República Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria
Universidad Nacional Experimental de la Gran Caracas
Trayecto 3 – Semestre 1
Sección: A30231
Asignatura: Habilidades Directivas
DIRECCIÓN POR VALORES II
Docente: Autores:
Yrret Ramírez Candelario Deysiree C.I 23.639.795
Peña Yender C.I 25.205.765
Quintero María B. C.I 24.884.253
Caracas, Enero 2023
INTELIGENCIA EMOCIONAL
Es la habilidad de entender, usar y administrar las emociones en diferentes
situaciones para que las personas tengan la capacidad de reconocer
sentimientos propios y ajenos, de motivarnos y de manejar adecuadamente
las relaciones. Sirve principalmente, para sacar más partido de nuestra
propia información emocional y de la de los demás porque la emoción es la
expresión física de nuestra mente y nunca miente. Las emociones nos
informan de cómo procesamos lo que vivimos y esto es muy útil tanto en
nuestra vida personal como profesional porque nos permite, ser consciente
de lo que decimos y cómo lo decimos.
Estrés y desempeño laboral
El estrés tiene la potencialidad de afectar el desempeño laboral. Este
impacta en el rendimiento y capacidad para el cumplimiento de las tareas y
funciones asignadas, induciendo a errores procedimentales y falta de
eficiencia; lo que puede afectar al resto de su equipo de trabajo.
Ya que si un empleado presenta mucho estrés en el ámbito laborar va a
causar que el resto del equipo no se sienta cómodo trabajando, por lo cual
puede generar molestias en el lugar de trabajo.
Síntomas
Los principales síntomas del estrés laboral coinciden con la sintomatología
de otros tipos de estrés y provoca síntomas psicológicos y físicos. Los
síntomas de estrés laboral influyen en el rendimiento del trabajador, pues le
provocará falta de concentración y agotamiento.
Los síntomas cognitivos del estrés laboral son:
Preocupación
Inseguridad
Miedo o temor
Percepción negativa de uno mismo y de las decisiones tomadas
Miedo a la pérdida del control y a equivocarse
Dificultad para estudiar, pensar y concentrarse
Puede provocar ansiedad y depresión
Por otra parte, los síntomas físicos del estrés son:
Sudoración
Palpitaciones
Dolores de cabeza
Tensión muscular
Taquicardia
Molestias en el estómago
Dificultades respiratorias
Mareo y náuseas
Causas
Las causas que provocan el cuadro de estrés laboral pueden ser muy
diversas, pero siempre estarán relacionadas con el entorno de trabajo. Las
causas más comunes de estrés laboral son:
Excesiva carga de trabajo con presión para los empleados que deben
realizarlo.
Trabajo a ritmo rápido, presión de tiempo.
Muchas horas de trabajo y salarios bajos.
Falta de estímulos en un trabajo muy monótono y repetitivo.
Empleo inestable que lleva al trabajador a tener miedo constante por
perder el empleo.
Un elevado nivel de responsabilidad, donde un error pequeño conlleva
graves consecuencias.
Tareas peligrosas o en condiciones insalubres.
Falta de apoyo por parte de los compañeros, subordinados o
superiores.
Acoso laboral por parte de compañeros o superiores.
Falta de reconocimiento o valoración por los éxitos, carencia de
estímulos positivos y recompensas al esfuerzo.
Consecuencias
El tener estrés no es cualquier cosa, sus consecuencias pueden llegar a ser
graves. Desde el punto de vista de la persona afectada, el estrés laboral
puede ocasionar:
Enfermedades y patologías.
Problemas motores y cognitivos.
Trastornos variados, desde inmunológicos hasta sexuales.
Trastornos psicológicos graves que, en ocasiones, puede llevar al
suicidio.
Desde el punto de vista de las empresas, el estrés laboral es un elemento a
tener muy en cuenta, ya que sus efectos también pueden ser graves:
Descenso acentuado de la productividad.
Absentismo.
Alta rotación de empleados, lo que impide que se genere una cultura
organizativa favorable.
Disminución en la calidad del servicio/producto.
Tipos de estrategias para controlar el estrés laboral
Poner límites sanos entre el trabajo y la vida personal: Ponte horarios
claros en los que tu jornada laboral termina y tras la cual solo te
dedicarás a tu tiempo libre.
Confiar en uno mismo y en el resto: Un grado elevado de estrés puede
hacer tambalear la confianza en uno mismo. Aparecerán dudas e
inseguridades sobre el trabajo que afectarán a su resultado y calidad.
Es fundamental mantener una actitud positiva hacia las propias
habilidades y las de los demás compañeros.
Genera respuestas saludables: Hacer ejercicio regularmente, reservar
algunos minutos al día para una actividad de autocuidado, fomentar
reuniones sociales en las que se hable de temas diferentes al trabajo,
crear rutinas y hábitos de sueño sanos, etc.
Establecerse objetivos: Siempre objetivos realistas. Ponerse metas
imposibles es causa de ansiedad y lleva al fracaso. Planificar
estrategias y llevar una organización adecuada para conseguir
objetivos asumibles es motivo de satisfacción.
Habla con tu superior y compañeros: Un ambiente laboral agradable
facilita enfrentarse a periodos de estrés.
Busca apoyo: El apoyo social, es decir, la ayuda de amigos y familiares
mejora la capacidad para afrontar el estrés de forma más saludable.
Fomentar la motivación personal: Mantenerse motivado es una de las
mejores formas de luchar contra el estrés. Si se disfruta de realizar las
tareas, de lograr los objetivos que se marcan y se establece una buena
relación laboral, el estrés y la ansiedad se mantendrán alejados.
Manejo de las emociones en el proceso laboral y organizacional.
El manejo de las emociones es una situación compleja, reuniones de tensión
con un jefe, discusiones con un empleado, problemas personales o familiares
pueden aparecer sin predecirlo en el espacio de trabajo. Como humanos, es
una situación inevitable que ocurre en algún momento de la vida, que tiene
como resultado el aflore de emociones que sacuden, que influyen
directamente en el ánimo y productividad de las personas, pero que con un
poco de inteligencia emocional se pueden controlar para saber cómo actuar
de manera asertiva.
Siempre es un reto lidiar con las diferentes emociones que se nos presentan
en el ambiente laboral. Son muchos los factores del día a día, el estrés
profesional, actitudes negativas ante el equipo de trabajo y hasta los
problemas individuales que cada persona posee.
En las empresas constantemente evalúan cómo reaccionan las personas
ante las emociones, debido a que éstas interfieren de manera positiva o
negativa en el desarrollo del trabajo. Las emociones no son más que las
sensaciones que percibimos como seres humanos. La tristeza, ira, felicidad e
irritación son las que nos mueven diariamente, por eso debemos
enfrentarnos a ellas de la mejor manera.