UNIVERSIDAD NACIONAL “HERMILIO VALDIZÁN”
LICENCIADA CON RESOLUCIÓN DEL CONSEJO
DIRECTIVO N° 099-2019-SUNEDU/CD
ESCUELA DE POSGRADO
MAESTRÍA EN SISTEMA DE PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS DE NIÑO,
NIÑA Y ADOLESCENTE FRENTE A LA VIOLENCIA
TRABAJO FINAL
TEMA:
La participación como niño/a en un mundo social
INTEGRANTES:
Presentacion Oyola, Ely Rossi
Jimenez Solano, Winker
Miraval Claudio, Andrés
Pisango Mariano, Roy Kelly
Ramírez Carrera, Marisol
PROFESORA
Rosa Ballardo Japan
Huánuco, 25 de febrero 2023
I. INTRODUCCIÓN
A lo largo de los años, el niño y la niña han sido denominados por la sociedad como
seres vulnerables y que necesitan de alguien para cumplir un rol activo en diferentes escenarios
o en temas que los involucren. Sin embargo, esta concepción de la infancia ha ido cambiando
con el tiempo, ya que se ha logrado el reconocimiento de los niños como seres sujetos de
derechos que tienen un espacio social para emitir sus opiniones, expresar libremente sin
restricción alguna. Por tanto, en la actualidad las organizaciones públicas y privadas de
diferentes estados entienden la importancia de participación de niños en espacios sociales y, el
cual, es un proceso para el desarrollo de liderazgo transformacional y con sentido común para el
bien de la sociedad.
También el participar en un mundo social permite construir la intersubjetividad y por
esto puede estar mediada o ser significativa a partir de contextos y actores concretos, que
construyen lo que les es común a lo largo de sus procesos de vida en el espacio público/
privado, como esferas coexistentes. El comienzo de la participación de los niños a un mundo
social son los hogares formadores que desarrollan motivación intrínseca en cada infante con esa
noción de dar realce en la escuela, comunidad y otros espacios. Cabe resaltar que las entidades
de educación básica son primordiales para la participación pública y la conexión con su entorno
macro sistémico. En este sentido, la Convención de los derechos de los niños (CDN), que en sí
misma constituye su reconocimiento como partícipes en lo social, tipificando en su artículo 12
y 13 con derecho a la libertad de opinión y expresión; y las normativas que proponen desde el
Ministerio de Educación, para niños escolarizados en la Ley General de Educación peruana,
que la exponen como la posibilidad de ejercer el derecho a la participación ciudadana.
En ese contexto, en el presente trabajo se conceptualizará la participación de los niños y
niñas tomando en cuentas la definición de CDN, Real Académica Española y otras
investigaciones relevantes. De la misma manera se añadirá antecedente de estudios acerca de la
participación social de niños y de la misma un análisis correspondiente. También se presentará
casos prácticos de niños con ejercicio pleno de sus derechos a la participación en un mundo
social, como activistas sociales, protectoras de medio ambiente, de las comunidades indígenas y
otros. Esta investigación se desarrollará con la finalidad de comprender y percibir la realidad
actual de los niños a nivel nacional e internacional.
II. DESARROLLA DE TEMA
DEFINICIÓN DEL CONCEPTO DE PARTICIPACIÓN
Hart (2013) define que la participación es la capacidad para expresar decisiones que
sean reconocidas por el entorno social y que afectan a la vida propia y/o a la vida de la
comunidad en la que uno vive. De la misma manera, Trillas y Novella (2011) quienes que en
auto concepto, en independencia, en autonomía cuando niñas y niños participan y aportan en
ejercicios comunitarios, con base en sus posturas se observa que la función esencial no se
encuentra en clasificar los niveles de participación, sino en ubicar una estrategia socio-
educativa que la posibilite como una herramienta que favorezca la construcción social y
democrática desde los diversos contextos, con ello brindar la posibilidad de la incursión infantil
en los ámbitos democráticos con el objeto de lograr una mejora o transformación de las
realidades, con base en las experiencias, vivencias y necesidades de niños y niñas.
La participación infantil, sitúa a los niños y niñas como seres sociales con la capacidad
de expresar sus opiniones, tomar sus decisiones y por lo tanto participar en los asuntos que les
competen directamente en la familia, la escuela y la sociedad en general como agentes
reconocidos, que aportan desde su lugar premisas que enriquecen el entorno, que cooperan
desde los parámetros de la educación con la transformación de la realidad del contexto, que son
el soporte de los avances y progresos de la comunidad en la que se encuentran inmersos. Es así
como Hart (2013) manifiesta que la participación infantil supone “colaborar, aportar y cooperar
para el progreso común”, así como generar en los niños, niñas y jóvenes confianza en sí mismos
y un principio de iniciativa. Además, la participación infantil ubica a los niños y niñas como
sujetos sociales con la capacidad de expresar sus opiniones y decisiones en los asuntos que les
competen directamente en la familia, la escuela y la sociedad en general.
Para profundizar al trabajo de la participación infantil es relevante plantear la
importancia que tiene posibilitar a niños y niñas involucrarse en la revisión del contexto, de la
realidad en la que se involucran y de la que hacen parte, para ello, escuchar los postulados que
realizan desde su sentir, su pensar, su vivir en procuras de mejorar su cotidianidad resulta
imperante, hecho por el cual se hace necesario revisar diferentes postulados que aportan en la
construcción del ejercicio, tal como el que realiza la UNICEF (2003) quien define la
participación infantil como un derecho y uno de los cuatro principios fundamentales de CDN,
junto a los de no discriminación, interés superior del niño y el derecho a la vida, la
supervivencia y el desarrollo.
Planteamiento desde el cual, la participación infantil, sitúa a los niños y niñas como
seres sociales con la capacidad de expresar sus opiniones, tomar sus decisiones y por lo tanto
participar en los asuntos que les competen directamente en la familia, la escuela y la sociedad
en general como agentes reconocidos de participación, que aportan desde su lugar premisas que
enriquecen el entorno, que cooperan desde los parámetros de la educación con la
transformación de la realidad del contexto, que son el soporte de los avances y progresos de la
comunidad en la que se encuentran inmersos.
Para comprender las bases respecto a posturas y fundamentos sobre la infancia y la
participación de ésta, es importante remitirse a Wasserman (2016) quien plantea que la
etimología de la palabra infancia proviene del latín “in-fandus”, que significa no habla o que no
es legítimo para tener la palabra, se le llama “infante”. También el autor en mención al hijo del
rey que está en línea sucesoria al trono y que no puede ser heredero mientras el primogénito –
heredero de hecho esté vivo.
Lo anterior permite inferir que, a lo largo de la historia, la visión de la infancia, su
participación, el reconocimiento de su sentir, de su pensar, de su voz, ha sido limitado,
deslegitimado, no tenido en cuenta. Ya que, la etimología expresa claramente que la palabra
infancia refiere más bien a quienes no tiene permitido hablar, y no tanto sobre quienes carecen
de este atributo por los años.
Ahora bien, desde el punto de vista de la sociología, Gaitán (2006) define que la
infancia: “Sería una condición social delimitada por una construcción cultural e histórica
diferenciada y caracterizada por relaciones de poder (...) las niñas y los niños serían el grupo de
personas o sujetos sociales que se desenvuelven en dicho espacio social”. De acuerdo con las
concepciones anteriores, se evidencia que la construcción infantil se encuentra mediada por
intersubjetividades que emergen en los contextos, estos, a la vez dan respuesta a las
construcciones de poder que subyacen en los mismos.
Desde un enfoque distinto porque hace más énfasis al aspecto social y educativo de la
12 participación infantil. Se presenta en cuatro formas y, al igual que la propuesta de Hart,
tiene grados en los que una forma participación es más ideal que otra y cada una de ellas tienen
sus propias características. Sin embargo, es importante mencionar que, a pesar de estas
diferencias, esta propuesta menciona que algunas formas de participación infantil pueden ser
dinámicas y relacionarse entre sí en determinadas situaciones. Tal como lo mencionan Trilla y
Novella (2001):
A. Participación simple.
Esta dinámica de desarrolla mediante actividades o propuestas realizadas por los niños y
se requiere la presencia de estos para la obtención de resultados; sin embargo, a pesar de que los
niños estén presentes no quiere decir que realicen una participación, pues el fin es solo que
estén presentes. Lamentablemente, en este caso, el resto de la actividad es realizada y dirigida
por el adulto. Es así como algunos de los ejemplos de este tipo de participación podrían ser las
presentaciones de actividades en las instituciones educativas (actuaciones de los niños), pero la
persona que dirige y arma la coreografía es el docente.
B. Participación consultiva.
A diferencia de la participación simple, este tipo de participación es considerada más
ideal, ya que en este caso el rol que cumplen los niños no solo es la del espectador, sino que
pasa como un eje fundamental de la importancia de sus opiniones en el desarrollo de la
actividad a realizar. Asimismo, denota la importancia de considerar los criterios de los espacios
en los que se va a dar la participación, la confianza que va a brindar al que realiza las encuestas
o preguntas, por último, el determinante del tiempo dado que se rige en tres momentos
importantes: antes, durante y después de la consulta. El tiempo más importante es la consulta
misma, de modo que será más eficaz llegar al éxito.
C. Participación proyectiva.
En este tipo de participación los niños pasan a realizar acciones concretas, no solo son
espectadores ni cumplen un rol pasivo bajo el mando de un adulto, sino que pasan a cumplir un
rol activo dentro de las actividades que se presentan. Sin embargo, en estas ocasiones van a
requerir la guía de un adulto para ser un agente motivador y mediador del proyecto a proponer.
Así, este tipo de participación promueve que el niño sea más crítico y consciente de la
importancia que tienen sus ideas en las acciones pensadas, dado que tienen 2consecuencias en
el cambio producido, pues tiene que lograr sentir el proyecto como suyo bajo una
responsabilidad motivada por él o sus compañeros.
D. Metaparticipación.
Es considerada la más compleja y consiste en que los niños piden participar en espacios
en los que se escuchen por medio de la expresión de una petición, se trata de generar espacios
en los que pueda cumplir un rol activo de participación. Sin embargo, esto va más allá de
realizar proyectos o dar opiniones e ideas, sino consiste en el reconocimiento de la implicancia
de la participación y de sus derechos como niños, donde promueve que la gente los conozca, los
reconozca y los niños puedan reclamar que se cumplan con fundamentos. Una de las formas de
esta participación sería desde el hacer una petición a la familia, el derecho de estar presentes en
las decisiones que se tomen en familia o decisiones que lo impliquen para que pueda manifestar
lo que piensa al respecto.
IMPORTANCIA DE LA PARTICIPACIÓN
UNICEF (2018) menciona que la participación de los niños y niñas en espacio públicos
permite desarrollar aspectos psicosocial y cognitivo, tales como:
a. Ejercicio de un derecho fundamental y habilitar de otros derechos
b. Desarrollo de habilidades y competencias
c. Fortalecimiento de la autonomía progresiva
d. Formación de agentes de cambio y contribución a las comunidades
e. Mejoramiento de servicios y políticas enfocados en niñez y adolescencia
f. Mecanismo para incentivar la rendición de cuentas
g. Empoderamiento e información para una protección optimizada
El derecho de la infancia a la participación
La participación es un derecho fundamental de toda la ciudadanía. Pero, ¿a quién se considera
ciudadano? En realidad, los niños y las niñas no han sido plenamente considerados sujetos de tal
derecho hasta la Convención de los Derechos de la Infancia promulgada por las Naciones Unidas
en 1989. Éste es quizá el primer documento importante donde se reconoce de forma explícita y
clara el protagonismo de la infancia y su capacidad de participar en la sociedad y de ejercer
determinados derechos civiles y políticos en la sociedad. Derechos que, a partir de la Convención,
van más allá de la cobertura de las necesidades básicas y de la protección, que fueron la clase de
derechos que polarizaron anteriores Declaraciones. En el texto de la Convención también se hace
constar la necesidad de informar a los niños y a las niñas de sus derechos para que los conozcan y
los comprendan, para que puedan reivindicar su cumplimiento y para que se transformen en los
deberes y responsabilidades que todo ciudadano tiene que asumir.
Pero, a pesar de la aprobación y de la vigencia de la Convención, como señala Casas (1998),
parece que siguen existiendo fuertes resistencias a aceptar que los niños y las niñas sean
ciudadanos del presente y no sólo del futuro; son, desde luego, «nuestro futuro social, pero
ciudadanos, personas, sujetos de derecho lo son ahora mismo». Es por eso que, en documentos
sectoriales posteriores a la Convención, se han ido desarrollando propuestas más concretas que
insisten en la necesidad de promover la participación de los más jóvenes; por ejemplo, en el seno
del Consejo de Europa (1998) se recomendaba a los Estados miembros «Animar a las autoridades
locales y a los municipios para que promuevan la participación infantil, y también la de los padres
y los niños y niñas juntos, en tantas áreas como sea posible en la vida del municipio, como una
forma de desarrollar la responsabilidad dentro de la comunidad y de hacer de la ciudadanía una
experiencia real para los niños y las niñas».
Todo ello exige, en primer lugar, que la sociedad vaya modificando su concepción sobre los niños,
para confiar en sus capacidades como ciudadanos activos y comprometidos; y, en segundo lugar,
que los adultos aprendan a escuchar y a tener en cuenta lo que nos sugieren.
Construyendo la participación en la niñez
A partir de los resultados, sobresale el reconocimiento e importancia de la presencia del otro como
posibilidad para los niños y niñas de ejercer el deber y el derecho de participar de maneras
diferentes, hecho que podría permear nuevas construcciones de lo público-privado como espacios
complementarios, lo que permite precisar que son finalmente los niños y las niñas quienes recrean
su mundo, como posibilidad de aportar o revelarse frente a diferentes aspectos de la vida común y
de acuerdo con el bagaje histórico social que acompañe sus vivencias, facilitando o dificultando,
según sea el caso, el encuentro, el diálogo y el posible entendimiento entre las culturas de los
niños y niñas con los sujetos adultos, hacia la construcción de un espacio público que realmente
sea transparente y abierto, donde se encuentren referentes que permitan la interacción y la
comunicación en lo diverso.
Es desde lo cotidiano, desde el conocimiento del sentido común descrito por Jodelet (1988), como
aquel que “se constituye a partir de nuestras experiencias, pero también de las informaciones,
conocimientos y modelos de pensamiento que recibimos y transmitimos a través de la tradición, la
educación y la comunicación social”, donde se construye y donde es posible que los sujetos
adultos se encuentren con los niños y niñas para decidir cómo hacer realidad las propuestas y
posibilidades construidas desde la Constitución Colombiana y la CDNN hacia un espacio de lo
público en el que la comunicación argumentada nos permita edificar sociedades inclusivas y
abiertas a todos los miembros de un contexto social. Las niñas y niños aún no son involucrados,
desde la expresión de sus realidades, como voces principales para el diseño de las políticas que se
relacionan con sus condiciones de vida, lo cual los deja en una posición en la que son vistos pero
no escuchados, dificultando su reconocimiento como interlocutores válidos, y evidenciando una
situación donde predomina la posición de los sujetos adultos.
El desafío que esta situación nos plantea, se relaciona con la reflexión alrededor de las instancias
participativas existentes o la creación de unas nuevas, para vivir, como propone Aguilar(1966),
una participación como fin, entendida como proceso activo que “se crea y configura por quienes
participan, respondiendo a las necesidades y circunstancias cambiantes de cada lugar”, a través de
lo normativo y lo vivencial, donde se permita el mantenimiento de herramientas colectivas de
reinterpretación de la realidad que niños y niñas están reconociendo a través de los espacios de
contacto con el mundo social. Es este el reto para los niños y niñas en su interacción con sus
amigos y amigas, en una construcción de un mundo común que les permita a través de la
experiencia, mantener y mejorar su participación y construir lo social, en su contexto y a partir de
sus historias. En sus testimonios y reflexiones, ellos y ellas validan su capacidad interpretativa y
se presentan como personas que construyen sociedad, como ciudadanos y ciudadanas
comprometidos con su inclusión en la vida y en un espacio de lo común que contiene la tecnología
como construcción propia de la sociedad en que viven, generando nuevas maneras de
relacionarnos, sobre las que podríamos ampliar nuestro conocimiento y decisiones.
III. CASO PRÁCTICO
Joven activista Candy Tejada shipibo-konibo: “Queremos que las adolescentes ya no sufran
más. Basta del machismo”
Con tan solo 15 años, Candy es considerada lideresa de su comunidad y activista por la educación
e igualdad de género. Ha sido elegida por UNICEF como representante por su gran labor en la
comunidad Santa Rosita de Tamaya Tipishca. Las personas que viven en aquella zona trabajan en
la agronomía y agricultura y, como cuenta Candy, están en constante contacto con la naturaleza.
El II foro “Mujeres de cambio” organizado por RPP tuvo la participación de Candy Tejada,
adolescente indígena activista por la educación, que contó las necesidades de su comunidad en
Pucallpa, Ucayali. Candy, del pueblo indígena shipibo-konibo, hizo un llamado a la sociedad para
que tengan en cuenta la diferencia de oportunidades entre las comunidades nativas y los jóvenes
de Lima.
Pese a las dificultades que hay en esta comunidad y la falta de oportunidades en cuanto a
educación, Candy sueña alto y quiere estudiar educación inicial. La razón es porque en Santa
Rosita los profesores nunca acuden a las escuelas y ella quiere cambiar esto. “Nosotros los
llamamos profesores de miércoles porque solo aparecen los miércoles, ya que son sus horas de
cobro. Para nosotros no es justo”, cuenta Candy.
Candy Tejada vive con sus abuelos agricultores. Este año terminará la secundaria y asegura que
tiene suerte por eso, ya que no todos los jóvenes de su comunidad pueden hacerlo. Una de las
causas de deserción escolar es el embarazo adolescente, una preocupación para esta joven
activista. “Adolescentes de 12, 14, 15 años sufren por esto. A ellas se les perjudican los estudios y
ya no tienen la oportunidad de seguir. Dejan de soñar con lo que ellas quieren y solo se dedican a
sus hijos”, explica.
La violencia contra la mujer también fue un tema durante su exposición. Aseguró que en su
comunidad muchas adolescentes son víctimas de violencia: “nosotros queremos que los y las
adolescentes ya no sufran más la violencia. Ya basta del machismo”.
La joven activista cerró su participación en el II foro “Mujeres de Cambio” haciendo un llamado a
todos los presentes para que no se olviden que las comunidades nativas necesitan de más apoyo y
oportunidades. Muchos escolares terminan la secundaria y ya no pueden seguir sus estudios.
Candy pidió para que desde la capital se apoye más; no solo a Santa Rosita de Tamaya Tipishca,
sino a todas las comunidades nativas del Perú.
José Quisocala Condori: el niño arequipeño que dirige su propio banco y cuenta con más de
2 mil clientes
José Adolfo Quisocala Condori, natural de Arequipa, es la prueba de que solo aquellas personas
que creen en su idea de negocio y que, están dispuestas a arriesgar, son capaces de lograr su
sueño. Actualmente tiene 13 años, dirige su propio banco y cuenta con más de 2 mil clientes,
todos ellos niños y adolescentes, entre 10 y 18 años.
Siempre debe existir una motivación y en el caso de José Quisocala, se originó cuando observó a
sus compañeros gastar todo su dinero en golosinas y figuritas. Fue en ese momento cuando
empezó a pensar sobre la importancia del ahorro. De ahí nació la idea de crear un sistema
financiero que brinde la posibilidad de fomentar la cultura del reciclaje y ahorrar al mismo
tiempo.
“Al inicio, mis profesores pensaban que estaba loco o que un niño no podía emprender este tipo de
proyectos. No entendían que nosotros no somos el futuro del país, sino su presente.”, contó José
Adolfo en una entrevista en el diario Correo. Aunque tuvo que soportar las bromas y
el bullying de muchos de sus compañeros, así como los comentarios negativos de algunos
profesores, pudo contar con el apoyo del director y de la auxiliar de su aula para seguir con su
idea.
Una idea brillante: el Banco del Estudiante Bartselana
Brillantez y simpleza, son los dos conceptos que definen su negocio. Recolecta residuos
sólidos de sus clientes y luego los vende a una papelera, donde se transforma en papel
higiénico. Todo el dinero recaudado de las ventas se va a su cuenta y solo él puede utilizarlo
una vez cumpla su meta de ahorro. El retiro del efectivo solo lo puede realizar él, sus padres
no tienen acceso a esa cuenta.
Al inició comenzó con tan solo 20 niños afiliados, pero su negocio creció rápidamente, y hoy
en día, cuenta con más de 2 mil clientes. Sus clientes, los niños, cuentan con una tarjeta de
ahorro como en los bancos tradicionales y con ella pueden hacer retiros en cajeros
automáticos, pagos en establecimientos comerciales, compras online, transferencias de dinero
y pago de servicios a través de la aplicación.
Gracias a su emprendimiento, hoy los niños conocen la importancia del ahorro y fomenta una
cultura sostenible del medio ambiente y de los recursos naturales de su natal Arequipa. Con
mucho deseo de crecimiento, José Quisocala, espera continuar con su negocio y poder
transmitir su mensaje a todos los niños del país.
Hace unos años, cerró una alianza estratégica con un conocido banco, sin embargo, la
experiencia no resultó como esperaba y prefirió seguir por su cuenta.
Una nueva oportunidad de crecimiento
José Quisocala tiene ahora una nueva oportunidad. En estos días está por tener una reunión
con ejecutivos del Banco de la Nación para conversar sobre la posibilidad de expandir su
negocio a todo el Perú.
“No me intimida reunirme con ejecutivos de bancos para hablar de negocios. Me siento más
cómodo con gente adulta porque entienden los proyectos que les estoy planteando”, comenta
con mucha naturalidad.
Reconocimiento internacional
Hace unos días, José Adolfo Quisocala fue convocado para aparecer en un documental sobre
niños emprendedores del mundo en una cadena de televisión francesa. Es casi imposible que
pueda contener tanta felicidad este niño de tan solo 13 años, al saber que es, además, el único
peruano convocado.
Será parte de un proyecto internacional que reunirá a niños con su misma inquietud y anhelos
y eso lo motiva a seguir luchando por sus sueños. “No es necesario tener una banda
[presidencial] para hacer un cambio en la sociedad”, le manifestó a Renato Cisneros, en
una entrevista para el medio.
Él tiene bien en claro el sacrificio que supone ser líder de una empresa que busca cambiar la
mentalidad de los peruanos y ser, además, un emprendedor tan joven, en un mercado tan
competitivo y desafiante como el nuestro.
Aracely de Carabayllo: lucha contra la masculinización de carreras
A sus 16 años, Aracely tiene claro lo que espera de 2030: « Me veo como mecánica,
dueña de mi propio taller en el que acogeré a otras chicas que quieran dedicarse a la
mecánica automotriz, pero también veo un país en el que exista igualdad, equidad y
donde todas las mujeres y niñas tengan la capacidad de hablar, de expresar lo que
piensen y sientan, y en el que sean escuchadas». La joven activista está rompiendo
esquemas en su país, al estudiar –gracias a una beca de Plan Internacional una formación
profesional hasta ahora solo dirigida a varones. «Cuando entré en la carrera y me tenía
que cambiar de ropa, le pregunté al profesor dónde lo podía hacer y me respondió, con
toda naturalidad, que no había servicio para mujeres. Al principio no solo teníamos
problemas para cambiarnos, también para pasear por los pasillos libremente o para
desempeñar las tareas de clase, porque nuestros compañeros no nos lo permitían».
Aracely también denuncia el acoso al que ella y sus compañeras se ven sometidas a
diario. El problema no solo radica en que la gente las minimice «diciéndonos que no
podemos hacer esto o lo otro, que nuestra carrera no es para chicas, que no podemos
cargar con un motor o que nos vamos a lastimar, sino en que se nos desprecia
constantemente y se nos violenta: los chicos te miran asombrados cuando llevas puesto
el mono de trabajo y te silban y te dicen cosas cuando caminas por el pasillo». Por
suerte, asegura que, al menos con sus compañeros de clase, las cosas están empezando a
cambiar. «Lo más satisfactorio es saber que el trabajo que haces cambia mentalidades :
lo veo cada día con los padres de mis compañeras y compañeros. Tenemos que
demostrar que nosotras también podemos hacerlo y recordar que el machismo nos
oprime a todos».
IV. CONCLUSIONES
a.
b.
c.
d.
e.
V. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Apa 7
Casas, F. (1995): «La participación de los niños y niñas en la sociedad europea»,
en Infancia y sociedad, núm. 31/32, pp. 37-49. (1998): Infancia: Perspectivas
psicosociales. Barcelona, Paidós.
Hart, R. (2013). Espacios para la construcción ciudadana “La ciudadanía no se impone, se
construye” Investigación para una reforma educativa: proceso y producto. Revista
Latinoamericana de Estudios Educativos, México.
Hart, R. (2015). Comprensiones sobre ciudadanía. Cooperativa Editorial Magisterio -
Ministerio de Educación Nacional, Bogotá 2005.
Jodelet, D. (1988). La representacion social: fenómenos, concepto y teoría. En S.
Moscovici, Psicología Social II, (pp. 469-494). Barcelona: Paidós.
Aguilar, M. (1996). Aspectos claves de la participacion comunitaria en salud. Revista
prospectiva , 66.
Trilla, J. & Novella A. (2011). Participación, democracia y formación para la ciudadanía.
Los consejos de infancia. Revista de educación, 23-43.
Trilla, J. & Novellla, A. (2001). Educación y participación social de la infancia. Revista
Iberoamericana de Educación. 26, [Link] de http s://rie [Link]
g/historico/documentos/[Link]
UNICEF (2003). La participación de los niños: mitos y realidades. Recuperado de chrome-
extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/[Link]
boletin2/publications%20pdf/Derecho%20a%20la%20participaci%C3%B3n
%[Link]
Wasserman, S. (2016), Sociología de la infancia, las niñas y los niños como actores
sociales, Revista de Sociología, 27.
Gaitán, L. (2006). Sociología de las Infancias, Nueva perspectiva. Editorial Síntesis,
Madrid.