Museología Monetaria: Propuesta Metodológica
Museología Monetaria: Propuesta Metodológica
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UNIVERSIDAD COMPLUTENSE
INDICE GENERAL
- TOMO 1-
2. INDICE GENERAL.
13. PRESENTACION.
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INDICE GENERAL
56. EN ESPAÑA.
56. SIGLO XVI.
59. SIGLO XVII.
61. SIGLO XVIII.
67. SIGLO XIX.
69. GABINETES Y MUSEOS.
69. REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.
70. MUSEO ARQUEOLOGICO NACIONAL
70. GABINETE NUMISMA TIGO DE CA TAL UÑA.
71. MUSEO ARQUFOLOGIGO DE SEVILLA.
71. INSTITUTO VALENCIA DE DON JUAN.
72. CASA DELA MONEDA.
74. COLECCIONISMO PRIVADO.
76. CERVERA Y ROYO.
77. GARCíA DF LA TORRE.
78. SANCHEZ DE LA GOTERA.
79. VIDAL-GUADRAS YRAMON.
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INDICE GENERAL
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INDICE GENERAL
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INDICE GENERAL
- TOMO II-
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INDICE GENERAL
18. MANIPULADO.
18. PRESTAMO.
19. LA DEGRADACION DE LOS MATERIALES.
19. LOS METALES.
19. LA CORROSION.
20. EL METAL.
20. LA TECNICA DE FABRICACION.
20. EL MEDIO.
21. EL PROCESO CORROSIVO.
23. CONDICIONANTES EXTERNOS: LA HUMEDAD RELATIVA.
24. EL PAPEL.
25. CAUSAS INTRíNSECAS DE AL TERAClON.
25. LA NATURALEZA DEL PAPEL.
26. LAS TINTAS.
27. CAUSAS EXTRíNSECAS DE DEGRA DAClON.
27. MECANICAS.
27. FíSICO-AMBIENTALES.
27. LA HUMEDAD.
28. LA LUZ.
28. QUíMICO-AMBIENTALES.
28. BIOLOGICAS.
28. ROEDORES E INSECTOS.
29. HONGOS Y BACTERIAS
29. CATASTROFICAS.
30. HUMANAS.
30. PROCESOS DE RESTAURACION.
31. METAL.
32. LIMPIEZA.
34. METODOS FISICO-MECANICOS.
35. ULTRASONICO.
35. LA SER.
36. TERMICO.
36. METODOS QUíMICOS.
36. METODOS ELECTROQUíMICOS.
37. INDUCIDOS.
Plasmático.
38. ESPONTÁNEOS.
38. ESTABILIZACION.
39. CONSOLIDA ClON.
39. REINTEGRACION.
39. PROTECCION.
39. BARNICES, LACAS Y CERAS.
40. CONSER VA ClON DE OTRAS PIEZAS.
40. TROQUELES, MATRICES, PUNZONES, ETC.
41. PLANCHAS DE GRABADO.
42. UTILLAJE.
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INDICE GENERAL
43. PAPEL.
43. LIMPIEZA.
44. ESTABILIZACION.
44. ACIDEZ Y OTRAS CAUSAS QUíMICAS.
44. REINTEGRA ClON.
45. PROTECCION.
46. PiEZAS DE OTROS MATERIALES.
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INDICE GENERAL
71. LISTADO.
71. FOTOGRAFíA
71. ESQUEMA.
71. TRASLADOS.
72. DEPOSITOS.
72. AREA DE INVESTIGAClON Y CONSULTA.
74. ACTUACION FRENTE A CONTINGENCIAS.
74. ROBO.
75. ELLADRON.
75. PLAN DEACTUA ClON.
75. PROTECCION MECANICA.
76. PROTECCION ELECTRONICA.
76. INCENDIO.
76. EL DISEÑO PREVENTIVO.
77. LOS MATERIALES.
78. DETECCION Y EXTINCION.
78. LA ALARMA.
78. EXTINCiON.
79. EVACUACION.
79. VANDALISMO.
80. PREVENCION.
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INDICE GENERAL
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NDICE GENERAL
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INDICE GENERAL
- APENDICE DOCUMENTAL -
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PRES ENTA C ON
PRESENTACION
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PRESE NTAC ION
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PRESENTACION
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MUSEOLOGIA Y MUSEOGRAFíA MONETARIAS
INTRODUCCION
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MUSEOLOGIA Y MUSEOGRAFíA MONETARIAS
Para poder hacer una propuesta metodológica y funcional que sea aplicable a las
colecciones monetarias en la década de los noventa, antes que nada debemos conocer
la situación actual de las diversas formas y estructuras que adoptan colecciones, así
como los últimos trabajos de reconceptualización y reestructuración que se están
poniendo en marcha y desarrollando en el ámbito que nos ocupa. Para éiIo nos
adentraremos, a través de los resultados obtenidos con una Encuesta internacional, en
la variada realidad de las instituciones museisticomonetarias, como base de partida
imprescindible para desarrollar esa propuesta personal de actuación en el ámbito,
fundamentalmente, museográfico.
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MUSEOLOGIA Y MUSEOGRAFIA MONETARIAS
Uno de los objetos museables más necesitados de control informático, tanto por
lo complejo de la información en él contenida, como por el gran número de ejemplares
similares que suelen reunirse en los fondos de las colecciones, es, sin duda alguna, la
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MUSEOLOGIA Y MUSEOGRAFIA MONETARIAS
Toda muestra o exposición requiere por parte del equipo de una serie de
planteamientos teóricos previos, antes de acometer cualquier plan expositivo o proyecto
museográfico. Partiendo del modelo previo al que pueda pertenecer su institución, el
profesional al cargo de las colecciones monetarias, y si se quiere efectuar un cambio
real, ha de considerar una serie de importantes premisas museográficas encaminadas
a facilitar la rentabilización del esfuerzo museográfico, tanto en su faceta conceptual
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MUSEOLOGIA Y MUSEOGRAFíA MONETARIAS
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MUSEOLOGíA Y MUSEOGRAFIA MONETARIAS
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PARTE ¡
EL MUSEO MONETARIO
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
El periodo que ocupa el denominado Renacimiento y sus albores, fue una edad
de oro para el nacimiento, asentamiento y desarrollo del coleccionismo del objeto
numismático <HASKEL, 1994), en el que las monedas se conservaron y estudiaron con
creciente interés, aunque no siempre fueran interpretadas con acierto, y en el que esa
joven, vigorosa y, por momentos, brillante nueva intelectualidad, volcada en el
conocimiento del pasado por medio de las monedas, no se circunscribió exclusivamente
a una clase o a un círculo cerrado y limitado de eruditos. El interés por el estadio y la
afición por las monedas y medallas se transmitió superando ampliamente los confines
que marcaban las barreras sociales y culturales del momento, creciendo rápidamente el
número de adeptos a la Numismática. Es interesante comprobar cómo a menudo, las
teorías monetarias, formaban parte de las preocupaciones de esos personajes
comprometidos con el saber de finales de los siglos XIII y XIV.
En De regimine principis, Tomás de Aquino discute sobre la función y evolución
del dinero, mientras que el Obispo francés Nicolás de Oresme <1320-1 382), en su
Tractatus de origine, jure nec non et mutationibus monetarum, ya confiere a la
Numismática el rango de ciencia1 (René Gonnard <1935), en su Historia de las doctrinas
monetarias, considera a Oresme como el fundador de una doctrina monetaria económi-
ca). Así mismo, y como ejemplo de autores posteriores que intentaron explicar a sus
contemporáneos la importancia que debía concedérsele a la moneda antigua, podemos
citar al alemán Wilibald Pirckheimer -A estimatío priscorum numismatum <1533)-, o al
español Didacio Covarrubias, con su conocida Veterum numisma tum collado cum his
quae modo expenduntur (1556). En cuanto a los temas de debate, la historia de los
precios, los problemas jurídicos de las monedas falsas o los aspectos técnicos de la
1 Adolfo E. Dieudonné, en su artículo de 1909, “La théorie de la monnaje á l’époque féodale et royale”,
escribe en referencia a las ideas de este período en relación al dinero y la moneda; de igual manera que
charles Johnson, en The De moneta of Nicholas Oresme and English mint documenta (1956>.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
fabricación de las monedas, eran algunas de las cuestiones sobre las que los estudiosos
más discutían. Se intentó dar respuesta a aquellos a través de la obra de autores como
Jorge Bauer, con su De mensuris etponder¡bus Romanorum atque Graecorum <1550);
Joaquín Camerarius, y su Historia reí nummariae Graecorum etLatinorum <1556), etc.
Elvira Ciain-Stefanelii <1965>, afirma que una de las características más
extendidas entre la mayoría de las colecciones europeas era, a lo largo de los siglos XV
y XVI, su heterogeneidad; se trataban, más bien, de acumulaciones de objetos
preciosos, raros o de gran singularidad. En estos primeros períodos, no encontraremos
todavía ese refinamiento posterior, reflejado en muchas de las colecciones del
Renacimiento tardío, en las que primaba una consideración puramente estética de los
objetos de arte, así como un interés de carácter escolástico por la ciencia y la historia.
En los gabinetes de curiosidades, o “Wunderkammern” (SCHLOSSER, 1908), muy a
menudo abundaban esqueletos de extraños animales <en ocasiones inventados) y
utensilios de pueblos remotos, que tenían incluso prioridad sobre los verdaderos objetos
de arte, lo que les convierte en el antecedente directo de los modernos museos
etnológicos y de antropología. Se fue gradualmente disipando esa mistificación de la
naturaleza, propia de la Edad Media, ante un acercamiento más realista a la misma.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
Con la llegada del siglo XVIII, tantas veces llamado “de las luces”, los antiguos
ideales que habían inspirado al hombre desde el cinquecento (muy en relación con el
hecho religioso y las disputas que generaba), fueron sustituidos por otros intereses más
inmediatos y en relación con la propia vida, o con la dinámica y el equilibrio de las
fuerzas de la naturaleza. En este periodo se produjeron, asimismo, las grandes revolu-
ciones culturales (la ilustración, el enciclopedismo, la ciencia experimental, etc.) y
políticas <la francesa, la americana y la posterior independencia de los E.E.U.U. ...), y
surgieron grandes pensadores e intelectuales de la talla de Kant, Newton, Rousseau,
Jovelianos, Voltaire, Goethe, Mozart, etc.: demostrándonos que todas las ciencias y
actividades humanas fueron embebidas del nuevo espíritu.
La “curiosidad” del pasado, describible como un tanto ingenua y mediatizada, dio
paso a una nueva actitud o planteamiento ideológico más riguroso frente a lo desconoci-
do. Se confiere un nuevo trato y cuidado a los objetos, a menudo acumulados fortuita-
mente, y se crean nuevas colecciones cuyos antiguos criterios de estudio, manipulado
y conservación son reemplazados por otros más técnicos y metódicos; en esta línea,
adquirieron nueva importancia otras ciencias y campos del saber de reciente desarrollo,
y hasta entonces completamente ignorados, o circunscrito su conocimiento, únicamen-
te, al reducido ámbito de sus escasos practicantes e iniciados.
Como ejemplo del gran avance que en todos los aspectos disfrutaron los estudios
y el coleccionismo numismáticos, podemos citar, por hablar sólo de algunos2 y de entre
los muchos y extraordinarios autores que dio el siglo dieciocho, a: en España, nuestro
siempre presente y citado Padre Enrique Flórez y su conocidisima obra Medallas de las
colonias, municipios y pueblos antiguos de España <1757-1773>; en Inglaterra, Stephen
M. Leake y su celebrada Nummi britannici historia, de 1726; en Francia, Nicolás
Mahudel con Dissertation historique sur les monnoyes antiques d’Espagne <1725), y
José Pellerin, con Recucil de médailies de rois (1762) y Recueiíde médailles de peuples
etde villes (1763); en Suiza, Gottlieb Emanuel von Hailer, autor de un trabajo sobre las
2 Ernest Babelon, en el volumen primero de su Traité <1885>, incluye una extensa lista con los nombres
de estudiosos y los títulos de sus obras.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETAHIOS
última apenas en sus inicios-, la exactitud de las mentes eruditas y los conocimientos,
experiencia y capacidad de análisis del espíritu y del método científicos, como sin duda
puede verse reflejado en los artículos publicados en las ya numerosas revistas científicas
de la época. Esta tendencia, de instituciones y particulares, a canalizar el interés
numismático a través de protocolos y lineas de trabajo más científicos ya no se
detendría -y que sería inconcebible en nuestro siglo-, y alcanzaría su pleno desarrollo
hacia finales del siglo pasado; aunque sus balbuceantes y ocasionales comienzos, como
ya hemos comentado, se hubieran constatado ya en la primera mitad del siglo XIX.
EN EL MUNDO.
A continuación, vamos a hacer un breve repaso por paises, de cómo fue el
proceso de creación y desarrollo de algunas de las colecciones y gabinetes numismáti-
cos más importantes en la historia de aquellas naciones y, finalmente, de la nuestra.
ITALIA-
Lógicamente empezaremos por este país, ya que su tierra venía constantemente
dando evidencia de la existencia de una cultura superior anterior con la constante
aparición de monedas, esculturas, vasos, monumentos e inscripciones que intrigaban
al hombre medieval y le planteaban apasionantes dilemas. Resultaba imposible levantar
barreras ideológicas o espirituales lo bastante fuertes como para que impidieran el
resurgimiento de la cultura clásica. incluso la iglesia Católica tenía que ajustarse a esta
nueva situación, aunque tomando, como era lógico, las debidas precauciones.
Santo Tomás de Aquino, por ejemplo, incluyó el estudio de los clásicos dentro
del marco de la teología católica. En esta época en que el letargo espiritual de la baja
Edad Media parecía estar pasando y empezaba a despertarse un deseo por la erudición,
las monedas se convirtieron en una importante fuente de conocimiento y modelo directo
de aprendizaje. Como resultado, se extendió rápidamente, entre humanistas y amantes
del arte, el interés por coleccionar monedas hermosas y atrayentes, y muy pronto el
período del pre-Renacimiento italiano fue rico en notables colecciones.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONEtARIOS
Epistolae de rebus famiiaribus, describe con cierta emoción las monedas que compró
a unos campesinos durante su estancia en Roma, piezas en las que pudo descifrar los
nombres, tituiaturas y características de los diferentes emperadores romanos allí
representados: “...sive ut emerem, sive ut insculptos eorum vultus agnoscerem”
<BABELON, 1885-86, Vol. 1).
Se sabe, asimismo, como reproduce también Babelon en su Traité, que Petrarca
regaló algunas monedas de oro y plata al emperador Carlos IV, para estimularle a seguir
el ejemplo de la Roma clásica en su reinado. En esta ocasión, Petrarca confesó cuanto
le divertía coleccionar monedas: “...aíiquot sibí aureas argenteasque nostrorum principu-
m effigies, minutissimis ac veteribus litteris inscriptas, quae in deíiciis habebam, dono
dedi . El interés de Petrarca por las antigfledades romanas era compartido por muchos
de sus notables amigos, entre ellos el famoso tribuno del pueblo, y jefe de una
sublevación popular contra la aristocracia romana, Cola de Rienzi (1313-1354>. Por una
extraña ironía del destino, la gran admiración de Petrarca por estos bellos, diminutos y
antiguos documentos históricos fue el origen de la nefasta costumbre de recrear y
reproducir -falsificar- las monedas antiguas. Siguiendo su ejemplo, Marco Sesto y
Francisco Novello de Carrara comenzaron a grabar monedas imitando las figuras y el
estilo de las piezas antiguas.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETAJUOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
Farnesio, Barberini, Massimi, Ottoboni, etc. Igualmente famosas fueron las colecciones
reunidas por los sobrinos de los papas (denominación que con demasiada asiduidad
escondía otro tipo de filiación con el Santo Padre>: el ya citado Antonio Conduimerio,
los cardenales Alejandro Farnesio y Felipe Buoncompagni <SERAFINI, 1910). El famoso
erudito y mecenas Fuivio Orsini (1529-1600), llamado el “padre de la antigua
iconografía”, fue muy conocido no solo por su tratado sobre los antiguos retratos,
Imagines et elogie virorumillustrium et eruditorum ex en tiques lapidibus etnumismetibus
expresa (1570), sino también por su gran colección de monedas, manuscritos y libros,
y también por su excepcional habilidad -según se dice- para la detección de las monedas
falsas. Orsini dejó a su muerte 70 monedas de oro, 1.900 de plata y más de 500 de
bronce, la mayoría de las cuales le fueron legadas al cardenal Eduardo Farnesio. Así
mismo, Orsini mantuvo correspondencia con eruditos y coleccionistas de muchos paises,
llegando a conocer a muchos de ellos personalmente; colegas que, a su vez, también
le consultaron en numerosas ocasiones sobre la autenticidad de ciertas piezas: según
referencia de Serafini, en 1628, el Papa Urbano Vii le regaló 600 monedas de plata a
su sobrino el cardenal Francisco Barberini.
Es natural que Italia sea también durante el siglo XVIII, fuente permanente de
todo tipo de antigOedades, y cuente con algunas de las más importantes colecciones de
monedas. Aquí, como en otros principales paises europeos, se pone de manifiesto no
solo el importante crecimiento de las colecciones de los gabinetes sino, como comproba-
remos al tratar otras naciones, el hecho de que la numismática se había convertido ya
en pasatiempo favorito de la éiite intelectual. Muchos nombres famosos de las páginas
de sociedad o del mundo de las letras y de la ciencia coleccionaban, exponían,
estudiaban y discutían sobre monedas. Un profundo amor al arte y a los objetos artísti-
cos y un auténtico entendimiento de los problemas históricos y científicos inspiraban a
los coleccionistas italianos.
Los duques de Toscana -a cuyos fondos numismáticos dedica Antonio Francisco
Gori, en 1 740, su Antiqua numismate aurea et argentea praestantiora et aerea maximi
moduIi quae in regio theseuro Magni Ducis Etruriae adservantur cum observa tionibusy
las familias principescas de los Chigi, Colonna, Barberini, etc., tenían sus colecciones
o, como entonces se denominaban, “tesoros” artísticos.
Hablando de importantes coleccionistas italianos del momento podemos citar
nombres como los del príncipe Livio Odescalchi, cardenal Massimi, cardenal Aibani,
príncipe Borghese, príncipe Torremuzza, Monseñor Stefano Borgia, Fernando Cospi de
Bolonia, Manfredo Settala de Milán, Jerónimo Correr y Honorio Arigoni de Venecia, cuya
colección se conoce a través de la obra anónima de 1741, Numisma te quaedam cujun-
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
que formae, et metaili Musei Honorii Arigoni Veneti ad usum juventutis rei nummeriae
studiosee. Muchas de estas colecciones -variadas o altamente especializadas, modestas
o excesivamente ricas desaparecieron y sus piezas se esparcieron sin dejar rastro. Otras,
se transmitieron, prácticamente sin tocar y en perfecto orden, a las generaciones
posteriores; permaneciendo muchas de ellas y hasta hoy en día, en manos de la misma
familia del propietario original.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
exiliada en Roma-, y que por aquél entonces estaba en posesión de la familia Odescalchi.
En el corto espacio de tiempo de unas décadas, los papas consiguieron elevar su
colección al más alto nivel, casi al mismo que el del, entonces denominado, Real
Gabinete de París. Por desgracia, y como le irá ocurriendo a lo largo de los tiempos a
otras muchas colecciones de importancia (p.ej. la del Monasterio de San Lorenzo de El
Escorial4), en unos pocos años gran cantidad de estas piezas -muchas de ellas
sumamente importantes o únicas- fueron dispersadas para siempre a causa de trágicos
sucesos como los acaecidos en Roma 1799, durante la ocupación francesa.
Soldados sin control del Ejército Revolucionario francés se apoderaron de un gran
número de piezas de todas las épocas y metales. Solamente pudo salvarse una parte del
Gabinete original del Vaticano, que fue trasladado a París (al igual que se hiciera con la
colección escurialense) de acuerdo con los planes del Directoire. El conde Camilo
Serafini <1910), cuando hace un relato detallado de estos hechos en el primer tercio del
siglo XX, concluye la historia de estos acontecimientos con la observación de que
“podría decirse, verdaderamente, que el gabinete ya no existe”. Las colecciones del
Vaticano, sin embargo, se reconstruyeron años mas tarde.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
Como ejemplo de las distintas iniciativas que iban teniendo lugar para la creación
de nuevos gabinetes, o para la consolidación de los ya existentes, a lo largo y ancho de
la geografía italiana, en 1822, el archiduque Maximiliano de Austria, donó a la ciudad
de Módena una colección, de donde había ya desaparecido el famoso Gabinete
Numismático de los duques de Este (PANVINI ROSATI, 1956), y que, hacia 1845,
contaba con más de 35.000 piezas. Otras ciudades van consolidando la existencia de
sus gabinetes, entre los que destacan: Venecia, con un gabinete de monedas en la
biblioteca de San Marcos y otra en el Museo Correr; Parma, con una gabinete de
monedas fundado en 1740; Milán, con las colecciones Brera en el Castillo Sforzesco de
la misma (BELLONI, 1955), y otras grandes y pequeñas colecciones de monedas en
Turin <FABRETTI, 1881), Florencia <SUPINO, 1899>, Padua, Palermo, Catania y Siracusa.
En el Capitulo 20 veremos los orígenes de otras colecciones monetarias importantes, y
su situación institucional actual, a través de la encuesta internacional que se ha
realizado.
INGLA TERRA.
En el Reino Unido de la Gran Bretaña durante el siglo XVII destacan, entre otras,
las colecciones de Jaime II, que había creado su gabinete de monedas y curiosidades
sobre un núcleo previo heredado de sus predecesores, en el que incluso participaban
piezas que habían sido propiedad del dictador puritano Oliverio Cromwell. En éste
faltaban, por ejemplo, las de la colección del llorado Carlos 1, que a causa de las guerras
civiles terminaría en manos de la reina Cristina de Suecia. Este rey amante de la
numismática, al subir al cadalso para ser ejecutado, entregó al arzobispo que le
acompañaba en aquél trance la famosa “Medalla Juxon”, dejando así constancia de su
aprecio por las monedas.
A través del conservador de la colección del rey Luis XIV de Francia, el
investigador y erudito francés Jean F. Vailiant (1632-1706), que visitó los gabinetes
más importantes de varios paises, y entre ellos varios de los más destacados británicos
-en el último tercio del siglo-, tenemos referencia de algunas de las más interesantes
colecciones inglesas, como son las del duque de Buckingham, Henry Hyde ola del conde
de Arundel. Dei mismo modo, en 1677, se produce un gran acontecimiento cuando el
anticuario Elias Ashmole <1617-1 692), posibilita con su apoyo la fundación en Oxford
de un museo, el Ashmolean, que con el tiempo se convertiría en una importante
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
Posteriormente, durante todo el siglo XIX, destaca el Reino Unido por la seriedad
y erudición de los trabajos de investigación allí realizados, además de que su “estilo”
suele ser mucho más ameno y soportable que, por ejemplo, el de la historiografía
alemana. También es importante destacar el hecho de que, la privilegiada situación
política y económica, que se disfrutó en el Imperio Británico a lo largo de toda la Edad
Contemporánea, facilitó extraordinariamente el incremento de todo tipo de piezas
arqueológicas y artísticas en las colecciones públicas y privadas británicas -procedentes,
por ejemplo, de las colonias y de las numerosas campañas de excavación promovidas
en todo el mundo-, no siendo la numismática una excepción a esa situación general de
bonanza, sino todo lo contrario.
Nummorum veterum ponuLorum et urbium. gui in museo Gulielmi Hunter asservantur descriDtio. figuris
illustrata. Londres.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATIcO-MONETARIOS
PAISES NORDICOS.
Entre los reales gabinetes numismáticos europeos, dignos de mención, siempre
han estado en un lugar destacado las colecciones pertenecientes al rey de Dinamarca
y, muy especialmente, la de la reina Cristina de Suecia, cuya trágica historia personal,
recordemos, fuera inmortalizada en el cine por la actriz sueca Greta Garbo.
Siguiendo los paralelos de su tiempo, e impulsado por la existencia de la
importante colección del que fuera rector de la Universidad de Copenhague, Ole Worm,
el rey Federico iii de Dinamarca reunió una más que notable colección de monedas,
principalmente romanas, que fue publicada por Hoiger Jacobaeus en 1696 <BREITENS-
TEiN, 1942>. Contando con estos importantes fondos, más tarde se formó el núcleo
principal de las todavía mundialmente conocidas Colecciones Reales de Monedas y
Medallas del Museo Nacional Danés, en Copenhague, cuyas piezas clásicas fueron
primeramente descritas por Christian Ramus en 1816, en su Gatalogus nummorum
veterum Graecorum et Latinorum musei regis Deniae.
Uno de los más importantes estudiosos de la moneda de la historia de este país
fue, ya en el XIX, Ludvig Múlier (1809-1891)’ Conservador de las monedas antiguas en
el Real Gabinete de Monedas, actividad que perfectamente compatibilizó con la de autor,
entre otros, de estudios reconocidos como básicos para el conocimiento de las
6 BRITISH ACADEMY. 1940-51. “Fitzwilliam Museum: Leake and general collections”. Svlloae
nummorum Graecorum. Serie británica vol. 4. Londres.
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MUSEOS Y GARINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
PORTUGAL.
Siguiendo los diferentes trabajos que, sobre la historia de las colecciones
numismáticas en Portugal, ha escrito Pedro Bataiha Reis (1946), sabemos que también
el reino portugués tuvo, durante el siglo XV, representación de esa clase especial de
personaje, amante de lo que la moneda representaba de recuperación de ese -se
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
suponía- espléndido pasado clásico. El más importante de éstos fue en el país lusitano
don Alfonso de Portugal, conde de Ourém y nieto del rey Juan 1. Don Alfonso, se hizo
con muchas antigúedades para su colección durante sus viajes por Italia y Alemania.
Su ejemplo fue seguido por el rey Manuel 1(1495-1521), que poseía, según se
cuenta en el Lyvro da recepte, una especie de “inventario” de la época, muchos objetos
preciosos entre lo que se incluían monedas de oro, plata y cobre. Un siglo más tarde,
a principios del XVII, otro Alfonso, el obispo de Evora, publicó la que pasa por ser la
primera obra editada en Portugal sobre Numismática, el Tractatus de numismate, del
que, desgraciadamente, no se conoce actualmente ningún ejemplar. El interés que había
en el país ibérico por obras de erudición y consulta sobre monedas también lo prueban
la traducción al portugués, realizada en 1535, del De asso etpartibus ejus, de Guillermo
Budé.
PAISES BAJOS.
En Holanda, en el siglo XVI, además de lievarse a cabo los trabajos que
podríamos esperar sobre el numerario del mundo clásico, y que más adelante se verán,
un tratado de Erasmo de Houweiingens, Peningbook (1597>, se convirtió en la base de
todos los estudios posteriores sobre la monedas holandesa y su importancia histórica.
No debemos pasar por alto el hecho, sin destacarlo, de que un erudito de aquél periodo
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
RUSIA.
En Rusia, a finales del XVII, destaca el gabinete de antigúedades propiedad del
zar Pedro el Grande (1689-1725), el reformador y modernizador del país, colección que
incluía numerosas monedas antiguas y varios cientos de medallas contemporáneas
<BiELiAEV, 1800). En su esfuerzo por elevar a Rusia al nivel cultural de otros paises
europeos, Pedro impulsó la colección de objetos artísticos e históricos traídos con este
fin de todo el continente. Así mismo, en enero de 1722 y por orden personal del Zar,
fueron confiscadas todas las monedas rusas anteriores a su reinado que se encontrasen
depositadas en iglesias, monasterios y colecciones privadas; siendo éstas incorporadas
al gabinete de palacio. De esta medida parece que sólo se salvaron algunas piezas que
debieron de ser ocultadas a tiempo, como las existentes en el tesoro del monasterio de
Kiev-Petcher, ya que fueron descubiertas de nuevo a finales del siglo XIX. En 1728,
después de la muerte de Pedro, su colección privada fue depositada junto con el resto
de sus colecciones artísticas en la llamada Kunstkammorn (Cámara del tesoro artístico),
donde se fusionó con los fondos numismáticos que fueron confiscados en los años
anteriores a la iglesia Ortodoxa y a la nobleza, entre los que destaca, la colección de las
primeras monedas rusas propiedad del boyardo Pedro 5. Saitykov, Gobernador de la
región de Kazan. En 1742, los fondos numismáticos de la Cámara, de más de 28.000
piezas, fueron relacionados en un catálogo ilustrado escrito en ruso y en alemán. Con
todas estas impresionantes colecciones artísticas y numismáticas, se establecerán,
durante el reinado de Catalina 11(1762-1796), los fondos iniciales del Hermitage, aún
hoy en día uno de los museos más importantes del mundo.
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MUSEOS Y GABINETES NUMJSMATJCO-MONETARIOS
ESTADOS UNIDOS.
Por razones obvias, para hacer una historia de las colecciones y gabinetes
numismáticos norteamericanos, nos debemos remontar, casi exclusivamente, al siglo
XIX. Aunque es evidente que entre los intelectuales americanos del XVIII, la afición por
reunir monedas y medallas no se debió limitar solamente a unos pocos casos aislados,
ya que se sabe que hacia mediados de siglo ya habla aparecido en los E.E.U.U., el tipo
de coleccionista que, a su vez, actuaba como donante de otras colecciones monetarias.
Se pueden encontrar ejemplos de coleccionistas especialmente dentro del ámbito
universitario <que será el auténtico motor cultural de aquella sociedad), personas
interesadas en extender el gusto por el conocimiento y la contemplación de las
monedas. Tal es el caso del tutor de la Universidad de Harvard <Cambridge, MA.>.
William Moiyneus, de quién se conoce el dato de que, en 1765, donó 250 monedas
francesas a su Facultad (STORER, 1922>. Así mismo, se sabe que en 1752, la “Library
Company” de Filadelfia recibió, a su vez, una donación de monedas; así como la
Sociedad Filosófica Americana (The American Phiiosophycal Society), de la misma
ciudad, quién también se convirtió en la receptora de varios legados de colecciones de
monedas y medallas.
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MUSEOS Y GABINETES NIJMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GASINETES NuMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATIcO-MONETARIOS
una selección de las monedas más antiguas del Museo Fogg de Harvard, en el folleto
titulado Tho Fogg Art Museum of Harverd Universíty: Ancient Goins. Así mismo, la
Universidad de Harvard tiene en Washington D.C., bajo su administración fiduciaria, el
legado Dumbarton Oaks; importante colección de monedas romanas bajo-imperiales y
bizantinas que fue publicada, en 1958, por el Prof. Alfred Bellinger (1958), y que es una
obra de obligada consulta. Otras colecciones norteamericanas de interés son las de las
universidades de Princeton, Columbia, Vassar, St. Louis, Wisconsin, el “Oriental
Institute” de la Universidad de Chicago, la “Berkeley Branch”, el “University Museum”
en Filadelfia, el Bryn Mawr Coilege, el Dartmouth Coliege, etc.
FRANCIA.
Una de las historias más ricas en acontecimientos en el largo proceso que va
desde el nacimiento y evolución de la Numismática y de las colecciones y gabinetes
monetarios, hasta su asentamiento en el siglo XIX, es, sin duda, junto con la alemana,
la francesa, que dado el interés y complejidad de aquella la vamos a dejar para el final.
Francia, a finales del siglo XIV, podía proclamar tener en la figura del duque Juan de
Berry (1340-1416), hermano del rey Carlos Vi, a uno de los más conocidos e importan-
tes coleccionistas de arte y mecenas de la época. La fama de los tesoros artísticos que
guardaba en su castillo de Mehun-sur-Yévre, perduró en el tiempo; tal es así, como nos
recuerda Julio von Schiosser (1908), que medio siglo más tarde, un erudito italiano,
todavía relataba su amor por las artes y que nunca consideraba una suma de dinero lo
bastante alta como para que le impidiera adquirir una nueva pieza para su colección. El
inventario de la misma, hecho por Julio Guiffrey entre 1401 y 1416, incluía, además de
una notable colección de monedas de oro y de plata romanas, cinco grandes medallones
de oro.
Dei mismo modo, entre los estudiosos de la moneda que dará Francia en el
Renacimiento, se encuentra Guillermo Budé (1467-1540>, amigo personal del rey
Francisco 1 que se haría famoso por poseer una excelente colección de monedas griegas
y romanas. Esta seria utilizada como base de estudio para su De asso etpartibus ejus,
una de las obras de Numismática más famosas de su época. Publicada en 1615, seria
reimpresa en 16 ediciones hasta 1550, a la vez que traducida a otras lenguas, entre las
que se contaba el portugués (1535), como ya vimos al tratar al país lusitano. En ese
mismo periodo, es de nuevo Ernest Babelon (Traité> quién nos menciona al doctor
Woifang Lazius <1514-1 563), que, en su Commentatiorum votustatorum numismatum
<1558), fue el primero en concebir la idea de un “corpus nummorum” al estilo que hoy
lo concebimos, intento del todo desproporcionado en el momento en que fue planteado.
46
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
Entre las colecciones francesas del siglo XVI destaca, por su importancia, la que
Catalina de Médicis (1519-1589), esposa de Enrique II de Francia, se trajo consigo
desde Florencia, de donde era originaria. Este gabinete sufrió parecidos avatares que las
piezas de otras importantes colecciones de su tiempo, ya que heredado por su hijo
Carlos de Francia (1560-1574>, sus ejemplares fueron dispersados durante las guerras
de religión. En unas pocas décadas, sin embargo, el rey Enrique IV (1589-1610> consi-
guió hacerse con una colección incluso mejor que la anterior. Enrique asignó su
conservación al caballero francés, Pedro Antonio de Bagarris, así como la tarea de
buscar piezas para la colección real, que, con el tiempo, se convertiría en lo que hoy es
el Gabinete de Medallas de París. En el informe enviado por Bagarris a Enrique IV, que
reproduce E. Babelon en su Treité <1885-1886, vol. 1), hay un pasaje de especial interés
en el que se narra la historia de la colección de Catalina de Médicis, y relata que “en
Francia el “gran rey Francisco (1>, Enrique II, los siguientes reyes y reinas, sus esposas,
madres y los grandes príncipes” y, en Italia los príncipes y lores, especialmente los
Médicis, eran todos poseedores de importantes colecciones numismáticas.
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MUSEOS Y GABINETES NuMISMATICO-MONETARIoS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
lugar en pleno siéclo dos lumié res, punto culminante de la vida cultural francesa, en el
que las conversaciones de profundo y alto nivel llenaban los “salones” y círculos litera-
rios, no deja de ser destacabie el nivel de este grupo y el rigor y el método seguido en
sus discusiones.
Las colecciones más importantes del periodo encuentran sus mejores descripcio-
nes en los prefacios que Vaillant añadió a su voluminosa obra. En estas páginas,
generalmente relacionaba los gabinetes importantes que él había consultado durante sus
viajes por varios paises. De ellos podemos obtener una idea bastante buena de lo que
era la Numismática como entretenimiento y materia de estudio en esa época. Entre las
colecciones importantes que visitó, se encontraban, además de las que citábamos en
el apartado dedicado a Inglaterra, el gabinete de la reina Cristina de Suecia <en esa
época ya en Roma), la colección de Alejandro Farnesio en Parma, la colección de la Casa
de Este en Modena, el Gabinete de Saboya en Turín, la colección Lavaña en Génova, y
otras muchas más en los Paises Bajos, Suiza, España y Alemania.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
ALEMANIA Y AUSTRIA.
Dada la complejidad que presenta el caso austro-alemán, se ha optado por dejarlo
para el final dentro del repaso que estamos haciendo al origen e historia de los estudios
numismáticos y del coleccionismo de monedas, en algunos de los paises más
50
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NuMISMATIcO-MoNETAI~IOS
en Italia a través del anticuario de Mantua Jacobo de Strada, autor de una conocida obra
sobre la moneda romana, la Epitome thesauriantiquiteCum (1553), que llegó a traducirse
al francés. De Strada, actuó durante muchos años como agente comprador de piezas
para las colecciones de los emperadores Fernando 1, Maximiliano II y Rodolfo II. Otros
coleccionistas importantes del momento, por ejemplo de monedas romanas, fueron
Adolph Occo, más arriba ya mencionado, y Thomannus. Así mismo, en la próspera
ciudad alemana de Nuremberg, se encontraban las renombradas colecciones de Cristóbal
Federico lmhof y Pablo Praun. En 1571, Alberto el Magnánimo de Baviera, fundador de
la “kunstkammer” de Munich, adquirió a Fugger su biblioteca y su gabinete de monedas.
La persona encargada de la clasificación de la colección monetaria muniquesa, fue el
holandés Samuel van Quickeiberg, autor del tratado Theatrum sapientiae <1565). Libro
éste dedicado a comentar las piezas existentes por aquél entonces en los “gabinetes de
rarezas”. Los reyes Guillermo V <1579-1597) y Maximiliano 1(1597-1651) convirtieron
el de Munich en uno de los gabinetes numismáticos más importantes y conocidos de
Europa Central (BERNHART, 1934), superando al del príncipe de Sajonia, en Dresde, o
al de los duques de Gottorp, en Kassei. Igualmente, se dice que fue en torno a este
momento cuando el príncipe Elector Joaquín ide Brandenburgo <1535-1571), fundó el
gabinete numismático de Berlín.
Siguiendo la historia que hace Julio Friedlaender <1877), conocemos la riqueza
e importancia que tenía la colección del citado Gabinete berlinés, muy favorecida gracias
al interés mostrado por el rey Federico Guillermo 1 (1640-1688), el “Gran Elector”, la
cual era descrita por sus contemporáneos como “merecedora de la visita y atención de
todos aquellos que cultivan cosas interesantes” <BABELON, E. Traité). Este gabinete
había sido enriquecido de manera importante por el antecesor de Federico en el trono,
Jorge Guillermo 1(1619-1640), además de que ya incluía en 1686 la famosa colección
del “Rhinegrave”8 Carlos Luis, el cual había reunido más de 12.000 piezas, con las que
Laurenz Berger publicó un catálogo en 1685 en Heidelberg. Hacia 1690, la colección de
Berlín contenía más de 22.000 ejemplares.
En relación con el Gran Elector de Brandenburgo las fuentes suelen mencionar a
uno de los nombres más importantes del siglo XVII en el campo de la numismática, el
suizo Ezechiel Spanheim (1629-1710>. incansable viajero, en Roma se unió al grupo de
intelectuales amigos de la Reina Cristina de Suecia, y, como ya vimos en el apartado
anterior al hablar de Francia, se movió con soltura en los círculos diplomáticos y
culturales de Paris, en donde durante doce años fue enviado especial de Federico
Guillermo 1. Hombre de profunda formación clásica y erudición, a su principal trabajo la
cargo o trtulo nobiliario, que significa “Señor de las riberas del Rhin”.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GA2INETES NUMISMATICO-MONETARIOS
se debe, asimismo, proporcionárseles los artículos que les pueda servir de ayuda (dejar
estudiar las piezas de la colección) y adelantar cualquier cosa que él sepa es Nuestra
intención y que él pudiera considerar <iniciativa personal) de interés para el público”.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
55
.
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
EN ESPAÑA.
Como veíamos cuando tratábamos el caso francés, para Catalina de Médicis,
esposa de Enrique IV de Francia, los fines que se buscaban con la formación de una
buena colección de objetos artísticos y de monedas eran: “embellecer la residencia real,
ayudar a la educación del Príncipe, y ofrecer a los artistas contemporáneos buenos
ejemplos a imitar”. Frente a esta actitud que protagonizan a principios del siglo XVI los
promotores de algunas de las más importantes colecciones reales de monedas y
medallas europeas, la situación que presentan los reinos Hispanos es todavía muy
distinta, a pesar del importantísimo antecedente que representaba el rey Alfonso V
<1416-1 458> de Aragón, de Sicilia y de Nápoles, que había sido un verdadero hijo del
Renacimiento y leía y admiraba a los autores clásicos. Se decía de éste que coleccionaba
monedas, que guardaba en un cofre de marfil que llevaba siempre consigo en sus viajes
y campañas guerreras, porque la contemplación de estas piezas era para él un gran
estimulo, que le llevaba a imitar las virtudes de aquellos cuyas imágenes éstas
representaban.
SIGLO XVI.
En el caso de la monarquía española, el retraso en la formación de buenos
gabinetes numismáticos reales, es considerable en comparación con los de otros reinos.
Por ejemplo, en la colección artística de Juana la Loca, en Tordesillas, las “medallas”
serán una parte muy pequeña, de entre los valiosos objetos que contiene su Cámara,
deduciéndose ésto por el inventario de la misma publicado por Ferrandis <1943, págs.
175 y ss.). Se sabe, así mismo, que el rey Carlos 1 también se llevó consigo, a su retiro
del Monasterio de Yuste, una colección de monedas antiguas, que sería el principio de
la colección real española, pero aún dentro de la limitada afición por la Numismática que
hasta ahora vemos en los representantes de la corona española. Destacan en aquél
tiempo, sin embargo, las colecciones de monedas de los eruditos pertenecientes a la
nobleza y al clero. Así es como lo transmite, por ejemplo, Luis Cabrera de Córdoba
<1611), cuando en “De Historia, para entenderla y escrivirla”, nos habla de las
principales colecciones artísticas en el siglo XVI español. De algunas de éstas, nos
ocuparemos brevemente a continuación: además de la del cardenal don Francisco
Jimenez de Cisneros, que permanecería en los fondos de la Biblioteca Complutense
hasta su ingreso en los del M.A.N., en 1868, destaca -en Valencia- el caso del duque
de Calabria, con su imponente biblioteca, armería y colección de objetos preciosos
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MUSEOS Y GABINETES NLJMISMATICO-MONETARIOS
10 Para más datos sobre esta colección ver: ZARCO CUEVAS, 1930; GARCíA DE LA FUENTE, 1935;
y VILLEGAS, 1963.
~‘ A.G.S., C. y SR., legajo 36, fol. 7. cg. 247. También Vid: El Testamento de carlos y. 1982. Madrid.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
En aquella España imperial, los nobles coleccionistas actuaban, más bien, con una
cierta apatía hacia la Numismática, mientras que otros personajes, por lo general
vinculados al clero, ponían similar entusiasmo al ejercido por aquél entonces en el resto
de Europa. Valgan como ilustración, de unos y otros, los ejemplos descritos por Morán
y Checa (1985): el conde de Benavente, don Alonso de Pimentel, por el escaso número
de medallas de oro que tenía en su rico patrimonio artístico; mientras que Fernando
Enríquez de Rivera, en cambio, se dedicó a la investigación de su colección de
antigoedades y monedas, considerando que las colecciones debían tener un cierto
aspecto social, aunque restringido a los estudiosos. También citamos el que fuera obispo
de Plasencia, don Pedro Ponce de León, del que coleccionó piezas romanas de cónsules
y emperadores, no en cantidad, pero si de un magnifico estado de conservación o bella
factura. igualmente, nos encontramos con el que fuera un buen amigo de Antonio
Agustín, el sevillano Argote de Molina, que poseía un “museo” en el que guardaba
monedas, medallas y antigúedades en general, además de contar con la correspondiente
12 En las pág. 139 y ss., hacen un estudio interesante sobre este tipo de coleccionismo.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
biblioteca, galería de retratos -fácil viviendo en una Sevilla con las ruinas de itálica a la
mano- y armería. Sus fondos numismáticos constaban de medallas de plomo, 2.121
monedas y medallas de bronce y 65 de latón (LLEO, 1971: 65>.
SIGLO XVII.
A pesar del interés que Felipe II mostró por la biblioteca de El Escorial y, muy
especialmente, por su monetario, el “ánimo” de la monarquía española hacia las
“medallas” siguió siendo de cierta apatía. Tanto el rey Felipe III como Felipe IV se
centrarán, al igual que sus antecesores, en su pasión coleccionista dentro de las artes
plásticas -lienzos de primera categoría, calidad y de ámbito internacional-, así como
tapices, armas, relojes, instrumentos científicos y rarezas para decorar los palacios
reales de nueva creación, o redecorar los alcázares ya existentes. Espíritu recolector por
otra parte extraordinario, para comprobarlo sólo hay que visitar hoy el Museo del Prado
o cualquier palacio, Real Sitio o fundación real (p.ej. Las Descalzas Reales de Madrid>.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
momento será la del oscense D. Vincencio Juan de Lastanosa y Bariz de Vera (1607-
84)13. Ricardo del Arco (1953) enumera la importante colección que tenía Lastanosa:
44 medallas de bronce y plomo, 4.895 monedas de oro griegas y romanas -de forma
revuelta-, 5.700 de plata prerromanas, 603 denarios romanos, 2.000 camafeos, etc.
Además de la parte numismática, su rico patrimonio incluía pinturas, tapices, esculturas
y arqueología variada, aunque gran parte de las obras del museo se perdieron a su
muerte en 1788. Su museo pasó a Joseph Cabrero de Huesca, que, a fin de perpetuarlo
en beneficio del público, lo depositó en la Biblioteca de la Merced de Huesca en 1797”.
Al mismo tiempo, Lastanosa, además de un importante coleccionista fue un
fructífero escritor numismático, se pueden destacar: “Las tres cosas singulares que Cieno
la casa de Las Canosa este año de 1639” (1639); “Museo deles medallas desconocidas
de España” <Huesca, 1645); y, el conocido “Tratado de la monoda jaquesa”, impreso
en Zaragoza en 1681. Parece comprobado que su biblioteca era generosa en número de
volúmenes y calidad de los mismos, como se atestigua en el “Catálogo manuscrito de
la biblioteca do Lastanose” (1769), que vio la luz en Zaragoza, en la imprenta de J.
Monje.
Otras colecciones numismáticas de interés del siglo XVII son: la del conde de
Guimerá, D. Francisco Ximénez de Urrea y González de Munébrega, con 6.000 medallas;
la de Juan de Espina <CATURLA, 1969)14; la del duque de Arcos; y, la del doctor
Strany, que, según todos los indicios, tuvo una imponente colección que terminaría por
dispersarse <MARTíNEZ, 1925). También el duque de Villahermosa, don Martin Gurrea
y Aragón, es un buen ejemplo de importante colección de antigoedades, de entre las que
sobresalían las monedas y medallas de la antigúedad, además de estatuas clásicas
compradas en Italia y el fruto de excavaciones en toda España (MELIDA, 1902). Para
finalizar con éstos, mayoritariamente aragoneses, citaremos a Juan Francisco Andrés
de Uztarroz, que en la correspondencia mantenida con Lastanosa, desvela algunos datos
sobre la composición de su colección (RICARDO DEL ARCO, 1953). El importante
numísmata del diecinueve Antonio Delgado (reimpr. 1971), demuestra tener en gran
estima a dos de los estudiosos de las monedas autónomas de España de ese periodo;
Jerónimo de Zurita, marqués de Aula de Estepa y al propio Lastanosa. Este, refiriéndose
al monetario del último, resalta el gran acierto del maestro en un tema tan importante
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETÁRIOS
SIGLO XVIII.
Con el inicio del XVIII, además de una guerra de implicaciones internacionales por
la sucesión al trono español, comenzaron a llegar y a difundirse nuevas influencias
técnicas y culturales -poco a poco, no olvidemos que hablamos de España-, especial-
mente a partir del afianzamiento definitivo de la nueva dinastía borbónica, en contacto
directo con la Francia de “las luces”. La Numismática hispana tampoco quedará atrás,
y nuevos campos de investigación y de metodología enciclopédicos impregnarán los
estudios de nuestros especialistas, apareciendo en muchos casos multitud de tratados
sobre piezas de ámbito nacional. A modo de ejemplo, los estudiosos siguen el concepto
de la numismática como “I’archeologio de la monnale métalíique”, con un concepto claro
de la implícita conexión entre la Numismática y la Economía (GELDER, 1953>. Es el
caso, por ejemplo, del Padre E. Fiórez (GARCíA DE LA FUENTE, 1936) en su obra, ya
anteriormente citada, “Medallas de las colonias , trabajo utilizado constantemente
como libro de referencia durante todo el XIX, dentro y fuera de nuestro país. Este será
utilizado para catálogos de colecciones -particulares o públicas- que registran sus piezas
tomándolo como referencia. Un ejemplo es el inventario de ingreso en el Museo
Arqueológico Nacional de la Colección Rubio, en 1858 <Arch. MAN, leg. 15-7.>.
Ya vimos, al tratar el resto de los países, que en este momento se produce un
gran interés divulgativo y son publicados los llamados “Diccionarios”, con el fin de
ayudar a los coleccionistas a familiarizarse con los conceptos y términos básicos de la
ciencia. Es el caso de la obra -con marcado carácter pedagógico- de nuestro numísmata
Tomás Andrés de Gusseme (1773-77>, con su, también ya citado, “Diccionario
numismático General . Acudimos por un momento a las fuentes literarias del siglo
XIX, en este caso a Zóbel de Zangroniz, ya que en una carta suya al ingeniero Fernando
Bernáidez15, comenta el ambiente coleccionista del XVIII: “En la misma época debió
haber mucha afición numismática en la Península, como lo prueba la publicación de
Fiórez, que fue causa o efecto de dicha efervescencia”. Se puede asociar dicha
ebullición a la dispersión de algunas de las más importantes colecciones del momento,
con lo que ponen en circulación numerosas piezas susceptibles de ser de nuevo
recolectadas.
61
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
Esta situación es detectada y reflejada también por los viajeros extranjeros que
visitan nuestro país a finales de siglo, ya que se da una cierta apatía entre los antiguos
coleccionistas, que quieren vender sus fondos inundando el mercado, mientras que los
nuevos coleccionistas de principios del XIX no podrán asumir toda esa avalancha de
piezas. Será el momento en que museos y coleccionistas extranjeros compren abundan-
temente en España. A finales de siglo serán habituales las almonedas de patrimonios y
testamentarias, es decir, la venta de antigúedades -entre las que se cuentan las
monedas- en las ferias, rastros, baratillos y tenderetes al aire libre, de Madrid, Sevilla,
Valencia, etc.
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MUSEOS Y GÁBINETES NUMISMATICO-MONETÁRiOS
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MUSEOS Y GÁ2INETES NUMISMÁTiCO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
Entre los eruditos, que como era bastante habitual también eran coleccionistas,
pondremos de ejemplo a fray Jaime Pascual, canónigo premostratense del Real Monaste-
rio de N0
5S de Belipuig de la Avellanas, en Balaguer, y autor del importante tratado
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARiOS
Los datos sobre este período existentes en el Archivo del Museo Arqueológico
Nacional son numerosos, pero habitualmente sesgados e incompletos: son la punta del
ovillo de colecciones que habría que investigar: Colección del Abad de Orieans de
Rotheiin, adquirida en 1746 y muy importante, etc.19. En cualquier caso, es posible
percibir la importancia que se le da en la segunda mitad del XVIII a realizar el catálogo
de las colecciones, y si éstos no se llegan a publicar, se guardarán cuidadosamente los
manuscritos, pasando a ser objeto de colección en el siglo XIX. También es de destacar
en la España del XVIII la presencia de importantes gabinetes numismáticos en manos
extranjeras -p.ej. el ya citado Mr. Mark-, pero dado que la residencia en nuestro país de
sus propietarios, en la mayoría de los casos, era sólo temporal -y por la falta de
existencia de una legislación específica que impidiera su exportación casi todas estas
colecciones terminaron en los fondos de museos extranjeros, ya especialmente en el
siglo XIX. Cuando se da algún caso en el que éstas permanecerán definitivamente en
nuestro país, como es el de la colección ya citada del anticuario radicado en Cádiz, don
Pedro Alonso O’Crowiey, nos dejará la descripción de las mismas en un catálogo
redactado por él mismo¿u. Gracias a este trabajo, hoy sabemos que constaba de ocho
series, siguiendo las normas tradicionales de catalogación: “monedas griegas, de
colonias y municipios de Hispania, familias romanas o consulares, imperiales, godas,
castellanas y medallas de juras, papas, reyes, repúblicas varias y varones ilustres”.
~ Monetario que fue de D. Pedro José de Estrada que en gloria esté compuesto de barias monedas y
otras diferentes cosas más particulares y son en la forma siguiente. En Archivo del MAN, Leg. 10, exp. 8-
11.
20 o’cRowLEY, Pedro Alonso. 1794. Musaei O’Croulianei comDendiaria descriptio: o catálogo de las
medallas, camafeos, monumentos antiguos, etc. de.... Madrid.
66
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
SIGLO XIX.
iniciaremos el relato sobre el siglo XIX con el recuerdo del irreparable saqueo al
que fue sometido por las tropas de ocupación francesas uno de los más importantes
monetarios de nuestra historia, el del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Algunas
de las piezas más importantes del actual Gabinete de Medallas de París, provienen de
aquél lugar y circunstancias <VILLEGAS, 1963). En cualquier caso, llegados a esta
centuria, comprobamos que en España, a diferencia de en otros países europeos, las
donaciones o legados a museos o instituciones públicas son muy escasos, seguramente
debido a que éstos eran la mayoría de propiedad real -o se confundían con ella- hasta
muy avanzado el siglo XIX <ACOSTA, 1986>.
Una segunda causa podría buscarse en el temor y prevención de los particulares
hacia todo lo que fuera “oficial”, dado el anómalo ambiente creado por la política de
continuas expropiaciones21 y desamortizaciones que se realizaron a lo largo del
siglo22, constituyendo ésta general reticencia lo que podríamos calificar de posición
defensiva, más que revanchista. Como tercera explicación podemos marcar la creación -
casi artificial- de los museos por parte del Estado, frente a las fundaciones de muchos
de éstos surgidos de la iniciativa privada en el ámbito anglosajón. Todo ello acarrea que
no se cimentara la tradición de la donación de colecciones a los museos por parte de los
particulares españoles.
Las piezas más valiosas y de pequeño formato, como las monedas de oro, y que
fueran salvadas por sus propietarios tras las desamortizaciones, deberán ser vendidas
en muchos casos para que su propietario pueda subsistir. Estas pasarán, generalmente
a manos de prestamistas, marchantes o rentistas, que se las ofrecerán a coleccionistas
y al Estado. Suelen ser piezas sueltas, ya que tampoco este último tiene suficiente
liquidez como para comprar de golpe importantes colecciones, cuya adquisición exigiría
un gran desembolso.
GABINETES Y MUSEOS.
Creados muchos de los museos actuales en el segundo tercio de siglo, gracias
a la implantación de las Juntas Provinciales de Monumentos, aquellos hicieron una labor
21 Por ejemplo, en un informe de 1846 del Museo Arqueológico Nacional, se cita que “en los cajones
de la mesa del mostrador del Museo están las monedas y medallas del secuestro de los bienes del Infante
D. Sebastian de Braganza, que tuvo lugar el 15 de junio de 1838 por motivos políticos, entre los que se
reseñan 9 monedas de oro, que parece ser le son devueltas el 5 de diciembre de 1859”, <ALFARO, 1993:
35)-
67
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
22 A modo de ejemplo: COMISION DE BARCELONA. 1877. catálogo que las Comisión de Monumentos
Históricos y artísticos de la Provincia de Barcelona.... Barcelona; y GARIN ORTIZ DE ZARANCA, F. 1923.
Recuperación y coleccionismo artístico durante el dominio francés y la Desamortización en valencia
Madrid. (Ed. 1961.>
24 SAVIRON y ESTEBAN. 1870. Adquisiciones del Museo Arqueológico Nacional en 1870. Madrid.
68
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTiCO-MONETARIOS
sos, o por las cada vez más habituales conferencias, así como por la extensa labor de
concienciación realizada a nivel popular por los artículos en gacetas o revistas
burguesas, y que van penetrando en la sensibilidad de los ciudadanos más receptivos
por su educación. De entre las colecciones y gabinetes numismáticos (institucionales)
más importantes, existentes en la España decimonónica, destacaremos los siguientes:
26 MUSEO ARQUEOLOGICO NACIONAL. 1871. Adquisiciones en 1871. Madrid; e iDEM. 1931. Adquisi-ET1 w506 12
ciones en 1931. Madrid. Otra donación más moderna es la de D. Bernardo cuadrillero, en 1939, Arch.
MAN, Exp. 1939/26.
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MUSEOS Y GABINETES NUMiSMÁTiCO-MONETARIOS
27 Arch. del MAN, expediente 1892/14, en el que se encuentra una relación entregada por el propio
Vives.
28 Cfr. Leg. H, Exp. 5, deI Archivo del MAN; y MATEu Y LLOPIS, Felipe. 1934. Catáloqo de los
ponderales monetarios del Museo Arqueológico Nacional. Madrid.
29 AA.vV. 1989. “Archivo del Gabinet Numismátic de Catalunya”. Museu Nacional D’Art de Catalunya
Barcelona; y AMOROS, J. 1949.
70
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETÁRIOS
71
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATIcO-MONETÁRIOs
muchos datos sobre sus fondos y sobre estas colecciones privadas, especialmente por
la publicación de la prof. Dña. M8 Paz García y Bellido (1992>30.
SO GARCíA Y BELLIDO, M Paz y GARcíA DE FIGUEROLA, Miguel. 1992. Album de la antigua colección
Sánchez de la Cotera de moneda ibero-romana. I.V.D.J. Madrid.; y también en todas las publicaciones en
las que se cita esta colección; p.ej. VIVES Y ESCUDERO, Antonio. 1926. La moneda Hispánica. R.A.H.
Madrid.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTiCO-MONETARIOS
31 CASTELLANOS, Basilio Sebastián. 1847. Apuntes para un catálogo de los obietos que comprende
la colección del Museo de Antigúedades de la Biblioteca Nacional de Madrid. con exclusión de los
numismáticos: acompañado de una ligera reseña del Museo de Medallas y de los demás departamentos de
la misma Biblioteca. Madrid. Pág. 160.
73
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
COLECCIONISMO PRIVADO.
En cuanto a la formación de las colecciones privadas del diecinueve, nos
remitimos de nuevo a Antonio Vives: “Dicha colección (se refiere a la de don José G~
de la Torre) se logró a fuerza de constancia y no pequeños dispendios, hasta el punto
de que me decía entonces su dueño que le costaba más de treinta mii duros, cantidad
fabulosa en aquella época para tal clase de colecciones. Siempre ha sido en España la
afición a monedas patrimonio de gente modesta y, en general, pobre. Luego trataremos
de otras dos colecciones de “lujo”, la del marqués de Moiins y la del Sr. Vidal Quadras
y Ramón; las demás son todas más o menos modestas y formadas sin grandes
dispendios, por lo menos hasta muy entrado este siglo, en que las cosas han variado por
completo”.
Del mismo modo, en el período se comprueba la saturación del mercado por la
cantidad de oferta, lo que hace que se puedan seleccionar exquisitamente las piezas. Es
una ocasión que aprovecharán los grandes coleccionistas y marchantes y residentes
extranjeros, además de algunos españoles que podían permitirse adquirirlas. Es el
principio de las grandes colecciones españolas. Además, también se sabe que la nueva
nobleza comercial comprará a lo largo de la centuria infinidad de obras de arte,
especialmente pintura, en las grandes ventas parisienses y londinenses. También se
adquieren en el exterior piezas arqueológicas y numismáticas de coleccionistas que en
su día compraron en España, especialmente en la primera mitad del siglo, y que ahora
se deshacen. El marqués de Salamanca es un claro ejemplo, importando objetos
arqueológicos y piezas para su colección numismática, así como el ya destacado don
Guillermo de Osma, con las adquisiciones que realiza para su instituto Valencia de Don
Juan.
32 Ver inventario del Museo Arqueol6gico Nacional de 1846; y BERMUDEZ DE SOTOMAYOR, Francisco.
1876. Monetario del Museo Nacional de Antigúedades. Inventario de monedas y medallas que se conservan
en este Departamento. Ms. en Arch. del MAN, cg. 12, Exp. 5.
74
MUSEOS Y GABINETES NUMiSMÁTiCO-MONETARIOS
1 884)~~. Un buen ejemplo es la colección, ya citada, del Sr. García de la Torre, que
coincide con el gusto español de la época: “cecas ibéricas, mientras la afición particular
en España todavía no había formado ninguna colección importante en monedas de la
Tarraconense, como lo han sido posteriormente las del marqués de Moiins, Pujol y
Camps, de Cervera y del I.V.D.J.” <VIVES, 1926). Igualmente, Vives destaca en
ocasiones el hecho de que no todas las colecciones del momento estaban bien ordena-
das, como según parece le sucedía a la de G0 de la Torre, porque “preocupado sobre
todo, de salvar de la destrucción los descubrimientos de monedas, no pudo hacer la
última mano a su ordenación sistemática, y por sus muchos desplazamientos, esta
inmensa colección esta por así decirlo sin orden”. La irregularidad en la calidad de las
piezas de las grandes colecciones españolas también parece que habitual, aunque el
conjunto de éstas fuera excelente.
Para muchos autores, y a la vista de los nombres que manejamos, en el XIX el
coleccionismo numismático se ha centrado en Andalucía. De allí salieron las grandes
colecciones que, desde el último tercio del siglo XIX, hasta la década de los 20 de
nuestra centuria, se desharán habitualmente en Madrid y en el extranjero -fundamental-
mente Paris y Londres-, o que pasarán a incorporarse a otras colecciones públicas y
privadas. Con respecto a este asunto de las zonas con mayor atractivo numismático del
sur del país, en la primera mitad del siglo XIX se dirá: “La etapa Delgado... no parece
haber tenido ambiente en Madrid, ni en Barcelona encontramos datos que lo hagan
suponer. De modo que se puede decir que la afición a las monedas, hasta la venida de
HeYss en tiempo de Delgado, es una afición puramente andaluza” <VIVES, 1926).
“ Citamos, a modo de ejemplo, el trabajo de José Gascón Gumbau, publicado en Zaragoza en 1884,
Notas para los coleccionistas de monedas autónomas de España. Clasificación según el número de cifras
de que consta la leyenda del eiemDlar cuya localidad se pretenda determinar. Catálogo comprendiendo el
número de monedas existentes en cada colección
75
.
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARiOS
Los criterios de conservación por los que se rigen los coleccionistas -y los
conservadores de los gabinetes-, coinciden con los dados por los estudiosos (este tema
se desarrolla en el capitulo dedicado a la colección del Museo Monetario>, y suelen ser
de cinco o tres grados: Muy Buena Conservación, Buena Conservación, Menos Buena
Conservación, Conservación Ordinaria y Mala Conservación. Mientras que sobre dónde
se guardan las piezas, el gusto de la época es tener las colecciones en monetarios de
madera -siendo los más ricos los de caoba -y los mejores por motivos de conservación-,
como los del M.A.N., regalados por Fernando Vii en 1825, aunque también se prefiere,
si es posible, tener algunas a la vista en vitrinas-monetario con estantes de cristal. No
siempre estaba al alcance de todos los museos o particulares, especialmente para los
coleccionistas menores, pero si era muy habitual tener una selección de la colección,
junto con otros objetos, en pequeñas vitrinas o en cajones-monetarios de fácil acceso.
CERVERA Y ROYO.
Este famoso oculista valenciano -como sabemos por su gran amigo Vives- dedicó
su capital al retirarse a “gastar en su afición, las monedas, cantidades en su tiempo no
acostumbradas”, interés que tomó en Paris, hacia 1860-70, donde se especializó profe-
sionaimente. La fortuna que hizo le permitió reunir esta magnífica colección, de nivel
internacional, siendo su grado de especialización muy avanzado, como así lo sugiere
Vives hablando de las piezas de la “Tarraconense” de la misma. La importancia que se
le concedió en su momento a la colección Cervera viene confirmado por la adquisición
que de ella hizo la “Hispanic Society of America” de Nueva York, asunto estudiado por
Milles en su monografía sobre los fondos visigodos de la “American Numismatic
Society” de la misma ciudad: Tho bulk of Che coiloction came from two sources: Che
76
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
Visigothic hoard of La Gapilía, and the collection of Rafael Cervera y Royo <MILLES,
1952>, y confirmados por García y Bellido (1992): “La venta de la colección se tramitó
probablemente a través de Vives, quien en esos años era el director del instituto
Valencia de Don Juan y gran amigo de Cervera”.
Un dato importante, para desvelar la mentalidad internacional de Cervera, es que
tal vez fuera él quien acuñara el término de “Valor Numismático”, refiriéndose a lo que
ahora entendemos por valor de mercado, como apunta García y Bellido en su trabajo
sobre la colección Sánchez de la Cotera, “cuyos precios no se marcaban solo por la
rareza, sino, y sobre todo, por la conservación, ese era lo que Cervera llamaba ‘Valor
numismático”’.
GARCíA DE LA TORRE.
Para el conocimiento de esta colección seguiremos como fuente principal las
referencias que nos ha llegado gracias al anticuario francés Joseph Gaiilard, importante
especialista de la época, y que las conforma como información para la venta de la
colección en subasta pública: Descr¿otion des monnaies espagnoles oC des monna>’es
étrangéres qui ont eu cours en Espagne. . - composant le cabinot monétairo de Don José
García de la Torre34. La importancia cuantitativa de la colección -un nombro Cres
considerable des monnaies (30.000) formant plusieurs sérios-, junto con los viajes
realizados para la acaparación de piezas, fue la responsable de que “no pudo hacer la
última mano a su ordenación sistemática, y por sus muchos desplazamientos, esta
inmensa colección esta por así decirlo sin orden; yo haciendo la descripción la he
clasificado, completado y regulado, conf ormándome para ello al método de Eckhei, de
“35
Mionnet y de los más hábiles anticuarios contemporáneos
El hecho de la dispersión de la colección, en la citada venta pública por subasta,
debió ser un acontecimiento a nivel internacional, como lo describe Vives <1926): “a la
que asistieron comisionados de casi todos los museos de Europa. La venta alcanzó los
vuelos de las modernas ventas de Paris, Londres, etc: lo único modesto fueron los
precios, pero aún el hecho de una venta de ese porte no se ha repetido”. Asimismo, las
sucesivas fechas de celebración confirman la importancia numérica de los lotes, ya que
comenzó el 14 de abril de 1852, y terminó el 29 de mayo del mismo año. Entre los
comisionados españoles que se desplazaron a la Capital francesa estaban representantes
77
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
SANCHEZ DE LA GOTERA.
Los álbumes montados por Antonio Vives con las improntas de las monedas de
esta colección, constituyeron la base para la publicación de su libro “La moneda
hispánica”. Partiremos de los datos que nos facilita el propio Vives, y del estudio de
García-Bellido sobre la colección37. Siguiendo esta última investigación, sabemos que
Cotera forma la colección acudiendo a las mejores fuentes de atesoramiento de
monedas en su época. En la lista de procedencias de la colección, encontramos datos
muy interesantes para saber cual es su modo de actuar -comprar piezas de las grandes
colecciones y las relaciones que existían entre los grandes coleccionistas a la hora de
deshacer sus monetarios y ofrecérselos a sus colegas.
La venta de sus fondos debió hacerse en la primera década de este siglo, según
indica García y Bellido. Las piezas adquiridas por Vives, para su propia colección,
debieron ser las más selectas, por razones obvias. La parte adquirida por el instituto
Valencia de Don Juan constituiría un segundo núcleo y así parece entenderse de las
piezas que señala Vives en su obra. Otra parte fueron adquiridas por el Museo Arqueoló-
gico Nacional de Madrid, el Museo Británico de Londres y otras importantes colecciones
particulares.
36 Inventario de las Monedas y Medallas del difunto Excmo. Sr. O. José García de la Torre, que se han
comprado por cuenta de la Biblioteca NacionaL.. Archivo del MAN, leg. 15, n0 4.
“VIVES Y ESCUDERO, Antonio. 1926. GARCíA y BELLIDO, Ma Paz y GARCíA DE FIGUEROLA, Miguel.
1992.
78
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
VIDAL-QUADRAS Y RAMON.
Sin ninguna duda, la colección numismática del barcelonés don Manuel Vidal-
Cuadras y Ramón (1818-1 894), fue una de las más importantes del XIX, no sólo de
España, sino a nivel internacional. De hecho, y rodeada de un cierto aire mítico y de
misterio, sigue siendo la misma importantísima colección en algún lugar del extranjero,
se dice que en los Estados Unidos, o en Francia, ¿Suiza?... A su muerte, acaecida en
1894, se le dedicaron rendidos homenajes u obituarios en las más importantes revistas
de la época.
38 “Rapport sur une minian archeologique en Es~oagne” (1891>. En Novelles Archives des missions
scintifiques et literaries lii <1892>, ParIs, 1893. Todas las monedas visigodas que se describen en éste son
de la colección de Vidal-Quadras.
79
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD
SO
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUÁLIPAD
ESPANA.
81
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ÁCTUALIDAO
82
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
83
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
- Museo de Cuenca.
- Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona.
- Museo de Jaén.
- Museo Casa de la Moneda, Fábrica Nacional de Moneda y Timbre <Madrid>.
- Museo de la iglesia de Mallorca.
- Museo de la Real Colegiata de Roncesvalles.
- Museo de La Rioja, Logroño.
- Museo de Menorca.
- Museo de Murcia.
- Museo de Navarra.
- Museo de Pontevedra.
84
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUÁLIOAO
EXTRANJERO.
85
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAO
86
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
87
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
Ya vimos cómo la colección pública más antigua de los EE.UU., la del Gabinete
Numismático de la Casa de la Moneda de Filadelfia, fue trasladada a Washington en
1923, tras su incorporación al Museo Nacional de Historia de los Estados Unidos,
perteneciente a la Smithsonian Institution, con lo que se montó una de las exposiciones
más grandes de aquél país, y quizá del mundo entero (CLAIN-STEFANELLI, V. 1965);
si no contamos con la antigua exposición permanente -e incluso con la recientemente
reformada- del Museo Casa de la Moneda, de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre
de Madrid.
AVANCES IVIUSEOGRAFICOS.
En el aspecto expositivo, y desde los últimos años ochenta, es importante
destacar el hecho -por lo que significa de sensibilidad hacia su propio patrimonio
histórico y cultural- de que se empiecen a crear y abrir al público las nuevas exposicio-
nes permanentes de algunos museos vinculados a instituciones bancarias o cecas.
Instalaciones de nueva planta, o totalmente renovadas, y concebidas con unos plantea-
mientos museológicos y museográficos de gran interés, lo cual necesariamente implica
haber realizado un intenso trabajo previo de revisión y estudio de las colecciones. Estas
son, entre otras: The Bank of Engiand Museum, Londres, en 1988; el Museu de Valores
do Banco Central do Brasil (AA.VV. 1988), Sao Paulo, también en 1988; The Money
Museum of the Bank Negara Maiaysia’s coilection <AA.VV. 1989>, Kuaia Lumpur, en
1989; en 1991, el Banco de España en Madrid -bajo la denominación “Monedas de oro
de la colección del B.E.”, aunque fue desmontada con posterioridad- (BANCO DE
ESPAÑA, 1991>; en 1992, el Musée de la Monnaie de Paris (VELJOVIK, E. 1992), cuyo
montaje es comentado de manera crítica por Antonio Beltrán <1993); el Centro Cultural
Banco do Brasil (COLíN, 0. 1995>, inaugurado en 1995 en Rio de Janeiro; así como,
incluyendo también a España, la presentación de las primeras salas ya reestructuradas
del Museo Casa de la Moneda de Madrid, a finales de 1995.
88
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD
~ con ocasión de la nueva “HSBC Money Gallery”, se ha publicado su guión y contenido en forma de
libro: WiLLIAMS, J. (ed.> 1997. MONEY. A HISTORY. British Museum. Londres. Así mismo, se ha realizado
una versión de la misma para niños: ORNA-ORNSTEIN, J. 1997. THE STORY OF MONEY. British Museum.
Londres.
89
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
40 “conservation and storage: coins and medals”. THOMPSON, J.M.A. <cd.), Manual of curatorship
Oxford, 1984.
90
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
Por otra parte, nos encontramos constantemente, no sabemos si para bien o para
mal, con la falta de un criterio común entre los restauradores -ya sabemos que entre
éstos y los conservadores de las colecciones es casi imposible de obtener- sobre los
criterios y procedimientos de limpieza a aplicar a las piezas monetarias de los museos.
La escuela del British, con W.A. Oddy (1993-A) a la cabeza, es partidaria de intervencio-
nes de base química, procediéndose -si se considera necesario- a la eliminación total de
las pátinas naturales, llegándose, finalmente, a aplicar un repatinado cosmético artificial,
como nos detaila el mismo Oddy (1 993-B). Especialistas como la ya citada conservadora
del Museo de Atenas <LYKiARDOPOULOU-PETROU, 1991-B) y A. Georgiades <1991),
son más partidarios de una intervención mayoritariamente física, por consideraría mucho
más controlable que la química. Oddy, en su notable intervención en el Seminario de
Leiden, hace un canto al trabajo del restaurador y efectúa un detallado repaso a las
diversas circunstancias que rodean a todo proceso de limpieza de monedas, en función
de quién sea su propietario y el fin que con éste se persiga; ya que dependiendo del
objetivo final que se pretenda alcanzar con el tratamiento, así deberá de ser la actuación
del profesional, aplicando y responsabilizándose de uno u otro tratamiento.
91
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
ENCUESTA INTERNACIONAL.
Con el fin de recopilar la mayor cantidad de información posible, que nos sirviera
como base de referencia y comparación para nuestro presente trabajo (y para la posible
organización en Madrid -finalmente no realizado- del Primer Congreso Internacional de
Museos Monetarios), decidimos acometer, en 1993, una “Encuesta institucional” de
ámbito internacional, en referencia a la situación real de gabinetes y museos monetarios,
partiendo de la experiencia que sobre este tratamiento de datos ya poseíamos a nivel
español. Se enviaron en torno a los 350 formularios, y se obtuvieron unas 190 respues-
tas, es decir, los que habían completado los casilleros con los datos requeridos (146),
más aquellos que nos comunicaron que no estaban autorizados a dar esa información,
o que a pesar de su denominación o dependencia, o no tenían colección o sus fondos
eran de otra naturaleza no numismática.
Una vez recopilados, elaborados y tabulados todos los datos obtenidos, se
decidieron omitir las respuestas de algunos de los apartados que ya no se consideraban
de un interés suficiente como para ser presentados en este trabajo, ya que en realidad
se trataban de datos sólo encaminados a arrojar información que sirviera para el
desarrollo y posterior programación de las sesiones técnicas que compondrían el
Congreso que se proyectaba celebrar.
Así pues, los datos más interesantes que se han mantenido, para su comparación
y reflejo en relación con la Museología y Museografía monetarias, se encuentran las
respuestas a los siguientes apartados: organización y personal, colecciones y fondos,
exposición permanente, almacenaje y sus problemas, informatización, biblioteca y
publicaciones. Estos datos comparativos podrán dar una perspectiva general, bastante
aproximada, sobre la situación actual e inquietudes técnicas y profesionales de las
instituciones participantes en la encuesta, que pensamos que se puede hacer extensiva
al resto de los paises del mundo, y en relación a las cuestiones que se acaban de
mencionar. La lista compieta de las instituciones participantes, que respondieron y
devolvieron las encuestas, es la siguiente:
MUSEOS PARTICIPANTES.
- Museum of Archaelogy, Tirana, Albania.
- Cabinet Numismatique institut d’Archeoiogie, Tirana, Albania.
- Numismatische Sammiungen der Fakuit~t fúr Geschichtswissen-schaft, Ruhr
Univesitát Bochum, Bochum, Alemanía.
- Stadtisches Museum Braunschweig, Braunschweig, Alemania.
92
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD
- The Museum of the Department of Archaeoiogy & Museoiogy, Facuity of Arts, Riyadh,
Arabia Saudí.
- Royal Australian Mint Museum, Deakin, Australia.
- Tasmanian Museum and Art Gailery, Hobart, Tasmania, Australia.
- Museum of Victoria, Department of Numismatics, Melbourne, Victoria, Australia.
- Oberosterreichisches Landesmuseum, Munz und Medailien Sammiung, Linz, Austria.
- Cabinet des Médailles, Bibiiothéque Royale Albert 1, Bruselas.
- Musée Numismatique et Historique de la Banque Nationale de Beigique, Bruselas.
- Musées Royaux d’Art et d’Histoire-Koninklijke Musea Voor Kunsten Geschiedennis,
Bruselas.
- Munt- en Penningkabinet van de Provincie Limburg, Tongeren, Bélgica.
93
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
94
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
95
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
- The Barber institute of Fine Arts -Coins Coilection- Birmingham, Reino Unido.
- Department of Coma and Medais Fitzwiiliam Museum, Cambridge, Reino Unido.
- Biackburn & Art Gaíiery Museum St. Biackburn, Lancashire, Reino Unido.
- Department of Coins & Medais, British Museum, Londres, Reino Unido.
- Bank of Engiand Museum, Londres, Reino Unido.
- British Royal Mint Museum, Liantrisant, Pontyciun, Mid Glamorgan, Reino Unido.
- Hederbeen Coin Room, University of Oxford, Ashmoiean Museum Oxford, Reino Unido.
96
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
PREGUNTAS Y RESPUESTAS.
1.- DATOS
97
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD
DIRECCION:
DIRECCION POSTAL:
CIUDAD, ESTADO, C.P., PAíS:
RESPUESTAS:
*Conservadores Jefe.
78 museos tienen Conservador Jefe, es decir, un 54,55%. Algunos de ellos
cuentan con más de uno. El Gabinete de Medallas de Paris, el Gabinete Numismático de
Taipei, entre ellos.
98
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
* Documentalistas.
31 museos tienen en su organización documentalistas, que representan un
21,67%. Hay cuatro museos que tienen dos profesionales de este tipo, el Museo
Nacional de Varsovia cuenta con 5 y, el Gabinete Numismático del Museo Británico,
cuenta con 6.
*Becarios de investigación.
22 instituciones afirman contemplar esta figura de colaboración, es decir, un
15,38%. De ellos, 10 cuentan con dos becarios; el Museo Británico, el Museum Van’s
Rijks Munt <Casa de la Moneda> de Utrecht, tienen 3 cada uno de ellos; 5 el Centro
internazionale di Studi e Numismatica de Nápoles, el Musée Dobree de Nantes y el
Rijksmuseum de Amsterdam; mientras que el Lahore Museum de Pakistán, el Museo
Municipal Dr. Santos Roche de Portugal y el National Museum of History de Taipei,
cuentan con 7 becarios cada uno de ellos.
* Bibliotecarios
38 museos tienen personal especifico en esta sección, un 26,57%. Algunos de
ellos cuentan con dos, como el Musée Royaux d’Art et d’Histoire de Bruselas, el
Arheoioski Muzej istre de Croacia, el North Carolina Museum of History de Raleigh
<EE.UU.>. El Museu e Archivo Histórico do Centro Cultural Banco do Brasil, tiene cuatro
bibliotecarios.
* Celadores/Vigilantes.
40 centros cuentan con este personal, es decir, un 27,97%.
99
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAO
*Personal de seguridad.
30 museos tiene personal al cargo de la seguridad de las colecciones, un
20,47%.
* Conservadores.
99 instituciones cuentan con conservadores para el control de las colecciones,
es decir, un 67,80%
* Restauradores.
39 museos tienen equipo de restauradores, el 26,71 %. En este caso caben
destacar:
100
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAO
* Voluntarios.
18 contemplan la posibilidad de que puedan trabajar con su personal voluntarios,
es decir, el 12,32%. Por ejemplo:
* Administrativos.
De entre las respuestas contestadas, 50 admiten tener administración indepen-
diente, un 34,24%. Entre ellos podemos destacar:
* Guías/celadores.
21 tienen personal de atención al público o guias, el 14,38%. De entre ellos
vamos a destacar:
101
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
* Mantenimiento
28 museos cuentan con personal de mantenimiento, un 19,17%. Entre ellos:
Por el contrario, y siempre según las respuestas contenidas en las encuestas, los
siguientes museos no tienen personal específico para la atención de las colecciones
monetarías:
102
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
* Museos o secciones que se mantienen, al parecer, con una sola persona al cargo de
todas sus necesidades:
103
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
Otras colecciones:
minerales
filatelia
— dibujos
— grabados
— papel sellado
libros
deuda/acciones
— sigilografía
— glíptica
RESPUESTAS:
* MONEDAS.
-Sin información de cantidad 34 museos 23,28%
-Del a 5.000 monedas 20 museos 13,69%
-De 5.000 a 10.000 monedas 15 museos 10,27%
-De 10.000 a 40.000 monedas 35 museos 23,97%
-De 40.000 a 100.000 monedas 25 museos 17,12%
-Más de 100.000 15 museos 10,27%
104
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
Además, hay 2 museos con características especiales que son los siguientes: el
Museo de Beaux Arts de Troyes, Francia, no menciona cantidad alguna, ya que indica
solamente porcentajes. Las monedas representan un 97% de los objetos exhibidos.
105
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD
* MEDALLAS.
De las encuestas se puede deducir que de los 143 museos, 105 museos poseen
medallas, distribuyéndose de la siguiente forma:
Total: 71 museos
106
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAO
*PAPEL SELLADO. 7 museos poseen papel sellado entre sus colecciones, un 4,79%.
Hay otros museos que además de las piezas monetarias, tienen otros objetos o
piezas de arte. Como por ejemplo:
107
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIPAD
exposiciones temporales
—
sala/s de conferencias
saia/s de audiovisuales
almacenes/depósitos
___ m2.
108
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
iaboratorio/s
biblioteca/archivo
oficinas
2
tienda/librería m.
RESPUESTAS:
El resto, hasta los 84 museos que informan tener las colecciones expuestas en
salas no dan información de cuanto espacio ocupan.
*Controi ambiental.
Responden a esta materia 143.
109
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
*Exposición Permanente.
78 museos mantienen una exposición de carácter permanente, lo que hace un
53,42% dei total encuestado. Las superficies que ocupan en metros cuadrados, son,
haciendo una selección, y teniendo en cuenta que, en ocasiones, se refieren al total del
museo y no sólo al área monetario numismática, como sigue: 72, 135, 70, 210, 100,
60, 45, 600, 250, 40, 130, 180, 120, 84, 100, 400, 540, 50, 80, 30, 40, 240, 770
612, 400, 300, 150, 300 102, 125, 150, 653, 150, 300, 600, 300, 412, 200, 94’5,
142, 230, 200, 400, 100, 764, 50,... Destaca el Museo Casa de la Moneda de Madrid,
el más extenso del mundo en su género, con cerca de 6.000 m2 dedicados totalmente
a exposición permanente de monedas, medallas, billetes, maquinaria, etc., además de
los siguientes casos:
*Exposiciones temporales.
47 museos suelen organizar dentro o fuera de sus instalaciones -con sus propios
fondos o cedidos- exposiciones temporales, lo que hace un 32,89%.
Para estos montajes ocasionales disponen de espacios -en ocasiones compartidos
con otros departamentos en los museos generales- con las siguientes superficies en
entre otras: 250, 168, 100, 60, 272, 200, 350, 150, 140, 166, 55, 50, 300, 195,
250. Además, podemos destacar:
110
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
*Salas de conferencías.
30 museos cuentan con salas de conferencias, lo que hace un 20,54%.
Las superficies que algunos declaran, en metros cuadrados son, entre otras, las
siguientes: 225, 150, 250, 120, 307, 137, 80. Así mismo, podemos subrayar estas
instituciones que a continuación citamos:
*Salas de audiovisuales.
21 instituciones reconocen contar con salas preparadas para la utilización de
equipos audiovisuales , el 14,38%. Las superficies declaradas que algunos de ellos
ocupan son las siguientes:
111
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD
*Almacenes/depósitos
65 museos cuentan con almacenes/depósitos específicos para las colecciones
monetarios lo que hace un 44,52%. Algunos de estos museos informan que dedican las
siguientes superficies a estos menesteres (m2): 225, 200, 170, 100, 28,5, 60, 60, 300,
100, 40, 100, 240, 80, 30, 80, 160, 140, 60, 25, 14 x 6,25, 389, 389, 152, 25, 40,
25, 165:
* Laboratorios
35 museos disponen de laboratorios de conservación y restauración en sus
propias instalaciones, lo que hace un 23,97%. De entre los que podemos señalar los
siguientes casos y superficies en metros cuadrados:
112
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
* Biblioteca/Archivo.
55 museos cuentan con instalaciones de biblioteca/archivo, el 37,67%.
*Oficinas propias.
En 63 instituciones existen oficinas administrativas, que representa un total del
36,30%.
* Tienda.
14 museos disponen de un punto de venta o tienda, sólo un 9,58%.
*Fototeca/diapoteca
En 49 casos existe un archivo de imágenes en forma de fototeca/diapoteca, es
decir, el 33,56%.
* Cafetería.
Existen 31 museos con servicio de cafetería, un 21,91% dei total.
*Servicio fotográfico.
40 museos cuentan con un servicio fotográfico para cubrir las necesidades
propias y de atención a las solicitudes externas, un 27,39%.
*Saia de investigadores.
En 44 casos se constata la existencia de una sala habilitada para facilitar el
trabajo de los investigadores, lo que hace un 30,13%.
* Recepción/información.
54 museos cuentan con un servicio de recepción/información a los visitantes, un
36,98%.
6.- ALMACENAJE
113
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
sobres
RESPUESTAS:
*Forma de almacenaje.
En monetarios. De entre los encuestados, en 54 casos se constata que conservan
las piezas en muebles monetarios, es decir, el 36,98%. De estos:
114
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
- La conservación en general.
- Deberían mostrarse los billetes.
- La limpieza en los espacios de exposición.
- La humedad causa la enfermedad del bronce.
- Presupuesto, espacio.
- Los antiguos monetarios para monedas.
- Humedad.
- Oxidación de monedas y medallas.
- Ambientación general.
- El área de almacenaje, zonas de exposición, informática.
- Tener el museo desmontado.
- Problemas de organización.
- Reorganización de la estructura sistemática. El uso de productos químicamente neutros
para el almacenaje y la futura exposición.
- Elaboración de la guía topográfica de la colección.
- Falta servicio fotográfico y sala de investigación.
- Acabar el nuevo inventario.
- Situación de reforma.
- Falta de salas de exposición permanente.
- Falta de ayuda científica para la gestión de la publicación de las colecciones.
- El PVC.
- El Polystyrii.
- Museo demasiado pequeño y de bajo presupuesto.
- La contaminación atmosférica del entorno.
- Corrosión de los metales modernos <cinc, aluminio, etc.).
- La conservación de los billetes de banco.
115
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAO
- Problemas de corrosión.
- Conservación e informatización.
- Problemas de clasificación y de identificación.
- Estudio e inventario incompleto.
- Falta de espacio para conferencias, exposiciones y audiovisuales.
Visita: — gratuita
tarifa __________________________
grupos __________________
Facilidades al público:
visitas guiadas auriculares
___
audiovisuales cafetería
8.- INFORMATIZACION
En proyecto/desarrollo: si no
116
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAO
En funcionamiento, se aplica a:
colecciones seguridad —
administración biblioteca
Sistema operativo:
Software comercial:________________________________
Base de datos (objeto, kb, registros, etc.>:___________
Información adicional:
¿incluye digitalización de imagen? no
___ ___ si (especificar)
RESPUESTAS:
*informatización
106 museos afirman estar informatizados o en proceso de realizarlo, es decir un
72,60%. De estos:
117
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAO
- WINDOWS 3.1.
- TEXT TRIEVE.
- Pc COMPATIBLES.
- MCINTOSCH.
- IBM P52.
- MiRYSIS.
- IBM/DWS.
- APPLE.
*Software comercial.
13 museos dicen utilizar un software de los existentes en el mercado, es decir,
un 12,26%. Puede que se refieran a que no han sido adaptados a sus necesidades.
* Bases de datos.
10 museos utilizan una base de datos convencional, es decir, un 6,84% del total.
9.- BiBLIOTECA
RESPUESTAS:
118
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
* Biblioteca Especializada.
114 museos poseen una biblioteca especializada en Numismática, es decir, el
78,08%. En 20 ocasiones, la respuesta es negativa, el 13,68%; finalmente, 9 museos
no dan información al respecto, es decir, un 6,16%.
10.- PUBLICACIONES
¿Editan revista/boletín? no
___ sí___
Nombre/periodicidad: _________________________________
RESPUESTAS:
* PUBLICACIONES.
51 instituciones editan una publicación con carácter periódico, es decir, el
34,93% dei total. Estas publicaciones -que no son siempre monotemáticas, sino que en
ocasiones sólo tienen secciones dedicadas a la moneda, medalla, notafflia, etc.- son,
entre otras, las siguientes:
119
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD
11 .- ACTIVIDADES
120
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
Sede propia:
Otras sedes:
Conjuntas:
Préstamos:
Proyectos:
Asistencia:
Proyectos:
Propios:
En colaboración:
Una vez repasados y conocidos los datos contenidos en las respuestas recibidas
a nuestra Encuesta Internacional, estamos en una disposición óptima para acometer en
los siguientes capítulos esa propuesta y estudio metodológico y funcional al mundo de
la Museología y Museografía monetarias que nos planteábamos en la Introducción,
habida cuenta de que tenemos una idea mucho más próxima a la realidad institucional
de los más importantes museos y gabinetes del mundo.
121
.
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
122
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
desarrollarán una función monetaria, así como las otras materias o sustancias que al ser
sus antecedentes permitieron a aquellos alcanzar la citada función. Por lo que nos es
posible definir y categorizar como DINERO, a todo aquello que nos sirve para pagar un
servicio o la adquisición de un bien, es decir, a lo que “hace” de dinero. Si el
objeto/materia que utilizamos, además de valer como medio de pago en un momento
dado -es reconocido y aceptado-, nos sirve de patrón de referencia para el intercambio
o como medida de valor de las cosas -para la creación de los precios- y, al mismo
tiempo, es por su propia naturaleza un buen sistema de atesoramiento que nos posibilita
la reserva de valor para un futuro -el ahorro-, estamos frente a lo que podríamos calificar
como fenómeno monetario perfecto.
LA COLECCION.
LA PIEZA.
Una vez puestas las bases sobre este punto, y desde la perspectiva del profesio-
nal del museo e independientemente de la naturaleza, dependencia y tamaño de la
institución o colección de la que se trate, proponemos calificar de forma general como
piezas susceptibles de ser museables los siguientes grupos:
123
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
MONEDA LEGAL.
Se la denomina de esta manera porque, independientemente de la materia, metal,
técnica o fin -curso ordinario, conmemorativo, etc.- para el que se haya realizado y
emitido, ha de cumplir una serie de requisitos formales y legales para que se le otorgue
esa función. Características que ya son descritas en el siglo VII de nuestra era por San
Isidoro de Sevilla, que en sus Etimolagias (Lib. XVI, cap. XVIII) dice: “In numismata tria
quaeruntur est: metalum, figura etpondus; siex ¡is al¡qu¡ddefueritnumismata non erit”.
Haciendo una traducción libre significa que, para que se pueda hablar de moneda, deben
estar en ésta presentes tres elementos fundamentales como son el metal, la figura
(representación del poder legal emisor) y el peso. Si alguno de estos falta, no se puede
hablar de moneda. Las monedas serán, como es lógico, la base fundamental de las
colecciones de nuestros museos y gabinetes monetario-numismáticos.
124
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
LA MEDALLA.
La moneda y la medalla han estado siempre muy cercanas en el aspecto formal
<que no legal, ya que les falta una ley de emisión que les confiriera el carácter
monetario) y en el lugar ocupado dentro de los gabinetes, llamados de medallas, que
siempre han conservado ambas piezas; al igual que en el pasado, cuando los estudiosos
hablaban en sus tratados de las Medallas, en realidad se estaban refiriendo a las
monedas. Medallas grandes y pequeñas, fundidas y acuñadas, conmemorativas y
artísticas, plaquetas, etc. Hoy en día, han aparecido unas nuevas piezas monetiformes
y a las que podríamos calificar de monedas no de curso legal. Los ECU’s, que es de lo
que estamos hablando, al no haber sido emitidos por la Unión Europea -de momento es
una unidad de cuenta- están a caballo entre la moneda y la medalla, ya que, si bien es
cierto poseen de la primera todas las características externas que proclamaba San
Isidoro de Sevilla, les falta el requisito más importante: esa ley de emisión que les
confiera la naturaleza monetaria.
125
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
LA COLECCION HISTORICA.
Podemos llamar Colección Histórica a aquella parte de los fondos que constituye
el núcleo inicial de éstos y cuyo origen, en muchos casos, se debe a la existencia de una
colección anterior creada a título personal u oficial por un coleccionista. Tal es el caso,
por ejemplo, de la colección particular de monedas, medallas, moldes, troqueles,
grabados, etc., de don Tomás Francisco Prieto, Grabador General de las casas de
126
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
moneda en tiempos de Carlos III, y que es considerada como el origen de los fondos del
Museo Casa de la Moneda; o las piezas propiedad del Rey Felipe V, con las que en 1712
se crea el Gabinete de Medallas de la Biblioteca Real, antecedente directo del Gabinete
Numismático del Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
ADQUISICION.
Las formas de adquisición más corrientes son la compra de nuevas piezas directa-
mente a particulares, comerciantes, en pública subasta, etc. Además, y en función del
tipo de museo al que nos refiramos, no serán extrañas las donaciones, incorporaciones
directas, así como el intercambio. La legislación española contempla para los museos
públicos <AA.VV. 1992-A) varias fórmulas de adquisición de bienes muebles, parte de
las cuales tienen en primera o última instancia un centro de depósito cultural como es
el caso de un museo. Es de destacar que ninguna es la forma habitual de compra de
piezas, cuya especificación se omite quizá deliberadamente. La actual legislación de
contratos del Estado, que es la que ordena y regula las compras, requiere la oferta
previa de tres presupuestos diferentes, cosa imposible de obtener a la hora de comprar
piezas que son siempre de oferta única.
Es muy importante que en el presupuesto anual de la institución se marque una
cantidad para la adquisición de nuevas piezas y que sea gestionada por el Director del
museo o los conservadores. Sabiendo exactamente en que cifra nos movemos y
teniendo claro el criterio con el que se está gestionando la colección, no nos quedará
más remedio que afinar mucho a la hora de decidir qué piezas podemos adquirir y
creemos deben ser incorporadas a nuestros fondos. Marcar una cantidad fija para
adquisiciones no quita para que, en un momento dado y en vista de una importante
oferta que se nos haga, se pueda conseguir un dinero extra, ya sea de origen interno o
externo de la institución. Es bueno la existencia de esa partida presupuestaria, porque
obliga a aprender a administrarnos y a categorizar nuestras necesidades y prioridades
frente a las constantes ofertas que se hacen a los conservadores o responsables.
1 27
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
A PARTICULA RES.
La figura del coleccionista privado de monedas ha sido siempre elemento fun-
damental para la búsqueda de piezas, la creación de colecciones -como ya hemos visto
que pueden dar origen a museos y gabinetes-, así como de cantera de nuevos investiga-
dores que, lógicamente, comenzaron interesándose en su pequeña colección y termina-
ron escribiendo obras importantísimas para la ciencia Numismática; cabria recordarse
como ejemplo de aquellos a la figura del malogrado Antonio Orol.
Resulta muy interesante para los museos el mantener un excelente contacto con
los particulares y con las asociaciones o clubes creados por estos, atravéndolos hacia
las actividades culturales del museo, consiguiendo un enriquecimiento mutuo que, en
el caso de la institución, le permitirá, además, seguir la evolución de las colecciones
particulares y, dado el caso, estar atenta para su adquisición. En teoría, la actual Ley del
Patrimonio Histórico Español <Ley 16/1.985) obliga, en su Art. 9, a inscribir estas colec-
ciones en el Inventario General de los Bienes Muebles del Patrimonio Histórico Español,
lo cual no tenemos constancia de que esté ocurriendo. Una vez inscrita, los propietarios
están obligados a permitir el acceso a las mismas a los investigadores que así lo deseen,
a cambio de la “protección” que el Estado las otorga en la citada Ley. Es de justicia
reconocer que los coleccionistas rara vez se niegan a que sus piezas sean estudiadas,
aún sin estar inscritas o declaradas, como es la situación real de la mayoría de las
colecciones privadas que conocemos.
A COMERCIANTES.
El sistema menos problemático de compra de fondos para cualquier institución
museística -o con un museo en sus dependencias- es a través de comerciantes
especializados. La existencia de un variopinto mundo en torno al coleccionismo y
comercio de monedas hace que, junto a la presencia de “mercadillos” de mayor o menor
calidad -entre los que destaca por su tradición, tamaño y sabor el de la Plaza Mayor de
Madrid-, estén profesionales de prestigio internacional con los cuales hemos de trabajar
en estrecha relación, dado que ellos son, por sus mayores contactos, los que pueden
1 28
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
proporcionar las piezas que nos interesan con cierta garantía, así como el facilitar los
trámites burocráticos y fiscales. Así mismo, no nos debe importunar consultar dudas
con algunos de estos profesionales del comercio numismático, ya que no es extraño que
posean una profunda formación académica a la que hay que añadir la inapreciable expe-
riencia que se adquiere al ver día a día miles de monedas. La existencia de asociaciones
gremiales y profesionales, tanto a nivel nacional como internacional, nos asegura en
cierta medida un control, que estos mismos comerciantes ejercen sobre sus colegas,
frente a posibles fraudes o actuaciones de mala fe.
EN SUBA STA.
Hemos querido separar del apartado anterior la adquisición de piezas en pública
subasta, para resaltar las ventajas e inconvenientes que este sistema posee. Comenzan-
do por estos últimos, el más importante sea quizá el que al no conocerse de antemano
el precio de remate que va a alcanzar la pieza, a los museos, ya sean públicos o priva-
dos, les resulta complicado obtener fondos sin un destino o cantidad prefijados. Otro
escollo que suele ser habitual es que al conservador o la persona encargada de estas
cuestiones no le resulte sencillo o no se pueda desplazar a las subastas para pujar in
s¡tu, en especial a las celebradas en el extranjero, por problemas económicos. Esta debe
hacerse a través de otra persona, por correo o fax, con lo que no se controla
personalmente la progresión del precio, obligando a destinar unas cantidades a ciegas
por cada pieza que nos interesa. Una solución intermedia es la de participar en la puja
por teléfono, aunque no siempre es fácil dada la velocidad a la que se desarrolla todo
en las subastas numismáticas.
Es conveniente saber que existe una detallada reglamentación para los museos
públicos de cómo se ha de proceder en una subasta dentro del territorio Nacional, en la
que se indican plazos desde que ésta debe ser comunicada a la Administración, hasta
que se procede a la subasta (Real Decreto 111/1.986, de 10 de enero de Desarrollo
Parcial de la Ley de Patrimonio. 40-2, 41-2). Que el Estado posea el derecho preferente,
sobre cualquier persona o entidad, a adquirir un bien, se llama derecho de tanteo y de
retracto, según el momento de ejecutarse. Cuando lo ejerce antes de que la subasta o
la compra se haya efectuado, se denomina derecho de tanteo. Es de retracto, cuando
ejerce este derecho una vez realizada la compra, debiendo entonces indemnizar al
comprador con la misma cantidad en que adquirió la pieza. El Estado puede ejercer este
derecho en numerosas ocasiones, casi en todas las que impliquen la venta de un bien.
Puede, además, expropiarlo cuando se advierta un deterioro o mal uso de éste.
Esta capacidad aparentemente abusiva del Estado, tiene como contrapunto la
normal moderación en su uso y la dificultad de la Administración de controlar real y
129
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
eficazmente todo el patrimonio. Es además, el gran instrumento que el Estado tiene para
imponer la ley y proteger ese patrimonio común, fuera de las sanciones penales a que
hubiera lugar. La capacidad de la Administración del Estado o de las Comunidades Autó-
nomas para ejercer el derecho de tanteo y retracto, permite que el conservador de un
museo comunique a su Administración la conveniencia de la adquisición de algún objeto,
en el caso de que a ésta se le hubiera escapado o no le fuera remitido la información o
el catálogo correspondiente.
Aún así, las ventajas de la existencia de las subastas públicas son evidentes, ya
que, por un lado, todo el mundo tiene acceso al conocimiento de la existencia de las
piezas que se ofertan, con lo que resulta mucho más difícil que se lleguen a subastar
falsificaciones o ejemplares dudosos. Además, generalmente se destinan a las subastas
las piezas de mayor calidad y mejor grado de conservación, a la vez que a través de la
venta pública conoceremos más aproximadamente los precios reales de mercado, lo cual
le resulta muy útil a los museos, ya que cuando se les solicita el préstamo de piezas,
éstas hay que tasarías con valores reales de mercado a efectos de la contratación de la
póliza del seguro. Así mismo, a través de las subastas se le puede ir siguiendo la pista
a alguna pieza muy especial, e incluso pudiéndose detectar la presencia en el mercado
de hallazgos recientemente realizados -que pueden hacer fluctuar los precios si se trata
de piezas escasas- o la desmembración de colecciones conocidas.
130
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
Dinamarca ~ 0 01 1+ A 1- O M
~ A~.pt.bMt N~s~tSIidt O~1~ah~ Ek”.’sI” M’a” O~.1~abt
~ Ek~~,wI” Ek..,~pL~’
Finlandia 00 L 01 14- K 1? 2 H
Kiiltolyonti Lyontiveres E,ittain Hyva Kohtalainen l-leikko Huono
l-lyva
Noruega M U 01 1+ F 1- D 3
Usirkuleret Megea pent Pent eks Fullgodt aks lkke Fuil- Darlig eks
eks eks godt elcs
Suecia Polerad O 01 1 + F 1? D -
131
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
Partiendo de este cuadro y siguiendo con la idea anterior, los museos debieran
ponerse de acuerdo en el uso de una terminología común en relación con la rareza y
conservación de las piezas. Del mismo modo, el conservador responsable de la colección
debe conocer y manejar los grados de desgaste, según épocas y técnicas de fabricación,
otorgados por el aficionado/comerciante/catálogo y, como ya hemos indicado, sus equi-
valencias en diferentes paises, para poder mantener una relación fluida y sin equívocos
con otros colegas del extranjero que ya tienden a utilizarlos. El conocimiento de los
grados de rareza que los catálogos otorgan a las monedas le proporcionará al
conservador una valiosa información sobre el número de ejemplares que sobre un
determinado tipo existen en manos particulares, ya que lo que un comerciante puede
considerar ejemplar muy raro, es porque además de escaso cambia pocas veces de
propietario, mientras que, repetimos, puede ser muy común dentro de una colección por
tratarse quizá de un tesorillo.
DONACION.
Si hay algo que a un aficionado amante de su colección le puede llegar a
obsesionar es qué va a ocurrir con ésta, o qué van a hacer sus herederos con la misma,
el día que él desaparezca o se vea impedido para continuar con esta actividad. Unos
decidirán vendérsela a otro coleccionista o a un museo; otros harán donación de aquella
por considerar que el esfuerzo de años de estudio, selección y conservación merecen
ser aprovechados para el bien común a través de su cesión, por lo general, a una
Institución pública. En el caso de que el propietario sea muy rico y la colección muy
importante, es posible que se cree una Fundación-Museo para su custodia y exhibición.
Para un museo, recibir como legado -o por adquisición- una importante colección,
representa el aprovecharse de los muchos años de trabajo utilizados en la búsqueda,
selección, inversión, clasificación y conservación de esas piezas y que, en la mayoría
de las ocasiones, sería casi imposible de volver a reunir una colección similar si sólo se
dispusiera de dinero, así como por la evidente falta de personal y la agilidad administra-
tiva precisa para estos casos. Más arriba comentábamos lo importante que es el buen
trato con el mundo del coleccionista y seguir sus progresos, a lo que ahora añadiremos
la necesidad de transmitirles la suficiente confianza y prestigio por parte de la institu-
ción, para que el día de mañana piensen en nosotros como posibles depositarios del
resultado de su esfuerzo de tantos años, ya sea para su venta o, lo que es preferible,
para ser los destinatarios de su legado o donación <Ley 16/85 de Patrimonio. 70, y Real
Decreto 620/1.987, del Reglamento de Museos Estatales. 62), que permite al donante
deducciones fiscales reguladas en las medidas de fomento de la nueva Ley de Patrocinio
y Mecenazgo. Esta va estimular, en cierta medida, estas acciones al proporcionar un
132
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
trato fiscal más ventajoso, aunque insuficiente, que el hasta ahora otorgado por la ley
anterior, que ha hecho que en España no exista una tradición social en este sentido.
ACTIVIDAD.
Es el caso, por ejemplo, de los museos dependientes de Casas de Moneda o Ban-
cos Centrales, donde la incorporación directa a los fondos de la propia actividad produc-
tiva o emisora de las Instituciones, hace que sus colecciones se vean incrementadas de
forma continuada. Las monedas, medallas, billetes, planchas, bocetos, troqueles,
maquinaria y un largo etcétera, procedentes del área fabril, como es el caso del Museo
Casa de la Moneda de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, explican en gran medida
la variedad y riqueza de sus colecciones. Igualmente, es normal que a esta misma clase
de museos lleguen, por intercambio, las monedas y billetes producidos por sus colegas
extranjeros.
DEPOSITO.
No es extraño que parte de las piezas pertenecientes a una colección museistica
estén vinculadas a éste en calidad de depósito con carácter temporal o indefinido. Para
los museos de titularidad estatal, las colecciones son las que están asignadas a ellos,
pero también pueden estar depositadas en otros museos o en otros lugares con fines
culturales, científicos o de alta representación del Estado, sin que por ello el museo pi-
erda su propiedad (R. de M. 6-2). Aunque esta situación se ha dado de hecho, su
contemplación y regulación jurídica viene a ordenar situaciones que a veces eran con-
fusas o caóticas. Así, un museo puede ser propietario de colecciones que no usufructúe,
y como propietario debe ser responsable de ellas, llevando los registros, fichas e
inspecciones pertinentes. Para que los bienes salgan de un museo de titularidad estatal
a otro lugar que no sea un museo de las mismas características, se requiere un informe
de la Junta Superior de Museos <R. de M. 8-1). Como las exposiciones temporales se
consideran depósitos, aunque con un plazo fijo previamente acordado, se rigen por la
misma normativa que éstos.
HALLAZGO CASUAL.
¿Quién no ha soñado alguna vez con que mientras se están realizando trabajos
de reforma en su casa del campo al remover una losa encontrar un cofre lleno de
monedas de oro o que paseando por el campo al golpear una piedra apareciera un
puchero repleto de monedas?. La existencia de hallazgos casuales de los llamados
“tesorillos” es bastante habitual en países que, como el nuestro, han sufrido a lo largo
de su extensa historia momentos y situaciones de inestabilidad política y económica.
133
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
Una orden de 3 de Abril de 1.939 dice, en su Art. 30, que “...todos los hallazgos
arqueológicos casuales que se hallen en poder de particulares, especialmente los que
estén hechos en metales preciosos se entregarán en un plazo máximo de dos meses...
aunque a esta Orden se le nota en exceso el momento histórico de su publicación,
cuando el Gobierno de Franco necesitaba a toda costa oro para restituir el “perdido con
su envío a Moscú”, sí es cierto que el legislador ha sido siempre consciente de la
necesidad de controlar la aparición fortuita de estos hallazgos, para no perder la in-
formación contenida en el lugar de la aparición o en el propio tesorillo.
Del mismo modo, se ha tenido siempre en contra la ignorancia que a nivel popular
se ha tenido de la existencia de estas leyes que, como en el caso del Real Decreto de
1 de Marzo de 1.911, nos viene a despertar de esos sueños que al comienzo de este
capítulo confesábamos haber tenido, ya que, en su Art. 5, nos saca de toda duda
diciendo que “...serán propiedad del Estado, a partir de la promulgación de esta Ley, las
antigúedades descubiertas casualmente en el subsuelo o encontradas al demoler anti-
guos edificios . Muy oportunamente, en esta ley se establece que esta doctrina será
de aplicación a partir de 1.911, ya que en caso contrario se hubiera tenido que
desmontar más de un palacio sevillano, por ejemplo.
Como pertenecemos a un país “latino”, sólo en muy contadas ocasiones estos
hallazgos llegan completos a manos de expertos para su estudio o son depositados para
su custodia en museos del Estado. Cuando esto ocurre es, en la mayoría de los casos,
gracias a la oportuna intervención de la Guardia Civil. Nada tenemos que decir que no
diga el Código Penal en cuanto a los hallazgos forzados, es decir, realizados en áreas
arqueológicas o no, con la “ayuda inestimable’ de un detector de metales, salvo que le-
gislaciones sobre patrimonio más abiertas, como la inglesa, convierten al Estado en el
primer destinatario del intento de venta, evitando que piezas e información de gran inte-
rés se pierdan para el patrimonio común de la Nación. Con Legislaciones como la Espa-
ñola y la Griega, excesivamente restrictivas e intervencionistas, puede que sólo se esté
consiguiendo fomentar el mercado paralelo y la exportación ilegal de piezas.
EXCA VA ClON.
Todos los objetos arqueológicos que procedan de hallazgos o excavaciones, que
a su vez han de estar siempre debidamente autorizadas, tienen su destino final en un
museo <Ley 16/85. 42.1). Los materiales arqueológicos que, hallados con anterioridad
a la Ley de Patrimonio Histórico de 1.985, sean adquiridos por cualquier ente público
deben ser depositados en un museo (Ley 1 6/85. 45), que puede tenerlo y registrarlo
como depósito o como propiedad según estipula el Reglamento de Museos. Las piezas
de excavaciones, previa o posteriormente a su estudio, suelen ser depositadas en los
134
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
PRESTA MO O CES/QN.
Otra vía para el incremento de los fondos es la cesión temporal o indefinida de
piezas por parte de otra Institución. Aunque la pieza sigue perteneciendo al Museo de
origen, a efectos prácticos se puede considerar una pieza más del destinatario. Esta
entidad deberá cumplir todas las prescripciones estipuladas: hacerse cargo de los gastos
ordinarios de conservación; no someter al bien a ningún tratamiento de conservación sin
consentimiento expreso del Ministerio, museo u organismo -público o privado- que
autoriza el depósito; dar al museo prestatario la información que éste pida y permitirle
la inspección física del depósito y restituir el bien cuando se lo pida (R. de M. 8-4).
En cualquier caso, las colecciones de los museos son un claro reflejo del con-
cepto que de “almacén’ se ha tenido de los mismos y, en muy pocos casos, se ha
podido hacer una selección de piezas con criterios de “coleccionista”, atendiendo a las
necesidades reales de los fondos y respondiendo a unos baremos mínimos de calidad
y conservación de las piezas. En las colecciones de los museos y gabinetes numismáti-
cos de titularidad pública hay lo que hay, es decir, en ocasiones un gran número de pie-
zas repetidas de un mismo y escaso tipo (mientras que faltan de otros muy sencillos de
135
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
136
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
PIEZAS NO ORIGINALES.
Dentro de las colecciones de los museos monetarios tienen su cabida, casi al
mismo nivel que los ejemplares auténticos, los diferentes tipos de monedas no
originales, ya sean de época o no, como apuntábamos al referirnos a las colecciones del
museo. A través de su estudio, conocimiento y exposición se puede completar la
realidad económica y social de un periodo histórico determinado, y con su estudio
podremos obtener datos del nivel de desarrollo técnico de los falsarios, de época o
modernos, en el campo metalúrgico, tecnológico e incluso de la concepción que tenían
de los mecanismos de actuación de un sistema económico. Del mismo modo, repetimos
que la comparación de estas piezas no originales con otras claramente auténticas, nos
podrá sacar de dudas en aquellos casos que por factura, desgaste o pobreza de aleación
no sea tan evidente su atribución o autentificación. Podemos distinguir tres tipos de
piezas no originales: Falsas de época, Reproducciones y las Falsificadas/manipuladas/in-
ventadas.
137
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
FALSA DEEPOCA.
Es la pieza fraudulenta -moneda o billete- que es contemporánea e imita a la que
está en circulación, con el objetivo de desarrollar junto a ella una actividad económica
dentro del período de vigencia de la moneda legal. En algunas épocas, el hecho de
falsificar la moneda era considerado un delito de Lesa Majestad, ya que si el derecho de
acuñar moneda pertenecía exclusivamente al rey, el falsario se otorgaba con su acción
esa prerrogativa regia. Por supuesto que el hecho de falsificar moneda ha sido y es
duramente castigado por todos los códigos penales del Mundo, y no es extraño encon-
trar en los billetes de países como Francia mención expresa de las penas a las que uno
se arriesga al reproducir y poner en circulación papel moneda falso.
Como decíamos, la existencia de estas piezas no siempre ha representado un
perjuicio económico para el usuario, ya que, en numerosas ocasiones, al falsificar se
utilizaba el mismo metal que en la original. En cambio, otras falsificaciones de época,
las más habituales, sí que perjudican al usuario, ya que al tener la pieza un valor
fiduciario, si ésta es rechazada en un intercambio éste no recuperará el valor teórico de
la original. Asimismo, por extensión y dependiendo del volumen de éstas falsificaciones,
hasta la credibilidad del sistema económico-financiero de un estado se puede ver
afectado. Por poner un ejemplo, durante la II Guerra Mundial, el gobierno de la Alemania
nazi puso en marcha la Operación Bernhard, con la que se falsificaron ingentes
cantidades de billetes del enemigo, especialmente libras esterlinas. Con esta estrategia,
se pretendía perjudicar gravemente a la economía británica y, de paso, obtener los
fondos con los que pagar los servicios de espías, confidentes y traidores.
En ocasiones, es el propio poder emisor quién pone en circulación monedas bajas
de ley o peso, e incluso de otro metal con un simple baño; aunque es claro fraude al
público, no se las puede considerar falsas. Así mismo, tampoco pueden ser consideradas
como falsas las piezas realizadas imitando los tipos de otra ciudad -por ejemplo en el
mundo griego-, aunque habría que conocer la opinión que en su momento despertaron
éstas en la imitada.
Con el abandono, a principios de nuestro siglo, del patrón oro y, por tanto, el
abandono de la acuñación en metales nobles, el interés del falsificador se fue centrando
más en el papel moneda, cuya actividad fraudulenta se debió de iniciar junto con la
extensión del uso de éste en el XVIII y muy especialmente en el XIX, siendo en estos
momentos cuando hay una mayor incidencia de intentos de falsificación.
En el caso español, ya en el siglo XVIII se detectan falsificaciones de Vales
Reales y de los primeros billetes del Banco de San Carlos. Muy tempranamente se
impulsa e inicia la utilización de algunas medidas de protección en el papel, como son
138
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
las marcas de agua, filigranas, inserción de tarlatanas, etc., así como el encargo de la
realización de la imagen del billete, la plancha original, a prestigiosos grabadores a buril.
Gradualmente se intentará poner más obstáculos que, uno a uno, irán siendo
superados por los falsificadores. Modernamente, junto al tradicional uso de las marcas
de agua y fibrillas luminiscentes, así como aprestos especiales en la fabricación del papel
-base fundamental para la inviolabilidad del documento bancario-, se incorporan en la
impresión el uso de microleyendas, motivos coincidentes, tintas especiales de fórmula
secreta y la tradicional y muy segura impresión calcográfica -en base a una plancha
realizada a buril por un grabador y cuyo trazo, al reproducirse fotográficamente, queda
empastado o hace lo que en el mundo de las artes gráficas se conoce como moiré-.
Recientemente algunos bancos han incorporado a sus billetes imágenes holográficas e
incluso han sustituido, con mayor o menor éxito, el tradicional papel por una lámina de
P.V.C. Asimismo, y como no podría ser de otra manera, también encontramos ejempla-
res falsos de época en los más variados objetos utilizados con función de dinero. Por
poner solamente un ejemplo, al inicio de la presencia Española en América se utilizaron
las almendras de cacao como moneda, conociéndose algunas de éstas a las que de
forma muy hábil se les había vaciado su interior, a través de un pequeño orificio, susti-
tuyéndose el cacao por arena.
COPIAIREPRODUCCION.
Son las piezas que a lo largo de los siglos se han hecho sin ánimo delictivo, por
ejemplo, para la reproducción de piezas originales muy raras que ocuparían ausencias
en colecciones, para venta en museos, difusión de la Numismática, etc.. En estos casos
se debe añadir un anagrama o una letra distintiva, así como alterar las dimensiones y el
metal de la pieza original para que no quede ninguna duda sobre su carácter de imi-
tación; de lo contrario se podría comerciar con éllas como si se tratara de ejemplares
auténticos. Viene ocurriendo con algunas reproducciones, excesivamente fieles, que han
sido adquiridas de buena fe y como una valiosa variante, ya que se les ha convencido
de que la letra “R” <replica) que lucía no era otra cosa que la marca de un grabador o
ceca desconocida.
Recreaciones son aquellas piezas realizadas con un afán artístico o estético en
base a inventarse tipos de apariencia similar a las monedas auténticas, aunque más
adelante veremos que también se las puede considerar dentro del ámbito delictivo.
Como comentábamos en el Capitulo ~O, posiblemente sean las más famosas las
realizadas en el Renacimiento, en el siglo XVI, por Giovanni Cavino <1500-1570),
grabador italiano más conocido por su sobrenombre de E/Paduano <LAWRENCE, 1883),
que se dedicó a la realización de reproducciones de monedas clásicas e incluso a la
139
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
creación de variantes de éstas, según parece, sin otro ánimo que el de simple ejercicio
artístico. Este es de tal calidad que sus trabajos son conservados en los museos junto
a las auténticas, con el rango de obra maestra.
El problema surgió a la muerte de Cavino, cuando los sucesivos poseedores de
sus troqueles los siguieron utilizando, a lo largo de los siglos, con unas intenciones ya
mucho menos claras. No obstante, su obra sería muy bien acogida en el siglo XVIII,
donde numismáticos alemanes como Johann David Kñhler <1762) en H¡storische
Múnzbelustigungen, o Johann Heinrich Schulze, elogiaron su habilidad artística y sus
sinceras intenciones por propagar el interés por el arte griego y romano. Realmente,
como dijo W. Schwabacher en Múnzen des Altertums, estas piezas dejaron de ser
consideradas como falsificaciones en el exacto sentido de la palabra.
140
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
141
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
FUNDICION.
Es la técnica a la que más recurren los falsificadores. Hay que partir de unos
moldes en los que verter el metal y en donde se encontrará, en negativo, la figura de la
pieza que quieren reproducir. La perfección de los moldes y el proceso de vertido y
solidificación del metal marcarán finalmente la “calidad” de la falsificación. Para el
primer paso, el falsario habrá de partir de un buen original a reproducir -por improntas
en escayola, resma, etc.-, y cuya copia será el nuevo “original” base de todo el proceso
posterior, que puede incluir técnicas de reproducción tan clásicas como la de la cera
perdida, hasta otras modernas y sofisticadas, más propias de una casa de la moneda
que de una banda de falsificadores.
Los problemas más habituales que suele presentar la reproducción por fundición
son: aleaciones modernas fácilmente detectables con un análisis metalográfico; falta de
definición en ciertos detalles de la figura o letras -que incluso pueden llegar a
desaparecer en sucesivas utilizaciones, por acumulación del material-; superficies de
apariencia porosa e incluso con burbujas de aire; marcas delatando los puntos de unión
de ambos moldes; sonoridad distinta y apagada con respecto a la de la pieza acuñada;
etc. Frente a estas imperfecciones, el falsificador se las ha ingeniado para dar soluciones
como: utilización del metal de otras piezas originales contemporáneas; microfusión de
aleaciones menos densas, el utilizar moldes cerámicos o vítreos, sin poros, a los que
somete durante la solidificación a un movimiento circular que centrifuga y presiona el
metal, para que su distribución después del vertido de la colada sea más homogéneo;
etc. También se repasan con un buril los moldes para imitar perfectamente aquellos
detalles que queden menos nítidos. Por si esto fuera poco, incluso se llega ha utilizar
energía electromagnética para forzar a la masa a “apretarse” en aquellos puntos más
necesitados, como antes veíamos, de definición, o a someter al vacio el interior del
molde para evitar la formación de burbujas de aire.
Después de finalizar el proceso de reproducción, vendrá el de repaso final donde
se camuflarán posibles imperfecciones, se limarán marcas de unión, etc., y donde se le
dotará a la pieza de la apariencia externa que más convenga a base de pátinas artificia-
les, desgaste acelerado, oxidación, suciedad, etc.
142
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
resulta que es... itotalmente auténtica!. Porque si suena distinta y su superficie está
porosa, es porque la aleación tenía impurezas y, además, la plata se agrió, que es algo
así como cuando se corta la mayonesa... Así mismo, los defectos y adherencias
descubiertos en la leyenda se deben a que la pieza fue acuñada con un troquel retocado,
y la “línea de unión” es, posiblemente, una grieta natural, surgida en ocasiones por la
excesiva presión ejercida al acuñar. No nos podemos fiar nunca de las apariencias, ni
para bien, ni para mal.
GAL VANOPLAS7YA.
La realización de “galvanos”, ha sido desde el siglo XIX una de las técnicas más
utilizadas para la reproducción de monedas con el más variado fin: completar fondos o
colecciones de museos en los que faltan piezas muy raras existentes en otros, formación
de colecciones didácticas para centros docentes o exposiciones itinerantes, recuerdos
a la venta en los museos, etc. <siempre con su correspondiente y clara marca de
diferenciación).
Son bien conocidas, por ejemplo, las copias -electrotvpes, en inglés- de piezas
del Museo Británico que fueron hechas por los hermanos Ready, en las décadas previas
y posteriores al cambio de siglo. La técnica es sencilla y los resultados, en cuanto a la
calidad y perfección de detalles, diríamos que perfectos, ya que es con este mismo
procedimiento, por ejemplo, con el que se obtienen las copias de las planchas
calcográficas para la impresión de los billetes. El problema surge cuando piezas
realizadas con buen fin -y que incluso llevan las correspondientes marcas de aviso- son
desviadas de éste con ánimo delictivo, empezando a circular dentro del mundo
numismático para finalmente ser vendidas, si se puede, como originales.
143
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
A CUNA ClON.
La mayoría de las monedas que en el mundo se han puesto en circulación han
sido fabricadas por el método de acuñación. Es decir, que partiendo de dos bloques de
metal -dependiendo de las épocas de cobre, hierro o acero-, en los que se han grabado
unas imágenes, se ha colocado entre medias un disco de metal llamado flan o cospel
(fundido o laminado) y que por la acción de un fuerte golpe o presión se han estampado
simultáneamente en ambas superficies las figuras existentes en los troqueles. Aunque,
en lo básico, este procedimiento ha llegado hasta nuestros días sin grandes cambios,
existen en cada periodo histórico numerosas variantes de ésta técnica en apariencia tan
simple, que dan como resultado que en cada momento estas peculiaridades queden
reflejadas en las piezas y les confieran una textura y carácter propios.
Para imitar perfectamente cualquier pieza del pasado, es muy importante tratar
de recrear los condicionamientos técnicos del momento a que pertenece, lo cual, aunque
parezca una paradoja, se hace casi imposible con la moderna tecnología. La acuñación
a martillo, en molino de laminación o con prensa de volante, dotan a la moneda de unas
características físicas propias, lo mismo que el método de fabricación del cospel o la
técnica con la que el “abridor de cuños” ha grabado la imagen de la moneda en los
troqueles. Aunque la acuñación es la técnica que nos deja menos “pistas”, por ejemplo,
un exceso de presión al acuñar, de definición al grabar, o de dureza o perfección en la
aleación del metal, pueden fácilmente delatar a los ojos de un experto que se trata de
una falsificación.
144
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
Los falsarios que acuñan pueden hacerlo, por ejemplo, a partir de unos troqueles,
matrices o punzones auténticos que hayan localizado, a los que limpian y retocan; e
incluso utilizando cospeles o piezas de época a las que se les ha borrado la figura, con
lo que la metrología, el sonido y la composición del metal son perfectos. También, pue-
den hacer unos troqueles nuevos, obtenidos al pasar y copiar la pieza original en un
pantógrafo de corte continuo; o a partir de un galvano y por electroerosión directa de
la superficie del cuño. Así mismo, y si disponen en su equipo de un grabador de talento,
éste les puede hacer unos punzones ‘originales”, aunque es muy difícil imitar el trabajo
y estilo de otra persona, especialmente si ésta pertenece al pasado.
No obstante, y como ya vimos anteriormente, de vez en cuando surgen genios
como Cavino o Becker; y que en el caso de éste último, y a pesar de estar muy
documentada su “obra”, surgen constantemente grandes problemas para distinguir entre
las suyas y las auténticas. En el caso español y por poner un ejemplo real, hay una
permanente desconfianza hacia nuestras monedas visigodas, que hace que, por ejemplo,
pocos museos se arriesguen a adquirir estas piezas si no son de una procedencia muy
clara, ya que el tradicional dicho de que el relieve de las auténticas “corta”, y el de las
“otras” no, parece ser argumento lo suficientemente poco sólido y contrastado como
para consumar la adquisición.
MANIPULA ClON.
Partiendo, por ejemplo, de una pieza original, de menor valor en el mercado -en
el mundo del coleccionismo, los errores o variantes escasos pueden alcanzar precios
desorbitados-, se le añade o suprime algún elemento para que le haga ser igual al
ejemplar más cotizado. Lo más habitual suele ser añadir un resello falso, variar un dígito
en la cifra que aparece en la estrella, borrar o cambiar un elemento de la figura o de la
leyenda, etc. En el XIX empiezan a preocuparse sobre el tema y, según el concepto de
la época, dice Vives y Escudero <1926>: “Las imitaciones se separan por lo tanto
esencialmente de las falsificaciones <de época), en que las primeras, siendo acuñaciones
hechas en la antigOedad, son arqueológicamente consideradas monedas auténticas, con
curso entonces; en el sentido numismático sin embargo no son legítimas en cuanto se
intentan clasificar, guiándose por el tipo que ha servido de modelo para imitarlas... mas
no hay que confundir ese género de imitación con la copia de tipos sueltos inspirados
en diversas monedas extranjeras. El concepto de imitación, tal como nosotros lo
entendemos, no lo vemos mencionado por ninguno de nuestros precursores”.
145
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
Las técnicas más habituales para el retoque de las leyendas y las figuras de la
pieza, ahora y entonces, son la del ácido y el buril. Volvemos a Antonio Vives
<1 926)~’: “de las monedas retocadas para hacer revivir un letrero borrado, que
constituye ya una modalidad de falsificación, hay sólo un pequeño paso a las monedas
contrahechas, donde se corrige el tipo o epígrafe [‘.1 la gran cantidad de monedas falsas
y que hoy están en el Museo Arqueológico, darán una idea de la extensión de esta
industria fraudulenta. A todo esto hay que añadir finalmente que el retoque con ácido
o a buril ha sido siempre una costumbre censurable practicada principalmente en el
mediodía de España; y de ahí que, especialmente en la región sevillana, apenas se
formaran colecciones que no contuvieran varias piezas con leyendas refrescadas, sin
que esto produjera mal efecto a sus poseedores. El caso de las monedas retocadas es
sin embargo tan peligroso, que nosotros mismos, a pesar de nuestra extrema perspi-
cacia, hemos concluido por admitir alguna del Museo Arqueológico, cayendo en la
misma falta que Flórez, solamente con la atenuante de expresar mucha desconfianza al
describirla”.
En estos casos, experiencia y un binocular con buenos aumentos pueden
sacarnos de dudas, ya que es muy difícil no dejar huella de la intervención. El caso más
reciente y a mayor escala, que podemos comentar a la hora de redactar este capitulo,
puede que sea el de la moneda de 25 pesetas de 1995, dedicada a la Comunidad
Autónoma de Castilla y León, y en cuya primera tirada se suprimió de la leyenda -por
un despiste- el nexo “y” entre ambas regiones. Aunque rápidamente se retiraron de
circulación la mayoría de las piezas, algunas llegaron a manos de coleccionistas. Pues
bien, dado el disparatado precio que éstas alcanzan en el mercado, ya empiezan a
aparecer piezas de la segunda tirada -con la “y”-, a las que con mayor o menor fortuna
se les ha borrado esta letra.
146
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
cuyas monedas se llaman del tipo de Requena”, que reproducía por acuñación sobre
cospeles nuevos o sobre monedas antiguas patinadas y borrosas. Este personaje, o se
dejó llevar por unas intenciones un tanto románticas, o es que iba más allá en ser
espabilado, porque “luego en vez de copiar monedas raras, inventó nuevos tipos o
acuñó en metal distinto [...] y en tamaños completamente desusados”42. Parece que
estos falsos de “Requena” eran muy habituales en colecciones españolas del tiempo de
la generación de Vives.
147
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
FISICA5.
MONEDA METALICA.
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PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
149
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
actual. Así mismo, con la proliferación de máquinas electrónicas, el usuario detecta con
mucha mayor facilidad la presencia de la moneda falsa, ya que estas máquinas “tragape-
rras” miden parámetros, entre otros, las dimensiones, peso y conductividad eléctrica de
la aleación metálica, con lo que es prácticamente imposible que una máquina de éstas
características admita una pieza falsa.
PAPEL MONEDA.
JURíDICAS.
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PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
3-ALTERAR <Art. 283, 20>. Equivale a cambiar o modificar los signos representa-
tivos del valor de la moneda, ya sea metálica o de papel.
EXPEDIR (Art. 283, 40)~ Poner en circulación dentro del tráfico monetario nacional
moneda falsa.
TENENC/A (Art. 287). Mero acto de posesión de moneda falsa o alterada, que por su
número y condiciones se infiera racionalmente que está destinada a la expedición.
151
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
152
PARTE II
REGISTRO E INVENTARIO
153
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
154
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
uno de aquellos. Soportes sobre los que quedará registrada la ficha con la mayor
cantidad de información posible <o el mínimo, pero que al menos exista algo>. Datos
básicos que de toda pieza de un museo se precisa conocer, para que, como ya hemos
dicho, sea posible su más clara y sencilla identificación y diferenciación de entre resto
de monedas, billetes, medallas, etc.
SOPORTE TRADICIONAL.
LA FICHA.
En cuanto a la ficha tradicional -que aparece denominada como cédula en algunos
manuales todavía en uso-, no se ha alcanzado un acuerdo general entre todos los
museos en relación a normalizar sus registros, dimensiones y presentación <vertical u
horizontal, unifaz o bifaz, etc.). En el caso de los museos monetarios la variedad es
amplísima, dada la evidente diversidad de dependencia administrativa de los mismos,
lo cual ha llevado a que en muchas ocasiones sean de un diseño o estructura interna
“excesivamente” personales, que lleva a que no siempre sea fácil el intercambio de
información entre museos y gabinetes.
155
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
cas propias tales <en formato individual o en bobinas continuas trepadas, etc), que se
pueda adaptar y cumplimentar -sin problemas de atascos- en impresoras matriciales, de
chorro de tinta <ink-jet>, láser, etc.
En colecciones con gran movimiento de investigadores trabajando directamente
en los ficheros, o con climas muy húmedos, incluso se necesitaría proceder al
retractilado de la cartulina, o a entregar las fichas al investigador protegidas dentro de
fundas plásticas.
EL CASILLERO.
Se denomina como casillero a cada uno de los espacios o compartimientos en
que se divide la superficie descriptiva de la ficha. Se deben estudiar cuidadosamente sus
dimensiones y ubicación dentro de la maqueta de la ficha, para que se puedan contener
sin problemas de lógica, espacio y localización todos los epígrafes previstos y precisos
para clasificar una pieza monetaria de cualquier tipo.
EL DATO.
Es la información, prefijada o puntual, contenida en los casilleros, sin cuya
existencia se hace imposible describir coherentemente y singularizar la pieza dentro de
los fondos, y, por tanto, su identificación. La ficha deberá contar, asimismo, con un
mínimo de casilleros con epígrafes generales de encabezamiento, comunes a las del
resto de cada una de las distintas colecciones del museo.
Serán otros datos más específicos los que marquen las diferencias entre fichas,
en función de la pieza o colección de la que se trate, de entre las muchas que suelen
“poblar” los fondos de los museos monetarios. En cualquier caso, los mínimos y más
corrientes datos que deben aparecer son:
GENERALES.
* Números de registro.
-General.
-Inventario.
-De orden de colección.
* Signatura/Registro topográfico.
-Sala.
-Vitrina <número o coordenadas).
156
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
-Depósito.
-Monetario <bandeja y orificio).
-Fichero <cajón, sobre)
* Entrada.
-Fecha de adquisición.
-Fecha de entrada en depósito.
-Procedencia: donación, compra...
-Precio.
ESPECíFICOS
* Serie/Periodo histórico.
* Poder emisor.
* Valor.
* Material.
* Fecha.
* Ceca/Taller impresión.
* Módulo <mm.).
* Peso <grs.>.
* Descripción.
-Anverso.
-Reverso.
* Bibliografía.
* Estado de conservación.
* Rareza.
157
x Fotografía.
-Negativo
-Copias
‘R Observaciones.
-Tratamientos (limpieza. reStauraCiÓr1, prOteCCión. etc.)
-Préstamos/exposiciones~
-Publicaciones.
EJEMPLOS DE FICHAS
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minantes R/ .............................................................. .......
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EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
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Fecha de inventario
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162
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Clase:
Adquisición:
Ubicación:
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COLLECTIONS NUMISMATIQUES
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