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La Dictadura de Primo de Rivera

El documento resume los principales eventos que llevaron al establecimiento de la Segunda República en España en 1931. Incluye el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923 que estableció una dictadura militar, el Pacto de San Sebastián en 1930 donde varios partidos acordaron trabajar juntos para establecer una república, y finalmente la abdicación del rey Alfonso XIII en 1931 luego de las elecciones municipales que dieron una victoria a los republicanos, indicando que ya no contaba con el apoyo del pueblo español.

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La Dictadura de Primo de Rivera

El documento resume los principales eventos que llevaron al establecimiento de la Segunda República en España en 1931. Incluye el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923 que estableció una dictadura militar, el Pacto de San Sebastián en 1930 donde varios partidos acordaron trabajar juntos para establecer una república, y finalmente la abdicación del rey Alfonso XIII en 1931 luego de las elecciones municipales que dieron una victoria a los republicanos, indicando que ya no contaba con el apoyo del pueblo español.

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TEXTOS TEMA 6 .

LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (1923-31)

Proclama del golpe de Estado de Primo de Rivera.


ESPAÑOLES: Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (porque hubiéramos querido vivir
siempre en la legalidad y que ella rigiera sin interrupción la vida española) de recoger las ansias, de atender el cla-
moroso requerimiento de cuantos, amando la patria, no ven para ella otra solución que libertarla de "los profesiona-
les de la política, de los hombres que por una u otra razón nos ofrecen un cuadro de desdichas e inmoralidades que
empezaron en el 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso. La tupida red de la política de
concupiscencias ha cogido en su malla, secuestrándola, hasta la voluntad real. Con frecuencia parecen pedir que
gobiernen los que dicen no dejar gobernar, aludiendo a los que han sido su único, aunque débil freno, y llevaron a
las leyes y costumbres de la época ética sana, el tenue tinte de la moral y la equidad que aún tienen; pero en la reali-
dad se avienen fáciles y contentos al turno y al reparto y entre ellos mismos designan la sucesión.

Pues bien, ahora vamos a recabar todas las responsabilidades y a gobernar nosotros u hombres civiles que represen-
ten nuestra moral y doctrina. Basta ya de rebeldías mansas, que sin poner remedio a nada, dañan tanto y más a la
disciplina que está recia y viril a la que nos lanzamos por España y por el rey.
Este movimiento es de hombres: el que no sienta la masculinidad completamente caracterizada, que espere en un
rincón, sin perturbar los días buenos que para la patria preparamos.

ESPAÑOLES: ¡VIVA ESPAÑA Y VIVA EL REY!

Diario de Barcelona, 13 de septiembre de 1923.

EL ERROR BERENGUER (“Delenda est Monarchia”)


España, una nación de sobre veinte millones de habitantes, que venía ya de antiguo arrastrando una existencia polí-
tica bastante poco normal, ha sufrido durante siete años un régimen de absoluta anormalidad en el Poder público
[…].

A ese hecho responde el Régimen con el Gobierno Berenguer, cuya política significa: volvamos tranquilamente a la
normalidad por los medios más normales, hagamos “como si” aquí no hubiese pasado nada radicalmente nuevo,
sustancialmente anormal. Eso, eso es todo lo que el Régimen puede ofrecer, en este momento tan difícil para Europa
entera, a los veinte millones de hombres ya maltratado de antiguo, después de haberlos vejado, pisoteado, envilecido
y esquilmado durante siete años […].

Este es el error Berenguer de que la historia hablará. Y como es irremediablemente un error, somos nosotros, y no el
Régimen mismo; nosotros gente de la calle, de tres al cuarto y nada revolucionarios, quienes tenemos que decir a
nuestros conciudadanos: ¡Españoles, vuestro Estado no existe! ¡Reconstruidlo!..

ORTEGA Y GASSET, J.: “Delenda est Monarchia”, publicado en el El Sol, 15-11-1930.


Pacto de San Sebastián. Agosto de 1930
«En el domicilio social de la Unión Republicana, bajo la presidencia de don Fernando Sasiain, se reunieron esta
tarde don Alejandro Lerroux y don Manuel Azaña, por La Alianza Republicana; (...) el Partido Republicano Radical
Socialista, y don Niceto Alcalá Zamora y don Miguel Maura, por la Derecha Liberal Republicana; (...) Acció
Catalana; (...) Acción Republicana de Catalunya; (...) Estat Catalá, y don Santiago Casares Quiroga, por la
Federación Republicano Gallega, entidades que, juntamente con el Partido Federal Español, (...) integran la
totalidad de los elementos republicanos del país. A esta reunión asistieron, invitados con carácter personal, don
Felipe Sánchez Román, don Eduardo Ortega y Gasset y don Indalecio Prieto, no habiendo podido concurrir don
Gregorio Marañón por hallarse ausente en Francia (...). Examinada la actual situación política, todos los
representantes concurrentes a la reunión llegaron en la exposición de sus peculiares puntos de vista, a una perfecta
coincidencia, la cual quedó inequívocamente confirmada en la unanimidad con que se tomaron las diversas
resoluciones adoptadas. La misma absoluta unanimidad hubo al apreciarse la conveniencia de gestionar rápidamente
y con ahínco la adhesión de las demás organizaciones políticas y obreras, que en el acto previo de hoy no estuvieron
representadas, para la finalidad concreta de sumar su poderoso auxilio a la acción que sin desmayos pretenden
emprender conjuntamente las fuerzas adversas al actual régimen político». Ampliando la nota interior, podemos
decir que la cuestión batallona de la reunión fue el criterio mantenido por la representación catalana, expuesto
claramente por el señor Carrasco Formiguera en el sentido de que para tomar parte en el hecho revolucionario
necesitan ellos el reconocimiento de la personalidad catalana, pues no pueden prescindir de ser catalanes, aunque
sean republicanos. Unánimemente se mantuvo entre los reunidos el criterio de que Cataluña redacte libremente el
Estatuto Catalán, sometiéndolo en su día al refrendo de las Cortes Constituyentes. En este espíritu federalista de la
asamblea se dijo también que el mismo criterio habría de seguirse por lo que respecta a otras regiones con
personalidad definida, como son las Vascongadas, Galicia, etc., dentro de la unión perfecta de todas ellas. Se
convino ampliar las gestiones de todos los elementos antidinásticos, como el Partido Socialista, la Unión General de
Trabajadores, la Confederación General del Trabajo, etcétera. Se examinó el actual momento político,
manifestándose también unánimes los criterios de los reunidos (…)”.

Pedro A. Ruiz Lalinde IES “Marqués de la Ensenada” Haro (Suelto de Información Nacional, La Vanguardia,
Barcelona, 19 de agosto de 1930, p. 21)

Abdicación de Alfonso XIII (14 de Abril de 1931)


“Las elecciones celebradas el domingo, me revelan claramente que no tengo el amor de mi pueblo. Mi conciencia
me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto el único afán en el interés
público hasta en las más críticas coyunturas. Un Rey puede equivocarse y sin duda erré yo alguna vez, pero sé bien
que nuestra patria se mostró siempre generosa ante las culpas sin malicia. Soy el Rey de todos los españoles y
también un español. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas en eficaz forcejeo contra los
que las combaten; pero resueltamente quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en
fratricida guerra civil. No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósitos acumulados por
la Historia de cuya custodia me han de pedir un día cuenta rigurosa. Espero conocer la auténtica expresión de la
conciencia colectiva. Mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real reconociéndola
como única señora de sus destinos. También quiero cumplir ahora el deber que me dicta el amor de la Patria. Pido a
Dios que también como yo lo sientan y lo cumplan todos los españoles.-

Alfonso, Rey.”

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