Comprendiendo los Prejuicios Sociales
Comprendiendo los Prejuicios Sociales
psicología social
Facilitadora:
Sonia payano
TEMA:
Los Prejuicios
Estudiante:
Virtudes Ogando cedano
Matricula:
BA-2022-01331
Los Prejuicios
Los prejuicios son creencias predeterminadas sobre una persona, objeto o situación. Estas
creencias pueden ser verdaderas, aunque, en la mayoría de los casos, no suele ser así,
además de poder llegar a ser muy exageradas. Suponer cómo es una persona en base a
diferentes características, como lo son su sexo, raza, nacionalidad u orientación sexual, es
algo que ocurre de forma inconsciente y, por regla general, implica sentimientos y actitudes
negativas.
¿Cómo se generan?
El prejuicio puede surgir a raíz de una conveniencia. En los casos más graves, prejuzgar
tiene como finalidad la sumisión de un grupo concreto. Comúnmente se originan a partir de
actitudes negativas hacia un grupo del que se tiene poco conocimiento real.
También puede ser el resultado de una generalización en base a una experiencia negativa
pasada. Es decir, la persona que posee una visión estereotipada sobre, por ejemplo, los
rumanos, puede defenderla por el hecho de haber sido atracada en el pasado por una de esta
nacionalidad.
Los prejuicios no afectan únicamente a las personas que forman parte del colectivo
estereotipado, como lo son las mujeres desde el sexismo o los refugiados desde los
movimientos antiinmigración. También influyen en aquellas personas que no forman parte
del colectivo estereotipado, haciendo que puedan manifestarse de forma más hostil o
precavida cuando ven a personas del otro grupo.
Así pues, los prejuicios tienden a fomentar sesgos negativos, aunque, como ya hemos
comentado antes, también pueden darse situaciones en las que se tenga una creencia falsa
pero positiva sobre un determinado grupo. Por ejemplo, suponer que todas las personas
finesas son muy listas porque Finlandia posee uno de los mejores sistemas educativos del
mundo es, en efecto, prejuzgar, y puede implicar sobrevalorar su inteligencia.
Así pues, si se dieran estas condiciones, las personas pertenecientes a dos grupos podrían
aprender los unos de los otros, cooperar conjuntamente para alcanzar los mismos objetivos
y entender que no son tan diferentes como podían pensar.
El aspecto de tener el mismo estatus social es muy importante, dado que facilita que se dé
una mayor empatía. Por ejemplo, un obrero blanco y un obrero negro comprenden que
ambos pueden estar igualmente oprimidos por sus respectivos jefes o que las mujeres
cisexuales y las mujeres transexuales están oprimidas por la sociedad heteropatriarcal.