que, aunque algunas conductas de
animales y de humanos se adquieren mediante asociación estimular, la mayoría de ellas se aprenden por
ensayo y error de la exploración del ambiente. Las conductas que tienen consecuencias positivas se
instauran en su repertorio de comportamientos, mientras que las que no tienen consecuencias favorables
se extinguen.
UNIDAD 3 - 39

Este modelo ha dado lugar al denominado análisis funcional del comportamiento, donde se analiza la
conducta en relación con antecedentes ambientales que la elicitan y con las consecuencias que le siguen
y la mantienen.
 En el ambiente hay estímulos discriminatorios que incitan a responder y otros que invitan a no
responder. Ej.: la presencia de una patrulla policial en las cercanías de una farmacia, reducirá las
probabilidades de que un delincuente atraque aquella farmacia.
 Las consecuencias que siguen al comportamiento pueden ser de dos tipos: de refuerzo (hacen que
aumente la probabilidad futura de ocurrencia de esa conducta) o de castigo (determinan que la
conducta no vuelva a repetirse).
Ley empírica del efecto: las consecuencias de una conducta son un determinante de la probabilidad
futura de ocurrencia de esa misma conducta.
Programa de intervalo fijo: la conducta se realiza de manera repetida, pero debe transcurrir un tiempo
prolongado para obtener una consecuencia apreciable.
Programa de razón variable: se debe repetir muchas veces la conducta, sin saber cuántas. Para que sólo
alguna vez se obtenga una consecuencia apreciable.  La conducta delictiva está sometida a este tipo de
programa, tanto en cuanto al refuerzo como al castigo.
De acuerdo con el modelo de aprendizaje operante, la conducta humana en general, y la delictiva en
particular, se pueden cambiar de dos maneras: variando los antecedentes de la conducta (los estímulos
que la preceden e incitan) o variando las consecuencias que le siguen ala conducta.
Desde este modelo, si castigamos una conducta haciendo que sea seguida de un estímulo aversivo, la
misma se debería reducir. Sin embargo, en el caso de los delitos no siempre ocurre así. La aplicación del
castigo presenta inconvenientes relativos a su efectividad y a sus efectos perjudiciales para los
individuos que lo sufren. Para que un castigo sea efectivo y obre el efecto deseado de reducción de la
conducta, ha de reunir los siguientes requisitos: inmediatez; la conducta debe ser castigada en todas las
ocasiones; el castigo debe ser intenso más que gradual; se debe también reforzar las conductas
deseables; debe evitarse periodos prolongados de castigo ya que producen graves perjuicios. El sistema
penal suele funcionar de manera opuesta a dichos requisitos de efectividad.
Otro inconveniente respecto al castigo se refiere a sus efectos perjudiciales sobre la conducta humana:
no enseña, per se, nuevas conductas, sino que sólo reduce la conducta mientras es aplicado y en
presencia de quien lo aplica; provoca graves trastornos emocionales que dificultan el aprendizaje de
nuevos comportamientos sociales; precipita respuestas agresivas; produce la evitación del agente
punitivo; aumenta la probabilidad de imitación de su uso; tiende a perpetuarse en aquellos que lo
aplican.
 Aprendizaje social, vicario o por imitación.
Bandura. Los seres humanos aprendemos conductas, sobre todo, imitando a otras personas que las llevan
a cabo. Aprendemos a través de la mediación de los procesos cognitivos, que nos permiten observar,
imaginar, pensar y ponernos en el papel de otras personas que efectúan determinadas conductas y
obtienen consecuencias por ello. Se produce sin necesidad de que realicemos conductas de modelo en el
UNIDAD 3 - 40

preciso instante en que las observamos. No siempre se pone en práctica un comportamiento que se acaba
de aprender, dado que deben darse las condiciones apropiadas para ello; la repetición dependerá de las
consecuencias que tenga para el individuo.
El modelo organiza el proceso de aprendizaje en tres etapas:

ADQUISICIÓN. INSTIGACIÓN/REPRODUCCIÓN. MANTENIMIENTO.


 Características  Eventos aversivos  Reforzamiento directo externo
neurofisiológicas. (precipitador de conducta (consec. directas +).
 Aprendizaje observacional. agresiva).  Reforzamiento vicario
 Experiencia directa  Influencia de modelos. (influencia de las conesc. de la
reforzada.  Móviles de incentivo. conducta para el otro).
 Control de instrucciones.  Autoreforzamiento.
 Control ambiental.  Neutralización por autocastigo
Teoría del aprendizaje social – (excusar la propia conducta).
Akers.

Los fundamentos psicológicos anteriores sirven de base a esta teoría de la conducta delictiva. Define,
describe e integra los mecanismos del aprendizaje delictivo y los combina con el concepto de
reforzamiento diferencial.

Incluye 4 constructos principales:

 Asociación diferencial: este proceso puede tener dos modos de plasmarse en la vida: una
interaccional, que se traduce en la directa asociación o identificación con otras personas que actúan
ilícitamente, ya sean próximas al individuo o distantes de él; una normativa, donde una persona es
expuesta, como producto de su asociación diferencial, a patrones normativos distintos de los
habituales. Las asociaciones diferenciales, favorables o contrarias a la conducta delictiva, pueden
producirse tanto en los grupos primarios como en los secundarios o de referencia.
 Definiciones: racionalizaciones, actitudes morales o evaluativas que orientan los comportamientos y
los valoran como adecuados o inadecuados, como deseables o indeseables, como justificables o no
justificables. Estas definiciones pueden ser: generales (acostumbran a ser favorables a la conducta
prosocial y contrarias a la delictiva) o específicas (orientadas a conductas concretas, con las que
guarda mayor relación la delincuencia). Cuanto mayor es el número de actitudes y definiciones
específicas contrarias a ciertos actos, menor será la probabilidad de realizarlos. Las definiciones
pueden influir sobre la conducta de dos maneras: cognitivamente (a través de valores, creencias,
actitudes; pueden hacernos más complacientes y tolerantes con la conducta delictiva) o
conductualmente (precipitando comportamientos ilícitos). Las definiciones se adquieren por
imitación, a partir de lo que uno ve y oye, de las actitudes de la sociedad, de los amigos, de los
padres; o bien, mediante reforzamiento diferencial, donde las creencias se acomodan al
comportamiento. Además, las definiciones pueden ser más o menos intensas, pueden estar
firmemente asentadas o simplemente tolerar la conducta delictiva.
UNIDAD 3 - 41

 Reforzamiento diferencial: proceso de balance entre refuerzos y castigos, anticipados o reales, que
son consecuencia de la conducta. Cuanto mayor cantidad, probabilidad y frecuencia de refuerza
obtiene una persona como resultado de su conducta delictiva, mayor probabilidad tiene de delinquir.
Los refuerzos y castigos pueden ser de 3 tipos: no sociales (provienen de estimulaciones físicas
directas), el resultado de características individuales (mayor predisposición), producto del
intercambio social (palabras, respuestas en la presencia y conducta de otros). El reforzamiento
abarca reacciones directas de otros que se hallan presentes cuando la conducta se lleva a cabo. El
reforzamiento social puede ser real o anticipado, tangible o intangible, y puede tener carácter
simbólico. El autorreforzamiento incluye los procesos en los que un sujeto ejerce control sobre su
propia conducta, reforzándola o castigándola.

 Imitación: involucrarse en una conducta tras la observación en otros de una conducta semejante.
Depende de: características del modelo, características de la propia conducta observada y de nuestra
capacidad para reproducirla adecuadamente y de las consecuencias observadas en el modelo.

El aprendizaje de la conducta delictiva.

Es un proceso dinámico, que se desarrolla en dos momentos distintos:

APRENDIZAJE INICIAL. REPETICIÓN.

Repetición del balance entre: Resultado del balance entre:

- Definiciones aprendidas. - Refuerzos reales.


- Imitación de modelos. - Castigos reales.
- Refuerzos anticipados. Este balance influye en:

- Definiciones aprendidas (manteniéndolas o modificándolas)

La teoría de Akers plantea una relación entre estructura social y aprendizaje social. Enfatiza los
procesos mediante los cuales se aprenden las conductas delictivas. No explica cómo se crean y aplican
las leyes, cómo funciona la justicia criminal o cuales son los factores sociales que influyen en que una
sociedad sufra un indica de delincuencia más alto que otras. Pero sí la manera en que la delincuencia se
conforma dentro de una estructura social determinada.

Se limita a comentar los siguiente: las estructuras sociales, ofrecen los contextos generales de
aprendizaje para los individuos, otros grupos ofrecen contextos más inmediatos que promueven o
dificultan la conducta delictiva o conforme con las normas. Las tasas sociales de conducta delictiva son
una función del grado en que las tradiciones culturales, las normas, los sistemas de control social ofrecen
socialización, ambientes de aprendizaje y situaciones inmediatas conducentes a la conformidad o a la
desviación. La teoría reconoce que la estructura social concreta en la que viven los individuos es un
elemento de influencia fundamental, que constituye el ambiente en el que tiene lugar el aprendizaje de la
conducta.
UNIDAD 3 - 42

6. EL ETIQUETADO Y EL CONFLICTO SOCIAL.


Bajo este nombre se agrupan un conjunto de perspectivas criminológicas desarrolladas a partir de los
años ’60, que incluye: teoría del etiquetado, teorías críticas y las nuevas teorías feministas. Estas
comparten los siguientes elementos:

(1) Suponen una reacción contra la Criminología tradicional, fundamentada en el paradigma del
consenso, cuyo presupuesto es que la delincuencia es una realidad factual, un problema social que
debe ser explicado y atajado.
(2) El paradigma que se halla en la base es conflictual: la delincuencia, los delincuentes, sólo existen en
la medida en que los mecanismos de control establecidos los definen y los tratan como tales.
(3) Las leyes son creadas para definir ciertos comportamientos, que son propios de sujetos y grupos más
frágiles, como indeseables y delictivos. Los instrumentos de control establecidos completan esta
tarea condenando y segregando a tales individuos. Así, los mecanismos de control establecidos los
definen y los tratan como tales. Los mecanismos de control social son los que en realidad definen y
crean la delincuencia.
(4) Su perspectiva programática y aplicada es reivindicar los derechos de los grupos marginados,
transformar la sociedad y redefinir el significado de la delincuencia.

Teoría del etiquetado o de la reacción social – L. Approach.

1939 – Tannembaum introdujo el término tagging (sinónimo de labeling, etiquetado) para referirse al
proceso que acontecida cuando un delincuente era detenido y sentenciado. Según el autor, el delito era el
resultado de dos definiciones diferentes de un determinado comportamiento: la definición del propio
delincuente y la de la sociedad. Cuando el delito tiene lugar, la situación es redefinida gradualmente. Se
produce un desplazamiento paulatino desde la definición de determinados actos como perversos hasta la
definición de los individuos que los realizan como perverso, de manera que todos sus actos se empiezan
a ver como sospechosos.

Entre los autores de las teorías del etiquetado destacan Goffman, Lemert y Becker, agrupados bajo el
nombre Nueva Escuela de Chicago (NEC). Al igual que los teóricos originarios de la Escuela de
Chicago, su metodología fundamental es la observación directa y el trabajo de campo. Focalizan su
atención sobre los procesos de conversión de los individuos desviados o los procesos de creación de la
desviación. Matza señala que desviarse es salirse por fuera de un camino o pauta, salirse de la claridad
del camino, la distancia al camino, según si uno se sale del camino solo o en compañía de otros, según el
castigo que se infrinja, según los motivos, hay muchos tipos de desviación y, la desviación es, en cierta
medida, una cuestión de grado.

Esta teoría reemplazó a las teorías de la tensión; supuso una reacción contra los presupuestos de la
Criminología de corte positivista; se consideraba que la Criminología estaba ensimismada, distante de
cuestiones fundamentales concernientes a la definición y construcción de la delincuencia mediante la
estructuración de los mecanismos para su control. La Criminología olvida, en su planteamiento, la
consideración de uno de los más importantes productores de la desviación: el estado, los mecanismos de
control, todos los estamentos que conceptualizan a ciertos sujetos como desviados.
UNIDAD 3 - 43

La NEC ja realzado el papel activo que jugarían los órganos de control al definir normas y sanciones
para una serie de conductas o modos de funcionamiento social, como precipitadores de la desviación.
Pretenden descubrir la significación de las interrelaciones entre el proceso de desviación y diversos
elementos de control, como la prohibición de ciertos comportamientos, la detención, el encasillamiento,
la exclusión, la construcción de la identidad del desviado. Su elemento programático básico es la
apreciación detallada y empática de los desviados.

La desviación y la delincuencia son interpretadas no como una serie de características de ciertos sujetos
y grupos, sino como procesos activos de interacción entre desviados y mecanismos de control. En estos
procesos, los desviados y delincuentes se convierte en la principal fuente de etiquetamiento sobre la que
operan los mecanismos de control.

 Deviación primaria: primera acción delictiva de un sujeto, que puede tener como finalidad resolver
alguna necesidad o producirse para acomodar su conducta a las expectativas de un determinado
grupo subcultural.
 Desviación secundaria: repetición de actos delictivos, a partir de la asociación forzada del individuo
con otros sujetos delincuentes como resultado de su detención, de su procesamiento y de su
encarcelamiento.

El proceso del etiquetado y la desviación.

Una vez que se produce la desviación primaria, el individuo puede ser catalogado como desviado o
delincuente. El etiquetamiento puede influir sobre el individuo reforzando su propio autoconcepto como
desviado y facilitándole nuevas oportunidades para el delito al incorporarle a contextos subculturales.
Dentro de la subcultura delictiva, el individuo puede cambiar su autoconcepto a través de dos
mecanismos: mediante un proceso de asociación diferencial con otros sujetos en sus mismas
circunstancias, o bien mediante la interiorización de la etiqueta de desviado o delincuente que le asigna
la sociedad cuando le detiene, procesa y condena. En ambos casos se hace relevante el interaccionismo
simbólico. El proceso de etiquetamiento puede incrementar el problema, produciendo nuevos episodios
de desviación secundaria.

En lo referente a la desviación, nada realmente existe hasta que es oficialmente definido y tratado como
tal. Este acercamiento ha supuesto una normalización de la desviación, al abordarla como un elemento
más dentro de un complejo conjunto de factores relacionados. Los fenómenos desviados son comunes y
naturales, parte normal e inevitable de la vida social, lo mismo que su denuncia, regulación y
prohibición.

Según esta teoría, una vez adquirido el estatus de desviado o delincuente, es muy difícil cambiarlo por
dos razones: por la dificultad de la comunidad para aceptar nuevamente al individuo etiquetado, y
porque la experiencia de ser considerado delincuente y la publicidad que ello comporta, suele culminar
un proceso en el que el propio sujeto se autopercibe como tal.

Amplificación de la delincuencia.
UNIDAD 3 - 44

Supone un hiperdimensionamiento artificial de una cierta problemática social. Se produce una cadena de
acontecimientos que van desde la desviación primaria de un individuo o grupo, pasando por la reacción
de las agencias de control, hasta la desviación secundaria, que implica la autoconciencia del sujeto como
desviado, y suele venir acompañada de nuevas acciones catalogadas como desviadas.

Foucault ha interpretado el nacimiento de la delincuencia como una categoría social, producto de los
diversos mecanismos de control social dirigidos al logro de una ciudadanía dócil y conformista.

Reiman ha aducido que muchas de las definiciones de delincuencia y las estructuras de control resultan
de un sistema social competitivo que rehúye garantizar a sus miembros una vida digna. Para lograr una
mayor eficacia, el sistema de justicia penal debería revertir las presiones sistemáticas y las desigualdades
del sistema económico capitalista. Debería confrontarse a los representantes de la justicia penal con los
sectores más ricos y poderosos. Sin embargo, las presiones para evitar esta confrontación siempre
limitan la visión de los agentes de control, que suelen concebir el delito como una característica de los
pobres y, guiados por esta concepción, luchan contra la criminalidad, pero nunca en una dirección que
resulte adecuada ni suficiente. Las estrategias de control típicamente reproducen la delincuencia contra
la que pretendidamente se propone luchar.

Algunos críticos han reducido la teoría del etiquetado al estatus de teoría sensibilizado sobre la
desviación. Un ataque importante a la teoría ha sido su falta de rigor metodológico y conceptual al
analizar a las instituciones y los factores estructurales.

Al dirigir exclusivamente la atención al proceso del etiquetado, se soslaya la consideración de aquellos


factores y mecanismos que conducen inicialmente a los comportamientos que, finalmente son
catalogados como desviados o delictivos. Además, no está totalmente claro que el etiquetado tenga per
se la capacidad que le atribuye la teoría de fomentar la futura conducta delictiva.

La consideración del hecho delictivo como una construcción completamente social resulta dudosa en
delitos que parecen transculturalmente consistentes, como el homicidio, el robo o la violación.

Criminología crítica.

Las perspectivas del conflicto, que se hallan a la base de la Criminología crítica, han subrayado el
análisis de los fenómenos desviación y delincuencia, y su consiguiente control social, en el marco de la
lucha de clases, de la confrontación entre sectores y grupos sociales diversos, con intereses encontrados.
Así como la constatación del desequilibrio de poder, histórico y presente, existente a favor de los
estamentos más poderosos de la sociedad, que definen y estructuran el funcionamiento social, frente a
los más desvalidos, que deben someterse a él.

Taylor, Walton y Young sostenían que, eliminando la opresión y la distinción de clases sociales, la
delincuencia, supuestamente, desaparecería. Mientras tanto habría que reprimirla, porque los robos o la
violencia indiscriminada distraen a los obreros de la lucha contra su enemigo principal: el estado
capitalista.
UNIDAD 3 - 45

Ferri y Bonger realizaron estudios sobre la influencia de los factores económicos en la conducta
criminal. No es la pobreza en sí, sino la distribución desigual de la riqueza la que determina el nivel de
la delincuencia. La delincuencia es un acto egoísta, típico de una sociedad capitalista basada en el afán
individual de enriquecerse a costa de otros.

En la actualidad son diversas las manifestaciones del planteamiento conflictual. Dos perspectivas
fundamentales: las teorías marxistas y las teorías del conflicto. Comparten un punto de vista general
contrario al planteamiento del consenso, según el cual la organización social estaría basada en el
acuerdo sobre los valores y normas cuyo propósito es protegeré el interés general. Las perspectivas
conflictuales sostienen que la sociedad está formada por grupos distinción con valores e intereses
contrapuestos, de manera que no puede considerarse que la organización del estado represente los
valores o intereses del conjunto de la sociedad. Más bien representa los valores e intereses de grupos que
tiene suficiente poder para controlar el funcionamiento del estado.

El materialismo histórico enfatiza el factor económico como principal elemento del conflicto social. Las
teorías didácticas del conflicto consideran que en la base de la rivalidad entre grupos existen elementos
sociales y culturales diversos. Entre las perspectivas conflictuales también se ubican los planteamientos
anarquistas, según los cuales los rituales de autoridad transforman las características artificiales de los
estamentos jerárquicos en supuestas realidades naturales y permanentes. Los movimientos feministas y
los críticos multiculturales ponen énfasis en el proceso de decodificación de las construcciones sociales
en torno a las diferencias sexuales y raciales como supuestas realidades pretendidamente universales y
globalmente aceptadas.

En la década de los ’60, el surgimiento de la Criminología crítica desencadenó una nueva crisis que
vendría a resquebrajar los cimientos positivistas. Ahora la Criminología pararía a poner de relieve el
modo en que los órganos de definición y control del delito buscan perpetuar el sistema económico y de
poder de las clases dominantes. Esto supone el abandono del paradigma causal y empírico de la
Criminología tradicional, y la adopción del análisis interpretativo histórico y jurídico como únicos
métodos válidos para desenmascarar los verdaderos fines de la justicia penal.

De este modo, el criminólogo pasa a ser visto bajo sospecha de colaboracionismo con el sistema
establecido, si su aportación no proclama la iniquidad de lo de arriba y el victimismo del delincuente o
marginado.

Asimismo, se rescata de la Criminología crítica la movilización que produjo en las perspectivas


establecidas, señalando las contradicciones y el hecho real de que los delincuentes de cuello blanco rara
vez respondían ante la ley. Fueron particularmente perspicaces en denunciar la influencia notable de los
grupos de presión en la definición de las leyes. Pero su error más grave fue su despreocupación por la
delincuencia común y sus víctimas. En una sociedad alarmada por los problemas derivados del consumo
de drogas, del racismo, de la delincuencia común, los criminólogos se dedicaron, ante todo, a estudios
históricos y teóricos, lanzaron fuertes críticas contra las cárceles, pero sin sugerir alternativas. La
naturaleza científica de la Criminología crítica es difícil de evaluar por su rechazo frontal de la
metodología empírica o positivista.
UNIDAD 3 - 46

La criminología aplicada y el nuevo realismo.

Frente a la inacción de la Criminología crítica, la investigación tecnocrática y oficialista siguió su


rumbo. Se desarrollaron sistemas de vigilancia penitenciaria y de tutela de menores, terapias para
drogadictos, nuevos modelos de actuación policial, un gran número de instituciones penitenciarias. Para
ello, se requirieron análisis e investigaciones, ya que muchos gestores políticos prefirieron no gastar
dinero sin antes realizar estudios sobre gastos y eficacia de las nuevas alternativas y sobre la mejor
forma de gestionarlos.

Mientras la Criminología tecnócrata de los años ’60 se apoyaba más en teorías sobre la personalidad del
delincuente, la moderna utiliza más bien teorías sobre el control social. Se acerca a la postura neoclásica,
donde la delincuencia no es el producto de una enfermedad o de una aberración individual, sino el
resultado del ejercicio del libre albedria en situaciones concretas.

La Criminología institucional inició otra tarea importante a finales de los años ‘70: la puesta en marcha
de proyectos de prevención de la delincuencia, pero los mismos carecían de un marco teórico.

El nuevo realismo crítico.

Se trataba de dar respuesta al movimiento derechista en Inglaterra y a aquellos políticos que


preconizaban como solución al problema criminal más policías y la construcción de más cárceles. La
respuesta de Lea y Young estaba basada en la aceptación de la delincuencia común como un grave
problema para la sociedad y en la constatación de que la gran mayoría de sus víctimas, al igual que los
delincuentes, procedían de la clase obrera y de los estratos sociales más humildes y marginados. Una
política de solidaridad con los grupos de oprimidos existentes en la sociedad capitalista, difícilmente
podía olvidar a las víctimas de la delincuencia.

La Criminología realista buscó también soluciones concretas a la delincuencia y reconoció la necesidad


de una policía al servicio de la comunidad, vigilada por representantes ciudadanos, que ofrezca
protección frente a las infracciones graves. Pero esto no significa que los criminólogos realistas deseen
establecer un estado policial.

Este tipo de Criminología se interesa más por el delito que por el delincuente, al establecer como
premisa que siempre van a existir personas dispuestas a utilizar el engaño o la fuerza física para
conseguir su objetivo. Se trata de identificar aquellas situaciones que conducen al delito, más que de
identificar personas dispuestas a delinquir. Se nutres de las teorías de la oportunidad, de las actividades
rutinarias y de las ecológicas o ambientales.

Este nuevo realismo heredó de la Criminología clásica los conceptos básicos sobre la delincuencia. Si
bien la mayoría de los delitos zona actos impulsivos con escasas premeditación, algunos de ellos se
constituyen como decisiones racionales, basadas en el libre albedrio. El objetivo del delito suele ser la
obtención de ventajas personales de forma rápida. La política clásica establece un sistema de
inconvenientes dirigidos a contrarrestar la tentación de cometer el delito. La Criminología realista
coincide en este punto con la escuela criminológica neoclásica, que establece un sistema de respuesta
justa en proporción al daño social causado. Además, también heredó la vocación empírica, los métodos
UNIDAD 3 - 47

de investigación, documentación y análisis de resultados, han asumido de la Criminología crítica el


interés por el análisis del control social y la convicción de que el control puede fomentar la delincuencia
al igual que reprimirla.

Perspectivas feministas de la delincuencia y la justicia.

Durante las últimas décadas del S. XX ha tenido lugar un replanteamiento del papel de las mujeres en
los distintos sectores de la vida social. Esta movilización femenina ha llegado también al ámbito de la
reflexión criminológica y han surgido así las perspectivas feministas de la delincuencia y la justica.
Todas ellas comparten una visión crítica de las teorías criminologías al uso, a las que consideran
eminentemente androcéntricas, ya que se basan en la experiencia masculina y en la interpretación que
los hombres han hecho del mundo social, sin tomar en consideración la experiencia de las mujeres, tanto
en su condición de actoras del delito como en la de víctimas.

Las teorías criminológicas han sido construidas prescindiendo de una de las realidades más evidentes de
la organización social: la estratificación sexual que es tanto o más influyente en la definición de la
estructura social que las propias clases sociales. El género constituye un factor estructural que divide la
vida social en dos maneras muy distintas de afrontarla e interpretarla: la de las mujeres y la de los
hombres.

En Criminología se estas perspectivas abracan 3 ámbitos: la delincuencia femenina, la victimización de


las mujeres y el análisis del funcionamiento del sistema de justicia en relación al género. Las principales
perspectivas femeninas en Criminología son:

 Feminismo liberal: considera que mujeres y hombres pueden y deben trabajar conjuntamente para
erradicar las discriminaciones.
 Feminismo marxista: considera que la discriminación que sufren las mujeres sólo puede ser resuelta
mediante la estructuración de un sistema social diferente que elimine la estratificación por clases y
por género.
 Feminismo radical: se ha interesado por los delitos contra las mujeres cometidos por hombres
(agresiones sexuales, violencia de género, acoso sexual laboral).

Las perspectivas feministas han planteado la necesidad de incorporar al estudio criminológico


metodologías subjetivas, interdisciplinarias e históricas, más allá del exclusivo empleo de métodos
cuantitativos.

7. TEORÍAS INTEGRADORAS.
Recientemente se han desarrollado algunas teorías más comprensivas, con la finalidad de explicar de un
modo más amplio la delincuencia y sus interacciones con los mecanismos de control social. Los
investigadores han integrado en un único modelo teórico conceptos y presupuestos procedentes de
diversas teorías específicas.
UNIDAD 3 - 48

Siegel afirma que se han desarrollado 3 grupos principales de teorías integradoras:

 Teorías multifactoriales: incluye perspectivas que consideran la influencia sobre la conducta


delictiva de diferentes factores sociales, personales o económicos (teoría de la desorganización y la
tensión social, del control, del aprendizaje, del conflicto, de la elección racional y de los rasgos).
 Teorías de los “rasgos latentes”: su hipótesis básica es que algunas personas poseen una serie de
características individuales que las sitúan frente a un mayor riesgo de comportamiento delictivo;
dada la estabilidad que se atribuye a dichos rasgos, las fluctuaciones delictivas a lo largo del tiempo
son sobre todo debidas a los cambios que se producen en las oportunidades para el delito.
 Teorías de las etapas vitales: según estas, no existe una propensión individual estable para la
conducta delictiva, sino que el comportamiento evoluciona a lo largo del proceso de desarrollo de los
sujetos.

Teoría del patrón delictivo – Brantin, Gham y Brantingham.

Se enfoca en los aspectos situacionales del delito. Los teóricos situacionales se han interesado por
conocer cómo el entorno físico, las pautas sociales y el comportamiento de las víctimas aumentan las
oportunidades para el delito. Personas dispuestas a cometer un hurto, un homicidio o una violación
existirán probablemente siempre, la prevención más eficaz puede encontrarse, entonces, en la reducción
de las oportunidades para llevar a cabo estas acciones.

Aunque los factores que motivan a los individuos a cometer un delito se mantengan constantes, el
número de delitos aumenta si se presentan más blancos fáciles o si la vigilancia se debilita. Las
actividades rutinarias de la población son decisivas para comprender el nivel delictivo de un
determinado barrio. La teoría situacional coincide con la perspectiva neoclásica en su consideración de
que la mayoría de los delitos son decisiones racionales, frente a las cuales el delincuente tiene la opción
de hacer una cosa diferente. Los aspectos situacionales pueden ser decisivos en las opciones tomadas por
una persona. La elección racional no implica que los delitos sean premeditados.

Esta teoría propone una integración de teorías sobre el ambiente físico y sobre la motivación del
delincuente. Una primera condición necesaria para el delito es la presencia de un individuo motivado
para cometerlo. La segunda condición remite a las actividades rutinarias que realiza el delincuente en
potencia. La tercera condición es la aparición de un suceso desencadenante.

El método para buscar un blanco u objeto del delito está determinado por un previo esquema que se
forma el delincuente, un guion. Además, deben considerarse los obstáculos, que son los que deciden el
curso de la acción; pueden llegar a ser un impedimento tal que la persona abandone la idea, al menos
momentáneamente; puede tratarse de una medida de protección física, o una de índole social. La
experiencia negativa de una serie de intentos fracasados de delito puede también hacer que el
delincuente cambie su esquema y adopte un plan distinto de comportamiento. Los obstáculos pueden
conducir a la prevención del delito, o al desplazamiento del delito hacia un blanco menos difícil o hacia
otro delito.

¿Prevención del delito o desplazamiento del delito?


UNIDAD 3 - 49

La cuestión del desplazamiento de la delincuencia es vital para la prevención de los delitos. La mayoría
de los intentos de cometer un delito son frustrados. Tales intentos son rara vez comunicados a la policía,
y pueden escapar también a la atención de los estudios de víctimas, puesto que con frecuencia la víctima
los olvida, al no haber sufrido pérdidas.

El análisis de los intentos frustrados puede tener un gran potencial para la prevención del delito, si
supiéramos en qué casos el delincuente desistió, o, por el contrario, se fue a buscar un mejor objetivo en
su lugar. Los proyectos de prevención suelen llagar a la conclusión de que solamente la mitad de la
delincuencia se desplaza a otros sitios, mientras la otra mitad efectivamente resulta eliminada.

Dijk presenta un modelo donde los sucesos delictivos son considerados como interacciones entre oferta
de víctimas (administradoras involuntarias de oportunidades delictivas), y la demanda encarnada por los
delincuentes (que reclaman una ganancia ilegal). Un incremento en la demanda ocasionada por la falta
de oportunidades legales, por la pobreza o la desigualdad social, puede conducir a un incremento de los
delitos. Ello puede, paralelamente, provocar una intensificación de las medidas de protección por parte
de los “suministradores” (víctimas potenciales) y, consecuentemente, propiciar una reducción del
beneficio para cada transacción delictiva. La oferta de oportunidades delictivas varía según los niveles
de vigilancia formal e informal, y según el volumen de mercancías y bienes que son exhibidos. Las
oleadas de delincuencia pueden ser de 2 tipos: causadas por el incremento de la oferta, o por el aumento
de la demanda.

Teoría del autocontrol o teoría general de la delincuencia – Gottfredson y Hirschi.

Esta teoría combina conceptos de las perspectivas biosociales, psicológicas, de las actividades rutinarias
y de la elección racional. Los autores consideran imprescindibles diferenciar entre acciones delictivas
(delito como acción) e individuos con tendencias delictivas (criminalidad como tendencia).

Asumen como punto de partida que las restricciones que impiden que los individuos delincan tienen
tanto un carácter social como individual. Las personas son también diferentes en su vulnerabilidad a las
tentaciones delictivas. El concepto clave aquí es el de autocontrol: esta característica, cuya ausencia
aumenta la probabilidad del delito, está presente desde la primera infancia; no obstante, la falta de
autocontrol puede también ser contrarrestada por otras características del propio sujeto o por factores
situacionales de su entorno.

Las personas con un elevado nivel de autocontrol poseen características contrarias al modo de
funcionamiento delictivo: saben diferir las gratificaciones, suelen ser esforzadas, tienden a ser prudentes
con su conducta, desean beneficios a largo plazo, planifican sus acciones, no son ajenas al sufrimiento
de otras personas, sopesan riesgos de su comportamiento. Por el contrario, los individuos que poseen un
bajo autocontrol tienden a apetecer recompensas inmediatas, de fácil obtención, gustan de la aventura,
son inestables en sus relaciones humanas, carecen a menudo de las habilidades académicas y cognitivas
necesarias para la planificación de su conducta, son egocéntricos e insensibles frente al sufrimiento
ajeno y propio, y no suelen considerar las consecuencias de su comportamiento.
UNIDAD 3 - 50

AUTOCONTROL  Las personas que carecen autocontrol tenderán a ser impulsivas, insensibles,
físicas (en oposición a mentales), asumidoras de riesgos, imprevisoras, no verbales, tenderán a
implicarse en actividades delictivas y similares. Estos rasgos pueden identificarse con antelación a la
edad de responsabilidad delictiva, debido a que existe una considerable tendencia a que tiendan a
persistir a lo largo de la vida; son un constructo comprensivo y estable de utilidad para la explicación de
la delincuencia.

El delito no es una consecuencia automática de la falta de autocontrol, sino que este puede manifestarse
de formas diversas. La evidencia criminológica parece apoyar la tesis de la versatilidad o variabilidad
de los comportamientos delictivos: los delincuentes cometen una diversidad de delitos distintos sin
mostrar especiales inclinaciones excluyentes; estos autores se muestran contrarios a la idea de la
especialización delictiva.

En cuanto a las causas del autocontrol, se considera evidente que su ausencia no es producto de los
procesos de aprendizaje o de la socialización, sino que se manifiesta en ausencia del esfuerzo activo para
crearlo.

No se conoce grupo social alguno que activamente o intencionalmente intente reducir el autocontrol de
sus miembros. La vida social no es mejorada por el bajo autocontrol y sus consecuencias. Estos hechos
niegan explícitamente que la delincuencia sea el producto de la socialización, de la cultura o del
aprendizaje positivo de cualquier suerte.

Si la tendencia delictiva derivada de la falta de autocontrol se halla presente en algunas personas desde
el nacimiento, ¿cómo es posible prevenir la delincuencia? Existen dos importantes fuentes de variación:

 Las diferencias individuales entre niños, en el grado en que manifiestan rasgos característicos de
falta de autocontrol.
 Las diferencias que existen entre cuidadores o educadores de los niños, en su capacidad para
reconocer y corregir la falta de autocontrol.

Tal vez el mérito de esta teoría resida en su distinción y posterior combinación de los conceptos de
criminalidad y delito, ya que la misma permite explicar que las personas con bajo autocontrol puedan no
delinquir si han sido adecuadamente controladas por los procesos educativos o carecen de las
oportunidades para ello y permite, paralelamente, explicar también que individuos con un alto
autocontrol puedan acabar delinquiendo si son expuestos reiteradamente a oportunidades delictivas.

Teoría integradora – Farrington.

Farrington comienza distinguiendo, al igual que Gottfredson y Hirschi, el desarrollo en los individuos de
una serie de tendencias antisociales, por un lado, y la concreta ocurrencia de los delitos, por otro.

Según el autor, existen 3 tipos de factores y procesos de los que depende que niños y jóvenes desarrollen
propensiones antisociales y delictivas:
UNIDAD 3 - 51

 Procesos energizantes o motivadores de estas conductas: nivel de deseo de bienes materiales y


prestigio social, deseos de estimulación, nivel de frustración, estrés y consumo de sustancias.
 Procesos que imprimen al comportamiento una direccionalidad antisocial : falta de habilidades licitas
para el logro de objetivos mencionados anteriormente.
 Adecuadas inhibiciones que le alejan del comportamiento delictivo : mayor o menor presencia de
mecanismos inhibidores internalizados.

La ocurrencia o no de delitos tiene lugar en la interacción del individuo con la situación concreta. El
delito ocurrirá dependiendo de las oportunidades que se presenten y de la valoración de costos y
beneficios anticipados del delito.

El autor sitúa el inicio de la conducta delictiva en la mayor influencia que ejercen sobre el joven los
amigos, que adquieren su punto álgido durante la adolescencia. Esto determina un aumento de la
motivación para la obtención de dinero, de una mayor consideración dentro del grupo y de mayores
niveles de estimulación. Aumenta también la probabilidad de que el joven los imite. Se vuelven,
asimismo, más frecuentes las oportunidades para el delito, a la vez que aumentan con la edad la utilidad
esperada de las acciones ilícitas.

La persistencia dependerá de la estabilidad que presente la tendencia antisocial, como resultado de un


prolongado proceso de aprendizaje. Se va a producir el desistimiento o abandono de la carrera delictiva
ya iniciada en la medida en que el joven mejore sus habilidades para la satisfacción de sus objetivos y
deseos por medios legales y aumenten sus vínculos afectivos con personas no antisociales.
UNIDAD 3 - 52

PSICOLOGÍA DE LA CONDUCTA CRIMINAL – E. ROMERO.


Criminología positivista, segunda mitad del siglo XIX. A partir de los años ’20, el auge de la sociología
relegó a un segundo plano las explicaciones que contemplaban la existencia de determinantes
intrapersonales. Los factores con un anclaje psicobiológico fueron objeto de un rechazo especialmente
acusado; los excesos del atavismo de Lombroso, el reduccionismo biologicista y la sospecha de posturas
discriminatorias desplazaron las corrientes psicobiológicas a puestos marginales dentro de la
criminología.

En la última década, desde la psicología y la psicobiología se ha enfatizado que los factores individuales
actúan siempre en interacción con un contexto social y se van abriendo paso modelos transaccionales
que revelan un complejo entramado de procesos recíproco entre lo individual y lo social. Es así que
emerge un redescubrimiento de las aportaciones que la psicología puede realizar a la explicación de los
comportamientos criminales, y la llamada “psicología criminológica”.

CRIMEN: acto específico, espacial y temporalmente circunscrito.

CRIMINALIDAD: tendencia a implicarse en tales actos.

Las explicaciones de la llamada “conducta criminal” pueden intentar explicar cómo y por qué se
produce el acto puntual del crimen o por qué un individuo es “propenso” a implicarse en actos de ese
tipo. Desde la psicología, la mayor parte de las explicaciones se ocupan de la criminalidad.

Además, es necesario contrastar la visión más institucionalista del crimen con la visión realista. Desde la
perspectiva institucionalista o legalista, el objeto de estudio debe ser el crimen legalmente definido y los
sujetos de investigación deben ser aquellos individuos que han sido procesados y convictos en el sistema
legal. Desde la perspectiva realista, se incluye como objeto de estudio aquellos individuos que han
cometido conductas delictivas, independientemente de que se haya producido o no detección y
procesamiento oficial.

La adopción de una u otra visión tiene implicaciones metodológicas importantes para la psicología
criminológica. Quienes optan por la primera suelen realizar estudios de comparación entre criminales
convictos y sujetos de la población general (estudios de grupos conocidos); desde una postura realista se
recurre a formas más directas de evaluar la conducta criminal, como los autoinformes. Frente a la rígida
dicotomización delincuente-no delincuente implícita en los estudios de comparación, los trabajos con
autoinformes conciben a la conducta delictiva como un continuo, que puede asumir muy diferentes
grados y formas de manifestación; también adquieren importancia conductas que, sin ser estrictamente
delictivas, son transgresiones de normas sociales comúnmente aceptadas y/o infligen daño a los demás.
En este sentido, los autores prefieren como objeto de estudio a la “conducta antisocial” (conductas
agresivas y comportamientos disruptivos juveniles), la cual sería una buena predictora de las carreras
criminales, por lo que su investigación permite desentrañar los orígenes tempranos de la delincuencia y
avanzar hacia su prevención.
UNIDAD 3 - 53

DETERMINANTES PSICOSOCIALES DE LA CRIMINALIDAD: INFLUENCIA DE LOS


CONTEXTOS DE SOCIALIZACIÓN.

 El ambiente familiar.

Tiene un papel fundamental en la configuración de actitudes, valores y estilos de vida. Una de las teorías
microsociales más clásicas y más influyente (Teoría del Control Social) propone que el apego a la
familia desempeña un papel esencial para contener las tendencias transgresoras de la naturaleza humana.

Los investigadores han prestado atención a las variables funcionales relativas a las interacciones que se
establecen en el medio familiar. Entre las variables que se han visto asociadas a la conducta criminal se
encuentran: el conflicto entre los padres, la falta de cohesión, de confianza y de implicación afectiva
entre padres e hijos, el maltrato. Como procesos mediadores entre el maltrato y la delincuencia se han
propuesto diferentes alternativas, como el modelado, la formación de un estilo de apego inseguro que
lleva a realizar interpretaciones hostiles sobre estímulos neutros, la desensibilización ante experiencias
emocionalmente intensas o el desarrollo de estilos de afrontamiento desadaptativos.

Otra área ampliamente estudiada es la de los estilos de crianza. La falta de supervisión, la disciplina
punitiva, permisiva o inconsistente son factores predictores de la delincuencia; un estilo “con autoridad”
que combine apoyo afectivo y control normativo, promueve el desarrollo del autocontrol y la
competencia social; los estilos rígidos y punitivos (autoritarios) como los caracterizados por
permisividad o indiferencia provocan conductas agresivas y por fuera de las normas sociales. Es notable
el poder predictivo de la conducta antisocial de los padres sobre la conducta antisocial de los hijos.

Son múltiples los factores de riesgo derivados de la familia. No se ha clarificado en qué medida estos
resultados son indicativos de una relación causal de la familia sobre la conducta antisocial o si, por el
contrario, el efecto puede ser inverso.

 Experiencias escolares.

Se ha investigado si hay características del medio escolar (organización, filosofía educativa,


funcionamiento) que favorecen el desarrollo de conductas antisociales. Es necesario tener en cuenta las
diferencias previas en el tipo de alumnos que reciben los colegios. Altos niveles de delincuencia se
relacionan con un estilo disciplinario rígido y coercitivo, expectativas negativas de los profesores sobre
los alumnos y el etiquetado de los llamados “jóvenes/niños problemáticos”. Se ha constatado una
asociación entre el fracaso académico y la conducta delictiva.

 El grupo de amigos.

El grupo de iguales/pares adquiere gran importancia socializadora durante los años adolescentes, la
etapa vital en la que las cifras de delincuencia alcanzan sus valores máximos. Es una fuente de
influencia con un protagonismo muy especial en una de las grandes orientaciones criminológicas,
hegemónicas del siglo XX: la Teoría de la Asociación Diferencial. Este marco teórico como el del
Aprendizaje Social de Akers, proponen que el individuo asimila actitudes y conductas desviadas en
UNIDAD 3 - 54

interacción con sus medios sociales más próximos. Los sujetos antisociales suelen tener amigos
antisociales.

Ha adquirido fuerza una hipótesis alternativa: los sujetos que previamente pueden contar ya con
actitudes y conductas desviadas eligen amigos semejantes a sí mismos y buscan ambientes en los que
poder expresar sus motivaciones e intereses. Esta postura subraya el carácter activo del ser humano y su
capacidad para configurar ambientes coherentes con sus disposiciones personales (correlación activa,
entre las características individuales y el entorno en el que sujeto se involucra). La selección y la
influencia probablemente son procesos complementarios: el individuo con actitudes antisociales
selecciona amigos con características semejantes a las suyas; la implicación en el grupo probablemente
consolida y refuerza las tendencias y conductas previas.

 Familia, escuela y amigos: perspectivas unificadoras.

La familia se concibe como una fuente primaria de influencias, que ejerce su efecto sobre las
experiencias en la escuela y sobre el tipo de amigos con los que se implica el sujeto. Asimismo, las
experiencias escolares influyen sobre la implicación con amigos antisociales; esta última será la
influencia directa más intensa sobre la conducta antisocial. Sin embargo, en años recientes, se ha
indicado que es una representación incompleta de las relaciones entre los factores psicosociales y
delincuencia.

La delincuencia no es el mero resultado final de un conjunto de influencias, sino que ella misma tiene
efectos “de vuelta”, erosionando todavía más los vínculos con la familia, deteriorando el rendimiento
escolar y fortaleciendo la implicación con amigos antisociales. La investigación apoya la interacción
recíproca entre la familia y los amigos, y la conducta antisocial. Se crean así espirales de efectos que
contribuyen a cronificar las conductas delictivas.

DETERMINANTES INDIVIDUALES DE LA CRIMINALIDAD.

 VARIABLES DE PERSONALIDAD.

o PERSPECTIVAS TEMPERAMENTALES – SUSTRATO PSICOBIOLÓGICO.

Las hipótesis de Eysenck sobre la relación entre la delincuencia y los tres grandes suprafactores
(extraversión, neuroticismo y psicoticismo) señalan que los delincuentes deberían puntuar alto en
extraversión, puesto que la baja activación corticorreticular de los extravertidos dificulta el
condicionamiento y, por tanto, el aprendizaje de las normas. El neuroticismo también podría interferir
con el aprendizaje y, además, amplificar los hábitos conductuales adquiridos, por lo que los delincuentes
también puntuarían alto en neuroticismo. Los extravertidos neuróticos serían los sujetos con mayor
tendencia antisocial. En cuanto al psicoticismo, con sus características de crueldad, hostilidad e
insensibilidad, también debiera caracterizar a individuos antisociales. De las tres dimensiones de
Eysenck, sólo el psicoticismo se ha visto consistentemente relacionado con la conducta antisocial.
UNIDAD 3 - 55

En cuanto a la impulsividad, teorías de diversas orientaciones han propuesto que las dificultades para
reflexionar antes de actuar y/o para considerar las consecuencias futuras de la conducta ponen al
individuo en riesgo de implicación delictiva. La impulsividad autoinformada no sólo correlación
transversalmente con la delincuencia, sino que se ha mostrado como un predictor prospectivo de la
progresión en conducta antisocial.

Zuckerman da cuenta de que la búsqueda de experiencias y sensaciones variadas, nuevas, complejas e


intensas y la disposición a asumir riesgos físicos, sociales, legales y financiero a fin de lograr tales
experiencias, es un predictor robusto de la conducta antisocial.

Tres dimensiones que parecen ser los correlatos personales más intensos de la conducta delictiva:

- Estilo de personalidad desinhibida.


- Búsqueda de sensaciones impulsivas no socializadas.
- Fuertes motores de aproximación a los estímulos nuevos y gratificantes, y débiles frenos
conductuales.

Los estudios genético-conductuales (de gemelos y de adopción) han mostrado que la conducta criminal
está sujeta, en alguna medida, a la heredabilidad biológica, si bien estos estudios también revelan la
importancia de las influencias ambientales y la existencia de interacciones entre la genética y el
ambiente, lo que es necesario aclarar es cuáles son los mediadores entre la influencia genética y la
conducta.

Una corriente ya antigua relaciona a la conducta antisocial con altos niveles de andrógenos, y bajos
niveles de cortisol se han visto relacionados con conductas antisociales en niños y en adultos. También
bajos niveles de MAO y de serotonina, y altos niveles de dopamina se han encontrado vinculados a la
conducta criminal. Una baja activación del sistema nervioso autónomo correlaciona con manifestaciones
de un débil sistema de inhibición conductual. Estas vías de estudio tienen resultados contradictorios y
son variadas las limitaciones que presentan. Las características genéticas influirían sobre características
biológicas asociadas a un fuerte sistema de aproximación y a un débil sistema de inhibición conductual,
lo que da lugar a una personalidad desinhibida que, en interacción con el entorno, actuaría como
elemento de propensión a la conducta criminal.

o EL POLO SOCIOCOGNITIVO.

Una autoestima negativa actúa como factor de riesgo de la conducta antisocial. La conducta criminal es
una forma de compensar una autoestima deteriorada; el individuo busca demostrar/se una valía personal
que no ha logrado interiorizar a través de la vida convencional. Aun así, autores sostienen que lo que
caracteriza a los antisociales no es una débil autoestima, sino más bien una autoestima hipertrofiada. La
conducta antisocial se dispara cuando otros cuestionan esa imagen exageradamente positiva, de forma
que el narcisismo se ve amenazado. Los resultados son contradictorios y los estudios adolecen de serias
limitaciones. La cuestión se complejiza si asumimos que la autoestima es un constructo
multidimensional y que la autovaloración no es homogénea en diferentes parcelas vitales.
UNIDAD 3 - 56

Los planteos sobre el desarrollo cognitivo-moral proponen que el desarrollo moral se produce a través
de una secuencia de etapas universales, que van dando lugar a un razonamiento progresivamente más
complejo. La conducta antisocial estaría asociada a las etapas inferiores de razonamiento moral. Los
datos no han respaldado estos planteos consistentemente. Los delincuentes son muy heterogéneos en sus
niveles de razonamiento moral; las etapas que Kohlber plantea son monolíticas, irreversibles y
universales, por lo que han sido acusadas de excesiva rigidez y de menoscabar los aspectos afectivos
implicados en las decisiones morales.

La propuesta de Bandura en relación a la regulación moral del comportamiento, señala de qué modos las
personas pueden violar las normas morales asumidas y realizar conductas antisociales sin que esto cause
autosanciones o malestar en el individuo. este es el proceso de “desvinculación/desenganche moral”, que
Bandura describe apelando a mecanismos como la difusión de la responsabilidad, la comparación con
otros actos más brutales, la minimización de las consecuencias o la atribución de culpa a la víctima. Esta
propuesta se enmarca en el modelo sobre la autorregulación humana. El desenganche moral promueve la
aparición de cogniciones hostiles y rebaja los sentimientos de culpabilidad, favoreciendo la implicación
antisocial.

Autores que realizaron estudios en relación a las habilidades interpersonales y la empatía proporcionan
resultados inconsistentes, debido a la disparidad conceptual y metodológica. La conclusión más aceptada
es que los delincuentes son un grupo heterogéneo en su competencia social y que, aunque no todos,
muchos podrán beneficiarse de los programas de entrenamiento en habilidades interpersonales. La
empatía merece una mención especial; se trata de un concepto multívoco, al que se han atribuido
componentes cognitivos y afectivos; los delincuentes no necesariamente puntúan bajo en la empatía
cognitiva, pero sí en la empatía afectiva. Conocer los sentimientos de otras personas no necesariamente
inhibe de hacerles daño si a ese conocimiento le falta profundidad afectiva; una alta empatía cognitiva
puede incluso facilitar la acción criminal.

o SISTEMAS DE VALORES.

Desde modelos sociológicos se ha teorizado sobre la relación entre valores y conducta criminal. Para las
Teorías de la Subcultura la delincuencia es el resultado de sistemas de valores específicos. Para los
teóricos del Control Social, en cambio, las diferencias entre delincuentes y no delincuentes vienen dadas
no por valores que estimulen la delincuencia, sino por la ausencia de valores convencionales que aíslen
al sujeto del delito. Las teorías de la Anomia proponen que la delincuencia es el resultado de la
disparidad entre metas y medios; los delincuentes asumen iguales valores que los individuos
convencionales en principio; su conducta antisocial proviene de la incapacidad para conseguir esas
metas por vías socialmente aceptadas. La conducta antisocial correlaciona positivamente con valores
hedonistas, que implican un bienestar personal inmediato y correlaciona negativamente con valores de
trascendencia social y valores transmitidos en la socialización convencional. Estos resultados son
congruentes con los trabajos sobre impulsividad y búsqueda de sensaciones, que describen al
delincuente con un corto horizonte temporal, volcado en su presente e interesado por buscar
experiencias estimulantes y placenteras.
UNIDAD 3 - 57

Otros autores han orientado sus trabajos hacia los mecanismos cognitivos que subyacen a un tipo
particular de comportamiento antisocial: la conducta agresiva. Dodge propone que, entre una situación
social y la conducta agresiva, median cinco etapas de procesamiento: 1) Codificación de estímulos
sociales (atención a un menor número de claves situaciones; atención dirigida hacia estímulos que
indican hostilidad y amenaza); 2) Interpretación de las claves sociales (sesgo de atribuciones hostiles);
3) Generación de posibles respuestas a la situación (menor número de respuestas posibles ante
situaciones problemáticas; atención centrada en opciones desadaptativas); 4) Evaluación de esas
respuestas y toma de decisiones (percepción de que la agresión reporta beneficios; expectativas + sobre
la capacidad para agredir y – sobre la capacidad para emitir respuestas no violentas); 5) Realización de
la respuesta elegida (habilidades deficitarias en la conducta verbal y motora a la hora de establecer
relaciones sociales, lo que aumenta el despliegue de alternativas violentas). En cada una de esas etapas
se pueden producir sesgos que van conduciendo a la conducta agresiva, además de que estos patrones
agresivos de procesamiento se ven afectados tanto por las disposiciones temperamentales como por las
experiencias ambientales.

 INTELIGENCIA Y CRIMINALIDAD.

Varios de los factores mencionados con anterioridad pueden ser integrados dentro del campo de la
“inteligencia social”. Pero también se debe hacer referencia a la inteligencia psicométrica más
“abstracta”: el cociente intelectual (CI). Este es un tema considerado poco grato por la criminología
sociológica, que vio en estos estudios la amenaza de derivaciones lombrosianas o de posturas
discriminatorias. Muchos trabajos fueron mostrando que, como promedio, los delincuentes puntuaban
más bajo que los no delincuentes en los tests de inteligencia; la duda reside en si esta es o no una
asociación espuria. Por ejemplo, la baja clase social podría ser la responsable de la conducta antisocial y
también del bajo desarrollo intelectual; los sujetos de clases bajas recibirían menos estimulación y
menos oportunidades de enriquecimiento cognitivo.

No se ha determinado con claridad cuáles son los mecanismos que explican la relación entre la
inteligencia y la criminalidad. La relación negativa entre el CI y la conducta antisocial existe en etapas
muy tempranas de la vida, antes de que el estilo de vida delictivo pudiese ejercer efecto. Actualmente se
admite que la dirección causal probablemente discurre de la inteligencia a la criminalidad. El efecto
pudiera ser directo, un bajo CI puede ser indicador de bajas habilidades de planificación y autocontrol,
lo que implicaría un riesgo directo de conducta antisocial. Y también el efecto puede ser indirecto, a
través del fracaso escolar, un bajo CI predispone a un bajo rendimiento en la escuela, el cual sería el
responsable de que el sujeto se desvincule de los ambientes convencionales y acabe implicado en la
delincuencia. Un bajo CI puede ser característico sólo de algunos tipos de delincuentes, aquellos de
comienzo temprano y con disfunciones psicosociales más severa.

INTEGRANDO FACTORES, DELINEANDO TRAYECTORIAS: MODELO MOFFITT.

Década de los ’90. Los modernos modelos asumen una visión transaccional entre el individuo y su
ambiente. La delincuencia no es un mero efecto de un conjunto de factores, sino que ella misma forma
parte de una cadena de procesos que la retroalimentan. Estos modelos adoptan una visión evolutiva de la
delincuencia: explicar cómo aparece y cómo se desarrolla desde los primeros años de vida. Un ejemplo
UNIDAD 3 - 58

representativo de esta nueva ola es el modelo de Moffitt, el cual asume que existen dos grandes tipos de
delincuentes, que presentan trayectorias diferentes y que responden a etiologías y pronósticos también
distintos: los delincuentes persistentes y los delincuentes temporales.

 Delincuentes persistentes: tienen sus orígenes en los años preescolares; en su etiología se engarzan
factores personales y sociales, en una espiral de efectos acumulativos. El ciclo comienza en la
intersección entre un niño con temperamento difícil (impulsividad, déficit de autocontrol,
desinhibición, irritabilidad) y un ambiente familiar adverso. El temperamento difícil es el resultado
de alteraciones neuropsicológicas, las cuales pueden resultar de complicaciones prenatales y
perinatales o de factores genéticos. La crianza de estos niños exige buenas dosis de paciencia y de
consistencia por parte de los padres. Las conductas del niño evocan ira y malestar en los padres, por
lo que podrían aparecer prácticas disciplinarias inapropiadas y se exacerbará el comportamiento
problemático del sujeto; aquí radica el primer fracaso en el aprendizaje de las normas. A partir de
ahí, se produce una cascada de eventos que acaban cronificando las conductas disruptivas. El niño
accede al colegio mal equipado para asumir normas y aparece el fracaso escolar, de forma que la
conducta antisocial se agudiza, dando lugar al rechazo por parte de iguales y a la implicación en
grupos de pares desviados, lo que contribuye a agravar el problema. En la adolescencia, la conducta
entrará en conflicto con las normas legales y esto puede dar lugar a la institucionalización; el sujeto
queda así en una posición desfavorable para incorporarse al mundo del trabajo. Cada vez se van
restringiendo más las oportunidades para un funcionamiento socialmente adaptado, por lo que la
conducta antisocial se hace persistente y difícil de tratar.
 Delincuentes temporales: la conducta antisocial aparece en la adolescencia, en individuos sin
disfunciones cognitivas personales o sociales previas. Es una respuesta al lapso madurativo de la
adolescencia, buscará vías por las que expresar su autonomía. Los delincuentes persistentes pueden
aparecer como un grupo de referencia que ha logrado ciertas conquistas. Los adolescentes pueden
imitar las conductas de esos jóvenes delincuentes más expertos. Una actividad antisocial transitoria,
que desaparece si se adquieren roles adultos y no presenta secuelas en el desarrollo del individuo,
dado que éste cuenta con suficientes recursos personales y vínculos convencionales para implicarse
en un estilo de vida saludable.

El modelo de Moffitt proporciona tejido teórico a la distinción del DSM-IV entre trastornos de conducta
de inicio infantil y de inicio adolescente, e integra muy distintos factores en un armazón dinámico e
interactivo.

EL DESAFÍO DE LA PERSONALIDAD PSICOPÁTICA.

La psicopatía es un concepto de enorme trascendencia para comprender ciertos patrones de conducta


antisocial crónica y severa. Se asocia con altas tasas de delitos, por lo que se denomina a los psicópatas
delincuentes de “alta densidad”, altas cifrad de crímenes violentos, agresiones sexuales graves y altos
niveles de reincidencia. Se presenta como una categoría de delincuentes especialmente resistente al
tratamiento.

Existe una controversia a la hora de definirla y operativizarla. El concepto tiene sus orígenes en la
primera mitad del siglo XIX, cuando desde la psiquiatría se lo describió como un patrón de conducta
UNIDAD 3 - 59

violenta que no se asociaba a ideas delirante ni a otros síntomas que se consideraban característicos de
los trastornos mentales. A partir de esto se desarrollaron dos tradiciones conceptuales: una aproximación
basada en la personalidad (psicopatía como una constelación de rasgos de carácter afectivo e
interpersonal; distinción clara entre psicopatía y conducta antisocial crónica: ni todos los delincuentes
crónicos son psicópatas, ni todos los psicópatas tiene un historial delictivo) y una aproximación basada
en la conducta (los criterios conductuales priman sobre los personales a la hora de identificar a los
psicópatas; los criterios de personalidad requieren de un nivel de inferencia demasiado elevado y
difícilmente los clínicos pueden realizar una evaluación fiable, es así que se opta por criterios
conductuales).

La aproximación de Hare (1991) se remite al uso del instrumento PCL-R, que es una escala de
clasificación diseñada para la identificación de psicópatas en poblaciones forenses o psiquiátricas. Las
calificaciones se basan en una entrevista semiestructurada y en la revisión de los datos de archivo. De
acuerdo con esta aproximación, la psicopatía consta de dos factores: FACTOR 1 – recoge características
afectivas e interpersonales (encanto superficial, ausencia de remordimientos, manipulación); FACTOR 2
– recoge los aspectos más conductuales, referidos a conductas desviadas y a un estilo de vida inestable y
antisocial; estudios realizados desde la Teoría de la Respuesta al Ítem encuentran que los ítems del
FACTOR 1 son los más discriminativos.

Ítems del PCL-RP que definen los tres factores identificados por Cooke y Michie (1999).

Características Características afectivas Características conductuales


interpersonales

 Locuacidad, encanto  Escasa profundidad en los  Necesidad de estimulación.


superficial. afectos.  Impulsividad.
 Sensación grandiosa de  Insensibilidad, falta de  Irresponsabilidad.
autovalía. empatía.  Estilo de vida parasitario.
 Dirección, manipulación.  Ausencia de remordimiento  Falta de metas realistas a
y culpabilidad. largo plazo.
 Engaño y mentira
patologías.
 No aceptación de la
responsabilidad de sus
acciones.

La búsqueda de causas de la psicopatía ha dado lugar a posturas muy diversas. Actualmente existen
numerosos frentes abiertos, aunque se carece de un conocimiento completo e integrado de los
mecanismos que explican la psicopatía. La hiporreactividad de los psicópatas ante estímulos que en
sujetos normales evocan miedo, da cuenta de que los psicópatas no modulan sus respuestas de acuerdo
con las contingencias ambientales; se ha evidenciado que cuando una respuesta ha sido recompensada,
los psicópatas perseveran en ella, a pesar de que el contexto haya cambiado y ahora la respuesta sea
castigada. Además, presentan un deficiente procesamiento de los estímulos con contenido emocional. el
pensamiento y el lenguaje de los psicópatas parece estar despojado del color emocional necesario para la
UNIDAD 3 - 60

inhibición y dirección del comportamiento. La investigación neuropsicológica demuestra que hay


déficits en las funciones ejecutivas, asociadas a la planificación y control de la conducta; también se han
hallado disfunciones en áreas prefrontales. La psicopatía en clave sociobiológica da cuenta de que los
psicópatas serían portadores de una estrategia particular de supervivencia y de reproducción, basada en
el engaño, oportunismo y depredación.

Se deben sumar las hipótesis psicosociales que insisten en el ambiente familiar temprano como fuente de
riesgos para el desarrollo psicopático (negligencia, rechazo, castigo físico).

Dadas las dificultades para tratar a los psicópatas, se piensa en la intervención en etapas tempranas de la
vida, lo que podría ayudar a prevenir las graves consecuencias del trastorno. Quizás la conjunción entre
hiperactividad y trastorno de la conducta, sean un antecedente del trastorno antisocial de la personalidad.
Algunos trabajos han mostrado que, entre los niños hiperactivos y con trastorno de conducta, se puede
identificar a un grupo reducido de niños que sí muestran características afectivas e interpersonales
semejantes a los psicópatas adultos.
UNIDAD 3 - 61

EL PERFIL CRIMINOLÓGICO.
Perfil criminológico / Perfil psicológico / Perfil de personalidad / Perfil criminal / Perfil del delincuente.

PERFIL  Conjunto de datos, informaciones y opiniones que el experto realiza sobre algún sujeto.
“Conjunto de rasgo peculiares que caracterizan a alguien o algo” (DRAE). El sujeto sobre el que se
realiza el perfil suele ser un criminal desconocido sobre el cual se aporta información probable sobre sus
características físicas, psicológicas, psicopatológicas, de personalidad, socioeconómicas, geográficas.
CONTRAPERFIL: se realiza sobre un sospechoso detenido y conocido, comparándose éste con el
perfil que tendría un individuo que realiza un crimen por el cual es sospechoso.

OBJETIVO: no es describir al delincuente, sino que pretende servir como instrumento de ayuda a la
investigación. Ofrece información sobre:

 Características del criminal que ayuden a reconocerlo.


 Posibilidad de que vuelva a actuar.
 Lugares probables de actuación futura.
 Lugar probable de residencia o zona por donde suele moverse.

FUENTES DE INFORMACIÓN: análisis de:

 Escena del crimen.


 Modus operandi y firma (comportamientos realizados por el criminal para realizar el crimen, así
como aquellos que están relacionados con la motivación y las necesidades psicológicas del criminal).
 Geografía (análisis del comportamiento y características geográficas del delincuente).
 Victimología.

TIPOS DE PERFIL: se centran en distintos tipos de análisis, conocimientos e información:

 Enfoque psicológico-psicopatológico (evaluación diagnóstica): basado en el conocimiento que se


tiene sobre la psicología y psicopatología del criminal; lo realizan profesionales de la salud mental.
 Enfoque de análisis de la escena del crimen: basado en el conocimiento e información que aporta la
escena, desde las ciencias forenses y criminología; lo realizan profesionales de las fuerzas del orden.
 Enfoque estadístico (investigación académica): basado en la metodología inductiva y en el análisis
estadístico que correlaciona distintos elementos y comportamientos desarrollados en la escena del
crimen; lo realizan académicos.

PERFIL GEORGRÁFICO: subdisciplina del perfil criminológico; se centra en características y


comportamientos geográficos del criminal; se establecen sus zonas de actuación y posible lugar de
residencia o punto de anclaje.

USOS DEL PERFIL CRIMINOLOGICO: focalizado en casos de homicidios y agresiones sexuales


seriales. El hecho de que se use en criminalidad serial tiene sentido, ya que la repetición de los actos es
UNIDAD 3 - 62

lo que hace que se puedan obtener y analizar patrones de comportamiento estables y características
repetitivas que ayuden a identificar al autor. Su uso es productivo en casos en los que no hay evidencias
forenses, pero sí evidencias conductuales llamativas (sadismo, venganza, ritualismo).

 La opinión del experto perfilador en la sala de justicia suele pedirse en relación con:

 Estado psicológico durante el delito-


 Análisis de la motivación.
 Vinculación de casos.
 Análisis de escenas simuladas y autopsia psicológica.
 Contraperfil.

Historia del perfil criminológico.

El estudio de la criminalidad por parte de la psicología está presente desde los inicios de esta ciencia. El
acopio de datos en los últimos años ha posibilitado un estudio más exhaustivo del hecho delictivo, lo que
ha dado lugar a diversas teorías psicológicas del crimen, teorías que tratan de explicar el delito y a los
delincuentes al igual que hacen con cualquier patología mental.

Características físicas de los criminales.

Un conjunto de ideas sobre los criminales sostenía que estos debían diferenciarse del resto de las
personas no solo en su psique sino también físicamente. Así surgieron intentos por distinguir, diferenciar
y clasificar a los criminales. Las siguientes aportaciones tuvieron un fuerte componente biologicista y
fueron paulatinamente abandonadas por la poca utilidad que ofrecían, así como por sus carencias
científicas. Posteriormente, los estudiosos comenzaron a centrarse en las características psicológicas.

 1888: G. B. Phillips diseña el método “modelo-herida”, basado en la relación entre las heridas de la
víctima y su agresor.
 1870: C. Lombroso (considerado padre de la criminología) estudia desde el punto de vista evolutivo
y antropológico a prisioneros, dando lugar a una clasificación de delincuentes centrada en
características físicas:
- Criminales natos: ofensores primitivos caracterizados por un proceso de degeneración evolutiva.
- Delincuentes dementes: ofensores que padecen patologías mentales acompañadas o no de físicas.
- Criminaloides: no pertenecen a ninguno de los dos grupos anteriores.
 1955: Kretschmer diseña una clasificación basada en características físicas:
- Leptosómico: delgado y alto.
- Atlético: musculoso y fuerte.
- Pícnico: bajo y gordo.
- Mixto: no encaja completamente en ninguna de las anteriores, pero sí en varias a la vez.

Psiquiatras y científicos de la conducta.


UNIDAD 3 - 63

Psiquiatras y psicólogos empezaron a ser consultados por fuerzas del orden cuando en algunos crímenes
aparecían evidencias o hipótesis de que el criminal podría padecer algún trastorno mental. A esta
aproximación se la denominó evaluación diagnóstica o perfil de personalidad criminal, y son
elaborados por profesionales de la salud mental. Dichos profesionales trabajaron tomando en cuenta su
propia experiencia y análisis, dado que no se había establecido aun ningún tipo de metodología estándar
más allá de los manuales diagnósticos. La desventaja de este tipo de perfil es que, a veces, no muestran
información útil a nivel de investigación policial.

El FBI y la unidad de ciencia de la conducta.

Con el uso de la técnica del perfil criminológico por el FBI, la técnica comenzó a asentarse como
procedimiento de investigación policial. Inició su desarrollo, teorización, formación y publicidad.

El perfil criminológico: uso del método científico y la lógica.

El trabajo del perfilador debe estar construido por inferencias, conclusiones basadas en las evidencias
que se hayan podido demostrar bajo el método científico y argumentadas con la lógica del razonamiento,
evitando así la especulación. Es imprescindible que el profesional forense sea capaz de reconocer los
prejuicios que tiene ante un caso y trate de apartarlos de su investigación, así como también debe tener
como pilar básico el método científico.

Pasos del método científico:

(1) Observación: de un evento, hecho u objeto; conduce a hacer preguntas respecto a lo observado.
(2) Hipótesis: se trata de dar respuestas a las preguntas realizadas; la hipótesis es una posible respuesta a
la pregunta.
(3) Experimentación: se busca comprobar si la hipótesis es válida o no; es el conjunto de pruebas,
análisis y medidas realizados para probar la hipótesis.

Los datos que se muestran en un perfil tienen que ser verificables, confirmados y probados. Para usar el
método científico es necesario poseer un pensamiento crítico. El perfilador debe cuestionar toda la
información que pasa por sus manos, no debe aceptar ninguna evidencia o conclusión sin estar
suficientemente probada. Debe ser escéptico de las evidencias, del examen y de la interpretación de los
resultados que otros le puedan dar.

Inducción y deducción.

Existen dos categorías generales de razonamiento tras el proceso del perfil criminológico:

INDUCTIVA  Utiliza la correlación, comparación y procesos estadísticos de forma parecida a como se


realiza el proceso de diagnosis en medicina. Forma de inferencia que desde una específica observación
va hacia una generalización.

Argumentos inductivos:
UNIDAD 3 - 64

- Generalización inductiva: se parte de características de observación de un evento o de un pequeño


número de eventos y posteriormente se generaliza sugiriendo que determinados eventos encontrados
en el futuro se comportarán igual a los primeros si son iguales a estos.
- Argumento estadístico: se realiza en base a probabilidades de ocurrencia. Se utilizan palabras como:
normalmente, probablemente, a veces.

DEDUCTIVA  Basada en las evidencias forenses, patrones de comportamiento de un agresor sin


considerar lo que hacen otros agresores. Procede de la generalización hacia un caso específico. Si la
premisa es verdadera, la conclusión subsecuente también debe ser verdadera.

Argumentos deductivos:

- Modus ponens: Si hay P, se dará Q. En este caso hay P, luego se da Q.


- Modus tollens: Si existe P, se dará Q. No se da Q. No hay P.

Tipos de criminal profiling.

Cuatro escuelas de elaboración de perfiles.

Criminal investigation analysis (FBI).

Es un método desarrollado por el FBI. Se lo define como un proceso que identifica las principales
características de personalidad y conductas de un agresor basándose en el crimen que ha cometido. Se
estableció una tipología de agresores, diferenciando los llamados “organizados” (relacionado con la
psicopatía) de los “desorganizados” (relacionado con estados psicóticos) en base a la escena del crimen.
UNIDAD 3 - 65

Pasos:

(1) Evaluación del hecho criminal.


(2) Evaluación de la escena del crimen.
(3) Análisis de la víctima.
(4) Evaluación preliminar de informes policiales.
(5) Evaluación de autopsia médica.
(6) Desarrollo del perfil con las características del agresor.
(7) Sugerencias de investigación.

Críticas a la dicotomía organizado / desorganizado:

 La mayoría de las escenas del crimen muestran rasgos de los dos tipos y no solo de uno u otro.
 Solo un minucioso analisis forense de la escena realizado por un cientifico cualificado y experto en
ciencia forenses puede descubrir qué ocurrio exactamente en la escena del crimen y cómo.
 En la escena intervienen muchas variables más allá de la conducta del criminal.
 Una escena organizada no puede sugerir automáticamente un agresor psicópata.
UNIDAD 3 - 66

 El comportamiento del agresor puede cambiar a lo largo del tiempo. un agresor puede convertirse en
más competente u organizado a lo largo del tiempo realizando por ejemplo actos de precaución;
otros criminales pueden sufrir un deterioro mental o usar drogas que influyan en una paulatina
desorganización de las escenas.

Behavioral evidence analysis (B. Turvey).

Las evidencias conductuales (movimientos, acciones, heridas provocadas en la escena), físicas (huellas,
sangre), documentales o testimoniales ayudan a establecer quién llevó a cabo una acción, cómo o
cuándo tuvo lugar. Un análisis biológico de tóxicos puede dar cuenta del estado de salud, las fotos
pueden ayudar a reconstruir hechos.

El BEA es un ideodeductivo método de análisis de la escena del crimen y perfil criminológico. Incluye
la interpretación de evidencias físicas, victimología y características de la escena del crimen. Es
ideográfico porque estudia y analiza los aspectos de un caso individual. Sus conclusiones son
deductivas.

Principios:

(1) De unicidad: los individuos se desarrollan únicos a través del tiempo, como respuesta a factores
biológicos, ambientales y psicológico; cada individuo nace con su perfil genético y su
temperamento.
(2) De separación: víctima y agresor no deben ser tratados como un espejo; víctimas y agresores
actuarían independientemente uno de otro, ya que son individuos distintos; evitar que el perfil se
parezca más al perfilador que a la víctima o al agresor.
(3) De conducta dinámica: el comportamiento del agresor y su modus operandi no son estáticos,
pueden evolucionar o involucionar a lo largo del tiempo. en esto influyen factores del propio
agresor, respuestas dadas por la víctima, aprendizaje, experiencia, deterioro mental, uso de
sustancias, por lo que las escenas del crimen de un mismo agresor no tienen por qué ser iguales.
(4) De conducta motivada: ningún acto se realiza sin motivación; toda conducta tiene causas y
orígenes subyacentes, los cuales pueden ser conscientes o no, pueden resultar de un razonamiento
brillante o incompetente.
(5) De multideterminación: la conducta es compleja y multideterminada. Una simple conducta puede
servir a múltiples objetivos y propósitos, y obedecer a una combinación de motivos. Una misma
conducta en un agresor puede tener un motivo que sea distinto a la misma conducta en otro agresor.
(6) De motivación dinámica: un agresor obedece a múltiples motivos en la comisión de una o varias
agresión/es.
(7) De variación de conducta: diferentes agresores pueden realizar la misma o similar conducta por
motivos completamente diferentes.
(8) De consecuencias indeseadas: no toda conducta tiene el resultado esperado. Se debe valorar si el
resultado es el que deseaba el agresor o no antes de relacionarlo directamente con la intencionalidad
de éste.
UNIDAD 3 - 67

(9) De memoria corrupta: los testigos no son totalmente veraces por diversas razones, la memoria es
limitada, se ve afectada por procesos de construcción, uso de drogas, o bien en ocasiones los testigos
mienten.
(10) De fiabilidad: el examen forense y el perfil criminológico son solo fiables si están basados en el
razonamiento y en las evidencias.

Recomendaciones durante el BEA:

 El perfilador debe ser consciente de sus prejuicios y sesgos.


 El perfilador es el responsable de recoger todas las evidencias e información relevante para
desarrollar un adecuado análisis de la escena del crimen.
 El perfilador es responsable de determinar la suficiencia y calidad de las evidencias examinadas.
 El perfilador debe visitar la/s escena/s del crimen, tomar nota sobre todo lo que percibe,
experimentar la reconstrucción de lo sucedido, estar atento a los datos que se hayan pasado por alto.
 El perfil, el análisis de la escena y la victimología deben tener formato escrito; debe reflejarse el tipo
de intervención en el caso, las evidencias examinadas, el análisis realizado, la lista de resultados, las
conclusiones y las limitaciones.
 El perfilado debe poseer conocimientos sobre ciencias de la conducta, perfiles criminológicos y
análisis de la escena del crimen, ciencias forenses y reconstrucción de la escena del crimen,
conocimientos sobre métodos y procedimientos de la investigación criminal.
 La reconstrucción debe basarse en hechos.
 El perfil y el análisis de la escena deben estar basados en argumentos lógicos y en razonamiento
analítico, evitando conjeturas y opiniones.
 El perfil y el análisis de la escena deben estar basados en el método científico.
 Las conclusiones deben ser demostrables.
 Los datos y evidencias físicas deben ser entendidos desde el principio de la transferencia de Locard:
toda evidencia debe ser presentada o citada, no se pueden usar datos fantasma.

Crimen action profilinf (R. Kocsis).

El CAP es el producto de la colaboración de un grupo de investigadores encabezados por el psicólogo


forense R. Kocsis. Es una técnica derivada de los conocimientos aportados por la psicología / psiquiatría
forense. Utiliza el procedimiento estadístico para establecer patrones de conducta en agresores, usando
el análisis de clúster, un procedimiento para identificar grupos.

Grupos que establecerían patrones de comportamiento concretos:

 Predador: relacionado con el típico agresor sexual sádico en serie. Se evidencian conductas
deliberadas y planificadas, acompañadas de un nivel de violencia elevado que se refleja en torturas,
múltiples heridas, daños y vejaciones sobre la víctima. La planificación se encuentra relacionada con
un gran proceso de fantasía y parafernalia durante el crimen. Este tipo de agresores suelen ser
blancos, de edad madura, con buena presencia, suelen vivir en pareja o estar casados y son
UNIDAD 3 - 68

consumidores de literatura criminal, lo cual les ayuda a construir sus fantasías y a poseer cierto nivel
de conciencia forense.
 Furioso: coincidiría con la categoría de desorganizado del FBI y con la tipología anger retaliation de
Burguess. Patrón de comportamiento explosivo y descoordinado, con gran ira hacia la víctima.
Dicha ira queda patente en los numerosos daños y heridas que presenta la víctima, especialmente en
cara y ropa. La gran mayoría de la violencia se ejerce antes de la agresión sexual. Estos agresores
suelen ser heterosexuales, desempleados al momento de la comisión del delito, propietarios de un
vehículo nuevo, no consumen drogas ni material pornográfico, suelen estar casados o vivir en pareja.
 Violador: patrón de comportamiento que parece encaminado a obtener una gratificación sexual. La
fuerza usada solo pretende controlar a la víctima para poder cometer el crimen, puede intentar
negociar con la víctima para obtener su colaboración durante el asalto. Este tipo de agresores suelen
dejar evidencias de semen en la escena, selecciona a víctimas con edades superiores a 21 años,
atacan por sorpresa en el mismo lugar donde contactan con la víctima, suelen ser solitarios, no
casados y con mala presencia física.
 Pervertido: patrón caracterizado por la presencia de parafilias, inserción de objetos en la vagina,
semen sobre la víctima o cerca de ella; restos de conducta sexual postmortem o desmembramiento
de la víctima. Estos agresores pueden ser homo o heterosexuales, consumidores de drogas y de
mucho material pornográfico, suelen ser personas relacionadas con varios tipos de actividades
criminales y viajan en coche para cometer sus crímenes.

Psicología investigadora.

Trabajos del Dr. David Canter, experto en psicología ambiental y en la metodología experimental, y su
equipo de la Universidad de Liverpool. Inició sus trabajos con una metodología inductiva alejada de la
del FBI, con una fuerte carga experimental y estadística, partiendo de la recolección y análisis de datos
de crímenes y criminales ya conocidos. El objetivo era obtener patrones de conducta, tipologías y una
metodología más o menos estructurada a la hora de elaborar un perfil criminológico. Algunos de los
principios básicos de esta escuela, así como su metodología incluyen:

 Hipótesis de la consistencia delictiva.

Los seres humanos van adquiriendo a lo largo de su vida una serie de patrones de conducta,
conocimientos, recursos de afrontamiento y adaptación con los que responden a su medio ambiente y
con los que interactúa con otros seres humanos.

Dichos patrones suelen mantenerse consistentes en distintos contextos y a lo largo del tiempo. Teniendo
esto en cuenta y adaptándolo a la cuestión criminológica, un delincuente se comportará en sus crímenes
de forma similar a como se comporta en otras situaciones de su vida no-criminal. El modo de actuar en
su vida nos aporta rasgos de su persona, con lo cual el modo en que se comporta en una escena del
crimen nos debería aportar rasgos también de cómo es él.

A partir de esto, es posible establecer una ecuación A-R-C en la que la A son todas las acciones que
ocurren y que relatan un crimen. C se refiere a las características del delincuente. R es la relación que se
UNIDAD 3 - 69

puede establecer entre A y C. esta ecuación está detrás de todos los estudios que realiza la psicología
investigadora y es la clave para el desarrollo del ofender profiling y del geographical profiling.

 Consistencia interpersonal.

Una interpretación en lo que se refiere a la relación entre delincuente y víctima remite a que el
delincuente se comportará con la víctima igual a como se comporta con el resto de las personas con las
que interactúa en su día a día. A partir de esta hipótesis se pretende identificar distintos patrones de
conducta criminal o facetas:

- Según el tipo de violencia aplicada a la víctima : delincuentes expresivos (violencia como resultado
de un estado emocional, respuesta de ira, venganza o frustración, el objetivo es herir y provocar
sufrimiento) o delincuentes instrumentales (violencia como instrumento para satisfacer alguna
necesidad del delincuente).
- Según las conductas realizadas en la escena del crimen : delincuentes con planificación (inteligentes,
adaptados, socialmente competentes, pueden regular, controlar y planear sus crímenes) o
delincuentes impulsivos (escasas inteligencia, dificultad para el aprendizaje, no controlan sus actos,
se dejan llevar y actúan de forma fortuita y sin organización).
- Según la relación que establece el delincuente con la víctima: víctima como objeto (falta de
sentimiento y empatía, sin interés en la interacción, la víctima es poco más que un objeto para ser
explotado, en ocasiones se exhibe un extremo control sobre ella, deseo de poder que conlleva al
despliegue de una gran cantidad de violencia en forma de mutilación y canibalismo), víctima como
vehículo (sirve para obtener algún objetivo o deseo para el agresor, saben cómo manejar, manipular
y engañar a las personas) y víctima como persona (gran interacción, es una persona significativa y de
valor para el agresor, suele conocerla).

 Metodología de escalamiento multidimensional.

Es una metodología para la identificación de tipologías delictivas. Se basa en el análisis estadístico de


diversas variables de la escena del crimen, características de la víctima, agresor, etc. El objetivo es
encontrar patrones de comportamiento en el agresor que lo asimilen a agresores que actúan de la misma
forma. Se utiliza el Small Space Analisys y el análisis de clúster; ambas analizan las correlaciones entre
las distintas variables y crean grupos de variables que suelen aparecer juntas, diferenciándolas de otras
que no suelen estar presentes a la vez. Los autores pueden elaborar clasificaciones y tipologías con
distintas actividades criminales. Ejemplos:

- Violadores: el tema central en agresiones sexuales consiste en tratar a la víctima como un objeto
sexual. Cinco clústeres:
o Intimidad: pretenden establecer cierto grado de intimidad con la víctima; la ven como persona
más que como objeto; mucha interacción y comunicación con ella durante el asalto, puede
contarle cosas de su vida, hacerle preguntas, preocuparse por su estado, pedirle disculpas; busca
colaboración de parte de ella.
UNIDAD 3 - 70

o Sexualidad: agresor centrado en la actividad sexual; intento de distintos tipos de penetración y


comportamientos con fuerte carácter sexual; si la víctima no opone gran resistencia se quedará
mucho tiempo con ella realizando diversas prácticas sexuales.
o Violencia: la violencia contra la víctima es el eje central de la agresión; suelen usar gran violencia
y fuerza para controlar a la víctima, quien aparece como objeto sobre el que descargar la
agresividad; violencia verbal y física.
o Interacción impersonal: el agresor ve a la víctima como un objeto para usar, no quiere ningún tipo
de relación con ella; la aproximación y el ataque son súbitos o por medio del engaño; desprecio
por la víctima.
o Criminalidad: la agresión es un acto criminal pero no necesariamente con una clara y única
motivación sexual; se produce dentro de una intención criminal más amplia. El agresor puede atar
a la víctima, la amenaza con un arma, le venda los ojos, le roba antes o después de la agresión.

- Incendiarios: en cuanto al tipo de acción: incendiarios expresivos (incendio como modo de expresar
un estado emocional y psicológico; pirómanos) o incendiarios instrumentales (incendio como
instrumento para conseguir un objetivo o beneficio). En cuanto al tipo de objetivo seleccionado:
incendios hacia objetos e incendios hacia personas. De la interacción de dichas facetas se pueden
establecer las siguientes tipologías:
o Instrumental – Persona: relación entre el incendio y la persona que sufre el incendio. Está
relacionada con cuestiones de venganza y el objetivo es el ataque a la víctima.
o Expresivo – Persona: incendio como reflejo de un estado psicológico y emocional; busca la
atención de los demás o aliviar su estrés. Si la víctima es el propio incendiario suele haber notas
de suicidio; éste suele mostrarse y sentirse como víctima, siendo las propias víctimas las que son
percibidas como culpables.
o Instrumental – Objeto: el incendio sirve para conseguir algún beneficio, económico o de
venganza contra alguna persona, venganza que, en vez de dirigirse a la persona, se dirige a alguna
propiedad suya.
o Expresivo – Objeto: se produce como una respuesta emocional a algún tipo de suceso o malestar;
suele elegir espacios públicos para descargar su ira.
UNIDAD 3 - 71

ESTRUCTURACIÓN DEL PERFIL CRIMINOLÓGICO.


OBJETIVOS GENERALES:

 Aportar información sobre el autor o autores del crimen.


 Evitar el bloqueo de la investigación policial aportando hipótesis y nuevas líneas para investigar.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

 Aportar características del criminal que ayuden a reconocerlo o buscarlo.


 Informar probables lugares de actuación futura.
 Indicar probable lugar de residencia o zona por donde suele moverse el criminal.
 Proporcionar información para entender mejor el crimen y a su autor, facilitando así la investigación.
 Priorizar sospechosos y agilizar la investigación.
 Optimizar los recursos de la policía.
 Mostrar estrategias de interrogatorio.

Actualmente, el perfil criminológico se usa en distintos tipos de criminalidad. Holmes y Holmes (2009)
sugieren una serie de tipologías criminales en las que es útil el uso del perfil:

- Agresiones sexuales sádicas.


- Homicidios sexuales.
- Casos de abuso y humillación postmortem.
- Incendios motivados.
- Asesinatos con lujuria y mutilación.
- Violaciones.
- Crímenes ritualistas.
- Abuso sexual a menores.
- Robo de bancos.
- Llamadas o comunicaciones anónimas obscenas.

El perfil puede aportar resultados útiles en una investigación policial cuando:

- El autor del crimen presenta un componente psicológico o psicopatológico que lo distingue


(crímenes sádicos, o los que se producen durante un brote psicótico, los cometidos por psicópatas, o
pirómanos, etc.).
- En el crimen hay una gran interacción criminal-víctima, con un fuerte componente emocional
presentado en forma de ira, venganza, sexualidad, lucro.
- Los crímenes son seriales, donde la repetición posibilita establecer patrones conductuales que
ayuden a conocer, describir e identificar al criminal.

METODOLOGÍA DEL ANÁLISIS DE INVESTIGACIÓN CRIMINAL (CIA) DEL FBI.


UNIDAD 3 - 72

(1) Fase de recogida de información.

Se debe recoger toda la información necesaria, descripción del crimen y de la escena.

La información relacionada con la escena del crimen constituye el elemento con más posibilidades de
desaparecer, contaminarse o alterarse con el paso del tiempo. será necesario recoger muestras físicas,
cómo se relacionan entre sí, así como también las armas utilizadas.

Muy importante es también la recopilación de información referente a la víctima; se debe realizar un


profundo estudio victimológico en el que aparezcan datos referidos a antecedentes, hábitos, rutinas,
estructura familiar, edad, características físicas, psicológicas y sociales.

El trabajo del perfilador debe ser paralelo y en cooperación reciproca con el equipo técnico forense y de
investigación. Es así como el perfilador podrá recoger informaciones sobre la investigación forense y
sobre las pesquisas e hipótesis que barajan los detectives. Debe recoger datos de la autopsio, causa de
muerte, patrón de heridas, e información sobre todas las evidencias físicas recogidas en la escena. Esta
información debe complementarse con material fotográfico o de video de la escena y de la víctima.

En esta fase no se recoge información sobre el posible sospechoso, ya que puede perjudicar e interferir
en la elaboración del perfil.

(2) Fase de toma de decisión.

Se organiza y estructura la información recogida con el objetivo de tomar decisiones respecto a 7


elementos del crimen:

 Tipo y estilo de homicidio, según la clasificación de asesinatos múltiples: singular, doble, triple,
masa (4 o + víctimas, 1 escena), frenético (2 o + víctimas, 2 o + escenas), serial (3 o + víctimas, 3 o
+ escenas, periodo de enfriamiento).
 Intencionalidad primaria del crimen: por negocio, por cuestiones emocionales o personales, por
intencionalidad sexual.
 Riesgo de la víctima: la mayor o menor posibilidad de que un sujeto se convierta en víctima; se
tienen en cuenta características físicas, psicológicas y sociales; el criminal seleccionará a la víctima
que suponga un menor riesgo para él, lo que habitualmente suele coincidir con víctimas de alto
riesgo.
 Riesgo del criminal: el criminal realiza conductas que le ponen en mayor o menor riesgo de ser
atrapado; conocer esto nos ayudará a hacernos una idea de ante qué tipo de sujeto nos encontramos;
se puede analizar para esto si es planificado, si piensa que lo pueden detener, si es meticuloso o
impulsivo.
 Escalamiento: este análisis facilita conocer cómo se comportará el criminal en futuros actos; se
debe evaluar la secuencia de actos cometido tratando de establecer un patrón de mantenimiento o
escalamiento en sus actuaciones.
UNIDAD 3 - 73

 Factores temporales: tiempo requerido para matar a la víctima, para cometer determinados actos
con la víctima, para manipularla, para abandonarla tras el crimen, si el crimen sucede en la noche o
en el día nos puede brindar información sobre el estilo de vida del criminal.
 Factores geográficos: lugar donde contactan la víctima y el agresor, dónde suceden los hechos,
donde es abandonado el cuerpo; esto brinda información sobre el medio de transporte utilizado y
conocimiento de la zona.

Feedback N° 1: validación del perfil con la escena, evidencias, decisiones, recomendaciones.

Feedback N° 2: nuevas evidencias (luego de la fase 5).

(3) Fase de evaluación de crimen.

Se realiza la reconstrucción del hecho analizando la secuencia de comportamientos realizados por el


criminal y por la víctima. Uno de los propósitos es clasificar el crimen según la tipología organizado-
desorganizado y las implicaciones que esto conlleva. También es posible evaluar si hay indicios de
alteración y preparación de la escena del crimen para ocultar lo sucedido; en este caso, se debe valorar
por qué se produce esta alteración, qué intención esconde amañar la escena; en función del grado de
perfección que presente, la alteración de la escena supondrá una serie de conocimientos y conciencia
forense por parte del criminal.

En esta fase también se analiza la motivación del crimen, lo cual requiere adentrarse en los
pensamientos y conducta del criminal. Criminales organizados actúan según un pensamiento lógico y
racional; los desorganizados tienen motivaciones asociadas a algún tipo de trastorno mental, por lo que
las conductas son azarosas, extrañas, carentes de lógica, o fruto del abuso de sustancias.

(4) Fase del perfil criminológico.

Se presenta el perfil que trata de dar información sobre el autor desconocido del crimen. Incluye:
información demográfica, características físicas, psicológicas, biográficas, recomendaciones a la hora de
entrevistar o interrogar al presunto culpable. El perfil es un elemento dinámico, está abierto a una
constante retroalimentación y reelaboración.

(5) Fase de investigación.

Continua reelaboración del perfil; el perfilador es un asesor del equipo de investigación y participa en la
toma de decisiones hasta la identificación y detención del culpable.

(6) Fase de detención.

Cuando el sospechoso se declara culpable, resulta provechoso para el perfilador entrevistarse con él para
validar los elementos y procesos mostrados en el perfil, evaluando su validez y precisión.

METODOLOGÍA DE LA PSICOLOGÍA INVESTIGADORA (IP).


UNIDAD 3 - 74

El criminal va contando una historia a través de sus crímenes, una narración en la que nos habla, entre
otras cosas, de él mismo. Cada crimen es un capítulo, con lo que el perfilador debe saber “leer” ese
crimen y entresacar aquellas características del crimen que deja impresas en la escena del crimen.

Desde el enfoque de la IP se plantea el modelo de los 5 factores, los cuales son elementos que hay que
tener en cuenta cuando analizamos un crimen, ya que ellos reflejan el pasado y el presente del criminal:

 Coherencia interpersonal: un criminal se comportará con las víctimas de la misma manera a como
se comportará con otras personas; existe una consistencia en sus relaciones criminales y no
criminales. El perfilador debe identificar las conductas de interacción con la víctima que el criminal
ha mostrado durante el crimen y extrapolarlas a su día a día.
 Significado del tiempo y el espacio: remite al perfil geográfico y al análisis de desplazamiento al
crimen; el tiempo en el que sucede el crimen y el espacio donde acaece son elementos elegidos a
priori, de forma consciente, premeditada y voluntaria, lo cual está relacionado con el mapa mental y
actividades rutinarias del criminal. Algunos factores que influyen en la elección de la localización de
un crimen son: cronología de la serie (en asesinatos en serie, a medida que los crímenes aumentan, el
criminal debe extender su radio de acción, para lo cual debe ampliar su conocimiento espacial,
pudiendo recurrir a experiencias pasadas para este fin); edad (criminales jóvenes viajan menos);
nivel intelectual (a mayor capacidad intelectual, mayor desplazamiento); situaciones personales
(empleo, estado civil, responsabilidades familiares); medio de transporte (de esto depende también la
posibilidad de desplazamiento).
 Características del criminal: la metodología de la IP es inductiva, compara el caso actual con datos
aportados por crímenes y crímenes y criminales similares. Mediante el análisis estadístico con
metodología de escalamiento multidimensional, los investigadores tratan de identificar patrones de
comportamiento a través de conductas que suelen producirse juntas en un mismo tipo de criminal. El
perfilador identificaría al criminal en cuestión dentro de una clasificación en función del tipo
criminal al que se refiera, y a partir de ahí extrapolará el patrón de comportamiento que
probablemente presente el autor de ese crimen.
 Carrera criminal: capacidad de adaptación y cambio, especialmente relevante en criminalidad
serial, donde podemos evaluar la evolución del MO y el posible contacto que ha tenido el criminal
con otras tipologías criminales.
 Conciencia forense: muestra un aprendizaje del criminal basado en su experiencia con el sistema de
justicia y con los métodos de investigación de la policía; esto se refleja en los actos de precaución
desplegados en la escena del crimen.

El trabajo del perfilador partiría de dos conceptos:

 Consistencia: implica que los criminales muestran patrones de comportamiento similares en distintas
situaciones.

 Diferenciación: aspecto con el que debe asociarse la consistencia para que seamos capaces de
distinguir entre distintos tipos de criminales. Un elemento diferenciador es la interacción entre criminal
y víctima.
UNIDAD 3 - 75

A partir de dichos conceptos, Canter plantea la ecuación del perfil A  C, donde A son todas las
conductas que se desarrollan en el crimen y que conoce la policía antes de conocer al culpable, C son las
características del criminal desconocido, y la flecha correspondería al proceso de inferencia que puede
realizarse entre las conductas que pueden identificarse en la escena del crimen y las características de su
autor.

METODOLOGÍA DEL ANÁLISIS DE LAS EVIDENCIAS DE COMPORTAMIENTO


(BEA).

B. Turvey desarrolló el único modelo de elaboración de perfiles basados en una metodología deductiva.
Incluye el examen e interpretación de las evidencias físicas y victimología y las características de la
escena del crimen. Es ideográfico porque estudia los aspectos de un caso individual, sin tener en cuenta
casos similares, y es deductivo porque sus inferencias y conclusiones no están basadas en predicciones
nomotéticas, sino en el pensamiento crítico, el método científico y la lógica deductiva.

Dos contextos dentro de los cuales se puede utilizar es en la fase de investigación policial y en la fase
judicial. Ambos tienen implicancias distintas en el uso del método y en los objetivos que persiguen.

En el caso de la investigación policial, los objetivos serían:

 Evaluar la naturaleza y valor de las evidencias de comportamiento de un crimen particular o de una


serie de crímenes.
 Reducir el número de sospechosos posibles.
 Priorizar entre los sospechosos restantes.
 Vincular crímenes relacionados.
 Evaluar la escalada hacia crímenes más o menos violentos.
 Proporcionar estrategias y líneas de investigación relevantes.
 Ayudar a mantener una línea de investigación basada en evidencias.

Fases del BEA:

(1) Análisis forense.

Refiere al examen, estudio e interpretación de todas y cada una de las evidencias físicas recogidas en la
escena. El perfilador deberá evaluar la calidad, veracidad y valor que dichas evidencias tienen en el
caso. Así también, debe deducir los comportamientos llevados a cabo por el agresor y la víctima en la
escena del crimen basándose en hechos contrastables que provengan del análisis correcto de las
evidencias y no de conjeturas, suposiciones y prejuicios.

En esta fase, el objetivo es la reconstrucción de los hechos. Para ello las evidencias se clasifican en:

- Evidencias de secuencia (permiten establecer cronología de los sucesos).


- Evidencias de dirección (a dónde fue algo o de dónde vino, huellas, pisadas, trayectorias de
proyectiles).
UNIDAD 3 - 76

- Evidencias de localización (muestran dónde estaba un objeto o en qué posición se encontraba algo
respecto a otro objeto).
- Evidencias de acción (muestran acciones que ocurrieron durante los hechos).
- Evidencias de contacto (muestran conexión entre dos personas, objetos o lugares).
- Evidencias de identificación (ayudan a identificar a determinada persona).
- Evidencias de limitación (límites de la escena del crimen, existencia de escenas secundarias).
- Evidencias inferidas (muestran que hay algo que falta en la escena pero que se puede inferir que
estaba allí).
- Evidencias temporales (pueden orientar temporalmente sobre cuándo ocurrieron los hechos).
- Evidencias psicológicas (motivación del crimen).

El perfilador reconstruye la escena deduciendo las conductas realizadas por la víctima, por el agresor y
la interacción entre ellos.

(2) Victimología.

El perfilador investiga, establece y evalúa las características e historia de la víctima con el objetivo de
conocer más a su agresor. En relación a la criminología ambiental, el crimen se produce cuando víctima
y criminal coinciden en el espacio y tiempo compartiendo nodos dentro de sus rutinas cotidianas, con lo
cual conocer determinadas características de la víctima nos puede ayudar a inferir características del
agresor.

Se debe evaluar el nivel de riesgo de la víctima, realizar una reconstrucción de las últimas 24 horas de la
víctima y un análisis exhaustivo de todos los datos de esta que puedan resultar interesantes para
relacionarlos con su agresor.

(3) Características de la escena del crimen.

En esta fase se pretende identificar y evaluar una serie de características:

- Tipo de localización de la escena.


- Tipo de escena (primaria, secundaria, intermedia).
- Vinculación de personas a la escena.
- Método de aproximación del criminal.
- Método de ataque.
- Método de control.
- Actos de precaución o alteración de la escena.

(4) Características del criminal.

En esta última fase se integra toda la información recopilada en fases previas, tratando de mostrar toda
aquella información sobre el autor del crimen que pueda ayudar a su identificación. El perfil debe dar
información sobre:
UNIDAD 3 - 77

- Conocimiento de la víctima por parte del criminal: si el agresor es conocido o no de la víctima.


- Conocimiento de la escena por parte del criminal: el criminal tiende a actuar en lugares seguros para
él, zonas que conoce; el perfilador debe analizar la capacidad de elección que ha tenido el criminal
respecto a la escena y el conocimiento que tiene de ella.
- Conocimiento sobre métodos y materiales.
- Antecedentes y carrera criminal: el delincuente va cambiando su forma de actuar, lo que queda
reflejado principalmente en su MO y en los actos de precaución que realiza en la escena.

UNA METODOLOGÍA INTEGRADORA.

Las características principales de este modelo son: integrar la metodología inductiva y deductiva, y
establecer las distintas fases en las que el perfilador puede intervenir dentro de una investigación policial
no sólo con su perfil, sino realizando otros análisis y valoraciones.

Se utiliza como base el análisis deductivo, sobre el cual se integran los datos que inductivamente se
puedan adquirir respecto al caso en cuestión. Los efectos que los datos inductivos tendrán pueden ser:

- Reforzar las conclusiones deductivas.


- Cuestionar las conclusiones deductivas.
- Rellenar los huecos que no cubre la deducción por falta de evidencia.

Es necesario clarificar qué información del perfil es puramente inductiva, cuál es puramente deductiva y
cuál está basada en ambos métodos.

Este modelo pretende mostrar la figura del perfilador como un asesor dentro de la investigación policial,
presentando varias fases en las que la aportación del perfilador puede resultar útil y varias técnicas,
además del perfil, que pueden ser usadas de forma paralela y complementaria como apoyo al equipo
investigador. Las fases de este modelo son:

(1) Recogida y análisis preliminar de la información del caso.

El perfilador inicia su trabajo con una recopilación exhaustiva de toda la documentación concerniente al
caso en cuestión, en esta fase ninguna información sobra. Información útil puede ser:

 Documentación sobre la escena del crimen.


 Informes forenses.
 Informe de la necropsia.
 Declaraciones, entrevistas e interrogatorios.
 Información sobre la víctima.
 Información sobre pesquisas y líneas de investigación de los encargados de la investigación.

Uno de los problemas posibles en esta fase es que la información que se tiene hasta entonces no está
recogida, estructurada y pensada para hacer un perfil criminológico, sino para llevar a cabo una
investigación policial. Una vez recopilada toda la información, se debe analizar y filtrar la información
UNIDAD 3 - 78

útil para el resto de fases. Al final de esta fase, se cuenta con: información que se posee, información
que no se posee e información que se puede conseguir.

(2) Análisis criminológico y geográfico del caso.

 Análisis forense: análisis de toda la información técnica-forense del caso, para evaluar todos los
indicioso recogidos y analizado de la escena del crimen con el objetivo de inferir los
comportamientos que fueron realizados por el criminal y la víctima, pudiendo así reconstruir los
hechos.
 Análisis del MO y firma: inferir las conductas realizadas por el criminal en la escena del crimen,
junto con la información que pueda ser facilitada por el equipo de investigación. Esta descripción
debe ser detallada, distinguiendo entre: conductas para realizar el crimen, conductas para ocultar la
identidad del criminal, conductas para facilitar la huida. A su vez, dichas conductas se subdividen
en: acciones, pensamientos, materiales/conocimientos. Las conductas deben tener una consecuencia,
la cual puede coincidir con la deseada o no por el criminal.
Descripto el MO, el perfilador debería contestar preguntas referidas a: planificación,
conocimientos/habilidades, evolución del MO, nivel de riesgo, actos de precaución y coincidencia
forense.
Además, el perfilador debe identificar conductas que considere parte de la firma del criminal, cuyos
objetivos serán: identificar la motivación e identificar reincidencia.
 Análisis victimológico: conociendo a la víctima, es posible conocer a su agresor. Esta interacción de
conocimiento va a ser mayor o menor en función de la vinculación que haya entre el criminal y la
víctima. La víctima entra en contacto con el criminal y eso supone una transferencia; si podemos
analizar esta transferencia, obtendremos datos sobre el criminal. Dicha transferencia puede ser: física
(indicios forenses como semen, huellas, sangre, restos de fibras), psicológica (la víctima tiene un
significado psicológico para el criminal, explícito o implícito), espacio-temporales (el criminal
comparte espacio y tiempo con la víctima, elementos que deben considerarse relevantes).
El perfilador deberá analizar el estilo de vida de la víctima, identificando sus características físicas,
psicológicas y sociales. En algunos casos, se puede optar por realizar una autopsia psicológica. Con
todos los datos que se dispongan de la víctima se debe identificar el nivel de riesgo, reconstruir las
últimas horas de vida (lugares visitados, horarios, interacciones con otras personas, actividades
realizadas, estado emocional, psicológico y físico, trayectos y medios de transporte utilizados),
identificar relación criminal-víctima.
 Análisis geográfico: implica pensar en el criminal desde un punto de vista geográfico, de tiempos,
espacios y movimientos. Para ello se debe realizar: 1) Análisis geográfico de la/s escena/s, 2)
Establecer si el autor es local o forastero, 3) Vinculación de casos, 4) Análisis de desplazamiento al
crimen; 5) Identificación del punto de anclaje; 6) Identificar la zona de actuación.
(3) Análisis I+D.

Esta no es una fase en sí misma, sino una estrategia de trabajo que se sigue durante todo el proceso. Es
preferible trabajar de base con la metodología deductiva y usar la inductiva para completar y
complementar. El conocimiento inductivo podrá corroborar o cuestionar nuestra conclusión inductiva;
UNIDAD 3 - 79

cuando no sea posible deducir, podremos optar por aportar datos meramente inductivos, basados en
probabilidades, pero con sólidos fundamentos.

(4) El perfil criminológico.

En este punto se dispone de suficiente información para presentar un perfil criminológico al equipo de
investigación. El perfil debe presentarse por escrito, estar basado en evidencias, mejor calidad que
cantidad, que la información sea relevante, que sirva a la investigación.

(5) Asesoramiento.

El perfil es una técnica más dentro de la investigación policial y el perfilador es una figura de
asesoramiento más allá de la aportación de dicho perfil. Entre los otros aportes que éste puede hacer, se
incluyen:

 Análisis de vinculación de crímenes.


 Priorización de zona de patrullaje.
 Priorización de sospechosos.
 Participación en la toma de decisiones y estrategia.
 Estrategia de interrogatorios.
 Relación y uso de los medios de comunicación.
 Contraperfil (cuando se tiene detenido a un sospechoso, se realiza el contraperfil para observar si el
perfil se ajusta o no al perfil que mostraría el autor del crimen).
 Formación.

(6) Evaluación del perfil.

Una vez que el caso está cerrado y tenemos al culpable del crimen, el perfilador debe realizar un análisis
crítico de su perfil, evaluando el nivel de corrección de éste. Debe ser constructivo, identificando los
procesos que han ofrecido datos válidos y precisos para potenciarlos en el futuro, e identificando
también aquellos procesos que se han mostrado erróneos. Es fundamental para retroalimentar el
resultado de su trabajo e identificar las potencialidades y debilidades profesionales y formativas que
pueda tener.

ELABORACIÓN DEL INFORME.

La aportación del perfilador debe quedar reflejada en un informe escrito en el que se presente el perfil
criminológico.

El perfilador debe conocer, manejar y procesar el mayor número de información posible del caso, lo cual
supone un gran esfuerzo de síntesis, análisis e integración que requiere de una gran capacidad para
manejar y ordenar datos. Es necesario filtrar y ordenar la información según criterios y objetivos que
persigue el perfil, evitando caer en informes diagnósticos, psicoevolutivos o terapéuticos.
UNIDAD 3 - 80

El informe debe dar información respecto a las siguientes áreas:

 Características demográficas: edad, sexo, raza, nivel educativo, profesión, situación laboral, estado
civil.
 Características físicas: peso, estatura, complexión, defectos o marcas.
 Características psicológicas: patología, inteligencia, consumo de drogas, interacción social,
interacción familiar, control/impulsividad, psicopatía, motivación del crimen, sexualidad.
 Características geográficas: ubicación del punto de anclaje, zona de actuación, uso de medios de
transporte.
 Características del crimen: relación con otros crímenes, actuación en solitario o con cómplices,
historia delictiva.
 Características del próximo crimen: posibilidad de que vuelva a atacar, evolución de la violencia,
tiempo promedio para un nuevo ataque, día u horas más probables de ataque, tipo de víctimas,
descripción del MO.
 Recomendaciones para investigadores: si el agresor está al tanto de la investigación, conciencia
forense, cómo afecta la actividad criminal al resto de su vida, información sobre medios de
comunicación, utilidad de publicar el perfil, recomendaciones para el interrogatorio.

El informe debe destacar la información que sea relevante para:

- Identificar al criminal o establecer criterios para priorizar sospechosos.


- Identificar la zona donde poder encontrar al criminal.
- Identificar a la víctima potencial.
- Identificar la zona de actuación futura.
UNIDAD 3 - 81

EL PERFIL CRIMINOLÓGICO COMO TÉCNICA FORENSE.


Un uso paralelo del perfil criminológico en una nueva situación dentro del tratamiento del hecho
delictivo remite a la fase judicial o procesal. En éste ámbito el perfilador puede auxiliar a la
administración de justicia, aportando sus conocimientos técnicos sobre determinados aspectos del
comportamiento criminal, actuando en este caso como perito experto. El proceso penal en que se
encajaría la actuación del perfilador, sigue las siguientes fases:
(1) Actuaciones anteriores a la fase de instrucción: fase pre-procesal, el conocimiento lo tiene la
policía judicial que será la primera en tener noticias de tales hechos.
(2) Fase de instrucción: la investigación está encaminada al esclarecimiento de los hechos delictivos y
al descubrimiento de sus autores.
(3) Fase de juicio oral: fase en la que cada parte interviniente dentro del proceso fija sus peticiones y
medios de prueba que tenga intención de utilizar, entre ellos el uso de peritos expertos. El órgano
judicial dictará sentencia.
(4) Fase de impugnación: la sentencia puede ser recurrida ante un órgano superior cuando alguna de
las partes así lo solicite.
(5) Fase de ejecución: cuando se cumple la sentencia dictada por el órgano judicial.
La actuación del perfilador en este proceso se daría en la fase del juicio oral. Las características del
perito son:
 Es un tercero procesal, es decir, una persona ajena al proceso concreto en el que va a intervenir, que
no puede ser ni una de las partes ni el propio juez.
 Puede ser una persona física o jurídica (academia, institución cultural o científica).
 Es una persona que posee conocimientos especializados.
 No ha presenciado los hechos, es decir, no se le trae al proceso por esta circunstancia, sino que se
requiere su intervención por poseer unos conocimientos especializados, aunque debemos tener
presente que existe una excepción en el caso del testigo-perito.
El objeto susceptible de ser peritado es amplio hoy en día, por lo que el perito puede ser un arquitecto,
un médico, un psicólogo o cualquier profesional dotado de conocimientos especializados y reconocidos
mediante título oficial. El perito puede ser de dos clases: el que es nombrado judicialmente y el que
actúa de parte previa aceptación del juez. Ambos ejercen la misma influencia en el juicio.
La polémica que siempre rodea al perfil criminológico en un proceso es su admisibilidad como prueba.
Esta polémica, que acompaña siempre a las distintas pruebas periciales y que forma parte de estrategias
de defensa y acusación, está muy relacionada con el intento de conciliar dos mundos muy distintos, el
mundo científico y el judicial. Se pueden hacer algunas distinciones entre justicia y psicología que hacen
que ambas ciencias no siempre se comprendan entre sí; las mismas pueden aplicarse a la relación perfil-
justicia:
 Distintos focos de interés: la justicia es ideográfica, la psicología es nomotética.
 Difieren en los objetivos buscados: la justicia busca un veredicto, la psicología busca contribuir al
conocimiento.
UNIDAD 3 - 82

 Distintas explicaciones a las acciones humanas: la psicología busca las causas que están fuera del
control directo del individuo, buscando factores que influyen; la justicia se remite a la
responsabilidad personal por sobre todo.
 Distintas formas de contribuir a la obtención de conocimientos: la psicología está centrada en los
procesos que explican la conducta humana, mientras que la justicia se centra en las narraciones que
explican esa conducta.
Pero estas diferencias no sólo no son irreconciliables, sino que ya puede considerarse larga y provechosa
la relación que las une. En sus inicios las reticencias fueron muchas, pero la contribución que la
psicología ha hecho al ámbito jurídico hoy en día es innegable, llevando incluso al desarrollo de una
rama de la psicología dedicada a esta relación: la psicología jurídica.
Áreas en las que la presencia de la psicología y la técnica del perfil pueden contribuir:
 Información: remite a la valoración de la información, la cual es crucial en un proceso judicial, ya
que todas las actuaciones y valoraciones se realizan a partir de determinada información. La psicología
ha desarrollado una serie de estudios acerca de la veracidad del testimonio, los procedimientos de
entrevista a testigos y víctimas o las características del recuerdo en testigos, etc., los cuales tienen como
objetivo central valorar y evaluar la veracidad de las evidencias informativas que se usan en el terreno
legal.
 Patrones de acciones criminales: uno de los resultados concretos más interesantes para el ámbito de
la justicia del estudio del comportamiento criminal es el conocimiento que se está adquiriendo en cuanto
a patrones delictivos, que tiene como objetivo describir perfiles típicos de actividad criminal de tal
manera que seamos capaces de identificar y predecir cómo se comportará determinado criminal. En el
sistema judicial, un ejemplo práctico de esta área sería el uso del contraperfil.
Es posible establecer qué influencias y qué distintos tratamientos pueden tener un perfil en un juicio oral
en función de si ha sido elaborado con metodología inductiva o deductiva. Un perfil elaborado con una
metodología inductiva puede ser presentado con una fuerte argumentación lógica pasada en análisis y
resultados estadísticos, lo cual reviste al perfil de un halo científico que sea bien admitido por el
tribunal. La desventaja de esta metodología estriba en que debe moverse en el terreno de la probabilidad,
de la comparación y la extrapolación con otros casos. Su fortaleza puede convertirse en su mayor
debilidad, ya que la justicia no puede usar la estadística cuando se trata de la vida o la libertad de una
persona.
En cuanto a la metodología deductiva, ésta se basa en las evidencias conocidas del caso, no atiende a lo
que haya ocurrido en otros casos más o menos parecidos, es ideográfica al igual que la justica, se dedica
al caso único, quiere saber sobre el acusado actual en el momento del crimen. El perfil está centrado en
el análisis de las evidencias comportamentales de la escena del crimen, trata de razonar y argumentar en
base a lo sucedido en esa escena y crimen concreto. Su aportación es percibida como muy creíble y
explicativa de lo acontecido en la escena y de cómo es el criminal que ha cometido el crimen. El perfil
basado en la metodología deductiva puede aportar información más susceptible de ser admitida en un
juicio, que uno basado en metodología inductiva. La desventaja, es que se ve influenciada por la
capacidad del perfilador para usar el pensamiento deductivo y por la cantidad de información a la que ha
tenido acceso respecto al caso. La metodología inductiva le permite rellenar “huecos” correspondientes a
UNIDAD 3 - 83

las evidencias no accesibles o encontradas, a través del conocimiento que se tiene de otros casos o
criminales similares, sin embargo, con esta metodología eso no es posible si se usa de forma ortodoxa. A
veces, estos perfiles han sido tachados de especulativos o basados en puras opiniones personales, por lo
que son rechazados en el tribunal.
Hay que diferenciar el perfil criminológico como herramienta de investigación policial del perfil en la
sala de justicia. Son ámbitos completamente distintos y el perfil no se puede usar de la misma manera
porque ni los objetivos pueden ser los mismos ni la información con la que se trabaja es la misma. El
perfil como herramienta policial no puede llegar a los niveles de individualización que el sistema
judicial necesita, ninguna información que el perfil pueda aportar va a señalar individual y
específicamente al acusado como lo puede hacer una prueba de ADN o dactiloscopia. La
individualización se sustituye por la orientación, la probabilidad y la compatibilidad, lo que hace que el
perfil usado así, sin modificar ni adaptar, sea muchas veces desestimado en un tribunal.
El perfilador, en una investigación criminal, es un elemento de análisis y orientación para los
investigadores, pero en la sala de justicia debe adoptar una postura de perito y tiene como misión
explicar, informar y dar a conocer lo que los magistrados no saben.

ANÁLISIS DEL ESTADO MENTAL DEL CRIMINAL DURANTE EL CRIMEN.


El perfil criminológico puede ofrecer el análisis del estado mental del criminal antes, durante e
inmediatamente después de la comisión del crimen.
Psicólogos y psiquiatras se encargan de hacer algo similar al valorar la imputabilidad del criminal, pero
con algunas diferencias. El concepto de imputabilidad proviene del latín “imputare”, que significa
“atribuir” y refiere al hecho de que “será considerado totalmente imputable todo aquel mayor de edad
penal que no presente anomalía, alteración mental, intoxicación o abstinencia a drogas psicotrópicas,
alteraciones de la percepción o trastorno mental transitorio (no buscado de propósito para delinquir)
en el momento de los hechos que afecte la comprensión de lo ilícito (capacidad cognoscitiva) o la
capacidad para adecuar su conducta a dicha comprensión (capacidad volitiva)” (Esbec y Gómez-
Jarabo, 2000). La condición de imputable se presume en todo ser humano y su afectación deberá ser
probada como el hecho delictivo mismo.
Esto entraña dificultades porque se evalúan capacidades volitivas y cognoscitivas del sujeto en el
presenta, para aplicarla a un hecho que ocurrió en el pasado, con lo cual las respuestas que obtenemos en
el presente son poco representativas del sujeto en el momento de los hechos. La labor del perfilador
podría mitigar este problema analizando y valorando las evidencias del comportamiento en la escena del
delito y dando información sobre el estado mental que debía presentar el autor de ese delito, recurriendo
a información de lo realizado en el momento mismo de los hechos. Para ello, debe analizar:
 Selección del objetivo-víctima: si la víctima es de oportunidad o es seleccionada; esto último implica
cierta planeación, conductas de acecho, control, gestión de la información sobre rutinas, horarios,
recorridos, lo cual sería menos compatible con alteraciones de la percepción o trastornos mentales.
 Modus operandi: puede indicar también el nivel de planificación y la complejidad de éste, lo que
estaría relacionado con la capacidad cognitiva. MO altamente sofisticados serían menos compatibles
con una alteración mental transitoria, o un brote psicótico que afectara a su imputabilidad.
UNIDAD 3 - 84

 Análisis de heridas: características y número de heridas o lesiones pueden darnos información


respecto al estado mental del acusado en el momento del delito. La capacidad cognitiva puede
valorarse por medio del tipo de heridas, su ejecución y localización, el arma utilizada, etc. Heridas
de gran precisión en ejecución y letalidad serian menos compatibles con alteraciones perceptivas,
trastornos mentales transitorios o síndrome de abstinencia; el número de heridas puede informar
sobre la capacidad volitiva del sujeto, impulso, ensañamiento, pérdida de control y capacidad de
inhibición de la conducta.
Analizando los comportamientos realizados durante el crimen, podemos evaluar:
 Orientación: si el criminal estaba orientado en hora, fecha y localización espacial.
 Periodo de atención: capacidad de atención que poseía en función de las conductas del MO
desplegadas,
 Memoria reciente: recordar personas, lugares, eventos que han estado involucrados recientemente en
la vida de la persona, análisis de las horas previas al delito; del MO se puede concluir si pudo tener
alterada su memoria reciente.
 Memoria remota: recordar personas, lugares, hechos que han ocurrido hace mucho tiempo; puede ser
más complicada de valorar.
 Juicio: se valora la capacidad cognitiva del sujeto para procesar y manipular información de forma
inteligente y para proponer soluciones alternativas a un problema o situación determinada,
analizando el comportamiento y el MO.
El perfilador puede ofrecer información paralela y complementaria a la que ofrecen psicólogos y
psiquiatras respecto al estado mental e imputabilidad.

AUTOPSIA PSICOLÓGICA.*
Se ha utilizado en el estudio de los suicidios y en otras formas de violencia, diferenciándola de la técnica
conocida como Equivocal Death Analisys. La principal diferencia es que en esta última los especialistas
comienzan su investigación desde el examen de la escena del crimen, y realizan sus propias entrevistas,
independientemente de la investigación policial.

R. Litman en 1958 inició el uso de la AP, a la cual define como un método de investigación
retrospectivo e indirecto de las características de personalidad y de las condiciones que en vida tuvo un
individuo, con el objetivo de acercarse a la comprensión de las circunstancias de su muerte. T. García la
define como la exploración retrospectiva e indirecta de la personalidad y de la vida de una persona ya
fallecida. Se trata de un procedimiento para evaluar, después de la muerte, cómo era la víctima antes de
que falleciera. Consiste en reconstruir en un sentido biográfico la vida de la persona que ha muerto,
enfatizando aspectos tales como su estilo de vida, personalidad, estresores recientes, enfermedad mental
y comunicación de ideas orientadas a la muerte, focalizando en los últimos días y horas.

Características de la AP:

 Carácter retrospectivo de la recogida de información.


 Estado físico y psíquico de la víctima.
UNIDAD 3 - 85

El Modelo de Autopsia Psicológica (MAP) utilizado, diseñado y adaptado por T. García es un método
completamente estructurado para evitar posibles sesgos y elementos subjetivos, que obliga a todos los
que lo utilizan a actuar de la misma manera. Durante su validación se perfeccionó con la incorporación
de nuevos ítems, dando lugar al Modelo Integrado (MAPI).

Además de utilizarse en evaluación de suicidios, como técnica pericial sirve en la investigación de


muertes traumáticas, con el objetivo de determinar si la causa de muerte fue homicidio, suicidio o simple
accidente.

Las fuentes de información que se utilizan son todas aquellas que puedan proporcionar datos relevantes
de la víctima. Algunas indicaciones a la hora de escoger las fuentes de información son:

 Personas cercanas al fallecido.


 Previamente consultadas con los investigadores policiales para evitar la contaminación en el proceso
de investigación.
 Fuentes neutras, que siempre deben ser entrevistadas (Ej.: camarero de un bar).
 Médicos de familia, médicos de asistencia de cualquier especialidad, particularmente profesionales
de la salud mental.

Se debe enfatizar en la necesidad de una correcta selección de las fuentes, de ello depende la calidad y
objetividad de la información y la confiabilidad de los resultados.

Información que se debe recabar sobre la víctima:

 Estado físico: enfermedades, uso de medicamentos o drogas.


 Estado mental.
 Posibles áreas de conflicto.
 Contexto y ambiente de la víctima.
 Condiciones y características en el momento de la muerte.

Existe una derivación de esta técnica usada para el análisis de muertes equivocas, llamada Equivocal
Death Analysis (EDA); las diferencias en relación a la AP son:

 La EDA no se centra sólo en suicidio sino en cualquier muerte sobre la que se tengan dudas respecto
a su naturaleza.
 Se realiza por personal dedicado a la investigación policial.
 Además del análisis psicológico de la víctima, la EDA utiliza los conocimientos aportados por la
criminología y las ciencias forenses.

En la EDA deben analizarse tres áreas:

 Victimología: se realiza una autopsia completa, analizando la posible relación de la víctima con la
naturaleza suicida de la muerte, pero atendiendo también a la persona en su relación con la
UNIDAD 3 - 86

victimización, o sea su nivel de riesgo como víctima, su relación con la criminalidad y con un
posible agresor.
 Escena de la muerte: identificar evidencias que puedan indicar alteración o intento de manipular lo
sucedido; se analiza el MO desde la perspectiva de que la víctima es a la vez agresor (autoagresión),
como de que víctima y agresor son personas distintas. Se analiza el patrón de heridas.
 Reconstrucción del suceso: hay que contextualizar el suceso en la dimensión témporo-espacial, para
ello se elabora una línea del tiempo que reconstruya la vida de la víctima en las últimas 24 a 48
horas, o más.

Esta técnica es usada en la investigación policial para indicar vías de investigación probables cuando las
evidencias médico-forenses no son capaces de determinar con exactitud la causa de muerte. En el
terreno judicial se usa principalmente en casos en los que intervienen empresas aseguradoras o en
aquellos procesos en los que la naturaleza de la muerte adquiere un valor decisivo.

ANÁLISIS DE ESCENAS AMAÑADAS.


El perfilador es un experto cualificado para elaborar peritajes en los que se valore la posibilidad de que
una escena del crimen haya sido amañada para ocultar lo que realmente ocurrió en ella.

La alteración de la escena, a priori, puede verse muy relacionada con la intención del criminal por
entorpecer la labor policial, pero es posible que la simulación también se dé por parte de la víctima
personalmente, o por personas que tratan de defenderla.

Para elaborar un análisis de escena amañada se siguen las siguientes fases:

 Análisis victimológico: centrado en la escena y sus evidencias; la AP es fundamental, ya que


muchas escenas amañadas quieren simular o disimular un suicidio.
 Análisis del patrón de heridas: con el informe de la autopsia se puede valorar si las heridas que
presenta la víctima son compatibles o no con la escena y con el aparente móvil; una descripción de
las heridas y de sus mecanismos de producción pueden aportar información relevante.
 Comparar declaraciones de testigos y sospechosos con las evidencias de la escena: aquí pueden
reflejarse contradicciones.
 Reconstrucción del suceso: se analizan las contradicciones para plantear un móvil alternativo al
aparente.

Este tipo de peritaje tiene un problema principal, el acceso que necesita el perfilador a la escena y toda la
información forense, técnica y de investigación sobre el caso, para detectar lo que se denomina “red
flag”.

VINCULACIÓN DE CASOS.
La técnica del perfil criminológico es una metodología muy adecuada para vincular casos, es decir,
establecer conexiones entre distintos casos relacionándolos con un mismo autor. Resulta útil realizar un
UNIDAD 3 - 87

análisis de vinculación para establecer la posible conexión entre los distintos casos. Suele ser una
herramienta muy utilizada en casos de criminalidad serial.

Uno de los mayores retos a los que se puede enfrentar un investigador policial es un caso de
criminalidad serial, especialmente si se trata de asesinato serial. El primer problema que se puede
presentar es identificar la serie, es decir, encontrar crímenes que forman parte de la misma serie y que
están siendo cometidos por el mismo criminal/es.

Variables que influyen y complican los esfuerzos por vincular una serie:

 Miedo de la sociedad ante la existencia del crimen serial.


 Inexperiencia de la policía para trabajar con casos seriales.
 Los esfuerzos de coordinación de las distintas fuerzas y cuerpos de seguridad del estado o policías
implicados.
 Los criminales aprenden con el tiempo y cambian su forma de actuar, lo que puede hacer que no se
vinculen muchos casos al mismo autor porque ya no se parecen entre sí aparentemente.
 Fenómeno del “copy cat”, criminales que copian el MO de otros criminales.
 Falsas confesiones de personas que ante la repercusión mediática y la notoriedad que suele rodear la
criminalidad serial, se autoinculpan para hacerse famosos.

El análisis de vinculación es una buena herramienta tanto en las fases iniciales de la investigación, para
identificar una serie, como para fases más avanzadas. Los tres métodos principales son:

 Evidencias físicas: ADN, huellas dactilares; si no se encuentran, puede resultar útil elaborar un
análisis de vinculación basándose en la técnica de perfil criminológico.
 Descripción del criminal: solo es viable cuando podemos contar con la descripción facilitada por
algún testigo o víctima en forma de declaración o retrato robot. También es útil el registro con
sistemas de seguridad y dispositivos de grabación fotográfica y de video.
 Comportamiento en la escena del crimen: elemento para encontrar similitudes entre distintos
crímenes, incluye descripción y comparación de MO y conductas realizadas por el criminal para
conseguir tres objetivos: consumar el crimen, ocultar la identidad y facilitar la huida. El MO está en
constante cambio y evolución o involución dentro de una serie de crímenes y en la carrera criminal.
El uso del MO tendrá más sentido cuando nos encontremos ante conductas que tengan un gran valor
distintivo por lo extrañas e inusuales respecto a otros casos. Junto con éste, es factible analizar la
firma, que es más estática que el MO, porque hace referencia a conductas relacionadas con la
motivación del criminal y con las necesidades psicológicas que el criminal trata de cubrir con sus
actos. Cuestiones que pueden dificultar la identificación de las conductas de la firma son: confundir
conductas del MO con conductas de la firma, distintas motivaciones pueden estar detrás de una
misma conducta, una misma necesidad psicológica se puede cubrir por medio de distintas conductas,
conductas de la firma que no aparecen en la escena porque no se han podido realizar o porque las
evidencia que muestran su existencia han desaparecido, no son observables o se han destruido.
Elementos del MO son más fácil de identificar: día y hora del crimen, arma usada, sexo, edad de la
víctima.
UNIDAD 3 - 88

La firma es mucho más específica, incluye actos diseñados para complementar la motivación del
crimen y satisfacer necesidades psicológicas del criminal; la simple repetición de una conducta en
distintos crímenes no es suficiente para considerarla como firma, se debe profundizar e interpretar lo
que el criminal busca con sus crímenes, qué siente y qué quiere, qué le lleva a hacer lo que hace y
qué consigue cuando lo realiza; no se debe buscar tanto en conductas concretas sino en conductas
que tengan el mismo significado, que sean similares en contenido.

En el análisis de vinculación será necesario, entonces, identificar significados, contenidos, fantasías y


consecuencias, analizándolos no desde su frecuencia en los crímenes sino por correlaciones basadas en
la consistencia del comportamiento del criminal. La clave de la vinculación se encuentra condicionada
por dos factores: la consistencia de la conducta del criminal y el grado de discriminación que esa
conducta tenga respecto a la que muestran otros criminales.

El estudio de la consistencia es complicado, sería necesario no sólo identificar conductas del criminal
sino atender a características de la situación, escena y víctima, además de variables cognitivas y
psicológicas del criminal que intervenga en el crimen en cuestión. No sólo hay que buscar la conducta X
del criminal en los distintos crímenes, sino que hay que tener en cuenta que ante víctimas que actúen de
forma Y, la conducta será X, pero si la víctima actúa de forma Z la conducta será K. Incluso, las
conductas X o K pueden verse alteradas ante el hecho de que la situación se muestre como A o B. Por lo
tanto, en cuanto a la consistencia es factible considerarla como un rasgo en sí mismo, puede que haya
criminales consistentes y constantes y otros que no lo sean, lo cual nos llevaría a redefinir las variables.

Otros dos elementos que se pueden analizar para vincular son la temporalidad y el espacio. La
temporalidad debe ser tenida en cuenta en aquellos casos en los que pueda establecerse una relación
temporal entre los distintos crímenes. El espacio y tiempo en el que ocurre un crimen parece ser una
variable sobre la que el criminal tiene mucha capacidad de elección.

Cuando hay elementos que coinciden a nivel temporal entre los casos, generalmente días seleccionados
u hora, esta información además de para vincular los casos, puede usarse para elaborar el perfil. El
criminal está condicionado por su vida no criminal, y el hecho de seleccionar siempre un mismo día y/u
hora obedecerá a alguna razón (situación laboral, familiar, estilo de vida).

En cuanto al espacio, es un elemento que a nivel inductivo sí tiene respaldo estadístico y científico con
multitud de estudios relacionados, especialmente con el desplazamiento del delito.

También deberá tenerse en cuenta los tipos de criminalidad en cuanto a su tasa de frecuencia y
características.

Fases del análisis de vinculación en la sala de justicia:

(1) Reunir la documentación necesaria: respecto a los casos con posible vinculación; la información que
no se haya registrado, investigado o recogido en la fase de investigación o instrucción difícilmente
será accesible en esta fase. En este caso, debemos hacer constar estas ausencias debido a las
repercusiones que puedan tener nuestras conclusiones.
UNIDAD 3 - 89

(2) Revisión de la documentación e identificación de las características significativas del crimen: es una
valoración y descripción inicial del caso que nos permite establecer los puntos de vinculación más
significativos que debemos buscar en los otros casos.
(3) El análisis de los crímenes, registrando características del MO, de la firma, características espaciales
y temporales.
(4) Determinar si existen elementos de vinculación basados en una consistencia de la firma entre los
crímenes, con semejanzas significativas en el MO y con elementos temporales y espaciales que
apoyen la vinculación. Distintos tipos de conceptos a utilizar cuando se habla de vinculación:
 Comportamientos distintos: no sólo analizar lo similar, sino también lo distinto.
 Vínculo en investigación: vínculo entre uno o más casos; se requiere mayor investigación y
establecer un mayor nivel de correspondencia.
 Comportamientos comunes: se analizan y comparan dos comportamientos y se valoran como
similares, aunque no como distintivos.
(5) Preparación de la opinión; el perito debe preparar un informe escrito en el que exponga sus
conclusiones, estableciendo al menos a nivel cualitativo una probabilidad de que dos o más casos
estén vinculados a la autoría de un mismo criminal o criminales. Debe indicar la información usada,
los procedimientos, elementos y datos que avalan la vinculación, nivel de discriminación y
significación de la información utilizada, datos que puedan cuestionar la vinculación no se han
podido tener en cuenta.

CONTRAPERFIL.
En este caso, ocurre un crimen y una persona ha sido acusada, el contraperfil trata de examinar al
sospechoso y compararlo con el perfil que debería mostrar el autor de un crimen como el que se acusa
para ver si coinciden o no. La pregunta sería ¿el perfil del acusado coincide con el perfil que mostraría el
autor del crimen que se le imputa?

El perfilador debe tener claro que lo que se le pide es un análisis de compatibilidad entre las
características del sospechoso y las que tendría el autor de un determinado crimen. Esto implica una
dificultad inicial que se puede resumir en la pregunta: ¿cómo sabemos el perfil que tendría que poseer el
autor de un determinado crimen? Elementos que se necesitan:

 Conocimiento en patrones de comportamiento criminal, clasificaciones y tipologías criminales.


 Información sobre el o los caso/s que se le imputan al sospechoso o acusado (análisis de las
evidencias comportamentales de la escena, del MO y motivación criminal).
 Declaraciones del sospechoso o acusado (contrastar la declaración del sospechoso sobre lo ocurrido
con lo que las evidencias comportamentales y forenses dicen que ha pasado).
 Entrevista con el sospechoso o acusado.
 Información complementaria (historia educativa, profesional, médica, etc.).

Fases del proceso de contraperfilado:


UNIDAD 3 - 90

(1) Recogida de información: acceder a toda la información relacionada con el caso; en ausencia de
información es más fácil trabajar y apoyar la compatibilidad del perfil del autor probable con el
perfil del sospechoso.
(2) Elaboración del perfil probable: es probable porque no podemos ser categóricos respecto a un
perfil único y cierto.
(3) Elaboración del perfil del sospechoso o acusado: identificar y describir las características que
muestra el sospechoso o acusado para elaborar un perfil que pueda ser comparado con el perfil
probable. Tres fuentes de las que provienen los elementos que se pueden utilizar: la propia
investigación, la obtenida por el propio perfilador, la obtenida de otras fuentes. El objetivo es tener
toda la información posible respecto a cómo es el acusado física y psicológicamente, y qué
características y comportamientos lo describen. Se realiza la reconstrucción de la vida del acusado
en los momentos del crimen de forma parecida a como se realiza el análisis victimológico. Se
localiza en el tiempo y el espacio al acusado o sospechoso y se analiza la conexión con la víctima.
(4) Comparación entre perfiles: entre el perfil probable del autor del crimen y el perfil del acusado o
sospechoso. La comparación debe establecerse en base a: espacio y temporalidad (posibilidad de que
el acusado estuviera en el lugar y momento del crimen); características físicas; características
psicológicas; compatibilidad del MO (concluir si el acusado o sospechoso ha podido realizar las
conductas que forman parte del MO, siendo compatibles con actitudes, aptitudes, características y
conocimientos utilizados por el autor del crimen); características motivacionales (móvil del crimen).
(5) Toma de decisión: decisión razonada sobre la compatibilidad del perfil del acusado o sospechoso
con el perfil que mostraría el autor de un crimen como el que se está enjuiciando. Debe ser apoyada
en razonamientos lógicos, científicos y avalados por las evidencias del caso.
UNIDAD 3 - 91

*LA AUTOPSIA PSICOLÓGICA – L. A. MORALES.


La AP nació en Los Ángeles, [Link]., a finales de los años ’50 como respuesta a la necesidad
administrativa de definir la etiología médico-legal de muertes dudosas en las que no había suficientes
elementos para afirmar si se trataba de un suicidio o de un accidente.
En 1961 se acuñó el término de autopsia psicológica para referirse precisamente al procedimiento o
técnica de investigación utilizada para clasificar muertes equívocas. El concepto de autopsia psicológica
se definió en función de su utilización en la determinación del modo de muerte. Sin embargo, la amplia
aplicabilidad de este procedimiento (desde la prevención y tratamiento del suicidio hasta a la
caracterización de víctimas de homicidio) ha dado origen a definiciones mucho más amplias.
Actualmente se la define como una evaluación post mortero que consiste en un análisis retrospectivo de
las condiciones psicológicas de una persona antes de morir.
¿CON QUÉ FIN SE LLEVA A CABO LA AP? DOS CRITERIOS: EL ÁREA EN LA QUE SE
REALIZA, Y EL OBJETIVO.
1° OBJETIVO: CONOCIMIENTO Y DETERMINACIÓN DEL MODO DE MUERTE.
Los conceptos de causa, manera y modo de muerte difieren entre sí:
 Causa de la muerte: ej. una herida en la cabeza producida por el impacto de bala, o bien la víctima
fue estrangulada y el agresor disparó al cuerpo sin vida.
 Manera de muerte: relacionada con la causa; si la causa fue la herida en la cabeza, la manera
corresponde con el impacto de la bala que provocó la lesión, o bien si la manera hubiese sido la falta
de oxígeno, la causa sería el estrangulamiento.
 Modo de muerte: determina si el fallecimiento fue natural o si obedece a un suicidio, a un homicidio
o a un accidente.
Tanto la causa como la manera y el modo de muerte pueden establecerse a partir de la evidencia objetiva
recogida por distintas instancias comprometidas en el caso. Sin embargo, en algunas situaciones no es
fácil determinar el modo en que la persona fallece de acuerdo a la información disponible. En estas
situaciones se recurre a la información aportada por la AP, a través del “análisis de muertes equívocas”.
A partir de la recogida de información de la vida, comportamiento y condiciones psicológicas de la
víctima, la investigación póstuma evalúa cuál de los modos de muerte pudo ser el más probable.
Permite tener un conocimiento más exacto de la mortalidad en una ciudad o país, conocer con mayor
exactitud el modo de muerte más frecuente y las características de los fallecidos, iniciar un proceso
legal.
Conocer con exactitud el modo de muerte reduce tanto el número de registro de fallecimientos
equívocos como las confusiones en las certificaciones. En la medida en que las certificaciones son
exactas, las bases de datos proporcionan información precisa. A su vez, la información contenida en
estas bases de datos es muy importante porque a partir de ellas se pueden conocer las tendencias de las
causas y modos de mortalidad y con ello, apoyar o no las decisiones que se tomen al respecto. Al
establecerse con exactitud el modo de muerte, se puede identificar con mayor precisión a los grupos de
población de riesgo. Así, la exactitud de los registros y bases de datos estadísticas son útiles en diversas
UNIDAD 3 - 92

áreas, como en la clínica para conocer las características psicológicas de quienes cometen suicidio, en la
estadística para identificar tendencias de los diferentes modos de muerte en el tiempo y en el espacio, en
la epidemiologia para identificar factores de riesgo, y en la criminología para caracterizar y discriminar
entre las víctimas de los diferentes modos de muerte.
Además, permite decidir sobre la posibilidad de iniciar o de cambiar el desarrollo de un proceso en el
ámbito legal. Así, saber que una víctima se suicidó descarta la posibilidad de acusar a alguien de
homicidio, cambiando el rumbo de un proceso legal.
2° OBJETIVO: CONOCIMIENTO DEL COMPORTAMIENTO DE LA VÍCTIMA ANTES DE
MORIR Y SU RELACION CON LAS CIRCUNSTANCIAS EN QUE OCURRIÓ LA MUERTE.
Remite a la evaluación de los cambios en el comportamiento de la víctima antes de morir, su estilo de
vida, sus motivaciones, eventos estresantes, situaciones o personas que pudieron haber contribuido al
deceso. Este objetivo es útil en los casos de suicidio y homicidio.
 Suicidio.
Permite comprender mejor las circunstancias de la muerte y las características de las víctimas. Se busca
identificar los factores precipitantes y desencadenantes; la evaluación pretende comprender por qué la
persona cometió suicidio de la manera que lo hizo. También es posible conocer el papel de los factores
que influyeron en las decisiones de la víctima y lo significativos que fueron para ella, es decir, cuáles de
estos incrementaron la probabilidad del suicidio. Permite evaluar si la víctima estaba consciente de la
decisión que tomaba respecto a su muerte o no.
 Contexto clínico-epidemiológico.
Se realizan análisis a gran escala de las características de las víctimas y de las circunstancias de la
muerte. Este proceso contribuye a descubrir patrones conductuales y situaciones comunes en las
personas que deciden quitarse la vida. El interés se centra en identificar los factores de riesgo con alto
poder de predicción del suicidio en una población específica; se entiende por factor de riesgo aquel
atributo o característica que está asociada con el incremento en la probabilidad de ocurrencia de un
hecho determinado. En este contexto, la AP permite identificar personas y grupos con alta probabilidad
de tomar la decisión de quitarse la vida, predecir y prevenir futuros suicidios y tratar a quienes están en
riesgo. Estos factores constituyen una base de datos importante para los profesionales e investigadores
que realizan AP con propósitos forenses.
 Contexto forense.
Se realiza con el fin de presentar una opinión experta respecto al comportamiento de la víctima, aunque
esta no es la única prueba que se tiene en cuenta para tomar una decisión final dentro del sistema de
justicia. En los casos de muerte suicida se pueden iniciar procesos legales por considerar que hubo otras
personas, circunstancias, entidades o productos que influyeron de una u otra manera en la decisión de la
víctima.
o Posible responsabilidad de otras personas: en el suicidio no hay duda de que la víctima fue la
causante del deceso; sin embargo, es posible que otras personas pudieran haber contribuido
UNIDAD 3 - 93

directa o indirectamente en su decisión de quitarse la vida. El objetivo será explicar si el


comportamiento de otras personas fue un factor determinante o no; las demandas o denuncias se
establecen contra profesionales de la salud mental o personas cercanas que se sospecha pudieron
maltratar, presionar o manipular a la víctima.
De acuerdo con la APA se puede iniciar un proceso por mala práctica profesional cuando: 1) un
paciente que está hospitalizado comete suicidio o intento de suicidio y se sospecha que no se
otorgó el cuidado, supervisión o tratamiento adecuados; 2) una persona intenta o comete
suicidio después de ser dado de alta y salir de una hospitalización; 3) la persona que comete
suicidio o intenta hacerlo estaba en terapia y había establecido relación terapéutica con un
profesional y se sospecha que no hubo evaluación o tratamiento adecuado. Se debe evaluar si el
suicidio pudo ser anticipado, previsible y controlable.
o Posible responsabilidad de una empresa o entidad comercial: la evaluación de responsabilidad
en estos casos constituye una aplicación interesante de la autopsia psicológica en casos de
indemnización de trabajadores y demandas legales por productos defectuosos. Se ha discutido si
un empresario debe asumir responsabilidades cuando una persona que trabaja con él lleva a cabo
un intento de suicidio consumado o no, en razón de estrés o de cualquier otro factor laboral. Se
deben cumplir las siguientes condiciones: 1) el daño personal debe haber comenzado en el curso
del trabajo, mientras existía un contrato laboral vigente y 2) debe existir una relación causal
entre el daño recibido y el acto del suicidio. Se debe evaluar la veracidad del contenido de la
nota de suicidio, las condiciones psicológicas de la persona antes de morir y su relación con el
ambiente laboral, las razones que tuvo la víctima, y si tenía una alta probabilidad de suicidarse
independientemente del ambiente laboral en el que se encontraba. Este tipo de AP es útil en
casos en los que se sospecha que la muerte de una persona estuvo relacionada con la utilización
de un producto particular (pelitos contra farmacéuticas o contenidos televisivos).

 Homicidio.
Disponer de más información sobre personas suicidas y de las circunstancias de su fallecimiento, que de
víctimas asesinadas o de quienes mueren a causa de un accidente, sesga la opinión experta en los casos
de determinación de muerte equivoca en favor de la muerte autoinfligida. Así, los informes de autopsias
psicológicas en los casos de homicidios pueden conducir a conclusiones mucho más objetivas en las
evaluaciones de determinación de modo de muerte, ya que al valorarse las características de diferentes
tipos de víctimas se amplía el espectro de comparación.
 Identificar posibles sospechosos.
Útil para establecer el círculo de sospechosos. La caracterización de la víctima mediante la evaluación
reconstructiva ayuda a identificar a las personas cercanas a ella, así como el tipo de relación que tenían,
los posibles enemigos, el círculo de amistades, el tipo de actividades de sus conocidos, etc. Conocer bien
a la víctima puede ayudar a identificar al agresor.
 Tipificación del delito.
Para ayudar a determinar cuál era el estado psicológico y jurídico de la víctima y, con ello, aportar
información para tipificar y calificar el delito.
UNIDAD 3 - 94

3° OBJETIVO: EVALUACIÓN DE LA RELACIÓN ENTRE LAS CONDICIONES PSICOLÓGICAS


DE LA VÍCTIMA Y ALGUNAS ACCIONES NO RELACIONADAS CON LA MUERTE.
Este objetivo es útil en Derecho Civil, en el que se busca establecer si alguna acción de carácter legal
realizada por una persona antes de su fallecimiento fue llevada a cabo en condiciones normales o si, por
el contrario, lo hizo bajo alguna situación que le incapacitara para regir su comportamiento o inclusive
para tomar decisiones.
4° OBJETIVO: PROPÓSITOS TERAPÉUTICOS DE LA AP.
La AP parece tener efectos terapéuticos; como consecuencia de la muerte de un ser querido, los
familiares y personas cercanas sufren un desajuste psicológico. La AP provee un espacio para que estas
personas expresen sus emociones respecto a la muerte y a la víctima y, por otro lado, permite que el
profesional oriente a las personas que escucha y, en caso de requerir atención específica, les remita o
indique dónde conseguirla. Contribuye a resolver el caso y reducir la incertidumbre respecto a las
circunstancias en que ocurrió la muerte.
¿CÓMO SE REALIZA LA AP?
 Fuentes de información.
Cuando el suicidio no se ha consumado, se puede evaluar directamente a la víctima. Las fuentes se
clasifican en:
- Personales: pareja, familiares, amigos, compañeros de trabajo, de estudio, grupos de referencia,
profesionales de la salud que tuvieron contacto con la víctima, personas que estuvieron presentes
en el momento de la muerte.
- Documentales: informales, refieren a documentos personales, notas, cartas, diarios, dibujos,
escritos, archivos grabados, casetes, que pudieran revelar ideas y sentimientos de la víctima
respecto a la muerte o a la posibilidad de suicidio; formales, incluyen informas médicos, cuentas
bancarias, documentos de negocios o actos jurídicos, antecedentes policiales, informe de la
autopsia médica.
- Escena de la muerte: procura información de las características del lugar donde ocurrió el
fallecimiento, es una fuente importante sobre los medios utilizados, características de la víctima
y circunstancias de la muerte.
Las fuentes no siempre están todas disponibles en todos los casos, y será labor de quien realiza la AP
seleccionarlas y jerarquizarlas de acuerdo con su disponibilidad, relevancia y pertinencia, haciendo una
tina evaluación de la credibilidad.
 Áreas de evaluación.
En los casos de muertes equívocas y en los que se busca establecer la relación entre las características de
la víctima y las circunstancias de la muerte, las áreas que se pueden evaluar corresponden con variables
relacionadas con la intencionalidad de autoinflingirse daño, intentos previos e historia familiar de
suicidio, alteraciones del estado de ánimo, resistencia al estrés, estrategias de afrontamiento, etc. Cuando
la autopsia evalúa la relación entre el comportamiento de la víctima y acciones previas a su muerte,
UNIDAD 3 - 95

toman relevancia otros factores, como la capacidad mental para tomar decisiones en el momento en que
ocurrieron los hechos de interés en el proceso.
La intención ayuda a determinar el papel de la responsabilidad de la persona en su propia muerte. Se
clasifica en función de la participación y conocimiento que tenía la víctima de las consecuencias de sus
acciones. Así, la muerte intencionada refiere a casos en que la persona participa directa y
conscientemente en su muerte; la no intencionada refiere a las situaciones en que la víctima no juega
ningún papel en su fallecimiento; la subintencionada refiere a circunstancias en las que la persona sí
tuvo que ver con su muerte, pero no de una manera directa y consciente. La letalidad hace referencia a la
contundencia de los medios utilizados para lograr la muerte y la posibilidad de ser salvado.
 Instrumentos.
Dentro de las técnicas utilizadas son de uso especialmente frecuente las entrevistas estructuradas y no
estructuradas. Se han diseñado listas de verificación de criterios, que permiten la organización de la
información señalando la ocurrencia o ausencia de muerte particular o de las condiciones psicológicas
de la persona, y también instrumentos más estructurados que pretenden reducir los sesgos.
- El Operational Criteria for the Determination of Suicide (OCDS).
En [Link]. conformaron un grupo de trabajo sobre la determinación y registro de las muertes
autoinfligidas con el objetivo de promover la consistencia y la uniformidad en las clasificaciones de
modo de muerte, así como establecer estándares comunes de práctica para la determinación del suicidio.
El instrumento consta de 22 criterios para la determinación del suicidio, divididos en las categorías
“Autoinfligirse daño” e “Intención de Autoinfligirse daño”.
- El Empirical Criteria for the Determination of Suicide (ECDS-1).
Construido a partir de los 22 ítems del OCDS y los 33 más propuestos a partir de literatura y del juicio
de expertos en el tema. Se organizaron 55 ítems de acuerdo a 6 categorías: forenses (informes,
evidencia, investigación), psicológicos (criterios para distinguir muerte intencionada de la no
intencionada, aspectos psicológicos premórbidos), de conducta reciente (conductas premórbidas), de
experiencias recientes (factores precipitantes), de conducta crónica (historia de patrones
autodestructivos), historias (psicopatología adulta que pudiera haber contribuido directa o
indirectamente).
Basándose en estas categorías se revisaron los criterios para la evaluación del suicidio y se construyó un
instrumento final de 16 ítems denominado ECDS-1, que permite discriminar entre suicidios y
accidentes, predice el 100% de los primeros y el 83% de los segundos. Además, como instrumento de
investigación, tiene un 92% de probabilidad de precisión al identificar el verdadero modo de muerte. El
instrumento consta de 3 partes divididas en función del hecho de Autoinfligirse daño y de la intención
que tenía la víctima de hacerlo. Dependiendo del número de criterios se evalúa si la muerte pudo ser
suicidio o accidente. El cumplimiento de 3 o + ítems indican suicidio y de 2 o – indican accidente.
- El Modelo de AP Integral (MAPI).
UNIDAD 3 - 96

Desarrollado por el Instituto de Medicina Legal de Cuba, con el objetivo de que la evaluación de casos
de muertes equívocas se realizar con base en un conjunto de criterios estándar, independientemente del
número de evaluadores y de sus propios criterios, con el fin de que pudiera ser verificada por terceras
personas. El MAPI es un modelo estructurado y sistematizado validado con datos de víctimas de
diferentes modos de muerte. El MAPI-1 se utiliza para víctimas de suicidio, MAPI-2 para víctimas de
homicidio y el MAPI-3 para víctimas de muerte por accidentes de tráfico.
Dentro de las áreas de evaluación propuestas por el MAPI se encuentran factores de riesgo para el
suicidio, el estilo de vida de la persona fallecida, su estado mental en el momento de la muerte, las áreas
de conflicto, las motivaciones y las características de personalidad, los antecedentes penales y los
vínculos antisociales.
UNIDAD 3 - 97
UNIDAD 3 - 98

 Procedimiento.
En la elaboración de AP es frecuente el uso de técnicas de evaluación clínica, aunque con una situación
atípica que dificulta la tarea del evaluador, ya que no es posible hacer una evaluación directa del sujeto,
por lo que es necesario recurrir a tercero y fuentes indirectas. Las conclusiones se basan en las relaciones
que establece el evaluador entre las características del caso que está analizando y el conocimiento previo
que tiene de casos similares y teorías. No existe un procedimiento estandarizado, pero sí se puede
distinguir en la investigación y en la práctica profesional algunos pasos comunes. La elaboración de la
AP como la de cualquier otro informe forense se inicia con la solicitud de una autoridad competente,
donde se establece la necesidad de la administración de justicia y con ello el objetivo de la evaluación.
Obtenidos los resultados de la discusión, se elabora un informe escrito y se presentan los resultados, con
la disponibilidad de defender o ampliar su contenido si así se requiere.
¿Quiénes deben realizar la AP? Investigadores, personal médico, profesionales de la salud mental,
psicólogo o psiquiatra con entrenamiento y experiencia.
ESTRUCTURA Y CONTENIDO DEL INFORME.
El objetivo último de la AP es la presentación de un informe que responda a una solicitud de la
administración de justicia y que constituya un aporte para una toma de decisión en el ámbito legal. El
contenido del informe varía de acuerdo con el propósito específico de la evaluación. La estructura básica
puede ser:
(1) Identificación y solicitud de una autoridad competente (fecha de solicitud, quién la requiere, qué
preguntas necesita resolver).
UNIDAD 3 - 99

(2) Descripción del propósito de la evaluación.


(3) Descripción de las fuentes de información.
(4) Descripción de las técnicas, instrumentos, guías y cuestionarios utilizados, explicando por qué
fueron elegidos éstos y no otros; en la medida de lo posible, se deben presentar características de
validez y fiabilidad.
(5) Resumen de los hechos.
(6) Presentación de los resultados de la evaluación organizados por áreas.
(7) Conclusión de la evaluación realizada, teniendo en cuenta que debe corresponder con la respuesta a
la pregunta inicial respecto al modo de muerte o a las condiciones psicológicas de quien ha fallecido.
La conclusión debe guardar una estrecha relación con el propósito de la evaluación y con la
solicitud; no debe ser categórica, debe presentarse en términos de probabilidades y sin emitir juicio
ninguno que reemplace o sesgue la decisión última del administrador de justicia.
(8) Discusión sobre limitaciones y aciertos que se tuvieron en el proceso, adelantándose así a posibles
críticas y controversias.
(9) Identificación de quién o quiénes llevan a cabo la evaluación (fecha de entrega del informe, nombre,
profesión y credenciales de experiencia).
El informe debe estar libre de juicios de valor, de aspectos irrelevantes, de datos no verosímiles, de
términos técnicos sin explicación y de conclusiones no probadas; las explicaciones deben estar basadas
en máxima observación, media descripción y mínima inferencia y no se debe confundir la labor pericial
con la policial.
RETOS Y LIMITACIONES.
Aunque la AP y el análisis de muerte equívoca (AME) son similares, puesto que realizan el análisis de la
vida de una persona muerta y construyen su perfil según entrevistas y archivos de datos, no son lo
mismo. En la AP los profesionales e investigadores se basan en la información obtenida por ellos
mismos, en el respaldo teórico y empírico del método, y sus conclusiones se presentan en términos de
probabilidades. El AME se basa en la información recogida por otros en el curso de la investigación
criminal; las conclusiones son definitivas y su respaldo teórico y empírico es más limitado. El AME se
encuentra estrechamente relacionado con la elaboración de perfiles psicológicos criminales. En la
elaboración de los mismos se ha hecho un gran esfuerzo de validación, mientras que en el AME dichos
esfuerzos son deficientes; en los primeros las conclusiones son probabilísticas e incluso se han limitado
a casos en que la escena del crimen indica psicopatología, mientras que en el AME los resultados
tienden a presentarse de manera concluyente. El AME no se reconoce como un proceso de evaluación
clínico o relacionado con las áreas de la salud, sino como una técnica de investigación criminal. El AME
sólo se utiliza para determinar el modo de muerte.
En cuanto a la fiabilidad, se plantea que la evaluación post mortero de un mismo sujeto por parte de
varios evaluadores puede llevar a diferentes conclusiones debido a que se consultan distintas fuentes, a
la atención diferencial que se puede prestar a la información obtenida, a la formación y bagaje teórico y
profesional de quien realiza la evaluación, al procedimiento e instrumentos utilizados, etc. Existe la
preocupación por el grado de acuerdo entre distintos evaluadores. La evidencia de la inconsistencia en
las conclusiones de diferentes evaluadores y la posibilidad de conclusiones más parsimoniosas que las
presentadas a partir de valoraciones reconstructivas representan una limitación de éste tipo de
UNIDAD 3 - 100

procedimientos. El Jurado, el juez y los sistemas de justicia no pueden asumir con confianza la
conclusión de un informe con estas características. Esto limita su utilidad como testimonio experto.
La validez en las evaluaciones reconstructivas hace referencia a si éstas realmente evalúan lo que
pretenden. En la determinación del modo de muerte se ha criticado el hecho de que se evalúe
únicamente una de las posibilidades, dejando de lado otras. Es posible que se tengan en cuenta los
factores de riesgo para el suicidio, y no para el homicidio o accidente, sesgando el procedimiento y los
resultados. Se corre el riesgo de estimar la probabilidad de suicidio, pero no la determinación del modo
de muerte. Se critica también la validez relacionada con la predicción de las conclusiones. Se duda de la
precisión para determinar el modo de muerte o para describir las condiciones psicológicas de una
persona que ya ha fallecido. Se cuestiona su capacidad para prever la probabilidad de equivocarse en sus
apreciaciones.
Factores que pueden atentar contra la validez y fiabilidad de la AP:
- La ambigüedad de los conceptos utilizados genera desacuerdos entre evaluadores y fuentes. Es
necesario que las personas encargadas de la AP consideren desde el inicio las definiciones y criterios
que van a utilizar en su tarea, de tal forma que puedan ser explicados y defendidos en el contexto
legal.
- La calidad de las fuentes y de las informaciones disponibles; se puede omitir o distorsionar
información; el estado de ánimo o condiciones emocionales de los entrevistados, la motivación e
intereses de las fuentes, el tiempo transcurrido entre la fecha del fallecimiento y la entrevista, el tipo
de preguntas y las habilidades de los evaluadores, son todas cuestiones que puede influir en la
veracidad de los informes.
- Las correlaciones ilusorias, asociaciones que se asumen entre variables y que no necesariamente son
ciertas. Las relaciones que el evaluador asume entre variables no están libres de la influencia de sus
creencias y percepciones, aunque no siempre coincidan con los resultados de la covariación
empírica. Puede suceder:
o Que los evaluadores establezcan relaciones entre variables que corresponden con la evidencia.
o Que los evaluadores consideren que algunos factores o criterios están muy relacionados, pero que
no haya evidencia que apoye la asociación.
o Que los evaluadores asuman que algunos factores o criterios no están relacionados pero que sí
haya evidencia empírica que apoye la relación.
o Que los evaluadores no perciban relación entre algunos factores o criterios y que efectivamente
no exista evidencia que lo apoye.
Lo ideal sería que se presentaran las posibilidades 1 y 4. En muchos casos esto no sucede y tienen
lugar las probabilidades 2 y 3, que se corresponden con las correlaciones ilusorias.

- La precisión de las predicciones y la estimación de la probabilidad, es otra crítica posible a las


evaluaciones reconstructivas para determinar lo que se le solicita en el grado de coincidencia entre
la realidad y las conclusiones del informe. En el momento de estimar la precisión de las
conclusiones y de los instrumentos se debe tener en cuenta no sólo la probabilidad de acertar sino
también la probabilidad de equivocarse.
UNIDAD 3 - 101

CONSIDERACIONES ÉTICAS.
Como cualquier otra actuación forense, la AP debe seguir principios éticos. La APA establece que los
psicólogos deben:
 Evitar actuar de manera que se violen los derechos civiles de otros.
 Prevenir la distorsión o el mal uso de sus hallazgos.
 Identificar cualquier reserva que exista con respecto a la validez y fiabilidad de una evaluación
técnica.
El Comité de Guía Ética para Psicólogos Forenses establece que los psicólogos deben:
 Documentar o tener disponibles todos los datos que sustentan sus opiniones.
 Asegurar que los datos recogidos por personas diferentes a quienes realizaron el informe se
obtuvieron de manera profesionalmente aceptable.
 Presentar las limitaciones y aclarar que las personas no estuvieron disponibles para obtener la
información.
En España, el Colegio Oficial de Psicólogos especifica que “los informes escritos del psicólogo deben
ser sumamente cautos, prudentes y críticos, frente a nociones que fácilmente degeneran en etiquetas
devaluadoras y discriminatorias, del género de normal/anormal, adaptado/inadaptado,
inteligente/deficiente”. Y también que “los informes habrán de ser claros, precisos, rigurosos e
inteligibles para su destinatario. Deberán precisar sus alcances y limitaciones, el grado de certidumbre
que acerca de sus varios contenidos posea el informante, su carácter actual o temporal, las técnicas
utilizadas para su elaboración, haciendo constar en todo caso los datos del profesional que lo emite”. El
psicólogo no debe sentirse obligado a presentar una conclusión si la información disponible no permite
darla.

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