0% encontró este documento útil (0 votos)
379 vistas555 páginas

Museología Monetaria: Propuesta Metodológica

Este documento presenta una tesis doctoral sobre museología y museografía monetarias. Propone una metodología y enfoque funcional para los museos y colecciones numismáticas. Incluye un análisis histórico de las colecciones monetarias en España y el mundo, y una propuesta para la organización, registro e informatización de las colecciones de un museo monetario moderno.

Cargado por

Lorena Filth
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
379 vistas555 páginas

Museología Monetaria: Propuesta Metodológica

Este documento presenta una tesis doctoral sobre museología y museografía monetarias. Propone una metodología y enfoque funcional para los museos y colecciones numismáticas. Incluye un análisis histórico de las colecciones monetarias en España y el mundo, y una propuesta para la organización, registro e informatización de las colecciones de un museo monetario moderno.

Cargado por

Lorena Filth
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

4;

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID


FACULTAD DE GEOGRAFíA E HISTORIA

DEPARTAMENTO DE C.C. Y TEONICAS HISTORIOGRAFICAS

MUSEOLOGíA Y MUSEOGRAFíA MONETARIAS:

UNA PROPUESTA METODOLOGICA Y FUNCIONAL

~TOMOI

~•L~!
01111 I Il0Il0IflI~ MI
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE

Tesis Doctoral realizada bajo la dirección de la


Prof. Dra. Dña. María Ruiz Trapero,
Catedrática de Epigrafía y Numismática de la Facultad de Geografía e Historía,
Universidad Complutense de Madrid.

RAFAEL J. FERIA Y PEREZ


1997
INDICE GENERAL

INDICE GENERAL

- TOMO 1-

2. INDICE GENERAL.

13. PRESENTACION.

16. INTRODUCCION. MUSEOLOGíA Y MUSEOGRAFÍA MONETARIAS.

22. PARTE 1. EL MUSEO MONETARIO.

23. CAPITULO 1. LOS MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-


MONETARIOS.
29. ORIGENES Y EVOLUCION HISTORICA DE LAS COLECCIONES.
29. EN EL MUNDO.
29. ITALIA.
35. INGLATERRA.
37. PAISES NORDICOS.
38. PORTUGAL.
39. PAISES BAJOS.
41. RUSIA.
42. ESTADOS UNIDOS.
46. FRANCIA.
51. ALEMANIA Y AUSTRIA.

2
INDICE GENERAL

56. EN ESPAÑA.
56. SIGLO XVI.
59. SIGLO XVII.
61. SIGLO XVIII.
67. SIGLO XIX.
69. GABINETES Y MUSEOS.
69. REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.
70. MUSEO ARQUEOLOGICO NACIONAL
70. GABINETE NUMISMA TIGO DE CA TAL UÑA.
71. MUSEO ARQUFOLOGIGO DE SEVILLA.
71. INSTITUTO VALENCIA DE DON JUAN.
72. CASA DELA MONEDA.
74. COLECCIONISMO PRIVADO.
76. CERVERA Y ROYO.
77. GARCíA DF LA TORRE.
78. SANCHEZ DE LA GOTERA.
79. VIDAL-GUADRAS YRAMON.

so. CAPITULO 2. INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS


EN LA ACTUALIDAD.
81. ESPAÑA.
81. MUSEOS. GABINETES Y COLECCIONES.
85. EXTRANJERO.
88. AVANCES MUSEOGRAFICOS.
90. REESTRUCTURANDO DESDE LA BASE.
92. SITUACION INSTITUCIONAL INTERNACIONAL.
92. ENCUESTA INTERNACIONAL.
92. MUSEOS PAR TICIPANTES.
97. PREGUNTAS Y RESPUESTAS.

122. CAPITULO 3. PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO


MONETARIO.
123. LA COLECCION.
123. LA PIEZA.
124. OBJETOS. MA TERIAS O SUSTANCIAS CON FUNCION MONETARIA EN
LAS CIVILIZACIONES ANTIGUAS DE ECONOMíA PREMONETAL.

3
INDICE GENERAL

124. MEDIOS DE PAGO NO CONVENCIONALES U OBJETOS DE DIFERENTES


FORMAS Y MATERIALES UTILIZADOS POR PUEBLOS EN ESTADO
PRIMITIVO.
124. MONEDA LEGAL.
126. MONEDA FALSA DEEPOCA.
125. PAPEL MONEDA Y LOS SISTEMAS MODERNOS DE PAGO.
125. LA MEDALLA.
125. LOS BOCETOS. MODELOS. PRUEBAS. PLANCHAS, TROQUELES,
PUNZONES, MAQUINARIA. BALANZAS, CRISOLES, UTILLAJE, ETC.
126. OBJETOS PROPIOS A LA NATURALEZA E HISTORIA DE LA INSTITU-
ClON A LA CUAL SE VINCULA LA COLECCION O EL MUSEO.
126. EL ORIGEN DE LAS PIEZAS.
126. LA COLECCION HISTORICA.
127. DE NUEVA INCORPORA ClON.
127. ADQUISICION.
128. A PARTICULARES.
128. A COMERCIANTES.
129. ENSUBASTA.
132. DONACION.
133. ACTIVIDAD.
133. DEPOSITO.
133. HALLAZGO CASUAL.
134. EXCA VA GION.
135. INGAUTA ClON GUBERNATIVA.
135. PRESTAMO O CESIOI’L
136. IDENTIFICACION Y AUTENTIFICACION DE LA PIEZA.
137. PIEZAS NO ORIGINALES.
138. FALSA DEEPOCA.
139. COPIAIREPRODUCCION.
140. FALSIFICADA/MANIPULADA/INVENTADA.
141. TEGNICAS DE FALSIFICACION DE LA MONEDA METALICA.
142. FUNDICION.
143. GAL VANOPLASTIA.
144. AGUÑA ClON.
145. MA NIPULA ClON.
147. TEONICAS DE FALSIFICACION DEL PAPEL MONEDA.
148. MEDIDAS DE PROTECCION FRENTE A LA FALSIFICACION DEL DINERO A LO
LARGO DE LA HISTORIA.
148. FíSICAS.
148. MONEDA METALICA.
150. PAPEL MONEDA.
150. JURíDICAS.
151. DELITO DE LESA MAJESTAD.

4
INDICE GENERAL

151. DELITO PENAL DE CARACTER FISCAL.


151. FALSIFICAR.
1-FABRICAR.
2-CERCENAR.
3-ALTERAR.
151. INTRODUCIR.
EXPEDIR.
TENENCIA.

153. PARTE II. REGISTRO E INVENTARIO.


154. CAPITULO 4. EL REGISTRO DE PIEZAS.
155. SOPORTE TRADICIONAL.
155. LAFICHA.
156. EL CASILLERO.
156. EL DATO.
156. GENERALES.
157. ESPEGIFICOS.
158. EJEMPLOS DE FICHAS.
171. LA REPRODUCCION GRAFICA.
171. TECNICAS DE CAPTA ClON DE IMA GENES.
172. LA IMPRONTA.
173. SOPORTE INFORMATICO.
176. BASES MAGNETICAS Y OPTICAS.

178. CAPITULO 5. LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES


MONETARIAS.
179. BUSCANDO SOLUCIONES.
179. EL MUNDO DE LA INFORMATICA PERSONAL.
180. EL ORDENADOR PERSONAL.
180. LA REVOLUCION APPLE.
180. ELPC DE IBM.
180. MICROSOFT.
182. LOS ENTORNOS GRAFICOS Y MULTIMEDIA.
183. MUSEOS E INFORMATICA.
184. MUSEOS Y GABINETES MONETARIOS.
185. DATOS COINS AND COMPUTERS NEWSLETTER.
185. DATOS ENCUESTA PROPIA.
186. ESPAÑA.
186. NUMISMA TICA.
187. EL LARGO CAMINO.
190. LA REVOLUCION INFORMATICA. PRESENTE Y FUTURO.
190. NUEVA CONCEPCION DE LA INFORMATICA.
191. DEMANDA DE MAYOR RESPUESTA A LOS EQUIPOS.
192. GENERALIZACION DE LOS ENTORNOS GRAFICOS.

5
INDICE GENERAL

192. CONVERGENCIA SIN BARRERAS.


193. EL PROYECTO DE INFORMATIZACION DEL MUSEO.
194. EL PROGRAMA (SOFTWARE).
196. LOS SISTEMAS INTEGRADOS.
196. CAPTURA DE INFORMACION.
197. BASE DOCUMENTAL.
197. CORREO ELECTRONICO.
197. DEPURACION DE CONSULTAS.
197. MULTIEDICION.
198. EL EQUIPO <HARDWARE).
198. UNIDAD CENTRAL.
199. PUESTOS DE CONSULTA.
200. EL TRATAMIENTO DE LA INFORMACION.
200. EL REGISTRO.
201. LOS CAMPOS.
201. LA IMAGEN.
202. LOS OPERADORES LOGICOS.
202. CONEXION A REDES DE INFORMACION.
203. INTERNET.
204. COMUNICA ClONENTREDOS USUARIOSMEDIANTE CORREO ELECTRO-
NICO.
204. COMUNICA ClON CON UN GRUPO DE USUARIOS MEDIANTE LIS TAS DE
DISTRIBUCION Y DISCUSION DEL E-MAIL.
205. FUENTES DE INFORMAClON ACCESIBLES MEDIANTE SER VICIOS DE
DOCUMENTA ClON ELECTRONICOS.
205. INTERNET Y EL MUSEO MONETARIO.
206. CONEXION Y EQUIPO

- TOMO II-

11. PARTE ¡II. LA PROTECCION DE LA PIEZA.


12. CAPITULO 6. CONSERVACION.
13. EL DETERIORO DE LAS PIEZAS.
14. CONDICIONES DE ORIGEN.
14. CIRCULA ClON MONETARIA.
14. HALLAZGO.
15. ANTERIOR PROPIETARIO.
16. ACTIVIDAD INDUSTRIAL.
16. CONDICIONES INTERNAS.
17. ALMACENAJE Y EXPOSICION.

6
INDICE GENERAL

18. MANIPULADO.
18. PRESTAMO.
19. LA DEGRADACION DE LOS MATERIALES.
19. LOS METALES.
19. LA CORROSION.
20. EL METAL.
20. LA TECNICA DE FABRICACION.
20. EL MEDIO.
21. EL PROCESO CORROSIVO.
23. CONDICIONANTES EXTERNOS: LA HUMEDAD RELATIVA.
24. EL PAPEL.
25. CAUSAS INTRíNSECAS DE AL TERAClON.
25. LA NATURALEZA DEL PAPEL.
26. LAS TINTAS.
27. CAUSAS EXTRíNSECAS DE DEGRA DAClON.
27. MECANICAS.
27. FíSICO-AMBIENTALES.
27. LA HUMEDAD.
28. LA LUZ.
28. QUíMICO-AMBIENTALES.
28. BIOLOGICAS.
28. ROEDORES E INSECTOS.
29. HONGOS Y BACTERIAS
29. CATASTROFICAS.
30. HUMANAS.
30. PROCESOS DE RESTAURACION.
31. METAL.
32. LIMPIEZA.
34. METODOS FISICO-MECANICOS.
35. ULTRASONICO.
35. LA SER.
36. TERMICO.
36. METODOS QUíMICOS.
36. METODOS ELECTROQUíMICOS.
37. INDUCIDOS.
Plasmático.
38. ESPONTÁNEOS.
38. ESTABILIZACION.
39. CONSOLIDA ClON.
39. REINTEGRACION.
39. PROTECCION.
39. BARNICES, LACAS Y CERAS.
40. CONSER VA ClON DE OTRAS PIEZAS.
40. TROQUELES, MATRICES, PUNZONES, ETC.
41. PLANCHAS DE GRABADO.
42. UTILLAJE.

7
INDICE GENERAL

43. PAPEL.
43. LIMPIEZA.
44. ESTABILIZACION.
44. ACIDEZ Y OTRAS CAUSAS QUíMICAS.
44. REINTEGRA ClON.
45. PROTECCION.
46. PiEZAS DE OTROS MATERIALES.

47. CAPITULO 7. ALMACENAJE.


47. SALA DE RESERVA/DEPOSITO.
47. CONDICiONES ESPACIALES.
48. SEGURIDAD.
48. CLiMATIZACION.
49. CONTENEDORES.
50. LOS MATERIALES.
so. EL SOPORTE.
51. MONEDAS Y MEDALLAS.
51. MONETARIOS.
54. ALBUM.
55. SOBRE.
56. PAPEL MONEDA.
56. SOBRE.
56. ALBUM.
57. OTRAS COLECCIONES.
58. TROQUELES MA TRICES Y PUNZONES.
58. PLANCHAS DE GRABADO.
58. MODELOS.
59. BOCETOS Y DOCUMENTOS GRAFICOS.
60. MAQUINARIA. UTILLAJE Y HERRAMIENTAS.
60. CONDICIONES AMBIENTALES GENERALES.
61. METALES.
62. PAPEL.
63. FONDOS MIXTOS.

64. CAPITULO 8. EL PLAN DE SEGURIDAD GLOBAL.


65. PREMISAS.
66. DEFINICION Y DESCRIPCION DE RIESGOS.
66. ANALiSIS DE LOS POSIBLES RIESGOS.
67. SISTEMAS DE PROTECCION FíSICA.
67. PLAN PERSONALIZADO.
67. EL PERSONAL.
68. INSPECCION Y CONTROL.
69. LA COLECCION.
69. LA FICHA.
70. EXPOSICION PERMANENTE Y TEMPORAL.
70. LiSTADO Y ESQUEMA DE CONTROL.

8
INDICE GENERAL

71. LISTADO.
71. FOTOGRAFíA
71. ESQUEMA.
71. TRASLADOS.
72. DEPOSITOS.
72. AREA DE INVESTIGAClON Y CONSULTA.
74. ACTUACION FRENTE A CONTINGENCIAS.
74. ROBO.
75. ELLADRON.
75. PLAN DEACTUA ClON.
75. PROTECCION MECANICA.
76. PROTECCION ELECTRONICA.
76. INCENDIO.
76. EL DISEÑO PREVENTIVO.
77. LOS MATERIALES.
78. DETECCION Y EXTINCION.
78. LA ALARMA.
78. EXTINCiON.
79. EVACUACION.
79. VANDALISMO.
80. PREVENCION.

81. PARTE IV. LA EXPOSICION.


82. CAPITULO 9. PREMISAS MUSEOGRAFICAS.
83. INTENCION Y PUBLICO OBJETIVO DE LA MUESTRA.
83. LA CAPACIDAD DE PERCEPCION HUMANA.
84. EL PUBLICO OBJETIVO.
86. ENFOQUE TEMATICO DE LA MUESTRA.
87. NUMISMATiCO.
87. MONETARIO.
87. ECONOMiCO.
88. GENERAL.
88. CARACTER DE LA MUESTRA.
89. PERMANENTE.
90. TEMPORAL.
91. FIJA.
92. ITINERANTE.
~s. UBICACION DE LA MUESTRA.
93. MUSEO NUMISMATICO-MONETARIO.
93. MUSEO DE CA SA DE MONEDA.
94. MUSEO DE BANCO CENTRAL.
95. GABINETES NUMISMATICOS EN MUSEOS NO MONETARIOS.
95. SALA DE EXPOSICIONES TEMPORALES O SIN CARACTER EXPOSITIVO.

9
INDICE GENERAL

97. CAPITULO 10. EL GUION Y EL PLAN EXPOSITIVO.


97. IDEA Y ARGUMENTO.
98. TIPO.
98. TAXONOMETRICA.
99. TEMA TICA.
99. MOSAICO.
100. PLANTEAMIENTO.
100. INTERACTIVO.
101. SENSIBLE.
101. DINAMICO.
101. PARTICIPA TIVO.
102. ESTILO.
102. EMOTIVO.
102. EVOCATIVO.
103. ESTETICO.
103. DIDACTICO.
103. ADAPTANDO LA IDEA AL LENGUAJE EXPOSITIVO.
106. DESARROLLO.
106. INTERNO.
106. EN COLABORACION.
106. GUION PROPIO. DISEÑO EXTERNO.
107. GUION EXTERNO. DISEÑO PROPIO.
107. GUION Y DISEÑO EXTERNOS.
107. EXTERNO.
108. LAS PIEZAS.
109. PROPIAS DE LA INSTITUCION ORGANIZADORA.
109. DE ORIGEN MIXTO. INTERNOIEXTERNO.
110. DE ORIGEN EXTERNO.
110. LOS TEXTOS.
111. COMPLEMENTOS MULTIMEDIA.
114. DESARROLLO DE SISTEMAS INTERACTIVOS Y MULTIMEDIA.

117. CAPITULO 11. EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS.


119. DISEÑO DEL ESPACIO EXPOSITIVO.
120. ENTORNO LEJANO.
120. ENTORNO AMPLIO DIFERENCIADO.
121. ENTORNO PROXIMO.
121. ENTORNO INMEDIATO.
121. ENTORNO HUMANO.
122. ESPACIO PERSONAL.
122. ESPACIO TERRITORIAL.
123. ESPACIO RELA CIONAL.
123. TRANSITO.
123. DISTRIBUCION.
123. RECOGIMIENTO.

10
NDICE GENERAL

124. CONDICIONANTES HUMANOS EN EL DISEÑO DE ELEMENTOS.


124. COLECTIVOS ESPECIALES.
126. RESPUESTA COMUN A LOS ESTíMULOS.
127. GIRAR A LA DERECHA.
127. SEGUIR EL MURO DERECHO.
127. PARARSE EN EL PRIMER EXPOSITOR DEL LADO DERECHO.
128. ELEGIR EL TERMINAR POR LA RUTA MAS CORTA.
128. PREFERIR LAS SALIDAS BIEN VISIBL ES.
128. IGNORAR LOS EXPOSITORES JUNTO A LA SALIDA.
128. LEER DE IZQUIERDA A DERECHA, Y DE ARRIBA A ABAJO.
128. COMPORTARSE EN BASE A ES TIMUL OS VISUALES.
128. CROMO FILíA.
128. FOTO FILíA.
129. MEGAFILIA.
129. AVERSION A LA OSCURIDAD.
129. TRANSM IS ION DEL MENSAJE.
129. MODOS DE INFORMACION.
130. ESTA TICO: PANELES, CARTELAS. GRAFICOS.
130. SEÑALETICA.
131. DINAMICO: SISTEMAS MUL TIMEDIA.
132. DESARROLLO DE LOS PROGRAMAS.
133. SOPORTES.
134. CONSTRUCCION Y MONTAJE.
135. MATERIAL: ¿REUTILIZADO O CREADO?.
135. IMAGEN GENERAL-AMBIENTACION.
136. CROMA TISMO CONCEPTUAL.
137. CLASIFICACION.
138. COMO ACTUA EL COLOR.
138. EL TONO.
139. SISTEMAS ESPECíFICOS DE PRESENTACION MONETARIA.
139. EL EXPOSITOR.
140. MATERIALES.
140. CONSTRUCTIVOS.
141. EXPOSI TI VOS.
141. LAS BASES.
142. SUJECION.
142. SEGURIDAD.
143. PASIVA.
143. ACTIVA.
143. ILUMINAClON.
143. INDIRECTA.
144. PUNTUAL.
145. CONTROL AMBIENTAL.
146. ROTULOS Y CARTELAS.
147. ACCESORIOS DE APO YO.
147. DISENO.
148. UBICACION DE LAS PIEZAS Y ELEMENTOS.

11
INDICE GENERAL

150. CARACTERíSTICAS VISUALES.


150. IMPACTO.
150 PESO.
151. DIRECCiON.
151. BALANCE.
151. MASA.
151. DISPOSICION DE LAS PIEZAS.
152. PRINCiPIOS VISUALES DEL MONTAJE.
152. DIRECCIONALIDAD.
152. EQUILIBRIO.
152. BALANCE
153. FLANQUEO.
153. OBJETO BIDIMENSIONAL.
153. OBJETO TRIDIMENSIONAL.
154. iLUMINACION.
155. ASPECTOS TECNICOS.
157. LA LUZ, MEDIO Y OBJETO CREATIVO.

159. CAPITULO 12. MUSEOGRAFIA MONETARIA PARA INVIDENTES.


162. EL DEFICIENTE VISUAL FRENTE AL CONTINENTE.
163. MOVILIDAD EN EL INTERIOR.
163. DESPLAZAMIENTO VERTICAL.
163. ESCALERAS.
164. ASCENSORES.
165. DESPLAZAMIENTO HORIZONTAL.
166. LA ILUMINACION.
166. EL PERSONAL.
167. EL DEFICIENTE VISUAL FRENTE AL CONTENIDO.
167. ACCESO A LA INFORMACION.
169. ADAPTANDO EL DISEÑO AL VISITANTE.
169. CEGUERA TOTAL.
171. RESIDUO VISUAL APROVECHABLE (R. VA.).

173. PARTE V. CONCLUSIONES.

178. PARTE VI. BIBLIOGRAFIA GENERAL.

- APENDICE DOCUMENTAL -

12
PRES ENTA C ON

PRESENTACION

Bajo el título de “Museología y Museografía monetarias: una propuesta


metodológica y funcional”, presentamos el trabajo que constituye nuestra Tesis
Doctoral, y que es defendido ante el Departamento de Ciencias y Técnicas Historiográfi-
cas de la Facultad de Geografía e Historia, Universidad Complutense de Madrid. Para
iniciar este estudio hemos partido de la existencia de unos objetos, de la más variada
naturaleza, a los que, a lo largo de la historia, se íes ha ido concediendo una función
monetaria. Desde el punto de vista histórico, artístico y museológico, su conservación,
estudio y exposición se hace necesaria para preservar, en la medida de lo posible, su
permanencia física y el aporte documental que nos puedan proporcionar. A través de los
siguientes capítulos, se intenta dar una visión actualizada del mundo de los gabinetes
y museos monetarios, vinculados, tanto al dinero -en sus más variadas formas- como
a aquellos otros aspectos relacionados con sus funciones, características físicas, activi-
dad productiva, etc.
Como resultado del proceso de reflexión frente a los datos obtenidos, la
bibliografía disponible y de la experiencia profesional acumulada en estos años, se
describen en este estudio, y se proponen, asimismo, unas pautas de actuación
museográfica ante esas piezas; métodos de trabajo que faciliten a los profesionales de
los museos y gabinetes monetarios su actividad diaria, así como una progresión técnica
en el ámbito museológico. Evolución efectuada partiendo desde su actual modelo de
institución o de exposición permanente, hasta alcanzar una forma de estructura o de
funcionamiento acorde con lo que cada vez más demanda la Sociedad de los museos
del entorno numismático y monetario.

Desde el punto de vista conceptual, se ha querido dotar al texto de la estructura


y la redacción de un teórico manual de Museología monetaria, para lo cual, el trabajo se
ha dividido en seis partes: el Tomo 1, con la 1. El Museo Monetario y II. Registro e
inventario; Tomo II, con la lii. La protección de la pieza; IV. La exposición; V. Conclusio-
nes; y VI. Bibliografía. Además de la Introducción y un Apéndice Documental con una

13
PRESE NTAC ION

selección de imágenes tomadas de exposiciones permanentes y temporales, presentado


éste en un volumen aparte. Así mismo, los doce capítulos en los que se ha subdividido
la Tesis están distribuidos de manera temática entre las cuatro partes primeras. A la
hora de remarcar la importancia de los encabezamientos de los diferentes apartados, se
ha optado por seguir el criterio de la Directora de Tesis, paséndose a diferenciar aquellos
en base a variar el aspecto de la letra de los mismos, de la siguiente manera: Parte, letra
muy grande; Capítulo, grande/negrita; y dentro de los capítulos, los apartados (de mayor
a menor importancia), con letra grande, normal/negrita, cursiva/negrita, normal, cursiva,
minúscula/negrita y, por último, minúscula; como se puede ver claramente en el índice.
Siempre que se ha podido, y para dotar a la lectura de una mayor agilidad, se ha
incorporado la referencia bibliográfica al texto, utilizándose la nota a pie de página por
lo general para aclaraciones puntuales o fuera de contexto.
Desde el punto de vista del purismo formal, quisiéramos aclarar previamente una
cuestión ortográfica de importancia, como es que, por incompatibilidades del programa
de procesado de textos sobre el que se ha trabajado con el tipo de impresora láser del
que se ha dispuesto, se ha tenido que renunciar a acentuar las letras o textos en
mayúscula, ya que éstos no eran identificados adecuadamente al imprimir. En cualquier
caso, y para evitar posibles desajustes del texto, se ha optado finalmente por obviar una
posible solución técnica al problema.

Es necesario destacar que este trabajo de investigación ha sido posible gracias


a las facilidades de todo tipo que la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y la Fundación
Casa de la Moneda han puesto a mi disposición para su realización en todo momento.
Sin la posibilidad de conocer en persona, o con documentación de primera mano, la
mayoría de las instituciones monetarias más importantes existentes en el mundo, y su
auténtica situación actual, hubiera sido casi imposible el poder haber entrado a valorar
el momento real de las mismas y, por tanto, se nos hubiera presentado como muy difícil
el llegar a emitir cualquier juicio crítico, o más aún el sugerir unas vías de actuación en
base a unos fundamentos sólidos; es decir, esa “propuesta metodológica y funcional”
que completa el titulo de la Tesis y da sentido práctico a la misma.
La presentación de esta Tesis Doctoral en el Departamento de Ciencias y
Técnicas Historiográficas de la U. Complutense, no es resultado de la casualidad. Se
debe, además de por ser éste el Departamento de la Facultad de Geografía e Historia al
que me siento emocional y científicamente vinculado desde hace más de quince años,
al hecho de que es el que acoge la única Cátedra de Epigrafía y Numismática de nuestro
país. Centro docente y de investigación al más alto nivel internacional, en el que de la
mano de su titular, la Prof. Dra. Dña. María Ruiz Trapero, nos hemos formado los

14
PRESENTACION

mejores especialistas españoles en Numismática, tanto en sus vertientes docente e


investigadora como museológica. Gracias al prestigio, esfuerzo y dedicación personales
de la Profesora Ruiz Trapero, la Numismática goza actualmente de la más alta considera-
ción e interés en el ámbito universitario; como lo demuestra su inclusión como materia
obligatoria u optativa en todas las especialidades de las carreras de Historia y Arte,
además de su incorporación en los programas de estudios de licenciaturas de nueva
creación, como es el caso de la de Biblioteconomia y Documentación. Gracias a su
constante impulso al establecimiento de convenios de cooperación con instituciones
públicas y privadas, la Cátedra de Epigrafía y Numismática de la U.C.M. lidera
importantes proyectos de investigación en los campos de actuación que le son propios,
y cuyo fin último es la salvaguardia, promoción y difusión de la Numismática científica
a todos los niveles, así como el del estudio, protección y publicación del extenso
patrimonio numismático español.

Para terminar esta Presentación, y en el imprescindible apartado de agradecimien-


tos, quisiera expresar mi reconocimiento a todas aquellas personas que en algún
momento han hecho posible con su colaboración que, finalmente, esta Tesis Doctoral
sea una realidad “encuadernada y presentada”. Quisiera hacer aquí una especial
mención, de igual modo, para mi Directora de Tesis, la Prof. Dra. Dña. María Ruiz
Trapero, por su interés y estimulo, y porque con su paciencia numismática, y a lo largo
de todos estos años, me ha ido allanando la senda burocrática y aconsejando en todo
momento de manera sabia y ajustada. Mi agradecimiento, asimismo, para Jorge Martín
Burguilio, que me ha ayudado en el manejo y selección de la enorme cantidad de
imágenes de las que partíamos; para Carmen Doral, Joaquín Amat y Gabriel Ignacio
Acosta, que han hecho de la Tesis causa común y no han ahorrado esfuerzo alguno
cuando he precisado de ellos para las tareas más ingratas; para Consuelo Rodríguez
Selles, mi “conciencia doctoral”, sin cuya constante “presión” <y abnegada y entusiasta
colaboración) no habría un motivo real por el que estar escribiendo estos agradeci-
mientos; y, finalmente, y sobre todo, mi agradecimiento a mis padres, Santiago y Lucila,
por la enorme ilusión que pusieron desde un principio en este proyecto de Tesis
Doctoral, y cuya culminación y presentación, al haberse extendido su realización en el
tiempo más allá de lo razonable, lamentablemente, ya sólo podrá ser disfrutada por mi
madre.

Madrid, Junio de 1997.

15
MUSEOLOGIA Y MUSEOGRAFíA MONETARIAS

INTRODUCCION

MUSEOLOGíA Y MUSEOGRAFíA MONETARIAS

Como ya se ha dicho en la Presentación, para comprender el sentido del presente


estudio debemos de partir de la existencia de objetos y sustancias que, a lo largo de la
historia de la humanidad, se íes ha ido concediendo la categoría y función monetarias,
y de la necesidad de conservarías y exponerlas de la manera más adecuada a su
naturaleza y fines. Así mismo, habremos de tener en cuenta las diferentes interpretacio-
nes o definiciones que sobre Museología y Museografía han sido aportadas por los
numerosos autores que han abordado estas materias, todas ellas -evidentemente-
válidas. Para irnos centrando en el título de este trabajo, podemos decir que Museología
Numismático-Monetaria es la ciencia que estudia y canaliza las vinculaciones del objeto
numismático dentro del ámbito de una institución museística. Es decir, es un conjunto
de técnicas que tratan sobre las relaciones “establecidas”, o entre las que se deben
crear entre la pieza y el resto de objetos y colecciones del museo; con su entorno físico,
expositivo y con las estructuras científica y administrativa del mismo. Este estudio va
enfocado, muy especialmente, a mostrar y articular la realidad de las piezas monetarias
en relación con la función y las actividades que de un museo se espera y demanda:
cualquier nueva pieza monetaria, al incorporarse a los fondos de un museo debe ser (y
siguiendo la definición del ICOM) conservada, investigada y expuesta; sirviendo, al
mismo tiempo, como un medio adecuado para la transmisión cultural y educación del
visitante, así como para su distracción y entretenimiento.

Si la Museología, como acabamos de decir, entiende y trabaja el entorno teórico


del funcionamiento de la institución museistica y su interrelación con la pieza, será la
Museografía la que se encargue de estudiar y poner en práctica todos los aspectos
técnicos que posibiliten a las piezas <moneda, medalla, troquel, billete, piancha, etc., a
partir de este momento) cumplir con esas funciones que antes enunciábamos, y sean

16
MUSEOLOGIA Y MUSEOGRAFíA MONETARIAS

sometidas a esa “disciplina” del Museo: registro y catalogación, limpieza y conservación,


fotografiado, almacenaje, exposición, publicación, etc... es decir, la puesta en práctica
de la Museología. La propia naturaleza y origen de los museos y gabinetes hace que
cada elemento constitutivo de las diferentes colecciones que componen sus fondos,
deba ser contemplado tanto de forma individual como en colectividad, obligándonos a
que cada uno de los parámetros y sistemas de control utilizados, mantenga una referen-
cia constante entre la singularidad y el conjunto.
En este sentido, es mostrable la existencia, desde muy antiguo, de una cierta
Museología y Museografía monetarias, que han ayudado a tratar -habrá de ser
comprobado si correctamente- los objetos con función dineraria en su relación con las
colecciones, gabinetes y, finalmente, con los museos. incluso se pudiera decir que la
Museología se fue conformando con la experiencia museográfica, que es la herramienta
teórica en el desarrollo museológico, y no al contrario. Se puede demostrar que la
moneda ha sido uno de los primeros objetos de carácter histórico en propiciar una
metodología para su estudio, conservación, almacenaje y exposición. A lo largo de los
próximos capítulos haremos una introducción histórica en la que veremos cómo desde
la Edad Media, personajes aficionados a la búsqueda y contemplación de las monedas
organizaron sus colecciones y escribieron tratados donde se clasifican y enumeran los
datos, figuras y características externas de las piezas: momento en el que tuvieron una
gran importancia las monedas grecorromanas como medio de difusión de la imagen
clásica, y de influencia estética, en las corrientes de pensamiento que dieron inicio al
Renacimiento. Resumiremos lo sucedido a lo largo de las últimas cinco centurias en el
proceso de afianzamiento de la Numismática como ciencia y disciplina erudita, así como
de creación y desarrollo de los más importantes gabinetes y colecciones numismáticas
del mundo, en la mayoría de los casos de la mano de grandes figuras, tanto políticas
como intelectuales de su época.

Para poder hacer una propuesta metodológica y funcional que sea aplicable a las
colecciones monetarias en la década de los noventa, antes que nada debemos conocer
la situación actual de las diversas formas y estructuras que adoptan colecciones, así
como los últimos trabajos de reconceptualización y reestructuración que se están
poniendo en marcha y desarrollando en el ámbito que nos ocupa. Para éiIo nos
adentraremos, a través de los resultados obtenidos con una Encuesta internacional, en
la variada realidad de las instituciones museisticomonetarias, como base de partida
imprescindible para desarrollar esa propuesta personal de actuación en el ámbito,
fundamentalmente, museográfico.

17
MUSEOLOGIA Y MUSEOGRAFIA MONETARIAS

independientemente de que existan teorías más o menos vanguardistas sobre la


definición y función del museo, para que podamos hablar de la existencia de éste, se ha
de estar necesariamente en presencia de una colección, es decir, de unas piezas más
o menos valiosas y antiguas necesitadas de una atención especializada, y sobre las que
poner en práctica los rudimentos de la ciencia museológica. En caso contrario, se podrá
hablar de un “centro cultural” o similar, pero difícilmente de un museo; aunque también
es cierto que en otros tipos de museos -en especial de arte contemporáneo- se habla de
la existencia de éstos aún careciendo de colección o a la espera de su formación. En
cualquier caso, actualmente se puede constatar una importante evolución dentro de las
instituciones monetarias, desde el concepto y práctica del modelo de “gabinete”
numismático tradicional al de museo de historia monetaria y económica; pasando de ser
simples almacenes de piezas a auténticos museos, donde las demandas de la sociedad
actual propician una actividad expositiva, formativa y lúdica hacia la misma, adquiriendo
el trabajo del gabinete una nueva dimensión. Como ejemplo de esto último, podremos
citar al Gabinete Real de Monedas de Estocolmo, que, aprovechando su nueva
ubicación, se ha adaptado a esta nueva tendencia, convirtiéndose en el auténtico Museo
Nacional de Historia Monetaria y Económica de Suecia, con unas modernas instalacio-
nes, servicios y una nueva exposición permanente de “apariencia” temporal.

Haciendo una progresión conceptual, iniciaremos el camino con una propuesta


sobre las piezas que consideramos deben, o pueden, formar parte de los fondos de un
museo monetario tipo: clases de piezas, origenes y formas de adquisición de las mismas,
su identificación y autentificación; haciéndose en esto último un breve recorrido por el
mundo de la falsificación, tan cercano al dinero o a la Numismática desde sus
respectivos origenes. Una vez que la pieza cumple con todos los requisitos establecidos
para que entre a formar parte de la colección, conoceremos los diferentes pasos a seguir
para darle carta legal de naturaleza y entrada en la misma: su registro, inventariado,
fotografiado y catalogación. Enumeraremos las diferentes posibilidades que el actual
desarrollo tecnológico pone a nuestro alcance para un mejor control de la pieza, en base
a los diferentes soportes físicos, tanto tradicionales como los magneto-ópticos. Si algo
se ha de destacar del último cuarto del siglo XX es el desarrollo, miniaturización y
popularización de los equipos informáticos -los ordenadores-, y su aplicación y extensión
a todos los ámbitos de la Sociedad, la Ciencia y, por supuesto, la Museografía.

Uno de los objetos museables más necesitados de control informático, tanto por
lo complejo de la información en él contenida, como por el gran número de ejemplares
similares que suelen reunirse en los fondos de las colecciones, es, sin duda alguna, la

18
MUSEOLOGIA Y MUSEOGRAFIA MONETARIAS

moneda. No obstante, y a pesar de la precoz atención que recibió en el pasado, es una


de las secciones de las colecciones museológicas que más tarde se han contemplado
y que peor se han tratado técnicamente en los proyectos de mecanización de los fondos
de los museos de todo el Mundo. Esto es más preocupante cuanto tenemos en
consideración que hoy en día, los sistemas informáticos ya no sólo nos pueden servir
de plataforma de control y estudio de los objetos, sino que a través de su conexión a
redes internacionales de datos nos deben posibilitar el acceso a las miles de terminales
que en todo el mundo se interrelacionan, así como a toda la información gráfica y escrita
que “navega” por el sistema. Lo que es casi más importante, se puede ofrecer nuestra
información al resto de usuarios con los que nos encontramos nacional e internacional-
mente conectados y a un precio inferior al del fax o teléfono convencional.

Continuando con la progresión dentro de nuestra propuesta de un modelo de


museo, la pieza ya registrada, es decir, perteneciente a los fondos del mismo, ha de
sufrir un control “sanitario” que asegure su estabilidad y prevenga de posible patologías,
situaciones deteriorantes que den como resultado final la desaparición, o inutilización
para fines expositivos, de la misma. Monedas, billetes, troqueles, maquinaria, medallas,
etc., pueden sufrir procesos de degradación de los que hay que conocer su origen, sus
síntomas, técnicas de neutralización y tratamiento, limpieza, conservación, protección,
etc. Con posterioridad, las diferentes piezas han de ser almacenadas y, en su caso,
expuestas. Depositarias en un espacio que cuente con las correspondientes medidas de
seguridad y control ambiental; utilización de soportes y contenedores adecuados para
su almacenaje, y en función de los diferentes requerimientos de conservación
demandados por cada tipo de pieza o material. El manipulado de los objetos, su traslado,
estudio, así como el resto de posibles riesgos externos que puedan poner en peligro su
integridad física, precisan del establecimiento de severos esquemas de actuación y
controles de seguridad. Se debe desarrollar un programa de seguridad total dentro de
las instalaciones del museo, que tenga en cuenta las especiales características de las
piezas monetarias.

Toda muestra o exposición requiere por parte del equipo de una serie de
planteamientos teóricos previos, antes de acometer cualquier plan expositivo o proyecto
museográfico. Partiendo del modelo previo al que pueda pertenecer su institución, el
profesional al cargo de las colecciones monetarias, y si se quiere efectuar un cambio
real, ha de considerar una serie de importantes premisas museográficas encaminadas
a facilitar la rentabilización del esfuerzo museográfico, tanto en su faceta conceptual

19
MUSEOLOGIA Y MUSEOGRAFíA MONETARIAS

como en la económica: público objetivo, es decir, a quién va enfocada la exposición y


sus posibles limitaciones; qué temática, qué estilo y qué carácter va tener la misma
-permanente, temporal <fija, itinerante, móvil), etc.-; tipo de institución o espacio donde
tendrá lugar; etc. Una vez que se hayan establecido las bases de actuación para iniciar
el proyecto museográfico, el profesional encargado decidirá cómo se ha de ejecutar el
plan de actuación y con qué matices, es decir, el guión que marca los contenidos
textuales, gráficos y expositivos, así como la relación de piezas a exponer.

En las exposiciones permanentes, y mucho más en las temporales, el conserva-


dor tiene un gran abanico de posibilidades frente a si, en relación a qué piezas escoger
o solicitar para ilustrar tal o cual tema o, por el contrario, se verá constreñido en el
desarrollo temático y conceptual de la muestra, por unas colecciones escasas o mal
clasificadas o conservadas, o por la negativa de otras instituciones a acceder al
préstamo temporal de parte de sus fondos.

A la hora de la conceptualización y desarrollo de una exposición monetaria, el


guión y el plan expositivo de la misma nos permitirán transmitir de forma clara y efectiva
la idea y el argumento centrales del montaje, en base a un tipo, planteamiento y estilo
que marcarán la manera de comunicación con el público visitante. En todo momento,
el museógrafo habrá de adaptar la idea o estructura troncal de la muestra a un lenguaje
expositivo que le permita hacer un discurso eficaz partiendo del espacio disponible, las
piezas, textos e imágenes seleccionadas, asicomo de los complementos multimedia que
seamos capaces de desarrollar. En este sentido, conocer de antemano los diversos
condicionantes físico-espaciales y humanos, que pueden llegar a alterar la clara y
adecuada recepción del mensaje contenido en el conjunto expositivo, será una labor
difícil, aunque imprescindible, si es que se desea que el trabajo no haya sido estéril o
mal interpretado, como ya iremos viendo en los sucesivos apartados de este trabajo. Es-
tudiaremos, asimismo, la importancia del uso del color y de una correcta iluminación,
además de las técnicas básicas de actuación museográfica en el proceso de construc-
ción y montaje, y los principios visuales del mismo.

Finalmente, y aunque a lo largo de todo el trabajo se va haciendo referencia a la


necesidad de eliminar las barreras arquitectónicas del ámbito museológico, o de
adaptación de la idea y el diseño museográfico a los colectivos humanos con
discapacidades físicas, psíquicas o cognitivas, hemos querido dedicar al mundo del
deficiente visual y su problemática específica dentro del museo todo un capítulo aparte.

20
MUSEOLOGíA Y MUSEOGRAFIA MONETARIAS

En el Apéndice Documental adjunto, el lector encontrará una selección por temas


de la amplia colección de imágenes manejada, y que, en gran medida, nos han servido
de punto de partida para el estudio y comentario de los problemas museológicos y
museográficos cuya existencia se ha constatado en los sistemas de control, almacenaje
y exposición de gran número de museos, gabinetes y muestras temporales de todo el
mundo, a partir de los cuales hemos podido desarrollar el presente modelo de propuesta
metodológica y funcional para cualquier Museo Monetario.

21
PARTE ¡

EL MUSEO MONETARIO

22
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

La creación de muchas de las actuales colecciones más importantes de monedas


y medallas, o de sus antecedentes directos, fue pareja, como iremos viendo, al
nacimiento y evolución de la propia Numismática como una actividad lúdico-cientifica
llevada a cabo a lo largo del tiempo por una serie de personajes ciertamente cultos, y
sensibles a la recuperación del mensaje en aquellas contenido. Ocupación ésta dirigida
a la recopilación y estudio, desde todos los puntos de vista posibles, de las piezas que
desde los lejanos tiempos de los griegos, habían servido al ser humano de intermediario
en sus transacciones económicas e intercambios de bienes y servicios.

Aunque seguramente podríamos remontarnos hasta Grecia y Roma para hablar


del coleccionismo de monedas, ya que, aunque no disponemos de testimonios directos,
con toda certeza debió de surgir esta afición al mismo tiempo que nacía la propia
moneda, renunciaremos a iniciar nuestro relato partiendo de aquel período histórico, para
pasar a centrarnos en los momentos en que sise tiene constancia documental tanto de
la existencia de colecciones como de eruditos, tratando éstos de organizar y ordenar las
que iban teniendo a su alcance. Situaremos, por tanto, este arranque inicial, en el
momento en el que se empieza a redescubrir y tomar conciencia, especialmente en la
Italia del tránsito desde la baja Edad Media al Renacimiento, de esa gran herencia
artística y cultural que el mundo greco-romano íes había legado. Cuando al repiantearse
las bases ideológicas del medioevo, se fue extendiendo una manera de pensar más
práctica que fijó sus miras en la herencia estética y filosófica de la antigúedad clásica.
Esta volvía a resurgir a través de la investigación histórica y filológica que, en gran
medida, les estaba llegando por intermediación del mundo de al-Andalus, donde se había
mantenido viva la obra de los autores clásicos gracias a su estudio, traducción,
interpretación e imitación. Todo aquello que pudiera llevar más cerca al hombre del

23
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

quattrocento a las antiguas fuentes del conocimiento era valorado extraordinariamente,


y las monedas griegas y romanas, gracias a sus espléndidos retratos de personajes, eran
consideradas con frecuencia como los modelos a imitar y un puente hacia ese mundo
pasado que había permanecido inexplicabiemente “oculto” a la mirada de los espíritus
sensibles. Ejemplo de esto último será la costumbre, que en aquél momento se inicia con
editores/encuadernadores como Felice Feliciano, Bartolomeo Sanvito, etc., de adornar
las tapas o encuadernaciones de los libros de cierta importancia, con repujados en piel
reproduciendo medallones, monedas y medallas; llegándose incluso a fijar sobre éstas
tanto plaquetas como monedas auténticas, como es descrito en el artículo de Anthony
Hobson <1995).

El periodo que ocupa el denominado Renacimiento y sus albores, fue una edad
de oro para el nacimiento, asentamiento y desarrollo del coleccionismo del objeto
numismático <HASKEL, 1994), en el que las monedas se conservaron y estudiaron con
creciente interés, aunque no siempre fueran interpretadas con acierto, y en el que esa
joven, vigorosa y, por momentos, brillante nueva intelectualidad, volcada en el
conocimiento del pasado por medio de las monedas, no se circunscribió exclusivamente
a una clase o a un círculo cerrado y limitado de eruditos. El interés por el estadio y la
afición por las monedas y medallas se transmitió superando ampliamente los confines
que marcaban las barreras sociales y culturales del momento, creciendo rápidamente el
número de adeptos a la Numismática. Es interesante comprobar cómo a menudo, las
teorías monetarias, formaban parte de las preocupaciones de esos personajes
comprometidos con el saber de finales de los siglos XIII y XIV.
En De regimine principis, Tomás de Aquino discute sobre la función y evolución
del dinero, mientras que el Obispo francés Nicolás de Oresme <1320-1 382), en su
Tractatus de origine, jure nec non et mutationibus monetarum, ya confiere a la
Numismática el rango de ciencia1 (René Gonnard <1935), en su Historia de las doctrinas
monetarias, considera a Oresme como el fundador de una doctrina monetaria económi-
ca). Así mismo, y como ejemplo de autores posteriores que intentaron explicar a sus
contemporáneos la importancia que debía concedérsele a la moneda antigua, podemos
citar al alemán Wilibald Pirckheimer -A estimatío priscorum numismatum <1533)-, o al
español Didacio Covarrubias, con su conocida Veterum numisma tum collado cum his
quae modo expenduntur (1556). En cuanto a los temas de debate, la historia de los
precios, los problemas jurídicos de las monedas falsas o los aspectos técnicos de la

1 Adolfo E. Dieudonné, en su artículo de 1909, “La théorie de la monnaje á l’époque féodale et royale”,
escribe en referencia a las ideas de este período en relación al dinero y la moneda; de igual manera que
charles Johnson, en The De moneta of Nicholas Oresme and English mint documenta (1956>.

24
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

fabricación de las monedas, eran algunas de las cuestiones sobre las que los estudiosos
más discutían. Se intentó dar respuesta a aquellos a través de la obra de autores como
Jorge Bauer, con su De mensuris etponder¡bus Romanorum atque Graecorum <1550);
Joaquín Camerarius, y su Historia reí nummariae Graecorum etLatinorum <1556), etc.
Elvira Ciain-Stefanelii <1965>, afirma que una de las características más
extendidas entre la mayoría de las colecciones europeas era, a lo largo de los siglos XV
y XVI, su heterogeneidad; se trataban, más bien, de acumulaciones de objetos
preciosos, raros o de gran singularidad. En estos primeros períodos, no encontraremos
todavía ese refinamiento posterior, reflejado en muchas de las colecciones del
Renacimiento tardío, en las que primaba una consideración puramente estética de los
objetos de arte, así como un interés de carácter escolástico por la ciencia y la historia.
En los gabinetes de curiosidades, o “Wunderkammern” (SCHLOSSER, 1908), muy a
menudo abundaban esqueletos de extraños animales <en ocasiones inventados) y
utensilios de pueblos remotos, que tenían incluso prioridad sobre los verdaderos objetos
de arte, lo que les convierte en el antecedente directo de los modernos museos
etnológicos y de antropología. Se fue gradualmente disipando esa mistificación de la
naturaleza, propia de la Edad Media, ante un acercamiento más realista a la misma.

El gran desarrollo que tuvieron aposterioritodas las vertientes de la Numismática


durante el siglo XVI -que más adelante iremos conociendo por paises-, continuó de
manera constante a lo largo del XVII y XVIII. La Numismática, había dejado ya atrás su
infancia como ciencia: el enfoque, a veces un tanto simple de principios del XVI, con sus
reproducciones un tanto idealizadas o ficticias, tendía ahora a ser reemplazado por otro
basado en la contemplación, clasificación y estudio directo del ingente número de piezas
a las que se iba teniendo acceso.
Un conocimiento más amplio del material numismático conservado en los cientos
de colecciones ya existentes en los países más civilizados del momento, contribuyó a
una interpretación más exacta y madura del mensaje en éstos contenido. Con muy buen
criterio, la tendencia que se hizo general durante el siglo XVII fue la de registrar todo el
material conocido que fuera posible. Así, se le dio una especial atención a la publicación
de los catálogos de las diferentes colecciones que se iban clasificando y estudiando.
Por aquel entonces, empezaban a abundar libros y panfletos de todas clases,
confundiendo a las personas poco versadas en la búsqueda de información, haciendo
cada vez más difícil al verdadero erudito una investigación rigurosa. Para intentar
abordar de forma satisfactoria este problema, ya en el siglo XVII se hicieron unas
primeras recopilaciones bibliográficas, guias que podrían dar una buena sinopsis de las
diversas publicaciones especializadas existentes en aquel momento. La Bibliotheca

25
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

Nummaria de Philipp Labbé <1664), por ejemplo, tuvo un seguidor en la Bibliotheca


numismatica antiquorum de B.B. Struve <1693>; posteriormente, ambas fueron
extensamente ampliadas por la Bibíiotheca numismatica de Johann C. Hirsch, obra
publicada casi un siglo más tarde, en 1760, en Alemania, más concretamente en la
ciudad de Núremberg.

Con la llegada del siglo XVIII, tantas veces llamado “de las luces”, los antiguos
ideales que habían inspirado al hombre desde el cinquecento (muy en relación con el
hecho religioso y las disputas que generaba), fueron sustituidos por otros intereses más
inmediatos y en relación con la propia vida, o con la dinámica y el equilibrio de las
fuerzas de la naturaleza. En este periodo se produjeron, asimismo, las grandes revolu-
ciones culturales (la ilustración, el enciclopedismo, la ciencia experimental, etc.) y
políticas <la francesa, la americana y la posterior independencia de los E.E.U.U. ...), y
surgieron grandes pensadores e intelectuales de la talla de Kant, Newton, Rousseau,
Jovelianos, Voltaire, Goethe, Mozart, etc.: demostrándonos que todas las ciencias y
actividades humanas fueron embebidas del nuevo espíritu.
La “curiosidad” del pasado, describible como un tanto ingenua y mediatizada, dio
paso a una nueva actitud o planteamiento ideológico más riguroso frente a lo desconoci-
do. Se confiere un nuevo trato y cuidado a los objetos, a menudo acumulados fortuita-
mente, y se crean nuevas colecciones cuyos antiguos criterios de estudio, manipulado
y conservación son reemplazados por otros más técnicos y metódicos; en esta línea,
adquirieron nueva importancia otras ciencias y campos del saber de reciente desarrollo,
y hasta entonces completamente ignorados, o circunscrito su conocimiento, únicamen-
te, al reducido ámbito de sus escasos practicantes e iniciados.

Como ejemplo del gran avance que en todos los aspectos disfrutaron los estudios
y el coleccionismo numismáticos, podemos citar, por hablar sólo de algunos2 y de entre
los muchos y extraordinarios autores que dio el siglo dieciocho, a: en España, nuestro
siempre presente y citado Padre Enrique Flórez y su conocidisima obra Medallas de las
colonias, municipios y pueblos antiguos de España <1757-1773>; en Inglaterra, Stephen
M. Leake y su celebrada Nummi britannici historia, de 1726; en Francia, Nicolás
Mahudel con Dissertation historique sur les monnoyes antiques d’Espagne <1725), y
José Pellerin, con Recucil de médailies de rois (1762) y Recueiíde médailles de peuples
etde villes (1763); en Suiza, Gottlieb Emanuel von Hailer, autor de un trabajo sobre las

2 Ernest Babelon, en el volumen primero de su Traité <1885>, incluye una extensa lista con los nombres
de estudiosos y los títulos de sus obras.

26
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

monedas suizas titulado Schweizerisches Múnz und Medaiílenkabinet <1780-1781>; y,


finalmente, en Italia, donde se da una de las escuelas más prolíficas, destacan, entre
otros, Guido Antonio Zanetti con la Nuova raccolta delie monete e zecche d’ltalia (1775-
1789), el príncipe Gabriel de Torremuzza, autor de un estudio clásico sobre las monedas
antiguas de Sicilia, el Siciliaepopulorum eturbium (1781), Francisco de Ficorini, y su
Piombi antichi (1740), y Lodovico Antonio Moratori, que inició el estudio de la
numismática medieval italiana con su De diversis pecuniae generibus (1738).
igualmente, entre los conservadores y estudiosos de las colecciones de la Ilustración,
se llegó a adoptar un nuevo sistema de catalogación y control de las mismas, a fin de
que se pudiera conocer y acceder mejor al numeroso material numismático que ya
contenían y que se iría incrementando incesantemente. Todas estas nuevas piezas
tenían que ser registradas, clasificadas y estudiadas. Este sistema, era más moderno y
adecuado a las necesidades diarias que el modelo alfabético o cronológico hasta
entonces utilizado, como más adelante veremos. La respuesta a esta demanda de
racionalización de las colecciones vendría, especialmente, del ámbito cultural germánico,
y, en particular, por parte del vienés Joseph H. Eckhel, por lo que los alemanes se
situaron ya entonces a la cabeza de la investigación numismática europea.

Con el inicio de la nueva centuria, la confusión e inseguridad creadas en la vieja


Europa por la Revolución Francesa y las sucesivas guerras napoleónicas, parecía que
había dejado muy poco tiempo libre, y la serenidad de espíritu suficientes como para
ejercitar cualquier clase de “frívola distracción”. Como resultado, el coleccionismo de
monedas, así como su estudio, decayó enormemente durante el breve lapso de tiempo
en el que Napoleón convulsionó a muchos de los paises europeos; más ocupados
entonces en defenderse de las agresiones del “pequeño corso”, que atentos al desarrollo
de otras actividades científico-culturales. Aunque, por suerte, pronto se produciría el
despertar de esta situación de letargo, siendo el propio Napoleón quién lo impulsaría con
su vuelta deliberada a los antiguos ideales estéticos y conceptos artísticos -el
Neoclasicismo-, perfectamente expresados en la obra de grandes artistas del momento
como David y Cánova. Reflejo de este sentimiento sería el gran momento vivido por la
medalla y la moneda francesas de la mano de extraordinarios grabadores, en especial
con el gran número de piezas acuñadas en el tiempo del propio Bonaparte, y en
conmemoración y recuerdo de sus hazañas militares e ideales políticos. Esto supuso e
impuisó, además, la importante evolución tecnológica y artística protagonizada por su
Ceca o casa de la moneda, y que supuso para la Monnale de París el situarse a la
vanguardia de entre las de su tiempo.

27
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

También la literatura numismática francesa refiejó claramente estas tendencias


ideológicas a lo largo de los siguientes años, influyendo en la de los demás países. En
estas décadas se publicaron, por ejemplo, dos de las más importantes obras del arte
medallístico francés, la Histoire numismatique de la révolution fran~aise <1826) de
Michel Hennin <editada en dos volúmenes), y, el Trésordenumismatique etdegiyptique,
en veinte volúmenes (1834-1858); ambas dedicadas, principalmente, a la Revolución
y a la figura de Napoleón. Igualmente, y como ejemplo del ambiente existente en este
momento, se reedita, en relación con las anteriores, la Histoire métallique des XVII
pro vinces des Pays-Bas depuis I’abdication de Charies-Quint, jusqu’á la paix de Bede en
MDCCX VI de Gerard van Loon, obra de una importancia capital que había sido publicada
en La Haya casi un siglo antes (1732-1737>, y cuya primera edición se encuentra, por
ejemplo, en la Biblioteca Histórica del Museo Casa de la Moneda de Madrid.

Con la extensión de la figura del coleccionista de objetos artísticos, y el


asentamiento institucional de los gabinetes numismáticos a lo largo del siglo XIX, se fue
generalizando la tendencia de publicar los catálogos de las grandes colecciones privadas
y públicas de la época. A comienzos de siglo resaltan unas cuantas publicaciones
importantes en este campo, tales como el Catálogo de la colección del Museo Británico,
el Veterum populorum et regum numi qui in Museo Britannico adservantur (1814), de
Taylor Combe, y, especialmente, el catálogo de Christian Ramus de las piezas greco-
romanas de la Colección Real de Copenhague, publicado en dos volúmenes bajo el título
de Gatalogus numorum veterum Graecorum et Latinorum musei regis Daniae <1816>.
Además, en 1829, el suizo Luis Hailer publicó en el país helvético el Catálogo
numismático del Museo de Berna, Catalogus numismatum veterum, Graecorum et
Latinorum 1...] quae extantin museo civitatis Bernensis; por citar solamente unos pocos
ejemplos en esta parte introductoria.
Las primeras décadas del siglo XIX, pueden ser consideradas como una fase
preparatoria para la creciente orientación científica que la Numismática fue tomando en
la segunda mitad del siglo. Como ya iremos viendo a lo largo de las próximas páginas,
cada vez se fueron incorporando más colecciones privadas famosas (por donación, lega-
do o compra) a las grandes colecciones de los museos públicos de todos los paises,
donde ya eran conservadas con un trato especifico por los especialistas en este campo;
muchos de los cuales aportaron gran cantidad de las más importantes contribuciones
del momento a la investigación y bibliografía numismática, así como a la conservación,
clasificación y exposición de las piezas.
Estos estudiosos, a menudo asociados con los círculos intelectuales de las
universidades, dieron a la Numismática y a la Museología y Museografía monetaria -ésta

28
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETAHIOS

última apenas en sus inicios-, la exactitud de las mentes eruditas y los conocimientos,
experiencia y capacidad de análisis del espíritu y del método científicos, como sin duda
puede verse reflejado en los artículos publicados en las ya numerosas revistas científicas
de la época. Esta tendencia, de instituciones y particulares, a canalizar el interés
numismático a través de protocolos y lineas de trabajo más científicos ya no se
detendría -y que sería inconcebible en nuestro siglo-, y alcanzaría su pleno desarrollo
hacia finales del siglo pasado; aunque sus balbuceantes y ocasionales comienzos, como
ya hemos comentado, se hubieran constatado ya en la primera mitad del siglo XIX.

EVOLUCION HISTORICA DE LAS COLECCIONES

EN EL MUNDO.
A continuación, vamos a hacer un breve repaso por paises, de cómo fue el
proceso de creación y desarrollo de algunas de las colecciones y gabinetes numismáti-
cos más importantes en la historia de aquellas naciones y, finalmente, de la nuestra.

ITALIA-
Lógicamente empezaremos por este país, ya que su tierra venía constantemente
dando evidencia de la existencia de una cultura superior anterior con la constante
aparición de monedas, esculturas, vasos, monumentos e inscripciones que intrigaban
al hombre medieval y le planteaban apasionantes dilemas. Resultaba imposible levantar
barreras ideológicas o espirituales lo bastante fuertes como para que impidieran el
resurgimiento de la cultura clásica. incluso la iglesia Católica tenía que ajustarse a esta
nueva situación, aunque tomando, como era lógico, las debidas precauciones.
Santo Tomás de Aquino, por ejemplo, incluyó el estudio de los clásicos dentro
del marco de la teología católica. En esta época en que el letargo espiritual de la baja
Edad Media parecía estar pasando y empezaba a despertarse un deseo por la erudición,
las monedas se convirtieron en una importante fuente de conocimiento y modelo directo
de aprendizaje. Como resultado, se extendió rápidamente, entre humanistas y amantes
del arte, el interés por coleccionar monedas hermosas y atrayentes, y muy pronto el
período del pre-Renacimiento italiano fue rico en notables colecciones.

Un sobresaliente ejemplo de tales amantes del arte lo podemos encontrar en el


gran humanista florentino Francisco Petrarca <1304-1374>, una de las mentes más
brillantes del temprano Renacimiento -el “primer hombre moderno”, como se le llamó-,
que se sabe poseía monedas antiguas y las apreciaba extraordinariamente. En su

29
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONEtARIOS

Epistolae de rebus famiiaribus, describe con cierta emoción las monedas que compró
a unos campesinos durante su estancia en Roma, piezas en las que pudo descifrar los
nombres, tituiaturas y características de los diferentes emperadores romanos allí
representados: “...sive ut emerem, sive ut insculptos eorum vultus agnoscerem”
<BABELON, 1885-86, Vol. 1).
Se sabe, asimismo, como reproduce también Babelon en su Traité, que Petrarca
regaló algunas monedas de oro y plata al emperador Carlos IV, para estimularle a seguir
el ejemplo de la Roma clásica en su reinado. En esta ocasión, Petrarca confesó cuanto
le divertía coleccionar monedas: “...aíiquot sibí aureas argenteasque nostrorum principu-
m effigies, minutissimis ac veteribus litteris inscriptas, quae in deíiciis habebam, dono
dedi . El interés de Petrarca por las antigfledades romanas era compartido por muchos
de sus notables amigos, entre ellos el famoso tribuno del pueblo, y jefe de una
sublevación popular contra la aristocracia romana, Cola de Rienzi (1313-1354>. Por una
extraña ironía del destino, la gran admiración de Petrarca por estos bellos, diminutos y
antiguos documentos históricos fue el origen de la nefasta costumbre de recrear y
reproducir -falsificar- las monedas antiguas. Siguiendo su ejemplo, Marco Sesto y
Francisco Novello de Carrara comenzaron a grabar monedas imitando las figuras y el
estilo de las piezas antiguas.

En su impaciencia por completar en sus colecciones las series iconográficas de


los emperadores romanos, no se daban cuenta de que realmente estaban violando la ley
principal de la numismática, la autenticidad de la pieza. Tales reproducciones
encontraron ya entonces gran aceptación y muchos coleccionistas seguían el ejemplo
del duque Juan de Berry, que incluyó en su propia colección un buen número de estas
reproducciones. Además de las composiciones originales del siglo XVI, también pueden
encontrarse los llamados Paduanos, nombre con el que se designaban al conjunto de
imitaciones y recreaciones de monedas antiguas -principalmente medallones romanos-
realizadas por el famoso grabador Giovanni Cavino <1500-1 57O)~, más conocido por
su sobrenombre de “El Paduano”, por ser originario de aquella ciudad italiana. A Cavino,
lo trataremos con mayor detalle al hablar de las piezas de la colección del museo
monetario y, en especial, sobre la autentificación de las piezas.

Volviendo al siglo XV, el resurgimiento y competencia entre las repúblicas


marítimas de Venecia y Génova, con su gran expansión comercial, aportó considerables
riquezas a toda la península italiana. En base a las florecientes condiciones económicas,

Ver detallada descripción de sus trabajos en LAWRENcE, R.H. 1883 y 1964.

30
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETAJUOS

se dio un resurgimiento sin precedentes en la actividad artística y cultural a todos los


niveles. Las clases altas de estas activas repúblicas compitieron con la aristocracia y la
rica burguesía de otras poderosas ciudades italianas como Florencia, Siena, Pisa, Milán,
así como con la espléndida corte papal de Roma. En ésta, por ejemplo, el cardenal
Barbo, que más tarde seria el Papa Pablo II <1464-1471), reunió una importante
colección de antigúedades con la que se formó la base original del posterior Museo de
San Marcos. Así mismo, también las monedas antiguas tuvieron un lugar en las
colecciones de arte de las familias más importantes, como es el caso de los Farnesio.
Según relata el conde Camilo Serafini <1910> en el primer volumen de su
conocida obra sobre el monetario papal <Le monete...delmedagliere Vaticano>, también
fue famosa la colección de monedas clásicas del cardenal Antonio Condulmerio, sobrino
del Papa Eugenio IV (1431-1447), que contenía 97 piezas de oro y 100 monedas de
plata. Igualmente, se sabe que en Florencia, Cósimo de Médicis <1389-1 464), incluyó
en su famosa colección de objetos de arte, monedas griegas y romanas, a las cuales sus
hijos Pedro y Lorenzo el Magnifico <1448-1492>, añadieron muchas piezas importantes.
En el inventario citado por Eugenio Múntz (Les Collections des Médicis...> que se realiza
en 1465, se registra la existencia en el gabinete de curiosidades de los Médicis de 100
monedas de oro y 503 de plata, al que más tarde se le añadirían otras 1 .844 piezas de
cobre.

Con el uso extendido de la imprenta se hicieron populares los libros con


ilustraciones, y como resultado, se inició la publicación de estudios iconográficos de los
emperadores romanos, así como representaciones de los mitos antiguos junto con los
motivos de las monedas. Solo el empeño por completar la información perdida puede
explicar en ciertos casos los sorprendentes montajes de algunos de estos primeros
autores de obras en relación con la historia de la moneda. Por ejemplo, el humanista
Angel Poliziano (1454-1494>, publicó en Florencia, en 1489, su Miscellaneorum
centuriae primae, donde argumentó, entre otras cosas, sobre ciertas imágenes
discutidas que aparecen en las monedas antiguas. Tal es el caso de las dagas en el
denario de Bruto -proclamando el asesinato de César-, consideradas generalmente como
una expresión de libertad. A esta publicación siguieron otras monografías numismáticas
en Francia, Alemania y España, en la que sus autores <BABELON, Traité> a menudo
reflejaban nuevas tendencias dentro de la investigación, tales como intentos de
aproximación a los problemas de la métrica o del valor de las antiguas monedas.

Como puede parecer lógico, las colecciones de monedas de Roma y Florencia se


encontraban especialmente dentro de los palacios pertenecientes a la nobleza: los

31
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

Farnesio, Barberini, Massimi, Ottoboni, etc. Igualmente famosas fueron las colecciones
reunidas por los sobrinos de los papas (denominación que con demasiada asiduidad
escondía otro tipo de filiación con el Santo Padre>: el ya citado Antonio Conduimerio,
los cardenales Alejandro Farnesio y Felipe Buoncompagni <SERAFINI, 1910). El famoso
erudito y mecenas Fuivio Orsini (1529-1600), llamado el “padre de la antigua
iconografía”, fue muy conocido no solo por su tratado sobre los antiguos retratos,
Imagines et elogie virorumillustrium et eruditorum ex en tiques lapidibus etnumismetibus
expresa (1570), sino también por su gran colección de monedas, manuscritos y libros,
y también por su excepcional habilidad -según se dice- para la detección de las monedas
falsas. Orsini dejó a su muerte 70 monedas de oro, 1.900 de plata y más de 500 de
bronce, la mayoría de las cuales le fueron legadas al cardenal Eduardo Farnesio. Así
mismo, Orsini mantuvo correspondencia con eruditos y coleccionistas de muchos paises,
llegando a conocer a muchos de ellos personalmente; colegas que, a su vez, también
le consultaron en numerosas ocasiones sobre la autenticidad de ciertas piezas: según
referencia de Serafini, en 1628, el Papa Urbano Vii le regaló 600 monedas de plata a
su sobrino el cardenal Francisco Barberini.

Es natural que Italia sea también durante el siglo XVIII, fuente permanente de
todo tipo de antigOedades, y cuente con algunas de las más importantes colecciones de
monedas. Aquí, como en otros principales paises europeos, se pone de manifiesto no
solo el importante crecimiento de las colecciones de los gabinetes sino, como comproba-
remos al tratar otras naciones, el hecho de que la numismática se había convertido ya
en pasatiempo favorito de la éiite intelectual. Muchos nombres famosos de las páginas
de sociedad o del mundo de las letras y de la ciencia coleccionaban, exponían,
estudiaban y discutían sobre monedas. Un profundo amor al arte y a los objetos artísti-
cos y un auténtico entendimiento de los problemas históricos y científicos inspiraban a
los coleccionistas italianos.
Los duques de Toscana -a cuyos fondos numismáticos dedica Antonio Francisco
Gori, en 1 740, su Antiqua numismate aurea et argentea praestantiora et aerea maximi
moduIi quae in regio theseuro Magni Ducis Etruriae adservantur cum observa tionibusy
las familias principescas de los Chigi, Colonna, Barberini, etc., tenían sus colecciones
o, como entonces se denominaban, “tesoros” artísticos.
Hablando de importantes coleccionistas italianos del momento podemos citar
nombres como los del príncipe Livio Odescalchi, cardenal Massimi, cardenal Aibani,
príncipe Borghese, príncipe Torremuzza, Monseñor Stefano Borgia, Fernando Cospi de
Bolonia, Manfredo Settala de Milán, Jerónimo Correr y Honorio Arigoni de Venecia, cuya
colección se conoce a través de la obra anónima de 1741, Numisma te quaedam cujun-

32
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

que formae, et metaili Musei Honorii Arigoni Veneti ad usum juventutis rei nummeriae
studiosee. Muchas de estas colecciones -variadas o altamente especializadas, modestas
o excesivamente ricas desaparecieron y sus piezas se esparcieron sin dejar rastro. Otras,
se transmitieron, prácticamente sin tocar y en perfecto orden, a las generaciones
posteriores; permaneciendo muchas de ellas y hasta hoy en día, en manos de la misma
familia del propietario original.

De especial interés es la historia del Gabinete de Monedas del Vaticano, para la


que también vamos a seguir al conde Serafini <1910). Los orígenes de la colección
numismática de los Papas se sitúa a mediados del XVI -alrededor de 1555 durante el
pontificado de Marcelo II. Tras un lento inicio y tranquila evolución durante el siglo XVII,
en el segundo tercio del siglo XVIII el desarrollo del gabinete tomó un inesperado giro
ascendente. El Papa Clemente Xii <1730-1740), concibió un importante museo que diera
a los artistas y visitantes de Roma ocasión de ver parte de las importantes obras de arte
en manos papales. Como era lógico, también se planteó el incluir un lote de monedas
romanas en esta exposición.
Así pues, como se debieron de considerar insuficientes las piezas ya existentes,
en 1738 se adquirió al cardenal Alejandro Albani una colección de 328 monedas y
medallas griegas y romanas, pagándose por todo el lote la entonces considerada
increíble suma de 11.000 escudos de oro, como queda reflejado en la obra de Ridoiphino
Cortonesi Venuti, Antiqua numismeta meximimoduli aurea, argentee, aerea ex museo
Alexandri S.R.E. Card. Aíbani in Vaticanam Bibíiothecam e Clemente XII. Pont. Ope.
Mex. transíeta <1739-44). Estas monedas, ya tenidas en gran estima por sus contempo-
ráneos, se albergaron en el ala norte de la biblioteca papal que se acababa de construir,
y formaron el núcleo principal del Gabinete de Monedas del Vaticano. Los sucesores de
Clemente Xli, especialmente Benedicto XIV <1740-1758) y Clemente XIV (1769-1774),
no escatimaron esfuerzos ni dinero en añadir nuevas adquisiciones a los fondos de la
colección. Además de las monedas romanas y de la gran variedad de medallas, por las
que esta colección era especialmente destacabie, se fueron añadiendo las piezas de las
diferentes series monetarias -sede vacante, proclamación, etc.- y medailisticas de los
papas romanos; aspecto éste que, hasta hoy en día, se sigue cuidando mucho por la
sede de la Iglesia Católica, además de por lo que pueda significar de conmemorativo o
simbólico, por lo que representa de ingreso a las arcas vaticanas la venta de estas
colecciones.
El Papa Pío VI (1775-1799) superó a sus predecesores en lo referente al
enriquecimiento del Medagliere vaticano. En 1794, se encargó la adquisición, por
20.000 escudos, del famoso gabinete de la reina Cristina de Suecia -que había vivido

33
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

exiliada en Roma-, y que por aquél entonces estaba en posesión de la familia Odescalchi.
En el corto espacio de tiempo de unas décadas, los papas consiguieron elevar su
colección al más alto nivel, casi al mismo que el del, entonces denominado, Real
Gabinete de París. Por desgracia, y como le irá ocurriendo a lo largo de los tiempos a
otras muchas colecciones de importancia (p.ej. la del Monasterio de San Lorenzo de El
Escorial4), en unos pocos años gran cantidad de estas piezas -muchas de ellas
sumamente importantes o únicas- fueron dispersadas para siempre a causa de trágicos
sucesos como los acaecidos en Roma 1799, durante la ocupación francesa.
Soldados sin control del Ejército Revolucionario francés se apoderaron de un gran
número de piezas de todas las épocas y metales. Solamente pudo salvarse una parte del
Gabinete original del Vaticano, que fue trasladado a París (al igual que se hiciera con la
colección escurialense) de acuerdo con los planes del Directoire. El conde Camilo
Serafini <1910), cuando hace un relato detallado de estos hechos en el primer tercio del
siglo XX, concluye la historia de estos acontecimientos con la observación de que
“podría decirse, verdaderamente, que el gabinete ya no existe”. Las colecciones del
Vaticano, sin embargo, se reconstruyeron años mas tarde.

Como ya comentábamos al inicio del capitulo, mientras las guerras y las


revoluciones de principios del XIX impedían el crecimiento de las colecciones en Europa
central, en Italia, y más concretamente en el sur de la península se incrementaron el
número de colecciones. Por poner algún ejemplo, el Gabinete de monedas de Nápoles
(BREGLIA, 1960> formado en 1757, creció rápidamente -debido en gran parte a las
excavaciones arqueológicas que comenzara en Pompeya y Herculano nuestro Carlos III
cuando fue rey de Nápoles- con un inventario de aproximadamente 10.000 monedas
griegas y más de 16.000 romanas. Al mismo tiempo y en la misma ciudad, otra
importante colección, la de Santangelo se vanagloriaba de un número igual de monedas
antiguas. Sin embargo, en 1865 esta colección particular fue comprada e incorporada
a la colección del gabinete napolitano para incrementar los fondos numismáticos del
Museo Nacional, siendo catalogadas todas esas importantes colecciones entre 1866 y
1871, según informa Laura Breglia (1960), por Giuseppe Fioreili.
El Reino de las Dos Sicilias fue desarrollando desde principios de siglo una gran
tradición numismática que ha permanecido inalterable hasta nuestros días. Por ejemplo,
en Nápoles, en 1808, Francisco María Avellino había comenzado la publicación de un
periódico numismático, Giornale numismático, aunque tuvo una existencia, sin embargo,
breve. El Giornale, puede ser comparado con otro, también fallido, intento anterior en

En GARCíA DE LA FUENTE, 1935; y VILLEGAS, 1963.

34
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

el mismo sentido, y protagonizado por el alemán Federico Schiichtegroli, el Annalen dar


gesammten Numismatik; revista editada entre 1804 y 1806 en las ciudades de Leipzig
y Gotha.

Como ejemplo de las distintas iniciativas que iban teniendo lugar para la creación
de nuevos gabinetes, o para la consolidación de los ya existentes, a lo largo y ancho de
la geografía italiana, en 1822, el archiduque Maximiliano de Austria, donó a la ciudad
de Módena una colección, de donde había ya desaparecido el famoso Gabinete
Numismático de los duques de Este (PANVINI ROSATI, 1956), y que, hacia 1845,
contaba con más de 35.000 piezas. Otras ciudades van consolidando la existencia de
sus gabinetes, entre los que destacan: Venecia, con un gabinete de monedas en la
biblioteca de San Marcos y otra en el Museo Correr; Parma, con una gabinete de
monedas fundado en 1740; Milán, con las colecciones Brera en el Castillo Sforzesco de
la misma (BELLONI, 1955), y otras grandes y pequeñas colecciones de monedas en
Turin <FABRETTI, 1881), Florencia <SUPINO, 1899>, Padua, Palermo, Catania y Siracusa.
En el Capitulo 20 veremos los orígenes de otras colecciones monetarias importantes, y
su situación institucional actual, a través de la encuesta internacional que se ha
realizado.

INGLA TERRA.
En el Reino Unido de la Gran Bretaña durante el siglo XVII destacan, entre otras,
las colecciones de Jaime II, que había creado su gabinete de monedas y curiosidades
sobre un núcleo previo heredado de sus predecesores, en el que incluso participaban
piezas que habían sido propiedad del dictador puritano Oliverio Cromwell. En éste
faltaban, por ejemplo, las de la colección del llorado Carlos 1, que a causa de las guerras
civiles terminaría en manos de la reina Cristina de Suecia. Este rey amante de la
numismática, al subir al cadalso para ser ejecutado, entregó al arzobispo que le
acompañaba en aquél trance la famosa “Medalla Juxon”, dejando así constancia de su
aprecio por las monedas.
A través del conservador de la colección del rey Luis XIV de Francia, el
investigador y erudito francés Jean F. Vailiant (1632-1706), que visitó los gabinetes
más importantes de varios paises, y entre ellos varios de los más destacados británicos
-en el último tercio del siglo-, tenemos referencia de algunas de las más interesantes
colecciones inglesas, como son las del duque de Buckingham, Henry Hyde ola del conde
de Arundel. Dei mismo modo, en 1677, se produce un gran acontecimiento cuando el
anticuario Elias Ashmole <1617-1 692), posibilita con su apoyo la fundación en Oxford
de un museo, el Ashmolean, que con el tiempo se convertiría en una importante

35
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

institución dentro de la propia Universidad de Oxford y en el mundo de los museos, y


que hoy alberga, entre otros importantes fondos de la más variada naturaleza, la famosa
sala de numismática denominada “Heberden”.

Ya en el siglo XVIII, y al igual que se estaba haciendo en el continente, se publicó


en Inglaterra el primer catálogo de la colección de lo que luego seria el Museo Británico,
trabajo llevado a cabo, curiosamente, por el italiano Nicolás Francisco Haym, y editado
bajo el titulo Del tesoro britennico... (1719-1720>. Esta obra, en dos voluminosos
tomos, aparecería, al mismo tiempo, en latín y en inglés, así como en italiano, como era
de esperar. Pocas décadas más tarde, el Gabinete Numismático Británico fue considera-
blemente ampliado con la adquisición de la colección privada de Sir Hans Sloane, el
médico -de origen irlandés- de la Reina Ana y del Rey Jorge 1. Esta colección, de más
de 32.000 piezas, fue fusionada con un anterior legado de Sir Robert Cotton, que ya
había sido donado al Estado en 1710. Ambas incorporaciones formarían el núcleo de lo
que a poco tardar iba a convertirse en una de las más importantes y míticas colecciones
de monedas de todo el mundo (MATTINGLY, 1949). Este gabinete, junto a otros
engrandecidos con más donaciones privadas como la del legado del Dr. Wuhan Hunter
(que tuvo como beneficiario a la Universidad escocesa de Glasgow (COMBE, 1 782)~,
o las piezas de la colección de monedas del Dr. Richard Mead -ejemplares que fueron
relacionados en un catálogo de ventas de la época confeccionado por un tal Juan
Switon, Museum Meadienum <1755)-, ayudaron a situar a Inglaterra en el XVIII en una
situación preeminente dentro del concierto de las naciones más importantes en ámbito
numismático, posición que ha sabido mantener hasta la actualidad.

Posteriormente, durante todo el siglo XIX, destaca el Reino Unido por la seriedad
y erudición de los trabajos de investigación allí realizados, además de que su “estilo”
suele ser mucho más ameno y soportable que, por ejemplo, el de la historiografía
alemana. También es importante destacar el hecho de que, la privilegiada situación
política y económica, que se disfrutó en el Imperio Británico a lo largo de toda la Edad
Contemporánea, facilitó extraordinariamente el incremento de todo tipo de piezas
arqueológicas y artísticas en las colecciones públicas y privadas británicas -procedentes,
por ejemplo, de las colonias y de las numerosas campañas de excavación promovidas
en todo el mundo-, no siendo la numismática una excepción a esa situación general de
bonanza, sino todo lo contrario.

Nummorum veterum ponuLorum et urbium. gui in museo Gulielmi Hunter asservantur descriDtio. figuris
illustrata. Londres.

36
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATIcO-MONETARIOS

Es precisamente durante este periodo de esplendor victoriano, cuando Reginal


5. Poole (1832-1894), conservador del Gabinete monedas y medallas del Museo
Británico, acomete el inicio de sus grandes series de catálogos de las piezas del mismo.
Como reflejo de aquella situación, el coronel William M. Leake <1777-1860), publicó en
1856 el catálogo de su importantísima colección de moneda griega, bajo el titulo
Numismata Helienica. Las 12.000 piezas de que constaba la misma, fueron adquiridas
en 1864 por la Universidad de Cambridge, para ser incorporadas a los fondos
numismáticos de Museo Fitzwiiiiam, como queda reflejada su presencia en el catálogo
del mismo, publicado dentro de la serie británica del Sylíoge nummorum Greecorum6.
Otros coleccionistas y eruditos británicos representativos de ese óptimo momento
fueron Roger Ruding, Edward H. Bunbury, Hyman Montagu, Arthur J. Evans, etc. En
1883, Percy Gardner (1846-1937>, promotor de estudios de arte y mitología relaciona-
dos con las monedas antiguas, publicó en Cambridge su The Types of Greek Goins, una
valiosa obra de consulta para los estudiantes de Numismática, que todavía hoy es
utilizado en muchas universidades por su claridad.

PAISES NORDICOS.
Entre los reales gabinetes numismáticos europeos, dignos de mención, siempre
han estado en un lugar destacado las colecciones pertenecientes al rey de Dinamarca
y, muy especialmente, la de la reina Cristina de Suecia, cuya trágica historia personal,
recordemos, fuera inmortalizada en el cine por la actriz sueca Greta Garbo.
Siguiendo los paralelos de su tiempo, e impulsado por la existencia de la
importante colección del que fuera rector de la Universidad de Copenhague, Ole Worm,
el rey Federico iii de Dinamarca reunió una más que notable colección de monedas,
principalmente romanas, que fue publicada por Hoiger Jacobaeus en 1696 <BREITENS-
TEiN, 1942>. Contando con estos importantes fondos, más tarde se formó el núcleo
principal de las todavía mundialmente conocidas Colecciones Reales de Monedas y
Medallas del Museo Nacional Danés, en Copenhague, cuyas piezas clásicas fueron
primeramente descritas por Christian Ramus en 1816, en su Gatalogus nummorum
veterum Graecorum et Latinorum musei regis Deniae.
Uno de los más importantes estudiosos de la moneda de la historia de este país
fue, ya en el XIX, Ludvig Múlier (1809-1891)’ Conservador de las monedas antiguas en
el Real Gabinete de Monedas, actividad que perfectamente compatibilizó con la de autor,
entre otros, de estudios reconocidos como básicos para el conocimiento de las

6 BRITISH ACADEMY. 1940-51. “Fitzwilliam Museum: Leake and general collections”. Svlloae
nummorum Graecorum. Serie británica vol. 4. Londres.

37
MUSEOS Y GARINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

acuñaciones de Filipo II de Macedonia, de Alejandro el Grande (Numismatique


d’Alexander le Grand, 1855) del rey Lisímaco de Tracia (Die Múnzen des threkischen
Kónigs Lysimechus, 1858) y sobre la numismática de Cartago y del Norte de Africa
(Numismatique de l’ancienne Afrique, 1860-74).

En cuanto a los orígenes de la colección de la reina Cristina de Suecia, ésta puede


remontarse a las piezas reunidas por sus reales antepasados. Parte de este gabinete de
más de 15.000 monedas, que, por supuesto, la Reina se llevó consigo tras su
abdicación en 1654, se había comenzado a gestar durante el siglo XVI. Algunas de las
piezas procedían, por ejemplo, de botines de guerra; otras, habían sido donaciones y
regalos, como el del rey Carlos X Gustavo, que parece que pagó 10.000 táleros, en
NOremberg, por la adquisición de una colección que le regaló a Cristina en 1652; el
núcleo principal y mayoritario de la colección son piezas adquiridas por la propia Reina,
como, por ejemplo, y como ya se comentó con anterioridad, la colección del decapitado
rey Carlos 1 de Inglaterra.
Como era de esperar, durante su larguisimo viaje hasta Roma, se perdieron
muchas de las piezas, entre otras razones porque fueron empeñadas en Bruselas para
hacer frente a las deudas que venía arrastrando la ex-soberana sueca. En Roma, donde
finalmente Cristina fijó residencia permanente, su colección de antigaedades y fondos
numismáticos, a los que continuó añadiendo muchas piezas importantes, eran accesibles
a los eruditos para su estudio en el Palazzo Riario alía Lungara.
Como la colección era especialmente rica en series griegas y romanas, sirvió
como fuente de referencia a la mayoría de los numismáticos prominentes de aquél
período. Como ya vimos en el apartado dedicado a Italia, a su muerte, Cristina de
Suecia, dejó más de 6.000 monedas que pasaron a ser propiedad del príncipe Livio
Odescalchi, sobrino del Papa Inocencio Xi, en cuya colección fueron estudiadas por
Francisco Cameii, y publicadas en Roma en 1690 bajo el título de Nummi antiqui
Consulum, Augustarum, Regum. etc. in theseuro Christinae Reginee Romeo asserva ti,
por soriom redacti. Así mismo, destacarán figuras suecas en la investigación numismáti-
ca, como es el caso del autor del Theseurus nummorum Suoco-Gothicorum vetustus
<1691), Elis Brenner.

PORTUGAL.
Siguiendo los diferentes trabajos que, sobre la historia de las colecciones
numismáticas en Portugal, ha escrito Pedro Bataiha Reis (1946), sabemos que también
el reino portugués tuvo, durante el siglo XV, representación de esa clase especial de
personaje, amante de lo que la moneda representaba de recuperación de ese -se

38
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

suponía- espléndido pasado clásico. El más importante de éstos fue en el país lusitano
don Alfonso de Portugal, conde de Ourém y nieto del rey Juan 1. Don Alfonso, se hizo
con muchas antigúedades para su colección durante sus viajes por Italia y Alemania.
Su ejemplo fue seguido por el rey Manuel 1(1495-1521), que poseía, según se
cuenta en el Lyvro da recepte, una especie de “inventario” de la época, muchos objetos
preciosos entre lo que se incluían monedas de oro, plata y cobre. Un siglo más tarde,
a principios del XVII, otro Alfonso, el obispo de Evora, publicó la que pasa por ser la
primera obra editada en Portugal sobre Numismática, el Tractatus de numismate, del
que, desgraciadamente, no se conoce actualmente ningún ejemplar. El interés que había
en el país ibérico por obras de erudición y consulta sobre monedas también lo prueban
la traducción al portugués, realizada en 1535, del De asso etpartibus ejus, de Guillermo
Budé.

Con la creación en 1720, por influencia del academicismo francés, de la


Academia Portuguesa da Historia, se inicia en la nación hermana una nueva era en la
investigación numismática de aquél país. Gracias al creciente interés en el desarrollo e
impulso de los estudios de historia y arqueología, se comenzaron a coleccionar y
estudiar las monedas y medallas de una forma más sistemática. Se menciona, por
ejemplo, la formación ola existencia de muchas e importantes colecciones de monedas
en el Portugal de finales del XVIII.
Entre las colecciones del período, caben ser destacadas las del Museu Maynense,
comenzado por el Jesuita José Mayne (d. 1792>, la colección del Palacio Real de Ajuda,
que aparece mencionada en un Almanaque de Lisboa de 1795, y, muy especialmente,
la del Museu do Casa da Moeda, organizado en 1777 a partir de un decreto firmado por
el todopoderoso marqués de Pombal. Sus instrucciones a la ceca lisboeta, de guardar
un ejemplar de muestra de las piezas de cada una de las nuevas emisiones que se
efectuaran, fueron el inicio de un museo en la Ceca, cuya existencia se extiende hasta
la actualidad. Otras colecciones, especialmente aquellas situadas en bibliotecas y
universidades, tales como las de Coimbra y Oporto, probablemente se formaron con la
intención de que se utilizasen como material educativo.

PAISES BAJOS.
En Holanda, en el siglo XVI, además de lievarse a cabo los trabajos que
podríamos esperar sobre el numerario del mundo clásico, y que más adelante se verán,
un tratado de Erasmo de Houweiingens, Peningbook (1597>, se convirtió en la base de
todos los estudios posteriores sobre la monedas holandesa y su importancia histórica.
No debemos pasar por alto el hecho, sin destacarlo, de que un erudito de aquél periodo

39
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

pusiera toda su atención en las monedas contemporáneas de su tiempo y de su propio


país.
En el caso de la numismática romana, se hicieron, sin embargo, progresos más
importantes y en consonancia con lo que se estaba realizando en el resto de Europa. El
nombre de uno de los eruditos holandeses más importantes, Hubert Goitzius (1526-
1583>, junto con el del médico y humanista Augsburgés, Adoiph Occo (1524-1606), se
convirtieron en hitos importantes en la evolución y asentamiento de la numismática
como ciencia. Adoiph Occo, en su publicación imperatorum Romanorum numismata e
Pompejo Magno ad Hereclium (1579>, dejará a un lado la agrupación de las monedas
romanas por metales y adopta, en su lugar, una clasificación cronológica. El tratado de
Goltzius sobre las monedas romanas, publicado en Amberes y Bruselas (1557-1579),
y generalmente conocido con el título de la posterior edición de 1708, Do re nummeria
en tique opora queo extane universa quinque voluminibus comprehensa, se convirtió en
una obra de referencia para el estudio de las monedas romanas durante más de dos
siglos.
Igualmente, también destacan figuras como la de Abraham van Goorle <1549-
1609), que, además de ser un conocido coleccionista de monedas, fue autor del tratado
sobre numismática romana Thesaurus numismatum romanorum sivonummiad familias
romanas spectantes (1605), y reunió una importante colección con 4.000 piezas de oro,
10.000 de plata y más de 15.000 de bronce. Con el tiempo, este importante gabinete
privado pasó a ser propiedad del rey Carlos 1 de Inglaterra, terminando finalmente en el
Gabinete de la reina Cristina de Suecia, como ya se ha visto anteriormente.
Es indudable que, a causa de sus valores plásticos e históricos, las monedas y
medallas, en particular las antiguas, siempre tuvieron un especial interés y atractivo para
los artistas de los Paises Bajos. Un buen ejemplo de ésto seria, por ejemplo, Pedro Pablo
Rubens, el gran pintor flamenco, de quién se sabe que compró una colección de 18.000
monedas, aunque la revendió más tarde, lo cual tampoco nos ha de extrañar, dado su
conocido sentido comercial. En este sentido, parece ser que la subasta más antigua de
monedas de la que se tiene noticias, tuvo lugar precisamente en Holanda, en Leiden
(ciudad donde hoy se encuentra asentado el Museo Nacional de Monedas y Medallas),
a finales del siglo XVI, y más concretamente en 1598, cuando la colección de un
caballero francés fue vendida según este sistema.

En el XIX, siguiendo con la tradición investigadora iniciada por Goitzius, y en


particular por Erasmo de Houweiingens y su Peningboek, aunque haciendo un especial
énfasis en los tiempos modernos y medievales, tenemos en Bélgica y Holanda nombres
de importancia como Constante A. Serrure (1835-1 898>, Raimundo C. Serrure <1863-

40
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

1899), Próspero D. Maiiiiet (1808-1886), que es el autor de la considerada por muchos


como la mejor publicación sobre acuñaciones obsidionales y de necesidad, el Gatalogue
déscriptif des monnaies obsidionales et do nécessité <1868-1 873). En cuanto a las
instituciones, el Real Gabinete de monedas de Bruselas, fundado en 1830, contó en
unas pocas décadas con especialidades sobresalientes; mientras que, en Holanda, son
especialmente destacabies durante ese periodo los fondos numismáticos de la Universi-
dad de Leiden y, por encima de ésta, el gabinete en La Haya <GELDER, 1956). Es
precisamente Pieter Otto van derChijs <1802-1867), director del Gabinete de Leidenel
autor de una historia de la moneda holandesa, Demunten derNoderlanden (1851-1 866).

RUSIA.
En Rusia, a finales del XVII, destaca el gabinete de antigúedades propiedad del
zar Pedro el Grande (1689-1725), el reformador y modernizador del país, colección que
incluía numerosas monedas antiguas y varios cientos de medallas contemporáneas
<BiELiAEV, 1800). En su esfuerzo por elevar a Rusia al nivel cultural de otros paises
europeos, Pedro impulsó la colección de objetos artísticos e históricos traídos con este
fin de todo el continente. Así mismo, en enero de 1722 y por orden personal del Zar,
fueron confiscadas todas las monedas rusas anteriores a su reinado que se encontrasen
depositadas en iglesias, monasterios y colecciones privadas; siendo éstas incorporadas
al gabinete de palacio. De esta medida parece que sólo se salvaron algunas piezas que
debieron de ser ocultadas a tiempo, como las existentes en el tesoro del monasterio de
Kiev-Petcher, ya que fueron descubiertas de nuevo a finales del siglo XIX. En 1728,
después de la muerte de Pedro, su colección privada fue depositada junto con el resto
de sus colecciones artísticas en la llamada Kunstkammorn (Cámara del tesoro artístico),
donde se fusionó con los fondos numismáticos que fueron confiscados en los años
anteriores a la iglesia Ortodoxa y a la nobleza, entre los que destaca, la colección de las
primeras monedas rusas propiedad del boyardo Pedro 5. Saitykov, Gobernador de la
región de Kazan. En 1742, los fondos numismáticos de la Cámara, de más de 28.000
piezas, fueron relacionados en un catálogo ilustrado escrito en ruso y en alemán. Con
todas estas impresionantes colecciones artísticas y numismáticas, se establecerán,
durante el reinado de Catalina 11(1762-1796), los fondos iniciales del Hermitage, aún
hoy en día uno de los museos más importantes del mundo.

Se tiene noticia de muchas otras importantes colecciones de monedas que fueron


reunidas en Rusia a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Por ejemplo, el gabinete
numismático del conde Andrei 1. Osterman <1686-1747), el estadista ruso más famoso
durante la primera mitad de siglo, pasaba por ser uno de los mejor organizados y

41
MUSEOS Y GABINETES NUMJSMATJCO-MONETARIOS

contenía, además de una cuidada selección de piezas de la propia Rusia, un importante


fondo de monedas chinas. También esta colección fue posteriormente incorporada a la
de la Cámara del Tesoro, mientras el Gabinete del conde AP. Volynsk, que incluía
numerosas monedas europeas y asiáticas, era donado, en 1740, a la Academia de
Ciencias de Moscú, una de las instituciones de investigación más prestigiosas del
mundo.

A lo largo del siglo XIX, también la historiografía numismática rusa evolucionará


hacia unas posiciones más científicas y de intercambio de información con sus colegas
del resto de Europa. Ejemplo de ésto lo encontramos en la obra del alemán Bernard von
Koehne <1817-1 885>, que fue conservador de la colección del Hermitage y publicó una
revista titulada, Mémoiros do la Société d’Archéologio ot de numisma tique de St.
Petersbourg (1874), aunque su campo de investigación se centró en las antiguas acuña-
ciones de la región del Mar Negro. Asimismo, 1.0. Spasskii, a quién seguimos en sus
“Notas para la historia , afirma que el trabajo de Aieksander D. Chertkov, Opisenio
dro vnikh Russkikh monet (1834-1842), sobre la historia de la moneda rusa, puede
considerarse la primera publicación científica realizada en el campo de la numismática
rusa. La mayoría de los libros básicos de referencia sobre la moneda rusa fueron escritos
durante la última parte del siglo XIX (SPASSKii, 1955>.

ESTADOS UNIDOS.
Por razones obvias, para hacer una historia de las colecciones y gabinetes
numismáticos norteamericanos, nos debemos remontar, casi exclusivamente, al siglo
XIX. Aunque es evidente que entre los intelectuales americanos del XVIII, la afición por
reunir monedas y medallas no se debió limitar solamente a unos pocos casos aislados,
ya que se sabe que hacia mediados de siglo ya habla aparecido en los E.E.U.U., el tipo
de coleccionista que, a su vez, actuaba como donante de otras colecciones monetarias.
Se pueden encontrar ejemplos de coleccionistas especialmente dentro del ámbito
universitario <que será el auténtico motor cultural de aquella sociedad), personas
interesadas en extender el gusto por el conocimiento y la contemplación de las
monedas. Tal es el caso del tutor de la Universidad de Harvard <Cambridge, MA.>.
William Moiyneus, de quién se conoce el dato de que, en 1765, donó 250 monedas
francesas a su Facultad (STORER, 1922>. Así mismo, se sabe que en 1752, la “Library
Company” de Filadelfia recibió, a su vez, una donación de monedas; así como la
Sociedad Filosófica Americana (The American Phiiosophycal Society), de la misma
ciudad, quién también se convirtió en la receptora de varios legados de colecciones de
monedas y medallas.

42
MUSEOS Y GABINETES NIJMISMATICO-MONETARIOS

Una de las más importantes colecciones americanas del XIX, la de la Casa


Nacional de la Moneda de Filadelfia, se creó oficialmente en Junio de 1838, aunque sus
primeros pasos datan ya de 1790. Esta colección seria trasladada posteriormente -en
1923- para pasar a formar parte de los fondos de la institución Smithsoniana de
Washington D.C., llegando a ser parte de una de las más grandes exposiciones
permanentes de monedas de norteamérica, la del Museo Nacional de Historia de los
Estados Unidos, dentro del citado conjunto smithsoniano (CLAiN-STEFANELLi, V.
1965). Volviendo a la colección de la Ceca de Filadelfia, el Acuñador Jefe de la misma,
Adam Eckfeídt, “guiado tanto por su propio gusto como por la esperanza de que algún
día se crearía un depósito, se tomó la molestia de preservar las monedas maestras de
las diferentes emisiones de la ceca, guardando para su reacuñación algunos de los más
hermosos ejemplares, según iban apareciendo”, según cuenta William Du Bois (1846>.
No es de extrañar que hacia mediados del siglo XIX, la investigación numismática
norteamericana, en especial sobre sus propias monedas, estuviera casi limitada a los
empleados y personas relacionadas con la Ceca Nacional: como ejemplo, los ensayado-
res de la misma Jacob R. Eckfeidt (1803-1 872) y William E. Du Bois (1810-1881> y,
años más tarde, en la década de los sesenta, James Ross Snowden (1809-1 878>, que
fuera el director de la Coca de Filadelfia.
El libro The Manual of GoId and Silver Coins ofAh Nations Struck Witl,in the Past
Century, publicado en Filadelfia en 1842 por Eckefeidt y Du Bois, es considerado, a
pesar de las omisiones que presenta, una obra de referencia importante. Aunque sin
perseguir altos niveles de erudición, este libro, que contiene descripciones detalladas de
las acuñaciones de cada país acompañadas de útiles tablas sobre el peso y la ley de los
metales de las mismas -resultado de sus propios análisis como ensayador-, fue de muy
importante ayuda para los coleccionistas de la época. Así mismo, en 1846, el mismo Du
Bois publicaría A BriofAccount of the Golíection of Goins Beíonging to the Mint of the
United States, en el cual, además de una sinopsis de los diversos grupos de ejemplares
representados, da una breve historia de la colección nacional de monedas, mencionándo-
se, asimismo, la procedencia de ciertas piezas; algunas monedas antiguas son donación
del Consul de los Estados Unidos en Viena; otras piezas griegas y bizantinas fueron
entregadas a otro diplomático norteamericano en su Embajada en Constantinopla, así
como otro buen número de ejemplares griegos regalados por la “East India Company”.
Otro ejemplo de publicación vinculada al personal de la “Mint”, lo encontramos
en el trabajo de John L. Riddeli, fundidor y refinador en la sucursal de la Ceca de los
Estados Unidos en Nueva Orieans, quien, en 1845, publicó en esa misma ciudad A
Monograph of tho Silvor dollar, Good and Bad, un libro que refleja perfectamente la
preocupación existente, durante aquél periodo, por los problemas monetarios emanados

43
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

de la existencia de falsificaciones. Años más tarde, en 1860, James R. Snowden


publicará un catálogo más detallado de la colección monetaria de la Ceca, bajo el título
de Descr¿otion of Ancient and Modern Coins in Che Cabinee Colloction of Che Mine of the
Unitod Sta Ces.

A pesar del esfuerzo editorial y de divulgación que acabamos de conocer, la obra


más importante del XIX sobre la numismática norteamericana, estaba aún por aparecer.
Esto ocurriría en 1875, cuando se publicaba en Boston el trabajo de Syivester 5.
Crosby7 Tho Earíy Coins of America and tho Laws Governing Their Issue. Elvira E.
Ciain-Steffaneiii (1965) considera que esta obra es la contribución más sobresaliente de
los Estados Unidos a la investigación numismática en general, ya que en este libro se
hizo una documentada presentación de uno de los problemas más intrincados en la
historia de la acuñación americana, como es el de las emisiones de las diferentes
colonias británicas, y que nunca se ha visto posteriormente superado. El concepto
básico de la obra era el considerar esencialmente a las monedas como una expresión de
su tiempo: éstas fueron minuciosamente examinadas a la luz de los documentos
contemporáneos y se estableció su secuencia a través de detallados estudios de los
troqueles.
El “Sistema Crosby” de someter la superficie de la moneda a un concienzudo
examen por el que percibir los más diminutos cambios sufridos por el troquel, como
clave para asignar una secuencia dentro de un determinado grupo de monedas (por otro
lado sin fecha>, demostró ser un método de trabajo de incalculable valor en gran número
de casos; sistema que posteriormente ha sido utilizado por otros muchos numismáticos
hasta nuestros días (p.ej. Jenkins, M.P. García y Bellido, etc.). Lamentablemente, una
demasiado estricta aplicación de este método, lo ha convertido, en muchas ocasiones,
en el objetivo final de la investigación numismática, ya que su utilización ha ido
degenerando en una búsqueda sin sentido de defectos o diferencias de los troqueles, así
como de absurdas variantes dentro de las series de piezas.

En cuanto a la actividad científico-recreativa, en 1868 se creará la “American


Numismatic Society” (ADELSON, 1958), que, además de hacerse con el tiempo con una
de las más importantes colecciones del mundo, comenzaría a publicar en 1920 varios
estudios sobre Numismática en una serie llamada Numisma tic Notes and Monographs.
A esta serie le seguirían otras: en 1938, Numismatic Studies, una serie dedicada a
trabajos de mayor tamaño; en 1946, Musoum Notes, un anuario dedicado a breves

un joyero de New Hampshire, que se habla establecido con su negocio en Boston.

44
MUSEOS Y GASINETES NuMISMATICO-MONETARIOS

artículos escritos, principalmente, por el personal de la propia A.N.S.; y en 1947, la


Numismatic Litorature, una excelente revista sobre bibliografía numismática. En 1950,
se iniciará en colaboración con la “Hispanic Society of America” (con la que comparte
edificio en Nueva York>, la colección Hispanic Numismatio Series. Ya veremos al tratar
la evolución del coleccionismo español en el XIX, cómo muchas de las más importantes
colecciones de nuestro país terminarán siendo propiedad de éstas sociedades neoyorquv
nas. En relación con los coleccionistas privados y aficionados, George F. Heath iniciaría,
en 1888, la andadura de un pequeño periódico llamado Tho Numismatist -El Numismáti-
co-. Su interés por propiciar la existencia de unos contactos más estrechos entre los
aficionados al coleccionismo de monedas, se materializó, años más tarde, con la
creación de una organización llamada la American Numismatic Associat¡on, que
comenzaría su andadura en Chicago, con sólo seis miembros fundadores, el 7 de
octubre de 1891. Actualmente, contando con más de 35.000 miembros, es la asocia-
ción más importante del mundo en su género, en la que el ya citado The Numisma tist,
es su revista oficial.

Ya hemos comentado, al inicio de este apartado, la importancia que tuvieron -y


siguen teniendo- las universidades dentro del entramado cultural norteamericano. Ya
fuera por medio de donaciones de piezas o colecciones completas, muchas facultades
y museos universitarios fueron acumulando un ingente y excelente material de estudio
y formación de alumnos. A menudo, estas universidades patrocinaban estudios
numismáticos en relación con sus publicaciones de economía o como parte de las
memorias de excavación de las expediciones arqueológicas por éstas promovidas. Por
ejemplo, desde finales del siglo XIX, la Universidad Johns Hopkins ha ido publicado
interesantes estudios sobre economía monetaria, algunos de los cuales incluyen la
historia del dinero y de los precios.
Así mismo, y en relación con el incremento que se hace de ciertas colecciones
vinculadas a centros de gran prestigio, la revista The Numismatise (1927), y en una
breve nota, hace mención de la colección de 10.000 monedas que el Reverendo W.H.
Owen donó a la Universidad de Vale, en New Haven. Las primeras noticias de tales
donaciones a esta universidad, pueden encontrarse en el trabajo titulado Romen Famiíy
Coins in Che Yele Gollege Collection, publicado anónimamente en 1863, y reeditado por
Jonathan Edwards en 1880, como el Catalogue of Che Greek and Roman Coins in dio
Numismatic Collection of Yale Golíege. igualmente, la colección de la “Sterling Memorial
Library” de Yale, tiene una excepcionalmente buena representación de monedas
clásicas. Continuando con la difusión que se hace de los fondos numismáticos de ciertas
universidades americanas, George Hanfman y Miriam 5. Balmuth, publicaron en 1956

45
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATIcO-MONETARIOS

una selección de las monedas más antiguas del Museo Fogg de Harvard, en el folleto
titulado Tho Fogg Art Museum of Harverd Universíty: Ancient Goins. Así mismo, la
Universidad de Harvard tiene en Washington D.C., bajo su administración fiduciaria, el
legado Dumbarton Oaks; importante colección de monedas romanas bajo-imperiales y
bizantinas que fue publicada, en 1958, por el Prof. Alfred Bellinger (1958), y que es una
obra de obligada consulta. Otras colecciones norteamericanas de interés son las de las
universidades de Princeton, Columbia, Vassar, St. Louis, Wisconsin, el “Oriental
Institute” de la Universidad de Chicago, la “Berkeley Branch”, el “University Museum”
en Filadelfia, el Bryn Mawr Coilege, el Dartmouth Coliege, etc.

FRANCIA.
Una de las historias más ricas en acontecimientos en el largo proceso que va
desde el nacimiento y evolución de la Numismática y de las colecciones y gabinetes
monetarios, hasta su asentamiento en el siglo XIX, es, sin duda, junto con la alemana,
la francesa, que dado el interés y complejidad de aquella la vamos a dejar para el final.
Francia, a finales del siglo XIV, podía proclamar tener en la figura del duque Juan de
Berry (1340-1416), hermano del rey Carlos Vi, a uno de los más conocidos e importan-
tes coleccionistas de arte y mecenas de la época. La fama de los tesoros artísticos que
guardaba en su castillo de Mehun-sur-Yévre, perduró en el tiempo; tal es así, como nos
recuerda Julio von Schiosser (1908), que medio siglo más tarde, un erudito italiano,
todavía relataba su amor por las artes y que nunca consideraba una suma de dinero lo
bastante alta como para que le impidiera adquirir una nueva pieza para su colección. El
inventario de la misma, hecho por Julio Guiffrey entre 1401 y 1416, incluía, además de
una notable colección de monedas de oro y de plata romanas, cinco grandes medallones
de oro.
Dei mismo modo, entre los estudiosos de la moneda que dará Francia en el
Renacimiento, se encuentra Guillermo Budé (1467-1540>, amigo personal del rey
Francisco 1 que se haría famoso por poseer una excelente colección de monedas griegas
y romanas. Esta seria utilizada como base de estudio para su De asso etpartibus ejus,
una de las obras de Numismática más famosas de su época. Publicada en 1615, seria
reimpresa en 16 ediciones hasta 1550, a la vez que traducida a otras lenguas, entre las
que se contaba el portugués (1535), como ya vimos al tratar al país lusitano. En ese
mismo periodo, es de nuevo Ernest Babelon (Traité> quién nos menciona al doctor
Woifang Lazius <1514-1 563), que, en su Commentatiorum votustatorum numismatum
<1558), fue el primero en concebir la idea de un “corpus nummorum” al estilo que hoy
lo concebimos, intento del todo desproporcionado en el momento en que fue planteado.

46
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

Entre las colecciones francesas del siglo XVI destaca, por su importancia, la que
Catalina de Médicis (1519-1589), esposa de Enrique II de Francia, se trajo consigo
desde Florencia, de donde era originaria. Este gabinete sufrió parecidos avatares que las
piezas de otras importantes colecciones de su tiempo, ya que heredado por su hijo
Carlos de Francia (1560-1574>, sus ejemplares fueron dispersados durante las guerras
de religión. En unas pocas décadas, sin embargo, el rey Enrique IV (1589-1610> consi-
guió hacerse con una colección incluso mejor que la anterior. Enrique asignó su
conservación al caballero francés, Pedro Antonio de Bagarris, así como la tarea de
buscar piezas para la colección real, que, con el tiempo, se convertiría en lo que hoy es
el Gabinete de Medallas de París. En el informe enviado por Bagarris a Enrique IV, que
reproduce E. Babelon en su Treité <1885-1886, vol. 1), hay un pasaje de especial interés
en el que se narra la historia de la colección de Catalina de Médicis, y relata que “en
Francia el “gran rey Francisco (1>, Enrique II, los siguientes reyes y reinas, sus esposas,
madres y los grandes príncipes” y, en Italia los príncipes y lores, especialmente los
Médicis, eran todos poseedores de importantes colecciones numismáticas.

En el siglo XVII tampoco había que persuadir a la Familia Real francesa de la


importancia de tal actividad, ya que el mismo Enrique IV decía desear una colección
“para embellecer la residencia real, ayudar al ‘Príncipe de la Corona’ en su educación y
ofrecer a los artistas contemporáneos unos buenos ejemplos a seguir”. De esta
educación principesca, quedará constancia en una pintura de la época en la que se ve
a su nieto, un joven futuro Luis XIV, admirando una medalla que le muestra Jean Varin,
director de la ceca parisina, retrato que se conserva actualmente en el Museo de la
Monnaie de aquella ciudad (VELJOVIC, 1992>. Del mismo modo, Gastón, duque de
Orieans y hermano de Luis XIII, poseía en su residencia del Palacio de Luxemburgo, una
importante colección numismática que distribuyó entre seis gabinetes. El duque de
Oríeans no escatimó gastos ni esfuerzos para obtener las más importantes y raras piezas
en Italia y Grecia, y consideró su colección lo bastante importante como para legarla a
su sobrino, el rey Luis XIV. En contra de lo que cabria suponerse, el Rey Sol demostró
más que un mero interés por el legado de su tío, y, sabiamente aconsejado por su
ministro de finanzas, Colbert, incorporó la colección a lo que ya era uno de los más
importantes gabinetes numismáticos de Europa, el Gabinete Real previamente montado
por Enrique IV, al cual Luis siguió añadiendo continuas adquisiciones. Se trasladó el
gabinete al Palacio del Louvre, confiándolo al cuidado de Pierre de Cracavi, amigo del
filósofo Pascal <CLAiN-STEFANELLI, E.E, 1965).

47
MUSEOS Y GABINETES NuMISMATICO-MONETARIoS

Como se acostumbraba en la época en otros campos del arte, los misioneros y


embajadores franceses en Italia, Grecia y Oriente, también recibieron ordenes especiales
del Rey de buscar y enviar piezas de interés para la colección real de monedas. Asignado
también por Coibert, para esta búsqueda en paises extranjeros, estaba Jean Foy Vailiant
<1632-1 706>, un nombre que iba a permanecer asociado a la numismática durante
siglos. Vailiant, como ya vimos con anterioridad, visitó Inglaterra y sus más importantes
colecciones, así como Italia, Sicilia, Grecia e incluso Persia y Egipto. Gracias al profundo
conocimiento de Vaiiíant sobre el tema y su implacable energía, la colección real vino
a incrementarse con muchas y excelentes incorporaciones. Además, este estudioso,
también publicó varias obras sobre la moneda antigua de los Seléucidas, Ptolomeos y
Arsácidas, así como de Roma <BABELON, 1885-86>, entre las que cabe citar la
Numisma Ca imperaCorum Romanorum praestantiora <1 694).
Trasladado el Gabinete de París a Versalles en 1683, se contrató a un
numismático y grabador suizo, Andrés MoreIl (1646-1705>, para custodiarlo y realizar
y publicar un inventario de la colección. Moreil, un erudito excepcionalmente dotado,
además de un excelente dibujante, concibió su obra como una sinopsis general
(“recueii”) de todas las monedas antiguas existentes en las colecciones Europeas.
Trataba de acompañar sus descripciones con adecuados dibujos. Este pian, como ya
vimos, era un resurgimiento de la idea de “corpus” expresada por Lazius, que por su
magnitud, también terminó en fracaso. Además, el tratamiento que recibió este erudito
en Francia no fue exactamente el adecuado para promocionar su trabajo, ya que por dos
veces estuvo prisionero en la Bastilia, a causa de sus creencias religiosas. Finalmente
decidió dejar el país cuando los príncipes de Schwartzenberg y el Electo de Brandem-
burgo, le propusieron cuidar de sus colecciones. Morelí dejó Francia y su Corte en 1691,
y pasó el resto de su vida en Alemania.
De entre las impresiones dejadas por Ezechiel Spanheim <1629-1 710>, sobre su
vida durante su prolongada estancia en la corte francesa, podemos citar un curioso
pasaje que nos reproduce Babelon (Traité) y que viene a ilustrar sobre la forma en la que
la Numismática y coleccionismo de monedas se practicaba en el Paris de finales del
XVII. En la casa del duque de Aumont, Spanheim conoció a un grupo de personajes a
los que podríamos calificar como una tertulia de coleccionistas de monedas, en donde
se reunían semanalmente para discutir problemas numismáticos. Nos dice el autor que,
...se imponían la misión de ilustrar la historia romana a través de las inscripciones y
monedas antiguas y de describir la vida de los emperadores reuniendo todas las
monedas acuñadas bajo sus reinados. Cada miembro del grupo debía de comentar la
vida del emperador en cuestión y hacer una lectura sobre ella antes de la recopilación
del material, a fin de beneficiarse del consejo de los presentes . Aunque esto tiene

48
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS

lugar en pleno siéclo dos lumié res, punto culminante de la vida cultural francesa, en el
que las conversaciones de profundo y alto nivel llenaban los “salones” y círculos litera-
rios, no deja de ser destacabie el nivel de este grupo y el rigor y el método seguido en
sus discusiones.

Las colecciones más importantes del periodo encuentran sus mejores descripcio-
nes en los prefacios que Vaillant añadió a su voluminosa obra. En estas páginas,
generalmente relacionaba los gabinetes importantes que él había consultado durante sus
viajes por varios paises. De ellos podemos obtener una idea bastante buena de lo que
era la Numismática como entretenimiento y materia de estudio en esa época. Entre las
colecciones importantes que visitó, se encontraban, además de las que citábamos en
el apartado dedicado a Inglaterra, el gabinete de la reina Cristina de Suecia <en esa
época ya en Roma), la colección de Alejandro Farnesio en Parma, la colección de la Casa
de Este en Modena, el Gabinete de Saboya en Turín, la colección Lavaña en Génova, y
otras muchas más en los Paises Bajos, Suiza, España y Alemania.

El brillante resurgimiento del arte y la literatura franceses durante el reinado de


Luis XIV dieron al pueblo más confianza en sus propias creaciones. En el XVIII, la
Numismática francesa, como ocurrió con otras muchas ciencias, también se benefició
de la nueva orientación cultural que representó la ilustración, con la apertura de nuevos
campos de investigación, aunque continuaba el antiguo sistema de publicación de los
catálogos de las grandes colecciones, al mismo tiempo que se prestó una mayor
atención al estudio de las piezas con una concepción más moderna y especializada. A
finales del XVII ya se atestiguaba un fuerte movimiento en este sentido. Obras como el
Traité historiquo des monnoys de Franco avec Ieurs figures, depuis le commencement
de la monarchiojusqu’á prosent <1690), de Francisco Le Blanc, o la Histoire métallique
de la Républiquo de Hollando <1687), de Pierre Bizot, fueron interesantes ejemplos de
las nuevas tendencias historiográficas. Su ejemplo fue seguido prácticamente en todos
los países de Europa.
Mientras tanto, el nuevo rey Luis XV sólo demostró por el tema de las monedas
un interés inercial, en comparación con el que protagonizara su padre. Siendo así, hacia
1720 el Gabinete Real fue trasladado de nuevo a Paris, y quedó instalado junto a la
biblioteca del rey, en el antiguo palacio del marqués de Lambert, donde aún pueden
verse en su estado original (BABELON, JEAN. 1927>, conformando el actual Gabinete
de Medallas de la Biblioteca Nacional de París. Un importante personaje numismático de
principios del siglo XIX, que prestó sus servicios en el Cabinet des Médailíes a partir de
1795, fue Theodore-Edme Mionnet (1770-1 842).

49
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

Fuertemente influenciado por las tendencias clásicas de su época, el ideal de


Mionnet fue la popularización de la Numismática clásica. Son muy conocidas sus copias
-con ficha descriptiva- de monedas realizadas en pasta de sulfuro, para que sirvieran
como modelo a los artistas y para su divulgación y estudio. Sus trabajos formaron
finalmente una voluminosa obra, la Description des médaillos antiques grecques ot
romaines avec leur degré de raroté oC leur estimation, publicada entre 1806 y 1813. El
SuppIément a la misma se editó entre 1819 y 1837. Mionnet, en esta publicación que
fue la más extensa sobre moneda griega de su época, consiguió describir más de
51.000 piezas (CLAIN-STEFANELLi, E.E., 1965>.
De entre las muchas colecciones privadas de importancia que se fueron incorpo-
rando a los fondos del Gabinete de Medallas parisino, destacan la del barón Pierre-
Philippe Couriier d’Aiiiy (1793-1877> -cuya colección de piezas romano-republicanas es
considerada como la más grande del mundo, aún hoy en día-, y la del duque Honoré de
Luynes (1802-1867>, uno de los fundadores del Instituto Francés de Arqueología en
Roma, con una colección de casi 7.000 monedas griegas.

Hacia mediados del siglo XIX, Francia produjo importantes coleccionistas e


investigadores -y personajes que cultivaban ambas facetas-, especialmente sobre el
mundo medieval y antiguo. Por ejemplo, Félicien de Sauicy (1807-1 880), autor de la
Numismatique des croisedos <1847> y de varios estudios sobre moneda gálica y
bizantina, también es conocido como coleccionista, ya que sus 7.000 monedas gálicas
fueron donadas al Gabinete de Paris. Otro autor, Faustin Poey d’Avant, con su trabajo
titulado Les monnaios féodales de la Franco <1858-1862), se convirtió en el principal
especialista sobre las emisiones feudales francesas. Lo mismo ocurrió con Justin
Sabatier (1792-1870) que, desde la publicación de su Monnales byzantines (1862), ha
sido autor indispensable para el conocimiento de la numismática bizantina.
Mención aparte merece Henri Cohen <1806-1880>, bibliotecario en el Gabinete
de Medallas de París, que logró con su Médailles imperiales <1859-1868), el manual más
popular de su época sobre moneda romana del periodo imperial. El sencillo método
utilizado por Cohen de disponer las piezas alfabéticamente, mediante la clasificación de
las diferentes leyendas de los reversos con un mismo emperador, hizo de este catálogo
una herramienta de fácil utilización por el público aficionado, incluso hasta nuestros días.

ALEMANIA Y AUSTRIA.
Dada la complejidad que presenta el caso austro-alemán, se ha optado por dejarlo
para el final dentro del repaso que estamos haciendo al origen e historia de los estudios
numismáticos y del coleccionismo de monedas, en algunos de los paises más

50
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

importantes, antes de adentramos, con mayor profundidad y extensión, en el caso


español. Siendo así, mientras que tenía lugar en Italia y Francia el redescubrimiento del
pasado clásico y la difusión del coleccionismo de monedas como actividad lúdica y
cultural, también elementos de la nobleza y del clero de los diferentes estados alemanes
se dedicaban a coleccionar monedas con el más variado fin, en especial para completar
la galería de retratos de los emperadores romanos. Algunos documentos antiguos hacen
referencia a que ya existirían colecciones de monedas en el siglo Xiii, en posesión de
miembros de la familia Habsburgo, aunque no será hasta el reinado del emperador
Maximiliano 1 (1493-1519), cuando podamos hablar de una verdadera colección de
monedas en la corte de Viena; la primera descripción escrita que de ésta se hace, no
aparecerá hasta un inventario realizado por el Kemmerdiener (ayuda de cámara)
Heuberger, en 1547, ya durante el reinado de Fernando 1(1531-1564), hermano menor
de nuestro Felipe II y gran mecenas del arte, que creó en 1563, la Kunstkammer o
cámara del tesoro artístico de Viena (HOLZMAIR, 1961>. En la cercana Corte de Buda,
en Hungría, el rey Matías Corvino (1458-1490) reunió un círculo de humanistas y
anticuarios que le ayudaron a enriquecer sus colecciones de objetos de arte y de
monedas antiguas.

Ya se ha hablado en la introducción a este Capitulo 10 sobre la creación y


difusión de las “cámaras de las maravillas”, también conocidas como gabinetes de
curiosidades. Una de las más famosas wunderkammern del siglo XVI, se encontraba en
el Castillo de Ambrás, cerca de Innsbruck (Tirol austriaco). Allí, el archiduque Fernando
del Tirol (1529-1595), hijo del emperador Fernando 1, reunió una extensa colección de
objetos históricos (SCHLOSSER, 1908). La fama del gabinete de Ambrás se extendió
entre sus contemporáneos, atrayendo a éste a muchos eruditos y nobles viajeros. Entre
otras cosas, se sabe que el Archiduque Fernando tenía una excelente colección de
monedas griegas y romanas, a las que concedía gran importancia como demuestran los
dos elaborados monetarios que se hizo construir, y que hoy se conservan en el
Kunsthistorisches Museum de Viena. A su muerte, su hijo vendió todas las colecciones
artísticas y numismáticas al emperador Rodolfo II. Con posterioridad, durante el reinado
de Carlos Vi, C. Heraeus seleccionó muchas de estas piezas para que fueran incorpora-
das al Gabinete Numismático vienés en 1713. Recordemos que es, en el mismo periodo
del siglo XVI, cuando el ya mencionado doctor Woifang Lazius hacía los planteamientos
de su fracasada idea de realizar un “corpus nummorum” al estilo que hoy lo concebimos.
De entre las muchas colecciones de importancia existentes durante el Renaci-
miento austroalemán destacaba, por su interés, la que poseía el banquero Hans Jakob
Fugger, rica en monedas antiguas de oro y plata, adquiridas en su mayoría directamente

51
MUSEOS Y GABINETES NuMISMATIcO-MoNETAI~IOS

en Italia a través del anticuario de Mantua Jacobo de Strada, autor de una conocida obra
sobre la moneda romana, la Epitome thesauriantiquiteCum (1553), que llegó a traducirse
al francés. De Strada, actuó durante muchos años como agente comprador de piezas
para las colecciones de los emperadores Fernando 1, Maximiliano II y Rodolfo II. Otros
coleccionistas importantes del momento, por ejemplo de monedas romanas, fueron
Adolph Occo, más arriba ya mencionado, y Thomannus. Así mismo, en la próspera
ciudad alemana de Nuremberg, se encontraban las renombradas colecciones de Cristóbal
Federico lmhof y Pablo Praun. En 1571, Alberto el Magnánimo de Baviera, fundador de
la “kunstkammer” de Munich, adquirió a Fugger su biblioteca y su gabinete de monedas.
La persona encargada de la clasificación de la colección monetaria muniquesa, fue el
holandés Samuel van Quickeiberg, autor del tratado Theatrum sapientiae <1565). Libro
éste dedicado a comentar las piezas existentes por aquél entonces en los “gabinetes de
rarezas”. Los reyes Guillermo V <1579-1597) y Maximiliano 1(1597-1651) convirtieron
el de Munich en uno de los gabinetes numismáticos más importantes y conocidos de
Europa Central (BERNHART, 1934), superando al del príncipe de Sajonia, en Dresde, o
al de los duques de Gottorp, en Kassei. Igualmente, se dice que fue en torno a este
momento cuando el príncipe Elector Joaquín ide Brandenburgo <1535-1571), fundó el
gabinete numismático de Berlín.
Siguiendo la historia que hace Julio Friedlaender <1877), conocemos la riqueza
e importancia que tenía la colección del citado Gabinete berlinés, muy favorecida gracias
al interés mostrado por el rey Federico Guillermo 1 (1640-1688), el “Gran Elector”, la
cual era descrita por sus contemporáneos como “merecedora de la visita y atención de
todos aquellos que cultivan cosas interesantes” <BABELON, E. Traité). Este gabinete
había sido enriquecido de manera importante por el antecesor de Federico en el trono,
Jorge Guillermo 1(1619-1640), además de que ya incluía en 1686 la famosa colección
del “Rhinegrave”8 Carlos Luis, el cual había reunido más de 12.000 piezas, con las que
Laurenz Berger publicó un catálogo en 1685 en Heidelberg. Hacia 1690, la colección de
Berlín contenía más de 22.000 ejemplares.
En relación con el Gran Elector de Brandenburgo las fuentes suelen mencionar a
uno de los nombres más importantes del siglo XVII en el campo de la numismática, el
suizo Ezechiel Spanheim (1629-1710>. incansable viajero, en Roma se unió al grupo de
intelectuales amigos de la Reina Cristina de Suecia, y, como ya vimos en el apartado
anterior al hablar de Francia, se movió con soltura en los círculos diplomáticos y
culturales de Paris, en donde durante doce años fue enviado especial de Federico
Guillermo 1. Hombre de profunda formación clásica y erudición, a su principal trabajo la

cargo o trtulo nobiliario, que significa “Señor de las riberas del Rhin”.

52
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS

Dissertetio de praostantie oC usu numismaCum antiquorum (1664), se la considera


justamente la obra de un maestro. Este período también tiene una especial importancia
en Austria para el crecimiento del Gabinete de Monedas de Viena que, hacia 1663,
contabilizaba ya más de 15.900 piezas <BERGMANN, 1856-63>.

La Numismática fue cultivada de una manera especial en la corte vienesa durante


el reinado José 1, hermano mayor de Carlos Vi. Por ejemplo, en 1709, el Emperador se
trajo desde la corte del príncipe de Schwarzenbergal al erudito sueco Carlos Gustavo
Heraeus (1 671-1725). Después de la muerte de su mentor en 1711, Heraeus continuó
su trabajo con Carlos VI, quién le confió la tarea de reintegrar todo su patrimonio
artístico diseminado. Heraeus no solamente organizó el gabinete de monedas de Viena,
sino que también incrementó sustancialmente sus fondos. Es así que, disfrutando del
soporte moral y financiero de un emperador inclinado a la protección y apoyo de la
numismática, Heraeus adquirió numerosos ejemplares de gran interés en muchos de sus
viajes. En 1713, se añadieron al Gabinete de Viena 1.200 piezas seleccionadas en la
colección tirolesa de Ambrás. Otra colección muy reputada durante el reinado de Carlos
Vi, fue la del gabinete de monedas del cronista del propio Emperador, Apostolo Zeno de
Venecia, cuyos ejemplares griegos y romanos pasaron en 1747 al Monasterio de San
Florián, en la alta Austria, donde permanecieron durante más de doscientos años, hasta
que esta colección fuera vendida en Viena en subasta, poco después de la II Guerra
Mundial. Así mismo, ejemplo de cómo se mantuvo el interés por la Numismática en la
corte de Viena, ya en plena época de enfrentamientos con Bonaparte, el astuto Canciller
austriaco Metternich, logró reunir una importante colección de monedas y medallas en
su castillo de Kñnigsberg (BERGMANN, 1856-63).

Mientras tanto, también en la confluencia de los siglos XVII y XVIII, el pequeño


principado de Sajonia-Gotha contaba con una colección muy importante, resultado del
interés mostrado por varios de sus príncipes. Efectivamente, Federico 11(1691-1732)
dijo haber creado este gabinete “para la reputación de nuestra antigua Casa principesca,
y para el bien del pueblo”. Como recoge Behrend Pick <1920) en su articulo “Die
Múnzkabinette”, su sucesor, Federico III, dio unas instrucciones, en 1744, al profesor
Schiaeger, conservador de la colección, que parecían definir perfectamente las obliga-
ciones de un moderno profesional de los museos, y que nos vamos a permitir ir
comentando: “El conservador (del gabinete) se supone <hay que decirlo) que debe
mostrar las colecciones de una manera cortés <se ve que sabe de qué había), sin pedir
remuneración alguna <suponemos que se refiere al público>, a todos los extranjeros que
puedan verlas provechosamente (a los de casa, estas cosas no íes suelen interesar,..>;

53
MUSEOS Y GA2INETES NUMISMATICO-MONETARIOS

se debe, asimismo, proporcionárseles los artículos que les pueda servir de ayuda (dejar
estudiar las piezas de la colección) y adelantar cualquier cosa que él sepa es Nuestra
intención y que él pudiera considerar <iniciativa personal) de interés para el público”.

En el siglo XVIII, apareció un importante grupo de autores que trataron los


problemas numismáticos de su país desde el punto de vista de los principados
individuales. Esfuerzo importante si tenemos en cuenta que Alemania, por ejemplo,
presentaba un cuadro político-geográfico verdaderamente enmarañado, con sus
numerosos principados, arzobispados, obispados, ciudades e incluso abadías, todos ellos
acuñando sus propias monedas a un mismo tiempo. La división del material numismático
por las denominaciones de las monedas vino a simplificar la tarea considerablemente,
permitiendo a menudo que estos tratamientos se extendieran geográficamente,
incluyendo denominaciones similares existentes en países de su entorno, como son los
ejemplos del Volístándigos Thaler-Cabinet de Michael Lllienthel <1735), y, en particular,
del Vollstándiges Thaler-CabineC, de David Samuel Madai (1765-1774), que incluían
prácticamente todas las monedas de plata del tamaño del Tálero alemán y los de sus
vecinos. Como resultado, aparecieron en Alemania una serie de publicaciones que
ofrecían catálogos verdaderamente completos, estructurados en categorías específicas
de monedas: por metal, denominación, tamaño, etc.
Los primeros años del siglo XVIII, vieron como se reconocía a la Numismática
como una disciplina académica en algunas universidades alemanas. Por ejemplo, y según
nos informa Herbert Koch (1944), en su trabajo publicado con motivo del 250
Aniversario de la Universidad de Halle, en 1738, el profesor Johann Heinrich Schulze
anunció la creación de un Goílogium privatum dentro de la Universidad de Halle, en
Sajonia, para instruir “tibor dio Múnzwissenschaft und dio daraus zu eríáutornden
griochischon und rómischon Altortúmern”, es decir, sobre la ciencia numismática como
fuente de información sobre las antigúedades romanas y griegas. Este curso seria
publicado más tarde <HALLE, 1766) en forma de libro.

Durante el mismo período, se publicaron en otras partes de Europa diversos


diccionarios numismáticos con el propósito de ayudar a los coleccionistas a famiiiari-
zarse con los conceptos básicos y la terminología al uso en esta ciencia. Dignos de
mención, entre otros, están el Loxicon universae rei numerieo votorum, de Johann
Christoph Rasche y editado en Leipzig, y la obra del numismático español Tomás Andrés
de Gusseme, el “Diccionario numismático general”, que fue publicado en Madrid, en seis
volúmenes, entre 1773 y 1777.

54
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

No debemos pasar por alto el interés que, en este momento, se detecta en


Alemania por dar a los coleccionistas unas directrices generales de actuación. En esta
línea, encontramos que Johann David Kñhler publicó, en 1762, pensando en los viajeros
y científicos de su época, unas notas informativas sobre los gabinetes de monedas,
bibliotecas y galerías artísticas dignas de ser visitadas (KOHLER, 1 762)~. Gaspar
Neickei(io), en Museographia... (1727), su interesante y avanzado -para su tiempo-
manual sobre museos, también intenta definir un triple objetivo en el coleccionismo de
monedas. Aconseja a los coleccionistas reunir solamente “los originales auténticos”,
evitando las copias, seleccionar sólo los ejemplares de más perfecta acuñación y
conservación, y, como último objetivo, reunir monedas y medallas de tal forma que con
ellas se pudiera narrar una historia.

Una revisión de la situación de la numismática germánica durante el siglo XVIII


quedaría incompleta si no se mencionara a dos grandes estudiosos austriacos, Joseph
Eckhel y Joseph von Mader <BERGMANN, 1856-63). Centrándonos en el primero, el
Abad Joseph Hilarius Eckhel <1737-1798), director del Gabinete Imperial de Monedas
de Viena y, al mismo tiempo, profesor universitario de arqueología clásica, dedicó la
práctica totalidad de su vida al conocimiento y descripción de la moneda de la antigñe-
dad, de la que es considerado uno de los más grandes especialistas de todos los tiempos
<FRANKE, 1959). Con este investigador y “museólogo”, comenzó una nueva era para
el estudio de la Numismática del mundo antiguo, en la que se comenzaron a aplicar
métodos científicos en el campo de la investigación. Por vez primera en la historia, se
discutieron ampliamente los elementos básicos para el estudio de la moneda griega y
romana: metales, sistemas metrológicos, organización y distribución de las cecas,
evolución e importancia de los tipos de las piezas, las monedas en relación con la
historia del arte, etc.
En esos principios -aplicados a la preparación de su principal obra, Doctrina
nummorum votorum, publicada en Viena, en ocho volúmenes, entre 1792 y 1798-, se
basa toda la ulterior organización del campo de la Numismática antigua. Por ejemplo, al
tratar la moneda griega, Eckhel adopta una disposición geográfica en lugar del agrupa-
miento alfabético que, generalmente, estaba al uso en su tiempo. Este método, que
según noticia de E. Babelon (Treité), ya había sido anteriormente someramente
defendido por el coleccionista y erudito francés Joseph Peilerin, ha sido mantenido con
pocas variaciones hasta la actualidad. Así mismo, Eckhel sistematizó el campo de la

~Anweisunq fúr Reisende. GeLehrte. Bibliothecken. Múnz-cabinette. Antipuitáten-Zimmer


Naturalien- und Kunst-Kammern u.d.m. mit Nutzen zu besehen. Francfort y Leipzig.

55

.
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

moneda romana, estableciendo una disposición básica de la secuencia cronológica de


aquellas emisiones, que, en esencia, tampoco se ha visto alterada.

EN ESPAÑA.
Como veíamos cuando tratábamos el caso francés, para Catalina de Médicis,
esposa de Enrique IV de Francia, los fines que se buscaban con la formación de una
buena colección de objetos artísticos y de monedas eran: “embellecer la residencia real,
ayudar a la educación del Príncipe, y ofrecer a los artistas contemporáneos buenos
ejemplos a imitar”. Frente a esta actitud que protagonizan a principios del siglo XVI los
promotores de algunas de las más importantes colecciones reales de monedas y
medallas europeas, la situación que presentan los reinos Hispanos es todavía muy
distinta, a pesar del importantísimo antecedente que representaba el rey Alfonso V
<1416-1 458> de Aragón, de Sicilia y de Nápoles, que había sido un verdadero hijo del
Renacimiento y leía y admiraba a los autores clásicos. Se decía de éste que coleccionaba
monedas, que guardaba en un cofre de marfil que llevaba siempre consigo en sus viajes
y campañas guerreras, porque la contemplación de estas piezas era para él un gran
estimulo, que le llevaba a imitar las virtudes de aquellos cuyas imágenes éstas
representaban.

SIGLO XVI.
En el caso de la monarquía española, el retraso en la formación de buenos
gabinetes numismáticos reales, es considerable en comparación con los de otros reinos.
Por ejemplo, en la colección artística de Juana la Loca, en Tordesillas, las “medallas”
serán una parte muy pequeña, de entre los valiosos objetos que contiene su Cámara,
deduciéndose ésto por el inventario de la misma publicado por Ferrandis <1943, págs.
175 y ss.). Se sabe, así mismo, que el rey Carlos 1 también se llevó consigo, a su retiro
del Monasterio de Yuste, una colección de monedas antiguas, que sería el principio de
la colección real española, pero aún dentro de la limitada afición por la Numismática que
hasta ahora vemos en los representantes de la corona española. Destacan en aquél
tiempo, sin embargo, las colecciones de monedas de los eruditos pertenecientes a la
nobleza y al clero. Así es como lo transmite, por ejemplo, Luis Cabrera de Córdoba
<1611), cuando en “De Historia, para entenderla y escrivirla”, nos habla de las
principales colecciones artísticas en el siglo XVI español. De algunas de éstas, nos
ocuparemos brevemente a continuación: además de la del cardenal don Francisco
Jimenez de Cisneros, que permanecería en los fondos de la Biblioteca Complutense
hasta su ingreso en los del M.A.N., en 1868, destaca -en Valencia- el caso del duque
de Calabria, con su imponente biblioteca, armería y colección de objetos preciosos

56
MUSEOS Y GABINETES NLJMISMATICO-MONETARIOS

(MARiNIS, 1952). Como el monetario se había formado en Italia antes de su regreso,


contaba con muchas medallas antiguas, la mayor parte de origen italiano, y de los temas
más variados: retratos y escenas religiosas, mitológicas e históricas.

Es de resaltar la importante figura del cardenal don Diego Hurtado de Mendoza,


con cuya personalidad se asocia el origen del coleccionismo renacentista en España. De
entre su impresionante patrimonio artístico destacaremos las esculturas greco-romanas
con retratos y divinidades, pinturas de temas mitológicos, camafeos romanos y un
importante medaliero ya ordenado y clasificado. Como ha comentado José Maria
Azcárate (1965), su colección de joyas y pequeños objetos podría ser comparada con
la de Lorenzo el Magnifico. El monetario constaba de 2.703 monedas -565 de oro- y
1141 medallas, muchas de ellas antiguas, sobresaliendo de entre todas un magnifico
medallón de Constantino. Entre las modernas, la colección ya contaba con piezas
realizadas por los más importantes artistas italianos del momento.
Así mismo, don Felipe de Guevara fue también otro importante coleccionista de
pintura y piezas numismáticas en aquél momento. Confirmado por don Antonio Agustín
(1587>, que cuando se refiere a la colección Guevara dice: “que era la más escogida y
diversa de las existentes hasta el momento”. Parece ser que, además de buen coleccio-
nista, también escribió sobre numismática como muchos de sus compañeros contempo-
ráneos de afición, aunque lamentablemente no nos ha llegado ninguno de sus escritos
<ALLENDE-SALAZAR, 1925).

Ya en la segunda mitad del siglo XVI, la figura que más se destaca en el


panorama español es la de Felipe II, al estar en plena formación el medallero de la
biblioteca escurialense10, para el que manda comprar, o recibe en donación, varias
colecciones completas. En el inventario de 1539, dentro de apartado “Plata de piegas
pequeñas y brujerias con que huelga su alteza”, aparecen descritas las medallas,
centradas éstas en los temas mitológicos, que, en 1559, son de nuevo citadas11. Las
colecciones de Pedro Ponce de León, Arias Montano y la del famoso estudioso
numismata Antonio Agustín, pasaron al gabinete del rey.

Desde el punto de vista científico, sobresale en este siglo la figura de fray


Antonio de Agustín, obispo de Lérida, que está considerado, ya desde el XIX, como el

10 Para más datos sobre esta colección ver: ZARCO CUEVAS, 1930; GARCíA DE LA FUENTE, 1935;
y VILLEGAS, 1963.

~‘ A.G.S., C. y SR., legajo 36, fol. 7. cg. 247. También Vid: El Testamento de carlos y. 1982. Madrid.

57
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS

padre de la Numismática y de los numismáticos españoles (RiVERO, 1945). Su fama se


debe, fundamentalmente, a la obra Diálogos de medallas, inscr,»ciones y otras
antigaedades, publicada por Felipe Mey en Tarragona (1587), y traducida unos pocos
años más tarde al italiano como 1 discorsideiS. Don Antonio Agostini sopra la medaglie
etaltre anticaglie (1592). La colección de fray Antonio constaba de monedas, medallas
y utillaje de amonedación, junto a objetos de carácter arqueológico -especialmente
estatuilias-, y éste había sido capaz de formarla adquiriendo las piezas de otros
coleccionistas célebres del pasado -p.ej. la colección de Arias Montanoo contemporá-
neos, así como gracias a donaciones recibidas -por ejemplo la colección del ya citado
don Diego Hurtado de Mendoza-. De cualquier modo, su gabinete numismático alcanzó
a tener la suficiente importancia y fama como para que el propio Rey se fijara en éiia,
así como la mayoría de los estudiosos decimonónicos.
Desde el punto de vista conceptual y metodológico, Agustín presenta ya un
carácter plenamente “culto y erudito” <MORAN y CHECA, 1985)12 en sus “Diálo-
gos...”, detallando los criterios que conformaban un coleccionista y estudioso
“anticuario”, y la necesidad de su existencia y mecenazgo: “Yo he visto muchas
personas deleitarse de tener muchas antiguallas y gastar en comprarías muchos reales
y entender poco deilas, pero seguiase cierto provecho de su curiosidad, que los hombres
doctos hallaban en aquellas casas recogidas muchas medallas y antiguallas las cuales
ellos no pudieran juntar por su pobreza” <AGUSTíN, 1587).

En aquella España imperial, los nobles coleccionistas actuaban, más bien, con una
cierta apatía hacia la Numismática, mientras que otros personajes, por lo general
vinculados al clero, ponían similar entusiasmo al ejercido por aquél entonces en el resto
de Europa. Valgan como ilustración, de unos y otros, los ejemplos descritos por Morán
y Checa (1985): el conde de Benavente, don Alonso de Pimentel, por el escaso número
de medallas de oro que tenía en su rico patrimonio artístico; mientras que Fernando
Enríquez de Rivera, en cambio, se dedicó a la investigación de su colección de
antigoedades y monedas, considerando que las colecciones debían tener un cierto
aspecto social, aunque restringido a los estudiosos. También citamos el que fuera obispo
de Plasencia, don Pedro Ponce de León, del que coleccionó piezas romanas de cónsules
y emperadores, no en cantidad, pero si de un magnifico estado de conservación o bella
factura. igualmente, nos encontramos con el que fuera un buen amigo de Antonio
Agustín, el sevillano Argote de Molina, que poseía un “museo” en el que guardaba
monedas, medallas y antigúedades en general, además de contar con la correspondiente

12 En las pág. 139 y ss., hacen un estudio interesante sobre este tipo de coleccionismo.

58
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS

biblioteca, galería de retratos -fácil viviendo en una Sevilla con las ruinas de itálica a la
mano- y armería. Sus fondos numismáticos constaban de medallas de plomo, 2.121
monedas y medallas de bronce y 65 de latón (LLEO, 1971: 65>.

SIGLO XVII.
A pesar del interés que Felipe II mostró por la biblioteca de El Escorial y, muy
especialmente, por su monetario, el “ánimo” de la monarquía española hacia las
“medallas” siguió siendo de cierta apatía. Tanto el rey Felipe III como Felipe IV se
centrarán, al igual que sus antecesores, en su pasión coleccionista dentro de las artes
plásticas -lienzos de primera categoría, calidad y de ámbito internacional-, así como
tapices, armas, relojes, instrumentos científicos y rarezas para decorar los palacios
reales de nueva creación, o redecorar los alcázares ya existentes. Espíritu recolector por
otra parte extraordinario, para comprobarlo sólo hay que visitar hoy el Museo del Prado
o cualquier palacio, Real Sitio o fundación real (p.ej. Las Descalzas Reales de Madrid>.

Como resultado directo de este desinterés numismático de nuestros soberanos


del XVII, se constata la falta de calidad artística y técnica de la moneda circulante en
España y América -no así la de las posesiones europeas, por una evidente influencia
técnico-artística de sus vecinos-, así como la escasa producción de medallas conmemo-
rativas que se realizó en aquél periodo; frente a, por ejemplo, un Luis XIV de Francia,
que, además de la calidad y belleza que impuso a sus medallas, gracias a éstas y a su
difusión, “ganó” más batallas sobre el cospel, que en la realidad. Luis sabia perfecta-
mente que, con el tiempo... ¿Quién se acuerda del auténtico vencedor? Finalmente,
Carlos II, último representante de la Casa de Austria en España, tampoco aportará nada
importante al Monetario Real, al centrarse, básicamente, en actividades como la
remodelación decorativa de lo hecho por sus predecesores -siguiendo ya el gusto
barroco-, y adquiriendo pintura y piezas de artes decorativas. Así quedarán de lado, por
un tiempo, las colecciones de medallas, monedas y otras antigúedades, incluida la
escultura.

Mientras tanto, en el período de transición hacia el siglo XVIII, los grandes


coleccionistas de la nobleza imitarán el desinterés por la Numismática que desde la corte
era difundido, con lo que los monetarios y gabinetes continuarán dormitando esperando
mejores tiempos. Tendrán que ser los eruditos y estudiosos de la arqueología, por lo
tanto, los que desarrollen la labor coleccionista. Sin duda, la figura más interesante del

59
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS

momento será la del oscense D. Vincencio Juan de Lastanosa y Bariz de Vera (1607-
84)13. Ricardo del Arco (1953) enumera la importante colección que tenía Lastanosa:
44 medallas de bronce y plomo, 4.895 monedas de oro griegas y romanas -de forma
revuelta-, 5.700 de plata prerromanas, 603 denarios romanos, 2.000 camafeos, etc.
Además de la parte numismática, su rico patrimonio incluía pinturas, tapices, esculturas
y arqueología variada, aunque gran parte de las obras del museo se perdieron a su
muerte en 1788. Su museo pasó a Joseph Cabrero de Huesca, que, a fin de perpetuarlo
en beneficio del público, lo depositó en la Biblioteca de la Merced de Huesca en 1797”.
Al mismo tiempo, Lastanosa, además de un importante coleccionista fue un
fructífero escritor numismático, se pueden destacar: “Las tres cosas singulares que Cieno
la casa de Las Canosa este año de 1639” (1639); “Museo deles medallas desconocidas
de España” <Huesca, 1645); y, el conocido “Tratado de la monoda jaquesa”, impreso
en Zaragoza en 1681. Parece comprobado que su biblioteca era generosa en número de
volúmenes y calidad de los mismos, como se atestigua en el “Catálogo manuscrito de
la biblioteca do Lastanose” (1769), que vio la luz en Zaragoza, en la imprenta de J.
Monje.

Otras colecciones numismáticas de interés del siglo XVII son: la del conde de
Guimerá, D. Francisco Ximénez de Urrea y González de Munébrega, con 6.000 medallas;
la de Juan de Espina <CATURLA, 1969)14; la del duque de Arcos; y, la del doctor
Strany, que, según todos los indicios, tuvo una imponente colección que terminaría por
dispersarse <MARTíNEZ, 1925). También el duque de Villahermosa, don Martin Gurrea
y Aragón, es un buen ejemplo de importante colección de antigoedades, de entre las que
sobresalían las monedas y medallas de la antigúedad, además de estatuas clásicas
compradas en Italia y el fruto de excavaciones en toda España (MELIDA, 1902). Para
finalizar con éstos, mayoritariamente aragoneses, citaremos a Juan Francisco Andrés
de Uztarroz, que en la correspondencia mantenida con Lastanosa, desvela algunos datos
sobre la composición de su colección (RICARDO DEL ARCO, 1953). El importante
numísmata del diecinueve Antonio Delgado (reimpr. 1971), demuestra tener en gran
estima a dos de los estudiosos de las monedas autónomas de España de ese periodo;
Jerónimo de Zurita, marqués de Aula de Estepa y al propio Lastanosa. Este, refiriéndose
al monetario del último, resalta el gran acierto del maestro en un tema tan importante

13 BOREL, Pierre. 1868; CHAPPuZEAu, Samuel. 1667:370-371; y DELGADO Y HERNANDEZ, Antonio.


Reimp. 1971.

14 ‘Documentos en torno a D. Juan de Espina, raro coleccionista madrileño. El testamento de 1624”.


En A.E. 1 968-69, págs. 5-8.

60
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETÁRIOS

como son las referencias arqueológicas o procedencia, no siempre conseguido en


nuestro siglo XX con plena eficacia. Delgado dice: “en el cual no hizo más que describir
someramente las monedas, indicando el punto donde habían sido halladas, circunstancia
muy importante, desatendida hasta ahora por los colectores”.

SIGLO XVIII.
Con el inicio del XVIII, además de una guerra de implicaciones internacionales por
la sucesión al trono español, comenzaron a llegar y a difundirse nuevas influencias
técnicas y culturales -poco a poco, no olvidemos que hablamos de España-, especial-
mente a partir del afianzamiento definitivo de la nueva dinastía borbónica, en contacto
directo con la Francia de “las luces”. La Numismática hispana tampoco quedará atrás,
y nuevos campos de investigación y de metodología enciclopédicos impregnarán los
estudios de nuestros especialistas, apareciendo en muchos casos multitud de tratados
sobre piezas de ámbito nacional. A modo de ejemplo, los estudiosos siguen el concepto
de la numismática como “I’archeologio de la monnale métalíique”, con un concepto claro
de la implícita conexión entre la Numismática y la Economía (GELDER, 1953>. Es el
caso, por ejemplo, del Padre E. Fiórez (GARCíA DE LA FUENTE, 1936) en su obra, ya
anteriormente citada, “Medallas de las colonias , trabajo utilizado constantemente
como libro de referencia durante todo el XIX, dentro y fuera de nuestro país. Este será
utilizado para catálogos de colecciones -particulares o públicas- que registran sus piezas
tomándolo como referencia. Un ejemplo es el inventario de ingreso en el Museo
Arqueológico Nacional de la Colección Rubio, en 1858 <Arch. MAN, leg. 15-7.>.
Ya vimos, al tratar el resto de los países, que en este momento se produce un
gran interés divulgativo y son publicados los llamados “Diccionarios”, con el fin de
ayudar a los coleccionistas a familiarizarse con los conceptos y términos básicos de la
ciencia. Es el caso de la obra -con marcado carácter pedagógico- de nuestro numísmata
Tomás Andrés de Gusseme (1773-77>, con su, también ya citado, “Diccionario
numismático General . Acudimos por un momento a las fuentes literarias del siglo
XIX, en este caso a Zóbel de Zangroniz, ya que en una carta suya al ingeniero Fernando
Bernáidez15, comenta el ambiente coleccionista del XVIII: “En la misma época debió
haber mucha afición numismática en la Península, como lo prueba la publicación de
Fiórez, que fue causa o efecto de dicha efervescencia”. Se puede asociar dicha
ebullición a la dispersión de algunas de las más importantes colecciones del momento,
con lo que ponen en circulación numerosas piezas susceptibles de ser de nuevo
recolectadas.

‘~ Memorial Numismático Esnañol, tomo III, pág. 248-251.

61
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS

Esta situación es detectada y reflejada también por los viajeros extranjeros que
visitan nuestro país a finales de siglo, ya que se da una cierta apatía entre los antiguos
coleccionistas, que quieren vender sus fondos inundando el mercado, mientras que los
nuevos coleccionistas de principios del XIX no podrán asumir toda esa avalancha de
piezas. Será el momento en que museos y coleccionistas extranjeros compren abundan-
temente en España. A finales de siglo serán habituales las almonedas de patrimonios y
testamentarias, es decir, la venta de antigúedades -entre las que se cuentan las
monedas- en las ferias, rastros, baratillos y tenderetes al aire libre, de Madrid, Sevilla,
Valencia, etc.

Al igual que en el Renacimiento italiano se buscará, en ocasiones, el completar


a cualquier precio las series de retratos romanos, en nuestro siglo XVIII los ejemplares
falsos pasarán a ser un elemento característico del mismo, como denuncia Antonio
Vives (1926): “La gran cantidad de monedas falsas [...] darán una idea de la extensión
de esta industria fraudulenta [...j especialmente en la región sevillana, apenas se
formaran colecciones que no contuvieran varias piezas con leyendas refrescadas, sin
que esto produjera mal efecto a sus poseedores”. Es interesante destacar la última
frase, porque centra bastante en un aspecto esencial de la actividad numismática en el
XVIII español: la dicotomía, casi absoluta, entre la investigación -los estudiosos y
eruditos- y los coleccionistas; mientras que en otras partes de Europa la ciencia de la
numismática irá unida de una manera importante a los coleccionistas hasta principios
del XX.
Siguiendo con el tema de las piezas fraudulentas, también Antonio Delgado
<1971) en el XIX, se refiere a esa costumbre de forma categórica: “...hay todavía
muchos ejemplares en los gabinetes que hemos consultado, y que provienen del siglo
anterior, que fue cuando más se ejerció esta industria fraudulenta [~..] a estos personajes
<coleccionistas> llevaban los falsificadores dichas piezas, estimulados por el lucro, pues
hay noticias de que retribuían bien las llamadas novedades, y con detrimento de la
buena fe, se alteraba la serie numismática Española”. Si hay piezas que se manipulan
o falsifican, es porque sin duda había un mercado ávido de novedades, al darse entre
los aficionados una búsqueda casi obsesiva por el ejemplar desconocido o inédito. Los
motivos podían ser variados: el gusto por la posesión de “rarezas”, el comienzo de la
investigación sistemática, la “necesidad” de clasificarlo todo y la “crisis” que provocaría
en el estudioso la existencia de un dato desconocido, el poder mostrar algo único, con
cierta morbosidad, en el circulo de los aficionados, etc.

62
MUSEOS Y GÁBINETES NUMISMATICO-MONETÁRiOS

Con respecto a los gabinetes y colecciones más importantes del periodo, y a


quiénes eran sus propietarios e impulsores, Delgado (1971> informa que: “estuvo en
boga en aquel tiempo el estudio de la numismática y coleccionaron monedas, no solo
el Serenísimo Sr. infante D. Gabriel, sino muchos grandes y títulos del Reino,
comerciantes y ricos capitalistas”. Dentro del primer grupo, el de la familia real,
recordemos que, en 1712, el rey Felipe V (1700-1746> manda crear el Gabinete de
Medallas de la Biblioteca Real, al que se transfieren las colecciones de monedas
propiedad de la Corona y existentes en el Real Alcázar, además de que sus fondos serán
incrementados con varias donaciones y adquisiciones, por lo que hacia 1716 los mismos
se evaluaron en 20.000 ejemplares (ALFARO, 1993). Esta cifra se irá incrementando
posteriormente, de forma sustancial, por medio de las adquisiciones realizadas gracias
a la iniciativa personal de Fernando VI (1759-1788> y, muy especialmente, de Carlos lii
<1759-1788>, quién se trajo consigo un elegido número de antigúedades (muchas
procedentes de las excavaciones por él promovidas en Pompeya y Herculano> cuando
se mudó desde la corte de Nápoles a la de Madrid; en 1787, el Rey hará donación de
monedas encontradas en aquellas ciudades romanas. Como ya se verá, la Colección Real
seria trasladada años más tarde desde la Biblioteca de Palacio -“Nacional”, a partir de
1836- al nuevo Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Otra colección institucional
importante, en el Madrid dieciochesco, es la de la Real Academia de la Historia, que
había sido reunida a partir de la fundación de la misma.
En cualquier caso, el ejemplo más interesante dentro de la familia real, a titulo
privado, es el del infante don Gabriel Antonio (1752-1788>, dei que se tienen numerosos
datos, aunque algo reiterativos y confusos. Acudiendo de nuevo a la bibliografía
decimonónica, encontramos en Vives (1926) este párrafo: “El infante de Borbón, gran
coleccionista, que trajo de Italia una numerosa serie de monedas romanas de oro, plata
y bronce, y que al trasiadarse a España comienza con la serie de moneda Hispánica”.
No se sabe a que se debe el cambio: ¿Dificultad de conseguir aquí las piezas romanas
coleccionadas hasta entonces?, ¿Mayor facilidad -y menor precio- para conseguir las
hispánicas? En cualquier caso Vives (1926> confirma uno de los extremos, al decir que
se pone en relación con coleccionistas andaluces como Mosti, de Sevilla, otros en Cádiz
-“donde hay una acentuada afición a las monedas, especialmente locales, que se han
encontrado en grandes colecciones”-, etc. “Entre los grandes coleccionistas vemos
figurar al infante don Gabriel Antonio (1752-1788> a quien unos quisieron servir y otros
engañar”. Se ve confirmada la impresión que ya se tenía en el XVII, y en especial en el
XIX, de que Andalucía era tierra abonada para el coleccionismo numismático, tal vez por
su riqueza en yacimientos arqueológicos y su rica y mezclada tradición cultural.

63
MUSEOS Y GÁ2INETES NUMISMÁTiCO-MONETARIOS

Años después de su muerte, la colección del Infante será adquirida para su


incorporación al Gabinete Real en tiempos de Carlos IV, en 1793; la misma contenía
antigoedades, monedas y medallas, y se pagaron por todo el lote 300.000 reales de
vellón. Esta incorporación estaba constituida, fundamentalmente, por cinco monetarios
correspondientes a las colecciones que pertenecieron a Livino Leirens -canónigo de
Sevilla o Cádiz-, Antonio José de Mosti -vecino de Cádiz-, a Bernardo Estrada -Comisario
de guerra-, y al comendador portugués Vaenas (ALFARO, 1993 y 1994>. Intervino en
la catalogación de la misma fray Enrique Flórez, haciéndose unos inventarios que
seguían un orden histórico, y, dentro de éste, alfabético por cecas. Las referencias, por
supuesto, son al libro del propio padre Fiórez, que como ya se ha dicho, era el punto de
referencia obligado y constante para todas las colecciones y estudiosos de la época.
De entre el grupo de la nobleza también podemos citar al conde de Bruna, de
Sevilla, cuya importante colección llegará a ser más conocida por habérsela vendido al
cónsul de Inglaterra en aquella ciudad, Mr. Mark, y porque, finalmente, terminará en los
fondos del gabinete del Museo Británico, como nos informa George C. Milles (1952)16.
El marqués de Valdeflores, don Luis José Velázquez, residente en Málaga, y que por lo
que se cuenta de él fue una persona muy compieta: “Coleccionista, Comisionado oficial
durante un tiempo para un viaje arqueológico por España (1761-52>, excavador,
numísmata, en conexión con Fiórez pero también con otros estudiosos andaluces como
Gusseme” (WULFF, 1992>.

Una figura importantísima de la segunda mitad de siglo será la de don Tomás


Francisco Prieto, Grabador General de las casas de moneda de Carlos III y Director de
Estudios -en la disciplina de grabado en hueco- de la Real Academia de Bellas Artes de
San Fernando, desde su creación. Prieto, artista e intelectual comprometido con el
movimiento ilustrado, además de trabajar desde 1747 <como Grabador principal) en la
realización de los troqueles de la Casa de la Moneda de Madrid, fue ejecutor material de
la reforma tecnológica y artística que, inspirada e impulsada desde la Corona, tuvo como
objetivo dar, a través de una moneda bella y de calidad, la imagen de una nación
próspera, ilustrada y técnicamente avanzada (FERIA y otros, 1988>.
La poca calidad técnica y estética de la moneda española de principios del XVIII,
y la falta de suficientes técnicos cualificados en las cecas de España e Indias, que será

16 Colección vendida el 27 de noviembre de 1848 en Londres. Referencia: SOTHEBY’S. Mr. Mark’s


collection. included oart of that formed bv count Bruna of Seville. De la misma dice Milles: “The Britisli
Museurn acquired Visigothic coins in the mid-1.9th century: e.g., Sotheby’s 1848 (WA.A. White sale),
accesgion (incorporada a los fondos en) 1849, and Sotheby’s, 1880, accession in the same year. Wliite,
incidentally, liad bought from ihe collection of “Mr Mark, many years resident in Spain as Her Majesty’s
Consul’.

64
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS

la principal preocupación en las décadas siguientes, dará pie a la creación primero de la


Escuela de Grabado en 1771, y luego, en 1804, al Departamento del Grabado. A finales
de los años sesenta y principios de los setenta, Prieto, ya Grabador General de las Casas
de Moneda de Su Majestad desde 1761, organizó un equipo de grabadores para trabajar
en la renovación de la moneda de ambas orillas del Atlántico. No se trataba de una
escuela de formación elemental, sino de una escuela más bien en el sentido artístico del
término. Este importante grabador, académico y docente, protagonizará toda una
“revolución” en el arte medallístico y acuñador español, basada ésta en el profundo
conocimiento que poseía de la obra de los clásicos y del realizado por sus contemporá-
neos europeos: información que le era proporcionada a través de sus contactos con el
exterior y por su importante y compieta biblioteca’7 (con los títulos más importantes
de la época sobre numismática, arte, grabado, técnica, etc.), y por su colección de
monedas, medallas, troqueles, grabados, camafeos, modelos, etc.. A su muerte, en
1782, el Rey manda que le sean comprados a su viuda todos esos importantes fondos,
y que, asimismo, sean estos incorporados al patrimonio artístico y numismático de la
Casa de la Moneda, para que sirvieran de modelo y ejemplo a las futuras generaciones
de artistas. Con el legado Prieto, la Casa de la Moneda se convertirá en un importante
centro para el estudio de la Numismática y del arte del grabado en hueco y calcográfico,
además de dotarse de un importante monetario, origen del actual Museo.

Entre los eruditos, que como era bastante habitual también eran coleccionistas,
pondremos de ejemplo a fray Jaime Pascual, canónigo premostratense del Real Monaste-
rio de N0
5S de Belipuig de la Avellanas, en Balaguer, y autor del importante tratado

SacraeAntiquitatis Gatalonie Monumen Ca. De sus 12 volúmenes se decía en la “Gaceta


de Madrid”, dei 2 de abril de 1805: “Todas estas obras, si algún día logran la luz
pública, manifestarán a los amantes de las antigUedades el infatigable celo y erudición
de su autor y confirmarán cuán justamente ha sido ahora sentida su muerte por el
público ilustrado . Así mismo, de su colección numismática, que la guardaba en tres
monetarios, se decía: “Uno, de 60 cajones, con monedas de caracteres turdetanos, y
25 cajones de series romanas imperiales. Otro, con monedas de la República Romana.
Y un tercero, con monedas de oro y plata y condales catalanas de Ausonia, Besalú,
Rugel, etc”. Se conoce, asimismo, la colección de D. Pedro José de Estrada, al haber
sido relacionados sus fondos al ingresar en los de la Biblioteca Real en 1787. Esta
colección fue adquirida por 36.000 reales de vellón, y constaba de 589 monedas de las

17 Sobre su importante legado y, muy especialmente, la biblioteca de Prieto, se puede consultar el


catálogo de la exposición que sobre la misma se celebró en el Museo Casa de la Moneda, bajo el título de
“Del Rey. Libros de un grabador del XVIII”, Madrid, 1991.

65
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARiOS

cecas de Ebusus y Gadir; también tenía 27 monedas imperiales de oro18. De algunas


otras importantes colecciones sólo tenemos vagas referencias, como tal es el caso
siguiente: “Copió <Fiórez) esta moneda de un dibujo que le facilitó el Sr. Marqués de la
Cañada, como existente en la rica colección que poseía” (DELGADO, 1971). Fernando
Wuiff <1992) ahonda en el tema desde un punto de vista historiográfico: “Seguimos
encontrando una pléyade de coleccionistas, como P. Leonardo de Viliacebailos en
Córdoba, de cuya colección nos habían Ponz, Fiórez, Pérez Bayer y otros; O’Crowley en
Cádiz, y otros muchos que vemos en los citados o en Masdeu, Vaidefiores o Ceán
Bermúdez. Tampoco falta la exposición pública como la que plantea Bruna y Ahumada
en el Alcázar de Sevilla. Un movimiento así sólo se encuentra paralelo en el Levante”.

Los datos sobre este período existentes en el Archivo del Museo Arqueológico
Nacional son numerosos, pero habitualmente sesgados e incompletos: son la punta del
ovillo de colecciones que habría que investigar: Colección del Abad de Orieans de
Rotheiin, adquirida en 1746 y muy importante, etc.19. En cualquier caso, es posible
percibir la importancia que se le da en la segunda mitad del XVIII a realizar el catálogo
de las colecciones, y si éstos no se llegan a publicar, se guardarán cuidadosamente los
manuscritos, pasando a ser objeto de colección en el siglo XIX. También es de destacar
en la España del XVIII la presencia de importantes gabinetes numismáticos en manos
extranjeras -p.ej. el ya citado Mr. Mark-, pero dado que la residencia en nuestro país de
sus propietarios, en la mayoría de los casos, era sólo temporal -y por la falta de
existencia de una legislación específica que impidiera su exportación casi todas estas
colecciones terminaron en los fondos de museos extranjeros, ya especialmente en el
siglo XIX. Cuando se da algún caso en el que éstas permanecerán definitivamente en
nuestro país, como es el de la colección ya citada del anticuario radicado en Cádiz, don
Pedro Alonso O’Crowiey, nos dejará la descripción de las mismas en un catálogo
redactado por él mismo¿u. Gracias a este trabajo, hoy sabemos que constaba de ocho
series, siguiendo las normas tradicionales de catalogación: “monedas griegas, de
colonias y municipios de Hispania, familias romanas o consulares, imperiales, godas,
castellanas y medallas de juras, papas, reyes, repúblicas varias y varones ilustres”.

~ Monetario que fue de D. Pedro José de Estrada que en gloria esté compuesto de barias monedas y

otras diferentes cosas más particulares y son en la forma siguiente. En Archivo del MAN, Leg. 10, exp. 8-
11.

19 En el Archivo del MAN., leg. 19, n0 3-6.

20 o’cRowLEY, Pedro Alonso. 1794. Musaei O’Croulianei comDendiaria descriptio: o catálogo de las
medallas, camafeos, monumentos antiguos, etc. de.... Madrid.

66
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS

SIGLO XIX.
iniciaremos el relato sobre el siglo XIX con el recuerdo del irreparable saqueo al
que fue sometido por las tropas de ocupación francesas uno de los más importantes
monetarios de nuestra historia, el del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Algunas
de las piezas más importantes del actual Gabinete de Medallas de París, provienen de
aquél lugar y circunstancias <VILLEGAS, 1963). En cualquier caso, llegados a esta
centuria, comprobamos que en España, a diferencia de en otros países europeos, las
donaciones o legados a museos o instituciones públicas son muy escasos, seguramente
debido a que éstos eran la mayoría de propiedad real -o se confundían con ella- hasta
muy avanzado el siglo XIX <ACOSTA, 1986>.
Una segunda causa podría buscarse en el temor y prevención de los particulares
hacia todo lo que fuera “oficial”, dado el anómalo ambiente creado por la política de
continuas expropiaciones21 y desamortizaciones que se realizaron a lo largo del
siglo22, constituyendo ésta general reticencia lo que podríamos calificar de posición
defensiva, más que revanchista. Como tercera explicación podemos marcar la creación -

casi artificial- de los museos por parte del Estado, frente a las fundaciones de muchos
de éstos surgidos de la iniciativa privada en el ámbito anglosajón. Todo ello acarrea que
no se cimentara la tradición de la donación de colecciones a los museos por parte de los
particulares españoles.
Las piezas más valiosas y de pequeño formato, como las monedas de oro, y que
fueran salvadas por sus propietarios tras las desamortizaciones, deberán ser vendidas
en muchos casos para que su propietario pueda subsistir. Estas pasarán, generalmente
a manos de prestamistas, marchantes o rentistas, que se las ofrecerán a coleccionistas
y al Estado. Suelen ser piezas sueltas, ya que tampoco este último tiene suficiente
liquidez como para comprar de golpe importantes colecciones, cuya adquisición exigiría
un gran desembolso.

GABINETES Y MUSEOS.
Creados muchos de los museos actuales en el segundo tercio de siglo, gracias
a la implantación de las Juntas Provinciales de Monumentos, aquellos hicieron una labor

21 Por ejemplo, en un informe de 1846 del Museo Arqueológico Nacional, se cita que “en los cajones
de la mesa del mostrador del Museo están las monedas y medallas del secuestro de los bienes del Infante
D. Sebastian de Braganza, que tuvo lugar el 15 de junio de 1838 por motivos políticos, entre los que se
reseñan 9 monedas de oro, que parece ser le son devueltas el 5 de diciembre de 1859”, <ALFARO, 1993:
35)-

22 En 1 870, se publica en Madrid el “Catálogo de los compradores tras la Desamortización”.

67
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS

ingente de catalogación, selección y ubicación23 del patrimonio mueble. No será hasta


bien entrado el siglo, cuando un apartado de la Ley Moyano de 1857, que trataba de la
instrucción pública, se ocupe de la protección del patrimonio histórico artístico a través
de las atribuciones que se otorgaron a la Real Academia de Bellas Artes de San
Fernando de vigilancia y proteccción del patrimonio mueble e inmueble, a través de las
Comisiones, tanto Central como Provinciales, de monumentos, siendo la primera vez que
las colecciones muebles, y sobre todo las inmuebles, eran legalmente tratadas como
bienes suceptibies del disfrute público y protección legalmente regulada por la
Administración del Estado.
Es importante que recordemos que no es hasta que se elabora en Cádiz la primera
Constitución, cuando los bienes propiedad de la Corona -algunos de los cuales eran de
disfrute público como el Museo del Prado, o la Biblioteca Nacional o el Gabinete de
Historia Natural- pasen a ser propiedad del Estado, al definirse éste como una persona
jurídica distinta a la del Rey y la institución de la Corona. Hay que recordar, asimismo,
que, poco después, las sucesivas tres desamortizaciones estatalizarían algunos bienes
eclesiásticos y privados de interés artístico o histórico (CABELLO, 1988).
No siempre las incorporaciones realizadas podían ser de las piezas más
importantes, ya que en muchos casos eran donaciones de instituciones; por ejemplo,
en 1870 se enumeran algunas de las donaciones recibidas en el M.A.N. de Madrid por
parte de organismos oficiales como las comisiones de monumentos de las provincias de
Zaragoza, Huesca, el Ayuntamiento de Huesca, el Gobernador Civil de Zaragoza,
etc.24. Además, y a causa de la situación política y económica de España a lo largo de
la centuria, cuando el gobierno compra, aunque le es más fácil el confiscar, lo hace
imponiendo sus condiciones y pagando muy por debajo de su precio de mercado, por
lo que se hace habitual que no le ofrezcan piezas o que sean exportadas al no llegar a
un acuerdo.
No obstante, aquellos coleccionistas sin problemas económicos o de una gran
significación social, suelen hacer donación de las colecciones a su muerte; encontrándo-
se algunos casos de éstos25, cuya “buena acción” pueda ser explicada porque hayan
sido motivados, tal vez, por la creciente difusión de las investigaciones de los estudio-

22 A modo de ejemplo: COMISION DE BARCELONA. 1877. catálogo que las Comisión de Monumentos
Históricos y artísticos de la Provincia de Barcelona.... Barcelona; y GARIN ORTIZ DE ZARANCA, F. 1923.
Recuperación y coleccionismo artístico durante el dominio francés y la Desamortización en valencia
Madrid. (Ed. 1961.>

24 SAVIRON y ESTEBAN. 1870. Adquisiciones del Museo Arqueológico Nacional en 1870. Madrid.

25 NAVASCuES, P. 1983. un Palacio Romántico. Madrid. 1846-1 858. Madrid.

68

.
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTiCO-MONETARIOS

sos, o por las cada vez más habituales conferencias, así como por la extensa labor de
concienciación realizada a nivel popular por los artículos en gacetas o revistas
burguesas, y que van penetrando en la sensibilidad de los ciudadanos más receptivos
por su educación. De entre las colecciones y gabinetes numismáticos (institucionales)
más importantes, existentes en la España decimonónica, destacaremos los siguientes:

REAL ACADEMIA DELA HISTORIA.


Ya vimos como se creó en el XVIII, pero su importancia e interés se debe,
fundamentalmente, a las donaciones, legados y estudios de sus académicos del XIX.
Hay varias referencias que lo confirman, como por ejemplo, la donación realizada por el
académico de la misma don Antonino Benavides, cuyas piezas fueron estudiadas por
Antonio Delgado (1850) en su “Nota de las cuarenta y seis monedas de plata donadas
para el Museo de la Real Academia de la Historia, por su individuo de número el Excmo.
Sr. D. Antonio Benavides”.

MUSEO ARQUEOLOGICO NACIONAL.


Cuya evolución histórica ha sido dada a conocer por su actual Conservadora-
Jefe, Dña. Carmen Alfaro Asins (1993), al hacer un recuento de los fondos de monedas
de oro -existentes y desaparecidos- en el monetario del M.A.N.. El Gabinete de la Real
Biblioteca, que desde 1836 pasara a denominarse “Nacional”, se escindirá de la misma
en 1867, al ser incorporado junto con el resto de las colecciones arqueológicas de la
Biblioteca, la Escuela Superior de Diplomática y el Museo de Ciencias Naturales, a los
fondos de la nueva institución museistica creada ese año, y encargada de recoger todo
ese patrimonio mueble de la Nación.
Por las pesquisas de la Dra. Alfaro sabemos que, a finales de siglo XIX, el Museo
Arqueológico comprará piezas en alto número a particulares, tanto españoles como
extranjeros. Por ejemplo, en 1874 la colección del marqués de Salamanca y “En 1887
se adquiere la colección de antigúedades de Monseñor Taggiasco de Roma, unas 3.724
piezas”. El M.A.N. haría una gran labor de recolección y compra de piezas monetarias
y medailísticas en los años posteriores, continuando esta política hasta bien entrado el
siglo XX26. Con respecto a la adquisición de la colección Vives, por ejemplo, tenemos
datos muy concretos y completos, constando la misma de 4.232 piezas griegas y
romanas, lo que supone un importante incremento en estos períodos para los fondos.
Esta será ofrecida al MAN en octubre de 1891, siendo tasada, por los estudiosos

26 MUSEO ARQUEOLOGICO NACIONAL. 1871. Adquisiciones en 1871. Madrid; e iDEM. 1931. Adquisi-ET1 w506 12
ciones en 1931. Madrid. Otra donación más moderna es la de D. Bernardo cuadrillero, en 1939, Arch.
MAN, Exp. 1939/26.

69
MUSEOS Y GABINETES NUMiSMÁTiCO-MONETARIOS

Nicolás González y Manuel Gil, en 3.880 pesetas27. En 1895, se inaugurará el edificio


de su actual ubicación, en el ala con fachada a la calle de Serrano del Palacio de
Archivos, Bibliotecas y Museos.

Dei mismo modo, y en relación al incremento posterior de los fondos del


monetario, Savirón (1870) nombra a varios donantes particulares -como Gil y Gil-,
además de las compras que se habían efectuado en aquél momento. A principios del
XX, ya se habrán convertido en algo habitual las donaciones de particulares a este
Gabinete, como son las de los Sres. Guijarro, Ruiz, Gálvez, Botet, Calvo, Campaner,
Codera, Ezpeleta, Gayangos, García Caballero, Gil y Flores, Heiss, Rada, Rico, Sebastián
Castellanos, Sentenach, Vidal Quadras, Vives, etc. Nombres que aparecen, ya sea entre
los de donantes o como origen de los ponderales monetarios que existían en los fondos
del Arqueológico en 1 93428~

GABINETE NUMISMA TIGO DE GA TAL UÑA.


Esta colección pública, la más importante de Cataluña y una de las más relevan-
tes del país, aunque no se creará con tal denominación hasta 1932, también recibió
legados y donaciones de destacados coleccionistas del XIX, en las instituciones que le
sirven de antecedentes. Empezando por la de don José Saiat, el autor del “Tratado do
las monedas labradas en el Principado de Catalunya” <Barcelona, 1818), quién en 1830,
cedía su colección a la Junta de Comercio de la Ciudad Condal, que, a su vez, terminará
por depositaria en el Museo de Antigúedades de la misma, en 1881.
Otro de los importantes legados constituyentes del Gabinete barcelonés, es el del
Sr. D. Francisco Martoreil i Peña, que “a su muerte en 1878, dona a la ciudad sus
colecciones de numismática, arqueología e historia natural, además de su biblioteca y
una cantidad para la creación de un museo público. Este se inaugurará en el año de
1882, en el Parc de la Ciutadelia, en el edificio en el que actualmente se encuentra el
Museo de Geología de Barcelona”. Esta colección privada estaba integrada por 1.640
monedas y 70 medallas29.

27 Arch. del MAN, expediente 1892/14, en el que se encuentra una relación entregada por el propio
Vives.

28 Cfr. Leg. H, Exp. 5, deI Archivo del MAN; y MATEu Y LLOPIS, Felipe. 1934. Catáloqo de los
ponderales monetarios del Museo Arqueológico Nacional. Madrid.

29 AA.vV. 1989. “Archivo del Gabinet Numismátic de Catalunya”. Museu Nacional D’Art de Catalunya
Barcelona; y AMOROS, J. 1949.

70

.
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETÁRIOS

MUSEO AROUEOLOGIGO DE SEVILLA.


Una ciudad de la importancia arqueológica y cultural como Sevilla, no es de
extrañar que tuviera una importante colección numismática formada en gran medida por
las aportaciones y donaciones de coleccionistas privados e instituciones públicas,
además de las adquisiciones realizadas por parte del Estado. Como muestra de ésto,
tenemos el caso del gran amigo de Antonio Delgado, don Francisco Mateos Gago -bien
conocido en los ambientes numismáticos madrileños y sevillanos por ser canónigo del
Cabildo Catedralicio-, que muere en 1890; constituyendo su defunción el suceso que
dará comienzo a la formación del monetario, como tal, del museo sevillano.

Tras su fallecimiento, los herederos del Padre Mateos, “enamorado de la


antigúedad clásica y de la Arqueología, tras sus años de formación y residencia en
Roma, en escrito dirigido al Excelentísimo Ayuntamiento (de Sevilla), el 8 de agosto de
1898, ofrecieron en venta la colección de las monedas y medallas que habían sido
reunidas por el finado, con objeto de que no fuese desbaratada, cosa que hubiese
ocurrido de venderse a un particular”. La oferta constaba de una donación de 804
monedas, y se decide la compra del resto -el 12 dei mismo mes- “una vez pasara la
Guerra con los Estados Unidos de América. El 20 de julio dei 99 se nombra una
comisión de estudiosos para que procedieran a un examen e informe de los falsos o
dudosos, y el 21 de septiembre de 1900, comienza a actuar. La valoración es de
42.626 pts, y se les ofrece la mitad. Se adquieren 8.057 monedas y los propietarios
ceden 22 obras literarias de numismática” (PEREZ-SiNDREU, 1993).

INSTITUTO VALENCIA DE DON JUAN.


Esta importante institución (ANDRES, 1984>, crea y amplía su monetario en una
gran cantidad de piezas por el empeño personal y constante de don Guillermo de Osma,
poseedor por matrimonio del titulo y las colecciones artísticas de la casa de Abrantes.
Esto hace que esta colección (monedas y medallas, además de sellos, textiles, cerámica,
etc.), de un carácter semipúblico y con un status especial de fundación bajo pabellón
británico <que seria lo que le salvó del saqueo durante la Guerra Civil), pase a ser uno
de los más importantes compradores de piezas, si no el primero, y uno de los
monetarios más importantes del país, del último tercio del siglo XIX. En el Instituto
Valencia de don Juan se encuentran los catálogos de tres grandes colecciones, tal vez
las más selectas del periodo: las de Sánchez de la Cotera, Cervera y Jordana. Poseemos

71
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATIcO-MONETÁRIOs

muchos datos sobre sus fondos y sobre estas colecciones privadas, especialmente por
la publicación de la prof. Dña. M8 Paz García y Bellido (1992>30.

CASA DELA MONEDA.


Haciendo una breve historia de la institución a la que pertenece el actual Museo
Casa de la Moneda, aunque la Casa de la Moneda de Madrid nace en la práctica el 2 de
marzo de 1615, existe casi perdido entre los legajos del Archivo de Simancas un
documento fechado el 2 de diciembre de 1467, que nos informa de la fundación, por
Enrique IV de Castilla, de la primera Casa de Moneda de la que tenemos noticia en
Madrid. Tanto las crónicas como el análisis de la documentación y las monedas
conservadas coinciden en que durante la guerra civil que enfrentó a los partidarios de
Enrique con los de su hermano Alfonso -que, proclamado rey por quienes le apoyaban,
también acuñó moneda-, se produjo en el reino una gran anarquía monetaria, con
“fundación” de multitud de cecas <talleres monetarios>, uno de los cuales sería éste de
Madrid. En ese momento histórico, lo normal era la existencia de cuatro o cinco casas
de moneda distribuidas por todo el territorio de la Corona. Ninguna de ellas radicaba en
Madrid que, aunque había ido cobrando una cierta relevancia durante los reinados de los
últimos Trastámaras, que habían gustado de pasar largas temporadas alojados en su
bien situado alcázar, no era aún la residencia oficial de la Corte. La de Madrid será
simplemente una más de las varias cecas que acuñaban en los territorios de la
Monarquía, en régimen de cesión de su explotación a particulares -en su caso a los
duques de Uceda y que sólo a partir del giro centralizador de los Borbones se constituye
de alguna manera en Casa central, con una cierta superioridad jerárquica sobre las
demás. La Casa de Madrid, una vez incorporada definitivamente a la Corona en 1718,
se refunde en la primavera de 1719 con un solemne acto de toma de posesión de los
oficiales que trabajarán en ella.

Como ya vimos al tratar en el apartado dedicado al siglo XVIII la figura de Tomás


Francisco Prieto, es precisamente con las piezas -monedas, medallas, dibujos, libros,
grabados, vaciados, etc.- que adquiere el Grabador General de Carlos III para su personal
deleite, y para servir como modelo e inspiración en el proceso de formación de los
grabadores de la institución, con lo que se da inicio a las colecciones del actual Museo.
Es a la muerte de Prieto en 1782, cuando se decide adquirir a su viuda, e incorporar a

SO GARCíA Y BELLIDO, M Paz y GARcíA DE FIGUEROLA, Miguel. 1992. Album de la antigua colección
Sánchez de la Cotera de moneda ibero-romana. I.V.D.J. Madrid.; y también en todas las publicaciones en
las que se cita esta colección; p.ej. VIVES Y ESCUDERO, Antonio. 1926. La moneda Hispánica. R.A.H.
Madrid.

72
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTiCO-MONETARIOS

los fondos artísticos y numismáticos de la escuela de grabado de la Casa de la Moneda,


la biblioteca y colección privada del grabador.

Será don Pedro Pimentel, marqués de la Florida y Superintendente de la ceca,


quién proponga su compra al rey Carlos III, a través del Ministro de Hacienda, conde de
Guasa. Desde entonces, la nueva colección quedará vinculada al grabador principal de
la casa, siendo desde entonces expuesta como gabinete numismático en el reinado de
Isabel II, y dentro del despacho de aquél, en el nuevo edificio de la ceca ubicado en la
madrileña Plaza de Colón. A lo largo del XIX y principios del XX, se incrementará la
colección con nuevos fondos provenientes de los departamentos productivos,
donaciones, compras, depósitos, etc. Desde 1893, año de la fusión de la Casa de la
Moneda con la Fábrica Nacional del Sello -nace la F.N.M.T.-, a los fondos tradicionales
de ámbito monetario se le empezaron a sumar los del filatélico, timbres, artes gráficas,
etc.

En referencia a la presencia de falsificaciones en los museos de este periodo,


tenemos como muestra el inventario que hace don Basilio Sebastián Castellanos de la
colección del Museo Arqueológico en 1846, y ofrece un dato importante en cuanto a
las monedas falsas allí conservadas: “hemos puesto en el bronce muchas que se
contaron antes como de oro o de plata por hailarse doradas o plateadas”31. Por lo que
se puede deducir que éste sería el criterio, ya generalizado, entre los coleccionistas para
dichas piezas; ya que en el XVII y XVIII no se íes consideraba como detrimento de las
colecciones, mientras que ya vemos que en el XIX, se las separará sin contemplaciones
de entre las originales, si es que se llegaba a saber su fraudulenta condición. Estas
posiciones nos resultan, hoy en día, un tanto extremas, teniendo en cuenta la
importancia que se concede actualmente al estudio de las falsas de época y aún de las
falsificaciones, como veremos en los capítulos siguientes.

En cuanto a los ejemplares duplicados, se les consideraba “inútiles”, al menos


en las colecciones públicas. Tal es el caso, de nuevo, del monetario del M.A.N.: si en
el inventario del mismo de 1846, se separan de las otras piezas y se sitúan topográfi-

31 CASTELLANOS, Basilio Sebastián. 1847. Apuntes para un catálogo de los obietos que comprende
la colección del Museo de Antigúedades de la Biblioteca Nacional de Madrid. con exclusión de los
numismáticos: acompañado de una ligera reseña del Museo de Medallas y de los demás departamentos de
la misma Biblioteca. Madrid. Pág. 160.

73
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS

camente en una mesa-mostrador (no en los estantes y cajas que se asignan a la


colección principal), en un inventario de 1876 ni se cita su existencia32.

COLECCIONISMO PRIVADO.
En cuanto a la formación de las colecciones privadas del diecinueve, nos
remitimos de nuevo a Antonio Vives: “Dicha colección (se refiere a la de don José G~
de la Torre) se logró a fuerza de constancia y no pequeños dispendios, hasta el punto
de que me decía entonces su dueño que le costaba más de treinta mii duros, cantidad
fabulosa en aquella época para tal clase de colecciones. Siempre ha sido en España la
afición a monedas patrimonio de gente modesta y, en general, pobre. Luego trataremos
de otras dos colecciones de “lujo”, la del marqués de Moiins y la del Sr. Vidal Quadras
y Ramón; las demás son todas más o menos modestas y formadas sin grandes
dispendios, por lo menos hasta muy entrado este siglo, en que las cosas han variado por
completo”.
Del mismo modo, en el período se comprueba la saturación del mercado por la
cantidad de oferta, lo que hace que se puedan seleccionar exquisitamente las piezas. Es
una ocasión que aprovecharán los grandes coleccionistas y marchantes y residentes
extranjeros, además de algunos españoles que podían permitirse adquirirlas. Es el
principio de las grandes colecciones españolas. Además, también se sabe que la nueva
nobleza comercial comprará a lo largo de la centuria infinidad de obras de arte,
especialmente pintura, en las grandes ventas parisienses y londinenses. También se
adquieren en el exterior piezas arqueológicas y numismáticas de coleccionistas que en
su día compraron en España, especialmente en la primera mitad del siglo, y que ahora
se deshacen. El marqués de Salamanca es un claro ejemplo, importando objetos
arqueológicos y piezas para su colección numismática, así como el ya destacado don
Guillermo de Osma, con las adquisiciones que realiza para su instituto Valencia de Don
Juan.

Los grandes coleccionistas españoles, tendían a especializarse en la moneda local


hispánica -continuando con la tradición finisecular, y que se puede decir que llega hasta
hoy en día- y la literatura numismática es muy abundante en este sentido (GASCON,

32 Ver inventario del Museo Arqueol6gico Nacional de 1846; y BERMUDEZ DE SOTOMAYOR, Francisco.
1876. Monetario del Museo Nacional de Antigúedades. Inventario de monedas y medallas que se conservan
en este Departamento. Ms. en Arch. del MAN, cg. 12, Exp. 5.

74
MUSEOS Y GABINETES NUMiSMÁTiCO-MONETARIOS

1 884)~~. Un buen ejemplo es la colección, ya citada, del Sr. García de la Torre, que
coincide con el gusto español de la época: “cecas ibéricas, mientras la afición particular
en España todavía no había formado ninguna colección importante en monedas de la
Tarraconense, como lo han sido posteriormente las del marqués de Moiins, Pujol y
Camps, de Cervera y del I.V.D.J.” <VIVES, 1926). Igualmente, Vives destaca en
ocasiones el hecho de que no todas las colecciones del momento estaban bien ordena-
das, como según parece le sucedía a la de G0 de la Torre, porque “preocupado sobre
todo, de salvar de la destrucción los descubrimientos de monedas, no pudo hacer la
última mano a su ordenación sistemática, y por sus muchos desplazamientos, esta
inmensa colección esta por así decirlo sin orden”. La irregularidad en la calidad de las
piezas de las grandes colecciones españolas también parece que habitual, aunque el
conjunto de éstas fuera excelente.
Para muchos autores, y a la vista de los nombres que manejamos, en el XIX el
coleccionismo numismático se ha centrado en Andalucía. De allí salieron las grandes
colecciones que, desde el último tercio del siglo XIX, hasta la década de los 20 de
nuestra centuria, se desharán habitualmente en Madrid y en el extranjero -fundamental-
mente Paris y Londres-, o que pasarán a incorporarse a otras colecciones públicas y
privadas. Con respecto a este asunto de las zonas con mayor atractivo numismático del
sur del país, en la primera mitad del siglo XIX se dirá: “La etapa Delgado... no parece
haber tenido ambiente en Madrid, ni en Barcelona encontramos datos que lo hagan
suponer. De modo que se puede decir que la afición a las monedas, hasta la venida de
HeYss en tiempo de Delgado, es una afición puramente andaluza” <VIVES, 1926).

En cuanto a la calidad de los catálogos de colecciones que se manejan, Vives


(1926: X) critica que los estudios de numismática española se hayan hecho “las más
de las veces muy a capricho y en algunos casos con muy poca seriedad. Las causas del
extravío de los que han estudiado deben ser muchas y no fáciles de señalar; pero la
principal es la falta de estudio. El estudio numismático debe hacerse en sus mismas
fuentes, en las colecciones de monedas, pero no en los libros. Es cierto que algunas
obras han sido hechas consultando a veces las monedas <Delgado, Pujol, Campaner);
pero los que no están formados convenientemente son sus autores”. Las fuentes de
estudio utilizados por estos eruditos españoles suelen ser libros publicados por
anteriores autores, ya sean españoles o extranjeros, pero siempre presuntamente

“ Citamos, a modo de ejemplo, el trabajo de José Gascón Gumbau, publicado en Zaragoza en 1884,
Notas para los coleccionistas de monedas autónomas de España. Clasificación según el número de cifras
de que consta la leyenda del eiemDlar cuya localidad se pretenda determinar. Catálogo comprendiendo el
número de monedas existentes en cada colección

75

.
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARiOS

especialistas. Y en referencia a sus fuentes materiales, como ya hemos visto, acuden


en primer lugar a sus propias colecciones, siendo su segundo paso el acceder a las
colecciones de aquellos con los que tienen amistad o contacto. Finalmente, estudian las
piezas que existen en las instituciones museológicas o académicas: las españolas
físicamente, y las extranjeras a través de sus publicaciones habitualmente. Delgado
(1971) así lo explica en la Introducción de su libro, y cita como fuentes de monedas
utilizadas los gabinetes siguientes: “Museo Arqueológico Español, Gabinete Francés,
Gabinete Británico, Gabinete de Viena y Gabinete de Berlin”.

Los criterios de conservación por los que se rigen los coleccionistas -y los
conservadores de los gabinetes-, coinciden con los dados por los estudiosos (este tema
se desarrolla en el capitulo dedicado a la colección del Museo Monetario>, y suelen ser
de cinco o tres grados: Muy Buena Conservación, Buena Conservación, Menos Buena
Conservación, Conservación Ordinaria y Mala Conservación. Mientras que sobre dónde
se guardan las piezas, el gusto de la época es tener las colecciones en monetarios de
madera -siendo los más ricos los de caoba -y los mejores por motivos de conservación-,
como los del M.A.N., regalados por Fernando Vii en 1825, aunque también se prefiere,
si es posible, tener algunas a la vista en vitrinas-monetario con estantes de cristal. No
siempre estaba al alcance de todos los museos o particulares, especialmente para los
coleccionistas menores, pero si era muy habitual tener una selección de la colección,
junto con otros objetos, en pequeñas vitrinas o en cajones-monetarios de fácil acceso.

Para finalizar este capitulo, de entre los monetarios y colecciones españolas ya


citadas hasta ahora -además de las de los Sres. Jordana, Delgado, Vives, Codera, etc.-,
en el XIX destacan, muy especialmente, las siguientes:

CERVERA Y ROYO.
Este famoso oculista valenciano -como sabemos por su gran amigo Vives- dedicó
su capital al retirarse a “gastar en su afición, las monedas, cantidades en su tiempo no
acostumbradas”, interés que tomó en Paris, hacia 1860-70, donde se especializó profe-
sionaimente. La fortuna que hizo le permitió reunir esta magnífica colección, de nivel
internacional, siendo su grado de especialización muy avanzado, como así lo sugiere
Vives hablando de las piezas de la “Tarraconense” de la misma. La importancia que se
le concedió en su momento a la colección Cervera viene confirmado por la adquisición
que de ella hizo la “Hispanic Society of America” de Nueva York, asunto estudiado por
Milles en su monografía sobre los fondos visigodos de la “American Numismatic
Society” de la misma ciudad: Tho bulk of Che coiloction came from two sources: Che

76
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS

Visigothic hoard of La Gapilía, and the collection of Rafael Cervera y Royo <MILLES,
1952>, y confirmados por García y Bellido (1992): “La venta de la colección se tramitó
probablemente a través de Vives, quien en esos años era el director del instituto
Valencia de Don Juan y gran amigo de Cervera”.
Un dato importante, para desvelar la mentalidad internacional de Cervera, es que
tal vez fuera él quien acuñara el término de “Valor Numismático”, refiriéndose a lo que
ahora entendemos por valor de mercado, como apunta García y Bellido en su trabajo
sobre la colección Sánchez de la Cotera, “cuyos precios no se marcaban solo por la
rareza, sino, y sobre todo, por la conservación, ese era lo que Cervera llamaba ‘Valor
numismático”’.

GARCíA DE LA TORRE.
Para el conocimiento de esta colección seguiremos como fuente principal las
referencias que nos ha llegado gracias al anticuario francés Joseph Gaiilard, importante
especialista de la época, y que las conforma como información para la venta de la
colección en subasta pública: Descr¿otion des monnaies espagnoles oC des monna>’es
étrangéres qui ont eu cours en Espagne. . - composant le cabinot monétairo de Don José
García de la Torre34. La importancia cuantitativa de la colección -un nombro Cres
considerable des monnaies (30.000) formant plusieurs sérios-, junto con los viajes
realizados para la acaparación de piezas, fue la responsable de que “no pudo hacer la
última mano a su ordenación sistemática, y por sus muchos desplazamientos, esta
inmensa colección esta por así decirlo sin orden; yo haciendo la descripción la he
clasificado, completado y regulado, conf ormándome para ello al método de Eckhei, de
“35
Mionnet y de los más hábiles anticuarios contemporáneos
El hecho de la dispersión de la colección, en la citada venta pública por subasta,
debió ser un acontecimiento a nivel internacional, como lo describe Vives <1926): “a la
que asistieron comisionados de casi todos los museos de Europa. La venta alcanzó los
vuelos de las modernas ventas de Paris, Londres, etc: lo único modesto fueron los
precios, pero aún el hecho de una venta de ese porte no se ha repetido”. Asimismo, las
sucesivas fechas de celebración confirman la importancia numérica de los lotes, ya que
comenzó el 14 de abril de 1852, y terminó el 29 de mayo del mismo año. Entre los
comisionados españoles que se desplazaron a la Capital francesa estaban representantes

~‘ impreso en Madrid, en 1852, en el Establecimiento tipográfico de D. Nicolás de Castro.

~ EcKHEL, Joseph H. 1792-98. Doctrina nummorum veterun. viena.; MIONNET, Theodore-Edme.


1806-13. Descriotion des médailles antiques grecgues et romaines avec leur degré de rareté et leur
estimation: Ouvrage servant de catalogue á une suite de plus de vingt mille empreintes en soufre prises sur
les piéces originales. París.

77
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS

del monetario de la Biblioteca Nacional de Madrid, que adquirieron un altísimo número


de piezas: hasta 9.102 ejemplares, según un inventario hecho al ingreso de las mismas
en el Gabinete26.

SANCHEZ DE LA GOTERA.
Los álbumes montados por Antonio Vives con las improntas de las monedas de
esta colección, constituyeron la base para la publicación de su libro “La moneda
hispánica”. Partiremos de los datos que nos facilita el propio Vives, y del estudio de
García-Bellido sobre la colección37. Siguiendo esta última investigación, sabemos que
Cotera forma la colección acudiendo a las mejores fuentes de atesoramiento de
monedas en su época. En la lista de procedencias de la colección, encontramos datos
muy interesantes para saber cual es su modo de actuar -comprar piezas de las grandes
colecciones y las relaciones que existían entre los grandes coleccionistas a la hora de
deshacer sus monetarios y ofrecérselos a sus colegas.

Es el mismo Cotera quien hace la catalogación de su colección, postura habitual


en los coleccionistas de importancia de aquella época, como pasó con el catálogo
<manuscrito) de la colección Cervera que se envía a la “Hispanic Society” neoyorquina
<GARCíA BELLIDO, 1992). Hay un dato interesante, y es que la colección de plomos
monetiformes era excelente, aunque no la compró el instituto de Valencia, ya que Vives
tenía formado un juicio muy concreto sobre ellos: no los considera monedas, pese a que
coleccionistas y estudiosos coetáneos si les dan carácter monetario; los considera
ponderales y con escaso valor monetario, frente a la consideración que tiene el propio
Cotera de ellos, que les da un alto valor.

La venta de sus fondos debió hacerse en la primera década de este siglo, según
indica García y Bellido. Las piezas adquiridas por Vives, para su propia colección,
debieron ser las más selectas, por razones obvias. La parte adquirida por el instituto
Valencia de Don Juan constituiría un segundo núcleo y así parece entenderse de las
piezas que señala Vives en su obra. Otra parte fueron adquiridas por el Museo Arqueoló-
gico Nacional de Madrid, el Museo Británico de Londres y otras importantes colecciones
particulares.

36 Inventario de las Monedas y Medallas del difunto Excmo. Sr. O. José García de la Torre, que se han
comprado por cuenta de la Biblioteca NacionaL.. Archivo del MAN, leg. 15, n0 4.

“VIVES Y ESCUDERO, Antonio. 1926. GARCíA y BELLIDO, Ma Paz y GARCíA DE FIGUEROLA, Miguel.
1992.

78
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS

VIDAL-QUADRAS Y RAMON.
Sin ninguna duda, la colección numismática del barcelonés don Manuel Vidal-
Cuadras y Ramón (1818-1 894), fue una de las más importantes del XIX, no sólo de
España, sino a nivel internacional. De hecho, y rodeada de un cierto aire mítico y de
misterio, sigue siendo la misma importantísima colección en algún lugar del extranjero,
se dice que en los Estados Unidos, o en Francia, ¿Suiza?... A su muerte, acaecida en
1894, se le dedicaron rendidos homenajes u obituarios en las más importantes revistas
de la época.

La colección en si, quedó perfectamente relacionada por el propietario en 1892,


en el “Catálogo do la Colección de monedas y medallas de Manuel Vidal Quadras y
Ramón de Barcelona” <edición de 4 tomos en 5 volúmenes>, ampliación definitiva del
previo “Compendio del Gatálogo de la colección de Monedas y Medallas de . Para
George Milles (1952):” The very fine colloction formed by Manuel Vidal Quadras y
Ramón, still intact and now the property of a collector in Paris. comprises 21 7
(visigodas) pioces... The Meynaorst collection was acquired in part by De Salis and in
partby Vidal Quadras y Ramón 1.-.] This greatcollection, comparable only Co Chat of the
Hispanic Society of America in importance. The VOR collection is particularly rich in
ranCies, and is virtually froe from forgeries. HeYss38 made extensivo use of his
collection in the prepara tion of bis work”.

38 “Rapport sur une minian archeologique en Es~oagne” (1891>. En Novelles Archives des missions
scintifiques et literaries lii <1892>, ParIs, 1893. Todas las monedas visigodas que se describen en éste son
de la colección de Vidal-Quadras.

79
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD

INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

En el periodo de tiempo que nos ha ocupado la recopilación documental,


desarrollo y redacción de la presente Tesis, se ha constatado un creciente interés entre
los profesionales de los museos y gabinetes numismáticos por los temas relacionados
con una mejor conservación y exposición de las monedas, medallas, billetes, medios no
convencionales de pago, etc. de sus instituciones. Incremento de actividad que, de
momento, no ha tenido el suficiente reflejo bibliográfico que cabría esperar, en especial
en forma de monografías, ponencias, artículos, etc., aunque no dudamos que en los
próximos años irán apareciendo en gran número, una vez que se vayan concluyendo los
trabajos de investigación -en conservación y museografía- y de reforma de las
exposiciones permanentes iniciados, y como resultado de la experiencia acumulada en
los numerosos montajes temporales de estos últimos años.
Dos datos vienen a corroborar esta impresión: por una parte, y después de
recorrer un largo camino administrativo y de implantación, iniciado en el Xi Congreso
internacional de Numismática, celebrado en Bruselas en 1991, el Consejo Internacional
de Museos de la Unesco (iCOM) ha admitido finalmente en su seno -durante la XVII
Conferencia General celebrada en julio de 1995 en Stavanger (Noruega)- al Comité
internacional de Museos Monetarios y Bancarios (ICOMON), cuyos objetivos e iniciativas
de trabajo se centran, precisamente, en el desarrollo e impulso de la Museología y
Museografía numismática. Por otra parte, la Comisión internacional de Numismática
(CIN), se ha acercado también con firme decisión al aspecto museológico, como lo
demuestra tanto su presencia e inclusión en las sesiones de los congresos internaciona-
les de Numismática -en Bruselas 91 y Berlín 97-, como el encargo que se nos hizo de
preparar un resumen de la actividad bibliográfica en este mismo campo, desde finales
de los 80 hasta mediados de los 90, para su inserción en el Survey of Numisma tic
Research, que se ha presentado en el INC de Berlin. igualmente tienen de significativo
los trabajos de gran utilidad que se han llevado a cabo en la recopilación e inventario de

SO
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUÁLIPAD

museos y colecciones numismáticas existentes en algunos paises, como el realizado en


España, en forma de encuesta, por Beltrán y Feria para el Vii Congreso Nacional de
Numismática (BELTRAN, M. 1991), o en Holanda, a la manera de un catálogo nacional,
y publicado por Marjan Scharioo (1992).

Empezaremos por estudiar la evolución hasta llegar a la situación actual de los


museos y gabinetes monetarios más importantes. Empezaremos con los españoles, para
luego extendernos a los de los países más destacados. Para finalizar, conoceremos los
datos que, sobre la situación real interna de estas instituciones, nos son ofrecidos por
la Encuesta de carácter internacional que hemos realizado. Este estudio nos sirve como
punto de partida para tomar conciencia de la actual problemática Museológica y
Museográfica, y desarrollar posibles soluciones a las deficiencias o cuestiones allí
reflejadas.

ESPANA.

MUSEOS. GABINETES Y COLECCIONES.


Ya veíamos en el capítulo anterior cómo van surgiendo a lo largo de los últimos
siglos algunas de las instituciones y colecciones numismáticas -públicas y privadas- más
importantes de nuestro país, incluso en la actualidad. Conozcamos primeramente desde
el punto de vista legal qué se debe cumplir para ser un museo en España: en la Ley
española se define a los museos como instituciones de carácter permanente que
adquieren -por medio de compra, donación, depósito, etc-, conservan, investigan,
comunican y exhiben para fines de estudio, educación y contemplación, conjuntos y
colecciones de valor histórico, artístico, científico, técnico o de cualquier naturaleza
cultural -Ley 16/85 de Patrimonio Histórico Español. 59-3; D. 2.- (AA.VV. 1992-A). Esta
definición es más amplia que la existente en leyes precedentes, e incorpora a la
actividad del museo el sentido “lúdico” y de satisfacción de la curiosidad intelectual o
sensitiva, al hablar de contemplar y de comunicar; se hacia necesario y operativo
integrar en la legislación conceptos normalmente utilizados en Museología.
Los museos monetarios en España pueden ser tanto de propiedad privada -iglesia
Católica, bancos, fundaciones, etc.- como de titularidad pública o estatal. Es importante
este último término, “Museo de Titularidad Estatal”, ya que en realidad sólo ellos son
objeto de la actual legislación, en especial, del Reglamento de Museos: es decir, son
aquellas instituciones que constituyen y pertenecen al Estado <Constitución, Art.
149.1.28; R. de M. 3-1). Evidentemente, son de tituiaridad estatal los Museos

81
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ÁCTUALIDAO

Nacionales -gestionados directamente por el Ministerio de Educación y Cultura- que


pueden estar ubicados en cualquier lugar de la nación y deben su denominación a la
importancia de sus colecciones y a la relevancia de sus objetivos, como ocurre también
con los Bienes de interés Cultural: como ejemplo, el Museo Arqueológico Nacional.
Asimismo, también de tituiaridad estatal son los antiguos museos provinciales y aquellos
que pertenecían a otros ministerios y organismos de la Administración Central del
Estado, hoy denominada “General”, también llamados de “gestióntransferida”. Ejemplos
de este último tipo son: el Museo Casa de la Moneda, que es dependiente del Ministerio
de Economía y Hacienda por pertenecer a la Sociedad Estatal Fábrica Nacional de
Moneda y Timbre; el Museo Postal y Telegráfico, de la S.E. Correos y Telégrafos, Mi-
nisterio de Transportes y Comunicaciones; o los más de treinta museos de todo tipo
pertenecientes al Ministerio de Defensa, a través de sus distintas armas y cuerpos.
También tienen carácter público los museos pertenecientes, o directamente gestionados,
por las diferentes Comunidades Autónomas en las que se divide administrativamente
España: el Gabinete Numismático de Cataluña, está integrado en el Museo Nacional de
Arte de Cataluña (MNAC), y, por convenio firmado, forma parte del Sistema Español de
Museos. Son asimilados a “lo público”, aunque no estatales, y por eso no se incluyen
en los anteriores apartados, los museos pertenecientes o dependientes de las adminis-
traciones locales o ayuntamientos, -municipales, de la ciudad, etc.-, aunque puede que
sean gestionados por la Comunidad Autónoma que corresponda.

En España existen colecciones numismáticas, de mayor o menor relevancia, entre


otras, en las siguientes instituciones:

- Archivo-Museo foiciórico parroquial de Ripoil <Gerona).


- Biblioteca de la Universidad de Valencia.
- Universidad de Sevilla.
- Can Sentromá, Tiana (Barcelona).
- Colección Arciprestal de Gandesa <Tarragona).
- Colección Numismática Municipal (Sevilla).
- Gabinete de AntigOedades de la Real Academia de la Historia (Madrid).
- Real Academia de Bellas Artes de San Fernando <Madrid).
- Gabinete de Numismática “P. Francisco Rene”, El Puig (Valencia).
- Gabinete Numismático de Cataluña (Barcelona).
- Gabinete Numismático de Lérida.
- Instituto “Gómez Moreno”, Fundación Rodríguez Acosta (Granada>.
- Instituto Valencia de Don Juan (Madrid).

82
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

- Museo Arqueológico Artístico Episcopal de Vich <Barcelona).


- Museo Arqueológico Comarcal de Bañolas (Gerona).
- Museo Arqueológico de Barcelona.
- Museo Arqueológico de Gerona.
- Museo Arqueológico de Ibiza.
- Museo Arqueológico de Palencia.
- Museo Arqueológico Etnográfico e Histórico Vasco (Bilbao).
- Museo Arqueológico Municipal “Camilo Visedo”, Alcoy (Alicante>.
- Museo Arqueológico Municipal de Elche (Alicante).
- Museo Arqueológico Municipal de Cartagena.
- Museo Arqueológico Municipal “José Maria Soler”, Villena (Alicante).
- Museo Arqueológico Nacional (Madrid).

- Museo Arqueológico Provincial de Alicante.


- Museo Arqueológico Provincial de Córdoba.
- Museo Arqueológico Provincial de Granada.
- Museo Arqueológico Provincial de Huesca.
- Museo Arqueológico Provincial de León.
- Museo Arqueológico Provincial de Oviedo.
- Museo Arqueológico Provincial de Sevilla.
- Museo Arqueológico Provincial de Valladolid.

- Museo Catedralicio de Lérida.


- Museo “Cau de la Costa Brava”, Palamós (Gerona).
- Museo Cerralbo, Madrid.
- Museo Comarcal de La Garrotxa, Oiot (Gerona).
- Museo Comarcal del Maresme, Barcelona.
- Museo de Albacete.
- Museo de Almería.
- Museo de Arte, Gerona.
- Museo de Avila.
- Museo de Badajoz.
- Museo de Bellas Artes de La Coruña.
- Museo de Bellas Artes de Vitoria, Alava.
- Museo de Burgos.
- Museo de Cáceres.
- Museo de Cádiz.

83
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

- Museo de Cuenca.
- Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona.
- Museo de Jaén.
- Museo Casa de la Moneda, Fábrica Nacional de Moneda y Timbre <Madrid>.
- Museo de la iglesia de Mallorca.
- Museo de la Real Colegiata de Roncesvalles.
- Museo de La Rioja, Logroño.
- Museo de Menorca.
- Museo de Murcia.
- Museo de Navarra.
- Museo de Pontevedra.

- Museo de Santa Cruz, Toledo.


- Museo de Segovia.
- Museo de Zamora.
- Museo de Zaragoza.
- Museo del Castillo de Peralada, Gerona.
- Museo del Oriente Bíblico, Abadía de Montserrat, (Barcelona>.
- Museo Nacional del Prado (Madrid).
- Museo Diocesano de Lérida.
- Museo Diocesano de Lugo.
- Museo Diocesano de Tarragona.

- Museo Etnográfico “Ildefonso Fierro” <León).


- Museo Marítimo, Barcelona.
- Museo Municipal de Calahorra.
- Museo Municipal de Calatayud.
- Museo Municipal de Consuegra.
- Museo Municipal de Madrid.
- Museo Municipal de Tarrasa.
- Museo Nacional Arqueológico de Tarragona.
- Museo Nacional de Arte Hispano-musulmán (Granada).
- Museo Nacional de Arte Romano (Mérida>.
- Museo Numantino (Soria).
- Museo Oriental.
- Museo Parroquial de San Martin de Mondoñedo <Lugo>.
- Museo Provincial de Lugo.

84
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUÁLIOAO

- Museo-Casa Casteliarnau <Tarragona).


- Museo-tesoro del Monasterio del Lluch (Mallorca).
- Palacio Real, Patrimonio Nacional <Madrid).
- Museo Naval (Madrid).
- Museo del Ejército (Madrid).
- Banco de España (Madrid).
- Banco de Sabadell <Barcelona>.
- Museo Lázaro Gaidiano (Madrid).

EXTRANJERO.

En cuanto al resto del mundo, y antes de ver en conjunto su situación actual,


colecciones, estructura, problemas, necesidades, etc., gracias a la Encuesta internacio-
nal realizada, se puede generalizar diciendo que, en el siglo XX, los cambios más
importantes en el asentamiento, desarrollo y organización de las colecciones públicas
o privadas que vimos en el capitulo anterior han tenido lugar, sobre todo, a partir de la
Segunda Guerra Mundial. Esto a pesar de los consiguientes y lógicos rencores y
tensiones, surgidos con posterioridad al conflicto entre las distintas naciones (ven-
cedoras y vencidas>, y que no podían suceder sin afectar profundamente a una disciplina
tan “sensible” como es la Numismática, y que tanto depende de una buena y continuada
colaboración internacional, ya sea entre museos o especialistas. Por ejemplo, mientras
que los principales gabinetes de Inglaterra o Francia, sólo necesitaron un breve período
de tiempo, desde el final de las hostilidades, para recuperarse de sus posibles daños o
problemas, derivados de la vorágine bélica, y regresar a la normalidad de la rutina diaria,
las colecciones alemanas que no habían totalmente desaparecido y que sólo” habían
sufrido grandes pérdidas, tuvieron que reorganizarse de nuevo por completo: los
gabinetes de Gotha y Dresde, por ejemplo, a todos los efectos dejaron prácticamente
de existir, ya que las monedas del primero se dispersaron totalmente, mientras que los
tesoros numismáticos del último, que lograron “sobrevivir” a los continuos bombardeos
aliados, fueron finalmente fundidos, en su mayoría, por las tropas de ocupación rusas,
quedándose, además, al otro lado del “Telón de Acero”. Estas importantes e irreparables
pérdidas parecieron impulsar a los conservadores y especialistas en Museografía
alemanes a desarrollar una intensa actividad. El resultado de todo ello fue el estableci-
miento de unas nuevas exposiciones que se han ido modernizando al hilo de la evolución
científica y cambios de estilo, gustos o técnicas de exposición y conservación.

85
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAO

La lista actual de los gabinetes monetarios más importantes de Alemania es muy


extensa, aunque si podemos citar al menos los nombres de unos pocos museos que
destacan por su actividad científica o expositiva: los gabinetes de Berlín y Munich, el
Rheinisches Landesmuseum en Bonn y en Trier, el Rñmisch-Germanisches Zentralmu-
seum en Mainz, el Rómisch-Germanischesmuseum en Colonia, el Altesschloss Museum
en Stuttgart, el Landesmuseum en MOnster, Museum fíir Hamburgische Geschichte en
Hamburgo, el KestnerMuseum de Hannover, los museos del Deutschen Bundesbank y
del Deutsche Bank, etc. En el resto del ámbito germánico también tiene una especial
relevancia Austria con el Gabinete de Viena (con una colección de primera categoría de
más de 400.000 ejemplares de monedas, medallas, billetes y otros medios de pago e
intercambio>, el Banco de Austria y la antigua ceca de Halis en el Tirol.
Suiza posee unas colecciones públicas importantes en Berna, Basilea, Zurich,
Winterthur y Lausana, lo que pone de manifiesto una intensa actividad en el campo de
la investigación numismática y museográfica, así como un notable incremento de las
colecciones privadas.
En Bélgica, Holanda y en los paises escandinavos se aprecian unas tendencias
similares. El muy activo Museo Monetario del Banco de Bélgica, el Cabinet des Médailies
en la Bibiiothéque Royale de Bruselas, etc. El Statens Historiska Museum de Estocolmo,
después de la II Guerra Mundial, abrió varias salas dedicadas al arte medailístico y a la
historia del dinero en Suecia, y, en 1997, el Real Gabinete de Monedas de Estocolmo
abrió su nueva sede con una interesante exposición permanente. De similar magnitud
es la investigación numismática que se está haciendo en Dinamarca con la Colección
Real o Kongeiige Mont/ og Medailiesamiung del Nationaimusee de Copenhague, que ya
hiciera una importante contribución a la Numismática hace unos años con la publicación
del catálogo de su colección de moneda griega dentro de las series del Sylíoge
Nummorum Graecorum, el importante proyecto internacional de compendio y difusión
de los fondos griegos iniciado en 1941 por Nieis Breitenstein y Willy Schwabacher.

En el área Mediterránea, Italia sigue la tendencia general y, aunque la actividad


del museo allí se inclina más hacia una investigación científica llevada a cabo por
miembros de su propio equipo, se han inaugurando gran número de nuevas exposiciones
permanentes y temporales, y se está planeando la apertura de otras muchas para un
futuro inmediato. Esta actividad puede seguirse a través de las columnas del Annall,
publicado por el Istituto italiano di Numismatica de Roma, bajo el título “Vita dei
medagiieri” y con información sobre las novedades de los museos más importantes:
Nápoles, Roma, la Zecca (Casa de la Moneda), Siracusa, Palermo, Milán, Módena, Turin,
Chieti, etc.

86
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

En Portugal, la tradición numismática surgida en los pasados siglos, que ya


tuvimos oportunidad de conocer, tiene en la actualidad su expresión con un continuado
interés en crear o reformar las colecciones públicas. Portugal posee desde 1933 un
Museo Nacional de Moneda, el Museu Numismático Portugués, albergado en la Casa da
Moeda de Lisboa. Asimismo, se han consolidado y ampliado la mayoría de las coleccio-
nes de moneda de provincias: el Museu Nacional de Soares dos Reis en Oporto, el
gabinete de moneda en la Universidad de Coimbra y la colección de la biblioteca de
Funchal (Madeira>. Mención aparte precisa la actividad y colección de moneda griega de
la Fundación Caiouste Gulbenkian. En el extremo opuesto mediterráneo, en Israel, el
Kadman Numismatic Museum de Tel Aviv, y el Museo de Israel, en Jerusalén, presentan
una serie de interesantes exposiciones ilustrando la historia monetaria de esa nación.

El general resurgimiento por el interés numismático que tuvo lugar después de


la II Guerra Mundial puede apreciarse también en los paises que se mantuvieron hasta
fechas recientes detrás del “Telón de Acero”: la República Checa con el Gabinete de
Brno; Eslovaquia, con el Museo Monetario de Kremnica; Polonia, con el Muzeum
Narodowego w Poznaniu, o los Gabinetes de Cracovia o Varsovia; Rumania, Hungría...
Esta tendencia alliencuentra expresión en varias publicaciones centradas principalmente
en las academias nacionales o museos principales y en la tendencia general de
reorganizar las colecciones públicas a menudo depositarios de antiguas e importantes
colecciones privadas.

En los Estados Unidos, paralelo al gran entusiasmo que despierta la Numismática


como materia de afición, coleccionismo e inversión, como lo demuestra los miles y miles
de curiosos y coleccionistas de toda edad y condición que acuden a las convenciones
celebradas cada año y por todo el país por la American Numismatic Association -ANA-
<y al Museo instalado en su propia Sede Social en Colorado Springs), se está dando igual
atención al incremento del estudio, colecciones y exposiciones públicas. Es normal en-
contrarse tanto pequeñas como grandes exposiciones numismáticas en museos,
universidades, instituciones culturales e incluso bancos. Mientras que la American
Numismatic Society (ANS), con su gran equipo de especialistas y becarios, se concentra
principalmente en el estudio y ampliación de su ya enorme colección (la ANS tiene dos
salas permanentes: la de la izquierda, dedicada al mundo de la medalla y condecoracio-
nes; la del ala derecha, todo un ejemplo conceptual y museográfico a imitar, dedicada
a la historia del dinero), otras organizaciones, tales como el Chase Manhattan Bank o
el Museo del Dinero del Banco Nacional de Detroit, centran sus esfuerzos en exposicio-
nes de carácter divuigativo e incluso itinerante.

87
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

Ya vimos cómo la colección pública más antigua de los EE.UU., la del Gabinete
Numismático de la Casa de la Moneda de Filadelfia, fue trasladada a Washington en
1923, tras su incorporación al Museo Nacional de Historia de los Estados Unidos,
perteneciente a la Smithsonian Institution, con lo que se montó una de las exposiciones
más grandes de aquél país, y quizá del mundo entero (CLAIN-STEFANELLI, V. 1965);
si no contamos con la antigua exposición permanente -e incluso con la recientemente
reformada- del Museo Casa de la Moneda, de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre
de Madrid.

AVANCES IVIUSEOGRAFICOS.
En el aspecto expositivo, y desde los últimos años ochenta, es importante
destacar el hecho -por lo que significa de sensibilidad hacia su propio patrimonio
histórico y cultural- de que se empiecen a crear y abrir al público las nuevas exposicio-
nes permanentes de algunos museos vinculados a instituciones bancarias o cecas.
Instalaciones de nueva planta, o totalmente renovadas, y concebidas con unos plantea-
mientos museológicos y museográficos de gran interés, lo cual necesariamente implica
haber realizado un intenso trabajo previo de revisión y estudio de las colecciones. Estas
son, entre otras: The Bank of Engiand Museum, Londres, en 1988; el Museu de Valores
do Banco Central do Brasil (AA.VV. 1988), Sao Paulo, también en 1988; The Money
Museum of the Bank Negara Maiaysia’s coilection <AA.VV. 1989>, Kuaia Lumpur, en
1989; en 1991, el Banco de España en Madrid -bajo la denominación “Monedas de oro
de la colección del B.E.”, aunque fue desmontada con posterioridad- (BANCO DE
ESPAÑA, 1991>; en 1992, el Musée de la Monnaie de Paris (VELJOVIK, E. 1992), cuyo
montaje es comentado de manera crítica por Antonio Beltrán <1993); el Centro Cultural
Banco do Brasil (COLíN, 0. 1995>, inaugurado en 1995 en Rio de Janeiro; así como,
incluyendo también a España, la presentación de las primeras salas ya reestructuradas
del Museo Casa de la Moneda de Madrid, a finales de 1995.

igualmente, en el mismo lapso temporal que venimos comentando, se han


iniciado los trabajos de reforma, o traslado, en otros muchos: el Museo del Banco de las
Antillas Holandesas; el Gabinete Numismático del Museo Nacional de Atenas; el del
Museu Numismático Portugués en la Casa da Moeda de Lisboa; el Gabinete Numismáti-
co de Cataluña, en Barcelona, que quedará instalado en el gran edificio del Museo
Nacional de Arte de Cataluña; etc. En esta misma línea, se ha producido la incorporación
de piezas, vitrinas o secciones monetarias en las salas generales de instituciones tan
importantes como el British Museum, cuya nueva área permanente de Numismática ha

88
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD

sido inaugurada en 1997 gracias al patrocinio de una entidad financiera privada39;


Museo Arqueológico Nacional de Madrid; el Musée des Beaux-Arts de Lyon (PLANET,
F. 1992); el Museo Archeologico Nazionale d’Abruzzo en Chieti; y, en 1994, se inauguró
la nueva galería de Numismática en el Museo de Israel <GiTLER, H. 1995) en Jerusalén,
entre otros. Como ya se ha dicho, el Gabinete Real de Monedas de Estocolmo, también
fue reinaugurado en 1997, con siete áreas independientes que forman su nueva
exposición.

En todos estos anteriores ejemplos, queda patente la estrecha relación que ha


debido existir entre los conservadores y los diseñadores, intentándose hacer en casi
todos los casos una historia -ya sea del dinero, de la moneda, de la actividad bancaria,
de las técnicas de fabricación, etc.- con un discurso claro y con la aportación de las
últimas tecnologías informáticas y multimedia para incrementar la faceta didáctica de
la muestra y que ya se irán comentando a lo largo de esta Tesis. Dei mismo modo, al
tratarse de monedas, medallas y billetes, ha sido de gran interés conocer las distintas
soluciones ofrecidas por los diferentes museógrafos al siempre presente problema de
cómo fijar las piezas partiendo, ya sea, de superficies horizontales, verticales o
inclinadas; o cómo hacer, por ejemplo, que se puedan contemplar ambas caras de las
mismas a la vez, si es que interesa que así ocurra, o que alternativa se ofrece a cambio.

Si la deseada renovación de las exposiciones monetarias permanentes ha sido


significativa en estos últimos años, este periodo también ha destacado por la cantidad
y calidad de las exposiciones temporales -tanto fijas como itinerantes- que se han
celebrado, así como por la difusión, publicidad, y aceptación de que han gozado
aquellas, en un premeditado y positivo intento por acercar la Numismática al gran
público. De entre las muestras de carácter fijo que han tenido lugar a lo largo y ancho
de la geografía mundial, podemos destacar: ~~40Oo ANIVERSARIO DE LA CASA DE LA
MONEDA DE SEVILLA”, Sevilla, 1987 (AA.VV. 1987-D>; “MONEDAS HISPANICAS.
1475-1598”, Madrid, 1987 <BANCO DE ESPAÑA, 1987>; “CARLOS III Y LA CASA DE
LA MONEDA”, Madrid, 1988 <FERiA, R. y otros, 1988>; “IMPERiAL WOMEN ON
COINS”, Birmingham, 1990; “ONE MONEY FOR EUROPE”, Bruselas, 1991 (AA.VV.
1991-A>; “MONEDA GRIEGA. LA COLECCION DEL MUSEO CASA DE LA MONEDA”,
Madrid, 1991 <FERiA, R.y otros, 1991-6), que con posterioridad visitó Burgos en 1994

~ con ocasión de la nueva “HSBC Money Gallery”, se ha publicado su guión y contenido en forma de
libro: WiLLIAMS, J. (ed.> 1997. MONEY. A HISTORY. British Museum. Londres. Así mismo, se ha realizado
una versión de la misma para niños: ORNA-ORNSTEIN, J. 1997. THE STORY OF MONEY. British Museum.
Londres.

89
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

y Elche en 1995; “STENDHAL ET L’ARGENT”, Paris, 1992 (AA.VV. 1 993-D); “RUSSIA:


Two Centuries , Washington, 1992 (MELNIKOVA, A.S. 1992); “LO SCRIGNO DEL
CREMLINO , Roma, 1994 <AA.VV. 1994-A>; “LES MONNAIES D’OR DES MUSÉES
DE TOULOUSE”, organizada por el Musée Paul-Depuy y el Musée Saint-Raymond de esa
ciudad del sur de Francia, 1994 (AA.VV. 1 994-B); “1 GONZAGA , Mantua, 1995
<AA.VV. 1 995-C), que ha tenido uno de los más importantes montajes expositivos de
los últimos años; “UOMiMi LIBRI MEDAGLIERI...”, Turin, 1995 <AA.VV. 1995-B);
“MONEY OF THE WORLD”, “SAViNG IN A BOX AND BANK” y “THE ART OF
MEDALS”, Estocolmo, 1997; y, finalmente, también en 1997 y en Granada, “MONEDA
ANDALUSí EN LA ALHAMBRA” (CANTO GARCíA, A. e iBRAHIM, T. 1997).
Siguiendo con esta línea, también se han organizado algunas exposiciones
itinerantes de interés, generalmente por iniciativa de bancos centrales, y que han
visitado varios países con gran éxito de público: “DEL CACAO AL NUEVO PESO...”,
preparada por el Banco de México y celebrada en Bruselas y Lisboa (AA.VV. 1993-A);
“VOM TALER ZUR MARK”, del Niedersáchsischen Múnzkabinetts del Deutsche Bank,
que ha visitado numerosas ciudades alemanas (CUNZ, R. 1986-91-94); “SLOVAK
COINS AND MEDALS”, del Museo Numismático de Kremnica, dependiente del Banco
Nacional de Eslovaquia, e inaugurada en Canadá, México, Portugal y España.

REESTRUCTURANDO DESDE LA BASE.


Previo al interés por la renovación museográfica de las exposiciones permanentes
e itinerantes, ha sido con carácter general el de la adecuación de los sistemas de
almacenaje y las condiciones espaciales y ambientales de las áreas de reserva de los
museos y colecciones, así como la aplicación de estos criterios a los nuevos montajes
o a los ya existentes. No sólo en publicaciones especializadas del ámbito numismático,
sino en obras de consulta o referencia, como lo prueba la inserción del ya clásico
articulo de Biand y Lane (1984)40, dentro del “THOMPSON”, que es un manual general
de Museología manejado habitualmente por conservadores de todo el mundo.

En museos y gabinetes preocupan cuestiones como qué materiales constructivos


se pueden utilizar o no en monetarios y vitrinas, los sistemas de fijación más adecuados
para cada material, el estado de conservación y las diferentes técnicas de limpieza de
las piezas; y que se han convertido en algunos de los temas que más controversias
están despertando entre los especialistas en estas materias (FERIA, R. 1992). Por una

40 “conservation and storage: coins and medals”. THOMPSON, J.M.A. <cd.), Manual of curatorship
Oxford, 1984.

90

.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

parte, se impone dentro de los museos el criterio de conservación preventiva (FROST,


1991), para lo que hay que adecuar las instalaciones expositivas y de almacenaje.
Asunto éste tratado, por ejemplo, por L.R. Green (1991), así como por Marina
Lykiardopouiou-Petrou (1991-A), que describe los cambios efectuados en el área de
reserva del gabinete del Museo Nacional de Atenas, aquejado de serios problemas de
conservación y climatización por su proximidad al mar y la importante contaminación
atmosférica que padece la Capital griega. Similares reflexiones hacen, por ejemplo, En-
deriy <1993) -la ciudad de Leiden y, por tanto, su Museo, sufren por capilaridad la
agresión de canales y capas freáticas muy superficiales- y otros invitados al Seminario
sobre conservación de colecciones numismáticas, promovido por la responsable del
Gabinete de Leiden, Marjan Scharioo y por I.D. Tijmann (1993).

Por otra parte, nos encontramos constantemente, no sabemos si para bien o para
mal, con la falta de un criterio común entre los restauradores -ya sabemos que entre
éstos y los conservadores de las colecciones es casi imposible de obtener- sobre los
criterios y procedimientos de limpieza a aplicar a las piezas monetarias de los museos.
La escuela del British, con W.A. Oddy (1993-A) a la cabeza, es partidaria de intervencio-
nes de base química, procediéndose -si se considera necesario- a la eliminación total de
las pátinas naturales, llegándose, finalmente, a aplicar un repatinado cosmético artificial,
como nos detaila el mismo Oddy (1 993-B). Especialistas como la ya citada conservadora
del Museo de Atenas <LYKiARDOPOULOU-PETROU, 1991-B) y A. Georgiades <1991),
son más partidarios de una intervención mayoritariamente física, por consideraría mucho
más controlable que la química. Oddy, en su notable intervención en el Seminario de
Leiden, hace un canto al trabajo del restaurador y efectúa un detallado repaso a las
diversas circunstancias que rodean a todo proceso de limpieza de monedas, en función
de quién sea su propietario y el fin que con éste se persiga; ya que dependiendo del
objetivo final que se pretenda alcanzar con el tratamiento, así deberá de ser la actuación
del profesional, aplicando y responsabilizándose de uno u otro tratamiento.

Como reflejo de ese interés general que venimos comentando, ICOMON, en su


primera reunión general, mantenida con ocasión de la XVI Conferencia del ICOM celebra-
da en la ciudad noruega de Stavanger, trató de forma monográfica los problemas de
conservación y limpieza de las piezas monetarias y los útiles de fabricación. En esta línea
se encuentra también el reciente articulo de A. Tulii <1995), publicado con motivo de los
trabajos de limpieza y conservación realizados en los cuños de las medallas de la Casa
de Saboya, para su exhibición en la exposición ya citada de Turín <AA.VV., 1995-B).

91
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

SITUACION INSTITUCIONAL INTERNACIONAL.

ENCUESTA INTERNACIONAL.
Con el fin de recopilar la mayor cantidad de información posible, que nos sirviera
como base de referencia y comparación para nuestro presente trabajo (y para la posible
organización en Madrid -finalmente no realizado- del Primer Congreso Internacional de
Museos Monetarios), decidimos acometer, en 1993, una “Encuesta institucional” de
ámbito internacional, en referencia a la situación real de gabinetes y museos monetarios,
partiendo de la experiencia que sobre este tratamiento de datos ya poseíamos a nivel
español. Se enviaron en torno a los 350 formularios, y se obtuvieron unas 190 respues-
tas, es decir, los que habían completado los casilleros con los datos requeridos (146),
más aquellos que nos comunicaron que no estaban autorizados a dar esa información,
o que a pesar de su denominación o dependencia, o no tenían colección o sus fondos
eran de otra naturaleza no numismática.
Una vez recopilados, elaborados y tabulados todos los datos obtenidos, se
decidieron omitir las respuestas de algunos de los apartados que ya no se consideraban
de un interés suficiente como para ser presentados en este trabajo, ya que en realidad
se trataban de datos sólo encaminados a arrojar información que sirviera para el
desarrollo y posterior programación de las sesiones técnicas que compondrían el
Congreso que se proyectaba celebrar.
Así pues, los datos más interesantes que se han mantenido, para su comparación
y reflejo en relación con la Museología y Museografía monetarias, se encuentran las
respuestas a los siguientes apartados: organización y personal, colecciones y fondos,
exposición permanente, almacenaje y sus problemas, informatización, biblioteca y
publicaciones. Estos datos comparativos podrán dar una perspectiva general, bastante
aproximada, sobre la situación actual e inquietudes técnicas y profesionales de las
instituciones participantes en la encuesta, que pensamos que se puede hacer extensiva
al resto de los paises del mundo, y en relación a las cuestiones que se acaban de
mencionar. La lista compieta de las instituciones participantes, que respondieron y
devolvieron las encuestas, es la siguiente:

MUSEOS PARTICIPANTES.
- Museum of Archaelogy, Tirana, Albania.
- Cabinet Numismatique institut d’Archeoiogie, Tirana, Albania.
- Numismatische Sammiungen der Fakuit~t fúr Geschichtswissen-schaft, Ruhr
Univesitát Bochum, Bochum, Alemanía.
- Stadtisches Museum Braunschweig, Braunschweig, Alemania.

92
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD

- MOnzkabinett Dresden Ministerium fur Wissenschaft und Kunst des Freistaates


Sachsen, Dresde, Alemania.
- Kuitur und Stadthistorisches Museum Disburg, Sammiung Kñhler-Osbahr, Duisburgo,
Alemania.
- Universitát Erlangen Núrenberg institut fúr Alter Sprache, Eriangen, Alemanía.
- Akademie Freiburg, Universit~tsbibliothek Wernersche Múnz-sammlung, Friburgo,
Alemania.

- Niedersácheisches Munzkabinett der Deutschen Bank, Nieders&heisches Landas-


museum, Hannover, Alemanía.
- Niedersácheisches Múnzkabinett der Deutschen Bank, Hannover, Alemania.
- Kestner-Museum Hannover, Múnzkabinett, Hannover, Alemania.
- Antikenmuseum und Abguss-Sammiung des Archáoiogischen Instituts, Heidelberg,
Alemania.
- Badisches Landesmuseum, Múnzkabinett Schloss, Karisruhe, Alemania.
- Stadtiiche Munzsammiung Munich, State Minister of Cultural Affairs, Alemania.
- Westfaiisches Landesmuseum, Munster, Alemanía.

- The Museum of the Department of Archaeoiogy & Museoiogy, Facuity of Arts, Riyadh,
Arabia Saudí.
- Royal Australian Mint Museum, Deakin, Australia.
- Tasmanian Museum and Art Gailery, Hobart, Tasmania, Australia.
- Museum of Victoria, Department of Numismatics, Melbourne, Victoria, Australia.
- Oberosterreichisches Landesmuseum, Munz und Medailien Sammiung, Linz, Austria.
- Cabinet des Médailles, Bibiiothéque Royale Albert 1, Bruselas.
- Musée Numismatique et Historique de la Banque Nationale de Beigique, Bruselas.
- Musées Royaux d’Art et d’Histoire-Koninklijke Musea Voor Kunsten Geschiedennis,
Bruselas.
- Munt- en Penningkabinet van de Provincie Limburg, Tongeren, Bélgica.

- Museo de la Casa de Moneda, Potosí, Bolivia.


- Museu de Valores, Banco Central do Brasil, Brasilia.
- Museu e Arquivo Historico do Centro Cultural Banco de Brasil, Rio de Janeiro, Brasil.
- Museu Paulista, Universidad de Sao Paulo, Ipiranga, Sao Paulo, Brasil.
- Museum of History, Department of Coins, Numismatic Cabinet, Jambol, Bulgaria.
- Monetary Cabinet at the Museum of History Kyustendii <Moneten Kabinet
priistoritscheski Muzej Kyustendil) Kyustendil, Buigaría.
- -

93
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

- Royal Ontario Museum, Toronto, Ontario, Canada.


- Arheioska Zbirka Osor, Gradska, Loggia, Nerezine, Cres, Croacia.
- Arheoioski Muzej istre, Pula, Croacia.
- Gradski Muzej Varazdiu, Historical Department, Varazdin, Croacia.
- Numismatic Department, Arheoloski Muzej, Zagreb, Croacia.
- Museu Numismatico, Habana, Cuba.

- Royal Coilection of Coins and Medais, Copenhagen, Dinamarca.


- Museum of Antiquities, Edimburgo, Escocia.
- Numismatic Museum of the Banka Sievenije, Lubliana, Eslovenia.
- Numizmaticni Kabinet, Narodni Muzej, Lubliana, Eslovenia.
- Museu Frederic Mares, Barcelona.
- Gabinet Numismatic de Catalunya, Barcelona.
- Museo Histórico Municipal, Priego de Córdoba.
- Gabinet Numismatic de i’i.E.i., Lérida.

- Gabinete Numismático, Banco de España, Madrid.


- Museo Casa de la Moneda, F.N.M.T. Madrid.
- Gabinete Numismático del Museo del Prado, Madrid.
- Dpto. de Numismática y Medailística, Museo Arqueológico Nacional, Madrid.
- Biblioteca General e Histórica, Valencia.
- Museum of the American Numismatic Assocation, Colorado Springs, Colorado, EE.UU.
- Numismatic Coilection, the Newark Museum, Newark, EE.UU.
- American Numismatic Society, Nueva York, EE.UU.
- North Carolina Museum of History, Raleigh, EE.UU.
- Smithsonian institution, Numismatic Coilection, National Museum
of American History, Washington, EE.UU.

- Estonian History Museum, Taiiinn, Estonia.


- The Numismatic Exhibition of the Bank of Finiand, Helsinki, Finlandia.
- The Savings Bank Museum, Helsinki, Finlandia.
- Musée Gailo-Romain D’Aoste, Musée Dauphinois, Grenoble, Francia.
- Medaillier de la Societé Archeoiogique de Beziers, Beziers, Francia.
- Musée Savoisien Medaillier de Savoie et Coilection Numismatique Chambery, Francia.
- Chateau de Chantiiiy, Chantiiiy, Francía.
- Medaillie, Dijon, Francia.
- Musée Centre-des-Arts, Legros, Francía.

94
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

- Cabinet des Monnaies et Médailles de Marseilie, Marsella, Francia.


- Musée Dobrée, Musées Départementaux de Loire-Atlantique, Nantes, Francia.
- Cabinet des Médailies, París, Francia.
- Medaillier, Banque de France, Paris, Francia.
- Le Musée de la Monnaie, Direction des Monnaies et Médailles, Paris, Francía.
- Cabinet Numismatique du Musée Departamental des Antiquités de la Seine Maritime,
Rouen, Francia.
- Musée Municipal de Saint-die-des-Vosges, Saint-die-des-Vosges, Francia.
- Musée Saint-Raymond, Place Saint-Sernin, Touiouse, Francia.
- Musée des Beaux Arts, Troyes, Francía.

- Projet en Cours dépendant de la Banque de la République d’Haiti, Port-au-Prince, Haiti.


- Museo Numismático “Rigoberto Borjas” Tegucigalpa, Honduras.
- Turr istvan Muzeum, Bajh, Hungría.
- Department of Coins and Medais, Budapest, Hungría.
- Banknote and Coin Coilection, National Bank of Hungary, Budapest, Hungría.
- Mora Ferenc Muzeum 1 Eremtara, Hungría.
- Academy of indian Numismatics & Sigiiiography, Indore, India.
- Research & Deveiopment Division, Reksa Artha (Preserving Money) Jakarta,
Indonesia.
- Ulster Museum, Botanic Gardens, Belfast, Irlanda del Norte.
- Bank of Israel Museum, Bank of Israel, Jerusalén, Israel.
- Israel Antiquities Authority, Rockefeiier Museum, Jerusalén, Israel.
- Kadman Numismatic Pavilion, Tel-Aviv, Israel.

- Museo Civico Archeologico di Bologna, Bolonia, Italia.


- Museo Civico di Palazzo Te, Paiazzo Te, Viale Te, Mantua, Italia.
- Medagliere Estense, Paiazzo dei Musei, Módena, Italia.
- Centro internazionale di Studi Numismatici, Nápoles, Italia.
- Museo Archeologico Nazionale di Napoli, Nápoles, Italia.
- Gabinetto Numismatico, Casteilo Visconteo, Pavía, Italia.
- Museo Civico di Numismatica, Etnografia, Arti Orientaii, Turin, Italia.
- Museo Archeologico Nazionale di Venezia, Venecia, Italia.
- Mint Museum, Osaka, Japón.
- institute for Monetary and Economic Studies Currency Museum of
The Bank of Japan, Tokio, Japón.
- The Money Museum, Central Bank of Maiaysia, Kuala Lumpur, Malasia.

95
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

- Musée Numismatique, Bank al Maghrib, Rabat, Marruecos.


- Museo Numismático, Banco de México, México.
- Musée des Timbres et des Monnaies, Mónaco.
- Den Kongeiige Mynts Museum, Kongsberg, Noruega.
- Museum of New Zealand te Papa Tongarowa, Wellington, Nueva Zelanda.

- Rijksmuseum, Amsterdam, Países Bajos.


- Cabinet Ailard Pierson Museum, Amsterdam, Países Bajos.
- Dept. Numismatic Coliections, Amsterdam, Países Bajos.
- Teylers Museum/Numismatisch Kabinet, Haariem, Países Bajos.
- Museum van’s Rijks Munt, Utrecht, Países Bajos.
- Lahore Museum, Lahore, Pakistán.
- Museo del Banco Central de Reserva del Perú, Lima, Peru.
- Monetario de la S.N.P., Lima, Perú.

- National Museum, Gabinet Numizmatyczny, Muzeum Narodowe W Krakowiie,


Cracovia, Polonia.
- Gabinet Numizmatyczny Mennicy Panstwowej, Varsovia, Polonia.
- Cabinet des Médailies, Museo Nacional de Varsovia, Polonia.
- Zamek Krolewski W Warszawie Gabinet Numizmatyczny, Castillo Real de Varsovia,
Varsovia, Polonia.
- Gabinet Numizmatyczno-Sfragistyczny, Wrociaw, Polonia.

- Museu Monográfico de Conimbriga, instituto Portugués de Museus, Condeixa,


Portugal.
- Museu Municipal Dr. Santos Rocha, Camara Municipal da Figueira, Portugal.
- Gabinete Numismático Do Museu Caiouste Gulbenkian, Lisboa.
- Museu Nacional de Arqueoiogia, Lisboa.
- Museu Numismático Portugués, imprensa Nacional-Casa da Moeda, EY., Lisboa.

- The Barber institute of Fine Arts -Coins Coilection- Birmingham, Reino Unido.
- Department of Coma and Medais Fitzwiiliam Museum, Cambridge, Reino Unido.
- Biackburn & Art Gaíiery Museum St. Biackburn, Lancashire, Reino Unido.
- Department of Coins & Medais, British Museum, Londres, Reino Unido.
- Bank of Engiand Museum, Londres, Reino Unido.
- British Royal Mint Museum, Liantrisant, Pontyciun, Mid Glamorgan, Reino Unido.
- Hederbeen Coin Room, University of Oxford, Ashmoiean Museum Oxford, Reino Unido.

96
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

- Numismatic Department, Library of the Romanian Academy, Bucarest, Rumania.


- Cabinet Numismatic, Muzeul de istorie al Judetului Caras-Severin Resita, Jud. Caras-
Severin, Rumania.
- Muzeul National de istorie, Cabinetul Numismatic, Cluj-Napoca, Rumania.
- Cabinet Numismatic, Muzeul de Istorie Nationala si Arheoiogie Constanta, Muzeul de
istorie Nationala si Arheoiogie, Constanta, Rumania.
- Muzeul Oiteriei Cabinetul Numismatic, Craiova, Rumania.
-

- Cabinetuo Numismatic, Institutul de Arheologie lasi, Rumania.


- Brukenthai Museum, Numismatic Cabinet, Museum of History, Sibiu, Rumania.
- Department of State Historical Museum, Moscú, Rusia.

- The Royal Coin Cabinet, Estocolmo, Suecia.


- Goteborg, Numismatiska Forening, Goteborg, Suecia.
- Historiska, Museet, Lund, Suecia.
- Upsaia Universitets Myntkabinett, Upsaia, Suecía.
- Romermuseum Augst, Kanton Basel-Landschaft, Amt fur Museen und Archaelogie,
Augst, Suiza.
- Historisches Museum Basel, Munzkabinett, Basilea, Suiza.
- Cabinet des Medailies Cantonal, Etat de Vaud, Lausanne, Suiza.
- Cabinet de Numismatique Neuchatel, Suiza.
- Munzkabinett, Schweizerisches Landesmuseum, Zurich, Suiza.
- National Museum of History, Taipei, Taiwan.
- Musée National du Bardo, le Bardo, institut National du Patrimoine, Musée National du
Bardo, Túnez.
- Musée de la Monnaie, Banque Centrale de Tunisie, Túnez.
- Exposición Numismática Venezolana, Caracas, Venezuela.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS.

1.- DATOS

NOMBRE DEL MUSEO/GABINETE:____________________________________

INSTITUCION DE QUIEN DEPENDE:

97

.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD

DIRECCION:
DIRECCION POSTAL:
CIUDAD, ESTADO, C.P., PAíS:

TELEFONO, FAX, TELEX.

NOMBRE DEL DIRECTOR/RESPONSABLE:

INSTITUCION/ES CON QUIEN ESTA VINCULADO:

2.- ENTIDADES DE LAS QUE ES MIEMBRO

__ ICOM __ CIN FIDEM ___ ANE ___ SIAEN


Otras (especifique):

3.- ORGANIZACION Y PERSONAL

Personal (especifique número>:


Conservadores Jefe Conservadores
Documentalistas Restauradores
Becarios investigación Voluntarios
____ Bibliotecarios Administrativos
____ Celadores/vigilantes Guias
— Seguridad Mantenimiento

Presupuesto anual aproximado:

Organigrama: Departamentos/Areas. Responsables.

RESPUESTAS:

*Conservadores Jefe.
78 museos tienen Conservador Jefe, es decir, un 54,55%. Algunos de ellos
cuentan con más de uno. El Gabinete de Medallas de Paris, el Gabinete Numismático de
Taipei, entre ellos.

98

.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

* Documentalistas.
31 museos tienen en su organización documentalistas, que representan un
21,67%. Hay cuatro museos que tienen dos profesionales de este tipo, el Museo
Nacional de Varsovia cuenta con 5 y, el Gabinete Numismático del Museo Británico,
cuenta con 6.

*Becarios de investigación.
22 instituciones afirman contemplar esta figura de colaboración, es decir, un
15,38%. De ellos, 10 cuentan con dos becarios; el Museo Británico, el Museum Van’s
Rijks Munt <Casa de la Moneda> de Utrecht, tienen 3 cada uno de ellos; 5 el Centro
internazionale di Studi e Numismatica de Nápoles, el Musée Dobree de Nantes y el
Rijksmuseum de Amsterdam; mientras que el Lahore Museum de Pakistán, el Museo
Municipal Dr. Santos Roche de Portugal y el National Museum of History de Taipei,
cuentan con 7 becarios cada uno de ellos.

* Bibliotecarios
38 museos tienen personal especifico en esta sección, un 26,57%. Algunos de
ellos cuentan con dos, como el Musée Royaux d’Art et d’Histoire de Bruselas, el
Arheoioski Muzej istre de Croacia, el North Carolina Museum of History de Raleigh
<EE.UU.>. El Museu e Archivo Histórico do Centro Cultural Banco do Brasil, tiene cuatro
bibliotecarios.

* Celadores/Vigilantes.
40 centros cuentan con este personal, es decir, un 27,97%.

- Museo Civico Archeologico de Bolonia, 2.


- Museo Numismático de La Habana, 3.
- instituto Portugués de Museus de Lisboa, 4.
- Musée de la Monnaie de Paris y el Staatiiche Múnzsammiung de Munich, 5 cada uno.
- Arheoioski Muzej istra de Tirana, Albania, 6.

- Centro Cultural Banco do Brasil, 7.


- St. Blackburn Museum, 8.
- Museu Frederic Marés de Barcelona y el Musée Saint-Raimond de Touiouse, 19.
- Musée Departamentaux de Loire-Atiantique, tiene 20, junto con personal de seguridad.
- Musée Savoisien de Chambery, en Francia, 23.
- The National Museum of History, Taipei, 25.

99
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAO

- El Paiazzo dei Musei de Modena, 40.


- Musée Royaux d’Art et d’Histoire de Bruselas, 80, para todas las secciones.

*Personal de seguridad.
30 museos tiene personal al cargo de la seguridad de las colecciones, un
20,47%.

- El Gradski Muzey Varazdiu de Croacia tiene 2.


- Arheoloski Muzei Istra de Tirana, Mint Museum de Osaka (Japón), y el Museo Numis
mático de México, tienen 3 cada uno de ellos.
- Bank of Engiand Museum de Londres, el Museum Van’s Rijks Munt de Utrecht, 4.
- Cabinet de Medailies de Paris, junto con personal de entretenimiento, tiene 5.
- North Carolina Museum of History, Raleigh, 7.
- El Museo Civico di Numismatica, Etnografia e Arti Orientali de Turin, 10.
- Musée de Nantes, 20.
- The National Museum of History de Taipei, 25.

* Conservadores.
99 instituciones cuentan con conservadores para el control de las colecciones,
es decir, un 67,80%

- El Staatiiche Munzsammiung de Munich, Musée Departamentaux de Loire-Atlantique


de Nantes, Musée de la Monnaie, Bank of England Museum, el Rockefeiler Museum de
Jerusalén y el Museo Nacional de Varsovia, poseen 3 conservadores cada uno.
- 4 el Museo Civico Archeologico de Bolonia y el Gabinet Numizmatycizny de Polonia.
- El Medaillier de Chambery, la American Numismatic Society de Nueva York y el
Cabinet des Medailles de París, 5 cada uno.
- Arheoloski Muzey Istre de Croacia y el North Carolina Museum of History, 6.
- El Gradski Muzey Varazdin, Croacia, tiene 8 conservadores.
- Musée des Timbres et des Monnaies de Monaco, 10.
- Department of Coins & Medals del British Museum, cuenta con 12 conservadores.
- El Departamento de Numismática del Museo Histórico Estatal de Moscú, 19.
- Musée Royaux d’Art et d’Histoire de Bruselas, reporta 36 en total.

* Restauradores.
39 museos tienen equipo de restauradores, el 26,71 %. En este caso caben
destacar:

100
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAO

- Museum of the Department of Archaeoiogy & Museoiogy de Arabia Saudí, 3.


- Musée Departamentaux de Loire-Atiantique de Nantes, 4.
- Arheoioski Muzey istre, 5.

* Voluntarios.
18 contemplan la posibilidad de que puedan trabajar con su personal voluntarios,
es decir, el 12,32%. Por ejemplo:

- El Museo Civico de Turín, 3.


- El Nationala si Arheoiogie de Constanta, Rumania, que tiene 4.
- British Museum y la American Numismatic Society, que cuentan con 6 cada uno.
- The Smithsonian Institution de Washington, 8.
- El Centro internazionale di Studi Numismatiche de Nápoles y el Museo de Taipei, 10
cada uno.
- Raleigh, NC, 170.

* Administrativos.
De entre las respuestas contestadas, 50 admiten tener administración indepen-
diente, un 34,24%. Entre ellos podemos destacar:

- El Musée Municipal de Saint-die-des Vosges de Francia, el Medallier du Banque de


France, el Museo Civico Archeologico di Bolonia, el Museo Numismático del Banco de
México y el Museo del Banco Central de la Reserva del Perú, que tienen 3 empleados
cada uno de ellos.
- Musée Numismatique et Historique de la Banque Nationale de Belgique, 4.
- Musée Saint-Raymond de Toulouse y Museo Nacional de Arqueología-instituto Portu
gués de Museus, 5 cada uno.
- El Museu e Arquivo Histórico do Banco do Brasil y el Lahore Museum (Pakistán), 6.
- Musée de la Monnaie, 10.
- Smithsonian Institution, 11.
- Taipei, que tiene 20.
- El British de Londres, 34 (general>.

* Guías/celadores.
21 tienen personal de atención al público o guias, el 14,38%. De entre ellos
vamos a destacar:

101
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

- El Gradiski Muzey Varazdin de Croacia, Musée de Mónaco y Taipei, con 3 guias.


- Musée de la Monnaie de Paris, el Museo del Banco Central de Reserva del Perú y el
instituto Portugués de Museus, 4.
- Musée Saint-Raymond, 5.
- Museo Civico Archeologico di Bolonia, 9.
- Banco do Brasil, 17.
- Museo Casa de la Moneda, 14.

* Mantenimiento
28 museos cuentan con personal de mantenimiento, un 19,17%. Entre ellos:

- Musée Saint-Raymond, la Cámara Municipal de Figueira da Foz, con 3 personas.


- Musée Dobrée de Nantes, con 5.
- El Centro Cultural del Banco del Brasil, 6.
- instituto Portugués de Museus, con 11 personas en mantenimiento.

Por el contrario, y siempre según las respuestas contenidas en las encuestas, los
siguientes museos no tienen personal específico para la atención de las colecciones
monetarías:

- El Stadtisches Museum de Braunschweig, Alemania.


- El Museo Numismático de la República de Haití, que es un proyecto en curso depen-
diente del Banco de la República de Haití.
- The Numismatic exhibition of the Bank of Finiand, no tiene un equipo permanente. Es
el cajero el responsable del desarrollo de la exposición, mientras que los guias son de
la unidad de información del propio Banco. Asimismo, utilizan las salas de conferencias
del Banco, así como una parte de la biblioteca.
- El Medaillier de la Société Archeoiogique de Beziers, Francia, que tiene un sede en el
Musée St. Jacques de la misma ciudad, y está atendido por personal de éste.
- El Cabinet Numismatique du Musée Départamental des Antiquites de la Seine Maritime
de Rouen, Francia, tiene el personal del Museo de igual nombre de quién depende.
- El Reksa Arthe <Preserving Money, Jakarta, Indonesia), tiene el personal del The
indonesian Government Security Printing & Minting Corporation (Perum Percetakan
Vangri).
- El Museo Archeologico Nazionale di Venezia, tiene el mismo personal adscrito al
Ministero per i Bieni Culturali e Ambientaii, Sopritendenza Archeologica del Veneto-
Padora.

102
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

* Museos o secciones que se mantienen, al parecer, con una sola persona al cargo de
todas sus necesidades:

- El Gabinete Numismático del Museo del Prado.


- Museum of Antiquities de Edimburgo, Escocia.
- El Goteborg Numismatiska Forening de Gotemburgo, Suecia.
- Antikenmuseum und Abguss-Sammlung des Archáoiogischen lnstitut de Heidelberg.
- Westfaiisches Landesmuseum de Munster <Alemania>.

- Universitat Erlangen-NOremberg lnstitut fúr Alte Sprechen, de Nuremberg.


- Landesmuseum, Munz und Medailien Sammiung de Linz, Austria (solo un conservador).
- El Munt en Penningkabinet van de province Limburg, Tongren (Bélgica).
- The Royal Ontario Museum de Toronto.
- El Arheioska Zbrika Osa, Gradska (Croacia>.

- Muzey Siavonije-Osijek-Numismaticki Kabinet de Krwatska <Eslavonia, Croacia>.


- Estonian History Museum.
- El Savings Bank Museum, tienen guias, el resto del personal pertenece al Banco.
- Royal Australian Mint Museum de Deakin, (Australia) -encuesta incompleta-.
- Musée Galio-Romain d’Aosta, Grenoble, tiene celadores.
- Bibliothéque Nationale de Dizon.

- El Mora Ferenc County Municipality Museum, de Hungría.


- Gabinete Numismático de Varsovia.
- Museu Calouste Gulbenkian.
- El Muzeul de Istorie al Judetului Casas-severin, Rumania.
- Muzeul National de istorie de Rumania.
- El Instituto de Arheoiogie iasi de Rumania.

- Museo de Historia de Sibiu, Rumania.


- El Historiske Museet de Lund, Suecia.
- El Historisches Museum de Basilea.
- Cabinet des Medailles Cantonal del Estado, Vaud, Suiza.
- Uister Museum, 2, y el Institute for Monetary and Economic Studies-Currency Museum
de Japón, un total de 10 personas.

103
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

4.- COLECCION Y FONDOS

La colección consta de:


monedas n0 aprox.
medallas
— troqueles
modelos
billetes
— planchas
— maquinaria y utillaje
— improntas
moldes

Otras colecciones:
minerales
filatelia
— dibujos
— grabados
— papel sellado
libros
deuda/acciones
— sigilografía
— glíptica

Principal fuente de ingresos:


donación
— adquisición
— depósito/cesión definitiva
intercambio

RESPUESTAS:

* MONEDAS.
-Sin información de cantidad 34 museos 23,28%
-Del a 5.000 monedas 20 museos 13,69%
-De 5.000 a 10.000 monedas 15 museos 10,27%
-De 10.000 a 40.000 monedas 35 museos 23,97%
-De 40.000 a 100.000 monedas 25 museos 17,12%
-Más de 100.000 15 museos 10,27%

Total 144 museos

104

.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

Además, hay 2 museos con características especiales que son los siguientes: el
Museo de Beaux Arts de Troyes, Francia, no menciona cantidad alguna, ya que indica
solamente porcentajes. Las monedas representan un 97% de los objetos exhibidos.

El Centro Internazionale di Studi Numismatiche, no es un museo, aunque


conserva 22.000 improntas y 50.000 moldes, así como numerosos libros. Cuenta con
10 voluntarios y 5 becarios en su equipo. Es un instituto de investigación constituido
a iniciativa de la Comisión internacional de Numismática, del Instituto italiano de
Numismática y del Museo Civico G. Filangieri, que tiene su sede en Nápoles, en la Villa
de Livia del parque Grifeo. Este Instituto está constituido para la promoción de la
moneda antigua italiana, en particular la de la Italia Meridional. Consta de una biblioteca,
calcoteca y laboratorio.

A partir de 100.000 piezas, alcanzan las máximas cantidades los siguientes


museos:

- El Museo Arqueológico Nacional de Madrid, con 300.000 monedas.


- El Museo de la American Numismatic Association, Colorado Springs, 300.000.
- La Numismatic Coliection, Smithsonian institution, 400.000 monedas.
- El Gabinete de Medallas de Paris, entre medallas y monedas, cuenta con 500.000.
- El Coins & Medais del British Museum, que posee 650.000 monedas.
- American Numismatic Society de Nueva York, con 700.000 monedas.

El Cabinet Numismatique du Musée Departamental des Antiques de la Seine


Maritime, de Rouen, que cuenta sólo con varios miliares de monedas, mientras que otros
no cuentan ni con 1000 monedas en sus fondos, entre los que podríamos mencionar,
entre otros:

- El Gabinete Aiiard Pierson Museum de Amsterdam.


- El Museo del Departamento de Arqueología y Museología de la Facultad de Arte de
Arabia Saudí.
- El Museo de Timbres y Monedas de Mónaco.
- El Museo Gailo-Romain d’Aoste, del Museo Dauphinois de Grenoble, 400 monedas.
- Antiken Museum und Abguss-Sammiung des Archáoiogischen instituts de Heidelberg,
Alemania, con 420.

105
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD

* MEDALLAS.
De las encuestas se puede deducir que de los 143 museos, 105 museos poseen
medallas, distribuyéndose de la siguiente forma:

-Entre 1 y 1.000 21 museos


-Entre 1.000 5.000 15
-Entre 5.000 10.000 20
-Entre 10.000 25.000 5
-Entre 25.000 50.000 1
-Entre 50.000 100.000 9

Total: 71 museos

34 museos informan tener colección de medallas, pero no precisan cantidad. El


resto, es decir, 41 museos, no ofrecen información sobre estas piezas. Entre los que si
tiene destacamos: El Gabinete de Medallas de Paris, que posee 500.000 piezas, entre
medallas y monedas.

*TROQUELES. En 50 museos, un 34,24%.

*MODELOS. 35 tienen modelos, lo que hace un 24,47%.

BILLETES. 78 museos cuentan con billetes, el 53,42%.

*PLANCHAS. 23 instituciones almacenan planchas, lo que supone un 15,75%.

4MAQUINARIA Y UTILLAJE. 22 colecciones tienen de maquinaría y utillaje, 15,06%.

*IMPRONTAS. En 19 museos hay improntas, el 13,01%.

*MOLDES. 18 tienen moldes, 12,32%.

*FILATELIA. 25 museos guardan sellos de correo u objetos filatélicos, un 17,12%.

*ESTAMPAS DE GRABADO. En los fondos de 27 museos, lo que hace un 18,49%.

106
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAO

*LiBROS (Como pieza>. 56 museos poseen libros históricos, un 38,35%.

*SiGiLOGRAFiA. En 31 museos hay sellos, lacres, etc., 21,23%.

*GLiPTiCA 17 colecciones tienen camafeos, piedras talladas, etc., el 11,64%.

*MINERALES. En 11 museos se guardan minerales, 7,53%.

*DiBUJOS. En el gabinete de 19 museos se conservan dibujos originales, 13,01%.

*PAPEL SELLADO. 7 museos poseen papel sellado entre sus colecciones, un 4,79%.

*DEUDA/ACCIONES. 16 museos poseen especímenes de deuda y acciones, el 10,95%.

Hay otros museos que además de las piezas monetarias, tienen otros objetos o
piezas de arte. Como por ejemplo:

- SAMMLUNG K6HLER-OSBAHR KULTUR- UND STADTHISTORISCHES MUSEUM, Duis


burgo, Alemania. Este Museo posee además pre-moneda (600 piezas>, antigúedades
(500 ejemplares), joyería, amuletos y otros <1000>.
-ANTiKENMUSEUM UND ABGUSS SAMMLUNG DES ARCHAOLOGISCHEN iNSTiTUTS,
Heiideiberg. En sus colecciones se conservan antigOedades griegas y romanas.
- STAATLICHE MUNZSAMMLUNG, Munich. Entre sus fondos se encuentran gemas y
camafeos.
- MUSEU FREDERIC MARES, Barcelona. Escultura, pintura, objetos varios.
- DEPARTAMENTO DE NUMISMATICA Y MEDALLISTICA - MUSEO ARQUEOLOGICO
NACIONAL, Madrid. Tiene, además, una buena colección de condecoraciones.
- NORTH CAROLINA MUSEUM OF HISTORY, Raleigh. Objetos militares, vestidos, plata,
cerámica, herramientas y equipos, muebles, adornos, artículos de deporte.

- MEDAILLIER DE SAVOIE ET COLLECTION NUMISMATIQUE, Chambery. Colecciones


de objetos arqueológicos, etnográficos, históricos, de bellas artes.
- MUSÉE DE LA MONNAIE DE PARIS. Máquinas y herramientas propias para la
acuñación de la moneda.
- MUSÉE SAiNT-RAYMOND, Touiouse. Antigúedades, objetos de origen pre-histórico,
etnografía, arte romano, griego y Alta Edad Media.
- RiJK’S MUSEUM, Amsterdam. Moneda obsidional.

107
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIPAD

- NUMISMATISCH KABINET - TEYLERS MUSEUM. Pintura, fósiles, instrumentos para


física.
- MUSEUM VAN’S RIJKS MUNT, Utrecht. Posee, además, escayolas.
- MUSEO NUMISMATICO “RIGOBERTO BORJAS”, Tegucigalpa, Honduras. Piezas
arqueológicas.
- ACADEMY OF INDIAN NUMISMATICS & SIGILOGRAPHY, indore, India. Revistas, 200
carteles de la India, 4000 diapositivas de monedas índicas.
- BRITiSH MUSEUM, DEPARTMENT OF COINS & MEDALS. También posee insignias,
condecoraciones, tarjetas de crédito, inteligentes, etc.
- MUSEO CíVICO DE PALAZZO TE, Mantua. Pintura, pesas, colección de objetos
egipcios y de Mesopotamia.

- GABINET NUMIZMATYCZNY, Castillo Real de Varsovia, Polonia. Consta de una buena


colección de condecoraciones, así como de 1000 réplicas de monedas y medallas.
- MUSEU NACIONAL DE ARQUEOLOGíA, Lisboa. Arqueología, etnografía, antigUedades,
escultura, etc..
- INSTITUT DE ARHEOLOGIE IASI, lasi, Rumania. Objetos de joyería.
- MUSEO HISTORICO ESTATAL, Moscú. Excelente colección de condecoraciones y
medallas <50.000).
- ROMERMUSEUM AUGST, KANTON BASEL-LANDSHAFT, AMT FUR MUSEEN UND
ARCHAOLOGIE, Basilea, Suiza. Arqueología.
- EXPOSICION NUMISMATICA VENEZOLANA, Caracas. Pintura, escultura, herrajes y
otros.

5.- EXPOSICION PERMANENTE

¿Está expuesta la colección en las salas? sí___ no ___

En caso afirmativo, un + 75%, 75-50%, 50-25%, -25% del total.

¿Cuentan con control ambiental permanente? ___ si no

Superficie por áreas:


exposición permanente

exposiciones temporales

sala/s de conferencias
saia/s de audiovisuales
almacenes/depósitos
___ m2.

108

.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

iaboratorio/s
biblioteca/archivo
oficinas
2
tienda/librería m.

Cuenta su museo además con:


— gabinete didáctico servicio fotográfico
____ fototeca/diapoteca sala de investigadores
cafetería — recepción/información

RESPUESTAS:

*Sobre si la colección está expuesta en las salas.


84 museos contestan que si, un 57,53%, mientras que 32 reconocen que su
colección permanece guardada sin exponer, lo que hace un 21,91 % del total de
encuestados. Asimismo, 27 museos no hacen ningún comentario al respecto, lo que
representa un 18,49% de abstención en este caso.

De las 84 instituciones que han contestado afirmativamente a la pregunta


anterior, después aclaran lo que ésta representa dentro del volumen total de la
colección:

-Un 75% 6 Museos, 7,14%


-Entre el 75-50% 3 3,57%
-Entre un 50-25% 3 3,57%
-Un 25% o menos 60 71,42%

El resto, hasta los 84 museos que informan tener las colecciones expuestas en
salas no dan información de cuanto espacio ocupan.

*Controi ambiental.
Responden a esta materia 143.

-39 museos tienen un sistema de control ambiental, un 26,71%.


-43 museos no tienen establecido un control ambiental, el 29,45%.
-61 museos no dan esta información, lo que hace un 41,78%.

109
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

*Exposición Permanente.
78 museos mantienen una exposición de carácter permanente, lo que hace un
53,42% dei total encuestado. Las superficies que ocupan en metros cuadrados, son,
haciendo una selección, y teniendo en cuenta que, en ocasiones, se refieren al total del
museo y no sólo al área monetario numismática, como sigue: 72, 135, 70, 210, 100,
60, 45, 600, 250, 40, 130, 180, 120, 84, 100, 400, 540, 50, 80, 30, 40, 240, 770
612, 400, 300, 150, 300 102, 125, 150, 653, 150, 300, 600, 300, 412, 200, 94’5,
142, 230, 200, 400, 100, 764, 50,... Destaca el Museo Casa de la Moneda de Madrid,
el más extenso del mundo en su género, con cerca de 6.000 m2 dedicados totalmente
a exposición permanente de monedas, medallas, billetes, maquinaria, etc., además de
los siguientes casos:

- El Museo de la Casa de la Moneda de Potosí, Bolivia, 1 .800.


- North Carolina Museum of History, Raleigh, EEUU, 11.700 (de área total de
exposición, no especifican el espacio dedicado a sus fondos numismáticos).
- Musée Departamentaux de Loire-Atiantique, Nantes, Francia, 1.900.
- Ulster Museum, Botanic Gardens, Irlanda del Norte, 7.
- Museo Civico Archeologico de Bologna, Bolonia, italia, 4.450.

- Museo Civico di Palazzo Te , Mantua, Italia, 1.200.


- Lahore Museum, Lahore, Pakistán, 60.000 pies cuadrados.
- Cabinet Numismatic Muzeul de istoira, Bucarest, Rumania, 1.148.
- Museul Nationale de Istoria, Cabinet Numismatic, Ciug-Napo Ca, Rumania, 5.
- Cabinet Numismatic, Muzeul de istoria Nationale, Constanta, Rumania, 15.
- Historiska Museet, Lund, Suecia, 20.
- Vitrinas, Historische Museum, Basilea, Suiza, 24 vitrinas.
- Munzkabinett, Zurich, Suiza, 30.

*Exposiciones temporales.
47 museos suelen organizar dentro o fuera de sus instalaciones -con sus propios
fondos o cedidos- exposiciones temporales, lo que hace un 32,89%.
Para estos montajes ocasionales disponen de espacios -en ocasiones compartidos
con otros departamentos en los museos generales- con las siguientes superficies en
entre otras: 250, 168, 100, 60, 272, 200, 350, 150, 140, 166, 55, 50, 300, 195,
250. Además, podemos destacar:

110
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

- Museo de Arqueología de Tirana, Albania, 3.


- North Carolina Museum of History, Raleigh, N.C., EEUU, 6.700, <de nuevo suponemos
que todo el museo, no sólo el gabinete numismático).
- Musée Dobree, Nantes, Francia, 1.000.
- Department of Coins & Medais, British Museum, 50.
- Museo Civico Archeologico de Bologna, 1.000.
- Paiazzo Te, Mantua, Italia, 1.290.
- The Money Museum, Central Bank of Malaysia, Kuaia Lumpur, Malasia, 12.
- Historischesmuseum Basel Munzkabinett, Basilea, Suiza, 5.
- Museo Casa de la Moneda de Madrid, 2000.

*Salas de conferencías.
30 museos cuentan con salas de conferencias, lo que hace un 20,54%.
Las superficies que algunos declaran, en metros cuadrados son, entre otras, las
siguientes: 225, 150, 250, 120, 307, 137, 80. Así mismo, podemos subrayar estas
instituciones que a continuación citamos:

- Museu de Valores, Brasilia, Brasil, 800.


- North Carolina Museum of History, 2.900.
- Musée Saint-Raymond, Touiouse, 80.
- Museum Van’s Rijks Munt, Utrecht, 75.
- Bank of Israel Museum, Jerusalén, 40.
- Museo Civico di Numismatica, Etnografia, Arti Orientaii, Turin, 50.
- The Money Museum, Central Bank of Maiaysia, Kuala Lumpur, Malasia, 12.
- Museo de Conimbriga, Condeixa, Portugal, 60.
- Numismatic Dept. Library of the Romanian Academy, Bucarest, Rumania, 8.
- Exposición Numismática Venezolana, Caracas, Venezuela, 902 (auditorio).

*Salas de audiovisuales.
21 instituciones reconocen contar con salas preparadas para la utilización de
equipos audiovisuales , el 14,38%. Las superficies declaradas que algunos de ellos
ocupan son las siguientes:

- Museu de Valores, Brasilia, 400.


- Den Kongelige Mynts Museum, Kongsberg, Noruega, 700
- Gabinet Numizmatyczny, Castillo Real de Varsovia, Polonia, 10.
- Museo Monográfico de Conimbriga, Portugal, 60.

111
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD

- Numismatic Department, Bucarest, Rumania, 8.


- Cabinet Numismatic Muzeul de istoria Al Judetului, Caras-Severin, Rumania, 137.
- Muzeul Oiteniei, Cabinetul Numismatic, Craiova, Rumania, 80.

*Almacenes/depósitos
65 museos cuentan con almacenes/depósitos específicos para las colecciones
monetarios lo que hace un 44,52%. Algunos de estos museos informan que dedican las
siguientes superficies a estos menesteres (m2): 225, 200, 170, 100, 28,5, 60, 60, 300,
100, 40, 100, 240, 80, 30, 80, 160, 140, 60, 25, 14 x 6,25, 389, 389, 152, 25, 40,
25, 165:

- Sammiung-Osbahr, Duisburgo, Alemania, 20.


- The Saving Bank Museum Historical Foundation, Helsinki, Finlandia, 20.
- Teyiers Museum, Numismatisch Kabinet, Haariem, Holanda, 18.
- Turr lstvan Muzeum, Bajh Deak, Bajh, Hungría, 6.
- Research & Development Division, Reksa Artha <Preserving Money), Jakarta,
indonesia, 15.
- St. Blackburn & Art Galiery Lancashire, Reino Unido, 20.
-

- Museo Civico Archeologico de Bologna, Bolonia, 845.


- Medagliere Estense, Módena, Italia, 30.
- Gabinet Numismatyczny, Mennicy Panstwowej, Varsovia, 10.

* Laboratorios
35 museos disponen de laboratorios de conservación y restauración en sus
propias instalaciones, lo que hace un 23,97%. De entre los que podemos señalar los
siguientes casos y superficies en metros cuadrados:

- Museum of History, Department of coins, Numismatic Gabinet, Sofia, Bulgaria, 16.


- Departamento de Numismática, Zagreb, Croacia, 4.
- Turr istvan Muzeum, Bajh Deak, Bajh, Hungría, 24.
- Museum St. Biackburn, Lancashire, Reino Unido, 14.

- Kadman Numismatic Pavilion, Tel-Aviv, Israel, 12.


- The Money Museum, Kuaia Lumpur, Malasia, 12.
- Museu Municipal Dr. Santos Roche, Figueira da Foz, Portugal, 25
- Numismatic Department, Bucarest, Rumania, 25.

112
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

* Biblioteca/Archivo.
55 museos cuentan con instalaciones de biblioteca/archivo, el 37,67%.

*Oficinas propias.
En 63 instituciones existen oficinas administrativas, que representa un total del
36,30%.

* Tienda.
14 museos disponen de un punto de venta o tienda, sólo un 9,58%.

*Gabinete pedagógico o didáctico.


Hay 31 museos que tienen organizado un gabinete didáctico, el 21,23%.

*Fototeca/diapoteca
En 49 casos existe un archivo de imágenes en forma de fototeca/diapoteca, es
decir, el 33,56%.

* Cafetería.
Existen 31 museos con servicio de cafetería, un 21,91% dei total.

*Servicio fotográfico.
40 museos cuentan con un servicio fotográfico para cubrir las necesidades
propias y de atención a las solicitudes externas, un 27,39%.

*Saia de investigadores.
En 44 casos se constata la existencia de una sala habilitada para facilitar el
trabajo de los investigadores, lo que hace un 30,13%.

* Recepción/información.
54 museos cuentan con un servicio de recepción/información a los visitantes, un
36,98%.

6.- ALMACENAJE

¿Cuenta con control ambiental permanente? si no

113

.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

Las piezas se conservan en:


monetarios bandejas: metal ____ madera ___ PVC.
álbumes
___

sobres

¿Cuál cree Vd. que es el probiema/s más importante/s?

RESPUESTAS:

*Controi ambiental permanente.


51 museos contestan que sí tienen un control ambiental permanente en su área
de depósitos o almacenaje, el 34,93%, mientras que 62 museos contestan negativa-
mente a la misma cuestión, es decir, un 42,46%. Finalmente, 30 museos no dan
respuesta ni información alguna al respecto, 20,54%.

*Forma de almacenaje.
En monetarios. De entre los encuestados, en 54 casos se constata que conservan
las piezas en muebles monetarios, es decir, el 36,98%. De estos:

- 52 tienen sus piezas en bandejas de metal, un 36,98%.


- 40 bandejas de madera, el 27,39%.
- 19 museos lo hacen en bandejas de PVC, 13,01 %.
- 11 museos conservan sus piezas en álbumes, es decir, un 7,53%.
- En 32 ocasiones se dice conservar las piezas en sobres, es el 21,91%.

*Probiemas más importantes.


En relación con la pregunta formulada sobre cuáles creen que son sus problemas
museológicos más importantes, se recogen los siguientes comentarios:

- inventarios, localización, seguridad.


- Conservación de piezas de plomo <en varias ocasiones>.
- Espacio e inventario.
- Conservación, clasificación, puesta a disposición del público, presentación.
- Falta de espacio de almacén.
- Registro, mantenimiento,
- Conservación, restauración.
- Falta espacio para oficinas.

114
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

- Falta de espacio y monetarios.


- Control de temperatura.
- Falta de visitantes (no hay interés por la materia).
- Espacio, problemas con las medallas militares.
- Conseguir un almacenaje con condiciones climáticas estables.
- Aumento rápido de la exposición.
- Seguridad y el almacenaje.
- El grueso de la exposición está en sobres con problemas de acidez.

- La conservación en general.
- Deberían mostrarse los billetes.
- La limpieza en los espacios de exposición.
- La humedad causa la enfermedad del bronce.
- Presupuesto, espacio.
- Los antiguos monetarios para monedas.
- Humedad.
- Oxidación de monedas y medallas.

- Ambientación general.
- El área de almacenaje, zonas de exposición, informática.
- Tener el museo desmontado.
- Problemas de organización.
- Reorganización de la estructura sistemática. El uso de productos químicamente neutros
para el almacenaje y la futura exposición.
- Elaboración de la guía topográfica de la colección.
- Falta servicio fotográfico y sala de investigación.
- Acabar el nuevo inventario.

- Situación de reforma.
- Falta de salas de exposición permanente.
- Falta de ayuda científica para la gestión de la publicación de las colecciones.
- El PVC.
- El Polystyrii.
- Museo demasiado pequeño y de bajo presupuesto.
- La contaminación atmosférica del entorno.
- Corrosión de los metales modernos <cinc, aluminio, etc.).
- La conservación de los billetes de banco.

115
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAO

- Los recursos humanos.


- insuficiente sitio para almacenaje y el material de las bandejas (de metal>.
- La catalogación de los fondos.
- La conservación y control ambiental tanto de piezas almacenadas como expuestas.
- Poco sitio, poco personal, poco dinero y estar en zona en situación de guerra.
- Falta de dinero, monetarios, etc.
- Objetos sin clasificar, falta de espacio.
- No hay tiempo para investigación ni catalogación de las colecciones

- Problemas de corrosión.
- Conservación e informatización.
- Problemas de clasificación y de identificación.
- Estudio e inventario incompleto.
- Falta de espacio para conferencias, exposiciones y audiovisuales.

7.- ViSITAS AL MUSEO

Horario: laborables ___________________________________

domingo y festivos ________________________

día descanso _________________________________

Visita: — gratuita
tarifa __________________________

tarífa especial ____________________________________

Número visitantes 1.99<>: individuales ______________

grupos __________________

Facilidades al público:
visitas guiadas auriculares
___

audiovisuales cafetería

Requisitos exigidos para investigación: ___________________________________________

8.- INFORMATIZACION

En proyecto/desarrollo: si no

116

.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAO

En funcionamiento, se aplica a:
colecciones seguridad —

administración biblioteca

Sistema operativo:
Software comercial:________________________________
Base de datos (objeto, kb, registros, etc.>:___________
Información adicional:
¿incluye digitalización de imagen? no
___ ___ si (especificar)

RESPUESTAS:

*informatización
106 museos afirman estar informatizados o en proceso de realizarlo, es decir un
72,60%. De estos:

- 80 dirigen esta informatización a COLECCIONES, un 75,47%


- 45 dirigen esta informatización a ADMINISTRACION, un 43,68%
- 12 dirigen esta informatización a SEGURIDAD, un 11,32%
- 42 dirigen esta informatización a BIBLIOTECA, un 39,62%

*Sistema operativo utilizado.


A continuación, pasamos a enumerar las respuestas más habituales, que como
se podrá comprobar, no en todos los casos se tiene muy clara la diferencia entre el
sistema operativo y un programa. Así mismo, nos consta que en la gran mayoría de los
museos se han hecho adaptaciones “a la carta” de paquetes comerciales:

- D RASE iii plus.


- COMPT 386.
- MS-DOS 6.0, WINDOWS 3.1.
- IBM MAINFRAME.
- WORDS.
- DOBIS/LIBIS.
- MS-DOS 5.0.
- DIGITAL EQUIPMENT CORP. vms versión 552.
- PRIMOS, DOS.
- PRIMA 4150.

117
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAO

- WINDOWS 3.1.
- TEXT TRIEVE.
- Pc COMPATIBLES.
- MCINTOSCH.
- IBM P52.
- MiRYSIS.
- IBM/DWS.
- APPLE.

*Software comercial.
13 museos dicen utilizar un software de los existentes en el mercado, es decir,
un 12,26%. Puede que se refieran a que no han sido adaptados a sus necesidades.

*Tratamiento de las imágenes.


12 museos incluyen en su equipo un sistema de digitalización de imágenes, es
decir, un 11,32%; mientras que en 45 casos, se carece de esta posibilidad, es decir, el
42,45%.

* Bases de datos.
10 museos utilizan una base de datos convencional, es decir, un 6,84% del total.

9.- BiBLIOTECA

¿Posee biblioteca especializada? sí ___ no

¿Recibe publicaciones periódicas especializadas en temas monetarios y/o numismática?


___ no ___sí
Por ___ intercambio donación
___ compra

¿Recibe por intercambio/donación/compra la revista NVMISMA? si no

¿Estaría interesado en recibirla? si no

RESPUESTAS:

118

.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

* Biblioteca Especializada.
114 museos poseen una biblioteca especializada en Numismática, es decir, el
78,08%. En 20 ocasiones, la respuesta es negativa, el 13,68%; finalmente, 9 museos
no dan información al respecto, es decir, un 6,16%.

10.- PUBLICACIONES

¿Editan revista/boletín? no
___ sí___

Nombre/periodicidad: _________________________________

Publicaciones 1 .99( ><ficha bibliográfica compieta>:

¿Tienen servicio de publicaciones/intercambio? si no

RESPUESTAS:

* PUBLICACIONES.
51 instituciones editan una publicación con carácter periódico, es decir, el
34,93% dei total. Estas publicaciones -que no son siempre monotemáticas, sino que en
ocasiones sólo tienen secciones dedicadas a la moneda, medalla, notafflia, etc.- son,
entre otras, las siguientes:

- “Ibia”, Museo de Arqueología, Tirana, Albania.


- Dresdner Kunstbiátter, Gabinete de Monedas, Dresde, Alemania.
- Jahrbuch der Staatiichen Kunstsammíungen in Baden, Karisruhe, Alemania.
- “Museumsjournai”, Linz, Austria.
- “Annual Reports”, Tasmanian Museum, Australia.
- BNB, Revue Mensuelie pour et par le personnel de la BNB, Bruselas.
- Builetin de Musées Royaux, Bruselas, Bélgica.
- Histria archaeoiogica, Arheoloski Muzej istre, Croacia.

- Denar, Historical Department, Varazdin, Croacia.


- Revista Arqueológica Zagreb, Croacia.
- Antiquitas, Museo Histórico Municipal de Córdoba, España.
- Boletín del Museo del Prado, Madrid, España.
- Boletín del MAN, Madrid.
- Publicación oficial de la ANA, Colorado Springs, Colorado.
- American Journal of Numismatics, ANS, de Nueva York.

119

.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD

- Bulietin de la Société Archeologique, Beziers, Francia.


- Le Musée Condé, Chantiily, Francia.
- Trésors monétaires, Cabinet de Medailies, París.
- Métal pensant, de la Monnaie de Paris.
- Builetin of the Ryk’s Museum, Amsterdam.
- Association of funds of the Aliard Pierson Museum, Amsterdam.
- Teyiers Magazine, Haarlem, Holanda.

- Folia Archaeoiogica, Folia Historica, Budapest, Hungría.


- Mora Fenenc Muzeum Evkonyve, Szeged, Hungría.
- The Journal of Academy of indian Numismatics and Sigiiiography, indore, India.
- Fitzwilliam Museum Annual Report, Cambridge, Reino Unido.
- Zanné, Nápoles, Italia.
- Lahore Museum Builetin, Pakistán.
- Cuadernos de Historia Numismática, Lima, Perú.
- Notal Numismatical <en preparación), del Gabinete Numismático de Cracovia, Polonia.

- Rocznik Muzeum naodowego Warszawie, Varsovia, Polonia


- Czasopismo Zakladu Narodowegoim. Ossolinskich Amnuaire, Polonia.
- “Arqueólogo Portugués”, Lisboa, Portugal.
- The Builetin of the Romanian Numismatic Society, Rumania.
- Banatica, Gabinete Numismático, Caras-Severin, Rumania.
- Pontica, Museo Historia Nacional, Constanta, Rumania.
- Svensk Numismatisk Tidskriff. Real Gabinete de Monedas, Estocolmo.
- Jahresberichte aus Augst und Kaiser Augst, Suiza.

- Forschungen in Augst, Suiza.


- Augster Museumshefte, Suiza.
- Bulietin / Association des Amis du Cabinet des Médailles, Lausana, Suiza.
- Chinese Arts and Crafts, Museo Nacional de Historia, Taipei, Taiwan.
- NUMISMA, Museo Casa de la Moneda-SIAEN, Madrid, España.

11 .- ACTIVIDADES

Exposiciones temporales 1.992 (nombre/iugar/fechaslcatálogo/video/medalia con-


memorativa/etc.):

120

.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD

Sede propia:
Otras sedes:
Conjuntas:
Préstamos:
Proyectos:

Congresos, Coloquios, etc 1.992 <entidad/título/lugar/fechas/publicación):


Organizados o en colaboración:__________________________________________
Asistencia:
Proyectos:

Cursos de formación 1.992 (entidad/título/lugar/fechas/publicación):


Organizados o en colaboración: ____________________________________________

Asistencia:
Proyectos:

12.- PROYECTOS DE INVESTIGACION EN CURSO

Propios:

En colaboración:

Una vez repasados y conocidos los datos contenidos en las respuestas recibidas
a nuestra Encuesta Internacional, estamos en una disposición óptima para acometer en
los siguientes capítulos esa propuesta y estudio metodológico y funcional al mundo de
la Museología y Museografía monetarias que nos planteábamos en la Introducción,
habida cuenta de que tenemos una idea mucho más próxima a la realidad institucional
de los más importantes museos y gabinetes del mundo.

121

.
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

Por lo general, el público no especializado asocia la ciencia Numismática casi


exclusivamente el estudio de la moneda metálica. En nuestro caso, y como ya hemos
ido viendo hasta ahora, lo que debe primar a la hora de incluir una pieza dentro de las
colecciones de un ideal museo monetario, es el uso que se le ha otorgado al objeto en
cuestión -evidentemente monetal o vinculado a éste- que llega a las manos del
conservador, más que el seguimiento de un concepto abstracto admitido o no por una
u otra tendencia académica. A lo largo de su historia, el Hombre ha utilizado como
dinero aquellos productos o sustancias que, por una convención entre los miembros de
una sociedad, o entre diferentes grupos humanos, se les ha terminado por conferir tal
función.
En nuestra actividad numismático-museológica hablaremos de las diferentes
piezas que con funciones monetarias han existido a lo largo de los sucesivos períodos
históricos y en las distintas unidades espacio-temporales. No nos debe resultar extraño
comprobar como numerosos numismáticos, que tratan de la moneda moderna o contem-
poránea, no consideran materia susceptible de estudio a su coetáneo el billete de banco,
al tener su trabajo enfocado hacia el objeto en sí, no teniendo en cuenta sus funciones
económicas ni sus vinculaciones con el resto del circulante de su entorno. De la misma
manera, instrumentos u objetos aún en uso como dinero en civilizaciones alejadas de la
nuestra, son descritas por algún especialista como de poco interés para nuestras
colecciones, por creerlas, quizá con razón, materia del etnólogo más que del estudioso
del fenómeno monetario.
Sin entrar a valorar tendencias, escuelas o individuos, los museos monetarios
deben contemplar al DINERO como un conjunto global en el que se pueden y se deben
incluir todos aquellos objetos que en algún momento han desarrollado, desarrollan o

122
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

desarrollarán una función monetaria, así como las otras materias o sustancias que al ser
sus antecedentes permitieron a aquellos alcanzar la citada función. Por lo que nos es
posible definir y categorizar como DINERO, a todo aquello que nos sirve para pagar un
servicio o la adquisición de un bien, es decir, a lo que “hace” de dinero. Si el
objeto/materia que utilizamos, además de valer como medio de pago en un momento
dado -es reconocido y aceptado-, nos sirve de patrón de referencia para el intercambio
o como medida de valor de las cosas -para la creación de los precios- y, al mismo
tiempo, es por su propia naturaleza un buen sistema de atesoramiento que nos posibilita
la reserva de valor para un futuro -el ahorro-, estamos frente a lo que podríamos calificar
como fenómeno monetario perfecto.

LA COLECCION.

Para que un objeto, materia o substancia, sea asociable a la definición de dinero


que antes dábamos, o sea admitido como poseedor de las características que le otorgan
esa utilidad monetaria, es necesario que cumpla dos condiciones en relación directa con
las funciones que acabamos de describir. Primeramente, debe ser aceptado de forma
general por los miembros de la comunidad o sociedad donde será utilizado, ya que,
como hemos dicho se trata de una convención humana ligada a una sociedad o grupo
de personas con vfnculos de dependencia y con un cierto grado de desarrollo en su
organización económico-productiva. Esta aceptación estará limitada a un tiempo, un
espacio y a un contexto histórico concretos. La segunda condición esté en relación con
la naturaleza física del objeto en si, ya que si éste pierde valor, sea como resultado de
mecanismos económicos inflacionarios y no por la degradación física del mismo.
Asimismo, si el dinero es dividido no deberá perder su valor intrínseco, sino que, por el
contrario, al ser dividido el resultante deberá ser proporcional al valor global unitario
inicial. En cuanto a la función del dinero como medida de valor de los bienes y servicios,
aunque no es esencial al concepto del mismo, casi siempre se ha tendido a considerarlo;
esta función está más ligada a aspectos de prestigio y de dominación político-cultural
que a la existencia de un poder emisor.

LA PIEZA.
Una vez puestas las bases sobre este punto, y desde la perspectiva del profesio-
nal del museo e independientemente de la naturaleza, dependencia y tamaño de la
institución o colección de la que se trate, proponemos calificar de forma general como
piezas susceptibles de ser museables los siguientes grupos:

123
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

OBJETOS. MATERIAS O SUSTANCIAS CON FUNCION MONETARIA EN LAS


CIVILIZACIONES ANTIGUAS DE ECONOMíA PREMONETAL.
La evolución del concepto de dinero desde que apareciese en los primeros nú-
cleos humanos precisados de la existencia de éste, hasta la invención en Anatolia, en
el siglo VII a.C., de la moneda tal y como hoy la entendemos <también llamada legal),
nos da como resultado la aparición de gran número de objetos y piezas considerados
premonetales, así como de sistemas de patrón metrológico, y que básicamente con la
utilización de los cereales y finalmente de los metales desarrollaron una variada gama
de ejemplos. En este grupo también se deben incluir las piezas de los sistemas
ponderales.

MEDIOS DE PAGO NO CONVENCIONALES U OBJETOS DE DIFERENTES FORMAS Y


MA TERIALES UTILIZADOS POR PUEBLOS EN ESTADO PRIMITIVO.
Medios de pago que son denominados como no convencionales”, o dinero
etnográfico, o, también, como moneda de la “tierra”, según cada caso: Conchas,
plumas, almendras de cacao, varillas metálicas, cuentas de collar, bolas de metal, hojas
de tabaco, sal, placas de té, barras metálicas de diferentes formas y tamaños, e
infinidad de objetos, con función monetaria que, como las monedas llamadas de nece-
sidad -también las cajetillas de tabaco, goma de mascar, etc.-, han facilitado en un mo-
mento histórico ese intercambio de bienes y servicios, y que en muchos casos han
circulado, y aún circulan, junto con la moneda del mundo ‘civilizado” o primer mundo.

MONEDA LEGAL.
Se la denomina de esta manera porque, independientemente de la materia, metal,
técnica o fin -curso ordinario, conmemorativo, etc.- para el que se haya realizado y
emitido, ha de cumplir una serie de requisitos formales y legales para que se le otorgue
esa función. Características que ya son descritas en el siglo VII de nuestra era por San
Isidoro de Sevilla, que en sus Etimolagias (Lib. XVI, cap. XVIII) dice: “In numismata tria
quaeruntur est: metalum, figura etpondus; siex ¡is al¡qu¡ddefueritnumismata non erit”.
Haciendo una traducción libre significa que, para que se pueda hablar de moneda, deben
estar en ésta presentes tres elementos fundamentales como son el metal, la figura
(representación del poder legal emisor) y el peso. Si alguno de estos falta, no se puede
hablar de moneda. Las monedas serán, como es lógico, la base fundamental de las
colecciones de nuestros museos y gabinetes monetario-numismáticos.

124
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

MONEDA FALSA DE EPOCA.


El sistema monetario oficial de cualquier nación, siempre ha sufrido intentos de
defraudación a través de la imitación, con un mayor o menor éxito, del circulante legal.
Los museos monetarios deben incluir entre sus fondos estas piezas -monedas y billetes-
con dos fines, por un lado para reflejar una situación económico-social real; y, por otro,
para que el profesional pueda comparar y autentificar las nuevas adquisiciones.
Igualmente, no estará de más contar con ejemplares falsificados en tiempos posteriores
para comparar. Así mismo, consideraremos pieza de colección las reproducciones bien
documentadas realizadas por algún gran investigador o artista.

PAPEL MONEDA Y LOS SISTEMAS MODERNOS DE PAGO.


Billetes emitidos en las más variadas circunstancias y diferentes apariencias. Por
lo general, son los museos o colecciones vinculados a las entidades emisoras y fi-
nancieras los que disponen de las mejores y más amplias colecciones de billetes. Del
mismo modo, y más recientemente, las tarjetas de crédito, cheques bancarios y de viaje,
tarjetas inteligentes y de prepago, bonos, etc., van ocupando su lugar como objetos
susceptibles de ser museables, es decir, de formar parte de nuestras colecciones.

LA MEDALLA.
La moneda y la medalla han estado siempre muy cercanas en el aspecto formal
<que no legal, ya que les falta una ley de emisión que les confiriera el carácter
monetario) y en el lugar ocupado dentro de los gabinetes, llamados de medallas, que
siempre han conservado ambas piezas; al igual que en el pasado, cuando los estudiosos
hablaban en sus tratados de las Medallas, en realidad se estaban refiriendo a las
monedas. Medallas grandes y pequeñas, fundidas y acuñadas, conmemorativas y
artísticas, plaquetas, etc. Hoy en día, han aparecido unas nuevas piezas monetiformes
y a las que podríamos calificar de monedas no de curso legal. Los ECU’s, que es de lo
que estamos hablando, al no haber sido emitidos por la Unión Europea -de momento es
una unidad de cuenta- están a caballo entre la moneda y la medalla, ya que, si bien es
cierto poseen de la primera todas las características externas que proclamaba San
Isidoro de Sevilla, les falta el requisito más importante: esa ley de emisión que les
confiera la naturaleza monetaria.

LOS BOCETOS, MODELOS. PRUEBAS, PLANCHAS. TROQUELES. PUNZONES,


MAQUINARIA. BALANZAS. CRISOLES. UTILLAJE. ETC.
La moneda y el billete, además de darnos información sobre aspectos económi-
cos, políticos, religiosos o sociales del momento en el que fueron emitidos, proporcionan

125
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

importantes datos sobre el nivel tecnológico, metalúrgico, técnicas de impresión,


tendencias plásticas, etc. Los museos vinculados a casas de moneda pueden disponer,
además, de todo ese material resultante de la actividad industrial, que hoy es de ines-
timable ayuda a la hora de reconstruir los diferentes procesos técnicos y productivos,
así como de las distintas etapas en el diseño o creación del dinero o de la medalla. Es
importante la huella dejada por el trabajo del artista, el modelador o grabador, haciendo
notar su estilo, destreza y formación académica. También estudiando todos los objetos
y útiles que han intervenido en la fabricación de la moneda y del billete, así como
aquellas Pruebas, Ensayos y piezas que, por una u otra razón, jamás fueron puestas en
circulación, podremos conocer datos sobre la duración o pervivencia de una emisión,
número posible de piezas, política monetaria, y otros aspectos de gran interés para
reconstruir la historia de la fabricación del dinero.

OBJETOS PROPIOS A LA NATURALEZA E HISTORIA DE LA INSTITUCIÓN A LA CUAL


SE VINCI/LA LA COLECCION O EL MUSEO.
La presencia en las colecciones de libros antiguos, grabados (AA.VV. 1 973-B)
y dibujos, documentación -p.ej. puede tratarse del archivo histórico-, mobiliario -moneta-
rios-, cuadros, arcas tesoreras, etc, suele ser habitual en los museos monetarios siempre
que no sean de nueva creación, dado que, por lo general, están vinculados a institucio-
nes de larga trayectoria histórica y artística. En el caso del Museo Casa de la Moneda
de Madrid, a todo lo hasta ahora citado hay que añadir el resultado de 400 años de
actividad de la Institución, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, dentro del campo
de la producción de documentos de garantía y seguridad, es decir: papel sellado, deuda,
timbres, sellos de correo, lotería, impresos oficiales, etc.

EL ORIGEN DE LAS PIEZAS.


Los fondos tienen, como es lógico, el más variado origen estrechamente
vinculado a la propia historia o actividad de la entidad a la que pertenecen. Gene-
ralizando, podríamos dividir el mismo en dos grandes apartados: La colección histórica
y las piezas de nueva incorporación.

LA COLECCION HISTORICA.
Podemos llamar Colección Histórica a aquella parte de los fondos que constituye
el núcleo inicial de éstos y cuyo origen, en muchos casos, se debe a la existencia de una
colección anterior creada a título personal u oficial por un coleccionista. Tal es el caso,
por ejemplo, de la colección particular de monedas, medallas, moldes, troqueles,
grabados, etc., de don Tomás Francisco Prieto, Grabador General de las casas de

126
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

moneda en tiempos de Carlos III, y que es considerada como el origen de los fondos del
Museo Casa de la Moneda; o las piezas propiedad del Rey Felipe V, con las que en 1712
se crea el Gabinete de Medallas de la Biblioteca Real, antecedente directo del Gabinete
Numismático del Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

DE NUEVA INCORPORA ClON.


Este núcleo inicial se irá enriqueciendo a lo largo del tiempo con la incorporación
de nuevas piezas a los fondos del museo y por distintas vías. Por lo general las insti-
tuciones, en función de sus posibilidades económicas y de la Política General de
Colección que tengan vigente, irán iniciando, saneando o completando aquellas series,
períodos o tipos de mayor interés o representatividad para las mismas, ya sea por
adquisición o depósito.

ADQUISICION.
Las formas de adquisición más corrientes son la compra de nuevas piezas directa-
mente a particulares, comerciantes, en pública subasta, etc. Además, y en función del
tipo de museo al que nos refiramos, no serán extrañas las donaciones, incorporaciones
directas, así como el intercambio. La legislación española contempla para los museos
públicos <AA.VV. 1992-A) varias fórmulas de adquisición de bienes muebles, parte de
las cuales tienen en primera o última instancia un centro de depósito cultural como es
el caso de un museo. Es de destacar que ninguna es la forma habitual de compra de
piezas, cuya especificación se omite quizá deliberadamente. La actual legislación de
contratos del Estado, que es la que ordena y regula las compras, requiere la oferta
previa de tres presupuestos diferentes, cosa imposible de obtener a la hora de comprar
piezas que son siempre de oferta única.
Es muy importante que en el presupuesto anual de la institución se marque una
cantidad para la adquisición de nuevas piezas y que sea gestionada por el Director del
museo o los conservadores. Sabiendo exactamente en que cifra nos movemos y
teniendo claro el criterio con el que se está gestionando la colección, no nos quedará
más remedio que afinar mucho a la hora de decidir qué piezas podemos adquirir y
creemos deben ser incorporadas a nuestros fondos. Marcar una cantidad fija para
adquisiciones no quita para que, en un momento dado y en vista de una importante
oferta que se nos haga, se pueda conseguir un dinero extra, ya sea de origen interno o
externo de la institución. Es bueno la existencia de esa partida presupuestaria, porque
obliga a aprender a administrarnos y a categorizar nuestras necesidades y prioridades
frente a las constantes ofertas que se hacen a los conservadores o responsables.

1 27
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

A PARTICULA RES.
La figura del coleccionista privado de monedas ha sido siempre elemento fun-
damental para la búsqueda de piezas, la creación de colecciones -como ya hemos visto
que pueden dar origen a museos y gabinetes-, así como de cantera de nuevos investiga-
dores que, lógicamente, comenzaron interesándose en su pequeña colección y termina-
ron escribiendo obras importantísimas para la ciencia Numismática; cabria recordarse
como ejemplo de aquellos a la figura del malogrado Antonio Orol.
Resulta muy interesante para los museos el mantener un excelente contacto con
los particulares y con las asociaciones o clubes creados por estos, atravéndolos hacia
las actividades culturales del museo, consiguiendo un enriquecimiento mutuo que, en
el caso de la institución, le permitirá, además, seguir la evolución de las colecciones
particulares y, dado el caso, estar atenta para su adquisición. En teoría, la actual Ley del
Patrimonio Histórico Español <Ley 16/1.985) obliga, en su Art. 9, a inscribir estas colec-
ciones en el Inventario General de los Bienes Muebles del Patrimonio Histórico Español,
lo cual no tenemos constancia de que esté ocurriendo. Una vez inscrita, los propietarios
están obligados a permitir el acceso a las mismas a los investigadores que así lo deseen,
a cambio de la “protección” que el Estado las otorga en la citada Ley. Es de justicia
reconocer que los coleccionistas rara vez se niegan a que sus piezas sean estudiadas,
aún sin estar inscritas o declaradas, como es la situación real de la mayoría de las
colecciones privadas que conocemos.

No es sencilla la adquisición de piezas a particulares por parte de los museos y


gabinetes oficiales. Primeramente, porque éstos recelan de las instituciones y de la Ley
de Patrimonio, y en el caso de que se supere esa prevención y se llegue a un acuerdo
sobre el precio, no resultará fácil que los particulares acepten constar en Hacienda y/o
puedan emitir una factura legal. Otros problemas añadidos serán el de la falta de reflejos
o capacidad de reacción desde el lado oficial frente a una oferta de interés, y la lentitud
burocrática que la administración suele hacer gala a la hora de gestionar un pago.

A COMERCIANTES.
El sistema menos problemático de compra de fondos para cualquier institución
museística -o con un museo en sus dependencias- es a través de comerciantes
especializados. La existencia de un variopinto mundo en torno al coleccionismo y
comercio de monedas hace que, junto a la presencia de “mercadillos” de mayor o menor
calidad -entre los que destaca por su tradición, tamaño y sabor el de la Plaza Mayor de
Madrid-, estén profesionales de prestigio internacional con los cuales hemos de trabajar
en estrecha relación, dado que ellos son, por sus mayores contactos, los que pueden

1 28
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

proporcionar las piezas que nos interesan con cierta garantía, así como el facilitar los
trámites burocráticos y fiscales. Así mismo, no nos debe importunar consultar dudas
con algunos de estos profesionales del comercio numismático, ya que no es extraño que
posean una profunda formación académica a la que hay que añadir la inapreciable expe-
riencia que se adquiere al ver día a día miles de monedas. La existencia de asociaciones
gremiales y profesionales, tanto a nivel nacional como internacional, nos asegura en
cierta medida un control, que estos mismos comerciantes ejercen sobre sus colegas,
frente a posibles fraudes o actuaciones de mala fe.

EN SUBA STA.
Hemos querido separar del apartado anterior la adquisición de piezas en pública
subasta, para resaltar las ventajas e inconvenientes que este sistema posee. Comenzan-
do por estos últimos, el más importante sea quizá el que al no conocerse de antemano
el precio de remate que va a alcanzar la pieza, a los museos, ya sean públicos o priva-
dos, les resulta complicado obtener fondos sin un destino o cantidad prefijados. Otro
escollo que suele ser habitual es que al conservador o la persona encargada de estas
cuestiones no le resulte sencillo o no se pueda desplazar a las subastas para pujar in
s¡tu, en especial a las celebradas en el extranjero, por problemas económicos. Esta debe
hacerse a través de otra persona, por correo o fax, con lo que no se controla
personalmente la progresión del precio, obligando a destinar unas cantidades a ciegas
por cada pieza que nos interesa. Una solución intermedia es la de participar en la puja
por teléfono, aunque no siempre es fácil dada la velocidad a la que se desarrolla todo
en las subastas numismáticas.
Es conveniente saber que existe una detallada reglamentación para los museos
públicos de cómo se ha de proceder en una subasta dentro del territorio Nacional, en la
que se indican plazos desde que ésta debe ser comunicada a la Administración, hasta
que se procede a la subasta (Real Decreto 111/1.986, de 10 de enero de Desarrollo
Parcial de la Ley de Patrimonio. 40-2, 41-2). Que el Estado posea el derecho preferente,
sobre cualquier persona o entidad, a adquirir un bien, se llama derecho de tanteo y de
retracto, según el momento de ejecutarse. Cuando lo ejerce antes de que la subasta o
la compra se haya efectuado, se denomina derecho de tanteo. Es de retracto, cuando
ejerce este derecho una vez realizada la compra, debiendo entonces indemnizar al
comprador con la misma cantidad en que adquirió la pieza. El Estado puede ejercer este
derecho en numerosas ocasiones, casi en todas las que impliquen la venta de un bien.
Puede, además, expropiarlo cuando se advierta un deterioro o mal uso de éste.
Esta capacidad aparentemente abusiva del Estado, tiene como contrapunto la
normal moderación en su uso y la dificultad de la Administración de controlar real y

129
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

eficazmente todo el patrimonio. Es además, el gran instrumento que el Estado tiene para
imponer la ley y proteger ese patrimonio común, fuera de las sanciones penales a que
hubiera lugar. La capacidad de la Administración del Estado o de las Comunidades Autó-
nomas para ejercer el derecho de tanteo y retracto, permite que el conservador de un
museo comunique a su Administración la conveniencia de la adquisición de algún objeto,
en el caso de que a ésta se le hubiera escapado o no le fuera remitido la información o
el catálogo correspondiente.
Aún así, las ventajas de la existencia de las subastas públicas son evidentes, ya
que, por un lado, todo el mundo tiene acceso al conocimiento de la existencia de las
piezas que se ofertan, con lo que resulta mucho más difícil que se lleguen a subastar
falsificaciones o ejemplares dudosos. Además, generalmente se destinan a las subastas
las piezas de mayor calidad y mejor grado de conservación, a la vez que a través de la
venta pública conoceremos más aproximadamente los precios reales de mercado, lo cual
le resulta muy útil a los museos, ya que cuando se les solicita el préstamo de piezas,
éstas hay que tasarías con valores reales de mercado a efectos de la contratación de la
póliza del seguro. Así mismo, a través de las subastas se le puede ir siguiendo la pista
a alguna pieza muy especial, e incluso pudiéndose detectar la presencia en el mercado
de hallazgos recientemente realizados -que pueden hacer fluctuar los precios si se trata
de piezas escasas- o la desmembración de colecciones conocidas.

La existencia de un amplio mercado para la moneda, en función del gran número


de coleccionistas y de aficionados a ésta, ha propiciado la proliferación de catálogos
generales y especializados donde, además de la relación de piezas, aparece su valoración
económica. Este precio viene dado en función de su escasez -desde el punto de vista
del mercado, ya que una pieza muy rara para éste puede ser muy abundante en la
colección de un museo- y su estado de conservación, para lo cual se manejan una tablas
donde se gradúan la rareza y la conservación de ésta, además de su equivalencia en la
denominación y abreviación utilizada en los diferentes países. En los museos se debieran
rellenar siempre en la ficha los casilleros dedicados a constatar la rareza y el estado de
conservación de la pieza. El problema es que cuando se hace, suele ser con parámetros
y denominaciones propias del criterio del conservador, ignorando e incluso despreciando
la terminología al uso en el mundo comercial y que, nos guste o no, es la que se está
imponiendo en el mundo. Esto provoca que cuando se consultan, por ejemplo, ofertas
comerciales por correo y catálogos de subastas -y aún a pesar de lo aleatorio que es el
tema- el conservador, en realidad, no sepa conocer el estado real de la pieza que se le
ofrece y que incluso, a la hora de organizar una exposición, le resulte más dificultoso

130
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

localizar en el fichero la pieza mejor conservada de entre sus iguales. La terminología y


equivalencias internacionales se establecen de la siguiente manera:

España Prueba SC/FDC EBC MBC nc + nc MC


PFE Sin Circular Extremada- Muy bien Mejor que Bien Regular- Mala
Prueba
Flor de
Fondo mente bien conservada bien conservada mente conserva-
Cuño conservada conservada conservada Cián
Espejo

Brasil — IJIFDCIFC 13>S I5IMRC 1716C (AIBC/R (9>R UTGeG


Um Tanto

Flor De Soberba Muito Bern Bern Con- Regular Casto e


Cunho Conservada servada Gasto

Dinamarca ~ 0 01 1+ A 1- O M
~ A~.pt.bMt N~s~tSIidt O~1~ah~ Ek”.’sI” M’a” O~.1~abt
~ Ek~~,wI” Ek..,~pL~’

Finlandia 00 L 01 14- K 1? 2 H
Kiiltolyonti Lyontiveres E,ittain Hyva Kohtalainen l-leikko Huono
l-lyva

Francia FE FDC SUP TTB TB B TBC BC


Flan Bruni Fleur de Superbe Trés trés Trés beau Beau Trés Bien Bien Con
Coin beau Coriservée servée

Alemania PP I/STGL Il/VZOL 111/SS IVS/S V/SgE. VI/Ge- Ges.


Polierto Stempel- Vorzúglich Sehr achón Sehón Sehr gut Gering Ge. seble
Platte glanz erbalten erbalten chts

Italia FS FDC SPL 22 MR B M- a-


Fondo Flor di Splendido Belliasimo Molto Bello Bello
Specchio Conio

Japón - Mishivo Goku Bihin Bihin Futuhin - - -

Rolando P FDC Pr. 2.1. Fr. Z.g. G -

Proel Fleur de Prachtig Zer fraai Froal Zeer goed


Coin

Noruega M U 01 1+ F 1- D 3
Usirkuleret Megea pent Pent eks Fullgodt aks lkke Fuil- Darlig eks
eks eks godt elcs

Portugal - Sobarba Reía MRC BC MREG REG MC

Suecia Polerad O 01 1 + F 1? D -

Ocirkulerat Mycket Vackert Fullgott Ej Fullgott Dalight


Vackert

EE.UU. y PRF UNC EF o XF VR F VG G PR


Países
Anglo- Proof Uncircula- Extremely Ven fine Fine Very good Goad Peor
parlantes ted fine

131
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

Partiendo de este cuadro y siguiendo con la idea anterior, los museos debieran
ponerse de acuerdo en el uso de una terminología común en relación con la rareza y
conservación de las piezas. Del mismo modo, el conservador responsable de la colección
debe conocer y manejar los grados de desgaste, según épocas y técnicas de fabricación,
otorgados por el aficionado/comerciante/catálogo y, como ya hemos indicado, sus equi-
valencias en diferentes paises, para poder mantener una relación fluida y sin equívocos
con otros colegas del extranjero que ya tienden a utilizarlos. El conocimiento de los
grados de rareza que los catálogos otorgan a las monedas le proporcionará al
conservador una valiosa información sobre el número de ejemplares que sobre un
determinado tipo existen en manos particulares, ya que lo que un comerciante puede
considerar ejemplar muy raro, es porque además de escaso cambia pocas veces de
propietario, mientras que, repetimos, puede ser muy común dentro de una colección por
tratarse quizá de un tesorillo.

DONACION.
Si hay algo que a un aficionado amante de su colección le puede llegar a
obsesionar es qué va a ocurrir con ésta, o qué van a hacer sus herederos con la misma,
el día que él desaparezca o se vea impedido para continuar con esta actividad. Unos
decidirán vendérsela a otro coleccionista o a un museo; otros harán donación de aquella
por considerar que el esfuerzo de años de estudio, selección y conservación merecen
ser aprovechados para el bien común a través de su cesión, por lo general, a una
Institución pública. En el caso de que el propietario sea muy rico y la colección muy
importante, es posible que se cree una Fundación-Museo para su custodia y exhibición.
Para un museo, recibir como legado -o por adquisición- una importante colección,
representa el aprovecharse de los muchos años de trabajo utilizados en la búsqueda,
selección, inversión, clasificación y conservación de esas piezas y que, en la mayoría
de las ocasiones, sería casi imposible de volver a reunir una colección similar si sólo se
dispusiera de dinero, así como por la evidente falta de personal y la agilidad administra-
tiva precisa para estos casos. Más arriba comentábamos lo importante que es el buen
trato con el mundo del coleccionista y seguir sus progresos, a lo que ahora añadiremos
la necesidad de transmitirles la suficiente confianza y prestigio por parte de la institu-
ción, para que el día de mañana piensen en nosotros como posibles depositarios del
resultado de su esfuerzo de tantos años, ya sea para su venta o, lo que es preferible,
para ser los destinatarios de su legado o donación <Ley 16/85 de Patrimonio. 70, y Real
Decreto 620/1.987, del Reglamento de Museos Estatales. 62), que permite al donante
deducciones fiscales reguladas en las medidas de fomento de la nueva Ley de Patrocinio
y Mecenazgo. Esta va estimular, en cierta medida, estas acciones al proporcionar un

132
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

trato fiscal más ventajoso, aunque insuficiente, que el hasta ahora otorgado por la ley
anterior, que ha hecho que en España no exista una tradición social en este sentido.

ACTIVIDAD.
Es el caso, por ejemplo, de los museos dependientes de Casas de Moneda o Ban-
cos Centrales, donde la incorporación directa a los fondos de la propia actividad produc-
tiva o emisora de las Instituciones, hace que sus colecciones se vean incrementadas de
forma continuada. Las monedas, medallas, billetes, planchas, bocetos, troqueles,
maquinaria y un largo etcétera, procedentes del área fabril, como es el caso del Museo
Casa de la Moneda de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, explican en gran medida
la variedad y riqueza de sus colecciones. Igualmente, es normal que a esta misma clase
de museos lleguen, por intercambio, las monedas y billetes producidos por sus colegas
extranjeros.

DEPOSITO.
No es extraño que parte de las piezas pertenecientes a una colección museistica
estén vinculadas a éste en calidad de depósito con carácter temporal o indefinido. Para
los museos de titularidad estatal, las colecciones son las que están asignadas a ellos,
pero también pueden estar depositadas en otros museos o en otros lugares con fines
culturales, científicos o de alta representación del Estado, sin que por ello el museo pi-
erda su propiedad (R. de M. 6-2). Aunque esta situación se ha dado de hecho, su
contemplación y regulación jurídica viene a ordenar situaciones que a veces eran con-
fusas o caóticas. Así, un museo puede ser propietario de colecciones que no usufructúe,
y como propietario debe ser responsable de ellas, llevando los registros, fichas e
inspecciones pertinentes. Para que los bienes salgan de un museo de titularidad estatal
a otro lugar que no sea un museo de las mismas características, se requiere un informe
de la Junta Superior de Museos <R. de M. 8-1). Como las exposiciones temporales se
consideran depósitos, aunque con un plazo fijo previamente acordado, se rigen por la
misma normativa que éstos.

HALLAZGO CASUAL.
¿Quién no ha soñado alguna vez con que mientras se están realizando trabajos
de reforma en su casa del campo al remover una losa encontrar un cofre lleno de
monedas de oro o que paseando por el campo al golpear una piedra apareciera un
puchero repleto de monedas?. La existencia de hallazgos casuales de los llamados
“tesorillos” es bastante habitual en países que, como el nuestro, han sufrido a lo largo
de su extensa historia momentos y situaciones de inestabilidad política y económica.

133
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

Una orden de 3 de Abril de 1.939 dice, en su Art. 30, que “...todos los hallazgos
arqueológicos casuales que se hallen en poder de particulares, especialmente los que
estén hechos en metales preciosos se entregarán en un plazo máximo de dos meses...
aunque a esta Orden se le nota en exceso el momento histórico de su publicación,
cuando el Gobierno de Franco necesitaba a toda costa oro para restituir el “perdido con
su envío a Moscú”, sí es cierto que el legislador ha sido siempre consciente de la
necesidad de controlar la aparición fortuita de estos hallazgos, para no perder la in-
formación contenida en el lugar de la aparición o en el propio tesorillo.
Del mismo modo, se ha tenido siempre en contra la ignorancia que a nivel popular
se ha tenido de la existencia de estas leyes que, como en el caso del Real Decreto de
1 de Marzo de 1.911, nos viene a despertar de esos sueños que al comienzo de este
capítulo confesábamos haber tenido, ya que, en su Art. 5, nos saca de toda duda
diciendo que “...serán propiedad del Estado, a partir de la promulgación de esta Ley, las
antigúedades descubiertas casualmente en el subsuelo o encontradas al demoler anti-
guos edificios . Muy oportunamente, en esta ley se establece que esta doctrina será
de aplicación a partir de 1.911, ya que en caso contrario se hubiera tenido que
desmontar más de un palacio sevillano, por ejemplo.
Como pertenecemos a un país “latino”, sólo en muy contadas ocasiones estos
hallazgos llegan completos a manos de expertos para su estudio o son depositados para
su custodia en museos del Estado. Cuando esto ocurre es, en la mayoría de los casos,
gracias a la oportuna intervención de la Guardia Civil. Nada tenemos que decir que no
diga el Código Penal en cuanto a los hallazgos forzados, es decir, realizados en áreas
arqueológicas o no, con la “ayuda inestimable’ de un detector de metales, salvo que le-
gislaciones sobre patrimonio más abiertas, como la inglesa, convierten al Estado en el
primer destinatario del intento de venta, evitando que piezas e información de gran inte-
rés se pierdan para el patrimonio común de la Nación. Con Legislaciones como la Espa-
ñola y la Griega, excesivamente restrictivas e intervencionistas, puede que sólo se esté
consiguiendo fomentar el mercado paralelo y la exportación ilegal de piezas.

EXCA VA ClON.
Todos los objetos arqueológicos que procedan de hallazgos o excavaciones, que
a su vez han de estar siempre debidamente autorizadas, tienen su destino final en un
museo <Ley 16/85. 42.1). Los materiales arqueológicos que, hallados con anterioridad
a la Ley de Patrimonio Histórico de 1.985, sean adquiridos por cualquier ente público
deben ser depositados en un museo (Ley 1 6/85. 45), que puede tenerlo y registrarlo
como depósito o como propiedad según estipula el Reglamento de Museos. Las piezas
de excavaciones, previa o posteriormente a su estudio, suelen ser depositadas en los

134
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

Museos Arqueológicos o Históricos Provinciales -en especial por razones de seguridad-,


aunque últimamente se tiende a ubicar pequeños museos junto al yacimiento arqueoló-
gico, siguiendo la tendencia actual de crear ecomuseos y campos arqueológicos, las
piezas quedan in situ.

INCA UTA ClON GUBERNATIVA.


Hasta no hace mucho tiempo, las incautaciones de monedas antiguas llevadas
a cabo por las autoridades aduaneras o fiscales de nuestro país, y dada la vinculación
existente entre la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y el Ministerio de Hacienda,
terminaban para su estudio y expertización en el Museo de ésta. Así mismo y como
apuntábamos anteriormente, las confiscaciones llevadas a cabo por los Cuerpos y
Fuerzas de Seguridad del Estado contra traficantes ilegales o expoliadores de detector
de yacimientos arqueológicos, al ser bienes procedentes de una acción o exportación
ilegal pertenecerán al Estado, sin posibilidad de recurrir y sin que puedan luego ser
enajenados <Ley 16/85. 29-1), y éste los depositará en un centro público cuando sean
recuperados (Ley 16/85. 29-4), que se supone será un museo cuando se trate de un
bien mueble no documental o bibliográfico. También un museo puede ser el beneficiario
del mismo tipo de objetos cuando se trate de Bienes de Interés Cultural. Según el ca-
rácter de estos depósitos y tras un tiempo prudencial, las piezas pueden considerarse
incorporadas a los fondos del museo o devueltas a su lugar de origen.

PRESTA MO O CES/QN.
Otra vía para el incremento de los fondos es la cesión temporal o indefinida de
piezas por parte de otra Institución. Aunque la pieza sigue perteneciendo al Museo de
origen, a efectos prácticos se puede considerar una pieza más del destinatario. Esta
entidad deberá cumplir todas las prescripciones estipuladas: hacerse cargo de los gastos
ordinarios de conservación; no someter al bien a ningún tratamiento de conservación sin
consentimiento expreso del Ministerio, museo u organismo -público o privado- que
autoriza el depósito; dar al museo prestatario la información que éste pida y permitirle
la inspección física del depósito y restituir el bien cuando se lo pida (R. de M. 8-4).
En cualquier caso, las colecciones de los museos son un claro reflejo del con-
cepto que de “almacén’ se ha tenido de los mismos y, en muy pocos casos, se ha
podido hacer una selección de piezas con criterios de “coleccionista”, atendiendo a las
necesidades reales de los fondos y respondiendo a unos baremos mínimos de calidad
y conservación de las piezas. En las colecciones de los museos y gabinetes numismáti-
cos de titularidad pública hay lo que hay, es decir, en ocasiones un gran número de pie-
zas repetidas de un mismo y escaso tipo (mientras que faltan de otros muy sencillos de

135
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

encontrar por abundantes o baratos) o ejemplares con una conservación no siempre la


más apropiada para su exposición.

Mientras que administrativamente es casi igual de complicado la adquisición de


un lote que de una pieza, siempre se corre el riesgo en el caso del lote, y aunque es
preferible este tipo de adquisición, que junto con las piezas interesantes encontremos
otras que no convienen por repetidas, poco representativas o mal conservadas. Ni que
decir tiene, que en el caso de piezas provenientes de excavación o incautación se puede
encontrar de todo; piezas que hay que catalogar, ubicar y conservar, aunque carezcan
del menor interés.
No estaría de más que se estudiaran vías de saneamiento de los fondos de
nuestras colecciones monetarias públicas, para posibilitar su racionalización, conserva-
ción e incremento a través de, en unos casos, el intercambio de piezas y, en otros y
como se hace en otros muchos paises, la venta de los ejemplares que según períodos,
y una vez estudiados, sean considerados repetidos y menos interesantes. Aunque
sabemos que se puede tratar de una propuesta muy polémica, con la obtención de
fondos con los que adquirir nuevas piezas, a partir de la venta de esas repetidas, se
pueden completar, incrementar el volumen y mejorar la calidad de nuestras colecciones.

IDENTIFICACION Y AUTENTIFICACION DE LA PIEZA.

Una de las situaciones más delicadas a la que se tiene que enfrentar el


conservador, es la autentificación de las piezas de la colección o de aquellas que se
ofrecen para su adquisición. Por lo general, el especialista que desarrolla las funciones
de conservador en un museo, tiene poco tiempo para consultar las piezas pertenecientes
a los fondos de otras instituciones, con lo que está siempre trabajando con unos únicos
y demasiado conocidos ejemplares, aunque el número de los mismos sea grande. Esto
lo apuntamos para remarcar que ver constantemente monedas de diferente procedencia
e indudable autenticidad -por ejemplo, provenientes de un hallazgo datado estratigráfica-
mente- es la técnica más efectiva para la detección de posibles falsificaciones, ya que
en ocasiones será nuestro inconsciente el que dé aviso de que algo no marcha bien con
esa pieza que ofertan. En cualquier caso, una adecuada regla de oro es que la pieza se
debe pesar, medir y analizar -por medios no destructivos-; comparar su estilo, “oler y
escuchar”; y no fiarse de nadie como garante de la “indudable’ autenticidad de una
moneda o un billete.

136
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

Desde que el mundo es mundo, el hombre ha intentado reproducir de forma, más


o menos fraudulenta, aquellos objetos dotados de gran valor o aprecio por la sociedad.
Con la evolución del concepto de dinero y con la adopción de sus diferentes formas, los
usuarios aprendieron a desconfiar de la “bondad” del mismo y se desarrollaron técnicas
para su control. El análisis de la aleación -ensayaje- y su peso -comparado con una pieza
ponderal del sistema patrón-, eran las formas habituales de autentificación del valor de
los metales antes de la invención de la moneda. Con la extensión del uso de ésta,
dotada de marcas del poder emisor garantizando su ley y peso, comenzó una frenética
carrera de desarrollo tecnológico entre los falsificadores, tratando de imitar el circulante
legalmente emitido, y los poderes, poniendo trabas para evitar su falsificación, que llega
hasta nuestros días. Hay que decir que la acción de falsificar la moneda legal, muy
posiblemente, debió de iniciarse al mismo tiempo que nacía la auténtica.

En numerosas ocasiones, el ser moneda falsa no implica necesariamente menor


peso o riqueza de la aleación, dado que en estas situaciones el beneficio que obtiene el
falsificador es el mismo que el de la autoridad legal que la emite, es decir, el derecho de
señoreaje o diferencia entre el valor extrínseco <valor de cambio) y el intrínseco (valor
del metal más costes de producción) de la pieza. Veamos a continuación los diferentes
tipos de piezas no originales que podemos encontrar en nuestra actividad, las medidas
de protección que se han ido incorporando, así como las técnicas de falsificación más
habituales.

PIEZAS NO ORIGINALES.
Dentro de las colecciones de los museos monetarios tienen su cabida, casi al
mismo nivel que los ejemplares auténticos, los diferentes tipos de monedas no
originales, ya sean de época o no, como apuntábamos al referirnos a las colecciones del
museo. A través de su estudio, conocimiento y exposición se puede completar la
realidad económica y social de un periodo histórico determinado, y con su estudio
podremos obtener datos del nivel de desarrollo técnico de los falsarios, de época o
modernos, en el campo metalúrgico, tecnológico e incluso de la concepción que tenían
de los mecanismos de actuación de un sistema económico. Del mismo modo, repetimos
que la comparación de estas piezas no originales con otras claramente auténticas, nos
podrá sacar de dudas en aquellos casos que por factura, desgaste o pobreza de aleación
no sea tan evidente su atribución o autentificación. Podemos distinguir tres tipos de
piezas no originales: Falsas de época, Reproducciones y las Falsificadas/manipuladas/in-
ventadas.

137
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

FALSA DEEPOCA.
Es la pieza fraudulenta -moneda o billete- que es contemporánea e imita a la que
está en circulación, con el objetivo de desarrollar junto a ella una actividad económica
dentro del período de vigencia de la moneda legal. En algunas épocas, el hecho de
falsificar la moneda era considerado un delito de Lesa Majestad, ya que si el derecho de
acuñar moneda pertenecía exclusivamente al rey, el falsario se otorgaba con su acción
esa prerrogativa regia. Por supuesto que el hecho de falsificar moneda ha sido y es
duramente castigado por todos los códigos penales del Mundo, y no es extraño encon-
trar en los billetes de países como Francia mención expresa de las penas a las que uno
se arriesga al reproducir y poner en circulación papel moneda falso.
Como decíamos, la existencia de estas piezas no siempre ha representado un
perjuicio económico para el usuario, ya que, en numerosas ocasiones, al falsificar se
utilizaba el mismo metal que en la original. En cambio, otras falsificaciones de época,
las más habituales, sí que perjudican al usuario, ya que al tener la pieza un valor
fiduciario, si ésta es rechazada en un intercambio éste no recuperará el valor teórico de
la original. Asimismo, por extensión y dependiendo del volumen de éstas falsificaciones,
hasta la credibilidad del sistema económico-financiero de un estado se puede ver
afectado. Por poner un ejemplo, durante la II Guerra Mundial, el gobierno de la Alemania
nazi puso en marcha la Operación Bernhard, con la que se falsificaron ingentes
cantidades de billetes del enemigo, especialmente libras esterlinas. Con esta estrategia,
se pretendía perjudicar gravemente a la economía británica y, de paso, obtener los
fondos con los que pagar los servicios de espías, confidentes y traidores.
En ocasiones, es el propio poder emisor quién pone en circulación monedas bajas
de ley o peso, e incluso de otro metal con un simple baño; aunque es claro fraude al
público, no se las puede considerar falsas. Así mismo, tampoco pueden ser consideradas
como falsas las piezas realizadas imitando los tipos de otra ciudad -por ejemplo en el
mundo griego-, aunque habría que conocer la opinión que en su momento despertaron
éstas en la imitada.

Con el abandono, a principios de nuestro siglo, del patrón oro y, por tanto, el
abandono de la acuñación en metales nobles, el interés del falsificador se fue centrando
más en el papel moneda, cuya actividad fraudulenta se debió de iniciar junto con la
extensión del uso de éste en el XVIII y muy especialmente en el XIX, siendo en estos
momentos cuando hay una mayor incidencia de intentos de falsificación.
En el caso español, ya en el siglo XVIII se detectan falsificaciones de Vales
Reales y de los primeros billetes del Banco de San Carlos. Muy tempranamente se
impulsa e inicia la utilización de algunas medidas de protección en el papel, como son

138
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

las marcas de agua, filigranas, inserción de tarlatanas, etc., así como el encargo de la
realización de la imagen del billete, la plancha original, a prestigiosos grabadores a buril.
Gradualmente se intentará poner más obstáculos que, uno a uno, irán siendo
superados por los falsificadores. Modernamente, junto al tradicional uso de las marcas
de agua y fibrillas luminiscentes, así como aprestos especiales en la fabricación del papel
-base fundamental para la inviolabilidad del documento bancario-, se incorporan en la
impresión el uso de microleyendas, motivos coincidentes, tintas especiales de fórmula
secreta y la tradicional y muy segura impresión calcográfica -en base a una plancha
realizada a buril por un grabador y cuyo trazo, al reproducirse fotográficamente, queda
empastado o hace lo que en el mundo de las artes gráficas se conoce como moiré-.
Recientemente algunos bancos han incorporado a sus billetes imágenes holográficas e
incluso han sustituido, con mayor o menor éxito, el tradicional papel por una lámina de
P.V.C. Asimismo, y como no podría ser de otra manera, también encontramos ejempla-
res falsos de época en los más variados objetos utilizados con función de dinero. Por
poner solamente un ejemplo, al inicio de la presencia Española en América se utilizaron
las almendras de cacao como moneda, conociéndose algunas de éstas a las que de
forma muy hábil se les había vaciado su interior, a través de un pequeño orificio, susti-
tuyéndose el cacao por arena.

COPIAIREPRODUCCION.
Son las piezas que a lo largo de los siglos se han hecho sin ánimo delictivo, por
ejemplo, para la reproducción de piezas originales muy raras que ocuparían ausencias
en colecciones, para venta en museos, difusión de la Numismática, etc.. En estos casos
se debe añadir un anagrama o una letra distintiva, así como alterar las dimensiones y el
metal de la pieza original para que no quede ninguna duda sobre su carácter de imi-
tación; de lo contrario se podría comerciar con éllas como si se tratara de ejemplares
auténticos. Viene ocurriendo con algunas reproducciones, excesivamente fieles, que han
sido adquiridas de buena fe y como una valiosa variante, ya que se les ha convencido
de que la letra “R” <replica) que lucía no era otra cosa que la marca de un grabador o
ceca desconocida.
Recreaciones son aquellas piezas realizadas con un afán artístico o estético en
base a inventarse tipos de apariencia similar a las monedas auténticas, aunque más
adelante veremos que también se las puede considerar dentro del ámbito delictivo.
Como comentábamos en el Capitulo ~O, posiblemente sean las más famosas las
realizadas en el Renacimiento, en el siglo XVI, por Giovanni Cavino <1500-1570),
grabador italiano más conocido por su sobrenombre de E/Paduano <LAWRENCE, 1883),
que se dedicó a la realización de reproducciones de monedas clásicas e incluso a la

139
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

creación de variantes de éstas, según parece, sin otro ánimo que el de simple ejercicio
artístico. Este es de tal calidad que sus trabajos son conservados en los museos junto
a las auténticas, con el rango de obra maestra.
El problema surgió a la muerte de Cavino, cuando los sucesivos poseedores de
sus troqueles los siguieron utilizando, a lo largo de los siglos, con unas intenciones ya
mucho menos claras. No obstante, su obra sería muy bien acogida en el siglo XVIII,
donde numismáticos alemanes como Johann David Kñhler <1762) en H¡storische
Múnzbelustigungen, o Johann Heinrich Schulze, elogiaron su habilidad artística y sus
sinceras intenciones por propagar el interés por el arte griego y romano. Realmente,
como dijo W. Schwabacher en Múnzen des Altertums, estas piezas dejaron de ser
consideradas como falsificaciones en el exacto sentido de la palabra.

FAL SIFICA DA/MANIPULADA/INVENTADA.


Son aquellas piezas hechas ex-profeso y con ánimo delictivo, para su inclusión
dentro del circuito del mercado del coleccionismo numismático, museos, etc. Unas
copian lo más fielmente posible a una pieza auténtica, utilizando las diferentes técnicas
de reproducción al alcance del falsificador. Otras, por ejemplo, sugieren su extremada
rareza creando tipos inexistentes, ya sea en base a combinar otros conocidos o a la
invención de variantes de fecha o de características formales de las utilizadas en las
piezas auténticas de un período. Todas intentan engaliar la buena fe, ya sea del
coleccionista, comerciante o conservador del museo.
Dependiendo de lastécnicas utilizadas, en ocasiones son prácticamente imposible
de distinguir y constituyen una seria amenaza para todos los componentes del mundo
de la Numismática, por los perjuicios económicos que crean, la desconfianza que
generan y las perturbaciones que ocasionan en el ámbito investigador. Las más
perfectas y peligrosas, llegan a utilizar el metal de monedas similares de la misma época
y pátinas y técnicas de reproducción de difícil detección, incluso en los laboratorios
especializados. Uno de los más famosos falsificadores de monedas históricas fue, en el
siglo XIX, el alemán Carl Willhelm Becker, cuyos cuños reprodujeron piezas romanas,
visigodas, etc., con extraordinaria verosimilitud <HILL, 1955). En cualquier caso estas
piezas deben ser conservadas para su comparación y estudio, y se debe comunicar de
inmediato a las autoridades de su existencia, al tiempo que a la comunicad científica
transmitirle las características de las mismas.

Existen algunos países, que por su importante riqueza arqueológica y su larga


tradición en la falsificación del objeto arqueológico, así como por ser centros de gran
actividad turística, están especializados en la falsificación de monedas de cualquier épo-

140
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

ca (Turquía, Grecia, Líbano, Túnez, etc.>, llegando en ocasiones a una perfección y


descaro que no deja de asombrar a los profesionales. La Asociación Internacional de
Numismáticos Profesionales, a través del Bulletin on Counterfe¡ts, editado en Zurich por
su Comité Antifalsificación y por el International Bureau for the Suppression of
Counterfeit Co¡ns, comunica a sus miembros y asociados -y a todos aquellos que estén
suscritos-, cada nueva falsificación detectada en el mercado y las características físicas
de la misma, en comparación con la pieza original. El mundo académico, además de
utilizar el citado boletín, se informa de estos casos a través de las revistas especializa-
das y boletines de sociedades científicas, como la Comisión Internacional de Numismáti-
ca (CIN) o el Comité Internacional de Museos Monetarios (ICOMON).
Aunque la legislación en los temas de falsificaciones va endureciendo las penas
y tapando las lagunas existentes, choca frontalmente con el problema de que en la
mayoría de los casos se trata de redes internacionales de traficantes de falsificaciones
-así como de piezas robadas o expoliadas- muy bien organizadas, frente a las cuales un
país de forma independiente puede hacer bien poco, al encontrarse ubicados los puntos
de producción en países que, por su situación política o social, son mucho más per-
misivos con esta actividad.

TECNICAS DE FALSIFICACION DE LA MONEDA METALICA.


No pretendemos hacer aquí un “Manual del Perfecto Falsificador de Moneda”, en
primer lugar, para no dar ideas a nadie, y en segundo, porque nuestra intención es
hablar fundamentalmente desde el punto de vista museológico, y no basándonos en
unas técnicas o procedimientos que, por lo general, se alejan de la formación que tiene
el conservador de museo. En esta línea, lo mejor que podemos hacer cuando una pieza
nos ofrezca serias dudas sobre su autenticidad es ponerla en manos de un especialista
o, mucho mejor, enviarla al laboratorio para que la estudien en profundidad con los
procedimientos que la técnica moderna nos ofrece. En cualquier caso, si que es
necesario que conozcamos la existencia de unos procedimientos, y lo que pretende y
obtiene el falsificador con su utilización. El fin último del falsificador será, evidente-
mente, el obtener una pieza que reproduzca lo más fielmente posible la apariencia de
una original, con el menor coste económico y la mayor simplicidad técnica posible: si
el procedimiento de reproducción fuera muy complicado, seria muy caro de obtener y,
por tanto, no rentable para el falsificador.

Las técnicas más comúnmente utilizadas son: Fundición, Galvanoplastia,


Acuñación y Manipulación:

141
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

FUNDICION.
Es la técnica a la que más recurren los falsificadores. Hay que partir de unos
moldes en los que verter el metal y en donde se encontrará, en negativo, la figura de la
pieza que quieren reproducir. La perfección de los moldes y el proceso de vertido y
solidificación del metal marcarán finalmente la “calidad” de la falsificación. Para el
primer paso, el falsario habrá de partir de un buen original a reproducir -por improntas
en escayola, resma, etc.-, y cuya copia será el nuevo “original” base de todo el proceso
posterior, que puede incluir técnicas de reproducción tan clásicas como la de la cera
perdida, hasta otras modernas y sofisticadas, más propias de una casa de la moneda
que de una banda de falsificadores.

Los problemas más habituales que suele presentar la reproducción por fundición
son: aleaciones modernas fácilmente detectables con un análisis metalográfico; falta de
definición en ciertos detalles de la figura o letras -que incluso pueden llegar a
desaparecer en sucesivas utilizaciones, por acumulación del material-; superficies de
apariencia porosa e incluso con burbujas de aire; marcas delatando los puntos de unión
de ambos moldes; sonoridad distinta y apagada con respecto a la de la pieza acuñada;
etc. Frente a estas imperfecciones, el falsificador se las ha ingeniado para dar soluciones
como: utilización del metal de otras piezas originales contemporáneas; microfusión de
aleaciones menos densas, el utilizar moldes cerámicos o vítreos, sin poros, a los que
somete durante la solidificación a un movimiento circular que centrifuga y presiona el
metal, para que su distribución después del vertido de la colada sea más homogéneo;
etc. También se repasan con un buril los moldes para imitar perfectamente aquellos
detalles que queden menos nítidos. Por si esto fuera poco, incluso se llega ha utilizar
energía electromagnética para forzar a la masa a “apretarse” en aquellos puntos más
necesitados, como antes veíamos, de definición, o a someter al vacio el interior del
molde para evitar la formación de burbujas de aire.
Después de finalizar el proceso de reproducción, vendrá el de repaso final donde
se camuflarán posibles imperfecciones, se limarán marcas de unión, etc., y donde se le
dotará a la pieza de la apariencia externa que más convenga a base de pátinas artificia-
les, desgaste acelerado, oxidación, suciedad, etc.

Una vez nos hayamos documentado adecuadamente, estaremos ya en


disposición de poner en práctica todo lo aprendido en relación al mundo de la
falsificación, y, después de mucho investigar, analizar y racionalizar los defectos “tan
burdos” que le hemos detectado <tiene todas los detalles y marcas típicas de haber sido
fundida) a esa, “sin duda alguna”, falsa moneda -un denario romano, por ejemplo-,

142
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

resulta que es... itotalmente auténtica!. Porque si suena distinta y su superficie está
porosa, es porque la aleación tenía impurezas y, además, la plata se agrió, que es algo
así como cuando se corta la mayonesa... Así mismo, los defectos y adherencias
descubiertos en la leyenda se deben a que la pieza fue acuñada con un troquel retocado,
y la “línea de unión” es, posiblemente, una grieta natural, surgida en ocasiones por la
excesiva presión ejercida al acuñar. No nos podemos fiar nunca de las apariencias, ni
para bien, ni para mal.

GAL VANOPLAS7YA.
La realización de “galvanos”, ha sido desde el siglo XIX una de las técnicas más
utilizadas para la reproducción de monedas con el más variado fin: completar fondos o
colecciones de museos en los que faltan piezas muy raras existentes en otros, formación
de colecciones didácticas para centros docentes o exposiciones itinerantes, recuerdos
a la venta en los museos, etc. <siempre con su correspondiente y clara marca de
diferenciación).
Son bien conocidas, por ejemplo, las copias -electrotvpes, en inglés- de piezas
del Museo Británico que fueron hechas por los hermanos Ready, en las décadas previas
y posteriores al cambio de siglo. La técnica es sencilla y los resultados, en cuanto a la
calidad y perfección de detalles, diríamos que perfectos, ya que es con este mismo
procedimiento, por ejemplo, con el que se obtienen las copias de las planchas
calcográficas para la impresión de los billetes. El problema surge cuando piezas
realizadas con buen fin -y que incluso llevan las correspondientes marcas de aviso- son
desviadas de éste con ánimo delictivo, empezando a circular dentro del mundo
numismático para finalmente ser vendidas, si se puede, como originales.

Primeramente, el falsificador realizará en un material plástico -conductor- una


impronta por separado de cada una de las caras de la pieza. A continuación, y
conectadas al ánodo de un circuito eléctrico de corriente continua, se sumergirán en un
baño electrolítico con sales de cobre. El paso de la corriente eléctrica provocará un flujo
constante de cobre hacia cada una de las improntas, con lo que finalmente éstas se
verán cubiertas con una fina capa de metal -el grosor, se puede dar a voluntad- que se
habrá ido adhiriendo exacta y uniformemente a cada uno de los elementos de la
superficie de las mismas. A continuación, y una vez separadas las láminas de cobre del
molde plástico, sólo queda el pegar ambas láminas, anverso y reverso, para recuperar
la apariencia de la moneda original, que si no es de cobre, habrá de ser sometida a un
nuevo baño para dorarla o platearía, según los casos.

143
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

Un buen falsificador disimulará perfectamente la línea de unión soldando las


láminas, por ejemplo y en el caso de una moneda moderna, a un anillo que haga las
veces de canto, con lo que obtendrá el volumen deseado y camuflará esas líneas de
unión en el listel. Todo lo anterior, después de haber rellenado convenientemente su
interior para dotarla de mayor resistencia y peso, por lo que se suelen soldar con estaño,
que garantiza peso y la firme fijación de ambas caras, aunque también se utilizan
selladores plásticos. Igualmente, como ya vimos en el caso de la fundición, el falsario
la patinará a conveniencia. Por suerte para nosotros, y a pesar de la perfección del
sistema en cuanto a la reproducción de la superficie, a los galvanos les delata, por lo
general, la diferencia de peso -son de cobre- y de densidad, la sonoridad sin brillo
(mayormente huecos> y que es muy complicado de disimular una línea que aunque se
lime, a diferencia de lo que ocurre en una pieza fundida, suele permanecer visible. En
cualquier caso, nunca subestimemos la habilidad e ingenio de un falsificador.

A CUNA ClON.
La mayoría de las monedas que en el mundo se han puesto en circulación han
sido fabricadas por el método de acuñación. Es decir, que partiendo de dos bloques de
metal -dependiendo de las épocas de cobre, hierro o acero-, en los que se han grabado
unas imágenes, se ha colocado entre medias un disco de metal llamado flan o cospel
(fundido o laminado) y que por la acción de un fuerte golpe o presión se han estampado
simultáneamente en ambas superficies las figuras existentes en los troqueles. Aunque,
en lo básico, este procedimiento ha llegado hasta nuestros días sin grandes cambios,
existen en cada periodo histórico numerosas variantes de ésta técnica en apariencia tan
simple, que dan como resultado que en cada momento estas peculiaridades queden
reflejadas en las piezas y les confieran una textura y carácter propios.
Para imitar perfectamente cualquier pieza del pasado, es muy importante tratar
de recrear los condicionamientos técnicos del momento a que pertenece, lo cual, aunque
parezca una paradoja, se hace casi imposible con la moderna tecnología. La acuñación
a martillo, en molino de laminación o con prensa de volante, dotan a la moneda de unas
características físicas propias, lo mismo que el método de fabricación del cospel o la
técnica con la que el “abridor de cuños” ha grabado la imagen de la moneda en los
troqueles. Aunque la acuñación es la técnica que nos deja menos “pistas”, por ejemplo,
un exceso de presión al acuñar, de definición al grabar, o de dureza o perfección en la
aleación del metal, pueden fácilmente delatar a los ojos de un experto que se trata de
una falsificación.

144
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

Los falsarios que acuñan pueden hacerlo, por ejemplo, a partir de unos troqueles,
matrices o punzones auténticos que hayan localizado, a los que limpian y retocan; e
incluso utilizando cospeles o piezas de época a las que se les ha borrado la figura, con
lo que la metrología, el sonido y la composición del metal son perfectos. También, pue-
den hacer unos troqueles nuevos, obtenidos al pasar y copiar la pieza original en un
pantógrafo de corte continuo; o a partir de un galvano y por electroerosión directa de
la superficie del cuño. Así mismo, y si disponen en su equipo de un grabador de talento,
éste les puede hacer unos punzones ‘originales”, aunque es muy difícil imitar el trabajo
y estilo de otra persona, especialmente si ésta pertenece al pasado.
No obstante, y como ya vimos anteriormente, de vez en cuando surgen genios
como Cavino o Becker; y que en el caso de éste último, y a pesar de estar muy
documentada su “obra”, surgen constantemente grandes problemas para distinguir entre
las suyas y las auténticas. En el caso español y por poner un ejemplo real, hay una
permanente desconfianza hacia nuestras monedas visigodas, que hace que, por ejemplo,
pocos museos se arriesguen a adquirir estas piezas si no son de una procedencia muy
clara, ya que el tradicional dicho de que el relieve de las auténticas “corta”, y el de las
“otras” no, parece ser argumento lo suficientemente poco sólido y contrastado como
para consumar la adquisición.

MANIPULA ClON.
Partiendo, por ejemplo, de una pieza original, de menor valor en el mercado -en
el mundo del coleccionismo, los errores o variantes escasos pueden alcanzar precios
desorbitados-, se le añade o suprime algún elemento para que le haga ser igual al
ejemplar más cotizado. Lo más habitual suele ser añadir un resello falso, variar un dígito
en la cifra que aparece en la estrella, borrar o cambiar un elemento de la figura o de la
leyenda, etc. En el XIX empiezan a preocuparse sobre el tema y, según el concepto de
la época, dice Vives y Escudero <1926>: “Las imitaciones se separan por lo tanto
esencialmente de las falsificaciones <de época), en que las primeras, siendo acuñaciones
hechas en la antigOedad, son arqueológicamente consideradas monedas auténticas, con
curso entonces; en el sentido numismático sin embargo no son legítimas en cuanto se
intentan clasificar, guiándose por el tipo que ha servido de modelo para imitarlas... mas
no hay que confundir ese género de imitación con la copia de tipos sueltos inspirados
en diversas monedas extranjeras. El concepto de imitación, tal como nosotros lo
entendemos, no lo vemos mencionado por ninguno de nuestros precursores”.

145
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

Las técnicas más habituales para el retoque de las leyendas y las figuras de la
pieza, ahora y entonces, son la del ácido y el buril. Volvemos a Antonio Vives
<1 926)~’: “de las monedas retocadas para hacer revivir un letrero borrado, que
constituye ya una modalidad de falsificación, hay sólo un pequeño paso a las monedas
contrahechas, donde se corrige el tipo o epígrafe [‘.1 la gran cantidad de monedas falsas
y que hoy están en el Museo Arqueológico, darán una idea de la extensión de esta
industria fraudulenta. A todo esto hay que añadir finalmente que el retoque con ácido
o a buril ha sido siempre una costumbre censurable practicada principalmente en el
mediodía de España; y de ahí que, especialmente en la región sevillana, apenas se
formaran colecciones que no contuvieran varias piezas con leyendas refrescadas, sin
que esto produjera mal efecto a sus poseedores. El caso de las monedas retocadas es
sin embargo tan peligroso, que nosotros mismos, a pesar de nuestra extrema perspi-
cacia, hemos concluido por admitir alguna del Museo Arqueológico, cayendo en la
misma falta que Flórez, solamente con la atenuante de expresar mucha desconfianza al
describirla”.
En estos casos, experiencia y un binocular con buenos aumentos pueden
sacarnos de dudas, ya que es muy difícil no dejar huella de la intervención. El caso más
reciente y a mayor escala, que podemos comentar a la hora de redactar este capitulo,
puede que sea el de la moneda de 25 pesetas de 1995, dedicada a la Comunidad
Autónoma de Castilla y León, y en cuya primera tirada se suprimió de la leyenda -por
un despiste- el nexo “y” entre ambas regiones. Aunque rápidamente se retiraron de
circulación la mayoría de las piezas, algunas llegaron a manos de coleccionistas. Pues
bien, dado el disparatado precio que éstas alcanzan en el mercado, ya empiezan a
aparecer piezas de la segunda tirada -con la “y”-, a las que con mayor o menor fortuna
se les ha borrado esta letra.

Como ya hemos visto, el falsificador también puede “manipular” la realidad con


las técnicas anteriormente descritas, creando nuevas variantes desconocidas mezclando
anversos y reversos de piezas originales, o, directamente, se ‘inventa” monedas para
crear con éstas la confusión entre los estudiosos, al tratarse de presuntos tipos inéditos
y, por lo tanto, sin punto de referencia con el que comparar, además de que no es
extraño el que aparezcan de vez en cuando monedas auténticas hasta entonces
desconocidas. Por poner un ejemplo, en las colecciones del XIX había un tipo muy
frecuente de reproducción fraudulenta según dice Antonio Vives <1926): “una clase
especial de falsificación, es la que discurrió Antonio García en Requena, Valencia, y

41 La Moneda HisDánica. Madrid.

146
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

cuyas monedas se llaman del tipo de Requena”, que reproducía por acuñación sobre
cospeles nuevos o sobre monedas antiguas patinadas y borrosas. Este personaje, o se
dejó llevar por unas intenciones un tanto románticas, o es que iba más allá en ser
espabilado, porque “luego en vez de copiar monedas raras, inventó nuevos tipos o
acuñó en metal distinto [...] y en tamaños completamente desusados”42. Parece que
estos falsos de “Requena” eran muy habituales en colecciones españolas del tiempo de
la generación de Vives.

TECNICAS DE FALSIFICACION EN EL PAPEL MONEDA.


Como ya hemos visto, la imitación fraudulenta del papel moneda fue una
actividad desde muy temprano asumida por los falsificadores de dinero. Lo que es
bastante más reciente, quizá porque haya habido menos coleccionistas y, por lo tanto,
menos mercado, es la producción de piezas falsificadas para engaliar al mundo
numismático. Ni que decir tiene que, si hay un campo en el que la evolución tecnológica
ha sido vertiginosa, es el de las artes gráficas. Si antes veíamos cómo la relación
existente entre falsificadores y fabricantes de billetes era la de una competición de
obstáculos, en la que ni uno ni otro bando se conceden un segundo de descanso, la
carrera entre el mundo numismático y éstos mismos debe ser también muy reñida.
Al igual que ocurre con la moneda metálica, un billete fuera de circulación puede
ser falsificado por las más variadas técnicas, empezando por las mismas que son
utilizadas con los que están en vigor. Aunque se supone que el coleccionista estudiará
el ejemplar en cuestión con un especial cuidado y conocimiento, los procedimientos más
habituales no difieren mucho de aquellos, es decir: Impresión, Fotocopiado y Manipula-
ción; teniendo en cuenta que para reproducir o manipular una pieza muy valorada en el
mercado, le puede merecer la pena al falsificador utilizar, al igual que ocurre en la
Filatelia, las técnicas más caras y sofisticadas. En esta ocasión, las vamos a comentar
en conjunto, por tener todas ellas aspectos y procedimientos comunes.

El primer problema al que se enfrenta el delincuente que quiere imprimir un billete


raro es buscar el papel adecuado, y que siempre se ha utilizado como una de las
medidas importantes de seguridad. Por ejemplo, y para los billetes del siglo XVIII y
principios del XIX, el falsificador llega a utilizar páginas en blanco de documentos y
libros de la época, a las que añade con pintura blanca o por decoloración las posibles
marcas o filigranas del molino papelero. La impresión no le plantea inconvenientes al ser
monocroma y, relativamente, sencilla de reproducir. Otros, para épocas posteriores,

Ibidem. hj. XLV.

147
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

pueden utilizar papeles fabricados para documentos de garantía -papel timbrado,


notarial, etc-, que siempre tienen una cierta textura y “oficialidad”. El reproducir ese
sonido tan característico del papel del buen billete, el llamado “carteo”, no es tan
importante ya que éste no ha sido concebido para circular y se supone que, como está
viejo y usado, lo ha podido perder. A ciertos billetes antiguos, y para reutilizar su papel,
se les puede someter a intensos tratamientos de blanqueo químico y luminico, que darán
como resultado la eliminación completa de todo resto de tinta de la impresión inicial,
aunque como resultado quedará en un estado muy frágil la fibra del papel. Así mismo,
el borrar algún elemento o añadir otro -firmas, letras, etc.-, o aclarar las tintas y colores
de los billetes auténticos, son procedimientos habitualmente utilizados para crear
variantes o “rarezas”. Se llega incluso a imitar a los billetes falsos de época, de los que
en su momento fueron detectados y retirados de la circulación, para lo que se les taladra
y se les pone un tampón con la palabra “FALSO” o “NULO”, como si hubieran sido
anulados en el pasado, para de esta manera “reafirmar” su doble falsedad.
Tenemos que prestar mucha más atención a las piezas falsificadas que lo hecho
hasta ahora. Hoy, el copiar un billete del pasado con las técnicas actuales de
reproducción es, como poco, sencillísimo. La macro-fotografía, el uso de lámparas de
luz ultravioleta o del análisis de los componentes del papel y de las tintas, nos pueden
dar pistas e indicar trazas de manipulación o de reproducción fraudulenta, así como de
restauraciones inapropiadas y no declarado como efectuadas.

MEDIDAS DE PROTECCION FRENTE A LA FALSIFICACION DEL DINERO A LO LARGO


DE LA HISTORIA.
Ya que hablamos de emisiones de dinero fraudulentas, no estará de más comple-
tar nuestra información sobre este tema desde el punto de vista técnico y jurídico.
Desde que se comenzó a detectar la fabricación fraudulenta de monedas y posteriormen-
te de billetes, los sucesivos poderes emisores fueron aplicando diferentes medidas de
protección físicas y jurídicas, en función de las disponibilidades del desarrollo
tecnológico o social de cada momento histórico. En forma esquemática la evolución fue
más o menos así:

FISICA5.

MONEDA METALICA.

* Sustitución de la fundición de tipos modelados por la acuñación de tipos


grabados de mayor y gran calidad.

148
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

* Adopción de cantos “serrados” para la detección de piezas forradas.

* Pasar de la acuñación a martillo a la de prensa de volante, o molino de


laminación.

* Cospeles laminados en vez de fundidos.

* Inclusión con la cerril/a de una figura en el canto, el cordoncillo, para evitar el


cercén o limado del mismo. Existen incluso piezas con aros concéntricos en el
campo, marcando el nuevo valor de la moneda según “avanzaba” la sustracción
del metal.

* Evolución de las técnicas de grabado, reproducción de troqueles y acuñación


con lo que es más complicado y caro el realizar imitaciones perfectas.

* Mecanización de las labores.

* Acuñación a un mismo tiempo de la figura del canto (estrías, cordón, lises,


etc.) y la de los campos -mejor calidad de ajuste-, con el perfeccionamiento de
la técnica de acuñación en prensa de balancín con el uso la virola, técnica
introducida por el ingeniero suizo J.P. Droz.

* Utilización de aleaciones especiales fiduciarias, de difícil obtención y con


características electromagnéticas.

* Monedas bimetálicas tipo “emparedado” o de anillos concéntricos.

* Acuñación con la Imagen Latente. Sistema inventado y patentado en España


e iniciado en las monedas de 500 pesetas de 1993. La F.N.M.T. se ha dotado
con un sistema de protección desarrollado por sus técnicos llamado de ésta
manera, y con el que según el ángulo de incidencia del observador con respecto
a la superficie de la pieza, se puede leer el alio de emisión o la marca de Ceca (M
coronada).

Actualmente, aunque seria muy sencillo imitar en su apariencia la pieza metálica,


se detecta una menor incidencia en la falsificación del circulante ordinario, ya que se han
dejado para las monedas, frente al papel, las denominaciones más bajas del circulante

149
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

actual. Así mismo, con la proliferación de máquinas electrónicas, el usuario detecta con
mucha mayor facilidad la presencia de la moneda falsa, ya que estas máquinas “tragape-
rras” miden parámetros, entre otros, las dimensiones, peso y conductividad eléctrica de
la aleación metálica, con lo que es prácticamente imposible que una máquina de éstas
características admita una pieza falsa.

PAPEL MONEDA.

* Impresión calcográfica a partir de planchas grabadas a buril.

* Uso de papeles de calidad con filigranas y, posteriormente, con marcas de


agua especiales.

* Impresiones a varios colores y combinando técnicas, litografía, fotograbado y


calcografía.

* Vincular el billete a una matriz de corte ondulado de control.

* Creación de motivos geométricos con la Gui/loche.

* Insertar una banda textil, la tarlatana, en la masa del papel.

* Numeración del billete en varios puntos de su superficie.

* Incorporación de textos informando de las penas previstas en el código penal


por falsificación.

* Impresión de microleyendas, motivos coincidentes en ambas superficies del


billete, leyendas codificadas, tintas especiales iridiscentes, hologramas,
elementos antifotocopiadora, hilo “aventanado”, etc.

JURíDICAS.

Como ya hemos comentado, desde un principio la falsificación de moneda ha sido


considerada un delito muy grave, con dos enfoques legales fundamentales dependiendo
de la época (COMISARIA GENERAL DE POLICíA JUDICIAL. 1992):

150
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

DELITO DE LESA MAJESTAD.


La emisión de moneda ha sido siempre considerada un privilegio del poder.
Especialmente en el pasado se pensaba que, el que acuñaba moneda, además de
plantear un problema económico se apropiaba de una prerrogativa Real, al “emitir”
moneda creyéndose, por tanto, el propio Soberano, es decir, se “lesaba” su poder o
propiedades. Los delitos calificados de Lesa Majestad se solían pagar con la vida.

DELITO PENAL DE CARACTER FISCAL.


El circulante monetario es un instrumento económico propiedad del Estado, que
se pone a disposición del usuario, en usufructo, para facilitar la vida económica,
financiera y comercial de la nación. Su reproducción fraudulenta atenta directamente a
la estructura económico-financiera de un país, siendo un hurto a los beneficios que el
Estado obtiene con la emisión del circulante. Desde el punto de vista penal, se distin-
guen básicamente las siguientes modalidades de delito <Código Penal, Título III, Cap. II>:

FALSIF/CAR. Se distinguen tres categorías:

1- FABRICAR <Art. 283, 10). Consiste en la creación de dinero mediante la


imitación de la moneda legítima, por cualquier medio y operando sobre metales
o papeles.

2- CERCENAR (Art. 283, 20). Solo aplicable a piezas no fiduciarias de metal


noble, donde se le altera el valor de cambio al suprimírsele parte del mismo. Con
metales fiduciarios no hay disminución del valor, ya que éste es independiente
del material de la pieza.

3-ALTERAR <Art. 283, 20>. Equivale a cambiar o modificar los signos representa-
tivos del valor de la moneda, ya sea metálica o de papel.

INTRODUCIR <Art. 283, 31. Introducir en el país moneda falsificada en el exterior, ya


sea de éste o de otra nación.

EXPEDIR (Art. 283, 40)~ Poner en circulación dentro del tráfico monetario nacional
moneda falsa.

TENENC/A (Art. 287). Mero acto de posesión de moneda falsa o alterada, que por su
número y condiciones se infiera racionalmente que está destinada a la expedición.

151
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO

En la lucha contra el fraude, tan importante es dotar a los productos de eficaces


medidas de protección, como el concienciar al público de su existencia y modos de
detección. Asimismo, la INTERPOL <Organización Internacional de Policía Criminal) edita
y distribuye entre bancos y casa de moneda el boletín Contrefa~ons et Fa/s¡ficat¡ons,
donde se informa de las novedades en el circulante de los distintos paises, así como de
sus medidas de seguridad, y de falsificaciones detectadas y sus características.

152
PARTE II

REGISTRO E INVENTARIO

153
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS

EL REGISTRO DE LAS PIEZAS

De forma general, y una vez que ya se ha decidido la incorporación a la colección


del museo de una nueva pieza, a través de alguna de las diferentes vías de adquisición
que hemos visto en el capítulo anterior -habiéndose comprobado previamente su autenti-
cidad, claro está-, se ha de proceder a su integración administrativa en los fondos. Es
decir, se ha de incluir ésta en el Libro General de Registro y en el correspondiente a cada
una de las colecciones, o de la manera en que se encuentre estructurada administrativa-
mente la colección. A continuación, se completará la ficha <descriptiva, catalográfica,
sistemática o como se la denomine) en donde se deberán incluir todos los datos necesa-
nos para el más adecuado control e identificación de la pieza en cuestión.
Esto que acabamos de ver de una manera ciertamente simplista, es uno de los
aspectos más importantes de la actividad diaria del profesional de un museo, ya que de
aquí parte, de hecho, el que se pueda hablar de la existencia o no de una pieza en la
colección, ya sea desde el punto de vista legal o práctico. Si el objeto no es registrado
y clasificado con rigor, siguiendo la normativa al uso, será muy complicada su posterior
incorporación física, por ejemplo, a los depósitos o áreas de almacenaje del museo
monetario. Hay que tener en cuenta el importante volumen de piezas que normalmente
éstos atesoran, si se pretende que, cuando se necesite, pueda ser localizado de nuevo
algún día.
Del mismo modo, la base de cualquier plan de seguridad del museo pasa por el
hecho de que las colecciones estén perfectamente controladas, es decir: clasificadas,
fotografiadas, registradas y localizables. En caso de sustracción, sólo se podrá denunciar
la misma si podemos aportar una referencia documental con la que la policía, el ICOM,
la UNESCO, etc., puedan comenzar a trabajar, y dar difusión del suceso.
Otro tema importante es el referente a los diferentes tipos de soportes que se
están utilizando en la actualidad, así como su durabilidad y ventajas específicas de cada

154
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS

uno de aquellos. Soportes sobre los que quedará registrada la ficha con la mayor
cantidad de información posible <o el mínimo, pero que al menos exista algo>. Datos
básicos que de toda pieza de un museo se precisa conocer, para que, como ya hemos
dicho, sea posible su más clara y sencilla identificación y diferenciación de entre resto
de monedas, billetes, medallas, etc.

En la actualidad, podremos hablar, fundamentalmente, de dos sistemas de


registro: 1.- El tradicional, basado en las habituales fichas de cartón o material similar,
y II.- El informático, sobre bases magnético-ópticas.

SOPORTE TRADICIONAL.

LA FICHA.
En cuanto a la ficha tradicional -que aparece denominada como cédula en algunos
manuales todavía en uso-, no se ha alcanzado un acuerdo general entre todos los
museos en relación a normalizar sus registros, dimensiones y presentación <vertical u
horizontal, unifaz o bifaz, etc.). En el caso de los museos monetarios la variedad es
amplísima, dada la evidente diversidad de dependencia administrativa de los mismos,
lo cual ha llevado a que en muchas ocasiones sean de un diseño o estructura interna
“excesivamente” personales, que lleva a que no siempre sea fácil el intercambio de
información entre museos y gabinetes.

El tamaño de la ficha suele venir mediatizado por el tipo de pieza a describir, y,


muy especialmente, por el espacio dedicado a la fotografía que, en teoría, y más que
nada por costumbre, debiera incluirse a tamaño real. En realidad, no tiene por qué ser
obligatorio que el objeto esté a escala 1:1, ya que en el caso de dibujos, grabados, etc.,
-y si así se cumpliera- las fichas tendrían que tener, evidentemente, unas dimensiones
absurdas. Además, tengamos en cuenta que todas las características físicas (metal,
peso, dimensiones, etc.) de la pieza monetaria deben figurar correctamente enumeradas
y descritas.

El material debe ser estable (neutro y preferiblemente tratado contra hongos e


insectos) y de una cierta rigidez, para que no se degrade con el uso y manipulación. No
obstante, no se debe olvidar que, en la actualidad, la mayoría de los profesionales
trabajan con programas informáticos y sus accesorios ofimáticos. Es decir, que la ficha
que utilicemos tendrá que ser fabricada con una flexibilidad, dimensiones y característi-

155
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS

cas propias tales <en formato individual o en bobinas continuas trepadas, etc), que se
pueda adaptar y cumplimentar -sin problemas de atascos- en impresoras matriciales, de
chorro de tinta <ink-jet>, láser, etc.
En colecciones con gran movimiento de investigadores trabajando directamente
en los ficheros, o con climas muy húmedos, incluso se necesitaría proceder al
retractilado de la cartulina, o a entregar las fichas al investigador protegidas dentro de
fundas plásticas.

EL CASILLERO.
Se denomina como casillero a cada uno de los espacios o compartimientos en
que se divide la superficie descriptiva de la ficha. Se deben estudiar cuidadosamente sus
dimensiones y ubicación dentro de la maqueta de la ficha, para que se puedan contener
sin problemas de lógica, espacio y localización todos los epígrafes previstos y precisos
para clasificar una pieza monetaria de cualquier tipo.

EL DATO.
Es la información, prefijada o puntual, contenida en los casilleros, sin cuya
existencia se hace imposible describir coherentemente y singularizar la pieza dentro de
los fondos, y, por tanto, su identificación. La ficha deberá contar, asimismo, con un
mínimo de casilleros con epígrafes generales de encabezamiento, comunes a las del
resto de cada una de las distintas colecciones del museo.

Serán otros datos más específicos los que marquen las diferencias entre fichas,
en función de la pieza o colección de la que se trate, de entre las muchas que suelen
“poblar” los fondos de los museos monetarios. En cualquier caso, los mínimos y más
corrientes datos que deben aparecer son:

GENERALES.
* Números de registro.
-General.
-Inventario.
-De orden de colección.

* Signatura/Registro topográfico.
-Sala.
-Vitrina <número o coordenadas).

156
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS

-Depósito.
-Monetario <bandeja y orificio).
-Fichero <cajón, sobre)

* Entrada.
-Fecha de adquisición.
-Fecha de entrada en depósito.
-Procedencia: donación, compra...
-Precio.

ESPECíFICOS
* Serie/Periodo histórico.

* Poder emisor.

* Valor.

* Material.

* Fecha.

* Ceca/Taller impresión.

* Módulo <mm.).

* Peso <grs.>.

* Descripción.
-Anverso.
-Reverso.

* Bibliografía.

* Estado de conservación.

* Rareza.

157
x Fotografía.
-Negativo
-Copias

‘R Observaciones.
-Tratamientos (limpieza. reStauraCiÓr1, prOteCCión. etc.)
-Préstamos/exposiciones~
-Publicaciones.

EJEMPLOS DE FICHAS

MUSEO CASA DE LA MONEDA BILLETES m


I
país: ,,,,,....,.,,,,....,,,,.,,....
Valor : ,,,,, ,,,,,,,.......:.,,,.....,.,..,,,,,,....,,,., ,. .............. . ... . ... .. .. .. ... ..
Lugar y fech
” Tamaíio
$
,.

Fil&-: ..................................................................

A/ ........................................................... .....................
Colores do-
minantes R/ .............................................................. .......
l

Clasificaclon., s@n ...........................................................................................................


Adquisición: Fecha ............................. ........................................
proc.
c onseJy,r&y3n:
” ............................................... .............................. ..........
Valor a&“al: ................................................. .............................. ....................................

Ob g&raulJnes : ...... .... .......................................................... .................


................................... ............................................ ................... ........................
.......................... ............................. ...... ....... .............
............................................ .................

158
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
04 QL
N) O
• C
• 2:
C ~Y
•-4 1—
-4
-4
lo
ti-,
O
O O
O o
CC
W
Lo Lo
-4 -4
-4 2: -4
-4 O
ti
2: 2: O Lo
CC o
‘=4 CI
2: « O’
«2: 2: e, QL
-jo CC XCC
o ocr’
-4-. CC ‘=4 LU~
« Lo O e CC
CC
o
Lii -4
CaCO e
DL
-4
— •C-• 00
— •-4o-, 2: LO
-J .CCI’4 -4 CC
Inc W)< CC
CL- 44~ O Lii e
• WC ti 2:
ú0r E C.D.
10
-4
C
e O -4
ti 2:-
O CO W CC u]
C -o « CD r
e O
o tic ti e O
W
-q CW 2:
r CO
CC
-4
CC — O -4 u] -4
CD ~C ti e» DL -4 u]
-l u], La-
C OC CCC 1—
W
-4
O 2:
ti
r
CC 00 W OC C~ O
LiJ ‘ZCC CC CiQ
O’ Cfr
W -4 CW
—Ir e
CC C CCZ CCC
u] e O 4
-~
4-~
-4-4 o e
N
o ti e nW 2:C
oír. -4
rx~ e CC
z W O O- CO
O 2: ~=4 —1
iflr~ W CCC
no’ 1— n -4W -4 2:
e O — 2: h O
-~
C
-40
010
Czl7COO:I
-. W
CC
Ca ti
WCO
C
-4
ti
fl 0W É o 2: CF-] o ti
e e —— 1 u]
— 1~1 C 2: CW CC 2: Lo CC
—tii--..J W t’J H W OC «1 CD —
ZCWW n Wz -4 —-4 - O
< crwn 1=¿ -‘ ti CC » 2:
O’ e— C F-4Z
ti”- DLW DLW Lo C
-4
ti • .L - - ti - - ti
e ti CC 0 2:
o DL
CC
o
rs, O
Lo
e
DL
CD
0
a-4
-4
u]
Ca
(x~ •OCCC. W CC CC CC -4 ata u]
LO Oi—4OXO CO W W u] -4 — ti
2: DL Lo Ita it. O
~ CCD..JtiLo
LoWCWW o
DL
2: W ata -4 CC
W CC DL1t0 ti e CC O t~ CC a-
1<
159
EL REGISTRO DE LAS MEZAS

PATRIMONIO NACIONAL
INVENTARIO NY
CATALOGO NI’
Edad Fecha
Serie
Rl’ de EA en depósito
propiedad Grupo

INVENTARIO GRAL. Soberano


Estado
Ciudad
CAT.0 MONOGRAF.0

Fotografía
O
Impronta

Leyenda Estado
o Nombre
(/3 Metal
Exergo
uJ
Tipo Marca de ceca
z Ceca
‘1: Signo de valor
Valor
Leyenda Módulo
Peso
o
(/3 Conservación
m Procedencia
w Descrita en
Típo Variante de
w
Tomo Pág.
Lám.

Referencia Topográfica -

Fecha de inventario
Fecha de catálogo
161
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS

Núm. Inventario general


Reg. entrada propiedad
MUSEO DE ZARAGOZA
Reg. entrada depósito

Reí topográfica ... Expediente

Clase de moneda - - -

Serie .
Soberano, ciudad, ínagistrado,
Cronología - Cultura
Ceca

Procedencia

Fábrica Material
Análisis Método
Flan: Módtílo mm. Peso nl
Grosor mmi.
Pátúta ...

Posición de ctsfios

Anverso: Leyenda

Tipo

Reverso: Leyenda

Tip

Exergo
Grabador
Contraniarca an ¿erso
reverso
Varia

Fotografía/impronta

Negativo

162
BANCO CENTRAL DE RESERVA DEL PERU
JI. MiróQuesada - tima
L.E. 9928935 R.U.C. 12247630

Clase:
Adquisición:
Ubicación:
Ensayador: Atribuido a:
Rúbdca:
Ceca/país: Fecha:
Denominación:

FOTOANVERSO FOTOREVERSO

w
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
‘SA
o
CD
uJ
a,
z
4
la
CD
o 1-
u.’ o
o a.
o
u :0
-u
1~-
4 ‘4 ‘a
o 2
u>
-u
e
o
o
2 O
a.0
u, 2
(1 tlh
u>
o
1.
e
E
‘II
c u
o 5.
4.,

5.
-0
E
e 00
e o
u
- <a
O — 5> _ a
5 st 4 ~ <tu .0 a
~ u o. — — o o,
0 o ~ o 0 O
z (fi -J WC 2~ii
~.
.0 o.
a
164
EL REGISTRO DE LAS MEZAS
eJ
tl
r
a’
5:
r
5:
a-.
5:
LI
a-
53
D
a,
rrl
za
0.
a’
r
b
E
£2
rl
ti’
~1-1
c
Ex.
o
-o
o
‘o
o
o
st’
N
N
st’
-4
165
tt REGISTRO DE LA* nFzA*
_-.- .._.. -..-..-.--.- -..-.--... .- .-.-. ~.~- -._~__-

MUSEE DOBREE _ NANTES

166
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
zU]
U]
U]
o
U]
o
‘-ji
o-
7 0
m U]
-< o-
a U]
H
7
7 z
7 1—
U]
o- o
7
U] U]
1- 0
7
D H
H
U] = O N
u
U] 7
u ti~ :i.i H
U] U]
U]
U]
z a
o
5-
D
h
o
u,
1—
o oU]
U] o-
1- N
U] x
o
U] -< o
U]
7
o U]
7 cija
WZ
o
7
5- -J
u u
0
‘A U] 167
O
0
BANCO NACIONAL DE MALASIA

PCIiOd:

counuy:

Place min (vas smck: EllpET:

Obverse: Revnse:

Metal Wcight Dirmclcr mm Supplicr Citcd in Catalogue

Ranel<s Obvcrre

m
ES ANTIQUITES DE LA SEINE-MARITIME
COLLECTIONS NUMISMATIQUES

MONNAIE FEODALEIROYALEICONTEMPORAINE
Autor&+ :
Dénominatlon :