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Pastoral en el Tanatorio: Reflexiones y Oraciones

1. El documento presenta esquemas de oración para ser utilizados en tanatorios, crematorios y cementerios, con el objetivo de acompañar a creyentes y no creyentes por igual durante este momento difícil. 2. Se enfatiza la importancia de adaptar las oraciones a cada situación particular y centrarse en acoger el dolor de los familiares presentes, escuchándolos atentamente. 3. El autor argumenta que la presencia de la Iglesia en estos lugares debe partir de la empatía y el acompañamiento

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Pastoral en el Tanatorio: Reflexiones y Oraciones

1. El documento presenta esquemas de oración para ser utilizados en tanatorios, crematorios y cementerios, con el objetivo de acompañar a creyentes y no creyentes por igual durante este momento difícil. 2. Se enfatiza la importancia de adaptar las oraciones a cada situación particular y centrarse en acoger el dolor de los familiares presentes, escuchándolos atentamente. 3. El autor argumenta que la presencia de la Iglesia en estos lugares debe partir de la empatía y el acompañamiento

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MESA y PALABRA

16

2
Pastoral de acogida y oración

Álvaro Ginel

EDITORIAL CCS

3
Presentación

Notas pastorales

1. LA NOTICIA

Ha muerto

2. OFRENDA DE LA VIDA

En tus manos... (para ambiente creyente)

Era una buena persona (para un ambiente poco cristiano)

a) Se fue

b) Atardecer

3. ORAR EN EL TANATORIO

Oración tradicional

Otras formas de oración

a) Acción de gracias

b) Escucha de la Palabra

c) Salmo

• El buen pastor. Salmo 22

4
• Confianza ante el peligro. Salmo 26

• Baje a nosotros la bondad del Señor. Salmo

• El Señor, esperanza del pueblo. Salmo 122

d) Devotos especiales de la Virgen María

4. DESPEDIDA DEL TANATORIO

Adiós (difunto con vida cristiana normal)

Otro adiós (difunto con poca práctica cristiana)

• El profeta (Kbalil Gibran)

• Voy de viaje (Pedro Miguel Lamet)

• Después (Henry Scott Holland)

• El Principito (Antoine de Saint-Exupéry)

5. EN EL CREMATORIO

Despedida de un creyente

Despedida neutra

• El Principito (Antoine de Saint-Exupéry)

• Algo más (José Luis Hidalgo)

• Metafisiqueos (Amado Nervo)

6. EN EL CEMENTERIO

Despedida de un creyente

Despedida de un no creyente

7. UNA CELEBRACIÓN

8. LOS SIGNOS DE LA LITURGIA CRISTIANA DE LA MUERTE

Signos tradicionales

5
• La cruz

• La luz

• El agua

• El incienso

• Las flores

• Icono

Otros signos

• La nave en el mar

• La estrella

• Corona

• Pavo Real

• Pan

• Animales

Nuevos signos

• El recordatorio

• El libro de condolencias

• Los periódicos

• Las coronas de flores

6
Estoy convencido de que uno de los lugares de misión más sugerentes se encuentra
hoy en la pastoral que la Iglesia realiza, a través de algunos de sus miembros, en los
tanatorios.

Al tanatorio no convoca la Iglesia. Convoca la muerte. La Iglesia mantiene allí una


presencia que deberá cuidar muy mucho por lo especial del momento y del lugar.

Allí acuden hombres y mujeres atraídos por lazos de familia, de amistad, de vecindad,
de compromiso social... que les unen a la persona fallecida. Son hombres y mujeres de
toda raza, lengua, religión. Los hay creyentes y los hay indiferentes. Al tanatorio no se
va principalmente porque se cree en Dios y en el más allá, sino porque se conoce a una
persona o porque nos ligan lazos de familia, de trabajo, de partido, de empresa, etc.

Para algunas personas, con la muerte se acaba todo. Ya no hay más allá ni más acá.
Todo se acabó. Comienzan a darse casos de personas que dicen que después de la muerte
«no quieren celebraciones religiosas, ni funerales, ni nada, porque ya no hay nada que
celebrar y porque con la muerte se acaba todo. Que les quemen para que quede menos
rastro de su vida».

Lo que hace apasionante la pastoral en el tanatorio es su dificultad: cómo ser testigos


del Señor Resucitado entre gente diversa en mentalidad, creencias, posicionamiento
personal ante la institución Iglesia.

Pero la muerte convoca y reúne. Y en la hora de la muerte muchos se hacen preguntas


religiosas. La muerte es un hecho que no deja indiferente. Unas veces la muerte es
deseada para que «se acabe» el sufrimiento de alguien. «Dios le haría un gran favor
llevándoselo», dice la gente sencilla que sabe que la vida está en manos de Dios. Otras
veces, la muerte es una pregunta-protesta: «¿Por qué la muerte en la mitad de la vida, en
lo mejor de la vida, cuando podían disfrutar un poco de la vida?». La muerte está ahí.
Tiene fuerza y poder de interrogación. La humanidad no ha logrado alejarla ni
arrinconarla.

Negar la muerte y lo que a ella sigue puede ser una postura cómoda o de huida: no
afrontar el misterio que conlleva.

Por otra parte, hay gente que ante la muerte «echan mano de su fe» y ésta les llena de
confianza. «¡Qué duro debe ser esto de la muerte para los que no creen en nada!», suelen

7
comentar algunos. He escuchado a personas que dicen: «¡Cómo me gustaría creer en
estos momentos!». Dios es roca y consistencia siempre, sobre todo cuando nos fallan
todos los cimientos y la existencia se nos paraliza de golpe. Dios es refugio y salida que
consuela y da seguridad.

El grupo de los cristianos en Jesús tenemos una forma de vivir la muerte y estamos
llamados a ayudar a otros a vivir ese momento crucial.

Una palabra de acogida, de cercanía, de serenidad, de vivir como los que «esperan
algo nuevo» es lo que podemos regalar a todos, creyentes y no creyentes.

Muchos, además del silencio respetuoso, esperan de nosotros, los creyentes, una
palabra que supere el silencio y el «quedarnos sin palabras». El silencio es la primera
palabra. No la última. La última palabra es el Señor Jesús, resucitado y vencedor de la
muerte. A lo mejor no siempre es posible pronunciarla y, desde luego, no siempre será
aceptada. Pero es una palabra que da sentido a la muerte y nos ayuda a vivir los
momentos de la visita de la muerte.

La pastoral que la Iglesia realiza en los tanatorios, crematorios y cementerios no puede


ser un «aterrizaje oficial» o «una presencia de funcionarios que cumplen su papel y ya
está». El primer deber de los creyentes es dar razón de la fe y acoger desde la fe. Un
Evangelio que no comience por sintonizar con el dolor y el silencio del otro o con las
lágrimas de los que lloran al ser querido, poco tiene que hacer y se hace un Evangelio
«inhumano». La fe en Jesús jamás puede hacernos inhumanos. Acoger el dolor,
sintonizar en lo más hondo de lo que viven las personas es el camino para hablar y
anunciar a Jesús que pasó por la muerte.

En las propuestas de oración que hacemos, partimos siempre de ese momento inicial
de sensibilidad humana, de empatía con el dolor, de hacerse cargo de lo que las personas
viven. Y no sólo hacemos esto como metodología, sino como con tenido y fuente de la
misma oración que se propone. La persona que ora, ora situada en un aquí y ahora, con
el corazón de fiesta o sangrando de dolor. Situarnos en lo que la familia vive es el primer
ejercicio de pastoral en el tanatorio.

Que nadie se extrañe de que en este folleto de «Pastoral de acogida y oración» en los
tanatorios se haga espacio para celebraciones con no creyentes. La realidad que vivimos
nos lleva a ello.

De todas formas, los destinatarios primeros y principales son los creyentes que
acompañan a un familiar difunto. Queremos abrir la puerta a otros hermanos que, por lo
que sea, decidieron vivir «de tejas abajo», sin referencia explícita a Jesús, el Hijo de
Dios vivo. También, desde nuestra fe, estas personas son «hijos de Dios», también por
ellos el Señor Jesús se entregó. Respetar sus decisiones nos lleva a acompañarlos con un

8
tipo de celebración que dé dignidad a la persona y que, sin imponerles la fe, les ayude a
vivir el momento con una cierta apertura al misterio de la vida y de la muerte.

Me bastaría que este folleto sirviera para concientizar a las comunidades cristianas
encargadas de hacer pastoral en el tanatorio de la importancia de esta presencia hoy. Es
una presencia misionera, de anuncio, de acogida profunda, de trato exquisito. La gente
recuerda para siempre y queda «tocada» para bien o para mal según sea tratada en los
momentos donde nos jugamos lo más importante de la vida: el dolor, la enfermedad, la
muerte...

Un hecho: «¿Quién ha puesto este título?». Yo. «Sí, ¡como que al tanatorio se va a
rezar...!» (tono despectivo). Yo creo que es un lugar importante, «pero no para rezar».

En la editorial donde este libro se publica, tuve esta conversación cuando el libro
estaba en edición con uno de los trabajadores. Me llamó la atención.

El tanatorio, en muchos hombres y mujeres de hoy, no es lugar de fe o de oración,


sino de encuentro, de dolor, de charla, de consuelo de los familiares. No hace falta para
eso la fe ni la oración. Basta la presencia, basta acompañar charlando y fumando un
cigarro... A pesar de todo, apuesto por la pastoral en el tanatorio.

Agradezco a Ignacio Jordán y a Luis Nargánez, capellanes del Tanatorio de la M-30


de Madrid, sus experiencias y consejos, que me sirvieron para orientar el contenido que
aquí presento.

9
1.Los esquemas de oración que se proponen tienen que ser adaptados a la realidad del
momento. No están hechos para ser desarrollados tal cual.

2.Una oración en el tanatorio puede convertirse en «funcional» (algo que realiza un


representante oficial de la institución eclesial) o «mágico» (palabras dichas por una
persona oficial que llegan a algún sitio o se dirigen a un «dios» que anda por arriba y
tienen un poder que desconocemos, pero que harán bien al difunto). Hay que partir de
la realidad que están viviendo los vivos, de la acogida dada a las personas más
allegadas, de la escucha de lo que sienten y dicen quienes están presentes, de la
historia de la vida de la persona muerta que se comenta en los pasillos y corrillos, de
lo que los familiares y amigos dicen que fueron los últimos momentos, de la apertura
a una Vida que supera el dolor del presente. En una palabra: la oración y el
acompañamiento de la Iglesia a sus fieles difuntos tiene que partir de una empatía con
las personas que acompañan a la persona fallecida y ayudarles a entrar en otro
horizonte de significación que para la fe cristiana es la vida del Señor Resucitado.

3.Hay que saber reconstruir las propuestas de oración que aquí se presentan
incorporando al esquema propuesto los elementos positivos de la vida que llegó a
término: lo que amaba, lo que le preocupaba, sus virtudes y sus sensibilidades, las
palabras últimas y los gestos últimos... Son detalles a los que la gente da mucha
importancia y son la mejor pista para hacer una oración «circunstanciada», centrada
en la vida de la persona. Un difunto no es uno más... de los que mueren cada día. Para
la familia, es «su difunto», la pérdida del ser querido, el vacío que comienza, etc.
Todo esto es el «material primero y principal» para dar gracias a Dios y para orar a
Dios por la persona que nos dejó. Los familiares y amigos son muy sensibles a
detalles como estos. De lo contrario, la presencia del sacerdote o del delegado de la
comunidad cristiana se puede convertir en rutinaria o en «presencia de oficio» lejana
a la vida de la gente.

4.En algunos casos, el silencio o un Padre nuestro es todo lo que se podrá hacer... porque
no salen otras palabras ni otra oración. Muchos van al tanatorio no para rezar, sino
para hacerse presente, para saludar a los familiares, para acompañar un rato, para
enterarse de «cómo fue la muerte»...

5.Las oraciones que se proponen están estructuradas por los lugares que recorre el
cadáver de la persona fallecida: tanatorio, crematorio, cementerio. Se silencia el paso
por la parroquia porque está ya bien regulado en los libros litúrgicos, y porque cada
vez es más raro este hecho, salvo en las poblaciones pequeñas. Se incluye una
oración-celebración muy amplia con elementos que podrían ser utilizados tanto en la

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celebración de la Palabra como en la celebración eucarística.

6.El tanatorio es un lugar de «reencuentro» de familiares y amigos. No todos viven el


tanatorio de la misma manera. La muerte convoca y permite que se vean y saluden los
que hacía tiempo que no se veían. Sirve para darse cita, para proponerse nuevos
encuentros. Es un elemento que hay que tener en cuenta. Hay presencias que alegran,
que reconfortan, que se esperan y que hacen más llevadera la muerte.

7.El sentido comunitario y participativo de los familiares tanto en la oración como en la


celebración eucarística no suele ser muy fuerte. Y esto por razones obvias: los nervios
y la conmoción afectiva que se viven en el momento de la muerte. No conviene forzar
nada ni a nadie, sino comprender. Proponer y ofrecer, sin imponer, es lo que procede
hacer.

8.En el tanatorio hay una serie de elementos que se convierten en «símbolos», en algo
«significativo» que expresa o define la realidad de la vida que acaba de apagarse:
objetos personales, libro de condolencias, flores, fotos, crucifijo, el rosario de la
abuela, testimonios de alguno de los presentes... Una buena pastoral sabe aprovechar
estas «pequeñas grandes cosas» para la oración. En estos «elementos significativos»
puede haber un punto de encuentro con personas menos creyentes, indiferentes o
agnósticos.

9.En este sentido, es de máxima importancia el primer punto de todas las formas de
oración que se proponen: Momento para recordar. Es lo que condicionará todo el
resto del esquema de oración. No recordamos para desahogarnos solamente, sino para
orar de manera concreta al Señor de vivos por la persona fallecida.

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Esperada o no esperada, la muerte llega y nos sorprende allí donde estamos. Nunca
es buen día y buena hora en la agenda para morir. Esta oración es una invitación a
aceptar la noticia de la muerte de manera cristiana.

HA MUERTO

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Acaba una vida.

La vida de una persona es siempre una riqueza, un don.

Acaba la vida de una persona que nos atañe. Fue don y riqueza para nosotros, sin
omitir sus más y sus menos.

Proponemos, como creyentes, «hacer la ofrenda» de la vida de la persona que se


apagó.

Ofrecemos a Dios lo que Dios nos regaló en la persona fallecida.

En la Eucaristía hacemos presentación de dones llevando pan y vino al altar.

Hoy hacemos la ofrenda de una vida acabada, llena con la plenitud a la que pudo
llegar.

Es la ofrenda final. Otras ofrendas han precedido a esta ofrenda: siempre que hemos
pedido por ella, o la hemos regalado detalles en cumpleaños, días del padre o de la
madre...

Hoy, al final de los días de N., hacemos la ofrenda de su vida al Padre.

Quiero que donde yo estoy, también estén ellos conmigo, para que
contemplen mi gloria. (Juan 17,24)

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i Para un ambiente creyente.

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• Sus manos llevan roces de manos,

• Su corazón no late,

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Puede seguir un tiempo para recordar aquello que nos deja la persona y ponerlo en
las manos de Dios: lo que más le gustaba, lo que hizo a favor de otros, las anécdotas
que quizá nadie sabe, cosas simpáticas...

Terminar con una oración de acción de gracias improvisada, o con el Padre nuestro,
o un canto.

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2 Para un ambiente poco cristiano.

a) Se fue

21
b) Atardecer

22
(Ocasión de compartir lo bonito de la vida de o para la persona fallecida.)

23
Tanatorio: lugar y tiempo de espera entre la muerte y el entierro o la cremación.
Para los más cercanos, momento último de acompañamiento a la persona fallecida,
momento de saludos, encuentros, pésames... También, costumbre social, u obra de
caridad: «Consolar a los que sufren»; «Enterrar a los muertos».

Hoy, sobre todo en las grandes aglomeraciones Hoy, urbanas, en el momento de la


muerte, sólo podemos acercarnos al «tanatorio». El entierro es más difícil o está
reservado para los más íntimos.

Los que creemos en el Dios de Jesús Resucitado, además, sabemos que el tanatorio
es un lugar de oración, de recuerdo, de fe y de resurrección. Saludar, comentar,
pasar unos momentos haciendo compañía y rezar «un responso» (una oración
separada de la que se hace en el templo por la persona fallecida) es lo normal, lo
que procede hacer. Las palabras de consuelo humano se entremezclan y enriquecen
con las palabras que nos vienen de Dios: «El que cree en mí no morirá». Los
cristianos vivimos la muerte en la perspectiva de una vida que no acaba, que sigue
en las manos de Dios.

Es normal que entre los familiares y amigos de la persona fallecida haya creyentes,
ateos, indiferentes o de otras religiones. Los creyentes respetamos el silencio de los
que no saben rezar, pero no omitimos la oración y la fuerza de la fe que nos anima
en estos momentos. Ni imponemos nuestra posición de fe ante la muerte ni la
silenciamos. Y es la misma fe la que nos lleva a ser respetuosos con otras posturas
ante el hecho de la muerte.

Ponemos, a continuación, varias fórmulas para orar en el tanatorio.

Cada persona, cada familia, es un mundo. Los agentes de pastoral en el tanatorio


tendrán que saber «leer» la situación y elegir aquella oración que mejor se adecue a
la realidad de la familia en duelo. Posiblemente en pocas ocasiones se pueda
desarrollar el esquema de oración «tal cual» se sugiere aquí. Pero las «sugerencias»
darán pistas para una actuación pastoral apropiada a la situación real.

Queremos remarcar las indicaciones que se ponen como el momento inicial de la


oración: es para todos los esquemas igual y lo formulamos como momento para
recordar, al que le sigue otro muy parecido: momento para dar gracias a Dios.
Damos gracias por lo que recordamos de la persona. Se pretende evitar una manera
de «orar en el tanatorio» anónima, impersonal... Para muchos de los que están en el
tanatorio acompañando el cadáver de un familiar o amigo, esa vida que terminó es

24
«lo más importante» de su vida, o al menos «muy importante». De ahí la necesidad
de personalizar la oración.

25
♦Momento para recordar las cosas bonitas de la vida de la persona difunta.

♦Momento para dar gracias a Dios por la vida de quien nos ha dejado.

ANIMADOR DE LA ORACIÓN

La vida de N. nos deja muchos destellos de amor, de bondad, de entrega, de... (será
bueno resumir cuanto se acaba de escuchar).

Demos gracias a Dios por lo que nos deja, Demos por lo que fue.

(Situación de muerte natural ordinaria. Donde no sea posible que la asamblea


responda, lo hará el animador de la oración.)

26
(Situación de muerte inesperada. Donde no sea posible que la asamblea responda, lo
hará el animador de la oración.)

27
28
♦ Momento de petición

29
Padre nuestro...

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OTRAS FORMAS DE ORACIÓN

a) Acción de gracias

♦Momento para recordar las cosas bonitas de la vida de la persona difunta.

♦Momento para dar gracias a Dios por la vida de quien nos ha dejado.

ANIMADOR DE LA ORACIÓN

La vida de N. nos deja muchos destellos de amor, de bondad, de entrega, de... (se
recoge lo que haya salido en el primer momento dicho por la gente que participa en
la oración).

Con todo lo que hemos dicho podíamos elaborar una oración.

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•Por su sonrisa, te damos gracias, Señor.

•Por la preocupación por todo, te damos gracias, Señor.

•Por la paciencia, te damos gracias, Señor.

•Por sus palabras, te damos gracias, Señor.

•Por sus detalles cariñosos, te damos gracias, Señor.

•Por la tortilla hecha con tanto cariño, te damos gracias, Señor.

•Por la forma como ha llevado el dolor y la enfermedad, te damos gracias, Señor.

•Por su preocupación por todos, te damos gracias, Señor.

•Por las cosas que no sabemos y tú sabes, te damos gracias, Señor.

[...]

ANIMADOR DE LA ORACIÓN

Terminamos recitando el Padre nuestro... (se puede sugerir que sea con las manos
juntas).

V/. Su alma y las almas de todos los fieles difuntos, por la misericordia de Dios,

descansen en paz.

R/. Amén.

b) Escucha de la Palabra

♦Momento para recordar las cosas bonitas de la vida de la persona difunta.

•Momento para escuchar la Palabra de Dios3

ANIMADOR DE LA ORACIÓN

Todo lo de la muerte nos sumerge en el misterio. Entre los primeros cristianos


también hay esa curiosidad por el más allá, por el cuerpo que ahora está inerte. Así
escribe Pablo a los cristianos de Corinto.

•Lectura de la primera carta de san Pablo a los Corintios 15,35-38.53-57

32
Pero preguntará alguno: ¿cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo salen?
¡Necio! Lo que tú siembras no cobra vida si antes no muere. Lo que siembras no es
el organismo que surgirá, sino un grano desnudo, de trigo o de lo que sea, y Dios le
da el cuerpo que quiere; a cada simiente su cuerpo. Esto corruptible tiene que
revestirse de incorruptibilidad y lo mortal tiene que revestirse de inmortalidad.
Cuando lo corruptible se revista de incorruptibilidad y lo mortal de inmortalidad, se
cumplirá lo escrito: la muerte ha sido aniquilada definitivamente. ¿Dónde queda, oh
muerte, tu victoria? ¿Dónde queda, oh muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte
es el pecado, el poder del pecado es la ley. Gracias sean dadas a Dios, que os da la
victoria por medio del Señor nuestro Jesucristo.

•Breve reflexión

La pregunta es normal también para nosotros: ¿Qué será de este cuerpo hoy muerto
y sin vida? Desde la fe se nos responde con una comparación: es como un grano
que cae en tierra y de él nacerá una novedad que desconocemos.

Hoy estamos de «siembra». Sembramos el cuerpo de N. en el silencio. Y Dios, buen


hortelano, hará de él una novedad que no nos imaginamos.

Gracias sean dadas a Dios que no nos deja para siempre en el silencio.

♦ Momento de súplica

ANIMADOR DE LA ORACIÓN

Escucha, Señor, nuestras súplicas:

-Tú resucitaste a Lárazo, da la vida eterna a N., te lo pedimos, Señor.

-Tú perdonaste al ladrón arrepentido, perdona a N., te lo pedimos, Señor.

-Tú lavaste en el Bautismo a N., admítelo entre los elegidos, te lo pedimos, Señor.

Túalimentaste con la Eucaristía a N., siéntalo hoy en la mesa de tu casa, te lo


pedimos, Señor.

Túconoces mejor que nadie la vida de N., sé misericordioso con él, te lo pedimos,
Señor.

Dale,Señor, el descanso eterno y brille para él la luz perpetua.

Padre nuestro... o Canto...

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c) Salmo

♦Momento para recordar las cosas bonitas de la vida de la persona difunta.

Comentar lo que esta vida que se apagó ha significado en nuestra vida.

Es posible que, en ocasiones, sea una muerte «más significativa» (un cáncer
prematuro, una vida tronchada en plena juventud, un niño, una madre que deja
huérfanos...). Todo un misterio que nos hace preguntas o nos suscita rebeldía
porque «nos toca de cerca».

Para algunos es el momento de echar la culpa a Dios (del que viven «pasando»
habitualmente), o para cuestionar la fe (¿vale la pena creer en un Dios que permite
tal injusticia como la muerte de los «necesarios», de los que no tienen culpa de
nada, de los que no pudieron disfrutar la vida...?).

♦Momento de oración con un salmo

Ponemos varios salmos de manera que se pueda elegir uno u otro según las
circunstancias, la edad de la persona difunta, el entorno familiar... Junto al texto del
salmo hay una adaptación que quizá pueda servir o dé idea para hacer algo
parecido, más cercano a la vida de la persona fallecida.

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Adaptación

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Adaptación

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Señor, tú eres mi luz

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Adaptación

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Pero venimos

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Adaptación

56
♦Momento para cantar (donde y cuando sea posible).

♦Momento para una oración

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Padre nuestro...

V/. Su alma y las almas de todos los fieles difuntos,

por la misericordia de Dios,

descansen en paz.

R/. Amén.

d) Devotos especiales de la Virgen María4

♦Momento para recordar las cosas bonitas de la vida de la persona difunta.

♦Momento para evocar detalles de su devoción mariana

Al terminar la evocación, se puede continuar de esta manera.

ANIMADOR DE LA ORACIÓN

(escucha de la palabra, servicio, obediencia, disponibilidad, presencia...).

58
(La «Salve», al menos la parte que se pone en negrita como estribillo; el «Ave
María», u otra oración mariana conocida.)

♦ Momento de petición'

59
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Santa María. Ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios. - R.

Santa Virgen de las Vírgenes. - R.

Madre de Cristo. - R.

Madre de la Iglesia. - R.

Madre de la Divina Gracia. - R.

Madre Purísima. - R.

Madre Castísima. - R.

Madre y Virgen. - R.

Madre sin mancha. - R.

Madre Inmaculada. - R.

Madre amable. - R.

Madre admirable. - R.

Madre del buen consejo. - R.

Madre del Creador. - R.

Madre del Salvador. - R.

Virgen prudentísima. - R.

60
Virgen venerada. - R.

Virgen laudable. - R.

Virgen poderosa. - R.

Virgen clemente. - R.

Virgen fiel. - R.

Espejo de justicia. - R.

Sede de sabiduría. - R.

Causa de nuestra alegría - R.

Vaso espiritual. - R.

Vaso honorable. - R.

Vaso insigne de devoción. - R.

Rosa Mística. - R.

Torre de David. - R.

Torre de marfil. - R.

Casa de oro. - R.

Arca de la Alianza. - R.

Puerta del Cielo. - R.

Estrella de la mañana. - R.

Salud de los enfermos. - R.

Refugio de los pecadores. - R.

Consuelo de los Afligidos. - R.

Auxilio de los Cristianos. - R.

Reina de los Ángeles. - R.

61
Reina de los Patriarcas. - R.

Reina de los Profetas. - R.

Reina de los Apóstoles. - R.

Reina de los Mártires. - R.

Reina de los Confesores. - R.

Reina de las Vírgenes. - R.

Reina de todos los Santos. - R.

Reina concebida sin pecado original. - R.

Reina llevada al cielo. - R.

Reina del Sacratísimo Rosario. - R.

Reina de la paz. - R.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Perdónanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Escúchanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Ten piedad de nosotros.

ANIMADOR DE LA ORACIÓN

Que la Virgen Santa María, a la que en vida nuestro(a) hermano(a) tanto amó le
acompañe en esta hora de partida hacia la casa del Padre y haga de Auxiliadora.

ASAMBLEA

62
63
La despedida del tanatorio es un momento significativo. En muchos casos, será la
última vez que los familiares vean el rostro de la persona querida. Si por una parte
es descanso para la familia, por otra es el adiós definitivo. Desde el momento de la
muerte hasta la despedida del tanatorio, la muerte nos había privado de la palabra y
la sonrisa de quien murió. Nos quedaba su cuerpo sin vida, pero todavía teníamos
«algo palpable» donde agarrarnos al ser querido. Ahora ya se nos priva para
siempre de todo.

Ciertamente que no siempre es fácil y posible hacer una «despedida religiosa» del
tanatorio. Pero lo proponemos como horizonte para los casos en que se pueda
realizar.

64
6 Difunto con vida cristiana ordinaria.

• Palabras cercanas'

Un ejemplo:

65
66
(Puede ser el momento para depositar flores o recuerdos junto al cadáver, o la carta,
o el texto leído. También los niños, si los hay, pueden «mandar un beso», un
dibujo...)

• Invitación a la oración

ANIMADOR DE LA ORACIÓN

N., en nombre de la familia, nos ha recordado la riqueza de vida de nuestro(a)


hermano(a) difunto(a).

Es un consuelo tener futuro más allá de la muerte.

Y un futuro que será hecho en compañía divina.

Mientras la tapa del ataúd oculta este cuerpo que nos fue tan querido, vamos a rezar

67
una oración:

ASAMBLEA

ANIMADOR DE LA ORACIÓN

68
OTRO ADIÓS8

• Palabras cercanas9

69
Un ejemplo:

70
(Puede ser el momento para depositar flores o recuerdos junto al cadáver, o la carta,
o el texto leído. También los niños, si los hay, pueden «mandar un beso», un
dibujo...)

• Invitación a la oración

ANIMADOR DEL ADIÓS

N., en nombre de la familia, nos ha recordado la riqueza de vida de nuestro(a)


hermano(a) difunto(a).

Mientras la tapa del ataúd oculta este cuerpo que nos fue tan querido, vamos a
escuchar un poema10, música...

TEXTOS

• El profeta

71
Ahora quisiéramos interrogarte sobre la muerte. Y él prosiguió:

¡Quisierais conocer el secreto de la Muerte!

Pero, ¿cómo lo encontraréis, a menos que lo busquéis en el corazón de la vida?

El búho, cuyos ojos sitiados por la noche son ciegos para el día, no puede desvelar
el misterio de la luz.

Si queréis, en verdad, contemplar al espíritu de la Muerte, abrid con amplitud


vuestro corazón al cuerpo de la vida.

Porque la vida y la muerte son una, lo mismo que son uno el río y el mar.

En lo hondo de vuestras esperanzas y deseos reside vuestro tácito conocimiento del


más allá.

(Khalil Gibran, El profeta)

72
• Voy de viaje

73
(Pedro Miguel Lamet, El mar de dentro, Santander 2006, 84)

• Después

Me encuentro en la playa. Un navío despliega sus blancas velas en el fresco de la


mañana y zarpa. Lo observo hasta que se pierde en el horizonte. Entonces alguien
dice: «Desapareció».

¿Qué significa que desapareció? Yo dejé de verlo, pero no por ello dejó de existir.
En el momento en que alguien lo pierde de vista, otros comienzan a verlo llegar y
otras voces exclaman jubilosas: «¡Ya viene!». Así es la muerte.

(Hery Scott Holland)

• El Principito

-El desierto es bello - agregó.

Es verdad. Siempre he amado el desierto. Puede uno sentarse sobre un médano de


arena. No se ve nada. No se oye nada. Y, sin embargo, algo resplandece en el
silencio...

-Lo que embellece al desierto - dijo el principito - es que esconde un pozo en


cualquier parte...

Me sorprendí al comprender de pronto el misterioso resplandor de la arena. Cuando


era muchachito vivía yo en una antigua casa y la leyenda contaba que allí había un
tesoro escondido. Sin duda, nadie supo descubrirlo y quizá nadie lo buscó. Pero
encantaba toda la casa. Mi casa guardaba un secreto en el fondo de su corazón...

-Sí - dije al principito-; ya se trate de la casa, de las estrellas o del desierto, lo que
los embellece es invisible.

-Me gusta que estés de acuerdo con mi zorro

- dijo.

74
Como el principito se durmiera, lo tomé en mis brazos y volví a ponerme en
camino. Estaba emocionado. Me parecía cargar un frágil tesoro. Me parecía
también que no había nada más frágil sobre la tierra. A la luz de la luna, miré su
frente pálida, sus ojos cerrados, sus mechones de cabellos que temblaban al viento,
y me dije: «Lo que veo aquí es sólo una corteza. Lo más importante es invisible».

(Antoine de Saint-Exupéry, El Principito, XXIV)

ANIMADOR DEL ADIÓS

75
Muchas familias optan hoy por la cremación del cadáver. Para algunos es una
manera de «acabar cuanto antes todo y no acordarse más de la muerte». El fuego
parece que consume todo mejor y deja menos rastro de la existencia (razón que
algunos esgrimen para ser incinerados). La cremación es un momento denso. La
Iglesia no se opone a la cremación. Es importante, en todo caso, respetar la
memoria de quien nos dejó y poder contarle entre los difuntos.

Antes de la cremación, existe la posibilidad de una «ceremonia de despedida»


religiosa o sencillamente neutra.

76
• Acogida en la antesala del crematorio

(Procurar que haya un signo religioso: vela, crucifijo, estatua de la Virgen... Puede
ser recibido el cadáver con música y silencio.)

• Palabra de un familiar, amigo o de quien anima el acto de despedida

Ejemplo:

• Palabra breve de la Escrituran

•Del libro de la Sabiduría 2,23; 3,1

77
•Del profeta Isaías 25,6.7-8

• De la carta de san Pablo a los Romanos 8,35-36.38

¿Quién nos separará del amor de Cristo?

¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la


espada? Estoy persuadido de que ni muerte ni vida, ni ángeles ni potestades, ni
presente ni futuro, ni poderes ni altura ni hondura, ni criatura alguna nos podrá
separar del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

•De la primera carta de san Pablo a los Corintios 15 ,53-55

Esto corruptible tiene que revestirse de incorruptibilidad y lo mortal tiene que


revestirse de inmortalidad. Cuando lo corruptible se revista de incorruptibilidad y lo
mortal de inmortalidad, se cumplirá lo escrito: La muerte ha sido aniquilada
definitivamente. ¿Dónde queda, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde queda, oh muerte,

78
tu aguijón?

•De la primera carta de san Pablo a los Tesalonicenses 4,13 - 14

Acerca de los difuntos quiero que no sigáis en la ignorancia, para que no os aflijáis
como los demás que no esperan. Pues, si creemos que Jesús murió y resucitó, lo
mismo Dios, por medio de Jesús, llevará a los difuntos a estar consigo.

. Minuto de silencio

Como en los grandes acontecimientos, podemos respetar un minuto de silencio


como homenaje a la Palabra proclamada (no es tiempo de discursos) y como
homenaje a la persona fallecida.

. Oración

Padre nuestro...

. Despedida

79
80
• Música o silencio

DESPEDIDA NEUTRA

• Acogida en la antesala del crematorio

(Puede ser recibido el cadáver con música con la canción favorita del difunto o con
silencio respetuoso.)

• Palabra de un familiar, amigo o de quien anima el acto de despedida

Ejemplo:

81
• Palabra breve

Ejemplo:

-De alguna obra, carta, escrito, apunte dejado por la persona fallecida.

-De alguna carta escrita por algún familiar o amigo resaltando la faceta más
característica de su vida.

-De algún pasaje de la literatura que le fuera más querido: una novela, un autor...

-De las frases escritas en el libro de condolencias.

• El Principito

El Principito se fue nuevamente a ver a las rosas:

-No sois en absoluto parecidas a mi rosa: no sois nada aún - les dijo-. Nadie os ha
domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. No era más
que un zorro. Semejante a cien mil otros. Pero yo le hice amigo y ahora es único en
el mundo. Y las rosas se sintieron bien molestas.

-Sois bellas, pero estáis vacías - les dijo todavía-. No se puede morir por vosotras.
Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es
más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa a quien he regado.
Puesto que es ella la rosa a quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa a
quien abrigué con el biombo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las
dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a quien escu ché
quejarse, o alabarse, o aun, algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa.

Y volvió hacia el zorro:

-Adiós - dijo.

-Adiós - dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el
corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

-Lo esencial es invisible a los ojos - repitió el principito, a fin de acordarse.

-El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.

-El tiempo que perdí por mi rosa... - dijo el principito, a fin de acordarse.

-Los hombres han olvidado esta verdad - dijo el zorro-. Pero tú no debes olvidarla.

82
Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu
rosa...

- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito, a fin de acordarse.

(Antoine de Saint-Exupéry, El Principito, XXI)

• Algo más

(José Luis Hidalgo [1919-1947], Poesías completas, DVD,

83
Barcelona, 2000)

• Metafisiqueos

(Amado Nervo [1870-1919], La amada inmóvil, F.C.E. de España, Madrid 1999,


Poema X de la sección primera del libro)

84
• Música o silencio

85
Los cementerios de las grandes aglomeraciones urbanas son un laberinto. Los
tradicionales están sembrados de cruces. Los nuevos se parecen más a un jardín
frondoso y cuidado. Enterrar, «dar tierra» a alguien, es uno de los momentos más
duros que acompañan a la muerte. Después de la losa o las paladas de tierra ya todo
se acabó definitivamente. Hay lugares donde se hace una recepción del cadáver en
una capilla por un representante de la comunidad cristiana, ordenado o laico. En
poblaciones pequeñas, el pueblo y el sacerdote acompañan al féretro. En otros
sitios, se va directamente del tanatorio al cementerio, sin ninguna presencia de la
comunidad cristiana. A todo esto hay que añadir «las prisas», los horarios de los
empleados del cementerio...

Es muy importante que alguien diga algo o dirija una oración que recoja los
sentimientos de los presentes mientras se «da tierra» al difunto.

La celebración en el cementerio tiene que ser necesariamente rápida. Aquí ponemos


muchas partes sabiendo que es imposible su desarrollo. El animador elegirá aquello
que convenga mejor.

86
• Acogida en la capilla (si la hay)

ANIMADOR DE LA ORACIÓN

87
• Palabra de un familiar, amigo o de quien anima la celebración

Ejemplo:

• Palabra breve de la Escritura12

•Lectura del libro de Job 19,1.23-27

88
•Lectura del libro de la Sabiduría 3,1-6.9

89
•Del libro de la Sabiduría 2,23; 3,1

•Del profeta Isaías 25,6.7-8

90
•De la carta de san Pablo a los Romanos 8,35-36.38

¿A tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la


espada? Estoy persuadido de que ni muerte ni vida, ni ángeles ni potestades, ni
presente ni futuro, ni poderes ni altura ni hondura, ni criatura alguna nos podrá
separar del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

•De la segunda carta de san Pablo a los Corintios 5,6-10

91
•De la primera carta de san Pablo a los Corintios 15,53-55

Esto corruptible tiene que revestirse de incorruptibilidad y lo mortal tiene que


revestirse de inmortalidad. Cuando lo corruptible se revista de incorruptibilidad y lo
mortal de inmortalidad, se cumplirá lo escrito: La muerte ha sido aniquilada
definitivamente. ¿Dónde queda, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde queda oh muerte tu
aguijón?

•De la primera carta de san Pablo a los Tesalonicenses 4,13-14

Acerca de los difuntos quiero que no sigáis en la ignorancia, para que no os aflijáis

92
como los demás que no esperan. Pues, si creemos que Jesús murió y resucitó, lo
mismo Dios, por medio de Jesús, llevará a los difuntos a estar consigo.

• Oración de súplica

V/. Señor Jesús, tú que estuviste en el sepulcro.

Rl. Acuérdate de nosotros. (Acuérdate de nuestro hermano (a) N.)

V/. Señor Jesús, tú que das la vida eterna.

Rl. Acuérdate de nosotros. (Acuérdate de nuestro hermano (a) N.)

V/. Señor Jesús, tú que enjuagas las lágrimas.

Rl. Acuérdate de nosotros. (Acuérdate de nuestro hermano (a) N.)

V/. Señor Jesús, tú que eres nuestra fuerza en el dolor

Rl. Acuérdate de nosotros. (Acuérdate de nuestro hermano (a) N.)

V/. Señor Jesús, tú que has amado a nuestro(a) hermano(a) N.

Rl. Acuérdate de nosotros. (Acuérdate de nuestro hermano (a) N.)

Padre nuestro...

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94
95
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(Traslado al lugar de la sepultura.)

• Despedida en el sepulcro

(Según las costumbres propias, la geografía del lugar, el tipo de personas..., se


puede elegir entre las propuestas que siguen.)

-Silencio.

97
-Gestos: depositar una flor por última vez; enviar un beso...

-Canto.

-Padre nuestro.

-Lectura de frases escritas en el «Libro de visitas».

-Poema:

98
. Palabras de agradecimiento

-De un familiar o amigo a todos los presentes.

99
-Un final: cada vez que queramos hablar o imaginarnos a N., tendremos que mirar
al cielo. Este es el lugar de los muertos. El cielo es el lugar de los vivos, donde N.
vive con nuestro Dios. Gracias.

DESPEDIDA DE UN NO CREYENTE

• Acogida en el cementerio

ANIMADOR DE LA ACOGIDA

100
• Despedida en el sepulcro

(Según las costumbres propias, la geografía del lugar, el tipo de persona..., se puede
elegir entre las propuestas que siguen.)

-Silencio.

101
-Gestos: depositar una flor por última vez; enviar un beso...

-Canto.

-Lectura de las frases escritas en el «Libro de visitas».

-Poema:

102
• Palabras de agradecimiento

-De un familiar o amigo a todos los presentes.

103
13 Esta celebración está pensada para que sus elementos puedan encajar en una
pluralidad de circunstancias: celebración de la Palabra en el templo, celebración de la
Palabra fuera del templo, celebración de la Palabra con Eucaristía, etc. El animador o
presidente de la Eucaristía sabrán en cada momento elegir aquello que sea más oportuno.
Algunas partes como el salmo, la ofrenda, etc., tienen diversas propuestas a modo de
sugerencia o de invitación para una adaptación a la realidad concreta.

♦ Recibimiento en la iglesia

(Donde sea posible y haya esta costumbre de recibir a la puerta de la iglesia el


féretro.)

PRESIDENTE

Acogemos aquí, a la entrada de la iglesia, el cuerpo sin vida de N.

El día del bautismo también N. fue acogido a la puerta del templo.

En esta última visita a la iglesia repetimos aquella escena.

Lo acogemos y lo acompañamos procesionalmente hacia el altar

♦ Procesión hacia el altar cantando

♦ Ritos iniciales

• Saludo

PRESIDENTE

Hay presencias que ya sólo son posibles con gestos. Al encender el Cirio, signo de
Cristo resucitado para los creyentes, confesamos nuestra fe y la fe que N. profesó.

Rociamos su cuerpo con agua bendita que recuerda la que recibió en el bautismo. Y
como este cuerpo fue templo del Espíritu Santo, le rendimos homenaje con el
incienso, reconociendo su dignidad.

El presidente rocía con agua bendita el féretro y lo inciensa.

• Acto penitencial

104
PRESIDENTE

En tu presencia, Señor, no tenemos títulos, ni grandes medallas de las que


presumir...

-En la vida, soy pecador, somos pecadores: Señor, ten piedad.

-En la vida, mientras vivimos, se nos olvida hacer el bien y hacemos el mal que no
queremos: Cristo, ten piedad.

-En la vida, te arrinconamos, Dios, y vivimos a nuestro aire, que no siempre es tu


aire y el aire del Espíritu: Señor, ten piedad.

Ten piedad de nosotros, Señor.

No nos trates como merecen nuestros pecados sino como sabe hacer tu gran
misericordia.

Perdónanos y llévanos a la vida junto a ti. Amén.

• Oración

105
+ Liturgia de la palabra

• Primera lectura

Lectura del libro de los Proverbios 31 ,10 - 31

106
Una mujer de valía, ¿quién la encontrará? Es más preciosa que las perlas.

Su marido confía en ella y no le faltarán ganancias.

Le trae beneficio y no perjuicio todos los días de su vida.

Busca lana y lino, y trabaja con mano solícita.

Es como navío de mercader que de lejos trae sus víveres.

Se levanta cuando aún es de noche, distribuye la comida a sus criados y las tareas a
sus criadas.

Examina un campo, y lo compra; con lo que gana planta una viña.

Se ciñe la cintura con vigor y despliega la fuerza de sus brazos.

Comprueba si sus tareas marchan bien y de noche no se apaga su lámpara.

Aplica sus manos a la rueca y sus dedos sostienen el huso.

Tiende su brazo al desvalido, alarga sus manos al indigente.

No teme que la nieve dañe a sus criados, porque todos van bien abrigados.

Se confecciona mantas, y sus vestidos son de lino y púrpura.

Su marido es estimado en la ciudad, cuando se sienta con los ancianos del lugar.

Teje telas de lino y las vende, y proporciona cinturones al mercader.

Se viste de fortaleza y dignidad y mira gozosa al porvenir.

Abre su boca con sabiduría, su lengua enseña con amor.

Vigila lo que hacen sus criados, y no come el pan de balde.

Se levantan sus hijos para felicitarla, su marido para elogiarla:

«Muchas mujeres demostraron su valía, pero tú las superas a todas».

Engañosa es la gracia, vana la hermosura; la mujer que teme al Señor merece


alabanza.

Ensalzadla por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza.

107
Palabra de Dios.

• Salmo

108
109
110
111
• Segunda lectura

Lectura del evangelio según san Juan 12,23-26

112
Palabra del Señor.

• Homilía14

113
Estamos aquí porque N., la esposa, la madre, la hermana, la abuela, la tía, la
vecina... ha muerto. Es un acontecimiento que no pasa nada más que una vez en
cada vida humana. Nos pasan cosas en la vida. Pero la muerte nos pasa sólo una
vez. Y ese acontecimiento lo celebramos, en este caso, con la fe de los cristianos.
Quisiera decir muchas cosas: la primea de todas es dar gracias a Dios por la esposa
y la madre que tuvimos; por su vida, por lo que hizo, por lo que nos hizo y por lo
que nos deja, que no se puede tocar, sólo vivir. Lo que nos transmitió le hace
inmaterial: sigue vivo en nosotros.

Su vida ha sido una larga procesión de ofrenda hasta la meta, casi 85 años. No lleva
nada en las manos. Lo fue dejando lentamente, como se deja lo que nos tenemos
que quitar de encima para madurar, para hacernos totalmente disponibles al Padre.

Necesitó tiempo para morir. Mucho tiempo. No se muere cuando uno quiere. Se
muere cuando es la hora, que sólo el Padre conoce. El final de la vida no es distinto
del resto de la vida. En la vida de cada día tenemos que morir para vivir.

Creer es aceptar que hay cosas que son verdad aunque no las podemos entender. Y
eso es la grandeza de la fe. Lo importante llega, no lo programamos. Nos llega para
que lo acojamos...

Queridos: Estáis reunidos porque he salido hacia la casa del Padre. En este
momento quiero dejaros una palabra para que viváis mi separación con fe cristiana.
He creído en Dios a mi modo, como me enseñaron y como yo fui aprendiendo. Mi
fe es la de una mujer de pueblo. Yo no he estudiado, sólo sé lo que enseña la vida.
Nosotros hemos estado siempre en contacto con la tierra. Para nosotros es normal
preparar la tierra para la siembra. Hoy yo soy semilla; me hago semilla. Preparé la
tierra como supe. No me gustaba hacer mal a nadie ni meterme con nadie. Hacía
mis oraciones y devociones. ¡Así preparé la tierra!

Recé muchos rosarios, iba a misa siempre que podía, y hasta os hacía enfadar
porque algunas veces arriesgaba la salud (por el frío) para no faltar.

Me desvivía por hacer en casa lo que sabía que os gustaba. Era feliz dándoos gusto
y arreglando la ropa que traíais para que la cosiera. ¡Así preparé la tierra!

Mi vida no tiene medallas: las cosas de cada día, las puntadas de cada día, el control

114
de las cosas de la casa (mientras tuve cabeza, sabía dónde estaba cada cosa que
entraba en casa; me preguntabais y enseguida os decía el sitio donde la
encontraríais), el saludo a las vecinas cada día y el malhumor cuando perdía a las
cartas (¡que no me gustaba perder... y lo llevaba mal!). ¡Así preparé la tierra! La
tierra donde nos sembrarán como semilla se prepara cada día, en lo más normal de
la vida. Es ahí donde nos hacemos y es ahí donde preparamos la muerte haciendo
tierra buena para ser después sembrados en ella. Cada día es importante. Cada día
es un don. Cada día tenemos que hacernos un poco mejor semilla para cuando llega
este momento. Soy ahora semilla en la tierra que yo misma, con vosotros, ¡con papá
en especial!, con los vecinos, con los amigos... fui preparando.

No quería morirme. Quería vivir. Sólo cuando el dolor me superaba o veía que os
causaba trastornos, sí que se me escapaba un: «¡Cuándo me llevará el Señor!». A la
vida no te puedes agarrar tanto que seas inmortal. Todos tenemos un día y una hora
para hacernos semilla en la tierra que vamos preparando poco a poco... Hoy es mi
día.

Mi alegría ahora es lo que hice bueno por vosotros y por aquellos que encontré en el
ca mino de la vida... Es lo único que tengo en las manos: lo que os he dado, lo que
he dado, lo que he hecho. Con esto me presento ante Dios y con vuestros nombres
en el corazón. Todo lo demás queda ahí. Os queda. Que sepáis que al final las cosas
no sirven de nada. Estad alegres: no vengo vacía. No vengo sin nada al surco donde
voy a ser sembrada. Vengo con manos de creyente, de servidora, como sembradora
de pequeñas cosas para los demás. Es mi gran haber. He sido mujer sencilla. He
tenido una vida llena de sencillez; eso parece que es poco, pero es muchísimo.

No estéis tristes. ¡Me voy con buena compañía! ¡Caigo en buenas manos! Seré
plantada en el jardín del Padre.

Os espero a todos en esta orilla donde yo ya he llegado.

Vivid haciendo cada día un poco de tierra para ser sembrados y dar fruto.

115
Con cariño, N.

No nos reunimos para celebrar la muerte, sino un tramo de la vida que incluye la
muerte. Tengo que deciros lo que con algunos ya he comentado en particular. Hay
momentos en los que «deseas» que llegue la muerte porque la vida ya no es vida.
Querer que alguien viva para siempre pasa por desear que acabe el momento y
forma de vida presente porque «esto ya no es vivir». Los sentimientos se
encuentran: el deseo de lo mejor para el otro, choca con el deseo de tener a la
persona al alcance de la mano. El deseo de que el sufrimiento acabe (porque lo
«más duro es ver sufrir y no poder hacer nada, sentirte impotente»), choca con el
deseo de querer al otro vivo para siempre...

La muerte abre a la realidad: nada y nadie es para siempre. Tenemos ganas de


inmortalidad, pero somos mortales. Nos hace inmortales sólo una cosa: el amor. El
amor hace presente, el amor hace que no triunfe el silencio y el vacío. El amor
mantiene en vida. El amor da vida. El amor recrea.

Creo que aquí es donde tenemos mucho que aprender los creyentes... He dicho
muchas veces en estos días que «creer es un lujo». Las personas llegamos a meta.
Pero no desaparecemos para siempre. Caemos en manos del Amor. Caemos en las
manos que se activan justo cuando las nuestras se declaran impotentes: «Ya no hay
nada que hacer. Esperar que llegue la hora». Dios está ahí, cuando nosotros ya no
podemos estar. Comienza, entonces, en cada persona, en cada creyente, la historia
de Jesús. Su Padre apareció justo cuando los discípulos le dejaron solo y el pueblo
lo colgó en una cruz. ¿Qué es resucitar? Caer en las manos del Amor y vivir en el
amor. Tenemos pequeñas aproximaciones a esta manera de «nueva vida» porque
nosotros somos conscientes de que hay «cosas y personas que no pueden morir en
nosotros». Es el amor quien no deja que el otro muera. Tú eres bien consciente de
que hay personas que no mueren en ti. No las tocas, no las palpas, pero están vivas,
presentes en lo más íntimo de tu ser. Tú, imagen de Dios, eres alguien que no deja
morir a los que ocupan tu amor. Dios, sí, lo creo, no nos deja morir. Nos recrea en
su corazón de Padre. Esta es la fe.

El otro día escribía a una persona y le decía: «Hay lecciones que necesitan muchas
horas de clase... Morir es una materia que necesita muchas horas de clase... No es
fácil aprender a morir... No es fácil aprender a morir ni a ver morir...». En el fondo,
no es fácil vivir pensando en la muerte... Y sin embargo, la vida es una inmensa
lección de buen morir... Hemos asociado morir con tristeza y nos perdemos las
lecciones de la vida para la muerte. La vida nos va podando de muchas cosas. La
vida nos va quitando o va dejando atrás muchas cosas... La vida va enseñándonos

116
que todo queda aquí; sólo te llevas lo que eres, no lo que tienes. La vida nos va
podando para que aprendamos que nada es tan importante como ser.

La vida es la ocasión de transformarnos más perfectamente en la imagen de Cristo.


La vida es ocasión de hacer que Él viva y se manifieste en nosotros y por nuestra
manera de vivir. La vida es para aprender a morir.

Dios no está cruzado de brazos. Dios está «manos a la obra».

Un Dios «que no para»; es un Dios que nos da futuro para siempre...

• Preces de fieles

PRESIDENTE

Elevemos al Señor súplicas en este momento religioso de oración y de celebración.

1.Por la Iglesia, para que sepa manifestar razones para vivir y para morir a los
hombres y mujeres de nuestro tiempo. Oremos.

2.Por N., que vivió creyendo y esperando mientras peregrinaba con nosotros hacia
la casa del Padre. Oremos.

3.Por el esposo, hijos, nietos y demás familia, que en fe y en esperanza vivan estos
momentos de visita de la muerte. Oremos.

4.Por los que mueren sin tener que morir; por los que mueren sin tener calor y
cariño cercanos; por los que mueren no cuando les tocaba, sino cuando les matan;
por ese misterio que a todos nos toca y nos sobrecoge de la muerte... Oremos.

5.Por nosotros que estamos aquí, para que el acontecimiento de la muerte nos haga
pensar en la vida y en esas preguntas importantes que cada uno se plantea alguna
vez. Oremos.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

• Ofrenda

117
118
119
• Acción de gracias

120
• Oración

121
♦ Despedida

Suprimir estos gestos del agua y del incienso si se hubieran hecho antes.

PRESIDENTE

Nos disponemos a despedir este cuerpo sin vida de N.Antes de sembrar este cuerpo
en el silencio, lo rociamos con el agua bendita, como el día del bautismo. Esta agua
hará fértil y fecundo el cuerpo exánime.

(Se rocía con agua.)

El incienso perfuma y es signo de distinción. Reconocemos todo lo que N.


comunicó con este cuerpo mientras estuvo en vida. Reconocemos que fue templo
del Espíritu Santo. Lo despedimos en espera del cuerpo glorioso.

(Incienso.)

122
V/. Señor, dale el descanso eterno.

R. Y brille sobre ella la luz eterna.

V/. Descanse en paz.

R.Amén.

V/. Su alma y las almas de todos los difuntos por la misericordia de Dios, descansen
en paz.

R.Amén.

123
La sociedad moderna aguanta mal la muerte. Este «valle de lágrimas» lo queremos
convertir en un «hotel de muchas estrellas» donde se «disimule» o «arrincone» el
dolor para que no se vea o para «llevarlo mejor». Lo que no se ve, no existe o
«existe, pero no se ve, no nos toca, no nos choca».

Se soporta mal la muerte y se resisten mal los momentos de la muerte - el tiempo


que va desde la muerte hasta la incineración o inhumación-. La sociedad de
consumo y las empresas funerarias tratan hoy de hacer del momento de la muerte
un momento «lo menos dramático posible».

Los tanatorios se van convirtiendo en una especie de «hoteles» donde se pueda


encontrar todo tipo de prestaciones que «alivien» el dolor de la muerte y trasladen
la sociedad del bienestar y del consumo a esos momentos. Al fin y al cabo, la
persona difunta «ya hizo su vida» y los demás «tienen que seguir adelante, haciendo
su vida». Este planteamiento tiene aspectos a los que hay que dar la bienvenida en
cuanto son un avance de «calidad de vida». Siempre será imposible ahogar la
pregunta que la muerte suscita. Y, por mucho que se «endulce» la muerte, la muerte
sigue ahí, como desafío.

El cristianismo ha utilizado, a lo largo de los tiempos, unos signos tradicionales que


acompañan a la muerte. Hoy es posible que estén surgiendo otros, o que los de
antes queden en desuso. En algunos momentos de la Historia se pusieron de relieve
signos de la muerte que promovían más el «miedo» que la esperanza cristiana, por
ejemplo «la guadaña» que siega la vida, la calavera que produce temor. En algunos
rincones, el cristianismo no borró costumbres y ritos funerarios nacidos en
religiones primitivas con un sentido de la muerte bien distinto al que Jesús de
Nazaret, el Resucitado, nos reveló.

En este contexto, es bueno recoger los signos tradicionales con los que el
cristianismo representó la muerte desde la resurrección de Jesús, el Señor.

Quede bien claro que el cristianismo siempre dio importancia al cuerpo muerto del
cristiano y de toda persona, porque de Dios salió la creación del género humano;
porque el cuerpo humano fue regalado con «el soplo divino» que le convirtió en
«ser viviente» (Gen 2,7); porque el cuerpo fue la forma de comunicación de la
persona tanto con Dios como con los hermanos; porque el cuerpo fue ungido con el

124
agua del bautismo y con el crisma santo; porque el cuerpo fue «templo y lugar de
presencia de Dios»; porque el cuerpo de toda persona está llamado a resucitar a una
nueva vida cuando llegue el momento final que nadie conoce.

• Signos tradicionales

• La cruz

Es el signo principal de los cristianos. En la cruz entregó su vida para la salvación de


todos el Señor Jesús. La cruz, señal de la muerte de Cristo, es la señal de la muerte y de
la vida de todo cristiano. Pero no sólo es signo de muerte, sino de una «muerte
resucitada». Todo lo que ya ha vivido Jesús, el Viviente, nos espera a los que nos
unimos, por la fe, al destino de su vida.

Al entrar en la Iglesia, por el bautismo, se hizo al cristiano la señal de la cruz. Al salir


de este mundo, la cruz es la señal que preside los momentos cruciales de la muerte. Los
cementerios cristianos están sembrados de cruces, signos de muerte y de vida, todo ello a
la vez.

Los brazos extendidos del Señor crucificado, son los brazos que el creyente espera
encontrar para ser abrazado al final del camino de la vida.

• La luz

Bajo múltiples formas: velas, cirios, lámparas, bombillas... Lo que sale del sepulcro de
Jesús es una gran luz. La victoria de Jesús sobre la muerte, en la Vigilia Pascual, los
cristianos la anunciamos con el fuego, con el cirio prendido, con la luz que lo llena todo.
Con la Resurección, todo queda lleno por la presencia de Jesús. Durante los 50 días de
Pascua, el cirio preside las celebraciones y siempre está presente en el baptisterio. La
llama de un cirio es a la vez frágil y puede incendiar todo. De hecho, a ser sal y luz se
nos convoca como creyentes (Mt 5,14; Lc 11,13).

• El agua

Quizá la presencia del agua es menos usada en nuestro contexto cultural. Sin embargo,
con agua se rocía el féretro recordando que por el agua del bautismo entró la persona en
la comunidad de los creyentes. El agua purifica, da vida, refresca. No hay vida sin agua.

El agua del bautismo recuerda dos hechos fundamentales: el paso del Mar Rojo (Éx
14) y el agua de la nueva pascua de Jesús cuando de su costado sale agua (Jn 19,34).
Pasar por el agua es entrar en una tierra de libertad y de vida sin término, la vida eterna.

• El incienso

125
El incienso fue una de las ofrendas de los magos al visitar al Mesías. El incienso es una
sustancia resinosa aromática que se usaba siempre en ceremonias religiosas y para
reconocer la dignidad de alguien. «Echar incienso» o «echarse incienso» es alabar,
venerar, reconocer la valía de alguien. En el momento de la muerte, incensar el cadáver
es reconocer la gran estima que la Iglesia tiene del cuerpo humano, reconocer que el
cuerpo humano ha sido templo del Espíritu y es también reconocer que el alma de la
persona fallecida sube a lo alto como sube el incienso.

• Las flores

La flor es un elemento decorativo, pero al mismo tiempo es lo mejor de los árboles y de


las plantas, donde se concentra la fuerza de la vida. Por una parte, es la manera que
tenemos de reconocer, de agradecer, de concentrar el sentido de una vida, de decir lo que
las palabras no pueden expresar. Por otra, nos hablan de caducidad.

• Icono

El icono es una representación religiosa propia de los cristianos orientales. Se va usando


cada vez más en las salas mortuorias por ese sentido de misterio y de evocación del
acontecimiento pascual que encierra, por la llamada a la trascendencia, por la belleza y
por la paz que transmite.

• Otros signos15

•La nave en el mar. Camino hacia la salvación guiados por el faro de la fe.

•La estrella. La persona es creyente, ha vivido guiada por la estrella de la fe. Como los
Magos por la estrella llegaron a Jesús, por la estrella de la fe el creyente alcanzará la
morada que el Señor resucitado le ha preparado (Jn 14,2).

•Corona. Junto a la cruz, los cristianos de las catacumbas ponían la corona de laurel,
signo de victoria con que se condecoraba a los héroes, a los victoriosos. La muerte del
cristiano es vivida como momento de victoria. El cristiano se une a la victoria de
Cristo sobre la muerte.

•Pavo real. Símbolo de la inmortalidad.

•Pan. Prenda de vida eterna: «El que come mi pan vivirá para siempre» (Jn 6,33.35.51).

•Animales: paloma, ciervo. Representando la felicidad y la fuente de agua que sacia para
siempre, el Señor resucitado.

• Nuevos signos

126
•El recodatorio. Es la estampa o «escrito» que la familia hace para regalar a los que
vienen al tanatorio o al funeral. Es deseable que tenga una personalización y que no
sean las imprentas las que redacten el texto, sino la propia familia, de acuerdo con lo
que fue la vida de la persona.

•El libro de condolencias. Cada vez se va extendiendo más la costumbre de poner un


libro de condolencias o de firmas para dejar constancia de las personas que pasan a
saludar, rezar o despedirse del difunto. Con frecuencia, hay comentarios breves
preciosos que definen en pocas palabras aspectos de la vida de la persona fallecida.
Se pueden utilizar para la homilía, para la acción de gracias, las preces, la palabra que
da sentido a la vida apagada...

•Los periódicos. Unas veces en los periódicos aparece la esquela o aviso de la muerte de
una persona con datos de fecha de la muerte, de la hora del entierro o funeral. Otras
veces, las más, en medio de las noticias que nos invaden en la prensa no está la
noticia (no es noticia para muchos) lo que más nos importa a los presentes hoy: esta
muerte.

•Las coronas de flores. Diversos grupos suelen hacerse presentes con coronas de flores
acompañadas de cintas con mensajes de gratitud que reflejan un poco el universo de
personas que conocieron al difunto y su forma de «definirlo» o de manifestar los
lazos de afecto...

127
Colección de pequeños libros y folletos sobre temas de profundización de la vida,
reflexión de la fe, celebración cristiana y devociones populares.

Serie

1. Novena a María Auxiliadora. A.García-Verdugo.

2. Novena bíblica al Sagrado Corazón de Jesús. E.Alburquerque.

3. Novena a Nuestra Señora de la Salud. G.Juan Morado.

5. Novena a Don Bosco. T.Bosco.

7. Un mes con Don Bosco. T.Bosco.

8. Novena a san Francisco de Sales. E.Alburquerque.

9. El Vía Crucis de Jesús y nuestros Vía Crucis. C.Romero.

10. Vía Crucis con los Padres de la Iglesia. E.Vincenti.

11. Novena de oración por la vida. G.Juan Morado.

15. Repensar los funerales. C.Biot.

16. En la hora de la muerte. Á.Ginel.

Serie

4. El sufrimiento de una madre. M.Á.Juez.

6. El sentido cristiano del dolor. X.Thévenot.

12. Cartas a una cristiana casada. M.P.Ayerra.

128
13. Así vivo yo como cristiana. M. P Ayerra.

14. Una historia sobre el maltrato y la homosexualidad. M.Lozano Cañizar.

129
1.Relatos desde la mesa compartida. Dolores Aleixandre

2.Vocabulario básico para el cristiano. Álvaro Ginel

3.Santos de leyenda. Los 40 principales. José Fernández del Cacho

4.Dios deformado. Imágenes falsas de Dios. Enrique Martínez de la Lama

5.Iniciarse como catequista. Miguel Ángel Gil

6.Grupo y catequesis. Álvaro Ginel

7.Curso básico de pedagogía catequética. Eugenio González

8.Ser catequista. Hacer catequistas. Álvaro Ginel

9.Dichosos vosotros. Memoria de dos discípulas. Dolores Aleixandre

10.Iniciar en la oración. Dolores Aleixandre

11.La fe de los grandes creyentes. Dolores Aleixandre/Juan J.Bartolomé

12.Esta historia es mi historia. Narraciones bíblicas vividas hoy. Dolores Aleixandre

13.Bienaventuranzas. Ricardo Lázaro Recalde

14.Los Sacramentos. Manuel Bellmunt

15.Psicología y catequesis. Un estilo de educar. Ana García/Mina Freire

16. Moral y catequesis. Eugenio Alburquerque

17.Vocabulario básico de Psicología y de Pedagogía. Crista Ruiz de Arana

18.Los salmos, un libro para orar. Dolores Aleixandre

19.Cuando vayas a orar... Guía y ayuda para adentrarse en la oración. M.a Dolores
López

130
20.Descubrir la Biblia. Cesare Bissoli/Jordi Latorre

21.El Credo de nuestra fe. Antonio Cañizares/Ángel Matesanz

22.La ética cristiana. Claves para catequistas y educadores de la fe. Eugenio


Alburquerque

s Otras citas posibles: Juan 12,23-28 (el que se aferra a la vida la pierde); Juan 11,21-
27 (yo soy la resurrección, quien cree en mí no morirá); Juan 14, 1-6 (no es turbéis, en la
casa de mi Padre hay muchas moradas); Mateo 25, 31-46 (venid, benditos de mi Padre...
me lo hicisteis a mí); Romanos 6,3-11 (si hemos muerto con Cristo, creemos que
viviremos con él); 14,7-12 (ninguno vive para sí).

4 Se puede dar la circunstancia de personas que han tenido una especial devoción a
María. Esta circunstancia puede orientar la oración desde la advocación mariana «Madre
de piedad y de misericordia, defiéndenos del enemigo y ampáranos ahora y en la hora de
nuestra muerte». Para estos casos ponemos este formulario de oración.

5 Ponemos aquí las letanías porque puede ser una oración de súplica fácil de recitar, al
menos algunas advocaciones.

Lo deseable sería que uno de los familiares cercanos dijera algo de la persona difunta.
No siempre es posible por la emoción. Una alternativa sería que alguien escriba y otra
persona lo lea.

8 Difunto con poca práctica cristiana.

9 Lo deseable sería que uno de los familiares cercanos dijera algo de la persona
difunta. No siempre es posible por la emoción. Una alternativa sería que alguien escriba
y otra persona lo lea.

10 Elegir lo que mejor convenga de acuerdo con los gustos de la persona difunta y de
la familia.

ii Elegir el texto que se crea oportuno.

12 Elegir el texto que se crea más oportuno.

14 Ideas para la homilía. Una en forma epistolar: carta que la persona difunta,
creyente, deja a su familia también creyente.

15 Enumeramos aquí, a modo de cultura religiosa, otros signos que utilizaron los
cristianos y que son visibles en las catacumbas de Roma. Hoy no son frecuentes.

131
Table of Contents
Presentación
Notas pastorales
1. LA NOTICIA
2. OFRENDA DE LA VIDA
En tus manos... (para ambiente creyente)
Era una buena persona (para un ambiente poco cristiano)
b) Atardecer
3. ORAR EN EL TANATORIO
Oración tradicional
Otras formas de oración
b) Escucha de la Palabra
c) Salmo
• El buen pastor. Salmo 22
• Confianza ante el peligro. Salmo 26
• Baje a nosotros la bondad del Señor. Salmo
• El Señor, esperanza del pueblo. Salmo 122
d) Devotos especiales de la Virgen María
4. DESPEDIDA DEL TANATORIO
Adiós (difunto con vida cristiana normal)
Otro adiós (difunto con poca práctica cristiana)
• El profeta (Kbalil Gibran)
• Voy de viaje (Pedro Miguel Lamet)
• Después (Henry Scott Holland)
5. EN EL CREMATORIO
Despedida de un creyente
Despedida neutra
• El Principito (Antoine de Saint-Exupéry)
• Algo más (José Luis Hidalgo)
• Metafisiqueos (Amado Nervo)
6. EN EL CEMENTERIO
Despedida de un no creyente
7. UNA CELEBRACIÓN
8. LOS SIGNOS DE LA LITURGIA CRISTIANA DE LA MUERTE
Signos tradicionales
• El agua
• Las flores
• Corona
• Los periódicos
•Momento para escuchar la Palabra de Dios3

132
d) Devotos especiales de la Virgen María4
♦ Momento de petición'
• Palabras cercanas'
OTRO ADIÓS8
• Palabras cercanas9
Mientras la tapa del ataúd oculta este cuerpo que nos fue tan querido, vamos a escuchar
un poema10,
• Palabra breve de la Escrituran
• Palabra breve de la Escritura12
• Homilía14
• Otros signos15

133
Índice
Presentación 6
Notas pastorales 9
1. LA NOTICIA 11
2. OFRENDA DE LA VIDA 15
En tus manos... (para ambiente creyente) 16
Era una buena persona (para un ambiente poco cristiano) 20
b) Atardecer 22
3. ORAR EN EL TANATORIO 23
Oración tradicional 25
Otras formas de oración 29
b) Escucha de la Palabra 32
c) Salmo 35
• El buen pastor. Salmo 22 35
• Confianza ante el peligro. Salmo 26 39
• Baje a nosotros la bondad del Señor. Salmo 47
• El Señor, esperanza del pueblo. Salmo 122 54
d) Devotos especiales de la Virgen María 57
4. DESPEDIDA DEL TANATORIO 63
Adiós (difunto con vida cristiana normal) 64
Otro adiós (difunto con poca práctica cristiana) 68
• El profeta (Kbalil Gibran) 71
• Voy de viaje (Pedro Miguel Lamet) 72
• Después (Henry Scott Holland) 73
5. EN EL CREMATORIO 75
Despedida de un creyente 76
Despedida neutra 80
• El Principito (Antoine de Saint-Exupéry) 82
• Algo más (José Luis Hidalgo) 82
• Metafisiqueos (Amado Nervo) 83
134
6. EN EL CEMENTERIO 85
Despedida de un no creyente 100
7. UNA CELEBRACIÓN 103
8. LOS SIGNOS DE LA LITURGIA CRISTIANA DE LA
123
MUERTE
Signos tradicionales 125
• El agua 125
• Las flores 126
• Corona 126
• Los periódicos 127
•Momento para escuchar la Palabra de Dios3 131
d) Devotos especiales de la Virgen María4 131
♦ Momento de petición' 131
• Palabras cercanas' 131
OTRO ADIÓS8 131
• Palabras cercanas9 131
Mientras la tapa del ataúd oculta este cuerpo que nos fue tan
131
querido, vamos a escuchar un poema10,
• Palabra breve de la Escrituran 131
• Palabra breve de la Escritura12 131
• Homilía14 131
• Otros signos15 131

135

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