Doctora Elizabeth Ponce de León
SÍNDROME de LA ADOLESCENCIA NORMAL. . Aberastury y
Knobel
Capítulo 1 – El adolescente y la libertad
Entrar en el mundo de los adultos, deseado y temido, significa para el adolescente
la pérdida definitiva de su condición de niño. Es un momento crucial y la etapa
decisiva de un proceso de desprendimiento que comenzó con el nacimiento.
Los cambios psicológicos que se producen en este período y que son el correlato
de cambios corporales, llevan a una relación con los padres y con el mundo. Ello
sólo es posible si se elabora lenta y dolorosamente el duelo por el cuerpo del niño,
por la identidad infantil y por la relación con los padres de la infancia.
La pérdida que debe aceptar el adolescente por la pérdida del cuerpo es doble: la
de su cuerpo de niño cuando los caracteres sexuales secundarios lo ponen en
evidencia de su nuevo status y la aparición de la menstruación en la niña y el
semen en el varón, que les imponen el testimonio de la definición sexual y de l rol
que tendrán que asumir, no solo en la unión con la pareja sino también en la
procreación.
No solo el adolescente padece este largo proceso sino que los padres tienen
dificultades para aceptar el crecimiento a consecuencia del sentimiento de rechazo
que experimentan frente a la genitalidad y a la libre expresión de la personalidad
que surge de ella.
Capítulo 2 – El síndrome de la adolescencia normal
Normalidad y patología en la adolescencia
Este período de la vida, como todo fenómeno humano, tiene su exteriorización
característica dentro del marco cultural-social en el cual se desarrolla. El elemento
sociocultural influye con un determinismo específico en las manifestaciones de la
adolescencia, pero también tenemos que tener en cuenta que tras esa expresión
socio cultural existe un basamento psicobiológico que le da características
universales.
La adolescencia está caracterizada fundamentalmente por ser un período de
transición entre la pubertad y el estadio adulto del desarrollo y que en las
diferentes sociedades este período puede variar como varía el reconocimiento de
la condición adulta que se la da al individuo. Existe como base de todo este
proceso la característica propia del proceso adolescente en sí, es decir, una
situación que obliga al individuo a reformularse los conceptos que tiene acerca de
si mismo y que lo lleva a abandonar su auto imagen infantil y a proyectarse en el
futuro de su adultez. El problema de la adolescencia debe ser tomado como un
proceso universal de cambio, de desprendimiento, pero que se teñirá con
connotaciones externas peculiares de cada cultura que lo favorecerán o
dificultarán, según las circunstancias.
Definición de adolescencia etapa de la vida durante la cual el individuo busca
establecer su identidad, apoyándose en las primeras relaciones objetales-
parentales internalizadas y verificando la realidad que el medio social le ofrece,
mediante el uso de los elementos biofísicos en desarrollo a su disposición y que a
su vez tienden a la estabilidad de la personalidad en un plano genital, lo que sólo es
posible si se hace el duelo por la identidad infantil.
El proceso de duelo es básico y fundamental. La estabilización e la personalidad
no se logra sin pasar por un cierto grado de conducta “patológica” que debemos
considerar inherente a la evolución normal de esta etapa de la vida.
El concepto de normalidad no es fácil de establecer, ya que en general varía en
relación con el medio socioeconómico, político y cultural. La normalidad se
establece sobre las pautas de adaptación al medio.
Anna Freud dice que es muy difícil señalar el limite entre lo normal y lo patológico
en la adolescencia y considera que en realidad toda la conmoción de este periodo
de la vida debe ser estimada como normal, señalando además que seria anormal la
presencia de un equilibrio estable durante el proceso adolescente.
Los procesos de duelo obligan a actuaciones que tienen características
defensivas, de tipo psicopático, fóbico o contrafóbico, maníaco o
esquizoparanoide, según el individuo y sus circunstancias. Es por ello que se puede
hablar de una verdadera patología normal del adolescente, en el sentido de que
precisamente este exterioriza sus conflictos de acuerdo con su estructura y sus
experiencias.
La adolescencia es proceso, desarrollo y que por lo tanto su aparente patología
debe admitirse y comprenderse para ubicar sus desviaciones en el contexto de la
realidad humana que nos rodea.
La mayor o menor anormalidad de este síndrome normal se deberá en gran parte a
los procesos de identificación y de duelo que haya podido realizar el adolescente.
En la medida que vaya elaborando los duelos, que son en última instancia los que
llevan a la identificación, el adolescente verá su mundo interno mejor fortificado y
entonces esta normal anormalidad será menos conflictiva y por lo tanto menos
perturbadora.
Sintomatología
1. búsqueda de si mismo y de la identidad
2. tendencia grupal
3. necesidad de intelectualizar y fantasear
4. crisis religiosas
5. desubicación temporal
6. evolución sexual manifiesta que va desde el autoerotismo hasta la
heterosexualidad.
7. actitud social reivindicatoria
8. contradicciones sucesivas en todas las manifestaciones de la conducta
9. separación progresiva de los padres
10. constantes fluctuaciones del humor y del estado de animo
1. Búsqueda de si mismo y de la identidad
el poder llegar a utilizar la genitalidad en la procreación es un hecho
biopsicodinamico que determina una modificación esencial en el proceso del logro
de la identidad adulta y que caracteriza la turbulencia e inestabilidad de la
identidad adolescente. El acontecimiento de la maduración genital,
psicodinamicamente considerado, junto con la reactivación de todas las etapas
pregenitales de la evolución libidinal y con la interacción tumultuosa de los
procesos psicológicos básicos de disociación, proyección, introyección e
identificación irán estableciendo, de una manera algo confusa al principio y mas
estructurada después, la personalidad mas o menos definida el proceso de
individuación.
Concepto de si mismo: el self, o sea el símbolo que cada uno posee de su propio
organismo. La idea del si mismo o del self es el conocimiento de la individualidad
biológica y social, del ser psicofísico en su mundo circundante.
La consecuencia final de la adolescencia seria un conocimiento del si mismo con
entidad biológica en el mundo, el todo como biopsicosocial de cada ser en ese
momento de la vida. Al concepto del self se une el conocimiento del substrato
físico y biológico de la personalidad. El cuerpo y el esquema corporal son dos
variables íntimamente relacionadas que no deben desconocerse en la ecuación del
proceso de definición del si mismo y de la identidad.
El esquema corporal es la representación mental que el sujeto tiene de su propio
cuerpo como consecuencia de sus experiencias en continua evolución. Esta noción
del individuo se va estableciendo desde los primeros movimientos dinámicos de
disociación, proyección e introyección que permiten el conocimiento del self y del
mundo exterior, es decir del mundo interno y externo. Aquí son de fundamental
importancia los procesos de duelo con respecto al cuerpo infantil.
El adolescente necesita darle a todos los cambios una continuidad dentro de la
personalidad, por lo que se establece una búsqueda de un nuevo sentimiento de
continuidad y mismidad la identidad consiste en la capacidad del yo de
mantener la mismidad y la continuidad frente a un destino cambiante.
En esta búsqueda de identidad el adolescente recurre a las situaciones que se
presentan como mas favorables en el momento. Una de ellas es la uniformidad
que brinda seguridad y estima personal. Ocurre aquí el proceso de doble
identificación masiva, en donde todos se identifican con cada uno y que explica el
proceso grupal del que participa el adolescente.
La búsqueda de su identidad puede llevar al adolescente a adoptar distintas
identidades. las identidades transitorias son las adoptadas durante un cierto
periodo, como por ejemplo el lapso de machismo en el varón o de la precoz
seducción histeroide en la niña, las identidades ocasionales son las que se dan
frente a situaciones nuevas, como por ejemplo en el primer encuentro con una
pareja, el primer baile, etc. y las identidades circunstanciales son las que conducen
a identificaciones parciales transitorias que suelen confundir al adulto. Este tipo de
identidades son adoptadas sucesiva o simultáneamente por los adolescentes
según las circunstancias, son aspectos de la identidad adolescente y que surgen
relacionadas con el proceso de separación de los padres.
Los procesos de identificación que se han ido llevando a cabo en la infancia
mediante la incorporación de imágenes parentales buenas y malas, son los que
permitirán una mejor elaboración de las situaciones cambiantes que se hacen
difíciles durante este periodo. El proceso de duelo que se efectúa necesita tiempo
para ser realmente elaborado y no tener las características de una actuación de
tipo maníaco o psicopático, lo que explica que el verdadero proceso de entrar y
salir de la adolescencia sea tan largo y no siempre plenamente logrado. Las
fuerzas necesarias para superar estos micro duelos se obtienen de las primeras
figuras introyectadas que forman la base del yo y del superyo, de este mundo
interno del self.. La integración del yo se produce por la elaboración del duelo por
partes de si mismo y por sus objetos.
La identidad adolescente es la que se caracteriza por el cambio de relación del
individuo básicamente con sus padres (externos – reales y a la relación con las
figuras parentales internalizadas) Dentro del continuum de su identidad los
elementos biológicos introducen una modificación irreversible, Ya no se volverá a
tener jamás el cuerpo infantil. Aunque todo el proceso evolutivo esta jalonado de
micro duelos, aquí se inicia un duelo mucho mas evidente y significativo, al cual
acompañaran los duelos por el rol y la identidad infantiles (junto con el duelo por la
bisexualidad) y por esos padres de la infancia a quiénes tanto se los necesitaba y
de quienes se podía depender. La presencia concreta, externa de los padres
empieza a hacerse innecesaria. Ahora la separación de estos ahora no solo es
posible sino ya necesaria. Las figuras parentales están internalizadas,
incorporadas a la personalidad del sujeto y este puede iniciar su proceso de
individuación.
2. La tendencia grupal
En su búsqueda de identidad adolescente, el individuo recurre como
comportamiento defensivo a la búsqueda de uniformidad. Hay un proceso de
sobre identificación masiva, en donde todos se identifican con cada uno. A veces el
proceso es tan intenso que la separación del grupo parece casi imposible y el
individuo pertenece mas al grupo de coetáneos que al familiar (moda, vestimentas,
costumbres, preferencias, etc.)
En otro nivel las actuaciones del grupo y de sus integrantes representan la
oposición a las figuras parentales y una manera activa de determinar una identidad
distinta del medio familiar. El fenómeno grupal adquiere una importancia
trascendental ya que se transfiere al grupo gran parte de la dependencia que
anteriormente se mantenía con la estructura familiar y con los padres en especial.
El grupo constituye así la transición necesaria en el mundo externo para lograr la
individuación adulta. El grupo resulta útil para las disociaciones, proyecciones e
identificaciones que siguen ocurriendo en el individuo. La utilización de los
mecanismos esquizoparanoides es muy intensa durante la adolescencia y el
fenómeno grupal favorece la instrumentación de los mismos. En el fenómeno
grupal, el adolescente busca un líder al cual someterse o si no se erige él en líder
para ejercer el poder del padre o de la madre.
El fenómeno grupal facilita la conducta psicopatica normal en el adolescente. El
acting out motor producto del descontrol frente a la perdida del cuerpo infantil se
une al acting out afectivo, aparecen entonces conductas de desafecto, de crueldad,
de indiferencia, etc. típicas de la psicopatía, pero normales de la adolescencia.
3. Necesidad de intelectualizar y fantasear
Es una de las formas típicas del pensamiento adolescente. La necesidad que la
realidad impone de renunciar al cuerpo, al rol y a los padres de la infancia así como
a la bisexualidad que acompañaba a la identidad infantil, enfrenta al adolescente
con una vivencia de fracaso o de impotencia frente a la realidad externa. Esto lo
obliga a recurrir al pensamiento para compensar las pérdidas que ocurren dentro
de si mismo y que no puede evitar. El fantasear y el intelectualizar sirven como
mecanismos defensivos frente a estas situaciones de perdida tan dolorosas. La
intelectualización y el ascetismo han sido señalados por A. Freud como
manifestaciones defensivas típicas de la adolescencia. La función del ascetismo
es mantener al ello dentro de ciertos límites por medio de prohibiciones y la
función de la intelectualización consistiría en ligar los fenómenos instintivos con
contenidos ideativos y hacerlos así accesibles a la conciencia y fáciles de
controlar.
Tal huida al mundo interior permite una especie de reajuste emocional, un autismo
positivo en el que se da un incremento de la intelectualización que lleva a la
preocupación por principios éticos, filosóficos y sociales, una teorizacion acerca e
las grandes reformas que pueden ocurrir en el mundo exterior. Este mundo exterior
se va diferenciando cada vez mas del mundo interno y por lo tanto sirve también
para defenderse de los cambios incontrolables de este ultimo y del propio cuerpo.
Surgen entonces las grandes teorías filosóficas, los movimientos políticos, las
ideas de salvar a la humanidad, etc. También es entonces cuando el adolescente
comienza a escribir versos, novelas, cuentos, y se dedica a actividades literarias,
artísticas, etc.
4. Las crisis religiosas
El adolescente puede manifestarse como un ateo exacerbado o como un místico
muy fervoroso, como situaciones extremas. Es común observar que un mismo
adolescente pasa incluso por periodos místicos o por periodos de un ateísmo
absoluto. Esto concuerda con toda la situación cambiante y fluctuante de su
mundo interno.
Las tan frecuentes crisis religiosas no son un mero reflejo caprichoso de lo místico
sino intentos de solución de la angustia que vive el yo en su búsqueda de
identificaciones positivas y del enfrentamiento con el fenómeno de la muerte
definitiva de parte de su yo corporal. Además comienza a enfrentar la separación
definitiva de los padres y también la aceptación de la posible muerte de los
mismos. El adolescente puede tener tanta necesidad de hacer identificaciones
proyectivas con imágenes muy idealizadas que le aseguren la continuidad de la
existencia de si mismo y de sus padres infantiles. La figura de la divinidad, de
cualquier tipo de religión puede presentar para el una salida mágica de este tipo.
5. La Desubicación temporal
El adolescente vive con una cierta Desubicación temporal, convierte el tiempo en
presente y activo como un intento de manejarlo. Las urgencias son enormes y a
veces las postergaciones son aparentemente irracionales. Por ejemplo: el padre
que recrimina a su hijo que estudie porque tiene un examen inmediato y se
encuentra desconcertado ante la respuesta del adolescente .- pero si tengo
tiempo... si el examen es recién mañana .-
Es el caso igualmente desconcertante para los adultos el de la joven adolescente
que llora angustiada frente a su padre quejándose de la actitud desconsiderada de
la madre que no contempla sus necesidades inmediatas de tener ese vestido
nuevo para el baile que se va a efectuar dentro de ... tres meses.
A las dificultades del adolescente para diferenciar externo-interno, adulto-infantil,
debe agregársele la dificultad para diferenciar entre presente-pasado-futuro.
Como defensas, el adolescente, espacializa el tiempo, para poder manejarlo,
viviendo su relación con el mismo como con un objeto. Con este tiempo-espacio-
objeto puede manejarse en forma fóbica-obsesiva, convirtiendo las situaciones
psicóticas en neuróticas o psicopaticas. Si se niega el pasaje del tiempo puede
conservarse el niño adentro del adolescente como un objeto muerto-vivo. Esto esta
relacionado con el sentimiento de soledad tan típico de los adolescentes, que
presentan esos periodos en que se encierran en sus cuartos, se aíslan y retraen.
Estos momentos de soledad suelen ser necesarios para que afuera pueda quedar
el tiempo pasado, el futuro y el presente convertidos así en objetos manejables.
Mientras esto ocurre, la noción temporal del adolescente es de características
fundamentalmente corporales o rítmicas, es decir basadas en el tiempo de comer,
de defecar, de dormir, etc. ese es el que denomino tiempo vivencial o experimental.
Agrego además la conceptualizacion del tiempo, que implica la noción
discriminada de pasado, presente y futuro, con la aceptación de la muerte de los
padres y la perdida definitiva de su vinculo con ellos y la propia muerte.
Los primeros intentos discriminativos temporales se efectúan a nivel corporal, por
Ej. “cuando era chico (pasado)” “cuando sea grande (futuro)”.
Cuando el adolescente puede reconocer su pasado y formular proyectos de futuro
con capacidad de espera y elaboración en el presente supera gran parte de la
problemática adolescente.
6. La evolución sexual desde el autoerotismo hasta la heterosexualidad
Se puede describir un oscilar permanente entre la actividad de tipo masturbatorio y
los comienzos del ejercicio genital, de tipo preparatorio y exploratorio, que la
verdadera genitalidad procreativa, que solo se da con la correspondiente
capacidad de asumir el rol parental, recién en la adultez.
Al ir aceptando su genitalidad inicia la búsqueda de la pareja en forma tímida pero
intensa. Comienzan los contactos superficiales, las caricias (cada vez mas
profundas y mas intimas) que llenan la vida sexual adolescente. El enamoramiento
apasionado ocurre en la adolescencia temprana y suele ser de gran intensidad
(amor a primera vista), que no solo puede no ser correspondido sino que incluso
puede ser totalmente ignorado por la parte amada de la pareja, como ocurre
cuando ese ser amado es una figura idealizada (un actor de cine, etc.).
La aceptación de la genitalidad surge con fuerza en la adolescencia impuesta por
la presencia difícil de negar de la menstruación o de la aparición del semen. Ambas
funciones fisiológicas que maduran en este periodo de la vida imponen al rol
genital la procreación y la definición sexual correspondiente.
Son las fantasías de penetrar o de ser penetrada el modelo de vinculo que se va a
mantener durante toda la vida ulterior del sujeto, como expresión de lo masculino y
de lo femenino. Para ello las figuras de la madre y del padre son fundamentales y
esenciales. La ausencia o déficit de la figura del padre va a ser la que va a
determinar la fijación en la madre y por lo tanto va a ser el origen de la
homosexualidad tanto del hombre como de la mujer.
Podemos ver el fenómeno de la evolución del autoerotismo a la heterosexualidad
(masturbación primero, como fase genital previa: actividad lúdica que lleva al
aprendizaje, que es el aprendizaje lúdico del otro sexo a través del toqueteo, bailes,
juegos, deportes, etc. lo que constituye también una forma de exploración.)
Cabe también aquí el problema de la curiosidad sexual expresada en el interés por
las revistas porno, el exhibicionismo y el vouyerismo se manifiestan en la
vestimenta, cabello, tipo de bailes, etc.
Es durante la adolescencia y como aspectos de la elaboración de la situación
edípica que pueden verse aspectos de conducta femeninas en el varón y viceversa,
que son expresiones de una bisexualidad no resuelta. Al ir elaborando el complejo
de Edipo, en el varón aparecen idealizaciones del padre que adquiere entonces las
características de un ser bueno y poderoso que permite visualizar los sentimientos
que tiene el adolescente hacia su padre real y que va a poder manejar en la relación
adulta con el mismo. Puede identificarse entonces con los aspectos positivos del
padre, superar el temor a la castración por medio de realizaciones y logros
diversos, completar sus estudios o su aprendizaje del trabajo, aceptar sus
progresos que son los que le mostraran que es en realidad el mismo quien tiene
potencia y capacidad creativa.
En la niña al elaborar su situación edípica puede aceptar la belleza de sus atributos
femeninos y también realizarse en el trabajo o en el estudio de una manera
netamente femenina, aceptando que su cuerpo no ha sido destruido ni vaciado
pudiendo entonces identificarse con los aspectos positivos de la madre. Hay por
supuesto un fenómeno especifico de la mujer que es el de la menarca vivida como
algo peligroso, dañino y que refuerza todas las fantasías destructivas y
persecutorias.
Es normal que en la adolescencia aparezcan periodos de predomino de aspectos
femeninos en el varón y masculinos en la niña. Es necesario tener siempre
presente el concepto e bisexualidad y aceptar que la posición heterosexual adulta
exige un proceso de fluctuaciones y aprendizaje en ambos roles.
En la búsqueda de definición genital el adolescente suele tener que pasar por
periodos de homosexualidad, que pueden ser la expresión de una proyección de la
bisexualidad perdida y anhelada en otro individuo del mismo sexo. De esta manera
podrá en su fantasía recuperar el sexo que esta perdiendo en su proceso de
identificación genital. Estas experiencias de exploración tienen como finalidad
encontrar órganos capaces de reproducir la relación perdida con la madre, van a ir
configurando en el esquema corporal la imagen del aparato genital, formando
además una identidad genital adulta con capacidad procreativa, independencia real
y capacidad de formar una pareja estable en su propio espacio y en su propio
mundo.
7. Actitud social reivindicatoria
No todo el proceso de la adolescencia depende del adolescente mismo. La
constelación familiar es la primera expresión de la sociedad que influye y
determina gran parte de la conducta de los adolescentes. La misma situación
edipica que viven los adolescentes la viven sus padres. Es sabido que muchos
padres se angustian y atemorizan frente al crecimiento de sus hijos, reviviendo sus
propias situaciones edípicas conflictivas. Stone y Church denominan a este
fenómeno “ambivalencia dual”. También la sociedad interviene activamente en la
situación conflictiva adolescente. Las primeras identificaciones son las que se
hacen con las figuras parentales pero el medio en que vive determina nuevas
posibilidades de identificaciones e incorporación de una gran cantidad de pautas
socioculturales y económicas que no es posible minimizar. La ulterior aceptación
de la identidad esta forzosamente determinada por un condicionamiento entre
individuo y medio que es preciso reconocer. La conducta del adolescente es
moldeada por la sociedad y la cultura.
No es una simple casualidad que la entrada a la pubertad este tan señalada en casi
todas las culturas. Los llamados ritos de iniciación son muy diversos, aunque
tienen fundamentalmente siempre la misma base: la rivalidad que los padres del
mismo sexo sienten al tener que aceptar como a sus iguales y posteriormente
incluso admitir la posibilidad de ser reemplazados por los mismos a sus hijos, que
así se identifican con ellos. Es muy conocida la rigidez de algunos padres, las
formalidades que exigen a la conducta de sus hijos adolescentes, las limitaciones
brutales que se suelen imponer. También es conocida la contradicción de nuestra
sociedad contemporánea donde las posibilidades materiales para el ser humano
son enromes y donde sin embrago todo se le hace prácticamente imposible para el
adolescente. El fenómeno de la subcultura adolescente se expande y se contagia
como un signo de rebelión. La actitud social reivindicatoria del ad. se hace
imprescindible. La sociedad aun manejada de diferente manera, impone
restricciones a la vida del adolescente. Él trata de modificar la sociedad que por
otra parte esta viviendo modificaciones intensas. El mundo adulto se siente
amenazado por los jóvenes que van a ocupar su lugar y que por tanto son
reactivamente desplazados. Muchas veces las oportunidades para los
adolescentes capaces están muy restringidas y en no pocas oportunidades él
tienen que adaptarse sometiéndose a las necesidades que el mundo adulto le
impone.
En la medida que el adolescente no encuentre el camino adecuado para su
expresión vital y la aceptación de una posibilidad de realización no podrá ser nunca
un adulto satisfecho.
Frente al adolescente individual, es necesario no olvidar que gran parte de la
oposición que se vive por parte de los padres es trasladada al campo social.
Además, gran parte de la frustración que significa hacer el duelo por los padres de
la infancia, se proyecta en el mundo externo, Des esta manera el adolescente
siente que no es el él que cambia, quien abandona su cuerpo y su rol infantil, sino
que son sus padres y la sociedad las que se niegan a seguir funcionando como
padres infantiles que tienen para con él actitudes de cuidado y protección
ilimitados. Descarga entonces contra ellos su odio y desarrolla actitudes
destructivas. Si puede elaborar bien los duelos correspondientes y reconocer la
sensación de fracaso podrá introducirse en el mundo de los adultos con ideas
reconstructivas, positivas.
8. Contradicciones sucesivas en todas las manifestaciones de la conducta
La conducta del adolescente esta dominada por la acción. Él no puede mantener
una línea de conducta rígida, permanente y absoluta, aunque muchas veces lo
intenta y la busca. Una línea de conducta determinada indicaría una alteración de la
personalidad del adolescente. Por eso es que hablamos de una normal
anormalidad, de una inestabilidad permanente del adolescente. Es el mundo adulto
el que no tolera los cambios de conducta del adolescente.
9. Separación progresiva de los padres
El duelo por los padres de la infancia es uno de los duelos fundamentales que tiene
que elaborar el adolescente. Por lo tanto una de las tareas básicas concomitantes
a la identidad del adolescente es la de ir separándose de los padres, lo que esta
favorecido por el determinismo que los cambios biológicos imponen en este
momento del individuo (por Ej. la capacidad efectora de los genitales) La presencia
internalizada de buenas imágenes parentales, con roles bien definidos y una
escena primaria amorosa y creativa permitirá una buena separación de los padres,
un desprendimiento útil y facilitara el pasaje a la madurez, para el ejercicio de la
genitalidad en el plano adulto. Gran parte de la relación con los padres esta
disociada y estos son vividos como figuras muy malas o muy buenas. Las
identificaciones se hacen entonces con sustitutos parentales . Es así como
aparecen relaciones fantaseadas con maestros, héroes reales o imaginarios,
compañeros mayores, etc. que adquieren características parentales y pueden
establecer relaciones que en ese momento satisfacen más.
10. Constantes fluctuaciones del estado de humor y del ánimo
Los fenómenos de depresión y duelo acompañan el proceso identificatorio de la
adolescencia. Un sentimiento básico de ansiedad y depresión acompañaran
permanentemente como substrato a la adolescencia. La cantidad y calidad de la
elaboración de los duelos de la adolescencia determinaran la mayor o menor
intensidad de esta expresión y de estos sentimientos. La realidad no siempre
satisface las aspiraciones del individuo y la sensación de fracaso ante esa
búsqueda pueden ser muy intensas y obligar al individuo a refugiarse en si mismo.
He aquí el repliegue autista, sentimiento de soledad y típica situación de
frustración y desaliento y de ese aburrimiento que suele ser tan distintivo del
adolescente. :Los cambios de humor es preciso entenderlos sobre la base de
los ,mecanismos de proyección y de duelo por la perdida de objetos, al fallar estos
intentos de elaboración, tales cambios de humor pueden aparecer como micro
crisis maníaco depresivas
Resumiendo...
Poder aceptar la anormalidad habitual en el adolescente vista desde la
personalidad idealmente sana o adulta permitirá un acercamiento mas productivo
a este periodo de la vida. Podrá determinar el entender al adolescente desde el
punto de vista adulto, facilitándole su proceso evolutivo hacia la identidad que
busca y necesita.
Capítulo 3 y 4 – Duelo por el cuerpo, la identidad y
los padres infantiles. Adolescencia y psicopatía.
Los duelos
1. duelo por el cuerpo infantil: el individuo asiste pasivamente a todas las
modificaciones que se van dando sobre su cuerpo, creando un sentimiento de
impotencia y desplaza su rebeldía a la esfera del pensamiento. Tiene una mente
aun en la infancia en un cuerpo que se va haciendo adulto. Esta contradicción
produce un verdadero fenómeno de despersonalización. Esta despersonalización
implica una proyección en la esfera de una elucubración altamente abstracta del
pensamiento y explica la relación lábil con objetos reales a los que rápidamente
pierde, como pierde paulatinamente y progresivamente su cuerpo infantil. (nota de
PK: si entendes esto sos el Gardel de la psicología, y explícamelo después) La
perdida de los objetos reales se va sustituyendo por símbolos verbales, palabras,
estos símbolos pueden manejarse omnipotentemente y a medida que el
pensamiento evoluciona lo conceptual simbólico reemplaza cada vez mas a lo
concreto. La simbolización fracasa y las ideas tienden a desarrollarse en el plano
orgánico, aquí la confusión puede ser extrema y el adolescente niega su realidad
biopsiquica comenzando a actuar roles fantaseados como verdaderos conflicto
de identidad.
2. duelo por la identidad y por el rol infantil: hay una confusión de roles ya que al no
poder mantener la dependencia infantil y no poder asumir la independencia adulta,
el adolescente sufre un fracaso de personificación, delegando en los padres las
obligaciones y responsabilidades y en el grupo la mayoría de sus atributos. Queda
su propia personalidad fuera de todo el proceso de pensamiento. Por los
mecanismos de negación del duelo y de identificación proyectiva con sus
coetáneos y sus padres pasa por periodos de confusión de identidad. El
pensamiento comienza a funcionar con las características grupales que le
permiten mayor estabilidad (por agrandamiento del yo) La exageración o fijación
de este proceso por la no elaboración del duelo por la identidad y por el rol infantil
explica las conductas psicopaticas e desafecto y crueldad con el objeto e induce a
la actuación y falta de responsabilidad. El psicópata maneja a las personas como
objetos, con desconsideración y sin culpa.
3. duelo por los padres de la infancia: la relación de dependencia se va abandonando
paulatina y dificultosamente. Los padres también tienen que elaborar la perdida de
sometimiento infantil de sus hijos. Se produce entonces una interacción de doble
duelo que dificulta aun mas este aspecto en la adolescencia. Se pretende no solo
tener a los padres protectores y controladores sino que se idealiza la relación con
ellos buscando un suministro que facilitarían su logro de la independencia. Por Ej.
necesidad inmediata del auto familiar(dependencia) para mostrarse como adulto
(pseudo independencia) o la demanda desconsiderada de dinero para mostrarse
como un individuo adulto frente a los demás.
Resumen:
El pensamiento del adolescente esta determinado por un proceso de triple duelo:
1) por el cuerpo infantil
2) por la identidad y el rol infantil
3) por los padres de la infancia
El duelo por la bisexualidad infantil perdida acompaña a estos 3. Se produce
básicamente un cortocircuito del pensamiento, en el que se observa la exclusión
de lo conceptual lógico mediante la expresión a través de la acción.
El duelo por el cuerpo infantil perdido obliga a una expresión en la acción motora
directa. El duelo por la identidad y el rol infantil permite la actuación afectiva
desaprensiva, pasional o llena de indiferencia, sin consideración racional por los
objetos.
El duelo por los padres produce una distorsión de la percepción que facilita la
respuesta inmediata global e irracional.
Esta triple situación trae consigo también la confusión sexual y de
la temporalidad que caracterizan el pensamiento adolescente.
La elaboración incompleta de los duelos o la no elaboración de alguno de ellos
producirá fijaciones o exageraciones de estos procesos que podrán ser
identificados en la conducta psicopatica que pueden ser modificados por
tratamiento psicoanalítico.
La patología de estos duelos emparenta la adolescencia con la psicopatía y en
ambas la conducta de los padres puede favorecer o no estas negaciones. La
perdida que debe enfrentar el adolescente en relación con su cuerpo es doble: la de
su cuerpo de niño (con la aparición de los caracteres sexuales secundarios) y la
menstruación y semen que le imponen la definición sexual (pareja y procreación).
Esto exige el abandono de la fantasía del doble sexo como consecuencia de la
bisexualidad básica.
Se produce en esta época una actividad masturbatoria intensa como un intento de
descargar las tensiones genitales y también para negar omnipotentemente que se
dispone de un solo sexo y que para la unión se necesita de otra parte (por eso la
masturbación siempre deja un remanente de angustia), tiene el significado de una
negación maníaca acompañada de fantasías de unión.
La elaboración del duelo conduce a la aceptación del rol que la pubertad le marca.
Surgen defensas cuyo fin es negar la perdida de la infancia. La angustia y los
estados de despersonalización tienen el fin defensivo de no aceptar que es en el
propio cuerpo que se están produciendo esos cambios.
Solo cuando el adolescente es capaz de aceptar los aspectos de niño y de adulto
es cuando puede empezar a aceptar los cambios de su cuerpo y comienza a surgir
una nueva identidad.
Es en esa búsqueda de identidad cuando aparecen patologías que pueden
confundirse con un cuadro psicopático. El psicópata fracasa en la elaboración del
duelo y no llega a la identidad adulta. En el adolescente y en el psicópata la
elección de vocación despierta angustias similares. Lo que traba la decisión no es
la falta de capacidad sino la dificultad de renunciar porque elegir implica perder
algo.
Algunos rasgos característicos de las psicopatías y de la adolescencia
El psicópata busca estar con gente porque su forma de comunicación es a través
de la acción y necesita de gente para realizarla. El adolescente por el contrario
necesita replegarse en su mundo, estar solo y desde allí salir a actuar al mundo
exterior.
El psicópata es manifiesta la compulsión a actuar y la dificultad para pensar. El
adolescente piensa y habla mucho mas de lo que actúa. Cree en la comunicación
verbal, adquiere un significado de un preparativo para la acción, no ser escuchado
lo frustra y puede conducirlo a la acción (robar, etc.)
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mentales de los individuos. • Los procesos de comunicación desde lo individual a
lo microsocial. La psicología es el estudio científico de la conducta y la experiencia
de como los seres humanos y los animales sienten, piensan, aprenden, y conocen
para adaptarse al medio que les rodea. 2. Historia d…
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CRECIMIENTO,DESARROLLO,MADURACION Y APRENDIZAJE.MEDIO
AMBIENTE
mayo 06, 2019
CRECIMIENTO,DESARROLLO,MADURACIÓN Y APRENDIZAJE Artículo enviado
desde la lista de correo por Mario de Ochoa, con correcciones de Claudio Bustos
(2000) La psicología del desarrollo comprende el estudio de los factores que
conforman la conducta humana, desde el período prenatal hasta la etapa de la
vida adulta. El psicólogo del desarrollo puede enfocar su atención en un aspecto
específico de problemas, como los que se refieren al desarrollo del pensamiento
o a la percepción o puede enfocar su atención en un período específico de la vida,
como la niñez o la adolescencia. De esta manera, la psicología de los niños o de
los adolescentes forman parte de la rama general de la psicología del desarrollo.
La psicología evolutiva o psicología del desarrollo estudia los cambios físicos,
psíquicos y la evolución que se dan en el ser humano a lo largo del tiempo en el
curso vital del individuo. Cuando decimos estudio queremos indicar que el
psicólogo evolutivo describe, analiza, explica, pre…