aEl
trabajo social es una profesión y ciencia social basada en la práctica y una disciplina
académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, el fortalecimiento
y la liberación de las personas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la
responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social.
Respaldada por las teorías del trabajo social, las ciencias sociales, las humanidades y los
conocimientos indígenas, el trabajo social involucra a las personas y las estructuras para
hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar.1
Tras un periodo largo de revisión, esta definición pone fin a la adoptada en el año 2000 y que
ha sido la utilizada hasta el momento. La nueva definición, además de subrayar el
compromiso de la profesión con la justicia social y los derechos humanos, intenta adaptarse a
la situación actual del trabajo social en el mundo, ampliándola a nivel nacional y/o regional.2
Índice
1Historia y antecedentes
o 1.1China
o 1.2Roma
o 1.3Evolución posterior
2Funciones de los profesionales en trabajo social
3Ámbitos de actuación profesional
o 3.1Trabajo social en las cárceles
o 3.2El trabajo social en los procesos de protección y adopción
o 3.3Trabajo social sanitario
o 3.4Otras áreas laborales en potencia para el trabajador social
4Tensión entre la teoría institucional y la praxis profesional
5Trabajo social comparado
6El debate en Latinoamérica
o 6.1El emergente asistencialismo social en la Latinoamérica contemporánea
6.1.1Servicio Social y División del Trabajo
o 6.2El proyecto Gramsciano y el movimiento de la reconceptualización
o 6.3El proyecto ético-político (PEPO)
7El trabajo social de la liberación: una aproximación genética
o 7.1Herencias conceptuales del marxismo
o 7.2Orígenes históricos del trabajo social de acuerdo al Proyecto Ético Político
o 7.3Orígenes de la dimensión profesional del trabajo social de acuerdo con el
P.E.P.O.
8Trabajo social por países
o 8.1Trabajo social en México
o 8.2Trabajo social en la Argentina
9Trabajo social en España
o 9.1El ejercicio del trabajador social en España
o 9.2Funciones de los profesionales en trabajo social en España
o 9.3Ámbitos de actuación profesional del trabajo social en España
o 9.4Historia del trabajo social en España
9.4.1Antecedentes de la acción social en España
9.4.2Concepción Arenal, precedente del trabajo social en
España
9.4.3El nacimiento del trabajo social y la asistencia social en
España
9.4.4Evolución del trabajo social en España (1960-1985)
o 9.5Los servicios sociales en España: creación, evolución y estado actual
9.5.1La creación del sistema
9.5.2Evolución y estado actual del sistema
10Véase también
11Notas
12Referencias
13Bibliografía
14Enlaces externos
Historia y antecedentes[editar]
China[editar]
El pensador Xunzi (298-235 a. C.), es el primero en reconocer el origen social, "el bien y la
razón nacen de la disciplina que impone por sí misma la vida en sociedad". El Reformador
Wang Aushi(1073), estaba muy preocupado por aligerar las cargas pesadas de los
campesinos, así que estableció instituciones de socorro popular, hospitales, dispensarios,
cementerios públicos; basándose en el modelo de Fundaciones Caritativas creadas por los
Monasterios Budistas en el siglo VI y VII.
Roma[editar]
El Derecho Romano es la base que nutre en la actualidad al Derecho Internacional. En la
cultura romana esta emanaba principios de influencia humanista como es la Ansiosa de
Séneca (el hombre para el hombre es algo sagrado), esto dejó fuera a esclavos, niños y
mujeres que fueron sometidos a la autoridad del Parterfamilias (significa padre de familia o la
llamada patria potestad).
En la época de Jesús de Nazareth se enseñó que el trato con los semejantes debía ser
recíproco, de esta forma: «Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con
vosotros, así también haced vosotros con ellos». Séneca, quien también vivió en esta época,
copia esta enseñanza, y se opone a las distinciones sociales, afirmando: «Compórtate con tus
inferiores como quieras que se comporte contigo aquellos que se hallan por encima de ti».
Asimismo, la beneficencia era una parte fundamental para la moral romana, ser patrón
benefactor constituía un estatus destacado.
Por otro lado, Quintiliano, uno de los precursores de la pedagogía actual (ya que sentó las
bases para la educación infantil en el ámbito romano), recomendó que el trato de los niños
sea cariñoso, sin castigos físicos y que se respeten las cualidades de cada uno.
Evolución posterior[editar]
El trabajo social se encuentra ligado al bienestar social, pero debe ser entendido en términos
más amplios. El concepto de bienestar social se remonta como anteriormente se menciona a
tiempos muy antiguos y la práctica de ayudar al pobre tiene raíces en muchas civilizaciones y
religiones del mundo.
Según Ezequiel Ander Egg, en la historia del trabajo social se definen tres momentos
esenciales: asistencia social, servicio social y trabajo social; definiendo este último sobre la
base de una concepción operativa, expresando al respecto: "El trabajo social tiene una función
de concientización, movilización y organización del pueblo para que en un proceso de
formación del autodesarrollo, individuos, grupos y comunidades realizando proyectos de
trabajo social, inserta críticamente y actuando en sus propias organizaciones, participen
activamente en la realización de un proyecto político que signifique el tránsito de una situación
de dominación y marginalidad a otra plena participación del pueblo en la vida política,
económica y social de la nación que cree las condiciones necesarias para un nuevo modo de
ser hombre".
Andrea Oliva explica de qué manera el movimiento del capital, las inmigraciones masivas y el
consecuente proceso de urbanización, se tradujeron en una serie de problemas para la clase
obrera (y para el capital) en términos de su reproducción. Y que a través de la lucha
organizada de la clase obrera, en sus diversas formas (incipientemente colectividades,
asociaciones de socorros mutuos, cooperativas y luego, sindicatos y partidos), lograron
formular una serie de reivindicaciones por la cobertura de sus necesidades que dio origen a
las distintas intervenciones del Estado. Fue precisamente el carácter colectivo de las
demandas lo que permitió que la dádiva de las formas de ayuda desplegadas por instituciones
privadas, perdiera su capacidad de dar respuesta a las necesidades planteadas. La profesión
de trabajo social no puede comprenderse sin las luchas de los pueblos, sin la organización de
los trabajadores para mejorar las condiciones de vida. Es la demanda colectiva la que plantea
la necesidad de dar respuestas colectivas, es decir, la creación de los servicios sociales con el
financiamiento público.3
Funciones de los profesionales en trabajo social[editar]
Las funciones de los profesionales en trabajo social consisten en:
Facilitar información y conexiones sociales con los organismos de recursos socio-
económicos (articular redes).
Conocer, gestionar y promocionar los recursos existentes entre sus potenciales
usuarios y los profesionales de otras ramas de las ciencias que pueden estar en
contacto con sus potenciales usuarios.
Organizar y capacitar a la población con el fin de que puedan motivarse a la
participación social.
Diseñar actividades, evaluar estrategias para que la comunidad pueda intervenir
de manera individual, grupal o comunitario.
Y entre otras tenemos:
Recibe, orienta, educa a personas, familias, grupos y comunidades en la solución
pacífica de sus conflictos a través de una cultura de diálogo, mediación y
concertación.
Realiza investigaciones sociales que contribuyen a identificar e interpretar las
causas de los fenómenos sociales problemáticos que se presentan en cualquier
contexto planteando alternativas de solución a las mismas.
Participa en la gestión, formulación, ejecución, evaluación de planes, programas y
proyectos sociales dirigidos a mejorar las condiciones de vida de la comunidad
tanto con instituciones públicas como privadas.
Participa en el diseño, administración de programas de personal, bienestar
laboral, seguridad social y salud ocupacional.
Gerencia de programas y proyectos de desarrollo social con organismos
gubernamentales y no gubernamentales.
Forma parte de equipos ínterdisciplinarios que trabajan por el mejoramiento de
la calidad de vida de la población a través de procesos socioeducativos de
promoción y prevención.
Entrega o aplica tratamientos en psicoterapia o terapia familiar a individuos,
parejas, familias y grupos.
Se ocupa principalmente de las demandas que el grupo social necesita y
promueve, además de planear administrar y supervisar proyectos que la sociedad
necesite.
Un ejemplo práctico de cómo se realizan en la realidad algunas de las funciones
mencionadas, lo podemos ver en los centros de reclusión preventivos de la Ciudad de México,
en los que los profesionales del trabajo social están en contacto frecuente con los internos
para facilitarles los trámites que estos quieren hacer con el objeto de concluir o iniciar sus
estudios de primaria, secundaria, etc., dado que como están privados de su libertad,
prácticamente se les hace imposible gestionar personalmente la obtención de documentos en
las instituciones gubernamentales o particulares (tales como certificados de estudios, actas de
nacimiento, boletas de calificaciones, etc.) que les son necesarios para poder estudiar
mientras están internos. Es por ello que el trabajador social debe de estar atento de la
existencia o no de los Convenios de Colaboración entre las Instituciones Públicas de
Educación y los Centros de Reclusión que permitan a los internos tener el material necesario
para cursar sus estudios. Además, dichos profesionales deben estar en contacto frecuente
con los custodios, médicos y psicólogos que laboran en los Reclusorios, así como con
visitadores de los derechos humanos, defensores de oficio (en materia penal, familiar, laboral,
etc.), peritos de las Procuradurías de Justicia, miembros de corporaciones policíacas,
notificadores o actuarios de los Tribunales de Justicia, etc., que con motivo de sus funciones
deben relacionarse con los internos para la práctica de las diligencias o cualquier trámite, con
el objeto de que el recluso no se sienta intimidado y darle la confianza de que si requiere
ayuda estará el trabajador social que le auxiliará ya sea para avisar a sus familiares, gestionar
la intervención de instituciones públicas o privadas dedicadas a defender los derechos
humanos de los internos o realizar cualquier trámite que tienda a proteger la seguridad del
recluso durante su estadía en los referidos Centros. En esta tesitura, uno de los objetivos del
trabajador social tanto en los reclusorios como en las penitenciarías, “es elaborar y desarrollar
diseños de investigación que permitan identificar causas socioculturales asociadas y/o
relacionadas con la conducta antisocial: el delito, el delincuente y la delincuencia. Así pues,
los objetivos específicos serían planificar y desarrollar actividades encaminadas a facilitar la
adaptación a circunstancias extraordinarias de los internos de reciente ingreso, para lograr la
rehabilitación y optimizar su reinserción y reintegración al medio social, familiar y laboral”
(Nota: la información que está entrecomillada se extrajo de un documento elaborado por el
Instituto de Capacitación Penitenciaria dependiente de la Subsecretaría de Sistema
Penitenciario de la Secretaría de Gobierno del Distrito Federal, México, con título Servicio
Social. Por desgracia no nos ha sido posible referir más datos bibliográficos, dado que se nos
ha hecho imposible encontrar tales documentos íntegros, pues solo tenemos una pieza
fragmentaria que no nos ayuda a aportar más datos bibliográficos).
De lo anteriormente dicho, se puede decir que en el desempeño de las funciones que lleva a
cabo el trabajador social se van creando con el devenir de los años y la creciente experiencia
en la labor social, nuevas técnicas y metodologías de reinserción a la sociedad. No hay que
perder de vista que el trabajador social realiza una labor humanitaria tendente a la realización
de todas las capacidades y aptitudes que las personas puedan tener en su entorno social, de
tal manera que tanto en los reclusorios como en las penitenciarias se desarrollen los valores
humanos por medio de la capacitación, educación y actividades laborales con el fin de
preparar a los internos en la reinserción social, al momento de obtener su libertad y así tengan
la oportunidad de encontrar y ejercer un oficio o profesión benéfico para ellos mismos como
para la sociedad. En razón de que al interno se le ha privado de la libertad por haber
conculcado los valores sociales establecidos en la ley o en el sistema jurídico y en virtud de
que en el mismo sistema se han incorporado los nuevos métodos de tratamiento con una
visión integral o completa, es por ello que al interno se le instruye en su internamiento con una
perspectiva educativa, social, laboral y cultural, de manera tal que el interno vea las diversas
aptitudes y opciones que tiene a su alcance y las puedan practicar una vez que obtenga su
libertad.
Según otras concepciones, en Argentina, Andrea Oliva viene planteando para el análisis de la
intervención profesional las esferas de asistencia, gestión y educación. Estas funciones se
presentan simultáneamente y con distintos grados de articulación. La asistencia profesional,
se polariza con las posturas reivindicativas, en tanto, siempre está en tensión con los
reclamos de la época que se transita. Los profesionales pueden apuntar a reconocer las
determinaciones de la heterogeneidad de la vida cotidiana en el contexto histórico-social, y
articular la intervención a las reivindicaciones de las clases subalternas, considerando la
entrega de prestaciones en tanto derechos que se fueron conquistando, en el marco de la
lucha de clases en nuestra sociedad. Desde posturas asistencialistas, los profesionales del
trabajo social no requieren mucho más que gestiones de tipo burocráticas, ya sea, que estén
basadas en criterios pre-establecidos para el otorgamiento de prestaciones o en los distintos
mecanismos de control sobre la vida cotidiana. Posicionarse desde las reivindicaciones de las
clases subalternas implica una tensión permanente en la realización de gestiones para
responder con actividades acordes a los sujetos que expresan en forma particular las
necesidades sociales.3
Ámbitos de actuación profesional[editar]
Comprende gran diversidad de ámbitos de desempeño (todos aquellos grupos vulnerables
que precisan de una atención especial): Tercera edad, personas con discapacidad,
personas maltratadas (en especial, mujeres, menores y ancianos), reclusos, víctimas del
terrorismo, inmigrantes, menores exclusión social, minorías
étnicas, drogodependencias y adicciones, emergencia social, prostitución, sector salud, entre
otros ámbitos.
Una herramienta tecnológico subjetual de su ámbito laboral, es el informe social, la historia
social, la ficha, diagnóstico social, el proyecto de intervención, las hojas de seguimiento, entre
otros. En la actualidad el trabajo social también desarrolla su acción en el llamado tercer
sector (asociaciones, fundaciones, colectivos y ONG) y en menos medida en la empresa
privada. Se suman como herramientas tecnológico - subjetuales, como parte de sus
actividades de intervención social: los informes periciales, propios del sistema oral de justicia.
También en los contextos escolares, son mediadores de conflictos entre integrantes de la
comunidad educativa, realizan terapia de tratamiento con familias, grupos, individuos, para
buscar la resolución de sus problemas de interrelaciones sociales y que son causantes de
sufrimiento.
Trabajo social en las cárceles[editar]
El trabajo social en cárceles o dirigido a reclusos juega un papel muy importante dentro de los
ámbitos de actuación profesional de un trabajador social. Las instituciones carcelarias, según
el trabajo social, es un ámbito para la modificación de conductas y la ocultación temporal o
permanente de personas que amenacen la convivencia social bajo un medio libre, ya que por
cierta causal han corrompido la misma. El propósito del trabajador social con los reclusos es el
lograr alcanzar la reinserción social del individuo, "con el fin que este tome conocimiento e
identifique las circunstancias que originaron su conducta delictiva y las consecuencias
derivadas de la privación de la libertad"4 siendo dicho profesional un componente vital en todo
el tratamiento interdisciplinario al cual los reclusos están expuestos.
De primera instancia el trabajador social debe tener presente que su trabajo va dirigido a un
sujeto en situación que de igual modo sigue siendo persona y posee dignidad humana. Dentro
de las funciones que lleva a cabo el trabajador social, dirigido al ámbito carcelario se
encuentra:5
Intervención con individuos y familias.
Ponderación de riesgo-transición.
Servicio de protección.
Manejo de caso-mantenimiento.
Provisión de servicios y recursos.
Resolución de disputas: Manejo de conflictos.
Mantenimiento de la organización.
Desarrollo de programas.
Es necesario direccionar la atención a un eje de vínculo profesional-destinatario de la
intervención, denominado desde el cuerpo legal que lo caracteriza en el escenario como "el
interno".4 "La intervención profesional es una dimensión constitutiva del campo disciplinar,
campo en el que participa la investigación. Ambas prácticas se articulan y retroalimentan, ya
que es el conocimiento el que permite acceder a la comprensión de las situaciones que la
intervención intenta transformar, conocimiento que va a proporcionar las argumentaciones y
fundamentos profesionales".6 Lo cual nos infiere que el trabajador social debe fomentar su
trabajo en la intervención pertinente a nivel de contacto personal adjunto a investigaciones
externas acerca del recluso.
La metodología que utiliza el trabajador social en los casos con reclusos es la siguiente:7
El profesional recibe la solicitud de estudio.
Registra el caso en el libro de control de casos (se dispone de un libro de actas).
Cada profesional elabora el expediente para materializar la información obtenida.
Confecciona la cédula de citación.
El trabajador social planea la visita domiciliar y/o institucional; envía la cita por
medio del citador judicial y realizar la coordinación telefónica.
Realiza la visita domiciliara al valorado o a la institución donde se encuentra el
recluso.
Justifica a la familia la intervención profesional y el objetivo por cumplir.
Efectúa entrevistas a personas relacionadas al individuo (familiares, vecinos,
autoridad administrativa, profesionales y otras fuentes colaterales).
Evalúa el medio socio-familiar y comunal donde se desenvuelve el recluso.
Se estipulan el día y la hora de la entrevista para cumplir con el proceso de
investigación.
Dentro del marco de referencias que el trabajador social tiene que investigar y estudiar para
alcanzar su objetivo:
Las relaciones familiares.
Las relaciones interpersonales.
Su anterior convivencia en la comunidad.
Razón por la cual la persona se encuentra encarcelado.
El trabajador social debe estimular a lograr desarrollar un ambiente al encuentro y al
intercambio para facilitar el camino a la superación de conflictos, teniendo como base principal
la responsabilidad al diálogo.4
Otro enfoque al cual va dirigido los servicios de un profesional de trabajo social dentro de una
institución carcelaria lo es: la socialización institucional o integración adaptativa de la entrada
del individuo a la cárcel. La realidad es que el recluso se enfrentará a la falta de coherencia
interna entre los integrantes de una institución, los intereses contrapuestos, humana ausencia
de coordinación de las actividades y los criterios de compresión del hecho social que erige en
la figura del detenido.4 De igual modo, la interacción social y el bienestar mental van de la
mano en situaciones que involucren la privación de la libertad e integración a una institución
carcelaria. Un artículo de la revista académica Social Forum nos plasma un estudio realizado
por Research Triangle Institute, Health and Social Policy Division a hombres y mujeres
reclusos con el propósito de definir su bienestar mental tomando como variantes de estudio su
estado civil, posesión de hijos y apoyo social (interno y externo). Como resultado se mostró
que las instituciones carcelarias en lugar de promover el bienestar mental, las relaciones
sociales dentro y fuera de la institución están asociados con mayores niveles de angustia
dentro de su salud mental. Los más altos niveles de ansiedad y depresión los poseen los
reclusos que se encontraban con relaciones matrimoniales y los reclusos con mayor nivel de
hostilidad eran aquellos que mantenían relaciones sociales dentro de la cárcel. Dicho estudio
es una prueba indispensable de la necesidad de todo recluso de contar con ayuda de un
trabajador social que le brinde herramientas para su convivencia e integración en la institución
junto con otros reclusos.
Este profesional, en el ámbito carcelario, también trabaja en casos de reclusos hospitalizados,
orienta para el trámite de divorcio, inscripción de nacimiento de hijos, y en caso
de fallecimiento o enfermedad grave de un familiar directo del interno debe realizar las
gestiones correspondientes a tales circunstancias. De igual forma tiene participación en la
comprobación de vínculo en el caso de la Visita de Penal a Penal y de la visita íntima.8
En ocasiones, las funciones de los trabajadores sociales en el ámbito carcelario enfrentan
unos ciertos problemas que imposibilitan el completo desarrollo profesional de los mismos.
Algunos de estos son:8
Proyecto institucional rígido y acotado que limita la capacidad de acción.
Escaso margen de autonomía para impulsar nuevos proyectos.
Organización de tipo piramidal que coarta el surgimiento de espacios formales e
informales para poder expresar intereses y opiniones.
Escasez de incentivos laborales.
Falta de capacitación para la actualización y orientación en el abordaje de la
problemática del encierro.
Inexistencia del trabajo interdisciplinario. Formas de agrupamiento en instancias
en las que se requiere la decisión de los distintos sectores.
Comunicación estrictamente formal entre los distintos sectores.
Inadecuadas condiciones de trabajo, materiales, técnicas, de infraestructura y de
recursos humanos.
Hegemonía de las fuerzas de seguridad interna y externa por sobre la intervención
profesional.
Los roles que se le adjudican al trabajador social se relaciona con la resolución
práctica e inmediatista en situaciones de carencia.
Reproducción de la imagen social de la profesión que condiciona el tipo de
demandas asociadas a problemas administrativos.
Predominio de tareas burocráticas debiendo los profesionales resignar sus
funciones específicas técnico-profesionales.
Respuestas centradas en demandas espontáneas y a resolver problemas
emergentes.
Interferencias del contexto político-económico.
El trabajador social es un factor vital dentro de los componentes de la institución penal y junto
con la colaboración de la sociedad se debe fomentar el completo desarrollo de los mismos
para beneficio y mejoría de los reclusos que reciban sus servicios.
El trabajo social en los procesos de protección y
adopción[editar]
Es necesario reconocer el rol desempeñado por el profesional de trabajo social en el área de
los mecanismos de protección integral, desde la adopción para los niños, las niñas o
adolescentes en situación de inobservancia, amenaza o vulneración de sus derechos.
Como la medida de protección por excelencia tendiente a brindar un hogar a un niño que no lo
tiene en iguales condiciones que un hijo biológico, proporciona al infante un hogar permanente
que le brinda desarrollo integral dentro de un marco familiar adecuado y evita los efectos
irreversibles que conlleva la institucionalización.
Es importante la labor del trabajador social en el proceso por el aporte socio-familiar que
brinda al proceso, al equipo interdisciplinario y a la población objeto de intervención; dado que
todo trabajador social debe como educador informal, hacer énfasis en la orientación,
capacitación y formación integral.
El propósito fundamental del trabajo social en el equipo interdisciplinario se orienta a la
comprensión y análisis de la realidad social para incidir, orientar y potenciar los procesos
sociales, donde interactúan con su entorno individuos, grupos, familias, organizaciones y
comunidades, en la búsqueda del desarrollo y del bienestar social.”
La función de los trabajadores sociales frente a los niños, las niñas y adolescentes con
medida de restablecimiento de derechos se orienta al campo de familia, el cual incluye madres
gestantes, niños en protección y procesos de adopción.
Para estos procesos se requieren de la intervención del trabajador social dado que el
propósito de éstos es brindar protección y bienestar a los niños, niñas y adolescentes que
demandan no solo asistencia básica, rehabilitación, sino el encontrar una familia que desee
proporcionar protección, bienestar, desarrollo humano y una vida digna a éstos niños y niñas
que se encuentran en alto riesgo por el hecho de haber sido abandonados.
El trabajador social se convierte en facilitador en la solución de dificultades, que ayuda a
superar condiciones de desventaja, discriminación y vulnerabilidad, identifica la realidad y las
expectativas de las personas, enfrenta la multicausalidad y amplía variedad de problemas
sociales
Función del trabajador o trabajadora social:
Realiza el diagnóstico del motivo de llegada del infante.
Participa en la selección de familias adoptantes.
Presenta la información pertinente en los procesos.
Colabora con los procesos desarrollados por el defensor de familia
Las metodologías utilizadas son de intervención:
Preventivo
Promocional
Orientación
Evaluativo
Método de caso
Modelo de intervención en crisis.
La finalidad de la adopción es el establecimiento de una verdadera familia, como la que existe
entre los unidos por lazos de sangre, con todos los derechos y deberes que ello comporta, ya
que en virtud de la adopción el adoptante se obliga a cuidar y asistir al hijo adoptivo, a
educarlo, apoyarlo, amarlo y proveerlo de todas las condiciones necesarias para que crezca
en ambiente de bienestar, afecto y solidaridad.
Técnicas para el trabajo individual y grupal en el proceso de adopción:
Visitas domiciliarias
Entrevista
Observación
Dinámicas vivenciales y participativas
Trabajo social sanitario[editar]
“El trabajo social en un centro sanitario tiene por objetivo el estudio y tratamiento de los
factores sociales que condicionan la salud, a nivel individual, como familiar y sanitario,
promoviendo la organización de la población en defensa de ella.”. Amaya Ituarte.
Entre las principales labores del trabajador social en este sector están, el proporcionar tanto al
paciente como a su familia el apoyo necesario para que el que no cuente con recursos
económicos pueda obtener un servicio de calidad. Esto se logra mediante entrevistas que se
realizan para conocer el nivel socioeconómico de las familias para poder brindar de manera
oportuna todos los requerimientos que se necesiten para la atención oportuna de los
pacientes.
El trabajador social posibilita que el sistema sanitario esté capacitado para tratar no solo los
problemas de salud sino también los factores sociales que guardan relación con dicho
problema de salud. Dicha forma de valoración es de vital importancia para colectivos como
pueden ser los ancianos, los enfermos crónicos, las personas con enfermedad mental grave,
aquellos enfermos cuya situación es terminal, los que presentan problemas de adicción, casos
de violencia de género, etc.9
Otras áreas laborales en potencia para el trabajador
social[editar]
Migración:
o De acuerdo con Claudia María Anleu Hernández, se examina la
manera en la que son resueltas las demandas y necesidades de los
inmigrantes, de tal forma que se analice el contexto, en el cual se
encuentran para que con ello utilicen elementos que ayuden a
favorecer y desarrollar su resiliencia, como lo son: Fortalezas o
recursos individuales, familiares, grupales, así como los valores
potenciales ecológicos y del entorno. Contribuyendo con esto, se
considera que la resiliencia en trabajo social nos ayuda a contribuir
tanto modelos como instrumentos de evaluación de programas o
servicios que se basan en la estancia y posibilita ejecutar
investigaciones con un enfoque objetivo.
Protección civil
Derechos humanos: [2]
o El trabajo social halla sus diversos orígenes en los ideales
humanitarios y democráticos. Su práctica se ha centrado, desde sus
comienzos, en la satisfacción de las necesidades humanas y en el
desarrollo del potencial y los recursos humanos. El Trabajo Social es
una profesión y disciplina, dedicada y comprometida al desarrollo
social, cohesión, e independencia de los grupos vulnerables.
Principios de justicia social, derechos humanos, responsabilidad
colectiva, y respeto por la diversidad son aspectos centrales para el
Trabajo Social. Por tanto, se desarrolla en cinco principales
contextos: el geográfico, el político, el socioeconómico, el cultural y el
espiritual. Por su parte, el Centro de Derechos Humanos de Naciones
Unidas considera imperativo que las personas que participan en la
enseñanza y la práctica del trabajo social se comprometan claramente
y sin reservas en la promoción y la protección de los derechos
humanos, así como en la satisfacción de las aspiraciones sociales
fundamentales. Los trabajadores sociales deben manifestar su
preocupación por los derechos humanos a todos los niveles y en todo
momento. Es importante recalcar que desde sus comienzos el
servicio social ha sido una profesión de derechos humanos, al tener
como principio fundamental el valor intrínseco de todo ser humano y
como uno de sus objetivos principales el fomento de estructuras
sociales equitativas capaces de ofrecer a las personas seguridad y
desarrollo manteniendo su dignidad 10
Participación ciudadana
Organismos no gubernamentales:
o Las ONG son organizaciones independientes y sin ánimo de lucro que
surgen a raíz de iniciativas civiles y populares y que por lo general
están vinculadas a proyectos sociales, culturales
o Las características son:
Prestan servicios de utilidad pública. Aunque son
organizaciones que no dependen de los Estados ni de
ningún ente público o privado, sus labores están
orientadas a lo público, es decir, suscitan un interés y unos
beneficios que involucran a los distintos miembros de una
comunidad o grupo.
No intentan suplantar la labor de los Estados. Eso sí,
su rol nunca debe ser el de reemplazar a los Estados en
aquellas áreas o sectores donde estos no tengan
presencia.
Persiguen el beneficio o la utilidad común. Al no buscar
el lucro propio, todos los beneficios son para las propias
comunidades en las que se llevan a cabo los proyectos de
transformación.
Promueven la participación y la autogestión. Las ONG
no buscan que las comunidades beneficiadas se
conviertan en dependientes de las ayudas que se les
suministran. Al contrario, su objetivo principal es fomentar
la participación y la autogestión de aquellas como motores
de desarrollo.
Supervisión11
o "La supervisión en Trabajo social, y sus potencialidades, ofrece a los
profesionales de los equipos de Servicios Sociales una oportunidad
para mejorar las destrezas profesionales a través de la reflexión, el
pensamiento y el autocuidado. Las circunstancias actuales de
incertidumbre necesitan ser lideradas por los profesionales con el fin
de adaptarse a los cambios, generando culturas organizativas
basadas en la confianza, el compromiso y la capacidad de
aprendizaje. En el presente está el cambio continuo. Por eso tenemos
que ser más claros en qué se quiere conservar, a la vez que estar
preparados para los cambios. Para ello la supervisión ayuda a
desarrollar habilidades y competencias con el fin de mejorar resultados
y lograr una mayor eficiencia profesional. La supervisión, entendida
como metatrabajo, se sitúa en la interfaz entre la formación, el apoyo y
el cuidado profesional. Esta debe ser implementada y conducida
desde una posición de libertad y neutralidad por parte de un supervisor
externo a la organización. En el artículo se recorren los orígenes de la
supervisión, revisando sus objetivos y modalidades así como sus
implicaciones. Se define un proceso de supervisión teniendo en cuenta
sus límites y sus posibilidades, mostrando el tipo de destrezas que
pueden ser desarrolladas por los profesionales con el fin de atender
con calidad a las personas y afrontar el mundo laboral y organizacional
de manera motivada. Este artículo es fruto de dos fuentes principales:
mi experiencia de más de 20 años como supervisora de equipos de
servicios sociales y mi investigación doctoral sobre supervisión e
intervención social. En él pueden encontrar cómo la supervisión
contribuye a la calidad asistencial y al bienestar de los profesionales.
Encontrarán reflejada la palabra de los profesionales."
Sector empresarial
Asociaciones civiles:
o De acuerdo con la maestra Leticia Caño Soriano, directora de la
Escuela Nacional del Trabajo Social, "El Trabajo Social es una
profesión fundamental para el país ya que es una disciplina enfocada
a la solución de los problemas de todos los grupos y sectores que
conforman la sociedad, por lo cual debe estar presente en los temas
de la agenda pública nacional. Señaló que sin el trabajo de las
organizaciones de la sociedad civil y las actividades que impulsan a
favor de los grupos más desprotegidos "esta sociedad estaría en
peores condiciones de vida". Por su parte, la maestra Alejandra
Moreno Fernández, señaló que "si las organizaciones de la sociedad
civil se profesionalizan y llevan a la práctica el desarrollo de los
modelos de intervención, podrían pensar más allá de la lógica
operativa, es decir, dejar de ofrecer sólo apoyo a quien lo necesite
para ofrecer mejores servicios integrales que impulsen el desarrollo y
mejore la calidad de vida de la persona o las comunidades".
Procuración y administración de justicia:12
"La participación ante las contribuciones de Trabajo Social a la procuración de
justicia (derechos humanos, menores infractores, readaptación social, mediación y
peritaje social, justicia social, migrantes), de acuerdo al especialista Juan Rubén
Torres Silva, abordó la temática iniciando desde el concepto de perito, peritaje, los
distintos tipos y clasificación de peritaje, finalizando el dictamen pericial en Trabajo
Social. La importancia de conocer los diferentes tipos de peritos que contribuyen a
conocimientos especializados que suministra información u opinión fundada a los
tribunales de justicia que son materia de su dictamen; por lo tanto nombra el
ponente los siguientes tipos de perito. Balística forense la cual consiste “parte de
la mecánica que estudia el alcance y dirección de los proyectiles” comprende
desde el punto de vista forense, es decir de la aplicación de las leyes, principios,
técnicas y procedimientos de las ciencias a la resolución de problemas judiciales.
Para el perito en Mecánica Automotriz la cual es la especialidad en dar servicio,
mantenimiento y reparación de todo vehículo automotriz de cualquier modelo así
también prepara para conocer vehículos livianos de motor gasolina y Mecánica."
Sector educativo: De acuerdo a la revista "Castellano-Manchega de las Ciencias
Sociales", "los profesionales de Trabajo Social desarrollan un papel importante de
intervención preventiva y asistencial en la Educación, funciones que con
frecuencia son desconocidas por el conjunto de la sociedad. Durante mucho
tiempo, sus capacidades y potencialidades en su función educativa se han visto
constreñidas e infravaloradas a riesgo de perder su identidad profesional
imponiendo en qué consiste su trabajo. Sus primeras intervenciones se
desarrollaron en centros de Educación Especial, paulatinamente su presencia ha
ido acrecentándose en el entorno educativo en coordinación con otros
profesionales. Las grandes transformaciones sociales experimentadas desde hace
décadas junto con las emergentes tecnologías, han generado nuevas situaciones
conflictivas que exigen nuevas respuestas de los sectores implicados. Se trata de
un momento social complejo que ha provocado un periodo de oportunidades al
reconocimiento social de la profesión. La formación específica del trabajador
social, conocimientos adquiridos e interiorizados, metodología de intervención y
características del trabajo que desempeña, le convierte en el profesional idóneo
para interactuar entre el sistema educativo y agentes intervinientes: alumno,
familias, centro educativo y estamentos sociales".
Tensión entre la teoría institucional y la praxis
profesional[editar]
El estado actual de trabajo social en torno al desarrollo profesional, se caracteriza por dos
insumos, por una parte, se incorporan diversos elementos a partir de diversos programas de
investigación sociológica, antropológica, filosófica y psicológica; que han logrado ensamblarse
transdisciplinariamente, a partir por los esfuerzos realizados por parte de investigadores e
investigadoras universitarios (as), como también por parte de investigadores e investigadoras
provenientes de otras instituciones, fundaciones, ONG, o agencias de servicio social.
Por otra parte, la praxis profesional permite una retro-alimentación de las investigaciones
universitarias o institucionales. No obstante, estos dos insumos han marcado una brecha entre
la información obtenida a través de la práctica profesional y las eruditas investigaciones
institucionales.
La combinación de estos dos tipos de insumos de conocimientos es a menudo imperfecta.
Con la esperanza de zanjar esta brecha, a lo largo del siglo XX, los especialistas en el campo
han abierto permanentes debates, con la intención de lograr una convergencia teórica y
metodológica, del insumo de los resultados obtenidos de una praxis profesional diversa, con
los resultados de las investigaciones institucionales; no obstante la tensión entre estos dos
insumos: teoría institucional - praxis profesional, es una problemática presente tanto en los
estudiosos y las estudiosas institucionales, manifestándose en el núcleo mismo de las
políticas curriculares de las carreras profesionales universitarias, como en los diversos tipos
de praxis de los profesionales del campo.
En la praxis un o una profesional de trabajo social se enfrenta a las barreras, desigualdades e
injusticias existentes en la sociedad. Responde a las crisis y emergencias, así como a los
problemas personales y sociales de la vida diaria. No obstante, no siempre la teorización
institucional brinda a los profesionales en la disciplina, la formación científica, técnica y
tecnológica para las intervenciones sobre procesos psicosociales, sobre sujetos - objetos, ni
mucho menos las técnicas y estrategias para la participación en la política, la planificación y el
desarrollo sociales.
En el caso de las intervenciones sociales, el profesional debe realizar diversos tipos de
asesoramiento social, así como realizar análisis de caso, de comportamiento grupal o
institucional, sustentar sus acciones interventivas en métodos derivados de la socio-
antropogogía y de la terapia familiar; asimismo, diversos tipos de intervenciones sociales
requiere acudir a estrategias y técnicas administrativas, jurídicas y de planificación
institucional, para que diversos grupos humanos obtengan servicios y recursos comunitarios.
En la praxis profesional, al y la profesional de trabajo social, se le exigen responsabilidades de
planificación y coordinación de organismos comunitarios y la participación en acciones y
participaciones políticas que se orienten a la modificación y sustentación de las políticas
sociales y económicas de los Estados a los que se pertenezca. Las prioridades de la práctica
de los profesionales de trabajo social, variarán de un país a otro, y con el tiempo, en
dependencia de las circunstancias culturales, históricas y socioeconómicas.
En las exigencias que se presentan en cada país es necesario partir del análisis de las
condiciones que se presentan en una institución determinada. En los años 70 y 80 el Centro
de Estudios Latinoamericano de trabajo social (en ese momento dependiente de ALAETS)
realizó estudios y propuso guías de análisis para la tríada institución-usuario-trabajador social,
instalando una forma de pensar la intervención que no se reduce a problemas sujetos, sino a
la interrelación con los recursos que dispone la institución y a la acción de los profesionales
del trabajo social. Posteriormente, otras investigaciones universitarias que aportan elementos
para ordenar ese análisis comenzando por la disponibilidad de recursos entendida en su
complejidad de aspectos objetivos y subjetivos. Partiendo de una crítica a los textos que
cuantifican los recursos sin contemplar la particularidad de la intervención profesional, según
Andrea Oliva se puede analizar varias esferas de los recursos de funcionamiento, las
prestaciones, recursos visuales, escritos, el tiempo, los vínculos, y los recursos con que
cuenta quien se desempeña como profesional del trabajo social.13
Trabajo social comparado[editar]
La validez y confiabilidad de la praxis profesional de trabajo social se alcanza en el contexto de acciones
comunicativas intersubjetivas.
Se diferencia sustantivamente de otras praxis profesionales, por lo que delimita sus propios
sujetos-objetos (dimensión óntico-ontológica), sus modos, métodos y metodologías
(dimensión epistemológica) y sus niveles de discurso, jergas y terminologías especializadas
(dimensión gnoseológico-cognoscitiva). En su aspecto teorético-cognoscitivo, tiene las
propiedades de una ciencia histórico-subjetual, que emerge transdisciplinariamente14 en el
contexto de ciencias históricos subjetuales como la psicología, la antropología, la sociología,
la politicología, la antropogogía;15 tecnologías subjetuales16 como las intervenciones
psicoterapéuticas, la gestión institucional, la salud ocupacional, el derecho laboral, civil y
familiar; alcanzado sus propiedades diferenciantes que le dan la autonomía disciplinaria. En
su aspecto de transformación e intervención sobre las estructuras sociales objetivas
(ónticidad) y en las intersubjetividades dinámicas de las intersubjetualidades sociales
(ontologicidad), tiene las propiedades de una tecnología subjetual y que es la dimensión que
surge como un producto histórico de la praxis disciplinar y cuya validez se logra en el contexto
de acciones comunicativas intersubjetivas.
Como transdisciplina que ha trascendido las prácticas profesionales locales, alcanzando un
carácter transnacional, adquiere aceptación y consolidación institucional, incorporando a los
currículos universitarios diversos grados académicos, tal como los "diplomas" europeos;
bachilleratos en EE. UU., Puerto Rico y América Latina; licenciaturas como en Chile,
Colombia, Argentina, Panamá, Costa Rica; cuya maduración transdisciplinar permite abrir
especialidades de postgrado, como maestrías que se han desarrollado en Argentina, Chile,
Costa Rica, Honduras, Guatemala, Panamá. Recientemente se han incorporado en los
currículos universitarios de trabajo social, los grados doctorales especialmente en Brasil,
Argentina y Puerto Rico.
Finalmente como la profesión consolidada, ha alcanzado los niveles posdoctorales en Brasil,
Europa y Estados Unidos. Por tanto, es una transdisciplina y profesión con una amplia
cobertura internacional (tanto transdisciplinar como profesional) que con más de cien años de
existencia en el mundo, albergando diferentes proyectos y programas universitarios con
particularidades múltiples y diversas.
Las dos raíces más determinantes en el desarrollo de la profesión, han sido la de origen
europeo, de influencia Belga, Inglesa, Francesa, Alemana e Italiana, como por otro lado, y con
diferencias sustantivas, se halla la tradición estadounidense, la cual ganó hegemonía posterior
a la Segunda Guerra Mundial. No obstante, diversas formas de asistencialismo social han
estado presentes en otros momentos históricos y por otras tradiciones culturales no
occidentales.
Una revisión de 64 estudios, todos provenientes de países desarrollados, y la mayoría
realizados en Estados Unidos y el Reino Unido, concluyó que el trabajo social que incluye las
visitas domicilio para atender a los adultos mayores no reducen significativamente los índices
de mortalidad y morbilidad de dicho grupo. Las estimaciones de los efectos producidos por las
atenciones fueron estadísticamente precisas, por lo que parece improbable que estudios
adicionales lleguen a conclusiones diferentes. Sin embargo, existe alguna posibilidad de que
se produzcan efectos positivos por parte de algunas intervenciones, pero se requiere
evidencia de mejor calidad para determinar de qué manera pueden ser eficaces y para
quiénes.17
El debate en Latinoamérica[editar]
Eduardo Galeano.
Eduardo Galeano inicia su Las venas abiertas de América Latina con una descriptiva pintura
de la cruenta historia de América Latina: "La división internacional del trabajo consiste en que
unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy
llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en
que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes
en la garganta. Pasaron los siglos y América Latina perfeccionó sus funciones. Éste ya no es
el reino de las maravillas donde la realidad derrotaba a la fábula y la imaginación era
humillada por los trofeos de la conquista, los yacimientos de oro y las montañas de plata. Pero
la región sigue trabajando de sirvienta. Continúa existiendo al servicio de las necesidades
ajenas, como fuente y reserva del petróleo y el hierro, el cobre y la carne, las frutas y el café,
las materias primas y los alimentos con destino a los países ricos que ganan consumiéndolos,
mucho más de lo que América Latina gana produciéndolos[...] Es América Latina, la región de
las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado
siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se
acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas
en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y
los recursos humanos. El modo de producción y la estructura de clases de cada lugar han sido
sucesivamente determinados, desde fuera, por su incorporación al engranaje universal del
capitalismo".
El emergente asistencialismo social en la Latinoamérica
contemporánea[editar]
Fechas de independencia de los países de Latinoamérica.
La conciencia histórico social de la dramática situación de las poblaciones latinoamericanas
sumidas en la más profunda explotación, pauperización, pobreza y miseria, forja de manera
dolorosa la identidad de los pueblos latinoamericanos. Es en este contexto que emerge el
trabajo social en América Latina, desde sus "protoformas" asistencialistas, su praxis como
servicios sociales, hasta su consolidación como diversos núcleos teóricos transdisciplinarios,
que retroalimentan la praxis de "trabajos sociales", y permiten el surgimiento de sus
propiedades transdisciplinarias y profesionales. Como una construcción histórico - subjetual,
se consolida entonces, un trabajo social como una división del trabajo, a la vez que como una
especialidad en el contexto de las ciencias histórico - subjetuales en su dimensión teorética y
como una tecnología subjetual en su dimensión transformadora e interventora, en las
estructuras y dinámicas sociales. Entonces, los procesos de consolidación transdisciplinaria,
parten de identidades culturales locales por una parte, y que por otra parte, permiten
establecer criterios de identidad disciplinaria transcultural en el contexto de las diversas praxis
profesionales en las distintas naciones latinoamericanas.
No obstante, estos procesos han sido diversos, complejos, no lineales, caóticos;
interrumpidos, no pocas veces, por los períodos de las dictaduras militares;18 que grosso
modo, se bifurcan hacia dos tendencias, una progresista, de la cual surgen expresiones de un
trabajo social con aspectos nuevos en relación a una “intencionalidad transformadora, el
rescate de la experiencia, la reconstrucción del tejido social, centrado en los movimientos
sociales y orientado a un proyecto de sociedad” y otra tendencia con un perfil técnico, menos
preocupada por cuestiones filosóficas, como el cuestionamiento ético, político y existencial;
tendencia esta última, que por ser menos peligrosa políticamente, se profundiza en los
gobiernos postdictadura, en el contexto de políticas económicas liberales (- neoliberales -),
pero que a pesar de ello, genera una serie de contradicciones y tensiones entre los postulados
éticos, la formación de los profesionales por una parte y la experiencia dinámica del trabajador
social en situación, frente a los fenómenos manifiestos en la cuestión social,19 por otra.
Servicio Social y División del Trabajo [editar]
Marilda V. Iamamoto20 en Servicio Social y División del Trabajo (1997), presenta su versión
laxa de esta emergencia transdisciplinaria en el contexto de la historia brasileña reciente: “el
servicio social surge de la iniciativa de grupos y fracciones de clases dominantes que se
expresan a través de la Iglesia, como una de las derivaciones del movimiento de apostolado
lego”, describiendo la dimensión conservadora de esta tradición eclesiástica: “centro de un
movimiento de cuño reformista-conservador”, prescribiendo como etapa consecuente un
proceso de secularización y de tecnificación (considerado de manera global y poco precisa
como "positivista"): “el proceso de secularización y de ampliación del soporte técnico-científico
de la profesión", considerando consecuentemente que el progreso de las ciencias sociales de
fundamento empírico, tienen un basamento igualmente conservador: "bajo la influencia de los
progresos alcanzados por las ciencias sociales en el contexto del pensamiento conservador,
especialmente de su vertiente empirista norteamericana”21 Perspectivas como las de M. V.
Iamamoto, al ser consideradas por otras perspectivas teóricas de trabajo social como
reduccionistas, han suscitado el debate contemporáneo en Latinoamérica en la segunda mitad
el siglo XX, en particular en torno a las concepciones teóricas, prácticas políticas e imaginarios
en la corriente de trabajo social surgida en Brasil, en el contexto de las transformaciones de la
sociedad global y latinoamericana experimentadas en este lapso histórico.
El proyecto Gramsciano y el movimiento de la
reconceptualización[editar]
Antonio Gramsci.
En pleno contexto de la denominada Guerra Fría, que de fría tuvo poco en Latinoamérica,
surgen propuestas no tan conservadoras, como: un proyecto “Gramsciano” iniciado a fines de
los años 60 en Brasil, paralelo con el movimiento de reconceptualización que busca romper
con la hegemonía del asistencialismo de inspiración católica, y que se profundizan durante los
años setenta junto a la lucha de diversos movimientos sociales contra el régimen militar y
después durante la transición democrática iniciada en 1984.
César A. Barrantes A. (1998-1999),22 presenta una perspectiva crítica en torno a las
concreciones de trabajo social en comunidades particulares de trabajo social en
Latinoamérica, pero con un especial énfasis a las tendencias desarrolladas en Costa Rica.
Barrantes desarrolla una perspectiva análoga a que había presentado Ezequiel Ander-Egg en
su trabajo: "Achaques y Manías del Trabajo Social Reconceptualizado",23 sintetizando, su
perspectiva sobre la Reconceptualización de trabajo social, de la siguiente manera: "la historia
de La Reconceptualización y podremos recordar que ha sido la de la búsqueda, no siempre
exenta de problemas existenciales de los trabajadores sociales, de una plataforma vocabular,
categorial, definitoria de principios, postulados, fines, objetivos, metas e indicadores de
nuestra específica y no siempre consciente práctica científico-política y tecnoprofesional;
plataforma cuyo equívoco está en la creencia misma de que el nutriente científico le vendría
insuflado desde “el más allá del trabajo social” representado por el resto de las disciplinas
sociales. (...) ¿Cual es el objeto que el trabajo social nunca tuvo y, por lo tanto, dio por
perdido?. Su carácter de Ciencia. ¿Cuál perdió después de haberlo tenido?. Su objeto de
estudio e intervención: el individuo, el grupo, la comunidad (hoy podríamos hablar de la
localidad) y los tres métodos clásicos a los que algunos colegas reconceptualizados intentaron
construirles paradigmas o metateorías de corte estructural y objetivista, ajenas a las
necesidades tanto de las heterogéneas realidades como de los trabajadores sociales, la
mayoría de los cuales no se vio expresada en ellas o no se percataron de su existencia. (...)
Este drama, inscrito en la lógica del itinerario de La Reconceptualización, viene a ser como la
ventana a través de la que se ven, interpretan y organizan los significados, los sentidos de la
realidad. Es el escenario al que la repetición nos conduce constantemente, como la lengua al
diente que duele y duele precisamente porque no somos capaces de reconocer las
potencialidades que tiene ni la estrategia conducente al objeto de estudio e intervención
deseado."
El proyecto ético-político (PEPO)[editar]
Leonardo Boff uno de los más destacados defensores de la Teología de la liberación.
Los cambios en la orientación política de la profesión en el caso de Brasil, se verifican ya en el
Código de Ética profesional de Trabajo Social de 1986. Estos procesos se manifiestan, si bien
ya conflictivamente, a partir de la promulgación de la Constitución de 1988, y durante los años
noventa, que registra la incorporación en el Código de Ética de 1993 de una concepción
teórica inspirada en algunas vertientes marxistas –fundamentalmente vinculadas a Georg
Lukács y Antonio Gramsci– en la forma de un “proyecto ético-político” que asume
explícitamente su “compromiso con la clase trabajadora”.
Esta implementación del proyecto original se realiza en los organismos profesionales y en las
escuelas y facultades —fundamentalmente públicas— de enseñanza de trabajo social, con
una propuesta de ocupación de espacios que tiene como objetivo el control de los cursos de
postgraduación, por su potencial reproductor endogámico. Este proceso ha sido descrito,
entre otras, en las obras de Marilda Iamamoto y José Paulo Netto.24 Aplicando reflexivamente
la teoría marxista en que se fundamenta supuestamente este proceso, y se puede ya indicar
que, políticamente, fue hegemonizado por grupos vinculados a la izquierda – incluyese aquí la
izquierda católica vinculada a la Teología de la Liberación - y al Partido Comunista Brasilero,
y, socialmente, masivamente constituido por trabajadores sociales oriundos de los sectores
medios y de la pequeña burguesía académica, operadores finales de los cambios que
quebraron la hegemonía de los sectores católicos y conservadores en la profesión.
El trabajo social de la liberación: una aproximación
genética[editar]
Herencias conceptuales del marxismo[editar]
El programa de investigación de "Trabajo Social de la Liberación", desarrollado en
Latinoamérica, propone dimensionar el desenvolvimiento histórico de la disciplina, por lo que
su propuesta se orienta a un tipo de reconstrucción racional de la emergencia genética de, los
diversos núcleos teóricos, sus aplicaciones propuestas, realizadas por distintas comunidades
de trabajadores sociales en distintos momentos históricos y ubicaciones geográficas.
El núcleo duro de las teorías ensambladas en el contexto de este trabajo social de la
liberación, tiene herencias conceptuales de diversas variantes de materialismo histórico y de
materialismo dialéctico. Tienen particular peso para su ensamblaje teórico, las primeras obras
de K. H. Marx en su etapa hegeliana, los marxismos neohegelianos como los de G. Lukács y
A. Gramsci y de algunas vertientes de la sociología económica neomarxista, a partir de
posturas como la de Paul Baran y Paul M. Sweezy en su obra. Capital monopolista25 y Harry
Braveman en su obra: Trabajo y capital monopolista. La degradación del Trabajo en el siglo
XX.26
Así el programa de investigación de trabajo social de la liberación, ensambla en su núcleo
teórico, algunos encapsulamientos conceptuales, heredados y adaptados a partir del núcleo
teórico del materialismo histórico. Uno estos encapsulamientos conceptuales heredados, es
que cualquier dinámica social puede ser explicada en lo profundo de sus relaciones o
estructuras económicas. La denominada ideología: la política, la religión, la filosofía,
reproduce conceptualmente lo sustentado por las relaciones de producción que se encuentran
en su infraestructura o base económica. En este sentido Karl H. Marx, en su obra: "Prólogo de
la Contribución a la crítica de la economía política", lo sintetizó de la siguiente manera: "Mi
investigación desemboca en el resultado de que, tanto las relaciones jurídicas como el estado
(y sus políticas), no pueden comprenderse ni por sí mismas no por la llamada evolución del
espíritu humano (las ideas), sino que deben explicarse por las condiciones materiales de vida
que Hegel resume como sociedad civil, cuya anatomía hay que buscar en la economía
política".27
No obstante, la investigación original de K. H. Marx, sobre las estructuras y procesos
económicos, estaba sustentado en el modo de producción de su tiempo, que él mismo
denominó como: "capitalismo", de perfil competitivo. Este tipo de capitalismo contaba con
industrias relativamente pequeñas, que competían entre sí, pero que ninguna industria
particular tenía las condiciones materiales para crecer de tal manera que pudiera ejercer un
control total sobre las actividades del mercado. No obstante, a fines del siglo XIX e inicios del
siglo XX, aun cuando el modo de producción general no cambió, las relaciones particulares de
producción capitalista, sí cambiaron, por lo que se tiene una mutación del capitalismo
competitivo al capitalismo oligopólico y monopólico. La emergencia de este nuevo estilo de
capitalismo, el monopolista u oligopolista, está determinado porque una pequeña cantidad de
capitalistas controlan sectores específicos de la economía (v.g.: materias primas, industrias),
por lo que es posible evitar la competencia e incluso suspender los principios de oferta y
demanda, en los que se sustentaba las teorías del mercado en la economía liberal clásica. Al
anularse la competencia, las grandes compañías o firmas surgidas, controlan el mercado y por
ello se concentran en la optimización de ingentes ganancias, por medio de ventas masivas,
promovidas por sofisticados medios publicitarios, que atraigan a los consumidores potenciales
y que terminen de crear toda una cultura de consumismo conspicuo.28
Orígenes históricos del trabajo social de acuerdo al Proyecto
Ético Político[editar]
El trabajo social, puede ser dimensionado genéticamente como sub-producto del capitalismo,
modo de producción que rige la mayor parte del planeta, por lo que su condición histórica está
articulada a sus transformaciones, cuando este abandona especialmente sus rasgos de
competitividad y se configura hacia el monopolio.29 Con respecto a lo anterior y en forma
puntual, se valida que:
El trabajo social es resultado de las transformaciones del capitalismo, cuando este
alcanzó su estadio monopolista.
Las tareas asignadas al Estado en este escenario histórico, lo lleva a demandar
cuadros profesionales operativos para la “neutralización” y control de la “cuestión
social”.
Por medio de políticas sociales, el Estado opera en función de los intereses del
capital, de los capitalistas. Este tipo de maniobras promulgadas desde los poderes
estatales, busca la manipulación de las demandas de los diversos estratos
sociales, en especial de la clase trabajadora. Este tipo de ingeniería social,
requiere ejecutar procesos por etapas, partiendo del diseño planificado de las
políticas sociales, de su implementación y de su control permanente. Para lograr
esto se demanda recurso humano especializado, y este es el rol que se le asigna
a la disciplina de trabajo social, haciendo un énfasis en su dimensión de
tecnología subjetual, que se convierta en sus profesionales en un tipo de
ingenieros sociales, que diseñen y ejecuten la planificación de las políticas
sociales requeridas por un Estado que se sustenta en una economía capitalista
monopólica.
Entre los cuadros profesionales demandados en relación con las políticas sociales
y con la “cuestión social”, se reconoce al trabajo social, profesión que
históricamente había sido configurada por ciertas prefiguraciones, las cuales son
capturadas por el Estado, u organizaciones privadas de formación, donde se
tecnifica, normatiza, sanciona y encomienda a ciertas labores esencialmente
interventivas.
Los profesionales de esta área se encuentran al igual que otras personas
trabajadoras -especialmente mujeres- dentro de las dinámicas de la tensión:
capital - trabajo, manifiestas en las condiciones de explotación y asalariamiento.
Entonces, este tipo de recurso humano, como tecnólogos subjetuales, participan
en la reproducción del capital, en especial como práctica mediatizadora para
extraer de plusvalía, moralización, control y “refuncionalización”.
En Iamamoto (1992)30 se establece el estudio de la profesión del trabajo social inserta en la
división sociotécnica del trabajo; por lo que la profesión de trabajo social se caracteriza por:
1. Ser reconocida en la división social del trabajo, y tiene como referente el
desarrollo capitalista industrial y la expansión urbana.
2. Sus protoformas fueron centralizadas, racionalizadas (influye aquí desde
luego la racionalidad lógico formal abstracta) y, por ende, tecnificadas, incluida
posteriormente como carrera de nivel superior.
3. Su aparición responde a las modificaciones en la “cuestión social”, y de las
demandas de la clase trabajadora (y poblaciones desempleadas), que
presentan diversas configuraciones.
4. El profesional en trabajo social es una persona con formación intelectual, pero
que ha adolecido de producción de conocimiento científico.
5. Específicamente se ha caracterizado por ser una profesión volcada a la
intervención - especialmente hacia la “cuestión social” - que se apoya en el
conocimiento construido por otras áreas de las llamadas "ciencias subjetuales"
e "histórico - subjetuales", especialmente, para fundamentar su "aplicabilidad".
Otra perspectiva sobre el mismo fenómeno, es presentado por Montaño (1998),31 para quien
es posible reconocer insumos para la discusión especialmente acerca de la naturaleza de la
profesión, que es entendida en relación con la legitimación del orden y el aumento de la
acumulación capitalista y tiene, según él, una naturaleza y una funcionalidad política y
económica y no altruista como en sus protoformas. Para Montaño (1998),31 se puede estimar
que:
1. Para profundizar en la génesis-reproducción del trabajo social, hay que tener
un referente de totalidad.
2. El Estado genéticamente es el primer y potencial empleador de trabajadores
sociales y, por lo tanto su principal legitimador.
3. Hay una articulación genética entre la profesión del trabajo social y las
políticas sociales, que en sus inicios se constituyó en operador terminal.
4. Es frecuente que sus agentes fueran en su mayoría mujeres, provenientes de
clase alta y media alta, reclutadas muchas veces por instituciones de caridad y
filantropía, y posiblemente tuvieron relación con la Iglesia.
5. Las particularidades de los agentes en sus protoformas, se han incorporado
en la aprehensión de su ámbito profesional en función de estos, o sea, se ha
llegado a considerar que la profesión es lo que son sus profesionales.
Por su parte, Martinelli (1997)32 se manifiesta acerca de la génesis-reproducción del trabajo
social, para su conceptualización histórica, se puede contribuir a la discusión que se viene
planteando con lo siguiente:
1. Entre las variables que le son subyacentes a la génesis y reproducción al
trabajo social se encuentran la alienación, la contradicción y el antagonismo.
2. Sus orígenes están marcados por el matiz que dieron sus protoformas con
rasgos de humanitarismo y que el Estado protegió dentro de su lógica, para
proyectarla como una profesión con “deseo de servir”.
3. El trabajo social no ha tenido una identidad construida por sus agentes, sino
que se le atribuyó por parte de su contratista (especialmente el Estado, quien
reconoció y validó la profesión), donde se identifica la alienación.
4. La Iglesia Católica jugó un papel de protección en los inicios de la profesión,
en algunos países.
Todo ello, permite establecer la conceptualización del ejercicio del trabajo social que en este
análisis permitió una mayor aprehensión histórica, por lo tanto: la categoría trabajo social es
aprehendida como una profesión que se moviliza entre las mediaciones que se confrontan en
la ontología del ser social y, por ende, en las políticas sociales, como espacio predominante
de intervención, y que forma parte constitutiva de un proyecto económico (el capitalismo), -en
su edad monopólica-, por lo que viene a ser partícipe de la racionalidad predominante en la
vertiente que le da génesis (positivismo), bajo la cual actúa y orienta su intervención, debido a
que es fundamentalmente una profesión interventiva en la “cuestión social”.
La captura por parte del Estado, especialmente, de las protoformas “de la” profesión, que
posteriormente tecnifica, normatiza, sanciona y direccionaliza, coloca a los profesionales en
condiciones de explotación y asalariamiento, e igualmente que otras personas -en especial
mujeres-, participan en la producción y consumo (y reproducción) capitalista.
Las variables subyacentes en el escenario que le dio origen han sido entre otras la alienación,
la contradicción y el antagonismo, incidiendo en su identidad profesional que es mediada por
el mismo modo de producción que le da génesis.
Como profesional que es, se constituye en persona intelectual, y se particulariza en la historia
por la ausencia de producción científica, y se apoya en el conocimiento generado desde otras
disciplinas.
Su constitución histórica ha sido eminentemente femenina, en sus orígenes quienes la
conformaban provenían de clases medias, y altas, y respondían al “encargo” socialmente
esperado a las mujeres en el patriarcado.
Orígenes de la dimensión profesional del trabajo social de
acuerdo con el P.E.P.O.[editar]
En relación con la génesis del trabajo social, desde la perspectiva del proyecto ético-político,
el estudio de la categoría profesional desde este enfoque, pierde sentido si no es enlazada a
las condiciones históricas que le dan origen, Netto (1992)29 y Iamamoto (1992)33 son dos de
los autores que han direccionado especialmente este análisis de la contextualidad histórica en
que se gesta y reproduce la profesión.
Para Netto (1992)34 ya han existido estudios, que sin ser, relacionan el surgimiento del trabajo
social con las carencias propias al orden burgués, y las secuelas necesarias de los procesos
que se presentan en la constitución y en la reproducción del capitalismo, en especial aquellos
concernientes al binomio industrialización y urbanización.
Subraya el autor, que si a este señalamiento no le siguen determinaciones más detalladas, la
particularidad de la profesión tiende a diluirse planteándose como una emergencia inmediata y
directa de ese contexto, que postula entonces que por el desarrollo capitalista, aparece una
configuración profesional, que se distingue apenas institucional y formalmente de la tradición
de sus protoformas.
Es, según Netto (1992),35 en el entrelazamiento del servicio social con las peculiaridades de la
“cuestión social”, en el ámbito de la sociedad burguesa fundada en el capitalismo monopolista,
que se da su determinación fundamental.
Es, entonces, específicamente en el capitalismo monopolista que la “cuestión social” se
establece como blanco de políticas sociales de manera sistemática. Iamamoto (1992)36
establece que aprehender la “cuestión social” en el capitalismo monopolista y el significado de
la asistencia, son requisitos previos para los profesionales en trabajo social, lo que les permite
analizar las nuevas demandas que los escenarios actuales exigen, donde dicho análisis
deberá resaltar el carácter del Estado en sus relaciones con las clases sociales,
especialmente en relación con las implicaciones del nuevo patrón de dominación. Es mediante
la política social que el Estado burgués, en el capitalismo monopolista, procura administrar las
expresiones de la “cuestión social”, de forma tal que atienda las demandas del orden
monopolista, por la adhesión que recibe de categorías y sectores cuyas demandas incorpora,
sistemas de consenso variables, pero operantes.29 La funcionalidad de la política social en
este escenario del Estado burgués, en el capitalismo monopolista se expresa en los procesos
referentes a la preservación y al control de la fuerza de trabajo, para que los monopolistas no
requieran inversión en ese sentido, entonces el gasto es asumido por el Estado.
Se apunta, además, que estas ofrecen un mínimo de respaldo efectivo a la imagen del Estado
como “social”, como mediador de intereses conflictivos , pero la presenta de manera
fragmentada y parcializada, pues si se toma, dice Netto (1992),37 como problemática
configuradora de una totalidad procesual específica, se remite concretamente a la relación
capital trabajo en su totalidad.
En la fragmentación de la “cuestión social” esta es atacada en sus refracciones y en sus
secuelas aprehendidas como problemáticas cuya naturaleza totalizante, si es asumida
consecuentemente, impediría ser intervenida, desde esa fragmentación
Debe recalcarse que la política social, en el ámbito del capitalismo monopolista, no equivale a
ser considerada como “una derivación” del Estado burgués capturado por el monopolio, pues
estas son gestadas, fundamentalmente, de la capacidad de movilización y organización de la
clase obrera y del conjunto de personas trabajadoras, pero no acaban ahí, debido a que son
resultantes extremamente complejas de un complicado juego entre protagonistas y demandas
que están atravesadas por contradicciones, enfrentamientos, conflictos y asimetrías, sean de
etnias, de género, de edades, clases sociales, lugares de residencia.
En el ámbito de las políticas sociales debe retomarse la necesidad de comprender que la
intervención sistemática sobre la "cuestión social" en el marco del estado burgués, no se
realiza ni inmediata ni directamente, porque puede señalar en su procesamiento conquistas de
los sectores de presión.
En la edad del monopolio, las políticas sociales no retiran el componente individualista del
liberalismo, que comprende a la persona como responsable de su destino, y es la persona
quien debe asumir la responsabilidad de su éxito y su fracaso, por lo que los problemas
sociales son convertidos en problemas individuales y privados.
En el monopolio capitalista, el capital domina estratégicamente la circulación y el consumo, y
articula una inducción de comportamientos para penetrar la totalidad de la existencia de los
agentes sociales particulares y, por ende, administrarlos (o gerenciarlos); esto es posible por
medio de la psicologización de la vida social.
En otro espacio —y no separado del anterior—, es que se reconoce una de las médulas del
desarrollo de la intervención social del Estado en la “cuestión social”, lo cual es el estilo de
pensar lo social al tener al positivismo como norte de análisis, y se entiende, en este caso, el
positivismo, como algo más que una escuela sociológica; es la autoexpresión ideal del ser
social burgués, mediado, desde luego, por la metafísica. Permitiendo ocultar la específica
ontología de las dinámicas sociales intersubjetivas, al ecualizar la forma de entender la
sociedad en relación con la naturaleza, pues al naturalizar “lo social”, se establece nítidamente
la ineptitud de las personas de dirigir la sociedad según sus proyectos, al plantearla como una
realidad ontológicamente ajena a ellas y al aceptar una supuesta “evolución” , sea cual fuera
su sentido. En palabras de Netto al naturalizar la sociedad, la tradición en cuestión es forzada
a buscar una especificación del ser social que sólo puede ser encontrada en la esfera moral
(Netto, 1992: 36).34Al establecer la “psicologización” de vida social, esta no se comprende
como resultado de las instituciones que componen la sociedad, sino de un conjunto de
dilemas mentales y morales, que deshistorizan y deseconomizan la “cuestión social”, para dar
una conversión de los problemas sociales en patologías sociales. amor En otro orden, el autor
recalca que la historia no es un mero proceso de requisiciones económicas y sociales que
convocan respuestas automáticamente necesarias, sino que ha sido construida por
protagonistas históricos, quienes en su curso se confrontan con proyecciones y estrategias
propias y diferenciadas por fuerzas políticas y proyectos específicos. El proletariado y la
burguesía, como protagonistas históricos, no agotan el entendimiento de la realidad en que se
alcanza el monopolismo capitalista, parece imposible, por una parte negar la presencia de
otros sectores y el reconocer que es indiscutible detectar proyectos únicos en cada uno de sus
territorios.
Con los argumentos anteriores que definen de manera significativa, pero no agotan las
relaciones sociales, es indispensable para un estudio histórico crítico el reconocer y validar el
trabajo social como profesión inscrita en la división sociotécnica del trabajo, en el estudio del
capitalismo monopolista, en las modificaciones en la “cuestión social”, y las particulares de las
políticas sociales, lo que también aporta para desvendar el significado social de esa institución
y de las prácticas desarrolladas en su ámbito por agentes especialmente cualificados, como
son los profesionales en trabajo social.38 Siguiendo con la autora citada, debe reconocerse
que el trabajo social reproduce intereses contrapuestos que conviven en tensión, tal y como
los son las clases sociales, así como otros protagonistas ahí presentes. Dicha profesión
responde tanto a demandas del capital como del trabajo y solo puede fortalecer uno u otro
polo por la mediación de su opuesto, a pesar de muchos discursos que se orientan por
intentar volver capitalistas a todas las personas de la sociedad. El trabajo social, además,
participa tanto de los mecanismos de dominación y explotación como también, al mismo
tiempo y por la misma actividad, da respuesta a las necesidades de supervivencia de las
clases trabajadoras y de la reproducción del antagonismo en esos intereses sociales, donde
refuerza las contradicciones que constituyen el móvil básico de la historia, la lucha de clases,
que es donde debe ser aprehendido el trabajo social como profesión.
Facultad de Trabajo Social (UNLP) ampliación
Trabajo social por países[editar]
Trabajo social en México[editar]
Cuando hablamos de trabajo social, se imaginan distintas definiciones, sin embargo hay
aspectos comunes en los que se está de acuerdo; como el preocuparse de las necesidades
humanas básicas y crea condiciones sociales favorables para su objetivo, la sociedad en
general.
México es un país pluricultural, por tal razón siempre ha tenido distintos ámbitos sociales. Esta
labor se remonta desde la época de la corona Española en las actividades de la caridad y
asistencia, a ciertos sectores de la población en México. Quienes se encargaban de dar esa
ayuda eran grupos religiosos, personas altruistas o humanitarias; fue hasta la reforma cuando
las instituciones comenzaron, ayudar a personas a través de otras personas con alguna
preparación en cuestiones de salud. Ya con la llegada de la Revolución Mexicana en 1910
cambio el contraste social y dada la separación entre la iglesia y el Estado mediante la carta
magna de 1917 comenzó a entrar en rescisión la figura del trabajo social.39
Entre los años 30’s y 80’s el país se caracterizó por una sociedad unida, por mencionar un
ejemplo tenemos la nacionalización del petróleo o el terremoto de [Link] 2 de febrero de
1933 se crea la primera escuela de trabajo social, su fundadora fue la profesora Julia Nava de
Ruiz Sánchez. En el año de 1935 inicia la Escuela de Trabajo Social (ENTS) en la UNAM,
como un antecedente para el personal del Tribunal para menores. En 1936 se nombra de
manera oficial a la primera trabajadora social. En cuanto al tema académico el primer
programa de trabajo social fue creado en 1967 en la Universidad Autónoma de Nuevo León y
el primer programa de maestría inicio en 1975 en la misma institución, para el 2001 México
contaba con tan solo 28 escuelas que impartían la carrera de trabajo social manejándose en
algunas mediante 3 niveles el primero, a un nivel técnico y el segundo mediante un nivel de
licenciatura y el tercero nivel maestría en esta última con las Universidades de Nuevo León,
Tamaulipas, Coahuila y Colima, para el año 2006 en México había un aproximado de 10
doctores en trabajo social. En la actualidad el trabajo social es una disciplina que ha ido
creciendo dado a la naturaleza que son las ciencias sociales y que la sociedad es dinámica
por el cambio constante que sufre, pero esta carrera es la herramienta y medicina para
resolver los problemas que la sociedad presente.
El trabajador social en la actualidad es parte de un equipo de profesionales que conocen las
carencias y necesidades e identifican las relaciones familiares y sociales, promueve como
utilizar recurso que aporte una mejoría en cada individuo tales como:
Acciones de investigación y planeación.
Educación social.
Prevención y asesoría a personas y grupos de distintas índoles.
Ante la creciente demanda de los servicios que ofrece la escuela Nacional de trabajo social,
sobre todo para las personas que por razones de tiempo o distancia no pueden asistir de
forma regular a las aulas, de los sistemas presenciales o escolarizados, la Escuela Nacional
de trabajo social, toma la decisión de contar con el sistema a distancia, esta comenzó a
impartirse a partir del año 2004.
Trabajo social en la Argentina[editar]
Según Alayón, N. el origen del trabajo social en Argentina está ligado a las ideas que
emanaban de las corrientes higienistas en las primeras décadas del Siglo XX. Sus propulsores
más relevantes (los médicos Alberto Zwanck, Germinal Rodríguez quien fue concejal de la
Capital Federal en 1934, Manuel [Link], Gregorio Aráoz Alfaro, Juan P. Garrahan, Saúl
I. Bettinotti, Emilio [Link], Teodoro A. Tonina, Pílades O. Dezeo, Enrique Olivieri, Julio
Iribarne, entre otros) precisamente encarnaban las propuestas "progresistas" de la época. Las
concepciones de la higiene social, que apuntaban a valorizar los componentes de la medicina
preventiva, implicaron un salto cualitativo para la atención de la salud pública. [3]
Facultad de Trabajo Social (UNLP) esquina
Los médicos higienistas fueron quienes impulsaron la creación de los primeros cursos y
escuelas de lo que hoy entendemos como trabajo social. En 1924 crearon el Curso de
Visitadoras de Higiene Social, dependiente del Instituto de Higiene de la Facultad de Ciencias
Médicas de la Universidad de Buenos Aires; y en 1930 fundaron la primera Escuela de
Servicio Social del país, dependiente del Museo Social Argentino, que en esa época estaba
incorporado a la Universidad de Buenos Aires (figurando como Instituto de Información,
Estudios y Acción Sociales). La primera Escuela privada y católica surge recién en 1940, en
Buenos Aires, en el Instituto de Cultura Religiosa Superior.40
Los primeros servicios sociales en Argentina se crean en instituciones con financiamiento
público en la década de 1920, tal como se encuentra documentado en los trabajos de Andrea
Oliva.3 En las maternidades, dispensarios, salas en hospitales de Buenos Aires, así como en
las escuelas públicas es donde se inicia el espacio ocupacional. Un papel importante lo
tuvieron los dispensarios para enfermos de tuberculosis.41
El período de la Reconceptualización en Argentina ha sido de con expresiones heterogéneas,
desde distintas vertientes ideológicas y con varias expresiones partidarias. Según Virginia
Siede "Existe una coincidencia general entre los autores en considerar que uno de sus
elementos fundamentales fue la politización e ideologización de la acción profesional. Mientras
algunos sostienen que se trató de un momento donde la profesión asumió una “perspectiva
crítica” (entendida como la inserción de la profesión en la lucha de los pueblos por su
liberación); para otros se trató de una tentativa de compromiso con proyectos de
transformación de la sociedad, a través de la concentración, la organización y la movilización
de los sectores populares".42
Actualmente existen diversas Facultades de Trabajo Social en la Argentina. Una de las
pioneras, con una vigencia de 50 años en la ciudad de Paraná (UNER), en la ciudad de La
Plata (UNLP), en la UNR, en UNL, entre otras. En paralelo existen más de 27 centros
universitarios donde se imparte la disciplinas y otros institutos terciarios a lo largo del país.
Trabajo social en España[editar]
El ejercicio del trabajador social en España[editar]
Desde 1983 en España el título que acredita para el ejercicio de trabajador/a social es de
rango universitario, antiguamente como Diplomatura de 3 años y en la actualidad como de
Grado con una duración de 4 años, de acuerdo a lo establecido por el Espacio Europeo de
Educación Superior. No obstante, los profesionales de trabajo social con la anterior titulación
no universitaria de “asistente social” están totalmente equiparados en el ámbito profesional
para ejercer la profesión. Asistentes sociales, Diplomados y Graduados en trabajo social
conforman una misma profesión (aunque con diferentes niveles formativos). Las personas con
titulación extranjera que deseen ejercer en España han de homologar sus títulos.
Para ejercer como trabajador/a social en España se exige: 1) estar en posesión del Título en
Trabajo Social que acredita la formación y capacitación en determinadas competencias para el
ejercicio de la profesión y 2) estar inscrito en el registro del Colegio Profesional del ámbito
territorial de la provincia o Comunidad Autónoma donde se resida o quiera ejercer.
Para el ámbito territorial correspondiente al Estado español, la colegiación para los
trabajadores sociales es obligatoria por imperativo de la Ley 2/1974 de Colegios Profesionales
(Art. 3.2.), los Estatutos Generales y Particulares de la profesión (Art. 9.b), las Leyes
Autonómicas de Colegios Profesionales y la Ley de Creación de los Colegios Profesionales de
DTS y [Link] (Art. 3º).
La profesión de trabajador o trabajadora social en España está regulada en la Ley 10/1982,
de 13 de abril, de creación de los Colegios Oficiales de Diplomados en Trabajo Social y
Asistentes Sociales. El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ejerce como
organismo tutelar y regulador de la profesión y el Consejo General del Trabajo Social junto
con los 36 Colegios Oficiales de Trabajo Social son el órgano profesional responsable del
ordenamiento del ejercicio profesional de los trabajadores y trabajadoras sociales, de velar por
el prestigio de la profesión y del cumplimiento de los deberes deontológicos.
El Consejo General del Trabajo Social es una corporación de derecho público, con
personalidad jurídica propia y plena capacidad de obrar para el cumplimiento de sus fines. El
Consejo General se relaciona con la Administración General del Estado a través del Ministerio
de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Sus funciones, como órgano representativo,
coordinador y ejecutivo de la profesión de trabajo social en España, vienen establecidas por la
aprobación del Real Decreto 877/2014, de 10 de octubre, por el que se aprueban los Estatutos
del Consejo General de Colegios Oficiales de Diplomados en Trabajo Social y Asistentes
Sociales. En definitiva, al Consejo le compete velar por el correcto ejercicio de la profesión y
por la defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos cumpliendo un mandato
constitucional.
El papel de la estructura colegial a través de la Federación Española de Asociaciones de
Asistentes Sociales primero (FEDAAS, 1967) y el Consejo General del Trabajo Social en el
que se transformó a partir del año 1982 es, sin duda, un aspecto característico del trabajo
social en España y también ha sido un factor determinante en la creación y desarrollo del
Sistema público de Servicios sociales en el Estado español en los años de la Transición
democrática, como se verá más adelante.
Los trabajadores sociales en España cuentan con un Código Deontológico del Trabajo
Social (Consejo General de Trabajo Social, 2015) basado en los Principios éticos de la
Federación Internacional de Trabajadores Sociales (en adelante FITS), donde se ahonda
en los principios éticos y deontológicos profesionales atendiendo a las nuevas realidades
sociales y a las normas que influyen directamente en la actividad profesional. Sus objetivos,
entre otros, tienen que ver con la necesidad de acotar responsabilidades profesionales,
promover el incremento de los conocimientos científicos y técnicos, definir el correcto
comportamiento profesional con las personas usuarias y con otros profesionales, evitar la
competencia desleal, mantener el prestigio de la profesión, perseguir el constante
perfeccionamiento de las tareas profesionales, atender al servicio a la ciudadanía y a las
instituciones, valorar la confianza como factor importante y decisivo en las relaciones públicas
y servir de base para las relaciones disciplinarias.
El primer Código Deontológico en trabajo social fue aprobado por Asamblea General de
Colegios Oficiales de Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales en mayo de 1999 a
la luz de los principios aprobados por la FITS en Sri Lanka (1994), de los Derechos contenidos
en la Declaración de los Derechos Humanos, de la Constitución española de 1978 así como
otros acuerdos internacionales. Fue actualizado en el año 2012 para profundizar en los
principios éticos y deontológicos profesionales atendiendo a las nuevas realidades sociales y
a las normas que influyen directamente en la actividad profesional. Se reeditó por última vez
en el año 2015 para incorporar la última actualización de la definición de trabajo social (2014).
El Código Deontológico de Trabajo social (Consejo General de Trabajo Social, 2012) es, por
consiguiente, una garantía de la buena praxis de los profesionales del trabajo social para la
ciudadanía en España.
Funciones de los profesionales en trabajo social en
España[editar]
Las competencias generales que debe adquirir una trabajadora social o un trabajador social
para enfrentar con eficacia su ejercicio profesional están definidas en el Libro Blanco del
Grado de Trabajo social como “un profesional de la acción social que tiene una comprensión
amplia de las estructuras y procesos sociales, el cambio social y del comportamiento humano
que le capacita para: intervenir en las situaciones (problemas) sociales (de malestar) que
viven individuos, familias, grupos, organizaciones y comunidades, asistiendo, manejando
conflictos y ejerciendo mediación; participar en la formulación de las Políticas sociales y
contribuir a la ciudadanía activa mediante el empoderamiento y la garantía de los derechos
sociales”.
Según el Perfil profesional del trabajador social en el siglo XXI editado por el Consejo General
del trabajo social en 2003 los objetivos, interrelacionados entre sí, del o de la trabajador/a
social, son:
1. Contribuir a disminuir la desigualdad e injusticia social, facilitando la
integración social de los grupos de personas marginadas, excluidas
socialmente, económicamente desfavorecidas, vulnerables y en situación de
riesgo.
2. Contribuir a que las personas, los grupos, las organizaciones y comunidades
desarrollen destrezas personales e interpersonales que aumenten su poder
para enfrentarse a las fuerzas sociales que inciden en su marginación.
3. Asistir y movilizar a los individuos, las familias, los grupos, las organizaciones
y las comunidades con el fin de mejorar su bienestar y su capacidad para
resolver sus problemas.
4. Dar a conocer las oportunidades que los grupos sociales tienen a su
disposición, motivarles para tener acceso a esas oportunidades y ayudar a las
personas, familias y grupos sociales a desarrollar las respuestas emocionales,
intelectuales y sociales necesarias para permitirles aprovechar esas
oportunidades sin que tengan que renunciar a sus rasgos personales,
culturales y de origen.
Una década más tarde, el papel del o de la profesional del trabajo social en España definido
en el Código Deontológico del Trabajo Social43 refleja las siguientes funciones: Se ocupan
de planificar, proyectar, calcular, aplicar, evaluar y modificar los servicios y políticas sociales
para los grupos y comunidades. Actúan con casos, grupos y comunidades en muchos
sectores funcionales utilizando diversos enfoques metodológicos, trabajan en un amplio marco
de ámbitos organizativos y proporcionan recursos y prestaciones a diversos sectores de la
población a nivel micro, meso y macro social. Algunas de las funciones se podrán desarrollar
de manera interrelacionada, de acuerdo a la metodología específica de la intervención que se
utilice. De ello se desprende: Información; Investigación; Prevención; Asistencia; Atención
directa; Promoción e inserción social; Mediación; Planificación; Gerencia y dirección;
Evaluación; Supervisión; Docencia; Coordinación.
Para desarrollar sus funciones las/los profesionales del trabajo social cuentan con
unos instrumentos técnicos específicos:
Historia social. Documento en el que se registran exhaustivamente los datos
personales, familiares, sanitarios, de vivienda, económicos, laborales, educativos y
cualesquiera otros significativos de la situación socio-familiar de una persona
usuaria, la demanda, el diagnóstico y subsiguiente intervención y la evolución de
tal situación.
Ficha social. Soporte documental de trabajo social, en el que se registra la
información sistematizable de la historia social.
Informe social. Dictamen técnico que sirve de instrumento documental que
elabora y firma con carácter exclusivo el profesional del trabajo social. Su
contenido se deriva del estudio, a través de la observación y la entrevista, donde
queda reflejada en síntesis la situación objeto, valoración, un dictamen técnico y
una propuesta de intervención profesional.
Escalas de valoración social. Instrumento científico que sirve para identificar
situaciones sociales en un momento dado. Permite elaborar un diagnóstico social
Proyecto de intervención social. Diseño de intervención social que comprende
una evaluación-diagnóstico de la situación y personas con quienes actuar, una
determinación de objetivos operativos, actividades y tareas, utilización de
recursos, temporalización y criterios de evaluación.
Ámbitos de actuación profesional del trabajo social en
España[editar]
La profesión de trabajo social se desarrolla tanto en el ámbito privado como en el público en
estrecha coordinación con las políticas sociales de las diferentes administraciones públicas
españolas.
Se trata de una profesión especialmente vinculada al servicio público y ello con independencia
de que se ejerza desde el mismo (por cuenta de la administración en calidad de empleados de
ésta o en virtud de convenios o acuerdos de colaboración) o en el sector privado.
El desempeño profesional de los trabajadores sociales puede darse por lo tanto en los
distintos niveles de las administraciones públicas existentes en España (estatal, autonómica,
provincial, local, insular), en los diferentes sistemas públicos de protección social (educación,
sanidad, empleo, garantía de rentas, servicios sociales, dependencia, justicia, vivienda) en la
empresa privada (por cuenta ajena o ejercicio libre de la profesión) o en el marco del Tercer
sector y de la economía social (asociaciones, fundaciones, federaciones u otras
organizaciones sociales, Cooperativas de trabajo asociado, sociedades anónimas laborales,
etc.). En cualquiera de ellos los profesionales del trabajo social despliegan sus diversas
funciones en la atención a la ciudadanía y en relación a sus necesidades, carencias,
dificultades o problemáticas específicas: infancia y adolescencia desprotegida, jóvenes en
conflicto con la ley, personas con procesos judiciales, personas víctimas de desigualdad,
personas víctimas de violencia de género, personas con discapacidad, personas con
problemas de salud, personas en situación de dependencia, personas sin hogar, personas en
situación de privación de libertad, personas con drogodependencias, personas migrantes y
refugiadas, etc.
La mayoría de los trabajadores sociales ejercen profesionalmente en el Sistema Público de
Servicios Sociales. La influencia de la profesión de trabajo social ha sido paradigmática en la
aparición y consolidación de los Servicios sociales en la España democrática, ambas muy
mimetizadas en la década de los ochenta, y sigue siéndolo hoy en día en el que se lucha para
que el sistema público no sea desmantelado a partir de los actuales argumentos
gubernamentales de la inevitable austeridad económica tras el impacto de crisis económica
española de 2008-actualidad.
Pero no deben confundirse la historia del trabajo social en España (trabajo social) con la
creación, evolución y estado actual de los Servicios sociales en España (Servicios sociales).
Por ello, en los apartados siguientes se muestra su historia —interrelacionada— por separado.
Historia del trabajo social en España[editar]
Antecedentes de la acción social en España[editar]
En España, como en otros países, a lo largo de la historia, siempre han existido formas de
afrontar los problemas y necesidades de las personas.
Durante la Edad Media, la ayuda asistencial se prestó fundamentalmente a través de la
limosna, la ayuda mutua y el apoyo público tanto desde instituciones religiosas (cristiano-
católicas) como desde iniciativas particulares y corporaciones: “fundaciones hospitalarias”,
“cofradías religiosas”, “cofradías gremiales” son, entre otras, algunas formas de atención a la
pobreza en este período.
En el Siglo XVI, al igual que en el resto de Europa, se ordena, reglamenta y reprime la
mendicidad a partir de la distinción entre falsos y pobres verdaderos (no aptos para el trabajo).
Las Cortes de Valladolid (1518, 1523) y las Cortes de Toledo (1525) reinando Carlos
I intentaron reducir así el número de pobres, sin conseguirlo, de manera que en 1565, Felipe
II vuelve a autorizar la mendicidad, aunque esta vez restringida y controlada por los poderes
públicos. Es el período de la aparición de las "Casas de misericordia" (Miguel de Giginta), los
“albergues de pobres” (Cristóbal Pérez de Herrera), a las que se suma en el Siglo
XVII el Hospicio de San Fernando (1668).
En el Siglo XVIII, la Revolución Industrial en España no tuvo la misma intensidad que en
otros países europeos al ser mayoritariamente rural, pero aun así sus consecuencias socio-
económicas se dejaron sentir, provocando un aumento de la miseria. La pobreza deja de ser
concebida como una cuestión de índole religiosa para ser conceptualizada por los poderes
fácticos como un riesgo potencial de posibles desórdenes sociales. Aunque en España la
Iglesia seguía manteniendo cuotas importantes de responsabilidad en la asistencia a los
pobres, va perdiendo su protagonismo en la ayuda al necesitado a lo largo del Siglo XVIII.
Se propusieron además de medidas asistenciales, el encierro y control de los pobres en
establecimientos específicos, por lo que encontramos en la época “Hospitales” y “Hospicios”,
“Montepíos” (“Montes de Piedad”) y “Diputaciones de Barrio” (para atender a pobres y
enfermos en su propio domicilio), además de “Casas de corrección”.
En el Siglo XIX, la acción social se diversifica a través de: 1) la incipiente acción social del
Estado español para dar respuesta a la llamada "Cuestión social" más que por razones
humanitarias por cierto temor ante la incipiente agitación urbana; 2) la acción de los
movimientos sindicales; y 3) la actuación de nuevas sociedades privadas de caridad.
Encontramos las primera asunciones de responsabilidad por parte del Estado y la Hacienda
Pública respecto a la acción social en el Art. 321 de la Constitución española de 1812 que
atribuye a los Ayuntamientos la obligación de atender Hospitales, Hospicios, Casas de
expósitos y demás establecimientos de beneficencia.
Estas obligaciones se plasman en las leyes de beneficencia de 1822 y 1849. De la Ley de
Beneficencia de 1822 es importante destacar la constitución de las Juntas de Beneficencia;
la calificación de los establecimientos en estatales (del Reino) y locales; y una tipología de
centros dónde se reglamentan las condiciones que tienen que reunir para ser considerados de
"asistencia social". Así encontramos las Casas de Maternidad, destinadas a mujeres
embarazadas y a sus hijas de hasta 6 años, las Casas de Socorro que abarcaban amplias
funciones como atender a niños mayores de 6 años, promover talleres ocupacionales, o servir
de asilo a los pobres involuntarios; los Hospitales destinados a la atención sanitaria y
los Socorros Domiciliarios.
La Ley de Beneficencia de 1849 se centró fundamentalmente en organizar la administración
de los establecimientos públicos sin detenerse demasiado en aspectos sustantivos.
A pesar de que la mayor parte del país seguía siendo rural surgieron en las zonas más
industrializadas movimientos obreros y políticos que luchaban por conseguir mejoras sociales
y laborales. En este contexto de reivindicaciones obreras el gobierno crea la Comisión de
Reformas Sociales (1883), con el objetivo de estudiar cuestiones destinadas a la mejora del
bienestar de la clase obrera, tanto agrícola como industrial. Posteriormente dicha comisión se
convertirá en el Instituto de Reformas Sociales (1903).
Junto a las medidas estatales, la Iglesia y otras entidades privadas continuaron prestando
asistencia y ayuda a los pobres; de este modo, coexisten con las congregaciones religiosas
femeninas, nuevas sociedades privadas de caridad donde señoras de la aristocracia y la alta
burguesía se agrupan para ofrecer asistencia caritativa y benevolente, mayoritariamente
imbuidas por el catolicismo social de la época (Encíclica Rerum novarum, 1891, Papa León
XIII).
Concepción Arenal, precedente del trabajo social en España[editar]
Concepción Arenal (Ferrol, 1820-1893), jurista, reformadora social, liberal, progresista,
feminista, dedicó toda su vida a: 1) la mejora de la situación de la clase obrera, 2) la reforma
del sistema penitenciario, 3) la defensa de los derechos de la mujer, y 4) la acción social
(enmarcada en el catolicismo social).
Conocedora de la Conferencia de San Vicente de Paul, organizó una sección femenina en
1859 para ayudar a los pobres. En este periodo redacta La Beneficencia, la Filantropía y la
caridad (1860) y un manual para la formación de los miembros de la Conferencia: Manual del
visitador del pobre (1863), obras especialmente relevantes como antecedentes del trabajo
social en España.
Desempeñó el cargo de visitadora general de prisiones de mujeres entre 1863-1865. Fruto de
esta actividad y de su implicación en las reformas del sistema penitenciario son cartas,
poemas y ensayos, entre otros: Cartas a los delincuentes (1865), Oda a la
esclavitud (1866), El reo, el pueblo y el verdugo o la ejecución de la pena de muerte (1867), A
todos (1869), Las Colonias penales de Australia y la pena de deportación (1877), La cárcel
llamada Modelo (1877), Estudios penitenciarios (1877), o El visitador del preso (publicado en
1896).
A partir de 1868, ejerció como Inspectora de Casas de Corrección de Mujeres y en 1871
comenzó a ser colaboradora habitual de la revista La Voz de la Caridad (Madrid). Abordó en
esta y otras revistas así como en sus escritos la “cuestión social” analizando asuntos relativos
a las condiciones laborales, sanitarias y educativas de la clase obrera, poniendo especial
énfasis en la situación de las mujeres, lo que le ha valido el reconocimiento internacional como
una de las reformistas sociales y feministas más importantes de la historia: La igualdad social
y política y sus relaciones con la libertad (publicado en 1898), La cuestión social: cartas a un
obrero y a un señor (1880), La instrucción del pueblo (1881), El pauperismo (1887), La mujer
del porvenir (1869), La mujer de su casa (1883), Estado actual de la mujer en
España (1895), El trabajo de las mujeres (1891), La educación de la mujer (1892), entre otros.
A lo largo de su vida y paralelamente al ejercicio de su profesión, no dejó de participar en
acciones benéficas como la fundación de una sociedad destinada a la construcción de
viviendas para obreros (1872), su colaboración con la Cruz Roja del Socorro al frente de
hospitales de campaña para los heridos de las guerras carlistas, o su promoción de Talleres
de Caridad.
Siempre denunció los prejuicios existentes sobre la mujer, defendiendo la igualdad intelectual
y moral del género femenino y su derecho a la participación social, política y a la educación.
Fue un claro exponente de la corriente reformista de la burguesía liberal, preocupada por
exponer y promover reformas sociales que posibilitasen mejorar las condiciones de vida de las
clases más humildes y las modificaciones legislativas que las amparasen en materia de
educación, sanidad, justicia, igualdad.
El nacimiento del trabajo social y la asistencia social en España [editar]
A inicios del Siglo XX en España se consolidan o crean establecimientos destinados a la
atención específica de colectivos con dificultades: el Instituto Oftálmico de Madrid (1903), el
Manicomio-Granja Nuestra Señora del Pilar en Zaragoza (1912), el Real Patronato para la
represión de la trata de blancas (1902), el Consejo Superior de Protección a la Infancia (1904),
la Comisión permanente contra la Tuberculosis (1906) y el Patronato Nacional de
Sordomudos, Ciegos y Anormales (1910).
Así mismo, progresiva y paralelamente a las acciones asistenciales surgidas en el pasado,
van apareciendo en España una serie de medidas aseguradoras de origen público que se van
acercando a la política social europea del momento. En 1908, y como continuación del
Instituto de Reformas Sociales, se crea el Instituto Nacional de Previsión (en adelante INP)
dirigido especialmente a las pensiones voluntarias de retiro, por invalidez y vejez que no serán
obligatorias hasta 1919. Estas medidas previsoras se conjugaban con la beneficencia privada
y las acciones religiosas de ayuda a los necesitados, a la vez que se van haciendo más
patentes las diferencias entre los seguros sociales para los trabajadores y la beneficencia para
los desempleados, indigentes y pobres.
La Segunda República española (1931-1939) en su primer Bienio (bienio social-azañista,
bienio reformista o bienio transformador 1931-1933) priorizó la política de previsión sobre la
beneficencia.
La Constitución española de 1931 establece por primera vez la noción de “asistencia
social” indicando que “El Estado prestará asistencia a los enfermos y ancianos y protección a
la maternidad y a la infancia”, lo que supuso diferenciar esta asistencia tanto del seguro
social como de la beneficencia. La asistencia social se define como una actividad de carácter
público, financiada con cargo a ingresos públicos en base al principio de solidaridad,
complementaria de los seguros sociales, que se realiza en favor de personas sin recursos, de
forma no arbitraria y para cubrir necesidades básicas. Era gratuita, sin prejuicio de la
exigencia de contraprestaciones nunca superiores al coste de los servicios prestados.
En este contexto histórico se abre la primera E