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Guillermo de Saint-Thierry - de La Contemplacion de Dios

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~@NTENP~UON
DE DIOS
IX NATvRJ\LEZA v
D1GNIDZ\D ~AMOR

ll\ORl\GON

1
PADRES CISTERCIENSES
Publicaci6n del Monasterio Ntra. Sra. de los Angeles
Casilla 34 - 7300 Azul - Argentina

1976
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CON LAS DEBIDAS LICENCIAS

PUEDE IMPRIMIRSE

t Mons. Manuel Marengo

Azul, 10 noviembre 1975.

Diagramó: Monjas benedictinas de Sta. Escolástica

A ti María
Virgen y Madre
Madre de la Misericordia
rnonastér\o
-\[Link] Y Madre nuestra

tAZUl..l 50 ,,-
Señora del cielo y

S\bliD1'6C6 ,, 'i Jardín de delicias


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Alegrta del Ctster
Por quien todo lo recibimos

Queda hecho el depósito fijado por ley l l.723

@ Monasterio Ntra. Sra. de los Angeles


Azul • Argentina

IMPRESO EN ARGENTINA

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Contenido

Dedicatoria ................................................ 3
Contenido ................................................. 5
Presentación .......................................... ..... 7
Nota del Editor ............................... . 9

GUILLERMO DE SAINT - THIERRY


por el P. Robert Thomas OCSO 13

DE LA CONTEMPLACION DE DIOS
Introducción, traducción y notas, por Hna. Ma. Es-
tefaní a Tamburini OSB de Sta. María Madre de la
Iglesia, Uruguay . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29

DE LA NATURALEZA Y DIGNIDAD DEL AMOR


Introducción y notas según el P. Robert Thomas,
traducción por las Monjas benedictinas de Sta. Es-
colástica, Argentina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77

LA ORACION DE DOM GUILLERMO


Introducción, notas y traducción por un monje de
Azul . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 163
SIGLAS 24
INDICE BIBLICO ........................................... 175
INDICE GENERAL •. . •. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . •. . . . . . . . . . . . . . . 183

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Presentación

Me es mu.y grato expresar aquí mi completo 'ªPº•


yo a esba serie de traducciones de los Padres cister-
cienses. Hace mucho tiempo que nuetStras casas ,de
habla española sienten la necesidJ11Jd de Urn mayor co11-
tacto [Link] las fuentes de nuestra espiritualidad monás-
tica, pero Lais [Link].s inherentes a su traducción
y publicación han impedido en gran medida este de_
sea:do encuentro. La traducción casi [Link] de las
obras de San Bernardo en la Biblioteca de AJUtores
Cristvanos, y algunas .otras de San E'lredo ide Rieva-
ulx, y Guillermo de Saint-Thierry, no han hecho .má.s
que aumentar el deseo de nuestros monjes y monjas
por una serie de traducciones de las obras de nuestros
P0;dres.
Por eso, junto al de muchos otros, q1uiero ofrecer
mi personal agradecimiento ia la Comunida,d de Azul,
Argentina, por haberse responsabiliizado por este pro-
yecto. La ayuda de algunos bienhechores y de mu~
chos monjes y ·monjas, t11Jnto cirstercienses como 'be-
nedictinos, en América Latina Y España lo ha he-
cho una realiicfud en este momento, en que tantos jó-
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venes en todas partes del mundo bwscan raíces espi-


rituales más profundas. Nota del Editor
Es mi firme convicción que la tradición espiritual
cisterciense tiene mucho que decir a esva generación
moderna, puesto que nuestros PadreiS ,hacían hincapié
en la necesidad de estudiar al hormbre como realmen_
te es y, en particular, de resolver el pmbfoma del Con esta primera entrega damos comienzo a la serie PADRES CIS·
amor. Otro punto que es importante para el día de TERCIENSES, la cual estará dedicada a la publicación de las obras de
hoy, es SJU gran devoción a Cristo en su humanvdad. los principales autores del "Siglo de Oro" cisterciense -siglo XII-,
cuya experiencia y doctrina espiritual dió peculiar impronta a la enton·
Que Dios continúe bendiciendo los esfuerzos de ces naciente Orden del Cister.
todos foiS que colaboran para llevar a ,cabo estas pu-
Conscientes del paulatino crecimiento del monacato en América La-
blicaciones cistercienses. Y que las riquezas espiritua- tina, de los medios señalados para la adecuada renovación de la vida
les de la doctrina monástica se haga punto de partida religiosa, y recogiendo los legítimos anhelos de tantos monjes y monjas
para un niuevo florecimiento de la espiritualidad cris- de habla española que desean beber de las "propias fuentes", pero que
tiana en todo el mundo. se ven imposibilitados de hacerlo por carecer de textos, o bien de un
insuficiente dominio del latín; todo ello nos ha determinado a traducir y
publicar en nuestra lengua el rico patrimonio de nuestros Padres, a fin
de poner al alcance del hombre moderno lo que en su momento fue
AMBROSIO SouTHEY sustancioso alimento de quienes hicieron de sus vidas una infatigable
Abad General de los
búsqueda de Dios.
Cistercienses Reforma,dos
PADRES CISTERCIENSES desea ser un servicio sencillo y útil para
nuestras comunidades y para todos aquellos que quieran servirse de él.
Basado en los mejores textos latinos existentes, no prete,nde ser una tra·
ducción definitiva de los mismos, pero sí, lo suficientemente buena co·
mo para permitir el trabajo del estudioso, y la adecuada comprensión del
lector no erudito. Su estilo buscará de conformar tanto al lector español
como al latinoamericano; al menos así lo esperamos.

PADRES CISTERCIENSES será deudora de colecciones semejantes ya


aparecidas en francés e inglés, y de las meritorias publicaciones en cas·
tellano que con variada suerte la han precedido. A ellos recurriremos
para ayudarnos en nuestro trabajo, el cual quiere ser también un se,ncillo
homenaje a quienes sortea,ndo innumerables dificultades nos han brin·
dado su talento y las enseñanns de estos autores.
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Justo es decirlo, la [Link] de Nuestra Señora de los Angeles,


de Azul, Argentina, no podría .por sí misma brindar el presente servicio.
A la generosidad de quienes nos ayudarán materialmente, se suma el
inapreciable aporte de monjes y monjas de comunidades latinoaml!l'icanas
y españoles -tanto cistercienses como benedictinas-, si.n el cual PA·
ORES CISTERCIENSES .nunca podría llegar a ser una realidad. Por ello,
la presente serie pertenece a todos aquellos que desean colaborar con
ella, transformándose así, en elocuente gesto de caridad fraterna. Nues·
tra gratitud a todos ellos.

Contando ya en nuestra lengua con las obras de San Bernardo, he·


mos creído conveniente comenzar con el así llamado "teólogo" de la es•
cuela cisterciense: Guillermo de Saint-Thierry; y ello mediante sus prime•
ros escritos espirituales, •siguiendo el orden que presenta el manuscrito
Mazarine 776. A fin de completar lo ya escrito en castellano sobre este
autor, hemos pedido al P. Robert Thomas de Sept-Fons que nos hiciera
una introducción a la persona y obra del santo Abad, procurando trans·
mitirnos el espíritu de Dom Guillermo, que él tan acertadamente ha sa·
bido captar y asimilar luego de haber estudiado y orado sus textos por
tantos años.
El tratado "De la conte·mplación de Dios" ha sido traducido por la
Hna. María Estefanía Tamburini OSB, de Madre de la Iglesia, Uruguay,
siguiendo el texto establecido por Don Jacques Hourlier publicado en
Sources Chrétiennes 61 (bis), (París 1968). Del mismo texto proviene la
traducción de la "Oración de Dom Guillermo". las monjas benedictinas
de Santa Escolástica, Argentina, tradujeron el tratado "De la naturaleza
y dignidad del amor" siguiendo el texto establecido por R. Thoma.s en
Pain de Citeaux 24 (Chambarand 1965).

A todos ellos nuestro más sincero agradecimiento por el trabajo


realizado, como así también a todos aquellos de quienes hemos recibido
oportuna ayuda para la publicación del presente volumen. Confiados a
la benevolencia de los lectores, les encomendamos quieran hacernos lle·
Guillermo de Saint-Thierry
gar sus observaciones en vistas a un mejor servicio.

Por la Comunidad de Ntra. Señora de los Angeles,

EDUARDO GOWLAND, OCSO


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Guillermo de Saint-Thierry

Vida:

Guillermo nació en Lieja (Bélgica) hacia el año 1070


en una familia noble. Su vida la conocemos por pasajes
autobiográficos de sus obras, especialmente en "Medi-
taciones", y por la "Vita Antiqua" escrita por un monje
de Signy en el siglo XII.
Después de sus estudios en Reims, o más proba-
blemente en Laon junto a San Anselmo, ingresó en la aba-
día benedictina de Saint-Nicaise en el mismo Reims. Años
después se traslada a otra abadía benedictina, Saint-
Thierry, a siete kilómetros de Reims. En este monasterio
llega a ser abad en 1121, quedando en dicho cargo has-
ta 1135, año en que presentó su dimisión para entrar en
Signy, la entonces reciente fundación cisterciense de la
abadía de lgny.
Desde hacía mucho tiempo Guillermo deseaba ha-
cerse cisterciense, pero su gran amigo San Bernardo se
había opuesto a su ingreso en Claraval. El abad de Saint-

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P. ROBERT THOMAS OCSO GUILLERMO DE SAINT THIERRY

Thierry era el hombre clave para favorecer la reconcilia- Junto a la Palabra de Dios, los Padres griegos y la-
ción entre cluniacenses y cistercienses. Por fin, luego de tinos han sido fuentes de estudio y oración. De entre los
muchas vacilaciones - como puede verse en su "Medi- primeros hay que destacar a Gregorio de Nisa, Juan Es-
tación XI" - decide vestir la cogulla blanca ingresando coto Erígena y Orígenes; de entre los latinos a San Agus-
en Signy. tín y San Gregorio Magno.

Pronto el ex abad experimentó la dureza de la vi- Si bien sus conocimientos lo destacaron como uno
da cisterciense en esta nueva fundación. Los días se le de los hombres mejor formados de su tiempo, Guillermo
volvieron insoportables; en una de sus oraciones - lla- rechaza toda suficiencia de la inteligencia. Se sabe teó-
mada en nuestros tiempos "Meditación XIII" - la que nos logo, pero por encima de ello es un contemplativo, lo
ha llegado independientemente de su colección de "Me- anima un insaciable deseo de Dios; la ciencia es útil, es
ditaciones" - , nos dice lo terrible que fue esta prueba necesaria, pero por encima de ella hay una realidad su-
para él, la tentación que experimentó para volver sobre perior a la cual sólo se llega por el amor.
sus pasos, y la gracia de fortaleza que le concedió Cristo. Esta búsqueda amorosa de Dios le hace escribir sus
Sus últimas palabras fueron éstas: "Tú, mi Fuerza, sea pensamientos para entregárselos a sus hermanos. Sien-
tu grande gloria la que mantenga mi flaqueza firme a do abad en Saint-Thierry compuso los presentes tratados
tu servicio". "De la Contemplación de Dios", "De la Naturaleza y Dig-
nidad del Amor", y "La Oración".
Guillermo falleció posiblemente a la edad de seten-
ta y ocho años en 1148. Sus restos mortales fueron exhu- Un solo manuscrito -el 776 de la Biblioteca Maza-
mados y colocados en una bóveda del oratorio en 1215, rine de París- nos entrega sus doce "Meditaciones",
lo que para aquella época equivalía a la beatificación. las cuales habrían sido escritas en diversas épocas. Algu-
nas como la XI, sin duda en Saint-Thierry; otras como la
Obras:
IV, en Signy. "No son del todo inútiles para formar la
La esmerada formación de Guillermo queda atesti- oración", nos dice Guillermo; ¡es demasiado modesto!
guada en sus obras, la Sagrada Escritura informa a to- Toda su alma queda reflejada en estas ardientes eleva-
das ellas. Los textos bíblicos aparecen continuamente, Gui- ciones: siente su miseria, teme acercarse a Dios siendo
llermo los ha hecho suyos mediante su contínuo rumiar- impuro, y, sin embargo, hipnotizado, no puede dejar de
los en la Lectio Divina, y en su participación en la Liturgia. volverse, girar cerca de este Rostro a la hora del Señor,

14 15

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1 P. ROBERT THOM<J\S OCSO


GUILLERMO DE SAINT THIERRY

cuando El lo quiera, y descansar en su Faz. Entonces,


personales: "De la naturaleza del cuerpo y del alma", y
verdaderamente ora: "la oración es un descanso del al-
e! "Comentario sobre la carta a los Romanos".
ma iluminada para gozar de Dios, tanto como le es per-
mitido". En 1138 escribió su obra maestra, "Exposición sobre
ei Cantar de los Cantares". Nos dice que para él eso era
En 1111, Ruperto de Deutz - otro liejés - , contem-
"entregarse a un descanso de delicias". Todo en esta obra
poráneo suyo, había escrito un tratado sobre la Eucaris-
e~tá centrado en torno a la unión mística con Dios, nos
tía - "De los oficios divinos" - , el cual había interesa-
habla del "beso del Esposo", su "ausencia", el "coloquio",
do mucho al monje de Saint-Thierry. Algunas de sus ex-
lo fugaz de la experiencia, los peligros que la acechan,
presiones le parecieron un tanto imprecisas, sobre todo
sL: cima, la "unión de espíritu" etc.
las que se refieren a la identificación del Cuerpo de Cris-
to en la Eucaristía con su cuerpo glorioso "que se sien- Esta obra no pudo ser terminada, Abelardo " ... de-
ta a la derecha del Padre". Siendo abad, Guillermo pen- vastaba la cristiandad". Guillermo dió el grito de alarma,
só escribir una carta a su compatriota, quien en esta épo- escribió a Godofredo de Leves y a Bernardo de Claraval
ca también se había convertido en abad (de Tuy o Deutz). suplicándoles que intervinieran componiendo él mismo
Basándose en textos patrísticos se esforzó en hacerlos su "Disputa contra Abelardo".
concordar e interpretar con el debido respeto. Por fin Entre 1140 y 1144 compuso el doble tratado de "Es-
compuso un tratado: "Del Sacramento del Altar". En es- pejo de la fe" y "Enigma de la fe". Varios de los jóvenes
ta obra aborda el tema de la presencia real y la transubs- monjes de Signy fueron discípulos de Abelardo, y ante
tanciación - sin emplear esta palabra, la cual recién se- la disputa su fe vacilaba; a fin de inducirlos a una fe más
rá utilizada hacia 1140- afirmando enfáticamente el sencilla y humilde, Guillermo les dedica estas obras. En
cambio de substancia en la l:ucaristía.
ellas, varias veces aborda el tema de la experiencia mís-
Sin embargo, es sobre todo siendo cisterciense cuan- tica. La fe en su tercer grado es frecuentemente ilumi-
do escribió sus obras principales. Según él mismo lo afir- nada, el alma entonces no siente más las vacilaciones y
ma, escribió para evitar la ociosidad dado que sus en- temores de la razón, gusta más la verdad, el dogma, al
fermedades no le permitían emplearse en el trabajo ma-: cual adhiere con su voluntad: se percibe, por acción del
nual. Así nos ha dejado los comentarios del Cantar de Espíritu Santo, con el sentido del "amor iluminado".
los Cantares en base a compilaciones; dos tratados más Entre tanto, los cartujos de Mont-Dieu, quienes ha-

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ifat!Llidi ... UMll faL . . JL. U1 !IJ!idJU. lb! :U . Ltfa!Jt .. JtJ!i!JJJ]LB9


P. ROBERT THOMAS OCSO
1 GUILLERMO DE SAINT THIERRY

bían acogido al santo Abad como huésped, le pidieron to, por el contrario, no le impide experimentar su miseria.
un escrito sobre la vida espiritual del monje. Vuelto a Desea ver a Dios: "¡Oh Rostro, Rostro! ¡qué feliz es el
Signy, Guillermo les compuso su célebre "Carta a los her- rostro que merece verte y adherirse a Tí! ... Pues escu-
manos de Mont-Dieu", más comunmente conocida por driñando todos los rincones de mi conciencia, ¡sí!, por
"Carta de Oro". Es una sistematización del itinerario de tu gracia, mi único deseo, mi deseo ardiente es ver-
la vida espiritual. Está estructurada en base a tres tipos te!" (Cant.)
de hombres: siguiendo a San Pablo comienza por el "hom- Anhela la visión cara a cara ... "para ver tu Rostro
bre animal" - es decir el psíquico, el sensible - para ter- ai descubierto, me daría seguro a la vida, a la muer-
minar con el "hombre espiritual", pasando por el "hom- te" (Med.). Por ende, desea morir, sólo la muerte le per-
bre racional". Esta obra, durante varios siglos atribuída a mitirá ver a Dios: "Claro Señor, no me atrevo a levan-
San Bernardo o a Guigo, tuvo un éxito extraordinario, sir- tar mis ojos hacia tu Faz - ¡esta Faz que me hace mo-
vió de base para la formación espiritual de innumerables rir de deseos! - por que Tú dijiste a Moisés: "el hom-
generaciones de monjes y luego de religiosos. bre no puede verme y seguir viviendo" - ; ahora bien,
La gran amistad y admiración para con San Bernar- yo querría morir para poderla ver, o verla para mo-
do hizo que Guillermo comenzara entre 1147 - 1148 una rir ... " (Med.)
biografía de su amigo, es la "Vita Bernardi"; pero como Ya que no puede dejar esta vida mortal, al menos
él mismo lo temiera, no tuvo tiempo de concluirla dado pide que pueda morir así mismo aquí abajo, lo que en
que su Dios, a quien tan ardientemente había amado, lo cierta manera le permitiría ver a Dios: "Que olvidando
llamó junto a sí antes que a su héroe. mi pequeñez y pobreza, me eleve y precipite en tus
~ brazos de amor, para ver al que amo, y al amar al que
"¡~
Fisonomía Espiritual: veré, me encuentre bien en Ti, ya que me encuentro tan
a disgusto en mí mismo". (Cant.).
Guillermo ha sido un "hombre de deseos"; dotado
Desea el cielo, desea amar. Toda su "Meditación VI"
de un rico temperamento, sensible y firme a la vez, dis-
trata sobre este tema: el deseo del cielo. Este deseo del
creto y pleno de ardor, persiguió un elevado ideal; bus-
cielo es para amar, dado que él es el lugar del amor com-
có infatigablemente a Dios.
pietamente liberado, desarrollado, en todas sus dimen-
En sus obras lo vemos dejarse tomar por Dios, és- siones. En su vehemente deseo del Amor, invoca al Es-

18 19
P. ROBERT THOMAS OCSO GUILLERMO DE SAINT THIERRY

píritu Santo desde lo más profundo de su corazón: "Llé- Doctrina:


vanos a Ti, Espíritu Santo, Santo Consolador, ... ven pa-
Entre los autores cistercienses de la "edad de oro",
ra que verdaderamente amemos, para que de la Fuen- e:; Guillermo quien ocupa el primer lugar en la construc-
te de tu Amor brote todo lo que sintamos o diga- ción de una doctrina espiritual muy bien ligada y cohe-
mos". (Exp.).
rente. De hecho, todo se liga y encadena: la estructura
Guillermo tiene un alma "ardiente" en el don de del alma -el alma imagen de Dios - , la economía di-
s1 mismo, "un corazón preparado", según la palabra del vina en la salida y retorno del hombre a Dios, los gra-
scdmo, tiene un amor cariñoso por Cristo, el cual queda c:íos de la vida espiritual, el amor como conocimiento,
de manifiesto en textos admirables sobre el costado, la el amor y el Espíritu Santo.
sangre de Jesús, su pasión, y la manera de contemplarla. El alma creada a imagen de Dios: las tres energías
Dijimos que el Santo Abad al mismo tiempo expe- que hacen su esencia - memoria, inteligencia, y volun-
rimentaba su miseria: "A menudo se hace presente a los tad - , son respectivamente atribuídas a las tres personas
ojos de mi espíritu la faz horrorosa de mis pecados, lo divinas ([Link]). Esta imagen estática tenía que brillar,
cual me hace concebir odio hacia mí. - ¡Oh Señor!, qué embellecerse, siendo llevada hacia su creador por la me-
decir de la faz abominable de mi conciencia?" (Med.). moria, el pensamiento contínuo, el amor siempre actual
Esta sincera y ardiente invocación nos entrega lo más ([Link]-Epist.) ¡Lástima! el pecado lo ha deformado to-
hondo de la conciencia de sí mismo: "Dios de mi cora- do: las energías del alma en lugar de volverse hacia Dios
zón, mi parte para siempre, el fin de todos mis deseos, se encorvaron hacia las creaturas; entonces sí, la imagen
y término hacia donde se dirige todo mi ímpetu. Des- estructural del alma, de brillante, dinámica y bella que 1
de hace muchos años me introduje por este sendero, ca- era, desapareció: "Habiéndose despojado de la imagen
mino por donde se marcha en la fe para vivir en recti- del Creador, los hombres se revistieron de otra imagen
tud y así poder alcanzarte, camino donde se aprende a que mira a la tierra; una imagen animal, bestial." (Nat.
purificar el corazón a fin de verte y contemplarte. En es- Cor p.)
te esfuerzo ya he envejecido, y hasta ahora no he hecho Pero Dios tuvo piedad, la Trinidad entró en conse-
neda ... " (AEn.) jo, el Hijo se ofreció para repararlo todo: "La imagen de
Dios, el Hijo, al ver al ángel y al hombre hechos sobre
su propio modelo, es decir a imagen de Dios, parecidos

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P. ROBERT THOMAS OCSO
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GUILLERMO DE SAINT THIERRY

el uno al otro por haber deseado de una manera desor- cia de Dios. En este teri:er estado - el espiritual - , vol-
denada su imagen y semejanza, exclamó: ¡Lástima! ¿será vemos a encontrar su deseo intenso de "ver a Dios".
sólo la miseria la que no será celada?. . . Voy entonces "Ver", es la palabra que más frecuentemente emplea pa-
a mostrarme al hombre en aspecto de hombre despre- ra designar este alcance de Dios, donde "la inteligencia
ciable, el último de los hombres,. . . a fin de que cele e es agarrada más allá de lo que ella agarra". (Exp.); pero
imite en mí la humildad; ésta le hará lograr la gloria ... , tal alcance experimental puede ser comparado a la per-
podrá oir de mí esta palabra: aprended de mí que soy cepción de los otros sentidos, por lo que GuiHermo dirá
manso y humilde de corazón, y encontraréis el descanso que se "toca", se "gusta", se "respira", se "oye" a Dios.
de vuestras almas". El Señor Jesús es el camino, seguir-
le es marchar hacia el cielo: mirarle e imitarle es el me- Cuando el alma alcanza así a su Dios, y es como al-
dio más seguro para volver a encontrar la semejanza di- canzada por El, Guillermo habla del "sentido del amor
vina" <Exp). iluminado". Es por este camino del amor por el que el
Espíritu Santo, el Amor en persona, se infunde en el al-
Aquí se inserta toda la ascesis y, por ende, las tres ma, la invade, la transforma. "Todavía, mientras que se
etapas o estados de la vida espiritual. En el primero - el piensa en Dios o en las cosas de Dios, y la voluntad sube
"estado animal" - es necesario liberarse poco a poco de
hasta volverse amor, el Espíritu Santo, el Espíritu de Vi-
la tiranía de los sentidos, de ahí la necesidad de la mor- da, enseguida, por el camino del amor se infunde y lo
tificación, de la obediencia, ya que la razón en el prin-
"ivifica todo ... ". En estos momentos el Espíritu Santo ama
cipiante no es quien gobierna en él, por esto debe en- El mismo en el alma: "Cuando el espíritu del hombre lo-
tregarse a la dirección de un guía espiritual. El segundo gra la dicha de estarle unido estrechamente, espíritu a
estado - el "racional" - necesita seguir esta labor de
Espíritu, amor a Amor, el amor humano se vuelve de al-
despojamiento; luego por fin vienen las luces divinas,
guna manera divino. En este acto de amor el hombre
las "teofanías", en las cuales la presencia del Espíritu
coopera, pero es Dios quien obra". (Exp.)
Santo es más fuerte y experimentable, y donde la ima-
gen divina es maravillosamente reparada y resplandece P. Robert Thomas, ocso.
con increíble hermosura en el alma.

Guillermo es un místico; para él toda la vida espi-


ritual está orientada hacia este polo que es la experien-

22 23

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Introducción

El tratado de la Contemplación de Dios es una obra


para meditar, no puede ser abordada a la ligera, ni leída
de corrido.
Los temas de esta obra, especialmente el conoci-
miento y el amor de Dios, serán desarrollados luego a
lo largo de todos los escritos de Dom Guillermo. Esta-
mos pues ante un primer brote, apretado, difícil y pro-
metedor.
Teniendo en cuenta el objeto y el estilo nos en-
contramos con dos partes fáciles de distinguir: la prime-
ra, el itinerario del alma hacia Dios, es más vehemen-
te e íntimo. Describe sobre todo el deseo que empuja
a su autor a la contemplación de Dios. La segunda parte,
la Santísima Trinidad fuente de amor, es más didáctica
y más calma.
El comienzo de la obra es casi un invitatorio litúr-
gico que convoca para contemplar a bios en su intimi-
dad, abandonando lo pasajero.
Después Dom Guillermo nos descubrirá su búsque-
da de Dios, sus esfuerzos infructuosos para llegar, más
allá de la contemplación de la humanidad de Cristo, has-
ta la divinidad del Verbo y más allá de las perfecciones

29

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1
INTRODUCCIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY

divinas que revela la consideración del mundo creado, Dios nos amó primero y nos envió a su Hijo que
hasta la misma intimidad de Dios. Si alcanza a veces es- suscitó, especialmente por su Pasión y cruz, el libre don
tas altas experiencias, son muy breves y pronto vuelve de nuestro amor. A esta manifestación externa del amor
a caer dolorosamente en su estrechez. Guillermo es lle- divino responde, en lo íntimo de nuestras almas, la mo-
vado a preguntarse de este modo, sobre la naturaleza ción secreta del Espíritu Santo. Es él quien, dándosenos,
del amor que lo anima y sobre la razón de sus vicisitu- se torna nuestro propio amor, como es amor del Padre
des. Bajo la inspiración divina, descubre la distinción y del Hijo en el seno de la Trinidad.
entre el amor de deseo, ansioso y doloroso, pero meri-
Reformados a imagen de Dios por esta "unitas spi-
torio, y el amor de fruición que goza con la presencia
ritus", conocemos a Dios con un conocimiento experimen-
del Amado. Es la perfección del amor.
tal, por connaturalidad, de un modo que trasciende to-
Aquí se introduce una nueva sección en esta pri- do otro conocimiento.
mera parte. Trata de la perfección del amor, preludian-'
do las consideraciones más metafísicas de la segunda Esta larga meditación termina con una ardiente in-
parte. Esta perfección no es una conclusión ni un límite, vocación al Espíritu Creador.
sino una perpetua superación en Dios. Supone una per- Antes de terminar el tratado, Guillermo aporta to-
fecta unión de amor entre el Creador y la creatura e im- davía algunas cuestiones complementarias: el amor debe
plica honda identidad de voluntades. Es la "Unitas spi- probarse mediante obras animadas por la fe en las que
ritus". Dios sea el principio y el fin. Luego viene una última
La primera parte termina con una oración que re- descripción de la experiencia mística, que lleva al autor
sume a grandes trazos la doctrina de Dom Guillermo so- a insistir sobre su brevedad, su carácter de realidad ina-
bre la naturaleza del amor. sible, su trascendencia con respecto a todo obrar hu-
mano.
En la segunda parte continúa su estudio acerca de
l.;; perfección del amor, pero esta vez aborda la cuestión El tratado termina en un vuelo final hacia Dios,
dE,sde su cumbre. Para captar la unión de amor entre Principio, Sabiduría y Beatitud. Vuelo que culmina en
Dios y el hombre es necesario elevarse hasta el centro una profunda adoración de Dios uno y trino.
del misterio trinitario, hasta la consustancialidad, la "ho-
mousio" de las Personas divinas. Hna. Ma. Estefanía Tamburini, OSB.

30 31

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Empieza el Tratado de Dom Guillermo,
Abad de Saint· Thierry, sobre la
Contemplación de Dios1

I~ PARTE

Prólogo

l. "Venid, subamos a la montaña del Señor, y a


la casa del Dios de Jacob. El nos enseñará sus caminos" 2
Venid: atención, intenciones, voluntades, pensamientos,
afectos, y todo mi interior,3 subamos al monte en que
Dios vé y es visto. 4
Y vosotros: cuidados, solicitudes, ansiedades, tra-
bajos, sufrimientos de la esclavitud, esperadme aquí con
el asno - este cuerpo - , hasta que yo y el niño - m;
razón y mi inteligencia - lleguemos allá arriba y des-

Las siguientes notas están tomadas de: Dom Jacques Hourlier O.S.B.
(Solesmes) - "La contemplation de Dieu", Editions du Cerf, 1968,
-abreviaremos D.J.H.-; de Monjes de S. Isidro de Dueñas, "Carta
de Oro", Studium, 1967 -abreviaremos M.S.l.D.- y de Dom Ro-
bert Thomas OCSO (Sept-Fons) que subsanó, con sus valiosísimas su-
gerencias, muchas de las imperfecciones de nuestro trabajo. A él
pues nuestro agradecimiento como también a D. Hourlier por su
fraternal acogida a la presente traducción y a mi cohermana Agueda
Fernández Alonso por su preciosa ayuda.
2 Is. 2,3.
3 Sal. 102, 1.
4 Gen. 22, 14.

33

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CONTEMPLACIÓN
GUILLERMO DE SAINT THIERRY

pués de haber adorado, volvamos a vosotros. 5


Pero, ¡ay, ay Señor!, ¡qué precipitado, temerario y
Volveremos sí y - ¡ay!- con cuánta prontitud. Nos
dE:sordenado, qué presuntuoso y ajeno a la regla del
separa de vosotros el amor de la verdad 6 ; pero la ver-
Verbo de Vida 1 º y de tu Sabiduría es para el corazón
dad del amor 7 , por el bien de los hermanos, no nos per-
inmundo el querer ver a Dios! Pero tú, soberana Bon-
mite abdicar y abjurar de vosotros. Conviene sin embar-
dad, soberano Bien, Vida de los corazones, Luz de los
go que disminuyáis vuestras necesidades para que no
ojos interiores, a causa de tu bondad, Señor, ten piedad.
nos impidan del todo tener la experiencia de aquella
Porque ésta es mi purificación, ésta mi confianza, ésta
suavidad.
mi justicia; la contemplación de tu bondad, buen Señor.n
Deseo de Dios Entonces, Señor Dios mío, tú que dices a mi alma,
2. Señor Dios de los Ejércitos, vuélvenos a ti, de la manera que tú sabes: "Yo soy tu Salud", tú Rabbo-
muéstranos tu faz y seremos salvos.s !I ni, el Maestro 1 :.!, el único Doctor para poder ver lo que
deseo ver, dí a tu mendigo ciego: "¿Qué quieres 13 que
5 Para !legar a la cima de la montaña es preciso que el alma se aparte
de todo objeto terrestre y, reuniendo todas sus potencias las fije en
haga por ti?" Y tú sabes, ya que viene precisamente de
el Rostro de Dios (cf. S. Bernardo, "De dilig. Deo" X,29; PL 182,992 A). ti, cómo, desde lo más profundo de su retiro, después
La intentio (atención) es el acto por el cual el alma aplica su poder
cognoscitivo al objeto para ser primeramente por él informada y
de haber arrojado lejos todas las grandezas, las belle-
luego unida estrechamente a él (cf. infra 4; 7; S. Agustín, de Trin. zas y dulzuras de este siglo y todo lo que puede o suele
XI, 11, 2-5). La intentio (intención) parece subrayar el esfuerzo del
alma que se dirige con todo su empeño en una dirección en la que
despertar la concupiscencia de la carne, o de los ojos, o
permanece por su querer deliberado (voluntates), La cogilatio (pen- la ambición del espíritu 14 , tú sabes cómo te dice mi co-
samientos) designa tanto la actividad del espíritu que toma por ob-
jeto no sólo las realidades exteriores cuanto las imágenes contenidas
razón: "Mi rostro te ha buscado, tu rostro buscaré. No
en la memoria y, por analogía, el acto mismo de la contemplación
(d. infra 7; Ep. 316A, 3476; ... ) Por afectos no se dan a entender cara a cara (cf. Ep. 3,8; 313A). Sobre el fundamento de textos bí-
los movimientos del apetito sensible sino los actos de esta affectio blicos (sal. 79,20; Gén. 32,31 cit. en la Ep. loe. cit.) este conoci-
que es la voluntad o el amor (cf. infra 8) y que, informada por el miento experimental de Dios se identifica con el concepto de "salud",
Espíritu Santo alcanzará a Dios en la contemplación. (cf. 11). D.J.H. es decir: "La restauración del hombre en la integridad de su ser se-
6 11 Tes. 2, 10. gún Dios lo ha creado y querido" (lemaitre, "La contemplatio chez
7 ... "dentro de lo posible se dan con íntima devoción a la contem- les Grecs", en RAM 27, 1951, pg. 42). D. J. H.
plación por amor de la verdad, y, si la necesidad les llama o el deber lC Regula Verbi veritatis: cf. S. Agustín, "De Doc. Xti"; PL 34, 22.
les obliga se abren con presteza a la acción por la verdad del amor" (D.J.H.)
(Carta de Oro pg. 37). cf. lól nota de M.S. I. D. 11 Sal. 34,3.
8 Sal. 79,20. 12 Jn. 20, 16.
9 6'uscar el Rostro de Dios es aspirar a su conocimiento, al encuentro 13 Marcos 10, 51.
14 1 Jn. 2, 16.
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CONTEMPLACIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY

apartes tu rostro de mí, ni, enojado, te alejes de tu sier- mí mismo para vivir en ti.21 22
vo".15 Sin embargo, según tu precepto y por un don tuyo,
me afirmo en la piedra23 de la fe en ti, de la fe cris-
Señor, Ayudador antiguo y mi Defensor infatiga-
ble16, de veras soy desvergonzado e inoportuno, pero tiana, el lugar que verdaderamente está junto a ti; allí,
aguardando atentamente, con toda mi capacidad, sufro
mira, como sólo tú me ves, que es por amor de tu amor
que lo hago, yo que no te veo. Así como me diste el de- con paciencia y abrazo y beso tu derecha que me cubre
seo de ti, 17 así me diste cuanto en mí te agrada. Pron- y me protege.24 Y a veces, cuando miro diligentemen-
te, percibo las espaldas2 5 de Aquel que me ve 26 , perci-
to perdonas a tu ciego que corre hacia ti y le tiendes la
m2no cuando al correr, tropieza con alguna cosa. be que pasa la humildad de la dispensación humana de
Cristo, tu Hijo. Pero cuando me empeño en llegar a El,

La contemplación de la humanidad de Cristo 21 11 Cor. 5,15.


22 La muerte mística al falso "yo" del que el hombre se ha revestido
después del pecado -muerte requerida para ver a Dios-, es el equi-
3. Que la voz de tu testimonio me responda aden- valente de la purificación del corazón mencionada más arriba. Ella
tro, en mi alma y en mi espíritu, estremeciendo y sacudien- implica la divinización de la criatura y coincide con su retorno a su
verdadera naturaleza. Comienza aquí abajo, especialmente en la ex-
dc todo mi interior.1 8 El relámpago de tu verdad me periencia mística, pero sólo allá arriba alcanza su plenitud (cf. infra
responde que "el hombre nunca podrá verte y perma- 3; 5; Med. 111, 21 lB; VII, 2288), comparar con la doctrina de Máximo
el Confesor (H. Von Balthasar, "Liturgie cosmique", París 1947, pg.
necer vivo" 19 , y esta luz ha cegado mis ojos interiores. 271). (D.J.H.)
Porque, ciertamente estoy sumergido en el pecado has- 23 Ex. 33,21.
24 Sab. 5, 16; Ex. 33,22.
ta el momento presente 20 , no habiendo podido morir a 25 Ex. 33, 23.
26 Esperando tener acceso a gracias más altas, Guillermo se contenta con
15 Sal. 26, 8-9. entrever, como Moisés sobre la montaña, la "espalda" de Dios -pos-
16 Sal. 118, 114. teriora Dei-. Entendemos por esto la meditación en la fe de los
17 El deseo de ver a Dios no procede de una curiosidad temeraria; él misterios de la humanidad de Crsito. (Bajo la expresión "dispensatio
mismo es un don de Dios y Guillermo espera de Dios sólo su cum- humana" equivalente a la "economía" de los griegos (cf. Med.X
plimiento: "No busco escrutar, vuestra majestad, antes bien, mendigo 2358-D; Spec. 373 C.). El conocimiento experimental de la "gloria
vuestra gracia" (cf. Med. 111; 213D); "Como un don de solo Dios de la divina majestad" está reservada a estados espirituales más al-
puede esperar o buscar el alma la comprehensión de las realidades tos (sobre las dos formas del conocimiento de Cristo cf. Cant. 478 B
divinas". (Ep. 11, 3,23; 353A). 479 A; 482 D; 501 A; Ep. 336 A-B; Spec. 396 A; Med. X 235 D, y
18 Sal. 28,8. Dom Déchanet, "La christologie de St. Bernard", en "St. Bernard
19 Ex. 33,20. Théologien", Anacleta S.O.C., IX, 1953, pp. 86-91). Cf. S. Agustín,
De Trinitate, 11, XVll,28: "No es sin motivo que nadie podrá ver el Ros-
20 Jn. 9,34.

36 37

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CONTEMPLACIÓN
GUILLERMO DE SAINT THIERRY

o, como aquella hemorroísa cuando me esfuerzo por


2 ':

"robar" la salud para mi alma enferma y miserable, por gado a pagar la pena de mi imprudencia y presunción.
el contacto saludable de sus fimbrias, al menos; o, como Y nuevamente me afirmo sobre mi piedra que es el re-
Tomás 2 ", varón de deseos:!!l, cuando yo anhelo verlo fugio de los erizos:i;; llenos de las espinas de sus pe-
enteramente y tocarlo, y todavía más: acceder a la sagra- cados, de nuevo abrazo y beso tu derecha que me cu-
df herida de su costado, puerta del arca abierta al cos- bre y me protege. 3 6 Y de lo que siento 3 7 , o veo aún
tado:;º, no sólo para meter allí el dedo o toda la mano, levemente, más se enciende mi deseo; y casi con impa-
sino para entrar entero hasta el corazón mismo de Je- ciencia, aguardando que un día levantes la mano que
!>ús31, en el Santo de los Santos, en el arca del Testamen- me cubre y me infundas la gracia iluminante, para que
to, hasta la urna de oro 32 , al alma de nuestra humani- por fin entonces, según la respuesta de tu verdad, muer-
dad que contiene en sí el maná de la divinidad: ¡ay! en- to a mí mismo y vivo para ti, a cara descubierta, comien-
tGnces, se me dice: "No me toques":i:i, y aquello del Apo- ce a ver tu misma cara y sea transformado en ti 38 por
calipsis: "¡Afuera los perros!"34 Je visión de tu faz. 3 !1 Y, ¡qué feliz el rostro que, al ver-
te, merece ser transfigurado en ti! Edifica en su corazón
Así, como lo merezco, cuando los latigazos de mi
un tabernáculo al Dios de Jacob 40 según el modelo41
conciencia me expulsan y me arrojan fuera, estoy obli-
35 Si'll. 103, 18.
tro, sin morir, es decir la revelación de la sabiduría de Dios ... Ha- 36 Sab. 5, 16, y Ex. 33, 22.
ce mucho que viajamos lejos del Señor y marchamos en la fe y no 37 "Sensus" y "sentire" pueden designar no solamente el conocimiento
en la luz, esto es la "espalda" de Cristo, es decir: su carne que pre- sensible sino también "las más altas actividades espirituales y sus
cisamente en la fe, debemos mirar. Estables en este sólido funda- principios" (Rahner, La c!octrine des sens spirituels au Moy,en Age,
mento de la fe que simboliza la "roca", es a ella a quien contem- di'lns. R.A.M. 14, 1933. p. 265).
plamos". (trad. B'ibl. August., 1, p.257). (D.J.H.) 38 Ser "afectado" expresa la modificación sufrida y experimentada por
27 Mt. 9, 20 SS. el alma cuando se la hace partícipe del Amor increado. Esta partici-
pi'lción la hace tender hacia Dios y la une a él. Se puede poner el
28 Jn. 20, 24 SS.
acento sobre la acción por la que Dios se comunica (affici a Deo: "he-
29 Dan. 9, 23. rida", diríamos en castellano) o sobre el aspecto tendencia! del amor
30 Gén. 6, 16. (as Deum) o sobre su aspecto unitivo (in Deo) o sobre su carácter
31 La entrada en el corazón de Cristo, designa aquí la contemplación de participación (affici Deo; cf. Spec., 391 B: "Unus spiritus efficitur
de la divinidad del Verbo opuesta a la de su humanidad. "Vuestro horno cum Deo, cuí afficitur"). (D. J. H.)
39 11 Cor. 3, 18.
corazón, oh Jesús, es este dulce maná de vuestra divinidad encerrado
40 Sal. 131, 5.
en la urna de oro de vuestra alma". (Med. VIII; 230 B-C). (D.J.H.)
32 Hebr. 9,3-4. 41 Interpretación de Ex. 25,40 en la tradución del neo-platonismo cris-
tiano (cf. Cant. 519 C-D). La voluntad del hombre se conforma to-
33 Jn. 20, 17. talmente a la voluntad de Dios a quien contempla en virtud, no de
34 Apoc. 22, 15. un¡J im!_tación si111-plémente moral, sino de una participación de la
imageri en su causa ejemplar. (D.J.H.)
38
39

l<l, '·Jt!f' 14,J!JQJM(l Jli §@ M.@ .IJQU>fé 4 4 < a:; 11:sw;, h,. .i< MAS ::r i * ""~"""" ,., , 1;:;;1 µ U PZJtc?L.&flAA~~
CONTEMPLACIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY

que se le mostró en la montaña. 4 2 Y canta con verdad te, verdadero, y corroboran tu amabilidad, así te me ha-
y competencia: "Mi corazón te dice: mi rostro te ha bus- cen ardientemente deseable. Pero - ¡ay! - no para gozar
cado, tu rostro buscaré, Señor". 43 de suavidad y contento perfectos, sino para tribulación
Como dije, es por un don de tu gracia, Señor, el de la atención, intención y defectos, aunque no sin ex-
que vea todos los ángulos y límites de mi conciencia, úni- perimentar algún consuelo. Pues, así como mis oblacio-
ca y exclusivamente deseo verte para que todos los con- nes no te agradan del todo si no me encuentras a mí mis-
fines de mi tierra vean la salvación del Señor su Dios44, mo en ellas, así la contemplación de tus bienes mitigan
de modo que ame a aquel que veo, a quien amar es vi- nuestra hambre con cierta dulzura, pero no nos sacian
vir verdaderamente. Pues me digo en la languidez de totalmente si en ellos no estás tú.
mis deseos: "¿Quién ama lo que no ve? 4 5 ¿Cómo po- Este es el asiduo ejercicio de mi alma, en esto froto 47
dría ser amable lo que de algún modo no fuera visible?". mi espíritu, y en ello lo aplico, y con la ayuda de tus bie-
nes y de tus encantos (amabilidad), como esforzándome
con los pies y las manos, y con todo mi empeño, tiendo
Las perfecciones divinas en la creación
hacia lo alto, hacia ti, en ti, sumo Amor, sumo bien. Pero
4. Pero tus encantos46 afluyen hacia mí que te cuanto más empeñosamente tiendo, tanto más duramen-
deseo. Se me presentan y se me ofrecen desde el cielo te soy arrojado hacia abajo, en mí mismo, más abajo de
y la tierra, y desde cuanto has creado, ¡oh Señor, adorable mí mismo. Me miro, me discierno, me juzgo y me con-
y amable en todas tus obras! vierto en una laboriosa y tediosa cuestión 48 para mí mis-
mo y a propósito de mí mismo. 49
En la medida en que ellas te proclaman más eviden-
Sin embargo, Señor, estoy seguro de veras, de te-
4? Hebr. 8,5, y Ex. 25, 40.
ner, por tu gracia, el deseo de desearte y de amar amar-
43 Sal. 26,8.
44 Is. 52, 10.
45 1 Jn. 4,20. 47 El verbo "[Link]" que usa aquí Guillermo expresa la acción de
: 46 Las amabilia son las perfecciones divinas que la razón puede descu- golpear dos sílex para hacer brotar la chispa, la llama. Usa el mismo
brir por la consideración de las creaturas: ... bondad, omnipotencia, verbo cuando habla de la oración que precede al oficio de la no·
etc. (cf. Ep., 350 C; Cant., 484 D. Pero este conocimiento racional che: "scobendo spiritum nostrum done e incalescat". (0. R. Th. ).
atañe "a las realidades concernientes a Dios, no a Dios mismo en 48 Job, 7, 18.
su esencia" (Ep., 353 A); pues si bien "la razón nos dirige hacia 49 Cf. S. Agustín, Conf. IV,IV,9: "factus eram ipse mihi magna quaestio".
Dios, ella no espera nada de sí misma" (Med., 111 214 Et). (D.J.H.) (D.J.H.)

40 41

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GUILLERMO DE SAINT THIERRY
CONTEMPLACIÓN

cen y se ciegan mis ojos interiores, ruego que rápidamen-


tE. 50 con todo mi corazón y toda mi alma. 51 Me has he-
te sean abiertos por ti, no como fueron abiertos los ojos
cho progresar hasta esto: hasta desear desearte y hasta
carnales de Adán a fin de que conociera su propia con-
amar amarte. Pero cuando yo amo así, no sé qué es lo
fusión34, sino para que pueda ver, Señor, tu gloria;33 ;
que amo, porque ¿qué es amar el amor y desear el de-
para que olvidando mi pequeñez y mi pobreza, todo en-
seo? Es por el amor que amamos, cuando algo amamos,
tero me dirija a ti y corra en el abrazo de tu amor vien-
e5 por el deseo que deseamos todo lo que deseamos. Pe-
do a aquel que amaré, y amando a aquel que veré, y
rc sin duda, cuando amo el amor, no amo el amor con
para que muriendo a mí mismo y comenzando a vivir en
que amo lo que quiero amar, sino que es a mí mismo a
ti56, pueda alcanzar el bien de ser en ti, ya que mi mal
quien amo 5 2 cuando, en el Señor, alabo y amo a mi al-
es ser en mí mismo.
ma,53 a esta alma a quien, sin ninguna duda detestaría
y odiaría si la encontrara lejos del Señor y de su amor. ¡Apresúrate Señor, no tardes! La gracia de tu sabi-
¿Y qué decir del deseo? Si digo: "deseo ser un varón de duría, o la sabiduría de tu gracia tiene de hecho, Señor,
deseos", ya lo soy. Pero, ¿acaso deseo desearte como si sus atajos. Y allá, donde no hay argumentos ni dis-
ya no te deseara, o más bien deseo crecer en el deseo cusiones de la razón y del razonamiento que permitan
que ya tengo? ascender, como por escaleras, hasta el torrente de tus de-
licias 57 a la plena alegría de tu amor, allá, aquel a quien
Vicisitudes de la . contemplación tu se lo concedas, que busque fielmente, que fielmente
llame a la puerta 58 , pues a veces répentinamente se en-
5. Ya que de este modo desfallecen, se escure- cuentra. Pero, Señor, si alguna vez, lo que es raro, en-
50 cuentro un pedacito de este gozo, entonces clamo, vo-
"Amar amar", o "desear amar" para Guillermo es amar la experiencia,
desearla, es el "amor del amor" -lo que pertenece más bien, al cifero: "Señor, ¡qué bueno es estarnos aquí, hagamos tres
segundo grado de la vida espiritual- y cuando "ama" (yo amo) es
la experiencia que pertenece al tercer grado ([Link].)
tiendas en este lugar!" 59 una para la fe, otra para la es-
51 Jer. 32,41, y Mal. 22,37. peranza, y otra para la caridad.
52 No es necesario ver en estas líneas un llamado de atención contra
un. sutil egoísmo que podrfa viciar la búsqueda de Dios. El problema 54 Gén. 3, 7.
del "amor puro", tal como se expondrá más tarde, es extraño a una 55 Sal. 62,3; Ex. 33, 18.
doctrina fundada sobre el tema del retorno a la imagen de Dios a 56 11 Cor. 5, 15.
su Principio. Guillermo quiere sugerir que el amor <;le Dios está pre- 57 Sal. 35,9.
sente en el amor que se tiene a sf mismo (cf. Med. XII, 248 A-8). 58 le. 11,9.
(D.J.H.) .
59 Mat. 17,4; cf. Me. 9,5 y le. 9,33.
53 Sal. 33,3.

42 43
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CONTEMPLACIÓN
GUILLERMO DE SAINT THIERRY

¿Desvarío cuando digo: ¡qué bueno es estar aquí!? seo merece obtener la visión, la visión se torna fruición
Inmediatamente caigo en tierra como muerto; miro y na- y la fruición lleva a la perfección del amor.
da veo, y de nuevo me encuentro donde estaba al prin-
cipio: en el dolor de mi corazón, y en la aflicción de mi Gracias doy a tu gracia porque te has dignado ha-
espíritu. 60 ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Hasta cuándo? ¿Cuán- blar al corazón de tu siervo y responder alguna vez a
tu tiempo seguiré dando vueltas a mis pensamientos y sus preguntas ansiosas. 66
habrá en mi corazón dolor tan amargo como los días? 61 Recibo y abrazo "las arras de tu Espíritu"67, y en
¿Por cuánto tiempo más me rehusará tu Espíritu perma- ellas, feliz, aguardo tus promesas. 68
necer en los hombres porque son de carne62, y seguirá Deseo amarte y amo desearte. De este modo corro
viniendo y yéndose, y soplando donde le place?63 para aprehender a aquel que me tiene asido 6º y para
Cuando el Señor haga retornar de su cautiverio a amarte perfectamente, un día, oh tú que nos amaste pri-
Sión, verdaderamente seremos consolados. Entonces nues- mero7o, tú a quien se debe amar, amable Señor.
tra boca se llenará de alegría y de exultación nuestra
lengua.64 Pero mientras tanto, ¡ay de mí!, mi exilio se Perfección del amor y deseo sin fin
i ! prolonga, habito con los habitantes de Cadar65, deste-
'
rrada llevo el alma. Pero, dentro de mi corazón me res- 6. Pero, ¿es posible, Señor, tal perfección de amor
ponde la verdad de tu consolación, la consolación de tu por ti, tal consumación de la beatitud en tu amor, que el
.1 i
verdad. alma que tiene sed de Dios 71, fuente viva, quede tan
!
saciada, tan desbordada que diga: "¡Basta!"?72
Amor de deseo, y amor de fruición Me asombraría si no hay defecto en aquel que, cual-
quiera que sea y donde quiera que esté, diga: "¡Basta!"
Hay un amor que es deseo, y hay un amor que es
fruición. Ocurre algunas veces que ese amor que es de- Pero, ¿cómo puede estar la perfección donde es de-

60 Is. 65, 14; Eccle. l, 14. 66 cf. Ruth 2, 13.


61 Sal. 12,2. 67 11 Cor. 1,22.
62 Gen. 6,3. 68 Act. 1,4.
63 Jn. 3,8. 69 Filip. 3, 12.
64 Sal. 125, 1-2. 7C 1 Jn. 4, 10.
65 Sal. 119,5-6. 71 Sal. 41,3.
72 Prov. 30, 15-16.

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45

i
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CONTEMPLACIÓN
r GUILLERMO DE SAINT THIERRY

der, es un desgraciado. La desgracia es ajena al Reino


fectuoso este "basta"? ¿Acaso la perfección no es ase-
de la beatitud. Luego, todo el que allá arriba desea algo
quible nunca y en ningún lugar? Entonces, Señor ¿debo
alcanza el objeto de sus deseos.
creer que los injustos poseerán tu Reino 73 ? Es injusto
quien no te desea, ni se siente deudor, ni comprende que ¿Qué podemos decir de esto? Sí, ¿qué diremos? 76
debe amarte en la medida en que a una creatura racional
Habla, por favor, Señor, que tu siervo escucha. 77
IE· es posible.
¿Acaso todos los que están en el Reino de Dios, los
Los bienaventurados serafines, a quienes la proxi-
grandes y los pequeños, cada uno según su orden, no
midad de tu presencia y la claridad de tu visión les han
valido el nombre de "Ardientes" -y ciertamente lo son - , aman y no desean amar? ¿Y la unidad del amor impe-
te aman más que el menor en el Reino de los cielos. Por- dirá que haya diversidad?
que allí, no digo el menor, sino cualquiera, desea amar- Mientras que aquel que ha recibido el don ama más
te tanto cuanto alguien puede y debe amarte, y quizás ardientemente, ¿no es verdad que a su lado, el menor
sea esto lo que los ángeles desean contemplar. 74 ama en el mayor, sin envidia, el bien que ve y que para
Así que este bienaventurado "menor", quien quiera sí mismo desea? ¿No es cierto que de esta manera po-
que sea, anhela amarte tanto cuanto los que Te aman see todo el amor que amara en el amante, por grande
que sea este amor?
más que él. Nada tiene que ver aquí la envidia, pues se
trata de una piadosa y devota imitación. Y si verdadera- Sí, es el Amor quien es amado, el que por la afluen-
mente progresa en el amor cuanto con mayor alegría cia y naturaleza de su gran bondad juntamente llena de
progresa en las realidades interiores, con los ojos ilumi- gracia, aunque en distinta medida, al que ama y al que
nados75, tanto más siente y comprende con mayor dul- con éste ama, al que se alegra y al que con éste se alegra.
zura, si no es ingrato o injusto, que tú puedes ser más
Cuando más se vuelca el Amor sobre aquellos que
amado, y que él, deudor, puede amarte más y aún tan-
to cuanto te aman los querubines y serafines. lo aman, tanto más capaces se hacen de contemplarlo. Se
sacian, sin llegar al fastidio. La saciedad no disminuye
Pero el que desea aquello a lo cual no puede acce- el deseo, sino que lo aumenta y expulsa toda ansiedad.
73 1 Cor. 6,9. 76 Rom. 8, 31.
74 1 Ped. l, 12.
77 1 Sam. 3, 10.
75 Ef. 1, 18.

46 47

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CONTEMPLACIÓN
i GUILLERMO DE SAINT THIERRY

Es al Amor a quien se ama, a El que, por el torren-


continúo mi camino para aprehender a aquel que me tie-
te de sus delicias 78 , aleja de su amante toda miseria, todo
ne asido, Cristo Jesús, y olvidando lo que quedó atrás
fastidio en la saciedad, toda ansiedad en el deseo y toda
tiendo hacia adelante, corro hacia aquello a lo que estoy
envidia en el buen celo. El los ilumina "de claridad en
destinado, hacia la recompensa que Dios nos llama a re-
ciaridad" 7 9 -dice el Apóstol - , para que en la luz vean
cibir allá arriba en Cristo Jesús", agrega, "tengamos es-
la luz 80 y en el amor conciban amor. Esta es la fuente
tos sentimientos los que somos perfectos". 8 3 8 !
dr;; la Vida que mana continuamente y no se agota.
Señor, ésta es la gloria, éstas son las riquezas en La unidad del espíritu
l.:i morada 8 1 de tu feliz amante: porque el que desea
prcnto encuentra lo que desea y el que ama lo que ama. 7. Tu amor, con el que amas a aquellos que "te
Por eso el que te desea anhela desear más y el que te aman, en la dulzura de esta bondad que tienes por tu
ama desea más amar. creatura, Creador bueno, es este inspirar el deseo de
amarte y este amor por el cual ellos te desean y te aman.
Tú haces, Señor, que aquel que desea y aquel que
ama, abunden en aquello que desean o aman, de tal ma- El amor que nos tienes no te afecta y permaneces
nera que ni la ansiedad aflija al que desea ni el fastidio siempre el Mismo, tú, cuyo ser es ser bueno, bueno en
1
al que está saciado. ti para ti, y también: bueno en ti para todas tus criatu-
ras. Por el contrario, cuando nosotros te amamos nos sen-
Yo te pido, Señor, andar por esta senda eternas2 de timos afectados por ti, movidos hacia ti, conmovidos en
la que canta el salmo: "Mira si mi camino se desvía, con- ti. Así vibramos los que, desgraciadamente, podemos ser
dúceme por el camino eterno". y no amarte, es decir: ser y ser malamente.
Amar esta senda es la perfección, andar por ella es 83 Filip. 3, 12-15.
llegar. Por lo cual Tu Apóstol, después de haber dicho: 84 Oposición tradicional entre los caminos laboriosos de la "ciencia" y
la gratuidad de la experiencia mística que ignora los rodeos de la
"No es que haya llegado ni que sea perfecto, sino que razón discursiva (cf. Med., XII 247 A-8). (D. J. H.)
San Gregorio de Nisa usa generalmente este texto para ilustrar la
78 Sal. 35,9. doctrina del progreso sin fin en la beatitud (cf. J. Daniélou, Plato-
79 11 Cor. 3, 18. nisme et théologie mystique, París, 1954, p.291). Es el significado
80 Sal. 35, 10. que tiene aquí. Pero cabe señalar que en sus escritos más tardíos,
81 Sal. 111,3. Guillermo restringirá su aplicación a la perfección en esta vida (Ep.,
82 Sal. 138,24. 315 B-C); Spec. 367 B), probablemente bajo la influencia de S. AgU>
tín (De Trinitate, IX, 1, 1). (D.J.H.)
48
49
CONTEMPLACIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY

Porque eres siempre el Mismo, nada te añade nues- ro que ellos sean uno en nosotros como tú y yo somos
tro progreso hacia ti por el amor, ni nada te falta si nos Uno". 86 Esta es la meta, la consumación y la perfección,
alejamos de ti. ésta es la paz y la alegría en el Señor 87 , éste es el gozo
Nos amas por amor a ti mismo, ya que la regla cier- en el Espíritu Santo 88 , éste es el silencio en el cielo.
ta de la soberana justicia no permite - ni siquiera a Mientras estamos en esta vida, puede el afecto go-
·nosotros - amar algo fuera de ti. zar de la felicidad apacible de este "silencio en el cielo."89
Este "cielo" es el alma del justo, sede de la Sabiduría.
Ciertamente es posible, a impulso de una gracia
Este gozo dura media hora o "apenas una media hora".ºº
grande, que el que te ama progrese hasta no amarte ni
Sin embargo, la memoria, por el recuerdo de lo vivido,
amarte egoístamente sino sólo por ti. Así se restaura en
celebra en tu honor un perpetuo día de fiesta.9 1
éi tu imagen, conforme a la cual lo creaste, ya que por la
verdad de tu naturaleza sublime y por la naturaleza de Por el contrario, en la vida bienaventurada y eter-
tu verdad, no puedes amarte a ti mismo, o amar al ángel na, de la que se dijo: "Entra en el gozo de tu Señor"92,
o al hcmbre por otra razón que no seas tú. sólo existirá esta perfecta y eterna fruición, y tanto más
felices seremos cuanto más remoto esté todo lo que hoy
¡Qué felicidad, qué inmensa felicidad la del alma
que, herida por Dios, merece así ser unida a Dios de tal impide ver esta realidad y la retarda. En aquel día la
eternidad será inseparable de su amor, estable será la
modo que, "por la unidad del espíritu", 85 ama sólo a
perfección e incorruptible la beatitud.
Dios, por él mismo y no por Sus dones, y sólo en Dios se
ama a sí misma e igual que Dios, ama y reprueba en ella
Oración. Naturaleza del amor
lo que Dios debe amar y probar, es decir: a sí mismo; el
'f único bien que debe se~o tanto de Dios creador 8. Oh Amor, ven y poséenos.
como de la creatura de Dios, y sólo eso, pues el nombre Ante ti desaparezcan de nosotros todas las infec-
y el efecto del amor no conviene ni se debe a nadie sino
sólo a ti, verdadero amor y amable Señor. 86 Jn. 17,21-22.
87 Mt. 25,21.
Tal es la voluntad de tu Hijo sobre nosotros, tal la 88 Rom. 14, 17.
89 Apoc. 8, l.
plegaria que por nosotros te dirige a ti, su Padre: "Quie- 90 Apoc. 8, l.
91 Sal. 75, 11.
85 Ef. 4,3. 9?. Mt. 25,21.

5C 51
i 1
l
CONTEMPLACIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY

cienes que nacen en nuestra afectividad, como un her- Sólo tú mereces ser amado, Señor, por quien existe
videro de brotes bastardos9 3 , procedentes de la concu- todo lo que de verdad existe. En este amor está "el
piscencia de la carne y de los ojos y de la soberbia de tranquilo y seguro reposo", ya que "el temor de Dios",
la vida.!H Nacen en esa pasión que en nosotros se de- con el temor casto del amor, y "la observancia de sus
nomina amor, y que, demasiado a menudo, se corrompe mandamientos", son todo el hombre. 07
en el alma creada por ti y para ti.
Para ti sólo la creas, con nosotros y en nosotros la
implantas, y cuando esta pasión resiste y contradice la
ley natural debe llamársele gula, lujuria, avaricia95 o
algo parecido. Pero, cuando permanece en su propia na-
turalez:i e incorrupta es sólo para ti, Señor, a quien úni-
cemente le es debido el amor.
El amor del alma racional -como lo dijo uno de
tus servidores - es "un movimiento, o un tranquilo re-
poso, o un fin en el cual, hacia ninguna otra meta tien-
de el apetito de la voluntad pues ninguna otra cosa es
juzgada apetecible."96
Por el contrario, el que busca algo más allá de ti
o debajo de ti, como si fuera mejor que tú, busca la na-
da porque nada es mejor o más dulce que tú. Por ésto
se reduce a la nada alejándose de ti a quien sólo, en
verdad, se debe amar y se entrega a la fornicación y
a la lujuria arrastrado por inclinaciones malas que tie-
nen nombres malos.

93 1 Jn. 2, 16.
94 Sab. 4,3.
1 95 Gal. 5, 19-21.
96 cf. Escoto Erigena "De divisione nat." 1,71; PL 122, 519 B. 97 Eccle. 12, 13.

i! 53
52
l!

CONTEMPLACIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY

11'? PARTE a tu derecha, "el Hombre a quien tu has fortalecido" 1 0:.i,


sea llamado JESUS, es decir: Salvador 1 º 3 Es él quien sal-
Clamor a Dios vará a su pueblo de sus pecados y no hay otro en quien
9. Que toda injusticia se retire, entonces, de mi resida la salvación. 101 El nos enseñó a amarlo cuando
alma, para que te ame con dilección, Señor Dios mío, no3 amó primero, 103 y hasta morir por nosotros en la
para que te ame con todo mi corazón, con todas mis cruz. Por su amor y su dilección suscita nuestro amor
fuerzas, con toda mi alma.98 por él, que nos amó primero y hasta el fin. 10 "

Que todo celo 9 9 se vaya de mí, por miedo a que La justicia propia de los hijos de los hombres 107
pueda amar alguna cosa por sí mismo y no por tí, úni- es ésta: "Amame porque te amo". Lo raro es que un
co verdadero amor y verdadero Señor; pues cuando hombre pueda decir: "Te amo primero para que tú me
cmo alguna cosa por ti, no es a ella a quien amo sino a ames". En cambio, así obras tú, porque corno lo procla-
ti, por quien amo lo que amo. ma y lo predica el servidor de tu amor: Tú nos amas pri-
mero1º8.
Verdaderamente, sólo tu eres Señor,100 tú, que al
dominarnos nos salvas, ya que para nosotros servirte Así es. Está bien que así sea. Nos amaste primero
'

no es otra cosa que ser salvados por ti para que te correspondamos con amor. No porque ne-
cesites nuestro amor, sino que habiéndonos creado pa-
ra ti, no podemos ser a menos que te amemos. Por esto,
El amor de Dios y la misión del hijo habiendo hablado a nuestros padres, antiguamente, por
l O. Señor, de quien viene la salvación y colmas los profetas, muchas veces y de diversas maneras, en
a tu pueblo de bendición, 1º 1 ¿cómo seremos salvados estos últimos días nos has hablado por tu Hijo 1 º9, tu Ver-
por ti, si no es recibiendo de ti la capacidad de amarte y bo, por quien se afianzaron los cielos y a su soplo se
le. realidad de ser amados por ti?
102 .Sal. 79, 18.
103 Mt. 1,21.
Por eso Señor, has querido que el Hijo que está 104 Act. 4, 12.
105 Fil. 2,8; 1 Jn. 4, 10.
98 le. 10,27. 106 Jn. 13, l.
99 Num. 5,29. 107 Sal. 57,2.
100 Sal. 85, 10. 108 1 Jn 4, 10.
101 Sal. 3,9. 109 Heb. 1,1-2.

54 55

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-
CONTEMPLACIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY

llenaron de prodigios.110 sino en conformidad con la justicia - . Tú eres el autor


de nuestro juicio y de nuestra causa, al sentarte sobre
Hablarnos en tu Hijo no fue otra cosa que acam-
tu trono, 111 y juzgar la justicia que tú mismo has obra-
par en el sol 111 , poner de manifiesto cómo y cuánto nos
do en nosotros, a fin de que toda boca se calle 1i;;, y el
has amado, que ni a tu propio Hijo escatimaste sino que
mundo entero se te someta, porque tienes piedad, y usas
lo entregaste por todos nosotros. 11 '.!
de misericordia con quien te compadeces. 110
Tal es la Palabra que tú nos diriges Señor, ese Ver-
Así, tú has querido que te amemos ya que en justi-
bo omnipotente que en medio del silencio que poseía
cia no podemos ser salvados si no te amamos, ni pode-
todas las cosas, es decir: en lo más profundo del error,
mos amarte a menos que eso proceda de ti, pues como
1 i vino él desde su trono real 11 3 para castigar duramente
dijo el Apóstol de tu amor, y también nosotros: "Tú eres
t:I extravío y confiarnos dulcemente el amor.
€1 que amaste primero" 117 y el que primero has ama-
Todo lo que hizo y dijo sobre la tierra, los oprobios, do a cuantos te aman.
los desprecios, las burlas, la cruz y el sepulcro, no fue
más que un hablarnos tú en tu Hijo, provocando y sus-
El amor de Dios y la misión del Espíritu Santo
citando por tu amor nuestro amor a ti.
l l. Te amamos por ese movimiento de amor que
El amor no se fuerza pusiste en nosotros. En cambio tú, creador de todas las
¡
cosas, de los buenos afectos y de las almas por ellos con-
Tú sabes, oh Dios creador de las almas, que las al-
:i movidas, ¿amas lo que amas con un amor accidental e
mas de los hijos de los hombres no pueden ser forza-
incidental? ¿Te sientes conmovido en alguna medida,
das a este afecto sino que conviene provocarlo, pues
en alguna cosa, tú que das la existencia a todas las cosas?
donde hay coacción no hay libertad y donde no hay li-
bertad no hay justicia. Pero tú, justo Señor, quieres sal- No, ciertamente. Sería absurdo, contrario a la fe e
varnos justamente -tú que a nadie salvas ni condenas imposible por cuanto eres el creador de todas las cosas.

110 Sal. 32,6. 11~ Sal. 9,5.


111 Sal. 18,6 115 Rom. 3,19.
112 Rom. 8,32. 116 Rom. 9,15.
113 Sab. 18, 14· 15. 117 1 Jn. 4,10.

56 57
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CONTEMPLACIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY

Entonces, ¿cómo nos amas, si no es con amor que Padre hacia el Hijo y del Hijo hacia el Padre, y tan gran-
nos amas? de es este Amor que es Unidad; Unidad tan grande que
Tu amor y tu bondad, suma Bondad y sumo Bien, e::, "homousion", es decir: unidad de substancia entre
es el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo. el Padre y el Hijo. También te amas en nosotros cuan-
El que en el principio de la creación aleteó sobre las do envías a nuestros corazones el Espíritu de tu Hijo que,
aguas 11~, es decir: sobre los espíritus fluctuantes de los por la dulzura del amor y por la vehemencia de la bue-
hijos de los hombres, a todos se ofrece, a todos atrae n2 voluntad que tú nos inspiras, clama: "Abba, Padre".i 2 i
hacia Sí inspirando, favoreciendo, apartando lo nocivo,
Así, tú haces de nosotros tus amadores o mejor aún:
proveyendo lo útil, uniendo a Dios con nosotros y a
tú mismo te amas en nosotros. Por lo cual nosotros, que
nosotros con Dios.
desde el principio tenemos esperanza, porque conoce-
Así, tu mismo Espíritu Santo a quien se llama Amor, mos tu nombre, Señor, 122 nosotros que en ti nos gloria-
Unidad y Voluntad del Padre y del Hijo, inhabita en mos y en ti reconocemos el nombre del Señor, ahora,
i:
nosotros 1 rn por su gracia, pone en nosotros la caridad teniendo la seguridad, que el Espíritu de adopción 123
de Dios, por ella nos reconcilia con éi, y nos une gracias nos inspira por su gracia, que cuanto pertenece al Pa-
e. la buena voluntad que nos inspira. Tal es la vehemen- dre es también nuestro, te invocamos, por la gracia de
cia de esta buena voluntad que er¡ nosotros se llama adopción, con el mismo nombre que te da tu Hijo en
amor, por la cual amamos lo que debemos amar, es razón de su naturaleza.
decir a ti.
El amor, en efecto, no es otra cosa que la "volun- Pero, ya que todo esto viene de ti, soberano Pa-
tad vehemente" y bien ordenada. dre de las luces de quien procede toda dádiva óptima
y todo don perfecto124, para quien amar es hacer el bien,
eres tú mismo quien te amas en nosotros y nosotros te
El Espíritu de adopción
amamos en ti cuando por ti te amamos y tanto estamos
Tú te amas en ti mismo, amable Señor, cuando del unidos a ti cuanto merecemos amarte y nos hacemos
1 Padre 1 2o y del Hijo procede el Espíritu Santo, Amor del
121 Gal. 4,6; Rom. 8, 15.
118 Gén. 1,2. 122 Sal. 5,12.
119 Rom. 8, 11. 123 Rom. 8,15.
120 Jn. 15,26. 124 Sant. 1, 17.

58 59

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CONTEMPLACIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY

beneficiarios 1 2 5 de esta plegaria de Cristo tu Hijo: "Quie- jo, la llama unidad al decir: "como tú y yo somos Uno".1 3 º
ro que así como tú y yo somos Uno, también ellos sean ¡Qué alegría, qué gloria, qué riqueza 1 3 1 , qué or-
uno en nosotros".12n gullo!, pues también la Sabiduría posee la "soberbia"
Somos de tu raza, Señor, de la raza de Dios 1 :.! 7 , co- de su raza y por eso dijo: "Mías son las riquezas y la glo-
mo lo dijo tu Apóstol transfiriendo la sentencia pagana ria, míos los bienes soberbios y la justicia" 1 32
c2 un mal vaso a un vaso bueno a fin de saborear so-
lamente la sentencia y el buen vaso. Somos de la raza
Amor y felicidad
de Dios, somos dioses e hijos del Altísimo 1 2s, en virtud
ce cierto parentesco espiritual. Reivindicamos para noso- Pero, ¿qué hay de más absurdo que estar unido a
tros una gran afinidad contigo ya que por el Espíritu Dios por el amor, sin estarlo por la felicidad?
dé adopción tu Hijo no desdeña compartir con nosotros
Son felices, única, perfecta y exclusivamente, los
su títuio y que, con él y por él, instruidos por los pre-
que te aman.
ceptos de salvación, y formados por la institución divina,
nos atrevemos a decir: "Padre nuestro, que estás en los Por el contrario, de ninguna manera es feliz quien
i cielos".•:.?n no te ama.

Tú nos amas en la medida en que, por obra tuya, Dice: "Feliz el pueblo que posee todos los bienes".
'í te amamos; y te amamos en la medida en que recibimos ¡Mentira!, pues sólo es feliz aquel que tiene a Dios por
de. ti tu Espíritu, que es tu Amor. El ocupa y posee todos Señor. 133
los repliegues de nuestros afectos y los convierte per- ¿Qué es ser feliz si no es querer sólo el bien y te-
fectamente a la pureza de tu verdad, a la verdad de tu
ner cuanto se quiere?
pureza, al pleno consentimiento de tu amor.
El que te quiere, el que te quiere con vehemencia,
Tal es la conjunción que se da, tal adhesión, tal la
- lo que es sinónimo de amar de una manera exclusiva,
fruición de tu dulzura, que nuestro Señor mismo, tu Hi-
pues tú no soportas ser amado junto a cosa alguna del
125 Heb. 3,14.
126 Jn. 17,21,22. 13C Jn. 17,21.
127 Act. 17,28-29. 131 Sal. 111,3.
128 Sal 81,6. 132 Prov. 8, 18.
129 Canon de la Misa. 133 Sal. 143, 15.

60 61

:..."'··:....:____._,.. _ _-=-::::.:...::_.:_--:::__,_..;::::_:::_~_.:...~_.:.:__ .,,,,_.,~.-- -~--~-------·-r-~


~:

CONTEMPLACIÓN
GUILLERMO DE SAINT THIERRY

mundo, sea carnal, espiritual, terrestre o celeste que no


cuanto quiere.13 9
sea amada por ti - , el que te quiere así no quiere otra
Somos obras suyas, creados para toda obra bue-
cosa que el Bien y ya tiene lo que quiere, porque cada
na.H0 El ser constituye en nuestra santificación, nues-
uno te posee en la medida en que te ama.
tra justificación y nuestro amor, ese amor por el que
llegamos hasta ti y te abrazamos.
Amor y conocimiento
Por lo demás, ¡oh incomprensible Majestad!, Te
Unidos a Dios por el amor y por la felicidad, com- haces comprensible al alma que te ama. Pues, si bien
prendemos que verdaderamente "del Señor viene la sal- es cierto que no hay espíritu o alma alguna que po-
1!
! !
¡ vación y sobre tu pueblo echas tu bendición".134 Por sea un sentido capaz de abarcarte, sin embargo, cuan-
eso, Padre, te ofrecemos asiduamente nuestra oración, do alguien te ama enteramente, aunque eres tan gran-
nuestros votos, nuestros sacrificios y cuanto nos per- de, el amor del que te ama te abarca totalmente u 1
tenece, por medio de nuestro Señor Jesucristo tu Hi- dado que hay totalidad donde no hay fracciones, hay
jo,135 ya que creemos y comprendemos que es tuyo, cantidad donde no hay mezquindad y hay comprensión
por ti y para ti todo lo que hay de bueno en nosotros, c'onde no hay ni fracción ni mezquindad.
pasando por Jesús de quien recibimos nuestro mismo Cuando te amamos nuestro espíritu está unido a
1
ser. 3G Todo esto por el ministerio de tu Espíritu San- tu santo Espíritu; por él, que habita en nosotros, tene-
tol37 que habita en nosotrosI3s, a quien confesamos mos la Caridad de Dios derramada en nuestros cora-
y comprendemos en la medida que nos está permitido. zones.142 Y cuando tu amor, amor del Padre por el Hi-
jo, amor del Hijo por el Padre, cuando el Espíritu San-
Es él, quien conformando y uniendo a sí nuestro to habita en nosotros, es a tu mirada lo que es: Amor.
Espíritu, sopla en nosotros cuando quiere, como quiere, El convierte hacia sí todos los "cautivos de Sión"14 3,
134 Sal. 3,9.
139 Jn. 3,8.
135 cf. conclusiones de las oraciones en el misal romano. 140 Ef. 2, 10.
136 Expresiones características de Escoto Erígena: "credentes et inteli- 141 Aunque la fórmula "amor ipse intellectus est" no aparece todavía,
gentes" (PL 122,685 A; 871 C); "ex te, a te, ad te, per ipsu_m" (ibid. sin embargo, la doctrina de Guillermo sobre el amor como conoci-
679 A; 688 A; 1012 D; 984 B; 893 B; 925 A ... ) "esse et bene esse" miento está aquí en germen. (cf. D. Déchánet "La doctrine de 'amour-
(ibid. 1202 A; 628 A; 631 A; 645 D). (D.J.H.) intellection chez Guillaume de St. Thierry" en. R.M.A.L. 1, 1945,
137 Filip. 1, 19. pp.349-374). (D.J.H.)
138 Rom. 8, 11. 142 Rom. 5,5.
143 Sal. 125,1.
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CONTEMPLACIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY

es decir, todos los afectos de nuestra alma, y los san- tu, envíalo y serán creadas todas las cosas y renovarás
tifica. Entonces te amamos, o mejor, tú te amas en no- léi faz de la tierra.14 7
sotros: nosotros por el afecto, tú por el efecto, hacién-
Porque no es en el diluvio de muchas aguas14s,
donos uno contigo por tu propia unidad, por tu mismo
es decir: en la confusión y perturbación de múltiples y
Espíritu Santo que nos ha dado.
diversos afectos como nos aproximaremos a ti - ya ha
Así como para el Padre, conocer al Hijo no es durado demasiado, Señor, ese cataclismo 1-rn, congoja
otra cosa que ser lo que es el Hijo, y así como para el de los hijos de Adán. Haz soplar tu Espíritu sobre la
Hijo, conocer al Padre no es otra cosa que ser lo que tierra para que se retire el mar15o, para que se retire
es el Padre, - de ahí esta palabra del Evangelio: "Na- la salubridadI51 del viejo castigo y que aparezca el de-
die conoce al Padre sino el Hijo y nadie conoce al Hi- siertol52 sediento del manantial de la vida.15 3
jeo sino el Padre"H4 - y así como para el Espíritu San-
to, conocer y comprender al Padre y al Hijo no es otra Que venga la Palomal54, tu santo Espíritu, tras la
cosa que ser lo que son el Padre y el Hijo; del mismo expulsión del ave que se cierne sobre los cadáveres.1 55
modo, para nosotros, que hemos sido creados a tu ima- Que venga la Paloma con la rama de olivorn6, con
gen, que, por Adán, hemos envejecido privados de la rama de la refección y de la luz, anunciando la Paz.
ella, que, por Cristo, somos renovados en ella de día
Que nos santifiquen tu Santidad y tu santificación.
en día 145 , para nosotros, que amamos a Dios146, amar
y temer a Dios y observar sus mandamientos no cons- Que nos una tu Unidad.
tituye otra cosa que ser y hacernos un solo espíritu con Entonces, por el parentesco y afinidad que confie-
Dios. "Temer a Dios y observar sus mandamientos es, re la caridad, seremos asociados a Dios que es cari-
ciertamente, todo el hombre".
147 Eccl. 12, 13.
148 Sal. 103,30.
Oración para pedir el Espíritu Santo 149 Eccli. 34,28; 40, l.
150 Gén. 8,1.
151 Jer. 17,5-6.
Adorable, terrible, bendito Señor: danos tu Espfri- 152 Gén. 1,9.
153 Apoc. 21,6.
144 Mt. 11,27. 154 Gén. 8,6·7.
145 11 Cor. 4, 16. 155 Gén. 15, 11.
146 1 Cor. 6, 17. 156 Gén. 8, 11.

64 65

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CONTEMPLACIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY

dadIS7 y por la virtud del Amor con él nos uniremos. no son más que lienzos inmundos. (cf. oración de Ester
E: lsaías 64,6).

la verdadera filosofía Aquellos antiguos filósofos carecieron de la fe que


obra por el amor, si bien en alguna medida obraron ho-
12. Es importante saber, Señor, cómo te ama ca-
nestamente pues de alguna manera incierta los conmo-
da uno. Según dijo alguien iluminado por ti: "Hay quie-
vió el amor.
nes aman la verdad cuando reluce, pero no la aman
cuando reprende". 158 Cultivan buenos sentimientos con Por no provenir del manantial de la justicia verda-
respecto a la justicia pero se ponen a salvo de sus con- dera ni tenerla por meta, tanto más desesperadamente
I' secuencias prácticas. En sí misma la aprueban y la aman erraban cuanto con más ímpetu fuera del camino co-
pero no la ejercitan en su propio interior. rrían.
Señor Dios, verdadera justicia, ¿éstos te aman ver- Padre, este camino es tu Hijo que dijo: "Soy el ca-
daderamente, de veras te aman? mino, la verdad, y la vida".100

En otro tiempo la cultivaron los filósofos de este Tu Verdad, que es también la Vida a la que vamos
mundo, tanto en el ámbito de sus sentimientos cuanto y por la que vamos, nos describe la pura, cierta y sim-
En el plano del obrar. Bien pudieron decir de sí mis- ple forma de la verdadera filosofía, cuando dice a sus
1
1 mos: "Por amor a la virtud los buenos han tenido ver- discípulos: "Con la dilección con que me amó mi Padre,
dadero odio al pecado". así yo os amé. Permaneced en mi amor. Si guardáis mis
preceptos permaneceréis en mi amor, así como yo guar-
Sin embargo, son convictos de no haber amado la
dé los preceptos de mi Padre y permanezco en su
justicia pues no te han amado a ti, fuente y origen de
amor".[Link]
la justicia verdadera, a quien ella vuelve como a su
fin 159 , y sin el cual todas las justicias de los hombres He aquí el amado del amadorn2, como leemos en
el salmo, pues el Padre ama al Hijo 163 , y el Hijo per-
157 1 Jn. 4,8.
158 Cf. S. Agustin, "Conf." IX,23,34; "amant eam lucentem, oderunt
eam redarguentem". (D.J.H.) 16G Jn. 14,6.
159 Cf. Escoto Erigena "De divisione nat. 11,31: "Fons et origo est om· 161 Jn. 15,9-10.
nium virtutum, et in ipsum ineffabili meatu per occultos naturae 162 Sal. 67, 13.
nostrae poros redeunt". (D.J.H.) 163 Jn. 3,35.
1

66 67

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CONTEMPLACIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY
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li¡'' manece en el amor del PadreHl4 hasta el pleno cum- sea ser reconfortada por el calor de Tu amor. Por eso,
~I plimiento de sus mandatos. Es también "el amado del para proteger mi desnudezurn, junto y coso cuantas te-
rh
¡ t~ amado" cuando el discípulo amado ama a Cristo, su las hallo. Y ni siquiera llego a recoger dos leños, como
maestro, hasta observar por su amor todos sus manda- lo$ de aquella sabia viuda de Sareptalli 7 , sino débiles
mientos y conserva esta voluntad hasta la muerte. Ilu- yuyos en la inmensidad de mi desierto, en la espaciosa
minado por su verdad y por su amor usa bien y para el vanidad de mi corazón para estar preparado cuando en-
bien todas las cosas, tanto las que son de suyo idóneas tre en el tabernáculo de mi moradarns con el puñado
1 :!
para el bien como las que llevan al mal y también las de harina y el vaso de aceite a fin de que pueda comer
que son de suyo indiferentes. Todo lo cual es propio de y morir. Más no moriré tan pronto. O mejor, Señor, no
1

!¡ la virtud cristiana. moriré. Viviré para narrar las acciones del Señor .169
Como dijo alguien, la virtud "es el buen uso de la Estando en pie en casa de mi soledad, como onagro
voluntad libre" y el acto virtuoso "es el que usa bien de solitario 1 'º, habitando en tierras saladas 171 abro la bo-
las cosas que podríamos usar malamente". c hacia ti Señor y aspirando el soplo de mi amor, as-
piro el Espíritu.1•2 Y a veces Señor, cuando estoy así
En consecuencia, para que la caridad no sea man-
ante ti y con los ojos cerrados, me pones en la boca del
ca, nos enseña el amor al prójimo según la ley pura de
corazón 17 :: lo que no me permites reconocer.
la caridad, para que así como Dios en nosotros, sólo a
sí mismo se ama, y nosotros aprendimos a amar en nos- Sin duda percibo su sabor de manera tan dulce,
otros solamente a Dios, de igual manera comencemos a suave y reconfortante, que si en mí se plenificara ya
amar al prójimo como a nosotros mismos,16:5 para que ninguna otra cosa buscaría, pero tú no me permites ad-
tanto en él como en nosotros amemos sólo a Dios. vr~rtir ni por visión corporal, ni por algún sentido del
alma, ni por la inteligencia de mi espíritu, qué es lo que
recibo.
El espíritu sopla donde quiere ----
166 Gén. 3,7.
Pero, Señor, ¿¡para qué tantas palabras!? 167 111 Reg. 17, 9 SS.
168 Sal. 131, 3.
,, Mi alma miserable, desnuda, helada y aterida de- 169 Sal. 117,17.
170 Os. 8,9.
164 Jn. 15, 10. 171 Job, 39,6; Jer. 2,24.
165 Mt. 22,37-39. 172 Sal. 118,131. 173 Mt. 12,34

68 69

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CONTEMPLACIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY

Quisiera retenerlo y rumiarlo y juzgar su sabor, pe- Hacia ti sólo, Fuente de Vida, debo levantar mis
ro se aleja rápidamente. ojos, para, sólo en tu luz, ver la luz.176
Por la vida eterna que espero 1 ª, trago eso cuyo Hacia ti Señor, hacia ti se vuelven hoy, -y se
nombre ignoro. vuelven siempre - mis ojos. Que hacia ti, en ti y por
Al rumiar largo tiempo su fuerza operante, desea- ti progresen todos los progresos de mi alma.
ría trasvasarla en mis venas y en el meollo de mi alma
,,!¡ Que cuando desfallezca mi virtud 17 7, que es nu-
como un jugo vital, a fin de perder el gusto por todos
11, la, que tras de ti vayan jadeando todos mis desfalleci-
il' los otros afectos y gustar sólo de ella y para siempre,
'I' mientos. Pero, mientras tanto, ¿cuánto tiempo lo dife-
pero rápidamente desaparece.
1!¡ rirás, por cuánto tiempo se arrastrará mi alma hacia ti,
Cuando la busco, la recibo o la uso, me esfuerzo ansiosa, miserable y anhelante?
por confiar a la memoria los pocos rasgos que se han
delineado más fuertemente y aún trato de ayudar a la Te ruego que me escondas en lo escondido de tu
1
faz, lejos de las contiendas de los hombres. Protégeme
:!' memoria falible mediante la escritura. Pero entonces,
por su misma realidad y por mi experiencia me veo en tu tabernáculo de la contradicción de las lenguas.1 7s
''!
11

constreñido a aprender lo que en el Evangelio dices del Pero, ya vuelve a rebuznar el asno y los niños co-
Espíritu: "y no sabes de dónde viene o adónde va".175 mienzan a gritar.
En efecto, todo aquello que confío con solicitud
a mi memoria como imágenes apenas esbozadas a fin Oración final
de poder volver a ello de alguna manera y allí reco-
germe cuando lo quiera, concediéndole este poder a 13. Ahora Señor, con fe plena te doy culto, a
mi voluntad cada vez que lo deseo, al oír la palabra ti Señor, único principio de todo, a ti Sabiduría - por
del Señor: "El Espíritu sopla donde quiere", encuen- quien es sabia toda alma sabia - a ti el solo Bien - por
tro muerto e insípido todo lo guardado pues experi- el que es feliz todo el que lo es - .
mento en mí mismo que el Espíritu sopla, no cuando A ti sólo Señor, honro, adoro y bendigo. Es a ti
yo lo quiero, sino cuando El lo quiere.
176 Sal. 35, 10.
174 Tito, 1,2. 177 Sal. 70,9.
175 Jn. 3,8. 178 Sal. 30,2 l.

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CONTEMPLACIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY

sólo, a quien con todo mi corazón, con todo mi espíri- tes 1 ,..,:.! y que no permitió que pereciéramos, a ti, Princi-
tu y con todas mis fuerzas 17 9, yo amo, o amo amar y pio hacia el cual regresamos, forma hacia la cual tende-
deseo. mos, gracia por la cual nos reconciliamos, te adoramos
y te bendecimos.
Quienquiera que entre los ángeles y los espíritus
buenos te arna, bien lo sé, me ama también a mí y a A ti la gloria por los siglos. AménP<l
5Í mismo se ama en ti.
!
Todo el que permanece en ti 1 i;o y conoce las ora-
ciones y los afectos humanos, bien sé que en ti me es-
i' cucha, él en quien doy gracias juntamente por su gloria.

Todo el que te posee como bien suyo, me ayuda en Fin del Tratado de
ti y no puede envidiar el que participe yo de tu vida. Dom Guillermo de Saint-Thierry
sobre la Contemplación de Dios.
Sólo el espíritu apóstata puede hacer de nuestra mi-
¡,
¡1 seria su alegría, de nuestro bien su perjuicio, porque
despojado del bien común a todos y de la verdadera fe-
licidad ya no es súbdito de la verdad. Está privado de
su gozo y odia el bien común de todos.

A ti Dios Padre y Creador por quien vivimos, a ti


Sabiduría del Padre 18 1 por quien reformados vivimos sa-
biamente, a ti Espíritu Santo a quien y en quien amando
182 En el cielo el hombre tampoco podrá superar la distancia que exis-
vivimos felices, a ti Trinidad de una sola substancia, só- te entre el Creador y la creatura, pero sí puede esperar toda la
semejanza con Dios de que es capaz. Su transformaci6n en Dios no
lc Dios de quien, para quien y en quien somos, del que pasará, sin embargo de ser una "semejanza". (M.S.l.D.)
nos separamos por el pecado tornándonos desemejan- 183 Cf. S. Agustín "de vera relig." 55, 113: Unius substantiae Trinitatem,
unum Deum a quo sumus, per quem sumus, in quo sumus; a qua
discessimus, cui dissimile facti sumus, a quo perire non permissi
179 Le. 10,27.
sumus, principium ad quod recurrimus et formam quam sequimur,
180 Jn. 15,4. et gratiam qua reconciliamur: unum Deum ipsi gloria in saecula
181 1 Cor. 1,24. saeculorum. Amen." (D.J.H.)


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Introducción

Este tratado fue compuesto por Guillermo durante


los primeros años de su abadiato en Saint-Thierry, po-
siblemente entre 1119 y 1122. Nace del celo pastoral del
joven abad, quien debió alimentar e instruír a sus mon-
jes. La base de su composición habrían sido sus "capí-
tulos" matinales en los cuales el autor habría tratado de
explicitar el camino de la perfección cristiana, es decir
del amor.
!1 !
El tema es la génesis y crecimiento del amor. Ya
'¡11: en esta obra de juventud, Guillermo distingue lo que
¡¡
luego será una constante en su pensamiento respecto a
i·i
11
los grados del amor: simple voluntad, amor, caridad, sa-
¡¡ biduría. Estos son didácticamente comparados con los
11 períodos de la vida humana: infancia, adolescencia, ma-
durez, y vejez del amor. Estos grados nos muestran tam-
f:I' bién la progresión de la perfección y de la contemplación.
1:1
1
I" Teniendo en cuenta la estructura que nos presenta
'"'
el texto, se lo ha dividido de la siguiente manera:
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111 Prólogo: NC? 1-2.
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11 Nacimiento del amor: NC? 3.


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Juventud: amor: NC? 4- 11.
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INTRODUCCIÓN GUILI,ERMO DE SAINT THIERRY

IV Edad adulta: la caridad: N<? 12-25. gado el momento de extirpar los vicios.
V - Vejez: la sabiduría: N<? 26-45. Esta ascesis da sus frutos, es áspera pero fecunda;
"Arte de las artes es el amor", nos dice Guillermo la voluntad se va allanando, se vuelve dócil al espíritu;
en el Prólogo, es la obra más bella; infundido por Dios se opera un cambio, el cuerpo está pronto y el alma des-
en la naturaleza, éste tiende naturalmente a su origen cubre un mundo nuevo, ella se siente favorecida por
- Dios - que a su vez es su fin. Pero, en vi lec ido y co- Dios, por momentos pareciera sentirle, es visitada me-
11:11 diante imprevistas "teofanías" que la envuelven en "dul-
¡,J rrompido por el pecado, tiende al mal, por ello necesita
11
de un hombre que lo guíe. ces afectos". Tanta maravilla hace que el alma se vuelva
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suplicante, importuna hasta tener un nuevo contacto con
¡!:, Nace de Dios, es propiedad divina, sólo El puede el Esposo, quiere volver a sentarse a la mesa del ban-
darlo. Ei es trino y nos ha creado a su imagen y seme- quete, pero es nuevamente enviada a su pobreza. Aquí
janza, nos ha dado un primer principio en la memoria, se presenta el gran peligro, es el de creer que se ha
'I
1:1 la cual da origen a la razón, y de ambas procede la vo- llegado al término y así abusar de las gracias de Dios.
1 lij luntad, así, como en la Trinidad, el amor procede del
!1 Si el alma persevera en el buen camino, el amor
Padre y del Hijo. En su Nacimiento y durante su infan-
se fortifica, surge la Edad Adulta en la cual el amor se
cia, no es más que un simple movimiento afectivo que
busca a Dios, pero que puede volverse hacia las criatu- convierte en Caridad, es decir "Amor iluminado". Aquí
ras y degenerar en ellas. Guillermo nos presenta lo que luego será la clave de
su doctrina espiritual: el sentido del "amor iluminado".
El segundo período es la Juventud, en ella la vo- Naturalmente todavía en esta obra su pensamiento no
luntad se convierte en amor, esto implica una cierta fuer- está totalmente elaborado, no obstante, el "amor ilumi-
za, una vehemencia. De hecho la juventud es ardiente, nado" pertenece a esta tercera edad del amor. Se carac-
apasionada, hay una locura de amor. Lo mismo con el teriza por su fuerza y luz. Hace una comparación entre
amor de Dios, hay una santa locura divina. El santo Abad el amor y los sentidos, nos habla de un alcance supe-
nos recomienda emplear este ardor en la obediencia a rior al que puede darnos la razón, pero será más tarde
aquellos que nos conducen, la oración ardiente y prolon- cuando llegará a la síntesis madura del "amor ilumina-
gada, la pureza de corazón, y para favorecer la vida in- do", el cual por la acción del Espíritu Santo nos hace ex-
terior: el silencio, la modestia y la abstinencia. Ha lle- perimentar a Dios que es Amor, volviéndonos amor.

78 79

1 ~

"
INTRODUCCIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY

En esta edad, el ojo del "amor afectivo" puede ejer- En este momento Guillermo se detiene a considerar
citarse plenamente con las dos notas que caracterizan la vocación religiosa. Como su auditorio es de monjes,
al amor iluminado: luz y fuerza. El "amor iluminado" es habla de ellos; presenta la vida monástica como "escue-
como el ojo: con una mirada abarca todo el horizonte, la especializada de la caridad", en breves y seguros tra-
él posee una suerte de poder divino para ver a toda cria- zos nos da una pintura de su existencia. Afirma la clá-
tura como pequeña y sin consistencia en comparación sica doctrina de la continuidad de la comunidad primiti-
11
¡
i con Dios. Para ver a Dios, el hombre tiene la razón y va de los apóstoles. Es una vida de comunión y oración.
el amor; son dos ojos que, cuando el amor es iluminado,
La Vejez corresponde a la Sabiduría, hay que aban-
se hacen uno solo, hay una sola visión amorosa.
donar las cargas y las preocupaciones para prepararse a
Guillermo se pregunta por la naturaleza del amor. entrar en la vida eterna con su Señor. El monje que ha
El amor es Caridad, pero precisamente Dios es Caridad. trabajado bien, merece el mérito de su reposo. La Sabi-
Para exaltar su dignidad recurre al elogio de San Pa- duría permite gustar a Dios de manera inexplicable, es
i,j blo en el himno de 1 Corintios. Ella es el yugo suave de un conocimiento experimental, una suerte de experiencia
~ ,¡ que nos habla Cristo. que se palpa, se toca con la mano. La Sabiduría opera
maravillosamente en el alma, le inscribe su efigie, la con-
Luego de reflexionar sobre la naturaleza del amor
forma consigo misma, le da una ciencia inefable, conoci-
que ha llegado a transformarse en Caridad, Guillermo
miento de Dios, conocimiento de Cristo, conocimiento de
señala los efectos que de él se siguen. Indica una muer-
la vida eterna, Cristo es el modelo por reproducir porque
te del alma, es una muerte a las afecciones que puede
él es la imagen del Padre, él se vuelve el único alimento,
tener el hombre en este mundo; la espada del amor
y no importa si los acontecimientos son adversos o no,
realiza esta muerte, la cual paradójicamente es para la
el alma ve todo lo creado con los ojos de Dios. Ella olvi-
vida: el alma se fortifica, ahora es constante, prudente,
da todo lo que no es Dios. La muerte será simplemente
camina hacia Dios. Ahora ve lo que debe hacer (espíri-
un tránsito en el cual el espíritu vuelve a su Dios.
tu de ciencia), y encuentra las fuerzas necesarias para
hacerlo (espíritu de fortaleza), se ha vuelto un hombre La Sabiduría es quien ha guiado todo este largo ca-
que refleja la majestad del Señor, inspira algo así como mino disponiendo suavemente los acontecimientos, bue-
un santo temor. El recuerdo de Dios se le hace constante. nos y malos, hasta el momento en que el alma vuelve a

80 81

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INTRODUCCIÓN
T
su Principio, hasta que es ocultada en la secreta Faz de
Dios. Aquí Comienza el Tratado del mismo
Autor sohre la Naturaleza y
Junto al pastor que desea servir a sus hermanos,
encontramos al hombre de deseos que fue Guillermo; en la Dignidad del Amor *
esta obra se ponen de relieve sus cualidades espirituales
e intelectuales, su profunda sed de Dios se combina con
el conocimiento de la Escritura y la cultura clásica, espe- Pr6logo
cialmente Ovidio y Boecio.
l. Arte de las artes es el arte del amor, y el maes-
li "Naturaleza y dignidad del Amor" reúne no sólo un
!! tro que la enseña es la naturaleza, y Dios es el Autor
rico contenido espiritual válido para todas las épocas, si-
de la naturaleza. En efecto, el arnor mismo que viene
no también un feliz método pedagógico para explicar la
del Creador de la naturaleza, a no ser que afecciones
vida espiritual mediante un lenguaje sencillo, apoyado en
' bastardas pongan rémora a su nobleza primigenia, él
la Revelación y la experiencia humana que se comparte,
mismo, digo, se enseña solo, pero en corazones que le
todo ello enmarcado en una antropología de la época.
son dóciles, que son dóciles a Diosi.
Sus méritos le dieron pronto celebridad, y como otra de
las tantas obras del Abad de Saint-Thierry, importantes Ciertamente, el amor es una fuerza del alma que
manuscritos del siglo XII la han recogido, así por ejemplo la atrae como por un peso natural a su lugar propio, a
el Mazzarine 776, Douai 372, Bruges 128 entre otros. Co- su fin. Toda criatura, en efecto, sea espiritual, sea ma-
mo en otros casos, el tratado que nos ocupa también fue terial, tiene por un lado un lugar propio al cual es lle-
rápidamente incorporado a las obras de San Bernardo, vada naturalmente, y por otro, algo así como un peso
pero una atenta consideración del mismo no deja dudas natural que la lleva. Porque el peso, como dice un ver-
sobre su pertenencia a Guillermo, abad de Saint-Thierry. dadero filósofo 2 , no siempre atrae hacia abajo: atrae el
fuego hacia arriba, el agua hacia abajo, del mismo modo

* En el manuscrito Mz (Mazarine), abajo de la última columna del tra-


según P. Robert Thomas, OCSO. tado sobre la "Contemplación de Dios", se lee el "explicit" e inme~
diatamente después, sin punto Y aparte, el "incipit" del tratado so-
1 bre la "Naturaleza y dignidad del amor".
1 Cf. Jn 6,45.
2 Se trata de San Agustín, CONF. L.13, C.9.

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AMOR
T
l

GUILLERMO DE SAINT THIERRY

lo demás. También el propio peso mueve al hombre lle- ra del camino de su naturaleza, sólo el alma miserable,
vando naturalmente su espíritu hacia arriba y su cuerpo
el espíritu envilecido, que de suyo tiende naturalmente
hacia abajo, cada cual al lugar, al fin que le corresponde.
hacia su fin, corrompido como está por el mal del peca-
¿Cuál es pues el lugar del cuerpo? "Tú eres tierra, do, no sabe o difícilmente atina a volver a su principio.
dice Dios, y volverás a la tierra"3. Pero del espíritu dice Su peso natural lo empuja siempre allí, y cuando desea
un libro sapiencial: "y el espíritu volverá a Dios que lo la felicidad, sueña con la felicidad, no busca otra cosa
creó"·!. Considera al hombre una vez muerto en proceso
que ser feliz. Ahora bien, feliz aquél y no otro cuyo Dios
de descomposición, cómo por todo su peso es llevado a
es el Señor 6 • Pero, buscando la felicidad no en el lugar
su lugar. Cuando esto sucede normalmente y en el or-
ni por el camino por donde debe buscarla, se extravía
den debido, el espíritu vuelve a Dios que lo creó, el cuer-
lejos de su natural tendencia. Por esto, habiendo perdi-
po vuelve a la tierra y no sólo a la tierra sino a los ele-
do la enseñanza que viene de la naturaleza, necesita de
mentos de que estaba compuesto y formado. Cuando de
un pedagogo humano que le instruya acerca de la felici-
éi reclama algo la tierra, el fuego, el agua, el aire, cuan-
dad que naturalmente se busca por el amor, que le in-
J:: do se opera la descomposición natural de este compues-
Vi! dique dónde y cómo; en qué lugar, por qué camino hay
1

to natural, cada parte retorna en virtud del propio peso


que buscarla.
a su elemento. Y la descomposición llega a término cuan-
do se ha cumplido perfectamente la restitución de todas 2. El amor, como se ha dicho, es infundido natu-
1 i las partes a su propio lugar. En cuanto a resolver si es ralmente en el alma por el Autor de la naturaleza, pero
l preciso hablar aquí de corrupción, de putrefacción, o si después que el hombre abandonó la ley de Dios debe
conviene más emplear el término de "separación" como ser enseñado por el hombre. Mas no como si se tratara
se ha dicho5, queda a juicio de cada uno. de hacer surgir lo que hasta entonces no existiera, sino
Y mientras que ninguno de esos elementos se sepa- para que el hombre aprenda a purificar el amor y cómo
purificarlo; a progresar en él y cómo hacer progresos; a
3 Gén. 3,19. afianzarlo y cómo lograr su afianzamiento.
4 Ecl. 12,7.
5 ¿En qué lugar. en las líneas precedentes, lo h<I dicho Guillermo? La
Porque también el torpe amor carnal tuvo en otro
palabra "resolutio" no ha sido empleada. Tal vez este "como se ha
1 dicho" se refiera a la expresión de san Pablo "tempus resolutionis tiempo maestros de su torpeza. Maestros tan perspica-
meae insta!" (II Tim .4,6). Tres traducciones consultadas (Dion, Davy,
Déchanet) cm:ten prudentemente este "como se ha dicho". 6 Cf. Sal. 143, 15.

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,-
AMOR
r !

GUILLERMO DE SAINT THIERRY

quienes está escrito: "Mi espíritu no permanecerá con es-


ces, que corrompidos corrompían, hasta el punto que el
tos hombres porque son carne 9 ; es en su nombre que
maestro del Arte del Amor 7 fue obligado por los aman-
tes y cómplices de su torpeza a cambiar de tono lo que dice la profecía: "Mi corazón se ha vuelto como cera que
había cantado tan 1icenciosamente, y a escribir acerca del se derrite en medio de mi vientre"10
remedio del amor el que había escrito sobre el incendio El corazón, ubicado físicamente por el Autor de la
del amor carnal y el que, casi por un impulso irresisti- naturaleza en un espacio estrecho del cuerpo, casi en el
í'H ble, había malgastado todo su ingenio tanto en desper- centro, puede gobernar y administrar desde allí la ciu-
':I¡.,~ 1 tar los excitantes clásicos del amor como en inventar otros
dadela de los sentidos superiores como también toda la
nuevos.
1:11¡ república del humilde pueblo de las partes inferiores del
¡!~ ~
Ciertamente, este hombre no buscaba enseñar los cuerpo y la región circundante de los pensamientos y de
excesos del amor carnal que tanto en él como en sus dis- las acciones.
cípulos ardía cual fuego sin el menor freno impuesto por
Pero si, reblandeciéndose como bastardo al fuego
la razón; pero, al querer regirlo por reglas que suprimen
de la concupiscencia carnal comienza a derretirse, todo
toda regla, lo hacía desembocar en el libertinaje y por
él fluye hasta el vientre y hasta pleno vientre, porque no
excitaciones inoportunas lo arrojaba a la locura de la
l lujuria. gusta más que lo que es del vientre 11 • Del vientre va
¡ luego a lo inferior del vientre, confundiendo todo, envi-
En estos hombres depravados y pervertidos, el vicio leciendo todo, adulterando todo, pervirtiendo el afecto
r
de la concupiscencia carnal, excediendo toda medida, natural del amor en brutal apetito de la carne. No se con-
había matado el orden de la naturaleza. Según el orden tenta con apetecer lo que está prohibido en materia de
normal de la naturaleza su espíritu, de hecho, hubiera ultrajes al cuerpo y de pasiones ignominiosas, sino que
debido ser llevado por su peso, por su amor, hacia lo olvida también a tal punto su antigua nobleza que él,
alto, hacia Dios que lo creó; pero, degradado por los en- creado para Dios solo, es considerado más bien por aque-
cantos cautivadores de la carne no comprendió, y puesto llos a los que ha corrompido y por los que le corrompen,
a la altura de animales carentes de inteligencia, se hizo
semejante a ellos 8 ; y fueron del número de aquellos de 9 Gén. 6,3.
10 Sal. 21, 15. Esta traducción literal es requerida en razón del texto: el
corazón del hombre depravado se derrdma hacia su vientre.
7 Ovidio, autor del "Ars Amatoria". 11 Cf. Rom. 8,5: "quae carnis sunt sapiunt".
8 Sal. 48, 13, 21.

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86

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º.(

AMOR GUILLERMO DE SAINT THIERRY

como antro natural de lujuria y prostíbulo de todos los le honra, ni el lugar de su origen. Ante todo, el lugar
vicios. Pobres miserables los que, a pesar de los recla- de su nacimiento es Dios. Allí ha nacido, allí se ha ali-
mos de la naturaleza se envilecieron hasta el punto de mentado, allí ha crecido; allí es ciudadano, no extranjero
hacer de la morada de su alma - propiedad exclusiva de sino nativo. El amor es dado por Dios solo y en él per-
Dios creador y cerrada a toda criatura - , la sede de Sa- manece, porque a ningún otro se debe el amor más que
tán, sede de toda suciedad y de toda inmundicia. a él o a causa de él.

'J.l1•
. l.1 Ahora bien, si se quiere hablar de su nacimiento:
Nacimiento del amor como Dios Trinidad había creado al hombre a su ima-
!) 1
3. Hablemos pues del amor, en la medida que nos gen13, formó en él una semejanza de trinidad que per-
l_::l,i
¡'j lo permita aquél hacia el cual tiende toda la creación en mitiría a la Trinidad creadora reflejar allí su imagen. Gra-
un impulso de amor. Abriremos el relato de su historia cias a ella, este nuevo habitante del mundo, cual seme-
por lo que se podría llamar sus orígenes; seguiremos jante que torna naturalmente a su semejante, podría, si
después con su progreso, analizando las etapas de lo quisiera, adherir indisolublemente a su principio, a Dios
que se podría llamar sus edades sucesivas; llegaremos su cre''dor; no fuera que atraída, arrastrada, solicitada
hasta su vejez fecunda, saturada no de dolores seniles por las múltiples criaturas, esta trinidad inferior creada
sino de una misericordia llena de vigor 12 . Del mismo rompiera su unidad con la soberana y creadora Trinidadu..
modo, en efecto, que siguiendo el crecimiento o el des- Así, cuando la Trinidad infundió en el rostro del
gaste de las edades de la vida, el niño se hace joven; el hombre recién formado - e infundiendo creó- el alien-
joven, hombre maduro; el hombre maduro, viejo; cam- to de vida15, la energía espiritual, es decir, intelectual,
biando de nombres a medida que cambia de cualidades, significada por las palabras espiración y soplo, y la ener-
! 1
así, según el progreso de las virtudes la voluntad al de- gía vital, es decir, animal, significada por la palabra vida,
sarrollarse se transforma en amor, el amor es caridad, la
caridad es sabiduría. 13 Cf. Gén. 1,26-27.
14 Podrá consultarse sobre este tema el artículo de D. Brooke: "The
A propósito del amor del cual hablamos, no debe- trinitari"'1 aspect of the ascent of the soul to God in the theology
of Will. of S. Th." (Recherches de Théologie Ancienne et Mediévale,
mos ocultar ni su ilustre nacimiento ni el noble linaje que t. 56 (1959) pp. 87-127), y el estudio que hemos ofrecido en Col·
lectanea OCSO.: "Notre entrée dans la vie trinitaire d'aprés Guillau-
12 La expresión parecería singular, si uno no supiera que es bíblica (Sal. me de St-Thierry" (t. 24 ( 1962), pp. 209-224 y 338-349).
91,10). 15 Cf. Gén. 2,7.

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-"".c¡¡:n,.,,,~,,,,r'l!'!!l~:."';'·,• ···-:!i'-~'1:·1·:~·~"-'1!1l'f""'?";'Y."!i:JfE~~i.r;~;-

AMOR
GUILLERMO DE SAINT THIERRY

colocó como en una especie de ciudadelarn el dinamis-


1 ¡· '.·
' su adopción, su dignidad, su nobleza. Ahora bien, cuan-
1 mo de la memoria para que el hombre recordara siempre
do bajo la moción de la gracia preveniente y adyuvante
el poder y la bondad del Creador. De inmediato, sin de-
comienza, por su buen consentimiento, a adherir al Es-
mora alguna, la memoria engendró de sí misma a la ra-
píritu Santo en persona, a él, el Amor y la voluntad del
zón17, y memoria y razón de sí mismas produjeron la
Padre y del Hijo, empieza a querer intensamente lo que
voluntad' 8 .
Dios quiere y lo que la memoria y la razón le sugieren
iHI La memoria, en efecto, tiene y retiene el fin hacia querer, y, al quererlo intensamente, se transforma en
1¡¡ el cual hay que tender; la razón muestra que hay que amor: en efecto, el amor no es otra cosa que una volun-
11¡
1'
tender; la voluntad es la que tiende, y estos tres elemen- tad intensa hacia el bien. De suyo, la voluntad es un sim-
j'i!
rJ! tos no hacen más que un todo, siendo no obstante tres ple efecto puesto en el alma racional para hacerla capaz
energías, al igual que en aquella soberana Trinidad don- tanto del bien como del mal: se colmará de bien ayudada
de una es la sustancia pero tres las personas. En esta por la gracia; se colmará de mal si, abandonada a sí mis-
ri¡1¡ ' trinidad, así como el Padre engendra, el Hijo es engen- ma, desfallece.
1, :
drado, y de ambos procede el Espíritu Santo, así la ra-
!ni¡ ,if,
¡,J 1 zón es engendrada por la memoria, y de la memoria y
A fin de que nada faltara al alma humana por par-
te del Creador, se le dió una voluntad libre de optar por
de la razón procede la voluntad.
l¡;t¡ el uno o por el otro. Si ella corresponde a la gracia, con
I¡'!·
/¡jil Para que el alma racional creada en el hombre pu- la gracia adyuvante recibe el progreso y el nombre de
l"I¡
1 '
diera adherirse a Dios, el Padre se arrogó la memoria, virtud convirtiéndose en amor; si, abandonada a sí mis-
1
11 · '
el Hiio la razón, el Espíritu Santo - que procede de am· ma quiere disfrutar egoístamente, experimenta su propia
1
¡1: 1 bos - la voluntad, que de ambas procede.
,~·r.1
' '1 ~
fragilidad y hereda tanto los vicios como los nombres de
i'l I Juventud: el amor
los vicios: ambición, avaricia, lujuria y otros por el estilo.
1¡1'
1.'J i1

!111'1 5. La voluntad -creada libre - se encuentra pues


~1 1
1
1 4. Este es el origen de la voluntad, su nacimiento,
.en su primera etapa como en la encrucijada de la carta
1
16 Literalmente: ella habita "en su especie de ciudadela" (la del hombre), de Pitágoras19; si obra según la dignidad de su natura-
JIJ t 17 Es decir, de su sustancia, así como el Padre engendra "de sí" al Hijo,
1 leza, se eleva hasta el amor; según el orden natural de
18 Es evidente que estas "procesiones" son a imagen de las dos proce-
d
11

'il
1
1 1
siones div:nas trinitarias.
19 La letra Y representaría como la encrucijada de dos caminos.
1¡11 1
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AMOR
T GUILLERMO DE SAINT THIERRY

sus virtualidades - como se ha dicho - del amor se ele- a esa gente cuyo espíritu es como el de los animales o
va a la caridad, de la caridad a la sabiduría. Por el con- el de las bestias; cuya carne es, en expresión del Profe-
trario, si la gracia no acude prontamente a socorrerla, a ta25, como carne de asnos2n. ¿Cuánto más el fervor o
pesar del orden que la rige aunque por justa disposición la juventud de alma ha de poner fuera de sí a aquellos
divina, se encuentra sepultada en el abismo de los vi- que 'Jertenecen al verdadero amor y experimentan los
cios, precipitada 20 hacia su ruina, hundida en las tinie- estímulos espirituales? Grave motivo de oprobio sería
blas de la vergüenza. Sin embargo, si abandonando el para la naturaleza, el hecho de que los que la corrompen
1i
camino de los abismos se decide a entrar por el camino fueran más aventajados en el mal, de lo que lo son en
ascendente, si, haciéndose dócil a la gracia que la guía el bien los que de verdad la aman.
y la fortalece 21 se torna adulta en el amor y llega al es- 6. Escucha una santa locura: "Si estamos fuera de
tado de la vigorosa juventud, entonces pasa insensible- sentido - dice el Apóstol - es por Dios" 27 . ¿Quieres es-
mente del espíritu de temor que hasta ese momento le cuchar otra locura?: "Si perdonas - dice - perdónales
hacía temer, como un niño, el castigo, al espíritu de pie- este pecado, si no, bórrame del libro que has escrito"2 8 .
HI,,,
dad; comienza a experimentar una nueva gracia, empieza
~
:,! ¿Quieres escuchar otra? Escucha al Apóstol en persona:
¡,!
1 a amar a Dios, a tributarle un culto lleno de piedad22
UJf "Desearía - dice - ser anatema de Cristo por mis her-
según está escrito: "La piedad es el culto de Dios" 23 . manos"29, ¿No parece ser esto cierta razonable locura de
Que este joven despliegue pues la energía y el vi- un alma que bajo el imperio divino 30 mantiene firme en
gor natural de la virtud, no el de la edad, y no pierda el corazón31 lo que es imposible realizar, a saber, que-
los estímulos naturales de la juventud con tal de que la
'25 Literalmente: "la palabra de la profecía".
razón no permita que se corrompan. Tales estímulos po- 26 Cf. Ez. 23,20.
nen fuera de sí a los depravados, a los superficiales 24 , 27 11 Cor. 5,13
28 Ex. 33,31-32. Siendo la cita algo diferente al texto de la Vulgata,
o bien Guillermo cita de memoria, aproximativamente, o bien tiene
20 Literalmente: "empujado por una ruina precipitada" (de cabeza).
21 Cf. Sal. 30,4. otro texto a la vista.
22 la pálabra "piedad" tiene aquí el significado latino de: ternura de 29 Rom. 9,3.
corozón, amor tierno.
30 "Mens bene affecta": es el alma tocada, impresionada por la gracia.
23 Palabra que Guillermo leí<! en su texto latino en Job 28,28. Ver: Pain 31 Dice el texto latino: "habere fixum in affectu". "Affectus" se opo-
de Cit. n9 9, p. 82, nota (a). ne aquí (como más de una vez en Guillermo, y no siempre en el
24 Literalmente: "los que pasan en imagen", expresión sacada del Sal. 38,7 sentido de este pasaje) a "effectus". "Affectus" es la intención del
y que cita bastante de buen grado Guillermo, no siempre, por otra
corazón, del "alma llena de afecto"; "effectus", es el efecto, la
parte, en el sen,tido en que ell<I está tomada aquí. Cfr. infra p. -nota (2) ejecución.

92 93
AMOR
GUILLERMO DE SAINT THIERRY

rer ser por Cristo anatema de Cristo? Esta fue la embria- aprecia a aquél a quien se ha entregado por entero.
guez de los apóstoles cuando la venida del Espíritu San-
De esta locura estaban locos los santos mártires que
to. Esta la locura de Pablo cuando Festa le dijo: "¡Tú es-
reían en medio de sus tormentos. ¿Por qué no citar aquí
tás loco, Pablo!" 3 2. ¿Acaso era de asombrar que se pro-
la palabra del poeta lascivo que decía en el ardor de su
clamara loco a aquel que, en pleno peligro de muerte se
pasión: ¿"Es agradable estar loco"?3G.
esforzaba en convertir a Cristo a los jueces que lo juz-
[Jll ~aban por causa de Cristo? la causa de esta locura no 7. Aquí pues es normal que sobresalga la impe-
era un trabajo intelectual demasiado intenso como decía tuosidad de la juventud y la ardiente carrera de la vida
i'.111 '
'I el rey, que entendía la verdad pero la disimulaba 33, sino religiosa que, aunque en esta etapa3 7 no tiene ni debe
l '
!Ji como hemos dicho, la embriaguez del Espíritu Santo que tener todavía el freno de la razón 38 , con todo debe pa-
le hacía arder en el deseo de inducir a sus jueces a pa- decerlo=19. Realmente, ese apiadarse de sí mismo, ese te-
recerse a él por poco o por muchoª~.
,11·.1
nerse consideraciones, ese solicitar dispensas para cuidar-
'::11 ' Y para no alargarnos: ¿qué locura más grande, más se, ese mostrarse indulgente consigo mismo remitiéndo-
1~if:. 1_¡·
inesperada, que la de un hombre que en su deseo apa- se a su propio juicio, todo eso no condice con el fervor
sionado de adherirse a Cristo deja el siglo y que, tam- novicio. Si el juicio de otro impone estos miramientos en-
¡1111 bién por Cristo, se adhiere nuevamente al siglo por ne- tonces no hay que rehusarlos. En ~uanto a uno mismo,
!iHi
.¡11:¡·.¡1 cesidad de obediencia y de caridad fraterna? El tendía en lo que concierne a uno mismo, es necesaria una inter-
11'.
ji;f '1 al cielo, he aquí que se sumerge en el lodazal 3 5. Es el pretación exacta, una severidad estricta: frente a la ca-
ji1 '
1'¡ ld
1!¡ 11
1.~í ¡,
joven Benjamín que, en el arrebato de su alma, no sien-
te ya nada ni de sí ni de lo que es suyo, sino que sólo
ridad y a la bondad paterna o fraterna que encuentra en
i quien le gobierna o le aconseja, ha de responder el jo-
l¡1·.fli'I !;
¡.l
¡,[Link].
!¡I L !
1 1

i
32
33
Act. 26,24.
De hecho, el que lo dijo fue Festo.
ven con una humildad dulce y obediente nunca desmen-
~ !
¡¡ji 34 Expresión tomada también de este pilsaje de los hechos: "Por poco
más o por mucho más, pluguiese a Dios que no sólo tú, sino to-
36
37
Virgilio, Bucólicas. Egloga 3, v.36.
Corresponde al primer estado, el "estado animal" de la Carti'I de
dos los que me oyen, se hicieran hoy tales como lo soy yo, aunque Oro. El novicio demasiado atraído aún por lo sensible, no posee toda-
sin estas cadenas" (Act. 26,29). vía la razón, pero debe plegarse él la razón de otro, obedecer mor-
11!11¡ jJ , 35 Posible alusión a san Bernardo quien, después de haber abando- tificando sus sentidos (Epist.L.I., n<? 14 y 17. Ver. Pain de Cit. n<? 2,
li mido el mundo, debió al cabo de algunos años de abadiato, mez- pp. 21-24).
/)1
¡[1¡, c:arse en todos los asuntos de la cristiandad llegando a ser el hom· 38 De su propia razón.
!! ~ ¡) bre más solicitado de su siglo. 39 Obedecer a la razón, al juicio del religioso encargado de formarlo.
1• 1~
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..........

AMOR
GUILLERMO DE SAINT THIERRY

tida. Si uno de estos dos elementos llegara a faltar4o no


que recurrir sin descanso 45 a una oración asidua y pro-
confío en la perseverancia del tibio y del flojo, y temo
longada, en la que tan grande sea la fe que todo lo es-
la ruina del irreflexivo.
pere 15, tan grande el fervor, que le parezca que fuer-
Por esto toda la discreción del novicio debe consis- za a Dios; tan grande el amor, que todo lo que pide sien-
tir en tornarse insensato en todo por Cristo 4 1, y depender ta que lo obtiene en el momento mismo de la orac;ón:
del juicio de otro, principalmente si trata con un anciano tan dócil la humildad, que en todo desee que se cum-
1 del que se puede estar seguro que ha aprendido de Dios pla en él la voluntad de Dios, no la suya propia.
lo que enseña a los hombres. No obstante el aventajado
u obediente 42 no debe juzgar con ligereza mientras no Que este hombre se empeñe en adquirir y guardar
se le ordene manifiestamente algo contrario a Dios, has- celosamente la pureza del corazón, la compostura del cuer-
ta que una larga y paciente experiencia le haya dado po, el silencio o el uso moderado de la palabra; que man-
comprensión acerca de estas cosas. Que se aplique lo tenga sus ojos siempre modestos, nunca altivos; que sus
más posible y siempre a practicar esa obediencia de la oídos no estén ansiosos de novedades 46 ; que sea sobrio
que está escrito: "purificando vuestros corazones en una en la comida y el sueño para que éstos, lejos de impe-
obediencia de amor" 1 ª. Esta es, en efecto, la voluntad dir, posibiliten la jornada de buenas obras; lleve sus
de Dios, buena, agradable y perfecta 14 • manos con dignidad y ande con gravedad; no demues-
8. Para obtener tales gracias y conservarlas, hay tre ligereza riendo a carcajadas, sino más bien su bon-
dad, sonriendo graciosamente. Se entregará a meditacio-
40 Generosidad ardiente por un¡J parte, obediencia total, renuncia a nes espirituales y asiduas, a útiles lecturas y no a lectu-
i
1 su propio juicio, por la otra.

1
41 Muchos años más tarde, al término de su vida, en su famosa Carta ras curiosas. Se mostrará sumiso con los superiores, re-
" los Hermanos del Mont-Dieu, que contiene normas de dirección
para los jóvenes, Guillermo no hc!brá cambiado de opinión. Reléase
verente con los religiosos mayores, lleno de amor con
el final del ne:> 14 del primer libro. Toda la discreción, la prudencia, los más jóvenes. No deseará estar al frente de todos, sino
el juicio de discernimiento del novicio debe ser no tenerlos: "hoc
omnis sit ejus discretio, ut in hoc nulla ei sit discretio". "Toda su
ser el último de todos; querrá servir a los que viven con
discreción deberá ser la de no tener en esto ninguna discreción". él; no se dejará amilanar por la severidad ni ablandar

42 Siempre los dos aspectos complementarios de generosidad y de
obediencia en el verdadero novicio. Sin embargo, un<I u otra de 45 Literalmente: "reclamar auxilios incesantes".
estas dos cualidades prevalece en cada uno de ellos. 451 Cf. 1 Cor. 13,7.
43 1 Pe. 1,22.
46 Reminiscencia de 11 Timoteo 4,3, que la Biblia de M<t"edsous tradu-
44 Cf. Rom. 12,2.
ce: "ayant aux oreilles la démangeaison d'entendre du neuf".

96 97
.._..

AMOR GUILLERMO DE SAINT THIERRY

por la dulzura 47 ; reflejará en su rostro serenidad; en su sin ver las manos con las que trabaja, ni el trabajo que
corazón dulzura hacia todos; en su modo de obrar gracia realiza.
y amabilidad.
Así como un vidente que instruye en algún traba-
Aquí también es tiempo y ocasión de refrenar los jo a un no vidente lo atrae, lo hace inclinarse, endere-
placeres, de cercenar los vicios, de quebrantar las vo- zarse, adoptar diversas posiciones, llevándolo más al ejer-
luntades. Cuando todas esas otras voluntades, que no cicio del trabajo en cuestión que al conocimiento del ar-
:HI 1
son tales sino tan sólo simulacros de voluntades, hayan te m¡smo, así, por medio de todas aquellas cosas arriba
q¡1
sido mortificadas y cortadas como retoños bastardos bro- mencionadas el amor ciego es formado desde fuera en
,,¡11
¡il11 tados naturalmente, habrá para la voluntad natural y vistas a cierta honestidad de vida y de costumbre. Una
q
,J. verdadera una esperanza acrecida de progreso. Aqué- vez que la naturaleza del hombre interior, domeñada por
llas, más que voluntades son apetitos del alma, es decir, la práctica de una larga disciplina haya logrado ser se-
concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y llada e informada completamente por ellas, podrá dar el
i
ambición terrena4s. fruto saludable de un alma totalmente pacificada 51 .

9. Aquí49, que el que ame más corra con mayor Entonces comprenderá la utilidad de todos estos
ardor. Este es el trabajo, ésta la obra. Duro trabajo que ejercicios y otros semejantes, no en su aspecto exterior
cuesta muchos sudores, sobre todo cuando el amor, cie- sino en su realidad profunda. Todas estas observancias
go todavía, hace lo que debe hacer aunque sin saber que hemos expuestos má~ arriba no brotan aún del co-
razón, solamente se las desea y se las cumple bajo el ma-
aún de dónde viene ni adónde va 50 ; de este modo, tra-
gisterio de la razón52; él todavía no puede, a su respec-
baja con los movimientos afectivos como el ciego con
to, otra cosa que cantar humildemente a Dios este ver-
sus manos. Ciertamente, éste trabaja con sus manos, mas
sículo: "He anhelado desear tus mandamientos" 53 . Sin
47 Se trata del novicio; la severidad, la dulzura, son las que él en- embargo, como queda dicho a propósito del ciego, que
cuentra en los demás y que debe <!coger sin dejarse llevar dema-
siado por reacciones naturales. 51 Cf. Heb. 12, 11; literalmente: "un fruto muy pacificado de salvación".
48 1 Jn. 2, 16. la Vulgata, en último término, trae "superbia vitae". 52 El novicio, el joven religioso, se somete a las observancias (silencio,
Guillermo sigue un texto diferente: "ambitio saeculi". modestia de los ojos, del porte, etc.) por razón y por voluntad.
49 Es la tercera vez que Guillermo, en esta exposición de la juventud Más adelante, cuando el "affectus" se dé en él, las practicará por
del ctmor, comienza un período por este "hic" - "aquí, en esta una necesidad interior, pues se habrán hecho carne en él.
etapa". 53 Sal. 118,20. Todavía no es más que un deseo ardiente de una acti-
50 Cf. Jn. 3,8. tud más espiritual.

98 99

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AMOR
T GUILLERMO DE SAINT THIERRY

no deje la mano de trabajar aunque el ojo no vea toda- jugoso" 5 5. Si por el espíritu ha mortificado las obras de
vía; el que desea progresar en las grandes cosas debe la carne:>º, si glorifica a Dios por sus obras, su alma, re-
ser fiel en las pequeñas 5 :1 ' y en aquello en lo que el bosante de gracia y llena del manjar pingüe que da el
Creador le ha concedido un poder indiscutible, es decir, Espíritu Santo, comenzará a renovarse por la transfor-
en el dominio de su propio cuerpo, ponga su voluntad mación espiritual de su mente:; 7 y a revestir el hombre
al servicio del bien. Practique lo que dice el Apóstol: nuevo que ha sido creado según Dios en justicia y en
"Hablo un lenguaje humano a causa de la debilidad de santidad verdaderas 5 1'l.
vuestra carne. Como vosotros habéis hecho servir vues-
tros miembros a la impureza y al pecado para cometer 10. A partir de este momento, las cosas comien-
el pecado, hacedles servir en adelante a la justicia para zan a adquirir para él un nuevo rostro. Estos dones su-
santificaros" 54 . Como si dijera: cuando vuestro amor se periores59 que hasta aquí perseguía con ardor en duro
haya trocado en caridad, cuando vuestra alma haya al- trabajo, comienzan a concedérsele muy sencillamente. El
canzado su pureza perfecta, entonces os indicaré, os da- cuerpo, humillado por las santas observaciones, se pone
ré otra consigna muy superior y divina. Entretanto, aco- espontáneamente en virtud del buen hábito adquirido
al servicio del espíritu; el rostro interior del hombre nue-
ged ésta que es humana para que, así como en otro
vo se renueva de día en día 60 y se le concede poder
tiempo, cuando os dejásteis dominar por la negligencia
contemplar los bienes de Dios.
! y el pecado fuisteis libres respecto de la justicia, así co-
mo hicísteis servir entonces vuestros miembros no a la Ahora, "teofanías"oi frecuentes y súbitas, maravillo-
1

justicia sino al pecado para cometer el pecado; así, en sas luces celestiales62 reconfortan e iluminan el alma que
adelante, les hagáis servir a la justicia para vuestra san- se esfuerza por mantenerse en un deseo continuo. La
tificación.
55 Sal. 62,5-6.
56 Cf. Rom. 8, 13.
Si alguien, como queda dicho, se muestra fiel en 57 Cf. Ef. 4,23.
esto, comenzará a experimentar en sí mismo lo que dice 58 Cf. Col. 3, 10.
59 Palabr<J usada por san Pablo en momentos en que, después de ha-
David: "Alzaré mis manos invocando tu Nombre. Quede ber hablado de muchos carismas, invita a los corintios a aspirar a
111
mi alma bien llena de ti, como de un manjar pingüe y los mejores, antes de hacer el elogio de la caridad (1 Cor. 12,31).
60 Cf. 11 Cor. 4, 16.
61 Término tom<ldo de Dionisia: gracia mística, visita, como una "apa-
53' Cf. le. 16, 10.
rición11 de Dios.
1 54 Rom. 6, 19.
62 Literalmente: "esplendores de los santos", expresión del Salmo 109,4.

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AMOR
T GUILLERMO DE SAINT THIERRY

Desde ese instante germina en el alma el amor de


Sabiduría, saliéndole al encuentro por los caminos, se
la santa pobreza, la afición por la soledad, la aversión
le muestra benigna 63 ; como dice Job "Esconde la luz
por las distracciones seculares, la asiduidad en la oración,
como en sus manos, y después manda que salga de
el celo por el rezo de los salmos.
nuevo. A quien él ama, le declara cómo esta luz es po-
sesión suya, y que puede subir a ella y poseerla"64. 11 . Pero aquí, de no evitárselo con cuidado, sale
al encuentro el serio obstáculo de la tentación que, o bien
Esta alma, tan largo tiempo probada, comienza a
retarda seriamente la marcha hasta aquí próspera y fe-
experimentar ahora dulces e inusitadas consolaciones,
licísima de muchos, o bien les inclina a veces volver atrás
en las que reposa con delicia cuando las experimenta,
haciéndoles caer en el relajamiento de la tibieza. Lo que
y por las que sufre tormento cuando la abandonan y
la bondad de un Padre había concedido al religioso para
no vuelven conforme a sus deseos. Se parece a una cam-
que r.o desfalleciera en el camino empieza éste a consi-
pesina acostumbrada a una mesa rústica; cuando em-
derarlo como suficiente, y fijando aquí un límite a su
pieza a saborear esas consolaciones de las que habla-
progreso, en el punto mismo en donde deja de progre-
mos, es como si por primera vez entrara al palacio del
sar comienza a retroceder.
rey. Pero he aquí que se la arroja ignominiosamente, que
se la expulsa con violencia, y ella no acepta más que a Más aún, menospreciando la gracia de Dios, y for-
duras penas volver a su pobre casa. Volviendo a menu- jándose una vana confianza respecto de la misma y con-
do a la puerta del banquete, importuna, audaz y acon- tra la misma, se jacta, ya en su boca ya en su corazón,
gojada, como una pobre pordiosera, como una expec- de que Dios no lo ha abandonado completamente; él co-
tante, ansiosa, levanta los ojos, mira hacia uno y otro me y bebe su propia condenación6 7 cada vez que recibe
lado, por si acaso le tienden algo, por si le abren. la gracia de las visitas y consolaciones de Dios 68 y por

Y a veces su audacia e importunidad de tal modo 66 Cf. Mt. 15,32.


vence y supera los obstáculos que, entrando rápidamen- 67 Cf. 1 Cor. 11,29.
68 En la Carta a los Hermanos del Mont-Dieu, Guillermo habla de una
te, impulsada por el deseo, llega hasta la mesa interior comunión espiritual que consiste en rumiar en su corazón los be·
de la sabiduría. Sin vergüenza alguna se sienta a ella, neficios divinos, particul11rmente el gran bien de la pasión del Se-
ñor (L.I., n'? 30). Aquí se trata de una gracia de "visitación", en
y al punto mismo en que va a ser expulsada logra oír: una conciencia que no lo merece pero que Dios quiere atraer a sí.
"Comed, amigos, bebed y embriagaos, carísimos"Bs. Lamentablemente el alma abus<lrÍ a de esta gracia más que gratuita.
Pasaje paralelo en Epist. L.I., n'? 46; el mismo texto citado del
Sal. 80, 16-17.
63 Cef. Sab. 6, 17. 64 Job. 36,32-33. 65 Cant. 5, l

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........

AMOR GUILLERMO DE SAINT THIERRY

ello se reafirma en una confianza que le mueve a hacer Alianza en la que fueron santificados y ultrajan al Espí-
no las voluntades de Dios sino las suyas propias. ritu de la gracia"n.

"Los enemigos del Señor, dice el Salmista, le mintie- Pues ¿qué otra cosa es crucificar en sí al Hijo de
ron, y permanecerán por los siglos; y él los alimentó con Dios, que obrar el mal para que venga el bien 72 , pecar
insolentemente y cargar sobre la cruz de Cristo todos los
la flor del trigo y los sació con la miel sacada de la ro-
pecados que se cometen? ¡Oh! si comprendieran lo que
ca"69. Oye: han sido alimentados, y ¡son enemigos!; Oye:
sigue: "La tierra que a menudo absorbe la lluvia caída
han sjdo saciados, ¡y son mentirosos!. Oye mencionar no
sobre ella y produce plantas útiles al que la cultiva, re-
sólo el tr!go sino la flor del trigo; no la roca sino la miel
cibe la bendición del Señor, pero la que produce espinas
sacada de la roca, es decir, la divina y escondida gracia
y abrojos es reprobada y está próxima a ser maldita, y
de los sacramentos 70 con la que se afirma que fueron
su fin será el fuego" 7 3 • Pero volvamos a cosas mejores
saciados quienes son llamados enemigos suyos; los cua-
-como dice el Apóstol- y más conducentes a la sal-
les, de no haber sido enemigos, no hubieran podido que-
vación"74.
dar saciados tan rápidamente. Porque el que está sacia-
do no pide más de lo que ha recibido pues está lleno y
Edad adulta: la caridad
lo que tiene le basta. Esto es: "Después de la primera
iluminación -como dice el Apóstol - , después del gus- 12. Entonces, el joven que da buenas esperanzas
to del don celestial, después de la participación del Es- y cuya juventud empieza Dios a alegrar, 75 va creciendo
píritu Santo, después de saborear, nada menos que de la hacia el varón perfecto, la edad adulta, a la medida de
buena palabra de Dios y los poderes del mundo venide- la plenitud de Cristo 76 . El amor, desde ese momento,
ro, después de haber recibido el conocimiento de la ver- comienza a ser fortalecido e iluminado y a trocarse en
dad, pecan voluntariamente, y así crucifican y desprecian afecto y a tomar nombre de cualidad superior y de ma-
en sí mismos al Hijo de Dios y profanan la sangre de la
71 Hay aquí dos textos entrelazados de la Carta a los Hebreos: Heb.
10,26; 6,4-6; 10,29.
69 Sal. 80, 16-17. 72 Cf. Rom. 3,8.
70 Gracia de iluminación, de comunión espiritual en sentido lato, I,¡¡ 73 Heb. 6,7-8.
"res sacramenti" de la que habla Guillermo en la Carta de Oro (ni? 74 Heb. 6,9.
30). Acerca de los sacramentos en la espiritualidad cisterciense, ver 75 Cf. Sal. 42,4.
Pain de Cit. ni? 13, pp. 145-153. 76 Cf. Ef. 4, 13.

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AMOR
1 GUILLERMO DE SAINT THIERRY

yor dignidad. Amor iluminado, en efecto, es la caridad.


Amor que procede de Dios, que está en Dios, que lleva do caridad, nada me aprovecha. La caridad es paciente,
a Dios. Pero la caridad es Dios. "Dios, se ha dicho, es es benigna; no es envidiosa, no es jactanciosa, no se hin-
caridad" 77 . Elogio breve, pero que encierra todo. Todo cha; no es descortés, no es interesada, no se irrita, no
lo que puede decirse de Dios, puede decirse también de piensa mal; no se alegra de la injusticia, se complace en
la caridad, salvo esto, sin embargo: que, considerada se- la verdad; todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, to-
gún su propia naturaleza de don recibido y de Donante, do lo tolera. La caridad no pasa jamás; las profecías tie-
su nombre designa una sustancia cuando se trata del Do- nen su fin, las lenguas cesarán, la ciencia se desvanece-
nante; una cualidad, cuando se trata del don recibido. rá. Ahora permanecen estas tres cosas: la fe, la esperan-
Pero, por énfasis 78 , también a la caridad, considerada co- za, la caridad; pero la más excelente de ellas es la cari-
dad"79.
rno don recibido se le puede llamar Dios, por el hecho
de que la virtud de la caridad, más que todas las demás Este es el yugo suave, la carga liviana del Señorsº;
virtudes forma un todo con Dios y se le asemeja. carga que no agobia al que la lleva sino que lo alivia;
¿Qué decir de la caridad? Hemos oído hablar de carga ligera del Evangelio, suave para aquellos a quie-
ella mas no la conocemos, no la hemos visto jamás. El nes el mismo Señor les dice: "Ya no os llamaré siervos
sino amigos" 81 . El que antes no podía llevar el peso de
Apóstol la conoció, él que, designándola como "el cami-
los preceptos de la Ley, después, ayudado por la gracia,
no más excelente", se entregó con toda el alma a hacer
encuentra leves los preceptos del Evangelio. El que an-
su panegírico diciendo: "Y ahora os muestro un camino
tes no podía cumplir el: "No matarás"s2, luego encuen-
más excelente: Si, hablando lenguas de hombres y de
tra fácil "dar la vida por sus hermanos"83 , y así lo demás.
ángeles no tengo caridad, soy como bronce que suena o
címbalo que retiñe. Y si teniendo el don de profecía y Sucede como cuando se carga a un animal con un
conociendo todos los misterios y toda la ciencia y tanta pesado fardo y el animal lo esquiva por resultarle inso-
fe que trasladase los montes, si no tengo caridad, no soy portable; se trae una carreta que rueda fácilmente, es de-
nada. Y si, repartiese toda mi hacienda para alimentar a cir, el Evangelio, que atraviesa el mundo entero, y el far-
los pobres y entregare mi cuerpo a las llamas, no tenien- 79 1 Cor. 12,31-13,13.
80 Mt. 11,30.
77 1 Jn. 4, 16. 81 Jn. 15, 15.
78 Figura retórica que indica ex~eración, como la hipérbole. 82 Ex. 20, 13.
83 Cf. 1 Jn. 3, 16.
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AMOR
1
1

GUILLERMO DE SAINT THIERRY

tidad respecto de sí misma; justicia en relación a los de-


do que al principio el animal rehuía por resultarle ago-
más; devoción en relación a Dios. Pues por el acrecenta-
biador, después, aumentado doblemente, lo lleva sin tra-
miento de la gracia divina, el alma justa se impregna de
bajo.
tal modo del deseo de la justicia, que ya ni aún en la
Sucede como con el pajarillo sin plumas ni alas que más mínima parcela de sus pensamientos, de sus senti-
por sí mismo no puede volar; con el peso sobreañadido mientos o de sus acciones sabe ser ni puede ser otra
de plumas y alas vuela sin esfuerzo. O también como cosa que enteramente justa, plena e indisolublemente
con el pan seco que no puede ser tragado solo; y con la adicta a todo lo que dice relación con la justicia. Lo que
ayuda de la leche u otros líquidos se desliza fácilmente hace decir al Apóstol: "La caridad no pasa jamás"s6.
por la garganta.
A veces, es verdad, durante el tiempo de esta vida
13. Si el amor ha implicado primeramente un es-
en el que la caridad sólo logra ver parcialmente, como
fuerzo y cierta inclinación (affectus): la caridad, alcanza
por un espejo, de manera confusas7, puede resultar va-
la realización (effectus)8 4 • Desde entonces la mano de la
cilante o desviada la realización del deseo o de la obra,
caridad trabaja con tanta mayor presteza cuanto más es
permaneciendo, sin embargo, siempre sólida e intacta la
ayudada por el ojo iluminado. Puesto que primero traba-
realidad profundass de la caridad.
jamos con la mano, después, con la mano, limpiamos el
ojo, de ahí que se diga: "A partir de tus preceptos, com- 14. Una cosa, ciertamente, es el "affectus", otra
prendí"85. el sentimiento afectuoso. "Affectus" es aquí un poder ex-
Ahora, el alma empieza a comprender lo que hace pansivo y permanente instalado en el alma, una fuerza
y a discernir sus afecciones; de tal modo se empeña en estable y firme contenida por la gracia. Sentimientos
las virtudes que, así como para Dios, ser es ser bueno, afectuosos son aquellos que fluctúan según el variado
así para esta alma justa y santa, ser no es otra cosa que acontecer de las cosas y de los tiempos. Pues la carnes 9 ,
comportarse con toda santidad, justicia y devoción. San-
86 1 Cor. 13,8.
87 Cf. 1 Cor. 13,12.
84 "Affectus" opuesto a "effectus". En otra parte (por ej. en Cont. 88 Asf traducimos aquf "affectus"; es más que el sentimiento, es el
17,376,C-D) Guillermo opone ambos términos viendo en el primero movimiento profundo.
el modo con que el hombre puede amar a Dios: en un movimiento 89 No entendida en sentido de "carn<ll" sino de lo que se opone al
afectivo que le lleva hacia él. Dios, al contrario, ami! al alma obran- espfritu; la naturaleza opuesta a la gracia en el hombre. "El espfritu
do en ella, "haciéndola" una con él; es el "effectus". está pronto, pero la carne es débil".
85 Sal. 118,104.

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debilitada por el pecado original, tropieza a menudo, a no puede pecar porque ha nacido de Dios"u 3 . Observe-
menudo cae, a menudo hiere gravemente y se hiere a sí mos la fuerza de estas palabras: "no comete el pecado",
misma; el espíritu, en el interior sufre y se comporta más dice, porque quien ha nacido de Dios más bien parece
bien pasiva que activamente ante el mal que se comete que comete el pecado, "y no puede pecar", es decir, no
en el exterior, en la carne. Sin embargo, no pierde la ca- puede perseverar en el pecado, porque sirviendo a Ja
ridad antes bien, a impulsos de la misma, gime y clama ley de Dios en su alma también se apresura a someter
a Dios: "¡Desdichado de mí!, ¿quién me librará de este su carne, esa carne que, bajo el asalto de la tentación y
cuerpo de muerte?"9°. Lo que hace decir al Apóstol: "Yo del pecado, parecía servir a la ley del pecado.
mismo que con la mente sirvo a la Ley de Dios, sirvo con
la carne a la ley del pecado" 91 y también: "No soy yo Pedro, cuando pecó, no perdió la caridad, porque
quien obra esto, sino el pecado que habita en mí"9!!. pecó más bien por falta de verdad que de caridad, cuan-
do de boca dijo falsamente que no pertenecía a aquél
Supongamos un hombre que, como dice san Juan,
a quien se había entregado por entero en su corazón. y
ha nacido de Dios; se le considera bajo el aspecto del
es por eso que, al punto, la verdad de su amor lavó con
hombre interior. Este hombre no peca, en la medida en
lágrimas la negación de su falsedad.
que, por el germen de nacimiento espiritual que le ha
hecho nacer de Dios y que conserva intacto en su inte- David, cuando pecó, tampoco perdió la caridad, si-
rior, no sólo no aprueba, sino que más bien detesta el no que en cierto modo ésta se paralizó en él bajo el vio-
pecado que exteriormente comete su cuerpo de muerte. lento golpe de la tentación. No fue aniquilada, sino que
Si una vez u otra es molestado y herido por el asalto del quedó como adormecida, y despertándose al instante a
pecado, no muere, porque tiene fija en el cielo la raíz la voz del Profeta que le reprendía, David prorrumpió al
de la caridad; antes bien, al instante se recupera, más punto en aquella confesión de ardentísima caridad: "Pe-
vigoroso y animado, recobra fuerzas en la esperanza de qué, Señor", y enseguida mereció oír: "El Señor te ha
alcanzar un fruto más excelente, y se levanta. En efecto, perdonado tu pecado. No morirás"9 4 •
dice san Juan: "Todo el que ha nacido de Dios no co-
mete el pecado, porque la simiente de Dios está en él y 15. Añadamos algo más al elogio de la caridad:
el amor se da en la fe y en la esperanza; la caridad, en
90 Rom. 7,24.
91 Rom. 7,24-25. 93 1 Jn. 3,9.
92 Rom. 7, 17. 94 11 Re .. 12,13.

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AMOR GUILLERMO DE SAINT THIERRY

sí misma y por sí misma. Puede ocurrir también que la les o corporales que permiten al alma dar sensibilidad a
fe y la esperanza se den sin la caridad, pero no que la su cuerpo. Comenzando la enumeración por lo inferior
caridad se dé ~in la fe y sin la esperanza. La fe, en efec- de la escala son: el tacto, el gusto, el olfato, el oído, la
to, atestigua que lo que se ama existe; la esperanza, pro- vista. Son también cinco los sentidos espirituales que
mete su posesión. Por consiguiente el que ama en la fe permiten a la caridad dar vida al alma, a saber: el amor
y en la esperanza, ama del modo como sólo puede ser carnal de los padres, el amor social, el amor natural, el
amado lo que se cree y se espera. En cuanto a la cari- amor espiritual, el amor de Dios. El cuerpo está unido
dad, ella ya posee lo que es objeto de la fe y de la es- al alma por los cinco sentidos corporales, mediante la vi-
peranza. El amor, porque ama, desea ver al Dios de la da; y por los cinco sentidos espirituales, el alma se en-
fe y de la esperanza. La caridad, porque ve, ama. Ella cuentra unida a Dios, mediante la caridad.
es, en efecto, el ojo que ve a Dios. 16. El amor de los padres se compara al tacto,
El alma, de hecho, tiene también sus sentidos; su porque el amor que por ellos se experimenta es espon-

l
vista u ojo, que le permite ver a Dios. Así como el cuer- táneo en todos, y es, en cierto modo, tangible y palpa-
po tiene sus cinco sentidos por los que se relaciona con ble. Se presenta y manifiesta a todos tan espontánea y
el alma mediante la vida, así también el alma posee sus naturalmente que, aunque uno quisiera, resultaría im-
cinco sentidos por los que se relaciona con Dios mediante posible de evitar. El tacto, en efecto, es un sentido del
la caridad. Por lo cual dice el Apóstol: "No os confor- todo corporal que entra en ejercicio al contacto con cual-
méis a este siglo sino reformaos por la renovación de la quier cuerpo, siempre que uno de ellos o ambos estén
mente, a fin de que procuréis conocer cuál es la volun- vivos, a fin de que el tacto pueda ser posible. Doquie-
tad de Dios, buena, agradable y perfecta"9 :>. ra tú te vuelvas, tu cuerpo no puede estar sin el tacto;
Se nos muestra aquí que los sentidos del cuerpo nos del mismo modo, tampoco puede tu alma estar sin este
han hecho envejecer conformándonos al siglo presente, y afecto. He aquí por qué en la Escritura no se recomien-
que el sentido del alma nos renueva en el conocimiento da mayormente este amor, antes bien se lo refrena, pa-
de Dios, en juventud de vida, según la voluntad y el be- ra impedir que se torne excesivo, cuando el Señor dice:
neplácito de Dios. El cuerpo tiene cinco sentidos anima- "El que no odia a su padre y a su madre, no puede ser
mi discípulo"º6.
95 Rom. 12,2. La traducción, por otra parte, literal, se resiente de la inter-
pret2ción que da Guillermo y que él desarrolla en las líneas siguientes.
Hay que entender: "reformaos teniendo una nueva maner<I de sentir''. 96 Le. 14,26.

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l GUILLERMO DE SAINT THIERRY

17. En segundo lugar, se compara al gusto el amor fraterna arde en este amor del que está escrito: "Es co-
social, el amor fraternal, el amor de la santa Iglesia ca- mo perfume, que derramado en la cabeza va destilando
tólica; de él está escrito: "¡Oh cuán buena y cuán dulce por la barba de Aarón, y desciende hasta la orla de su
cosa es el vivir los hermanos en mutua unión!" 97 ; por- vestidura; como el rocío del Hermón - lo que significa
que, así como la vida se derrama en el cuerpo por me- luz elevada - que desciende sobre el monte Sión"10o.
dio del gusto, así también "el Señor derramó allí la ben- 18. En tercer lugar, el amor natural se compara
dición y la vida" 98 . Además, aunque el gusto se ejerce al olfato. Este amor es el que hace amar naturalmente
desde el cuerpo, engendra sin embargo el sabor, que a todo hombre, por el solo hecho de participar de la
afecta al alma; por eso el gusto, que es ante todo cor- misma naturaleza, sin esperanza alguna de retribución.
poral, se da también, bajo cierto aspecto, en el alma 99 • Este amor, brotando muy vivo de los repliegues secre-
tos de la naturaleza, se instala en el alma, y no tolera que
Ocurre lo mismo con el amor social. Por el hecho nada de lo que es humano le sea extraño.
de establecerse entre hombres que comparten físicamen- Este sentido del olfalto es, al parecer, más propio
te la misma casa, desempeñan una profesión semejante, del alma que del cuerpo; porque, para provocarlo, el
tienen idénticas preocupaciones, o por otras razones de cuerpo no tiene casi que intervenir, excepto el hecho
este género, amor que se alimenta por el intercambio de servir a modo de instrumento mediante la contracción
mutuo de servicios, parecería ser principalmente propio de las narices. El cuerpo inhala, pero es el alma, no el
del amor sensible; sin embargo, es en gran medida es- cuerpo, la que recibe el efecto.
piritual, porque, así como el sabor se encuentra en el
Así, el amor natural parece darse más a nivel es-
sentido del gusto, así también la llama de la caridad
piritual que sensible, porque, dejando de lado el lazo
97 Sal. 132, l. natural que vincula entre sí a todos los hombres, no tie-
98 S<1I. 132,3. ne en cuenta ni el parentesco, ni la sociedad, ni ningu-
99 literalmente: "animal". "Animalis" es el adjetivo que corresponde
a "ánima" (y que no tiene equivalente en español). Los sentidos son na otra relación por el estilo.
más o menos corporales, materiales. El sentido del tacto es el más
"corporal"; el de la vista el más próximo <11 alma.
19. En cuarto lugar, se compara el amor espiritual,
En cuanto al amor, es más o menos espiritual. Alcanza su más alto el amor a los enemigos, al sentido del oído. El oído, en
grado de espiritualidad en el amor divino. En el amor instintivo de
efecto, no ejerce ninguna acción en lo interior, esto es,
los padres, es el menos espiritual, está más á nivel de alma sensi-
ble. Subyacente a toda esta exposición, se encuentra la teoría de la
tricotomía: corpus- anima- spiritus. 100 Sal. 132,2-3.

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AMOR
r GUILLERMO DE SAINT THIERRY

dentro del cuerpo, sino de alguna manera en lo exterior. De aqui estas palabras: " ... de quien procede toda pater-
Mediante vibraciones en las orejas, llama al alma para nidad en los cielos y en la tierra"1oa.
que ésta salga y escuche. Lo mismo ocurre en el corazón, La vista es una energía del alma, simple, poderosa
con el amor a los enemigos: ningún instinto de la natu- y pura; también el amor de Dios es poderoso porque,
raleza, ningún impulso afectivo imperioso lo suscita, si- cuando es puro, obra grandes cosas, porque, como lo
no la sola obediencia significada por el oído. De ahí que dice un sabio: "nada impuro hay en él" 11H. Dios, en efec-
a este amor se le llame espiritual, y también por el he- to, no se digna ser amado junto con otra cosa que no sea
cho de hacernos semejantes al Hijo de Dios y de pro- amada por causa de éL
movernos a la dignidad de hijos de Dios según estas pa-
La vista está colocada en la alta ciudadela del cuer-
labras del Señor: "Amad a vuestros enemigos y orad por
po, en el mejor lugar de la cabeza. Tiene debajo de sí, dis-
los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro
puestos según categoría, dignidad, poder, - y esto en
Padre que está en los cielos" 10 1., y los demás.
virtud de la conformación misma del cuerpo - , a los ór-
20. En quinto lugar, se compara el amor divino al ganos de los demás sentidos: teniendo más próximos, por
sentido de la vista, porque la vista tiene la primacía en- decir así, a los más espirituales, y más distantes, a los
J tre los sentidos, así como la tiene el amor divino entre
los demás sentimientos de amor. Sólo los ojos ven, y sin
más corporales. El tacto, en efecto, es el último de to-
dos, y es de todos, el menos noble; aunque al parecer
embargo, se dice que por la mirada de los ojos todos es común a todo el cuerpo, se atribuye, sin embargo, de
los demás sentidos ven. Decimos, en efecto, toca y ve, modo peculiar a las manos.
gusta y ve, y así los demás. Del mismo modo, todo lo Así también el espíritu 105 que es la cima del alma,
que se ama rectamente debe ser amado con amor divi- y la fina punta del espíritu, debe ser la sede del amor
no, ya que es claro como el agua que, por un lado, no de Dios, para tener bajo su dependencia a los otros amo-
se debe amar más que por Dios; y por otro, que si se res, regirlos e iluminarlos, a fin de que ninguno de ellos
ama algún ser en razón de otro, no es a él al que se ama pueda sustraerse a su calorl0 6 , a su luz. Tiene más cer-
sino más bien a aquél en razón del cual se lo ama 102 .
103 Ef. 3, 15.
101 Mt. 5,44-45. 104 Sab. 7,25.
102 Si amar a c<IUsa de otro es amar a ese otro, y si, por otra parte, 105 La "mens", que traducimos aquí por "espíritu", es I~ cima del al-
no se debe amar más que a causa de Dios, la conclusi6n se impone: ma. Ver: Pain de Citeaux, n'? 9, p. 46, nota (1).
todo amor debe estar ordenado a Dios. 106 Cf. Sal. 18,7.

116 117
AMOR
T GUILLERMO DE SAINT THIERRY

ca de sí a los más espirituales, y más lejos de sí a los


padean sin interrupción, por movimiento natural, ante la
más corporales o carnales, cuando amamos al Señor, nues-
luz de Dios: el amor y la razón. Cuando uno de ellos se
tro Dios, con todo nuestro corazón, con toda nuestra al-
esfuerza sin el otro, no va rnuy lejos; cuando se ayudan
ma y con todas nuestras fuerzas, y después al prójimo
mutuamente, es mucho lo que pueden; ellos se convier-
como a nosotros m ismosio7.
ten entonces en ese ojo único del que habla el Esposo del
La vista, colocada como dijimos, en la parte más no- Cantar diciendo: "Heriste mi corazón, amiga mía, con
ble del cuerpo, parece aún querer sobrepasar la misma uno de tus ojos"110.
condición de lo corpóreo y, en lo posible, imitar el poder Ambos se esfuerzan en gran manera, cada uno a su
del espíritu o de la memoria: en un instante recorre la modo: uno de ellos, la razón, no puede ver a Dios sino
mitad del cielo, en un segundo cruza al vuelo espacios en aquello que no es; en tanto que el otro, el amor, no
considerables. Así también, el amor iluminado de Dios se complace en descansar sino en aquello que es 111 . ¿Qué
instalándose en el alma cristiana, la eleva a una cierta puede, en efecto, por mucho que se esfuerce, aprehen-
semejanza con el poder divino, haciéndole experimen- der o descubrir la razón como para que ose decir: esto
tar la limitación, la insignificancia, la nada de toda cria- es mi Dios? No le es posible, en efecto, alcanzar lo que
tura en comparación con Dios, infundiéndole esta con- es, sino en la medida en que aprehende lo que no es.
fianza: que todo lo que es del Padre es también suyo, La razón tiene sus caminos determinados, sus senderos
y que todo, ya Pablo, ya Cefas, ya la muerte, ya la vida, bien trazados por los que avanza; el amor, al contrario,
coopera para su bien 1 os, puesto que todo le pertenece avanza más por aquello de que carece, aprehende más
y "para el hombre fiel todo el mundo no es más que ri- por lo que ignora 112 . La razón, pues, parece avanzar de
quezas"109. lo que no es a lo que es; el amor, dejando tras sí lo que

21 . El órgano de visión, luz natural del alma crea- 110 Cant. 4,9. Se encontrará un pasaje semejante en el Commentaire sur
le Cantique {Pain de Cit. n'? 10, pp. 111-113).
da por el Autor de la naturaleza para ver a Dios, es la
111 La razón alcanza a Dios "en lo que él no es", es decir, de un modo
caridad. Este órgano de visión tiene dos ojos, que par- negativo, remontando por medio de razonamientos, desde las per-
fecciones creadas hasta las perfecciones divinas, pero negando lo
107 Cf. Le. 10,27. que lo creado implica de imperfecci6n y límite. El amor, al con·
108 Combinaci6n de: Jn. 16, 15; 1 Cor. 3,22 y Rom. 8,28. trario, alcanza a Dios tal como él es.
109 Texto que se encuentra en Proverbios (17,6 a) según los LXX. San 112 Uno podrá remitirse a un pasaje del Commentaire sur le Cantique
&ernardo lo emplea en su Vida de San Malaquías (n'? 63). donde se habla de la docta ignorancia: Pain de Cit. n'? JO, pp. 88-89,
con extensa nota explicativa.

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AMOR
GUILLERMO DE SAINT THIERRY

no es, goza en abismarse ante lo que es: de allí proce- Pero, mientras que por la muerte, el cuerpo queda
de, y aspira naturalmente a volver a su principio. La ra- privado de todos sus sentidos, el alma, al contrario, por
zón tiene mayor sobriedad; el amor, mayor felicidad. la muerte del cuerpo aprovecha más, se vivifica más, se
Sin embargo, como dije, cuando se ayudan mutua- fortalece más en los suyos. Valerosa, constante y pru-
mente, cuando la razón instruye al amor y el amor ilu- dentemente, avanza ahora por sus senderos en todo su
mina a la razón; cuando la razón cede ante el impulso del itinerario, por todos aquellos lugares en los que, hasta
amor, y el amor acepta ser mantenido en los límites de allí, por ignorancia, temor o vacilaciones, apenas osaba
la razón, ellos pueden realizar algo grande. Pero, ¿qué poner el pie del consentimiento al bien. En efecto, "El
es esto que pueden realizar? Así como el aventajado no camino del Señor es la fortaleza del hombre simple"ll6.
puede ni tender a esto, ni adquirir la ciencia de esto más Desde entonces, muerta a las maneras de obrar y a las
que haciendo la experiencia, así tampoco puede comu- afecciones del siglo, dice como el Apóstol Pablo: "El mun-
nicarlo al inexperto, porque como se dice en un libro sa- do está crucificado para mí y yo para el mundo" 117 . Es-
piencial: "El extraño no tiene parte en sus al·egrías"i13 . taban mutuamente crucificados, Pablo y el mundo, cuan-
22. A partir de este momento, el alma, que hasta do se desinteresaban el uno del otro, cuando, ligados por
entonces había sido mimada y alimentada delicadamen- sus afectos respectivos, no tenían ni la posibilidad ni la
te con las dulzuras del amor, que, también a veces, es preocupación de aproximarse mutuamente. Sin embargo,
verdad, había sido corregida por los golpes del amor aunque toda la vida de Pablo transcurría en el cielo118,
paterno, a partir de este momento, digo, he aquí que el no se excusaba cuando las necesidades de los hombres
amor, fuerte como la muerten4, la traspasa con su dulce que viven en la tierra, a veces, lo reclamaban. Por lo que
espada, destruyendo en ella todo amor y afección por el decía gimiendo: ''Deseo morir para estar con Cristo"ll9.
siglo; la hace morir, aniquilándola completamente, al
116 Prov. 10,29.
igual que la muerte mata el cuerpo; a tal punto, que pue- 117 Gál. 6, 14.
de decirse de ella lo que se dice de Enoc: no se la en- 118 Cf. Flp. 3,20.
119 Flp. 1,23. Encontramos aquí algunas variantes según los diferentes
cuentra en las ocupaciones del siglo "porque el Señor se manuscritos. El que ha seguido Migne es la lección más larga; la
la llevó"ns. cita de San Pablo está alargada: "es mucho mejor", luego el enla·
ce: "Oh! cuánto mejor es ... ". "Brujas, sin poner el último inciso de
San Pablo, añade: "Oh! cuánto mejor es estar en Cristo!". Mazarine,
il 113 Prov. 14, 10.
que seguimos nosotros, no tiene la cita completa de San Pablo, ni,
114 Cf. Cant. 8,6.
lo que es lógico, el complemento: "¡Oh! cuánto mejor es estar con
115 Cf. Gén. 5,24. Cristo"!

120 121

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AMOR GUILLERMO DE SAINT THIERRY

Pero Cristo estaba con Pablo, el mismo Cristo que dijo: Desde entonces, el Espíritu de ciencia 125 enseña con
"Yo estaré con vosotros hasta la consumación del mun- toda claridad a esta alma santa lo que debe hacer y có-
do"12u. Cristo con Pablo, ¡qué gran seguridad para Pa- mo debe hacerlo; el Espíritu de fortaleza le procura la
blo! Estar realmente en Cristo, sea aquí abajo por la con- fuerza y las virtudes necesarias para hacer lo que debe;
templación, sea allá arriba por !a presencia beatificante, el Espíritu de consejo la dispone para ello. Y cuando es-
¡qué santa y gloriosa felicidad para Pablo! El amor de ta alma está toda ocupada en ocuparse de Dios, en adhe-
Dios lo elevaba a las alturas; la caridad para con el pró- rir a Dios, se torna semejante a Dios por el don amoroso
jimo, pendiendo como un peso de su cuello, lo curvaba
de sí y la unidad de voluntades.
hacia la tierra. Lo que le hace agregar: "Pero que per-
manezca en la carne, es necesario por vosotros"121. Mas, cuando se ve obligada a volver a los hombres
y a los negocios humanos, marcada como está por la ley
23. El alma, por el sentimiento de la caridad 1 :!2,
del rostro de Dios, presenta a los hombres un semblante
se adhiere indisolublemente a Dios y recoge en el rostro
resplandeciente por el óleol 26 de la caridad divina; lo
de Dios todos sus juicios12 3 , a fin de obrar y comportarse
exteriormente según lo que le dicta en su interior la vo- cual se manifiesta tanto en su gestos como en sus pala-
luntad de Dios, buena y agradable 12 ci. Encuentra delei- bras y hasta en un cierto esplendor y gracia que se re-
table dirigir siempre la mirada hacia aquel rostro, y co- fleja en todo su exterior. La bondad y la gracia que ema-
mo el libro de vida, leer allí las normas que han de go- nan de ella exigen respeto y lo imponen a los demás, si
bernar su propia vida, y encontrar allí lo que le procura bien le resulta fácil hacerse obedecer de buen grado en
la inteligencia, ilumina la fe, fortifica la esperanza, sus- todo lo que reclama.
cita la caridad. Si a veces los vicios de los culpables y las costum-
120 Mt. 28,20.
bres disolutas de los pecadores la hacen salir de este re-
121 Flp. 1,24. tiro, la verdad y la severidad de los juicios recogidos en
122 Literalmente: "el sentimiento de la caridad adhiere". el rostro de Dios la hacen aparecer como armada de cuer-
123 Alusión al Salmo 16,2: "Que de tu rostro salga mi juicio". Más de
una vez Guillermo utiliza este texto para mostrar que es en la con·
tempiación de Dios que el alma entiende mejor cuál debe ser su 125 Encontramos designados el espíritu de ciencia, de fuerza, de conse-
comportamiento práctico, su ejercicio de las virtudes. Así Med. 3,3, jo; manera velada de señalar algunos dones del Espíritu Santo. Más
211,D; 7,5,228,A; Exp. 515,D. Ver este último pasaje, muy ci'lracte· adelante, n. 35, se tratará también, y de manera más explícita, de
ristico, y la nota, Pain de Cit. n9 11, p. 77. varios dones del Espíritu Santo en Cristo Jesús.
124 Cf. Rom. 12,2. 126 Cf. Sal. 103, 15.

122 123

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AMOR GUILLERMO DE SAINT THIERRY

nos y con aspecto terrible 12 7 , pero es evidente que ella que los mueve a considerarse como servidores suyos. No
resuelve todo según la ley infrangible de la verdad, que buscan sus propios intereses sino los de todosiao. Si es
dispone todo con peso y medida 1 :is. Se cede entonces a posible, toman a menudo sobre sí las pruebas de los otros.
su caridad, se comprende claramente que esta cólera no En todo esto, los miembros de su cuerpo y su buena vo-
es otra cosa que el rigor del amor. luntad se plegarán fácilmente a lo que ordene esta ley
suprema (de la caridad): recibieron las arras y las pren-
Las ruedas que tiene el espíritu de vidal'.!9 mar-
das1a1 del Espíritu Santo; esta esclavitud de la criatura y
chan siempre hacia el cumplimiento de la voluntad de
de sus miembros en breve ha de mudarse en adopción
Dios, sin volver atrás para hacer la suya propia. Si se or-
y manifestación de los hijos de Dios 1a2.
dena a estos espirituales presidir, presiden con solicitud;
si se les ordena estar sometidos, lo hacen con humildad; 24. Pero hablemos ahora de esta comunidad espi-
si se les manda vivir de igual a igual con otros, lo hacen rituaJl n de la que habla el Apóstol, y hagamos el elogio
con caridad. Si son superiores, se comportan como pa- de esta vida vivida bajo una regla, de este bien, de este
dres con sus hijos; si súbditos, como hijos con sus padres; gozoso convivir los hermanos unidos. El Señor derrama
si viven en medio de sus hermanos, se hacen servidores este lugar la bendición y la vidal34; es por ellos que 1>.I
de todos. Muestran a todos un tierno afecto, armonizan Señor ha dicho: "No temas, rebañito mío, porque vues-
con dulzura en el bien; encontrarse con ellos, regocija, vi- tro Padre se ha complacido en daros el reino"13 :1. Para
vir con ellos resulta placentero; se les deja con pruebas hacer el elogio de esta vida regular, hemos de remon-
evidentes de caridad. A los más jóvenes saben testimo- tar a los Apóstoles que, según instrucciones recibidas del
niarles, con obras, tierno afecto; a los iguales, un amor Señor o del Espíritu Santo que acababa de revestirlos con
que llega hasta la sumisión; a los mayores, un respeto la fuerza de lo alto 1ª6, instituyeron para sí un género de
vida en el que muchos hombres no serían más que un
127 Alusión el pasaje del Exodo donde Moisés, bajando de la montaña,
es representado como aureolado por la luz de Dios. la Vulgáta po· solo corazón y una sola alma, todo lo tendrían en co-
ne: "cornuta facies" (Ex. 34,29,30,35). Guillermo, en su Vita Bernardi,
representa al joven abad de Clairvaux bajando de las alturas de la 130 Cf. 1 Cor. 10,24 y Flp. 2,21.
contemplación, signado por la luz divina: "cornuta facies". A Ber- 131 Cf. 11 Cor. 1,22; o bien 5,5.
nardo le costará comprender las debilidades de sus religiosos y és- 132 Cf. Rom. 8, 15, 19,23.
tos se sentirán intimidados ante su vida demasiado angélica (Vita 1, 133 Flp. 2, l.
n'? 29). 134 Sal. 132, 1,3.
128 Cf. Sab. 11,21. 135 le. 12,32.
129 Referencia a una curiosa descripción dada por Ezequiel (Ez. 1,20-21). 136 Cf. Act. 1,8.

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AMOR GUILLERMO DE SAINT THIERRY

mún, y, acordes, acudirían con asiduidad al templo 1 37_ frutos del espíritu 141 y, trabajando por la salvación de
Hay quienes, emulando este estilo de vida de los los otros, anteponen el servicio del prójimo al gozo de
Apóstoles, no quieren tener más casas ni retiros que la su propio progreso. Predicando sin cesar a sus religiosos
casa de Dios, casa de oración. Todo lo que hacen, lo hacen el sábado perpetuo 14 2, los mantienen al resguardo de
las preocupaciones del siglo, liberándolos del tormento
en nombre del Señor 1:H;; viven juntos en comunidad, ob-
de las necesidades de la vida. Por lo demás, estas nece-
servan un mismo reglamento de vida, no poseen nada
sidades se reducen a lo mínimo, uno se contenta con po-
en propiedad, ni sus propios cuerpos, ni sus voluntades.
co para vivir. Hábitos toscos, comida frugal, y todo de-
Duermen juntos, juntos se levantan; juntos rezan, salmo-
terminado dentro de los límites previstos por la Regla, a
dian o leen. Su voluntad firme e irrevocable es obedecer
fin de que cada uno pueda tener nada más que lo que
a sus superiores y someterse a ellos. Mas éstos, velan
conviene tener y es suficiente a todos, y no pueda de-
por ellos como quienes han de dar cuenta de sus almas;
sear más que lo que se le concede.
efectivamente, éstos les dicen lo que - según se lee en
Jeremías - decía Godolías al pueblo de Israel: "Yo res- 25. Esta vida ¿no es por ventura la del paraíso, no
ponderé por vosotros a los caldeos que vengan a noso- el terrestre sino el celestial? Pero en este paraíso sólo a
tros. Pero vosotros, recoged el trigo, el vino y el aceite en los superiores les está permitido comer frecuentemente
vuestras vasijas, y habitad con seguridad en vuestras ciu- del árbol de la ciencia del bien y del mal, es decir, con-
dades"139. ceder las dispensas con discernimiento; en cuanto a los
subordinados, ellos no tienen más que obedecer sin juz-
Cada día, por el bien de los demás, inmolan a Dios
gar; si alguien tocara de aquel árbol, moriría de muer-
la sonrisa de su corazón y la alegría de Isaac, el hijo de
te143.
la libre, el hijo de la promesauo, y reservan para sí, po-
niéndose a su servicio, a Ismael, el hijo de la servidum- Todos, y en todo tiempo, se ejercitan en el silencio
de los labios y no se hablan entre sí más que por el afec-
bre. Por el bien de los demás, en efecto, sacrifican los
to del corazón. Las frecuentes exhortaciones de los supe-
137 Cf. Act. 4,32 y 2,45-46. riores son como aceite que se arroja al fuego pero, lo que
138 Cf. Col. 3, 17.
139 Jer. 40, 10. 141 Expresión paulina (Gál. 5,22).
140 Alusión al nombre de Isaac, designado en el Génesis como el hijo 142 El sábado representa el reposo de la contemplación: cf. Pain de
de la sonrisa (21,6). Alusión también al socrificio de este hijo muy Cit. ne:> 14, pp. 114-116; 121-123; 130-131.
amado reclamado por Yavé (Gén. 22). 143 Cf. Gén. 2, 17.

126 127

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AMOR GUILLERMO DE SAINT THIERRY

principalmente los inflama, es el mutuo ejemplo que se el resplandor de gracia que emana de los rostros, del por-
dan. Ellos se anticipan a porfía con muestras de amor 144 te, del comportamiento exterior, unos a otros se ven ha-
y de respeto, según la recomendación del Apóstol, se es- bitados por la presencia de la divina bondad. Desde en-
L timulan unos a otros para excitarse al amor 145 , y se aco- tonces, ellos se estrechan con afecto tal, que - al igual
que Serafines - se inflaman mutuamente en el amor
gen mutuamente 146 . No soportan que ninguno de ellos
se las dé de solitario, lo que atraería sobre este hombre de Dios, y nunca el que comunica a otro su experiencia
el reproche de Salomón: "¡Ay del solo!" 147 • Ahora bien, cree haberle comunicado lo bastante.
consideran solitario a aquél que rehusa abrir su concien-
} cia a un co-hermano, o al que, por sus invenciones ines-
peradas, por sus originalidades, perturba a la comunidad.
Vejez: la Sabiduría
26. Esta es la escuela especializada de la caridad.
En caso de necesidad, se permite un amable colo- Aquí se cultivan los estudios, se debaten las disputas con-
quio acerca de lo que conviene al alma y al cuerpo; de cernientes a ella, y se llega a las soluciones, no tanto a
lo contrario, reina en todas partes el silencio, que es más fuerza de silogismos cuanto por la razón, la verdad y
amable todavía. Uno se entrega a la oración con celo la experiencia misma de las cosas. Aquí, el que se en-
tan ardiente, tan constante, que todo lugar en el que se cuentra demasiado fatigado para proseguir la marcha,
ejerce el soberano dominio de Dios, se convierte también podrá sentarse junto a los bagajes que lleva todavía con-
en lugar de oración. En perfecta consonancia con la me- sigo - sus propias servidumbres y las de sus coherma-
lodía tan piadosa, tan armoniosa, tan ferviente de los nos - ; no se le hará morir, ninguna ley le obligará a
salmos, sube a Dios, cual sacrificio, la melodía de la vi- volver atrás ni a proseguir la marcha; y si es fiel en per-
da, de la buena conducta, del fervoroso entusiasmo de manecer aquí al cuidado de los bagajes, será tratado
los participantes; melodía compuesta no según las reglas en el triunfo de la victoria, poco más o menos como aquél
del arte musical, sino según las de la caridad. En los es- que continuó más lejos14 9 .
fuerzos espirituales a los que todos se entregan 148 , en El lugar de los bagajes, ¿no es aquél en el que
debemos soportar a los que con su poder nos oprimen
144 Rom. 12, 10.
145 Cf. Heb. 10,24.
146 Cf. Rom. 15,7. 149 Alusi6n a un episodio de la vida de David y a la costumbre en ade·
147 Ecl. 4, 10. lante establecida de dar parte igual en el botín a los que hubieran
148 También podría traducirse: "en los ejercicios espirituales de comu- proseguido el comino para combatir al enemigo, y a los que, fati-
ni dad". gados, se hubieran detenido para cuidar los bagajes (1 Re. 30,9-25).

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AMOR GUILLERMO DE SAINT THIERRY

y que, por decir así, pisotean nuestra cabeza, a los ene- de tener que llevar sus bagajes; orientada ya hacia otros
migos que golpean sobre nuestra espalda como sobre bienes, no piensa en otra cosa que en prepararse y dis-
un yunque 15 º, a los hijos que se abrazan a nosotros es- ponerse para entrar en el gozo de su Señor 157 . Detesta
trechados a nuestro corazón? Luchas por fuera, por den- todo tipo de preocupaciones, y aun cuando emprende
tro temores 151 , preocupación cotidiana y aún incesante algunos trabajos, no ama, con todo, las preocupaciones
por todos1t12. Pero Jedutúnl53 tiene todavía que seguir que éstos engendran. No es que le falten fuerzas para
más lejos. Largo camino le queda aún por recorrerI54 asumirlos, sino que los evita como a un obstáculo. El
el que sube a la montaña del Señor y a la casa del Dios Señor estimula al alma a dar este paso, y la invita a en-
de Jacob1 55 . Sin embargo, no está permitido ir más allá trar, como se dijo, en el gozo del Señor: "Amarás - di-
con los bagajes; no obstante, la vejez es digna de res- ce - al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, y con toda
peto1"6. Aquí comienza la vejez, inapta para llevar ba- tu alma, y con todas tus fuerzas, y con todo tu espí-
gajes pero venerable, computada no por el número de ritu"i:>s.
años sino por el de virtudes; que respira la madurez de
28. Por lo tanto, se nos exigen cuatro sentimien-
la sabiduría y anhela el cese de los trabajos como re-
tos, los cuales han de estar totalmente dirigidos a Dios.
compensa por la milicia cumplida.
Cuando dice (el Señor): "con todo tu corazón", reclama
27. Al emprender la última etapa, la sabiduría no para sí toda la voluntad; cuando dice: "con toda tu al-
rechaza la caridad, no la abandona, antes bien la acre-
ma", reclama para sí todo el amor; por las palabras "con
cienta; pero en todo caso, como se dijo, siente hastío
todas tus fuerzas", designa la virtud de la caridad; por
150 Cf. Sal. 128,3. estas otras: "con todo tu espíritu", alude al gozo de la
151 Cf. 11 Cor. 7,5.
152 Cf. 11 Cor. 11,28.
sabiduría. En primer lugar la voluntad mueve al alma
153 Jedutún, cantor instalado por David en el templo (1 Par. 16,41-42). hacia Dios; el amor promueve, la caridad contempla, la
Simboliza el alma contemplativa ocupada solamente en alabar <I Dios
y libre de la preocupación de los negocios. sabiduría goza.
154 Cf. 111 Re. 19,7.
155 Expresión tomada de lsaías 2,3. Est<I montaña simboliza el alto lugar La sabiduría se encuentra muy en su lugar en la
de la contemplación. El principio de De Contemplando Deo habla de mente. La mente, así llamada porque recuerda (memi-
la subida a esta montaña.
156 En una de sus Meditaciones (11,7), Guillermo expresa su amargura
porque no se tienen con él, anciano, las debidas atenciones. (Pain de 157 Cf. Mt. 25,21,23.
Cit., n9 22, p. 55). 158 Dt 6,5.

130 131

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AMOR GUILLERMO DE SAINT THIERRY

nit)159 o domina (eminet)Hio en el alma, es atribuída con la sabiduría en el gozo. Prosigamos ahora con el estu-
razón a la virtud que domina sobre las demás virtudes dio del gusto que habíamos comenzado.
del alma. La mente es, en efecto, una fuerza del alma
29. El Cuerpo de Cristo es la Iglesia universal, tan-
por la que nos unimos a Dios y gozamos de Dios. Este
to la del Antiguo como la del Nuevo Testamento. En la
gozo consiste en cierto sabor divino, de ahí que "sabi-
cabeza de este cuerpo, es decir, en aquello que se da
duría" derive de "sabor". Este sabor es algo así como
primero, y es más antiguo y se encuentra más alto, a sa-
un gusto; pero nadie puede expresar adecuadamente en
ber, la primitiva Iglesia, se distinguen cuatro sentidos: la
qué consiste ese gusto, ni siquiera el que es digno de
vista, el oído, el olfato y el tacto 164 . Los ojos son los án-
gustarlo: "Gustad, dice, y ved qué bueno es el Señor" 1 6 1 .
geles, en razón de la sublimidad de su contemplación;
Este gusto, según el Apóstol, permite gustar la bue- los oídos, los patriarcas, por causa de su obediencia vir-
na palabra de Dios, gustar también las riquezas del siglo tuosa; la nariz u olfato, los profetas, por el conocim ien-
venidero rn2. to que tienen de las realidades que no se ven; el tacto,
es el sentido comunitario.
Examinemos ahora más de cerca en qué consiste
este gusto que la sabiduría saborea. Comencemos por Antes de la venida del Mediador, todos estos sen-
decir que, si bien el que sube a la cumbre de la sabidu- tidos estaban en la cabeza, pero languidecían totalmente
ría sube a ella peldaño por peldaño, en todo el recorri- en el resto del cuerpo, muerto a causa de la ausencia de
do, desde el primer peldaño hasta el último, es la sabidu- un único sentido, el del gusto, sin cuyo concurso ni el
cuerpo podía vivir, ni ningún sentido podía obtener la
ría (como ella misma lo dice en el libro que lleva su nom-
fuerza de la vitalidad. Piensa en un alimento que debe
bre), la que busca a los que la buscan, les sale al encuen-
mantener a todo el cuerpo; colócalo por encima, por de-
tro por los caminos y se les muestra llena de benigni-
bajo, en torno de cada uno de los sentidos de cualquier
dad163; sin esto, ni la voluntad movería, ni el amor pro-
lugar del cuerpo; si sólo el gusto llegara a faltar ¿de qué
movería; ni la caridad culminaría en la contemplación, ni
aprovecharía? Mételo en las orejas, húndelo en las na-
159 literalmente: "él rememora". Mens - memoria: Guillermo ve una de- rices o en otra parte cualquiera: podrá perjudicar; no po-
rivación etimológica. ----
160 Mens - eminens: otra etimología propuesta. 164 Dom Déchanet tiene razón en indicar que aquí Guillermo "abusa un
161 Sal. 33,9. poco de la metáfora, justificando así el reproche de sutileza y os-
162 Heb. 6,5. curidad que se le ha hecho" (Oeuvres choisies de Guill. de S. Th
163 Sab. 6, 17. p. 199).

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AMOR GUILLERMO DE SAINT THIERRY

drá, en todo caso, beneficiar. El gusto provoca un dulce sar al cuerpo que debe, por ese mismo espíritu asimi-
sabor que el alma percibe en su fuero íntimo de un mo- larlo a su vez. Por un gusto interior propio de la divini-
do muy peculiar e inaccesible a los demás sentidos. Esto dad, por el cual Cristo - Sabiduría de Dios - se ha he-
le permite discernir y apreciar todo lo que recibe, y así, cho nuestra propia sabiduría 11n, Cristo hombre ha gusta-
ella se vivifica y se nutre a sí misma y a los demás sen- do todas estas cosas y nos las ha hecho sabrosas y útiles.
tidos.
Teniendo Cristo la vida en sí mismo y comunicando
El gusto, colocado en el límite de la cabeza con el vida y fuerza a todo el cuerpo, hace del acabamiento del
cuerpo, es decir, en la garganta, como uniendo a ambos, cuerpo su propia alegría y la de los ángeles. A los pa-
designa a aquél que, por su condición carnal, se ha he- triarcas y a los profetas les procuró el gozo de ver su
cho un poco menor que los ángelesrn:>, que Moisés, Elías día, como él mismo lo dice: "Abraham, vuestro padre,
y los demás patriarcas y profetas. Manifestando su pa- exultó pensando en ver mi día; lo vió y se alegró 168 .
ciencia y su humildad, se hizo, de algún modo, el más Y al cuerpo entero le dió de tal modo la alegría y la vi-
pequeño, el último de todos, mientras ellos, con fuerza da que, vivificado y confortado por este contacto espiri-
poderosa, echaban por tierra a los enemigos de Dios y tual, se siente invadido por una especie de delirio del
a sus propios enemigos. Pero él enseñaba a sus discípu- alma, que nos hace gritar: "lo que hemos oído, lo que
los diciendo: "Si alguien te golpea en la mejilla derecha, hemos visto y lo que nuestras manos han palpado del
¡preséntale también la otra!" 166. Verbo de vida"l69.

30. Viniendo después de los profetas y de los pa- Por eso añadimos en todas nuestras oraciones: "Por
triarcas, función de la Ley y la gracia, la cabeza y el cuer- Cristo Nuestro Señor", sea porque dirigimos todas nues-
po, él asimiló, por los misterios de su vida mortal, de su tras oraciones y sacrificios a Dios Padre por medio de él,
pasión y su resurrección, todo lo que en la Ley, los Pro- nuestro mediador; sea porque pedimos que todo lo que
fetas y los Salmos era sano, vivificante y útil al cuerpo. esperamos del Padre de las luces, todo don excelente y
todo don perfectol 7 º, nos sea. infundido no por las ore-
Cristo hombre, que es como la boca de este cuerpo,
jas ni por la nariz, sino por él, nuestra boca, nuestro gus-
gustó todo esto, lo asimiló por su espíritu y lo hizo pa-
167 1 Cor. 1,30.
165 Expresión del Salmo 8,6 aplicad<! a Cristo por la Carta a los Hebreos. 168 Jn. 8,56.
(Heb. 6,5). 169 1 Jn. 1, l.
166 Mt. 5,39. 170 Sant. l, 17.

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AMOR GUILLERMO DE SAINT THIERRY

to, nuestra sabiduría, a fin de que a todo el que lo reci- do, lo aplasta, lo quiebra, hasta que el alma santificada,
ba le sea provechoso. inundada por la alegría de la salvación divina y fortaleci-
da por el espíritu generoso de la sabiduría 172, toda go-
31 . Este es el gusto que nos confiere, en Cristo,
zosa canta a Dios: "La luz de tu rostro, Señor, nos ha
el espíritu de inteligencia, es decir, de inteligencia de las
marcado, ha llenado de alegría mi corazón"l73; por lo
Escrituras y de los misterios de Dios. Es lo que hace de-
cual dice el Señor: "Esta es la vida eterna: que te co-
cir al Evangelista, cuando el Señor apareció a sus discí-
nozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesu-
pulos después de su resurrección: "Entonces, les abrió la cristo1 '4.
inteligencia para que comprendiesen las Escrituras" 171 .
Nosotros comenzamos, en efecto, no sólo a compren- ¡Magnífica ciencia que contiene la vida eterna! Vida
der el sentido interior de las Escrituras y la fuerza ín- que consiste en este gusto, porque gustar es, aquí, com-
tima de los misterios y de los secretos de Dios, sino prender. Saciado, lleno de alegría, fortalecido por este
como a palparlos y a tocarlos, por así decir, con las gusto y sabor, por haber experimentado esta sabiduría,
manos de la experiencia. Desde luego, esto no se rea- el último de los Apóstoles exclamaba: "A mí, el menor
liza sino por una especie de sentido de la conciencia y de todos los santos, me fue otorgada esta gracia de anun-
por la enseñanza de la experiencia que conoce, diré ciar a los gentiles las insondables riquezas de Cristo, y
más, que lee y siente en el interior de sí misma la bon- darles luz acerca de la dispensación del misterio oculto
dad y el poder de Dios, todo ese trabajo de la gracia que desde los siglos en Dios, creador de todas las cosas, para
él realiza en los hijos de la gracia, con bondad poderosa que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora notificada
y fuerza irresistible. Entonces la sabiduría va hasta el por la iglesia a los principados y potestades en los cielos,
fin en lo que constituye su dominio; entonces da una en- conforme al plan eterno que El ha realizado ~n Cristo
señanza completa a los que considera dignos de su un- Jesús, nuestro Señor, en quien tenemos la franca segu-
ción171'; entonces, habiendo aplicado el sello de la bon- ridad de acercarnos a El confiadamente por la fe"175, y
dad de Dios, imprime su impronta y conforma a su ima- un poco más adelante añade: "Por esto yo doblo mis ro-
gen todo lo que en nosotros ha sido pacificado y suavi- dillas ante el Padre, de quien procede toda familia en los
sado por esta unción. Si encuentra algo duro, algo rígi- 172 Cf. Sal. 50, 14.
173 Sal. 4,7.
171 le. 24,45. 174 Jn. 17,3.
171' 1 Jn. 2,27. 175 Ef. 3,8-12.

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cielos y en la tierra, para que, según los ricos tesoros de gran paralizar ni la tibieza de la afección, ni la piedreci-
su gloria, os conceda ser poderosamente fortalecidos en ta178 de la desconfianza. ¿Qué reclama, en efecto, la
el hombre interior por su Espíritu, que habite Cristo por caridad, sino caridad? Ahora bien, la verdad de la caridad
la fe en vuestros corazones y, arraigados y fundados en y la caridad de la verdad remueven todo escrúpulo de
la caridad, podáis comprender, en unión con todos los desconfianza. Desconfianza, quiero decir, de que la cari-
santos, cuál es la anchura, la largura, la altura y la pro- dad deje de amar, la verdad pueda inducir a error, la
fundidad"17 G. Conviene que prestemos atención a esto: eternidad puede pasar. De ahí que Pablo diga: "Para que
tal vez podamos entender algo de la sabiduría del Após- podáis comprender, en unión con todos los santos, cuál
tol. es la anchura, la largura, la altura y la profundidad" 179 .
En la altura reconoce el poder; en la profundidad, la sa-
32. Ahora bien, con respecto a cuatro atributos de
biduría; en la anchura la caridad; en la largura, la eterni-
Dios nosotros tenemos dos deberes. Cuatro atributos hay
dad o verdad; y ésta es la cruz de Cristo.
que distinguir en Dios: poder y sabiduría, caridad y ver-
dad o eternidad (que no son más que uno: pues sólo Y en otra parte, el mismo Apóstol expresa aún más
lo inmutable existe verdaderamente). Nosotros, por nues- claramente el poder de la soberana sabiduría en noso-
tra parte, tenemos dos respuestas que dar. Su poder, tros, diciendo: "Por lo cual yo también, conocedor de vues-
que puede castigarnos, y su sabiduría de la cual nada tra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor para con todos
puede escapar, reclaman de nosotros un temor verda- los santos, no ceso de dar gracias por vosotros y de ha-
dero, es decir, aquél al que no logran paralizar ni la in- cer de vosotros memoria en mis oraciones para que el
dolencia de la tranquilidad, ni el refugio que se encon- Dios de nuestro Señor Jesucristo y Padre de la gloria os
traría en la simulación. Hay simulación cuando fingimos conceda espíritu de sabiduría y de revelación en el conoci-
encontrar un trabajo penoso 17 7 en el cumplimiento de miento de El, iluminando los ojos de vuestro corazón. Con
los preceptos, o cuando imaginamos que existe una mi- esto entenderéis cuál es la esperanza a que os ha llama-
sericordia no razonable en Dios. do, cuáles las riquezas y la gloria de la herencia otorga-
Su caridad y su verdad reclaman de nosotros un amor da a los santos y cuál la excelsa grandeza de su poder
verdadero, dicho de otro modo, un amor al que no lo- 178 El "scrupulus", que dio origen a la palabra española "escrúpulo",
es la piedrecita que ha entrado en el zapato, en la sandalia, y mo·
176 Ef. 3, 14-18. lesta al caminar.
177 Cf. Sal. 93,20. 179 Ef. 3, 18.

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1 GUILLERMO DE SAINT THIERRY

para con nosotros los creyentes, según la fuerza de su y todo esto no le adviene más que por Jesucristo nuestro
poderosa virtud, que El ejerció en Cristo resucitándole de Señor. El, es nuestro Mediador y nuestra sabiduría, que
entre los muertos"Iso. a lo que es locura, lo hace más fuerte que los hombres 183 .

33. Así pues, escuchando las oraciones del Após- 34. En efecto, la bondad de Dios se mostraba des-
tol, Dios nos da el espíritu de sabiduría y de luz para bordante con los hombres, a todos se ofrecía, pero no
había nadie que la acogiera, que supiera acogerla o que
que le conozcamos y le gustemos, o para darse, él mis-
enseñara cómo había que acogerla; no había nadie que
mo, a gustar en nosotros; ilumina nuestros ojos para que
subiera al lugar donde se concedían estos bienes, o que
veamos lo bueno y para que, habiendo llegado a ser bue-
pudiese traerlos hacia aquí. Era menester un mediador
nos, comprendamos qué son estos bienes hacia los cua-
entre nosotros y Dios, por cuya intercesión, nuestros bie-
les nos impulsa la esperanza de su llamado, o sea, los
nes pudieran llegar a Dios, y los bienes de Dios a nosotros.
tesoros de gloria que encierra, para los santos, su heren-
cia. En todo esto se hace patente la bondad o benignidad Toda la Trinidad concibió entonces un designio - ese
de aquél que nos ilumina y nos llama. designio del que dijo el profeta: "Que tu consejo (desig-
nio) antiguo se realice 184 • Dios veía, en efecto, que todo
Y cuando, para que podamos seguir al que nos lla- lo que se refería al hombre no era más que confusión,
ma también añade su fuerza, el espíritu de sabiduría nos no era más que turbación; nada permanecía en su pro-
revela, por la misma experiencia, cuán sobreminente es pio lugar, nada andaba ordenadamente: Veía al hombre
la grandeza de su poder en nosotros. Desde entonces, que se había alejado hacia la región de la desemejanza,
quien recibe tal favor, _teniendo el paladar del corazón tan distante, que por sí mismo, ni podía, ni sabía, em-
curado por el gusto de la contemplación divina, todo lo prender el camino de regreso.
discierne, todo lo juzga 181 . En Cristo, autor de todos los
El ángel había tenido la pretensión de asemejarse a
bienes, gusta en primer lugar su retorno a Dios, luego,
el perdón de los pecados; tras lo cual, en vez de la có- 183 Uno esperaría, Em referencia a ! Cor. 1,25, "sapientius" y no "for~
lera -todos nosotros éramos hijos de cólera- 182 , se tius"; "lo que es locura de Dios es más sabio que los hombres" ·
más sábio que sabiduría humana. Los dos manuscritos, Brujas y Ma-
opera en él un acrecentamiento considerable de gracias; zarine, tienen "fortius". Migne: "sapientius'".
184 Variante, que por otra parte desconocemos, del Salmo 32, 11. De to·
180 Ef. l, 15-20. dos modos, no es lá versión de los LXX: "é dé boule tau Kuriou
181 Alusión a 1 Cor. 2, 15: "El espiritual juzga todo". eis ton aiona ménei", que traduce exactamente la Vulgata: "Consilium
182 Cf. Ef. 2,3. autem Domini in ooternum manet".

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GUILLERMO DE SAINT THIERRY


Dios, diciendo: "Pondré mi trono en el Aquillón y seré
semejante al Altísimo" 185 . A su vez, el hombre, impul- zarse a la empresa de recuperar por la humildad a quien
sado por aquello de: "Seréis como dioses" 186 , quiso ser había perecido por orgullo, y podía ser recuperado. Así,
Dios. Dijo entonces Dios Padre: Mi Hijo, el esplendor de poniéndose en el medio entre Dios y el hombre que por
mi gloria e imagen de mi sustancia 1 "7, ¿tendrá en esa alejarse de Dios había sido apresado y amarrado por el
misma semejanza conmigo tantos émulos, iguales y com- diablo asumió y cumplió su papel de buen mediador. Se
pañeros? Ambos fueron derribados. hizo hombre: "Brotará una vara del tronco de Jesé y re-
toñará de sus raíces un vástago sobre el que reposará el
La Imagen de Dios, el Hijo de Dios, al ver que el espíritu de Yavé, espíritu de sabiduría y de inteligencia,
ángel y el hombre hechos a imagen suya, es decir, a ima- espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de entendi-
gen de Diosiss, habían perecido por su apetito desor- miento y de temor del Señor"192.
denado de querer ser a imagen y semejanza suya dijo:
¡Ah! ¡sólo la miseria está libre de envidia!; pero debo Reconoce aquí a nuestro fortísimo Atleta el cual, a
socorrerlo, puesto que no se opone a ello la justicia. Voy su entrada en el estadio del mundo, fue ungido con el
pues a manifestarme al hombre, cual hombre desprecia- óleo del Espíritu Santo y que, exultante, se lanza cual gi-
do y el último de todos, varón de dolores que sabe de gante a recorrer el camino 1 93 de la economía de la salva-
quebrantos 1 "n, para que él me envidie e imite mi humil- ción humana. Advierte que el Profeta comenzó su enu-
dad, por la que llegará a la gloriarno que él deseaba al- meración por los dones superiores bajando luego a los in-
canzar con excesiva prisa, y pueda oír de mí: "Aprended feriores, porque anunciaba el descenso del Mediador. Pe-
de mí que soy paciente y humilde de corazón, y hallaréis ro nosotros, que mediante esos mismos dones del Espíri-
reposo para vuestras almas"191. tu Santo examinamos atentamente tanto el cumplimiento
de la obra del Mediador como su retorno al cielo, comen-
35. El Hijo de Dios se aprestó, por decir así a lan- zamos por los dones inferiores, es decir, por el temor.
185 Is. 14, 13-14.
186 Gén. 3,5.
Cristo experimentó temor hacia el Padre, pero un
187 Cf. Heb. 1,3. temor casto 194 , pero un temor filial, que le hacía procu-
188 Cf. Gén. 1,26-27. El ms. de Brujas añade: "Sin embargo, sin ser
lo que ella misma era, es decir, la imagen de Dios". 192 Is. 11, 1-3.
189 Cf. Is. 53,3. 193 Sal. 18,6.
190 Cf. Prov. 15,33. 194 Posible alusión a 1 Pe. 3,2, en donde se encuentran unidas las pa-
191 Mt. 11,29.
labras "temor" y "casto", sin estar, no obstante, relacionc1das en-
tre sí.

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GUILLERMO DE SAINT THIERRY
rar en todo el honor de éste, diciendo: "Mi alimento es
hacer la volun1ad de mi Padre que está en los cielos"l95; ofreció también la esperanza, añadiendo a la esperanza
y en el salmo: "Que mi corazón se alegre en el temor de el temor sin el cual no se da verdadera esperanza, temor
tu nombre"rn u y muchas otras cosas semejantes. Este te- de ser separado de un mediador tan excelente.
mor parecía inducirle a tenerse en nada, a humillarse, a
El Mediador, tras haber recibido de su deudor esta
despreciarse, para poder restituir a su Padre, reparada,
garantía de salvación, tornó al Padre; esto ocurrió cuan-
renovada, la obra que este Padre había hecho de él y
que había perecido. do subió a la montaña para orar solol9 7 o cuando, ya
en agonía, oraba más instantemente, bañado en un su-
36. Así pues, nuestro Mediador experimentó fren- dor de sangrel!l 8 : "Padre, glorifica a tu Hijo"I99. He aquí
te al Padre el temor, como algo que subía; experimentó lo que te doy, he aquí lo que le doy. He aquí lo que re-
también la piedad frente al miserable, al que era menes-
cibí de ti, he aquí lo que recibo de él. Ciertamente, soy
ter reconciliar, como algo que bajaba. Respecto de am-
Mediador y los buenos oficios de mi mediación parecen
bos tuvo la ciencia, porque sabía lo que debía testimo-
ya cooperar a su salvación. Pero es un cautivo y está
niar a cada uno. Pero contaba, para cumplir su ministerio
amarrado; lo ha amarrado el fuerte, y de no ver uno más
de mediación, con la buena voluntad del Padre que le
fuerte que él, no le arrebatarán su botín 200 • Pero envía-
venía de lo alto; del miserable, en cambio, que yacía en
me tu mano desde lo alto y arrancaré al cautivo de sus
lo bajo, no podía obtener nada. Sin embargo, como los
poderosísimos enemigos2° 1 con el espíritu de fortaleza,
principios y las leyes de la mediación exigían que obtu-
con tu fuerza y con tu poder. En efecto, sé lo que he de
viese algo de él, exigió de él la fe. Pero para reclamar
hacer2°2: siendo inocente, moriré por el culpable; y po-
de él la fe, se le anticipó con su ternura. Ninguna exigen-
drá incomparablemente más mi bondad, que la malicia
cia hubiera podido ser más eficaz, ya que no le podía re-
del enemigo, el castigo que sufrirá mi inocencia más que
sultar difícil al hombre miserable creer en aquél que, con
su ternura, se le había anticipado. el castigo que merecería sufrir la desobediencia del hom-
bre .
Pero como no podía creer en él sin esperanza - pues
197 Cf. Le. 9,28.
¿quién creería en aquel de quien nada esperara? - le 198 Cf. Le. 22,43-44.
199 Jn, 17, l.
195 Jn 4,34. 200 Cf. Mt. 12,29 y Me. 3,27.
196 Sal. 85, 11. 201 Cf. Sal. 143,7. y 17,18.
202 Cf. Le 16,4.
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GUILLERMO DE SAINT THIERRY

37. Dijo el Padre: "Lo glorifiqué y le glorifica-


este hombre pecador su cuerpo y su sangre le dijo: Come,
ré"2o3. Desde entonces, al fortísimo Mediador le era ne-
bebe, esto te dará la vida. Luego, presentándolo a su Pa-
cesario el espíritu de consejo, porque si el príncipe de
dre dijo: Padre, éste es el precio de mi sangre; si tú re-
este mundo lo hubiera conocido, nunca hubiera crucifica-
clamas algo por el pecado, he aquí, en pago, mi sangre.
do al Se11or de la gloria2° 4 • El le ocultó en todo el po-
Señor y Padre, tú concediste la benignitud y la tierra de
der de su divinidad, y no le mostró otra cosa que la de-
mi cuerpo dio su fruto; desde ahora la justicia marchará
bilidad - excepto el pecado - 205 de la naturaleza hu-
ante ti y tú caminarás por el camino de la salvación hu-
mana. Por la santidad de su vida provocó la envidia de
mana:.:07. Para que fuese salvadc justamente el que in-
su maligno enemigo, y por la debilidad de su naturaleza
justamente había perecido, tú, Señor, estableciste normas
humana le dio la esperanza de la victoria; por otra parte
de rectitud, hiciste en Jacob juicio y justicia2o8.
sus milagros, de los que se valía para fortalecer la fe en
su ministerio de reconciliación, atizaban más esta envi- 38. Saciado con el fruto de esta obra (redentora),
dia. Engañado el antiguo Engañador infligió la pena de- el hombre, mediante la sabiduría divina, no sólo fue re-
bida por el pecado, es decir, una muerte cruelísima, al conciliado con Dios sino que también ha devenido sabio.
209
que no era culpable de ningún pecado. Muerto el justo Saborea , en efecto, lo que come. Come y bebe el cuer-
de una manera injusta, obtuvo de su enemigo a cambio po y la sangre de su Redentor, maná celestial, pan de án-
de la justicia vulnerada, es decir, de la muerte que se le geles, pan de sabiduría, y, por esta comida, se transfor-
había infligido injustamente, un nuevo orden de justicia. ma -en la naturaleza del alimento que come. Porque, co-
Esta justicia de la que ninguna necesidad tenía pues no mer el cuerpo de Cristo no es otra cosa que transformar-
tenía pecado, la comunicó al hombre pecador, liberando se en cuerpo de Cristo 2 10 y en templo del Espíritu San-
así al delincuente gracias al castigo que a él, inocente, le to:.:11. Ahora bien, este templo, una vez adornado con
fuera infligido20 6 • Entonces, entregando en la mano de las virtudes prescriptas, y una vez dedicado al culto se-
gún el rito de dedicación arriba mencionado, no puede,
203 Jn. 12,28.
204 Cf. 1 Cor. 2,8. en adelante, ser destinado a otros usos ni tampoco admi-
205 Cf. Heb. 4, 15.
207 Serie de expresiones tomadas del Salmo 84.
206 Se encuentra una idea paralela en algunos Padres (S. lreneo, S. Hi- 208 Cf. Sal. 98,4.
lario, S. Agustín particularmente). No hay que exagerarla, reco-
nociendo un verdadero derecho que hubiera tenido el demonio en 209 "Sabio" - "saborea";
11
en latín la aproximación es todavía más cla-
ra: sapientia11 1
'sapit 11 •
-

nuestra perdición, derecho que habría perdido al ejercerlo injusta- 2 JO Cf. Jn. 6,57.
mente sobre el Justo por excelencia, el Señor Jesús. 211 Cf. 1 Cor. 6, 19.

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tir otro morador que Dios que lo ha construido y lo ha


1 GUILLERMO DE SAINT THIERRY

creado. Desde que abandonó el lugar de los bagajes esta manera; de la que, quien la hubiera visto, hablaría de
alma santificada no ama ni busca en adelante nada te- modo muy diferente y más expresivo.
rreno, nada material, nada corruptible; y si alguna vez Frente a esta sabiduría se alza otra, opuesta a ella,
le llega la ocasión, como al pasar, de utilizarlos, no se de- que, al decir del Apóstol, lleva el triste nombre de "sabi-
leita en ello. Si logra algún éxito en este dominio pasa duría de los príncipes de este mundo" 2 H. Ella se opone
de largo; si le ocurre algo adverso, no se intranquiliza. a la verdadera sabiduría como el negro al blanco, como
Saborea todo lo que le acaece; pues el que ama no pue- las tinieblas a la luz. De la primera se ha dicho: "La sa-
de sino saborear todo lo que le llega cual saliva que baja biduría triunfa de la malicia"2 15. Malicia, es saborear el
de la cabeza que es Cristo. Todo lo que se refiere al cuer- mal, de lo que se deduce que "sabiduría" viene de "sa-
po, sea bueno o malo es exterior a él, y a él, que perma- bor". Así, cuando la sabiduría de :os príncipes de este
nece en lo interior no puede alcanzarlo. Por eso el Após- mundo saborea el mal, y no sin astucia o sin voluntad
tol, arrojado a un calabozo inmundo, y en cadenas, con de cometerlo, es del todo contraria a la sabiduría de lo
el cuerpo oprimido por la tribulación y la miseria, escri- alto. Esta es la malicia que la sabiduría detesta. Puesto
bía a los discípulos: "Os enviaré a Timoteo para que se- que aquí se saborea el bien en sí mismo, allá, el mal en
páis todo lo que está a mi alrededor"2 1 2. Dice "lo que sí mismo; aquí, para conseguirla, se recurre a la pruden-
está a mi alrededor", esto es, en lo exterior del hombre, cia; allá, como se ha dicho, no falta la astucia.
en el ropaje de carne del hombre exterior, que a mí, que
40. Pero, entre ambas, hay una sabiduría inter-
estoy adentro, no me alcanza.
media, así como hay un color gris entre el negro y el
39. Esta es la sabiduría de la que dice el Apóstol: blanco. El comportamiento que ella adopta frente a una
"Hablamos sabiduría entre los perfectos"213; de esta sa- y otra, manteniéndose sea por encima, sea por debajo de
biduría hablamos como quienes, habiendo oído hablar de ellas, la define2 16; todo depende de la intención, del fin
ella, no la han visto; como hablaríamos de una ciudad de quien la utiliza. Esta sabiduría es la que el Apóstol lla-
que, sin haberla visto, hubiéramos oído hablar en gran ma "sabiduría de este mundo" y que él coloca entre la
sabiduría de Dios y la de los príncipes de este mundo217.
212 Filipenses 2,23: Guillermo en esta circunstancia juega con la pala-
bra latina "circa", que quiere decir "alrededor", pero evidente· 214 ldem.
mente aquí: "acerca de", "lo que concierne a". 215 Sab. 7,30.
213 1 Cor. 2,6. 216 Por lo tanto, la hace buena o mala.
217 Cf. 1 Cor. 2,6-7.
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Toda ella versa sobre lo útil y lo honesto, y se rige por to es, dentro de sí mismo, Dios se lo dio a conocer. El
una prudencia muy cuidadosa. Es asimilada poco menos los creó, poniendo en ellos lo que es necesario para lle-
que a la ciencia, en el sentido de que se ocupa de dis- gar al conocimient::> de Dios. Se elevan, pues, de su éti-
cernir con prudencia y de distinguir entre lo útil y lo inú- ca (ley moral natural) a una cierta física 2 21; gracias a la
til, entre lo honesto y lo deshonesto, aún si la cosa no se creación del mundo 222 , lo invisible de Dios, su eterno
refiere a la vida (práctica) y a las costumbres. Ahora bien, poder y su divinidad, se deja conocer a través de sus
la ciencia hincha, la caridad edifica21s. Y bien, los se- obras; de tal manera que son inexcusables: porque no
guidores de esta sabiduría, en las búsquedas a las que quieren ir más lejos, ni avanzar cuanto podían hasta la
se abocan, trabajan, sea para saber, lo que sólo aprove- verdadera teología. Conociendo a Dios no le glorifican
cha a la curiosidad; sea para parecer sabios, para tener como a Dios ni le dan gracias, sino que se entontecen en
reputación de sabios, lo que no aprovecha más que a la sus razonamientos viniendo a oscurecerse su insensato co-
vanidad 2rn. Todo su esfuerzo no puede alcanzar ni pue- razón; y alardeando de sabios, se hicieron necios. Y los
de elevarse más allá de lo que puede hacerlo la razón que neciamente se apartaron de la teología, también se
sin el amor. apartaron miserablemente de la física, al trocar la gloria
del Dios incorruptible por la semejanza de la imagen del
41. A decir verdad, esta filosofía abarca dos disci-
hombre corruptible, y de uves, de cuadrúpedos y de rep-
plinas, la ciencia de las cosas humanas y la de las cosas
tiles.
divinas. Cuando se ocupa de las cosas humanas, está en
su propio dominio; mas, al elevarse a las divinas, cuanto Por esto Dios no permite que permanezcan en la éti-
ca (en su moral natural) sino que los entregó a los deseos
más alto sube tanto más bajo cae, cumpliéndose en ella:
de su propio corazón, a la impureza con la que ellos mis-
"Porque al elevarme yo, tú me estrellaste"220. A veces,
mos deshonran sus propios cuerpos; los entregó a su ré-
un esfuerzo de sus virtualidades naturales conduce al
probo sentir que les lleva a cometer lo que es indigno
hombre hasta allí, conforme a lo que dice el Apóstol: lo
del hombre22 3 ,
cognoscible de Dios, es decir, lo que la razón puede co-
nocer acerca de Dios, les es manifiesto, pues en ellos, es- 221 "Física": "Ciencia de las realidades y de los fenómenos de la na-
turaleza; también: conocimiento racional de Dios" (nota de D. Dé-
218 1 Cor. 8,1. chanet, o.e. p. 207).
219 Cf. S. Bernardo, S. Cant. 36,3 (ver: Fichier S. Bernard, en la pala- 222 O bien: "desde la creación del mundo".
brd "science"). 223 Todo este pi'lsaie se inspira y retoma las expresiones de Rom. 1, 19-
220 Sal. 101,11. 24,28.

150 151

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!I AMOR GUILLERMO DE SAINT THIERRY


Pero la sabiduría siempre triunfa de la malicia224: biduría, lleva en sí misma como el resplandor de la luz
conviviendo con Dios22 5 siempre sabe hacer progresos eterna y el espejo de la majestad divina; cuando va a la
sin desfallecer jamás, y desplegándose con fuerza de un criatura, expresa y manifiesta la imagen de la bondad y
confin a ctro, gobierna todo con suavidad22 6 , compor- de la santidad de Dios; y así como el poder de Dios se
tándose sabiamente en las cosas divinas, cautamente en difunde en su interior, así también se derrama en lo ex-
las de la naturaleza, prudentemente en las morales. terior el efluvio de la gloria y de la caridad divinas, lo
que hace decir a Salomón en otro lugar: "La sabiduría
42. Así, el alma llena de sabiduría, como se ha
del hombre brilla en su rostro"229 y también: "Los ojos
dicho más arriba, purificada de toda afección extraña, que
del sabio están en su cabeza" 23 º, porque si se dirigen
sólo experimenta gusto por Dios, despoja en el hombre
a lo exterior no es sino por el poder natural e interior de
lo que es del hombre. Adherida a Dios plenamente y en
su cerebro, es decir, de la sabiduría, y no se apartan de
todo, no presta a las criaturas inferiores a Dios más aten-
la cabeza.
ción que la que Dios mismo les presta, y todo lo orga-
niza y dispone á la luz y con la fuerza de la sabiduría; su Dice Salomón: "El gran número de sabios es la sa-
comportamiento con las criaturas, su juicio acerca de ellas lud del universo"2 31 . ¡Oh! ¡Feliz humanidad, si en to-
es del todo conforme a su propia existencia, a su vida; das partes los necios estuvieran sometidos a los sabios!
juzga, deduce sus juicios y su justicia de aquél que le da Mas también, dice un filósofo, ¡feliz humanidad si única-
la existencia y la vida227. mente gobernaran los sabios o si todos los que gobier-
nan se entregaran a la filosofía!2a2. Pero como los sa-
La Sabiduría, como ella misma lo dice, "es el resplan- bios sabiamente rehusan gobernar a los necios, y los ne-
dor de la luz eterna, el espejo sin mancha de la majestad cios neciamente rehusan el ser gobernados por los sabios,
divina, emanación pura de la gloria de Dios omnipotente todo es desatino, confusión y desorden. Los sabios se es-
y el soplo de su poder" 228 . Por eso el alma llena de sa- conden y se evaden, los niños gobiernan y dominan; y
224 Cf. Sab. 7,30. eligen gobernantes que banquetean de mañana y ¡ay de
225 Cf. Sab. 8,3. aquél país!233. Pero volvamos a lo nuestro.
226 Cf. Sab. 8, l.
227 Combinación de dos textos de la Escritura: "Feci judicium et
229 Ecl. 8, l.
justitiam"- "Mi acción fue juicio y justicia" (Sal. 118, 121), y: "De 230 Ecl. 2, 14.
vultu tuo judicium meum prodeat" - "De tu rostro saldrá mi jui- 231 Sab. 6,26.
cio" (Sal. 16,2). 232 Platón, República (citado por D. Déchanet, o.e., u. 210, not<I 140).
228 Cf. Sab. 7,26 y 25. 233 Cf. Ec[. 10, 16.

152 153

--
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AMOR
GUILLERMO D~ SAINT THIERRY

43. El alma, iluminada por el espíritu de sabidu-


acabamos de hablar, en virtud de la cual gozan de sí
ría, ama la justicia y odia la iniquidad, por eso, Dios derra-
mismos en Dios y de Dios en sí mismos236, los mon-
mó sobre ella el óleo de la alegría, con el cual fue ungi-
jes237 de tal modo experimentan cómo se han desvane-
do Cristo más que todos sus compañeros 2 H; Dios lo col-
cido todas las resistencias de la carne, que lo que concier-
mó de gracia. Ella agrada a todos, todos la aman. Al
ne a sus cuerpos no es otra cosa, para ellos, que instru-
ver esto, aún sus adversarios sienten temor y respeto,
mento de buenas obras. Pueden, sin duda, desfallecer a
porque si la malicia obstinada no quiere imitar la virtud
causa de sus miserias y debilidades, pero esto mismo les
de un hombre de bien, la naturaleza, con todo, no pue-
hace devenir más fuertes en cuanto al hombre interior:
de desconocerlo. Los que han llegado a esta sabiduría
"Pues cuando parezco débil, entonces es cuando soy
tienen una gracia particular, un lenguaje angélico, la
fuerte" 238 dice el Apóstol. Los sentidos mismos reciben
lengua de los ángeles:c:;.>, que les permite conversar en-
una nueva gracia, algo así como una gracia de espirituali-
tre sí por intercambios afectuosos, una gracia espiritual
zación: la de los ojos simples y los oídos discretos. A ve-
por la que se comunican entre sí nada más que por lo
ces, en el fervor de la oración, tan grande es la fragancia
que se manifiesta al exterior. A esta lengua nadie la co-
de innoto aroma que se expande, tan grande la dulzura
noce salvo el Rey de los ángeles y sus ángeles, y los que
del sabor que se siente aún sin gustarlo, tan grande el
son del linaje de Israel y son ciudadanos de Jerusalén.
ímpetu del corazón provocado por el mutuo influjo del
Ningún egipcio conoce esta lengua, ningún cananeo la
conoce. Se diría que, desde esta vida, ellos comienzan 236 El alma unida a Dios le encuentra y goza de él, pero también,
a gustar y a experimentar la felicidad de la vida futura, es un hecho de experiencia, ella se encuentra entonces a sí mis-
ma verdaderamente y goza de sí misma. Guillermo alude a esa
tanto por la santidad de su vida como por la glorifica-
gracia en su Carta a los Hermanos del Mont-Dieu: "El que está
ción del hombre interior y la contemplación y goce de la con Dios no está nunca menos solo que cuando está solo. Enton-
divinidad; de este modo, obtienen ya, en esta vida, al- ces goza libremente de su alegría; es verdaderamente suyo para go-
zar de Dios en sí mismo, y de sí mismo en Dios - ad fruendum
go de la glorificación de sus cuerpos, glorificación de la Deo in se, et in se in Deo" (Epist. L.I., n'? 1). En el mismo sentido
cual no gozarán plenamente más que allá arriba. había pedido santa Teresa de Avila como solución de un enigma,
la explicación de estao palabras consideradas como dirigidas por
Después de haber recibido esta gracia de la que Dios al alma fervorosa: "Búscate a ti en mí" (Vie, par les Carmélites
de Paris, 11, p. 271).
234 Cf. Sal. 44,8. 237 literalmente: estos "hombres que habitan juntos", llevando una
235 Cf. 1 Cor. 13, l. vida de comunid<!d.
238 11 Cor. 12, 10.

154
155

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1

AMOR GUILLERMO DE SAINT THIERRY

amor espiritual, que estos hombres creen tener en sí mis- tido hay que buscar también, en '.esta vida, el valor reli-
mos un paraíso de delicias espirituales. gioso de los sacramentos corporal~~: ya que mientras "ca-
minamos en imagen" (in imagine pertransimus)2H apenas
La expresión de sus rostros y todo su exterior, la
si alcanzamos a conocer los cuerpos y los objetos corpo-
belleza de su vida, de su comportamiento, de su mane-
rales, es por medio de sacramentos corporales que esta-
ra de obrar, los mutuos servicios que con caridad se pres-
mos religados a Dios para que de él no nos apartemos;
tan o aceptan amablemente, todo eso, contribuye a que
por eso se dice que "religión" viene de "religar".
concuerden y se unan entre sí con gracia encantadora:
verdaderamente, no son más que un solo corazón y una Pero una vez que el alma fiel, instruida por estos sig-
sola alma239. La pureza de su conciencia y la gracia de nos sensibles, comienza a no tener necesidad de ellos y
su vida fraterna les hace inaugurar desde ya la vida glo- a pasar de las realidades corporales a las espirituales, y
riosa de sus cuerpos, vida que han de obtener perfecta- de las espirituales al Creador de las espirituales y de las
mente en la vida futura y eterna. corporales, se puede decir verdaderamente que deja los
44. Porque, así como ahora todos los seres vivos bagajes212. En efecto, abandonando su cuerpo y todos
son inundados por la luz del sol, y unos a otros se pre- los cuidados y solicitudes corporales, olvida lo que no es
sentan como inundados por esta luz; así como nosotros Dios, no para mientes en cosa alguna excepto Dios, y,
nos vemos vivir unos a otros aquí abajo, sin ver, no obs- sintiéndose a solas con Dios dice: "Mi amado es para _mí
tante, la vida misma por la que vivimos; así también, en y yo para él"213. "¿A quién tengo yo en los cielos?
aquella otra vida, cada uno verá a Dios en todos y todos Fuera de ti, nada deseo sobre la tierra. Desfallece mi car-
verán a Dios en cada uno; y sin embargo, no quiere de- ne y mi corazón; Dios de mi corazón, y mi porción es
cir esto que veremos a la divinidad con nuestros ojos cor- Dios por siempre"244.
porales sino que los cuerpos gloriosos, por una gracia que
Después sobreviene la muerte. A este tránsito a la
emanará de ellos, pondrán de manifiesto claramente en sí
mismos la presencia de la divinidad2 40 . En el mismo sen- 241 Expresión tomada de un salmo (38,7 - ver: arriba p. --(4-) nota (24)
y que Guillermo interpreta relacionándola con la conocida expre-
239 Cf. Act. 4,32. sión de s<ln Pablo: "Nosotros vemos aquí abajo como en un espe·
240 Es necesario oponer los dos primeros términos de la comperaci6n jo y en enigma, pero entonces veremos cara a cara" (1 Cor. 13, 12).
a los dos segundos: aquí abajo los seres vivos se ven vivir recí- Aquí abajo caminamos en imagen, no se ve cara a cara.
procamente, pero no ven la vida de los otros en forma recíproca - 242 Cf. ne:> 38 y antes ta1mbién n'?s 26 y 27.
allá arriba, los bien<11enturados glorificados ven que Dios está en 243 Cant. 2, 16.
los otros, pero no ven la divinidad misma con los ojos del cuerpo. 244 Sal. 72,25-26.

156 157

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AMOR

GUILLERMO DE SAINT THIERRY


vida, los pobres incrédulos lo llaman muerte; en cambio,
los creyentes, ¿qué otro nombre le dan sino el de Pas- Dios de los dioses en Sion 2:n; al Dios de los dioses, la
cua?:.?45. En esta muerte del cuerpo se muere perfectamen- bienaventuranza de los bienaventurados, el gozo de los
te al mundo para vivir perfectamente para Dios; se entra que bien se gozan, en fin, el bien único, de todos los
al lugar del tabernáculo admirable, se entra a la casa de bienes el supremo.
Dios'..!rn. Todo, siguiendo entonces su curso normal, co-
Desde el punto de partida del buen propósito al co-
mo dijimos al principio, es llevado por su peso a su lu-
mienzo de la subida, hasta este término donde todo está
gar: el cuerpo a la tierra de donde fue sacado y de don-
consumado, la sabiduría despliega fuertemente su acción
de, a su tiempo, habrá de sal ir resucitado para ser glo-
guardando cabe sí la fuerza del que sube para que no
rificado, y el espíritu a Dios que lo creó247.
desfallezca en la subida; disponiendo suavemente todas
45. Pero ¿qué es este tránsito a Dios?: es un que- las cosas, tanto las adversas como las prósperas, orde-
brantarse de todos los lazos, un superar todos los obstácu- nando y concertando en él todas las cosas para el bien,
los, una perfecta felicidad, una eterna dilección; en ade- hasta conducir al alma a su principio y esconderla en el
lante esta alma santa se adhiere perfectamente a Dios, y secreto del rostro de Dios2:>2.
más aún, se une verdaderamente a él en tal sentido que Ahora bien, todo sabio que emprende la subida
puede contarse en el número de aquellos a quienes dice debe saber que los peldaños de esta subida no son co-
el Señor: "Yo dije: dioses sois, e hijos todos del Altísi- mo los de una escala, como si cada una de estas mane-
mo"24s.
ras de amar fuera buena sólo en determinados tiempos
Este es el fin de aquellos que ponen a Jerusalén co- y no fuera necesaria en otros. A decir verdad, cada mo-
m::> fundamento de su alegría 21 n; de aquellos a quienes do de amar tiene en la ascensión su tiempo y su lugar, y
la unción del Espíritu Santo les enseña todas las cosas25o; tiene un papel principal que cumplir en su momento, si
de aquellos que, con sabiduría, disponen ascensiones en bien apoyándose en el concurso de los otros; sin embar-
su corazón para subir de virtud en virtud hasta ver al go, todos marchan juntos, se apoyan mutuamente, se an-
t:cipan, se siguen; y suele suceder a menudo, que los
245 Interpretado en Ex. 12, 11 como "paso".
246 Cf. Sal. 41,5. primeros son últimos y los últimos, primeros.
247 Cf. Ecl. 12,7.
248 Sal. 81,6.
249 Cf. Sal. 136,6. FIN
250 Cf. l. Jn. 2,27.
251 Cf. Sal. 83,6,8.
158 252 Tejido de citas bíblicas: Sal. 118, 96; Sab. 8, l; Sal. 58, 10; Sal. 30,21.

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Introducción

Junto a los tratados "De la Contemplación de Dios"


y "De la Naturaleza y Dignidad del Amor", Dom Guiller-
mo elabora esta pequeña obra sobre la oración. Como
es usual en él, la plegaria y la reflexión se entrelazan
con piadosa unción en ese insaciable deseo de Dios que
caracteriza a nue:;tro autor.
Su propósito es saber dónde encontrar a Dios. Co-
mo hombre de oración que es, nos describe las vicisi-
tudes y peligros por los que atraviesa el alma durante
ella: idolatría, distracciones, sequedades, etc. Su deseo
de Dios le hace clamar por la Verdad. Es insoportable la
impotencia y el vacío del hombre para encontrar a Je-
sucristo. El está en el Padre, y el Padre está en El, el uno
es el lugar del otro, su localización es la consubstancia-
lidad de la Trinidad.
La Verdad ha sido hallada, a ella se llega más por
la "afección del amor" que por la eficacia de la razón.
Que cese entonces toda consideración o imaginación para
dejar paso a la verdadera oración espiritual, la que el
Paráclito ha de hacer en espíritu y verdad.
"La Oración" termina rápidamente en un tono que
podríamos calificar de seco, pero en verdad contiene

163

--~_::;-: ~!~---
INTRODUCCIÓN
GUILLERMO DE SAINT THIERRY

una invitación a elevar siempre más nuestra plegaria.


sibilidad religiosa y la erudición de nuestro autor. Pro-
Comparando esta pequeña obra con los dos trata- fundamente compenetrado de la Escritura, el Evangelio
dos anteriores, a primera vista pudiera pensarse que el de San Juan, los Salmos, y ya desde esta primera época
abad de Saint-Thierry o bien se propuso comenzar un el Cantar de los Cantares, son utilizados como fuentes de
nuevo tratado, o bien intenta un pequeño resumen de su pensamiento, a los cuales une con su formación clá-
los mismos. Nada de eso, una comparación atenta nos sica citando por ejemplo a Zenón mediante San Agustín.
demuestra que es una obra independiente. Hay simili-
tud de ideas, expresiones, estilo, etc., pero también se Si bien "La Oración" no pasó al "corpus bernardino",
exponen nuevos pensamientos. y no figura en ninguna lista de las obras de Guillermo,
el manuscristo de Reuil no deja dudas sobre su correc-
Se hacen precisiones sobre algunos conceptos, por ta atribución. No sólo se asemeja a las obras que la pre-
e¡emp!o sobre el conocimiento del amor; se enfatiza la ceden, sino que las que más tarde escribiera Dom Gui-
importancia del "afecto del amor", respecto del esfuerzo llermo volverán a retomar los mismos temas, expresio-
de la razón para alcanzar a Dios. Queda claro que Dios nes e ideas que esta obra contiene, perfilándose siem-
está por encima de toda imagen. El "lugar de Dios" que- pre en ellas esa alma enamorada de Dios que fue el Abad
da determinado en la consubstancialidad de la Trinidad. de Saint-Thierry.
No obstante, el deseo de amar a Dios, de verle, de par-
ticipar de la intimidad trinitaria por el Verbo y el Espíri-
tu Santo, lo asemeja mucho a "De la Contemplación de
Dios". Un monje de Azul
En opinión de Dom Hourlier, basándose en todos es-
tos indicios y en su ubicación en el manuscristo de Reuil
(Mazarine 776), "La Oración" habría sido escrita contem-
poráneamente al "De la Contemplación de Dios" y al "De
la Naturaleza y Dignidad del Amor", quizá un poco des-
pués, el año 1122 habría sido el de su composición.
En la brevedad del escrito quedan reflejadas la sen-

164
165

·~..:.:::____,..
- .-.:~·!.-- -·- -
l

La Oración
de Dom Guillermo *

Señor Jesucristo, Verdad y Vida 1 , tú has anuncia-


do quiénes serán los verdaderos adoradores de tu Pa-
dre, aquellos que lo adorarán en espíritu y verdad2. Li-
bera, te lo ruego, mi alma de la idolatría. Libérala por
temor de que al buscarte, ella caiga sobre tus compa-
ñeros y empiece a errar detrás de los rebaños3 de éstos,
durante el sacrificio de su oración 1 • Que contigo ella se
acueste, sG sacie de tí, al mediodía del fervor de tu
amor 5 .
En efecto, por cierto sentido natural que proviene
de su Principio, ella piensa, por así decirlo, de una ma-
nera u otra en tu faz a cuya imagen 6 fue creada'; pero,
o bien se desacostumbró, o bien no se acostumbró: una
tras otra, ella no cesa de recibir otras imágenes, porque
buen número de ellas se le ofrecen a la hora de su ora-
ción.

Pero cuando lucha por dirigir la atención de su mi-


rada sobre esta faz y no la ve, a veces siente que el
esfuerzo de su atención !e llega de muy lejos de ellas.
A menudo, solamente con gran sudor de su rostro pue-
de comer su pan a causa de la antigua maldición9. Pe-
ro a menudo también no es así, aún no así, sino que es-

167

~-·~·~~:~
ORACIÓN GUILLERMO DE SAINT THIERRY

tá forzada a volver a la pobreza de su morada, pobre y ra, o algo que tenga forma, me hago idólatra14.
hambrienta. En efecto, o bien enseguida ella abunda, o
¡Oh Verdad, contesta, te lo suplico! ¿Maestro, dón-
bien enseguida abandona10.
de habitas? "Ven, dice, y lo verásl5. ¿No crees que yo
En efecto, lo mismo sucede con el ojo. Para que la estoy en el Padre y que el Padre está en mí?"I6. ¡Gra-
pupila vea, no es suficiente que se emita un rayo natu- cias a ti, Señor!, no es poco lo que hemos alcanzado: tu
ral y que su camino a través del aire se encuentre puro lugar lo hemos encontrado. Tu lugar es tu Padre, y ade-
y claro, es necesario que ese rayo caiga cuanto antes so- más, el lugar del Padre eres tú. Por este lugar pues, es-
bre el cuerpo hacia el cual se destina y sobre el cual ter- tás localizado, pero esta localización es, de lejos, más
mina. Si sigue más lejos, la atención exacta no se con- alta y más secreta que toda ausencia de localización. Es-
sigue por lasitud, sino que abriéndose en varias partes ta localización es la unidad del Padre y del Hijo, la con-
se divide y pierde 1 i. Así es también con la atención de substancialidad de la TrinidadI 7 .
la contemplación o de la oración: si la visión interior de ¿Y qué, hemos solamente encontrado un lugar pa-
la razón, o del amor12, no tienen con respecto a tí mis- ra el Señor? 18 , mucho mejor. ¡Oh alma mía, esfuérzate
mo algo seguro que proponerse cuanto antes a fin de todo lo que puedas!, menos por medio de la eficacia de
que la afección allí descanse, que la atención allí se ter- la razón que por la afección del amor; y si el lugar de
mine, que el fruto de la devoción allí se ofrezca y des- Dios es Dios, si esta localización es la consubstancialidad
canse, la contemplación se embota, la oración se entibia, de la Trinidad, rechaza toda la imaginación usual de lu-
la atención se cansa, la inteligencia se debilita, la razón gar o local y comprende que a Dios lo has encontrado
es impotente. en él mismo. El mismo lo muestra, por lo que es tanto
¿Pero, qué hay para mí en el cielo?, y fuera de tí, más verdadero y cierto, que es de él mismo, en él mis-
¿qué querer sobre la tierra?I3 En efecto, si en la oración mo, que él es lo que esrn; y como a propósito de la ver-
te busco en este cielo - por cierto magnífico, pero cor- dad lo han definido antiguos filósofos: "él posee el ser
póreo- que ves por encima de mí, yerro de la misma con tal título, que nada existe que pueda ser para él un
manera que si te buscara sobre la tierra que piso. Si te título para no ser". ¿Qué hay de más cierto, qué de más
busco en cualquier lugar, o fuera de un lugar, te inclu- sólido sobre lo cual podría dirigirse nuestra atención, a
yo en un lugar que tú has creado, o te excluyo de él; y la cual podría adherirse nuestra afección?20.
si en tu lugar me imagino Dios mío una forma cualquie- Pero también, si a veces en nuestra oración nos abra-

168 169

~" ·~.
ORACIÓN

zamos a los pies de Jesús 21 , y apegados a la forma de


NOTAS
su humanidad que hace una sola persona con el Hijo de
Dios, formamos alguna afección corporal, por así decir, * Las siguientes not<.13 han sido tomadas de J. Hourlier, O. S. B. en
¡"
no erramos, sin embargo atrasamos e impedimos la ora- "La Conte:'llplation de Dieu. L'Oraison de Dom Guillaume". Sources
Chrétiennes N<? 61 (bis), Ed. du Cerf, Paris 1959, p. 50; y de R.
ción espiritua122; él mismo nos lo dice: "Os conviene que Thomas, O.C.S.O. "Priere - Contemplation de Dieu", Pain de Ci-
yo me vaya. Porque si no me voy, el Paráclito no vendrá teaux N<? 23, Chambarand, pro-manuscripto, p. 16.
a vosotros"2:3. Cf. Jn. 14,6.
2 Cf. Jn. 4,23. "Adoradores en espíritu y verdad". He aquí una de las
Pero si cediendo totalmente a la indolencia y a la citas preferidas de nuestro autor. L<I adoración en espíritu y verdad,
inercia clamamos a Dios desde lo profundo de nuestra es para Guillermo la oración espiritual, último estadio de su división
tricotómica de la vida sobrenatural, propia de los espirituales, y por
ignorancia2 4 , como encerrados en un calabozo; y si que- la cu<ll el alma alcanza a Dios sin valerse de imágenes, gustando sólo
remos ser escuchados mientras no tenemos cuidado de lo que es divino. Guillermo nos quiere mostrar ya desde un principio
la cima desde donde podremos contemplar a Dios lo más claramen-
la gracia del rostro de aquél hacia quien clamamos; y te que se puede en esta vida mortal.
si no damos importancia al hecho de que él se irrite o 3 En esta alusión al Cantar de los Cintares, "los compañeros" de que
apacigue cuando nos da lo que le pedimos con tal de se trata no son los del Esposo sino los de la esposa (el alma), esto
es: memoria, imaginación y deseo que debilitan el vigor espiritual
que lo recibamos, que a aquel que actúa de esta forma del almil en la oración incitándola a la idolatría con sus representa-
le baste lo que recibe de Dios. En efecto, no sabe pe- ciones materiales.

dir gran cosa a Dios, y no será gran cosa lo que reci- 4 "Sacrificium orationis"; expresión repetida en la "Meditación X" (P.L.
180, 236A), en el comentario a la Epístola a los Romanos Lib. V
birá25. vers. 26. (P. L. 180, 637C) y en la Carta de Oro, (No. 106, Stu-
dium, p. 107).
5 Cf. C<lnt. 1,7.
6 "Alma, imagen de Dios". Clave de la espiritualidad de Guillermo y
el foco hacia el que convergen todos sus escritos, incluído el pre-
sente. Se percibe claramente el esfuerzo del alma para unirse a su
"forma formatrix", lil Trinidad, en perfecta visión y gozo. Si el hom-
bre ha sido creado para esta perfecta visión y gozo, debe poseer en
sí algo que le habilite para tales actos. Este algo es la imagen divi-
mt (memoria, razón, voluntad) tratado por S. Agustín en un plano
puramente psicológico (cf. entre otros pasajes, De Trin. IX, 2,2ss.),
es trasladado al plano ontológico por Guillermo, quizás animado ,por
el bosquejo de la imagen del Niseno en su tratado "De hominis opi-
ficio". El alma, viene a decirnos Guillermo, es im<lgen, por contener
"a\iquo medo" la Realidad que expresa. (Cf. J.M. Déchanet O.S.B.

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171

~
GUILLERMO DE SAINT THIERRY
ORACIÓN

cfr. "Comentario al Cantar de los Cantares", P.L. 180, 491 D): "Cog-
"Oeuvres choisies de Guillaume de Saint-Thierry", París, 1944. pp. nitio sponsae ad Sponsum et amor idem est, quia in hac re <1.11or ipse
248-255). intellectus est".
7 Cf. Gén. 1,27. 13 Cf. Sal. 72, 75.
8 Guillermo concibe aquí tres maneras de comportarse Dios con el al-
m<I que le busca en la oraci6n: 14 Cf. Deut. 5,8.
a) Dios se entrega al alma desde el primer momento, diciendo en- 15 Cf. Jn. I, 38-39. "¿D6nde habitas?". Pregunta ésta que toca las fi-
. tonces que Dios se ha anticipado a los esfuerzos del alma. bras más íntimas de nuestro autor. Véase, por ejemplo, la "Medi-
b) Dios es encontrado tras penoso trabajo del que ora. t<bón VI", P. L. 180, 223 D.
c) Dios deja pá·tir al alma de la oraci6n, sin que aparentemente na-
16 Jn. 14, 10. La respuesta del Señor ocasiona en Guillermo una instan-
da haya logrado, retirándose entonces pobre y hambrienta .. tánea alegría.
Cf. Collectanea OCR XXI (1959) p. 278.
17 Valiente exposición. En un lenguaje estrictamente filosófico, escolás-
9 Cf. Gen. 3, 17-19. tico, es evidente que Dios no puede quedar circunscripto por lugar
10 Es la troyectori<.l que sigue el alma en su marcha hacia Dios, una lí- algurro, pues repugnaría <l su misma Esencia; sin embargo, Guillermo,
nea ondulada, acentuada en los comienzos del camino. El alma sien- con aquel sentido apofático-trascendente captado sin duda del Pseu-
te la euforia espiritual. valga la expresión, al notar esas "afecciones" do-Dionisio, afirma la localización de Dios en la consubst<!ncialidad de
o "unciones" por parte del Espíritu Santo. Mas cuando el Consolador la Trinidad; en "De la Contemplación de Dios" Cont. 12 para ser más
no hace sensible su presencia, el alma siente el peso de su miseria. preciso emplea la pal<lbra "homousion".
Lo importante en tal caso es no abandonarse, hay que lla.11ar insistente- No se puede afirmar con certeza quién le haya proporcionado tal
mente a lo alto. A medida que avanza el alma notará una cierta im- concepción de la localización de Dios; pero he aquí el blanco, y
posibilidad y una miJ¡or estabilidad, que los antiguos llamaban "apa- fundamento a l<t vez de su oración espiritual y el venero de su sus-
teia". (Cf. "De Natura corporis el animae" lib. 11 P.L. 180,725 A). tanciosa doctrina.

El órgano visual es descripto por Guillermo en su "De Natura cor- 18 Cf. Sal. 131,5.
11
poris et animae" con todo detalle. Es, según él, el más digno de los 19 Expresión que recuerda a Scoto Erígena; "ex se ipso, in se ipso, per
6rgano3 por su semejanza con le! raz6n humana. Guillermo parece in- se ipso est quod est".
fluí do por Empédocles ya que adopta su teoría del conocimiento: "Lo 20 El intelectual Guillermo no podía menos de dejarnos aquí algunas
semejante se conoce por lo semejante", por tanto todo el proceso muestras de sus amplios conocimientos y de sus elucubrociones me-
sensitivo, o su análogo el cognoscitivo se reduce a: tafísicas. Mantiene el espíritu abierto a toda cultura y siempre está
a) Una capacidad de conocer por piJ:te del 6rgano visual o del en- dispuesto a asimilar lo que tienen de aprovechable.
tendimiento que implica una semejanza ontol6gica con el objeto El testimonio de los antiguos parece ser el de Zenón que trae S. "'
cognoscible. Agustín en "Contra Académicos" 11, V, 11 y que el P. Capánaga
b) La visi6n sensible o intelectual: reencuentro del cognoscente con O.R.S.A. traduce así: "sólo puede tenerse por verdadera aquella re-
el cognoscible. El 6rgano o el entendimiento no son puramente presentación que es impresa en el alma por el objeto mismo don-
pa3ivos en este reencuentro, sino activos y pasivos d la vez. de se origina y que no. puede venir de aquello que no es". O más
c) La asimilación: conformación del cognoscente con el congnoscible. breve y claramente: "lo verdadero ha de ser reconocido por ciertos
Guillermo atribuye al amor cualidades cognoscitivas según la célebre signos que no puede tener lo falso". (''.Obrils de S. Agustín", BAC,
12
T. 111. Madrid, 1974, pág. 127).
frase de S. Gregorio Magno por él tan repetidil: "Amor ipse notitia
est" (Cf. Hom. in Evang. XXVII, 4, P. L 76, 1207 A). En otros pasa- 21 Cf. Mat. 28,9.
jes nos habla del amo¡ como de un sentido especial, "sensus amoris", 22 Un pasaje semejante lo encontramos en "Comentarios al Cantar de
que actúa con pleniíud en las últimas etapas de la vida espiritual

173
172
1
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1¡·ii¡' ORACIÓN
1 I¡

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los Cantares" (P.L.180, 478 CD). " ... dándonos a entender que la
::: devoción a la Humdnidad de Cristo -conocimiento de Cristo según
1.1·
la carne- es tan sólo una etapa en la vida espiritual. Cristo se
nos presenta como mediador, precisamente, por tanto, que la reali-
d<ld de su cuerpo de carne nos conduzca a la no menos realidad
de su n<lturaleza divina. El hombre espiritual se detiene menos que
11 11
el "animal" en los diversos rostros de Cristo según la carne para
adherirse más a la persona del Verbo". (J. M. Déchanet, "Exposé
sur le Cantique des C<lntiques". Sources Chrétiennes No. 82, Ed. du
Cerf. París, 1962. pp. 90-91, nota 3).
El tema de Cristo mediador está ampliamente desarrollado en la ya INDICE JHBLICO
~ludida VI Meditación donde Guillermo nos presenta a Cristo como
la únic<l puerta del cielo, de la misma Trinidad.
No olvidemos que estamos en el tercer estado de la vida espiritual,
el de los "pneumáticos", donde se da esta oración espiritual des- 1 - "DE LA CONTEMPLACION DE DIOS"
provista de imágenes. Guillermo considera normal que el monje as-
cienda a tal est<ldio, por eso expone esta doctrina de la oración
espiritual como algo corriente. Bernardo, en cambio, no tan especu· GENESIS:
lativo pero más realista, tendrá este estadio por excepcional, de 1,2 pág. 58 JOB:
hecho, privilegio de unos pocos; por eso se detiene ampliamente en 1,9 65
" 7,18 pág. 41
la consideración de l<I Humanidad de Cristo, "Verbum abbreviatum", 3,7 "
43;69
39,6 69
Ejemplar enviado por el Padre para todos los hombres. 6,3 ,, 44 "
23 Jn. 16,7. 6,16 38 SALMO:
"
8, l 65
24 Cf. Sal. 129, 1. " 3,9 pág. 54;62
8,6-7 "
65
5, 12 59
25 Advertencia para tener en cuenta el "verdadero rostro de Dios", sin 8, 11 65 "
15,11
" 65
9,5
"
57
ok:darnos de su trascendencia. " 12,2 44
22, 14
"
33
18,6
" 56
"
EXODO: 26,8-9 36,40
25,40 40
"
pág. 28,8 36
33, 18 43 30,21
" 71
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33,21
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" 33,3 42
"
33,22 37,39 34,3 35
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" 37 "
35,9 43;48
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35, 10
"
48; 71
NUMEROS: "
5,29 pág. 54 41,3 45
57,2 " 55
SAMUEL: 62,3.
" 43
3, 10 pág. 47 67,13
" 67
1111 REYES: 70,9
" 71
17,9ss. pág. 69 75,11 ".. 51

174
175
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11

ROMANOS: FILIP~NSES:
79,18 pág. 55 OSEAS: ~ 1, 19 pág. 62
3,19 pág. 57
79,20
"
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5,5 63
81,6
"
60 ~ " 3, 12-15
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33
39
9,23 pág. 38 ' 8,15
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47
11 TESALONISENSES:
2, 10 pág. 34
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MATEO:
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103,30 65 8,32 56
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"
57 TITO:
117, 17 " 69 1,2 pág. 70
9,20ss. 38 14, 17 51
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44 17,4
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125, 1-2 44; 63 22,37-39 " 42,68 "
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138,24 48 MARCOS: 1
" 11 CORINTIOS: SANTIAGO:
143, 15 61 9,5 pág. 43 1, 17 pág. 59
1,22 pág. 45
PROVERBIOS:
10,51
" 35 1 3, 18 39,48 1 PEDRO:
8, 18 pág. 61 "
LUCAS: 4, 16 64 1, 12 pág. 46
30, 15-16 45 9,33 pág. 43
"
" 5,15 37,43
10,27 54,72 " 1 JUAN:
ECLESIASTICO: " 1\I
1, 14 pág. 44 11,9 43 GALATAS: 2, ló pág. 35;52
" 4,8 66
12, 13 53,65 4,6 pág. 59 "
" <;, JUAN: 4, 10 45; 55; 57
5, 19-21 52 "
ECLESIASTES: 3,8 pág. 44,63,70 ,¡ " 4,20
"
40
34,28 pág. 65 3,35 67
" EFESIOS: APOCALIPSIS:
40, 1 65 9,34 36
" " 1,18 pág. 46
13, 1 55 8, 1 pág. 51
SABIDURIA:
14,6 " 67 2, 10
"
63 21,6 "
65
4,3 pág. 52
15,4 " 72 4,3 50 22, 15 38
5, 16 37; 39 " "
18, 14-16 (14-15)
" 15,9-10
"
67,68 ¡·
56
" 15,26
"
58
ISAIAS: 17,21-22 51, 60,61
" 11 - "DE LA NATURALEZA Y DIGNIDAD DEL AMOR"
2,3 pág. 33 20, 16 35

~
"
52, 10 40 20, 17 38
65, 14
" 20,24 " 38
44 " GENESIS:
"
JEREMIAS: HECHOS: 3,5 pág. 142
1,26-27 pág. 89; 142
2,24 pág. 69 1,4 pág. 45 i¡ 2,7 89 3,19 84
17,5-6 65 4, 12 55 ¡¡ " " 120
" " 2,17 127 5.24 "
32.41 42 17,28-29 60 1 "
"
176
J 177

_.,.
6,3 pág. 87 42,4 pág. 105 CANTAR DE LOS CANTARES: LUCAS:
21,6 126 44,8 154 9,28 pág. 145
" " 2,16 pág. 157
22,l 126 48, 13,21 86 10,27 118
" " 4,9 119 "
50,14 137 " 125
EXODO: " 5,1 102 12,32
58, 10 159 " " 113
12, 11 pág. 158 " 101 8,6 120 14,26
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20, 13 107; 158 72,25-26 157 " 100
32,31-32 " 93 80,16-17
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" 6, 17 pág. 102; 132 22,43-44
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DEUTERONOMIO: " 147 " 117; "
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"
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11 REYES 101,11 150 11,21 " 124 6,57 147
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159 11, 1-3 143 16,15 118
118,104 108 " 142 17,1 " 145
" 14, 13-14
NUMEROS: 118, 121 152 53,3
" 142 17,3 " 137
16,41-42 pág. 130 128,3 " 130 " "
"
132, 1.3 114; 114; 125 JEREMIAS: HECHOS:
JOB: " pág. 125
132,2-3 115 40,10 pág. 126 1,8
28,28 pág. 92 136,6
" 2,45-46 126
158 " 126; 156
36,32-33 102 " EZEQUIEL: 4,32
" 143,7 145 " 94
" 26,24
143,15 85 1,20-21 pág. 124 "
SALMO: " 94
23,20 93 26,29
4,7 pág. 137 PROVERBIOS: " "
8,6 134 MATEO: ROMANOS:
" 122; 152 10,29 pág. 121
16,2 5,39 pág. 134 1, 19-24.28 pág. 151
17, 18
" 145 14,10 120
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18,6 15,33
"
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21,15 87 12,29
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30,4 92 15,32
" 103 7,24-25
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" 158, 12,7
" "
41,5 " 84; 158 3,27 pág. 145 9,3 93
" "

178 179
INDICE GENERAL

Dedicatoria pág. 3
Contenido 5
Presentación 7
Nota del Editor 9

GUILLERMO DE SAINT - THIERRY


Vida pág. 13
Obras 14
Fisonomía espiritual 18
Doctrina 21
APENDICE 24
SIGLAS 24

DE LA CONTEMPLACION DE DIOS
Introducción pág. 29
1 - PARTE
1 . Prólogo ,, 33
2. Deseo de Dios ,, 34
3. La contemplación de la humanidad de Cristo ,, 36
4. Las perfecciones divinas en la creación ,, 40
5. Vicisitudes de la contemplación ,, 42
Amor de desso y amor de fruición ,, 44
6. Perfección del amor y deseo sin fin ,, 45
7. La unidad del espíritu ,, 49
8. Oración. Naturaleza del amor ,, 51

183
'11

11 - PARTE
9. Clamor a Dios pág. 54
10. El amor a Dios y la misión del Hijo ,. 54
El amor no se fuerza " 56
11. El amor de Dios y la misión del Espíritu Santo ,. 57
El Espíritu de adopción ,. 58
Amor y felicidad ,, 61
Amor y conocimiento ,, 62
Oración para pedir el Espíritu Santo ,, 64
12. La verdadera filosofía ,. 66
El Espíritu sopla donde quiere ,, 68
13. Oración final 71

DE LA NATURALEZA Y DIGNIDAD DEL AMOR


1ntroducción pág. 77
1 - 2 Prólogo 83 Próximos a celebrar la ASUNCION de la
3. Nacimiento del amor 88 Ssa. VIRGEN MARIA, patrona singular de los
4 - 11 . Juventud: el amor 90
cistercienses, se terminaron de imprimir qui-
12 - 25. Edad Adulta: la Caridad 105
26 - 45. Vejez: la Sabiduría 129 nientos cincuenta ejemplares de esta obra
el 28 de julio de 1976, en los talleres GRA·
FITAN IBmé. Mitre 828), de la vecina ciu-
LA ORACION DE DOM GUILLERMO
dad de TANDIL, ARGENTINA.
1ntroducción pág. 163
Texto

INDICE Bl&LICO pág. 175

INDICE GENERAL 183

SIGLAS 24

184

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