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La Muerte: Diócesis de Trujillo Seminario Mayor Diocesano Sagrado Corazón de Jesús Trujillo, Edo Trujillo

La muerte es vista como la terminación natural de la vida humana y no como un castigo. Aunque Dios creó al hombre mortal, no creó la muerte sino que es parte del orden precreado. Jesucristo, al morir y resucitar, venció a la muerte y abrió la posibilidad de vida eterna para los creyentes. La muerte física es una necesidad biológica y no una consecuencia del pecado original. Tanto la Biblia como el magisterio de la Iglesia enseñan que la muerte cristiana es un paso a la vida
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La Muerte: Diócesis de Trujillo Seminario Mayor Diocesano Sagrado Corazón de Jesús Trujillo, Edo Trujillo

La muerte es vista como la terminación natural de la vida humana y no como un castigo. Aunque Dios creó al hombre mortal, no creó la muerte sino que es parte del orden precreado. Jesucristo, al morir y resucitar, venció a la muerte y abrió la posibilidad de vida eterna para los creyentes. La muerte física es una necesidad biológica y no una consecuencia del pecado original. Tanto la Biblia como el magisterio de la Iglesia enseñan que la muerte cristiana es un paso a la vida
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Diócesis De Trujillo

Seminario Mayor Diocesano Sagrado Corazón De Jesús

Trujillo, Edo Trujillo

LA MUERTE

Formando: Alfredo Mendoza

I de teología

Asignatura: Antropología Teológica II


Para iniciar es importante tener claro el concepto de muerte, por lo tanto, la
muerte es considerada el principio no fatalista, sino serenamente, como la terminación
natural de la vida humana. Posteriormente la muerte se considera como un castigo,
como una consecuencia del pecado, como una obra de Satán, ya que Dios hizo sólo la
vida, mas no la muerte. Pero Jesucristo, al morir en la cruz como rescate por todos los
hombres, ha vencido a la muerte, al pecado y a Satán. Con su resurrección obtiene el
triunfo definitivo y final sobre ellos. El cristiano muere con Cristo en el bautismo y es
incorporado a la vida de Jesucristo resucitado. La muerte, lejos de ser una derrota, es
un paso a la vida con el Señor triunfante y glorioso.

En la Sagradas Escrituras no hay un único modo de concebir la muerte, sino una


multiplicidad de diversas perspectivas. Y estas diversas perspectivas no están
coordinadas de modo sistemático, sino que reflejan las fases progresivas de la
revelación y de la reflexión humana, por lo tanto, no encontramos en el antiguo
testamento una reflexión sobre la muerte en sí mismas, ya que la muerte es negación
de relaciones, y la Sagrada Escritura se interesa más por la vida que por la muerte. Sin
embargo, la muerte es un límite y una posibilidad real e ineludible del viviente, una
oscura potencia que prolonga sus manejos dentro de la existencia humana. Por lo
tanto, no se puede menos hablar de ella cuando uno se interroga sobre la vida. Es por
ello que la Sagrada Escritura no se interesa tanto por explicar el dónde y el porqué de
la muerte como por el modo de arrostrarla y por el sentido de morir.

Dios ha creado al hombre como ser caduco y mortal: El Señor creó al hombre de
la tierra y de nuevo la hará volver a ella. La muerte forma parte del ritmo vital de la
existencia humana, mas, sin embargo, es impensable que Dios haya propiamente
creado la muerte; al igual que el cosmos. El caos y la muerte, no han sido creados por
Dios, sino que forman parte de ese fondo precreatural de donde Dios saca el orden y la
vida el mundo con su actividad creadora.

Cabe resaltar, que no puede decirse que Dios cree tanto la vida como la muerte,
como si fueran dos elementos del mundo queridos por él. Dios ama cuanto existe, y
toda la Sagrada Escritura está convencida de que no fue Dios quien hizo la muerte. Y,
al final, “no habrá más muerte” (Ap. 21,4). el Dios de la Sagrada Escritura es el Dios de
la vida. En algunos pasajes de la Sagrada Escritura se dice que Dios da la muerte y da
la vida, esto quiere decir que ni siquiera la muerte escapa al dominio soberano de Dios.

En conclusión, la muerte para la Sagrada Escritura, es el signo de carácter


limitado y de la caducidad humana. El hombre muere porque no es Dios, porque no es
la vida absoluta, porque es criatura; la muerte física es vista como una necesidad
biológica, no como la consecuencia del pecado de Adán.

Es importante resaltar, que tanto en el antiguo como en el nuevo testamento la


muerte está a veces personificada como una fuerza ciega y cruel. En el antiguo
testamento, indica que el morir resulta interesante por el fondo de pensamiento que
presuponen o al que hacen alusión. Morir equivale a reunirse con sus padres (Gen.
49,29); el vínculo del parentesco es tan fuerte, que incluso la muerte se percibe sobre
ese fondo, dejando así abierta una brecha hacia una especie de supervivencia. La
muerte también se define como un volver a la tierra de donde uno ha sido sacado (Gen.
3,19). La muerte es la anti creación, el momento en que Dios retira el aliento de Vida
que había dado con la creación y los hombres vuelven a ser polvo. Pero también se
dice que los muertos van al se ol, el sitio de cita de todos los vivientes.

El nuevo testamento por su parte, en los evangelios hay dos episodios que
presentan al hombre ante la amenaza inminente de la muerte: la tempestad sobre el
lago (Mc. 4,35-41) y el caminar de Pedro sobre las aguas (Mt. 14, 22-33). Durante la
tempestad en el lago los discípulos se llenaron de pánico y de terror por miedo a morir,
Jesús les dijo: “por qué sois tan miedosos, porque no tenéis fe”. Y a Pedro asustado al
ver que se hundía, le dijo: hombre de poca fe porque has dudado. Por lo tanto, Jesús
es el que puede salvar de la muerte; pero los hombres solo pueden escaparse de ella
mediante la fe, por la intervención de Jesús,

En tres casos se encuentra Jesús con personas que han perdido sus parientes:
Jairo, que acaba de ver morir a su hijita (Mc.5, 22-24), la viuda de Naín, que se ha
quedado sin su único hijo, las hermanas de Lázaro muerto. Acá Jesús devuelve la vida
a los muertos y de esta forma libra de su angustia a Jairo, a la viuda de Naín y a las
hermanas de Lázaro. La muerte en cuanto a ruptura definitiva de los vínculos
familiares, es un mal insoportable. Jesús se solidariza con las personas afectadas,
invita a tener fe como superación de la angustia y la desesperación, proponiéndose a sí
mismo como principio de vida y de esperanza.

Cabe resaltar, que los evangelios no son una biografía de Jesús, pero permiten
una reconstrucción de su experiencia frente a la muerte. La muerte de Jesús fue un
acontecimiento único e incomparable; irrepetible pero auténticamente humano.

Jesús compartió la condición humana hasta la muerte, pues bien, la muerte del
cristiano es realizar la experiencia humana del morir con Jesús y como Jesús. Los
evangelios centrando su atención en la muerte de Jesús, quieren también decirnos cuál
es el modo de morir del cristiano que sigue a Jesús. En los otros escritos del nuevo
testamento, la muerte cristiana se articula y se desarrolla luego de varias maneras,
pero siempre en referencia con la muerte de Jesús.

Por su parte, el Concilio Vaticano II en la Constitución Dogmática Gaudium et


Spes, firmada por el papa Pablo VI, nos hace mención acerca del misterio de la muerte
dándonos a entender que el hombre no solo es torturado por el dolor y la progresiva
disolución de su cuerpo sino también y mucho más por el temor y un definitivo
aniquilamiento, ya que, mientras toda imaginación fracasa ante la muerte la iglesia,
adoctrinada por la divina revelación afirma que el hombre ha sido creado por Dios para
un destino feliz que sobrepasa las fronteras de la vida terrestre. Y la fe cristiana por su
parte, nos enseña que la misma muerte corporal de la que el ser humano estaría libre
si no hubiera cometido el pecado, será vencida cuando el omnipotente y misericordioso
salvador restituya al hombre la salvación perdida por su culpa.

Desde el punto de vista antropológico, la muerte es el gran proyecto y el fin


totalizador, ya que en la muerte acaba la conciencia del hombre, diluyéndose en lo
desconocido. Está a estado presente en el pensamiento del hombre, ya sea como
acontecimiento (social, religioso, político, entre otros), y esta se presenta como ese
límite el cual no podemos eludirnos, no podemos saber, conocer, ni mucho menos
explicar que sucede después de la muerte.

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