PALLARES NIETO RODRIGO ALEJANDRO
La inteligencia emocional
La inteligencia emocional en la empresa, es un término que cada vez toma más
peso, es por eso que las empresas cada vez buscan más profesionales que sean
capaces de identificar y gestionar sus emociones propias y las ajenas ayudados
de sus habilidades sociales y con capacidad de adaptación a las diferentes
situaciones.
El manejo de la inteligencia emocional es muy importante para destacar como
líder. Saber comunicar y escuchar, interpretar la comunicación no verbal, prestar
atención a las necesidades de los miembros de tu equipo…Si gestionas bien tu
inteligencia emocional tendrás mucho terreno ganado.
El psicólogo estadounidense Daniel Goleman fue quién popularizó el concepto de
inteligencia emocional gracias a su libro Inteligencia emocional. En la obra, que se
publicó en 1995 y ha sido un auténtico éxito de ventas, Goleman plantea la
inteligencia emocional como “un sinónimo de carácter, personalidad o habilidades
blandas que tiene su traducción en conductas manifestadas, tanto a nivel de
pensamientos, reacciones fisiológicas y conductas observables, aprendidas y con
posibilidades de ser aprendidas, que facilitan la gestión de las relaciones humanas
de las personas”.
¿Qué es la inteligencia emocional?
Así pues, la inteligencia emocional se puede concretar en un amplio abanico de
habilidades y rasgos de personalidad como la empatía, la expresión y
comprensión de los sentimientos (propios y ajenos), la capacidad de adaptación,
la simpatía, las habilidades sociales, la amabilidad o el respeto entre muchas
otras.
Hasta ese momento, el cociente intelectual de las personas era considerado como
el factor más importante para alcanzar el éxito. La teoría parecía clara: a mayor
cociente, mayor inteligencia y más probabilidades tenías de triunfar en los estudios
y en el trabajo. De ahí que todos los esfuerzos se centraran en potenciar este tipo
de inteligencia. Sin embargo, la realidad demostraba que las personas más
brillantes no siempre triunfaban en la vida personal ni en los negocios. La irrupción
de este término, puso en relieve la trascendencia de las emociones en la vida de
las personas y la necesidad de poseer habilidades necesarias para manejarse en
este terreno.
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El ser humano es un ser racional, pero también, y sobre todo, es un ser social y
emocional. Es más, la mayoría de las veces las emociones pueden frente a la
razón. De ahí que sea tan importante saber controlar estos impulsos y manejarlos
de manera eficaz. No se trata de eliminar los sentimientos y emociones, sino de
controlar los sentimientos negativos e impulsivos, y ofrecer una respuesta racional
y emocional positiva.
Cómo desarrollar la inteligencia emocional?
Tal y como apunta el propio Goleman, la inteligencia emocional se puede
desarrollar y aprender. Algunas de las herramientas que te ayudarán a potenciar
tus capacidades emocionales son:
Autoconocimiento: Es la capacidad de conocerse a uno mismo. Las personas con
una alta inteligencia emocional saben identificar sus emociones, las reconocen y
entienden. Es uno de los primeros pasos que toda persona debe dar para poder
desarrollar su inteligencia emocional. Ser consciente de qué emociones te
embargan y por qué se han provocado, es esencial para desarrollar la siguiente
fase: el autocontrol.
Autocontrol: Es la habilidad para controlar sus emociones e impulsos, de
manejarlos y pensar antes de actuar. El autocontrol sólo es posible cuando la
persona es capaz de identificar sus emociones, de reconocer con anterioridad los
síntomas que las predicen. Existen diferentes formas de controlar y manejar los
sentimientos y emociones, como las técnicas de relajación, aislarse
momentáneamente o realizar otra tarea que te ayude a serenarte.
Motivación y optimism: La capacidad para auto animarse, para ver el mundo
desde una óptica positiva, de mantener la confianza, el entusiasmo, la esperanza
y el buen humor es otro elemento clave para la Inteligencia Emocional. Las
personas con este tipo de inteligencia son capaces de superar obstáculos con
facilidad y de no rendirse ante las dificultades.
Asertividad: es la conducta que permite que una persona actúe basándose en sus
intereses o necesidades, expresar cómodamente sus sentimientos, defenderse sin
ansiedad o ejercer sus propios derechos sin negar los de los demás.
Empatía: Es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de identificar sus
emociones y reconocer sus sentimientos y comprenderlos y saber reaccionar de
manera adecuada ante ellos. Esta capacidad es una de las más importantes, para
entablar relaciones positivas con los demás. Para potenciar la empatía, escucha
con interés a tu interlocutor, analiza la situación y valora las implicaciones
personales.
Habilidades sociales: Una persona socialmente hábil es una persona que sabe
escuchar y comunicarse con los demás de manera asertiva. Este tipo de personas
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saben cómo enfrentarse a los problemas, cómo resolver conflictos y cómo sacar lo
mejor de cada uno por el bien común.
Tres actividades para desarrollar tu Inteligencia emocional
Escribir un diario de sentimientos, con el objetivo de desarrollar el auto-
conocimiento.
Técnicas de relajación para mejorar la autocontrol.
Ensayar ante un espejo, con la finalidad de mejorar tus respuestas y potenciar la
asertividad.
Inteligencia emocional en la empresa
Las aplicaciones de la inteligencia emocional en el mundo de la empresa son
múltiples y muy variadas. Con la nueva manera de hacer negocios en mercados
cada vez más competitivos y globalizados, las empresas buscan gente que no
sólo esté preparada técnicamente para desarrollar las tareas diarias de la
empresa, sino que al mismo tiempo sea adaptable, empática, resolutiva, etc.
Se valora la capacidad de los empleados en el uso de las habilidades propias de
la inteligencia emocional. En este mismo sentido, los propios directivos y gerentes
de las empresas también han de potenciar sus habilidades emocionales y sociales
para empatizar con el resto del equipo y poder transmitir los mensajes y la
información básica para que el funcionamiento del equipo sea eficiente y eficaz.
Ventajas de la inteligencia emocional en el mundo empresarial
En un entorno cambiante, impredecible y altamente competitivo, como el que
caracteriza al mundo
empresarial, los modelos tradicionales ya no funcionan, se han quedado
obsoletos. Los métodos, las estrategias, incluso los perfiles profesionales
necesitan adaptarse a estas nuevas situaciones.
En los últimos años se ha ido transformando el perfil de los gerentes, y
trabajadores en general, buscados por las empresas. Ahora no se requiere sólo
personas bien formadas, con un amplio conocimiento o experiencia en el sector.
La Inteligencia Emocional se está convirtiendo en un requisito cada vez más
valorado y reconocido por las empresas.
Hoy día se buscan directivos con un alto grado de autoconocimiento, una buena
autoestima y un gran poder de autocontrol. Personas con habilidades
comunicativas, que sepan trabajar en equipo y con capacidad para ejercer un
liderazgo transformacional.
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Seleccionar a gerentes inteligentes emocionalmente, conlleva una serie de
ventajas para las empresas, entre las que cabe destacar:
• Mejora la comunicación interna y externa de la empresa. Este tipo de gerentes
posee habilidades de comunicación asertiva, por lo que la comunicación entre los
miembros de la empresa es más fluida, dinámica y eficiente. Pero también mejora
la comunicación con los clientes y con los proveedores y, por tanto, las relaciones
entre ambos.
• Favorece el establecimiento de relaciones armoniosas en el trabajo y de un clima
laboral positivo. Gracias a las habilidades comunicativas y a la capacidad de
empatía, el gerente es capaz de general relaciones más armónicas y positivas
entre los miembros del equipo laboral. Trabajar en un entorno positivo, favorece el
interés, la motivación laboral y mejora la productividad de los trabajadores.
• Facilita la resolución de conflictos de manera positiva. Una de las características
de las personas con Inteligencia emocional, es su capacidad de autocontrol,
requisito imprescindible para una eficaz resolución de conflictos y la toma de
decisiones acertada.
• Favorece una gestión del cambio más eficiente. El autocontrol, junto con el resto
de habilidades, se convierten en herramientas indispensables para una eficiente
gestión del cambio.
• Incrementa el rendimiento laboral y la rentabilidad empresarial. Todas estas
ventajas se traducen en una mejora en el rendimiento de los trabajadores, que
acuden más motivados a su puesto y saben qué es lo que deben hacen, y en una
mayor rentabilidad para la empresa.
¿Cómo reconocer a un directivo con inteligencia emocional?
Aplicado al campo empresarial, el concepto de inteligncia emocional resulta de
gran utilidad en el momento de gestionar grupos de trabajo con objetivos
comunes. Quien dirige una empresa no sólo se dedica a hacer cálculos, fortalecer
relaciones y dar órdenes desde un nivel superior de mando. También es
imprescindible conocer el mapa humano —relaciones, motivaciones, hábitos—
que predomina en la organización.
Recientes estudios en la materia señalan que los gerentes de empresas que han
recibido algún tipo de formación en inteligencia emocional han incrementado la
productividad de sus empresas en un 18.1%. Esto no sólo confirma las ventajas
del concepto, sino que además desmonta el mito según el cual la gestión de
compañías sólo puede llevarse a cabo a través de métodos racionales.
De hecho, los partidarios de la inteligencia emocional hablan de crear un nuevo
perfil de directivo en el que predominen los siguientes aspectos:
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Autoconocimiento: conocer y manejar sus propias emociones en el día a día. Esto
le ayudará gestionar con mayor acierto las distintas tareas que se proponga.
Autocontrol: del mismo modo, debe saber cuáles son los límites de cada emoción
y en qué casos es preciso transmitir o generar algunas de ellas.
Empatía: el directivo debe ser capaz, sobre todo, de reconocer las emociones en
las personas que tiene a cargo y ponerse en su lugar. Ésta es una de las reglas
esenciales de la inteligencia emocional.
Habilidades sociales: con el tiempo, un líder que aplique la inteligencia emocional
desarrollará aptitudes para la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la
capacidad para gestionar momentos de crisis y la comunicación eficaz y oportuna.
Flexibilidad: el líder rígido e inflexible es una especie en vía de extinción. La idea
es fomentar un perfil más propicio a la comprensión y el diálogo.
Optimismo: los proyectos sólo tienen éxito si al frente se encuentran personas que
crean en la consecución de los objetivos. La inteligencia emocional también
consiste en saber transmitir estas actitudes para que se incorporen a la rutina de
los grupos.
La inteligencia emocional en la empresa. Consejos
En uno de los apartados de su libro ‘Emotional Intelligence’ (en español:
‘Inteligencia emocional’), el psicólogo norteamericano Daniel Goleman reflejó los
resultados de un estudio sobre las ventajas de aplicar la inteligencia emocional en
la empresa.
Dicho estudio, que se realizó entre 600 compañías pertenecientes a más de 20
campos productivos, dejó como resultado un conjunto de prácticas comunes entre
las empresas que en Estados Unidos han incorporado los fundamentos de la
inteligencia emocional a su filosofía corporativa. Algunas de esas prácticas son:
Equilibrio entre los aspectos humanos y financieros de la organización.
Estimulación permanente a la mejora de los procesos.
Comunicación clara y abierta entre los distintos departamentos de la empresa.
Aumento de la confianza entre los departamentos y de éstos hacia los directivos.
Fortalecimiento de relaciones internas y externas.
Colaboración, apoyo y solidaridad.
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Innovación permanente: cada tarea puede ser mejor la próxima vez.
Aceptación de riesgos y aprendizaje común.
Cuando hablamos de inteligencia emocional nos referimos a la capacidad de
gestionar emociones que impulsan nuestros comportamientos y las relaciones con
los demás. El miedo, la ira, la tristeza, el placer y el amor son algunas de ellas y
puden presentarse en cualquier momento y entorno. Aprender a identificarlas y a
manejarlas es crucial para relacionarse con éxito. Afortunadamente, quienes no
tienen esta habilidad innata, pueden desarrollarla y practicarla a lo largo de su
vida.