Proyecto Transversal, Quimica parcial 1. Cuidado del medio ambiente en el COBAT 18.
Profesor: Isauro Alfaro Infante. Investigación sobre la composta orgánica.
Integrantes del equipo:
Aarón Pérez Mendoza
Jesús Hernández Reyes
Angel David García Rosas
Damián Muñoz Treviño
Cristhopher Marín Galvan Melgoza.
La composta es el proceso de la descomposición de Los desperdicios orgánicos en el cual, la
materia vegetal y animal se transforman en abono. Por si nunca habías escuchado hablar del
material orgánico, es todo aquel material que se pudre, como la hojarasca, desperdicios de
comida, estiércol, plumas, yerba o pasto, etc.
Los microorganismos que llevan a cabo la descomposición o mineralización de los materiales
ocurren de manera natural en el ambiente; el método para producir este tipo de abono es
económico y fácil de implementar.
Por acción de los microorganismos se da origen a un material (materia orgánica) de gran utilidad
para los suelos agrícolas ya que mejora la estructura y la fertilidad de estos.
Importancia de la composta:
Mejora la sanidad y el crecimiento de las plantas.
Mejora las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo.
Es fuente importante de nutrimentos para las plantas.
Aumenta la capacidad de retención de humedad del suelo y la capacidad de intercambio de
cationes en el mismo.
Es una fuente de alimentos para los microorganismos.
Amortigua los cambios de pH en el suelo.
Disminuye los cambios bruscos de temperatura.
Las plantas pueden absorber más nitrógeno como consecuencia de la relación C/N en el suelo.
Logra descomposición parcial o casi completa de algunos residuos agrotóxicos.
Biorresiduos, no obstante, su implementación en países en desarrollo no ha sido efectiva, debido a
la limitada investigación para su aplicación. Este artículo presenta aportes en torno a los avances
en la investigación del compostaje de biorresiduos en municipios menores de países en desarrollo,
con base en resultados de seis años de estudios realizados por los autores. Se abordan: i) el
análisis de la calidad fisicoquímica de los sustratos, ii) la evaluación de opciones para mejorar el
proceso y la calidad del producto, iii) el desarrollo de herramientas para la planeación y operación
de las instalaciones de compostaje. Estos avances han permitido reducir los tiempos de proceso,
mejorar las condiciones para la higienización del material, cumplir con los estándares de calidad
del producto, identificar pruebas para mejorar el control y monitoreo in situ de la estabilidad y
madurez del producto y desarrollar herramientas para la selección de materiales de enmienda y
de soporte. La reflexión ayuda a elucidar que la investigación, acompañada de proyectos a escala
piloto, se constituye en una estrategia para posicionar el compostaje de biorresiduos como una
opción adecuada de manejo de la fracción orgánica de los residuos sólidos municipales (RSM).
Finalmente, el uso agronómico representa un mercado potencial para el compost de biorresiduos
por su valor nutritivo y potencial para mejorar la calidad del suelo (Farrell y Jones, 2009). Otros
usos son los cultivos no alimentarios, jardinería y recuperación de suelos erosionados y
contaminados (Saha et al., 2010). Una de las estrategias para mejorar la comercialización del
producto, es la selección de los sistemas agroambientales potenciales receptores del compost de
biorresiduos.
Daza et al. (2015) propusieron una metodología para la selección de estos sistemas
agroambientales (Tabla 4); su evaluación en un caso de estudio les permitió seleccionar entre
cuatro potenciales sistemas (cultivos de mora, cultivo de café, ganadería y áreas degradadas), el
más adecuado para el uso del producto generado en la instalación de compostaje (café). Este tipo
de herramientas, podría ayudar a orientar el funcionamiento del proceso de compostaje en las
instalaciones, permitiendo desarrollar un producto que satisfaga los requerimientos de los
potenciales sistemas agroambientales receptores.
Tabla 4 Indicadores de la metodológica para la selección de los sistemas agroambientales (SA)
Fuente: Daza et al. (2015); 1SA: Sistema Agroambiental; 2MOS: materia orgánica del suelo
Perspectivas para fortalecer el compostaje de biorresiduos en países en desarrollo
En este artículo se ha enfatizado en estudios conducentes a identificar las características de los
biorresiduos y a proponer mejoras en el proceso y en la calidad del producto, tal como se muestra
en la Figura 1. No obstante, la operación de sistemas de compostaje de biorresiduos no solo
depende de aspectos tecnológicos sino de otros aspectos relacionados con la gestión de residuos
sólidos municipales, tales como sociales, institucionales, políticos, regulatorios, económicos y
financieros (Zurbrügg et al., 2012).
Figura 1 Síntesis de avances de la investigación en sistemas de compostaje de biorresiduos en
municipios menores
Esta situación plantea retos de investigación en otras dimensiones, en aspectos tales como:
El análisis de formas organizativas para incorporar principios de gestión empresarial en la
administración de los sistemas de compostaje,
El desarrollo de estudio que permitan el establecimiento de estándares de calidad del producto
acorde con los distintos usos,
El desarrollo de proyectos demostrativos, involucrando sector productivo agropecuario, de
manera que se facilite la promoción y uso del compost,
La adaptación de estudios que permitan evaluar los impactos ambientales asociados al compostaje
de biorresiduos y su comparación con otras opciones, de manera que suministren información
para la formulación de política pública de aprovechamiento de biorresiduos y se tengan insumos
para plantear políticas de incentivos por los costos ambientales evitados al implementar el
compostaje de biorresiduos,
El desarrollo de proyectos pilotos y estrategias sociales para la puesta en marcha de la separación
en la fuente y la recolección selectiva, así como para la identificación de estrategias que permitan
fortalecer la participación comunitaria en el ciclo de proyectos de compostaje de biorresiduos.
CONCLUSIONES
La calidad de los sustratos de los municipios menores de países en desarrollo presentan
deficiencias para el proceso del compostaje, generando productos que no cumplen con estándares
de calidad, limitando su uso y comercialización.
Los avances en la evaluación de opciones para mejorar el proceso y la calidad del producto se han
hecho efectivos para disminuir los tiempos de proceso, mejorar las condiciones de higienización
del material y el mayor cumplimiento de estándares de calidad del producto.
El desarrollo de metodologías para la selección de materiales de enmienda o de soporte, así como
de los sistemas agroambientales, se constituyen en herramientas de planeación que orientan el
funcionamiento de las instalaciones de compostaje.
Se debe continuar el desarrollo de investigación, concretamente en aspectos como: evaluación
conjunta de opciones operativas como el incremento en la frecuencia de volteo y la adición de
materiales, la adaptación de pruebas de laboratorio para evaluar in situ la estabilidad del material,
la evaluación de productos mejorados en los sistemas agroambientales predominantes en una
población, y la validación de las herramientas propuestas en otros contextos.
La investigación y el desarrollo de proyectos a escala piloto en el contexto de poblaciones
menores, pueden contribuir a mejorar el funcionamiento de las instalaciones de compostaje de
biorresiduos.
El compost o la composta es un producto obtenido a partir de diferentes materiales de origen
orgánico,[1] los cuales son sometidos a un proceso biológico controlado de descomposición
denominado compostaje. Posee un aspecto terroso, libre de olores y de patógenos, es empleado
como sustituto parcial o total de abonos y fertilizantes orgánicos o químicos.[2] El término deriva
del latín compositus el cual significa «poner junto».[3]
El compost se usa en agricultura regenerativa, en permacultura y en técnicas de cultivo similares
que defienden mantener el suelo intacto y protegido con el fin de mantener en buen estado los
microorganismos y hongos del suelo. Estos ayudan de forma simbiótica a las plantas sin necesidad
de aportar abonos o fertilizantes puesto que la materia orgánica aportada en el proceso de
compostaje va nutriendo a los microorganismos y estos van alimentando lentamente a las plantas
a lo largo de su ciclo vital.
Fue estudiado por el químico alemán Justus von Liebig.
La construcción de pilas o silos para el compostaje tiene como objetivo la generación de un
entorno apropiado para el ecosistema de descomposición. El entorno no solo mantiene a los
agentes de la descomposición, sino también a otros que se alimentan de ellos. Los residuos de
todos ellos pasan a formar parte del compost.
Microscópicos
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Los agentes más efectivos de la descomposición son las bacterias y otros microorganismos. Los
microorganismos eficientes son un conjunto de bacterias (caldo microbiano) que unidas producen
a temperaturas favorables un aprovechamiento de los componentes de la materia a compostar
para optimizar el proceso de compostaje.[4][5][6]
También desempeñan un importante papel los hongos, protozoos y actinobacterias (o
actinomycetes, aquellas que se observan en forma de filamentos blancos en la materia en
descomposición).[7]
Macroscópicos
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A nivel macroscópico, se encuentran las lombrices de tierra, hormigas, caracoles, babosas, milpiés,
cochinillas de humedad,[8] etc., que consumen y degradan la materia orgánica.
Basura orgánica en vertederos
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En cielo abierto, resulta ser un foco de infecciones, gusanos y malos olores. Una buena política
encaminada a reciclar los materiales orgánicos reduce la contaminación y fomenta la producción,
reconstruyendo la estructura de la tierra y devolviendo a la naturaleza los nutrientes que la
actividad del hombre ha tomado prestados previamente.