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Tema 3 y 4

Los materiales arqueológicos en España son bienes de dominio público que no se pueden transferir o embargar. Para trabajar en un yacimiento arqueológico se requiere autorización administrativa y cumplir con los requisitos de documentar y almacenar los hallazgos. Las técnicas de prospección incluyen fotografía aérea, trabajo de campo, detección remota y métodos geofísicos para identificar anomalías en el subsuelo que puedan corresponderse con yacimientos.
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Tema 3 y 4

Los materiales arqueológicos en España son bienes de dominio público que no se pueden transferir o embargar. Para trabajar en un yacimiento arqueológico se requiere autorización administrativa y cumplir con los requisitos de documentar y almacenar los hallazgos. Las técnicas de prospección incluyen fotografía aérea, trabajo de campo, detección remota y métodos geofísicos para identificar anomalías en el subsuelo que puedan corresponderse con yacimientos.
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TEMA 3 y 4 : LA PROSPECCIÓN ARQUEOLÓGICA.

TÉCNICAS Y
TRATAMIENTOS DE LA INFORMACIÓN.
Los materiales arqueológicos, en España, tienen la categoría de dominios público, este donde
este, lo que condiciona de forma total la investigación sobre estos elementos que tienen tres
características fundamentales:
 Inalienable: no se puede dar a nadie, no se puede transferir a otro. Su uso y disfruto
corresponde a la ciudadanía en general.
 Inembargable: no se puede embargar ante la posibilidad de hacer frente a cualquier tipo
de deuda, ya sea pública o privada.
 Imprescriptible: que no prescribe, que no cesa. Todo esto hace que la administración
tenga que ejercer una tutela sobre estos bienes, es decir, los debe proteger; cualquier
actuación sobre el dominio público tiene que estar autorizada.

A partir de la ley de 1985, se considera que los restos arqueológicos son bienes de dominio
público.
Todos los elementos que puedan ser documentados y estudiados mediante el método
arqueológico, son parte del Patrimonio y bienes públicos, independientemente de donde estén.
Son bienes de patrimonio arqueológico español, todos aquellos elementos que se encuentran en
la superficie, enterrados, en el mar o en la tierra, que pueden ser estudiados por metodología
arqueológica, y por lo tanto son bienes de dominio público. Cualquier persona no puede escavar,
sino que se necesita autorización.
Por ejemplo; las competencias en arqueología acuática en las costas de Andalucía, no son parte
de la Comunidad Autónoma, sino del Estado, y esto genera mucho conflicto entre ambos. En
consecuencia, cada administración tiene la responsabilidad de tutelar su patrimonio
arqueológico. No se puede trabajar sin autorización administrativa ya que se puede considerar
delito.
Durante mucho tiempo en España, no había titulaciones en arqueología, además no solo sirve
con la titulación, se necesita de la aprobación de la administración, la cual depende de la
capacidad técnica y profesional del responsable, que se basa en la titulación y en la experiencia
de otras excavaciones. Por ello, para que pueda autorizar a una persona, esta tiene que participar
en excavaciones poco a poco como estudiante, hasta que vaya ascendiendo. Además del
currículo, tiene importancia el proyecto, ya que, sobre esa base, se aprueba o no.
El trabajo arqueológico, está basado en la experiencia, en el trabajo en equipo. El arqueólogo
tiene su grado, su master…pero lo más importante es la experiencia profesional que permite
adquirir el oficio en el terreno o laboratorio. La experiencia será lo que irá haciendo que el
estudiante pase a ser responsable de yacimiento, coordinador de este y director.
Wheeler dijo que una excavación arqueológica es como un libro que solo se lee una vez,
porque lo que hacemos cuando leemos es ir arrancando paginas a medida que lo leemos, pues
un yacimiento solo se puede excavar una vez (ya que nada volverá a ser como era antes).
La administración que tutela estos bienes debe garantizar que no se van a perjudicar esos
bienes y que se va a documentar de la forma más correcta. Por lo que obtener una licencia es
muy complejo ya que la administración exige los siguientes requisitos:
- Ser una persona muy bien formada en esta materia, aunque no es necesario tener una
titulación en arqueología. Lo que si tiene valor es la experiencia que debe estar
justificada.
- Presentar un proyecto solvente y sólido. Antecedentes, cartografía, metodología,
equipo que se va a emplear, protección que se le va a dar al yacimiento… la mayor parte
de la financiación es otorgada por la administración pública.
- Y una vez que tenemos la autorización debemos de cumplir con las exigencias de la
administración (limpiar, embalar y enviar las piezas a un museo publico …)
La responsabilidad inmediata del yacimiento es del director, que es aquel que solicitó la
autorización, pero, la responsabilidad ultima la tiene la administración.

Denominamos prospección arqueológica al conjunto de trabajos que conducen a la


localización de yacimientos, estudiando una zona concreta con el fin de descubrirlos. La
prospección arqueológica se usa actualmente cada vez más, y no sólo como un medio de
localización y trabajo previo de delimitación, sino también como una labor paralela
complementaria o, incluso, sustitutoria de la propia excavación. Ya no es solamente una fase
previa en el trabajo de campo, sino que se estudian paisajes enteros a través de prospecciones
comarcales. El elevado coste y destructividad de la excavación hace que los arqueólogos
realicen, cada vez con mayor frecuencia, prospecciones superficiales y geofísicas de
yacimientos, que emplean mecanismo de teledetección que no son destructivos.
No hay un único método ideal de prospección, como se desprende del hecho de que no hay
dos yacimientos iguales y, en consecuencia, hay que tener en cuenta las variables de cada caso
en particular; pero sí una ciertas estrategias o normas de carácter general.

Técnicas de prospección superficial


Son las habituales, ayudan a reconocer la superficie y a intentar determinar si en esa
superficie hay una evidencia material que se corresponde con un yacimiento.
-La fotografía aérea: sirve para completar la información, aunque no es la mejor
herramienta para descubrir un yacimiento arqueológico. Gracias a ella, podemos ver mejor
los restos, o la imagen de esos restos que deja en la vegetación: la hierba que crece menos
puede tener un muro debajo, la que sobresale más podría estar situada sobre un foso, un
enterramiento…
En relación con ella, se encuentran dentro las combinaciones de imágenes por satélite y
fotografías aéreas. Hay una serie de satélites orientados a la observación de la Tierra, algu-
nos de uso civil y otros que solo conocen los países que los mandan con fines estratégicos.
- Las descripciones escritas son también un medio para obtener información, la cual se
debe constatar con los testimonios orales de los residentes de la zona del yacimiento
arqueológico. Una vez obtenida toda esta información se sistematiza y se sale al campo
para verificarla.

- Trabajo de campo: Consiste en buscar y describir los yacimientos. El 1º paso será la


selección del área a prospectar, en función de los recursos de que disponemos, la
topografía, las dimensiones y los límites del área a examinar. El 2º paso consistirá en elegir
el tipo de prospección, siendo las dos alternativas más frecuentes la prospección total y la
de muestreo.
En la actualidad se realizan muchas prospecciones totales o intensivas, buscando rellenar
lagunas de investigación en zonas concretas. Con este sistema se descubren todos, o al
menos casi todos, los yacimientos de la zona, lo que nos permite sacar conclusiones sobre
la dispersión del poblamiento, o bien sobre la contemporaneidad o la diacronía, así como la
evolución de los diferentes tipos de yacimientos y sus relaciones con el medio ambiente.
Sin embargo, debido a que este es un método lento, se recurre en ocasiones a las
prospecciones de muestreo, realizadas en un área amplia. Lo más frecuente es un muestreo
aleatorio sistemático, en el que se seleccionan transeptos de una cuadrícula de forma
regular y un segundo muestreo aleatorio simple de áreas seleccionadas al azar de varias
cuadrículas. La intensidad de la prospección varía según el detalle con el que se desee
explorar la superficie del área elegida.

Técnicas de prospección subsuperficial

- La teledetección: destaca la teledetección por radar, mediante radares aeroportados que


aprovechan las sondas de radio para estudiar el terreno. Es una técnica muy compleja, cuyos
resultados no son muy favorables.
- Técnicas geofísicas terrestres: todas estas técnicas descansan en las propiedades físicas
del subsuelo, se basa en determinar si existe un contraste de las propiedades físicas, en caso
afirmativo puede que esas anomalías se correspondan con la presencia de yacimientos
arqueológicos, en tal caso se realizará un sondeo.
Prospección eléctrica: basada en la conductividad eléctrica de la tierra y en el hecho de
que algunos materiales ofrecen mayor resistencia que otros. El grado de conductividad de
la corteza terrestre varía y por ello es posible detectar irregularidades en la estructura del
subsuelo. El problema que plantea es que dichas alteraciones pueden reflejar objetos
enterrados, pero no siempre éstos serán arqueológicos, por ello, es un método válido para
lugares que son yacimientos arqueológicos seguros. El procedimiento es bastante simple:
se introducen en el suelo cuatro electrodos a los que se acopla un contador de resistividad y
se hace pasar por ellos una corriente eléctrica. Hay que añadir que, a mayor humedad del
suelo, menor resistencia, lo que es importante para detectar zonas con residuos orgánicos.

Prospección magnética: se busca la susceptibilidad magnética o la imantación. El campo


magnético depende de la composición del núcleo de la tierra, que ha evolucionado con el
paso del tiempo. Dichas variaciones pueden ser consecuencia, además, de la existencia de
estructuras enterradas que, o fueron calentadas en su momento (cerámicas, hornos,
hogares...), o bien alteradas y removidas, por lo que esta técnica nos permite hallar
yacimientos arqueológicos. Los aparatos utilizados son los magnetómetros, que pueden ser
de protones o de flujo, y los gradiómetros. El magnetómetro es un simple sensor, rodeado
de una bobina eléctrica, y conectado por un cable a un cuadro electrónico. Es muy fácil de
usar, pero hay que tener en cuenta que le afectan interferencias producidas por líneas de
alta tensión y vías férreas. El gradiómetro registra las diferencias de intensidad magnética
en superficies de un metro, y su ventaja es que realiza lecturas continuas.
Prospección electromagnética: se basa en la combinación de los dos métodos anteriores.
El detector electromagnético fue ideado por los militares para descubrir las minas y es
capaz de detectar todo objeto magnético, no solamente metálico, sino también objetos
cerámicos, tejas, ladrillos… Una de sus ventajas, que al mismo tiempo compone una gran
desventaja es su precio, son muy baratos, en consecuencia, mucha gente los adquiere para
buscar restos arqueológicos, hecho que perjudica gravemente a la conservación del
patrimonio.
Radar terrestre o Geo-radar: conocido como GPR. Es una maquina muy sofisticada, sin
embargo, para la aplicación de esta técnica, la humedad es grave problema, siendo mas
favorables los terrenos secos, llanos y limpios. Dado su elevado coste solo se emplean para
certificar con seguridad absoluta la situación de un yacimiento.
- Técnicas químicas o geoquímicas: Se basa en el ciclo del fósforo, porque se encuentra de
manera constante en el suelo, y las alteraciones del porcentaje de este pueden estar
relacionadas con la actividad humana que rompe esa constancia, mediante los excrementos
que alteran las concentraciones de fosforo.

Localizado ya el yacimiento, hay que describirlo de la manera más completa y detallada


posible, recopilando el máximo de información, comenzando por su localización, croquis
topográfico, el sistema o sistemas de acceso, el estado en que se encuentra, los restos
superficiales y todos aquellos datos del yacimiento en sí mismos que podamos observar.
También es fundamental la descripción del entorno: geología, relieve, clima, tipos de suelo,
fauna, vegetación, visibilidad, vías cercanas de comunicación, etc.
dejar un testigo de ancho variable cuya función es doble, como zona de paso y para el
control estratigráfico al quedar reflejados en los perfiles la sucesión de niveles arqueológicos
representados por diferentes tipos de estratos en los que varían los tonos y la textura de la
tierra. Hay que tener cuenta el contenido no artefactual que puede aparecer en los sedimentos
arqueológicos como semillas, restos de fauna, polen y otros elementos que a través de
estudios de laboratorio como el C14 posibilitan una mayor aproximación a la cronología y el
contexto del yacimiento.
La acción de escavar es irrepetible, y lo que no veamos, o no se descubra en ese momento, se
ha perdido para siempre. Los métodos avanzan y progresan, pero hay que avanzar con cautela.
Para descubrir un yacimiento, hay que intentar utilizar los métodos menos destructivos. Hay
que ser conscientes de que no podemos agotar los yacimientos, para que, dentro de mucho
tiempo, e descubra de manera más profunda.
Hay que investigar y excavar, aplicando las técnicas más avanzadas, los mejores medios,
aquellos que no tienen carácter destructivo, para no destruir material arqueológico, y así poder
tener más información. El objetico, es preservar un yacimiento. Hay que ser muy riguroso,
escavar es destruir, hay que extraer toda la información que podamos, que hay que contrastar.
No todos los arqueológicos siguen los consejos para no destruir yacimientos.

La arqueología como ciencia, se basa en la evidencia, la arqueología tiene que ser muy
escrupulosa, tiene que tener responsabilidad.
Si no podemos escavar todo, como seleccionamos. Hay que seguir uso criterios, hay que saber
priorizar.
- 1º aquellos yacimientos que estén más amenazados, las que más riesgo tienen de
desaparecer para siempre. Esto es lo denominado como, arqueología preventiva.
Todos los arqueólogos, deberían orientar todos los recursos a salvar el yacimiento. Esto hace
que muchos proyectos de urbanización se paren, para prevenir que desaparezca un yacimiento.
Por ejemplo: en el casco histórico de Toledo, antes de contar con un arquitecto, debemos
contar con un arqueólogo, para que verifique la obra. (la arqueología dedicada a la
revalorización del territorio, genera mucho trabajo).

No se debe hacer muses de todos los yacimientos arqueológicos que nos encontremos, porque
esto cuesta mucho dinero, hay que priorizar los lugares. Hay que ser consciente del valor, de la
autoestima, de lo grande que hace un yacimiento en la zona.
Cuando nos encontramos con una excavación arqueológica, antes de ponernos a excavar, hay
que tomar una serie de decisiones, la logística, la maquinaria, el lugar donde vamos a poner
todas las infraestructuras. Antes hay que hacer una lista de todos los materiales que vamos a
llevar al yacimiento, visualizar previamente el yacimiento.

EL REGISTRO ARQUEOLÓGICO
En el diario de interés se anotarán todos aquellos datos de interés que surgen cada día, como
son las circunstancias de los hallazgos, las técnicas empeladas, los tipos de tierra, las posibles
alteraciones, los objetos, estructuras y sus relaciones. Actualmente, en muchos casos este
diario se ha sustituido por hojas de formato mecanizado en las que se refleja toda la
información tanto de las unidades estratigráficas como de sus materiales, e, incluso, la
topografía. Lo mismo ocurre con el inventario de materiales previamente lavados, que
deben incluir los datos de identificación o signatura: nombre del yacimiento, año de la
campaña, coordenadas, número de identificación y contexto que figura en una nota aparte. El
dibujo puede ser indirecto que se sirve de instrumentos ópticos y directos que se sirve de
medidas tomadas por el sistema de triangulación. Este se ocupa de las planimetrías y
secciones que se realiza en un papel milimetrado, con escalas diferentes, siendo la más
utilizada es la escala 1:20. Los dibujos de alzados recogen la estratigrafía del yacimiento. Por
otro lado, la fotografía de estructuras y materiales es un buen complemento del dibujo y para
ello es imprescindible son el uso del trípode, la medición de la luz y la documentación de la
misma con una escala gráfica. Es una manera más exacta y detallada que el dibujo, pero
disminuye la capacidad de observación; lo ideal es complementar ambos tipos de
información. Actualmente es muy frecuente utilizar un ordenador en la excavación para la
documentación escrita como las fichas, para elaborar gráficos e imágenes y archivo de éstas.
Los materiales deben de ser restaurados, al igual que las estructuras; este sería el trabajo de
laboratorio que es complementario al trabajo de campo.
MATRIZ DE HARRIS
La matriz de Harris es una forma de relacionar entre sí las distintas unidades estratigráficas de
un yacimiento; hay dos criterios que permiten relacionar la secuencia, dependiendo si son más
antiguos o recientes los restos. Los criterios son:
1. Superposición: establece que los depósitos más profundos serán los más antiguos y los
más superficiales los más recientes.
2. Intrusión: establece que una intrusión debe ser más reciente que el depósito que corta;
cuando algo está rellenado se considera algo posterior.
Después se reconstruye el proceso tratando de leer la evidencia; la legislación española
transfiere a las comunidades autónomas la legislación en patrimonio histórico, incluyendo la
arqueología. Este patrimonio histórico es de dominio público y los objetos arqueológicos son
también, aunque se encuentren en propiedades privadas. Es por tanto la JCCM quien tiene la
competencia de autorizar o no prospecciones arqueológicas; en cuanto a los parques
nacionales y las aguas jurisdiccionales, la autorización la tiene que dar el Estado.

LA ARQUEOLOGÍA SUBACUÁTICA

La Arqueología subacuática se desarrolla con la excavación científica de los pecios


submarinos.
Desde el punto de vista prehistórico, resulta de gran interés, ya que la subida de los niveles
marinos y lacustres del Holoceno originó que numerosos yacimientos prehistóricos estén
actualmente sumergidos.
La Arqueología subacuática ha desarrollado sus propias técnicas: penetrador de lodos,
magnetómetros de protones, detectores magnéticos y electromagnéticos, fotogrametría
subacuática, televisión y vídeo subacuático, etc. Si bien las técnicas de trabajo bajo el agua
pueden diferir de las que se utilizan en tierra, no sucede lo mismo con el método de trabajo,
ya que el método arqueológico es igual en tierra firme o bajo el agua.
La dificultad y el coste que supone aplicar estos nuevos avances tecnológicos pone límite,
desgraciadamente, a su práctica regular en Prehistoria y requieren instrumentos y aparatos,
incluso personal especializado. De todos modos, en necesario señalar que se está poniendo a
prueba en nuestros días, cuando ello es posible, aislar los yacimientos en campanas
herméticas y practicar las excavaciones como si fueran terrestres. Pero indudablemente, los
avances técnicos de los últimos años, algunos de los cuales hemos citado, así como los
equipos autónomos de buceo e, incluso, submarinos miniatura, han hecho incrementar el
número y mejora de las condiciones de las excavaciones subacuáticas.

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