MAR DEL PLATA,
DESARROLLO URBANO
E IMAGINARIOS
VINCULADOS
Arq. Daniel MEDINA
IMAGINARIOS EN LA
BAHÍA FUNDACIONAL
Y OTROS BALNEARIOS
Dentro del contexto general de la con-
solidación de los estados nacionales en
América Latina y los procesos de urba-
nización derivados de la expansión del
capitalismo -con las condiciones espe-
cíficas que se dieron en la Argentina- en 1874 se produce
la fundación de la ciudad de Mar del Plata como un pue-
blo agropecuario, sobre tierras privadas alrededor del
Saladero pre-existente. En pocos años se transformó en
una importante villa balnearia de la costa atlántica.
Las fotos que muestran las construcciones de los oríge-
nes como el Saladero y la Capilla de Santa Cecilia, o las
tareas de los pescadores, no se vinculan con la posterior
imagen de la ciudad, y la percepción generalizada que se
tiene sobre ella.
Imaginarios en la
Bahía Fundacional
Los imaginarios que acompañaron al plano fundacional
de la ciudad y a las primeras actividades productivas fue- El Saladero y sus aledaños
ron desplazados en muy breve tiempo por los derivados
de la transformación del poblado en una Villa Balnearia
para solaz de la aristocracia argentina.
La sucesión de ramblas muestra la evolución del balnea-
rio de élite hasta la ciudad actual, sus modalidades de uso
y las condiciones sociales de las clases que las han ido
usufructuando. Las primeras reflejan la exclusiva vida
social que expresaban, en contraste con el desenvolvi-
miento cotidiano y las actividades de los pobladores esta-
bles de la villa. De entre éstos provinieron los que aporta- Capilla Santa Cecilia, de 1873
ron la mano de obra que alternaba los oficios de todo el
año con los estivales, que daban sustento a las estadías
veraniegas.
El trazado fundacional del pueblo
La primera rambla de madera se localizó sobre la playa de
la bahía central y estaba constituida por un conjunto de
casillas levantadas del suelo mediante postes hincados
en la arena. Fue construida a fines de la década de 1880 y
la destruyó un temporal en el año 1890.
La segunda rambla, conocida como la Rambla Pellegrini
en reconocimiento a uno de sus promotores y asiduo vera-
neante, que luego sería presidente de la Nación, medía
unos 250 metros de largo. Las casillas se complementa-
ban con un paseo comercial. Fue destruida por un incen-
dio en el año1905. 13
Pescadores
En el mismo año se construyó otra que recibió el nombre
de Rambla Lasalle, dado el impulso que le brindara José
Lasalle, quien era el concesionario de la ruleta.
El importante desarrollo alcanzado por el balneario deter-
minó que en 1913 se construyera la primera rambla de
material a la que se le dio el nombre de Rambla Brístol.
Promovida por José Lasalle, también se la conoció por su
nombre. La Rambla Bristol medía unos 400 metros de lar-
go, con un paseo-terraza sobre el mar. Se la recuerda
como la "rambla afrancesada", dado el estilo arquitectóni-
co con que se construyó.
Al tiempo que se producían estas transformaciones sobre
la Bahía Fundacional se ha ido configurando un espacio
urbano que se amplía y modifica a lo largo del tiempo. La
oligarquía, que en esos años iniciales también promovió
la realización de importantes obras de equipamiento
público siguiendo los estilos predominantes en Europa,
Rambla de madera construyó sus grandes residencias para sus prolongadas
estadías veraniegas siguiendo los mismos criterios. La
ciudad con un acelerado crecimiento, quedó caracteriza-
da en pocos años por esas edificaciones de valor arqui-
tectónico y prestigio social, que marcaron una época.
"El Bristol Hotel, inaugurado el 8 de enero de 1888... Se tra-
taba de un perfecto pabellón inglés, en forma de E, de tres
plantas, con circulaciones y baños internos. Tenía 67 habi-
taciones... Luego se amplió (sobre las manzanas vecinas,
en etapas sucesivas) con lo que el Bristol llegó a tener 515
habitaciones y ocupar tres manzanas, comunicadas entre
sí por pasajes subterráneos” (Arq. Cova, 2007).
A partir de la configuración de la Villa Balnearia se advierte
la desigual apropiación del espacio, acentuada por la
localización de dos estaciones ferroviarias: la central
Rambla de madera (1886) y la de los turistas (1911) que se ubicaba próxima a
la Bahía Fundacional y al sector donde se localizaban la
mayor parte de las residencias veraniegas y que se trans-
formó a mediados del siglo XX en estación de ómnibus.
Trabajadores de la construcción de
la Rambla Nueva, de material y estilo francés
14
Rambla francesa
Baile de época en el Bristol Hotel, de acuerdo
a las costumbres de las élites
El paseo Gral. Paz, delimitado por el Bristol Hotel, el Club Mar del Plata,
a espaldas de la Rambla Bristol, de estilo francés
Residencia de la familia Ortiz Basualdo* Residencia de Victoria Ocampo*
(*) Ambas han sido preservadas al ser adquiridas por la Municipalidad y destinadas a sendos museos y actividades culturales
15
Edificio Estación de Trenes (1886) Edificio Estación para los turistas (1911)
Pocos años después de la cionamientos, fue finalizada en 1943. Esta obra -de carác-
inauguración de la costosa ter monumental- es representativa de la recuperación del
rambla “ afrancesada” el poder político del país, por la oligarquía conservadora a
incremento de la cantidad partir del Golpe de Estado de 1930, que enarboló el lema
de veraneantes -ya con un “Orden y Progreso”.
importante número de la
clase media en ascenso-, Para la misma época se construyó el Complejo Playa
determinó su reemplazo por Grande, sitio adoptado por las clases altas como el nuevo
la rambla actual, constituida balneario que los alejaría de las playas ocupadas por nue-
por un conjunto de dos edifi- vos sectores veraneantes y les ofrecería exclusividad,
cios principales y una plazo- como ámbito de identidad social. Este espacio fue expre-
leta central proyectado por sión de las clases altas hasta la incorporación del turismo
el arquitecto Alejandro Bus- social que otorgó otra fisonomía a la ciudad.
tillo, cuya construcción se ini-
ció en 1938. La primera eta- En tanto, desde principios del siglo XX, los habitantes de
pa, correspondiente al edifi- Mar del Plata que se hacían de un tiempo para disfrutar de
cio del Casino, se construyó los baños de mar comenzaron a frecuentar las playas al
antes de demoler la rambla norte de la Bahía Fundacional, a las que se denominó de
anterior y se inauguró en La Perla. El equipamiento gradual de estas playas posibi-
1941. La segunda etapa que litó que se convirtieran en “las de los marplatenses”, dis-
incluyó la Plazoleta Central, tinguiéndolos de los de la élite veraneante. Al promediar
el Hotel Provincial, los equi- la década de 1920, desde la Municipalidad se impulsó un
pamientos para los balnea- ambicioso proyecto para la construcción de un balneario,
rios y el subsuelo para esta- atendiendo a las aspiraciones de la población residente,
con su incidencia en un “imaginario local”.
Perspectiva del proyecto para la rambla actual - Arq. Bustillo
16
IMÁGENES E IMAGINARIOS
EN LA APROPIACIÓN SOCIAL
DEL ESPACIO
Paralelamente a la construcción de edi-
ficaciones para el desarrollo de la activi-
dad turística y otras de equipamiento
- que junto a las residencias veraniegas
de la aristocracia caracterizaban áreas
urbanas de alto valor económico-social - los pobladores
estables configuraban sus barrios populares.
El número de habitantes de Mar del Plata se incrementa-
ba rápidamente dadas las demandas de mano de obra
que la actividad turística originaba, así como el desarrollo
de las nuevas construcciones y su mantenimiento a lo
largo de todo el año. Ese proceso de inmigración interna
se evidenciaba en los censos de población, con aporte
importante de extranjeros.
Imágenes e Imaginarios
en la apropiación
social del espacio
Los inmigrantes italianos encontraron en la pesca y en el
puerto (cuya construcción se inició en 1909) medios y
ámbitos para el establecimiento y desarrollo de sus fami-
lias. Junto a españoles y de otras nacionalidades se Trabajadores a fines del siglo XIX
nuclearon en colectividades que constituyeron sus aso-
ciaciones, mutuales y en organizaciones de Socorros
Mutuos, a través de las cuales reafirmaban sus identida-
des de origen, configurando diversos imaginarios de la
inmigración. También los migrantes internos de los distin-
tos lugares del país han conformado una vasta red de ins-
tituciones vinculadas a sus lugares de origen. Significati-
vamente, Mar del Plata cuenta con su Asociación de Resi-
dentes Nativos.
Hasta fines de la década de 1910, Mar del Plata fue gober-
nada por comisionados que designaba el poder central,
desde Buenos Aires. Durante el tiempo en que adminis-
traron la ciudad, estos comisionados delinearon su desa-
rrollo urbanístico de acuerdo a los criterios de la aristocra-
cia para “su” Villa Balnearia. Los habitantes estables
comenzaron a demandar el derecho a elegir los gober- Pescadores marplatenses que a principios
nantes y organizaron la constitución de la Junta de Resis- del siglo XX también trabajaban como guardavidas
tencia a los Comisionados, que logró imponer la elección
de los intendentes a través del voto popular.
Los gobiernos de los primeros intendentes le imprimieron
un carácter local a sus gestiones e intentaban articular la
satisfacción de las demandas de los vecinos -el creci-
miento de la cantidad de habitantes de la ciudad fue verti- 17
ginoso hasta las últimas cuencias urbanísticas que podrían derivar, se organiza-
décadas del siglo XX- y las ron conferencias para orientar al respecto. La Comisión
de los veraneantes. Pro Mar del Plata convocó a tal fin al arquitecto Hege-
mann, reconocido urbanista alemán, en 1930. La Asocia-
La separación entre los ción de Propaganda y Fomento al ingeniero Carlos Della
representantes de la élite Paolera, quien fuera el primer urbanista argentino y lati-
que construyó la Villa Bal- noamericano. Ambos manifestaron la necesidad de pro-
nearia y los marplatenses se mover la sanción de un Plan Director para la ciudad, que
prolongó en el tiempo. Los recién se concretó en 1958 con el nombre de Plan Regu-
veraneantes -que se sentían lador, de efímera vigencia hasta 1966.
con derechos genuinos de
incidir en la vida de la ciu- Durante estos años del primer cuarto del siglo XX el
dad- constituyeron la Comi- desarrollo económico de la Argentina posibilitó el surgi-
sión Pro Mar del Plata y los miento de una clase media que confrontó con la oligar-
pobladores residentes la quía por el poder político y alcanzó el gobierno en 1916
Asociación de Propaganda con la incorporación del voto secreto y obligatorio que
y Fomento. Ellas expresa- entonces excluía a las mujeres. Las pujas entre unos y
ban imaginarios sociales e otros sectores sociales derivó también en diversos imagi-
imaginarios urbanos dife- narios políticos.
rentes y podríamos hablar
de imaginarios instituidos e El carácter de importante centro balneario de Mar del
instituyentes, que se expre- Plata a través de diferentes épocas que expresaron distin-
saron en las administracio- tas circunstancias del desarrollo económico y social del
nes de los comisionados y país, posibilitó su sostenida expansión entre 1890 y 1975 -
de los intendentes. superando situaciones cambiantes bajo condiciones irre-
petibles- que era presentada como sinónimo del "progre-
Ante el crecimiento acelera- so".
do de la ciudad y las conse-
Los trabajadores de la pesca ya construido el Puerto
Plano que en la inicial conformación de la ciudad indica la costa de
la ciudad y los definidos sectores de “Playa Popular”, “Playa Bristol”
y “Playa pescadores”, entre otros.
18 Imagen actual aérea del Complejo Rambla Centro y
edificaciones de la ciudad
El incremento del turismo relegó otras actividades. Aún zar el desarrollo del impor-
así, Mar del Plata es el principal puerto pesquero del país, tante puerto local. La colecti-
ha desarrollado una importante producción frutihortícola vidad italiana se expresa en
en su cinturón periférico y su industria textil la ha hecho el monumento a Rómulo y
conocer como la “capital del pulóver”. Su gran expansión Remo, así como los españo-
edilicia determinó que la industria de la construcción capi- les se identifican en el que
talizara el ahorro interno nacional en distintas épocas de evoca al Quijote. Otras
su sostenido crecimiento. colectividades dan cuenta
de su identidad y sus imagi-
El desarrollo de Mar del Plata la ha llevado a ser denomi- narios a través de otros sím-
nada La “Villa Balnearia” , la “Perla del Atlántico ” , la “ciu- bolos que alberga la ciudad.
dad “turística” , la ciudad “con turismo ” , la “Ciudad Feliz” ,
o la actual consideración de su futuro como Centro La toponimia de las calles
Recreativo de todo el año. Por su condición de ser el bal- refleja las convicciones pre-
neario más importante de la Argentina, la ciudad es -y ha dominantes (y sus imagina-
sido- visualizada preponderantemente como centro turís- rios) en las representacio-
tico por la población del país. nes políticas de los ciudada-
nos, expresadas en sus
“Al reconstruir su historia urbana, observamos tres trans- denominaciones o en la
formaciones significativas en la evolución de Mar del Pla- preeminencia de uno u otro
ta: la primera durante la década de 1910, al consolidarse pensamiento. Es altamente
como centro veraniego de la alta burguesía argentina y significativo el cambio de
como puerto pesquero; la segunda al promediar la de algunos de sus nombres en
1940, con el aumento de los contingentes de veraneantes distintas épocas. También,
y la emergencia del turismo social; la tercera se produce la voluntad de reconocer
en la década de 1980, como resultado de las transforma- aspectos de la identidad
ciones en la estructura del país y el estancamiento y/o dis- nacional o su historia, como
minución de actividades que habían liderado su evolución la realización de un monu-
anterior” (Cignoli, 1996). mento al Gaucho o la cons-
trucción que se erige en reco-
Con el crecimiento de Mar del Plata, su vida económico- nocimiento a los caídos en
productiva se diversificó entre otras actividades, que han la Guerra de Malvinas. Los
presentado situaciones de expansión o decrecimiento imaginarios están fuerte-
muy ligadas a los ciclos de la economía del país y deriva- mente vinculados a la memo-
ron en vivencias diferentes de sus habitantes, dada la ria, tal como lo expresan los
cada vez mayor complejidad de su evolución urbana. recordatorios a los muertos
por la represión en la última
Todos estos señalamientos remiten a algún tipo de imagi- Dictadura Militar, con las pla-
narios. En la evolución del turismo de élite al turismo masi- cas y otros símbolos urba-
vo se verifica que las estadías de los veraneantes pasaron nos.
de ser de los tres meses de la temporada estival a lapsos
más cortos o -incluso- de fines de semana.
“Más allá de las imágenes simplificadoras -el “gran club”
de las élites y luego el mayor balneario nacional- la ciudad
aparece como síntesis de tendencias vertebrales de la
Argentina moderna: crecimiento económico basado en el
trabajo agropecuario y auto celebración de las élites del
ocio, tensiones entre el turismo aristocrático y el turismo
masivo, entre lo local y lo internacional” (García Canclini, Monumento a Róomulo y Remo
1997).
A los diversos imaginarios que observamos en la suce-
sión de Ramblas sobre la Bahía Fundacional señalando
la secuencia histórica de distintas configuraciones espa-
ciales, le sumamos los que se perciben en las manifesta-
ciones de los marplatenses que pugnaron por elegir sus
propias autoridades, o los que asumen un carácter erudi-
to al observar las imprevisiones en el desarrollo urbano.
También advertimos los imaginarios de los pescadores -
en su mayoría de origen italiano- que habrían de caracteri-
19
Monumento a Don Quijote de la Mancha
REGISTRO Y PONDERACIÓN
DE IMAGINARIOS
EN LA GESTIÓN URBANA
por el particular socialismo de Mar del Plata, que dispuso
durante sus gobiernos recursos municipales a tal fin.
El autoritarismo del “orden y progreso”de los gobiernos
conservadores que se extendieron entre 1930 y 1945 estu-
Mar del Plata que -como vo signado por sus propios imaginarios, expresados en la
vimos- recién tuvo un Plan arquitectura monumental de los edificios públicos, como
Regulador (Director) en en la ya referida rambla actual y en la urbanización de
1958 no careció (ni carece) Playa Grande. Entre las obras de infraestructura vial, la
sin embargo, de acciones construcción de la Ruta Nacional Nº 2, que une Buenos
públicas sobre su espacio Aires con Mar del Plata, contribuyó notoriamente al incre-
urbano. mento del turismo y al crecimiento de esta ciudad.
Registro y
Hasta mediados del siglo XX, la pujante clase media de
ponderación de entonces plasmó en Mar del Plata una arquitectura que
imaginarios en la reproducía en pequeño las características de las antiguas
gestión urbana mansiones señoriales. Se configuró así un estilo “pinto-
resquista” muy propio de la ciudad que se expresa poste-
A las obras promovidas por riormente en el denominado “chalecito” marplatense,
la aristocracia que ejecuta- adoptado también como referencia para sus viviendas
ban los comisionados muni- por capas sociales más bajas de la población. Estas imi-
cipales ya referidas, les taciones ponen de manifiesto los propósitos de definir
siguieron las de los gobier- una identidad a partir de otras ya configuradas.
nos socialistas de la década
de 1920, que al tiempo de
contemplar las expectativas
de los veraneantes procura-
ron ejecutar los equipamien-
tos de salud, educación y
hasta de recreación que
atendieran los requerimien-
tos de una ya consolidada
población marplatense.
Después las del primer pero-
nismo, con sus imaginarios
vinculados a los propósitos
de justicia social en el marco
de la conciliación entre capi-
tal y trabajo. Luego otras de
infraestructura y equipa-
miento público promovidas
20 Fotos del Balneario Playa Grande, construido durante
los gobiernos conservadores (1930 - 1945)
Durante los primeros gobiernos peronistas, con sus ima-
ginarios vinculados a los propósitos de justicia social en
el marco de la conciliación entre el capital y el trabajo, se
construyeron numerosas viviendas, escuelas y un impor-
tante Hospital destinado a Mar del Plata y su región cir-
cundante. El surgimiento del turismo social posibilitó la
construcción del Complejo Turístico de Playas de Cha-
padmalal. Estas nuevas situaciones fueron el punto de
partida del turismo de masas y con ello, de la transforma-
ción del carácter de Mar del Plata como ciudad balnearia.
“Mar del Plata ocupó un lugar dentro de lo que podríamos Construcciones del “pintoresquismo”
llamar imaginarios nacionales. Para algunos evoca el
esplendor nostálgico de las élites y para otros, el sueño de
gran parte de los argentinos de la época del turismo social
de los sectores populares” (Elíade, 1963, 1967).
Una segunda época de gobiernos socialistas se desarro-
llan a partir de 1958, interrumpidos por los golpes milita-
res de 1966 y 1976. Las condiciones del país y de la ciu-
dad ya eran otras. Aún así, se retomaron las obras de equi-
pamiento público, ahora orientas por la puesta en marcha
del Plan Regulador, inspirados en los cánones entonces
vigentes de la Planificación tradicional. Así es que se
impulsa el desarrollo de los llamados Barrios Orgánicos
en los que se pretendía mantener un adecuado equilibrio
entre superficies construidas y espacios verdes. Con el
propósito de detener el crecimiento de la ciudad -que ya
superaba los 230.000 habitantes- se impulsó el Plan
Batán-Estación Chapadmalal, a fin de establecer la inte-
gración de estos dos núcleos urbanos y que se constitu-
yeran en una”ciudad satélite” de Mar del Plata, que alber-
garía una población de 60.000 habitantes.
La Dictadura Militar que se extendió entre 1976 y 1983
constituyó organismos de planificación bajo enunciados
que retomaban los cánones tradicionales y proclamaban
acciones a mediano y largo plazo. Pero éstas quedaron
subordinadas a la reestructuración de la economía mun- Hospital Regional y Viviendas
de la Década Peronista (1945-1955)
dial. Los planes de ordenamiento territorial de la Provincia
de Buenos Aires no tuvieron resultados concretos, salvo
la sanción de la Ley 8912 de Uso de Suelo, que -con las
modificaciones producidas a lo largo de más de treinta
años- continúa vigente.
Como casos representativos de ese período, Mar del
Plata nos muestra obras como el Estadio de Fútbol cons-
truido para el Mundial de 1978, el Complejo de Balnearios
de Punta Mogotes, la ampliación y pavimentación de
varias avenidas y algunas obras de -supuestamente-
embellecimiento urbano, como la peatonalización y la
fuente de la calle San Martín, hasta entonces la arteria
comercial más importante, todo ello dentro de un genera-
lizado discurso oficial sobre la necesidad de recuperar la
importancia de la actividad turística, que instaló el debate
público sobre el carácter, la identidad y el papel de la ciu-
dad.
La necesidad de reafirmar el desarrollo del turismo -con
nuevas modalidades y su diversificación a lo largo de Cementerio, Centros de Salud y Escuelas
todo el año- en coexistencia con otras actividades pro-
ductivas, es un tema recurrente que pone en considera-
Municipales - Gobiernos municipales socialistas
21
ción diversas imágenes des cada vez más urbanas. Las condiciones de pleno
sobre la ciudad deseada. empleo que alcanzaron los países centrales y algunos de
Abandonando el paradigma los entonces denominados “en desarrollo” -como la
de la Planificación Tradicio- Argentina- durante la vigencia del llamado Estado de Bie-
nal, otros criterios, como los nestar Social, hoy aparecen como irrepetibles” (Medina,
de la Planificación Estratégi- 2008).
ca, se han incorporado en
las últimas décadas. A partir de la recuperación de la Democracia, se observan
diversas obras públicas -en períodos cíclicos concordan-
“Con las partic ularidades tes con las crisis atravesadas- ejecutadas con ausencia
que han asumido a lo largo de políticas urbanas integrales como consecuencia del
del siglo XX, las problemáti- retraimiento del Estado. Esto deriva en la creciente incor-
cas urbanas ya no dejan poración del capital privado en las intervenciones sobre
lugar a otras visiones que no el espacio y el patrimonio públicos, así como en los cam-
puedan sustentarse en un bios producidos por el paso de las políticas públicas uni-
marco conceptual teórico- versales a las focales. La articulación entre lo público y lo
metod ológ ic o. Este nos privado ha generado otros mecanismos de intervención
orienta en la interpretación sobre el espacio urbano. Así es que, a las modalidades de
de las trasformaciones espa- concesión de obra pública se han sumado -entre otras-
ciales en nuestras socieda- las de iniciativa privada. Como producto de su aplicación
se han construido los Balnearios de La Perla, se remode-
laron los Balnearios de Punta Mogotes, se modificaron
los usos preexistentes y se inauguraron el Paseo Hermita-
ge y el Centro de Convenciones sobre instalaciones que
forman parte del Complejo Rambla Casino. De igual
forma se construye la Estación Terminal de Ómnibus.
Junto a estas realizaciones, las particularidades de Mar
del Plata y el interés que despierta para las acciones ofi-
ciales, posibilita que desde los distintos niveles del Esta-
do -a veces actuando mancomunadamente- se promue-
van obras de importancia. Podemos reseñar entre ellas,
los Estadios para los Juegos Deportivos Panamericanos,
el Plan de Obras “ Mar del Plata 2000”, las Plazas del Mile-
nio y del Agua, las obras para la Cumbre de las Américas,
o la actual convocatoria a un concurso de anteproyectos
de arquitectura para la construcción del Museo Provincial
de Arte Contemporáneo, sin contar otras de completa-
miento y dotación de infraestructura.
El dinamismo que imponen estas realizaciones solo
alcanza a tener efectos coyunturales. Aunque aumentó el
peso relativo de las actividades propias de la economía
urbana, la concentración del ingreso y el empobrecimien-
to de la población residente -problemáticas comunes a
las ciudades de mediano porte en nuestro país- afectan
negativamente el desarrollo socio-espacial y el del turis-
mo y sus derivaciones.
Mobiliario urbano - Balnearios La Perla - Etapa democrática
22
RETRAIMIENTO DEL ESTADO
Y DE LA PLANIFICACIÓN URBANA
La evolución de las prácticas urbanísti-
cas, a partir de las políticas de higiene y
salubridad con las que se procuró
enfrentar las consecuencias del vertigi-
noso crecimiento de las primeras ciuda-
des industriales, pasando por las formulaciones de los
urbanistas modernos, derivó en las regulaciones y planes
que se generalizaron al promediar el siglo XX ante el ace-
lerado proceso de urbanización. Las propuestas urbanís-
ticas de entonces partían de dos supuestos: el del creci-
miento económico constante y el del papel relevante que
desempeñaba la ciudad como factor de homogeneiza-
ción social.
Con el Régimen de Acumulación "Fordista" se desarrolló
el denominado Estado de Bienestar Social, que articula-
ba entre el capital y la fuerza de trabajo, interviniendo acti-
vamente en su reproducción ampliada, promoviendo polí-
ticas públicas que -con sus limitaciones- incluían las terri-
toriales. El pleno empleo posibilitaba que en los países
centrales y en algunos de los llamados "emergentes",
como la Argentina, la mayor parte de la mano de obra
fuera absorbida por el mercado formal.
Retraimiento del Estado y
de la planificación urbana
La evolución del Modo de Producción Capitalista y las
transformaciones ocurridas en el último cuarto del siglo
XX han determinado nuevas condiciones para la repro-
ducción social y la del capital.
El "Fordismo" ha dejado su lugar al llamado Régimen de
Acumulación "Flexible" o "Postfordista" y al Estado de Bie-
nestar le siguió un Estado Reducido, que con su retrai-
miento facilitó que el Mercado y su "libre juego" alcanzara
preponderancia en la vida social.
La aplicación de estas políticas impuso los cambios
socio-económicos y territoriales que aún perduran,
caracterizados por desigualdades sociales que se expre- Situación crítica que evidencia las
necesidades en los barrios marplatenses
san en el espacio urbano.
23
Al abandono de la llamada planificación tradicional le
siguió -particularmente a partir de la década de 1990- la
formulación de los denominados Planes Estratégicos
para el Desarrollo Local, que en Mar del Plata se imple-
menta bajo la coordinación de una Comisión mixta consti-
tuida al efecto.
Ya nos hemos referido a imágenes e imaginarios. Recu-
rriendo a analogías tal vez arbitrarias, podríamos afirmar
que también una ciudad, o un barrio, constituyen una
comunidad imaginada, que se puede contar.
Los imaginarios son expresiones colectivas, que -como
hemos dicho- conforman identidad(es), relaciones de
sociabilidad y sintetizan una historia común.
Estas situaciones se dan en determinados contextos,
muchas veces cambiantes, que condicionan la formula-
ción de distintos imaginarios. En el trabajo “Horizontes de
Incertidumbre y Biografías Quebradas” , el Prof. Norberto
Álvarez manifiesta que “ Hasta aquí, la vida de una persona
tenía tres etapas claramente diferenciadas. Primero adve-
nía una finita minoría de edad durante la infancia y la juven-
tud, centrada en la socialización y el aprendizaje, la adqui-
sición de formación profesional, la búsqueda de empleo y
la elección de la pareja. Después, una vez completada esa
etapa juvenil, el destino futuro quedaba cerrado para siem-
pre y llegaba la larga edad adulta vertebrada por el trabajo
y el amor. Es decir, estructurada por la constante dedica-
ción a un empleo estable (mi trabajo, mi oficio, mi voca-
ción) y a una familia estable (mi pareja, mis hijos, mi hogar)
que constituían la doble sede de la identidad personal. Y
por último, se obtenía el merecido jubileo de la vejez o
mayoría de edad, que con la senectud cerraba el ciclo
vital"... Más adelante, Álvarez pone de manifiesto la diso-
lución de esas certezas, por lo que nuestras vidas trans-
curren cada vez más en escenarios de incertidumbres, a
través de diversos y no garantizados empleos, de pare-
jas que se suceden, muchas veces en distintos lugares de
residencia. "En suma -dice Álvarez- es muy probable que
las biografías del próximo futuro cambien en el sentido de
adaptarse a su transformación continua...”.
Las nuevas condiciones de la vida cotidiana incidirán en
la formulación de los imaginarios y en los procesos de pla-
nificación urbana.
La crisis actual de la economía mundial no ofrece certe-
zas sobre los reordenamientos que habrán de producirse
y sus consecuencias en las vidas de la mayoría de los
habitantes de nuestros pueblos.
Plano Plan Estratégico para la ciudad
de Mar del Plata - localización de propuestas
Tales condiciones dificultan los propósitos de recuperar
el papel del Estado en sus diferentes niveles y su condi-
ción de “representante del interés general” que no puede
dejar de asumir en la formulación de las políticas públi-
cas, entre las que incluimos las urbanas, que necesaria-
mente deben vincularse a la participación social.
24
La generalización del término globalización ha llevado a
formulaciones que lo limitan o lo contradicen. Para
Robertson "el anverso de la globalización es la desterrito-
rialización y el reverso la reterritorialización". Sostiene
que en este proceso, culturas e identidades se (des) y (re)
territorializan en medio del incremento de la confronta-
ción entre homogeneidad y heterogeneidad cultural y se
enfrentan a las condiciones que impone la llamada "glo-
balización", concepto que alude a una globalización y a
una localización simultáneas. Estas nuevas situaciones
requieren el registro de los diversos imaginarios urbanos,
que remiten a la constitución de identidades.
El rico proceso urbano de Mar del Plata permite observar
sus imaginarios. Los que se vinculan a su proyecto y
comunidad iniciales y sus reconversiones, o los de carác-
ter institucional, erudito, popular, mediático, con inciden-
cias en la configuración espacial resultante y en los acto-
res sociales renovados. Sus contradicciones derivan en
ciertas crisis de identidad ciudadana que dificultan la for-
mulación de imaginarios hegemónicos y anticipan esce-
narios inciertos para propuestas integradoras sustenta-
das en la participación ciudadana.
"La constitución de la identidad social es un acto de poder,
la identidad como tal es poder. Estudiar las condiciones
de existencia de una identidad dada es estudiar los meca-
nismos de poder que la hacen posible” (Laclau, 1998).
En los barrios de la ciudad se advierten imaginarios explí-
citos o latentes, que pueden alcanzar un desarrollo que
los ubique como imaginarios instituyentes, es decir, que
pugnen ante los instituidos y se expresen como alternati-
vos. Un claro ejemplo fueron las manifestaciones popula-
res que en reclamo por la provisión de agua potable se Imaginarios para la reconversión de nuevas áreas
con construcciones en alturas
canalizaron en pos de la construcción del Acueducto Sur.
Las identificaciones con distintos sectores del territorio
implican -como resulta habitual- identidades diferentes.
Cuando las identidades se vinculan con el territorio y se
sustentan en el arraigo al mismo, podemos hablar de con-
dición de territorialidad. Pero cuando los individuos no se
sienten parte de un lugar, se nos presentan las desterrito-
rializadas a las que se refiere Bauman.
Según Gravano, "…en los imaginarios pueden distinguir-
se fortalezas y debilidades en relación a la visión de la ciu-
dad deseada y planificada, según la puja de intereses que
la enmarcan históricamente. En el imaginario (del planifi-
cador) técnico-profesional es común colocar como debi-
lidades y fortalezas sólo indicadores standard y no tener
en cuenta variables 'blandas', como los imaginarios socia-
les. Se pierden así componentes potentes para la transfor-
mación socio-espacial... Las exclusiones y segregacio-
nes de los atrases, de los 'otros lados' -sean estos céntri-
cos o periféricos- las estigmatizaciones tipo 'barrios man-
cha', son debilidades para una transformación mediante la Imaginarios para responder a necesidades básicas insatisfechas
planificación. Fortaleza implica ruptura explícita con el ima-
ginario hegemónico de los adelantes y detrases que inten-
tan ocultar de modo etnocéntrico y clasista parte de la
construcción contradictoria que es la ciudad moderna".
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Resultaría muy aventurado predecir las configuraciones
espaciales del nuevo orden mundial, pero nos permiti-
mos suponer la acentuación de las disimilitudes, según el
carácter de la vinculación que los diferentes territorios
establezcan en las nuevas relaciones económicas. Los
estudios de Sassen sobre el papel que desempeñan algu-
nas ciudades en el orden global, los de Castells respecto
al desarrollo de las tecnologías y flujos de información,
los de Borja sobre las instancias globales y locales, los de
De Mattos sobre las transformaciones territoriales deriva-
das de las estrategias empresariales en nuestros países
latinoamericanos, entre otros, abordan distintas particu-
laridades condicionadas por la complejidad y velocidad
de los cambios actuales.
Pese al incremento de las actividades productivas que
han registrado algunas de las economías latinoamerica-
nas, los datos estadísticos sobre la disminución de las
tasas de desempleo en varios países y los esfuerzos ten-
dientes para una recuperación del papel del Estado en el
desenvolvimiento de las sociedades, persiste la acentua-
ción de las diferencias sociales que señalan los índices de
ingreso de los distintos sectores. Las ciudades no se
caracterizarían por su homogeneidad, en tanto las frag-
mentaciones sociales persistan y se acentúe la desigual
apropiación del espacio.
Ante esa complejidad procuramos relacionar la diversi-
dad de imaginarios urbanos sobre la ciudad en tanto
ámbito colectivo, con los derivados de las acentuadas
fragmentaciones sociales que expresan desigualdades
en la apropiación y uso del espacio público y privado.
Nuestras vidas cotidianas están reclamando el ejercicio
de una ciudadanía plena, que redunde en responsabili-
dad pública, solidaridad, reciprocidad y correspondencia
para plasmar y ejecutar un proyecto colectivo de ciudad.
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BIBLIOGRAFÍA
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