DERECHOS HUMANOS Y SEGURIDAD PRIVADA
Una de las obligaciones estatales es la de crear y mantener las
condiciones de seguridad y bienestar, requeridas para el ejercicio de los
derechos fundamentales de sus habitantes, como son el derecho a la
vida, a la información, a la expresión, al trabajo, a la salud, a la
educación, a la igualdad.
Esto significa que la seguridad no sólo hace posible el bienestar individual
sino que es un requisito indispensable para la construcción del desarrollo
armónico de la sociedad.
La existencia y permanencia de las condiciones de seguridad se
relacionan con la obligación de los habitantes del territorio colombiano de
respetar la Constitución, la ley y las condiciones mínimas de tranquilidad,
salubridad y moralidad necesarias para el desarrollo adecuado de la vida
en sociedad
Los servicios de seguridad y vigilancia privada son un complemento de la
actividad del Estado. Están sujetos a la constitución, a la ley y a los
convenios internacionales.
Los servicios de vigilancia y seguridad privadas no reemplazan la
actividad de defensa y seguridad por parte de la fuerza pública.
El servicio de seguridad privada es un complemento de la actividad del
Estado.
Su objeto es la seguridad ciudadana ordinaria, no el conflicto armado ni
la defensa del territorio, la soberanía o el orden institucional.
Es así como la ejecución de estos servicios debe dirigirse a
la prevención y disminución de los riesgos que amenacen: La vida, La
integridad personal, o El tranquilo ejercicio de los derechos legítimos
sobre los bienes, de las personas que han solicitado su protección.
Sólo pueden ser prestados por las personas previamente autorizadas por
el Gobierno nacional.
Este servicio sólo puede ser prestado por las personas que hayan
obtenido la respectiva licencia o credencial por parte de la
Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada.
Los servicios de vigilancia y seguridad prestados por particulares deben
sujetarse a los límites establecidos en la Constitución.
Los límites a la prestación de este servicio se refieren al principio de
exclusividad de la fuerza pública y al principio de distinción, previsto en el
derecho Internacional humanitario.
a. Principio de Exclusividad de la fuerza pública.
De acuerdo con dicho principio existen funciones y facultades de la fuerza
pública que no pueden ser atribuidas o delegadas, en ningún caso, a los
particulares, tal y como ocurre en los casos de defensa de la comunidad,
restablecimiento del orden público, labores de inteligencia o patrullaje.
De acuerdo con la jurisprudencia de la Corte Constitucional, la actividad
de las empresas de vigilancia y seguridad privadas no viola este principio,
siempre y cuando:
No hagan uso de armas de guerra.
Su actividad se centre en la protección de bienes o de personas que
han requerido del servicio a través de labores de naturaleza
eminentemente preventiva y de aquellas derivadas del principio de
la legítima defensa.
No se incluyen actividades de carácter ofensivo.
No hagan uso de la fuerza con el objetivo de solucionar conflictos
sociales o políticos.
El Estado debe crear y mantener las condiciones de seguridad y
bienestar, y todos los habitantes de Colombia deben respetar la
Constitución, la ley y las condiciones mínimas de tranquilidad, salubridad
y moralidad que se necesitan para vivir en sociedad.
La función de los servicios de seguridad privada debe integrar los
procesos de identificación, prevención y administración de riesgos con las
medidas operativas ejecutadas por su personal.
La prestación del servicio de vigilancia y seguridad privada tiene como
función u objetivo esencial, el de ejecutar aquellas acciones de carácter
preventivo o de las derivadas del principio de legítima defensa,
requeridas para la protección de la vida, la integridad y/o los bienes de
quienes contratan sus servicios.
Como se advierte, esta labor es de especial trascendencia en la medida
en que sus resultados hacen la diferencia entre la seguridad y protección
de las personas y bienes que les han sido confiados, o por el contrario,
determinan la vulneración de la vida o integridad o ejercicio de los
derechos fundamentales.