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DÍA 200 - 365 Días para Leer La Sagrada Escritura

El documento resume los reinados de varios reyes de Judá después de Josías, incluyendo Joacaz, Joaquín y Sedecías. Describe cómo desobedecieron a Dios y fueron castigados, culminando con la destrucción de Jerusalén y el exilio a Babilonia. Finalmente, menciona la esperanza de que Ciro permitiría a los judíos regresar y reconstruir el templo.

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El documento resume los reinados de varios reyes de Judá después de Josías, incluyendo Joacaz, Joaquín y Sedecías. Describe cómo desobedecieron a Dios y fueron castigados, culminando con la destrucción de Jerusalén y el exilio a Babilonia. Finalmente, menciona la esperanza de que Ciro permitiría a los judíos regresar y reconstruir el templo.

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Día 200 de 365

2 CRÓNICAS 36 Progreso: 54.8 %

El reinado de Joacaz en Judá (609) Lectura de hoy:


2 Rey. 23. 30b-35 2 Crónicas 36
Proverbios 23,22-35
1 El pueblo del país tomó entonces a Joacaz, hijo de Josías, y Efesios 2
lo proclamó rey en Jerusalén en lugar de su padre.

2 Joacaz tenía veintitrés años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en
Jerusalén.

3 El rey de Egipto lo destituyó para que no reinara en Jerusalén, e impuso al país un


tributo de cien talentos de plata y un talento de oro.

4 El rey de Egipto designó a Eliaquím, hermano de Joacaz, rey de Judá y de Jerusalén, y


le cambió su nombre por el de Joaquím. A su hermano Joacaz, Necao lo tomó prisionero
y se lo llevó a Egipto.

El reinado de Joaquím en Judá (609-598)


2 Rey. 23. 36 – 24. 6

5 Joaquím tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó once años en
Jerusalén. Hizo lo que es malo a los ojos del Señor, su Dios.

6 Nabucodonosor, rey de Babilonia, subió a atacarlo y lo sujetó con doble cadena de


bronce, para conducirlo a Babilonia.

7 Nabucodonosor llevó también a Babilonia parte de los objetos de Casa del Señor y los
puso en su palacio de Babilonia.

8 El resto de los hechos de Joaquím, las abominaciones que cometió y todo lo que
recayó sobre él está escrito en el Libro de los reyes de Israel y de Judá. Su hijo Joaquím
reinó en lugar de él.

El reinado de Joaquín en Judá (598-597)


2 Rey. 24. 8-17

9 Joaquín tenía dieciocho años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses y diez días
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en Jerusalén. Hizo lo que es malo a los ojos del Señor.

10 Al comienzo del año, el rey Nabucodonosor mandó que lo llevaran prisionero a


Babilonia, junto con los objetos preciosos de la Casa del Señor, y proclamó rey de Judá
y de Jerusalén a su pariente Sedecías.

El reinado de Sedecías en Judá (597-587)


2 Rey. 24. 18-20; Jer. 52. 1-3

11 Sedecías tenía veintiún años cuando comenzó a reinar, y reinó once años en
Jerusalén.

12 Hizo lo que es malo a los ojos del Señor, su Dios, y no quiso humillarse delante del
profeta Jeremías, que hablaba de parte del Señor.

13 Incluso, se rebeló contra el rey Nabucodonosor, que le había hecho jurar fidelidad
delante de Dios. Él se obstinó y endureció su corazón, en lugar de volverse al Señor, el
Dios de Israel.

14 De la misma manera, todos los jefes de Judá, los sacerdotes y el pueblo


multiplicaron sus infidelidades, imitando todas las abominaciones de los paganos, y
contaminaron el Templo que el Señor se había consagrado en Jerusalén.

15 El Señor, el Dios de sus padres, les llamó la atención constantemente por medio de
sus mensajeros, porque tenía compasión de su pueblo y de su Morada.

16 Pero ellos escarnecían a los mensajeros de Dios, despreciaban sus palabras y ponían
en ridículo a sus profetas, hasta que la ira del Señor contra su pueblo subió a tal punto,
que ya no hubo más remedio.

La ruina de Jerusalén y la deportación a Babilonia (587)


2 Rey. 25. 8-21

17 Entonces Dios hizo subir contra ellos al rey de los caldeos, y este hizo morir por la
espada a sus jóvenes en el interior de su Santuario, sin perdonar a nadie, ni joven ni
virgen, ni anciano ni hombre encanecido: los entregó a todos en sus manos.

18 Todos los objetos de la Casa de Dios, grandes y pequeños, los tesoros de la Casa del
Señor, y los tesoros del rey y de sus jefes, todo se lo llevó a Babilonia.

19 Ellos quemaron la Casa de Dios, demolieron las murallas de Jerusalén, prendieron


fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos preciosos.

20 Nabucodonosor deportó a Babilonia a los que habían escapado de la espada y estos


se convirtieron en esclavos del rey y de sus hijos hasta el advenimiento del reino persa.

21 Así se cumplió la palabra del Señor, pronunciada por Jeremías: "La tierra descansó
durante todo el tiempo de la desolación, hasta pagar la deuda de todos sus sábados,
hasta que se cumplieron setenta años".

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Esperanza para el porvenir
Esd. 1. 1-3

22 En el primer año del reinado de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra
del Señor pronunciada por Jeremías, el Señor despertó el espíritu de Ciro, el rey de
Persia, y este mandó proclamar de viva voz y por escrito en todo su reino; 23 "Así habla
Ciro, rey de Persia: El Señor, el Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra y
él me ha encargado que le edifique una Casa en Jerusalén, de Judá. Si alguno de
ustedes pertenece a ese pueblo, ¡que el Señor, su Dios, lo acompañe y que suba...!".

PROVERBIOS 23,22-35
22 Escucha a tu padre, que te engendró, y no desprecies a tu madre cuando sea vieja.

23 Adquiere la verdad y no la vendas, lo mismo que la sabiduría, la instrucción y la


inteligencia.

24 El padre de un justo se llena de gozo, el que tiene un hijo sabio se alegra por él:
25 ¡que se alegren tu padre y tu madre y se llene de gozo la que te hizo nacer!

26 Hijo mío, préstame atención y acepta de buena gana mis caminos.

27 Porque la prostituta es una fosa profunda y la mujer extraña, un pozo estrecho:


28 también ella está al acecho como un ladrón y multiplica las traiciones entre los
hombres.

29 ¿Para quién los lamentos? ¿Para quién los quejidos? ¿Para quién las querellas? ¿Para
quién los suspiros?
¿Para quién las heridas sin motivo? ¿Para quién la mirada turbia?

30 Para los que se la pasan bebiendo y van en busca de vino aromatizado.

31 No mires el vino: ¡qué rojo es!¡Cómo centellea en la copa! ¡Cómo fluye suavemente!

32 Pero al fin muerde como una serpiente y pica como una víbora.

33 Tus ojos verán cosas extrañas, tu corazón hablará sin ton ni son;
34 serás como un hombre acostado en alta mar, acostado en la punta de un mástil.

35 "Me han golpeado, pero no me dolió; me han pegado, pero no me di cuenta.


¿Cuándo me despertaré? ¡Volveré a pedir más todavía!".

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EFESIOS 02

Capítulo 2

1 Ustedes estaban muertos a causa de las faltas y pecados

2 que cometían, cuando vivían conforme al criterio de este mundo, según el Príncipe
que domina en el espacio, el mismo Espíritu que sigue actuando en aquellos que se
rebelan.

3 Todos nosotros también nos comportábamos así en otro tiempo, viviendo conforme a
nuestros deseos carnales y satisfaciendo nuestra concupiscencia y nuestras malas
inclinaciones, de manera que por nuestra condición estábamos condenados a la ira,
igual que los demás.

4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, 5
precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir
con Cristo –¡ustedes han sido salvados gratuitamente!– 6 y con Cristo Jesús nos
resucitó y nos hizo reinar con él en el cielo.

7 Así, Dios ha querido demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia
por el amor que nos tiene en Cristo Jesús.

8 Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de
ustedes, sino que es un don de Dios; 9 y no es el resultado de las obras, para que nadie
se gloríe.

10 Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar
aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos.

11 Por eso, recuerden lo que ustedes eran antes: paganos de nacimiento, llamados
«incircuncisos» por aquellos que se dicen «circuncisos», en virtud de un corte practicado
en la carne.

12 Entonces ustedes no tenían a Cristo y estaban excluidos de la comunidad de Israel,


ajenos a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

13 Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados
por la sangre de Cristo.

14 Porque Cristo es nuestra paz; él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando
el muro de enemistad que los separaba, 15 y aboliendo en su propia carne la Ley con
sus mandamientos y prescripciones. Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo
en su propia persona, restableciendo la paz, 16 y los reconcilió con Dios en un solo
Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona.

17 Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban
lejos, paz también para aquellos que estaban cerca.

18 Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un
mismo Espíritu.

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19 Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los
santos y miembros de la familia de Dios.

20 Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos,
mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo.

21 En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en
el Señor.

22 En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de
Dios en el Espíritu.

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