Nada Final
Nada Final
DE JENNE TELLER
ADAPTACIÓN PARA LA SEMANA CULTURAL 2023 DE LA PREPARATORIA LA SALLE CONDESA.
Nada importa.
Hace mucho que lo sé.
Así que no merece la pena hacer nada.
Eso acabo de descubrirlo.
(Espacio vacío)
ANA: Pedro dejó la escuela el día que descubrió que no valía la pena hacer nada porque nada tenía
sentido. Los demás nos quedamos. Y a pesar de que el profesor se apresuró a borrar toda huella de
él, tanto en la clase como en nuestras mentes, algo suyo permaneció en nosotros. Ta vez por eso
pasó lo que pasó. Era el primer día de escuela después de las vacaciones. La escuela olía a limpio.
El maestro Serrano nos dio la bienvenida con la misma ocurrencia de cada año.
OLIVER: (Imitando al maestro) Alégrense de este día, jovencitos. No existiría lo que llamamos
vacaciones si no existiera lo que llamamos escuela.
ROSA: No porque la ocurrencia fuera divertida sino por la forma de decirlo. Entonces fue cuando
Pedro se levantó y dijo…
PEDRO: Nada importa. Hace mucho que lo sé. Así que no vale la pena hacer nada. Eso acabo de
descubrirlo.
ANA: Con tranquilidad recogió sus cosas, que acababa de sacar, y las volvió a meter en la mochila. Se
despidió con una inclinación de cabeza acompañada de un gesto de todo me da igual y abandonó la
clase sin cerrar la puerta.
ÚRSULA: Y la puerta sonrió. Era la primera vez que la puerta sonreía. Pedro dejó la puerta abierta
como fauces riendo que podían engullirme si me dejaba seducir y lo seguía.
ELISA: La puerta sonreía. ¿A quién? A mí. A nosotros. Miré a mi alrededor y a todos, aquel molesto
silencio me revelaba que los demás también se habían dado cuenta.
SOFI: Íbamos a convertirnos en algo. Y algo quería decir alguien. No era nada que se gritara a los
cuatro vientos. Pero tampoco era un secreto.
ANDY: Era algo que estaba en el aire o en las horas o en los muros que rodeaban la escuela o en
nuestra almohada o en nuestros peluches que se hacían viejos y se llenaban de polvo.
ANA: No lo sabía. La puerta sonriente de Pedro me lo reveló. Seguía sin saberlo con la cabeza, pero
ahora lo sabía. Tuve miedo. Miedo por Pedro.
OLIVER: En un pueblitito.
GINA: Pedro vivía con su padre y el resto de la comuna en una granja vieja. El padre de Pedro y los
de la comuna eran hippies que vivían en 1968. Eso era lo que decían nuestros padres, y aunque no
entendíamos qué significaba, nosotros lo repetíamos.
QUIQUE: En el jardín, enfrente de la casa, había un ciruelo. Grande, viejo y retorcido que se inclinaba
sobre la banqueta.
FEDE: Pedro dejó la escuela para subirse a ese ciruelo, sentarse en él y desde allí lanzar ciruelas
todavía verdes.
PEDRO: No les apunto a ustedes, no vale la pena hacer el esfuerzo. Les pego por casualidad. Todo da
igual porque todo empieza para terminar. En el instante en que naces empiezas a morir. Y así pasa
con todo. ¡La Tierra tiene cuatro mil seiscientos millones de años, pero ustedes llegarán por mucho a
los cien! Existir no vale la pena. Todo es un gran teatro que consiste en fingir y en ser el mejor en
eso.
ANA: Sabíamos que Pedro no era el más inteligente de nosotros, pero de repente nos lo pareció a
todos. Porque era él el que había dado con algo revelador. Aunque no nos atreviéramos a
reconocerlo, ni ante nuestros padres ni ante nuestros profesores ni tampoco entre nosotros. Ni
siquiera en nuestro interior lo reconocíamos. No queríamos vivir en ese mundo que Pedro nos
describía.
SOFI: Nosotros íbamos a ser algo, íbamos a ser alguien. La puerta abierta que sonreía no era una
tentación. De ninguna manera. ¡En absoluto!
ANA: Por eso se nos ocurrió todo. Bueno, en realidad, fue Pedro el que nos dio la idea. Una mañana
en que dos ciruelas le dieron a Sofi en la cabeza y ella se enojó mucho con Pedro porque pasaba
horas en el árbol haciéndonos pasar corajes.
SOFI: Te pasas las horas ahí pasmado mirando el aire. ¿Eso es mejor que lo que hacemos nosotras?
PEDRO: Si valiera la pena enojarse por algo, también existiría algo por lo que alegrarse. Si valiera la
pena alegrarse por algo, existiría algo que importara. ¡Y no es así! Dentro de pocos años, todos
muertos y olvidados; se convertirán en nada, así que también ustedes deberían empezar a practicar.
ANA: (A Sofi) Tenemos que hacer que Pedro baje del ciruelo.
ÚRSULA: No podemos explicar qué pasó, pero fue como si Pedro nos hubiera revelado la existencia
de algo. Como si la nada que él vociferaba desde el ciruelo se hubiera apoderado de nosotros. La
escuela se volvió gris y fea y cuadrada, casi nos impedía respirar.
HANS: Sentí una gran necesidad de correr y trepar al ciruelo y quedarme junto a Pedro mirando al
cielo hasta convertirme en parte del exterior y de la nada, y no tener que pensar nunca más.
RICARDO: Pero iba a convertirme en algo y también en alguien, así que no corrí a ningún lugar y en
vez de eso me enterré las uñas en la palma de la mano hasta sentir dolor.
MILI: ¡Puerta sonriente, ciérrate, ciérrate de una vez! No era la única que sentía la llamada del
exterior.
ANA: Isma sabía tocar la guitarra y cantar las canciones de los Beatles y le salían igualitas. Nos pasó
un mensaje en la clase de matemáticas y todos nos reunimos terminando las clases.
FEDE: Todos menos Quique, porque era hijo del profe de biología y no queríamos correr ningún
riesgo con él.
ISMA: Esto no puede seguir así. No podemos fingir que hay cosas que importan mientras que Pedro
sigue en el ciruelo gritándonos que nada tiene significado. (Todos están de acuerdo, murmuran)
LI: Pedro no tiene por qué pensar que puede convencernos de cualquier otra cosa. Se va a bajar
cuando llegue el invierno y no queden ciruelas.
ANA: Su padre pertenecía a La Misión y era alguien importante allí y su madre también.
OLIVER: Cállate (Le pega a Carlos. Oliver grita muy fuerte, todos lo callan)
ELISA: ¿A quién?
LI: A Serrano.
(Todos niegan)
(Todos niegan)
OLIVER: No podemos quejarnos ni con Serrano ni con el subdirector ni con ningún adulto, porque si
nos quejamos de Pedro subido en el ciruelo, vamos a tener que explicar lo que dice y eso es
imposible, porque los adultos no van a querer oír que sabemos que en realidad nada tiene sentido y
que todos simplemente fingimos.
ANA: «Por mi puede quedarse allí sentado y gritando hasta que se pudra», pensé. Pero no lo dije.
Ese pensamiento sólo duró un instante.
ANA: Hay muchas en la carretilla que el piadoso Carlos usa para repartir los periódicos de los martes
y la hoja parroquial.
CARLOS: Las podemos recoger del lote baldío, son más grandes. Pero nos va a costar trabajo.
ANA: Hasta Quique fue ese día. Lanzado sus dos piedras sin éxito. Las de Mike y Sofi cayeron un poco
más cerca.
PEDRO: ¿Se asustan por nada, eh? (Mirando una piedra que le pasó cerca)
ANA: El padre de Pedro y los de la comuna cultivaban verduras orgánicas, meditaban y conocían
tratamientos alternativos para todo. Pero él estaba rapado y trabajaba en una empresa informática y
todo era muy moderno, y nada tenían que ver con 1968.
PEDRO: ¡Mi papá no se quedó estancado en nada, ni yo tampoco! Yo estoy sentado en la nada, que
no es lo mismo. ¡Y mejor estar sentado en la nada que en algo que no es nada!
(Silencio)
(Ana lanza su primera piedra y le da, se escucha el “auch” de Pedro. Silencio. Luego los demás siguen
tirando)
PEDRO: Si viven hasta los ochenta, habrán dormido treinta años, ido a la escuela y hecho tareas
cerca de nueve años y trabajado casi catorce años. Como ya emplearon más de seis años en ser
niños y jugar, y después gastarán, como mínimo, doce años en limpiar, hacer la comida y cuidar a los
hijos, les quedarán como máximo nueve años para vivir. (Lanza una ciruela) Y todavía osarán
emplear esos nueve años en fingir que tienen éxito actuando en este teatro sin sentido, cuando en
lugar de eso podrían disfrutar de esos años inmediatamente. (Se come una ciruela y ríe)
PEDRO: ¿Por qué finge todo el mundo que todo lo que no es importante es muy importante, y al
mismo tiempo todos se aferran a fingir que lo realmente importante no es importante? ¿Por qué es
tan importante agradecer la comida y recordar la última vez que nos vimos, y decir gracias y buenos
días y cómo te va, si ninguno de nosotros irá a ninguna parte? Bien que lo saben. En vez de eso
pueden quedarse aquí sentados, comiendo ciruelas, observando la rotación de la Tierra y
acostumbrándose a ser parte de la nada
(Carlos lanza sus dos piedras con furia)
PEDRO: Cuando nada importa es mejor no hacer nada que hacer algo, principalmente si ese algo es
tirar piedras porque nadie se atreve a trepar al árbol.
(Hartos, todos avientan piedras en desorden. Pedro se cae, golpeado por varias piedras)
ANA: La mañana siguiente, cuando pasamos frente al ciruelo, había silencio, movimos las ramas y
nadie grito, no pasó nada.
ANA: Dos días después Pedro estaba de vuelta en el ciruelo con curitas en la frente y nuevas
ocurrencias.
PEDRO: Aunque aprendan algo que les haga creer que saben algo, siempre habrá alguien que sabrá
más que ustedes.
ANA: Cállate ¡Yo me voy a convertir en algo que significará mucho! ¡Y seré famosa en todo el
mundo!
PEDRO: Claro que sí, Ana (Condescendiente) Va a ser diseñadora y a presumir con tus zapatos de
tacón alto, representando tu papel de forma inteligente y consiguiendo que otros piensen que
también son inteligentes si usan precisamente la ropa de tu marca. Pero te vas a dar cuenta de que
eres una payasa en un insulso circo en el que todos intentan convencerse de que es de vital
importancia tener un determinado aspecto ese año y otro diferente al siguiente. Y también vas a
descubrir que la fama y el mundo están fuera de ti y que tu interior está vacío, y así va a ser hagas lo
que hagas.
PEDRO: ¿Por qué no reconocer de inmediato que nada importa y disfrutar de la nada presente?
ANA: Agarré a Úrsula del brazo porque ella era mi mejor amiga, mi amiga de pelo de colores, y eso,
era algo. Si mi madre no me lo hubiera prohibido determinantemente, yo también me hubiera
pintado el pelo de algún color.
SOFI: Tenemos que demostrarle a Pedro que existen cosas que importan. Atrás de mi casa hay una
bodega abandonada, se supone que van a hacer un gimnasio, pero ya saben (hace señas de bla, bla,
bla).
ANA: Isma, te vamos a dar el dinero para que corras a la ferretería y compres el candado, un
candado con código.
ISMA: (Regresa corriendo, agitado) No le podemos poner la fecha de nacimiento de todos, que sea el
cinco de febrero, el día en que nació Pedro. Cinco-cero-dos.
TODOS: ¡Cinco-cero-dos!
ÚRSULA: Pedro tenía un poco de razón en eso de que no importaba nada. No es fácil juntar cosas
que sí importen.
SOFI: Finjamos.
ELISA: Yo una vez lloré; tenía seis años, un perro mordió la cabeza de mi muñeca, todavía la tengo.
La voy a buscar y voy a traer las dos partes.
CARLOS: Yo voy a traer un salterio muy viejo, le faltan las tapas y algunos salmos, pero de la página
27 a la 389, está entero.
ISMA: Yo un casete de los Beatles que ya no sirve, pero que nunca quise tirar.
ANA: Otros fuimos de casa en casa preguntando a sus dueños si nos podían dar algo que significara
mucho para ellos. Nos cerraron varias puertas en la nariz, pero conseguimos cosas muy extrañas y
nunca vistas. Los ancianos fueron los mejores.
INGRID: Perros de porcelana que podían cabecear y que estaban poquito rotos.
ANA: A las chicas, la rosa nos impresionó, porque era algo que importaba, ese sueño de convertirse
en una novia de blanco con un bonito ramo y que besa al hombre que será suyo para toda la vida.
GINA: Pero la señora que me lo dio se divorció cinco años después de casarse.
ISMA: Convoco a…
ISMA: Tenemos que reconocer que realmente existen cosas que nos importan.
ANA: No son muchas ni muy importantes, pero es lo mejor que tenemos hasta ahora.
DANI: Yo quiero ser el primero. Traje mis libros de la serie Dungeons & Dragons leídos y releídos, casi
me los sé de memoria.
DANI: (A regañadientes, reclamándole a Oliver y luego a todos) Ay ya, está bien, aquí están.
ANDY: ¡Ya ves, significan mucho para ti, si no, no te pondrías así!
QUIQUE: ¿Acordamos precisamente que lo que más nos importara iría al montón para convencer a
Pedro de bajar del ciruelo?
ANA: Cuando Dani entregó los cuatro últimos libros de la serie Dungeons & Dragons fue como si se
abriera una brecha en el significado.
GINA: ¡Ja! (Ríe mucho y señala las sandalias verdes con plataforma de Ana)
ANA: No, me pasé mucho tiempo intentando convencer a mi mamá para que me las comprara, me
esperé hasta las rebajas.
ANA: ¡Lo sabía! Y por eso intenté detener todo. Que alguien señalara mis sandalias era cuestión de
tiempo. Pero que además se burlara ¡La tonta y maldita de Gina!
ANA: No puedo. Mi mamá me va a preguntar dónde están y lo van a descubrir todo. Creí ser astuta.
Pero no lo logré.
MIKE: ¿Te crees mejor que los demás? ¿Crees que mi papá no me va a preguntar dónde está la caña
de pescar?
ANA: Perdí. Me puse a llorar cuando llegué a mi casa. Me dije a mí misma que Gina me las pagaría.
Me costó tres días encontrar su punto débil. Esos tres días fui muy amable con ella, hasta le confesé
que me gustaba mucho el gran Hans. Lo cual no era cierto, ya sé que no hay que mentir, pero era
una mentira de fuerza mayor. En la recámara que tenía en la casa de su papá encontré la respuesta,
era una jaula gigante con un diminuto hámster, Oscarito. Oscarito fue lo que al día siguiente le dije a
Gina que debía entregar al montón de significado.
ÚRSULA: Ponle aserrín, dale una ración extra de croquetas, un baldecito con agua y llévalo hasta
arriba.
ANA: Admiré el montículo con la jaula y me di cuenta del silencio que había en la bodega.
ANA: Todos miraban fijamente la jaula. Era como si Oscarito provocara algo en el montón de
significado que ni mis sandalias verdes, ni la caña de pescar de Mike ni el balón de Ricardo habían
conseguido. Yo estaba orgullosa de mi ocurrencia, y me molestaba que los demás no demostraran
admiración.
OLIVER: ¡Mierda, qué montón de significado! (Mirando a Oscarito y después a Ana). Me pregunto si
Pedro va a poder luchar contra todo esto.
(Ana, orgullosa)
MILI: Me gasté mis ahorros de dos años, lo uso todos los días en la noche cuando está despejado.
Quiero ser astrónoma, pero, aun así, lo entrego con gusto.
(Fede se hace chiquito, se pone rojo y mueve la cabeza diciendo que NO)
ANA: Fede era muy formal, su ropa era perfecta. Sus padres estaban casados y no divorciados, Fede
tenía una bandera con historia, era una bandera porfirista que tenía el águila así (Se pone de frente
con los brazos abiertos) en vez de estar de perfil. Era el mayor tesoro de su familia, herencia de su
bisabuelo. Fede era super nacionalista.
(Fede sigue negando con la cabeza y todos le cantan una canción: ¡La bandera Fede, la bandera al
montón!)
FEDE: (Con la bandera doblada en sus manos) Pero tenemos que rendirle homenaje para colocarla
en el montón. (Todos aceptan saludan posición de firmes)
MIKE: Como que con la bandera allí, el montón de significado parece de algo muy importante.
ANA: A nadie se le había ocurrido que Fede pudiera ser tan malvado. El diario de Valeria era algo
muy especial, encuadernado en piel y hecho con papel francés, hermosas páginas escritas con letra
hermosa.
VALERIA: ¡Uf, no! No, no puedo, no. (Hace unos gestos graciosos con las manos, que imitan todos.
Ríen)
ANA: El diario fue a parar al montón, aunque sin la llave porque a Fede se le olvidó pedírsela. (Todos
hacen ¡daaaaa! a Fede)
VALERIA: La verdad es que con mi diario el montón de significado ha alcanzado un definitivo y nuevo
estatus. Ahora quiero que Quique entregue su serpiente sumergida en formol.
ÚRSULA: En la sala de biología había seis cosas dignas de contemplar: el esqueleto al que
llamábamos señor Tito, ese medio hombre al que se le podían extraer los órganos, el cartel con los
órganos genitales y reproductores femeninos dibujados, un cráneo reseco y agrietado que se
llamaba “La mano llena de Hamlet”, una marta disecada y la serpiente sumergida en formol. De
todas, la serpiente era la más interesante; el hallazgo de la pequeña Ingrid era genial.
QUIQUE: No estoy de acuerdo. Esa cobra le costó a mi padre mucho tiempo, muchísimas cartas y
negociaciones para que formara parte de la colección de la escuela. No, no, no, la serpiente no es
adecuada para el montón de significado…
HUSSAIN: (Sosteniendo en lo alto el recipiente con la serpiente por encima de la cabeza de Quique) Lo
voy a estrellar contra su frente si no lo llevas al montón.
PEDRO: ¿Qué pretenden las chicas teniendo novio? Primero te enamoras, están juntos un rato y
luego el enamoramiento se desaparece y se separan.
ÚRSULA: (Grita) ¡Cállate!
PEDRO: Y así una y otra vez hasta que estén tan hartas, que prefieran fingir que el chico que en ese
momento tienen es el único. ¡Qué pérdida de energía!
ÚRSULA: (Grita) Vas a cerrar la boca de una vez. Porque, aunque yo no tenga novio ni sepa quién va
a ser, deseo con ansia tenerlo y pronto. Y tú no tienes derecho a destruir mi amor antes de
estrenarlo.
ROSA: Acuérdense que Pedro fue novio de Sofi durante catorce días y se besaron y todo, lo beso
justo antes de dejarlo, y después Sofi fue novia de Sebastián mientras que Pedro anduvo con Laura.
QUIQUE: Ya llevé la serpiente, me ayudaron Dani y Ricardo, pero les advierto que a Oscarito no le
gustó, chilló y se fue al rincón de su jaula.
GINA: (Llorando) Por lo menos tapen a esa serpiente con papel para que no tengamos que verla.
RICARDO: Precisamente el chillido de Oscarito hace más valiosa la serpiente. No hay que taparla.
(Todos de acuerdo)
ANA: Quique eres un auténtico imbécil. Cómo le exiges sus guantes dé boxeo a Oliver, los quiere
mucho.
OLIVER: Está bien, pero para decir quién sigue y qué tiene que entregar, necesito reflexionar.
PEDRO: Se va a la escuela para después tener trabajo, y se trabaja para tener tiempo para no hacer
nada. ¿Por qué entonces no hacer nada desde el principio? (Avienta un hueso de ciruela).
PEDRO: No hay nada que esperar ¡Y no hay nada que ver! ¡Y cuanto más se espera, por supuesto,
menos hay que ver!
INGRID: Los maestros están enojados con nosotros. Sospechan por la desaparición de la serpiente.
Nos van a castigar hasta que digamos dónde está. A todos excepto Quique, porque su padre estaba
seguro de que no podía ser él.
(Todos molestando a Quique) ¡Quique y su papi! ¡Mi papi es el profe! ¡Soy el consentido de mi papi!
HANS: (Golpeando a Quique y éste pidiendo clemencia) Te dejo en paz solo porque tu papi nos
levantó el castigo.
OLIVER: Cállense. Ya decidí. El hermanito de Elisa (Pausa larga)
ANA: El hermanito de Elisa murió cuando tenía dos años. Estaba enterrado en la entrada del
cementerio.
OLIVER: Tenemos que desenterrar él ataúd con el hermanito de Elisa dentro, traerlo hasta acá y
ponerlo en el montón de significado. Tiene que ser en la noche, si no, nos van a descubrir.
ÚRSULA: Su hermanito estuvo enfermo desde que nació, y, en ese tiempo, sus padres lo cuidaron
mientras Elisa vagabundeaba por ahí, sacaba malas calificaciones y se convertía en una mala
compañía. Luego se fue a vivir con sus abuelos hasta que murió su hermanito y Elisa volvió con sus
padres. No creo que ella se pusiera muy triste por la muerte de su hermanito. Tampoco creo que le
entristeciera la idea de ponerlo en lo alto del montón de significado. Creo que Elisa tenía miedo, más
miedo de sus padres que de todos nosotros.
ELISA: No podemos.
CARLOS: Es una profanación. Vamos a invocar la ira y el castigo de Dios. Los muertos deben
descansar en paz.
OLIVER: Tenemos que ser seis. Cuatro para cavar por turnos y dos para montar guardia.
OLIVER: Para decidir quién va, sacamos una carta de la baraja. Los cuatro que saquen las cartas más
altas van al cementerio. Cuatro, porque supuesto Elisa y yo somos dos de los seis.
ANA: Traje una de mis barajas al día siguiente. Siempre me gustó jugar a las cartas y tenía varias,
elegí una que tenía el reverso negro con un fino borde dorado y casi no las había usado.
ANA: Tenía dos opciones. Apartar un dos de la baraja y metérmelo en el bolsillo y luego
ingeniármelas para cambiarlo por la carta que yo sacara. O marcar una de las cartas del número dos
para poder localizarla en el momento de sacarla, sin que los demás lo notaran. Escogí la segunda.
Porque si antes de empezar el sorteo le daba a alguien por contar las cartas, me descubrirían al
instante. Era más seguro marcarla. Marqué las tres con el número dos. Yo no iba a desenterrar al
hermanito de Elisa en la noche.
ÚRSULA: Al día siguiente, en las clases, había un ambiente extraño. Nadie hacía bromas, nadie
hablaba. Todos tenían nervios.
ANA: Todos, excepto yo, que sonreía tranquila y respondía las preguntas del profesor Serrano.
ISMA: (Mira detenidamente las cartas. Ana mira fijamente las cartas y a Isma. Isma la ve. Se ven.
Tensión. Isma barajea).
ISMA: Bien. Para que no se hagan trampas agarramos, todos, la carta de encima del montón. Dos es
el número más bajo, el as es el más alto. Hagan una fila.
ANA: Dijo algo más, pero yo ya no lo oí. Me quedé helada y creí que me iba a enfermar. ¡Si hubiera
escogido la otra solución, ahora tendría un dos en el bolsillo! Me formé detrás de Úrsula, hice como
si nada.
(La fila avanza, unos gritan de alegría, otros en silencioso, otros apretaban la carta contra su pecho)
ANA: (Sacando su carta) Me di cuenta luego luego que la carta que estaba encima no era un dos.
Pensé hacer algo, pero no pude. (Mira su carta) El as de picas. No me desmayé. Pero ya no tuve
conciencia de nada. Reaccioné hasta que estaba en círculo con los involucrados.
OLIVER: Nos vemos a las once la casa de Ricardo que está cerca del cementerio.
ELISA: A mí tampoco me parece una buena idea. ¿Podría entregar otra cosa? Mi reloj, por ejemplo,
es muy importante, me lo regaló mi papá.
ANA: Creo que tenía miedo de que sus padres lo descubrieran y la mandaran lejos para siempre.
Porque cuando Oliver le respondió que tenía que hacerlo, ella sólo dijo:
ELISA: Esta bien, pero tenemos que recordar con exactitud dónde están plantadas las flores para
ponerlas de nuevo en su lugar.
OLIVER: Isma, tu traes una pala, la otra la tomamos prestada de las herramientas de los papás de
Ricardo. Carlos tú tienes que traer la carretilla de los periódicos, Elisa y Ana una linterna cada una. Yo
llevo la escoba para dejar el ataúd limpio de tierra.
OIVER: Si alguien no viene a la cita, los demás se regresan a sus casas y ese alguien tendrá que hacer
el trabajo solo la noche siguiente.
OLIVER: Está todo. Las dos palas, las linternas y la carretilla ¡Vámonos!
(Silencio)
ANA: El camino al cementerio era empinado y con grava. Tuvimos que dejar la carretilla al lado del
portón. La única luz era la de la luna y una lamparita en entrada de la iglesia.
OLIVER: Elisa y Ana, vayan a montar guardia, una de cada lado. Yo me quedo con las linternas porque
las necesitamos para ver dónde cavar.
ANA: Escuché algo. Como pasos en la grava. No pude ver nada. Lo oí otra vez. Qué miedo. Quería
irme corriendo cuando recordé lo que Oli me había dicho. (Pone las manos en posición y aúlla) Volví
a escuchar el ruido. (Aúlla)
OLIVER: Aparta las ramas a un lado. (Ríe) Es Cenicienta, la perrita de Don Benjamín, está muy viejita.
Después de la muerte de su dueño ya no quiso vivir en otro lugar que no fuera su tumba.
ANA: A Cenicienta no le dio por ladrar, sólo nos miró con interés y husmeó mis piernas. Le acaricié la
cabeza y volví a mi puesto.
OLIVER: (Silba) ¡Terminamos de cavar! Pero… hay un problema, regresamos toda la tierra al hoyo,
pero sólo se tapó una parte.
ANA: Una ley física que no habíamos aprendido: cuando un cuerpo se desentierra, el nivel de tierra
del lugar que ocupaba disminuirá proporcionalmente al volumen del susodicho cuerpo.
ANA: Podemos meter algunas lápidas de las otras tumbas y echarlas al hoyo, las tapamos con tierra y
ya. El enterrador se va a dar cuenta, pero nunca va a saber que están ahí abajo. Pero tenemos que
acomodar todas las flores tal y como estaban cuando llegamos.
ELISA: Pero vamos a quitar unas que estén más lejos, es más seguro que no nos descubran.
(Los seis sorprendidos, paralizados por lo que hicieron. Se escuchan las campanadas. Luego silencio.
Se miran nerviosos)
ANA: Lo levantaron entre los cuatro. Elisa, que dejó de llorar, iba delante alumbrando con una de las
linternas y yo detrás con la otra.
RICARDO: No es conveniente que mañana en la mañana el enterrador descubra que además de las
dos lápidas, también falta Cenicienta. Seguro solita va a regresar.
OLIVER: El ataúd se quedará al pie del montón porque es muy pesado para subirlo.
ANA: En la escuela, la historia fue susurrada al de al lado, y al otro y al otro, hasta que el profesor
Serrano.
ÚRSULA: El silencio duró un momento hasta que al rato el secreteo empezó de nuevo y el profesor
tuvo que imponerse. Lo que pasó en la noche, en el cementerio se fue agrandando más y más, cada
vez era una noche más oscura y todo más siniestro. Durante los días siguientes, todos en la ciudad
hablaban del vandalismo en el cementerio.
ÚRSULA: Fue Cenicienta la que nos dio problemas. No quería separarse de del ataúd del pequeño
Emilio, de seguro pensaba que contenía los restos de Don Benjamín.
CARLOS: No la podemos sacar, si alguien la ve, van a sospechar de nosotros.
ELISA: Cenicienta está montando guardia junto a mi hermanito y ya siento que la quiero. Yo me
comprometo a sacarla todas las noches a pasear para que se distraiga un poco. De todas maneras, a
mis padres no les preocupa mucho si estoy fuera hasta tarde. Hay otra cosa, me toca escoger a mí y
quiero el pelo de Úrsula en el montón.
ANA: (Aguantándose las ganas de llorar, se voltea). Cortarle el pelo a Úrsula era peor que cortárselo
a Sansón. Sin su pelo, significaba que ella ya no sería Úrsula. Y pensé que por eso su pelo era parte
de lo que importaba, pero no me atreví a pronunciarlo.
ÚRSULA: (Deja de llorar. Siente rabia, luego, tranquila y sonriente, pero con los dientes apretados, a
Hussain)
ÚRSULA: Pero no era de Oli o del gran Hans de quien tenía miedo. De quien tenía miedo lo
descubrimos después de que llorando entregara su alfombra de rezos y luego no fuera a la escuela
durante una semana. Cuando volvió, todo su cuerpo era de color azul, amarillo y verde, y tenía un
brazo roto. No era un buen musulmán, había dicho su padre, y le había dado una golpiza. La golpiza
no fue lo peor.
Lo peor fue no ser un buen musulmán.
HUSSAIN: (Destruido, arrastrando los pies y con la cabeza gacha, ni se defendía si lo molestaban) Yo
no quiero decir quién será el siguiente. (Mueve la cabeza con tristeza)
(Pausa)
ÚRSULA: Tardó dos días en llevarla al montón de significado. Si hubiéramos sabido que esto de la
bicicleta enojaría tanto al gran Hans, le hubiéramos rogado a Hussain que le pidiera otra cosa.
SOFI: Pero no lo sabíamos. Yo fui una de las que más presionó para que entregara la bicicleta. No
debí haberlo hecho.
ANA: Casi no soy capaz de explicar lo que Sofi debía entregar. Era algo que sólo un chico podía haber
pedido, todas intercedimos por ella.
ÚRSULA: Ella no dijo prácticamente nada, sólo no y no y no, movía la cabeza una y otra vez.
ANA: El gran Hans fue despiadado. Y tuvimos que darle la razón en eso de que los demás habíamos
sido inflexibles cuando él tuvo que entregar la bici.
HANS: ¿Cómo pueden saber que mi bici amarillo neón no significa lo mismo para mí que la inocencia
para Sofi?
ANA: A pesar de la aversión que sentimos, acordamos que el gran Hans la “ayudaría” en la entrega
esa misma noche en la bodega.
ANA: Ese día fue horrible. Sofi estaba pálida, sentada en su silla, callada. Las demás, estábamos
aterrorizadas pensando en lo que iba a ocurrirle.
GINA: Ese silencio absoluto, durante una hora, nunca se había visto en nuestra clase. Serrano estaba
a punto de sospechar algo y empezó a decir que nuestro salón se estaba comportado muy raro.
ROSA: Pensamos en el inicio de todo y en cómo Pedro nos gritaba sin parar subido en el ciruelo,
mañanas y tardes cuando pasábamos enfrente. No sólo nosotros íbamos a acabar mal de la cabeza,
él mismo enloquecería si no conseguíamos pronto que bajara del árbol.
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PEDRO: Los chimpancés tienen el cerebro y el ADN casi igual al nuestro. No tiene nada de especial
eso de ser una persona. Hay ocho mil millones de personas en la Tierra. Son demasiadas, pero en el
año 2050 seremos nueve mil setecientos millones. ¡Lo mejor que podemos hacer para el futuro del
mundo es morirnos!
ANA: No sabemos exactamente qué sucedió esa tarde cuando el gran Hans ayudó a Sofi a entregar
su inocencia.
ANDY: Al día siguiente sólo había un poco de sangre y algo de mucosidad en un pañuelo a cuadros
que estaba en todo lo alto del montón de significado
ELISA: Sofi caminaba de forma rara, como si le diera mover las piernas.
MILI: Pero estaba muy orgullosa e inaccesible, mientras que el gran Hans corría a su alrededor como
si intentara complacerla.
ÚRSULA: Andaba por ahí como si hubiera descubierto un secreto terrible, pero le había dado acceso
a la clave de algo de enorme significado.
ANA: Sólo faltaban tres entregas para poder enseñarle a Pedro el montón de significado.
ISMA: Entonces él nos prometería que nunca más se iba a quedar sentado en el ciruelo gritándonos:
faltaban el piadoso Carlos, la guapa Rosa e Isma.
ANA: Jesús clavado en la cruz no sólo era el Todopoderoso del piadoso Carlos, era también lo más
sagrado de la iglesia de nuestra ciudad.
DANI: Colonia.
QUIQUE: Pueblo.
ANA: La iglesia era lo más sagrado de la ciudad. Por lo tanto Jesús clavado en la cruz era lo más
sagrado que podíamos imaginar, creyéramos o no creyéramos en él.
ÚRSULA: Jesús clavado en la cruz era una figura colgada en la pared detrás del altar. A los niños les
daba un poco de miedo y a los adultos los conmovía hasta las lágrimas.
MILI: Incluso yo, que no creía en Jesús Nuestro Señor, sabía que tenía un enorme significado. Sobre
todo, para el piadoso Carlos.
(Úrsula, Isma, Ricardo y Mili levantan la mano. Les toca ir a la iglesia. Carlos también va)
ISMA: Tú sabes el código del candado, así que puedes venir a rezar a Jesús cuando tú quieras.
Además, lo vamos a devolver a la iglesia lo más pronto posible.
ISMA: Carlos, tú te escondes en la iglesia después de la última misa del domingo, cuando todo esté
solo y en silencio, daremos tres golpecitos a la puerta y luego tres golpes fuertes, esa es la señal.
MILI: En cuanto nos abrió, Carlos se puso a llorar y suplicaba que lo dejaran quedarse en el otro lado,
lejos del Cristo. Yo me quedé con él para que no se escapara, para tranquilizarlo, le dije que muchas
veces había buscado a Jesús Nuestro Señor con mi telescopio, pero no había logrado encontrarlo, no
sirvió de nada
MILI: Me callé porque tenía miedo de que sus chillidos se oyeran hasta afuera.
ÚRSULA: Isma y Ricardo intentaban descolgar a Jesús. Pero estaba bien clavado y no se soltaba.
Estaba tan vacía la iglesia y era tan norme, que de pronto fue como si la figura de Jesús cobrara vida.
Despacio y sin que nadie lo tocara, Jesús se deslizó por sí mismo rechinando y aterrizó en el suelo
con un fuerte golpe, rompiéndose la pierna.
ISMA: No podemos dejar a Jesús allí tirado (Es muy pesado, pero consiguen levantarlo)
ÚRSULA: El piadoso Carlos tuvo que ayudar a llevarlo, no tuvo opción. Ahora eran cinco y, aun así, les
costó arrastrarlo hasta la calle donde estaba la carretilla de los periódicos.
CARLOS: (Todo el camino llorando) ¡No puede ser, no puede ser, yo no hice esto!
MILI: (Casi como rezo) Pues insisto, yo nunca he visto a Jesús Nuestro Señor mirando por mi
telescopio.
ISMA: (Nervioso)
RICARDO: (Tranquilo, hasta que llega y se da cuenta que el candado no sirve) ¡El candado no sirve, el
candado no sirve!
MILI: Ricardo chillaba, aullaba y daba patadas, primero a la puerta y luego a la carretilla, hasta que el
cristo se volvió a caer y se rompió la otra pierna)
CARLOS: (Histérico) Ya no vamos a poder devolverlo a la iglesia cuando convenzamos a Pedro de que
Jesús es parte del significado. No voy a poder aparecer por la casa del Señor nunca más.
RICARDO: Ya pude abrir, con los nervios estaba poniendo mal los números. (Todos, aliviados)
ÚRSULA: En ese momento surgió un nuevo problema. Cuando entraron en la bodega, arrastrando a
Jesús clavado en la cruz, fue Cenicienta, la que se sacó de quicio.
ÚRSULA: Cenicienta ladraba y ladraba e intentaba morderlos cuando acercaban a Jesús al montón de
significado. Tuvimos que irnos y abandonar a Jesús tirado en mitad del piso de la bodega.
CARLOS: Esto no estaba bien, no está bien. (Todos están de acuerdo con Carlos. Cenicienta sigue
ladrando)
ÚRSULA: Nada la hizo callar. No entendíamos porque Cenicienta sentía eso tan feo hacia Jesús.
ANA: Isma y el gran Hans agarraron a Jesús y lo arrastraron hasta el montón de significado. Era
demasiado pesado para subirlo a lo alto, lo recostaron en el montón. ¡Jesús crucificado formaba
parte ya del montón de significado!
ANA: Pero Cenicienta no es de nosotros, tal vez significa más para Elisa, pero ya entregó el ataúd de
su hermanito. Sólo faltaban la guapa Rosa e Isma.
ÚRSULA: En realidad sabíamos porqué. Desde que pusimos a Jesús en el montón de significado,
Cenicienta no dejaba de ladrarle y lo veía como si fuera una amenaza.
ISMA: Tienes que escoger algo que tenga significado para la guapa Rosa o para Isma.
ROSA: (Llorando) ¡Por favor no, me voy a desmayar, me puede dar un ataque epiléptico!
ELISA: (Llorando)
ANA: Siempre sospechamos que a Elisa no le había dolido su hermanito muerto, pero la cabeza de
Cenicienta sí que le dolió.
ÚRSULA: El padre de Isma era carnicero y logró sustraer un cuchillo de cortar carne recién afilado.
Fue muy rápido, más de lo que habíamos imaginado. La cabeza de Cenicienta nos miraba enojada
desde encima de todo el montón, mientras su cuerpo seguía junto al ataúd del pequeño Emilio,
ahora más rojo que blanco.
ANA: La guapa Rosa dijo que estuvo a punto de desmayarse, que había sido más que repugnante y
que había apagado la luz para no ver la sangre. Pero cuando vio el ataúd con la sangre y el cuerpo de
Cenicienta sin cabeza, se desmayó.
ISMA: ¡Quién hubiera creído que vivía una asesina dentro de la guapa Rosa! (Ríe)
ANA: Quizá Isma no se hubiera reído tanto si hubiera sabido lo que pediría la guapa Rosa.
ÚRSULA: No puedes pedir eso. Isma toca la guitarra y canta las canciones de los Beatles tan exactas
como las originales, y no va a poder tocar sin el dedo, por eso no puedes pedírselo.
ROSA: Sí puedo.
ÚRSULA: No puedes.
ROSA: Sí.
TODOS: No.
(Lo repiten muchas veces, Rosa, derrotada. Todos pensando que habían ganado)
ANA: No pudimos responder que no, pero un dedo, no era algo que pudiera pedirse.
SOFI: Todos tienen lo que pidieron. Y si la guapa Rosa quiere el dedo índice de Isma, debe poder
obtenerlo.
ANA: Al final accedimos, porque de todas maneras, pensamos, ninguno de nosotros querría cortarle
el dedo a Isma.
SOFI: Yo lo hago.
ANDY: Pensamos que, en realidad, la que le cortó la cabeza a Cenicienta había sido Sofi, pero no lo
dimos, no estábamos seguros.
VALERIA: Estábamos contentos porque el montón de significado estaba a punto de ser completado.
ÚRSULA: Si Isma no hubiera sido el último, tal vez le hubiéramos perdonado el dedo.
MIKE: ¿Quién sabe lo que podría ocurrir después? De todas maneras, ésa no es toda la verdad.
GINA: La verdad es que, si Isma no hubiera sido el líder de la clase, el que lo decidía todo y tocaba la
guitarra y cantaba las canciones de los Beatles cuando le daba la gana, le hubiéramos perdonado el
dedo.
DANI: Pero tal y como estaban las cosas no había nada que hacer.
INGRID: Primero Sofi le corta el dedo, le hacemos un vendaje para cubrirlo y por último el piadoso
Carlos lo lleva a su casa en la carretilla para que lo lleven a urgencias.
FEDE: Al día siguiente vamos por Pedro para que vea el montón.
ANA: Limpiamos la bodega para estuviera lista. (Todos acciones de limpiar) No pudimos hacer nada
con el olor que había empezado a despedir el montón de significado.
ÚRSULA: El hedor me hizo recordar algo que Pedro había gritado unos días antes.
PEDRO: ¡Un olor nauseabundo es tan aceptable como un buen olor! Es a podrido a lo que huele. Y
cuando algo se descompone se está convirtiendo en algo nuevo. Y lo nuevo que se crea huele bien.
Por eso no hay diferencia entre algo que huele bien y algo que huele mal, los dos forman parte del
eterno carrusel.
VALERIA: Le dimos la razón a Pedro: algo que olía bien pronto se convertiría en algo que despediría
un olor nauseabundo. Y algo que olía mal iba en camino de convertirse en algo que olería bien.
TODOS: (Silencio)
ISMA: Le voy a decir a los adultos ¡Les voy a decir! ¡Les voy a decir! ¡Les voy a decir!
OLIVER: ¡Cállate o te madreo! (Isma no hace caso, Oliver le pega. Ricardo detiene a Oli porque Isma
no se calla).
ANA: El sábado, al cinco para la una, apareció Isma (Camina lento, se tambalea)
ANA: Sentimos muy feo, porque era el líder de la clase y no dejaba de gritar y retorcerse.
SOFI: Es la una.
ISMA: (Se queja y rueda por el piso. Hans y Ricardo forcejean con él. Entre todos lo cargan)
SOFI: (Tranquila, fría) Si no quieres poner el dedo, te lo voy a cortar en la posición en que lo tengas.
ANA: Había algo de horrible en esa tranquilidad. Aun así, nos la contagió a todos.
ÚRSULA: El cuchillo traspasaba el dedo rechinando tan horriblemente que nos quitó el aire.
(Silencio)
ANDY: Después, Isma gritó tan fuerte que nunca habíamos oído algo similar. Nos tapamos los oídos y
aun así era insoportable.
ÚRSULA: Sofi apretó el cuchillo cuatro veces; era muy difícil acertar con él moviéndose tanto. La
tercera y la cuarta vez miré. A pesar de todo era interesante ver cómo el dedo se convertía en una
hilacha y un muñón. Después todo se cubrió de sangre.
ANA: A la guapa Rosa la habíamos mandado afuera porque hubo mucha sangre.
ANA: Isma lloraba tanto que casi no podía tomar aire para respirar y había aparecido una gran
mancha marrón y maloliente por detrás de su pantalón.
ÚRSULA: Quién sabe qué hubiera pasado si Isma no le hubiera dicho todo a sus padres. La policía fue
a la bodega antes de que lleváramos a Pedro.
ANA: El informe decía que además de unos alumnos de quinto, encontraron un maloliente montón
con un contenido singular y macabro; un perro decapitado, un ataúd de niño, posiblemente con
contenido, un dedo sangrante, una figura de Jesús víctima de vandalismo, una bandera, una
serpiente sumergida en formol, una alfombra de rezos, un telescopio, una bicicleta amarillo neón,
etcétera.
ÚRSULA: Fue el «etcétera» lo que nos ofendió. Como si se pudiera reducir el significado a un
«etcétera».
CARLOS: A la mayoría nos pusieron arresto domiciliario, algunos recibieron una golpiza
ELISA: Quique chilló y dijo que todo fue culpa nuestra, y que él no quiso participar en nada. Ni
siquiera en lo de la serpiente en formol.
ANA: Después de regañarnos sin interrupción durante treinta y ocho minutos, el profesor Serrano
golpeó su mesa y preguntó qué provecho habíamos sacado de todo eso.
SOFI: Significado. Ustedes no nos han enseñado nada. Así que lo aprendimos solos.
RICARDO: Dicen que en el despacho del subdirector ella sólo repitió la misma palabra, a pesar de
que le puso otro castigo y la regañó tan fuerte que se oyó hasta el patio de la escuela.
ANA: Cuando Sofie volvió a entrar en la clase, tenía una luz extraña en los ojos.
ERIK: Algunos querían que contáramos toda la historia y dejáramos claro que Pedro tenía la culpa de
todo y después devolviéramos las cosas a su lugar de origen.
FEDE: Así tal vez me den permiso para izar la bandera de nuevo.
SOFI: (Escupe a los pies de Carlos. Todas la respaldan) ¡Gallinas! ¿Tan fácil se dan por vencidos?
ELLOS: (Agachando la cabeza)
SOFI: ¿Acaso no se trata de significado lo que tenemos en la bodega? (Lo mira a los ojos) ¡Si
renunciamos al significado, no nos queda nada!
SOFI: ¿Estamos de acuerdo? (Los mira detalladamente con intención) ¿No es el significado más
importante que todo lo demás?
SOFI: Queda un problema por resolver ¿Cómo hacemos que Pedro vea el montón de significado?
ANA: La policía selló la bodega y el montón de significado como pruebas del caso.
SOFI: La bodega tiene una ventana en el techo, al otro lado de la calle. La policía no hace guardia ahí.
Con una escalera, podremos entrar.
RICARDO: Yo no quiero provocar a mis papás, están muy enojados. Pero tal vez podríamos pedirle a
Pedro que vaya solo a la bodega y vea todo.
INGRID: ¿Y si algún periódico local publicara una historia sobre nosotros y el montón? Seguro que le
daría curiosidad y lo vería.
OLIVER: Pero, ¿cómo le hacemos para que el periódico hable de nosotros? La policía mantiene en
secreto lo de la bodega y nuestros nombres porque somos menores de edad.
ELISA: Llamamos al periódico fingiendo ser ciudadanos escandalizados que saben de la profanada
figura de Jesús, etcétera.
ANA: Sí, es horripilante… En la bodega abandonada. Y dicen que hay un grupo de jovencitos que
reunieron todas esas cosas, o cómo llamarlos… objetos, porque se dedicaban a juntar significado. Sí,
eso de la bodega debe de ser algo parecido a ¡un montón de significado! (Toma aire).
ÚRSULA: Investigaron y días después pudo leerse en el periódico local que “los demonios habían
encontrado el camino a una bodega abandonada.”
OLIVER: La página tres contenía una detallada descripción del montón de significado.
RICARDO: No dijeron nuestros nombres, sólo que se sospechaba de uno de los grupos superiores de
la Escuela Preparatoria.
ANDY: En la escuela nos paseábamos dándonos aires de importancia para que a los de los otros
grupos les quedara claro que sabíamos algo que ellos no. Muchos intentaron hacernos hablar, pero
lo único que les decíamos era que habíamos encontrado el significado.
SOFI: Si alguien les pregunta algo, sólo deben responder con la palabra significado y nada más.
¡Hemos encontrado el significado! A los profesores y a nuestros padres y a la policía y a todos los
que nos preguntaban por qué.
ANA: Y también fue lo que respondimos a los grandes periódicos cuando aparecieron.
ÚRSULA: Periódicos de todo el país, locales, de las ciudades, de todos lados. Revistas y canales de
televisión. Y quedaron divididos en dos.
MILI: Los primeros estaban de acuerdo con El Informante: éramos unos agitadores ingobernables y
deberían encerrarnos en un correccional.
GINA: Los segundos, para sorpresa nuestra, hablaban sobre arte y el sentido de la vida. El debate a
favor y en contra se puso muy bueno.
ANA: No entendíamos la intensidad de la furia y las palabras de unos y de otros. Llegaron personas
de todo el país.
ÚRSULA: La furia y las palabras a favor y en contra hacían crecer la importancia del montón de
significado.
ANA: Y con toda esa prensa y las visitas de los críticos de arte, de gente refinada y de personas
comunes y corrientes, la policía tuvo que abrir la bodega y dejar visitar el montón de doce a cuatro
todos los días.
ÚRSULA: Ahora sería más fácil para Pedro ver el montón de significado.
ANA: Lo que no teníamos calculado era que Pedro no quería.
PEDRO: Nada importa, y no vale la pena preocuparse por nada. Tampoco por su montón de
chucherías.
HANS: Lo amenazamos.
ROSA: Le rogamos.
ANA: Cada que le decíamos algo, la respuesta era solo una: ¡No!
CARLOS: Todo lo que hicimos no sirvió de nada. Tampoco servía de nada que cada vez más personas
pensaran que el montón significaba algo, ni que ya no nos vieran tan feo ni nuestros padres, ni los
profesores, ni la policía.
OLIVER: Ni que llegara prensa de otros países y de otros continentes. Prensa de todo el mundo que
nos convirtió en algo.
ANA: Nos tomaban fotos. Los fotógrafos nos perseguían. Los periodistas tocaban día y de noche
nuestras puertas, y en los canales de televisión de muchos países, estaba la fachada de nuestra
escuela y nos filmaban cuando entrábamos o salíamos.
ÚRSULA: Hasta Isma estaba satisfecho y levantaba valiente el muñón vendado mostrándolo a todos
los fotógrafos para que la falta del dedo índice pudiera ser inmortalizada en todos lados.
ELISA: Pero también periodistas y fotógrafos iban a la bodega para tener la mejor perspectiva de
nuestro montón de significado, que empezaba a ser del dominio público.
PEDRO: ¡Todo esto ya sucedido antes! Hoy esto es una noticia, pero el mes que viene se va a olvidar
y el mundo estará en otro lugar.
ANA: Pero Pedro también formo parte del significado y de la fama. Ya no nos importaba ni eso ni que
no quisiera venir a la bodega a ver el montón de significado.
ÚRSULA: Y un día… nos invitaron a un show de televisión en Estados Unidos. Todos discutían el
punto de si se nos debería autorizar a viajar o no.
HANS: A los que estaban en contra del significado, del montón y nuestro, no les hacía falta ni
preguntárselo.
OLIVER: Los demás estaban orgullosos de la invitación, de nosotros y del significado. La mayoría
apoyaba el significado.
VALERIA: Pero a pesar de eso nos prohibieron hacer el viaje porque temían por nuestra seguridad.
PEDRO: ¡Ja! ¡Como si la prohibición de que hagan el viaje tuviera algo que ver con su seguridad! Si se
van, se va la prensa y los curiosos y se llevan todas las ganancias. ¡Ja, ja! ¿Por qué son tan tontos?
(Ríe)
ÚRSULA: El que ríe el último ríe mejor. Si el significado no puede ir al show, el show irá al significado.
PEDRO: ¡Sí, totalmente cierto! ¡El que ríe el último ríe mejor! (Ríe)
ANA: Pedro tuvo razón, porque, aunque el montón de significado fuera importante, la presentadora
era más importante y no podía venir.
INGRID: Lo peor fue que nos hizo pensar que el significado es relativo y por tanto vacío de
significado.
ÚRSULA: Era maravilloso ser famosos y tener fe en el significado. Fuera de eso, ya no existía más que
el exterior y la nada. Por eso nos dábamos tanta importancia, como si realmente hubiéramos
encontrado el significado y no dudáramos de lo que era.
ANA: Era fácil fingir. Ganamos la batalla sobre el significado en la prensa local y mundial. Lo raro fue
que esa victoria se sintiera como derrota.
ÚRSULA: Fue un gran museo de New York el que decidió todo. Su nombre eran puras abreviaturas
que sonaban a algo que un niño no podría pronunciar con claridad. Sonara como sanara nos ofreció
tres millones y medio de dólares por el montón de significado.
ISMA: De pronto todos supimos que el montón de significado era una obra de arte y que sólo
ignorantes no iniciados podían sostener lo contrario.
ANA: Tres millones y medio de dólares era mucho dinero, pero ni siquiera teníamos plena conciencia
de lo que era.
ÚRSULA: Contratamos un abogado para representarnos, pedimos tres millones seiscientos mil
dólares por el montón de significado.
SOFI: Nunca hay que vender más barato si se puede vender más caro.
ANA: Pedimos tres millones seiscientos veinte mil dólares, el extra era para pagar a la iglesia por un
Jesús crucificado nuevo porque ése ya no podíamos devolverlo. El museo aceptó, en cuatro semanas
se lo llevarían.
ÚRSULA: La gente del museo y sus abogados se fueron, también la prensa mundial y nacional.
ANA: Encontramos el significado y con él el sentido de todo.
MILI: Todos los expertos declararon lo magnífico que era nuestro montón de significado.
DANI: Y aun así parecía que ya no le interesaba a nadie. No lo entendíamos. O el montón tenía
significado o no lo tenía.
ANDY: Si ya todo el mundo se había puesto de acuerdo en que lo tenía, no podía dejar de tenerlo.
MIKE: No lo platicamos entre nosotros. Sólo se notó porque desapareció la sonrisa de nuestras caras
y la reemplazamos por una máscara parecida a la de los adultos.
ROSA: Eso nos revelaba, tal vez, que quizá no hubiera mucho que importara.
SOFI: Yo resistía.
ANA: Sofi era lo único que nos impedía darnos por vencidos. Y darle la razón a Pedro.
ÚRSULA: íbamos a pasar de año, íbamos a tener nuevas materias. Cómo demonios lo haríamos
teniendo a Pedro recordándonos que las cosas no tenían sentido.
ROSA: ¿Qué significado tenía la primavera si pronto llegaría el otoño y todo lo que brotaba se
marchitaría?
RICARDO: Cada vez que sonrío me llega el pensamiento de cuántas veces lo haré con esta misma
boca, estos mismos ojos, hasta que un día ya no se abrirían más.
CARLOS: Y entonces otros llorarán y reirán hasta ser también ellos enterrados bajo tierra.
MILI: Sólo el paso de los planetas por el cielo parece ser eterno.
PEDRO: El universo se comprime hasta que un día va a colapsar todo, un Big Bang a la inversa. Todo
quedará tan reducido y apretado que será como nada. No existe nada que resista.
ANA: Y también por qué los adultos se veían como se veían. Aunque hubiéramos jurado que nunca
nos pareceríamos a ellos, había ocurrido. Y ni siquiera habíamos cumplido los dieciocho.
PEDRO: ¡Esto es el futuro! (Manotea como si mostrara que todo estaba hecho y no quedaba nada
para nadie que no fuera la falta de sentido)
PEDRO: Tonterías ¡No hay nada que pueda convertirse en algo! Porque nada importa.
SOFI: ¡Existen muchas cosas que importan! (Le tira piedras) Ven a la bodega y verás las cosas que
tienen significado.
ANA: Para Sofi el montón de significado era el significado. Más bien para ella significaba algo que
para nosotros ya no.
PEDRO: ¡Sus chucherías no significan nada! De otra manera la prensa mundial se hubiera quedado y,
gente de todo el mundo vendría.
PEDRO: ¡Si su montón de basura tuviera el más mínimo significado, no sería yo el que no quisiera
reconocerlo! Pero no lo tiene porque de otra manera no lo hubieran vendido nunca.
SOFI: (Llorando)
ÚRSULA: Faltaba una semana. Una semana para que Pedro tuviera la razón en todo.
ANA: Los demás, nos habíamos dado por vencidos, pero, aun así, sería insoportable que Sofi se
rindiera. Pero Sofi no se rindió. Sofi perdió el juicio.
SOFI: (Se pone mal, avienta cosas, grita, corre, se cae al piso. Oli y Hans la detienen)
ANA: Era un día antes de que viniera el museo a empaquetar el montón de significado y llevárselo.
ANA: Yo sabía que Sofi tenía razón. Vender el montón de significado hizo que perdiera su significado.
Si es que lo había tenido alguna vez.
OLIVER: ¡Ya lo hicimos y por eso ya no existe! (Con rabia, dejando ver que fue un error)
SOFI: ¡Si el montón no significa nada, entonces Pedro tiene razón y no hay nada que importe! ¡Nada!
ANA: En ese momento supe que tenía que ir por Pedro. Corrí. Corrí como nunca. No sabía qué le iba
a decir a Pedro, sólo sabía que lo necesitaba y tenía que llevármelo. Llegué, me detuve, no podía
hablar.
ANA: Pedro fue por su bici. Cuando llegué a la bodega la bici estaba tirada él no estaba. Había un
silencio de muerte. Abrí y una imagen horrible apareció ante mí. Todos rodeaban a Pedro.
PEDRO: ¡Maldita sea, son una bola de idiotas! ¡Si no hay nada que importe, no hay nada por qué
enojarse! ¡Y si no existe nada por qué enojarse, tampoco existe nada por qué pelear! ¿Qué están
haciendo? (Mira el montón y se ríe burlón) ¿Se pelean por ese montón de basura? (Mira el montón
con desdén y se fija en la tela. Termina por mirar todo detalladamente) ¿Por qué esa tela?
PEDRO: (Mirando a todos, como teniendo consciencia) ¡Ah, sí, se trata de significado! (Zarandea a
Sofi hasta que deja de gritar) ¿Y por eso lo vendieron?
SOFI: Significado.
PEDRO: ¡Significado, ja! Si este montón de basura ha significado alguna vez algo dejó de hacerlo el
día en que les pagaron por él. (Ríe) ¿Cuál es el precio por Oscarito, Gina? ¿Cuál es?
PEDRO: ¿Y la alfombra de los rezos, Hussain? ¿Ya no crees en Alá? ¿Cuál es el precio de tu fe? Y tú,
Isma, ¿por qué no dejaste que te cortaran toda la mano si, de todas maneras, has mandado tu dedo
al diablo y lo has vendido al mejor postor? Y tú, Sofie, ¿qué te queda después de venderte a ti
misma?
ANA: Pedro había ganado. Pero entonces cometió un error. Nos dio la espalda.
SOFI: (Se lanza sobre él. Los demás lo piensan, pero hacen lo mismo)
(Cada uno le grita una frase: Tu nos arrebataste el montón de significado. Tú tienes la culpa de todo.
Por tu culpa Isma perdió el dedo. Y Cenicienta está muerta. Y yo profané a Jesús. Perdí mi inocencia
Yo perdí la fe).
ÚRSULA: Yo lo ví, aunque no fue lo que le dije a la policía. Estaba desfigurado con el cuello colgando
hacia atrás, azul y con la cara hinchada. La sangre le brotaba por la nariz y la boca. Tenía los ojos
cerrados, pero el izquierdo, hinchado. Su pierna derecha parecía rota porque estaba en un ángulo
antinatural, y su codo izquierdo estaba doblado en sentido contrario.
MILI: La bodega ardió toda la noche y también un poco a la mañana siguiente. Después todo acabó.
ÚRSULA: Yo llegué por la mañana, la mayoría ya estaban allí. Nos saludamos, pero no hablamos
entre nosotros. (Mirando todo)
RICARDO: Quedó un edificio con humo destruido por el incendio. Todo era ceniza.
ÚRSULA: Nadie dijo nada. Ni a los padres, ni a la policía, ni al Informante, ni a la gente del museo. La
prensa mundial no apareció. No preguntamos por Pedro, pero pasó poco de tiempo para que se
relacionara su desaparición del día anterior con el incendio de la bodega.
SOFI: Encontraron sus restos carbonizados allí. Cerca de lo que una vez fue el montón de significado.
ISMA: La policía tuvo la teoría de que Pedro había incendiado el montón de significado y la bodega
porque sentía envidia de que nosotros habíamos encontrado el significado y nos habíamos vuelto
famosos.
HANS: Simplemente era triste que él mismo hubiera quedado atrapado en el fuego.
ROSA: Perdimos el dinero del museo porque a nadie se le había ocurrido asegurar el montón de
significado. Pero no llorábamos por eso. Llorábamos porque era todo muy triste y muy bello, con
todas esas flores y también las rosas blancas de nuestro salón.
ELISA: Lloramos porque habíamos perdido algo y alcanzado otra cosa. Y porque hacía tanto daño
perder como ganar y todavía no podíamos poner en palabras lo que habíamos ganado.
OLIVER: Después de que muchas personas dijeran un montón de cosas bellas sobre un Pedro que no
habíamos conocido, nos fuimos a la bodega.
SOFI: Algo nos decía que no era apropiado reunirnos ese día allí. Pero a nosotros nos parecía que sí
lo era.
DANI: Había dejado de salir humo del edificio. Sólo quedaba ceniza y trozos de ladrillos
carbonizados, fríos con tonos blancos, grises y negros. Donde había estado el montón de significado
parecía que la capa de ceniza era un poco más gruesa, pero era imposible saberlo. Nos ayudamos a
quitar vigas y restos del techo derrumbado. Fue trabajo duro y sucio. Casi no hablamos.
HUSSAIN: En los basureros de al lado encontramos botellas vacías, vasos de plástico y cajas de
cerillos, Sofi fue corriendo a casa para recoger lo que pudiera, para que cada uno tuviera un
recipiente.
ELISA: Con las manos juntamos la ceniza. Lo que quedaba del significado.
SOFI: Necesitábamos guardarlo con todo el corazón, porque, aunque Pedro ya no estaba en el
ciruelo, gritándonos, nos parecía seguir oyéndolo cada vez que pasábamos por allí.
PEDRO: (Sentado en proscenio, lejos del grupo) Si es tan fácil morir, es porque la muerte no tiene
ningún sentido. Y si la muerte no tiene ningún sentido, es porque la vida tampoco lo tiene. ¡Que se
diviertan!
ANA: Ese año nos fuimos a escuelas más grandes, al norte, sur, este y oeste. Y Sofie a un lugar donde
se protege a la gente como ella, de ellos mismos. Nunca más fuimos compañeros de juegos ni nos
reunimos ni nos vimos, excepto si nos encontrábamos en calle por casualidad y no se podía evitar.
ANA: Yo todavía conservo la caja de cerillos llena de ceniza del montón de significado. De vez en
cuando la tengo entre mis manos y la miro. Y cuando abro con cuidado esta vieja caja de cartón y
veo la ceniza gris de su interior, siento la misma rara sensación en el vientre. Y aunque no pueda
explicar de qué se trata, sé que es algo que tiene significado.
Y sé que con el significado no se juega.